Colossal

Crítica de María Paula Rios - Fandango

¿Qué pasaría si cuando estás atravesando el peor momento de tu vida te podrías materializar en un monstruo? Bienvenidos a 'Colossal'.

Gloria (Anne Hathaway) pasa su tiempo de desocupada en New York, bebiendo en exceso y yendo de fiesta con sus amigos. Hasta que un día su novio no tolera más tal situación y, literalmente, la hecha del apartamento. Quebrada, tanto a nivel económico como emocional, retorna al lugar que la vio nacer. Vuelve a la casa vacía de sus padres.

En su derrotero por esta pequeña ciudad de EEUU, y en busca de un colchón inflable para no estropear su columna, se topará con Oscar (Jason Sudeikis), un antiguo compañero de la escuela primaria a quien hace años que no ve. A partir de este encuentro, múltiples sucesos comenzarán a suceder en simultáneo.

De modo amable y tendiéndole una mano, Oscar le propondrá a Gloria trabajar en su bar, y al día siguiente, tras compartir una noche pasada de copas, irrumpirá la realidad un hecho extraordinario: un monstruo, del estilo kaiju, invadirá Corea. Exhibido el tema, los registros de Colossal alternarán entre el tono cotidiano de la rutina de un pequeño lugar, la intrusión fantástica con tintes paródicos, hasta devenir en un oscuro psycho thriller.

En realidad, la aparición de este monstruo, y más tarde la de un robot estilo Mazinger Z, será solo un pretexto para retratar la valentía de una mujer, de armas tomar, quien después de tocar fondo, comenzará a encontrarle un sentido a su vida. También para dar cuenta la violencia contenida y de la metamorfosis de un lobo con piel de cordero. Un hombre que cuando obtiene poder, lo utiliza para oprimir y extorsionar a cualquier precio.

Un verdadero melodrama vedado en lo que podría ser la génesis de una historia de superhéroes. Como bien cita Spider-man: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad", y sobre esta premisa girará este delirante universo creado por Nacho Vigalondo.

Audaz, pretenciosa, desquiciada, son algunos de los adjetivos que describen a esta cinta, que presenta una vuelta de tuerca poco convencional y que no solo trabaja la hibridación de géneros como pocas, y pone en relieve todo un dilema moral, sino que además nos deja apreciar a una Anne Hathaway sucia y desprolija, alejada de los estereotipos hollywoodenses que suele interpretar.