Corpus Christi

Crítica de Paraná Sendrós - Ámbito Financiero

Tratando de llegar a la frontera, un fugitivo se disfraza de cura, pero por esa vestimenta una pequeña comunidad lo confunde y lo obliga a brindar los servicios que se esperan de un religioso verdadero. Esa es la base de “Carlitos predicador”, con Charles Chaplin, y tantas comedias que le siguieron. En el drama polaco que ahora vemos, la diferencia es que el fugitivo, un jovencito, no ve la sotana como un disfraz. Él realmente quiere ser sacerdote, se asume como tal frente a sí mismo en primer término. Y toma para sí el nombre del cura del reformatorio de donde viene, el hombre que le enseñó que cada cristiano es un sacerdote de Cristo. Lo difícil es ser un cristiano de alma, aunque vaya todos los días a misa.

El pueblo al que llega llora la muerte de seis jóvenes en un accidente de tránsito, y descarga su amargura en un conductor que también murió, y en su viuda. Con el tiempo, y la orientación de este curita vocacional, algunos de los que transformaron su dolor en odio terminarán reconociendo su parte de culpa y su actitud mezquina. El problema es que el perdón, la generosidad, la comprensión del otro, no están, o no se cumplen, en el reformatorio adonde el muchacho debería volver, y donde impera la ley de los puños. Tampoco en otros lados, aunque el alcalde del pueblo, bien político, y el cura titular, viejo y enfermo, saben dar una mano.

“Corpus Christi”, como película, tiene algunos tramos apagados, ausencia de ciertos gestos claves en la vida litúrgica, situaciones inverosímiles (¿será que en Polonia los curitas recién salidos del seminario se largan a vagar por cuenta propia en busca de alguna parroquia?), pero resulta inquietante en varios sentidos, movilizadora en el último tercio, y tiene un protagonista de mirada intensa, Bartosz Bielenia, que sabe ponernos en la piel, tatuada por las pandillas, de su personaje. Muy adecuado el título, cuerpo de Cristo. Director, Jan Tomassa, de quien acá se ha visto, en funciones especiales, “La sala de los suicidas” y “Varsovia 1944”. Guión, Mateusz Pacewicz, inspirado en un hecho periodístico.

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