Con el diablo adentro
  • Cantidad de críticas: 8
  • Críticas favorables: 0/8 (0%)
  • Críticas desfavorables: 8/8 (100%)
  • Desviación: 12%
  • Puntaje IMDb: N/A
  • Puntaje RottenTomatoes: N/A
  • Nombre original: The Devil Inside
  • Director: William Brent Bell
  • País de origen: Estados Unidos
  • Clasificación: Aún sin resolución
  • Fecha de estreno: 23/02/2012
  • Distribuidora: UIP
En 1989, los servicios de emergencia recibieron una llamada al 112 de Maria Rossi confesando que había asesinado brutalmente a tres personas. 20 años después, su hija Isabel, trata de comprender la verdad de lo sucedido esa noche y viaja al Hospital de Centrino para depravados mentales en Italia, donde su madre ha sido encerrada para determinar si es una enferma mental o está poseída por demonios. Isabel decide reclutar a dos jóvenes exorcistas que podrían curar a su madre usando métodos poco convencionales que combinan la ciencia y la religión y terminan enfrentándose cara a cara con el mal en estado puro en forma de cuatro poderosos demonios que poseen a María. Muchos han sido poseídos por uno, sólo una ha sido poseída por muchos.
  • Pabela
    Pabela
    La Cinerata
    Suelo ser bastante cobarde para el género del terror aun cuando de adolescente, allá por la gloriosa década de los ochenta, he visto muchos de los ahora considerados grandes clásicos del género de entonces: Fright Night, Friday 13, Haloween, Pesadilla, etc. Luego sobrevino la ola del gore y ya no me animé a tantos visionados como antes. Agreguemos el hecho de que luego de ver apenas media hora de The Exorcist, porque más no aguanté, y entera Amityville II: The Possession, la temática de los exorcismos ya me echan siempre para atrás. Pero debo reconocer que The Devil Inside tuvo una buena campaña de publicidad, comenzando por un tráiler que me llamó la atención. Parecía una buena mezcla entre thriller y terror donde la dualidad ciencia-religión prometía darle un toque interesante.

    Estando detrás aquellos mismos de la, ahora ya, saga Paranormal Activity muchos de los que estamos un poco saturados del mockumentary teníamos nuestras dudas, pero insisto, la campaña que fueron hilvanando poco a poco antes de su estreno, confieso, me atrapó. Por otro lado aun cuando Paranormal Activity tenía un ritmo realmente cansino por momentos, hasta quedado y lento, debo reconocerle que resultaba después de todo muy buen recurso para agarrarnos desprevenidos con las pocas escenas “de susto”, efectivas finalmente.

    El problema con The Devil inside es que aquí el argumento promete mucho más de lo que finalmente la cinta ofrece. Lo que se plantea al principio con ritmo pausado pero intrigante termina siendo un guión bastante desdibujado. La película se vuelve tan predecible que cualquier recurso sorpresa no cumple lo que debería. Esta servidora se asusta con cualquier cosa pero terminó realmente aburrida y hasta saturada de una cámara en mano que más que intimista termina siendo irritable con tanto movimiento, además de ciertos detalles argumentales un tanto confusos.
    devil inside
    Es una pena que una película que cuenta con muy buenas actuaciones y algunas escenas muy bien armadas termine siendo un fiasco. Seguramente agradará a algunos espectadores, después de todo depende siempre de la sensibilidad de cada uno, pero seguramente aquellos más exigentes o amantes del género encontrarán que este film está muy lejos de ser aunque sea entretenido. La narración presentada como un falso documental acaba por transformarse de repente en una suerte de confesionario de gran hermano donde la tensión que debería estar puesta en lo que sucede se transfiere de inmediato a los protagonistas que si antes se los retrataba valientemente decididos de pronto, y porque sí, se vuelven desesperados testigos de situaciones que ahora los sobrepasa. Uno termina preguntándose qué ocurrió en el medio para que con este poseso no se asusten ni se desmoronen y con este otro sí.

    Así mismo si los primeros cuarenta minutos del film, aunque con algunos clichés de por medio pero bien resueltos, plantean un hilo argumental atractivo, poco a poco este se va consumiendo en una seguidilla de intentos de escenas impresionables que no son otra cosa que muchos gritos y rezos, imprecaciones e insinuaciones sobre el pasado de cada uno que dejan con ganas de más. De repente el film termina siendo un ruido ensordecedor que pretende volcar toda junta la adrenalina que jamás llegó a plasmar por completo y hasta algunos personajes terminan contradiciéndose a sí mismos en diálogos bastante descolocados del contexto.

