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Imagen del crítico Maximiliano Curcio
Maximiliano Curcio
  • Cantidad de críticas: 37
  • Promedio: 48%
  • Críticas favorables: 19/37 (51%)
  • Críticas desfavorables: 18/37 (49%)
  • Diferencia absoluta: 11%
  • Email de contacto: No disponible
  • Medios donde critica: CineFreaks, EscribiendoCine
  • Momentos que duran para siempre
    Polaroid de locura ordinaria

    El veterano realizador sueco Jan Troell suma a su vasta filmografía un valido relato que mezcla el drama, el cine social y las referencias autobiográficas. De su autoría se recuerda Los Inmigrantes (Utvandrarna, 1971), un film que data ya de cuatro décadas y por el cual obtuviera nominaciones al Oscar y que cuenta en sus filas protagónicas a los enormes Max von Sydow y Liv Ullmann.

    Ambientada a principios del siglo XX en medio de una convulsionada comunidad sueca, la película narra la historia de cómo una mujer -una de las primeras fotógrafas suecas- enfrenta las adversidades que una sociedad desestabilizada le depara, así como al mismo tiempo también deberá sortear las crisis personales que le afectan irremediablemente con el paso de los años.

    Si Ingmar Bergman era el costado sugerente, onírico y poético del cine sueco, Troell representa la cara que expone el concepto social de un cine de indudable carácter y tradición. Con tintes autobiográficos (la protagonista de la historia es la abuela de Troell) el autor estructura su película en base a pretextos sociales y búsquedas artísticas definidas.

    Momentos que duran para siempre (Maria Larssons Everlasting Moments, 2008) es un mosaico de sensaciones y relaciones humanas que poseen una cuota de insatisfacción. Desencuentros amorosos, engaños y desilusiones varias confrontan al individuo ante cuestiones existenciales en donde el arte como expresión humana es un canal emocional valido y necesario.

    Troell, paralelamente, retrata a un pueblo y una familia conviviendo con la violencia y el miedo. El clima familiar es desgarrador y en permanente destrucción. Mientras tanto, afuera en el mundo, la realidad socio político entrega un quiebre que resignifica una época, plagada de crisis sociales, injusticia, hambre y desempleo. El sufrido rol de la mujer en la sociedad machista de comienzos de siglo es otro aspecto preponderante, aquí presa de los avatares que le provoca un marido irresponsable. La fotografía es ese oasis en medio de la tormenta, donde los momentos eternos pueden captarse y evadirnos de la realidad. Un punto de huida e inspiración fuera de una realidad que deja caer ante si su falsa fachada de aparente felicidad, de sólidas bases construidas y hábitos sanos.

    El vuelo visual del film es un gran apoyo a la hora de justificar el relato de un personaje desamparado, que busca sobrellevar la pobreza –material y afectiva- por medio de la fotografía. El autor, en un tono pausado, va jugando junto al espectador con aspectos referentes a la imaginación y sus límites a veces poco marcados entre ésta y la realidad. La instantánea fotográfica desnudará las penurias económicas, los problemas domésticos, la sociedad liberal, los amores secretos, los instantes que la retina no olvida jamás y la cámara fotográfica congelan en la eternidad.

    Es allí donde el film se asienta sobre las bases del retrato social: creencias políticas, la guerra, el matrimonio y la conflictiva adolescencia son varias de las aristas que con mayor o menor profundidad y con más o menos suerte, el film aborda. La cámara se convierte en los ojos de esta mujer, sus capturas son el deseo de detener el tiempo, aunque sea por un instante. La historia así deja ver la mirada sobre esta afición como una vía de escape a sus penas, y toda la carga dramática que estas esconden detrás. Allí el film se encumbra como uno de crítica social sosteniendo que en medio del caos -incluso- puede existir el arte, o la vida.
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  • The Joneses
    The Joneses
    EscribiendoCine
    Sos de mentira, ya no servís

    Estamos frente a una comedia negra sobre el marketing encubierto, The Joneses (2009) es una crítica social que coloca los puntos sobre las “íes” acerca de la nulidad de criterio de una sociedad consumidora al extremo, de la que se observan serias carencias de comportamiento individual y un perseguir colectivo de la felicidad material. Una interesante propuesta para ver en la comodidad del hogar aún no estrenada comercialmente en Argentina.

    La familia Jones esconde un secreto. Como toda familia que se precie de ser perfecta, las mentiras se esconden y no dejan verse. En los Jones tal mentira toma un matiz altisonante: estos cuatro integrantes son en realidad empleados de una empresa de mercadeo encubierto que vende productos indispensables para el estilo de vida acomodado mediante alardes de la corrompida y sofisticada clase burguesa.

    The Joneses combina el drama y la comedia. Intenta reflexionar sobre un gran mal de la sociedad de estos días como es el consumismo. Una sociedad abocada a la pasividad y al inconformismo, despojada de valores culturales, los que han sido ultrajados. Donde el blanco mas vulnerable son los jóvenes, estimulados en el consumo de alcohol y estupefacientes, inmersos en un autentico paseo inmoral de vida salvaje.

    Allí cuando las agencias de publicidad nos aseguran la felicidad por el solo hecho de poseer uno de sus promocionados productos. Como asegura el tagline del póster publicitario: “Ellos no están viviendo el sueño americano, te lo están vendiendo”. Y esa verdad que se instituye como promesa de vida de los Joneses es el vivir en una mentira, que pasa delante de nuestros ojos y no nos damos cuenta, porque terminamos creando y creyendo lo que nos venden, como el súmum de la comodidad y el bienestar.

    Por momentos el novato Derrick Borte parece agotar su pirotecnia de ingenios en el planteamiento inicial de la historia, perdiendo algo de ese toque de ironía a lo largo del desarrollo de la misma. La superficialidad en la que conviven sus personajes termina por camuflarse en los propios designios argumentales del film el cual culmina con un mensaje moralizante que tiene que ver con los convencionalismos que el cine norteamericano ha alimentado por siempre.

    The Joneses no deja de ser un valiente intento, pero su desenlace desperdicia algo del desparpajo insinuado. El monstruo publicitario hollywodense se apodera del sarcasmo y también fagocita esa cuota de irreverencia tan necesaria. De todas maneras, una sociedad culpógena de su triste realidad puede ser el comienzo de una toma de conciencia de la futilidad y la insignificancia que la rodea.
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  • Hansel & Gretel
    Hansel & Gretel
    EscribiendoCine
    No es otro cuento para niños

    Sugestivo como buen film de terror que se precie de serlo, Hansel y Gretel (Hansel and Gretel, 2007) da una vuelta de tuerca bastante ostensible al popular cuento infantil que le da titulo al film. Esta vertiente coreana y dark del clásico literario consigue mantener el interés y la inquietud a medida que su trama avanza.

    Basada libremente y con algunas especificas referencias al cuento de los hermanos Grimm, el film cuenta la fábula de una idílica casa de ilusión habitada por niños quienes, entre su mundo idealizado de juegos e inocencia, esconden el destino trágico que les deparará a los adultos.

    Con un matiz siniestro agregado a al cuento originario de la tradición medieval alemana, el film va descubriendo su propio potencial visual a medida que construye su impronta. Revelaciones complejas a lo largo del mismo nos harán participes de este tortuoso recorrido a la perdición, donde los caminos del bosque son apenas el comienzo de un cuento para nada feliz.

    Empleando con destreza y sin excesos nocivos los recursos cinematográficos mas mentados del j-horror, esta revisión truculenta de Hansel y Gretel se dota de un aura pesadillesca, apoyándose en una atmósfera opresiva y asfixiante. Yim Pil Sung se desenvuelve con soltura en el género y su mano creadora manipula y dota a la historia de interés gracias a su gran factura visual, algo que habla a las claras del talento aun por pulir de este realizador que va forjando su estilo.

    El film es un compendio de géneros que le sienta. Definida como una fantasía oscura que se nutre del thriller para adquirir su identidad genérica. Con puntos en común con films como El Orfanato (2007) o El Laberinto del Fauno (Pan,’s Laberynth, 2006) que también han tenido a niños como protagonistas, la historia nos habla de los miedos de la niñez, los mundos aparentes, la perdida de la inocencia y la dimensión psicológica de lo irracional. Lo que se dice, todo un mandato surrealista. Atrapados en un mundo de eterna niñez, esa prisión aislada del mundo exterior se revela como un arma disparadora de los temores humanos mas intrínsecos.

    Sin embargo, la inexperiencia del realizador le juega en contra a la hora de cerrar la historia, la cual será resuelta de modo más bien esquemático en términos narrativos y el clímax final no estará a la altura de lo esperado,. En su tramo final el film evidencia cierta falta de criterio y varios pasajes de más, tornándose por explicativa innecesariamente. Su reverso es una travesía de horror.
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  • Un cuento de verano
    Un cuento de verano
    EscribiendoCine
    Plegaria para el sueño del niño

    El último film de Andrzej Jakimowsky trae a las carteleras locales un cine con mucha tradición. Con Roman Polanski a la cabeza, el cine polaco ha dado una notable cantidad de autores a lo largo de su historia. Un cuento de verano (Tricks, 2007) se nutre de sus antepasados cinematográficos y nos ofrece un pequeño retrato urbano, una fábula condimentada con las pequeñas tragedias de la vida real.

    En una alejada región polaca, un niño solitario y taciturno pasa sus días recorriendo las calles de su barrio. La figura de su madre apenas si interviene en la vida del chico, abandonado por su padre. El film aborda la ilusión de este joven por recuperar la imagen parterna y los trucos, juegos y artimañas que emplea para convencer a un hombre (a quien cree su padre) para que permanezca en el pueblo y se reencuentre con su familia.

    El film, al igual que la corriente cahierista de la Nouvelle Vague allá, en los años ‘60, valoriza los tiempos muertos de las acciones y contempla el transcurrir más elemental de la vida del hombre. Cercana también a cierto espíritu neorrealista, la película se adentra casi con documentalismo en lo cotidiano de su gente, su pueblo, sus calles.

    Andrzej Jakimowsky traza con paciencia y letargo la transición que representa ese periodo de la vida tan traumático como es el abrirse paso hacia el mundo de los adultos. La perdida de la inocencia, el fin de la ilusión, el descubrir la vida que espera del otro lado del umbral, son algunas de las temáticas que atraviesan a esta historia simple, pero conmovedora.

    Con la espontaneidad y la frescura que transmite la niñez, Un cuento de verano rescata con pureza infantil la magia del amor. Allí donde las vías ferroviarias sirven de escenario, el ir y venir del gentío que lleva y trae miles de rostros desconocidos no son más que el paisaje diario de un niño añorando el regreso de su padre.
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  • Al diablo con el amor
    Al diablo con el amor
    EscribiendoCine
    La cita insufrible

    Resulta casi imposible despegar a la figura de Nia Vardalos del gran éxito que fue Mi Gran Casamiento Griego (My Big Fat Greek Wedding, 2002). Como sucedáneos de aquel notable acierto, la filmografía de Vardalos ha vivido bajo el peso que genera la obligación de volver a repetir una conquista que guarda un gran recuerdo en el inconsciente colectivo del espectador. Así como no lo estuvo exenta su reciente Mi Vida en Grecia (My Life in Ruins, 2009) tampoco lo estará, sin duda alguna, Al Diablo con el Amor (I Hate Valentine’s Day, 2009).

    La historia nos presenta a una florista (Nia Vardalos) que lleva consigo el fracaso reciente de una relación amorosa. Es entonces que en sus próximas citas pondrá en práctica una especie de teoría en la cual un conjunto de reglas a seguir le evitarán un futuro desengaño, y por ende volver a sufrir. Dicha teoría a priori infalible para la protagonista, es puesta a prueba cuando conoce a un candidato (John Corbett) que en cuestiones de citas parece ser su opuesto perfecto.

    Buscando recuperar la magia perdida, aquí las expectativas y la promoción del film se duplican, púes Vardalos ejerce el rol de directora y su co-protagonista es nada menos que John Corbett quien también contara con un rol preponderante en Mi Gran Casamiento Griego. Desde entonces hasta nuestros días Vardalos ha transitado estos terrenos de la comicidad con irregular suerte y, como señalado anteriormente, cada incursión en el género que sale a la vista es irremediable la comparación con aquel su predecesor, lo que trae aparejado la exigencia de repetir tales virtudes.

    Esta comedia romántica desnuda sus falencias desde muy comenzado el relato. Con fallidos intentos de querer pregonar un dogma sobre el amor verdadero, ironiza sobre ese periodo de enamoramiento y de conocimiento mutuo alertando de los peligros y las consecuencias que trae aparejado los daños sentimentales de una separación, momento al que debe evitarse por medio de un juego de citas. En gran parte este tropiezo puede explicarse en la falta de experiencia de Vardalos detrás de cámaras. Hoy Vardalos y Corbett lucen insípidos en pantalla y solo en contadas ocasiones logran transmitir algo de emoción genuina a la historia.

