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Imagen del crítico Tomás Maito
Tomás Maito
  • Cantidad de críticas: 54
  • Promedio: 63%
  • Críticas favorables: 42/54 (78%)
  • Críticas desfavorables: 12/54 (22%)
  • Diferencia absoluta: 13%
  • Cuando los chanchos vuelen
    Entretenido manifiesto antibélico

    La ocupación de las Tierras Palestinas por parte de Israel es uno de los temas más conflictivos de las últimas décadas. La convivencia entre ambos pueblos expone una constante crisis, de las tantas que tiene el mundo en la actualidad.
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  • El puerto
    El puerto
    A Sala Llena
    La habitual magia del gran realizador finlandés

    Aki Kaurismäki es uno de los mejores directores de cine contemporáneo y quizás el más importante de los nacidos en Finlandia. Sus films crudos -que muchas veces no pasan de la hora y media de duración- se caracterizan por exhibir los diversos inconvenientes que pueden atravesar las relaciones humanas de una manera concisa y atrapante...
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  • Elefante blanco
    Elefante blanco
    A Sala Llena
    La dura y conflictiva realidad

    Pablo Trapero es uno de los mejores realizadores argentinos de los últimos veinte años. Con films crudos, fuertes e intensos, Trapero suele resaltar los sectores más marginales, filmando personajes que están obligados a salir de crisis muy profundas. En sus películas, generalmente no hay héroes ni villanos, sino individuos que tienen que luchar consigo mismos y con el escenario que los rodea.

    Tras Carancho, un film polémico aunque no dentro de sus mejores obras, el director oriundo de La Matanza vuelve con Elefante Blanco, el trabajo más riguroso de su carrera. En esta nueva película se expone la difícil supervivencia en una villa de emergencia. Aquí, el Padre Julián (Ricardo Darín) rescata a su amigo Nicolás (Jérémie Renier), un cura europeo que se encontraba trabajando en el Amazonas. Julián lleva a su colega a Lugano para que lo ayude con su proyecto, que consiste tanto en combatir la drogadicción –más que nada en los menores de edad- como en urbanizar el territorio y terminar de construir un gran hospital que cada gobierno posterga. Para esto, los sacerdotes cuentan también con la ayuda de Luciana (Martina Gusman), una asistenta social que se encuentra ya hace cinco años colaborando en el lugar.

    Se puede encasillar a Elefante Blanco dentro de una trilogía junto a El Bonaerense y Leonera. Después de todo, las tres son películas que, de manera cruda, filman universos desencantados, ya sea lo caótico de la villa miseria, la corrupción de la Policía o el desgarrador mundo carcelario. Estas tres obras no solo comparten una oscura fotografía que tiñe aún más el escalofriante escenario, sino que muestran personajes perdidos en su miseria interna, quienes no sólo desconfían de ellos mismos y del entorno en el que transitan, sino también de sus propios ideales. Estas últimas dudas son las que los vuelven dubitativos en sus deseos de fuga. Tanto el padre Nicolás en Elefante Blanco, Zapa en El Bonaerense o Julia en Leonera son seres que resultan más pasionales que intuitivos y eso los lleva a destino ambiguo.

    Pero si hay algo que hace que el nuevo film de Trapero sea determinante en lo que intenta mostrar es su majestuosidad visual y cómo logra que la imagen sea el punto de partida para que el espectador se introduzca en un escenario perturbador. Cada plano secuencia resulta tan bien ejecutado que el realismo propuesto por el realizador es estremecedoramente verosímil respecto de la situación retratada y propone un tempestuoso recorrido laberíntico por el lugar de los hechos. También son significativos el acompañamiento musical, las imponentes tomas generales y los impetuosos planos detalle, todos tópicos que en conjunto le dan forma a un universo impactante.

    Elefante Blanco está entre los mayores logros de Trapero. Dura como pocas, la película argentina es una fuerte crítica a las grandes instituciones –mayormente a la Iglesia Católica-, en un mundo donde todo está tan corrompido por los intereses políticos y económicos de cada sector que el único legado que parece dejarse es el de una crisis profunda y el de un futuro incierto.
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  • Essential Killing
    Essential Killing
    A Sala Llena
    Sin filtros

    Algunas situaciones de la vida pueden resultar muy duras, y a partir de esto el realizador polaco Jerzy Skolimowski con Essential Killing, su nuevo film, muestra una potencial realidad de la manera más cruda posible, ya sea desde lo visual como de lo narrativo...
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  • Los vengadores
    Los vengadores
    A Sala Llena
    Pura adrenalina

    Hace diez años que las películas de superhéroes se encuentran en decadencia. Causa de esto es el uso abusivo de efectos especiales, la falta de creatividad visual y la insistencia en plantear relatos convencionales y ya gastados en los que una fuerza exterior es derrotada por el valor estadounidense...
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  • Shame: sin reservas
    El trauma del sexo

    Shame, nuevo film del realizador británico Steve McQueen, es una de esas películas difíciles, de las que se suelen tildar de controvertidas debido a su propenso contenido erótico, a pesar de que éste sea totalmente justificado para argumentar cada situación que propone el relato.
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  • La fuente de las mujeres
    Revolución femenina en Medio Oriente

    En estos tiempos modernos en los que cada vez se encuentran menos desigualdades entre el hombre y la mujer, en ciertas partes del mundo todavía se sigue tratando al sexo femenino con inferioridad producto de la religión, la cultura o las tradiciones de determinada zona geográfica. En La Fuente de las Mujeres, nuevo film de rumano Radu Mihaileanu, se expone esta problemática en un pueblo de Medio Oriente.
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  • La suerte en tus manos
    Una agradable y entretenida comedia con el clásico sello de Burman

    Daniel Burman es uno de los mejores cineastas argentinos de los últimos 25 años y el que mejor supo entender y sacarle provecho al género de la comedia, siendo Esperando al Mesías, El Abrazo Partido y Derecho de Familia,vitales ejemplos de esto.
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  • La sal de la vida
    La sal de la vida
    A Sala Llena
    La epopeya de Gianni

    Tras su debut como realizador en Un Feriado Particular, el italiano Gianni Di Gregorio confirma su estatus de gran actor cómico volviendo componer un personaje iluso, bufonesco y desesperado para continuar las hazañas y extravagancias de éste en su nuevo film La Sal de la Vida.
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  • Los juegos del hambre
    Otro paso hacia la muerte del cine

    En los últimos años, cada vez hay más films que excluyen al cine como expresión artística y solo se hacen películas obtusas formalmente y escasas de contenido con el único fin de recaudar dinero. Hollywood y obras nefastas como Actividad Paranormal de Oren Peli o El Último Maestro del Aire de M. Night Shyamalan contribuyeron a esto. Los Juegos del Hambre de Gary Ross es, lamentablemente, una más que justifica esta causa.

    Este nuevo film, que esta basado en el best seller de Suzanne Collins, transcurre en un futuro post apocalíptico en dónde el mundo se ha dividido en doce distritos y por una ridícula tradición, cada uno de estos debe enviar dos adolescente mediante un sorteo para participar en un programa de televisión, un reality show para el que se crea un universo imaginario dónde todos estos niños se tendrán que matar entre sí hasta que quede uno. La protagonista de esta historia es Katniss (Jennifer Lawrence), proveniente de la última circunscripción, quién se ofrece como voluntaria para salvar a su hermana menor, la cual era la elegida.

    Los Juegos del Hambre es el tercer film de Ross, tras una obra como Amor a Colores, la cual presentaba algunos tópicos interesantes visualmente como el juego entre el color y el blanco y negro, pero que resultaba un poco tediosa narrativamente. Luego realizó la convencional Alma de Héroes, una película totalmente plana y excesivamente sentimental. La cuestión es, que a pesar de todo, sus primeros trabajos son correctos, pero con éste último construye algo totalmente opuesto a lo que podría ser un cine de autor o con fines que no sean meramente comerciales.

    Con el paso del tiempo se fue perdiendo la magia en lo que son los films fantásticos o de ciencia ficción: los geniales efectos visuales o una dirección artística artesanal y sumamente creativa están siendo reemplazados por la novedosa tecnología digital que hace que este tipo de películas pierda ese hermoso espectro por el que se caracterizaban para ser una especie de video juego o clip musical. Por ejemplo al ver 2001: Una Odisea del Espacio de Stanley Kubrick o Naves Misteriosas de Douglas Trumbull se produce un impacto visual inminente, en cambio con Los Juegos del Hambre todo resulta convencional e inverosímil al género en sí.

    Pero, a pesar de su abstinencia formal, lo más detestable del film de Ross es su contenido. No se puede decir que la película sea lenta o aburrida, aunque sí muy predecible y por sobre todas las cosas ridícula ideológica y moralmente. Por más que los hechos transcurran en un futuro en crisis o alejado de una civilización como las que conocemos, es nefasta la idea de una realización de un programa televisivo en dónde unos adolescentes se maten entre sí, a pesar de que, como plantea la obra, la televisión se encuentra destruyendo la sociedad, pero esta moraleja es congeniada con el desarrollo más cursi que se haya visto en mucho tiempo.

    Los Juegos del Hambre se erige entre Big Brother y una especie de mitología de supervivencia dentro de un video juego, y lo que podría ser una interesante oposición visual entre el cine y la televisión es dejada de lado. En muy pocas escenas se manifiesta que los personajes están siendo detectados por las cámaras, en tanto que la imagen aparenta ser la misma ya sea para dentro o fuera de la pantalla y lo que podría haber sido una interesante apreciación estética ni siquiera es tenida en cuenta, obviamente por el tema de que este tipo de films solo optan por el (mal) show y nunca por el arte.

    Patética, convencional y fuera de toda norma artística, ideológica y cinematográfica, Los Juegos del Hambre resulta ser una de las peores películas de los últimos tiempos, y seguramente la más nefasta luego de El Último Maestro del Aire, para dejar la triste premisa de que Hollywood cada vez produce peores films, aunque por suerte, de vez en cuando hay excepciones a la regla, sino el fin del cine ya estaría decretado.
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  • El mal del sueño
    El mal del sueño
    A Sala Llena
    Hay determinados films que en su afán de presentar un enfoque artístico terminan sin expresar muchos tópicos de interés analítico y culminan siendo monótonos; con El Mal del Sueño, tercer film del alemán Ulrich Köhler sucede algo como esto.
    La película de Köhler narra como el doctor Ebbo Velten (Pierre Bokma), que se encuentra compenetrado en su trabajo en Camerún contra la epidemia del mal del sueño, se ve inmerso...
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  • Proyecto X
    Proyecto X
    A Sala Llena
    El esteriotipo de la pavada

    Hay películas que solo se hacen con fines comerciales, que su único interés es llegar a un público determinado y así generar una interesante recaudación, para lo que se dejan de lado la creatividad, el cine y el arte...
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  • El precio de la codicia
    Los indicios de la crisis económica

    La crisis financiera actual de Estados Unidos y diversas regiones del mundo son de masivo conocimiento y el cine no podía manifestarse ajeno a tal situación, por eso en El Precio de la Codicia, opera prima de J. C. Chandor, se crea una interesante ficción en torno a tales sucesos.

