Venganza

Crítica de Martín Chiavarino - Metacultura

Tumbas en la nieve

Tras el éxito de su film Por Orden de Desaparición (Kraftidioten, 2014), el realizador noruego Hans Petter Moland recibió el encargo se adaptar la película protagonizada por Stellan Skarsgård y el inefable Bruno Ganz al mercado norteamericano. Así nació Venganza (Cold Pursuit, 2019), una obra irónica, con gran carácter, que copia escena por escena y plano por plano casi todo el opus original, con algunos cambios menores y algunas historias paralelas adicionales.

Nels Coxman (Liam Neeson) es un trabajador sin demasiadas pretensiones y con una buena y apacible vida en un pequeño pueblo cerca de Denver, Kehoe, que conduce un camión que remueve la nieve del camino para permitir la movilidad de los vehículos por los trayectos anegados. Por su tesón, su compromiso y su contribución al desarrollo de la ciudad, la comunidad le otorga su mayor galardón, el de ciudadano del año, pero inesperadamente su vida da un vuelco de ciento ochenta grados cuando recibe la peor noticia: su hijo acaba de morir de una supuesta sobredosis. El joven, que trabajaba en el aeropuerto, en realidad ha sido asesinado por una banda de narcotraficantes debido al robo de una bolsa de cocaína por parte de un compañero de trabajo. Cuando Nels descubre la verdad comienza a perseguir a los que ordenaron la ejecución de su hijo y sin proponérselo elimina uno a uno a los miembros del cartel, desatando sin darse cuenta una guerra entre el capo narco y sus socios indios en el remoto Kehoe.

Liam Neeson realiza una gran labor reemplazando al sueco Stellan Skarsgård y Frank Baldwin es el responsable de un guión que adapta levemente a la idiosincrasia norteamericana la gran historia original del danés Kim Fupz Aakeson. Hans Petter Moland se copia a sí mismo y logra un resultado excelente con una película demasiado similar a Por Orden de Desaparición pero que despliega muchas ideas nuevas, que aunque secundarias, le proveen distintas texturas a un film que ya de por sí tiene una narración vertiginosa.

El nombre del film original, Por Orden de Desaparición, hace referencia a la catarata de muertes desencadenadas por el asesinato del joven Dickman, en la remake Coxman, que se van acumulando ostensiblemente a medida que avanza la obra, mientras que el título de la reinterpretación hace hincapié en la cuestión de la búsqueda de los culpables más al estilo de Charles Bronson en la década del setenta y ochenta en films como El Vengador Anónimo (Death Wish, 1974) o Cold Sweat (1970). Venganza vuelve a aprovechar la construcción de Liam Neeson como heredero de Bronson, exponente del hombre promedio llevado por las circunstancias a tomar acciones drásticas, personaje que viene desarrollando desde hace unos años en diferentes films como El Pasajero (The Commuter, 2018), Una Noche para Sobrevivir (Run All Night, 2015) o Búsqueda Implacable (Taken, 2008), películas de gran aceptación entre el público de acción.

En su propia remake Moland edulcora la historia junto al guionista Baldwin para el público estadounidense, con un poco más de protagonismo policial y algunas historias paralelas de los mafiosos que agregan color a una obra cargada de un humor corrosivo y sardónico un poco más explícito que en la versión original noruega. Venganza adapta la historia a la medianía norteamericana pero aun así se destaca por sus buenas actuaciones y un relato de gran fuerza que cambia el contenido social y político del original por algunos chistes que funcionan también como una crítica solapada de distintas cuestiones sociales que el director se da el lujo de remarcar. Si bien Por Orden de Desaparición es extraordinaria, bien vale la pena disfrutar de la remake por encargo que toma casi todo lo mejor de la primera versión agregándole lo justo para convertir a Venganza en una digna y caustica reversión.