Caíto

Crítica de Diego Lerer - Micropsia

CAITO, la primera película como realizador del actor Guillermo Pfening, es eso que los norteamericanos llaman “a labour of love”. La expresión no tiene una traducción exacta, pero podremos usar “un trabajo por amor” o “un acto de amor”. La expresión se usa, generalmente, para definir esas cosas que uno hace “por amor al arte” -por convicción, deseo, pasión o lo que sea- y nunca por dinero ni conveniencia. Esta película es eso, claramente, pero también es una ofrenda de amor de un hermano a otro, una puesta en escena absorbida por el amor casi como concepto regidor de todo lo que vemos. Es un regalo, sí, de un hermano al otro, pero también uno de ambos a los espectadores.

Caíto, el hermano de Guillermo, tiene una enfermedad muscular que lo obliga a movilizarse con ayuda, en silla de ruedas o en un cuatriciclo que funciona casi como su hogar en movimiento. En Marcos Juárez, Córdoba, la ciudad en la que nacieron y en la que Caito aún vive, Guillermo filmará la vida cotidiana de su hermano siempre en función de su deseo de actuar en una película… de ficción.

caito1Pfening (el actor de NACIDO Y CRIADO y WAKOLDA, entre muchas otras películas y programas de TV) estructura su relato casi como el backstage de una película que se va haciendo mientras la vemos. Conoceremos la historia de los hermanos, cómo empezaron los problemas de Caíto y cómo es su rutina actual. De a poco van apareciendo los actores convocados por Guillermo para actuar en la película protagonizada por Caíto: algunas personas del lugar y otros más conocidos como Romina Ricci, Bárbara Lombardo, Lucas Ferraro y Juan Bautista Stagnaro, en este caso un director actuando, a la inversa de Guillermo.

Promediando el filme, ese backstage irá cediendo paso a la ficción, centrada en la relación un poco complicada entre Caíto y dos chicas: una novia con la que se pelea todo el tiempo y una niña del lugar, de la que se hace amigo pese a las reticencias de la familia de ella. A la manera de AQUEL QUERIDO MES DE AGOSTO, pero menos ambiciosa, la película irá mechando más escenas de backstage en plena ficción, contando anécdotas del rodaje y hasta narrando escenas que no pudieron ser filmadas por diversas circunstancias.

caito2Lo que transmite todo el proyecto es el cariño entre los hermanos, la omnipresente emoción que se cuela en cada escena y eso es algo que se imprime en cada fotograma. El movimiento circular de los actores en un tanque de agua para que Caíto pueda nadar, un encuentro con amigos que le cantan una canción dedicada a él o muchas de las conversaciones entre los hermanos transmiten al espectador esa sensación de que la película es, por un lado, casi un regalo familiar, pero también un regalo a los espectadores: inspiradora, tierna, profundamente humana, CAITO es la prueba que el buen cine es más que la suma de sus elementos técnicos. El buen cine está en la actitud y el afecto que se pone en la tarea de hacerlo. Una película, para citar a Leonardo Favio, es un acto de amor.