Ataque de pánico

Crítica de Rosana López - Fancinema

MIEDO A LO INCONTROLABLE

“La muerte no viene pero sí su helada presencia”, así comienza el relato del documentalista Ernesto Ardito en Ataque de pánico. Todos los síntomas descriptos son exactos para quienes atraviesan o fueron víctimas -entre la que me incluyo- de esta patología psico-orgánica y mental que coquetea con el miedo a la muerte.

Si bien este trastorno cobra más porcentaje de víctimas en nuestros tiempos, la enfermedad se observa desde la misma existencia del hombre. Paradójicamente el famoso científico inglés Charles Darwin, responsable de la teoría de la evolución de las especies, sufrió de esta sensación de ahogo y alteración de frecuencia cardíaca. Claro que los tratamientos que recibió fueron en vano y jamás pudo saberse a ciencia cierta el stress que lo aquejaba.

En la actualidad existen tipo de terapias especiales para los ataques de pánico. Sin embargo, son pocos los doctores que realizan un correcto seguimiento en sus pacientes. Muchos de ellos caen en la medicación ansiolítica -la cual no es incorrecta en primera instancia- como única respuesta. Lo que es un arma de doble filo si el paciente se vuelve dependiente y el doctor no le interesa en profundizar en esta dificultad. Lo cierto es que por el lado del padeciente existe mucha vergüenza y desconcierto al atravesar síntomas que se asemejan a un paro cardíaco con mucha tensión muscular. Mientras que por el otro lado, la sociedad y algunos profesionales minimizan la situación o acusan de algún grado de locura de la persona.

La agorafobia, que es el título clínico a este trastorno de ansiedad, es explicada por Ardito a través de diferentes testimonios como el miedo a no poder controlar lo incontrolable. Las diferentes voces que entornan al relato explican cómo fueron víctimas de la autosobreexigencia ya sea desde ocupar cargos laborales o asumir roles de autoridad dentro de un seno familiar. Sobreexigencia que también estas personas vincularon con momentos históricos de mucho estrés como lo fue la crisis argentina del 2001, la última dictadura militar o fallecimientos de familiares y amigos cercanos. Pero también el documental apunta a que los ataques de pánico son cada vez más frecuente en el adulto medio laboralmente activo que consume el bombardeo de los medios de comunicación. Y ni qué hablar del poder de esta sociedad consumista donde las personas parecen valer por el materialismo que los rodea.

Contando de una forma seria y con el rigor de los documentales informativos/investigativos de aval médico, sin embargo Ataque de pánico mezcla imágenes de archivo u otro tipo de escenas artísticas de manera frenética y oscura. Lo que lo vuelve un producto novedoso con miedo y misterio para transmitir impecablemente los sentimientos de la enfermedad. La banda de sonido acompaña la pieza con música alarmante y que estresa. Hasta la incorporación de una locución masculina que guía el relato al estilo sugestivo de aquel programa televisivo La historia del hombre.

Ardito logra contenido y a la vez forma. Una forma que incomoda, que es efectista y no deja indiferente al espectador. Una obra necesaria porque profundiza sobre la temática y ayuda a conocer de qué trata esta patología.