Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Crítica de Iván Gordín - Alta Peli

Erase una vez en América.

Uno de los aspectos más entretenidos en las novelas de Harry Potter eran los pequeños detalles que constituían al universo ficcional donde se movían los personajes. Por cuestiones de economía narrativa esas pequeñeces fueron suprimidas o considerablemente reducidas en las adaptaciones cinematográficas en favor de un mayor desarrollo de la trama principal. Animales Fantásticos y dónde encontrarlos, la enciclopedia ficticia que ordenaba y categorizaba a las bestias del Potterverse (símil al Necroconomicon en Lovecraft o El libro de arena en Borges) era justamente una de estas minucias que hacían más atrapante al libro. Y más allá de las obvias intenciones económicas de Warner por ordeñar al extremo su saga más exitosa hasta la fecha, la idea de contar la historia de Newt Scamander, el zóologo fantástico y autor de esta falsa enciclopedia, es bastante interesante y ayuda a explorar ese mundo no tan abarcado en las películas del mago adolescente.

El guión original de J.K.Rowling pone el foco en Newt Scamander (Eddie Redmayne) y sus aventuras durante su primer viaje a la Nueva York durante los años previos a la Gran Depresión. El joven Newt llevará consigo una valija llena de sorpresas y bestias excéntricas, que como podrán imaginar lo meterán en más de un problema con los muggles y también con los ocultos magos neoyorkinos. Scamander encontrará nuevos amigos en el camino y junto a ellos deberá impedir la destrucción de la ciudad a manos de una oscura entidad mágica.

Problemas de franquicia:
En la saga original, el outsider, el personaje que recibe la información al mismo tiempo que el espectador, siempre fue Harry. Esta es una de las funciones principales del protagonista en la narración clásica. Pero llamativamente Rowling decide darle este rol a un personaje secundario: Jacob Kowalski (Dan Fogler), un muggle de clase trabajadora, una persona común y corriente que se encuentra en medio del conflicto por casualidad. Jacob es uno de los mejores elementos de la película y es el único que recibe un desarrollo convincente. Sabemos sus motivaciones, sus emociones y se le otorga todo un arco argumental que cierra perfectamente. Asimismo, en Jacob se encarna uno de los temas más interesantes de la cinta, y de Harry Potter en general, que es la confrontación entre la ciencia y la magia. Tengamos en cuenta que hablamos de una era de avance tecnológico al servicio de la industria, una época donde un operario como Jacob no era más que una hormiga en un mundo desencantado. Ver a este personaje descubrir la magia por primera vez me animaría a decir que es uno de los aciertos más grandes del relato.

Lamentablemente no podemos decir lo mismo del resto de los personajes. Sabemos que Newt, interpretado por un Redmayne con secuelas de la parálisis de Hawkings, es una persona bondadosa e inteligente pero aparte de eso es solo un tipo que hace cosas; no se profundiza en los causas de su comportamiento y apenas posee diminuta referencia sobre un pasado amoroso. Esto se extiende en absolutamente todos los participantes de la trama, están ahí de manera aleatoria y sin explicación, algunos directamente están allí ocupando metraje y nada más, sin ningún tipo de influencia en el resto de los acontecimientos. La razón por cuál estimo que sucede ésto es porque Animales Fantásticos y dónde encontrarlos más que una precuela, es el inicio de una nueva franquicia, un universo expandido que presume al menos la producción de cinco películas más. Teniendo en cuenta ello, Rowling se reserva historia y desarrollo para las futuras secuelas de manera exagerada (sacando la excepción de Jacob) generando así un panorama confuso y con eventos sin demasiada explicación. Incluso la amenaza de turno, que al principio parece presentar una vuelta de tuerca refrescante, termina siendo otra masa amorfa sin un fondo definido.

Otro síntoma de franquicia, es el toque impersonal y plenamente funcional de la dirección de David Yates. El director inglés se ha destacado por llevar adelante los últimos episodios de la saga en forma correcta y eficiente pero su aproximación es tan ascética y mecánica que es difícil encontrar un plus en su forma de filmar. La estética de Harry Potter, que inició Cuarón con El Prisionero de Azkabán y se terminó de definir con Yates, está presente en Animales Fantásticos… pero configurada en la bella Nueva York de principios de siglo XX. En términos visuales no tiene nada que envidiarle al Príncipe Mestizo o Las Reliquias de la Muerte, el espectáculo, las peleas con varitas y los animales animados por computadora están ahí y en altas dosis.

Conclusión:
Animales fantásticos y dónde encontrarlos es una película entretenida y visualmente efectiva pero con ideas reducidas a simples adelantos de futuras secuelas. Una imperfecta aunque aceptable expansión del universo de Rowling.