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Imagen del crítico Marcelo Cafferata
Marcelo Cafferata
  • Cantidad de críticas: 136
  • Promedio: 67%
  • Críticas favorables: 104/136 (76%)
  • Críticas desfavorables: 32/136 (24%)
  • Diferencia absoluta: 7%
  • Intocable
    Intocable
    Revoleando Butacas
    Sabes quien me viene a cuidar ?

    Siempre aparece una de esas películas, cada tanto, que nos sorprende más que gratamente.
    Una película simple, sencilla, que no intenta más que contar una historia casi sin pretensiones, dándonos una bocanada de aire fresco que deja como una huella de afecto que dura aún por mucho rato después de verla. Me acuerdo por ejemplo de "Cinco días sin Nora" o "Gigante", con una historia pequeña pero potente o en otro órden de cosas la animada "Mary y Max", una delicia descubiertas casi por casualidad.

    Ya desde el arranque en "Intocable" -del duo de directores Eric Toledano y Olivier Nakache, de una prolífica producción pero de los que no se ha estrenado nada en nuestro país-, nos están avisando que se trata de una historia verídica y hasta luego, tendremos el placer de conocer a los verdaderos personajes, ejes centrales de este relato.

    La base de la historia se centra en Philippe -François Cluzet a quien vimos en "La Mentira" o en "No se lo digas a nadie"- que padece una enfermedad que lo ha dejado tetrapléjico y sólo es capaz de "movilizarse" del cuello para arriba.

    Después de una intensa selección para designar a su próximo asistente, el millonario Philippe decide elegir inesperadamente a Driss (Omar Sy en una estupenda actuación, llena de energía) quien solamente tenía como intención que le diesen una constancia como que se había presentado a la entrevista y poder seguir cobrando, de esta forma, su seguro de desempleo.

    Pero en ese mismo momento, Philippe le propone probar una relación laboral por sólo un mes y ese mes, jsutamente, pasará más rápido de lo que ambos esperaban y para cuando nos demos cuenta, ya estará instalada y más que cumplida la ley de toda buena comedia donde la pareja de caracteres completamente opuestos se atraen y es así como dos personas que parecían diametralmente opuestas se convertirán en compinches inseparables. O dependerá de las vueltas del destino...

    El film de Toledano y Nakache se detiene intensamente en ir describiendo el crecimiento de esa relación, primeramente laboral y que después deviene en amistad, en vinculo filial casi como padre-hijo, en compinches, en camaradería, en un vínculo completamente diferente al esperado por ambos. El espíritu completamente descontracturado de Briss hace que Philippe quede cautivado por la alegría, por el buen humor, por las situaciones nuevas que la vida le presenta a través suyo y a llegar casi a olvidarse de su limitación física en algunos momentos.

    Y si bien los directores no dejan de pasar revista a todos los puntos necesarios, conocidos y casi obvios de una receta que marque como se construye una buena comedia (que contenga momentos brillantes de humor, compensados con guiños de todo tipo en cada uno de los personajes secundarios y con una exacta dosis de momentos conmovedores) el éxito de la fórmula es que en ningún momento caen en la lágrima fácil o en el sentimentalismo. Dosifican las dosis de una manera tal que todo se aborda en su justa medida y uno como espectador se rinde ante la seducción de estos dos seres completamente fracturados, cada uno en lo suyo, sin que el relato caiga en ningún momento en la sensiblería sino que se posiciona desde el optimismo y desde la búsqueda de recomponer desde la diferencia.

    Que tiene sus clichés, los tiene. Pero hay una seducción particular y una química completamente irresistible entre los dos protagonistas, ya desde el primer momento en que se encuentran, que se sostiene aún con algunos puntos demasiado convencionales y se disfruta de principio a fin.

    Con un trabajo sumamente complejo porque solamente en su rostro están concentradas todas las gamas de emociones por las que pasa Philippe, Francois Cluzet logra divertir, conmover, mostrar un perfil más duro y exigente, disfrutar de las ocurrencias que le propone su nuevo "secretario"... pasa por un increíble abanico de situaciones y a todas les pone un acertado matiz en cada momento.

    Omar Sy arremete con una personalidad avasallante para componer a ese Briss con una situación familiar y personal sumamente complicada, con una vida no tan acomodada como la de Philippe, pero con esa sabiduría de la calle y con un humor y un optimismo a flor de piel que contagia e invade la casa del millonario y que irradiará, por supuesto, en todo su personal de servicio (excelentes roles secundarios a cargo de Anne Le Ny y sobre todo una acertadísima y sorprendente Audrey Fleurot).Absolutamente recomendable, "Intocable" se convierte en esos filmes que gustan a todos los públicos y que inesperadamente, aparecen entre la inmensa oferta que hay en todos los flancos, y se instalan con su simpleza y su lección de buen cine sin más elementos que una interesante historia para contar y un ojo sincero y fresco para retratarla.
    Imperdible.
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  • Mi semana con Marilyn
    Mi semana con Marilyn
    Revoleando Butacas
    Una rubia debilidad

    Corre el año 1956. Una jóven actriz con una carrera tan incipiente como rutilante, llega a Inglaterra nada más y nada menos que para hacer pareja con Sir Laurence Olivier en la filmación de una comediala recordada "El príncipe y la corista".
    Y esa jóven es nada más y nada menos que Marilyn Monroe.

    Tras estas dos figuras interesantes y reconocidas de la industria del cine, se esconde sin embargo el que quizás sea el principal atractivo del film, que es el punto de vista del narrador de la historia.
    Lo que se convierte casi en el diario de filmación de esa película, el encuentro de esas dos grandes estrellas del cine de la época, rodeados de un entorno lleno de agentes de prensa, periodistas, asistentes y figuras del mundo del séptimo arte (tanto actores, como técnicos, coach de entrenamiento actoral, etc) no está visto ni desde desde los ojos de Marilyn ni desde los de Olivier.

    Hay un testigo de ese encuentro, de esas duras jornadas de filmación.
    Hay un testigo que vivencia y registra cada una de las situaciones y que se irá infiltrando silenciosamente y acompañado a Marilyn en sus momentos de fragilidad, en sus inseguridades, en el que ella buscará refugio... y es justamente Colin Clark -en cuyas dos novelas "My week with Marilyn" "The prince, the showgirl and me" se ha basado este film- el principal narrador del film.

    De esta forma, desde la mirada "omnipresente" de Clark, podemos encontrarnos con estos dos egos en acción.
    Por un lado un Olivier casi obligado a trabajar con una actriz a la que no admira, a la que considera en cierto modo incompetente o falta de talento para trabajar a su lado, pero por la que al mismo tiempo siente una profunda atracción y que no puede dejar de reconocer su increíble magnetismo cada vez que aparece. En el fondo sabe, que ella tiene absolutamente todos los ingredientes para poder llegar muy lejos en el mundo del cine.

    Y del otro lado, apabullada por la presencia de una figura como la de Olivier, con un dejo de total intransigencia, con un perfil sumamente exigente en su metodología en el set de filmación y sin ninguna empatía en su vínculo con ella, toda la seducción y el carisma natural de Marilyn se pone en jaque, se debilita, entra en conflicto.


    Entre ellos aparece ese asistente que irá entrando en la vida de Marilyn en forma muy sigilosa, imperceptiblemente. Un Clark que se siente atraído por la imagen de esa exuberante sensualidad que destila Marilyn y a la vez inmensamente halagado por ser su confidente, su compañero de aventuras durante esas jornadas de filmación y con el que ella comparte ciertos momentos de intimidad.
    Aún cuando su noviazgo con una asistente de vestuario del film comienza a resquebrajarse, el magnetismo y la atracción de Marilyn es más fuerte y Colin se dedicará a vivir esos días con toda la intensidad.

    El director Simon Curtis -de una extensísima trayectoria en producciones para la televisión inglesa y sobre todo en adaptaciones de época- se destaca en el retrato minucioso de cada uno de sus personajes. Aprovecha al extremo el excelente equipo de actores con el que recrea la historia y cuenta además con un excelente equipo en todos los rubros técnicos, principialmente en cuanto al vestuario y a la fotografía.

    No solamente la historia está contada en una forma interesante y mostrando los pliegues de cada uno de sus protagonistas sino que además de los dos actores principales hay un trabajo brillante del equipo secundario con las intervenciones de Judy Dench, Derek Jacobi Julia Ormond (como Vivien Leigh, otra grande la era dorada de Hollywood) y Emma Watson (se acuerdan de la amiga de Harrry Potter?).
    Pero cabe destacar un trabajo perfecto de Zöe Wanamaker en el papel de Paula Strasberg, la coach actoral en la que Marilyn se apoya para tratar de sacar adealante el rodaje de las escenas en donde la sóla presencia de Olivier la deja casi paralizada.

    Kenneth Branagh (nominado al Oscar como mejor actor de reparto por esta actuación) dota de todo su señorío británico a un Laurence Olivier exigente, tenso, impaciente por cumplir los planes de filmación, crispado por la aparente "poco profesionalidad" de su co-equiper y a la vez seducido por la rotunda belleza en cada vez que aparece, haciendo que aún la misma Leigh deje su quietud y desate sus celos.

    Pero ninguno de los logros de "Mi semana con Marilyn" serían tales si no contaran con Michelle Williams en el papel central.

    Su Marilyn está llena de contradicciones, su fragilidad a flor de piel, sus problemas con Miller, su inseguridad a la hora de pararse en el set, sus ganas de salirse de la pose de rubia hueca de una vez por todas, su necesidad de sentirse querida por todos y a cada momento, su necesidad de encontrar abrigo en el joven Clark (otra ajustada actuación dentro del equipo de Eddie Redmayne).
    Y Williams aprovecha cada uno de esos momentos en escena para volver a mostrar que es una de las actrices más completas dentro de su generación.
    Quien la haya visto en "Blue Valentine", "Incendiary" o en las más independientes aún "Wendy and Lucy" o "Mamooth" sabrá de su posibilidad de ir mutando, cambiando de máscara para cada uno de los desafíos que acepta.

    Y sin dudas su Marilyn es consagratoria -y de no ser por la aplanadora de Meryl Streep en "La dama de Hierro" hubiese sido una candidata más firme a llevarse el Oscar de este año-.
    No sólo desborda belleza y encanto (como en el cuadro musical que se muestra en medio del set de filmación que deja atónito hasta al propio Olivier) sino que crece y se agiganta cuando logra darle profundidad en aquellos momentos en los que se sumerge en su faceta más vulnerable, donde se corre el maquillaje, se apagan las luces del set y aparece la persona, dejando al personaje, y reflotan todas sus oscuridades.

    Y Curtis como director aprovecha a cada uno de estos intérpretes para contar una historia que atrapa desde el detrás de escena, de poder espiar un fragmento de la historia del mundo del cine, conociendo algo más de dos grandes como Marilyn y Olivier en su lucha de egos y talentos, en sus vidas privadas y en sus vulnerabilidades.
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  • Mientras duermes
    Mientras duermes
    Revoleando Butacas
    Lo que paso mientras te hacías la dormida

    Jaume Balagueró es un director español que cultiva la vertiente de un cine de terror y suspenso sutil, alejado de algunas obviedades y de todos los lugares comunes del género, y que va ejercitando y perfeccionando a medida que hilvana nuevas realizaciones a su trayectoria.
    Tras un éxito de taquilla como fue [REC] y ya conocido por "Los sin miedo" y "Frágiles" (galardonada durante el 2006 con una serie de premios en los Festivales en donde se había presentado más el Goya a los mejores efectos especiales), su última película "Mientras Duermes" es otro ejercicio de suspenso psicológico en manos de un director que sabe perfectamente cómo hacer las cosas.

    César (Luis Tosar, nuevamente inquietante en la piel de un perverso y maléfico personaje) trabaja como encargado en un edificio. La infelicidad cotidiana lo atraviesa de tal forma, que no dudará ni un minuto en manipular la información que tiene de cada uno de los habitantes del edificio, de forma tal de arruinarles cualquier vestigio de felicidad que pueda haber en sus vidas, vidas tan pequeñas como envidiables para una personalidad como la de César.

    Su trabajo le da una enorme herramientas que es la posibilidad de hurgar y conocer detalles de las privacidades de cada uno de ellos, sus entradas y salidas, estudiarlos, manejar detalles que nadie conocería, manipular correspondencia, manejar discrecionalmente cierta información... Como algunos porteros, César juega a ser un poco dueño del edificio, un pequeño Dios manejando vidas ajenas.
    Pero perderá los límites cuando aparezca en el edificio Clara (Marta Etura, la protagonista de la brillante "AzulOscuroCasiNegro" de Daniel Sánchez Arévalo y de "Eva" reciente ganadora en los Goya de este año), la vecina del 5to. "B" que parece irradiar pura felicidad.

    César se ve compulsivamente obligado a dañarla, a penetrar en su departamento y en su mundo para inflingir dolor y angustia, siendo que a la vez parece estar profundamente enamorado de la persona a la que él justamente victimiza.
    Con una personalidad tan patológica, será dificil que pueda reconocer algún límite y por lo tanto el juego se tornará cada vez más peligroso, cada vez más macabro y cada vez más oscuro, e incluso será inevitable que continúe haciéndolo aún cuando su trabajo y su propia vida corran peligro.

    Jaume Balagueró sabe cuáles son las teclas que tiene que pulsar para que "Mientras Duermes" no sea una película de suspenso más, para que los momentos en los cuales tiene que crispar al espectador lo logre y con creces.

    La oscuridad que irradia el personaje de Luis Tosar (excelente como ya lo conocimos en sus temibles personajes de "Celda 211" y "Te doy mis ojos" con una gran diversidad en los diferentes papeles que encara como lo demuestran "También la lluvia" "Los lunes al sol" y su intervención en la plural "18 comidas") es central para la trama y fundamental para que el mecanismo de la historia suene creible en todo momento.

    Balagueró evita por todos los medios caer en el lugar común de la sorpresa y el susto. Elige entonces -como hacía Hitchcock-, sólo mostrar el peligro para el espectador sufra a la par del protagonista y ésta es la línea de trabajo más acertada que puediera haberse elegido para manejar el suspenso que quiere transmitirnos la película.

    Para ello, el director opta por plantarnos en el punto de vista del protagonista.
    Se vale de su mirada para que nosotros como espectadores, podamos ser y sentir como César. Vemos todo el tiempo por sus ojos, sentimos el mismo peligro que él siente y casi llegamos a constituirnos en cómplices de sus acciones, llegando a dañar finalmente a quien él esté dañando.
    El guión de Marini, agrega tensión y desestabiliza con dos personajes secundarios fundamentales para la trama: una niña, vecina del edificio que trata de chantajear al portero porque lo ha visto salir varias veces del del departamento de Clara y con la ruptura que significa que aparezca en escena el novio de Clara, un papel jugado con pericia por Alberto San Juan.

    Cumpliendo ampliamente con lo que promete el cine de género y con un despliegue inteligente dosificando discretamente las dosis para sostener la tensión a lo largo de todo el film, "Mientras Duermes" realmente cumple con el cometido de adentrarnos por un poco más de una hora y media en la mente oscura y desequilibrada de un hombre tan parecido al que nos podemos encontrar todos los días cuando entramos a nuestro edificio.
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  • Los padrinos de la boda
    Los padrinos de la boda
    Revoleando Butacas
    La boda de mi (nuestro) mejor amigo

    Dean Craig, guionista de uno de los éxitos más rotundos que tuvo una comedia inglesa en nuestro país como fue "Muerte en un funeral" -también responsable de la remake norteamericana- intenta repetir la fórmula en el estreno de esta semana "Los padrinos de la boda".
    Nuevamente se plantea como excusa un encuentro familiar como es ahora el caso de una boda y antes lo había sido el funeral del título anterior, donde el delirio iba in crescendo, y por supuesto que ahora en el casamiento también habrá enredos, complicaciones inesperadas, algo de desenfado y mucha pero mucha confusión.

    El esqueleto que plantea Craig para esta comedia es sumamente sencillo: David y Mia se conocen en un increíble lugar de vacaciones y van desde el flechazo, el amor a primera vista... directo al casamiento.
    David vuelve a Inglaterra a contarle todos los detalles de esta experiencia a sus amigos -los tres padrinos del título- y asi, sin más, invitarlos al evento más inesperado: su boda. Adicionémosle a esto que Mia vive con su familia en un pueblito australiano y que cuando, prácticamente sin conocerse, David y sus amigos traten de caerle en gracia a la familia de la novia, comenzarán los enredos y el la comedia está servida.
    Un importante ingrediente que ayuda al delirio es que al llegar a tierras australianas, tanto el novio como los padrinos, se dan cuenta que se trata de una familia adinerada, socialmente muy bien posicionada y cuyo padre es un importante senador que intenta transmitirle la banca a su hija.

    Y ya a partir de la despedida de solteros, todo se va yendo de control y los amigos de David no lograrán, ninguno de ellos, llegar al momento de la boda como habían acordado ni cumplir con ninguno de los rituales del ceremonial.

    Con una receta que más que parecerse a "Muerte en un funeral" remite directamente al descontrol de la saga de "Qué paso ayer?" todo huele como muy conocido.
    Incluso los enredos en una boda plagada de situaciones en donde todos los detalles se complican cada vez más, implicando tanto a los padrinos como a los invitados, ya había sido transitado en la película nacional "Mi primera boda" y por lo tanto, si bien el ritmo de esta comedia inglesa está logrado en todo momento, siempre hay que lidiar con la sensación de que no hay mucho nuevo para contar.


    Ya desde la icónica "Despedida de Soltero" en donde hasta un burro terminaba participando de una desaforada fiesta, incluir algún simpático animalito en la trama ya no es novedad aunque siempre rinde sus buenos dividendos.
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    En este caso los mejores gags corren por cuenta de las peripecias en torno a una oveja (ya también había un monito en "Qué paso ayer 2" por ejemplo y hay situaciones hilarantes con un perro en "Loco por Mary" sólo por citar un par de ejemplos) y en general, si bien el ritmo es acertado y las situaciones son divertidas, el delirio no parece ir creciendo naturalmente como pasaba en "Muerte...".
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    Las piezas dispuestas por el guionista aparecen ya, desde un primer momento, sumamente forzadas y demasiado intencionales como para que en algún momento de la trama, intenten lograr el cometido. Pero justamente la base de lo más ocurrente y divertido, es lograr que nos parezca delirante sin ser burdo o demasiado previsible.