    Con el día de San Valentín como marco para su desarrollo, este film coral parece un compendio de todo lo que se debe hacer si uno pretende que la comedia sea un fiasco, algo así como un pequeño diccionario de fracasos asegurados: desde diálogos nimios que aportan poco y nada a la trama, pasando por un relato que transcurre en la intrascendencia total hasta llegar al ápice de la ausencia de imaginación. Uno puede fácilmente anticipar lo que va a suceder en la historia y eso es señal que no se han hecho las cosas bien. Esto se debe a que la trama esta inundada de pasajes comunes, sin brillo ni originalidad donde Vardalos transita poniéndose las ropas de una suerte de heroína para mujeres seducidas y abandonadas. Y no sin un enorme esfuerzo por tratar de llevar a buen puerto una historia a la que 90 minutos le son notoriamente exagerados. Como esa cita con la chica equivocada donde uno busca excusas para salirse del compromiso lo antes posible.
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  • Portadores
    Portadores
    EscribiendoCine
    Apocalypsis now total!

    En un mundo amenazado con ser devastado por un virus mortal, acentuando la paranoia que puede provocar por estos tiempos la gripe A, Portadores (Carriers, 2009) cobra relevancia y se permite de manera inteligente jugar con algunos de los miedos más recónditos de la psiquis humana.

    La historia de Portadores se desarrolla en pleno siglo XXI donde el hombre es incapaz de combatir un virus que se ha esparcido por la humanidad convirtiéndose en una enfermedad mortal. Aislados de la civilización y en medio de un panorama desolador, cuatro jóvenes intentan refugiarse hasta que algo sale mal y solo el instinto de supervivencia podrá salvarlos.

    Con una temática que se ciñe al género fantástico, no se puede ignorar la carga dramática que representa el destino -de inevitable tragedia- para los personajes. Allí el film buscará indagar en situaciones de extrema angustia y dilema existencial.

    Como un acertado ejercicio cinematográfico, la película no abusará de la situación para regodearse en la tragedia. Sin obviar los parámetros más tradicionales del género –y sin contar con los mecanismos y los recursos de una superproducción- los cineastas Alex y David Pastor se inclinan por un análisis psicológico de caracteres, lo que no quita que por momentos queden presos de alguna que otra marca convencional de la industria.

    Con inconfundibles guiños a Mad Max (1979), esta roadmovie del fin de los tiempos también se permite abordar un costado de crítica social. Porque en esta carrera contra reloj la muerte puede ser una aliada y el destino trágico de un semejante puede ser el vehículo de la propia salvación, trastocando los valores morales de un núcleo social de por sçi deteriorado.

    Los hermanos Pastor logran inquietar y perturbar con destreza mediante el clima de tensión e incertidumbre que generan. A veces lo peor no es la enfermedad, sino el remedio.
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  • Las hierbas salvajes
    Las hierbas salvajes
    EscribiendoCine
    Destinos Cruzados

    Lo curioso del último film de Alain Resnais es que por primera vez en su dilatadísima trayectoria va a adaptar una novela, L'incident perteneciente a Christian Gailly, si bien en temas de transposición ya había incursionado en la obras de teatro. A sus casi 88 años, Resnais nos sorprende gratamente con una historia de encuentros y desencuentros, explorando una vez mas las relaciones humanas y las existencias insatisfechas de dos extraños seres.

    George es un hombre maduro y casado. Un día encuentra la cartera robada de una mujer llamada Margarite y este hecho fortuito les cambiara la vida. El acontecimiento casual deviene en un simple gesto de agradecimiento de la mujer. La historia va dejando su tono de azar para convertirse en una obsesión casi paranoica, enfermiza y con destino de llevar un desenlace no de los felices precisamente.

    Un evento fortuito –la cartera robada- resulta el disparador para una serie de enredos que nos generan desconcierto y que dejan ver en su planteo la sensibilidad de este pionero de la ola francesa de los ’60 que, con trazo firme y la profundidad que acostumbra, viste una historia de gracia y a la vez melancolía.

    Lúcido y fresco como en sus mejores años, el creador de Hiroshima Mon Amour (1959) nos habla del azar, casi de una forma lúdica jugando con sentimientos y sensaciones que se despiertan en una relación humana afectada, justamente, por un golpe de suerte.

    El film plantea un juego tan extraño como seductor mediante personajes, diálogos y situaciones emocionantes, por momentos excesivos y desequilibrados, que son parte de la ironía con la que el autor de Noche y la Niebla (Nuit et Broulliard, 1955) nos cautiva y se nos hace irresistible, pese a sus caprichos de genio.

    Con sapiencia desenvuelve su narrativa encadenando momentos y géneros cinematográficos sin dar demasiado tiempo para encasillar al film en un thriller, una comedia o un drama. El jugar con esas marcas de género es parte del puzzle que se nos plantea para parodiar a los mismos y provocar aun más interrogantes sobre la naturaleza del ser humano cuando este ha perdido su eje y se encuentra fugado de su rumbo.

    La excentricidad que le caracteriza a Resnais no esta ausente a la hora de contar esta historia del modo que elige hacerlo para retratar una obsesión mutua donde entre lo inverosímil y en lo contradictorio se encuentra el factor sorpresa que juegan los imponderables de la casualidad y el destino.
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  • La última canción
    La última canción
    EscribiendoCine
    Los pedazos rotos del espejo interior

    De un fuerte sacudón la estrella adolescente Miley Cyrus fue insertada en el mundillo más comercial de Hollywood y ganó fama y adeptos gracias a su papel de Hannah Montana, una carga que en La Ultima Canción (The Last Song, 2010), su primer protagónico cinematográfico, evidencia un lastre bien difícil de llevar.

    La historia nos ubica en un pequeño pueblo costero lejos de la gran ciudad, donde un padre separado intenta –no sin reproches de por medio- convivir durante un verano con su indómita hija, dándose una oportunidad de reencuentro y reconciliación, mediante un fuerte lazo de conexión que los une: la música.

    Adaptada de la novela del popular Nicholas Sparks (Diario de una Pasión, Mensaje de Amor, Querido John) este drama no ha sido el mejor acierto para llevar a la figura de Miley Cyrus a la gran pantalla. Todo el desarrollo narrativo resulta forzado. Ricos que sufren, perdidas familiares y matrimonios que se destruyen son lugares comunes poco sustanciosos. La película intenta plasmar lo imperfecto, frágil e inesperado que rodea a cualquier relación afectiva. Una empresa que posee buenas intenciones pero carece de ideas claras.

    La Ultima Canción incursiona con más sensiblería que sensibilidad en las cuestiones de familia, en amistades que saben perdonar, en búsquedas del primer amor, el despertar sexual y todos los secretos y complicidades que estas relaciones humanas llevan consigo.

    La hija del celebre cantante de country Billy Ray Cyrus parece indiscutible como icono pop adolescente. Lo cierto es que como actriz de cine, todavía tiene un largo camino por delante.
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  • Batalla por Terra
    Batalla por Terra
    EscribiendoCine
    Invasores vs. Invadidos

    El hombre invade y destruye un terreno que le es ajeno y amenaza a alienígenas que conviven en tolerancia, paz y armonía. Así se da inicio a la aventura de acción que es Batalla por terra (3D) (Terra, 2007), un film de animación computarizada de producción independiente. La idea de mostrar al hombre como un ser de naturaleza conquistadora, militarizado en su conducta, con ansias de dominación capaz de manipular un plan de ataque sin importar sus consecuencias con tal de sobrevivir.

    El hombre busca asentarse en planetas vecinos ante la imposibilidad de la Tierra para continuar albergando vida producto de la contaminación que la llevaron a un estado de no retorno. Una guerra interplanetaria por la disputa de quien mantendrá la vida humana, deja a la pequeña y desconocida Terra como la única esperanza de una raza humana que busca sostener su existencia.

    De todas formas, en la guerra siempre hay dos que combaten, y los dos bandos tienen sus intenciones y motivaciones bien marcadas, los dos atacan, los dos se defiendan, se repliegan y contraatacan. Los seres extraños de otra raza también encierran en su accionar razones y verdad opinables, lo cual permite al film establecer un debate moral tan sorprendente como bienvenido que tiñe al film de un aura polémica y necesaria en estos tiempos de conformismo.

    Como gran espectáculo visual que es apreciado gracias a las virtudes del cada vez mas preponderante 3D, la película cumple con destreza narrativa y un acabado desarrollo de personajes. Sin ser parte de los estudios top de Hollywood como Dreamworks, Pixar o Diseney, el acabado visual que lleva a cabo Aristomenis Tsirbas es meritorio de destacar. Pero como dicho en el párrafo anterior, el 3D es un vehículo para contar la historia y no éste un pretexto para hacer gala de la innovación tecnológica.

    Con algunos puntos en común con Star Wars (las naves espaciales) y con reminiscencias de Avatar (el choque de culturas, el otro mundo) el film va creando su atmósfera en un mundo de ficción intentando crear conciencia a través de un mensaje social que indefectiblemente nos alerta sobre los peligros del planeta por su constante descuido ambiental. La violencia humana y la comprensión alienígena se confundirán a medida que avance el conflicto generando una disyuntiva ideológica que habla sobre la subsistencia de la especie, no como en Avatar donde se escondía detrás un interés monetario. La toma de partido, en principio, no es de fácil resolución y las líneas éticas posibles de desplegar son ambiguas, lo que de por si nos plantea un film de ficción de impacto y con la consistencia necesaria como para ser inteligente en sus conceptualidades.

    Batalla por terra (3D) llega a su desenlace con cierta irregularidad narrativa simplificando la visión del espectador por medio de la identificación con uno de los personajes, sin dejarnos margen alguno de duda. Sin embargo teniendo en cuenta los menores recursos –en comparación con los tanques hollywodenses- con los que ha afrontado esta compleja historia, su resultado es más que alentador. El hombre a lo largo de su historia se ha recostado en su ambición para atravesar mares y conquistar territorios, tal cual es plasmado en el relato. El film carece de la condición ambiciosa, que tenía por ejemplo Avatar. Sus limitaciones lo reducen a una maqueta simple y medida. A fin de cuentas, no es poco decir.
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  • Los mejores de Brooklyn
    En la boca del infierno

    A lo largo de la última década Antoine Fuqua se ha mantenido activo en el sector más industrial de Hollywood brindando tanto films arriesgados (Día de Entrenamiento -Training Day, 2001-) como olvidables (Lagrimas del Sol -Tears of the Sun, 2002-). Los Mejores de Brooklyn (Brooklyn’s Finest, 2009) intenta una suerte de evolución al policial mencionado y con suerte dispar.

    Richard Gere, Ethan Hawke y Don Cheadle interpretan a tres policías -antihéroes en esencia- de Brooklyn (cada uno con una historia diferente y paralela a la del otro), quienes por diversos motivos se ven enfrentados a una serie de acontecimientos personales que ponen en juego su sentido del deber, del respeto y del honor hacia su profesión, llevando sus vidas hacia un espiral irrefrenable; a un estallido emocional que los confronta con sus miedos y sus obligaciones morales mas intrínsecas. Un cast estelar (al que se suma un renacido Wesley Snipes) a la cabeza de este drama policial repleto de tensión dosificada con inteligencia, carga emocional, fluidez narrativa y también un desarrollo bastante convencional no ajeno a ciertos clichés mas que conocidos del género, donde narcotraficantes o policías encubiertos jugarán los roles habituales.

    Las tres historias tienen como denominador común un contexto atravesado por un ambiente marginal, donde dominan las pequeñas pandillas de narcotraficantes y la corrupción policial se desliza desde los niveles más inferiores, proponiendo así un juego de vidas cruzadas en el que la carga dramática se acentúa a medida que nos adentramos en la psiquis y las motivaciones de estos seres. Fuqua focaliza este policial en el aspecto humano de estos servidores de la ley -en algunos casos fuera de ella- que dan vida a una historia con un relieve dramático considerable. El director se toma su tiempo para adentrarnos en el comportamiento de estos hombres que se debaten entre el deber, la lealtad, los excesos y los peligros que la vida policial depara.

    Con reminiscencias a la serie policial televisiva The Shield, cuya vertiente contundente ha marcado toda una tendencia estética en el género, el autor de Los Mejores de Brooklyn desarrolla con acierto y veracidad una profesión muchas veces salpicada por la integridad quebrada, la autodestrucción, el caos y la corrupción, donde la culpabilidad oscila como un péndulo sobre los inocentes, con ferocidad y sin piedad alguna, apuntando a la sociedad norteamericana y a sus males menos erradicables.

