3 rostros

Crítica de Catalina Dlugi - El portal de Catalina

Una actriz y un director, la famosa Behnaz Jafari y el mismísimo Jafar Panahi son los protagonistas de este film singular, profundo y emotivo. El video que se filmó una joven aceptada en una prestigiosa academia de actuación en Teherán, pero que tiene una familia que le prohíbe estudiar, con reproches de falta de respuesta a su admirada actriz, y su suicidio, impulsan a sus protagonistas a viajar hacia el Irán más profundo. El director y la actriz van el busca de la verdad con la profunda sospecha de que ese video puede ser falso, pero con una incertidumbre que no pueden evitar. Panahi va hacia el lugar donde nació y filma, aunque lo tiene prohibido en su país, donde resiste a fuerza de talento y un estilo propio que le permite hacer películas personales y distintas. Aquí esa intriga policial se resuelve a mitad de camino, pero en el recorrido hay historias singulares, una anciana que duerme en el foso de su propia tumba, un anciano que le encarga al director “el destino” de su hijo, un toro con la pata rota que ha batido récords de fecundación. Son apenas respiros para mostrar de manera descarnada que más allá de la cortesía de los habitantes del lugar, el machismo más acendrado, el patriarcado más déspota, el conservadurismo más cruel, apenas suavizado. La chica del video tiene un hermano mas violento que su padre y su esposo. La actriz retirada que vive en el pueblo no recibe ni un contacto social con los habitantes del lugar. La famosa que viaja disfruta de cierta cortesía cuando la necesitan. Y también el film, en su última parte, es un sentido homenaje al maestro de Panahi, Abbas Kiarostami. Las tres mujeres, de una no veremos su cara, unidas por un hilo de tristeza, solidaridad, reflexiones, en un entorno hostil. En pleno siglo XXI esa sociedad no ha modificado nada y posiblemente siga con sus costumbres ancestrales. La inteligencia de Panahi, sin dedos acusadores ni falsos discursos pone blanco sobre negro esa situación. Una narración de un guión premiado en Cannes, que nos lleva amablemente a la emoción más profunda. Jafari como el fuego de su cabellera rebelde y roja nunca apaga la intensidad de su trabajo.

El Prode de los Oscars