    Y mal que le pese, "Los padrinos de la boda", navega completamente a dos aguas. Hay momentos en los cuales encuentra el rumbo de una buena comedia de enredos, logrando algunas situaciones muy graciosas (las ya mencionadas con la oveja y cuando los protagonistas se ven implicados con un particular dealer de cocaina -un papel a cargo de Steve Le Marquand, quien le sabe sacar perfecto provecho-), pero hay algunos otros en donde la exageración hace que la situación no logre encontrar el tono justo para dar en la tecla o que remiten a situaciones muy similares en las comedias ya nombradas o con un dejo de "Bridesmaids-Damas en Guerra" o "Los rompebodas".

    Como puntos a favor, el elenco que maneja Stephan Elliott -muy lejos de la brillante "Priscilla, Queen of the Desert" y más cerca de la corrección de "Buenas Costumbres"- es compacto y se desenvuelve funcionalmente dentro de lo que la trama quiere contar.

    Una de las perlitas del elenco, es la reaparición dentro del cine australiano de Olivia Newton-John, recordadísima estrella de musicales como "Grease" o "Xanadú" en un papel descontracturado, entretenido, el que parece haber disfrutado y aprovechado en todo momento para jugar y divertirse, aunque pueda haber algunos momentos en que quedemos distraídos por intentar reconocerla tras una pequeña catarata de cirugías estéticas.

    Sabiendo que no se pretende mucho más que un entretenimiento liviano y bien armado, "Los padrinos de la boda", puede ser un buen pasatiempo de esos que no dejan enormes carcajadas, pero sí algunas amplias sonrisas.
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  • Ánima Buenos Aires
    Ánima Buenos Aires
    Revoleando Butacas
    Animación con olor a tango

    María Verónica Ramírez, productora y directora general del filme, presenta cuatro cortometrajes de animación con un eje central: la ciudad de Buenos Aires.
    Así, cada uno de los artistas convocados para este filme tiene la posibilidad de dar una visión diferente de la ciudad, de su idiosincracia, de contarnos historias que respiren ese aroma porteño tan particular.
    Cada uno de estos artistas, además, mostrará su excelencia con una técnica diferente cada uno de ellos, de forma tal que "Ánima Buenos Aires" no solamente responde a un puñado de historias ciudadanas sino además se constituye en una gran muestra del talento de animadores como Caloi, Pablo Rodrígez Jauregui, Pablo Faivre, Florencia Faivre y Carlos Nine, en diferentes áres y técnicas de animación.

    Estas cuatro historias completamente independientes entre sí, están hilvanadas mediante separadores de una pareja de bailarines de tango mostrando su baile "canyengue" por diferentes lugares inconfundiblemente ligados a Buenos Aires. Los conventillos de caminito, la Costanera, las casas de los barrios y tantos otros monumentos, plazas y lugares conocidos sirven de marco a esta pareja realizada con la técnica de stencils (brillante!) bajo la dirección de Juan Pablo Zaramella y Mario Rulloni.

    Como en todo filme de episodios, y "Ánima Buenos Aires" básicamente lo es, las historias son muy diferentes entre entre sí y es por eso que conviene presentarlas en forma separada.

    El filme arranca con "Meado por los perros" (que es la primer historia y la que particularmente más me gustó), dirigida por Pablo Faivre y Florencia Faivre, con un cuento que respira un aire porteño, de barrio, con situaciones típicamente nuestras y con una problemática conocida: un negocio de barrio se ve absolutamente "invadido" por una cadena de hipermercados que se instala a pocas cuadras.
    Con una mirada plagada de humor con mucha ironía, humor negro y sátira, los hermanos Faivre logran no solamente mostrar una técnica poco conocida en la animación sino que crean una historia potente que invita a la reflexión sin estar exenta de humor y de una mirada crítica a la situación económica que modificó no solamente los comercios en los barrios sino también los hábitos de consumo en cada uno de nosotros.
    Redonda, fresca, sin fisuras, esta primer historia genera una adhesión instantánea con personajes reconocibles y sumamente nuestros.

    El segundo segmento, dirigido por Pablo Rodríguez Jauregui es "Claustrópolis". En este caso, la ciudad oficia de marco para una historia contada a través de los ojos de un niño, que encerrado en un departamento de un edificio porteño, desea la libertad que tiene una niña de la calle que llena de color la ciudad con sus grafittis.
    Si bien como en todo el filme, la técnica es excelente y "Claustrópolis" se impone por sus colores brillantes y una historia de amor y amistad con un toque naïf, se contrapone fuertemente con un primer episodio muy sólido desde el guión y lamentablemente la historia de Rodriguez Jauregui se queda a mitad de camino en un relato que no logra levantar vuelo, al nivel del anterior.

    Carlos Nine es el director del tercer segmento, "Bu-bu" en donde la brillante narración en la voz en off de Horacio Fontova nos va sumergiendo en una ciudad regada de delito y lindando con un homenaje a las novelas policiales de Chandler y Chase, nuevamente cambiamos el giro del relato, mucho más a tono con la propuesta general del film (de la cual el segmento anterior lamentablemente se aparta).
    En este caso, otra nueva técnica de animación se presenta en una forma sumamente original con una narración muy dinámica y enfocada a la mirada de un espectador adulto: llena de guiños a la novela negra y con ese plus que le da la narración de Fontova que nos sumerge mediante un intenso flashback desde la mirada de un criminal que ha sido finalmente acorralado, "Bu-bu" presenta otro segmento interesante y contundente.

    Para cerrar, Caloi y María Verónica Ramirez presentan "Mi Buenos Aires herido". La cita es en un típico bar porteño, antiguo, atendido por su propio dueño -el entrañable gallego- y respira desde sus primeras imágenes un aroma a tango y revisita, al igual que las historias de Caloi, un grupo inconfundible de "mitos" argentinos.

    La orquesta de tango, los corazones solitarios que se emborrachan en el bar, la mujer que es deseada por todos, el malevo, los muchachos de la barra del bar y todas estas criaturas a las que Caloi nos tienen acostumbrados, se unen en la narración de este segmento contado a ritmo de puro tango (la música de Rodolfo Mederos, Gustavo Mozzi y Fernando Kabusacki es fundamental en cada uno de los episodios), con mucho lirismo y un agradecido sabor a Buenos Aires.

    Animación tradicional, collage, stencils animados, montajes de fotos y hasta un pequeño toque de acción en vivo hacen de esta "Ánima Buenos Aires" una propuesta intensamente creativa que muestra, sin lugar a dudas, la excelencia y diversidad de los equipos de animación nacional, con historias de raíces propias y que logran transmitir lo que late en esta ciudad tan nuestra.
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  • El útimo Elvis
    El útimo Elvis
    Revoleando Butacas
    Tocala de nuevo, Elvis

    A poco de correr "El último Elvis" ya estamos sorprendidos.
    Hay varios factores que se conjugan para que uno sienta que está disfrutando de un producto cinematográfico muy sólido, pero fundamentalmente lo que asombra es la contundencia y la claridad con las que el director Armando Bo, en éste, su primer film, despliega las imágenes.
    Bastan unos pocos minutos para que uno sienta que es una Opera Prima en la que el director hilvana minuciosamente las diferentes escenas y que le encuentra a cada una de ellas un sentido directo para ir llevando al espectador al clima en el que quiere internarnos: ese ritmo de blues y melancolía pocas veces visto en el cine nacional.

    Sin caer en los golpes bajos ni en los grandes discursos, Armando Bo -autor también del guión conjuntamente con Nicolás Giacobone- nos cuenta la historia de Carlos Gutiérrez, alguien que niega rotundamente su identidad y atraviesa su vida como si fuese Elvis.

    Poco importan las horas que pasa como obrero de una fábrica, poco importa que su ex lo baje en todo momento a la realidad y que su vida personal se acerque cada vez más al vacío. El sigue siendo Elvis, pero justamente como señala el título es el último Elvis, ese del final: excedido de peso, sudoroso, malhumorado, quebrado por todos los costados.
    Y Carlos hace rato dejó de ser Carlos, si es que alguna vez haya logrado serlo.
    Carlos ES Elvis.

    Y todo lo que hace en cada movimiento cotidiano de su vida -que se refleja en esas imágenes que lo transmiten todo con sólo ver su intimidad-, será en función de eso: dejó hace un buen rato de vivir su vida para comenzar a vivir la vida de un otro.
    Como dice en algún fragmento del film "Dios quiso que tuviera su voz y yo no hice más que aceptarlo". Atravesando ésto como una especie de designio divino, como imbuido en un cierto misticismo de su referente, en un forma particular de Vía Crucis personal, Carlos irá recorriendo cada una de las estaciones de la vida de Elvis, tal como él las ha recorrido.
    Come lo mismo, tiene una hija que también se llama Lisa Marie, parece anclado en los sesenta en su ropa, en su manera de andar, en su auto, no hay para el ningún programa de televisión más que ver sus recitales, sus entrevistas, sus películas, escuchar permanentemente y tararear sus canciones.
    Su admiración, su potencial para imitarlo se transforma en una especie de obsesión ciega que no se detiene por ningún otro suceso de su vida.

    Aún cuando un accidente grave en su vida personal intenta cambiar el giro y su modo de vincularse con su hija y su ex mujer, nada hace que Carlos detenga su marcha y cada vez encuentre en la figura de Elvis y en cada detalle de la vida de Elvis uan especie de paradigma, único motivo para el cual seguir viviendo.

    La película tiene muchos puntos meritorios. Como ya fuese dicho una dirección con un pulso seguro y que sabe lo que quiere contar. Por otro lado, un guión que corre en el mismo sentido, evitando obviedades, mostrando cada uno de los detalles y las particularidades para poder pintar con diferentes pinceladas muy pequeñas, todo el mundo de Carlos, el mundo de su Elvis.
    La sinceridad de los diálogos, la honestidad de las situaciones, la franqueza y la seguridad con la que se abordan los diferentes temas que lateralmente examina el guión, son sin duda el mérito de una cuidada forma de narrar que han elegido los autores, que se plasma además con un elenco ideal para contar esta historia.

    John Mc lnerny es Carlos, pero fundamentalmente crece, se agiganta y respira cuando es Elvis.
    Su actuación es impecable, y logra hacernos sentir la crisis de no poder escapar al designio de vivir otra vida que no es exactamente la suya. La imposibilidad de echar raíces en sus afectos y la necesidad de refugiarse en otro para vibrar con deseo y con pasión.
    Carlos/Elvis vive de acuerdo a su pulsión, a su irrefrenable pasión y aunque en ciertos momentos sus decisiones bordeen el delirio y el desconcierto, no hacen más que mostrar claramente que nuestro protagonista aparece atrapado en ese otro que quiere ser y que le resulta sumamente difícil encontrar una salida.

    Con muy pocas escenas pero con un personaje que resulta atractivo cada vez que aparece en pantalla, Griselda Siciliani compone a una Priscilla/Alejandra que hace lo que puede para seguir adelante con su hija (muy tierna composición de Margarita López, que va creciendo a lo largo del filme) a pesar de tener que lidiar con ese Elvis que ella misma lo marca como un gran error en su vida.

    Intensa, llena de sutilezas y con una apoyatura técnica de primer nivel (excelente fotografía y una banda de sonido impecable llena de los grandes éxitos de El Rey -la versión de "Melodía desencadenada" en el Bingo realmente quedará como un icono del nuevo cine argentino, seguramente-) "El ültimo Elvis" ha sido película de apertura en el ultimo Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, ha sido selección oficial en el Festival de Sundance y seguramente tiene una larga carrera por delante.
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  • Shame: sin reservas
    Shame: sin reservas
    Revoleando Butacas
    Pura Pulsion

    "Shame - sin reservas" viene precedida de una polvareda importante.

    Pero es realmente lamentable que todo el murmullo previo sea por esa mirada tan "pacata" que tuvo principalmente en el público americano que hace que un desnudo masculino haya generado tanto exabrupto. Parece mentira que en los tiempos que corren, un desnudo frontal y un par de escenas "jugadas" hayan hecho que, incluso, una cadena de cines en nuestro país, haya preferido no exhibirla. Suena retrógrado, no?

    Lamentablemente, si bien la propuesta es realmente arriesgada, clavar la mirada solamente en eso es porque no han visto mucho otro cine que SI es claramente mucho más explicito y haría que "Shame" termine pareciendo, incluso, un juego de niños (en el último BAFICI, sin ir más lejos filmes como "Q", "Clip", "Pets" "L'Apollonide" o mismo "Hamel" -que se la comparó como una versión femenina de "Shame"- le explicarían a cualquier buen espectador lo que realmente son escenas explícitas y osadas).

    La propuesta no es arriesgada por lo que muestra sino por la profundidad con que aborda sin demasiados rodeos, un tema poco visitado en el cine y que logra tratarlo sin ningún tipo de discurso moralista.

    Y justamente mucho del corrillo del Oscar, dice que la gran actuacion de Michael Fassbender quedó fuera de las nominaciones por haber sido un cine que no pudo exhibirse ampliamente en todos los circuitos.
    Fassbender es Brandon Sullivan, un ejecutivo neoyorkino elegante, seductor, con un buen trabajo y una situación económica holgada.
    Pero su fachada se resquebraja cuando ya desde la primera escena, el director Steve Mc. Queen nos permite entrever su compulsión por seducir, por abordar un encuentro sexual, por satisfacer sus impulsos. Lisa y llanamente Brandon es un adicto al sexo.

    Obviamente que en ningún momento se habla de goce, de placer, de encuentro, de entrega. Al contrario, Brandon sufre el infierno personal que conlleva cualquier adicto.

    Hay una pulsión, una fuerza inmanejable, un rayo que lo atraviesa y que lo lleva a buscar desesperadamente cualquier forma de descarga.
    Y aún cuando hay señales (como sucede sobre todo en su ámbito laboral) de que esto lo está perjudicando y se está tornando incontrolable, Brando nada puede hacer más que dejarse llevar por esa fuerza, sin poder oponer demasiada resistencia...

    sábado 28 de abril de 2012Pura pulsión
    "SHAME - Sin reservas"
    de Steve McQueen
    con Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale y Nicole Beharie


    "Shame - sin reservas" viene precedida de una polvareda importante.

    Pero es realmente lamentable que todo el murmullo previo sea por esa mirada tan "pacata" que tuvo principalmente en el público americano que hace que un desnudo masculino haya generado tanto exabrupto. Parece mentira que en los tiempos que corren, un desnudo frontal y un par de escenas "jugadas" hayan hecho que, incluso, una cadena de cines en nuestro país, haya preferido no exhibirla. Suena retrógrado, no?

    Lamentablemente, si bien la propuesta es realmente arriesgada, clavar la mirada solamente en eso es porque no han visto mucho otro cine que SI es claramente mucho más explicito y haría que "Shame" termine pareciendo, incluso, un juego de niños (en el último BAFICI, sin ir más lejos filmes como "Q", "Clip", "Pets" "L'Apollonide" o mismo "Hamel" -que se la comparó como una versión femenina de "Shame"- le explicarían a cualquier buen espectador lo que realmente son escenas explícitas y osadas).
    La propuesta no es arriesgada por lo que muestra sino por la profundidad con que aborda sin demasiados rodeos, un tema poco visitado en el cine y que logra tratarlo sin ningún tipo de discurso moralista.

    Y justamente mucho del corrillo del Oscar, dice que la gran actuacion de Michael Fassbender quedó fuera de las nominaciones por haber sido un cine que no pudo exhibirse ampliamente en todos los circuitos.
    Fassbender es Brandon Sullivan, un ejecutivo neoyorkino elegante, seductor, con un buen trabajo y una situación económica holgada.
    Pero su fachada se resquebraja cuando ya desde la primera escena, el director Steve Mc. Queen nos permite entrever su compulsión por seducir, por abordar un encuentro sexual, por satisfacer sus impulsos. Lisa y llanamente Brandon es un adicto al sexo.

    Obviamente que en ningún momento se habla de goce, de placer, de encuentro, de entrega. Al contrario, Brandon sufre el infierno personal que conlleva cualquier adicto.

    Hay una pulsión, una fuerza inmanejable, un rayo que lo atraviesa y que lo lleva a buscar desesperadamente cualquier forma de descarga.
    Y aún cuando hay señales (como sucede sobre todo en su ámbito laboral) de que esto lo está perjudicando y se está tornando incontrolable, Brando nada puede hacer más que dejarse llevar por esa fuerza, sin poder oponer demasiada resistencia...

    Lo mismo puede darle no conocer prácticamente quien es su partenaire, masturbarse en cualquier rincón de la ciudad y en cualquier momento - incluido en sus horarios de trabajo-, a consumir pornografía via internet -su PC está tan infectada que su jefe le llama la atención cuando viene la gente de Sistemas a revisar la red-, establecer relaciones completamente ocasionales, contratar prostitutas o sentirse seducido a incorporarse a los juegos eróticos del cuarto oscuro de un club gay.

    La interesante mirada de Steve Mc. Queen en éste, su segundo largometraje (el primero es "Hunger" no conocido en nuestro pais), hace que la historia no pase justamente por los lugares comunes ni por el interés de mostrar escenas subidas de tono (como mucha de aquellas en la que la prensa previa intenta detenerse) ni de bajar ningún tipo de discurso.

    Mc. Queen se juega por mostrar mediante diferentes viñetas, situaciones, momentos pequeños de ese infierno personal de Brandon: la imposibilidad de conectarse con sus pasiones, con sus afectos, con su deseo interior. Su imposibildad de sentir.

    Y si bien, hay como un "descenso a los infiernos" que se muestra en tantas películas relacionadas con el tema de las adicciones, el mundo de Brandon se resquebraja todavía más cuando aparece en escena, visitando su departamento neoyorkino, su hermana Sissy (Carey Mulligan, de "An education- Enseñanza de vida", recientemente vista en "Drive" y "Nunca me abandones").

    Ya ingresados en la profundidad de la historia, Mc Queen retrata a esos dos hermanos que se atraen y se repelen casi con la misma intensidad. Dos almas que evidentemente necesitan refugiarse uno en el otro, pero no saben cómo.
    Recortados de su historia familiar, poco sabemos de lo que haya pasado, pero nos queda claro que han atravesado momentos que los han lastimado, y mucho, y que hoy, adultos, todavía no pueden encontrar su lugar. Y que aún siendo ellos mismos, los que tienen la posibilidad de repararse el uno al otro y reconstruirse, no encuentran la forma posible de entenderse y de acompañarse.