    Fuqua parece un perfecto escultor de sus personajes, o un pintor que no deja detalle sin plasmar en su lienzo. En su pintura no hay lugar para el sentimentalismo, la compasión o la blandeza. Sus retratos son duros, crudos, casi de un tono documental. Hay calles violentas y personajes oscuros que de modo catártico expulsarán su furia contenida. Existe un halo de amargura y de pesimismo en estos seres trágicos, sin escape alguno. Los planos asfixiantes sobre sus rostros casi no los dejan respirar, sus conciencias tampoco.

    El guión no esconde sus limitaciones a la hora de brindar un desenlace que no logra despojarse del común. Sin embargo, el gran mérito del realizador es crear climas apropiados que generen la atmósfera de peligro constante y necesaria. El aura opresiva que los rodea es una Brooklyn insoportablemente riesgosa y por un momento parecería que va a caerles encima a sus propios personajes. Sólo por un instante, pues un condescendiente y tímido Fuqua borra con el codo parte de lo escrito con la mano y elige un desenlace en el cual un mayor espíritu incisivo hubiera sido políticamente menos correcto e inmensamente más disfrutable.
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  • Siempre a su lado
    Siempre a su lado
    EscribiendoCine
    Hallstrom perdió la brújula

    La parábola fílmica que va desde Quien Ama a Gilbert Grape (What’s Gilbert Grape Eating?, 1992) hasta Las Reglas de la Vida (The Cider House Rules, 1999) conformó una década de los ’90 impecable para un Lasse Halstrom que entregó un cine de calidad e igualmente conmovedor. Siempre a su Lado (Hachiko, 2009) sigue sin permitirle a Hallstrom recuperar su plenitud cinematográfica, esa misma que se ha desdibujado en sus últimas obras.

    Siempre a su Lado es una remake de una película japonesa estrenada en 1987 –dirigida por Seiijiró Koyama- y que ambientaba esta misma historia en el Japón de los años ’20. Trasladada a la actualidad y basada en hechos reales narra como un profesor de universidad encuentra a un cachorro perdido en la estación del tren y le brinda su cariño y su hogar. El perro en cuestión es Hachi, proveniente de una raza de origen japonés, quien logra crear un vínculo con su dueño tan especial como enternecedor.

    Apoyado en excelentes rubros técnicos como lo son la música y la fotografía, Hasllstrom intenta transmitir con fuerza expresiva una historia ciertamente emotiva, que refleja la lealtad inquebrantable a través del paso del tiempo y donde la muerte (la desaparición física) no es sinónimo de ausencia del sentimiento. Siempre a tu lado habla sobre como convivir con esos temas, pero sobre todo del desinterés y la pureza del amor de un perro, no en vano llamado el mejor amigo del hombre. Con estilo clásico, el autor traza estos lazos sentimentales que unen el destino de ambos, humano y mascota.

    Siempre a tu lado no está ajeno a ese cine lacrimógeno que siempre tiene a mano una historia como estas para apelar a la sensibilidad de su público. La relación entre el hombre y el animal esun tema que el cine ha sabido explotar, para bien o para mal. La reciente Marley y Yo (Marley and Me, 2008) es un claro ejemplo de cómo este elemento dramático lejos de ser utilizado para contar una historia que realmente conmueva sino que esta utilizado como un vehículo para emocionar desde una postura accesoria, facilista y elemental.

    El film es, casi su totalidad, el estudio de comportamiento entre el perro y su amo, un vínculo que estará repleto de fidelidad y pureza. Sin embargo, un acercamiento simple, casi como un reduccionismo argumental que no explora otro tipo de vínculos sentimentales que puede establecer su protagonista (su esposa, su hija) disminuye las pretensiones del film y como inevitable resultado, reduce notablemente la calidad del producto. Todo lo que rodea al vínculo del personaje de Richard Gere y de la mascota, parece ser un aditivo secundario de la trama, observadores perfectos de un entorno donde todo luce maravilloso, intocable y hasta insignificante.

    Son pocas las películas que logran despegar de la mediocridad al narrar este vínculo sin tornarse rutinarias. Y un experimentado como Lasse Hallstrom, director que se eleva bastante por encima del nivel medio gracias a sus logros y conceptos vertidos, debería saber muy bien que hacer llorar al espectador no es un merito de por sí. El merito es saber hacerlo sin golpes bajos.
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  • El escritor oculto
    El escritor oculto
    EscribiendoCine
    El juego que mas sabe y mas le gusta

    Casi como un compendio antológico de recursos estilísticos y temáticos comunes a los films más emblemáticos de Roman Polanski, El Escritor Oculto (The Ghost Writer, 2009) se enmarca en un thriller que combina los elementos del policial negro y del cine político de estos tiempos referidos al complot terrorista.

    Basada en la novela El Poder de la Sombra de Robert Harris, el film combina elementos de pertinencia política actual con una trama de espionaje que le escapa a cualquier convencionalismo posible. Un escritor, de quien desconocemos su nombre es contratado para escribir la biografía (o se esconde algo mas detrás?) de un ex mandatario británico (quizás Tony Blair?), una tarea nada fácil de concretar puesto que el líder político esta siendo juzgado por supuestos crímenes de guerra.

    Polanski es de esos autores que hoy escaseen, digno exponente de esa camada de directores europeos que desembarcaron en Hollywood en los años 70 para ofrecer un nuevo cine y vaya si lo lograron. El director polaco ha construido a lo largo de su filmografía un micromundo distorsionado y enfermizo más que identificable en sus obras donde ha depositado sus miedos, sus inquietudes, su visión del mundo, sus obsesiones. Con el oficio que le han dado tantos años de trayectoria, Polanski deja su marca en un film que poblado de atmósferas perturbadoras y un tono ciertamente opresivo.

    Retratando a un personaje atemporal (El escritor fantasma), sin pasado ni futuro y destinado a negar la identidad propia, Polanski se apropia de sus pensamientos, manipula su accionar y maneja como un gran administrador los elementos del suspenso más clásico. Jugando a base de mucha astucia con la psiquis del espectador que decepciona ese peligro latente que respira la historia, a cada instante, casi de forma instintiva. Como un testamento donde Polanski declara su propia biografía este escritor fantasma huye, se aísla, se repliega, se pierde en la inmensidad de un paisaje que parece una continuación de planos sucesivos en medio de la nada, sin tiempo ni espacios definidos, contraataca. El escritor anónimo padece su condición en medio de un mundo que vive de mentiras, amenazas, conspiraciones y aislamientos forzados. Un alter ego del mismísimo Polanski desafiando juicios injustos a su vida personal.

    El relato intensifica a su transcurrir los niveles de intriga para transmitir de forma abrumadora y por medio de constantes paralelismos esta explosión de vértigo y tensión in crescendo que resulta reveladora en términos narrativos de todo el potencial que el film posee. Estamos ante un thriller sutil, de esos que trabajan la dinámica de los silencios, bien a la europea y con inequívocos guiños hitchcockianos.

    El Escritor Oculto hace caso omiso a las reglas de mercado que gobiernan hoy en día el transitado, menospreciado y repetido género del thriller más industrial. Y allí radica lo mas rescatable de un film de por si brillante: la honestidad intelectual de un Polanski que busca, persigue con ahínco un publico activo, al que no le deja ver todas las cartas del juego y al que perturbará con una mirada nada complaciente. Lejos de querer menoscabar la inteligencia del espectador, esta película se apoya en la artesanía de su autor para provocar, para causar molestia, para instigar, para depositar una duda, para instalarse en las sombras de lo mas oculto del ser humano.
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  • Dos en uno
    Dos en uno
    EscribiendoCine
    Fracaso a la francesa

    Escrita y dirigida por la dupla Nicolas Charlet y Bruno Lavaine, Dos en Uno (La personne aux deux personnes, 2008) remite inequívocamente a Hay una Chica en mi Cuerpo (All of Me, 1984) aquella comedia tan popular por los años ’80 que protagonizaran Steve Martin y Lily Tomlin. Hoy convertida en un clásico del género, la misma trataba sobre el compartir dos almas en un mismo cuerpo. Aquí la premisa es similar.

    En Dos en Uno se cruzan los destinos de un excéntrico cantante lejos de sus mejores días (Alain Chabat) quien en un accidente atropella con su auto a un rutinario, ultra formal y desesperanzado empleado de oficinas (Daniel Auteuil). El infortunado transeúnte si bien sobrevivirá milagrosamente al arrolle, deberá aprender a convivir con el alma del otrora estrella cantante en su cuerpo.

    Pareciera que la chispa que anticipaba el film a quienes recuerdan con nostalgia aquella joyita hollywodense de los ‘80 no se materializará en ningún momento. Un fortuito incidente que inspiraría una grata comedia no logra despegar de algún que otro pasaje meritorio, generando un resultado bastante pobre si se tiene en cuenta que su pareja protagónica son nada menos que el multitalentoso Daniel Auteuil y un probado comediante como Alain Chabat.

    Apenas un par de escenas sin demasiado esmero consiguen atraer algo de atractivo a una comedia pueril que boicotea a si mismo sus contados intentos por ser genuinamente graciosa. Dos en Uno intenta ser una buddy movie bastante poco ortodoxa a la hora de presentar una autentica pareja despareja. Si bien conviven en un mismo cuerpo, la dupla no puede ser más opuesta: uno un extravagante cantante de pop que vive de su gloria pasada, otro un solteron oficinista sin demasiada suerte.

    Presa de los clichés más habituales del género fantástico y con un constante recurrir a las resoluciones más habituales de este tipo de comedias, el film recurre al típico manotazo de ahogado al final para dar un giro inesperado y sorprender con un final que altera el curso de lo contado hasta entonces. Como gancho argumental, forma parte del limitado lenguaje narrativo que el film aborda. Sin brújula de orientación para llevar a buen puerto esta tambaleante historia, la dupla de directores convive con el film tan a disgusto como la pareja protagónica en un solo cuerpo.
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  • Sangre y amor en París
    Reciclando grandes exitos

    Con el sello inconfundible de Luc Besson, Sangre y Amor en Paris (From Paris with Love, 2009) es una divertida propuesta de súper acción con el inefable John Travolta al frente del relato, esta vez en la piel de un justiciero, irreverente e incansable agente secreto.

    Dos compañeros encubiertos de la agencia secreta (el otro agente encarnado por Jonathan Rhys-Meyeres), diametralmente opuestos se ven envueltos en una misión para salvar a Paris de un atentado terrorista. Disparos, explosiones y carreras en auto por doquier serán la constante a lo largo del film. La propuesta es acción dura y ritmo frenético, a la manera de un rock heavy metal que suena bien potente en nuestros oídos.

    El realizador francés, ahora en su rol de productor, desde hace un tiempo ha prestado un incipiente interés hacia el cine de acción tan compulsivo como irregular, así lo muestran títulos de su autoría y producción como Danny the Dog (2005) y Revolver (2005).

    Con suficientes pergaminos Luc Besson –un Jerry Bruckhemier a la francesa- ha demostrado que el cine galo puede hacer películas de acción dignas de competir con los tanques yanquis mas promocionados. Esta nueva incursión pochoclera que amalgama lo más comercial del género de acción americano, será incuestionable a nivel industrial como producto, y sigue la línea de Búsqueda Implacable (Taken, 2009) el anterior film de Pierre Morel.

    En un genero cargado de nervio, movilidad y despliegue no desentona la labor de Pierre Morel, un autor que ya navega con soltura las transitadas aguas de una temática inagotable y con una fuerte dependencia en la imagen. En su lenguaje visual el film posee el fuego sagrado de Besson quien aun en contadas dosis sabe dotar a sus historias de la irreverencia y el estallido necesarios para ser efectivo e inteligente con relativamente poco en términos narrativos.

    Con indudables referencias al cine de acción norteamericano clásico, mas precisamente, al de las buddy movies que eternizara la saga de Arma Mortal el film se inspira en los máximos exponentes del genero en Hollywood de los ’90 y sus héroes inoxidables e indestructibles. Un formato fílmico que le sienta muy bien, incluso cuando se burla de cierto orden mundial establecido pese a cierta simplificación de la realidad. Casi como una sucedánea del espíritu violento de Tiempos Violentos (Pulp Ficition, 1994) y sus héroes transgresores, no en vano el personaje de Travolta es un guiño inequívoco al inolvidable Vincent Vega. El film no se toma en serio a si mismo y juega de forma constante con el absurdo, basta referenciar al titulo original para darnos cuenta que estamos en un guiño mas que evidente a James Bond y su Desde Rusia con Amor (From Russia with Love, 1963).

