Vincere se sitúa como un tour de force artÃstico, personal y esclarecedor.
Vincere cuenta la historia, poco conocida, de Ida Dalser, la amante de Benito Mussolini. Ella tuvo un hijo con el Duce y fue quién lo ayudo, en los principios de su carrera polÃtica, cuando este era socialista, vendiendo todas sus pertenencias para que funde el diario Il popolo d´Italia, principal órgano propagandÃstico que sentarÃa las bases de su futuro polÃtico. A medida que Mussolini va adquiriendo poder hace a un lado a Ida hasta prácticamente desecharla. Cabe enfatizar las actuaciones soberbias de Giovanna Mezzogiorno y del impetuoso Filippo Timi. Entre un tono operÃstico y dramático Bellochio revela la corrupción y la impunidad de un momento histórico de Italia, que bien se podrÃa relacionar con el actual.
No es adrede la mención del movimiento futurista en el film, ya que las acciones del Duce coinciden con esta concepción artÃstica vinculada al fascismo. La velocidad, el movimiento, la energÃa, la violencia y dignificación a la guerra como espacio superador, es el marco en el que transcurre esta historia pasional y de alto voltaje sexual, en donde las consecuencias desencadenan en una Ida Dalser, y su hijo, acallados y humillados, hasta el punto de encubrir la existencia de ambos. No habÃa lugar para una mujer avasallante en una era tan misógina, donde el papel femenino era confinado al de mero objeto decorativo por ser sinónimo de debilidad. Era más funcional tener una compañera sumisa y que no cuestione, una familia pour la gallery, que la amenaza latente de una mujer ideológicamente vehemente e intensa que lucho hasta las últimas consecuencias por mantener su lugar e identidad, a pesar de ser recluida a un psiquiátrico y a ser separada de su hijo Benito.
Bellochio narra la historia desde el punto de vista de Ida, y asà desnuda los turbios mecanismos y las macabras formas del fascismo. Intercala material de archivo brindándole más potencia al film, además de lo anecdótico. Y también deja un espacio para mostrar el dispositivo cinematográfico como "espejo social y personal", segun indicarÃa Edgar MorÃn, basta con ver la escena en la que la protagonista mira El pibe de Chaplin y se siente identificada hasta las lágrimas con dicha historia.
Vincere se sitúa como un tour de force artÃstico, personal y esclarecedor que confirma la vigencia de Marco Bellocchio, uno de los mejores realizadores del cine contemporáneo.
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