Ben-Hur

Crítica de Matias Seoane - Alta Peli

En tiempos que Roma gobernaba el Mediterráneo y Jesús no era más que un carpintero, Judah Ben-Hur llevaba una vida tranquila en Jerusalén como el heredero de una acaudalada familia de origen noble, con pocas preocupaciones más que competir con Mesala, su hermano adoptivo romano, dejando transcurrir una vida en paz sin remordimientos por ver a su tierra bajo dominio extranjero. Mesala en cambio, aunque ama como propia a la familia que lo acogió cuando quedó huérfano de niño, no termina de encajar en ese mundo. No es judío ni noble por lo que siempre estará un escalón debajo de su hermano Judah, pero principalmente nada de lo que tiene se lo ganó ni siquiera por tener unos ancestros privilegiados, lo que lo incentiva a abandonar Judea para unirse a las legiones romanas en Europa y hacerse un nombre para sí mismo. Cuando varios años después finalmente regresa, claramente ya no es el mismo. Aún ama a la familia que lo crió pero su nueva familia es el ejército romano del que ahora es oficial y cuando tiene que elegir si cumplir sus órdenes o salvar al clan Ben-Hur no tarda demasiado en mandar a Judah como esclavo a las galeras y ordenar la muerte de su madre y hermana. Curiosamente, el blando y complaciente Judah Ben-Hur sobrevive años hasta que consigue regresar a su hogar sediento de venganza. Enfrentando al campeón romano en una carrera, porque así es como se enfrenta una invasión cuando no hay tiempo de convertirse en gladiador y retar a duelo al emperador que mató a tu familia.

La vida de Brian Judah
ben-hurBen-Hur pretende ser un drama con aventuras y se queda en el camino lejos de ambas metas. Aunque las actuaciones son correctas los personajes no generan empatía como para que nos importe mucho lo que les sucede, pero además no hay sorpresa ni tensión en sus conflictos y la trama se muestra prácticamente entera en los dos minutos del trailer sin que pierda casi nada de su profundidad. Es cierto que hace varios intentos por hablar de política y moralidad, presentando a Judah primero como un colaboracionista del invasor que no tiene en cuenta los padecimientos que sufren los menos privilegiados, para convertirlo casi en un revolucionario cuando recibe él mismo un poco de esa opresión, con una incoherencia que los mismos personajes de la historia perciben y hacen notar. Pero su lógica de pensamiento no se expresa en la trama y termina resultando más lógico o creíble el antagonista Mesala, quien al menos es consciente de que la neutralidad de su hermano es inviable y toma una postura que sostiene hasta el final por más sufrimiento que le produce porque cree que es la correcta. Podrá ser un poco despiadado y cínico, pero tiene argumentos relativamente sustentables para sentir que es él el traicionado en vez de Judah Ben-Hur y eso hace que su accionar pueda sentirse impulsivo pero no ilógico.

Pero el premio a la incoherencia está muy peleado entre un final bastante absurdo que traiciona la historia que venían contando y los cameos del carpintero zombie, que es metido a la fuerza entre la historia de Judah sin realmente participar de ella, por lo que las expresiones de dolor de Judah cuando (spoilers de dos mil años!) es crucificado no se sustentan con lo que vino mostrando la película sobre él. El hombre perdió a toda su familia en una tarde y está deseando matar a su hermano con sus propias manos, pero lo destroza emocionalmente que vayan a ejecutar a un desconocido que le dió una lección de piedad de quince segundos.

La industria del cine lleva varios años con una escasez de ideas nuevas que intentan sobrellevar adaptando libros y cómics populares, pero también rehaciendo películas que fueron exitosas en su momento. Ya de por sí es difícil que realmente la remake sea relevante y aporte algo nuevo sobre lo existente, pero rehacer con un clásico con la única finalidad de ponerle mejores efectos especiales es algo que tiene bastantes pocas probabilidades de éxito desde el principio, aunque al menos esta vez se trata de una lo suficientemente vieja como para que un par de generaciones no la hubieran visto antes.

Conclusión:
Ben-Hur es otra remake intrascendente que a duras penas cumple con entretener, más a fuerza de visuales llamativas que de una historia interesante.