    Sin querer resultar políticamente correcto ni adosar en su bagaje falsas moralinas que nada tienen que ver con un espectáculo visual puro, esta incansable aventura urbana se propone –y cumple- arrasar con lo que se tenga adelante y se convierta en una amenaza. Este apettite for destruction forma parte de la naturaleza anárquica que el film construye, casi como una fuga mental que invita al entretenimiento exclusivo. Sobran algunas escenas de una comicidad innecesarias, o un desatinado personaje femenino que resulta por demás anticipable. Pese a sus limitaciones argumentales y coquetear con lo risible en los límites de la exageración, la acción no dará respiro. Y así la diversión estará garantizada.
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  • Leap year
    Leap year
    EscribiendoCine
    Desde Irlanda, con amor

    No es novedad a estas alturas las enormes dificultades que ha mostrado la comedia romántica para entregar productos acordes a la tradición de su historia. Historia que marco films de la talla de Lo que sucedió aquella noche (It Happened one Night, 1934) de Frank Capra, un icono de la screwball comedy que Año Bisiesto (Leap Year, 2010) indudablemente referencia. Con matices variados a otras historias similares ya contadas en innumerables ocasiones, el realizador Anand Tucker recurre a la conocida y efectiva, pero cuestionada formula.

    Estamos en presencia de una comedia romántica cuyo punto de partida se encuentra en una antigua leyenda proveniente de Irlanda. Una joven muchacha de Boston viaja hacia el Viejo Continente para pedirle matrimonio a su novio, un día 29 de febrero del año bisiesto, tal como lo indica la ancestral tradición irlandesa. Sin embargo, una serie de eventos fortuitos cambiaran rotundamente sus planes.

    Contraponiendo el estilo de vida rural con la vorágine urbana, el film se enmarca en las transitadas y repetidas convenciones genéricas. En un ámbito donde la superstición y las creencias populares intentan adornar un pasaje de comedia bastante llano y poco innovador, cuya premisa –la proposición matrimonial- parte de un punto de por si absurdo. Con tendencias un tanto maniqueas, el film pretende mostrar un choque de culturas e idiosincrasia entre la cosmpolita esencia americana y la simple bonhomía irlandesa.

    Con pasajes mas anecdóticos que relevantes, la trama se abre camino sin demasiado encanto y con una sensación persistente de querer forzar los acontecimientos. Algo de humor ácido pretende hacer despertar a esta inesperada road movie de a ratos, pero la continua recurrencia a clichés del genero termina por empantanar esta propuesta en un mero intento fallido. Sin contar a la fabulosa y prometedora Amy Adams, el film es endeble por donde se lo mire.

    Como una heroica aventura femenina -como una epopeya de prueba de amor verdadero- el film intenta hacer una fábula de la joven princesa emprendiendo su travesía de espíritu romántico y amor idealista. Una visión que se torna manipuladora y que esconde, camufla -y en ultimo termino justifica- la infidelidad, como un autoengaño que se retroalimenta en la idea del destino. De todas maneras, el final de esta historia se adivinaba desde los títulos iniciales.
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  • Todos tenemos un... ex
    Todos tenemos un... ex
    EscribiendoCine
    Terapia de Pareja del Siglo XXI

    Todos tenemos un Ex (Ex, 2009) es una suerte de comedia romántica coral, muy al estilo de Realmente Amor (Love Actually, 2003) en donde se intenta querer dar a la historia un tono mas real, mas verídico, mas imperfecto. Un entorno donde no todo es armonía y estabilidad en las parejas del mundo de hoy, a quienes indefectiblemente las atraviesa el drama.

    Vínculos de pareja inestables, en descontento con el presente que les toca y añorando a un ex amor al que siempre se vuelve, darán lugar a seis historias de personajes y relaciones de distintas edades y condiciones sociales entre si, las cuales serán el centro del relato.

    Sin la moralina que podría ensombrecer cualquier buen intento que se digne de serlo, el film aborda de forma acertada a la pareja y sus problemáticas, inmersas en la sociedad contemporánea como irremediable condicionante. Cada historia parece colocar a los personajes en su debido lugar y acercarnos a través de los mismos a un horizonte de vivencias y seres muy diversos. Alegre y nostálgica en partes, la trama irá develando errores, culpas, cuestiones del destino y disputas por divorcio, como algunas de las varias temáticas por las que atraviesen este grupo de parejas entre crisis y desencuentros varios.

    Cuestiones como el amor que dura para siempre, la pareja idealizada, el anhelo versus el cansancio de la rutina, el deseo que llama a la infidelidad y el desgaste de la convivencia en pareja que lleva al abandono de la misma, son interrogantes que atraviesan a todo ser humano en algún momento de la vida. Como etapas esencialmente reconocibles en cualquier relación sentimental, el film se pone existencial y ameno a la vez para explorar un corazón que no siempre sabe de razones.

    Recorriendo esta ruleta rusa de personajes y enredos varios, se vislumbra desde un costado humorístico los diferentes estadios por los que atraviesa una pareja. Un tanto conformista a la hora de cerrar el relato, suele tender a ser complaciente hacia un equilibrio final indefectible al que arriban sus personajes. El humor con el que trata cada historia no empaña cierto realismo poco esperanzador en donde una relación prometedora comienza siendo ciento por ciento felicidad y acaba envuelta en dudas, olvido, reiteración o agotamiento. Lugares comunes disimulados gracias a un punzante y ácido humor que puede ser sexual, arrebatado y lucido, demostrando una veta cómica polifacética y muy valorable.

    Con astucia, picardía y, vale decir, con bastante sobriedad, Fausto Brizzi construye una mirada critica respecto a una temática inagotable en términos de atractivo hacia un espectador que se verá seducido e involucrado en estas temáticas conyugales. Desde Italia, sin hacer mucho ruido, sin un gran elenco ni las fastuosas maquinarias publicitarias de las que Hollywood se jacta, llega una comedia digna de ver y muy disfrutable por cierto.
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  • Querido John
    Querido John
    EscribiendoCine
    Nos volveremos a ver

    Basada en la novela de Nicholas Sparks y dirigido por el laureado Lasse Hallström, responsable de grandes títulos como Las Reglas de la Vida (The Cider House Rules, 1999) y Chocolate (Chocolat, 2000), Querido John (Dear John, 2009) se interna en las complejidades del amor, las que explora a través de la relación de una joven pareja cuya irrefrenable atracción es puesta a prueba por el destino.

    El film nos cuenta la historia de un militar de las Fuerzas Especiales que se enamora de una joven y atractiva estudiante. El creciente romance se vera interrumpido por la guerra, que los separará indefectiblemente. A través de cartas que se envían, los amantes intentarán sortear esta dificultad de la distancia manteniendo viva la relación, no sin tener que enfrentar las vicisitudes que les enfrenta la vida en esos turbulentos días.

    Entre estos amantes existe un deseo irrazonable, pero también una incipiente tensión por la tragedia que los separa. Allí pondrán a prueba lo genuino de sus sentimientos, en este tour de forcé emocional que pondrá en juego la supervivencia de su amor, a priori destinado al fracaso puesto en competencia con otro amor por el que se lucha en el frente de batalla: el amor a la patria. La fatalidad se convertirá entonces en una constante y en una característica que reviste a esta trunca relación.

    Como buen director de ascendencia y tradición europea, Haslltrom ha sido un eficaz artesano desde su llegada a Hollywood, en donde no se ha auto impuesto cuestiones genéricas y ha logrado encarar proyectos mas bien independientes, de autoría. Hábil a la hora de recrear atmósferas sensibles como Quien Ama a Gilbert Grape (What’s Gilbert Grape eating?, 1993) o Atando Cabos (The Shipping News, 2001), Haslltrom concibe un melodrama clásico sobre relaciones humanas. Con semejante currículum podría pensarse que el film tiene todo consigo para convertirse en una gran película, pero una vez acabada su visión, cabe preguntarse si Lasse Hallström ha perdido la brújula para hacer un buen drama.

    Este irregular melodrama es de aquellos que emociona mediante una historia simple, con personajes sin demasiado desarrollo en medio de situaciones forzadas y en parte previsibles. Con el objeto de entretener y emocionar, el camino más fácil para resultar efectiva es ser funcional a un conveniente dramatismo. La historia es la de un amor imposible atrapado en el tiempo por culpa de circunstancias ajenas a la joven pareja quienes también verán sus vidas interiores sacudidas por dramas familiares. Sin demasiado refinamiento habrá enfermedades terminales, conflictos de adolescencia y relaciones afectivas disfuncionales que sacudan la trama.

    Este dibujo melodramático nos plantea un panorama de fórmulas cinematográficas obvias y actores más fotogénicos que sufrientes. El resultado no está a la altura del intelecto de un hombre que si algo ha sabido hacer a lo largo de su filmografía, es entregar historias cuidadas desde su estética y elaboradas desde el relato.
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  • Nuevamente Amor
    Nuevamente Amor
    EscribiendoCine
    El amor espera

    Nuevamente Amor (Love Happens, 2009) se enmarca como una película de género romántico, confiable en términos de taquilla, donde el producto pone el acento en su rendidora pareja protagónica. Aquí la comedia, al contrario de la casi totalidad de films del género que se estrenan, se entremezcla con el drama.

    Hay un hombre atrapado en su pasado y una mujer que no logra encaminarse en su vida amorosa. Ambos tienen un problema por resolver, he allí el punto en común que une a estos seres solitarios en busca de un cambio de rumbo.

    La historia se centra en el drama que vive un reciente viudo, quien en una suerte de viaje emocional hacia dentro de si mismo, plasma en un libro de autoayuda la trágica muerte de su esposa y sus consecuencias personales. La publicación del libro la acercará afectivamente a una lectora, en donde encontrara la esperanza de renacer dejando atrás la angustia del recuerdo de su esposa.

    Salvando las distancias con grandes exponentes del género, Aaron Eckhart y Jennifer Aniston no son una mala elección para una comedia romántica. Por el contrario, han demostrado buena experiencia en el género. Sucede que el film jamás plasma todo el potencial que su pareja protagónica promete. Y en ese atisbo habrá un fugaz y atractivo interés en desmitificar a los gurus intelectuales del autoayuda, pero también una tendencia complaciente al melodrama por demás llorón y endulzado.

    Luego de un comienzo prometedor que ilusiona con una comedia que ofrezca algo distinto, el film se diluye y su desarrollo y desenlace estarán a la altura de la simpleza y la sensiblería fácil. La sutileza sugerida en los primeros planos de presentación de historia y personajes, no se materializarán en el resto del metraje.

    Este intento de apartarse de los cánones habituales del género nos presenta a un hombre que en su dolor intenta ayudar a los demás a superar el propio. El personaje de Aaron Eckhart sufre por una perdida irreparable, a su vez su libro enseña a reparar el dolor. Las emociones que este personaje transmite son de frustración, angustia, pesar. Acaso el aspecto mas interesante del film, nada similar al canchereo del amor a primera vista que pregonan la mayoría de las comedias románticas más pasatistas.

    El film jamás logra definirse ni despegar de sus limitaciones narrativas. Si el personaje de Eckhart es incapaz de enfrentarse a sus propios fantasmas para ahuyentarlos, el novato director Brandon Camp se mimetiza y tampoco encontrara escapatoria a su propio laberinto. Y con él, arrastrará a un film que se perdió en la propia trampa de su mediocridad.
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  • Caso 39
    Caso 39
    EscribiendoCine
    Nada nuevo para ver

    El cine de terror esta hastiado de niños que viven experiencias paranormales. Lo macabro termina entonces por convertirse en irritante y tal característica resulta ser la constante de Caso 39 (Case 39, 2009). En el film, además, se pone de manifiesto el viejo cliché donde las apariencias engañan, un guiño más que habitual en productos de este género tan transitado, como lo es el terror psicológico.

    Renee Zellweger interpreta a una trabajadora social que a lo largo de su trayectoria profesional tuvo que enfrentarse a todo tipo de tragedias domésticas. En esta ocasión se encuentra frente a una niña quien vive en un hostil ambiente familiar que la tiene muy angustiada. Al involucrarse de manera personal con la pequeña, la profesional descubre un mundo perturbador lleno de terror, tormento y fuerzas sobrenaturales.

    El film parece por momentos un rejunte de otras incursiones bastante mas exitosas en estas temáticas siniestras como lo fueron La Profecía (The Omen, 1976)y encontrando también reminiscencias en el j-horror tan popular en Hollywood por estos tiempos. La sensación será entonces para el espectador, de una historia previsible que ya le fue contada. Y los típicos recursos a la hora de asustar, lejos de agobiar resultan faltantes de sorpresa.

