Cicatrices

Crítica de Ricardo de Luca - Cine Argentino Hoy

“Cicatrices” de Miroslav Terzic. Crítica.
La única lucha que se pierde es la que se abandona.
El próximo 26 de agosto tendrá su estreno el segundo largometraje del director serbio Miroslav Terzic.

Drama psicológico inspirado en hechos reales, en el que se involucra a médicos, enfermeros, policías y funcionarios del registro civil, en el horrendo caso de robo de bebés recién nacidos, en hospitales para su venta ilegal.

Ana es una costurera que vive en un modesto departamento en la ciudad de Belgrado, Serbia. Con su marido Jova, un personal de vigilancia nocturna y su hija adolescente, Ivana. Hace 18 años se le informó que su hijo recién nacido estaba muerto. Sin la posibilidad de ver su cuerpo y ni siquiera saber el lugar de su entierro.

Desde ese entonces, Ana ha tenido la sospecha de que su hijo está vivo. Su lucha por encontrar la verdad, luego de muchos años, se acrecentará con la aparición de una mujer, perteneciente a una asociación, que se dedica a resolver casos de bebés recién nacidos desaparecidos misteriosamente. Casos que se indican principalmente en los años 90 durante el derrumbe de la ex Yugoslavia.

A continuación, la protagonista ayudada por una empleada del registro civil descubrirá ciertas irregularidades, en los archivos del hospital en la sala de maternidad. Al enfrentar a la policía, médicos y otros funcionarios, es desestimada y acusada de mantener una fantasía en su mente, al no poder superar el duelo.

Ana es una mujer silenciosa y de pocas palabras. Sin embargo, tanto por los gestos que denotan su rostro, como por su expresión corporal se puede dilucidar su padecimiento interior. Una madre perturbada que lleva a cuestas el cansancio y el sufrimiento, que establecen tantos años de lucha contra la indiferencia y la impunidad.

No obstante, sus energías no decaen, sino por el contrario se torna más fuerte, resistiendo en esa búsqueda de la verdad, que su corazón le indica y exige. Remarcado desde su oficio de costurera en donde se la puede observar, por momentos concentrada junto a su máquina de coser hilvanando los distintos tramos de telas, como si fueran piezas de un rompecabezas, que como en su vida deben ser reconstruidos.

Miroslav Terzic, narra la historia de manera directa, sin la necesidad de abundar en diálogos, ni caer en sentimentalismos fáciles. Con un magnífico manejo de cámara, que se refleja al momento de decidir los diferentes planos, describiendo por si solos el contexto emocional de cada escena. Movimientos y cortes secos, que van de un plano general a un primer plano y viceversa, trasmitiendo así la tensión de la protagonista y manifestando también una sensación de desconcierto, que existe permanentemente en ella.