Carol

Crítica de Lucía Matusevich - El Lado G

Cate Blanchett y Rooney Mara protagonizan un drama dirigido por Todd Haynes y basado en la novela El precio de la sal, de Patricia Highsmith.

Nueva York, alrededor de 1950. En un día como cualquier otro, la empleada de una tienda departamental y aspirante a fotógrafa, Therese Belivet (Mara), atiende a la adinerada y cautivadora Carol. La conexión es inevitable, y ambas terminan como amigas. Pero a medida que avanza la película, la relación se profundiza: Carol, atrapada en un matrimonio que solo se sostiene por el amor a su pequeña hija, ve en la joven e ingenua Therese un escape y distracción.

Todd Haynes (I’m not there) vuelve a la pantalla grande con este drama basado en la novela El precio de la sal (1951), de Patricia Highsmith. Por su temática lésbica, el libro fue casi “insólito” y sorprendente para la época. Hoy que dos mujeres mantengan una relación no es tema de discusión (o no debería serlo), por lo que Haynes, en conjunto con la guionista Phyllis Nagy (nominada al Oscar por Mejor Guion Adaptado), busca poner el foco de atención no tanto en el vínculo entre Therese y Carol, sino en la posición en la que se encuentran: encerradas en la cárcel de las reglas sociales de los 50’.

Esa es la historia que Carol intenta relatar. Intenta. Porque si se sacan las escenas más íntimas entre Carol y Therese, en donde reinan las miradas penetrantes que conmueven, la película resulta aburrida. La falta de ritmo y fluidez es enorme, y el resultado son dos horas largas, innecesarias y que no le hacen justicia a la obra original.

Aún así, Cate Blanchett y Rooney Mara son brillantes. Ambas están nominadas a los Oscar, la primera a Mejor Actriz y la segunda a Mejor Actriz de Reparto (incomprensible decisión de que Mara esté en la categoría de secundarios y no como protagonista). La química entre las actrices es perfecta, y la película funciona solo gracias a ellas: las interpretaciones de Carol y Therese, respectivamente, rescatan al film y resultan ser lo más memorable.