Armonías del Caos

Crítica de Silvina Rival - Subjetiva

LO PEQUEÑO Y EL AZAR

Armonías del caos, un estreno postergado por cinco años del debutante platense Mauro Nahuel López, llega a las carteleras como una rareza a destiempo. El film es sencillo, en lo que atañe a los recursos de producción y los medios estilísticos: dispone de una única locación, de unos escasos cuatros personajes fuertemente delineados, el uso de un opresivo blanco y negro, la eliminación de sonidos que no pertenecen al mundo ficcional que se está retratando, la sustracción casi total de acciones que no aportan al único suceso que se está desplegando, son algunos de los rasgos que López elige para enmarcar su historia mínima.

Alberto (Lorenzo Quinteros), Fernando (Carlos Echevarría) y Mariana (María Laura Belmonte) comienzan su jornada a las 5:30 de la mañana. Pareciera ser una situación anodina e iterativa, el espacio de un ritual en el que el desayuno al que accedemos bien vale por los restantes que les depara esa vida juntos. Padre, hijo y nuera se preparan para su diminuto tránsito cotidiano de padecimiento y compadecimiento al prójimo.

La única aspiración, de los integrantes de esta casa, es la de salvar el día; no convirtiéndolo en significativo sino calcándolo del anterior. Así y todo, el azar ingresa sin permiso y lo extraordinario acontece. Armonías del caos es sin duda un film sobre lo pequeño, lo rutinario, lo insignificante, como sostén de la existencia, pero también sobre la ruptura de este mínimo de vivencia gracias a lo eventual; el azar invade y revierte comportamientos. En este suceso que hay que resolver -y que no mencionaremos aquí- interviene Ariel (Sergio Pangaro), un viejo amigo de Fernando que interesadamente le ofrece su ayuda y servicio. Ariel, haciendo uso de algunas metáforas inhumanas, le explica a Fernando que hay tres comportamientos en los hombres. Fernando, al igual que el resto de su familia, es una cebra porque su única aspiración es obtener la comida del día. Lo extraordinario solo puede ser resuelto por un león porque tiene ansias de poder, es fuerte e implacable y fundamentalmente, egoísta. ¿Cómo lidiar con la hiena? Cómo resolver el azar de la intromisión del que vive de los otros, del carroñero, del que “tiene las ansias del león reprimidas por la conciencia débil de la cebra”?

Armonías del caos es un film pequeño, de pocos recursos, que habla sobre la insignificancia que roza lo inefable y la historia de este film no tiene otro objetivo que el foco en ese encuentro. La rutina no es más que una armonía, que podría ser obturada por el caos, al tiempo que este tiene una lógica que reequilibra lo anodino.

ARMONÍAS DEL CAOS
Armonías del caos, Argentina, 2016
Dirección: Mauro Nahuel López. Intérpretes: Lorenzo Quinteros, Carlos Echevarría, Sergio Pangaro, María Laura Belmonte. Fotografía: Sergio Piñeyro. Duración: 83 minutos.