Hellboy

Crítica de Juan Pablo Bondi - Fuera de campo

Luego de las dos entregas ideadas por el aclamado realizador Guillermo del Toro, la tercera y última entrega de esa saga protagonizada por Ron Perlman quedó trunca después de llevarla a una conclusión por varios años sin lograr resultados positivos. Una nueva versión del personaje, protagonizada por David Harbour (Stranger Things), Ian McShane (American Gods) y Milla Jovovich (Resident Evil) y dirigida por Neil Marshall (The Descent, Game of Thrones) se estrena ahora con un nuevo enfoque del personaje.

Hellboy es una película más sangrienta y violenta que sus predecesoras pero retiene el humor, que es primordial para el personaje principal. Estéticamente, se diferencia mucho de los diseños de Guillermo del Toro pero Marshall logra adueñarse del film y ponerle su propio sello. Con un ritmo muy apresurado y con demasiadas secuencias de acción, Hellboy se convierte en una cacofonía de ruidos y explosiones, con pausas demasiado breves y con una música poco memorable.

Hellboy no ofrece nada nuevo a la historia cinematográfica del personaje, con problemas de ritmo y un guión que tiene demasiadas cosas que contar, pero logra entretener a su público sin pasar (demasiada) vergüenza. En la comparación con sus predecesoras, sin dudas pierde, pero como película independiente de todo lo que vino antes (que tampoco fue tanto), consigue el elemental objetivo de entretener.