    Eric Dale (Stanley Tucci) es un antiguo empleado de una poderosa firma financiera, el cual en un momento complicado es despedido; antes de irse le dejará a Peter (Zachary Quinto) un trabajo que estaba terminando, el cual decretará una catastrófica crisis en el modelo potentado de la empresa...
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  • Un dios salvaje
    Un dios salvaje
    A Sala Llena
    Discusiones cinematográficamente teatrales

    En un principio de posible cine teatral, no solo se trata de llevar la obra de un escenario por delante de las cámaras, ya que sería un error expresar que una película de estas características es únicamente una representación registrada por ciertos dispositivos.
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  • Drive
    Drive
    A Sala Llena
    l caballero de la chaqueta blanca con manchas de sangre

    La ciudad está desolada, reina el aislamiento y la delincuencia; sólo de vez en cuando una pequeña brisa puede resquebrajar las cosas y atentar a una mínima esperanza en un mundo corrompido. A partir de esto se tematiza Drive, nuevo film del realizador danés Nicolas Winding Refn...
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  • Tan fuerte y tan cerca
    Tan lejos…

    Hay realizadores que son usualmente sobrevalorados, tanto por la crítica como por los distintos festivales o premiaciones que los avalan, siendo uno de estos casos el de Stephen Daldry, autor de films como Billy Elliot, Las Horas y El Lector, los cuales son correctos, pero no mucho más que eso. Con la presentación de Tan Fuerte y Tan Cerca, su nuevo film, expone su obra más mediocre, la cual resulta muy inferior a las anteriores, aunque a pesar de aquello es candidata a la mejor película en la próxima entrega de los Oscar el 26 de febrero próximo.
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  • El topo
    El topo
    A Sala Llena
    Con la frialdad de un vampiro

    En 2008 el realizador sueco Tomas Alfredson había sorprendido con el brillante film de vampiros Criatura de la Noche, por el cual obtuvo un merecido reconocimiento que, en parte, le permitió realizar su siguiente película: El Topo...
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  • El Artista
    El Artista
    A Sala Llena
    Los vaivenes del espectro cinematográfico

    El cine dentro del cine es un tópico que se encuentra cada vez más vigente en los films modernos, a través del homenaje, de sumergirse en su especificidad técnica y productiva o de simplemente expresar la nostalgia de remarcar las épocas pasadas...
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  • Los descendientes
    Los descendientes
    A Sala Llena
    El correcto universo de Payne

    El cine de Alexander Payne no está caracterizado por generar mucha polémica ni de ser abrumador visualmente, sino que ante un nuevo film del realizador estadounidense lo que generalmente se espera es una obra correcta que narre hechos cotidianos en dónde sobresalgan las actuaciones y el desarrollo del guión; y algo así sobre lo que afirma esta introducción es su reciente película Los Descendientes...
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  • J. Edgar
    J. Edgar
    A Sala Llena
    El personaje que le faltaba a Di Caprio para consolidar una gran carrera como actor

    John Edgar Hoover fue el primer director del FBI, conservando su mandato por 48 años, ya que ningún presidente de Estados Unidos pudo sacarlo de su cargo hasta su muerte en 1972. Era un tipo sumamente poderoso y polémico que Clint Eastwood en J. Edgar, su nuevo film, se ocupa de narrar a través de los hechos más eminentes que transcurrieron en la vida de tal personaje.
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  • La chica del dragón tatuado
    Las alas del dragón (o como Fincher sabe hacer buen cine)

    Stieg Larsson fue un periodista y escritor sueco, autor de la trilogía de novelas policíacas Millennium, el cual no tuvo la fortuna de disfrutar el éxito de sus libros, ya que fallece antes de ser publicado Los Hombres Que No Amaban A Las Mujeres, el primero de ellos...
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  • Sherlock Holmes: Juego de sombras
    Correcta, aunque no más que eso.

    Tras una auspiciosa y entretenida primera parte, con Sherlock Holmes: Juego de Sombras el realizador británico Guy Ritchie vuelve a narrar otra historia del famoso detective y su ayudante el Doctor Watson, los míticos personajes creados por Arthur Conan Doyle...
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  • Las aventuras de Tintín
    ¡Recórcholis! El sabor de la nostalgia

    Las Aventuras de Tintín es una reconocida serie de álbumes de historietas creada por el autor belga Georges Remi “Hergé” en 1929, la cual narra como un intrépido y joven periodista junto a su perro Milú abarcan las más magníficas aventuras para resolver todo tipo de misterios...
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  • Un zoológico en casa
    ¡Compramos un zoológico!

    Cameron Crowe, a pesar de su escasa filmografía, es uno de los realizadores más destacados que surgieron en el cine estadounidense en los últimos veinte años, quién produjo un quiebre en su carrera con Jerry Maguire, una lograda comedia que recibió cinco nominaciones a los premios Oscar...
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  • El gato con botas
    El gato con botas
    A Sala Llena
    La hora del felino

    El Gato Con Botas es un cuento de hadas popular europeo, recopilado por Giambattista Basile y luego por Charles Perrault en el siglo XVII. Luego de diversas adaptaciones para cine y TV, la productora Dreamworks optó por tomar su figura para convertirlo en unos de los personajes célebres en Shrek 2...
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  • Verdades verdaderas, la vida de Estela
    La lucha eterna

    Estela Barnes de Carlotto era una ciudadana común de La Plata hasta que estalló el Golpe de Estado en Argentina en 1976, su hija Laura fue asesinada y su nieto Guido desaparecido; esto la llevó a convertirse en una ferviente defensora de los derechos humanos y presidenta histórica de la Fundación Abuelas de Plaza de Mayo...
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  • Poesía para el alma
    Sombría y correcta, Poetry del surcoreano Lee Chang-dong narra temas contundentes como la violación y el suicidio dentro de la adolescencia sin caer en habituales golpes bajos.
    Mija (gran interpretación de Yun Jeong-hie) es una anciana de más de sesenta años que debió criar sola a su nieto, del cual se entera que junto a cinco amigos violaron reiteradas veces a una compañera de la escuela, lo cual llevaría al suicidio del la pobre adolescente.
    La abuela, a pesar de un incipiente problema de Alzheimer y sus dificultades económicas, tendrá que intervenir para salvar el futuro de su nieto con una propuesta de soborno a la familia de la damnificada, que habían resuelto los demás padres y la institución escolar que quiere ocultar el hecho para evitar difamaciones.
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  • Un amor
    Un amor
    A Sala Llena
    Cuando el pasado puede remover el presente

    Como en Lluvia, cuando una mujer que había dejado a su marido se topa con un desconocido que entra a su auto, la realizadora Paula Hernández vuelve a profundizar en los encuentros inesperados...
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  • La piel que habito
    La piel que habito
    A Sala Llena
    Desequilibradamente cinéfila

    El español Pedro Almodóvar demuestra cada vez que presenta un nuevo film que es uno de los directores más destacados de los últimos treinta años. A través de las mezcla de géneros y estilos, del impacto visual de sus imágenes y de su mirada cinéfila, concreta obras dignas de ser recordadas y analizadas, desde sus inicios entre lo kitsch y lo grotesco hasta la madurez que le adjudica un cine genuino de autor, a través de temáticas faltantes de escrúpulos que exhiben las historias de ciertos personajes marginales que son característicos de éstas.

    En La Piel que Habito, su nueva película, Almodóvar narra una nueva historia descabellada dentro de su rico portuario. Robert (Antonio Banderas) es un reconocido cirujano plástico que tras su mujer terminar incinerada en un accidente, se dedica a la creación de un transplante de piel que traiga consecuencias novedosas al mundo de la ciencia. Vera (Elena Anaya), la joven paciente con la que esta experimentando su nueva técnica, será la que confronte con éste, que a través de un pasado revelador, le darán pie a un atrapante thriller que continúa con la senda de Los Abrazos Rotos, su obra anterior.

    El film enfoca grandes climas de suspense al estilo de Vértigo de Alfred Hitchcock o ¿Qué Pasó Con Baby Jane? de Robert Aldrich, como también incluye ciertas características del film noir, y hasta se puede decir que por tener un presente que transcurre en un futuro (aunque sea un cercano 2012), La Piel que Habito tiene reminiscencias al género de ciencia ficción, ya que el hecho de la transformación de cierto personaje tiene mucho que ver con el clásico Metrópolis de Fritz Lang.

    Lo que tiene la película, como la mayoría de las de Almodóvar, es que se compone de una estructura narrativa impecable, dónde cada espacio temporal está correctamente relatado, siendo que la transición del presente al pasado a través de flashbacks se produzca con una sutileza digna de destacar.

    Pero lo que tematizará La Piel que Habito es la venganza, cuestión que a priori parecería un tanto compleja, pero que el film irá dando a saber de una manera más que calificadora en el modo que el contenido se vaya sumergiendo en cuestiones como la ausencia de la moralidad, las diversidades sexuales y las situaciones grotescas, siendo destacable como el propio realizador se toma el privilegio de citarse a si mismo con una perturbada escena que hace recordar a Kika.

    La cuestión, en tanto a las acciones, será que los personajes resultarán tan diabólicos que la trama se forjará siniestra, en tanto que mediante cada revelación que el film proponga, la obra tomará un eje macabro digno de un universo del género de terror, brindando las mentes psicológicamente más desequilibradas propuestas por el director.

    La Piel que Habito es un film avasallante de una desgarradora profundidad narrativa, que acompañada por la impecable composición musical de Alberto Iglesias y exquisitos planos detalle hace que la nueva obra de Almodóvar sea sumamente interesante, con el plus de ver a Banderas en un gran protagónico y a su vez volviendo a sus inicios de actor fetiche del realizador como en Matador, La Ley del Deseo, Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios y ¡Átame!
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  • Contagio
    Contagio
    A Sala Llena
    La visión del Apocalipsis según Soderbergh

    En las últimas décadas el cine ha trazado de diversas maneras el tema apocalíptico y como a través de extraños sucesos e inminentes epidemias el mundo entra en caos, como en Exterminio de Danny Boyle, Hijos del Hombre de Alfonso Cuarón o El Fin de los Tiempos de M. Night Shyamalan; en Contagio, nuevo film de Steven Soderbergh, se planteará la desaparición de la humanidad a través de una pandemia provocada por un virus de carácter mortal...
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  • Medianeras
    Medianeras
    A Sala Llena
    Otra destacada comedia argentina

    Desde los primeros planos generales de Buenos Aires en su ópera prima Medianeras, Gustavo Taretto emula a Manhattan de Woody Allen y a como este comenzaba a filosofar sobre la ciudad de Nueva York.

    A partir de esto, el realizador argentino narrará la historia de Martín (Javier Drolas) y Mariana (Pilar López de Ayala), dos jóvenes aquejados por la soledad que sin saberlo están destinados el uno para el otro. Entre sus temores y angustias, ambos protagonistas irán experimentando diversas situaciones que harán que sus vidas se encuentren vacías, se amparen en el encierro de sus respectivos departamentos y sufran por amores pasados.

