El topo
  • Cantidad de críticas: 9
  • Críticas favorables: 8/9 (89%)
  • Críticas desfavorables: 1/9 (11%)
  • Desviación: 18%
  • Puntaje IMDb: 7.7/10
  • Puntaje RottenTomatoes: 84%
  • Nombre original: Tinker Tailor Soldier Spy
  • Director: Tomas Alfredson
  • Países de origen: Francia, Alemania, Reino Unido
  • Clasificación: Apta mayores de 16 años
  • Fecha de estreno: 23/02/2012
  • Distribuidora: Distribution Company
El fracaso de una misión espacial en Hungría desencadena un cambio en la cúpula de mando de los servicios británicos. Uno de los defenestrados es el agente George Smiley. Cuando Smiley ya se ha hecho a la idea del retiro, le encargan una misión especial. Hay sospechas de que un “topo” está infiltrado entre las altas instancias del Servicio y sólo alguien de fuera puede descubrirlo. Con ayuda de otros retirados y de algún agente fiel, irá recabando información y encajando las piezas que le lleven al traidor. Por el camino encontrará historias de traición, ambición y mentiras.
  • Martín Morales
    Martín Morales
    MM Críticas
    Basada en la novela homónima escrita por John le Carré, esta propuesta le propone al espectador ser testigo de un delicado y emocionante relato de espionaje, con un guión muy bien escrito, con una narración complicada, pero muy precisa y detallista, y, en especial, con un trabajo soberbio por parte de Gary Oldman en el papel protagónico.
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  • Alejandro Franco
    No soy fan de John le Carré. Al menos, las adaptaciones cinematográficas de sus libros dejan bastante que desear. Encuentro a las tramas de le Carré complicadas y burocráticas pero no ingeniosas. Mucha charla, mucha intriga pero nunca un golpe de efecto sorprendente o una deducción asombrosa por parte del protagonista. También es cierto que le Carré hizo su fama en la vereda opuesta de James Bond - desarrollando novelas de espionaje mucho más realistas que las imaginadas por Ian Fleming -, pero lo encuentro burocrático y mundano. Al menos Len Deighton - otro autor de espionaje totalmente anti Bond, y padre de la saga de Harry Palmer - tiene otra chispa en sus tramas.

    Candelero, Sastre, Soldado, Espia (o como retitularon en castellano El Topo, siguiendo el nombre que le dieron al libro original en su edición en español) está basada en la novela homónima de le Carré que data de 1974. En su momento lo adaptaron como miniserie (con Alec Guinness como protagonista), la cual tuvo gran repercusión en todo el mundo. Ahora llega esta versión que viene de la mano de Tomas Alfredson, el aclamado director sueco responsable de Dejame Entrar (2008). Y si bien El Topo no ha sido un filme taquillero, al menos ha recibido excelentes reviews por parte de la critica especializada.

    El Topo tiene los problemas típicos de las historias de le Carré: es innecesariamente complicada, y tiene una tendencia natural para irse por las ramas. Para colmo, aquí hay cuatro historias confluyentes que son insertadas con calzador en la primera hora: un veterano jefe del servicio secreto, que tiene la posta de que hay un traidor en la cúpula de la inteligencia británica y manda a un hombre de confianza a confirmarlo (cosa que jamás ocurre, ya que el agente cae tiroteado en medio de una emboscada); Smiley, saliendo de su retiro, armando su equipo investigador y lidiando con su esposa infiel; la nueva cupula del servicio secreto (traidor incluido), quienes han conseguido a un doble agente en el alto mando sovietico y están recibiendo información rusa de primera mano; y un agente británico renegado, enamorado de una soviética, y que se ha enterado por casualidad de la existencia del topo en la jefatura de la inteligencia británica, confirmando lo que querían saber en el primer punto. En el medio todo el mundo saca anécdotas de todo tipo, hay un brillante agente soviético (Karla) encargado de confundir a la inteligencia occidental con maniobras geniales, y hay personajes que entran a rolete con cada minuto que la trama avanza. Basta con que uno vaya al baño dos segundos como para perder el hilo de la maraña de cosas que pasan en una historia super complicada.