    Es increible que el mismo Fassbender que vimos algunas semanas atrás en "Un método peligroso" o el Magneto de "X-men" se meta en la piel de Brandon y logre componer con tanta fidelidad la fachada de seguridad y seducción que tiene su personaje en la faceta exterior -su mirada pública-, como internarse en las zonas más oscuras a las que el director accede con sólo mostrar algunos de sus actos privados. Sin poner una mirada censora o de prejuicio respecto de lo que el protagonista hace, sencillamente los retrata, y en eso radica su fuerza y su espontaneidad.
    Es éste indudablemente el elemento fundamental de "Shame" : el hecho de que Mc Queen deje correr a sus criaturas sin sentenciarlas, sin someterlas a ningún juicio de valor, permitiéndoles ser, con todas sus contradicciones y con todas sus imposibilidades.

    Fassbender y Mulligan se bridan completamente a ponerse la piel de sus personajes en dos composiciones avasallantes (además Mulligan tiene una escena donde hace un cover de "New York, New York" completamente antológico), llenas de matices y con una entrega absoluta.

    Para ese momento, va a ser difícil no haber caido en la hipnótica cámara con la que Mc. Queen nos presenta la historia, habernos dejado llevar por un derrotero personal tan íntimo, y sufrir junto con los personajes. Y ahi es donde "Shame" crece y se agiganta, mucho más que en un simple desnudo o un encuentro sexual.
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  • El líder
    El líder
    Revoleando Butacas
    Danza con lobos

    Entre los estrenos de esta semana se encuentra "El Lider" protagonizado por Liam Neeson, título que a simple vista, comercialmente, resulta poco atractivo y que en otros mercados se lo conoció como "Un dia para sobrevivir" e "Infierno Blanco" que hacen una mayor referencia a lo que sucede en el film.

    Un grupo de trabajadores de una refinería de petróleo toma un avión que los llevará a sus hogares para un descanso de dos semanas de vacaciones. Pero increiblemente en el trayecto, el avión sufre un accidente fatal y se estrella en el inhóspito escenario de las montañas de Alaska.

    Pasados los primeros momentos en donde reina el caos y la confusión por el accidente mismo y por la pérdida de la mayoría de los compañeros, John Ottway (Liam Neeson) tomará finalmente la conducción del grupo de los ocho sobrevivientes de la tragedia e intentarán aplicar el lema "la unión hace la fuerza" para intentar salvar sus vidas.
    Ottway había sido contratado por la refinería como un tirador especialista, para tratar de mantener a los osos y otras bestias, alejadas de la refineria y que los obreros no sufriesen ningún tipo de ataque.
    Por lo tanto, parece ser la pesona ideal para tomar las riendas de ese grupo que tendrá que lidiar no solamente con las heridas que lleva cada uno producto del accidente, sino también con las inclemencias del tiempo, de una geografía muy particular.
    No solo el clima y el escenario serán un peligro para los protagonistas sino que por sobre todo deberán escapar en todo momento de una feroz manada de lobos a riesgo de perder la vida.


    El director de la remake para el cine del éxito televisivo que fue "Brigada A" y de "Smokin'Aces" elige un relato en dos tiempos que se entremezclan pero que están completamente bien diferenciados dentro del relato, que no logra amalgamarlos del todo.
    Por un lado corre el relato de aventuras, de supervivencia en este ámbito hostil y peligroso en donde la historia gana en ritmo y en suspenso.
    Pero para darle una cierta entidad dramática, el guión contrapone escenas (mediantes flashbacks o mediante relatos de los protagonistas) en donde el tono melodramático quizás sumamente excesivo, corta por completo el ritmo del relato de acción y prolonga demasiado (dura casi dos horas) un film que hubiese ganado en concreción.
    El hecho de ahondar en las historias personales nos explica cada uno de los "infiernos" particulares a los que ya estaba sometido cada personaje, muy previamente al "infierno" que viven ahora y en cierto modo hace que cada uno de ellos gane una entidad dentro de la historia. Pero como los dos planos se encuentran demasiado inconexos, quedan como aparatadas de la historia principal y tampoco tienen un sustento dramático o un desarrollo dentro de la historia.
    Parecen, por momentos, servir al guón sólo para que la acción central no se focalice en un sólo escenario y el peligro de la manada de lobos no aparezca siempre como un sólo y único tema, pero no logra ser funcional al resto de la trama.

    El elenco es sumamente compacto y sobresale, por supuesto, el protagonismo de Liam Neeson (quien últimamente parece más destinado a los papeles en las producción de suspenso y acción que volver a una buena historia épica o un drama que son los que le dieron el prestigio con el que actualmente cuenta) quien lleva el peso dramático durante absolutamente toda la película y cuenta con un equipo homogéneo de actores secundarios que no han tenido trabajos destacados dentro de los estrenados en nuestro pais anteriores a éste. Excepto por un completamente irreconocible Dermot Mulroney ("La joya de la familia" "Identidad Secreta" "La boda de mi mejor amigo") en un rol diferente a los que nos tiene acostumbrados.

    Con una estructura que remite demasiado al gran clásico de Agatha Christie "Ten little indians - Diez indiecitos" nada es demasiado original ni sorprendente y tampoco hay demasiados enigmas por revelar más que la spervivencia del equipo de 8 trabajadores, los que se irán exponiendo a los momentos más límites, incluso lindantes a otro film del género "Viven!" al que alguno de los protagonistas, hace referencia.

    Liam Neeson ("Desonocido" "Chloe" "Furia de titanes" y la inédita "After Life-Despues de la vida" entre tantas otras y muy recordado por su protagónico en "La lista de Schlinder") se maneja con el oficio de siempre y con la máscara ideal, que tiene una mezcla perfecta, que sabe utilizar tanto en las escenas de acción y suspenso como en aquellas donde el film pretende cobrar un tono más dramático. Es en ese momento, justamendo, donde "El lider" suena como demasiado forzado, una historia de acción impostando un tono pretenciosamente dramático que no le cabe.
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  • Las mujeres del 6° piso
    Las mujeres del 6° piso
    Revoleando Butacas
    La tentacion vive arriba

    En el marco del París de los sesenta, un agente de bolsa, de vida acomodada y bastante burguesa verá conmocionada su cotidianeidad con sus nuevas vecinas de edificio.
    Él es Jean-Louise Joubert, en la piel de Fabrice Luchini, nuevamente luciendo muy fresco y hasta ingenuo en un nuevo rol de comedia, tal como habia jugado ya en "Potiche - Las mujeres al poder" como marido de Catherine Deneuve en el homenaje sesentoso de Francois Ozon.
    Sandrine Kiberlain -bella y elegante como siempre, a quien recientemente vimos en "Un affaire d'amour" y pronto será la maestra de "Le petit Nicolas"- es Suzzane, su esposa, arquetipo de la mujer de la alta sociedad. Fria, distante, consumiendo su tiempo en actividades sociales y con un vínculo distante y poco afectuoso con su esposo.
    Completa el panorama familiar un hijo que asiste a un colegio pupilo, razón por la cual sólo comparte algunos fines de semana con ellos.

    El frágil mundo de Suzanne entra en problemas cuando el personal de servicio que se encontrabaja trabajando en su casa presenta la renuncia.
    Ese será el momento donde irrumple María, la nueva mucama de la familia, interpretada con una mezcla de candor y mucha sensualidad por Natalia Verbeke (de extensa carrera en el cine español e intervenciones en el cine nacional "El otro lado de la cama" "El método" "EL hijo de la novia"). María es una de las mucamas españolas que se han instalado en unos cuartos pequeños del sexto piso del edificio, huyendo a cualquier precio del régimen franquista que azotaba en ese momento a la sociedad española.

    Planteada como una contraposición de dos universos que parecen no tener puntos de contacto, al tándem de mucamas españolas (entre las que se encuentran la siempre pintoresca Carmen Maura -quien ha sido nominada al César como mejor actriz de reparto por este trabajo- componiendo a la tía de Verbeke, Lola Dueñas, Berta Ojea y Nuria Solé entre otras) que se muestran alegres, dispuestas, de espíritu libre y con una chispa especial que se opone fuertemente la pintura de burguesía francesa. Mucho más estructurados, acartonados y hasta con un semblante sinceramente poco feliz.

    No faltará mucho para que Joubert se vea seducido por ese universo que se desarrolla paralelamente a su vida, en ese sexto piso tan diferente al suyo.
    A medida que vaya conociendo ese micromundo y avancen los días, Joubert se sentirá particularmente atraido por Maria que lo dispone hacia una relación de disfrute muy particular en su vida, en un terreno para él, desconocido por completo.
    Pero nada es perfecto, obviamente, y María también tiene asuntos de su pasado a cuestas que irán influyendo en sus decisiones estando además siempre presente la figura de su tía quien advierte rápidamente lo que está pasando entre ellos.

    A pesar de algunos momentos con toques de drama, "Las mujeres del Sexto Piso" no pierde en ningún momento el espíritu alegre de comedia, intentando no sólamente entretener sino brindar al mismo tiempo, un pequeño fresco social de esa época, mostrando a dos grupos tan contrastantes y diferentes y con dos formas completamente opuestas de abordar la vida y el disfrute.

    Aún cuando Le Guay (de quien comercialmente no se ha estrenado ningún film en la Argentina) aborda esas diferencias desde un lugar que puede sonar tradicional y estereotipado, acierta en recurrir a este artilugio de mostrar un esquema conocido, con el efecto de causar la inmediata adhesión del espectador en el ritmo y la situación a la que nos quiere llevar.

    Como una pequeña fábula de la irrupción de algo distinto en la vida de Jean - Louise, el director trabaja en un tono de comedia amena, administrando tanto los toques de humor (personificados mayoritariamente en la relación de Carmen Maura con sus amigas mayores), pequeñas dosis de drama (sobre todo en algunos momentos de la siempre exacta Lola Dueñas que entrega también un trabajo con matices interesantes y además en las situaciones donde el peso del pasado recae en María para tomar decisiones sobre esta nueva relación que se plantea) y un hilo romántico para esta historia que suena creible y entretiene.

    Impecable en los rubros técnicos (ha sido nominada también al César como mejor diseño de vestuario y mejor decorado) "Las mujeres del Sexto Piso" se constituye en un agradable pasatiempo con muy buenas actuaciones y una historia sencilla pero efectiva.
    Ya lo decía Marilyn, la tentación vive arriba. En este caso, en el sexto piso.
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  • Tenemos que hablar de Kevin
    Tenemos que hablar de Kevin
    Revoleando Butacas
    Tilda cria cuervo(s)


    Tan desordenada como la mente de Kevin, la tercer película de Lynne Ramsay (de quien se vio en nuestro pais "El viaje de Morvern - Morvern Callar" con Samantha Morton), nos presenta un puzzle para que vayamos descontruyendo a medida que transcurren las escenas.

    Nada está narrado cronológicamente y es quizás en ese punto donde radica el mayor interés que tiene el espectador en ir descubriendo lentamente el suceso impresionante que fue el punto de inflexión para esta familia tipo y que la ha diezmado por completo.

    No es tarea simple penetrar en el universo que plantea la directora, sin embargo hay algo hipnótico en cada una de las escenas, sobre todo en aquellas en donde Kevin transita entre sus 6 y 8 años y se muestra naturalmente el grado de violencia y de maldad con el que trata a su madre Eva (nuevamente un trabajo más que descollante de la gran Tilda Swinton injustamente olvidado a la hora de las nominaciones a los premios Oscar de este año).

    En forma casi permanente se establece la duda de si Kevin es el resultado de una imposibilidad de empatizar con el mundo que lo rodea, si sencillamente es un niño "dificil" que su madre no puede ni pudo manejar o si hay un componente natural para que Kevin se incline a desplegar su maldad gozando en cada uno de sus actos. O es más fuerte el deseo de llamar la atención que borra los límites de cualquier normalidad y lo conduce a una especie de locura? Es una reacción casi lógica a la falta del amor filial de su madre?

    Narrada casi permanentemente desde el punto de vista de Eva y entretejiendo y conectando diferentes imágenes y momentos que su mente asocia desordenadamente, la narración se establece de una particularmente original. Casi construida como un "racconto" personal, el eje central es el derrotero moral que tiene la protagonista sobre el hecho de haber contribuido directa o indirectamente a la formación de un "monstruo" dentro de un ambiente familiar en donde se intentó dar lugar a la comprensión pero quizás faltaron establecer claramente los limites.

    Ezra Miller también brilla en los momentos más psicópatas de Kevin donde una mirada punzante y diabólica desestabiliza a una madre que no sabe cómo contenerlo, cómo reaccionar.

    Kevin además disfruta mostrándole a su padre una cara antagónica, completamente opuesta, a la que muestra con su madre y estableciendo de esta forma un peligroso triángulo entre ellos.

    Pero son mucho más despiadadas todavía las escenas que protagoniza el pequeño Jasper Newell que representa a Kevin durante su infancia. El grado de maldad y manipulación de este pequeño Kevin generan una repulsión muy fuerte en el espectador. La imposibilidad de Eva de traspasar prematuramente algunas barreras y ofrecer su amor hace que las cosas paulatinamente se sumerjan más en las aguas del descontrol y la violencia.

    Mediante algunas escenas donde la madre es juzgada y menospreciada en la mirada social nos vamos dando cuenta del impacto que ha tenido lo que Kevin ha hecho -un drama que ha pasado de la intimidad de su casa, de su nucleo familiar a un estado público-, pero el rompecabezas se irá armando a medida que el guión aporte mayores datos. Siempre nutriéndose del impacto de una escena, de un acto, sin abundar demasiado en palabras -los dialogos son más bien líneas cortas y lacerantes entre los personajes y en las primeras escenas hasta pareciese que Kevin padece de autismo por la falta de comunicación verbal con sus padres -, luego se irá develando eso tan terrible que ha sucedido y que es el eje central de la historia.

    Y allí, mostrando sólo algunos elementos para que de a poco se vaya develando lo que Kevin ha hecho, es donde la película de Ramsay gana en complejidad narrativa y en contundencia dramática.

    Con un registro lacónico y a la vez directo, Lynne Ramsay logra sumergirnos en el universo de esta familia contando con Tilda Swinton para Eva en una labor intensa y acertada, transmitiendo en sus miradas la desesperación y la angustia que la embarga, John C. Reilly como el padre y como ya fuese dicho acierta con Ezra Miller y Jasper Newell para duplicar la maldad de Kevin y hacerla traspasar la pantalla.

    Cualquier familia quisiera ocultar los problemas, lo que subyace, "lavando los trapos sucios en cada casa". Pero lamentablemente la fuerza de la psicopatía de Kevin hace emerger el problema causando irreparables consecuencias y en "Tenemos que hablar de Kevin" queda también explícita esa marca de que todo lo que no se resuelve termina impactando fuertemente quizás en un punto donde no haya retorno ni solución alguna.

    Tenemos que hablar de Kevin y de tantas otras cosas....
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  • La suerte en tus manos
    La suerte en tus manos
    Revoleando Butacas
    La música del azar

    Daniel Burman viene trazando su trayecto dentro del cine nacional, con un estilo propio.
    Aunque los resultados no siempre sean sobresalientes, hay una temática y un interés por ciertos temas que el director revisita en cada una de sus películas y que el público celebra como marcas de un auténtico Burman así como otros cineastas consagrados como Trapero o Caetano tienen las suyas propias.

    En el caso de su última película "La suerte en tus manos", volvemos a encontrarnos al barrio de Once como escenario excluyente de muchas de sus escenas (al igual que como sucedía en "El abrazo partido" y el típico emprendimiento familiar que ha quedado como legado), diferentes tópicos de la cultura judía -y hasta una deliciosa banda guiada por un rabino, teloneros en un show que se llaman "Los rabinos de la nada"-, los lazos familiares y más particularmente los lazos filiales, cómo encarar la paternidad en tiempos modernos (tema que comparte con "Derecho de Familia" quizás una comedia mucho más lograda) y haciendo foco también en el tema de la pareja en las diferentes generaciones (tema en común con "El nido vacío" y su conflicto generacional).

    Burman ya nos tiene acostumbrados a que habrá que ir enhebrando pequeños detalles que se van deslizando, pequeñas marcas por donde nos sugiere que abordemos la historia a través de los cuales nos cuenta lo que les va pasando a sus personajes (un novio de la mamá que abraza a los chicos "ajenos", promesas incumplidas por un pececito que falta en la pecera, un persona que extraña a su pareja fallecida de la que hace añares que se encuentra separada, una conversación de amigas en donde se ríen de la falta de sensualidad en la pareja, los chicos que dicen "pero pa, hoy no nos tocaba con vos" en alusión a la naturalidad con que los hijos toman la separación de sus padres y la adaptación a los tiempos que corren ... y así tantos otros).

    En el caso de esta historia en particular, el protagonista es Uriel -el cantante y compositor Jorge Drexler en una actuación que realmente sorprende por su corrección e incluso porque el cantante le puede sacar el jugo en más de una oportunidad- un separado con dos hijos, en plena crisis de los cuarenta, mentiroso (compulsivo?), amante de los "telos" y con algunas otras obsesiones. Juega Poker -mucho-, atiende la financiera que es el negocio de la familia y le preocupa, en cierto modo, el arrollador éxito que tiene con las mujeres a partir de su separación.
    Así arranca la narración de "La suerte en tus manos", cuando justamente Uriel visita a su médico de confianza (simpatiquísimo Luis Brandoni en un papel pequeño pero al que le saca el mayor provecho) planteándole la necesidad de hacerse una vasectomía para no poner en juego su parternidad una vez más.

    Todo es nada, finalmente, y por más que haya muchas mujeres a su alrededor, el espíritu de Uriel no pareciera necesitar cualquier mujer, sino UNA mujer, más precisamente Gloria, a quien había conocido hace tiempo atrás y de la que se separó sin que mediara de parte de ella ninguna explicación.
    Ella (Valeria Bertuccelli) por esas vueltas del destino -y del guión, por supuesto- reaparece en la vida de Uriel para poder dar una nueva oportunidad a formar una pareja, a establecer un vínculo ya más maduro y encarar las cosas desde otro lugar.
    Para ella es un momento particular, porque esta recién llegada de Europa debido a asuntos que viene a arreglar en Buenos Aires a raíz de la muerte de su padre. Por lo tanto, no solamente tendrá que reacomodar a Uriel dentro de su historia sino que también tendrá que revisar sus vinculos familiares -lazos a los que el director parece sucumbir en todo momento- y lidiar con una madre completamente ególatra que dificilmente puede mirarla, personaje a cargo de Norma Aleandro.

