Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

Secuela de la recordada "Animales fantásticos y dónde encontrarlos", basada en el libro de la imaginativa J.K. Rowling, creadora de "Harry Potter", la historia sigue al excéntrico mago Newt Scamander (Eddie Redmayne), que convocado por Albus Dumbledore (Jude Law), "su profe" en Hogwarts, perseguirá al mítico mago Grindelwald (Johnny Depp), que se escapó de la cárcel de Nueva York, en la que Newt ayudó a encerrarlo.
En sus viajes irá acompañado de las hermanas magas Tina (Katherine Waterston) y Queenie (Alison Sudol), lectora de pensamiento y su hermano Jacob, más los animalitos del título y el inocente pastelero Kowalski (Dan Fogler).
París aparecerá en una mágica reconstrucción con maravillas de la época como el circo Skender y sorprendentes integrantes, entre ellos la contorsionista Nagini, la serpiente mascota de Voldemort, en versión humana. El filme tendrá tiempo para todos, para el amor, el drama, la persecución y el horror; hasta para dar plazo a Newt Scamander para encontrar un Obscurial (brujo que oculta su magia por abusos anteriores) como Credence Barebone, que busca sus orígenes y es el medio hermano de la joven bruja Leta (Zoe Kravitz).

A FAVOR Y EN CONTRA
La dirección de David Yates, varias veces al frente de las películas de Harry Potter, asegura una constante de acción e intriga y un cuidado formal que se concreta en un diseño visual soberbio y en alucinantes peleas entre muggles (no magos) y magos, acompañados del bestiario mitológico de pequeños y grandes seres: el Pickett (sutil mamboretá), la Augurey (imponente lechuza), los nifflers (suerte de ornitorrincos) o la estrella de los animales de este filme, el Zouwu Chino, impresionante felino de cola multicolor que se desprende de toda agresividad ante la visión de una pluma acompañada de un sonido, quién sabe si imitación de alguna hembra compatible o un recuerdo de infancia.
"Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald" se inicia y finaliza con espectaculares escenas, como la fuga de la prisión desde Nueva York con los caballos alados al comienzo y la final, donde Grindelwald revela su odio por los "diferentes (muggles) y manifiesta sus poderes en una ceremonia alucinada.
Así como las grandes concentraciones y los efectos especiales siguen siendo el fuerte de Yates, el filme pierde cohesión por la abundancia de subtramas y la profusión de personajes. Y estos, salvo el imponente Johnny Depp (suerte de Julian Assange en discurso hitleriano), no revelan todavía una personalidad sólida. 
Estos "Animales" deslumbran como los fuegos de artificio, pero todavía buscan una definición y personajes con carisma, el suficiente para que uno los siga como a Harry Potter y su recordada pandilla.

El Prode de los Oscars