    Es de admirar la habilidad que tuvo Alfredson para transformar todo este circo en algo potable y relativamente fácil de seguir. La primera hora es muy densa, llena de flashbacks (no siempre bien diferenciados de las escenas ubicadas en la época actual) y toneladas de personajes. Por suerte la segunda hora gana suficiente espacio como para permitirse algunos momentos de tensión (como el robo de los registros dentro del servicio secreto o el montaje de la trampa final al traidor), pero no esperen tiros o persecuciones. El Topo es un filme demandante y dialogado, muy dialogado; es prolijo e inteligente, pero no brillante, y eso es lo que hay que echarle en cara a le Carré. Si bien el Smiley de Gary Oldman es una persona inteligente y calculadora - al contrario de la blanda encarnación de James Mason en Llamada Para el Muerto -, jamás saca un conejo de la galera o se despacha con alguna genialidad. El climax parece rutinario y cansino, a excepción de un par de detalles sexuales que parecen ser los ases en la manga con los cuales le Carré espera sorprender al lector / espectador. Por otra parte, si uno analiza la trama, verá que la mitad de los personajes de la novela tiene connotaciones homosexuales, comenzando por el mismo Smiley (algo que ya había notado en Llamada Para el Muerto). Como si fuera una constante, siempre el tipo que le clava los cuernos a Smiley es el villano de la historia.

    El Topo es un sólido thriller, pero no uno brillante o sorprendente. Es un espectáculo inteligente porque demanda atención al espectador... pero no espere grandes vueltas de tuercas. Piense que hay material para seis horas (una miniserie), comprimido como se pudo en una película de dos horas. A mi juicio, al libreto le falta una pulida más, ya que la subtrama con el agente renegado de Tom Hardy pudo haberse podado y sustituirla con un agente genérico, dándole oxígeno al resto de las escenas. Está bien, pero pudo haber estado mejor.Gigantes de Acero es una regurgitación masiva de clichés, y que conste subrayado en actas. No hay un momento original en todo el film - si uno conoce bastante de cine, puede ir poniéndole a cada escena el titulo de la pelicula de las cual fue tomada- y, a pesar de ser una tonelada de material reciclado, tiene su gracia. Quizás sea porque los mecanismos que prueba están tan usados, pulidos y perfeccionados, que resulta imposible fallar con ellos. No sé si el espectador promedio sentirá fresco al material de Real Steel, pero seguramente lo encontrará emocionante y, en definitiva, eso es lo que importa.

    Resulta curioso ver un filme americano con robots. Pareciera que su mitología fuera patrimonio exclusivo del cine fantástico japonés y, por momentos, Gigantes de Acero se siente como la adaptación live de algún anime nipón - el desahuciado robot que llega a las grandes ligas; la arena de combate de androides, etc, cosas que se pueden encontrar en Astroboy sin ir más lejos -. Pero en vez de obsesionarse con los robots luchadores, Real Steel prefiere hundir el cuchillo en el típico melodrama deportivo. Imaginen a El Campeón (1979), pero con la excepción de que Ricky Schroeder hubiera utilizado un "avatar" mecánico para salir a combatir en vez de su padre Jon Voight (y que tuviera más talento que él!); súmenle algunos elementos melodramáticos típicos de los filmes de boxeo - tipo Rocky -, sacúdanlo en la coctelera y sírvalo bien frío. Eso es Real Steel.

    Acá las cosas funcionan en gran forma gracias a que el elenco es más que competente. Hugh Jackman satura la pantalla de carisma, y está bien acompañado por el pequeño Dakota Goyo. El filme tiene su cuota de melodrama sanitizado - hay algunos malos que son más orgullosos y torpes que malvados; no hay conflicto que no se resuelva en menos de cinco minutos; nadie intenta sabotear o robar al robot; hasta la pareja de ricachones con la custodia del chico resultan más permisivos de lo que a primera vista uno podría pensar -, y decide poner la emoción en dos aspectos: el volátil padre que comienza a poner los pies en la tierra gracias a su hijo mientras recomponen la relación entre ambos, y los feroces combates de androides, los cuales están dirigidos con gran dosis de energía. Real Steel funciona gracias a que alterna una cosa con la otra, y de ese modo se vuelve cada vez más emocionante a medida que se acerca al final.

