La bruja

Crítica de Fernando Casals - Revista Meta

EL HORROR SOMOS NOSOTROS

Situada en la Nueva Inglaterra del 1600 “La Bruja” explora la paranoia religiosa que lleva a una familia a descomponerse lentamente en la brillante ópera prima de Robert Eggers.

“La Bruja” comienza con la voz grave del patriarca de la familia (Ralph Ineson) y el tono del film se establece inmediatamente.

La superstición, ese mal endémico que tiene la humanidad y que las religiones fomentan, es el núcleo de una historia contada a pulso firme, con gran sentido del suspenso y actuada de forma superlativa. No conviene saber mucho de la trama de “La Bruja”,sólo digamos que luego de ser expulsados de una comunidad la familia se establece cerca de un bosque, repentinamente el bebé de la familia desaparece, ante la desaparición, las sospechas caerán sobre la hija adolescente y la oración será la única arma para combatir el infortunio.

El conjunto de factores culturales que dio lugar a la figura de la bruja, se manifestó en una sociedad primitiva donde la caprichosa autoridad de una supuesta ley natural y el dogma religioso aparecieron como justificación para reprimir la autonomía -y anatomía- femenina. Visto hoy, parece algo obsoleto, sin embargo, en la actualidad la hegemonía religiosa y las historias que dieron vida a este y otros mitos todavía persisten.

Con una increíble atención al detalle y un firme compromiso con el mundo que ha creado, Eggers cuidadosamente construye una tensión -acentuada por el soundtrack- que por momentos resulta insoportable. Y reelabora el tropo de la bruja de las películas de terror transformándolo en una simbología feminista. Revisionismo de género.

En ningún momento “La Bruja” recurre al susto barato al que estamos acostumbrados en el poco creativo cine de terror actual. La historia opera en varios niveles al mismo tiempo y plantea sus reglas claramente; lo que quiere decir y como. El inquietante cuento además de exponer con crudeza a la cárcel de la mente que suele ser la religión, ratifica que no hay nada en la vida real más temible, que lo que podemos imaginar.