    El debutante Christian Alvart concibe una película que conjuga los elementos mas básicos del genero, se ajusta de forma llana a la formula tantas veces empleada y que garantiza una propuesta complaciente que sigue al pie de la letra terrenos facilistas cuya ambición no se plantea objetivos artísticos. La irregularidad del film también opaca a su elenco, encabezado por Renee Zellweger, una actriz últimamente acostumbrada a dar tumbos en su carrera.

    Caso 39 es un auténtico despropósito, torpe por algunos momentos, ridícula en otros deja al desnudo las evidentes falencias que apremian al cine mas comercial made in Hollywood. Por si caben dudas, en cierta parte de la meca cinematográfica no hay lugar para un poco de moralidad y buen gusto, solo éxito, descaro y estrategias. Y el género de terror, repetido hasta el cansancio, posee la urgente necesidad de ser revitalizado.
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  • Fama
    Fama
    EscribiendoCine
    El precio del éxito (devaluado)

    Debatiéndose entre ser una remake o una secuela del film que en 1980 dirigiera Alan Parker, Fama (Fame, 2009) es toda una franquicia en el género musical. Conjugando el estilo de la serie televisiva y algo de la fábula que relataba el film original, la historia transcurre en nuestros días con personajes y situaciones totalmente novedosas y renovadas, con lo cual el tópico de remake puede llegar a resultar confuso o desacertado.

    Esta adaptación cuenta las vivencias de un grupo de jóvenes que estudian en la Escuela Superior de Artes Escénicas de Nueva York, quienes compiten para poder triunfar en el mundo del espectáculo. Allí conocerán el romance y la amistad mientras intentan superarse a si mismos y alcanzar la gloria personal.

    En el film de 1980 lo preponderante a nivel narrativo eran los problemas personales de los protagonistas y sus duras realidades familiares, como pueda ser la oposición de sus padres. Este factor se erigía como la columna vertebral a través de la cual se estructuraba un relato destinado a ser un drama social que estudiaba la psicología de estos jóvenes en búsqueda de un sueño. El éxito del film de Parker también propensó una famosa serie televisiva con la que se identificó una generación entera de jóvenes.

    La serie, con un acercamiento bastante mas light para la época, se inclinaba por una visión endulzada y extremadamente correcta. Ésta suerte de remake con guiños al film original aunque de un modo mas liviano en su tratamiento, se parece más a la serie, pero la intrascendencia que la reviste deja ver a las claras un producto sin carisma, donde las deslumbrantes coreografías de música y baile no alcanzan para disimular la apatía que despiertan sus personajes.

    El film intenta transmitir los dilemas a los que se enfrentan estos jóvenes al querer para sus vidas alcanzar un sueño, con todo lo riesgoso que esto puede tornarse: autoestima, miedos, egos y fracasos son retratados sin demasiado acierto.

    Los personajes transitan por el film de forma dispersa, mientras que las acciones que los ven protagonizar se fragmentan sin una continuidad que genere la mínima atención. El resultado es un mosaico social difuso, poco profundo, en donde nada de lo relatado logra un esbozo más o menos pensante respecto a la vocación y al talento natural como valores a explotar entre los más jóvenes.

    En Fama -la original- había un desafío anárquico hacia la vida, una rebeldía interior con deseos de hacerse oír, aquí todo es ingenuidad y precipitación. Si el film original era un heredero de los musicales trasgresores de Bob Fosse, este se acerca más de forma banal a High School Musical. Una pena.
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  • Contactos de cuarto tipo
    La abducción del absurdo

    En la línea de El Proyecto Blair Witch (The Blair Witch Project, 1999), Actividad Paranormal (Paranormal Activity, 2009) y Sector 9 (District 9, 2009), el novato director Olatunde Osunsanmi, emprende un film de terror psicológico que aborda la temática de las abducciones extraterrestres en Contactos del cuarto tipo (The Fourth Kind, 2009). Lo cierto es que lo hipotéticamente polémico no estará a la altura del resultado final.

    Se dice que en 1972 se estableció un protocolo en fases para los encuentros alienígenas. Contactos del cuarto tipo nos adentra en estos acontecimientos de abducción que provocan terror y angustia entre los ciudadanos a medida que se suceden inexplicables casos, que plantean el interrogante de estar acompañados –o peor aun, controlados- en este universo por criaturas nada amigables. La premisa argumental entusiasma previendo como menú una buena narración de terror paranormal, donde estos niveles de percepción tan misteriosos y aterradores son puestos de manifiesto en un relato perturbador y oscuro.

    En pos de querer infundar una verdad sin ser certero en su tratamiento, el novel realizador recurre a un registro documental inédito –grabaciones de archivo, audios supuestamente originales- como toda una apuesta de estilo narrativo, pero poco creíbles que no sirven para disfrazar las verdaderas intenciones del film. Es ingenuo pretender de esta manera abarcar con seriedad e interés la crispada temática que se propone desentrañar.

    Dividiendo la pantalla, empleando sobreimpresos e intercalando relatos de ficción con los documentales, el film va construyendo su identidad, con marcas genéricas novedosas jugando al filo de lo creíble con los acontecimientos que se relatan. Integrando en el propio film material completamente inédito y real sobre la investigación, incluye las revelaciones de múltiples testigos de encuentros alienígenas sin el más mínimo cuidado por el buen gusto, privilegiando el impacto del momento. O peor aun, queriendo convertirse en un documental revelador que a su conclusión no dejará ninguna reflexión final que se precie de aclarar el confuso panorama que plantea.

    Como si fuera poco, el tono empleado a la hora de asustar será un rejunte de viejos trucos ya vistos en decenas de oportunidades aquí implementados con insistencia. Probados recursos que, para variar, no aportan nada nuevo al género. Pareciera que el golpe de efecto en las secuencias de horror son el motor del film, un punto de partida endeble si se tiene en cuenta que lo apropiado sería encarar al mismo desde la conexión que pueda establecerse con el interés y la psiquis del espectador que, sin dudas, se vera emocionalmente estimulado al tocarse un tema que genera curiosidad.

    El falso realismo ficcional señalado, intenta dar verosimilitud a una historia contada sin la mínima preocupación de mantener un coto de credibilidad, lo que acaba pareciendo un flash sensacionalista que intenta justificar sus verdades de un modo más que descarado. Que no nos vendan más mentiras.
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  • Amante accidental
    Amante accidental
    EscribiendoCine
    La comedia soltera y sin apuros

    Estamos en presencia de una comedia romántica que no escapa a los prototipos que han inundado la pantalla últimamente. Enmarcada en una historia que aborda los problemas amorosos, las segundas oportunidades en el amor y las relaciones dispares, Amante Accidental (The Rebound, 2009) nos pasea por las distintas complejidades que la pareja debe afrontar siendo un retrato del comportamiento en los vínculos del siglo XXI.

    La historia nos sitúa en la vida de una atractiva cuarentona ama de casa suburbana que resulta engañada por su marido. Tras enterarse de la infidelidad, ella decide escapar a Nueva York y empezar allí una nueva vida. En su camino se cruza un joven mucho menor que ella, y entre ambos surgirá una inesperada atracción romántica.

    Hay algo de tragedia en esta relación que puede ser vista un tanto ilógica: ella con su pasado turbio de engaños, hijos y separación; él un joven con los intereses y las aspiraciones propias de cualquier muchacho de su edad. Y dónde surge una posibilidad para un nuevo comienzo amoroso -casi como una liberación interna- se interpondrá la diferencia de edad como obstáculo a sortear, convirtiéndose éste en el peor enemigo para la aceptación social. una piedra en el camino que emprende esta mujer para recomponer daños sentimentales del pasado.

    Bart Freundlich –quien es la actual pareja de Julianne Moore- ha dado a conocer su nombre en el terreno del cine independiente y ésta es una de sus primeras incursiones en el Hollywood más comercial. Contado como un dulce e improbable cuento de amor, Amante Accidental se burla de la diferencia de edad entre sus protagonistas para que en la historia prevalezca lo eterno y lo incondicional, sin ser visto el romance como una mera aventura prohibida. Sucede que en su concepción hay notorios errores que el film paga caro. Quizás no sea Catherine Zeta Jones la actriz indicada para este papel o la historia demasiado cliché.

    La lucidez es una característica de la que el film goza solo en contados pasajes. Justamente esa inconstancia a la hora de pretender ser un producto homogéneo, acaba siendo no más que interesante en sus aspiraciones dramáticas, pero fallida desde su faceta cómica. No logra llegar al espectador con la suficiente fuerza como para entusiasmar más allá de la primera media hora de recorrido. Los gags ya conocidos –incluso cuando se ha de emplear el humor escatológico- son puestos en marcha no con demasiada perspectiva para generar algo de mejoría, atractivo y comicidad cuando el sopor amenaza.

    La comedia romántica sobre engaños, divorcios y nuevos amoríos es todo un subgénero en Hollywood. Un tópico siempre atrayente y cautivante que la modernidad ha ido reinventado en base a historias cursis dónde los convencionalismos se vuelven arquetipos. Amante Accidental se encuentra más cercana a este tipo de falencias, como esas parejas sin retorno prontas a la ruptura que han perdido la pasión.
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  • La gran fiesta de Coco
    La gran fiesta de Coco
    EscribiendoCine
    Si querés reir... Llorá

    La Gran Fiesta de Coco es un compendio de buenas intenciones que se fuerzan por resultar graciosas queriendo ganar por insistencia, lo cual doblemente empeora el resultado final de un film inconsistente por donde se lo mire.

    Con un humor intermitente, el film delinea el prototipo del nuevo rico, ese que está lleno de dinero y lo hace saber, y no se guarda nada, por el contrario lo gasta sin medias tintas, incluso si su propósito es sobornar a las altas esferas del poder.

    Coco, interpretado por Gad Elmaleh, es un inmigrante en sus entrados 40 años, padre y esposo devoto, un ejemplo perfecto del éxito profesional y logro social, potenciados por un reciente descubrimiento que le proporciona fama. Obsesionado con el muy próximo Bar Mitzvah de su hijo, fiesta que planea hasta el más mínimo detalle como una meta personal alejándose, paradójicamente, de su familia y amigos.

    Así, falto de ironía y orginiladad, la burla se convierte en simpatía y complicidad con un personaje al que el film se alió para compartir sus aventuras, con lo cual se desvirtúa una posible critica social hacia su actitud. Esta tendencia no hace más que tornar superfluo su transitar en el film, paralelo a su existencia y la de los que lo rodean, enmarcados en las cercanías de la Torre Eiffell y vestidos por prendas de Christian Dior.

    Convencional y previsible, el desenlace del film es tan frívolo como la historia en sí, que se permite pocos pasajes genuinamente emotivos. El multifacético actor, productor, guionista y director Gad Elmaleh, es un Roberto Benigni a la francesa, sin el carisma para la comedia de éste, pero con chispas de talento y gracia que tienden hacia lo histriónico e hilarante a tono con el perfil excéntrico de su personaje, que coquetea con el desquicio.

    Quizás el film es un parámetro injusto con el que Elmaleh se dará a conocer a lo largo del mundo cinematográfico, ya que como espejo no mostrará en su esplendor la verdadera capacidad de uno de los estandartes de la stand up comedy europea más destacados.

    El mayor pecado del film es no encontrar su identidad. Es una comedia dramática que no se decide en ningún momento qué lugar de la balanza inclinar, ni encuentra comodidad siendo comedia, ni encuentra la agudeza necesaria a la hora de ser un drama que habla sobre la familia, la amistad y los valores. Por momentos, su falta de empeño a la hora de hilar la historia y resultar al menos creíble en la risa o en la emoción es notoria, o más bien, preocupante por un film que parece deambular sin rumbo. Lejos de la tradición del mejor cine francés.
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  • Los últimos días de Emma Blank
    En esta casa mando yo

    Los últimos días de Emma Blank (The Last Days of Emma Blank, 2009) es una historia de apariencias y verdades, donde la avaricia es el combustible del que se alimentan sus personajes. El último largometraje de Alex Van Warmerdam deja verse como un film donde las miserias humanas y las carencias afectivas son una constante inalterable en un mundo carente, superficial e impiadoso.

    La dueña de casa está muriendo, o eso parece, y a nadie parece importarle. Salvo a ella, que manipulará a todo su entorno para sacar provecho de la situación. La cocinera, el mayordomo y el jardinero, entre muchos otros, responden sin dudar a las exigencias de Emma, que se escuda en una supuesta enfermedad para conseguir lo que quiere.

    El film se enmarca en una tragicomedia, que juega con las ambigüedades que generan el dolor visto con comicidad y un accionar vil y condenable, pero que no deja de causar asombro y a la vez cierta diversión. Toda esta farsa parece encajar perfecto en este bizarro relato sobre soledades y tristezas de la mediana edad. La dirección de Van Warmerdam es un punto a favor a la hora de ensamblar un talentoso elenco y manejar en el público las inquietudes generadas.

