Ma fille (Mi hija)
  • Cantidad de críticas: 3
  • Críticas favorables: 3/3 (100%)
  • Críticas desfavorables: 0/3 (0%)
  • Desviación: 9%
  • Puntaje IMDb: N/A
  • Puntaje RottenTomatoes: N/A
  • Nombre original: Ma fille (Mi hija)
  • Director: Enrique Stavron
  • País de origen:
  • Clasificación: Apta todo público
  • Fecha de estreno: 21/10/2010
  • Distribuidora: Independiente
Susana es una actriz argentina que vivió en Francia y volvió al país, dejando a su hija de dos años, Isabel, en París. 25 años más tarde, Isabel decide viajar a Buenos Aires para reencontrarse con su madre.
  • Adolfo C. Martinez
    Madre e hija en busca de algo en común

    Enrique Stavron dirigió Ma fille, un inusual largometraje

    Surgido de la pléyade de realizadores independientes de la cinematografía local, Enrique Stavron comenzó a basar su trayectoria artística en varios cortometrajes y en un largometraje estrenado en circuitos no comerciales. Con estos antecedentes se decidió a presentar Ma fille ("Mi hija"), una producción que posee una muy buena dosis de interés, ya que fue rodada en blanco y negro (sólo algunas escenas están viradas a un tenue color), es hablada totalmente en francés con subtítulos en castellano y recorre una historia que se centra casi en su totalidad en sus dos intérpretes.

    Atípica en su forma, esta producción se centra en Susana, una actriz argentina que debió trasladarse a Francia para luego volver a Buenos Aires tras dejar en París a Isabel, su hija. Pasaron veinticinco años desde que la madre se separó de quien ahora es una muchacha que decide viajar a nuestro país para reencontrarse con esa mujer, y de este reencuentro nacerán rencores, alegrías, sorpresas y cálidas evocaciones de un tiempo ido.

    El guión se ciñe simplemente a los diálogos de las dos mujeres en un solo ambiente (el departamento de la madre), y de ellos surgirá todo un pasado en el que las dos remontarán sus memorias a un padre casi desconocido y volverán al presente, cuando la hija hace insólitas confesiones a una Susana que sabe perdonar y que, a su vez, buscará el perdón de Isabel por haberla abandonado.

    El realizador concentró la trama en un solo ámbito, lo que por momentos convierte al film en demasiado teatral, pero una cámara atenta a todos los movimientos de ese dúo eleva el potencial del film, que, sin duda, posee la necesaria ternura como para que el público no se sienta indiferente ante la problemática expuesta en la pantalla.

    Las actuaciones de Susana Beltrán, de Isabelle Moreau y, en una breve parte, de Michel Agogué apoyan con seguridad esta original obra.

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  • Paraná Sendrós
    Paraná Sendrós
    Ámbito Financiero
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  • Carlos Diviesti
    Carlos Diviesti
    Blog de la esquina peligrosa
    Sobre la independencia

    Qué lindo pelito tenés es lo primero que la madre le dice a la hija después de tantos años de desencuentro, y la acaricia como si fuera una muñeca. En esas palabras y en esa imagen (una imagen altamente contrastada y en blanco y negro, por qué no sucia, y que más que descubrimiento es pura evocación) radica la esencia de MA FILLE, la segunda película de Enrique Stavron que se estrena este año: aquí uno no va a encontrarse con sorpresas narrativas ni con prolijidades formales, porque si así hubiera estado encarado este trabajo seguramente no hubiese causado efecto. Y el efecto perdurable que MA FILLE produce en las emociones lo consigue por ser una película libre que se construye mientras sucede, y que si remite a un pasado (el de los personajes, el de nuestra historia común) es porque se acerca hondamente a lo subjetivo.
    En MA FILLE se habla del exilio, de la pérdida y del abandono, pero también de seguir vivos. Susana, la madre, una actriz que debió irse a Francia por la sensación de peligro que vivía en Buenos Aires, tiene una hija a quien luego de un tiempo deja con el padre para regresar a su país. Y cuando Susana vuelve después de haber vivido es como si hubiese dejado las miguitas en el camino para saber que por allí está el retorno. Por eso que Susana efectivamente haya abandonado a su hija no duele tanto; es que nunca se separó de ella, simplemente está en otro punto, siempre a mano, tratando de que la ausencia sea presente, un viaje perpetuo. Porque queda claro a partir de esta historia tan cercana que quien sufrió exilio no vuelve jamás porque nunca se ha ido, y que los hijos siempre tienen padres porque nunca se pierden las preguntas, en ningún momento de la vida.
    Por otra parte MA FILLE es una película realmente independiente. No solo porque esté totalmente alejada de las formas de producción habituales, sino porque Stavron solamente le rinde cuentas a sus necesidades de contar una historia para entregar un trabajo cuya sinceridad es la indiscutible extrañeza. ¿Por qué es extraña la sinceridad? Porque Stavron la ofrece y no pide retribución, porque no levanta falsos testimonios y porque ama a su prójimo como a sí mismo. Esa suciedad de la imagen (visual y sonora) es invisible porque aunque Susana tenga un fuerte acento porteño en su francés y su hija Isabelle no pueda ocultar que es extranjera, en los primeros planos de la madre y de la hija se tiene tiempo de ver cómo laten sus ojos. Sí, claro, las actrices están actuando, pero la cámara de Stavron está todo el tiempo tratando de encontrar una verdad: la de los personajes, la de la película, la que uno cree. La verdad en la que cree Stavron, esa que se encuentra con la gran mentira del cine cuando se juntan sus caminos paralelos.
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