    Como en 500 Días Con Ella de Marc Webb, film bisagra en el género de la comedia en los últimos años, Medianeras es una obra que juega constantemente con la intertextualidad, manteniendo una conexión permanente con otros discursos, ya sea el cine, como con diversas ramas de la cultura, por ejemplo en una hermosa escena se podrá apreciar un montaje paralelo en donde los protagonistas se emocionan al ver Manhattan en sus respectivos televisores.

    Los inteligentes diálogos y el enmarcado prototipo de antihéroe que mantienen los protagonistas dejan en claro que Taretto se encuentra influenciado por el cine de Allen, y como a partir de la lectura de su cine pudo concretar una historia concisa y sumamente cálida. También se puede ver una posible conexión con las realizaciones de otro de los próceres de la comedia moderna: Jacques Tati, ya que Medianeras propone una importante crítica a lo que es el uso de la tecnología y como esta puede llegar a deteriorar la vida humana, algo que vendría por una corriente similar a la que expresaba el director francés en films como Mi Tío.

    La cuestión es que Taretto define tan bien a los personajes como al encadenamiento de las acciones que el film resulta totalmente llevadero. Desde el acierto en las interpretaciones de Drolas y López de Ayala, hasta las divertidas participaciones de personajes secundarios que irán apareciendo en la historia, entre otros interpretados por Inés Efron, Jorge Lanata y Carla Peterson, harán que la obra sea de las propuestas más interesantes del cine argentino en los últimos años.

    Medianeras no solo expone el gran trabajo de Taretto como realizador, sino que con un film mas que destacado deja en claro que la comedia nacional se encuentra en pleno crecimiento, desde los últimos trabajos de Daniel Burman hasta la reciente Mi Primera Boda de Ariel Winograd.
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  • El árbol de la vida
    El delirio místico de la existencia

    Hay films que pueden ser sumamente aclamados o, por el contrario, odiados; la cuestión es que cuando una obra subsume tantos motivos para generar un universo propio y desarrollar una historia diferente, y alejada a la convencionalidad, al menos no puede ser ignorada, sino vista y analizada al ser tan rica en su composición.

    Todo esto sirve de introducción a El Árbol de la Vida, la nueva película de Terrence Malick, la cual narra como Jack (Sean Penn), un hombre de un presente desencantado hace un recorrido de su vida desde su niñez junto a sus hermanos menores en un pueblo de Texas, en dónde será fundamental su relación con su padre (Brad Pitt), su madre (Jessica Chastain); esto lo llevará a un delirio mental de recuerdos odio, alegría y a pensar el sentido de la existencia, la moral, la religión y la muerte.

    El tema con esta nueva producción de Malick es que si el argumento cambiara en algo el film seguiría siendo el mismo, porque más que la narración de los hechos que suceden en el transcurso de las acciones, lo que damnifica a la obra es la película en sí, se puede decir que El Árbol de la Vida es una película metafísica, que abunda sobre muchas de las cuestiones universales, ya sean desde las más simples hasta las más infinitas que dialoguen con la creación del mundo; de esto deriva que lo que sucede en lo material quede en segundo plano detrás de las ideas que se intentan desplegar a través de las imágenes que hacen que la obra sea rara e interesante en casi todas sus concepciones.

    A simple vista, todo esto resulta ser muy complejo, y lo es: el film de Malick resulta muy pretencioso, como a partir de una simple historia de los recuerdos de un hombre sobre su familia en la década de 1950 se puede llegar a conjeturar sobre los principios de la aparición de la vida en La Tierra, o más allá de eso meterse con el mismísimo Cosmos. Pero todo tiene un sentido, y si no lo tiene, el hilo narrativo lo justifica; El Árbol de la Vida propone un recorrido de la nada hacia lo supremo, el cual posee una delicadeza artística que cierto viaje psicodélico conjuga un delirio en un sentido como formulaba la imponente 2001: Una Odisea del Espacio de Stanley Kubrick o a la mítica placa musical The Dark Side of The Moon de Pink Floyd.

    Lo que juega a favor del film para narrar a través de los que podemos decir hechos comunes dentro del desarrollo de una persona desde recién nacido hasta su adolescencia, y como cada pequeña cosa fue influyendo en su personalidad o para construir una filosofía de un cierto principio de las cosas, es que a parte de tener una impecable estructura narrativa y temporal que va desde el presente de Jack, sus recuerdos de chico y los ensueños sobrenaturales, El Árbol de la Vida tiene una contundencia visual impecable, los planos detalle abundan y resultan asombrosos, como los generales que indican lo esplendoroso que la obra presenta.

    El Árbol de la Vida es un film que deambula desde lo cotidiano hasta lo extremadamente místico y sorprendente. Malick crea un universo cinematográfico devastador que deja mucho por discutir y pensar y, por sobre todas las cosas, una obra que es y será de gran importancia.
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  • La vida nueva
    La vida nueva
    A Sala Llena
    Las distintas circunstancias de la vida en el pueblo

    El nuevo cine argentino se ha encargado de retratar historias relacionadas al modo de vida en el pueblo y en como las situaciones cotidianas afectan de determinadas maneras a sus habitantes, generalmente desarrollándose a través de un suceso en particular en lo que girara la trama del film.

    La reciente Cerro Bayo de Victoria Galardi en dónde una mujer mayor intenta suicidarse o en El Último Verano de la Boyita de Julia Solomonoff con la traumática situación de un chico hermafrodita fueron algunas de las películas que manifestaron hechos de esta índole y lo que implican en una forma de vida periférica. En La Vida Nueva, segunda obra de Santiago Palavecino, la acción en cuestión será entorno a un adolescente que es apuñalado por otros jóvenes y quedará en coma.

    Juan (Alan Pauls), un veterinario que tiene una relación conflictiva con su mujer Laura (Martina Gusmán) que esta embarazada y duda en tenerlo, será quién por casualidad presencie el hecho delictivo y lleve al damnificado al hospital del pueblo, en tanto que ahí se encontrará con Martínez (Néstor Sánchez), uno de los hombres más poderosos del lugar, quién al saber que su hijo fue uno de los culpables del hecho en cuestión intentará sobornarlo para que no declare nada.

    La Vida Nueva explorará las sensaciones de los diversos protagonistas que se encuentran asfixiados por la corrupción de la Policía del lugar que quiere esconder el hecho; a todo esto Laura, que es profesora de piano de Sol (Ailín Salas) y que nunca pudo explotar su talento musical al no poder irse del pueblo, se reencontrará con Benetti (Germán Palacios), un viejo novio que volvió a la pequeña ciudad debido a que es el tío del chico internado.

    El film de Palavecino muestra como en lo que parece ser una localidad chica dónde no sucede nada, ciertos hechos pueden tener importantes consecuencias en lo que respecta a las personas más influyentes, o sea que cuando algo pueda afectar a los poderosos no existe la justicia y las relaciones se entrelazan por conveniencia.

    Pero también será muy destacado como el film destaca temas un tanto secundarios en la narración como el adulterio, el aborto y el deseo de fuga. Cada uno de los protagonistas manifestará sus deseos y temores en un marco dónde las acciones y los impulsos toman mayor valor que la palabra. Palavecino se encarga a través de planos largos y consistentes de mostrar el interior de sus personajes, entre escenas poco dialogadas pero con los gestos justos.

    La Vida Nueva conlleva en una obra muy correcta, que con destacadas actuaciones y un entonado desarrollo visual, hacen que el segundo film de Palavecino tras Otra Vuelta sea una película con un trascendente proceso crítico de las alternativas de la vida en el campo, que por lo tanto es para tener en cuenta dentro de las nuevas producciones del cine nacional.
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  • Juan y Eva
    Juan y Eva
    A Sala Llena
    La sombra de la leyenda

    Juan Domingo Perón y Eva Duarte fueron de las figuras más carismáticas del siglo XX en la República Argentina y el cine en general se encargó de retratarlos en distintas oportunidades, aunque se percató más que nada en plasmarla a ella, como en los films Evita de Alan Parker o Eva Perón de Juan Carlos Desanzo.

    Juan y Eva de Paula de Luque se centra mas que nada en la historia de amor entre ambos en un relato que abarca desde que se conocen en 1944 hasta que él asume la presidencia en 1946, en el marco de un contexto político y social de los acontecimientos que abatieron la respectiva época.

    El mayor inconveniente de la obra es que resulta muy intrascendente, intenta ser un film peronista, pero nunca se atreve a ir más allá de los simples hechos que retrata, nunca profundiza ni polemiza el entorno político ni a los propios protagonistas en sí, los cuales lucen sumamente apagados, especialmente el de Eva.

    Pareciese que Juan y Eva carece de una ideología propia siendo demasiado políticamente correcta, puesto que relata hechos sumamente destacados en la historia argentina y a personajes extremadamente polémicos, pero nunca se anima del todo a tomar una posición a favor ni en contra por ninguno de los dos.

    Pero a diferencia de las películas anteriormente nombradas, de Luque se centra en el personaje de Perón y quizás la correcta actuación de Osmar Núñez sea lo más destacado del film. El problema esta del lado de Eva, que es interpretada erróneamente por Julieta Díaz, la cual nunca sostiene el personaje que le tocó interpretar, aunque todo esto deriva de lo dejada de lado que está ella en la historia, ya que nunca se la presenta con esa impronta mística que la caracterizó, sino que resulta un tanto timorata y desenfocada.

    Narrativamente el film también resulta muy flojo, estando preponderado por una extrema linealidad que hace que la sucesión de los hechos sea un tanto densa; en tanto que visualmente la película, que es mayormente en color, intercala imágenes con escenas en blanco y negro, las cuales no aportan nada a la acción dramática y carecen de sentido en su configuración, sólo se puede entender su incursión en tanto a una continuidad con las imágenes de archivo de la época, aunque el traspaso termina resultando innecesario.

    Con Juan y Eva, se entiende que de Luque intenta realizar un film políticamente correcto, lo que conlleva una obra muy austera que por su falta de riegos termina siendo intrascendente y muy pobre en sus contenidos, ya que la historia de Perón y Duarte no solo demanda una lejana visión de una historia romántica que tanto narrativa como visualmente aparenta ser una serie televisiva, y que por lo tanto desemboca en un traspié en la carrera de la realizadora tras una interesante película como había sido El Vestido.
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  • Habemus Papa
    Habemus Papa
    A Sala Llena
    La irónica polémica papal

    El cine del realizador italiano Nanni Moretti se caracteriza por tener un enclave irónico característico, creando obras de gran denuncia social en las que incumbe a trascendentes figuras públicas como lo hizo con el político y empresario Silvio Berlusconi en El Caimán; en su nuevo film Habemus Papa, el centro de la sátira será el icono de la Iglesia Católica.

    Esta nueva película narra como el Papa recién elegido (Michel Piccoli) se siente imposibilitado de asumir tal cargo y las responsabilidades que este conlleva; debido a la crisis que esto provoca, el Vaticano hará todo tipo de intentos para poder revertir la situación, para lo que llaman a un reconocido psicoanalista, que es interpretado por el mismísimo Moretti.

    El relato de Habemus Papa esta caracterizado por un humor ácido y provocador hacía el imperio eclesiástico, acerca de sus decisiones y costumbres como el quiebre que provoca que el elegido no este preparado para asumir el lugar que le fue otorgado. Será muy entretenido como Moretti propone el contraste entre su personaje y el de los cardenales o en el plano ideológico con la doctrina darwiniana y la religiosa; todo esto irá sucediendo ya que todos deberán quedarse encerrados hasta que se devele el secreto y se produzca la asunción del pontífice.

