2012

Crítica de Hugo Zapata - Cines Argentinos

2012 es una película que parece escrita por Homero Simpson.
Es como si al gordo de Springfield le hubieran encargado que investigara sobre las predicciones mayas referidas al 2012 y en base a eso luego se puso a escribir el guión de este film.
La nuez que habita en su cerebro finalmente concibió esta historia.
La trama es un disparate épico que distorsiona, como lo vienen haciendo los medios de comunicación (también hay que destacarlo), las famosas predicciones mayas relacionadas con el año 2012 que no tienen absolutamente nada que ver con la desaparición del planeta o el fin de la humanidad.
De alguna manera la película, desde el guión, contribuye a propagar la estupidez que hay con este asunto por estos días. Sobre todo en Internet.
Hay muchísimos investigadores serios que siguieron este tema y coinciden en que los mayas se referían a un importante cambio de conciencia en la humanidad que comenzaría el 21 de diciembre de ese año.
Por supuesto la destrucción del planeta en el futuro eventualmente es posible si no hay una toma de conciencia de la gente de cuidar nuestro medio ambiente y políticas serias de las grandes potencias mundiales, que son las que más contaminan, para frenar de alguna manera los cambios climáticos que ya se están viviendo en el mundo.
Sin embargo, las profecías mayas no tienen nada que ver con una cuestión apocalíptica, sino con un proceso de evolución espiritual que tampoco se logra de un día para el otro. Es un tema mucho más positivo de lo que se cree, pero es una larga historia.
De todas maneras no hiciste click en esta ficha para leer sobre temas espirituales sino sobre la película ¿no?
Vamos a eso.
Afortunadamente el director Roland Emmerich es un tipo mucho más inteligente de lo que sus detractores en la crítica creen y en realidad apenas toca el tema de los mayas en su último trabajo.
La película es de alguna manera una extensión de El día después de mañana donde el cineasta utilizó la inexplicable paranoia mediática sobre el 2012 para brindar un gran espectáculo pochoclero que no va a decepcionar a ningún espectador que en el pasado haya disfrutado de los filmes de Emmerich.
En lo personal, lo que más me gusta de este director es que nunca se toma en serio el cine catástrofe y en su trabajo suele ofrecer situaciones totalmente desopilantes.
En Día de la independencia el presidente de los Estados Unidos se subía a un jet y lideraba el combate contra los aliens.
En El día después de mañana el FMI cancelaba la deuda externa a Latinoamérica para que los países de la zona permitieran que los yanquis que sobrevivieron la catástrofe tuvieran un lugar para vivir.
En 2012, entre otros momentos fabulosos de este tipo, hay una escena maravillosa donde aparece el gobernador de California Schwarzanegger, interpretado por un doble, asegurando a la gente que el gobierno tiene todo bajo control.
No termina de hablar cuando Arnold desaparece bajo un terremoto junto con toda la ciudad. Ese es el humor de Emmerich y si al igual que él no te tomás en serio sus películas realmente la pasás bárbaro.
Su nuevo trabajo está repleto de situaciones ridículas que no tienen sentido, pero de todas maneras te enganchás igual con la propuesta.
Yo quiero destacar la tarea del reparto que reúne un elenco de gente muy talentosa como John Cusack, Danny Glover, Tandie Newton, Woody Harrelson, Amanda Peet y (muy especialmente) Chiwetel Ejiofor quienes tomaron un guión totalmente ridículo y lo interpretaron como si estuvieran haciendo “La tempestad” de Shakespeare.
La verdad que son unos grossos.
La historia es una pedorrada pero desde la realización 2012 es impecable y cuando vez lo que hizo el director con las secuencias de acción que no dan respiro te quedás helado.
Si te gusta Emmerich o el género no la podes ver en dvd. La catarata de secuencias de destrucción masiva en la pantalla grande es un espectáculo magnífico (aunque suene raro) y lo más importante es que se ven totalmente creíbles.
Sí, las situaciones que viven los personajes son disparatadas pero el trabajo que hicieron con los efectos visuales es impactante y no tengo duda que la película va a ser una firme candidata a competir en el Oscar por varios rubros técnicos el año que viene.
Emmerich acá puso toda la carne al asador y es como que intensificó todo lo que hizo anteriormente en este género.
En esta ocasión el director trabajó con cámaras digitales, que si no son el mismo modelo que viene usando Michael Mann pega en el palo y hay escenas que filmó bajo el agua y en ambientes oscuros que se ven espectaculares.
Reitero, si no te la tomás en serio la pasás bárbaro porque la película está muy bien hecha, pero no busques profundidad.
Andá ver Goodbye Solo, que es un gran film, si querés una historia pensante, esto es una propuesta de entretenimiento que pasa por otro lado.
Me encantó que John Cusack atraviese situaciones de peligro terribles y nunca se quite la corbata que lleva durante el 90 por ciento de la historia. Maravilloso. Esas son las cosas que me matan de las películas de Emmerich!
Hacia el final se alarga un poco sin necesidad la trama pero los 158 minutos pasan rápido.
Cine pochoclero para distenderse un rato. Está bien.