    A riesgo de equivocarme me atrevería a decir que por momentos incluso la película está mal editada. Quizá ese sea uno de los factores desencadenantes de una última hora muy pobre para una película que prometía bien provocando que eventualmente el espectador no esté muy seguro de lo que está pasando o de qué se nos quiso contar después de todo. Por momentos se abren algunas líneas sobre el pasado de los personajes que posteriormente quedan en nada. Es obvio que tal vez esta sea una argucia para una posterior segunda parte, no me extrañaría; pero William Brent Bell, director y guionista de la cinta no logra provocar una atmósfera en la que la audiencia después de todo se asuste- como se supone para una historia de este género- ni tan siquiera, al menos, se entretenga.

    Admito que ya esta moda del mockumentary personalmente ya me aburre bastante. Pocos son los films que posteriores a aquella pionera The Blair Witch Project, aunque con diferencias pues esta no era en sí un supuesto documental sino el llamado found footage, pocas películas que emulen esta estética son realmente buenas. The Devil inside no dejará de ser una más de las tantas películas que hay sobre exorcismos que no llegan ni a los talones de la clásica joya dirigida por William Friedkin en 1973.

    Una opción para ver, si es que aun quieran incurrir en la aventura de sacarse la curiosidad, en la comodidad del hogar cuando se la lance en DVD o Blu-Ray. Por lo demás, no digan que no se los avisé.
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  • Cintia Alviti
    Cintia Alviti
    El Bazar del Espectáculo
    Hay que admitir que si bien es bastante pobre en efectos y en contenido mal que mal entretiene y tiene bastante suspenso. Pero lo que falla en este film es que es escaso en secuencias impactantes. El público que va al cine a ver este tipo de historias siempre está deseoso de ver escenas espeluznantes del poseído. Pero aquí todo se basa en algunos gritos, maldiciones...
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  • Uriel De Simoni
    Uriel De Simoni
    A Sala Llena
    “Querido Vaticano, apruébame…”

    Esta película no fue autorizada por el Vaticano, reza en placa el filme desde su inicio, pronosticando lo que se vendrá tras las carcajadas de quienes asistieron a la función privada.
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  • Fernando Alvarez
    Cruces invertidas, terror nulo

    Con el estilo del "falso documental" narrado con cámara en mano, recurso visto últimamente en muchas producciones del género, llega este film que bucea en el tema de las posesiones demoníacas.

    Con el diablo adentro, del director William Brent Bell (había realizado Stay Alive) intenta sorprender con una realizaciión que sigue los pasos de Rec, Cloverfield , la saga Actividad paranormal o la más reciente El último exorcismo. Es decir, cine despojado de casi todo artificio que pone el acento en el punto de vista de una cámara de video que registra diversas situaciones. El resultado es pobre y, salvo en el comienzo, no genera suspenso o miedo en el espectador.

    La trama gira en torno a Isabella Rossi (la brasilera Fernanda Andrade), una joven que investiga junto a dos sacerdotes, expertos en exorcismos, el extraño caso de su madre, María Rossi (Suzan Crowley), supuestamente poseída por demonios y acusada de cometer tres asesinatos veinte años atrás.

    Con un estilo de noticiero y un camarógrafo que acompaña a Isabel hasta el psiquiátrico donde se encuentra su mamá, en Italia, la trama intenta develar si se trata de una enferma mental o si realmente está poseída.

    Un batido de ciencia y fe que se mueve entre voces distorsionadas, levitaciones, contorsiones de los cuerpos y no mucho más que no haya sido visto con eficacia en El Exorcista. Con un planteo formal clásico, quizás, el resultado hubiese sido otro.

    La frase "Muchos han sido poseídos por uno, sólo una ha sido poseída por muchos" suena tentadora, pero a la hora de la verdad el público nunca enfrenta El Mal.
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  • Diego Batlle
    Diego Batlle
    Otros Cines
    Con el cine afuera

    Hay algo peor que reciclar elementos ya probados en otras películas: que ese “copy y paste” cinematográfico salga mal. Eso es lo que ocurre con este film de terror, cuyo mayor mérito es haber costado apenas un millón de dólares y recaudado ¡34 millones! en sus primeros tres días en cartel en las salas norteamericanas (gran logro de los expertos en marketing, sin dudas).

    Este subproducto de William Brent Bell apuesta al “ingenio” narrativo (el falso documental, el found-footage, las imágenes de las cámaras de seguridad; es decir, todo aquello que arreció luego de los éxitos como las sagas de El proyecto Blair Witch, Actividad paranormal o REC) y se mete con tópicos de un género que está demostrando gran poder de convocatoria como el thriller religioso (léase desde el clásico El exorcista hasta las más recientes sucesos de El rito o El último exorcismo).

    El problema es que en esta idea de mover las piezas sobre el tablero las jugadas no salen bien: la película no atrapa, no asusta y lo que en principio se presenta como un ejercicio de estilo termina siendo cualquier cosa (no se sabe quién filma porque el punto de vista cambia). Así, la factura es pobre; la narración, torpe; y el resultado, aburrido.