    Es posible que Shawn Levy haya encontrado la horma de su zapato y se redima artísticamente luego de engendros como la reimaginación 2006 de La Pantera Rosa, y la saga de Una Noche en el Museo. Acá ha logrado inyectar algo de magia a una historia remanida, convirtiéndola de nuevo en interesante y hasta apasionante. Y ésa es una virtud excepcional que amerita su recomendación en estas épocas de sequía creativa.
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  • Cintia Alviti
    Cintia Alviti
    El Bazar del Espectáculo
    Este film se destaca no sólo por tener un elenco de primeros actores que nos brindan magistrales actuaciones, brillando Colin Firth y John Hurt, sino que también por tener una soberbia dirección y un brillante guión que lentamente va desenmarañando el relato.
    Lo que sí hay que verla bien atento y meterse de lleno en esta historia para no perderse...
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  • Shaoran Nox
    Shaoran Nox
    La Cinerata
    Permítanme que ponga mi segunda calificación "perfecta" del año. Tinker Taylor Soldier Spy (El espía que sabía demasiado, o simplemente El Topo) es una película excelente, una más que se suma a mi lista de sorpresas ante su ausencia en las nominaciones de los oscares a mejor película, aunque Gary Oldman lucha por Mejor Actor, en donde Clooney y Dujardin llevan la delantera, en soundtrack y en guión adaptado donde espero que se lleve la estatuilla.

    Es un thriller apasionante, de espías en plena guerra fría y al más puro estilo de los años '50s o '60s. No esperen ver explosiones, efectos especiales al por mayor o tecnología de punta. Acá lo que cuenta es la intuición, el intelecto, el análisis, la capacidad para trabajar y la inteligencia, como debe de ser, sin necesidad de artilugios extraños. Gary Oldman nos entrega una actuación sólida, como George Smiley, ex agente secreto de un grupo de élite inglés llamado "El circo" que trabaja contra los espías rusos, principalmente contra el nombre clave Karla. Sin embargo, después de una fallida misión, Control (John Hurt) y Smiley son echados del grupo. A pesar de ello, Smiley es contratado por el primer ministro Inglés ante la advertencia de la existencia de un espía en el grupo, que pasa información a los rusos. Es así como lentamente se va develando el misterio, en medio del drama y la tensión necesarios para mantenernos al borde del asiento durante las 2 horas que dura el filme. Y con un reparto tan excelso como Colin Flirth, Tom Hardy, Ciarán Hinds, Michael Fassbender y Mark Strong complementan la brillante puesta en escena.

    Dirigida por Tomas Alfredsson (Let The Right One In, 2008, otra hermosa adaptación literaria), y ganadora de dos premios BAFTA (algo así como los oscares versión Inglaterra) a Mejor Película Inglesa y Mejor Guión Adaptado. Sin duda, una excelente opción para quienes gustan de las buenas películas de espías y de drama y busca alejarse de los efectos tan sobrecargados en estos últimos tiempos.
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  • Matías Orta
    Matías Orta
    A Sala Llena
    Abundan los casos de espías literarios que saltan a la pantalla, sea chica o grande. El más paradigmático sigue siendo Bond, James Bond. Pero hay otros ejemplos. Como George Smiley, creado por John le Carré. A diferencia del sensual 007, Smiley es un agente de la vieja escuela: calmo, oscuro, frío, calculador, eficaz. Un verdadero antihéroe. Este personaje protagoniza cinco novelas y es secundario en otras tres. Dentro del primer grupo se encuentra El Topo, que ya tuvo una celebrada adaptación en formato de miniserie de la BBC. En aquella oportunidad, Alec Guiness inmortalizó a Smiley, en otra de sus memorables interpretaciones.