    El film transcurre en dos tramos paralelos, mientras el Papa se fuga y escapa de sus responsabilidades, los cardenales y el psicoanalista tratarán de pasar el tiempo con juegos y discusiones existenciales hasta que supuestamente el Papa se decida a salir de su habitación, ya que fueron engañados y no saben que éste ha huido. Es muy interesante como Moretti construye el hilo narrativo en tanto a estas dos situaciones y como va cimentando el espectro de cada uno de sus personajes, que siempre manteniendo el tono irónico hace que la narración sea muy llevadera, teniendo mucho que ver la excelente estructura propuesta por el guión.

    Otro punto saliente del film es la gran actuación de Piccoli, el actor de 85 años demuestra que sigue intacto (ya lo había hecho año atrás en la magistral Belle Toujours de Manoel de Oliveira) reflejando tanto la locura, la presión y los deseos que expresa el hombre por sobre el Papa, sus gestos y movimientos relucen en una caracterización destacada para representar a un personaje complejo. Atrás no se queda Moretti, quién demuestra que a parte de ser un gran realizador es un gran actor cómico y el papel que le toca, el del excéntrico profesor, lo representa de gran manera.

    Habemus Papa es una nueva gran obra de Moretti que mantiene la intensidad a largo de todo el film y expone una sugestiva ironía del poder, dejando una compleja polémica para pensar en la hegemonía del Vaticano y las diferentes ramas del pensamiento eclesiástico.
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  • Mi primera boda
    Mi primera boda
    A Sala Llena
    Cuando la comedia se toma en serio

    Muchas de las comedias que se realizan en Argentina suelen ser intrascendentes, repetitivas y estéticamente televisivas, pero con el estreno de Mi Primera Boda de Ariel Winograd se puede decir que respecto a esto se produce un alentador giro que hace que el género se tome de otra manera y tenga fines mucho más artísticos.

    Para realizar una buena comedia el asunto no esta en buscar argumentos rebuscados ni enredarse con lo que es el tiempo y la imagen del film, sino (como es el caso de la película en cuestión) basta con una historia simple como puede ser un casamiento y su respectiva fiesta. Esto parece sencillo, pero a Adrián (Daniel Hendler) y Leonora (Natalia Oreiro) tendrán que enfrentar las situaciones más alocadas para sobrepasar el que a priori sería el momento más importante de sus vidas.

    Lo que sucede con Mi Primera Boda es que todo parte del gran guión de Patricio Vega, el relato cumple magistralmente con todo lo que le pide la película: tanto los tiempos narrativos, el desarrollo de los personajes principales y secundarios, los diálogos, los toques humorísticos como las escenas de tensión, cierran en todo momento y redondean una obra trascendente.

    El film toma al género cómico como pocos lo han hecho en el país, se puede decir que el trabajo de Winograd tiene ese deje intelectual y hasta los toques de fantasía del cine de Woody Allen y obras como Alice o Los Secretos de Harry, el espectro clásico de Billy Wilder y películas como Sabrina, la desfachatez de La Fiesta Inolvidable de Blake Edwards o un acercamiento a ese efecto moderno de 500 Días con Ella de Marc Webb, en dónde es importante el juego con la imagen y los pensamientos de los protagonistas en un marco pop/rock de los hechos.

    Pero Mi Primera Boda tiene un toque extra que la hace una comedia impecable: la actuación de Hendler, que como siempre esta de gran manera y se puede decir que es el antihéroe argentino por excelencia, postura que viene perfeccionando a través de los años, y ya se lo había visto en el papel del torpe e hipocondríaco, pero al fin tímidamente vencedor en films como El Fondo del Mar de Damián Szifron, Derecho de Familia de Daniel Burman, o Los Paranoicos de Gabriel Medina.

    Otro punto a destacar del film de Winograd son las pequeñas cosas que hacen que la película tenga una estética particular: desde los créditos iniciales con agradables ilustraciones de Liniers, pasando por la compleja selección musical mayormente compuesta de jazz, cómo la caricauturización de los prototipos de cada personaje, más que nada de los secundarios, o sea los invitados a la boda, los cuales cada uno de ellos le pondrá su esencia a la historia.

    Mi Primera Boda es una comedia sumamente entretenida que a su vez tiene fines completamente artísticos, que con destacadas actuaciones como la de Hendler, más la irónica e ingeniosa manera de retratar temas como la religión (bien al estilo Allen), el trabajo de Winograd resulta novedoso y auspicioso tanto para el género como para el cine nacional.
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  • Un año más
    Un año más
    A Sala Llena
    Con el sello de autor

    Hay muchos films que intentan ser sumamente sofisticados, con tramas rebuscadas y guiones excesivamente confusos, pero en el caso del cine de Mike Leigh estas pretensiones no tienen lugar, con películas de un aspecto mucho más simple, pero que imanan una intensa complejidad que hacen de sus obras dignas piezas de un trabajo de autor.

    Un Año Más, el nuevo film de realizador inglés, narra las diferentes circunstancias entorno a la vida de Tom (Jim Broadbent) y Gerri (Ruth Sheen), una matrimonio feliz que entabla diversas relaciones con personas de distintos estados de ánimo, ya sean su hijo, hermanos o amigos, los cuales se sostienen en ellos y en su buen pasaje sentimental.

    A simple vista esta historia podría resultar un tanto convencional, pero Leigh resalta los hilos narrativos con una estructura muy bien alineada a través de personajes complejos y escenas intachablemente construidas con diálogos sublimes que forjan a que este drama congenie perfectamente con sus toques de humor y redondear un guión destacado.

    Un Año Más se divide en cuatro actos, los cuales serán las estaciones del año, desde la cálida primavera hasta el estrepitoso invierno, que mucho de esto tendrá que ver con la psiquis de determinados personajes como Mary (Lesley Manville), la amiga de Gerri. Leigh maneja tan bien los climas y el tiempo narrativo que hace de las diversas situaciones un deleite cinematográfico.

    Pero si hay algo que se destaca en el film son las actuaciones, desde los interpretes principales como Broadbent, Sheen y Manville que están impecables, hasta los que tienen pequeñas participaciones como Imelda Staunton, quién ya había trabajado con el realizador en El Secreto de Vera Drake. En todos estos resultados tiene mucho que ver el trabajo de Leigh que es un gran director de actores y un maestro de la puesta en escena, quién desarrolla un film muy teatral, con pocos escenarios, largas escenas de extensos y ricos diálogos donde predomina la explotación interpretativa, que sumado a la virtuosidad de la realización cinematográfica en cada plano, la obra mantiene un ritmo constante y llevadero.

    Para concluir, Un Año Más es una obra muy destacada que demuestra que Leigh es uno de los mejores directores del cine inglés y que sabe como pocos retratar las distintas relaciones humanas como ya lo había hecho en La Vida Trae Suerte y Secretos Mentiras; y por sobre todas las cosas, con esta nueva película sigue manteniendo una autoría propia que es la que hace que su trabajo posea la trascendencia que tiene.
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  • Balada triste de trompeta
    La histriónica risa de la venganza

    Balada Triste de Trompeta, el nuevo film de Álex de la Iglesia, es una de aquellas obras que a priori tienen todos los condimentos para ser interesantes: un realizador inteligente, buenos actores, una estética impecable y un argumento ligado entre la violencia, los tríos amorosos, lo bizarro, el pastiche cinematográfico, la intertextualidad artística y un contexto social y político que enmarca a la historia, el cual es denunciado de una manera correcta.

    La cuestión es que la enumeración de tan determinantes aspectos, en el caso de que sean bien encadenados, deberían terminar en un film relativamente destacado, más teniendo en cuanta la prolífera carrera del director; pero en este caso la reciente obra del gran Álex deja algunos temas para reprochar, aunque con esto no se quiere decir que no sea una buena película, porque en términos generales lo es.

    Como en Muertos de Risa con los personajes de Santiago Segura y El Gran Wyoming, en Balada Triste de Trompeta también habrá dos personajes antagónicos siempre al borde de la tragedia; Sergio (Antonio de la Torre), el payaso alegre de un circo, un tipo violento y desmesurado, y Javier (Carlos Areces), su contraparte triste, y por ende un hombre tímido e introvertido que se enamorará de Natalia (Carolina Bang), la trapecista de la compañía y novia del primero, lo cual generará más que un conflicto.

    “Balada triste de trompeta, por un pasado que murió, y que llora, y que gime…” pronunciaba el cantautor Raphael vestido de payaso en la película Sin un adiós de Vicente Escrivá; y luego de un presente trastornado y de un pasado aun peor, será cuando Javier entre en un cine y vea al músico en la pantalla, el cual en una simbiosis digna del cine dentro del cine, más un espejismo de su padre muerto, le darán al payaso más fuerza para matar y llenar sus entrañas de venganza, tal cual como le había dicho su progenitor que tenía que hacer cuando era un adolescente.

    De la Iglesia propone una estética desgarradora con el film más oscuro de su carrera, el cual oscila lo barroco bien al estilo Tim Burton como en Batman o La Leyenda del Jinete Sin cabeza, en tanto que maneja ese típico y bizarro distintivo personal con semejanzas al kitsch y el atrevimiento de las primeras películas de Pedro Almodóvar como Matador y La Ley del Deseo; y más que nada se entabla en una mirada surrealista de los hechos, que sumada a la violencia y lo desenfrenado del film con la temática circense y pantomímica se produce un acercamiento notable con el universo de Alejandro Jodorowsky y films como Santa Sangre.

    Balada Triste de Trompeta transcurre desde los orígenes de la Guerra Civil Española en dónde Javier era un niño hasta el asesinato del funcionario militar Luis Carrero Blanco por el terrorismo, y es muy inteligente por parte del film como todo lo trágico e incoherente que transcurre en torno a la narración es el reflejo de lo que fueron largos años nefastos en el país europeo bajo el predominio fascista de la dictadura de Francisco Franco.

    El film es correcto en la mayoría de sus aspectos, pero queda la sensación de que el director podría haber explotado más su faceta bizarra, ya que por las características de los personajes y las acciones que transcurren estaba todo dado para que sucediera; parece que la obra es más trágica que grotesca, y aunque no este mal que se le haya dado ese tono, le falta ese acento más grotesco de films anteriores como El Día de la Bestia o el desquicio desenfrenado de Perdita Durango.

    Balada Triste de Trompeta es notable estéticamente y sus actores encarnan de gran manera a los personajes de la fábula, pero queda en el debe esa ilusión de que de la Iglesia podría haber jugado más con el pastiche que propone entre cine, violencia, sexo, surrealismo, política, entre otras cosas más, para poder hacer del film una historia un tanto más dinámica, ya que a pesar de tener escenas memorables, por momentos el hilo narrativo decae; aunque de todas maneras es para celebrar que el artista español haya vuelto a sus orígenes tras el correcto, pero intrascendente thriller Los Crímenes de Oxford que había filmado en Gran Bretaña.
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  • El planeta de los simios: (R)Evolución
    El comienzo de una gran epopeya

    El Planeta de los Simios de Franklin Schaffner es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción en lo que fue su etapa dorada allá entre fines de la década de 1960 y principios de la de 1970 con films como 2001: Odisea del Espacio de Stanley Kubrick, su respuesta rusa con Solaris de Andrey Tarkovski o la maravillosa THX 1138 de George Lucas.

