Bárbaro

Crítica de Julieta Cáceres - Cinescondite

Cómo el terror arraigado a la realidad es el más efectivo

A este año no le han faltado películas de terror, pero esta podría ser una de las mejores.

Las películas de terror tienen muchas maneras de generar incomodidad en el espectador, de inducir el miedo de manera gradual hasta que la persona frente a la pantalla ya está sumida en ese mundo de oscuridad planteado por el cineasta. Pero los ejemplos más destacados de este género en los últimos años son aquellos que saben utilizar los terrores del mundo real, hacerlos parte de la trama, así como del subconsciente de los personajes y Barbarian es un ejemplo excelente de cómo jugar con esas cosas para conseguir un resultado aterrador y entretenido en partes iguales.

Tess (Georgina Campbell) viaja a Detroit para una entrevista de trabajo que podría cambiarle la vida, pero llega de noche, en medio de la lluvia y parece escapar de algo. La casa que había alquilado la espera con las luces encendidas, pero se da cuenta que alguien más está allí. Una doble reserva le complica la noche a ella y a Keith (Bill Skarsgård), que ya estaba listo para irse a dormir cuando ella llama a la puerta.

Después de dudar un momento por obvias razones, Tess accede a pasar y llamar desde allí, para resguardarse del frío. Acá entra en juego el conocimiento del mundo real con el que entran los espectadores a la sala. Ella no se siente segura ni cómoda en esa casa, no lo dice explícitamente, pero un score que sabe cuándo infundir miedo acompaña estas escenas de incomodidad, en las que ella (y nosotros) teme lo que le pueda llegar a pasar con un hombre desconocido en una casa que parece estar en una zona no muy agradable.

Pero algo que distingue a esta cinta, es lo ajustado de su guion y lo milimétricamente calculado de todo. Keith también es consciente de lo que esto supone, y la elección de Skarsgård para el rol no es casual, así como no lo es la de Justin Long, que aparece en la segunda mitad de la cinta. Zach Cregger, director y guionista de Barbarian, optó por actores con una figura pública, así como una asociación inmediata a cierto tipo de personajes y cuenta con que los espectadores piensen en esto desde el primer momento en que aparecen en pantalla.

Este recurso podría ser burdo, incluso rozar lo evidente y perder el efecto, y sin embargo el guion logra llevarnos por la cinta y que no podamos anticipar los giros en ningún momento. Pero el terror acá no es solo una sensación, hay un mal muy real y sobrenatural que habita en las profundidades de esa casa, pero que dialoga de manera constante con el terror de nuestra realidad, con lo que se escucha en las noticias, con las historias que todos conocemos. El terror palpable, el que es parte de este mundo y que nos acompaña a cada paso, es parte intrínseca de esta cinta y es imposible verla sin tener esa coyuntura presente.

Barbarian hace referencia a esto de manera constante, a la vez que nos introduce a un mundo de terror cuasi sobrenatural que no requiere de demasiadas explicaciones.

En un giro inesperado en el panorama del cine actual, en dónde muchas veces se subestima al espectador y todo se explica y se remarca más de una vez, acá varios puntos fundamentales de la historia se dan a entender de manera indirecta, se apela a la inteligencia de la persona sentada en la butaca, lo que logra que la sensación de miedo sea genuina, porque sabemos qué estamos viendo, incluso sin verlo.

Sin esperarla, Barbarian se convierte en uno de los mejores estrenos de este año y Zach Cregger es ahora uno de esos realizadores a los que les prestaré atención, porque sí su primera incursión al terror es así de efectiva, no puedo esperar para ver qué hace a continuación.