Biutiful

Crítica de María Eugenia D'Alessio - A Sala Llena

Biutiful: un drama tremendo y movilizador

La miseria humana y el drama constante que produce la marginalidad en las minorías excluidas (en este caso en Barcelona) se mezclan con la desesperación de un ser al que le queda poco tiempo de vida. Uxbal está al límite de su enfermedad y de su capacidad para poner sus cosas en orden antes de partir. Hace lo que puede; está solo y quiere arreglar lo que hizo mal. Javier Bardem se luce con un personaje que carga sobre su espalda su propia vida, la de los inmigrantes ilegales a los que intenta ayudar, la de su desequilibrada esposa y los hijos que dejará a la deriva cuando él ya no esté.

Varias historias forman la compleja trama que Alejandro González Iñárritu (el mismo director de la profunda 21 Gramos y de Babel) cuenta en Biutiful; todas ellas hacen eje en Uxbal, el personaje que tan bien interpreta Bardem (Mar Adentro; Vicky, Cristina, Barcelona) y que le permite demostrar que es realmente un gran actor, capaz de interpretar una multiplicidad de roles. Es esta confluencia bien lograda la que permite que la película avance, ya que tanta diversidad podría provocar dispersión.

La densidad es una constante en Biutiful; los ángulos de las cámaras dan relevancia a situaciones límites que muestran una realidad difícil de soportar. La opresión –tanto de los más débiles como de quien tiene a la muerte pisándole los talones-, la fragilidad y la desprotección se muestran descarnadamente y convierten al film en una experiencia perturbadora. Acentúan esta sensación la correcta utilización de la iluminación, los colores opacos y la música, bella y precisa, del genial Santaolalla. Hay en este film una fuerte crítica social de temáticas que hoy son universales. Esta vez también el director se mete con lo inasible, lo que trasciende, con la levedad que pareciera ser parte de la esencia misma del ser humano.

Uno de los elementos que juegan una mala pasada es el lenguaje original. El español tan cerrado hace dificultoso comprender la totalidad de los diálogos, por lo que muchas de las líneas quedan flotando sin posibilidad de ser comprendidas. En estos casos, el subtitulado es un recurso que debería ser considerado seriamente.

A la del protagonista se suma la buena actuación de Maricel Álvarez, actriz argentina prácticamente desconocida, proveniente del ámbito teatral. Su interpretación de esposa absolutamente desequilibrada es destacable; tanto ella como Bardem componen con total naturalidad dos personajes opuestos entre sí pero indispensables para la historia.

Biutiful es ambiciosa; su trama es un desafío peligroso que en este caso sale airoso gracias a la maestría de su protagonista y la buena utilización de los recursos cinematográficos por parte del director.

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