007 Spectre

Crítica de Javier Califano - Proyector Fantasma

La idea de un nuevo Bond lleno de conflictos morales, menos sarcástico, realista e implacable resulto una idónea renovación para un personaje y una franquicia que denotaba cierta fatiga durante el periodo de Pierce Brosnan al frente del personaje. La actual encarnación de Bond con Daniel Craig al servicio de su majestad y de realizadores como Martin Campbell, Marc Foster y en especial Sam Mendes renovó y consolido el interés general de la franquicia.

Con SPECTRE llega el final para una exitosa era de Bond, donde guionistas John Logan, Neal Purvis, Robert Wade y Jez Butterworth conectan en SPECTRE todos y cada uno de los sucesos anteriores (casino royale, Quantum of Solace, Skyfall), para conceder al relato una impronta conspirativa a partir de una grabación entregada a Bond luego de la muerte de "M" (Judi Dench), quien le confiesa al agente secreto, que todos los antiguos villanos a los que se ha enfrentado formaban parte de una misma organización. Una instancia que llevara a nuestro (Anti) héroe a participar de un juego del gato (angora por tradición) y el ratón por diversas regiones del mundo ante el misterioso Franz Oberhauser , interpretado por Christop Waltz.

Villanos de turno y tradición

Bond siempre tuvo villanos icónicos y en este Magnus Opus final es el turno de Franz Oberhause para salir a escena, interpretado ahora por Christoph Waltz (Inglorious Basterds, Django Unchained), quien corona su composición de un personaje omnipresente en la historia de 007 desde 'You Only Live Twice' (1967). Waltz hace su versión sin encasillarse en los modismos del personaje, y subiendo la apuesta de todo amaneramiento propio de un genio criminal y supervillano de turno Si, incluso con un pulcro gato angora.

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También se da cita el descomunal y letal Hinx. interpretado por el ex luchador de la WWF, Dave Bautista (Guardianes de la Galaxia) , inspirado por la tradición de gigantescos personajes de la franquicia de 007, como Jaws, personificado por el actor Red Grant cuyas características físicas denotaban unas mandíbulas de acero, o el propio Sandor, interpretado por Milo Reid. Ambos personajes hicieron su primera aparición en la película “The Spy Who Loved Me” de 1977.

Como era de esperar la realización resulta ejemplar de principio a fin, permitiendo al espectador a entender exactamente lo que está sucediendo, aun ante la compleja construcción de las diversas secuencias de acción, lo que habla por sí mismo del oficio narrativo de Sam Mendes. El James Bond de los últimos tiempos encontró en Sam Mendes la exquisitez de un realizador que aporto la vehemencia de una impronta narrativa con notable pulso para el suspenso, en mixtura con la orquestada espectacularidad de escenas de acción que hacen del agrado y beneplácito del público, una combinación que hace a la plusvalía que una película de Bond requiere.

Daniel Craig aporto desde su debut en Casino Royale (2006), la composición de un James Bond mas atormentado que “afectado” por su carisma. El Bond de Craig es aún más arrogante que la icónica representación de Connery, algo que de algún modo resulto como un revés de la trama para las usuales fórmulas de la franquicia. En SPECTRE se recurre al punto débil de esta encarnación de Craig / Bond, mediante el amor y la tragedia que representa la perdida de Vesper Lynn (Eva Green), acaso la más recordada chica Bond de los últimos tiempos, y el talón de Aquiles del agente secreto.

El fin de una era

Skyfall (2012) aporto la exploración mas exhaustiva que se haya realizado para con el personaje, una producción que ofició a modo de un controvertido "cambio en la continuidad" de la franquicia, pero apenas reformulando -cual signo de los tiempos- y dejando en su lugar cada uno de los elementos simbólicos pertinentes a la tradición cinematográfica del personaje. Con SPECTRE, la era de Bond que llega a su fin, ha logrando constituir idóneamente un ambiente realista influenciado por paranoias contemporáneas como el terrorismo, las guerras virales, o el terror corporativo sobre naciones emergentes, que la vincula con demás sagas y superproducciones, caso de Jason Bourne de Paul Greengrass o incluso el Batman de Christopher Nolan.

SPECTRE llega a los cines con el semblante de una despedida, cuestionando el lugar que le corresponde a los super-espías, hoy considerados como anticuados recursos ante los continuos avances tecnológicos de un mundo donde el poder está en la intervención del flujo de datos digitales y no en la posesión de secretos de estado.

En definitiva, SPECTRE pone de manifiesto toda la tradición y la esencia misma del personaje en una producción dotada de la osadía y grandilocuencia necesaria para representar el broche de oro que signa el fin de una era para 007.