Atómica

Crítica de Matías Lértora - Cines Argentinos

Atómica es una fiesta. Es de esos films que no te dejan respirar y que hacen que estés en la punta del asiento.
Me animo a decir que posee algunas de las mejores escenas de combate de los últimos tiempos. Hay un plano secuencia que es memorable.
El director David Leitch vuelve a probar que es uno de los mejores es este género. Ya nos había impactado con grandes secuencias en la primer entrega de John Wick (2014) y aquí redobla la apuesta. (Ahora está haciendo Deadpool 2).
Otro punto muy importante también para destacar es la estética, es sucia pero al mismo tiempo brillante.
Se nota mucho la influencia del comic, no solo en el que está basado sino en el noveno arte en general.
Asimismo, proporciona algo diferente en el gran aluvión que tenemos de películas situadas en la década del ochenta.
Aquí es al final, en plena caída del Muro de Berlín y los contrastes del este y oeste están bien marcados.
Es en ese contexto donde conocemos a una agente encubierta del MI6 llamada Lorraine, con la Guerra Fría llegando a su fin.
Charlize Theron es una fuerza de la naturaleza. No hay nada que no pueda hacer y aquí es todo.
Es un papel muy poderoso el que interpreta. Y lo hace de manera brillante en cada una de sus escenas.
Dan ganas de aplaudirla en más de una ocasión dando (y recibiendo) piñas, lo otro poco importa.
Su personaje es tan fuerte que opaca al resto del elenco.
Otra cosa impresionante es la banda sonora. Suenan hits clásicos de Queen, David Bowie, The Cure, Duran Duran, Blondie, The Clash, entre otros.
Todo se amalgama muy bien con la trama de espionaje y contraespionaje, un subgénero que tiene exponentes muy marcados pero no uno femenino tan fuerte.
Tuve la oportunidad de experimentar la película en versión 4D lo que hizo que el visionado sea aún más electrizante.
En definitiva, Rubia Atómica (ese es su título original) es un genial exponente de acción, entretenimiento asegurado para el gran público y delirio absoluto para los fans.