Requiem para un film olvidado

Crítica de Diego Lerer - Micropsia

El realizador de CABEZA DE PALO sigue experimentado con los materiales cinematográficos (el Súper 8, especialmente) en este nuevo collage estético que funciona mucho mejor en su apartado visual que en el narrativo. En plan autobiográfico, Baca cuenta y muestra pedazos de su historia mientras analiza la situación del cine actual (tomando como eje algunos conceptos de “La sociedad del espectáculo”, de Guy Debord), en especial a partir de la pérdida del celuloide y la mercantilización de ese arte, solo preocupado en generar productos comerciales pero, según el realizador, desatendiendo motivaciones artísticas.

Lo mejor del filme está en su faceta visual, ya que Baca hace un muy buen uso, en plan collage experimental, de los materiales propios o de otros con los que cuenta, especialmente algunos autobiográficos. Donde la película falla es en lo narrativo. La permanente voz en off del director termina achatando los sentidos de un filme que funcionaría mucho mejor sin tanta didáctica narración, ya que resulta contradictoria con el carácter abierto y creativo de su propia factura. Es como si las palabras de Baca cerraran o sellaran muchos de los sentidos que su propia película abre a partir del uso de sus materiales.