Choele

Crítica de Juan Pablo Russo - EscribiendoCine

Tres personajes y una obsesión

Juan Sasiaín, tras dirigir La Tigra, Chaco (2008) junto a Federico Godfrid, continúa con las búsquedas estéticas y narrativas experimentadas en su antecesora. En Choele (2013) vuelve a centrar la historia en un pequeño pueblo, ahora en el sur argentino, para explorar la relación vincular entre un padre y un hijo preadolescente marcada por la presencia de una mujer.

En la ciudad rionegrina de Choele Choel vive Coco con su padre. Hijo de padres separados, Coco fue criado por el hombre de la familia y la ausencia materna se siente cada día más. Entre ambos hay un vínculo especial y muchas complicidades. Pero la rutina se verá alterada cuando una joven muchacha, mucho menor que el padre y algo mayor que el hijo, irrumpa en sus vidas y ponga a Coco en un lugar no experimentado: El nacimiento del amor y la primera decepción.

Choele es una película de iniciación que narra, en ese duro pasaje de la niñez a la adultez, lo que pasa entre un padre y su hijo cuando una mujer aparece de repente en sus vidas para movilizarlas. Pero también es una película sobre la obsesión. Al principio del relato, el personaje de Leonardo Sbaraglia le contará a Coco una historia sobre una obsesión y esa palabra será la que marcará a los personajes durante todo el metraje. Diferentes obsesiones irán dando sutilmente forma a la historia, pero que a su vez serán las desencadenantes de cada una de las problemáticas que la atravesarán.

Protagonizada por Leonardo Sbaraglia, Guadalupe Docampo y Lautaro Murray, Choele explora sobre los vínculos de manera intimista pero también genuina. Tal vez el mayor problema sea el de apelar a ciertos recursos plásticos, como la música, para remarcar situaciones que narrativamente están bien construidas, sin la necesidad de tener que recurrir a subrayados que terminan jugándole en contra al resultado final.

Choele es un film que sigue la línea impuesta por su director en La Tigra, Chaco, y que más allá del recurso del nombre de una ciudad, bien podría funcionar como una secuela o precuela de su antecesora, en donde alguno de sus personajes atraviesan transversalmente la historia para pasar de una a la otra.