    Generalmente el cine estadounidense cansa con la falta de ideas y las excesivas secuelas o remakes de films exitosos, aunque con El Planeta de los Simios: (R)Evolución, de Rupert Wyatt se puede decir que en puntos generales es una correcta precuela de la mítica película de 1968 basada en la novela de Pierre Boulle.

    ¡Cómo olvidar los revolucionarios efectos visuales o de maquillaje de aquella primera entrega!, pero sobre todo esa trama que tenía un final completamente impredecible en dónde el personaje de Charlton Heston se enteraba que no estaba en un planeta lejano, sino que siempre estuvo en La Tierra, y que solo había viajado hacia el futuro y los simios habían evolucionado de una manera sorprendente.

    Sí había una película que dejaba una incógnita acerca de su origen es El Planeta de los Simios, y en esta nueva obra de Wyatt se verán reflejados los principios acerca de cómo los monos pasaron a dominar el planeta.

    El Planeta de los Simios: (R)Evolución es una obra correcta en casi todos sus aspectos, en especial con el ritmo y la tensión con los que se narran los hechos de la historia, la cual resulta muy llevadera; y el film, que a parte posee impresionantes efectos especiales, termina siendo bastante entretenido.

    Quizás lo que se le pueda reprochar a esta nueva película es que no tiene esa mística de la ciencia ficción clásica como la obra inicial, o que también la trama este muy encasillada en lo que haga o no Cesar (el chimpancé protagonista), quitándole un tanto de importancia a James Franco y Freida Pinto, las estrellas de la película. Eso sí, lo que no deja ninguna duda es que resulta superior a la remake que realizó Tim Burton en 2001.

    A pesar de no ser un obra superlativa, hay que decir que El Planeta de los Simios: (R)Evolución de Wyatt es un film más que correcto que comienza a revelar una de las grandes incógnitas del género fantástico, que entre sus grandes fortalezas técnicas como con su efectivo desarrollo narrativo, lo transforman en una de las mejores películas de este año en lo que refiere al cine estadounidense comercial.
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  • Cerro Bayo
    Cerro Bayo
    A Sala Llena
    Alentadora obra del cine nacional.

    Cuando una película no tiene más pretensiones a las que puede aspirar y posee una idea sólida y concreta, siendo que su fin es relatar una historia de manera prolija y cinematográfica, queda en claro que en Argentina se pueden producir films de muy buen nivel. Este es el caso de Cerro Bayo, la nueva obra de Victoria Galardi.

    El film, que transcurre en la localidad patagónica de Villa La Angostura, nos presenta a la conflictiva familia de Marta (Adriana Barraza), una mujer totalmente solidaria que deberá enfrentar la situación de que su madre quede en coma tras un intento de suicidio; a su alrededor estarán su marido Eduardo (Guillermo Arengo), sus hijos Inés (Inés Efron) y Lucas (Nahuel Pérez Biscayart), y su hermana Mercedes (Verónica Llinás), los cuales piensan más en sus egos personales y propias necesidades antes de enfrentar la circunstancia que los incumbe.

    Como había hecho Lucrecia Martel con La Ciénaga, Cerro Bayo abarca mayoritariamente el tema de la familia; muestra la tragedia y lo siniestro del interior de cada personaje, pero también se da un espacio para pequeños toques de esperanza, que serán los que cumplan la función de mantener el equilibrio entre el drama y la comedia. Otro argumento importante de la historia es la vida en el pueblo, y todo lo que eso implica, desde el sentido de pertenencia del lugar hasta el deseo de fuga y el buscar otro destino en una gran ciudad.

    Lo que más se resalta del film de Galardi es la dirección de actores y las interpretaciones en sí: cada personaje esta muy bien logrado, resulta creíble dentro del contexto en el que habita y por sobre todas las cosas hay que decir que todos ellos dan la sensación de realidad, de ser individuos comunes que confrontan relaciones completamente verosímiles.

    A comparación de Amorosa Soledad (película anterior de la realizadora), dónde apenas se reflejaba una comedia ligera que terminaba resultando agradable; en Cerro Bayo se puede deslumbrar un cine mucho más maduro. Los tiempos del relato están correctamente establecidos a lo que pide la obra, que da la sensación de tener un tinte más europeo, entre su composición de planos largos e imágenes pausadas. El film de Galardi es más de situaciones que de acciones, pero cada una de ellas está tan bien desarrollada que no deja huecos en un hilo narrativo que por momentos resulta impecable.

    Otro punto a favor de la película es la solemne fotografía de Julián Ledesma, que entre pictóricos planos generales de la bella Patagonia hace del encadenamiento de imágenes un mundo fílmico innegable; todo esta bien manejado como son los climas del film que mantienen constantemente los acontecimientos dramáticos, que ayudados por la música, la cual esta compuesta de silencios en gran parte de la obra, provocará cuando surgen las primeras melodías un justificado golpe de efecto en la narración.

    Cerro Bayo deviene en un film muy bien desarrollado en la mayoría de sus aspectos, que a través de la gran madurez que demuestra Galardi en la realización, deja un saldo alentador respecto a lo que se puede crear en el universo del cine nacional.
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  • Linterna Verde
    Linterna Verde
    A Sala Llena
    Linterna apagada

    Luego de que varios comic de Marvel sean llevados al cine últimamente, con Linterna Verde de Martin Campbell le llega el turno a DC, aunque si los films adaptados de la primera firma de historietas como Thor de Kenneth Branagh o X-Men: Primera Generación de Matthew Vaughn eran un tanto mediocres, se puede adelantar que este nuevo estreno esta muy por debajo de los anteriores.

    Predecible, aburrida, esteriotipada, entre tantos otros adjetivos calificativos más que podrían llegar a determinar lo que es el film de Campbell, que aunque no tenga grandes obras detrás de su nueva película, hay que decir que al menos con GoldenEye o La Leyenda del Zorro presentó a héroes clásicos (James Bond y el Zorro) de una manera más convincente y al desarrollo de las acciones bastante más entretenido que en esta nueva oportunidad.

    La historia narra como el conjunto de los Linterna Verde, unos guardianes intergalácticos encargados de proteger el universo, deberán luchar ante Parallax, una fuerza maligna que amenaza la paz en todos lados, en tanto que el recluta más novato será el humano Hal Jordan (Ryan Reynolds), quién en gran parte será el encargado del destino de La Tierra y del cosmos.

    La cuestión es que cuando una película es tan básica como Linterna Verde todo tipo de sorpresa es inadmisible. Cada motivo por los que esta compuesto el relato seguramente será predecido por el espectador, o mejor dicho que a lo largo del film de Campbell nada resulta original, de antemano sabemos que el bueno va a superar sus conflictos internos para luchar contra el malo al cual seguramente derrote y como el mejor galán que es, después la “chica linda” de la película terminará entre sus brazos.

    A parte de su endeble valor narrativo, en lo que más falla Linterna Verde es en los recursos técnicos. El film pareciese ser un video juego, tanto la escenografía como los diversos efectos especiales están demasiado computarizados, lo cual hace que todo lo fantástico que transcurre a lo largo de la película resulte muy poco creíble y para nada atractivo. La obra nunca se sostiene a través de lo visual y hace que tanto los mundos, como los personajes y las acciones que recrea carezcan de valoración en la faceta creativa.

    Linterna Verde de Campbell es un film sumamente apagado y muy pobre por dónde se lo mire; tiene tantas insuficiencias narrativas como visuales que hasta en un punto se la podría ubicar como una de las peores películas basadas en un comic de DC junto a Batman & Robin de Joel Schumacher. En conclusión, resulta ser un trabajo para el olvido que no deja ningún saldo a favor en el marco de los súper héroes y el cine.
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  • Capitán América - El primer vengador
    Mucha espectacularidad, poco desarrollo.

    Es habitual que en los films de superhéroes de los últimos tiempos se busque la efectividad, el hacer películas con efectos especiales por doquier, que a su vez son encadenados por grandilocuentes escenas de acción que sólo tienen el fin de entretener al público, lo que las lleva a dejar el desarrollo de la narración un tanto de lado; obvio que hubo excepciones como El Caballero de la Noche de Christopher Nolan, pero recientemente, más que nada con las obras adaptadas de comics de Marvel, se ha dado tal situación, ya sea con Thor de Kenneth Branagh y X-Men: Primera Generación de Matthew Vaughn, en tanto que con Capitán América: El Primer Vengador de Joe Johnston vuelve a suceder lo mismo.

    El film, de un comienzo estable y un tanto prometedor, narra acerca de cómo Steve Rogers (interpretado por Chris Evans) se convierte en el Capitán América. Luego de ser rechazado en varias oportunidades para ingresar al servicio militar estadounidense para ir a luchar a la Segunda Guerra Mundial, el timorato joven es reclutado por el profesor Erskine (Stanley Tucci), un científico que le percibe un don, el cual estaba buscando en alguien para a través de un experimento científico convertirlo en un súper soldado.

    En un principio, la introducción resulta destacada, la recreación de la década de 1940 es auspiciosa, desde los decorados y el vestuario hasta la tenue fotografía; pero a medida que Capitán América: El Primer Vengador se va desarrollando, resaltan cada vez más las fallas por parte del guión, el cual omite demasiadas características fundamentales que permitirían un mejor desarrollo de la historia.

    Por momentos, la película de Johnston (realizador de otros films fantásticos como Rocketeer o Jumanji) carece de verosimilitud aun dentro de un género fantástico; se notan mucho los excesos en lo que respecta al plano de las escenas de acción, ya que ni en un marco de un film de superhéroes algunas tomas de excéntrica espectacularidad parecen creíbles.

    Pero con lo que respecta al libreto, muchos hechos carecen de justificación, nunca se sabe acertadamente acerca del porqué de las cosas, o a lo sumo algunos acontecimientos que suceden resultan muy poco admisibles, ya sea por falta de información o por excluirlos completamente de la diégesis; por ejemplo nunca se explica el motivo por el que Rogers es el elegido, o al menos el absurdo método casual por el que lo recluta Erskine resulta plenamente insuficiente al momento de concretar el lazo narrativo.

    Otra falla argumental que le juega en contra a Capitán América: El Primer Vengador es la poca profundidad que tienen sus personajes, es como si estos tuvieran una personalidad desencontrada: se plantea que Rogers es sereno y bondadoso para tomar decisiones, aunque luego la venganza y el personaje en sí en el que se transforma lo terminarán dominando; por otro lado, su antagonista y archienemigo Red Skull (Hugo Weaving) pareciese aparentar un ser maligno por naturaleza, aunque quizás éste era un personaje en el que se podría haber apostado más en un plano psicológico de la demencia, pero esto nunca se manifiesta de tal manera y el enemigo de turno termina resultando, en parte, más inofensivo de lo que podría haber sido.

