Cars 3

Crítica de Federico Cobreros - Alta Peli

El Rayo McQueen enfrenta una carrera que quizás no pueda ganar: el paso del tiempo. Tras años de ser campeón indiscutido, ahora en Cars 3 nuevos modelos de autos (parecidos a los de Rápidos y Furiosos) entran al circuito dejando de lado a los viejos, como los de nuestro querido número 95. Uno a uno los van reemplazando hasta que -lo vimos en el trailer- El Rayo es víctima de un terrible accidente que lo deja fuera de las pistas. Deberá ahora orquestar una vuelta triunfal para ganarle al campeón reinante, Jackson Storm. Con la ayuda de Cruz Ramirez, un modelo nuevo de autos como Jackson y personal trainer de McQueen, nuestro héroe intentará volver a la gloria.

El Cambio De Posta:
En Cars 3 se ve venir a kilómetros de distancia que Cruz Ramirez es más que una personal trainer, y el olor a retiro del Rayo se siente toda la película. El Rayo pondera y vuelve a sus raíces yendo al pueblo natal de Doc Hudson, su antiguo mentor. Allí, a su vez, conocerá al mentor de Doc, quien le mostrará lo inexorable del paso del tiempo.

Sin seguir spoileando más de lo que spoilea el trailer, el guion de Cars 3 se adivina predecible, y hasta por momentos medio chato. Aun así, no es para nada malo, en absoluto.

Si bien Disney y Pixar dedican sus películas al público más joven, también saben entretener a los grandes: Cars 3 no es la excepción, ya que a pesar de su guion básico, la acción y velocidad de la película compensan lo predecible del relato. Carreras por aquí, carreras de demolición por allá, carreras en la playa por más allá, la velocidad y el vértigo son una constante en una película protagonizada por autos. Y eso es bueno.

Mordiendo Banquina:
Sin embargo, Cars nunca fue una franquicia estrella al nivel de Toy Story, Nemo o Monsters Inc., siempre corrió de atrás, (“corrió”, ¿entienden?) y se le nota que comienza a acabársele la nafta como saga (juro que me salen sin que quiera los juegos de palabras).

Si bien la historia de Cars 3 hace lo suyo para atrapar, los personajes no son lo suficientemente interesantes como para mantener tanto la atención o invertir sentimientos en ellos. Solo El Rayo y Cruz mantienen la trama con muy poquito de cada uno. Gran y sabia elección dejar afuera al insoportable Mater, quien retorna a la saga con un rol visiblemente (y afortunadamente) secundario.

Aun así, cumple con su cometido: mantener atentos niños de 3 o 4 años para arriba.

Conclusión:
Cars 3 es un ¿Final? de saga que cumple con lo justo. Con una temática que podría haberse explotado más y mejor, y con pinceladas de brillantez como suelen dar Disney y Pixar, pero que no llega a la altura de otras producciones de dichos estudios. Entretiene y en algún punto mejora una flojisima segunda entrega. Digna tercera parte a una trilogía sobria y acotada.

Para las vacaciones de invierno, si hay chicos de por medio, es una propuesta más que viable.