Cartero

Crítica de Nicolás Ezequiel Barak - Cuatro Bastardos

Cartero: Los códigos de la calle.
La promesa de narrar una historia que transcurre a finales de los noventa, estando también en el momento económico en el que estamos, es una apuesta enorme del director Emiliano Serra. Ya la simple idea le dispara a uno emociones muy variadas y difíciles de controlar. ¿Es Cartero (2019) una obra calma? ¿O la historia que cuenta es la de la crisis y el desequilibrio?
Cartero (2019) cuenta la historia de Hernán Sosa, un joven que a finales de los 90 decide mudarse del pueblo donde vive hacia capital federal para trabajar como cartero en Correo Argentino. A partir de allí, veremos como Hernán conoce la calle de la gran ciudad y al mismo tiempo cómo la calle lo transforma a él. Una buena forma de comenzar a comprender esta obra es su total argentinidad. No estamos hablando de esas películas argentinas que podrían transcurrir en Capital Federal como en Luxemburgo o Nueva York. Elementos como el fútbol, la mal llamada picardía criolla o el humor clásico nacional son elementos claves para ir marcando el tono del film. Gracias a eso se encuentra con muchos elementos en común del célebre «Nuevo cine argentino» que nacía justamente por los 90 y que venía a cambiar la forma de contar historias en nuestro país.
Pero no es solo el tono elegido o el estilo replicando algo a analizar y apreciar de esta película, sino que a la vez, tenemos una historia bastante bien cuidada. A diferencia de aquel cine de los 90, donde el guion solía ser el punto menos sólido del film en algunas ocasiones, nos encontramos en este caso con una estructura y una dirección de la acción ejecutada de forma muy efectiva. Los diálogos suelen estar bien logrados y sobre todo tendremos un gran elenco, con figuras nacionales de nuestro cine como Jorge Sesán (Pizza, birra y faso), Germán de Silva (Las Acacias) y Marta Lubos (La niña santa) destacándose especialmente en roles secundarios. Estos personajes, sumados a otros también muy pintorescos, son quizás el mayor éxito del film, que van motorizandolo al mismo tiempo que dándole dinamismo y frescura a la historia.
A pesar de todo esto, es también adecuado decir que el ritmo de la película tiene sus decaídas. Esto se debe principalmente a un muy fluctuante tono, que se plantea como una representación del viaje del protagonista, pero que termina funcionando negativamente, sobre todo por la mitad del metraje. Eso sí, los dos polos opuestos funcionan muy bien. Es decir, cuando la película realmente busca hacerte reír, lo hace bien, al igual que los momentos más dramáticos y tensos funcionan a la perfección. Es en ese espacio generado entre los dos polos que la historia no termina de definirse y se tropieza durante algunos momentos.
Aún así, en líneas generales el film funciona muy bien y tiene muchas más cosas positivas que negativas. Una de ellas es la música de uno de los mejores compositores del mundo me animaría a decir, que es el señor Gustavo Santaolalla. Esta banda sonora nunca está en primer plano ni es una herramienta extremadamente principal, pero los pocos momentos que aparece y logra robarse la atención del espectador son deliciosos y dignos del prestigio del compositor. También tenemos una buena interpretación protagónica de Tomás Raimondi, quien carga con todo el peso de la película apareciendo en todas las escenas y siendo el único protagonista del film. Pese a la responsabilidad, su trabajo es muy correcto y nunca desentona.
En conclusión, Cartero es una buena película, que logra entretener y narrar una historia profunda e interesante al mismo tiempo. Lo que plantea no es fácil, y vale la pena aclarar que no siempre lo logra, pero cuando Cartero encuentra el equilibrio entre sus dos polos y logra transmitir la crisis de los 90 al mismo tiempo que vemos una simple película, es cuando su existencia se justifica muchísimo más. Claramente recomendable y un muy buen comienzo en la ficción para el prometedor Emiliano Serra.