    El planteo inicial tiene mucha fuerza y los guionistas parecen saber exactamente de lo que están hablando a la hora de retratar a un cuarentón dispuesto a "barajar y dar de nuevo". Pero a lo largo del desarrollo el dúo Burman-Dubcovsky no logre dar con el impacto inicial y comienza a desplegarse una segunda parte donde a raíz de una de sus mentiras, Uriel necesita contactar a alguno de los integrantes de la trova rosarina, en su recital-regreso en Buenos Aires donde pierde la potencia y la efectividad del retrato de la primer mitad del filme.
    Si bien todo lo relacionado con este recital y su mentira de "manager" del grupo es la parte más floja del film porque diluye ese planteo inicial en donde se ponía acento en la búsqueda del amor y la necesidad de darse la oportunidad de construir una nueva pareja (donde justamente Burman tiene un bisturí detallista que se evidencia en las lineas de diálogo y en los comportamientos de sus personajes), gana para algunos de nosotros en el recuerdo de poder volver a escuchar alguna de las grandes canciones de nuestra adolescencia, plena de un sabor nostalgiosamente ochentoso -"El témpano" "Canción del Pinar" "Se esfuerza la máquina" entre otras y disfrutar de Baglietto / Garré / Goldin / Abonizio-.

    Drexler realmente sorprende positivamente soportando el peso de un protagónico a sus espaldas.
    Valeria Bertucelli vuelve a demostrar su timing y su talento para la comedia, la frescura y la espontaneidad con la que suele jugar sus diálogos, pero lamentablemente no aparece nada nuevo en el personaje de Gloria que ya no nos haya mostrado en sus trabajos anteriores -y eso realmente es algo que resta autenticidad porque todo el tiempo parece un personaje ya visto en alguno de sus otros films-.
    La pareja se muestra solvente en sus trabajos en forma individual pero no logra transmitir la fuerza del encuentro que el guión plantea.
    Hay algo que no aparece cuando ambos intentan complementarse en pantalla. Pareciera que falta un poco más de química, un poco más de sintonía aunque sin embargo es creíble la pareja que forman -aún cuando hay momentos en que se muestra algo "forzada".

    Sin duda que más allá de la pareja protagónica, los roles secundarios condimentan las situaciones y hacen la diferencia.
    Tanto Norma Aleandro como Luis Brandoni conocen de sobra su oficio y sacan partido de cada una de las escenas que les tocan en suerte. Eugenia Guerty como una de las amigas de Gloria nuevamente muestra su chispa para la comedia y Gabriel Schultz y Salo Pasik completan un elenco secundario sin fisuras y con excelentes momentos.

    Con algo más para contar que su opus anterior "Dos hermanos" en donde lo dicho no tenía un lugar tan preponderante, sino que se nutría más de los climas que se iban generando entre los personajes que eran casi excluyentes en la trama (dupla Borges-Gasalla) en este caso, en "La suerte en tus manos", Burman retoma vuelve a poner el énfasis en los diálogos.
    Esos diálogos que siguen imbuidos del espíritu de un Woody Allen vernáculo, volver a los guiños sobre el judaismo y la religión, ganar con el ritmo de sitcom y la frescura de la pintura costumbrista para hacer de sus personajes, seres queribles y creibles.

    Quizás se vuelque hacia un final demasiado desacompasado con el tramo inicial donde presentaba un cierto tono melancólico y un dejo más amargo que la hacía más interesante. Opta por darle a los personajes una solución más simple y facilista durante el último tramo que no tiene el nivel con el que se venía desarrollando la historia pero logra de todos modos una comedia (romántica?) que sobresale del promedio por una muy buena factura técnica y por una historia dinámica que cumple con el sano objetivo de entretener sin abandonar una mirada inteligente y experimentada.
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  • Un método peligroso
    Un método peligroso
    Revoleando Butacas
    Cronenberg al diván

    Basada en un guión del célebre Christopher Hampton (de quien hace poco vimos "Chéri" y firma también los guiones de "Expiación, deseo y pecado" "Relaciones Peligrosas" "El secreto de Mary Reilly" y "Carrington" entre tantas otras) quien a su vez adapta la novela “A most dangerous method” de John Kerr y la obra de teatro “The talking cure” de su autoría, "Un método peligroso" es, lejos, lo más flojo de David Cronenberg en este último tiempo.

    Cronenberg revolucionó con una nueva forma de narrar, el cine en los inicios de los ochenta. Con un cine de género que no era exactamente de terror ni de suspenso, su mano y su mirada de los personajes hacía la diferencia. Sus primeros éxitos son "Scanners" "Cuerpos invadidos" y un gran hit: "La mosca" donde ya la firma de Cronenberg como director garantizaba todo un estilo.
    Le siguieron propuestas mucho más arriesgadas donde quiso adentrarse en protagonistas más inaccesibles y complejos como en "Pacto de Amor/Dead Ringers" y los gemelos ginecólogos más perversos de la historia del cine interpretados por Jeremy Irons, "M. Butterfly" y la ambigüedad sexual de la famosísima ópera llevada a la pantalla y una deslumbrante y arriesgadísima adaptación de un gran libro de Burroughs "Festín Desnudo / Naked Lunch".
    Ya en una búsqueda de un cine más personal, se adentra en otro tipo de conflictiva en sus últimos opus y nos brinda dos filmes de gran factura como "Promesas del Este" y "Una historia Violenta" en donde no pierde su sello personal, pero apuesta a una madurez del relato y un registro menos arriesgado.

    Analizando entonces su carrera, "Un método peligroso" no puede leerse como más que un gran traspié, muy por debajo del nivel que Cronenberg nos tiene acostumbrados.

    En este caso, el relato se inicia en el momento en que el Dr. Carl Gustav Jung comienza a tratar a una nueva paciente, Sabina Spielrein, una mujer con un traumático pasado que debe sobreponerse a las heridas que le dejó un padre violento.
    Jung decide recurrir a Sigmund Freud, en pleno momento del desarrollo de la teoría del psicoanálisis, una nueva terapia que se apoyaba en el uso de la palabra y que en ese momento, aún estaba en pleno desarrollo y con ciertas inestabilidades.
    Es por ello que el relato discurre como entre dos andariveles que si bien se entrecruzan, la puesta los diferencia perfectamente.
    Si bien le da prioridad al tratamiento del caso de Spielrein y es justamente ella la que triangula el vínculo y se relaciona tan fuertemente con estos dos hombres, el otro punta del relato es la rivalidad intelectual Freud-Jung. Y desde el planteo y la puesta de Cronenberg, el ritmo, el compás y la presencia de ambos sub-relatos, es completamente diferente.

    Obviamente que el plato fuerte del film para los amantes del psicoanálisis es ver a dos monstruos en acción y recrear estos históricos encuentros, pero lamentablemente es justamente en esos momentos donde los diálogos se hacen algo tediosos y bastante complicados de seguir y la historia se "aplasta" contraponiendose con momentos más dinámicos cuando alguno de ellos se enfrenta a Spielrein.
    El vínculo Jung-Freud está mucho mejor resuelto en los momentos epistolares, más calmos y distendidos, donde se puede disfrutar como espectador, del pensamiento de ambos.
    Pero se torna extremadamente complejo y sobrecargado de palabras en los momentos de esgrima verbal, donde el contrapunto y la velocidad del diálogo hace que sea dificilmente disfrutable aún cuando los temas sobre los que discurren son sumamente interesantes (la represión sexual, el masoquismo, las pulsiones y los impulsos).

    Como puntos a favor, podemos decir que Cronenberg logra una excelente recreación de época con un diseño de producción, vestuario y fotografía, delicados y al servicio de la historia.
    En el terreno de las actuaciones Viggo Mortensen es Freud en una actuación interesante, algo contenida pero acertada y con una máscara que lo favorece y de la que Mortensen se apropia y aprovecha.
    Michael Fassbender sobresale en un Jung con todas sus contradicciones, entre la pasión, la profesionalidad y el cientificismo y logra ser el mejor del trío interpretativo principal. Una pequeña participación de Vincent Cassel como el trágico Otto Gross, suma un aporte interesante dentro del elenco.

    Pero un capítulo aparte merece la interpretación de Keira Knightley en el papel de Sabina. Evidentemente confundida en el armado de su personaje y sobre todo en las escenas iniciales, la sobreactuación, sobreabundancia de gesticulación e infinidad de tics que despliega Knightley hasta llega a hacer molesto el discurrir del primer tramo del film.

    Totalmente desajustada y fuera de registro con el resto del elenco, es increible que un director talentoso como Cronenberg no haya dado en la tecla para que justamente una actriz como Knightley, acostumbrada a encarnar algunas heroínas de la época.
    Después, ya en la segunda mitad del film, hay algunos momentos en donde lo etéreo de su figura hace presente ese objeto de deseo sobre el que gira y se contruye un ícono de la psicología moderna.

    Como saldo, un conjunto de partes interesantes que no logran ser en ningún momento más que el todo. Dos personajes fuertes, pilares en la búsqueda científica, una excelente interpretación de Fassbender y un diseño de arte delicadamente deslumbrante no alcanzan para mantener el interés y que "Un método peligroso" se gane un buen lugar dentro de la obra de un cineasta que ha logrado sacudir las estructuras.
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  • Un dios salvaje
    Un dios salvaje
    Revoleando Butacas
    Peleándose como chicos

    No quisiera entrar en la polémica de "Consideramos como cine, una obra de teatro filmada casi sin poder romper con el esquema netamente teatral que impone la obra?".
    Porque de todos modos hay adaptaciones de obras teatrales absolutamente geniales que nos responderian ampliamente la pregunta.

    Sin ir más lejos es prácticamente imposible pensar que "Incendies" la brillante pelicula canadiense de Denis Villeneuve, es, en realidad la adaptación de una obra de teatro de Wajdi Mouawad, que forma parte de una hermosa trilogía.

    O por nombrar algunos otros ejemplos, están los ganadores del Oscar al mejor guión adaptado, donde los límites teatrales están muchisimo más difusos, como en "La Laguna Dorada" de Ernest Thompson, "Conduciendo a Miss Daisy" basado en la obra de teatro de Alfred Uhry o "Relaciones Peligrosas" la delicada película con que Stephen Frears llevó a la pantalla a la obra de teatro de Chistopher Hampton.

    Polanski, lamentablemente esta vez, trabaja con una idea que ya es ancestral, como en el "Huis Clos" de Sartre donde el encierro hace explotar a cada uno de los personajes. Siguiendo el texto de Yasmina Reza (famosa autora conocida también por su exitosísima "ART") ahora se enfrentan y se entrecruzan estos cuatro personajes en un lujoso departamento de Manhattan.

    El hecho por el cual ambas parejas están reunidas es porque el hijo de una de ellas ha agredido al hijo de la otra pareja. No fue un simple juego de niños ni mucho menos, fue una agresión con un palo que provocó que el damnificado se quedara con un par de dientes menos...

    Por un lado, los padres del agredido, son Jodie Foster y John C. Reilly, anfitriones de la reunión. Por otro lado -o en la otra punta del ring, digamos- los padres del agresor son Kate Winslet y Christoph Waltz.

    A los pocos minutos de correr la acción, se están despidiendo en el pallier del edificio, esperando el ascensor e inexplicablemente la pareja invitada ingresa nuevamente al departamento de los anfitriones una vez que aparentemente había quedado todo bastante en claro.

    Con la excusa de un café, siguen charlando y supuestamente sacándose chispas y lo que a Reza le parece políticamente incorrecto, dista mucho de lo verdaderamente revolucionario aún en materia de teatro. En la local "El gran deschave" o en el superclásico "Quién le teme a Virginia Wolff?" realmente la violencia verbal y lo dicho cobraba una presencia fuerte en escena, no así en "Un dios Salvaje", pieza sumamente sobrevalorada, con pocas condiciones para su trasposición cinematográfica, habiendo ya diferentes films que hablan de la violencia escolar y de las familias que la sufren desde cualquiera de las dos puntas que son mucho más interesantes (sin ir más lejos, se encuentra próximo el estreno de "Tenemos que hablar de Kevin" Crítica aquí).

    Reza juega con parlamentos supuestamente revulsivos, irreverentes y rupturistas, cuando no son más que algunos dardos livianos entre dos parejas semi-acomodadas, clase media con algunas diferencias. Mientras que en "Quien le teme..." los protagonistas se vomitaban crueles reproches y verdades, acá a duras penas en algunos momentos el guión realmente logra un punto de interés.
    Mucho palabrerío para que finalmente haya muy pocas cosas interesantes que decirse, defecto que ya por supuesto tenía la pieza original y que inexplicablemente tuvo una trasposición al cine cuando ya desde su ámbito teatral carecía de verdadero efecto.

    Obviamente que Polanski cuenta con cuatro protagonistas de primer nivel y eso es lo único que logra mantener medianamente el interés.
    Aunque Jodie Foster no logra dar demasiado con la carnadura del personaje (trabajo que en la puesta de teatro local estaba brillantemente a cargo de María Onetto), John C. Reilly, como su esposo, sí logra encontrar la vuelta para jugar la oposición con el marido de la pareja "contraria".
    Kate Winslet aprovecha algunos momentos de lucimiento de su personaje para hacer verdaderamente la diferencia -aunque lejana de sus trabajos anteriores- y Christoph Waltz, quizás el personaje menos amigable de la pieza, demuestra que puede brillar aún cuando le toca el papel menos agradecido de la obra.

    Un juego de alianzas que se van modificando en los distintos momentos de la obra, pivotando entre diferentes puntos de vista y la genial frase de Groucho Marx que los pintaria de cuerpo entero a cualquiera de ellos cuatro: "Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros" dado que el juego que propone Reza es el de justamente no tener un lugar definido sino ir cambiando a medida de la conveniencia de cada uno de ellos.

    El espíritu de una pieza que no alcanzaba a remontar vuelo en ningún momento, tiene ese mismo espíritu durante toda la duración del film aunque Polanski con su manera de filmar, trata de transformarla en interesante y de encontrar la manera de introducirnos en ese duelo de parejas que tiene mucho de cliché, de frase hecha, de todo lo siempre dicho y muy poco de originalidad.
    En algunos destellos lo logra, en otros momentos, se lo extraña muchísimo.
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  • Amor por siempre
    Amor por siempre
    Revoleando Butacas
    Preparen los pañuelos

    Nicole Kassell, la misma directora de "El hombre del bosque" con Kevin Bacon, cambia completamente de registro para contarnos una historia más convencional, que ya se ha visto demasiadas veces en el cine y a la que sólo en algunos momentos logra darle una vuelta de tuerca.

    El atravesamiento de una enfermedad terminal, con sus distintas variantes y en sus distintos registros es un tema demasiado visitado en el cine y el teatro -sin ir más lejos hace dos semanas se estrenó "50/50" lidiando con el tema del cáncer pero desde un lugar que se permitía jugar incluso con un ritmo de comedia (Reseña)-. Y se presenta como más fuerte y más subrayado cuando la enfermedad es cáncer, es entonces cuando pareciera que el melodrama ya está prácticamente asegurado.

    Y en este caso el guión cuenta la historia de Marley (Kate Hudson intentando vibrar en un rol un poco más "comprometido" para su carrera luego de algunos traspiés en películas que no han tenido demasiada trascendencia) una mujer exitosa en su trabajo, con una vida aparentemente tranquila y sin sobresaltos, cuando es diagnosticada con un cáncer de colon terminal.

    Esto, en apariencia no modifica sus fuerzas y sus ganas de vivir, pero obviamente tendrá notables dificultades en el momento de sobrellevar esta noticia, comunicarla a su familia y seguir sosteniendo su trabajo cuando su punto de vista sobre la vida, ha cambiado, por supuesto, drásticamente.

    Su encrucijada queda planteada cuando durante su tratamiento, Marley se enamora del Dr. Julian Goldstein (uno de los ingresos de Gael García Bernal a la factoría hollywoodense), quien la guia en su evolución y queda impactado por el espíritu de lucha y el buen humor con el que Marley encara su diagnóstico.

    Sólo con resumir algunas de estas líneas del guión, el espectador más avesado que haya tenido la oportunidad de pasar algunos años de su vida en las butacas del cine de barrio, ya seguramente ha visto esto en una, dos, tres o mil ocasiones...

    El guión no aporta demasiados elementos novedosos sino que quizás su objetivo haya sido el de poder contar en forma interesante y de factura atractiva, esta historia sumamente convencional sin tener mayores pretensiones.

    Kassell, sin embargo, si bien no cuenta con un guión brillante, SI cuenta con un elenco de primeras figuras desplegando interesantes trabajos en los roles secundarios.

    Lucy Punch como la amiga de Marley (a quien vimos en la versión americana de "La cena de los tontos" y sobre todo en "Conocerás al hombre de tus sueños" de Woody Allen), Peter Dinklage (el enano de "Muerte en un funeral" y la inédita y brillante "The Station Agent"), Treat Williams como el padre de Marley y sobre todo una madre de libro que encarna Kathy Bates (casi tan genial e insoportable como la Anjelica Houston de "50/50") hacen que pese a la liviandad del argumento la película sea sumamente llevadera.

    Como adicional, una aparición angelical de Woopi Goldberg completa este ensamble de roles secundarios que sostienen fuertemente a la pareja principal.

    Allí está Kate Hudson como Marley, con su belleza y su simpatía a flor de piel, más creíble en los momentos de comedia que en los más dramáticos, pero saliendo completamente airosa del desafío de un papel diferente al que desempeña generalmente en la pantalla grande.

    Como su médico de cabecera encontramos a un Gael García Bernal alejado de otros roles donde parece estar más cómodo (ni que hablar de "Amores Perros" o "También la lluvia" de Icíar Bollain o "Y tu mamá también" por mencionar solamente tres de sus roles más emblemáticos) y lamentablemente brinda una actuación en la que se evidencia que no pudo terminar de encontrar su lugar en esta comedia romántica con toques de melodrama clásico.

