Corpus Christi

Crítica de Marcelo Cafferata - Cine Argentino Hoy

“Corpus Christi” de Jan Komasa. Critica.
Bendito tu eres

Llega a nuestra cartelera, la película polaca nominada al Oscar a la Mejor Película extranjera que cuestiona los límites de la fe, la redención, la culpa y el perdón, entramados en un guion que convoca a una fuerte reflexión.

El estreno de “CORPUS CHRISTI” si bien viene demorado, presenta un atractivo adicional no solamente por la temática religiosa y una nueva mirada dentro de un cine tan poco ajustado a los cánones de la industria como el cine polaco, sino que además fue una de las película que el año pasado accedió a una nominación al Oscar a la Mejor Película Extranjera (que le fue arrebatado con la arrasante “Parasite” en la entrega 2020 en un año de fuerte competencia donde participaban “Dolor y Gloria” de Almodóvar y “Les Miserables” por Francia).

Basada en un hecho real, la película aborda de lleno el tema de la fe y el dogma desde un punto de vista que si bien puede dialogar con otras películas similares, su director, Jan Komasa, le imprime un punto de vista particular para reflexionar sobre el sentido de “el llamado”, la construcción de la vocación –debatirá además si es algo que puede construirse o algo netamente constitutivo del individuo- y los límites de la fe.

Paul Schader con “First Reformed”, el chileno Larraín en la demoledora “El Club” o el personaje de Brendan Gleeson en “Calvary” buceaban sobre los demonios de cada uno de estos sacerdotes, tratando de exorcizar en cierto modo las contradicciones que producen una fractura interior o bien tomándolo desde el humor, la rumana “Con pecado concebidos” refería desde otro lugar más lúdico a la figura del sacerdote jugando a ser Dios, Komasa (cuya filmografía es completamente desconocida para la cartelera local) vuelve sobre la alienación, la soledad y las propias oposiciones por las que transita el protagonista del filme, que se siente fuertemente atraído por el universo religioso.

Como una forma de redimir sus pecados, como una manera de verse implicado en una nueva moral, Daniel, encuentra en la pasión religiosa, un vehículo dentro del reformatorio donde cumple una condena por un crimen que cometió tiempo atrás, para comenzar a construir un espacio ajeno a la violencia cotidiana.

Y tanto Daniel como Komasa en la dirección, como el afilado guion de Mateusz Pacewicz no dudarán en llevar la propuesta que recorre la historia, hasta los puntos más límites. Es así como Daniel, gozando de su libertad condicional recién obtenida, se hace presente en un pueblo desolado por un fuerte tragedia y en busca de un trabajo que pueda comenzar a reinsertarlo socialmente después de su condena, se presenta en la iglesia del pueblo y es “confundido” con el reemplazo temporal que estaban esperando.

Komasa habla de la construcción imaginaria de algo que evidentemente ese pueblo necesitaba para generar un movimiento de cambio y de esperanza para una sociedad que había quedado completamente devastada y presa de una fuerte desolación. Nadie se hace preguntas, nadie cuestiona absolutamente nada y rápidamente Daniel comienza a convalidarse fuertemente en un lugar que en el fondo no le pertenece, que ni siquiera conoce y que es la base para que queden expuestas todas las contradicciones filosóficas que pueden surgir acerca de la culpa, la redención, el pasado, el perdón y se cuestione la responsabilidad que implica cualquier acto de causa – efecto.

Concentrados en el personaje de Daniel aparecen la violencia, el odio, la compasión, el castigo, la salvación y también la solidaridad, la empatía con el otro y la piedad, desde su faceta más natural y espontánea, sin impostaciones.

Si bien el planteo es sumamente rico y tiene múltiples aristas, la mayoría de lo que “CORPUS CHRISTI” pone en terreno de duda, ya fue en algún momento trabajado por alguno de los cineastas que hemos mencionado. Pero el potencial y la fuerza de la película reside en que siempre es saludable volver sobre estos temas con una nueva mirada, enriquecedora, como en la arrolladora interpretación de Bartosz Bielenia en el papel de Daniel, un papel complejo que el joven actor aprovecha a la perfección en todas sus facetas ya que la película cuenta con dos partes bien marcadas donde tendrá que recorrer un arco de emociones diferentes.

Fondo y forma se oponen permanentemente, ficción y realidad, la verdad sobre la falsa construcción, cosas que muchas veces poco importan en una sociedad que busca redimirse a cualquier precio, aun cuando en medio de todo esto haya lobos disfrazados de corderos.

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