Brooklyn

Crítica de Juan Ventura - Proyector Fantasma

Diario de una migrante

Uno de los platos fuertes de esta semana sin dudas lo constituye Brooklyn, nominada a tres premios de la academia, entre ellos mejor actriz y mejor película. Con una estupenda dirección de arte y fotografía, y una actuación descomunal por parte de la bella Saoirse Ronan, el film relata la historia de una joven irlandesa que en 1952 emigra a los Estados Unidos con una valija repleta de sueños, miedos y la perspectiva de un futuro mejor.

Dirigida por John Crowley (“Intermissión”, “Boy A”) y basada en la novela Colm Tolbin, el film comienza en un apagado pueblito Irlandés a mediados del siglo pasado, en donde Ellis Lacey (Ronan) decide -gracias a la ayuda de un párroco amigo radicado en EE.UU- cruzar el atlántico dejando atrás a su hermana y a su madre (a quién no le agrada nada la idea de perder a su hija menor). En un principio el trabajo en una boutique y el hecho de mantenerse ocupada estudiando contabilidad no logran ocultar el sentimiento de desarraigo, la pérdida de su identidad, las diferencias culturales en un entorno hostil y el desamparo ante la lejanía de sus afectos.

Poco a poco, sin embargo, la cosa va cambiando, y la timorata niña inmadura que veíamos al principio se va transformando en una mujer segura de si misma, resolutiva y afincada en sus convicciones, en un proceso descrito con mucho feeling por parte de Crowley, quien además ahonda con inteligencia en los contrastes entre la impasible vida irlandesa y el ritmo ajetreado de una urbe como Brooklyn, en plena expansión en el contexto de posguerra.

Una de las cosas que más le suma a esta cinta es que todos los elementos se van concatenando con armonía, desde la subtrama amorosa (con la que es imposible no empatizar) hasta el perfil de los personajes secundarios, todos ellos creíbles y con motivaciones bien definidas. Pero claro, todas las luces se las lleva Saoirse Ronan, que con una actuación repleta de matices hace que nos identifiquemos con una Ellis tan frágil como valiente hasta en el más mínimo detalle. Una performance digna de hacerse acreedora de la estatuilla dorada.

En definitiva, Brooklyn es una hermosa historia de amor que incluye un retrato honesto sobre las experiencias de los migrantes de mediados de siglo XX (con todos los miedos, esperanzas y anhelos que cargaban sobre sus hombros). Con actuaciones extraordinarias y un nivel de excelencia en todos los rubros técnicos, la película desanda el camino del desarrollo identitario de una persona que al fin y al cabo busca lo que todos buscamos: encontrar nuestro lugar en el mundo.