Asia

Crítica de Rodolfo Bella - La Capital

Madres, hijas y su vínculo indisoluble

La actriz Shira Haas deja los barrios ultraortodoxos que transitó en “Shtisel” o “Poco ortodoxa” y se interna en una Jerusalem cosmopolita y laica para coprotagonizar “Asia”, un relato sobre el ciclo de la vida y la muerte, el amor y el sexo y las relaciones entre padres e hijos.

Haas interpreta a Vika la única hija de Asia (Alena Yiv), una enfermera divorciada que no tenía como objetivo ser madre. La relación entre ambas es distante con picos fugaces de emotividad, aunque poco a poco se van revelando los motivos tanto de Asia como de Vika para que su vínculo haya tomado ese rumbo . Sin embargo, un hecho puntual hará que tanto Vika como Asia se abran a un conocimiento más cercano y profundo.

Contrariamente a lo que sucede en este tipo de películas sobre relaciones entre padres e hijos, en “Asia” todo sucede con naturalidad. Tanto el desinterés mutuo como la ternura entre ambos personajes no necesitan de una banda sonora ni cámara que subraye lo que ya es evidente: que los vínculos son inestables, que se construyen poco a poco, que en el medio también hay momentos de fastidio y otros de cariño.

“Asia” sorprende por su emotividad sobria, su tono ligeramente indolente sobre la trascendencia de la vida y la muerte sin por eso llegar al cinismo. Para poner en pantalla esa idea, la directora previamente ofrece pantallazos sobre cómo es el trabajo de Asia. En el hospital convive con la fragilidad de la vida y allí dedica esmero y paciencia para contener a aquellos pacientes que saben que, quizás, mañana ya no estén en sus habitaciones a pesar de todos los cuidados que se pueden ofrecer.