Animal

Crítica de Alina Spicoli - Estrelladas TV

“Animal” es un thriller psicológico nacional dirigido por Armando Bó y co-escrito junto a su primo Nicolás Giacobone, ambos ganadores del Óscar en la categoría Mejor Guión Original por la cinta “Birdman” (2014). Es el segundo largometraje de Bó tras haber hecho “El Último Elvis” (2012), en donde actuaba Griselda Siciliani. Filmada en Mar del Plata y Parque Chacabuco, el reparto incluye a Guillermo Francella, Carla Peterson, Marcelo Subiotto (La Fragilidad de los Cuerpos), Mercedes De Santis, Federico Salles, Gloria Carrá, Majo Chicar y Joaquín Flammini.

El marplatense Antonio Decoud (Guillermo Francella) tiene una vida ideal: una buena familia conformada por su esposa Susana (Carla Peterson), sus hijos adolescentes Tomás (Joaquín Flammini) y Linda (Majo Chicar), y un bebé; un trabajo como gerente de un frigorífico del que no se puede quejar, amigos y una casa gigantesca. Él siempre fue un hombre educado, respetuoso, que siguió las reglas impuestas por el sistema sin ningún tipo de problema. Sin embargo, una mañana que sale a correr todo cambia: uno de sus riñones está fallando y para seguir viviendo necesita un trasplante. Poco sirven las sesiones diarias de diálisis, y a medida que pasa el tiempo sin que aparezca un donante, los nervios de Antonio ante la muerte comienzan a aumentar. Una noche en la que no puede conciliar el sueño, Antonio comienza a buscar en Internet alguna forma de solucionar su problema. Allí se topa con un aviso de un hombre que propone intercambiar su riñón por una casa. Desesperado, Antonio se encontrará cara a cara con Elías (Federico Salles) y su novia embarazada Lucy (Mercedes De Santis). Lo que no sabe es que esta pareja de clase baja sacará lo peor de sí mismo, llevándolo a cometer actos que a él nunca se le cruzó por la cabeza que podría realizar.

Estamos ante una película súper atrapante ya que nos muestra cómo una persona correcta, debido a un hecho que no puede controlar, expulsa al exterior sus demonios y cambia completamente su forma de ser. Este contraste de personalidad necesitaba a un gran actor como lo es Francella, que continúa sorprendiendo por su capacidad interpretativa. De la calma pasa a los gritos, pero no de una forma abrupta sino que el director construye de a poco ese camino para que tenga sentido el egoísmo que asciende en el personaje.

La fotografía apagada de Javier Julia, que captura de una manera muy artística tanto la ciudad como el rítmico mar, ayuda a crear un ambiente opresivo alrededor de Antonio. La música de Pedro Onetto también contribuye en este aspecto, así como las escenas dentro del frigorífico o las imágenes donde el rojo sangre fluye, lo que nos hace recordar el funcionamiento del cuerpo humano.

Federico Salles como Elías consigue transmitirle al espectador la tensión. Él es alcohólico, no tiene trabajo, está por ser echado del pequeño espacio donde convive con su novia y es difícil de tratar. Los dos son el claro ejemplo de que a una persona si le das la mano te agarra el codo ya que la mayoría no logra estar conforme con lo que tiene.

Durante el acto final algunas situaciones se vuelven poco creíbles, no obstante “Animal” se consagra como una buena cinta nacional por las temáticas que toca, que van desde la diferenciación entre clases sociales hasta el instinto por sobrevivir, lo que genera una obsesión incontrolable en el protagonista.