Aparecidos

Crítica de Marcos Rodriguez - CineFreaks

Fantasmas y terrorismo de estado

A cualquier espectador argentino le resultará incómodo ver Aparecidos, película española dirigida por Paco Cabezas (hasta ahora su primer largometraje) que está ambientada en la Argentina, fue filmada en la Patagonia y en Buenos Aires, y aborda, tal como sugiere su título, uno de los aspectos más dolorosos de la historia del país. Pero no se trata de una película política y probablemente en eso radique su incomodidad.

Aparecidos es, e intenta concientemente ser, una película de género; en este caso una película de terror. Hay una trama, fantasmas, escenas nocturnas, efectos de sonido. Incluso cuenta con uno de los rasgos menos interesantes de las películas de terror filmadas en la década del `90: la autoconciencia. En más de una escena los personajes de la película hablan sobre cómo son “normalmente” las películas de terror, sobre cómo deberían ser, sobre lo que debería pasar en esta película que los espectadores estamos viendo si se tratara de una película de terror. Este esfuerzo por “no ser como las otras” no hace más que inscribirla dentro del presente del género y lo que tenemos es “una de terror” bastante efectiva.

El problema para el espectador argentino es que, como indica el póster de la película, esta historia está “basada en hechos reales”. Los hechos reales son, como dijimos, el secuestro, la tortura y la desaparición de personas durante la década del `70 en Argentina por parte del terrorismo de Estado. Lo que arranca como una road movie de terror (como muchas) empieza a ponerse escabrosa al poco tiempo y al final termina embistiendo directamente el asunto.

No hace falta ser demasiado imaginativo para suponer que a más de una persona le va a resultar indignante que se tome el tema de los desaparecidos como “excusa” para una película de fantasmas. En lo personal, diría que no es ese el mayor problema de Aparecidos, sino, por el contrario, su aspecto más interesante: cómo se aborda desde el género un tema como ese. No se trata, como parecen pensar algunos, de banalizar un hecho doloroso y todavía no resuelto, puesto que una película de terror es tan película como cualquier otra. La mirada del género podría haber echado una luz oblicua sobre un tema que resulta casi inabordable.

Pero no es el caso de esta película. No se trata simplemente de que el regodeo en el género por sí mismo obstruya casi todo lo demás, sino de que con una mirada exótica y superficial Aparecidos no termina diciendo casi nada. Sí choca de frente contra el tema, lo pone de manifiesto; pero se centra en lo particular y deja de lado las complejidades. Como película de terror, viene a sacudir el mundo un tanto anquilosado de la representación de los desaparecidos. Como película sobre desaparecidos, tiene poco que aportar.