    Ahora llega la versión cinematográfica de la misma historia, también titulada El Topo.
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  • Rodolfo Weisskirch
    Rodolfo Weisskirch
    A Sala Llena
    Los Espías que Regresaron al Frío

    ¿Qué significa la palabra espiar? Observar, mirar, desde una posición prácticamente invisible. El objeto de observación no debe percatarse que lo están espiando. El espía debe pasa desapercibido. Imperceptible.
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  • Diego Batlle
    Diego Batlle
    Otros Cines
    Para atrapar al delator

    El topo está basado en la aclamada novela que John Le Carré publicó en 1974 -la primera de la trilogía de Karla- sobre un agente del MI6 que trabaja para los soviéticos en plena tensión de la Guerra Fría.

    Con dirección del talentoso realizador sueco Tomas Alfreson (Criatura de la noche) y el aporte de un verdadero dream-team de actores británicos liderado por un notable Gary Oldman (que en nada hace extrañar al Alec Guiness de la ambiciosa miniserie de la TV británica de 1979), el film resulta una verdadera rareza en estos tiempos de thrillers vertiginosos y sustentados en la espectacularidad de las escenas de acción a propulsión de efectos visuales.

    Película old fashioned, casi demodé, El topo es -en muchos sentidos- un verdadero placer porque prioriza los diálogos, los climas, las observaciones inteligentes y el trabajo de los intérpretes por sobre las set pieces o el vértigo de la narración.

    Lo más parecido que hay a una secuencia "moderna" es el arranque con una operación de la inteligencia británica en Budapest que sale mal. El resto de las dos horas está dedicado a un verdadero tratado sobre la ética y la moral de los agentes secretos, sobre la lealtad y la traición, sobre los códigos y miserias internas (Carré fue espía y conoce en detalle tanto la jerga como las costumbres).

    Sin embargo, a pesar de que me gustó mucho toparme con El topo, también debo confesar que me costó bastante seguir la laberíntica, intrincada trama. O quedan varios cabos sueltos o yo no los alcancé a enlazar. En este sentido, los trabajos de Alfredson para la construcción de atmósferas y de los actores para construir los múltiples personajes de este rompecabezas (o, si prefieren, juego de ajedrez) son muy superiores al de un guión no demasiado claro.

    De todas maneras, aún con sus problemas, estamos ante una propuesta que fascina y atrapa con elementos nobles y genuinos que el cine de género contemporáneo parece haber olvidado.
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  • Emiliano Fernández
    Todas tus maquinaciones…

    A lo largo de la historia del cine podemos identificar dos modelos prototípicos en lo que respecta a los thrillers de espionaje y su planteo estético: por un lado están las propuestas “de acción” que se sustentan en la imagen lustrosa del protagonista, las secuencias de persecuciones, las señoritas con poca ropa y un recorrido...
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  • Claudio Lo Iacona
    La aguja en el pajar

    El film del director de Criatura de la noche, el sueco Tomas Alfredson, se sumerge en el submundo del espionaje a partir del fracaso de una misión espacial en Hungría que desencadena en un cambio en plena cúpula de mando de los servicios británicos.

    De ahí en más, el agente George Smiley (Gary Oldman ) es separado de sus funciones, pero a la vez, será el encargado de llevar a cabo una compleja misión: descubrir si hay un "Topo" en el Servicio Secreto.

    El relato que carece de suspenso y acción, se basa en la indiscutible puesta en escena, la lúgubre fotografía y las sólidas actuaciones de un reparto de lujo integrado por Gary Oldman, Colin Firth, Tom Hardy, Mark Strong, Benedict Cumberbatch, Toby Jones y John Hurt.

    El Topo es un clásico relato de intriga donde no es fácil deducir quién es quién hasta el final y en el que abundan las traiciones, ambiciones y mentiras. Lo único que tiene peso es el hábil juego de miradas que se teje entre los personajes, piezas de un complicado juego de ajedrez.
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