    Estructurada como una típica comedia negra, eje a través del cual se desarrolla el relato, colocará a Emma en el rol de la titiritera de esta historia. El director no juzga ni castiga a sus personajes, pero deja ver, sin filtro alguno, el accionar de esta mujer ejerciendo despotismo sin piedad.

    Este disparador en la trama tiñe al film -que compitiera en el festival de Venecia en 2009- de un halo plagado de tensión, de una atmósfera incomoda y en continuo peligro a punto de estallar. Detrás de este accionar subyacen el miedo que tiene Emma sobre su destino y la obsesión que le provoca la idea de morir, escondiéndose algunos secretos que el espectador irá develando a medida que la historia transcurra.

    Van Warmerdam nos habla del poder de la manipulación y de los alcances de la violencia psicológica en medio de un hábitat familiar disfuncional. Al explorar más esa superficie, es cuando sale a la luz la carga dramática más poderosa del fillm, generando morbo, perversión y curiosidad.
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  • ¿Y... dónde están los Morgan?
    Y donde está la comedia?

    Inofensiva y con un humor de bajo vuelo, Y dónde están los Morgans? (Did you hear about the Morgans?, 2009) intenta ser original al contrastar la rutina urbana de un matrimonio con el ámbito campestre en el que se ven inmersos, como si de eso se tratara ser novedoso en un genero de comedia al que ya no le queda nada por inventar.

    La pareja protagonista de la historia está compuesta por dos millonarios cuya relación esta a punto de derrumbarse. Como si no bastara, ambos son testigos de un asesinato y asignados al programa de protección de testigos hasta que se lleve a cabo el juicio. Exiliados en un pueblo rural de Wyoming y lejos de Nueva Cork, se verán insertos en un ecosistema que les es ajeno. Lejos de la tecnología y la vorágine de la gran ciudad, deberán adaptarse a costumbres que desconocen e ir resolviendo sus cuestiones matrimoniales.

    Hugh Grant colabora por tercera vez con Marc Lawrence, y repitiendo la constante con films enmarcados en la comedia romántica. Las anteriores Amor a Primera Vista (Two Weeks Notice, 2002) y Música y Letra (Music and Lyrics, 2007) no son un buen presagio para que uno mire a este film con buenos ojos.

    La quintaesencia de la comedia romántica de Hollywood, por estos tiempos, parece ser una argumento repleto de lugares comunes, un desenlace ya visto miles de veces y una pareja protagónica que tiene de todo menos química en pantalla. A veces, encontrar una pareja antagónica puede llegar a resultar un gancho argumental, pero las fallas de este film van mucho mas allá que la elección de sus protagonistas. La falta de originalidad se ha transformado en una constante y, peor aún, en un insulto al espectador que realmente disfruta del género y no va sólo al cine a pasar un buen rato.

    Pese a este papelón no se debe ser injusto con sus protagonistas. Hugh Grant ha sido un estandarte del género de la comedia en los años ’90, basta mencionar Cuatro Bodas y un Funeral (Four Weddings and a Funeral, 1994) para entender que conoce por demás el terreno en el que se mueve a pesar de que sus últimas elecciones no lo demuestren. Por su parte, Sarah Jessica Parker ha sido una referente del genero en la TV gracias a Sex & the City y su transición a la gran pantalla le ha deparado más de un buen papel.

    Pero hay situaciones que son insalvables y por más pergaminos que cuenten estos dos, el film es demasiado torpe y limitado como para que estos grandes interpretes no se incendien con el. Mientras Grant despliega un recurrente repertorio de gestos y muecas, Parker luce a destiempo y falta de gracia. Gran parte de la frialidad que los intérpretes transmiten en pantalla se la deben, sin dudas, a Marc Lawrence; gran responsable de este producto mediocre cuyo mensaje –como corolario a este bodrio- parece ser querer transmitir la pureza y sabiduría que propicia la vida rural para las relaciones humanas.

    El film puede catalogarse dentro del subgénero de la comedia romántica como lo es la screwball comedy. Que despropósito sería compararlo con aquellas joyas de Howard Hawks, un verdadero pionero en la materia. Películas repletas de gags físicos, diálogos filosos, sátiras sociales, burlas a la vida matrimonial, batalla de sexos y enredos por doquier. Todo lo que allí abundaba en calidad; aquí, más que característica, es carencia. Para añorar a los grandes clásicos y una invitación a volver a verlos en casa.
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  • Un hombre serio
    Un hombre serio
    EscribiendoCine
    Parte de la religión

    De un talento y una imaginación inagotable, los Coen nos traen de vuelta ese humor agrio y mordaz que caracterizó su mejor época. Con Un hombre serio (A serious man, 2009) nos presentan una fábula social con la conflictiva relación de un hombre consigo mismo. Espiritualismo y religión se entrecruzan en la rutina de la clase media, plasmando lo imponderable de lo imprevisto. La trivialidad de lo cotidiano se convierte para este pobre hombre en un descenso a los infiernos.

    Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg), profesor de física de una universidad situada en una población tranquila de Minneapolis, ha descubierto la infidelidad de su esposa (Sari Lennick). Casi como un efecto dominó, deberá lidiar con un intento de soborno en su trabajo y dos hijos en conflictiva adolescencia. Contemplando como los valores y pilares de su vida se derrumban frente a si, su vida en apariencia perfecta deja de tener sentido. Las piezas del rompecabezas dejan de ocupar su lugar y este hombre serio, correcto, fiel y entregado a sus principios, se vera falto de metas, inmerso en un profundo trance religioso.

    No hace falta decir a estas alturas que los hermanos Coen son de los más destacados estandartes del cine independiente de Hollywood. En las ultimas dos décadas y media han creado joyas cinematográficas indiscutibles, desde Simplemente Sangre (Blood Simple, 1984) hasta Quémese Después de Leerse (Burn Alter Reading, 2008). Y a lo largo de la filmografía de los Coen existen huellas autorales que permanecen inalterables, reconocible en todas sus obras: el humor negro que profesan sus personajes y esa extraña e inmensa capacidad para poner el punto de atención sobre insignificancias que en la cotidianeidad pasan desapercibidas. Los Coen encuentran riqueza para desarrollar una situación, plantear cuestionamientos a grandes paradigmas sociales y bucear en la psiquis del hombre común y corriente.

    En Un hombre serio se ataca y cuestiona al practicantismo fanático de la religión, ese que busca consuelo en sus creencias para superar la frustración de lo incomprensible. El blanco certero es un hombre en apariencia ciudadano ejemplar, que en su pasividad y apatía, es un fiel espejo de cierto sector de la sociedad americana, a la que los Coen también intentan despertar de un sueño idílico y eterno -con crueldad- dejando ver sin tapujos sus debilidades e incertezas.

    Poniendo en el ridículo más de un mandato litúrgico y desnudando el sentido de la tragicomedia que se ríe de si misma, los Coen izan su bandera de buen cine. Fieles a sus principios, cuestionan hasta el mismísimo sentido de la vida y dejan salir a la superficie más de un recuerdo de la infancia que le da al film un tinte autobiográfico.
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  • Hada por accidente
    Hada por accidente
    EscribiendoCine
    Para no pedir deseos

    No es una nueva moda en Hollywood esto de los grandes fortachones protagonizando películas para niños. Así como Vin Diesel dejo sus músculos y el cine de acción para Niñera a Prueba de Balas (The Pacifier, 2005), a comienzos de los ’90 fue Arnold Schwarzenegger quien incursionara como pionero en estas temáticas: Un Detective en el Kinder (Kindergarten Cop, 1990), Junior (1994) y El Regalo Prometido (Jingle All the Ways, 1996) le permitieron afianzarse en un target de publico mucho mas juvenil. Similar camino parece buscar Dwayne The Rock Johnson quien luego de La Montaña Embrujada (Race to Witch Mountain, 2008) no tuvo peor idea que hacer sufrir a grandes y chicos con este despropósito.

    Dwayne Johnson es Derek Thompson, es un otrora figura de hockey que vive de su popularidad y éxito pasado, mientras toma conciencia que sus días como jugador están llegando a su fin. Un hecho infortuito con un niño cambiara su vida y lo verá de repente, reconvertido en hada y envuelto en situaciones que le harán cambiar su forma de ser y pensar.

    Dwayne The Rock Johnson fue hace unos años una prometedora aparición en el cine de acción y muchos lo compararon con el ex Terminator. Lo cierto es que esta antigua estrella de lucha libre desde sus comienzos cinematográficos, dejo bien en claro sus limitaciones actorales. La tendencia se repite con este producto destinado a la platea infantil, como lo son tantos que invaden la cartelera veraniega por estos tiempos donde los chicos buscan entretenimiento.

    Cuesta ver a secundarios de la talla de Billy Cristal, Ashley Judd o Julie Andrews como anexos secundarios al elenco de este tipo de films tan elementales. Y conociendo los antecedentes mencionados no será para nada una sorpresa lo que el film nos deparara. Nos encontraremos con el gigantón de Johnson sufriendo a los mas pequeños de los que luego -y de la forma mas inverosímil- se ganara su cariño.

    Resumiendo, una comedia familiar con aspecto de cuento de hadas dentro de un mundo mágico repleto de moralejas y lecciones del buen obrar. Si los films citados de Schwarzenegger llevaban consigo algo de fantasía y entretenimiento, justamente aquí tales virtudes brillan por su ausencia.

    Una constante inalterable: todo muy predecible y sin imaginación; chistes recurrentes y enseñanzas muy básicas sobre la importancia de creer en los sueños y conservar la inocencia. Todo este combo condecorado en un final con sabor a edulcorante donde se ponen de manifiesto los mecanismos hollywoodenses para un happy ending muy empalagoso, con su interminable decálogo de enseñanzas y buenas intenciones para los más pequeños. Hada por accidente, un auténtico accidente cinematográfico.
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  • Astro Boy
    Astro Boy
    EscribiendoCine
    Inteligencia Artificial

    Astroboy fue creado en 1952 en forma de comic por Osamu Tezuka y sentó nuevas bases a la hora de crear dibujos animados. En Japón fue un autentico furor hasta conquistar Occidente, desde donde llega esta esperada adaptación. El niño robot se ganó fama suficiente como para mantenerse activo por varias décadas y hoy ser artífice de esta especie de revival retro.

    Ambientado en la futurista Metro City, el film relata la historia de un brillante científico que al perder a su hijo en un accidente decide clonarlo dentro de un robot. Así nace Astroboy, quien dentro de una nueva realidad sufrirá una crisis propia de su nueva apariencia mitad robot, mitad humano y deberá confrontar los cambios que experimentara con todas las dificultades que esto conlleve y lo que, en definitiva, lo convertirá en un héroe.

    Con marcada influencia de mundos como los de Pinocho o Charles Dickens, y un humor apto tanto para grandes como para chicos (conozcan o no el animé), esta versión de David Bowers intenta sortear con éxito la mirada bajo la lupa de miles de fanáticos que no le perdonarían una floja transposición a la pantalla grande de un icono del entretenimiento para generaciones enteras.

    La fidelidad al producto original -siempre en juego a la hora de una transposición- no puede decirse que sea en un ciento por ciento. Si bien la estructura principal se mantiene inalterable, existe cierta renovación respecto al entorno del personaje, que por otro lado no trastoca la naturaleza del mismo, esa que le proporcionó miles de fans por todo el mundo. Sin embargo, y sin desconocer la genuina diversión que trae consigo la historia, hay ciertos pasajes que no han sido explotados en su costado dramático en un acto de extrema simpleza, no olvidemos el tono oscuro y amargo que la historia posee y, que aquí, ha sido suavizado.

    Sendas características que revisten a la naturaleza original del protagonista, donde se nos presenta una crisis de identidad que trae aparejada una toma de conciencia de una nueva realidad de vida, tienen su costado de desencanto y sufrimiento. En cierta manera, esta historia porta un perfil trágico –aunque reniegue de él- puesto que todo nace de un desafortunado accidente y también deja ver su lado redentor, en esto de la búsqueda de la aceptación. Allí el film descubre un bienvenido mensaje, sin sentimentalismos de por medio, ese que habla de la singularidad de cada ser humano.

    Desde el aspecto técnico, Astroboy es correcta y atractiva visualmente. Elemento que, sumado a la simpatía que despiertan la historia y el personaje, hacen en conjunto una aventura atrapante y llevadera para los mas chicos, pero sin la trascendencia que el peso histórico del dibujo animado requiere.

