Creed II: Defendiendo el legado

Crítica de Hugo Zapata - Cines Argentinos

Pese a la ausencia de Ryan Coogler en la dirección, Creed 2 no defrauda en absoluto y aporta una buena entrega de esta franquicia que cuenta con varios momentos memorables.
Para el fan de Rocky esta es una película especial porque representa la despedida definitiva de Sylvester Stallone en este rol que marcó a fuego el corazón de muchos amantes del cine.
La historia concluye el arco argumental de Adonis Creed a través de un film que combina numerosos elementos de Rocky 2, 3 y 4 sin perder su propia identidad.
En esta oportunidad Stallone delegó la dirección en Steve Caple jr, otro joven cineasta independiente que retiene en su narración la mística de esta saga deportiva al mismo tiempo que desarrolla los vínculos humanos entre los personajes.

Una particularidad muy interesante de esta continuación es que si bien el boxeo es el motor que impulsa el conflicto el eje de la trama se centra las relaciones familiares.
Una característica que genera que veamos a los antagonistas desde una óptica muy diferente.
En esta entrega podemos descubrir que pasó con Ivan Drago en las últimas décadas tras su derrota en Moscú y toda la subtrama del vínculo con su hijo me pareció lo mejor de la película.
Un detalle fantástico de esta entrega es que Victor Drago no se establece como un villano acartonado que amenaza el momento de gloria del protagonista.
Detrás del personaje hay toda una historia de vida muy interesante y cuando la trama explora su origen y entendemos la relación que tiene con su padre, la pelea final adquiere otro significado.
Una genialidad absoluta del guión de Stallone, debido a que el encuentro en el ring entre los dos jóvenes boxeadores ya no tiene que ver con cuestiones nacionalistas o una búsqueda de venganza, sino que se trata de dos tipos que en realidad salen a pelear contra sus propios demonios internos.
Por ese motivo es imposible no sentir empatía por la familia Drago en esta película.
Si bien los personajes tienen un rol secundario porque el foco de atención reside en Adonis Creed, el director desarrolla muy bien la subtrama de los pugilistas rusos.
Aunque Creed 2 es una gran película de esta franquicia yo la ubicaría un escalón por debajo de la primera entrega, ya que carece de esa sofisticación que tuvo el film de Coogler en materia de realización.
Me refiero a detalles como la elección de filmar un round de boxeo a través de un plano secuencia o ese tono emocional que tenía el montaje del entrenamiento que no lo encontré en Creed 2.
La tarea de Steve Caple jr. tampoco era fácil porque tenía que lidiar con el recuerdo popular de las escenas épicas de entrenamiento de Rocky 4 que son imposibles de superar.
En esta película optó por encaminar el clásico montaje por una dirección opuesta en lo referido al escenario escogido y si bien brinda un buen momento no tiene el mismo impacto de la primera Creed.
La labor del director se luce más en el tratamiento brutal de la acción en la pelea final que se ve potenciada por un buen uso de la música tradicional de Bill Conti.
Aunque Sylvester Stallone tiene un rol mucho más limitado en esta historia, cada escena en la que aparece se la roba con su presencia y los diálogos donde Rocky guía a Creed Jr. con sus lecciones de vida.
La película además contiene algunas sorpresas hacia el final que emocionarán al público más fan que vive con otra intensidad las entregas de esta saga.
Desde mi punto de vista la historia de Adonis Creed queda completamente cerrada y no se justifica que la extiendan con más continuaciones. Resultaría innecesario.
No obstante, me encantaría ver una película más con la familia Drago con quienes se podría crear un argumento interesante.

El Prode de los Oscars