    En conclusión, Capitán América: El Primer Vengador de Johnston deriva en un film intrascendente que vuelve a mostrar una pobre entrega del superhéroe de Marvel como en la versión de 1990 de Albert Pyun; siendo que las diversas fallas narrativas de esta nueva obra hacen que sea bastante trivial, más que nada en una segunda parte dónde todo parece una serie de escenas de acción que hacen que el contenido de la película sea un tanto dispar.
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  • Copia certificada
    Copia certificada
    A Sala Llena
    La poética de un artista consolidado.

    El realizador iraní Abbas Kiarostami siempre se destacó por crear obras complejas acerca de las relaciones e inquietudes humanas. A través de films como A Través de los Olivos o El Viento Nos Llevará hizo destacar inteligentes narrativas enmarcadas en universos de una belleza visual incomparable. En cada película del asiático el tiempo de la imagen será fundamental, cada plano resulta exhaustivo acerca de los detalles de la escena en cuestión, siendo que el director siempre planteó una filosofía del interior de cada uno de sus personajes a través una característica manera poética de relatar las cosas.

    En Copia Certificada, su último film, Kiarostami vuelve a poner en el sentido principal de la historia a un personaje femenino como lo hizo en Ten, una de sus más prolíferas películas. En esta reciente producción narrará la historia de una mujer madura francesa (Juliette Binoche) que se interesa en conocer al escritor británico James Miller (William Shimell) que presenta en Italia (lugar en el que vive ella) su nueva obra sobre diversos postulados del arte. Ambos emprenderán un pequeño viaje al pueblo italiano de Lucignano, transcurso en el que mantendrán una relación muy particular.

    El film, a partir de las acciones que realizarán a lo largo de un día un hombre y una mujer que acaban de conocerse, al estilo Antes de Amanecer de Richard Linklater, expondrá las distintas y eternas disputas sobre la historia del arte, acerca de lo genuino y el valor o no de una copia a través de los diálogos y situaciones que manifestaran los personajes principales.

    Pero Copia Certificada no solo desplegará el tema del arte, sino que mayormente profundizará en la filosofía interior sobre los métodos de vida de los personajes de Binoche y Shimell, ya que de simples comentarios o acciones comunes se podrán desarrollar los más profundos sentimientos e inquietudes de las personas en cuestión.

    A parte de su compleja y llevadera estructura narrativa, el punto saliente del film es la interpretación de Binoche: cada uno de sus gestos, movimientos, o palabras que pronuncie resultan estupendos; la actriz francesa concreta una de las mejores actuaciones de su carrera, y deja en claro porqué distintos directores de gran prestigio en el cine europeo como Kiarostami la prefieren en sus films, desde Jean-Luc Godard en Yo te saludo, María hasta el fallecido Krzysztof Kieslowski en Blue (aunque también ella tendría participaciones en Blanc y Rouge).

    Copia Certificada es otra gran película de Kiarostami que confirma la madurez de un cineasta consagrado, que a través de un cine muy poético se hace destacar nuevamente con una obra sumamente compleja que conlleva un relato cautivante con el que destaca interesantes postulados filosóficos sobre la existencialidad de las cosas.
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  • La reencarnación de los muertos
    Pobre nueva entrega de la saga zombie

    En 1968 el realizador George A. Romero creaba con La Noche de los Muertos Vivos un film de culto dentro del cine de terror, que a pesar de su escaso presupuesto sería un gran éxito. La película era cruda por sus imágenes y contenido, de un blanco y negro desgarrador, con una estética sumamente realista que daría pie a una obra que perduraría a través de los años y establecería en el plano cinéfilo el subgénero de los films de zombies.

    A pesar de parecer un simple trabajo de horror, en donde los muertos volvían a la vida en busca de carne humana, aquella primer película de Romero tenía una gran denuncia social a lo que son las diferencias culturales en los Estados Unidos, ya sean de raza o género, cuestiones que se manifestaban ferozmente en el film.

    A través del éxito de la película, ésta tendría diferentes secuelas al mando de Romero, siendo La Reencarnación de los Muertos la última de la saga hasta el momento. En esta nueva entrega, un grupo militar buscará refugio en una isla casi desierta, en dónde no solo tendrán que desafiar a los muertos, sino que deberán interferir en el enfrentamiento entre dos clanes familiares, siendo que uno de estos tiene una nueva ideología que puede cambiar la manera de vida de los zombies.

    Como en todo film apocalíptico, siempre esta esa ansiedad por huir y querer empezar otra vida lejos del caos y de la amenaza inminente, aunque casi siempre esto sea una utopía; films como La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos de Don Siegel o Los Pájaros de Alfred Hitchcock también habían demostrado como lo hace el de Romero, lo difícil que resulta escapar del destino en un mundo en crisis.

    A diferencia del complejo clásico de 1968, La Reencarnación de los Muertos se muestra muy deslucida, y a pesar de buenas e impactantes imágenes de violencia, la película resulta demasiado predecible en cada uno de sus actos. El guión es bastante flojo y se aleja bastante de aquel carácter simbólico que se mencionaba anteriormente. Le falta la nostalgia de aquel cine clásico y el pastiche cinéfilo de obras más modernas como se pudo ver en films del género como Exterminio de Danny Boyle o Planet Terror de Robert Rodriguez.

    Ya en las dos anteriores de la saga de Romero, Tierra de los Muertos y El Diario de los Muertos, se mostraba un deterioro estético y argumental, pero a pesar de eso resultaban ser films correctos y entretenidos, todo lo contrario a La Reencarnación de los Muertos, que es una obra muy densa y deslucida, que por momentos carece de cualquier tipo de factor sorpresa y no aporta nada nuevo a un género que el viejo George supo revolucionar hace más de cuarenta años atrás.
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  • Cars 2
    Cars 2
    A Sala Llena
    Una entretenida segunda parte.

    Es de masivo conocimiento que a partir del films ingeniosos, técnicamente muy bien logrados y de un alto grado cinéfilo, Pixar ha renovado al cine de animación en la década de 1990. John Lasseter, uno de los más importantes exponentes de la firma, es el encargado de Cars 2, una adrenalínica segunda parte del film de 2006, también de su propia autoría.

    Esta nueva entrega de las aventuras del Rayo McQueen (voz a cargo de Owen Wilson) y su inseparable amigo Mate (Larry the Cable Guy) propone una renovada historia del mundo motorizado, dónde los héroes de Radiador Springs se dirigirán hacia Japón y a distintas ciudades europeas para el primer Gran Prix Mundial, en dónde correrán los mejores autos de cada categoría.

    Lo que le agrega esta nueva entrega a Cars es el ritmo avasallante a través de una interesante y divertida subtrama de espionaje que se irá interceptando cuando Mate es incorporado a una misión espía contra unos viles autos que quieren dominar el combustible del planeta. Al mejor estilo de las películas de James Bond, se podrán ver grandes explosiones, avanzadas armas tecnológicas y hasta un principio de romance que harán que la historia tenga un desarrollo sumamente entretenido.

    Como es frecuente en las películas de Pixar, se le dará gran importancia al tema de la amistad y a lo importante de esta a pesar de cualquier inconveniente o distanciamiento posible, ya que la relación entre McQueen y Mate trascenderá cualquier barrera y será la que les deje la enseñanza a los más chicos que seguramente irán a ver el film, el cual seguramente también disfrutarán los mayores que los acompañen.

    Cars 2 tampoco se olvidará del gran Paul Newman, quién en la primera parte hacía la voz de un auto de carrera retirado. El gran actor de películas como Un Gato sobre el Tejado del Cinc y El Golpe tendrá un digno homenaje tras su fallecimiento a los 83 años en 2008.

    A pesar de lo llevadera y el muy bien aplicado género de acción a la saga, este nuevo film de Lasseter dista mucho de maravillas de los últimos tiempos del universo Pixar como Wall-E o Up, Una Aventura de Altura, más que nada en el contenido cinéfilo y nostálgico, ambos puntos que también reunía magistralmente Toy Story 3 y que en Cars 2 están un poco relegados.

    Seguramente esta nueva edición de Cars no esté dentro de lo mejor de Pixar, pero si se puede decir que es una digna continuación a la saga y que en ciertos puntos supera a la primera a través de un film más armónico, que ayudado por la intercepción de géneros como la comedia, aventura, acción y espionaje concretan una obra más que entretenida para un público muy abarcativo.
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  • Medianoche en París
    Una fábula mágica que reivindica al cine actual

    Siempre ante un nuevo film de Woody Allen las expectativas son muy grandes y acordes a la gran carrera del cineasta estadounidense. Quizás se lo cuestionó porque sus últimas películas, a pesar de ser muy correctas, no estaban a la altura de las mejores que había realizado; pero se puede decir que con Medianoche en París, su nueva obra, nos presenta uno de los trabajos más destacados de su carrera.

    Ya desde el comienzo se puede apreciar una maravillosa sucesión de planos que resaltan la bella París, como en su momento Allen había hecho con New York en Manhattan. Cada imagen es de una lucidez encantadora, que acompañadas por los ya inmortales acordes de jazz, manifiestan desde ese momento que se dará pie a una obra destacada.

    En Medianoche en París, Gil (Owen Wilson) y su prometida Inez (Rachel McAdams) deciden acompañar a los padres de ella a la ciudad parisina y disfrutar de un viaje antes de su boda. La cuestión es que él no se encuentra del todo feliz siendo guionista de Hollywood, sueña con terminar de escribir su novela y el sitio en el que se encuentra será el que lo inspire a realizar un cambio en su monótona vida.

    Es ahí que el film tendrá un quiebre mágico, cuando una medianoche perdido por la ciudad invitan a Gil a que se suba a un auto antiguo que lo llevará a la década de 1920, una época soñada para él, en dónde se relacionará con el círculo intelectual de los más destacados artistas del período.

    Medianoche en Paris tiene un giro nostálgico de una calidez sublime, algo similar a lo que Allen había mostrado con los tiempos dorados de los programas radiales en Días de Radio o con lo fascinante del cine en La Rosa Púrpura del Cairo y aquel homenaje a El Moderno Sherlock Holmes de Buster Keaton. En este nuevo film, esto sucede cuando el protagonista se transporta a un mundo paralelo, donde se codeará con los artistas que siempre admiró como los escritores Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway, el pintor Pablo Picasso o el músico Cole Porter.

    La cuestión es que esa realidad fantástica que Gil comienza a frecuentar cada noche lo termina atrapando como no lo hace su vida habitual y más aun cuando conoce a Adriana (Marion Cotillard), una carismática joven que tiene un amorío con Picasso y que anteriormente había estado con el solemne artista plástico Amedeo Modigliani.

    El nuevo film de Woody cuenta con un guión majestuoso, la transición entre las distintas épocas en las que transcurre la narración es brillante; y los diálogos están a la altura de los mejores del director, sólo basta con observar una escena fenomenal en la que Gil se encuentra en un bar con un grupo surrealista integrado por Salvador Dalí (ilustres minutos interpretados por Adrien Brody), Man Ray y Luis Buñuel. Cada frase que emiten los personajes es de una comicidad brillante y sumamente ingeniosa, provocando que el hilo de la historia profundice en cada detalle.