    Al vínculo que tiene con Hudson, le falta magnetismo, no hay una fluidez y una química que facilite que uno crea convencidamente lo que se (nos) pretende contar. Es más, en algunos momentos, pareciera que uno está esperando que aparezcan algunos de los personajes secundarios que levantan mucho más la película que la historia principal en si misma.

    Aún con los apuntes de un guión con pocas sorpresas y de una historia ya visitada -y más de una vez-, los buenos trabajos actorales y la correcta dirección de Kassell hacen que la película si bien no se destaca, pueda tener resultados dignos, sin que esto signifique que sea un film inolvidable. Ni mucho menos.
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  • Novias - Madrinas - 15 años
    Mucha tela para cortar

    Evidentemente los hermanos Levy, directores de este documental, han pasado muchas horas entre las telas de la sedería "Kreal", empresa familiar y único escenario de este pequeño documental que nos lleva a recorrer en tan sólo 60 minutos, un universo de personajes que se encuentra escondido en un negocio del centro del barrio de Once.

    "Novias, madrinas, 15 años", presentada ya en el BAFICI, muestra un caleidoscopio de retratos personales tanto de los vendedores como del dueño. Y cada uno de estos vendedores, con una personalidad propia y definida, deja entrever sus rasgos característicos con el simple hecho de dejarlos hablar frente a la cámara para compartir anécdotas de sus inicios laborales, técnicas sobre el arte de atender al público, experiencias personales al haber trabajado tantos años para la misma empresa, secretos para cerrar una buena venta.
    Y de esta manera, van seduciendo lentamente al espectador que termina completamente inmerso en este microcosmos tan especial.

    Quizás el valor agregado que tenga es que, además, cada personaje dará ciertas pinceladas sobre los restantes, como un juego de espejos que se cierran sobre sí mismos y como una suerte de contraposición de las miradas propias y ajenas. Empleador, patrón, dueño por un lado y empleados, trabajadores, vendedores por el otro van armando un interesante rompecabezas que gana fuerza con la frescura con la que cada uno de ellos aborda a la cámara para contarnos parte de su historia.

    Si bien básicamente lo que trata de plantearse es la historia de cada uno de los empleados a través de sus experiencias, también son ellos los que van presentando a sus compañeros mediante algunos detalles más o menos sobresalientes del temperamento de cada uno.
    Obviamente, cada uno irá poniendo su cuota para terminar de construir al gran personaje del film que, en forma directa o indirecta, va sobrevolando todo el relato: Elías Levy, dueño del negocio y con un espíritu gruñon, cascarrabias, exigente y aparentemente inflexible.
    Todo el mundo sabe que el éxito o el fracaso de cualquier negocio está en formar un equipo, y ese espíritu de equipo, aún con sus contratiempos, sus diferencias, sus rasgos personales tan discímiles entre unos y otros, va aflorando permanentemente a lo largo de todo el documental. "Hay equipo", dirían los futboleros y sobre todo ... hay pasión.
    Los vendedores, algunos con más fuerza, otros con menos de acuerdo a sus rasgos más personales, todos sienten pasión por lo que hacen y han sabido crecer dentro del oficio y confesar finalmente el placer de cerrar una buena venta, cuánto más dificil, mejor.

    La mirada que cada uno de ellos tiene sobre si mismo y los sobre todo los fragmentos elegidos por los directores, privilegian una mirada directa, con mucho humor, con mucha frescura y básicamente apelando a la cotidianeidad que se impregna en las diferentes situaciones y en las anécdotas que se van desarrollando a lo largo el film.

    Completan el paisaje, la interacción de cada uno de ellos con los distintos tipos de cliente y sin duda la escena más divertida con la clientela es justamente la del dueño, explicando cómo procede con la gente que él sabe que viene a preguntar, a molestar, a hacerles perder el tiempo y que positivamente que no va a comprar nada.

    Quizás pueda tener una extensión demasiado breve y uno se queda con ganas de más, no solamente de un panorama más intenso de las vidas de los vendedores, sino que quizás se podría haber profundizado más en algunos temas que deja sugeridos o presentados, pero que no alcanza a desarrollar, sobre todo en algunos aspectos personales de cada uno de los protagonistas.
    Si bien todo lo contado es pequeño y como que hasta pareciera sin importancia, los directores, grandes conocedores de la empresa familiar, tratan de eludir cualquier hechura casera, cualquier familiaridad con algunos personajes para presentarlos y retratarlos como si hubiesen hecho una investigación por caminos más desconocidos.

    Como debut es altamente promisorio aunque de todas formas algunas elecciones estéticas perjudican el resultado final ya que el hecho de que la mayor parte del tiempo los personajes hablen a la cámara y que no hayan encontrado la posibilidad de hacer pié en el local de venta para incluir otros espacios de sus vidas personales lo presenta al trabajo como demasiado simple.
    Aún así la frescura, la originalidad del tema, la sinceridad con la que cada uno hace su aporte hacen finalmente de "Novias, madrinas, 15 años" un documental sumamente querible.
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  • Tan fuerte y tan cerca
    Tan fuerte y tan cerca
    Revoleando Butacas
    Tan fuerte, tan cerca, tan lejos de Foer

    Cuando hace algunos años cayó en mis manos la novela de Jonathan Safran Foer "Tan fuerte, tan cerca" sólo tenía la referencia de que se trataba del mismo autor de "Todo está iluminado" (que había tenido también su adaptación cinematográfica de la mano de Liev Screiber en "Una vida iluminada" con Elijah Wood) y no mucho más que eso.


    Lo que encontré, en ese momento, fue un texto totalmente rupturista, con una manera increíblemente creativa de contar una historia más allá de los valores literarios que uno pueda o no encontrarle. Una novela conteniendo fotos, páginas
    en blanco, correcciones en rojo, tarjetas personales de presentación, dibujos, más fotos, tachones, borrones y otras fotos más.
    Una novela que no solamente quería presentarse como una novela, sino que además se constituía -más allá de tocar algunos puntos sensibles de la reciente historía norteamericana- en una invitación a incorporarse como lector en la historia de una manera lúdica y que, por fuera de lo que se pretendía contar, habia un acento e interés especial en la forma de la propuesta y en los elementos que el autor ponía a disposición del lector al momento de desplegarla.


    Oskar, el niño portagonista y narrador central de la historia, es realmente un chico muy particular, cuya vida se ve alterada cuando pierde a su padre en en el atentado a las Torres Gemelas.
    En algún sentido, tanto en la novela como en la versión cinematográfica se hace un especial hincapié en presentarlo a Oskar muy hermanado con el famoso protagonistas de la novela de Mark Haddon "El curioso incidente del perro a medianoche", un niño introvertido, verborrágico, con una delgada línea dentro o fuera del Aspergher y un mundo interior complejo y profundo.

    Su mundo ya desequilibrado se perturba más aún, cuando descubre, revolviendo entre las pertenencias de su padre, un sobre con una llave y la palabra 'Black', escrita en él. La posibilidad de decodificar ese mensaje oculto en la llave junto con ese nombre y ninguna otra referencia adicional, hace que Oskar inicie una búsqueda exhaustiva a partir de estos pocos datos, cruzándose con distintos personajes en su obsesión por encontrar al "Black" que pueda finalmente vincularse con su padre.

    El guión de Eric Roth ( quien ha escrito "El curioso caso de Benjamin Button" "Munich" "El informante" o "Forest Gump" entre otros), lamentablemente no logra transmitir lo que Safran Foer propone en su libro.
    Una propuesta y de por sí difícil, lograr extrapolar el componente lúdico de la novela que incita al lector al juego literario y a desplegar la propia imaginación sobre el texto, esa todo un desafío. Roth, en las antípodas del juego de Foer, elige anclar en los fragmentos más melodramáticos de la idea, poniéndolos de relieve y navegando sobre aguas demasiado conocidas sin que exista una posibilidad de que el espectador pueda ir construyendo un rompecabezas propio.

    Pese a que acompañamos gustosamente a nuestro pequeño héroe Oskar en su cruzada alocada y desesperada (gracias a una intensa y carismática actuación de Thomas Horn donde Daldry se luce una vez más en la dirección de actores infantiles como en "Billy Elliot" sabiendo lo dificil que a veces resulta, aún en los momentos donde el niño luce más sobresaltado), este guión tan empeñado en buscar la lágrima fácil y el tono sufrido de casi todos los personajes le resta fuerza a la propuesta que tenia la novela original en cuando a la exploración de Oskar en un universo complejo e impenetrable al que debe enfrentarse, intentando reconstruir una identidad.

    El cast de super estrellas de Hollywood para los padres de Oskar no fue una buena elección ya que no son papeles sumamente importantes dentro de la historia.
    Sin embargo, Sandra Bullock como la mamá de Oskar que tiene una participación más importante que las breves apariciones de Tom Hanks, tampoco logra en ningún momento encontrar la cuerda precisa para esta historia. Con una pena exagerada y un tono monocorde a lo largo de toda la narración, tampoco suma a que la propuesta gane fuerza.
    Y es Max Von Sydow quien encuentra un poco más el estilo que tenía que imponer para un personaje a la vez querible, sufrido y complejo dentro de la historia.
    Con estos elementos, sin embargo, Daldry logra construir un film que obviamente daba para muchísimo más y para que se animara a alejarse de los convencionalismos y lograr un tono más personal e innovador dentro de su filmografía.
    Pero adhiere nuevamente a las fórmulas que tanto resultado le han dado como la ya mencionada "Billy Elliot" "Las Horas" y "El Lector" todos ellos, films participantes de los premios de la Academia.
    Daldry filma con una mirada estilo y una estética propia y se nutre de rubros técnicos impecables pero en este caso particular no logra que "Tan fuerte y tan cerca" se encuentre a la altura de un gran film, como para competir dentro de las diez mejores del año.

    Seguramente, alejada de la época de los premios, "Tan fuerte y tan cerca" podría haberse tomado como una historia interesante, bien contada aún con una extensión que podría haberse reducido para que ganara fuerza y evitando algunas reiteraciones (el protagonista escucha muchísimas veces los mensajes que dejó su padre en el contestador automático, aparecen varias veces los encuentros con los diferentes Black a los que OSkar entrevista una vez que ya el espectador ha entendido de sobre el mensaje).
    Pero quizás dentro del pelotón de las películas del Oscar, con una novela tan interesante como base, con un prestigioso director al mando de un elenco interesante, uno se acomodó en la butaca con demasiadas expectativas. Que no se llegan a cumplir del todo.
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  • Jack y Jill
    Jack y Jill
    Revoleando Butacas
    Jack y Jill y todos los demás...

    Evidentemente Dennis Dugan ha forjado prácticamente toda su carrera al lado de Adam Sandler. Su firma como director aparece en "Son como niños", la más reciente "Una esposa de mentira" con Jennifer Aniston y anteriormente en "Happy Gilmore" y "Un papá genial" y la entretenida y políticamente incorrecta "No te metas con Zohan", entre otras comedias de su filmografía.

    "Jack y Jill" abre (y luego cierra...) con relatos de hermanos gemelos que cuentan anécdotas sobre esta particular forma de encarar la vida. Es así como nos introducimos en la historia de Jack, un empresario dentro del rubro de las publicidades, felizmente casado, con dos hijos y un perfil bastante existoso.

    Su contracara es su hermana gemela Jill, quien aparece para el festejo del Día de Acción de Gracias y una vez más comenzarán los choques entre ellos.
    En esta oportunidad y tratando de incorporar a la "oveja descarriada" a la familia, haciéndola sentir parte del clan (idea que sostiene mejor su cuñada, papel a cargo de la inexpresiva Katie Holmes, que su propio hermano), tratarán de que la estadía de Jill se vaya prolongando hasta que lleguen a formar parte del plan familiar de vacaciones en un lujoso crucero.

    Entre las historias de ambos hermanos se entrecruza la de Al Pacino, haciendo de Al Pacino. Jack lo quiere conseguir para que filme una de sus publicidades al mismo tiempo que Pacino tiene interés en vincularse con él pero por el sólo hecho de que encuentra a su hermana Jill sumamente atractiva.

    Por más ruda, grosera e impertinente que se muestre Jill, Al Pacino cae inexpicablemente rendido ante ella y comienza a perseguirla y no habrá nada que la convenza para que caiga en los brazos de su galán.

    Si bien al inicio la película tiene flashes de humor políticamente incorrecto tal como destila siempre Adam Sandler en todas sus películas, pasado ese entusiasmo inicial, el trazo grueso con que el guión pinta a Jill y lo impresentable de la mayoría de las situaciones que le tocan en suerte jugar a Al Pacino hacen que la película naufrague rápidamente una vez transcurridos los primeros minutos.

    Es completamente absurdo que un actor de su talla se haya prestado a las situaciones que propone el guión, que de tan bizarras, casi obligan a que uno vea la película agachando la cabeza porque da verguenza ajena - un ejemplo claro es la escena de Al Pacino suspendiendo una función tratral de una importante obra shakespeariana para ponerse a hablar por teléfono con ella mientras el público se encuentra en la sala (?!).

    El guión no se priva de plantear situaciones de humor escatológico y burdo que por ejemplo en algunas películas de los hermanos Farrelly puede resultar gracioso, pero aquí en "Jack y Jill" suena sumamente desajustadas y carentes de toda gracia.

    Haciendo uso de recursos completamente transitados en cualquier comedia de bajo vuelo -como cuando Jack se termina disfrazando de Jill para tratar de seducir a Pacino- no hay pasados los primeros minutos ningún rasgo de comedia inteligente y sinceramente se hace profundamente acreedora de todas las nominaciones a los premios Razzie (el premio que burla a los Oscar planteando su contratacara para los peores logros del año, como des-honores 2012 a la producción cinematográfica), premios en los que copó prácticamente todos los rubros con 12 nominaciones (que mereciera ganarlas todas y cada una de ellas).

    Adam Sandler, vinculado con la industria de Hollywood podría haber hecho una comedia pasatista como lo fue por ejemplo "Una esposa de mentira" estrenada hace unos pocos meses, sin que esto implicara caer en un guión sin el más mínimo atisbo de elaboración para que las escenas no parezca extraidas de la peor comedia televisiva pretenciosamente transgresora.

    Sandler en el papel de Jill bordea el patetismo, como una grosera copia de Dustin Hoffman en "Tootsie", los apuntes que recaen sobre ese personaje rayan burdamente en la burla al diferente con un trazo completamente gruso que más que causar gracia, molesta e incomoda.

    Aún con algunas escenas que arrancan alguna risa al inicio en la presentación de los personajes, la película hace agua al poco tiempo de hacer comenzado sin que haya ningún repunte a medida que avanza la historia.
    Sigo sin entender como Pacino pudo aceptar un guión asi. Lo pienso, pero sigo sin entenderlo.
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  • El Artista
    El Artista
    Revoleando Butacas
    El cine sonoro... me dejó mudo!


    Corre el año 1927.

    Los protagonistas de las películas de la pantalla grande son las megaestrellas de un cine que es el espectáculo por excelencia, época dorada del cine mudo y en un radiante blanco y negro, tiempos tantas veces referenciados por Hollywood y por los grandes directores.

    George Valentin (Jean Dujardin) es una de esas celebridades, un ícono de la época, amado por la crítica pero principalmente idolatrado por el público.

    Más preocupado por seguir sosteniendo un rotagonismo y con sus aires de "divo" de la época, Valentin jamás hubiese pensado que el negocio del cine iría mutando... y menos aún pensaría que él no ellegaría a encontrar un lugar, un espacio, una posibilidad dentro de ese cambio veloz e intempestivo.

    Su productor, Al Zimmer (en una excelente participación de John Goodman) vislumbrará más rápidamente el cambio dentro del negocio, pero por más que trate de advertirle y hacerlo entrar en raoznes, de convencerso para aggiornarse a los nuevos tiempos que corren, no cualquiera puede convencer a una mega estrella.

    Paralelamente, una bailarina que actuó con él en un papel mínimo en una de sus películas, comienza a cautivar al público y convertirse en la nueva "niña mimada" hasta llegar a oponerle una fuerte competencia.

    Y el director nos acompaña también a vivenciar el proceso que va desde la portada del Variety preguntándose "Quién es esa chica?" hasta el espaldarazo y llegar a convertirse en una estrella absoluta del cine sonoro, acompañamos a Bérénice Bejo (uno de los rostros más hermosamente filmados en el radiante blanco y negro del cine actual) en la piel de Peppy Miller, haciendo el camino completamente inverso al del desdichado Valentin. El ciclo se repite, los nuevos tiempos "fabrican" nuevas estrellas dejando de lado a las estrellas del viejo paradigma.

    No solamente la llegada del cine sonoro impactará en la vida profesional de Valentin, sino que conjuntamente a esos cambios, comienza a desmoronarse su vida afectiva y como ha sucedido ya en otros retratos tanto en relatos ficcionales como por ejemplo "El ocaso de una vida - Sunset Boulevard" o en algunos biopics sobre estrellas del cine de todos los tiempos, aparece la oscuridad de ver se generará una sombra personal proporcional al fulgor de su momento de gloria.

    Una reflexión que si bien Hazanavicius aplica al cambio cine mudo-cine sonoro, perfectamente puede ir en el mismo sentido de cómo el cine apagó a la radio, para luego ser avasallado por la televisión, como nuevas olas van imponiendo cambios en el arte y en la vida de los artistas.

    De cómo algunas corrientes cinematográficas que tuvieron su tiempo apogeo, luego se fueron empalideciendo (quien intenta filmar con un aire de Nouvelle Vague o sigue los designos del Dogma de Von Trier en el Hollywood de hoy?, por sólo poner un par de ejemplos).

    Y de cómo, por ejemplo, la tecnología (efectos especiales, cine 3D, salas equipadas con sonido y sistemas especiales) fue abriendo la posibilidad de un cine diferente, menos artesanal, más implicado con las grandes producciones, en donde muchos artitas no pudieron encontrar su lugar y quedaron sepultados bajo las nuevas corrientes.

    Como un gran tributo al cine mudo, a los filmes de acción de ese momento -una clara referencia a los seriales- y a las estrellas de la época más dorada, "El Artista" se constituye como un espacio para que el cine reflexione sobre si mismo, sobre la posibilidad de deconstruirse y construirse nuevamente que puede brindar el arte y fundamentalmente sobre lo duro del ocaso una vez conocida la fama y el glamour.

