Akelarre

Crítica de Noelia Giacometto - Cinéfilo Serial

Cacería de brujas… «No hay nada más peligros que una mujer que baila»…

«Akelarre» es una coproducción entre España, Francia y la Argentina. Dirigida por Pablo Agüero con un guion coescrito junto a Katell Guillou. Protagonizada por Amaia Aberasturi, Àlex Brendemühl, Daniel Fanego, Jone Laspiur, Daniel Chamorro, Iñigo de la Iglesia, Yune Nogueiras, Asier Oruesagasti, Elena Uriz, Garazi Urkola, Irati Saez de Urabain, Lorea Ibarra. La misma se centra en la brujería como representación de lo inmoral, marcada por el poder femenino, y las voces que no callan. Se convirtió en una de las grandes ganadoras en la 35 edición de los Premios Goya.

La historia se inspira en notas escritas por Pierre de Lancre (inquisidor francés, autor en 1609 de «Tratado de brujería vasca: descripción de la inconstancia de los malos ángeles y demonios»). Ambientada en el País Vasco Francés del año 1609, Ana (Amaia Aberasturi) participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rostegui (Àlex Brendemühl), encomendado por el Rey para purificar la región, las hace arrestar y las acusa de brujería. Decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas.

Un grupo de mujeres acusadas injustamente, a quienes se las condena sin juicio alguno y sin ser oídas para defenderse. Narra una historia de brujas vascas que representa el empoderamiento de la mujer frente al poder represor de la inquisición religiosa sobre ellas. La represión de las actividades lúdicas como expresión de las de emociones; mediante el baile y la música ocultan formas de revelación de Lucifer que se manifiestan a través de la mujer. Así se acapara una violencia machista impropia que aun hoy existe en nuestros días. La unión del grupo de mujeres acusadas será la clave de la defensa de sus derechos.

Delinea magníficamente la conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano ante el intento de dominación del hombre, y la jerarquía natural e hipnótica que pueden tener sobre un individuo. Un guion minucioso de gran nivel al igual que su fotografía acompañada de un excelente reparto, muestra pasajes dramáticos y teatrales como un poema sobre la esencia y fuerza natural de la mujer.

Una brillante y elocuente labor de Agüero que transmite una preponderancia visual cautivante de una congruencia narrativa genialmente eficaz. Evoca la ironía y sensualidad logrando un film mucho más que oportuno. Brendemühl nos ofrece una interpretación formidable en el papel de Rostegui y Fanego en un personaje secundario magnífico, donde entre ambos otorgan tanto intensidad como credibilidad junto a una atmósfera sombría y atrapante.

En síntesis, «Akelarre» es una cinta atractiva que aborda la vulnerabilidad y a la vez el empoderamiento de la mujer, su fuerza natural ante la opresión y hostigamiento del hombre. La bruja como símbolo de una mujer revolucionara.

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