    Medianoche en París es una película encantadora, tan bien narrada que su ritmo es avasallador, que junto a la bella fotografía de Darius Khondji provocan ese clima nostálgico acerca del pasado. Para Gil que vive el presente, su tiempo y lugar ideal es Paris de 1920, pero para Adriana que vive 90 años atrás será la misma ciudad en 1890 mientras transcurría la Belle Époque. El realizador neoyorquino destaca muy poéticamente el sentimiento por los períodos pasados y con hacer real el sueño de escaparle a los inconvenientes actuales para experimentar una existencia diferente.

    Allen demuestra que está en su mejor estado creativo, Medianoche en París es su más destacada comedia desde Los Secretos de Harry en 1997; en tanto que respecto al panorama del cine actual, no alcanzarían los calificativos para decir que no solo es la mejor película del año, sino el más lúcido film de la joven década.
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  • Aballay
    Aballay
    A Sala Llena
    El western nunca muere

    Con Aballay, el Hombre sin Miedo de Fernando Spiner, se puede confirmar que el cine argentino de género se encuentra latente con este western gauchesco, el cual se encontraba casi en extinción en los últimos tiempos, pero que años atrás tuvo su legado con recordados films como Juan Moreira de Leonardo Favio o La Guerra Gaucha de Lucas Demare.

    El film de Spiner, basado en un cuento de Antonio Di Benedetto, narra la historia de Julián (Nazareno Casero), quién buscará venganza tras presenciar años atrás como asesinaron a su padre cuando él era un niño, por lo que irá en busca de aquellos bandidos y especialmente tras el hombre que lo degolló: Aballay (Pablo Cedrón).

    La película cumple una función redentora respecto al estilo de vida y como un hecho puntual puede torturar a una persona a lo largo de su existencia. Aballay, un asesino despiadado y sin escrúpulos, que ferozmente mata al padre de Julián, quedará perpetuado al observar la congelada cara del niño luego de que aquel presencie la muerte de su progenitor. Esto lo llevará a recluirse de la sociedad, a no bajar de su caballo y dejar de cometer delitos; aunque el hecho lo seguirá atormentando y sabe que aquel chico cuando crezca lo encontrará en busca de venganza.

    Aballay, el Hombre sin Miedo reivindica el western argentino, poco frecuente en el cine nacional quizás por las costosas escenas completamente en exteriores por las que se deben optar. En este caso cumplirá un gran papel la fotografía de Claudio Beiza, que hace de los Valles Calchaquíes en Tucumán, donde esta rodada la película, un escenario impecable y sumamente vistoso a través de imponentes planos generales y un crudo clima que se crea a través de cada tono con los que es decorada la imagen.

    La obra de Spiner cumple con los clásicos tópicos del género: aquel pueblo amenazado por los bandidos, el majestuoso territorio semidesértico, la dualidad entre el bien y el mal, la incursión del forastero en el lugar en cuestión o la narración épica de la cultura de una región, que destacan que el realizador no es ajeno a los grandes clásicos de John Ford y Howard Hawks, como pueden ser La Legión Invencible y Río Bravo respectivamente; y que con la implementación de personajes despiadados, que son destacados a partir de primerísimos primeros planos, y las acciones violentas que provocan también se puede plantear un acercamiento con los spaghetti western de Sergio Leone y películas como la inolvidable Érase una Vez en el Oeste o con films de Sam Peckinpah como La Pandilla Salvaje o Quiero la Cabeza de Alfredo García.

    A pesar de ciertos baches en el medio del film de Spiner, la narración es correcta, los personajes están bien logrados (y muy bien interpretados por todo su elenco), en tanto que a nivel visual la película es impecable; solo le juegan en contra algunos segmentos del montaje que proponen alguno que otro corte brusco que no mantienen mucha justificación en la continuidad.

    En términos generales, Aballay, el Hombre sin Miedo es el mejor trabajo en la carrera de Spiner, quién en este caso expone una obra relevante dentro de un género complicado y poco habitual en el cine argentino como es el western, que por suerte es revitalizado de gran manera por este film.
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  • La doble vida de Walter
    Un castor en la familia

    La depresión y el aislamiento consigo mismo, lo llevaran a Walter (Mel Gibson) a estar cada vez más lejos de su familia. En uno de sus ataques de locura y pánico tomará un títere de un castor y de ahí en mas no se lo quitará de su mano; siendo que ya no solo será parte de él, sino que le encomendará su propia vida y como excusa para poder recuperar a su familia y que la empresa familiar que había heredado progrese, se dirigirá a todos a través de la marioneta.

    Principalmente, en esto se centrará La Doble Vida de Walter, el nuevo film de Jodie Foster, quién también co-protagonista al interpretar a Meredith, la esposa del damnificado. Ella deberá lidiar con Porter (Anton Yelchin) su hijo mayor adolescente, el cual no se siente para nada identificado con su padre y esconde ciertos problemas psicológicos, como con el pequeño Henry (Riley Thomas Stewart), desorientado tras la ida de su progenitor, pero sumamente ilusionado a su regreso y con su cambio de actitud junto al castor.

    Como lo hizo el cine estadounidense en las últimas décadas, La Doble Vida de Walter es una película más que incursiona en el factor de la familia disfuncional; Todd Solondz con Felicidad, Sam Mendes con Belleza Americana, y en una de las más recientes, Lisa Cholodenko con Mi Familia ya habían profundizado en el tema. Todos y con alternativas distintas mostraron este fenómeno de la manera más real y cruda posible, y el caso del film de Foster no será la excepción en una obra que a pesar de tener momentos cómicos, refleja el más profundo drama de las personalidades de sus protagonistas.

    El film, gracias a un sólido guión de Kyle Killen, se centrará en la lucha de la familia por aceptar la locura de Walter, que a pesar de que en principio todo podía parecer agradable y con un buen fin para todos, todo se le terminará complicando al protagonista hasta perder el control de sus acciones. Tanto esto como los hechos paralelos del progreso de la compañía de juguetes presidida ahora por el castor y la típica relación conflictiva entre Porter y su compañera de secundario Norah (Jennifer Lawrence) llevaran a que todos los aspectos de la obra, tanto narrativos, argumentales y psicológicos respecto a la profundidad y sentimiento de los personajes, estén muy bien caracterizados.

    Con su tercer título como realizadora, Mentes que Brillan y Feriados en Familia los anteriores, se puede decir que Foster concreta un film más que correcto, que entre buenas actuaciones y un buen desarrollo de temas severos como la depresión y la locura, hacen de La Doble Vida de Walter una obra a considerar en la carrera de su titiritera.
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  • Hanna
    Hanna
    A Sala Llena
    Otra chica mala

    Rudas, audaces y entrenadas para matar; en las últimas décadas el cine quiso mostrar así a las mujeres. Luc Besson puso en escena a Anne Parillaud en Nikita (quizás la más recordada asesina de sexo femenino), y luego a una niña Natalie Portman, quién buscaba vengar a su hermanito en El Perfecto Asesino; también Quentin Tarantino colocó su acento en la cuestión creando al mítico personaje de Uma Thurman en Kill Bill. En Hanna, el nuevo film de Joe Wright, aparecerá la joven Saoirse Ronan, quién interpretará a una adolescente sin ningún escrúpulo al momento de aniquilar a alguien.

    En la reciente película del realizador de Expiación, Deseo y Pecado, se narra como la prematura asesina, quién fue distanciada de la civilización, para ser educada y entrenada por Erik, su padre (Eric Bana), que le encomendará su primera misión, en la cual tendrá que huir entre África y Europa de una tropa liderada por Marissa (Cate Blanchett), agente de inteligencia estadounidense que busca eliminar a su padre y encontrarla a ella, a la que ve como una compleja amenaza.

    El hilo narrativo del film no solo se desarrolla entre frenéticas persecuciones y abundantes escenas de acción, sino que a lo largo de la trama se irán relevando las incógnitas sobre la existencia de la adolescente, a través de operaciones encubiertas surgidas en el pasado.

    Quizás lo más desentendido del film sean los puntos en que Wright muestra como Hanna se familiariza con el mundo exterior que le fue esquivo por tanto tiempo, momentos en los que tiene contacto con los hombres o la tecnología, los cuales están para distender y dar descanso a la acción, pero que junto a la asociación con lo fantástico y las fábulas de los hermanos Grimm que plantea la narración, no terminan de cumplir su cometido y cerrar ideas concretas que aporten algo más al núcleo de la obra.

    Hanna no presenta nada nuevo dentro de las películas de acción o espionaje, aunque sí hay que decir que gracias a llevaderos climas de acción, un montaje acorde y el acompañamiento musical a cargo de The Chemical Brothers hacen que la obra sea bastante compacta.

    A favor de Wright, se puede mencionar que tras films monótonos y sumamente sentimentales como Orgullo y Prejuicio y Expiación…, pudo irrumpir en un género diferente, en el cual a pesar de no mostrar demasiados destellos, provoca con Hanna un trabajo intenso de un ritmo mucho más avasallante que en sus anteriores incursiones, haciendo hincapié en que la estética moderna le sienta mejor que la de época.
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  • Blue Valentine
    Blue Valentine
    A Sala Llena
    Melancólica balada de amor

    Una historia de amor, de esas tristes y melancólicas, pero de las reales. Eso es Blue Valentine, film de Derek Cianfrance que narra la historia de Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams), dos adolescentes que se enamoran y que a lo largo de los años, luego de estar casados y tener una hija experimentarán como su matrimonio se desmorona.

    La película de Cianfrance se divide en dos líneas temporales bien marcadas: el presente en dónde ambos protagonistas confrontarán una serie de conflictos que irán destruyendo la pareja; en tanto que entre intercalados flashbacks se irá desplegando su etapa de jóvenes a partir del momento cuando se conocen y enamoran al mejor estilo cuento de hadas.

    El distanciamiento, las discusiones y decisiones erróneas harán que Dean y Cindy desgasten una relación de un comienzo encantador, que como relata el film en una escena memorable, él le recitará con su ukelele, al mejor estilo Tiny Tim, unas palabras de amor mientras ella hace unos pasos de tap al compás de la música. Tales minutos tendrán un espectro mágico que declararán lo que sus sentimientos representan y así propagar la esencia de la obra.

    Blue Valentine es un film independiente, al mejor legado del gran John Cassavetes y obras como Una Mujer Bajo la Influencia: la cruda y realista fotografía (buen trabajo de Andrij Parekh), la utilización de la cámara en mano y la temática conflictiva entre relaciones amorosas y familiares hacen posible una proximidad con un deje un tanto moderno más a la estética del cine de Gus Van Sant y películas como Elephant o Paranoid Park.

    La película es agradable y a pesar de tener baches un tanto densos en la narración, los desarrollos temporales están muy bien interceptados gracias a un solvente guión que junto a Cianfrance realizaron Cami Delavigne y Joey Curtis; pero si hay algo para destacar es la dirección de actores que provoca el lucimiento de Gosling y Williams, quienes le dan vida a esta historia de amor y a una obra que se nutre constantemente de ellos.