    No solamente cuenta con un elenco de secundarios importantes como James Cromwell en el papel del chofer del protagonista, una brevísima aparición de Malcolm McDowell y la reaparición de Penelope Ann Miller sino que acierta fundamentalmente en ambos protagónicos.

    Jean Dujardin tiene el phisique du rol adecuado y necesario para el papel. Se desenvuelve perfectamente bien tanto en la primer etapa de esplendor como en la segunda mitad donde incursiona más en el terreno del drama, con la dificil tarea de manejarse con una gestualidad más marcada y no poder expresarse con el apoyo de las palabras. Bérénice Bejo, como ya fuera dicho, irrumpe con este papel protagónico seduciendo a la cámara con un rostro y una sonrisa intensamente particulares e irradia simpatía y gracia en todas sus apariciones. Y sobre todo logra con Dujardin una excelente química.

    En plena temporada de premios y Oscars por venir, "El Artista" cuenta con 10 nominaciones a los premios y sinceramente no deja de ser una película de muy buena factura técnica, un espectáculo en si mismo que brinda ese sabor de homenaje autorreferencial que atrae y ha cautivado a la crítica y también al público, pero en mi opinión personal no tiene el perfil de la gran película del año.

    Sin embargo, tanto en los círculos de los críticos como en el BAFTA ha sido muy bien recibida, tuvo también el premio del público en el Festival de San Sebastián y la Palma en Cannes como mejor actor... es altamente probable que a la hora de los Oscar pueda aparecer con más de una sorpresa.
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  • Viaje 2: La isla misteriosa
    Viaje 2: La isla misteriosa
    Revoleando Butacas
    Verne también come pochoclo


    Como un gran entretenimiento concebido para el disfrute de toda la familia, es siempre bueno abrevar en las novelas de famosos escritores, sobre todo si se trata de Julio Verne, con sus fabulosas narraciones que siguen siendo grandes motores para el desarrollo y la estimulación de la imaginación (aún con los grandes avances tecnológicos y con toda la invasión de lo electrónico que existe hoy en el mercado) y que producen fascinación y nos dan la posibilidad de darnos una inmersión en el terreno del relato fantástico.

    Sólo queda de Julio Verne algún puntapié inicial, algunos guiños y básicamente algunas de sus más famosas creaciones (como el Nautilius y las referencias a sus escritos) en "Viaje 2: la isla misteriosa": una gran producción de la Warner apuntando básicamente al gran pasatiempo familiar y que aún enfrentada a grandes películas nominadas al Oscar y que vienen coronadas de grandes premios, sigue arrasando en la taquilla local.

    El héroe de nuestra historia tiene nombre y apellido: Sean Anderson (Josh Hutcherson quien ya habia aparecido en "Viaje al centro de la tierra" -la primera entrega de la saga- y con una consagrada actuación en "Mi familia - The kids are all right"). Él será quien recibda una señal codificada asegurando, mediante un crípitico mensaje que deberá descifrar, la existencia de la isla misteriosa que él tanto buscaba y en la que piensa indudablemente que se encuentra su abuelo paterno (valiosa participación de Michael Caine en un papel completamente descontracturado).

    Su padrastro Hank (Dwayne Johnson, masa de músculos dispuesta a la aventura al que no le vendrían mal un par de clases extra de actuación, aunque impone al menos su simpatía y su destreza), lo acompañará finalmente en esta búsqueda llena de aventuras, misterios y descubrimientos asombrosos ya que comparte junto a Sean el fanatismo por las historias de Verne, Stevenson y Swift.


    Para llegar a la Isla, sólo Gabato (Luis Guzmán en un papel divertido y muy a su medida) será el unico piloto que por una suma de dinero impensada para el tipo de viajes que hace en su helicóptero desvencijado, se preste a internarse en un terreno donde nadie se anima a penetrar.
    Lo acompañará su hija (Vanessa Hudgens, la bonita morocha de High School Musical y que hace una buena pareja adolescente con el protagonista) y así formarán un equipo dispuesto a sobreponerse a las más diversas situaciones de peligro que les propondrá la misteriosa isla del título.

    Con un dejo del cine que amaba ver en mi niñez -sin ir más lejos mis hijos la disfrutaron muchísimo-, hay que dejarse llevar desde el inicio con la propuesta del director Brad Peyton (el mismo de "Como perros y gatos 2" que evidentemente conoce el divertimento para el público masivo, pero que ganaría mucho más en una propuesta de dirección más creativa y menos amparada en los efectos especiales) para poder creer las soluciones que propone a cada una de las vueltas inverosímiles que propone la historia.

    Dentro de selvas que respiran a la vista el dejo de decorado artificial "plantado" dentro de un lujoso estudio, con imágenes digitales pegadas no muy sutilmente en algunos casos como fondo; las aventuras de estos intrépidos seguidores de Verne encierran desde encontrar elefantes enanos y gigantes mariposas, internarse en la cueva del Capitán Nemo para hallar la vitácora del Nautilius hasta enfrentar una especie de iguana-dinosaurio gigante decidida a despedazarlos al instante, cabalgar en abejas enormes -que luego serán perseguidas por unos pájaros multicolores, de hermosa apariencia pero muy peligrosos- o cuidarse de no ser electrificados por una anguila de increibles dimensiones.

    Como más de uno podrá preveer (sin que esto signifique que les estoy contando el final de la historia) todo saldrá más que bien para que pueda dejarse abierta la posibilidad de que puedan continuar con esta temática con una pizca de Verne. Sobre el final un plano del libro "De la tierra a la Luna" nos invita a seguir escuchando narraciones extraordinarias plenas de efectos especiales, mucho ritmo y acción que dejen satisfechos a todos los integrantes de la familia y que por supuesto rinda su tan esperado objetivo en la taquilla.

    Más allá de todo, se disfruta y mucho.
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  • La dama de hierro
    La dama de hierro
    Revoleando Butacas
    Fragmentos desde mi Alzheimer

    Phyllida Lloyd y Meryl Streep ya habían trabajado juntas en el boom musical recreando los grandes éxitos de Abba "Mamma Mia!".
    Para Lloyd ése era su debut cinematográfico y aún sin tener una gran trayectoria cinematográfica se animó a encarar a una de las figuras más importantes y controvertidas de la historia reciente: Margaret Thatcher, ex primera ministra británica, ícono en los '80 e inolvidable en nuestro país por su participación dentro de la Guerra de las Malvinas.

    Con un retrato similar al que habia planteado en su momento Stephen Frears con "La reina", el film de Lloyd, al igual que el de Frears, tienen como eje central la fuerte figura de sus protagonistas. Básicamente son retratos de personalidades importantísimas encuadrados dentro de un par de hechos políticos relevantes.
    Pero también, y aún superando a la figura que representan, son filmes que se han apoyado en el enorme trabajo de sus actrices. Asi como en su momento, la impecable Helen Mirren se alzó con el Oscar y el gran reconocimiento de cuanto premio se haya dado durante ese año, es ahora Meryl Streep la que parece que este año arrasará con cuanta estatuilla y premio le pongan en su camino.
    Y obviamente que es otro reconocimiento más que merecido ya que ha probado más que fehacientemente que es una actriz absolutamente capaz de abordar cualquier tipo de trabajo, desde sus momentos más dramáticos como en "La decisión de Sophie" "La duda" "Los puentes de Madison" o "Las Horas" hasta sus momentos de comedia en "Enamorándome de mi ex", la reciente "El diablo viste a la moda", la muy recordada "La muerte le sienta bien" o malvadamente genial en "La Diabla". Se divierte prestando su voz en "El fantástico Mr. Fox" y juega a la comedia musical, cantando y bailando en la ya nombrada "Mamma Mia!" demostrando que no hay género que se le resista (y si no lo creen, con sólo mirar el trailer quedarán cautivados por su gigante actuación).

    La narración de este biopic arranca retratando a Mrs. Thatcher en sus 80 años, devariando, hablando con su esposo ya fallecido (otra gran actuación de Jim Broadbent, ganador del Oscar por "Iris" y a quien vimos recientemente en el ultimo trabajo de Mike Leigh "Un año mas") y recordando fragmentos de su historia personal.

    De esta manera, cuando su hija la convence de deshacerse de las pertenencias de Dennis, su marido, comenzarán a dispararse vivencias y recuerdos que la directora alterna con algunas mínimas imágenes de archivo, que básicamente utiliza para contar en forma resumida, los momentos más relevantes del paso de Thatcher por el poder, las diferencias existentes dentro de su ministerio y fundamentalmente la manera en que una mujer logró abrirse un lugar tan importante dentro del Parlamento británico.

    Confundida entre las esquirlas de su pasado que aparecen demasiado vívidas y una figura omnipresente de su marido al cual no puede hacer desaparecer de su cabeza por más que lo intenta profundamente, la figura de Thatcher pivota entre una pintura de mujer fuerte e intempestiva y la fragilidad con la que la encontramos en el presente de la narración.

    Básicamente lo que cuenta en un puñado de anécdotas "La dama de hierro" es una historia bastante conocida y no tiene demasiado artificio en su manera de contarla. Lloyd se afinca en una forma sencilla y directa, mientras que el gran peso y desafio, recae en la actuación de Streep para sacar adelante un papel complejo y que representa todo un desafío, del que por supuesto, sale airosa y con todos los honores.

    Meryl Streep es creible en un 100%, tanto en las escenas donde se la ve como la mujer luchadora que no dudará en su empuje y sus convicciones para llegar al poder, como en la anciana senil invadida por sus memorias y confundiendo permanentemente presente y pasado, atrapada por sus recuerdos.
    Es otro gran trabajo para una gran actriz, lleno de matices, miradas, inflexiones en la voz (es asombrosa en sus parlamentos como primer ministro y lo diferente de su voz como una anciana desolada ante la presencía de su difunto esposo como visita fantasmática) y sus posturas y señales corporales.

    Lloyd elige también hacer pie y relatar desde la ancianidad de Margaret, lo que hace a Thatcher una figura mucho más querible y vulnerable, por más que siga presente en nuestro imaginario colectivo la época fulgurante de la Dama de Hierro durante la guerra de Malvinas.
    Cinematográficamente, la película no tiene demasiados méritos ni tampoco la directora se esfuerza por plantear un retrato más allá de las convenciones y los lugares por los cuales no debía dejar de pasar.
    Por el contrario, toma una postura muy determinada desde el inicio del film y peca justamente por no aprovechar todos los elementos para construir un retrato más sinuoso y menos lineal, para una figura tan controvertida como la de Margaret Thatcher.

    Asi todo, el filme muestra un fragmento de la historia reciente muy interesante y por sobre todas las cosas es un absoluto festival Meryl Streep que se disfruta de principio a fin.
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  • Los descendientes
    Los descendientes
    Revoleando Butacas
    Grupo de Familia

    "Mi familia parece un archipielago,
    todos parte de un todo,
    pero separados y solos
    ... y siempre alejándose lentamente"

    (el personaje de George Clooney, Matt King, en un momento del film)

    En esta época del año, como ya se adelanta en varios de los posteos, es la gran temporada donde se presentan todas aquellas películas que vienen ganando cuanto premio se cruza por su camino e irrumpen en la carrera de los Oscar. Siempre aparecen también algunos productos muy bien hechos pero que si no tuviesen el marketing propio de los Oscar, hubiesen pasado más desapercibidas como "Historias Cruzadas" o las ya estrenadas en su momento sin una gran repercusión como "El juego de la fortuna" y "El arbol de la vida".

    No es precisamente el caso de la brillante "Los descendientes”, la última realización de Alexander Payne, el director de "Entre Copas" y "Las confesiones del Sr. Schmidt" y que había llamado poderosamente la atención con la excelente comedia independiente "La Elección". En este caso Payne traza un retrato minucioso pero simple, profundo pero sin grandes pretensiones, de los vinculos que se establecen en una familia tipo (madre-padre-dos hijas) en el medio del paisaje paradisíaco de Hawaii.

    Como dice el protagonista en un pasaje del film, por más que el lugar sea paradisíaco, ellos también tienen problemas y no viven de vacaciones y felices todo el tiempo, por más que pasen sus días en un lugar soñado. Es en este entorno de belleza natural absoluta donde se cuenta la historia de Matt King (George Clooney), casado y padre de dos hijas de 10 y 17 años.

    Su universo de seguridad y aparente solidez se ve completamente derrumbado cuando su esposa sufra un terrible accidente que la deje en coma con peligro de muerte. Y es en este momento donde Matt tratará de "surfear" las peores aguas cuando su pequeño mundo familiar se desmorona estrepitosamente.

    Se pone en evidencia que Matt tiene serios problemas para vincularse con sus hijas, la mayor de las cuales es prácticamente una desconocida para él, al no poder acercarse a su mundo adolescente y es justamente Alexandra (magnífica Shailene Woodley en este papel de hija mayor que hubiese merecido que se la considerase en las nominaciones para el Oscar) quien hará detonar un secreto desconocido para Matt que hará cambiar profundamente su visión del pasado y del presente de su pareja y de su familia.

    Paralelamente al relato de su nucleo familiar, Matt atraviesa un momento de lazos endebles y complicados con familia de origen, tomando el rol de la voz cantante del grupo de primos que ha heredado unas tierras de sus ancestros y están precisamente decidiéndose en el proceso de venta a alguna de las corporaciones que proyectan hacer emprendimientos turísticos en la zona.

    Con un personaje central tironeado entre sus lazos con el pasado y su presente caótico, el guión del propio Alexander Payne basado en la novela de Kaui Hart Hemmings -cuya edición pocket acaba de ser publicada en el mercado local- maneja sutilmente cada una de las diferentes lineas argumentales sin abandonar en ningún momento el registro de comedia aún en las situaciones más dramáticas.

    Sin sobrecargar las tintas y apoyándose en diálogos completamente creíbles y situaciones que logran empatía directa con el espectador, somos testigos del doloroso proceso de Matt y su familia para ir encontrando su lugar y su recomposición atravesando un momento sumamente complicado.

    En la máscara de Matt King, a George Clooney se lo siente como pez en el agua después de "Amor sin Escalas" y "Secretos del Poder". Tan preciso y conmovedor en los momentos más introspectivos del film como gracioso en los pasos de comedia que juega ante la sorpresa y las decisiones colaterales que toma cuando su hija le devela ese secreto desagradable, entregando una vez más un gran trabajo.

    Como Alexandra, Shailene Woodley logra ese perfil de la adolescente rebelde y contestataria sin trazos gruesos y anclando en su necesidad de afecto y de poder vincularse con su padre.

    El resto del elenco acompaña, cada uno en su personaje, de una manera impecable ayudados también por un guión inteligente que plantea, aún en situaciones dificiles lidiando con temas de vinculos familiares, enfermedades, desencuentros, rupturas, despedidas, poder contarlo siempre con una mirada honesta y verdadera, cargada de sinceridad y sencillez.

    Una verdadera perla dentro de las comedias de Hollywood que muchas veces no logran encontrar el mix perfecto entre temas serios y una mirada más desplazada hacia el humor que hacia la tragedia, sin dejar de darle la seriedad exacta que cada tema necesita.

    Es evidente que Payne maneja estos mecanismos, sabe lo que hace y en el producto final, como espectadores, le quedamos inmensamente agradecidos de habernos paseado durante casi dos horas por hermosos paisajes, maravillas naturales increibles e incluir dentro del tour, un viaje interior a la reconstrucción de cada uno de nuestros vinculos más primarios.

    Un viaje hacia ese archipiélago complejo y entrañable que es la familia.
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  • Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones
    Peter Capusotto: Demasiado Chico para la pantalla Grande...

    Y finalmente Diego Capusotto logró llevar a los personajes más famosos de su programa televisivo a la pantalla grande, y a partir de ese momento, por supuesto, asume el riesgo que ésto implica. Todos sabemos que no son muchas las adaptaciones o traspasos de formatos que pueden sostenerse dentro del esquema cinematográfico ni es todo tan fácil como parece... no siempre lo que funciona bien como producto televisivo asegura que ese mismo rendimiento se pueda lograr en su trasposición cinematográfica.

    En este caso, previo a un auspicio delirante, "Peter Capusotto y sus 3 dimensiones" tendrá en el personaje de Violencia Rivas a la que guie de alguna u otra manera la narración del film. Ella se convierte en una suerte de hilo conductor del relato, a través de la lectura de una carta con una serie de reflexiones acerca del entretenimiento y sus vinculos actuales con la televisión, las redes sociales, internet y el espectáculo como entretenimiento en general.

    Si bien mediante esta serie de reflexiones, lo que el guíón de Saborido y el mismo Capusotto pretende, es darle una cierta idea de guión y de historia para constituirse en un producto cinematográfico más típico, la gran disparidad de los "sketches" que pretenden vincularse es justamente lo que subraya la falta total de coherencia en el relato.

    Relato por cierto inexistente y que hubiese tenido una mayor naturalidad si no se lo hubiese pretendido ajustar a nigún tipo de formato preestablecido. Quedan de esta manera cada una de las partes, de esas piezas, como muy presionadas a responder a la consigna del debate sobre el entretenimiento que plantea el personaje de Violencia, aunque algunas de ellas sólo están vinculadas demasiado tangencialmente.

    Dentro de la galería que despliega Capusotto no solamente estará Violencia Rivas sino también Micky Vainilla, el cantante pop nazi en un reportaje sobre el contenido y la realización de su nuevo film; Jesús de Laferrere y Bombita Rodríguez que da vida al relato que logra tener un eje temático sumamente creativo, con mucho humor y acertado en la sorpresa de incluir fuertemente la imágen de Perón y Evita dentro del fragmento, siendo éste, lejos, lo mejor del film.

    Sin solución de continuidad aparecen personajes, tandas comerciales, auspicios, y dentro de los desniveles que presupone cualquier relato fragmentado, habrá algunos que logren mejor que otros su cometido.

    Habiendo ya aclarado que no se trata de una película sino que podría definirse más acertadamente como un programa televisivo más extenso (ni siquiera aprovecha demasiado el tema de que en el cine podría tocar alguna temática diferente a la televisiva por restricciones propias que se imponen en el medio y en la difusión masiva) y con una producción en 3D que no suma ni resta a lo que se pretende mostrar -aún cuando sobre el final logra un par de efectos más divertidos- lo que "Peter Capusotto y sus 3 dimensiones" logra finalmente mostrar tiene desniveles realmente importantes que sólo serán "perdonados" por sus fans más acérrimos y un público que parece dispuesto ya desde el inicio a divertirse desenfrenadamente y que festeja sobrecargadamente cada gag.

