Gringo: se busca vivo o muerto

Crítica de Fernando Sandro - Alta Peli

En tierras extranjeras

Con trayectoria extensa en cortometrajes y dirección de videoclips, Nash Edgerton es más conocido como un experto doble de riesgo con más de cien créditos en su haber. Y, y por supuesto: por ser el hermano de Joel.

En 2008 debutó en la dirección con The Square, luego del éxito de su cortometraje más conocido, Spider, un año anterior.

The Square se trata de un thriller seco, con elementos fuertes de drama y un suspenso trepidante (similar al film de su hermano como director El regalo) alrededor de un botín de dinero en manos de un ciudadano común equivocado. Con cierta fama en los círculos más cinéfilos, la película es un pequeño clásico de culto para entendidos.

Diez años después, Nash Edgerton vuelve a la dirección de un largometraje, pega un volantazo y se inclina por una comedia que mezcla puntos de Jason Reitman, Robert Altman, Steven Sodherberg, y algo de la Nueva Comedia Americana más tradicional. El resultado es Gringo, que prometía mucho más desde su premisa de lo que finalmente es.

Un turista en apuros

Podría decirse que el protagonista es David Oyelowo (Martin Luther King Jr. en Selma, y el “eso” de Un viaje en el tiempo) en la piel de Harold Soyinka, empleado de negocios de segunda línea de una empresa farmacéutica que quiere blanquear alguno de sus negocios en busca de nuevos negociados.

Los gerentes de la empresa, Rochard Rusk (Joel “hago todo con y por mi hermano” Edgerton) y Elaine Markinson (Charlize Theron), deciden enviarlo a México por las complicaciones que la farmacéutica está teniendo básicamente al cambiar de dealer.

Harold debe entablar conversaciones con el jefe de un peligroso cartel de narcotraficantes para llegar a un arreglo pacífico. Pero nada es lo que parece.

Cuando las cosas comienzan a complicarse, Harold se da cuenta que le tendieron una emboscada, que sus jefes lo tienen librado al azar y a merced de unos narcotraficantes que quieren su cabeza. ¿Cuál es la solución? Fingir su propio secuestro.

Así son las cosas en Gringo. Pareciera que se ha contado más del argumento de lo debido y sin embargo aun quedaría más por decir. Es que el guion escrito por Anthony Tambakis y Matthew Stone no para de presentar personajes y subtramas permanentemente, supuestamente con la idea de pintar un fresco sarcástico de situación, ¿pero de qué situación?

Narcos, hippies, empresarios, e infieles

El principal y atomizador problema de Gringo es su desbordado deseo por querer lanzar dardos certeros. En su ritmo frenético y chispeante presenta una catarata de gags que, sobre todo en su primer hora, no hacen centro en una cuestión ni personaje.

Sí, queda claro que Harold es su protagonista, pero más que nada por ser el centro del que viven el resto de los personajes. Pero la atención y focalización permanentemente cambian cada vez que aparece alguien nuevo en pantalla. Es más: da una muy certera sensación de que muchos de sus actores filmaron sus escenas aparte y luego la magia de edición y montaje los unió.

Hay una historia aparte entre Richard, Elaine, y el dueño de otra empresa con la que quieren hacer negocios a cargo de Alan Ruck. Hay dos bandidos menores con su historia aparte que Harold hace pasar como sus secuestradores. También están los que realmente quieren secuestrarlo, el jefe narco amante de The Beatles y sus torpes secuaces. Una parejita de turistas hippies interpretados por Amanda Seyfried y  Harry Treadaway. La esposa de Harold (Tandhie Newton), que hay algo que no le dice. Para rematar, muy entrado el relato hace su aparición Sharlto Copley como el hermano cazarrecompensas de Richard.

Para aclarar, de esos personajes la mitad no llegan a cobrar vuelo, por más que el film se pose en ellos y olvide a Harold. Por lo menos Newton, Seyfried, y Treadaway daría lo mismo que estén o no… y no lo incluyo a Rusk porque a pesar de que su personaje es puro relleno es buen comediante.

Gringo tiene momentos efectivos, ninguno muy original ni muy memorable, pero entretiene. Se agradece el buen balance entre comedia y acción, y sus intérpretes si bien no descollan cumplen correctamente (en especial Theron quien, ya sabemos, además de bellísima es excelente en todos los géneros). Otro punto a favor es que a pesar de tener todo servido evita (bastante, no del todo) caer en los lugares comunes de burla a los latinos para auto alabar su patriotismo.

Conclusión

Divertida, vivaz, correcta tanto en sus actuaciones como en su ágil dirección, Gringo decae por presentar demasiadas cosas en simultáneo, haciendo que lo que debió ser una simple comedia relajada se convierta en algo demasiado complejo de comprender en su totalidad.