Hellboy

Crítica de Matias Seoane - Alta Peli

Carry On Wayward Son

Aunque desconozca los detalles precisos de su llegada a la Tierra, Hellboy fue adoptado por un humano que lo crió como su hijo y lo entrenó para formar parte de la Oficina de Investigación y Defensa Paranormal, una organización dedicada a combatir las amenazas sobrenaturales que ponen el peligro a la humanidad.

Al iniciar la película Hellboy (David Harbour) lleva décadas como agente activo. Pese a que nació en los últimos días de la segunda guerra mundial, es para los patrones demoníacos poco más que un joven adulto, algo que refleja su carácter habitual.

Pero aunque fue criado entre humanos, no deja de sentirse un paria temido y odiado por su origen infernal, al que muchos ven como una de las mismas amenazas que combaten. Sin contar con la profecía que lo pone en el centro de un apocalipsis destinado a arrasar con la tierra y abrir las puertas del infierno para que los demonios la caminen con libertad.

Mientras tanto, el apocalipsis que debe enfrentar es el que promete traer una antigua y poderosa bruja que espera por regresar a la vida desde que fuera desmembrada por el Rey Arturo hace cinco siglos. Casualmente en Inglaterra -invitado por una organización local similar a la suya- Hellboy descubre que una criatura que ya enfrentó en el pasado está recuperando los trozos de la bruja para resucitarla y darle a los monstruos el poder que necesitan para abandonar las sombras y recuperar la tierra de la que fueron expulsados por la humanidad.

Un problema gigante

Las películas de Hellboy no serán geniales pero estaban lo suficientemente bien como para que los fans esperaran una secuela antes que un reboot. Decisión seguramente tomada pensando en rejuvenecer el elenco, para que se puedan bancar un par de películas más de acá en adelante. Es que la nueva propuesta no es tan diferente de la anterior como para necesitar empezar de cero otra vez, por más que se note la intención de buscar un tono más oscuro y anti heroico, acompañado de unos buenos litros de sangre que le faltaban a Del Toro.

Anulando eso, incluye una dosis de humor que desentona casi siempre por básico o infantil, con juegos de palabras difíciles de traducir y respuestas que intentan ser ácidas o ingeniosas pero que se quedan en el camino. Tampoco el elenco suma mucho a la propuesta: si bien no es fallido, tampoco deja nada demasiado memorable y hasta la villana queda desteñida en sus apariciones.

La mala relación con su padre humano y los conflictos de identidad vuelven a hacerse presentes, con la siempre latente decisión de rebelarse ante el destino que le fue adjudicado o ceder ante él. Pero todo de forma tan superficial que nunca se siente un verdadero problema a resolver, solo algo más para darle volumen a una trama bastante lineal aunque intente abrir hilos laterales que no llegan muy lejos, dejando como las partes más interesantes a las escenas de acción: a pesar de que los efectos especiales les juegan en contra, terminan siendo lo más entretenido de la película, aunque casi nunca sean importantes para una trama que termina siendo mucho más genérica de lo que merecía.