Ajuste de cuentas

Crítica de Alan Echeverría - Cinéfilo Club

Duelo de veteranos

Un póster llamativo desde lo improbable de ver a dos señores grandes en un ring, con la trayectoria que ambos tienen, y un tráiler que no dice nada como elementos promocionales de un film que, lisa y llanamente, convoca por la curiosidad que genera la mera cuestión de observar a estos grossos en acción, enfrentándose a trompadas limpias. Pero una vez más y, como dice el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho.
La historia, simplona y trillada, nos remite a la fuerte rivalidad entre Henry (Sylvester Stallone) y Billy (Robert De Niro). Cada cual ha sido derrotado en una ocasión por el otro, quedando la que oficiaría de desempate pendiente tras el inesperado retiro de Henry. Las vueltas de la vida los vuelven a medir en una última pelea. La tercera es la vencida.
Peter Segal intenta sacar a flote la proyección a base de guiños y referencias a Rocky y Raging Bull, pero en este caso todo se limita a lo paródico intentando hacer sonar las situaciones de modo simpático. El inconveniente se da en que el tono de cada pasaje es prácticamente el mismo en cada oportunidad; si bien algunas ocurrencias resultan en parte graciosas (especialmente las que quedan a cargo de Alan Arkin), muchos gags se sienten forzados e incluso inocentes, inofensivos. A lo mencionado el director le añade una pequeña pizca de romance al incluir a Kim Basinger como Sally, quien tuvo su historia amorosa tanto con Billy como con Henry.
Ajuste de cuentas se burla amenamente de la vejez y de sus consecuencias físicas. Sin embargo, estos dos viejitos piolas han perdido destreza y musculatura pero no las mañas, por lo que se aprovecha para ocasionar momentos de chicanas verbales y mini enfrentamientos previos al “gran día”, siempre con la misma acentuación que, en su afán de hacer reír, se tornan repetitivos y predecibles.
A los tropezones y dando la apariencia de engrosar el metraje con eventos que ofrecen más y más de lo mismo, la película nos lleva (al fin) a lo que oficiaría de circunstancia más esperada, al clímax, al anhelado mano a mano. Pero la desilusión se hace presente y es más grande todavía cuando lo que debería levantar la performance del producto acaba convirtiéndose en una especie de lección moral comandada por el inverosímil de cada suceso que se manifiesta.

LO MEJOR: Stallone, De Niro y Arkin. Lo que se muestra luego de los créditos finales.
LO PEOR: predecible, sin cambio de ritmo, monótona, inocente y decepcionante. Ni siquiera la pelea está a la altura de lo que se esperaba.
PUNTAJE: 4