A oscuras

Crítica de Santiago Gonzalez - Loco x el Cine

En esta película coral Lola intentará no dejar caer su talento, amenazado por el paso de los años y los eventos  que arrasaron con su felicidad. Ana, tratara de  sobrevivir a una violenta relación con su pareja quien la acercará al mundo de la prostitución. Lucio de la mano de la adicción a la cocaína, destruirá de a poco su vida.

Lo primero en lo que uno piensa al terminar de ver el segundo largometraje de la directora  Victoria Chaya Miranda(responsable de Eso que llaman amor, 2015) es la influencia de Requiem for a dream, aquella película de principios de este siglo que puso en el mapa a Darren Aronofsky. Las diferencias están por supuesto en la puesta en de escena. Mientras que en la del director norteamericano daba pie a distintos juegos visuales, lo de la directora Chaya Miranda esta mas anclado en la narración, tal vez por una cuestión de presupuesto pero que no le impide que sea una propuesta valiosa. Ese gran trabajo con el material se debe en parte a la labor en la dirección de fotografía de Pablo Parra que sabe utilizar cada plano para ofrecer información. Se trata entonces de una película con el suficiente tacto para con su material. Es también una de esas historias que se no regodean en el sufrimiento de sus personajes al punto de volverse todo inverosímil como si pasaba en Requiem y en muchos otras películas  directores que se especializan en esta clase miserias.

 

Mucho tiene que ver que el guion escrito por Carla Scatarelli que se dedica a contar tres historia simples y posibles de personajes perdidos en sus adicciones y todo lo que conlleva ese mundo. En esta historia coral la que más se destaca es la de la actriz Lola interpretado por Esther Goris. Capaz sea por la experiencia de Goris que roba cámara o porque este tipo de historias de gente en el fondo que puede levantarse siempre ganan pero lo cierto es que es el personaje que más simpatía genera en el espectador.

No es que las otras dos historias no sean interesantes y estén bien interpretadas, tanto la historia de Ana ( Guadalupe Docampo) y Lucio (Francisco Bass) son llevaderas, sobre todo la interpretada por Bass, pero acá la estrella en todo sentido es Goris.

A oscuras también se destaca por no quedarse en el barro, de darle oportunidades en sus personajes y sobre todo de no menospreciarlos. Tanto la directora como la guionista entienden que este tipo de historias pueden tener tanto finales felices como tristes y juegan con eso. Tal vez se le pueda criticar que en algunos pasajes se estanque un poco la narración y que con el afán de unir las historias el resultado se sienta un tanto forzado pero son apenas problemas mínimos.

A oscuras es una propuesta más que interesante, otra muestra del talento de su directora. Una historia que utiliza las herramientas del cine con inteligencia y la vez no cae en cinismo, ni ve a sus personajes como simples títeres para torturar como pasa con muchos directores sádicos de esta última época. A oscuras es un remedio contra ese tipo de cine