Anagramas

Crítica de Pablo E. Arahuete - CineFreaks

El día que Cassavetes conoció a Spinetta

La particularidad de Anagramas, tercer opus en solitario de Santiago Giralt, se encuentra en lo extra cinematográfico más que en el interior de este relato donde tres pares o mejor dicho parejas coexisten bajo un denominador común: el conflicto amoroso, ya sea expuesto por la desgastante rutina, la desatención del otro, la necesidad de la aventura adúltera o sencillamente la incompatibilidad de caracteres en la dictadura de la ley del deseo.

A modo de viñetas, que se entrelazan, y en la que cada personaje enfrenta una situación extrema frente al otro, como por ejemplo el hijo gay que no puede convivir con su pareja (típico relato de salida de closet) frente a la presencia de una madre castradora y negadora o un hijo preadolescente que no ve con buenos ojos al compañero homosexual de su propio padre, se cruza con la aventura en paralelo de marido y mujer que buscan amantes para salir del letargo de la convivencia cuando ya hay hijos de por medio.

Los anagramas a los que alude el título de esta creación colectiva (los actores también se encargaron del vestuario, entre otros rubros, pero siempre bajo la dirección de Giralt) no son más que la idea del intercambio de roles o la transmutación de las relaciones humanas, motor del cine que pretende ir más allá de la representación de la intimidad en clara sintonía con lo que hacía John Cassavetes, referencia cinéfila obligatoria cuando del cine del director de Antes del estreno se trata, aunque eso signifique asumir el riesgo de exponer al público el artificio de la misma representación que busca combatir.En ese sentido el tercer cuadro se desarrolla como no podía ser de otra manera en la representación de una obra teatral, espacio ligado a la sobreexposición pero también donde los personajes de este relato interactúan por reflejo más que por acto mientras que la presencia de Luis Alberto Spinetta no sólo en la música sino presente en sus hijas Vera y Catarina –también en uno de sus nietos- completan desde lo conceptual este encuentro entre el cine, el artificio y la magia sin galera y sin conejos.