Choele

Crítica de Hugo Fernando Sánchez - Tiempo Argentino

La educación sentimental

Daniel y Coco, padre e hijo, transcurren sus días en Choele Choel entre charlas, consejos y miradas. Mientras el chico espera que su madre lo busque, una joven ingresa a sus vidas.

Coco (Lautaro Murray) disfruta del verano en contacto con la naturaleza, juega con un amigo en el río, hace los mandados, fuma sus primeros cigarrillos con gesto experto, es un chico como muchos otros en tránsito hacia la adolescencia. Pero mientras pasa los días en compañía de su papá Daniel (Leonardo Sbaraglia), con el que tiene charlas de padre e hijo y a veces de hombre a hombre –por ahí hay una chica que quiere ser la novia de Coco y el despertar sexual es tema de conversación–, el presente de Coco es inestable porque está esperando que su madre lo venga a buscar a Choele Choel para ir a vivir con ella a otra ciudad.
Y para agregar una cuota de inquietud, Daniel ingresa a sus vidas a Kimey (Guadalupe Docampo), una chica joven a la que después de algún reparo acepta y con la que poco a poco y de manera confusa, empieza a fantasear con una posible relación.
Este inesperado triángulo amoroso es el centro de Choele, primer largo de Juan Sasiaín solo, que había dirigido La tigra, Chaco junto a Federico Godfrid y donde la historia también se desarrollaba en un pueblo, con jóvenes contrariados por amores no consumados.
La sensibilidad de la puesta se apoya en la mirada del chico sobre su entorno y los aprendizajes que va recorriendo en compañía de su padre –el modelo a seguir, en la vida y sobre todo en los recursos del amor–, los consejos cómplices del carnicero y el deseo, que lo impulsa a tomar decisiones deliciosamente torpes, inocentes y por eso mismo, genuinas e irrepetibles.
Murray cumple con la regla no escrita de actor joven que resulta una revelación deslumbrante, Sbaraglia se luce como un padre cómplice mientras intenta ordenar su vida y se desgarra por dentro por la pronta partida de su hijo y Docampo compone desde un amplio abanico de recursos un personaje enamorado, joven, tierno y que entiende los conflictos del chico.
Choele entonces tiene un tono intimista, se toma su tiempo para ir marcando los cambios sutiles y dramáticos del destino de los tres protagonistas y, sobre todo, no es condescendiente con sus criaturas que respiran una serena tensión, antes de que sus vidas cambien para siempre.