    Astroboy es, a fin de cuentas, una suerte de evolución visual que adapta las posibilidades que ofrecen los adelantos tecnológicos de hoy, para conjugar una animación digital con un personaje clásico que apela a la vieja fórmula de su medio siglo de vida para seguir cautivando, aún sin la grandeza de su versión animé. Para los más chicos garantizará su cuota de diversión. Para los fans más rigurosos, no cumplirá del todo con las expectativas.
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  • Alvin y las ardillas 2
    Inocente, inofensiva e insulsa

    En Alvin y las ardillas 2 (2009) se repite la fórmula de la primera entrega. Como dice el dicho mejor bueno conocido que malo por conocer, Hollywood y los animadores digitales se aseguran una receta vendedora y eficaz. Nada viene mejor en esta época de vacaciones para entretener a los más chicos.

    Basada en la serie de dibujos animados de los años ‘50 sobre un grupo musical de ardillas, regresa al cine el célebre trío de estrellas cantantes ahora acompañado de su rival femenino, unas sexys ardillas que les harán la competencia en medio de un hostil y disparatado ámbito escolar.

    Un film infantil muchas veces lleva consigo un mensaje más profundo que el mero hecho de entretener a la platea mas juvenil, hemos visto ejemplos que aportan un punto de vista inteligente y reflexivo que apunta a ser interpretado precisamente por un target de publico mas reducido como el adulto. Nada de eso en Alvin y las Ardillas 2. Su estatura argumental no esta a la altura de los desarrollados efectos especiales que engalana. Su procedimiento es tan metódico que podría aplicarse a cualquier otra producción infantil casi como si se tratara de una guía de manual de cómo hacer cine para niños rutinario. Sin dudas no alcanza con la simpatía de las ardillas y el despliegue visual mencionado.

    Cabe hacer la distinción que, los efectos visuales y cuanto adelanto técnico se ponga en funcionamiento como las cada vez más difundidas animaciones tridimensionales, no alcanzan a la hora de valorar un film. Si éstos son el medio a través del cual contar una historia valedera, su uso será provechoso, pero si de pasar a ser una herramienta se convierten en el centro de atención, se estará menospreciando la inteligencia del espectador, tratándolo de conformar realmente con poco.

    A Betty Thomas, una realizadora con un sólido background en el ambiente televisivo, parece faltarle entusiasmo a la hora de imprimirle al film algo de vitalidad, picardía y aventura, elementos apreciados en exiguas dosis. Las pobres ardillas son victimas del acartonado universo que las rodea y la expresividad de estas poco puede aportar un atisbo de simpatía que se desdibuja con el deslucido papel que les toca. Insípida y vacía, es un film sin carisma que solo generará decepción y, eso si, suculentos millones de recaudación.

    Vivimos tiempos facilistas y resultadistas. El cine infantil solía ser otra cosa, en parte porque había otros objetivos más que el meramente comercial y por eso primaba el buen gusto. Después de ver este despropósito, la pantalla grande a oscuras y en silencio ya no transmite la misma magia.
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  • Papás a la fuerza
    Papás a la fuerza
    EscribiendoCine
    Del ridículo no se vuelve

    Es costumbre en Hollywood de recurrir a una regla de mercado para atraer al publico publicitando al film con la frase “de los productores de…”. Andrew Panay es el productor de la exitosa y muy bien lograda Los Rompebodas (Wedding Crashers, 2005) y gran responsable también de reunir para este film un autentico elenco de superestrellas que cualquier director envidiaría. ¿Qué falló entonces para este estrepitoso fiasco? Las respuestas pueden encontrarse a lo largo de casi 90 minutos de metraje.

    En la Papás a la Fuerza, dos buenos amigos no pueden ser más opuestos. Uno, es un soltero y empedernido ganador con las mujeres; el otro, un divorciado cuyos éxitos pasan por el terreno profesional. Un evento inesperado cambiará la vida de ambos y estos cincuentones se verán al cuidado de dos niños, un hecho que les alterara su existencia.

    Walt Becker, quien ya había trabajado con Travolta en la también patética Rebeldes con Causa (Wild Hogs, 2007) es el encargado de dirigir a dos actores top y a varios secundarios entre los que se cuentan el notable Matt Dillon y el desaparecido Bernie Mac. En el film prima un humor torpe, aburrido e irritante que se adueña del relato de principio a fin. Por momentos incoherente y sin el mas mínimo atisbo de hilar dos secuencias mas o menos pasables, el film parece un experimento de ignotos novatos y no una reunión de varios consagrados. Robin Williams y John Travolta son, cada uno en lo suyo, dos interpretes consumados. ¿Tendrá sentido a la altura de sus carreras exponerse a semejante papelón?. La carrera de ambos (sobre todo la de Travolta) ha rozado lugares bajos en alguna oportunidad, pero este tropezón será uno difícil de olvidar.

    En tiempos donde rejuntes de gags de viejas comedias (los conocidos enredos, los mismos disparates, moralejas que dan vergüenza ajena) se convierten en éxitos apabullantes, no seria extraño pensar que Papas a la Fuerza –un film que cumple con esas características- se situara al frente de la taquilla por algunas semanas. Lo que habla de un nivel de recepción preocupante, puesto que una comedia tan prescindible, que roza lo incomprensible, muy probablemente le quite lugar en la cartelera a algún estreno de cine independiente o incluso nacional, no tan marketinero, pero si bastante mas decente.

    El titulo del film original es Old Dogs, literalmente traducido perros viejos. Así parecen Williams y Travolta, como esos perros viejos que ya están maltrechos y mas allá de todo agarran cualquier hueso que uno les tire... estas dos estrellas veteranas hacen lo mismo con cualquier guión que se precie de ser tal. Dice la historia que el hombre es un ser capaz de perder su dignidad por dinero. Y a costa de un buen cachet ser parte del elenco de esta película. O pagando una entrada para verla en el cine engrosando los bolsillos de un par de productores que ya deben pensar -¿por qué no?- en una secuela. Si puede, usted espectador, evítelo.
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  • Buenas Costumbres
    Buenas Costumbres
    EscribiendoCine
    Pasa en las mejores familias

    Basada en la obra teatral de Noel Coward estrenada en 1925, Buenas Costumbres es una remake de la primera adaptación cinematográfica que realizara Alfred Hitchcock (Easy Virtue, 1928) por ese entonces lejos del estrellato de Hollywood. Sin la delicadeza del maestro del suspenso, se verán pulsiones sexuales reprimidas, manías esnob y mucha elegancia retro british, matizando esta comedia a la antigua con ciertos anacronismos musicales como Sex Bomb de Tom Jones que la modernizarán sin dañar su estilo.

    Situada a fines de la Primera Guerra Mundial, la historia nos presenta a John Wittaker (encarnado por Ben Barnes) como un joven inglés de acomodada familia que se casa casi de forma compulsiva con una sexy y moderna chica norteamericana. Cuando llega el momento de presentarle su mujer a sus padres, toda la armonía previa desembocara en una guerra de nervios, tensiones y contraataques en medio de un entorno hipócrita que rechaza el glamour y la vitalidad de esta joven mirando con malos ojos la incipiente relación, pero a la vez, forma parte de una atmósfera manipuladora, conservadora y con mas de un secreto guardado.

    Convertida en una comedia del típico humor ingles con sus modismos tan particulares, el film destierra de la historia gran parte del contenido dramático de la obra original. Un arma de doble filo, puesto que le generará al espectador sensaciones encontradas. Si bien la historia posee la ironía de la que se precia una comedia de humor negro, la reducida carga dramática que se desprende del guión le quita al film trasfondo emocional.

    El diseño de diálogos que no hacen más que describir con mordacidad a sus personajes, habla de una gran herencia -e influencia- de la obra teatral, origen de esta historia. Una historia que propensa un humor efervescente que no hace mas que desnudar los escándalos y costumbres de la alta sociedad con pinceladas mas que descriptivas.

    El director australiano Stephan Elliot lleva a cabo una cuidada ambientación que acompaña al desarrollo de la trama. Ambientación reconocible por ejemplo en la banda sonora, el tema You are at the top del inmenso Cole Porter, sirvió de retrato a una gran adaptación de época como lo fue El diablo Bajo el Sol (1982, Guy Hamilton). Por otro lado, un tema musical que sirve como carta de presentación para el personaje de Jessica Biel sobre el cual girará la trama, quien encarna a una mujer liberal y emprendedora, algo ciertamente difícil de consumar por aquellos años.

    Todo lo bello y lo sofisticado de esta mujer aristocrática, radica en su inteligencia y en su espíritu por demás rebelde para una época. Es allí donde se producirá un choque generacional y cultural, un contraste más que interesante para explorar en el argumento y, en definitiva, el sustento mas provechoso que ofrece un film tan disfrutable como pasajero.
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  • Media Luna
    Media Luna
    EscribiendoCine
    Cuando una voz sea de todos

    Media Luna (2006) es una road movie que sigue el planteamiento estructural de las anteriores películas de Bahman Ghobadi. Este director es un estandarte de los llamados cines de la periferia, aquellos que pueden dar respuesta a un tipo de cine que difiere en sus búsquedas del más comercial que exhibe Hollywood. Bienvenida entonces esta propuesta distinta, donde la música evoca recuerdos y sensaciones que juntas pueden más que toda la violencia que en sus excesos y prohibiciones ha gestado el pueblo kurdo a lo largo de su historia repleta de vicisitudes.

    La historia se sitúa sobre Mamo, un músico que ha obtenido permiso para actuar en un concierto en el Kurdistán iraquí, algo que ha esperado los últimos 35 años. Convencido de que la esencia del concierto está en la voz celestial de una mujer, Mamo decide ir a buscar a Hesho una cantante a la que el exilio ha atormentado y vive refugiada junto con otras mujeres. El viaje de Mamo y la cantante se presume atrapante y el mismo transcurrirá pleno de aventuras, donde la fuerza de espíritu los guiará en una travesía que tiene mucho de magia cinematográfica.

    La evolución de Bahman Ghobadi como director de cine nos muestra una filmografía narrativa y estilísticamente comprometida. Partidario de un cine de denuncia, cuyo estilo y visión casi siempre tiene mas cabida en los festivales internacionales que en el gran publico masivo, este realizador kurdo elige un tono ameno para narrar de forma tragicómica el periplo de un grupo de músicos, con un trasfondo social muy marcado. El cine, se sabe, es un relato audiovisual, compuesto por narración y representación que siguen una corriente estética y Ghobadi hace más que bien los deberes a la hora de combinar lo que dice y como lo muestra. Su estética seduce entreteniendo y su narración encierra un discurso ético que nos lleva a la reflexion. Es interesante su mirada sobre la cultura patriarcal de estos pueblos que relega a las mujeres, allí se estructura un relato sobre la prohibición, la censura y la marginación.

    A los pintorescos pueblos de la frontera iraní, las panorámicas descriptivas y la contemplación de la naturaleza son el escenario ideal para enmarcar este relato, que parece salido de un cuento de Las Mil y una Noches, una obra que, culturalmente, ha influenciado de manera notable a la literatura occidental. En este desolado e inhóspito paisaje surge una historia plena de magia. El filme, si bien es moroso en su estructura narrativa, es digno en su planteo e inteligente a la hora de abordar una temática de arraigue cultural por aquellas latitudes, incluso hoy en medio del mundo posmoderno. Si bien la redundancia de su relato le quita intensidad dramática, es interesante como tragedia y comedia se complementan. Una propuesta singular -y no sin baches que logra sortear- que concibe la vida como una mezcla de ambas, donde acontecimientos dolorosos a lo largo de la historia del hombre siempre han sido matizados.

    En esta ocasión es el humor y la música quienes sirven como refugio y reestablecen un poco el equilibrio perdido, dejando ver en el horizonte de estos músicos algo de esperanza entre tanta amargura, puro instinto de supervivencia. Los personajes de Media Luna son en su mayoría actores no profesionales (en Kurdistan la industria cinematográfica es casi nula). Y ellos capturan en su medida justa gran parte de la esencia y la atmósfera de la historia: la pasión por la música, idioma universal si lo hay y vinculo solidario que une pueblos. El relato también es uno de fidelidad hacia los suyos, es por eso que el film es un homenaje a todas esas cantantes mujeres relegadas, exiliadas, oprimidas.

    El film es un viaje mental, un transportarse al rincón mas intimo de la conciencia humana. Es la impotencia de un pueblo que sobrevive buscando un milagro en medio de un universo musical que les permite seguir manteniendo su identidad, esa que no lograrán acallar jamás.
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  • Sarajevo, mi amor
    Sarajevo, mi amor
    EscribiendoCine
    Perdón y redención

    La guerra de los Balcanes ha sido objeto de revisionismo cinematográfico como parte de una temática ultra abordada por la cultura actual. En Sarajevo, mi amor encontramos un film dueño de más virtudes que defectos, que refleja un cine de indudable identidad social.

