Aparecidos

Crítica de Hugo Zapata - Cines Argentinos

Cada día de que pasa estoy más convencido. En materia de historias de fantasmas hoy no hay con que darle al hijo de Stephen King, Joe Hill.
Uno disfruta de los trabajos grossos que este artista brinda en novelas y cómics y después se encuentra con semejantes pelotudeces en el cine y no se puede creer.
Aparecidos es el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando un director pretensioso no tiene la prioridad de contarle un buen cuento al espectador sino hacer un film de denuncia con un marcado comentario social para que su trabajo sea tomado como una obra de arte inteligente.
Este film es la ópera prima del realizador español Paco Cabezas que fue filmada en Argentina y combina de manera desastrosa el generó de terror con la última dictadura militar ocurrida en nuestro país.
El film tiene un comienzo prometedor pero a partir del momento en que se presenta bien el conflicto todo se hunde en el abismo.
Ya de por si el catalizador del conflicto es una estupidez sin sentido que no resiste análisis.
El protagonista se obsesiona con tratar de salvar a una familia que fue asesinada en un hotel del sur argentino hace más de 20 años.
¿Pero si están muertos como va a salvarlos?
Bueno, esa es la primera incoherencia de una larga serie de situaciones que se desarrollan a lo largo de la película que no tienen razón de ser.
El fantasma malvado del director Paco Cabezas, por ejmplo, se sube en un momento a una camioneta y ataca al vehículo de los protagonistas en la ruta como si fuera Jeepers Creepers.
Desde cuándo los fantasma manejan vehículos libremente por las calles es un misterio.
Dos minutos después que el malo destroza el auto de los personajes principales, la pareja protagónica entra a un bar a tomar un café con leche como si no hubiera pasado nada.
En ese sentido también la dirección de actores brilla por su ausencia.
Ni las motivaciones de los protagonistas ni la del villano tienen un fundamento definido por eso la película es un rejunte de situaciones incoherentes.
En un momento el fantasma que interpreta Pablo Cedrón inclusive se pone a torturar a uno de los protagonistas como si fuera Michael Meyers. No recuerdo haber visto una historia de fantasmas donde los espíritus operen de esa manera. Realmente todo lo que sucede es cualquiera.
La realidad es que más que un film de terror Aparecidos es un supuesto thriller con elementos sobrenaturales.
Uso la palabra supuesto porque el suspenso brilla por su ausencia. Cabezas intentó hacer un film distinto de fantasmas con un comentario social absolutamente ridículo.
Los desaparecidos y la expropiación de bebés son temas que están totalmente tirados de los pelos y que además fueron trabajados con todos los clichés posibles.
La contracara de este bodrio sería El laberinto del Fauno, donde Guillermo Del Toro trabajó el tema de la guerra civil española con elementos de fantasía de manera brillante.
Aquella película no sólo era atrapante sino que además tenía momentos dramáticos fuertes muy emocionales.
Aparecidos es un cambalache que combina fantasmas, con milicos represores y muertos políticos sin el menor sentido y lo peor es que además aburre.
De todas maneras, es justo destacar que el equipo técnico que colaboró con el director
hizo un trabajo excelente. Esto también hay que destacarlo y hay que separar los tantos.
El diseño de producción es fabuloso y toda la ambientación que armaron para la historia, como el hotel donde ocurren los crímenes, está muy bien lograda.
Lo mismo ocurre con la soberbia fotografía de Andreu Rebés, quien supo sacarle jugo con maestría a los paisajes de la Patagonia.
Hay escenas que registran paisajes naturales en las rutas del sur que se ven espectaculares.
Pero bueno, lamentablemente la historia es un desastre y por eso no sorprende que el film haya pasado sin pena ni gloria por los cines en España y Estados Unidos.
De las últimas producciones españolas que vimos en este género en el último tiempo esta es la más pobre de todas.
En materia de terror, la gran propuesta de esta semana es Criatura de la noche.