    Les debía la “sinopsis”: una chica filma un documental sobre el caso de su madre, encerrada en un neuropsiquiátrico de Roma luego de haber asesinado a tres personas ¿Por qué en Italia? Porque supuestamente lo hizo bajo la influencia del mismísimo Diablo. La protagonista viaja hasta allí junto a un camarógrafo y, con la ayuda de curas exorcistas y médicos, intentará desentrañar el misterio con… terribles consecuencias.

    Lo mejor del film es una escena de exorcismo con una contorsionista (una doble, claro) que hace cosas increíbles con su cuerpo. Pero ese no es precisamente un mérito cinematográfico. El resto… El resto es sencillamente descartable.
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  • Jonathan Plaza
    Jonathan Plaza
    Función Agotada
    Mentime que me gusta

    Paramount Pictures encontró en Actividad Paranormal una saga con un éxito que los tomó por sorpresa, como era de esperarse, después del estreno de Actividad Paranormal 3, la productora busca volver a tener el mismo éxito repitiendo la formula. Con el Diablo Adentro es otro de los exponentes de este nuevo sub-genero, ¿como denominarlo? ¿"Falso documental", "terror pseudo-neo-realista"? No lo sé, lo que está claro es que todo esto comenzó en 1972 de la mano de The Legend of Boggy Creek, pelicula de Charles B. Pierce sobre la leyenda de Pie Grande, y fue continuada por la violentísima y super gore Holocausto Caníbal en 1979, y reinventado en 1999 por The Blair Witch Project pero ¿Por qué en estos últimos años este subgenero ocupa el 80% de las películas de terror que llegan a los cines? Vivimos en una cultura que poco a poco se volcó cada vez más al voyeurismo, tenemos programas de televisión que nos muestran múltiples crímenes sin ninguna censura a través de cámaras de seguridad, programas de entretenimiento que nos muestran a personas "no haciendo nada" a través de cientos de cámaras, se suben a internet millones de videos amateurs por día, todo es grabado y reproducido, la cámara es nuestro nuevo ojo, sentimos que es necesario fotografiar o grabar un video sobre un lugar para asegurarnos a nosotros mismos que realmente estuvimos ahi y el cine obviamente no podía pasar mucho tiempo sin dejar de lado este fenómeno. Si nos ponen un cartel en la pantalla que dice "Basado en una historia real" y eso está acompañado por una baja calidad de imagen, cámara en mano y abuso de los zooms nos lo creemos todo. Estamos tan acostumbrados a ver a través de las cámaras que al ver esta clase de películas, sobre todo en el genero del terror, nos sentimos realmente dentro de la historia, vemos a través de una cámara fija a una puerta durante minutos y minutos en Actividad Paranormal sin que nada pase, esperando y cuando algo pasa lo sentimos tan real como si nuestra propia cámara lo hubiese tomado y las estrategias de marketing para que esto ocurra van cada vez más lejos llegando al escandaloso caso de La Cuarta Fase para la cual se crearon no sólo biografías falsas en diferentes portales si no que además se cambiaron las estadísticas del gobierno de Alaska sobre las desapariciones para darle mayor magnetismo a la historia.

    En el fondo el espectador sabe que si hay sólo un camarógrafo no puede haber 12 planos desde diferentes lugares tomando lo mismo en un montaje perfecto y sabe que si esas cintas comprometieran toda la estructura del Vaticano o la política de los Estados Unidos respecto al fenómeno OVNI no accederíamos con tanta facilidad a ella pero lo deja pasar porque desea que lo engañen, desea creérselo, no me malinterpreten, sé que el cine se trata de creérselo, a lo que apunto es que estas películas gastan más dinero en marketing que en realización y eso se ve en los resultados, simplemente, venden humo.

    Con el Diablo Adentro es justamente eso, tiene momentos que generan mucha tensión porque son contrastados con minutos y minutos en donde pasa poco, como es de esperar en este tipo de películas no hay ninguna intención narrativa ni de composición en los planos, ni tampoco un lazo argumental lo suficientemente sólido que la sustente, la película resulta más atractiva que las últimas entregas de Actividad Paranormal por haber sido estructurada como documental por lo que no se hace tan tediosa en cuanto a planos fijos prolongados y tiene buenos efectos pero después de terminar de verla deja sabor a poco, en pocas palabras, es más de lo mismo en un sub-género que no ha aportado mucho después de la gran REC.
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  • Ezequiel Obregon
    Ezequiel Obregon
    EscribiendoCine
    ¡Fuera diablo!

    Mixtura de diversos géneros y sub-géneros (terror, suspenso, falso documental, film de “exorcismos”), la película de William Brent Bell exhibe una trama inconsistente. Con el Diablo adentro (The devil inside, 2012) es un relato en donde el miedo brilla por su ausencia.