    Grbavica es el nombre de un castigado barrio de Sarajevo durante la crisis balcánica, y entre cuyas ruinas empieza una reconstrucción urgente que afectará a generaciones enteras donde miles anónimos intentan rehacer su vida como puedan. Sarajevo, mi amor es la relación entre una madre y una hija y la reconciliación de ambas cuyo mundo ha sido aniquilado por la cruenta contienda.

    El film contrapone su mensaje entre la intensidad y la tensión de una madre buscando sobrevivir y la imagen del mundo vista a través de una joven que, no sin obstáculos, consigue mantener a salvo su tempestuosa adolescencia en un ambiente donde el mañana es más una probabilidad que una certeza, adquiriendo la comprensión de su presente (y la ausencia paternal) que implica la transición hacia su madurez.

    La sufriente relación entre madre e hija son el eje central del argumento, un crescendo dramático al cual se le van añadiendo progresivamente otros elementos, si bien su mensaje reside en la imagen del mundo vista a través de una niña cuya trascendencia en el mundo se encuentra llena de incertezas y ausente de posibilidades.

    Evitando todo tipo de sensiblerías, el dramatismo es afrontado con un aire esperanzador pese al difícil terreno en el que se mueve, si bien por momentos propensa –y perjudica- al film a cierto desequilibrio a la hora de insertar a sus personajes dentro de la trama. El escenario, entendido como una abstracción, es apenas una de las innumerables tragedias, muchas todavía desconocidas, de una guerra cerrada en falso e ignorada por los más poderosos. Este pasado traumático del que muchas generaciones han sido testigos se confronta con este presente y sus generaciones nuevas quienes ponen a prueba su capacidad de asimilación.

    La película parece querer romper con la inercia de la sociedad bosnia y del cine balcánico, ofreciendo una posibilidad de cambio frente a la oscuridad de los recuerdos de una guerra. Este mensaje encierra un grito silencioso y sincero sobre un pasado violento y una convivencia difícil, marcada por la humillación y el resentimiento. Con modestia, e incluso con imperfecciones, logra despegar el drama personal más allá de los límites familiares que narra, y trascender hasta la crítica social y la reflexión histórica.
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  • Hablame de la lluvia
    Hablame de la lluvia
    EscribiendoCine
    Radiografia del alma humana

    Agnès Jaoui cuenta con suficientes pergaminos y un nombre propio ganado gracias a films como El Gusto de los Otros (2000) o Como una Imagen (2004). Háblame de la lluvia es una comedia que cuenta con ciertas características reconocibles del cine de esta realizadora y cantante francesa, que ya cuenta con una filmografía tan arriesgada como personal.

    Esta comedia francesa es el tercer largometraje de la directora Agnès Jaoui, que también interpreta en el personaje principal a una mujer feminista recientemente dedicada a la política, que veremos como regresa unos días a su pueblo natal en el sur de Francia, con el fin de ayudar a su hermana a ordenar las pertenencias de su madre recientemente fallecida. El regreso a su hogar no es nada que el personaje de Jaoui aprecie, pero aprovechará su estadía para sacar provecho de su carrera política involucrándose en los conflictos y situaciones de enredos que atraviesan los demás personajes que conviven en la casa familiar.

    La trama esta compuesta por un rompecabezas de relaciones personales entre los personajes que el espectador ira descubriendo a medida que avanza la historia y esta los va uniendo y a su vez cuestionándolos en sus consecuencias, elemento que pone a prueba la complicidad y la participativa mirada del espectador.

    El film aborda en tono ácido el poder de decisión de uno frente a la mirada de los otros y como estos influyen en el destino de una familia en el seno de una sociedad que vive juzgando a sus semejantes. Las situaciones que provocan humor, puede entenderse, tienen una base un tanto absurda o inocente y esto tiene que ver con colocar a sus personajes en una situación de que nos provoque cierta vergüenza ajena, solo en apariencia. Esta primera capa de lectura de la historia, la del humor espontáneo, tiene otra capa bastante más profunda y otras intenciones: es allí donde encontraremos en el film la sutil crítica social a sus personajes.

    Es más que válido lo punzante que resulta a la hora de observar ciertas situaciones cotidianas, indagación e inteligencia son dos características que ha hecho costumbre anteriormente en su filmografía. Su poder de análisis reconstruye al ser social de estos tiempos, ese que posterga sus sentimientos, ese que no es un padre responsable, ese de situaciones amorosas comprometidas. No obstante, sin ser lo incisiva, potente, corrosiva y precisa de sus anteriores films citados, este es una suerte de continuación temática de aquellos mencionados, una digna hermana menor. Otra vez la cotidianeidad de sus personajes en el foco de la cuestión son abordados con profundidad desnudando matices opuestos de la vida. Este universo temático ya transitado se sitúa a mitad de camino entre lo risible y lo trágico.

    Así, la clase burguesa francesa es disectada con precisión para encontrar dentro de ella una génesis de amargura y en su rincón mas profundo la verdadera trascendencia oculta detrás de una fachada que admite más de un doblez. Esa lluvia que da titulo al film, es una metáfora sobre el clima interior de sus personajes sin rumbo, esa variabilidad entre tormenta y calma, entre pequeñas mentiras y traiciones, engaños y humillaciones.

    Hábleme de la Lluvia es un cine de personajes, seres de carne y hueso y por ende de corazones imperfectos, de moralidad dudosa. Su espíritu reflexivo es de alcance universal y de temáticas que nos alcanzan a todos por igual: el desarraigo familiar, la reconciliación con nosotros mismos, el victimismo feminista en medio de una sociedad parcialmente machista. Un cine del que debe admirarse su capacidad de hacer equilibrio entre el drama y la comedia, un cine refrescante para estos tiempos puesto que ofrece una mirada nada habitual.
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  • Mar negro
    Mar negro
    EscribiendoCine
    Las aguas divididas

    Esta coproducción italiana, francesa y rumana es la ópera prima de Federico Bondi, quien cuenta con un importante background en el ámbito de comerciales, video clips, cortos y documentales. El film es uno de esos pequeños proyectos independientes financiados con pocos recursos y que logran hacerse camino en los festivales internacionales ajenos al circuito masivo comercial, para así llegar al gran público.

    Dos mujeres son las protagonistas de esta historia. Una anciana italiana y la muchacha rumana que la cuida, recién llegada a Italia. Ambas conviven en la misma casa y aprenden a conocerse hasta que llega una noticia desde Rumania, y la joven debe partir hacia el Mar Negro -que da título al film- a buscar a su marido, perdido misteriosamente. Así es como encuentran un motivo para emprender juntas un viaje de auto conocimiento y poder entonces sobrellevar la soledad que transitan.

    Mar Negro (2008) está conectado en forma directa con la propia vida del director. Buceando un poco en su propia infancia y a manera de autobiografía, desata y desnuda el alma de estos personajes. Allí encuentra la riqueza humana que esos relatos de su niñez despertaban en su ilusión e imaginación. Dos cualidades que combina el cine, junto con la inteligencia, claro está, otra virtud que Federico Bondi hace presente para ser imprevisible, sumamente efectivo y natural en su narración.

    Es en esta esencia personal (que podremos aventurar viendo el film, pero que conoceremos con certezas si nos adentramos en la historia de vida de este director) donde la dimensión privada y el tono íntimo permanece invulnerable, carente de artificio, inundada de franqueza, de estado virgen, de sentir sin filtros. Esta dirección de estilo va forjando un cáliz dramático que se fortalece en cada escena y un equilibrio actoral necesario para asumir en estos dos personajes principales dos miradas diferentes de un mismo mundo, esa ambigüedad de lo real que termina atrayendo los polos y camuflándose en similitudes.

    Con puntos en común con las recientemente estrenadas Goodbye Solo (2008, Ramin Bahrani) y Los tiempos de la vida (Pandora’s Box, de Yeşim Ustaoğlu) el film deja ver las carencias que viven a diario los inmigrantes, en este caso en la Europa occidental. Es de elogiar la simpleza y la profundidad con la que Federico Bondi plantea una problemática que por una cuestión demográfica y socio cultural (la pirámide de la edad en Europa se inclina cada vez más hacia una población adulta) es cada vez más palpable. La dificultad del cuidado de los ancianos por parte de sus propios hijos reside en las exigencias extremas, el caos imperante y la vorágine contrareloj que la vida moderna impone.

    Mar Negro también es una mirada, incómoda y nada complaciente de nuestra sociedad sobre sí misma. Esa sociedad que margina o coloca sobre ellos el manto de la duda a los que son distintos, minusválidos, ancianos o extraños a un lugar. En este terreno también proporciona un ámbito para la discusión cultural. Estas dos mujeres que en apariencia pueden tener poco en común, establecen un lazo amistoso muy fuerte, mostrando los mundos paralelos de una Europa dividida políticamente, casi desde su raíz. Y en este ejercicio de mutuo descubrimiento, ambos personajes van barriendo sus incertezas, afianzando su confianza, revelándose contra el mundo y solidificando su amistad en base a afecto y solidaridad.
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  • Igor El bueno de la película
    Los chicos quieren monstruos

    Dirigida por Anthony Leondis y con un elenco reconocido como John Cusack, Steve Buscemi y John Cleese que pone las voces a personajes animados, esta realización se enmarca como una más de esas que generan expectativas en el público joven. Con la influencia marcada de mundos clásicos de la animación como lo fue La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast, 1991) y un aire más que notorio con los personajes de la historia símilares a Frankenstein, el film intenta humanizar a sus personajes y encerrar cierta enseñanza moral defendiendo a los más débiles, a las minorías y a los distintos dentro de una sociedad.
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  • Goodbye Solo
    Goodbye Solo
    EscribiendoCine
    El poder de la amistad

    Elegancia y sobriedad distinguen a esta realización del iraní Ramin Bahrani premiado en múltiples festivales independientes internacionales. El film, de forma poética e intimista, contrapone a dos personajes totalmente opuestos en su carácter, desnudando las motivaciones de ambos y la distancia que separa la realidad de vida de sendos protagonistas.

    Un hombre solitario y anciano hace un trato con un taxista ofreciéndole dinero con tal que lo lleve a un lugar sin retorno, supuestamente queriendo terminar con su vida. Este taxista, un inmigrante africano intentará dejar de lado su conflictiva vida personal y convencer por todos los medios a su pasajero que desista de su plan. Inteligencia y humor confluyen a la hora de recrear un film dramático que acerca su visión sobre el valor de la amistad en una historia emotiva sobre dos personajes de raíces culturales contrapuestas que se ven unidos por el destino.

    Ambas vidas se entrometen, una fecha definirá el destino de ambas. Un viaje planeado y las consecuencias de este serán el disparador principal de la trama. Goodbye Solo (2008) plantea, en un extremo, un retrato bastante crudo y realista de la forma de vida de muchos de los inmigrantes que desembocan en Estados Unidos adoptando a este como su nuevo hogar, trayendo consigo sueños y frustraciones a un entorno que les es ajeno.

    La película es, en su otro extremo, un testamento sobre la solidaridad a nivel humano, el poder de la misma como don desinteresado y el efecto en cadena que puede producir un cambio interior para generar una modificación de conducta hacia los demás. Una historia de vida pequeña, imperceptible, de esas que suceden a la vuelta de la esquina y pasan desapercibidas.

    Esta historia, un autentico estudio de caracteres, nos lleva la mirada a esos seres que muchas veces omitimos, pasamos por alto, nos perdemos de observar. Esos seres que en silencio construyen verdaderos valores y dejan una marca a su paso, la energía positiva que despierta la naturaleza del espíritu humano en medio de la vorágine cotidiana que casi no permite verse unos a otros. El film es en este sentido de compromiso social, ese que reivindica a su protagonista, aún no sin cierto esquematismo. Un hombre sencillo de raza negra y nativo del África.

    Este mágico viaje que emprenden estos dos hombres nos habla en su recorrido de los sueños perdidos, del pasado que vuelve como herida sin cerrar develando algún secreto, de un choque cultural que transita emocionalmente a ambos, de juventud y vejez como polos opuestos de la vida. Por momentos, Bahrani intenta experimentar en este tipo de dramas que exploran emociones humanas, aunque a veces estas se excedan en detrimento de la historia.

    Más allá de sus inconsistencias, no se puede ocultar la nobleza en su retrato. Ese que habla sobre los sueños rotos, sobre la supervivencia como pulsión de vida, de la degradación emocional de la vejez, del choque cultural en países del primer mundo. El mensaje implícito en el film nos intenta mostrar esas cuentas pendientes que nos ayudan a encontrar un motivo por el cual pelear y sobrevivir a la soledad.
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