Caso 39

Crítica de Alberto Harari - MI CINE - por halbert

Renee Zellweger no sólo hace comedias románticas o de Bridget Jones: también se prueba con el suspenso y el terror, pero lamentablemente no ha elegido el mejor guión de todos...
"Caso 39" la tiene como una asistente social que se encarga de los asuntos familiares en los que pequeños niños son víctimas de abusos. Emily Jenkins, su personaje, piensa que en su campo lo ha visto todo, hasta que recibe en su escritorio un nuevo y misterioso expediente, su caso número 39: una problemática niña supuestamente maltratada llamada Lilith (Jodelle Ferland). Emily confirma sus peores miedos cuando los padres intentan matar a su hija ¡metiéndola dentro del horno encendido! Logrando salvarla, consigue la tenencia provisoria hasta que otra familia llegue para acogerla. Pero a medida que pasan los días pronto decubrirá que Lilith no es tan inocente como aparenta, y que sus padres no estaban tan errados en querer destruirla...
Para el espectador desprevenido, este Caso 39 puede resultar más que turbador, ya que el planteamiento dramático resulta muy interesante, y Reneé se desenvuelve también muy bien en el drama. Lo que sucede es que, promediando la primera parte, a uno de los personajes secundarios le empiezan a salir bichos por los ojos y las orejas, y se muere, entonces comienza a entenderse el tono que, a partir de allí, toma el filme: ¡de terror!, y en más de un sentido.
Esta película, dirigida por el alemán Christian Alvart, tenía que ser estrenada en 2007, pero por diversos motivos no pudo ganar pantalla, aunque viendo el filme todo, un poco se entiende por qué.
Lo único que resulta atractivo es poder ver a Zellweger en un registro distinto, a pesar de que no le salga de maravillas, pero no vale demasiado la pena prestarle tanta atención a este caso... a ver si a Reneé le va mejor con su siguiente expediente.