Alma

Crítica de Gaspar Zimerman - Clarín

Esa loca debilidad

El personaje protagónico es más irritante que gracioso, y la mayoría de las peripecias son forzadas.

Alma se estrena en la Argentina apoyada por un dato cuantitativo: con 200 mil espectadores, fue la segunda película chilena más vista en 2015 en el país trasandino. Dirigida por el argentino -radicado en Chile- Diego Rougier (aquí dirigió la tira Costumbres argentinas) y protagonizada por el elenco chileno de ese éxito televisivo que fue Casados con hijos, se inscribe dentro de un cine industrial con gusto hollywoodense que apela a mecanismos probados. En este caso, a los de lo que el filósofo Stanley Cavell definió como “comedias de rematrimonio”, en los que una pareja consolidada naufraga y hace intentos por refundarse.

Aquí, los treintañeros Alma y Fernando son pareja desde la secundaria, pero su amor tambalea por las excentricidades de ella; una metida de pata de él detonará la separación, y el resto de la película consistirá en sus intentos por reconquistarla. El mayor peso de la historia se apoya en las locuras de ella, que están justificadas por su supuesta condición de bipolar.

He aquí un ejemplo más del abuso que se ha hecho de este término psiquiátrico en los últimos años: Alma puede ser una suerte de Amélie chiflada, una psicótica aniñada, una ingenua patológica, cualquier cosa salvo bipolar. Esta mujer come flores, arroja objetos por la ventana y, víctima del síndrome Memento, pega por todos lados post-its para acordarse de todo lo que tiene que hacer. Irritante, sí; graciosa, no. Y mucho menos maníaco-depresiva. Está bien: se trata de una licencia poética. Pero es la coartada para la creación de un personaje insoportable.

Para que los desencuentros se prolonguen, Alma y Fernando protagonizan toda clase de equívocos, que incluyen la aparición de personajes almodovarianos y terceros en discordia (uno de ellos, a cargo de Nicolás Cabré, que hace de un porteño creído), y que son tan forzados que difícilmente consigan las risas que pretenden.