    Blue Valentine es un film más que correcto que cuenta una historia sencilla que presenta un enfoque de estrecho realismo a través de una estética cruda y planos largos y bien detallados, que hacen que la película de Cianfrance sea de gran importancia dentro del cine independiente estadounidense moderno.
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  • Piratas del caribe: Navegando aguas misteriosas
    Otra vez más navegando hacia el mismo rumbo

    Luego de la trilogía de Gore Verbinski, el nuevo elegido para llevar las arcas de la híper popular Piratas de Caribe resulta ser Rob Marshall, director de la sobrevalorada Chicago y las intrascendentes posteriores Memorias de una geisha y Nine.

    Para la cuarta edición de la saga del Jack Sparrow (ya el mítico personaje interpretado por Johnny Depp), esta popular odisea de aventuras desembarca con Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas, una nueva entrega dónde el ícono de Walt Disney en los últimos diez años se encontrará con Angélica (Penélope Cruz), una mujer con la que tuvo una relación en el pasado, quién lo hará llegar a ella para ir en busca de la fuente de la juventud, ya que su padre, el malvado capitán Blackbeard (Ian McShane) teme de una profecía que predica su muerte.

    Entre engaños y diversas incógnitas zarparan en busca de los acontecimientos, cómo también lo hará por paralelo el capitán Barbossa (Geoffrey Rush) que irá en busca de venganza. Como en los tres primeros, el film de Marshall es un collage de acción y efectos especiales manejado por grandes figuras de Hollywood cómo las ya mencionadas; aunque dejando un saldo repetitivo y obsoleto. La película es sumamente predecible y todo lo que va sucediendo es lo que se supone que va a pasar en una enorme marea de clichés.

    En 2003 con La maldición del Perla Negra, el más correcto de la saga de Sparrow, comenzaba lo que sería un boom multitudinario: un personaje llamativo, espectaculares efectos visuales, acción y un toque de comedia que cautivaron al público a pesar de no presentarse una gran obra; pero como es habitual en la Hollywood moderna, se opta por explotar cada film pochoclero y producir innumeradas e innecesarias sagas de cada película que tiene un éxito de importancia. Por ende se privilegia más el negocio que el cine, más el dinero que el arte, aunque tranquilamente podrían ir paralelos; pero cada vez son menos los casos de este estilo, ya lejos queda en el tiempo Steven Spileberg los las tres primeras Indina Jones o Robert Zemeckis con Volver al futuro y sus respectiva trilogía.

    En 2006 con El cofre de la muerte y 2007 con En el fin del mundo, lo único que se demostró fue que la historia de Piratas del Caribe se reescribía en materias similares en vez de buscar nuevas variantes y algo sorpresivo que pueda hacer evolucionar a la obra; sin embargo se puede entender en que esto poco influyó en el público, ya que estos films son tan calculados para ser efectivos que generalmente contienen lo que la mayor parte de la gente espera.

    Pero volviendo a Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas hay que decir de que a pesar de ser correcto visualmente, tener pasajes entretenidos de aventuras y un humor negro aceptable, la obra de Marshall decae siempre en obviedades y hasta en romances cursis como el de un religioso tripulante de Blackbeard y compañía con una joven sirena que capturan para concretar el tan ansiado plan.

    En conclusión, Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas es otra floja parte de las aventuras del capitán Jack Sparrow, además como pareciese y lo da a entender la película de Marshall en un futuro cercano tendremos una nueva edición de la saga, y luego quién sabe cuantas más; lo único que se puede esperar es, aunque sea, un poco de creatividad por parte de Hollywood.
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  • Que 'la cosa' funcione
    La cosa sigue funcionando

    Woody Allen fue quien renovó a la comedia norteamericana, que con su tinte intelectual entre la cinefilia, lo cultural y artístico. A través de guiones brillantes, hizo de sus personajes entes profundos e interesantes dispuestos a desarrollar relaciones excéntricas dentro de universos desequilibrados.

    Después de dos años, se estrena la postergada Que la “cosa” funcione, film anterior a Conocerás al hombre de tus sueños que había sido exhibida hace tres meses en Argentina; esta anteúltima obra de Allen (aunque pronto se presentará en el festival de Cannes Midnight in Paris) no esta a la altura de sus mejores comedias, pero sí es una de las mejores del realizador en los últimos diez años.

    Que la “cosa” funcione cuenta la historia de Boris (Larry David) un hombre mayor, antipático y creído que le dará cobijo a Melody (Evan Rachel Wood), una ingenua joven que se había escapado de la casa de sus padres y de la cual se terminará enamorando. Los inconvenientes surgirán cuando aparezcan John y Marietta (Ed Begley y Patricia Clarkson), los padres de ella, quienes peleados entre sí reprobaran la relación que mantiene su hija.

    Como en todos los films de Allen, los diversos personajes se inmiscuirán en diversos y alocados enredos amorosos, los cuales sostendrán una inteligente y entretenida trama en torno a ciertas relaciones humanas y las clásicas discusiones existenciales, sexuales y artísticas que mantienen.

    Pero todo el film gira entorno a la gran actuación de David, creador de Seinfeld, quién en este caso cumple la función de reemplazar al típico personaje de Woody: el excéntrico y temeroso neoyorquino, que entre sus problemas hipocondríacos, sus ataques de pánico y odio a la humanidad cumplirá la función cómica planteada en el guión como lo supo hacer el mejor Allen en films como Annie Hall, Manhattan o Los secretos de Harry.

    Ya desde el comienzo se puede ver la profundidad de Boris, quién le relata su historia a los espectadores, Allen hace un gran trabajo con el recurso de mirar a cámara, dónde el personaje ficticio le da pie a su relato directamente a los receptores que se encuentran viendo la película.

    Que la “cosa” funcione es una obra de un ritmo llevadero, que entre inteligentes diálogos cómicos y situaciones disparatadas dejan al regreso de Allen a filmar en la ciudad de Nueva York, una atractiva comedia en dónde resalta la gran actuación de David entre los clásicos acordes de jazz y las sinfonías de Ludwig van Beethoven que acostumbra el director.
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  • Culpable o inocente
    Guilty

    Culpable o inocente de Brad Furman es un nuevo film de un género que se encuentra un tanto desgastado en Estados Unidos: el thriller, en el cual se impuso el típico cliché que entre un crimen principal y diversos hechos policiales, el personaje principal tendrá que esquivar distintas adversidades para conocer la verdad.

    La película en cuestión narra como Mick Haller (Matthew McConaughey), un excéntrico y poco convencional abogado penal, se gana la vida amparando a malhechores de la baja sociedad. Pasará de una oficina ambulante dentro de su Lincoln negro a defender a Louis Roulet (Ryan Phillippe), hijo de una millonaria que es acusado de violación e intento de asesinato. Este caso podría resultar una gran oportunidad para el protagonista; pero esto no será tan sencillo, como resulta lógico en este tipo de films nada es certero y los inconvenientes aparecerán al por mayor en lo que respecta a su entorno humano.

    A pesar de por momentos ser entretenida, la obra del inexperto Furman peca de poca originalidad en todo sentido posible, cada segmento que se construye entorno a la estructura narrativa del film es sumamente predecible, a la película le falta un factor sorpresa que le de un vuelco importante a la trama, y más aun un hilo tensionante que vaya desarrollando los hechos para que esto ocurra.

    Como acostumbra el cine estadounidense últimamente, Culpable o inocente es un thriller que no tiene nada que ver con toda la enseñanza que pudo haber dejado el gran Alfred Hitchcock, pareciese que en la actualidad sólo se puede narrar una historia de un crimen en dónde un abogado/periodista/policía pueda encontrar la evidencia para poder desencadenar un misterio que nunca existió, ya que todo resulta muy predecible y monótono para el espectador, más que nada por la falta de ideas y los endebles guiones.

    No muchos realizadores han podido concretar buenas historias en torno al género en los últimos años, David Fincher sería una buena excepción con películas como El Club de la Pelea o Zodiaco, las cuales se destacaban por tener una serie de situaciones interesantes que podían despertar algún sentido de la sorpresa o mantener latente el suspenso a lo largo de la narración.

    En el caso del film de Furman nunca se produce ningún intento de estupor, y mucho tiene que ver el muy flojo libreto de John Romano, que exponiendo personajes carentes de carácter, diálogos convencionales y acciones tortuosas y repetitivas, lo único que hace es empobrecer la historia.

    Culpable o inocente es otro film trivial que brinda el cine norteamericano actual; la película de Furman es tan intrascendente que poca pretensión tiene; sólo deja un thriller desabrido que en nada enorgullece al género.
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  • Thor 3D
    Thor 3D
    A Sala Llena
    Lo que no queda de Shakespeare

    Kenneth Branagh supo destacarse por diversos films, basados en míticas obras teatrales o literarias inglesas, llevando al cine Enrique V y Hamlet entre otras de William Shakespeare o Frankenstein de Mary Shelley. En la actualidad, con Thor el realizador británico incursiona en un arte más moderno como el cómic, mayormente un relato de la cultura estadounidense.

    Thor es una convencional película posmoderna de superhéroes en la que todo su ímpetu esta dedicado al entretenimiento de masas, que con un argumento endeble, un sentimentalismo desatinado y una moral importunada no se acerca ni siquiera a lograrlo. Por el contrario, otros íconos de Marvel como Iron Man en su versión cinematográfica de Jon Favreau o Spider Man de Sam Raimi, a pesar de no ser grandes películas, cumplían con sus expectativas primordiales y resultaban ser films correctos.

    La superproducción de Branagh narra la épica historia del guerrero del martillo (interpretado por Chris Hemsworth), quién es desterrado por su padre del reino de Asgard debido a su arrogancia, para que el destino lo envíe a La Tierra. Ahí empezará a comprender de sus errores para luego convertirse en un “verdadero héroe” y salvar a ambos planetas de la amenaza del mal.

    El film proyecta una estructura narrativa paralela entre los sucesos en Asgard como en La Tierra, mientras Thor va descubriendo dónde se encuentra se irá enamorando de Jane (una Natalie Portman muy lejana a la de El Cisne Negro), audaz física quién causalmente se lo cruza en busca de un experimento científico. En semejanza, su hermano Loki (Tom Hiddleston) planeará conquistar el trono del otro mundo ansiando interrumpir de cualquier manera su retorno y evitar que interfiera en sus planes.

    El film por momentos esta lleno de lugares comunes, es absurdo y ni los costosos efectos visuales impresionan para salir de la fatiga; aunque con esto no se quiera decir que la película sea densa, pero si intrascendente. La historia nunca tiene profundidad, su ideología es casi nula, o todo lo contrario a lo que podría ser una obra modelo como El Caballero de la Noche de Christopher Nolan.

    La película de Branagh no proyecta el culto de los trabajos anteriores del director, toda aquella poesía shakesperiana parece quedar en el olvido tanto narrativa como estéticamente. El film plantea consecuencias muy lineales y básicas, en tanto que su protagonista parece ser más un modelito para las adolescentes que un superhéroe creíble.

    En fin, mucho ruido, pocos nueces… Thor de Branagh es un estallido de efectos especiales que no enriquecen al género, y su pobre estructura narrativa deja a este clásico de Marvel muy distante de lo deseado; pareciese más que nada un trabajo por encargo, de los cuales alejan incipientemente los ideales artísticos del cine para implementar historias pochocleras que cada vez entretienen menos por su monotonía y previsibilidad.
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