    La historia es reconstruida a partir de un documental que busca testimoniar el caso de María Rossi, una mujer que en 1989 asesinó a tres eclesiásticos, a partir del encuentro que tendrá con su hija Isabel. Se sospecha que María pudo haber actuado poseída por el diablo. Trasladada al Hospital de Centrino en Italia, el encuentro con su hija resultará inexorablemente traumático, más para la visitante que para la “anfitriona”. Aunque, se sabe, conviene no definir identidades cuando el diablo está detrás, metiendo su cola.

    Luego de que el sub-género slasher (el de los asesinos al estilo “Jason”, de la saga Martes 13) haya tenido su apogeo en los ‘80, los ’90 aportaron dos variantes interesantes dentro del cine de terror, cuyos paradigmas son Scream (1996) del maestro Wes Craven y El proyecto Blair Witch (The blair witch project, 1999). A su modo, cada una reflexiona sobre el género desde distintas ópticas. Mientras la primera recurre al metalenguaje como modalidad reflexiva, la segunda apuesta por una construcción verista a partir de su condición de falso-documental. Ambas películas influenciaron a las posteriores realizaciones –se sabe- para bien y para mal. Con el Diablo adentro está más vinculada al segundo caso, pero en ningún momento consigue lo que su antecesora sí conseguía: asustar.

    ¿Por qué Con el Diablo adentro nunca asusta? En principio, porque buscar una sensación de realidad le termina jugando en contra. Los datos cuasi-periodísticos que brinda rozan el absurdo. Por ejemplo, el motivo del traslado de María hacia Italia, cuya única función pareciera darle una pizca de exotismo al film, por más que se le recuerde al espectador que el Vaticano está allí a la vuelta. Nunca resulta creíble el formato documental, por la grandilocuencia de quienes ofician como testigos, y por el escaso rigor en la puesta en escena. El momento más irrisorio llega cuando el mismísimo camarógrafo hace una suerte de catarsis frente a cámara. Y ni hablar del final, que hubiera hecho sonrojar al mismísimo Mauro Viale.

    Pero lo que más irrita de esta película es la escasa confianza que tiene en los materiales sobre los que trabaja. El suspenso más que dosificarse irrumpe como golpes de efectos, cuyas secuencias más representativas son la de los “transes” que vivencian los poseídos. Más allá de eso, persiste la trama conspirativa, en donde la Iglesia busca camuflar, mientras que dos sacerdotes contestatarios intentan “sanar” sea como sea. Si a esta inconsistencia dramática se le suma un elenco poco convincente y unas líneas de diálogos que oscilan entre lo ramplón y lo inverosímil, imaginen el resultado: de terror.
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  • Marisa Cariolo
    Marisa Cariolo
    Loco x el Cine
    ¡Un exorcista a la derecha!

    El género de exorcismos parece ser inagotable al momento de la aparición de nuevos títulos en las salas de cine, y este jueves llega a nuestro país una nueva entrega que trata está temática tan amada y temida a la vez.

    En este caso el titulo del film es Con el diablo adentro (The Devil Inside), una película que utiliza el casi género cinematográfico de falso documental que permite generar empatía con un mínimo costo de producción (para los números que maneja la industria) y efectos especiales básicos.

    De un tiempo a esta parte los falsos documentales han inundado nuestras salas con resultados disimiles aunque teniendo una incombatible relación costo-resultado. EL recurso de la cámara en mano y la supuesta inmediatez de las tomas abarató los costos de fotografía, iluminación y calidad cinematográfica. Si a esto se le suma una inteligente campaña de marketing el combo es perfecto.

    La frase inicial del film ya nos prepara para lo que viene : “este film no ha sido aprobado por el vaticano”, como si algún film sobre la temática de los exorcismos alguna vez hubiera sido aprobado por la cúpula eclesiástica.

    El film arranca contando la historia de María Rossi (Susan Crowley), una mujer que asesinó a tres religiosos durante la práctica de un exorcismo que evidentemente fue fallido. Veinte años después, su hija querrá desenmascarar el tema viajando hacia Roma donde su madre se encuentra internada.

    Allí se cruzará con una escuela de exorcismos donde escuchará lo más variados testimonios sobre los mecanismos y las fallas de esta práctica y su obvia desaprobación por la facción más ortodoxa de la iglesia católica.

    A partir de este momento ellá tratará infurctuosamente de conectarse con su madre y ayudada por un par de clérigos solidarios exorcizar al demonio (o los demonios ) que habita en el cuerpo de su madre.

    El film sin embargo no lográ convencer al espectador y termina siendo fallido desde su línea narrativa , hasta en los supuestos golpes de efecto que busca . Definitivamente un largometraje que hace honor a su genero : de terror.
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