    En ese desnivel, aparecen después de algun fragmento muy efectivo y sumamente risueño otro con una falta completa de timing y que se termina alargando innecesariamente, totalmente contrapuesto al anterior que aniquila estrepitósamente la situación graciosa y el ritmo generado por el anterior.

    Incluso en algunos fragmentos la idea se resuelve en una forma demasiado precaria, en apariencia como si faltase un trabajo de pulido del guión o de buscar una forma más inteligente o creativa para rematar la situación. Pareciera, a simple vista, como si de movida se hubiese apostado al éxito del producto televisivo, sin medir un desfio estético y un planteo más acabado que presupone el guión de un film.

    Obviamente que ninguna de las fallas apuntadas hará que los seguidores no disfruten de la película porque realmente tiene momentos muy graciosos, pero a pesar de la gracia natural, los queribles personajes y el humor delirante ilimitado "Peter Capusotto y sus 3 dimensiones" huele más a estudiantina y programa televisivo que a una película que merece ser vista en los cines (y abonando el precio de una entrada 3 D !!!!)
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  • Robo en las alturas
    Robo en las alturas
    Revoleando Butacas
    Stiller y Murphy: modernos Robin Hood's

    Brett Ratner es el director de la saga de "Rush Hour" y, entre otros productos, de la comedia con Nicholas Cage "Hombre de Familia". Es productor de exitosas series televisivas, por lo que tiene más que claro el ritmo que hay que imprimirle a un guión para que pueda ser una receta apetecible para el público en general.

    "Robo en las alturas" ("Tower Heist" en el original) obviamente no se escapa de esta regla y Ratner sabe como manejar los hilos para que la película esté narrada siempre en un tono liviano de comedia y sobre ese tono poder sostener algunos apuntes de acción, suspenso y que todo el elenco pueda lucirse, cada uno en su justa medida.


    Josh Kovacs (Ben Stiller) es el gerente a cargo de uno de los edificios más lujosos y seguros de Nueva York y lleva a cabo esta inmensa tarea desde hace más de diez años. Dentro de este edificio, en el piso más alto y más lujos que pueda imaginarse, vive Arthur Shaw (otro trabajo interesante de Alan Alda) que tras ser acusado de una estafa mutilmillonaria con los fondos de sus inversores, este magnate de Wall Street debe permanecer por orden del FBI bajo arresto domiciliario.

    La historia se complica un poco más aún cuando Josh le termine confesando a todos los empleados del edificio que están a su cargo, que los fondos de pensiones de todos ellos estaban en manos de Shaw, quien les había dado la promesa de triplicarlos en la bolsa... pero con todos los sucesos recientes queda más que claro que lo han perdido todo.

    Ante las decisiones que toman los empleados, sobre todo de ellos que estaba muy cercano a jubilarse, Josh reacciona y quiere hacer justicia por sus propias manos.
    Y como el plan "A" para salvar todo -que incluía una charla personal con el Sr. Shaw- sale mal, e impensadamente Josh pierde su trabajo, deberán rapidamente armar un plan "B".
    Un plan muchísimo más osado, incierto, casi imposible, pero divertido. Basándose en la famosa historia de Robin Hood de robarle a los ricos para repartir entre los pobres, ha llegado la hora que, en nombre de todos ellos, Josh tome revancha sobre el multimillonario estafador.

    Con una primera parte en donde el guión se toma el tiempo de irnos presentando a cada uno de los personajes centrales que confluyen en el plan de Josh, la película toma un ritmo más interesante en la segunda mitad ya cuando este plan comienza a ponerse en acción, aunque no pierde en ningún momento ni el suspenso ni el ritmo de comedia.

    Quizás como espectador se hubiese agradecido que el guión se "jugara" con trazos de humor un poco más delirante y desenfrenado porque las situaciones daban para ese registro.
    Sin embargo, opta por algo más convencional dentro de los cánones de la comedia para todo público y conduce un elenco coral en donde cada uno en su momento tiene su lucimiento.

    Acompañan a Josh / Ben Stiller en el plan, Eddie Murphy como el ladrón "profesional" al que requieren ayuda (una vez más Murphy haciendo un papel que remite permanentemente a "De mendigo a millonario" o más aún a "Un detective suelto en Hollywood"), su cuñado Charlie (Casey Affleck de "Gone baby Gone" y "La gran estafa") y el recientemente desalojado del edificio por problemas financieros Mr Fitzhugh (Matthew Broderick, si! el de las ochentosas "Juegos de Guerra" y "Un experto en diversión").
    Serán también de la partida, algunos empleados y ex-empleados de la torre (la nominada al Oscar por "Preciosa" Gabourey Sibide, el ascendente Michael Peña) y completa el elenco la Agente Especial e investigadora del FBI que persigue al estafador y termina involucrada en los planes de esta pandilla interpretada por Téa Leoni (de "Spanglish", "Las locuras de Dick y Jane" con Jim Carrey y la mencionada "Hombre de Familia").

    Un guión dinámico aunque poco novedoso, entretiene y permite que cada uno de las estrellas del elenco pueda mostrar lo que sabe hacer.
    Aún cuando para que el plan "B" del equipo pueda ir saliendo airoso, el guión plantea demasiadas convenciones a las que tenemos que pasar por alto (en este importantísimo edificio lleno de cámaras todo el mundo parece "distraido" y poco atento a su trabajo, como detalle mínimo...), "Robo en las alturas" termina constituyéndose en un producto bien hecho y que logra cumplir con el objetivo del mero entretenimiento.

    De todos modos, si no fuera porque cortaron la luz en casa y fue la excusa para tener un par de horas de aire acondicionado, se puede esperar a verla en DVD y juro que no pasaría nada...
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  • Secretos de estado
    Secretos de estado
    Revoleando Butacas
    Telaraña

    Después de su debut en la dirección con "Confesiones de una mente peligrosa" y de la destacada y multipremiada "Buenas noches y buena suerte", Clooney no solamente carga en sus espaldas la dirección de este nuevo proyecto que es "Secretos de Estado" sino que también es el actor principal y tiene participación en la adaptación de la obra teatral "Farragut North" de Beau Willimon en el guión para la pantalla grande.

    En este caso, se sumerge por completo en el complicado mundo de la política y los intereses de los candidatos y sus oposiciones.
    Nos introduce en este mundo a través de la mirada de su protagonista Stephen Meyers (Ryan Gosling, en otra de sus excelente actuaciones pero que de todos modos nos sorprenderá dentro de un par de semanas en la demoledora "Drive") quien como secretario de prensa y comunicaciones de un importante gobernador, ahora candidato a la presidencia (George Clooney).

    Stephen se verá poco a poco envuelto en un juego cuyas reglas son claras pero que evidentemente hay que tener muchas aptitudes para poder jugarlas sin salir lastimado.
    Y en ese derrotero personal, es que la cámara de Clooney acompaña a Stephen cuando ante la búsqueda de su lugar profesional y sus ambiciones ponga a prueba su escala de valores.

    Y dentro de este juego, aparecerán distintos personajes, cada uno disputando y sacando ventajas de los intereses notoriamente contrapuestos.
    Aparecen como elementos fundamentales del juego: el jefe de prensa de la campaña (Philip Seymour Hoffman), el que cumple idéntico puesto pero para el candidato contrario (Paul Giamatti) -quien va a tenderle diferentes "trampas" en las cuales Stephen puede llegar a caer-, el poder y el peso de los medios (introducidos en el guión a través de la figura de la periodista encarnada por Marisa Tomei)...

    Pero una pieza fundamental dentro de este juego estará dada por la presencia de una jóven que trabaja dentro de la campaña (hermosísima y con un brillante desempeño de Ewan Rachel Wood a quien vimos en "A los 13" ,"Que la cosa funcione" de Woody Allen y que fue la hija de Mickey Rourke en "The Wrestler") que con el devenir de los sucesos terminará siendo utilizada por varios de los personajes para ir sacando ventaja de su situación y desencadenando el conflicto más fuerte de la historia.

    George Clooney como director se maneja perfectamente para poder contar la historia en una forma compacta y que comienza a interesar sobre todo en su segunda mitad, después de una presentación algo morosa e intrincada, pero que una vez puestos en juego todos los personajes, comienza a desarrollarse armónicamente y con un interés que crece sin perder tensión.
    Justamente sabe, conoce y tiene por sobre todas las cosas un muy claro manejo de los actores, y aún con ciertas desprolijidades del guión, Clooney logre reunir un elenco completamente compacto que es como una especie de "dream team" del que se nutre para contarnos esta historia de ambiciones desmedidas, traiciones, bandos enfrentandos, encuestas, corrupción, inmoralidad, falta de códigos y búsqueda de poder.


    Dentro del elenco sumamente homogéneo, cada uno en su papel logra generar un personaje creible, compacto, bien actuado y todos forman un equipo consistente sin que ninguno de ellos ni sobresalga ni desentone.
    Nuevamente la máscara de Ryan Gosling es única y transmite toda la gama de sensaciones por las que atraviesa el personaje desde sus inicios en los que tiene una mirada más comprometida con su trabajo, hasta en las escenas finales donde su frialdad se pone de manifiesto en mover las piezas a su conveniencia sin ningún tipo de escrúpulos.

    "Secretos de Estado" quizás sea una de estas películas que la carrera de las premiaciones y los Oscar hace que estén en el candelero y quizás se espere mucho más de lo que realmente son, pero alejándonos de esa tendencia del momento anual de los premios, sabe sostener un relato interesante con buenas actuaciones.
    Y con una elección de Clooney desde la dirección, mucho más abocada a los matices, las miradas y las insinuaciones que por las obviedades y los comentarios explícitos, lo que hace crecer a la historia tejiendo lentamente una telaraña donde cada uno de los personajes, y a su turno irá cayendo con diferentes consecuencias.
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  • Los Muppets
    Los Muppets
    Revoleando Butacas
    Recuerdos de la infancia I: Manha Manha!

    James Bobin (en su debut en la pantalla grande) toma las riendas, dentro del imperio Disney, para volver a traer al cine a quienes fueran un super exito durante la década del '80 y aún antes, la genial creación de Jim Henson: "Los Muppets".

    El argumento se detiene en Walter, el fan número uno de los Muppets quien sueña con conocer en algún momento el gran Teatro de Los Muppets en Los Angeles. El ha crecido junto a su hermano mirando las desventuras de estos personajes y han formado desde siempre, desde sus recuerdos más entrañables, parte de su vida y no hay cosa más importante en el mundo para él que conocerlos en persona, en sentirse parte de ese universo.

    Su hermano Gary (Jason Segel el de "I love you, man", "Forgetting Sarah Marshall" y de la serie de televisión "How I met your mother", quien además asume el rol de guionista de la película) planea un viaje con su novia Mary (Amy Adams, quien ya había trabajado para la factoría Disney por ejemplo en "Encantada") para ir de su pueblo de Smalltown a Los Angeles. Una pareja que destila un surbarayado corte naif casi parafraseando a las parejas Disney y Gary piensa que ese viaje puede ser la gran oportunidad de que Walter conozca a sus ídolos, aún cuando Mary planeaba un romántico viaje a solas.

    Finalmente logran llegar a lo que queda del antiguo teatro de los Muppets, hoy completamente abandonado, siendo la sombra de lo importante y esplendoroso que alguna vez supo ser. Hoy por hoy, sólo le interesa al petrolero Tex Richman (Chris Cooper en un papel de villano de caricatura que le sienta muy bien). Según algunos estudios que realizó su empresa, sabe casi a ciencia cierta que debajo de este teatro podrá extraer petróleo con lo firma un convenio comprando el teatro con un supuesto ánimo de restaurarlo cuando en realidad planea demolerlo.

    Apenas se enteran de los planes del petrolero, surge la idea de Walter y de Gary de montar un gran show. Para eso, tiene que volver a reunir a todos los personajes de los Muppets -quizás el fragmento donde van en busqueda de cada uno de ellos y nos enteramos qué camino tomó cada uno es el pasaje más irónicamente autoreferencial del film y muy disfrutable para los más grandes- e intentar recaudar, de esta forma, la suma de U$S 10 millones que son necesarios para re-comprarle el teatro a Richman.

    Planteado así el argumento, sólo resta decir que toda la película exhuda un aire completamente "ochentoso" -hay un personaje del robot que es delicioso-, nostálgico, de vuelta a las raíces, de que hemos tenido una infancia hermosa y que dentro de la candidez que mostraban estos personajes, nos han divertido y nos han acompañado haciéndonos reir con sus desventuras.

    Lo más interesante del guión y del planteo general de "Los Muppets" es que aún cuando ellos mismos se sienten que ya no son un producto posible dentro de un mercado tan canibal como el actual y piensan en algún momento que el mundo los ha olvidado casi por completo, tienen la posibilidad de ver en Walter y en él, a tantos otros fans que son el génesis de su posibilidad de volver a ser estrellas. Pero el plus más fuerte de la idea es el de volver a las raíces sin necesidad de hacer ningún tipo de concesiones con el sistema, un sistema que de por si resulta expulsivo a este tipo de productos tan fuera de órbita con los que acutalmente existen para el público infantil.

    Todo por el contrario Kermit (nuestra adorada Rana René), Fozzie (nuestro adorado Oso Figaredo), la inolvidable Miss Piggy, Animal -el loco de la batería- y Gonzo, entre tantísimos otros, volverán a reunirse para producir un show que respeta en forma absolutamente fiel el espíritu original y distintivo de los Muppets.
    Justamente una de las canciones principales del film "Man or Muppet" plantea y condensa el mensaje del film en cuanto a no renegar de lo que uno es, de la escencia de cada uno y de las decisiones de no traicionarse y
    seguir lo que indican nuestras percepciones y nuestros sentimientos.


    Brillantemente, sin traicionarse a si mismos pero si riéndose de ellos -uno puede divertirse encontrando una catarata de chistes autoreferenciales- juegan con humor a sus momentos de esplendor de antaño y a la pérdida de vigencia que han tenido entre los más menudos (el protagonista de "Modern Family" confunde a la Rana René -o Kermit- con una tortuga Ninja!).
    El guión se nutre con guiños a todo Hollywood (referencias a "Kill Bill", a "La guerra de las Galaxias", a los grandes musicales de Hollywood, a "El diablo se viste a la moda" entre tantas otras) que se festejan desde la platea y cuentan, como ha sido marca registrada en su programa, con la participación de importantísimas estrellas del showbizz.


    Una hermosa fábula donde los Muppets luchan para volver a tener un lugar, y apelando exclusivamente a reflotar su espíritu original, lleno de candidez, de humor sano, de los mejores gags haciendo uso del slapstick y generando un clima de comedia blanca familiar, notablemente alejados de tanta violencia y humor grosero que hay actualmente en los productos televisivos. Y confirman de esta manera, que siguen siendo una marca registrada de nuestros recuerdos y que tienen plena vigencia para hacer reir a toda la familia, un placer que hoy, butaca con butaca, podemos comenzar a compartir con nuestros hijos.

    Y es emocionante ver que tanto ellos, como nosotros, nos estamos sonriendo o riendo a carcajadas con los muñecos más adorables que uno guarda en su memoria. Gracias Muppets!
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  • Historias cruzadas
    Historias cruzadas
    Revoleando Butacas
    Poniendo todo en blanco y negro

    Quizás sea prudente comenzar diciendo que "Historias Cruzadas" tiene todos los condimentos que los miembros de la Academia adoran, razón por la cual pareciera prácticamente inevitable que se hable de ella a la hora de las apuestas por las nominaciones al Oscar y que empiece a circular como una gran nominada nominada y que hasta llegue, posiblemente, a ser ganadora en múltiples rubros, en todos los premios que empiezan a repartirse por esta época del año.

    Hecha esta aclaración, "Historias Cruzadas", basada en el best seller que tuvo un éxito completamente arrollador en los Estados Unidos ("The Help" de Kathryn Sockett), tiene un sabor a todo lo conocido y todo lo ya contado sobre esa Mississippi de los años '60 en donde el conflicto racial estallaba en cada una de las casas de familia que contaban con una criada, a la que prácticamente trataban como a una esclava.

    Partiendo de ese punto y habiendo existido grandes películas en torno a este tema como "El color Púrpura", la miniseria televisiva "Raices", la brillante película de Alan Parker "Missisipi en llamas", o "The Long walk home" con Woopi Goldberg y Sissy Spacek y otras que han tratado los conflictos raciales fuera del entorno de los años sesenta como la extensa filmografía de la primer época de Spike Lee -subrayando sobre todo a la magistral "Haz lo correcto"- o los filmes de John Singleton, todo lo que sucede en "Historias Cruzadas" suena a repetido, reiterativo y tratado con poca creatividad.

    La que lleva la voz cantante de la historia es Skeeter (Emma Stone), una chica de la high class sureña que quiere ser escritora. Al volver a su casa natal en el descanso de la Universidad ve que las mujeres negras que están trabajando en las casas de familia, tienen muchas costas interesantes para contar.
    Y todo lo que estas mujeres tengan para decir, va a sonar verdaderamente escandaloso en los oídos de las amigas de Skeeter que dar forma a esa sociedad tan acartonada de la época.
    Estas voces de las clase más oprimida, de los lugares más olvidados, de los derechos más ignorados, son las que van encontrando un caudal y un lugar para expresarse, cuando Skeeter les vaya dando forma en su libro a cada una de estas expresiones y de estas historias.

    A pesar de que la extensión se hace notablemente excesiva y que el guión revisita todo los lugares comunes posibles, son los personajes de Viola Davis (actriz nominada al Oscar por su brillante papel el "La prueba", que es quien será la primer mucama que pondrá la voz en el libro) y de Octavia Spencer (simpática y genial en su composición, a quien vimos últimamente en la versión americana de "La Cena de los tontos" y en "Flypaper" con Ashley Judd y Patrick Dempsey) los que amenizan y dan un mayor interés a la historia.

    En contrapartida, los personajes de las mujeres americanas se construyen como demasiado prototípicos de una clase social elevada, subrayan hasta el mayor grotesco la diferencias raciales y de clases sociales durante esa época, sin el menor atisbo de sutileza de parte del guión para darle fuerza sin perder la credibilidad.
    Lamentablemente Bryce Dallas Howard (quien aparece en otro reciente estreno cinematográfico "50/50" que si vale la pena -ver reseña-), Jessica Chastain (insoportablemente sobreactuada) y Anna Camp componen el grupo de amigas de Skeeter que se ven completamente alteradas ante las ediciones y las noticias sobre el libro con un nivel de obviedad que llama la atención, transformándose prácticamente en caricaturas estereotipadas de lo que quieren representar.

    Emma Stone navega entre dos aguas, tratando de hacer que su criatura suene sensible, comprensiva pero a la vez sin perder de vista el éxito editorial que cree tener entre sus manos para su primer gran novela y de esta forma, poder cumplir su sueño de convertirse en escritora.

    Como puntos a favor, por suerte, en toda buena producción siempre hay lugar para unos buenos roles secundarios que eleven medianamente el nivel de la propuesta. Es placentero encontrar en este caso a Allison Janney, Sissy Spacek y Mary Steenburgen en tres roles pequeños pero interesantes, las tres por igual irradiando talento en la pantalla.

    Adocenada, transitada, poco novedosa, todo lo que "Historias Cruzadas" intenta contar no sorprende ni aporta nada mejor de lo ya visto.
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  • Alvin y las ardillas 3
    Alvin y las ardillas 3
    Revoleando Butacas
    Ardillas a la parrilla

    Llama la atención que habiendo tenido dos entregas anteriores relativamente dignas dentro de lo que se espera de este género, los productores hayan tenido la necesidad de hacer naufragar -en sentido figurado y literalmente- a estas simpáticas ardillas.
    Y lo han hecho en el peor de los sentidos, forzando con esta tercera entrega, un producto completamente alejado del espíritu del cartoon original y de las ediciones anteriores y que se encuentra absurdamente fuera de las expectativas que generan estas pequeñas estrellas del pop americano.

    La excusa para traerlas una vez más a la pantalla grande, que tampoco queda del todo clara, arranca con estas simpáticas ardillas disfrutando de sus vacaciones a bordo de un crucero de lujo que nos remite directamente a "El crucero del amor". Ya desde las escenas iniciales Alvin está con muchas ganas de hacer travesuras y merced a una de ellas terminan todos como náufragos en una solitaria isla que entre otras sorpresas, esconderá un tesoro.

    El guión ya desde esta primera parte en el crucero, es completamente deshilvanado y apenas entreteje algunas escenas en forma de "sketches" que no guardan demasiada coherencia entre sí, que presentan una narración episódica y con pequeñas ideas que no logran una cohesión en ningún momento.

    Además de esto, pasadas las escenas inciales del crucero, se borra completamente el espíritu de comedia que suele rodear a las ardillas para pasar con una ruptura bastante fuerte, a una historia que tiene mayores condimentos de película de acción y de aventuras... algo quizás, un poco inesperado para estos personajes.

    El guión incluso, presenta ciertos guiños que difícilmente el público más menudo pueda captar, con "homenajes" a películas como "Náufrago" con Tom Hanks y su inseparable compañero Wilson, "Indiana Jones" en su primera entrega y la típica escena de la bola persiguiendo al protagonista y hasta con un toque de la serie "Lost" con los náufragos varados en la isla y un toque de escenarios selváticos.


    Nada tiene demasiada coherencia, nada tiene demasiada gracia y aunque las que salvan las papas del fuego son las simpáticas ardillas, lamentablemente la cuota de humor esperado faltó completamente a la cita y el director Mike Mitchell (quien también fue director de "Shrek para siempre" "Gigolo por accidente" y "Superescuela de Héroes") no encuentra el camino para conducir a estas ardillas con su propia impronta y guardando fidelidad al espíritu "ardilleril".

    Jason Lee ya hasta parece demasiado maduro para este papel completamente insulso y sólo la película gana un poco de ritmo en el clip final donde realmente las ardillas explotan lo que más saben hacer: un par de covers de los que el público menudo está esperando para abandonar la sala con un poco de ritmo.
    Justamente el ritmo que vino faltando durante todo el resto de la película...
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  • 50/50
    50/50
    Revoleando Butacas
    Solo cuando me rio

    Adam Lerner (Joseph Gordon-Levitt quien cada vez apuesta a roles más interesantes a partir de "(500) días con ella" o "El origen") tiene 25 años y una vida tranquila: un trabajo que le gusta, una novia que ama, amigos y hasta una familia de origen completamente disfuncional con una madre antológica y un padre que ha perdido conexión con el mundo hace ya un tiempo.

    El golpe de timón de la historia será cuando a Adam le diagnostiquen un tipo de cáncer muy raro, sobre todo considerando que es muy joven y que lleva un estilo de vida saludable.
    Asi todo, por más inconcebible que fuese la noticia, el cáncer se hace presente y a partir de ese momento, Adam deberá sobrellevar un tratamiento de quimioterapia sustentado por un seguimiento terapéutico y con ayuda de su terapeuta, empezar a internalizar que esta enfermedad ya forma parte de su vida...

    Basado en un hecho real, el director Jonathan Levine (primer título de este director que se conoce en las pantallas argentinas) construye una comedia dramática con un estructura típica, pero excelentemente bien resuelta: logra sostener el hilo dramático de la historia sin caer en ningún momento en golpes bajos y se esmera ayudado por el guión, en tratar de esquivar todos los lugares comunes que un film de este tipo podría presuponer.

    Gran parte del mérito, es además, la inteligente construcción del guión de Will Reiser nutrido de diálogos reales, sin impostaciones estridencias y con una galería de personajes secundarios que nutren la historia de una manera armónica y bien sintonizada al no perder de vista, el eje de la historia en manos de su protagonista.
    Este guión ya ha sido ganador del mejor guión original en el National Board of Review y en el Washington Film Critics Awards y está nominado en el Independent Spirit Awards y el Critics Choice Awards.

    Levine ha logrado rodearse de un elenco de primer nivel, construyendo con cada uno de sus actores, un personaje que fue modelando a su medida. Una vez más Joseph Gordon-Levitt demuestra que puede tener el peso de la película en sus espaldas y logra transmitir todas las contradicciones de un jóven que cree tenerlo todo y que tiene que atravesar un proceso de aceptación de una enfermedad dificil, codearse con la muerte en las charlas con sus compañeros de tratamiento (un buen complemento a cargo de Philip Baker Hall y Andrew Airlie), comunicárselo a sus amigos y a su familia, y ver como toda su red de relaciones va modificándose con la noticia tan inesperada como impactante.

    En el papel de su amigo, compinche y "confesor", despunta las líneas más divertidas e ingeniosas del guión, un Seth Rogen que ha encontrado un espacio en la "nueva" comedia americana -como lo ha hecho en las producciones de Judd Apatow en las que ha participado ("Ligeramente Embarazada" "Super Cool")- o también prestando su voz para producciones animadas como las taquilleras "Kung Fu Panda" "Monster vs. Aliens" y "Shrek Tercero" y la super recomendable: "Paul".

    Bryce Dallas Howard como la novia de Adam, tendrá que atravesar junto con él, este proceso de incluir la enfermedad en sus vidas (que a cada uno lo irá llevando por caminos diferentes dentro del proceso) y Anna Kendrick (quien ya había brillado en "Amor sin Escalas" junto a George Clooney) como una psicóloga jovencísima, recién recibida, que deberá ayudar a Adam para sobreponerse a la noticia; son las dos presencias femeninas que acompañan al protagonista.

    Y sin lugar a dudas, la crispada intervención de una Anjelica Huston sobresaliente en el papel de la madre de Adam, robando la pantalla en cada uno de los momentos que aparece es la cereza de la torta. Huston la dota de una enorme, que va del amor desmedido al desinterés, del egocentrismo a la necesidad de demostrarle todo su afecto, sufre y a la vez niega la dimensión del problema. Ella es uno de los grandes motivos, entre otros tantos, para no perderse esta comedia agridulce que se constituye en una perlita dentro de lo que el alícaído panorama de la cartelera actual viene ofreciendo.

    Con muchos puntos en común con otra deliciosa comedia agridulce como "It's a kind of funny story" (Ver reseña) "50/50" logra plantear una historia conmovedora, sin perder el buen humor y haciendo gala de un guión que pone la inteligencia de los diálogos al servicio del espectador.
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  • La hora del crimen
    La hora del crimen
    Revoleando Butacas
    Cuando llegue la hora...

    Excepto que vengan colmadas por el trayecto de innumerables festivales, no es fácil acceder a lo mejor del cine español, italiano, alemán o francés dentro de la actualidad de la cartelera porteña. Sólo aparecen algunas películas que vienen apoyadas por figuras de primer nivel en su elenco o con grandes premios de todo tipo.

    Es por eso que "La doppia ora" es un film atípico dentro de la cartelera y que vale la pena aprovechar y no perderse.
    Como plus adicional, no es frecuente que el cine italiano al que accedemos, nos brinde un joyita de cine de género, en este caso suspenso -o como los norteamericanos denominaron en ese subgénero del thriller psicológico-, en una filmografía de la que habitualmente estamos más acostumbrados a consumir o drama o comedia.

    Sonia (Kseniya Rappoport) es una inmigrante que trabaja como personal de limpieza en un importante hotel de la ciudad de Torino. En un servicio de "speed dating" de esos con breves presentaciones de pocos minutos pactadas con varias potenciales parejas en un mismo encuentro, conoce a Guido (Filippo Timi) -quien parece ser habitué del lugar de citas- y rápidamente parecen encontrarse el uno con el otro en una relación amorosa que ambos aparentemente estaban esperando desde hacía mucho tiempo.

    Y quizás, casi sin esperarlo, la relación va creciendo y Guido, al poco tiempo, intenta que Sonia conozca su mundo.
    Emprenden un pequeño viaje a la casa de campo de la cual él es guardia de seguridad. Y ese mismo día, mientras intentan pasar una jornada apacible, serán víctimas de un robo que hará peligrar la vida de ambos.
    Y a partir de allí, el film cambiará completamente su tono, su velocidad, su cadencia y comenzarán a aparecer diferentes dudas, enigmas, sobre todo intentando develar como espectador, la verdadera cara de cada uno de los personajes principales.

    Por suerte, en el film de Capotondi, existen varias capas narrativas y lo que aparentemente sucede en la superficie no es lo que realmente verificaremos que estaba sucediendo. La trama esconde sutilmente un pequeño juego de cajas negras, ese típico juego del gato y del ratón y algunas vueltas de tuerca que en el momento preciso el director irá develando.


    Al inicio, claramente parece una historia de dos cuarentones, corazones solitarios, tratando de encontrar el amor. Y a los pocos minutos, ya está planteado el intenso ritmo de thriller para pasar a los pocos minutos por un drama psicológico y volver al género del thriller en el momento menos pensado.


    Como ya pasaba, por ejemplo, en "El cisne negro", sólo por citar un ejemplo, en este caso el director juega con universos oníricos, paralelos, que desdibujan la linea de lo real y lo imaginario, que facilitan el clima de suspenso y es justamente ése el valor agregado que le da Capotondi a la trama, dado que tiene un excelente manejo de los distintos climas que quiere lograr.

    Pero sin dudas otro punto a favor es que cuenta con dos protagonistas brillantes, que tienen una excelente química en la pantalla y con dos composiciones al servicio del guión.

    Ksenia Rappoport en el papel de Sonia, logra captar al espectador en todos sus estados de ánimos. Elegida mejor actriz en el festival de Venecia por este papel y ya consagrada por su papel en "La desconocida" de Guiseppe Tornatore, tiene un gran dominio en sus miradas y una expresividad que hace ganar en suspenso y en dramatismo a la trama.
    Por su parte Filippo Timi es Guido (el actor de "Vincere" y de "Quando la notte" la nueva película de Cristina Commencini) y también logra transmitir lo que cada momento necesita para que el suspenso no decaiga y la historia no sólo sea muy bien narrada sino que además sea absolutamente creíble en todo momento.

    No hay mucho más para decir, porque vale mucho más la pena ir descubriendo las subtramas a medida que se vayan presentando, lo que si cabe señalar es que es un ejercicio de cine de una gran calidad tanto a nivel actoral, como a nivel dirección y por sobre todo, un guión sólido e interesante.
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  • Melancholia
    Melancholia
    Revoleando Butacas
    Apocalipsis ¿Now?

    Lars Von Trier ha sido, desde siempre, un gran provocador. Y lo ha demostrado en cada uno de sus films.
    Ahora es el turno de "Melancholia", su nueva creación que vino acompañada de las explosivas declaraciones de su director en pleno Festival de Cannes.

    En esa ocasión y por suerte, decide dejar atrás vejaciones, mutilaciones y sufrimientos varios de su opus anterior "Anticristo" y pone ahora la mirada, como es habitual en sus historias basadas en fuertes heroínas femeninas, en la historia de dos hermanas, Justine y Claire, quizás vislumbrando algún rasgo cínico de parte de Von Trier ya desde sus nombres.

    La película abre con un largo e intenso clip de más de siete minutos, con reminiscencias al Mallick de "El arbol de la vida". Con bellísimas imágenes que luego el espectador volverá a encontrar dentro del film, dotándolas de un contexto y un significado, esta apertura es de una estética a la que Von Trier nos tiene acostumbrados, sumamente detallista y con un lirismo único y exquisito. El planteo, ya desde este inicio, es el de un planeta en oposición/colisión con la Tierra y cómo incidirá en la vida de los personajes principales.

    El primer capítulo es el dedicado a Justine (Kirsten Dunst, ganadora de la Palma de Oro como mejor Actriz en el Festival de Cannes, con un rostro único y una belleza digna de las sufridas heroínas de Von Trier) en donde más allá del apocalíptico mensaje del fin del mundo con esta supuesta colisión planetaria, vemos como en su propio universo, su microcosmos, ella se va desmoronando. Colisiona con sus propios ideales, no encuentra ni el eje ni la órbita de su lugar en su familia y Von Trier detalladamente muestra lo que evidentemente para él es la célula más corroida de la sociedad: la familia.
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    Toda esta extensa primera parte se desarrolla durante el día del casamiento de Justine, evento que evoca por ejemplo a "La Celebración" de Vinterberg o "A Wedding" de Altman.
    Uno de esos casamientos soñados, casi de novela, donde muy de a poco, toda la fachada de la boda principesca empieza a resquebrajarse sin que la protagonista pueda evitar de ese desmoronamiento.
    Con una madre completamente desprejuiciada y con una mirada llena de cinismo sobre el matrimonio que despliega con toda su hiel en el discurso hacia los novios (una brillante participación de Charlotte Rampling), un padre absolutamente desdibujado y fuera de sintonía (William Hurt), un novio que tiene un proyecto hermoso que secretamente Justine no comparte, un cuñado empecinado en cubrir todas las apariencias y rodear de lujo la escoria (Kieffer Sutherland en una actuación a la que le encuentra el tempo necesario para verse crispado pero sin saturarse) y un jefe que parece tenerla en cuenta hasta que también se comience a caerse su máscara y sólo pueda verse que detrás de esa "amistad" hay una fuerte y desmedida exigencia laboral a la que ella venía sometiéndose.

    Justine intenta por todos los medios evadirse, encontrar un lugar, una calma en el medio de su tormenta y su apocalipsis personal y si bien el planeta Melancholia está aparentemente poniendo en riesgo la vida en la Tierra, ella está muy alejada de un Universo tan inmenso cuando no puede dominar siquiera los hilos de su propio microcosmos.

    Una segunda parte se ocupará de Claire (otra muy buena actuación de Charlotte Gainsbourg, nuevamente a las órdenes del director danés) y se vincula con la anterior dado que Justine buscará refugio por una temporada en la casa de su hermana, para poder enfrentar el fracaso y la depresión que aparecieron en medio del caos personal desplegado en el primer capítulo del film.

    Claire sí tiene una familia constituida (su esposo, encarnado por Kieffer Sutherland y su hijo) y por ende, se encuentra mucho más impactada por el posible choque planetario. Por un lado, por el sesgo trágico y apocalíptico que le transmite su marido científico que se encuentra estudiando el tema y por el otro, la imposibilidad de lidiar con la profunda angustia que le provoca la incertidumbre de cómo lidiar con el final de la vida de su hijo si esto ocurre.

    Asi como chocarán los planetas, los mundos de las dos hermanas están en permanente contraposición, casi también colisionando y la mirada de Von Trier pasa del desequilibrio de Justine, a la desesperación de Claire y la desesperanza de su marido.
    Todos estos elementos vuelven a nutrir una mirada desalentadora del mundo en que vivimos, pasnado nuevamente el filo del bisturí sobre la compleja red que traman las relaciones familiares y personales.
    Lejos, muy lejos de sus mejores trabajos, siempre este directos nos acerca algún punto de vista interesante que logra captarnos la atención. Alguna de las múltiples subtramas que se desarrollan, logrará que cada uno se sienta identificado con la temática que más le sea afín de todas las que en este mosaico de las relaciones humanas, Von Trier deja desplegado.


    Dunst y Gainsbourg son las dos heroinas "vontriernianas" que llevan adelante la narración y que se embarcan en esta nueva aventura del director danés. Mientras Gainsbourg tiene un sufrimiento más marcado (nunca tanto como Emily Watson en "Contra viento y marea" o Björk en "Bailarina en la oscuridad"), Dunst tiene un padecimiento más interno al no encontrar la posibilidad de hacer pie en su realidad para modificarla. Esto aparece como un elemento nuevo en la mirada de Von Trier donde siempre sus heroínas son vapuleadas por su mundo externo, un entorno hostil y agresor.
    Si bien Justine se ve tironeada por un nucleo familiar y laboral que no le facilita su despegue, su sufrimiento parte desde su interior al no poder disfrutar de lo que se le presenta favorable, aún cuando su marido la incorpore en un proyecto hermoso, ella sostiene su incapacidad de tomarlo.

    Más alla de algunos apuntes nuevos y una estética exquisita (partiendo de la escasez de recursos con el que el Dogma había planteado moverse dentro del cine, sobre todo, los primeros minutos de proyección son asombrosos) y extremadamente cuidada, Von Trier no tiene mucho nuevo para decir y "Melancholia" -como alguna de sus últimas obras- termina pecando de pretenciosa, al abarcar temas demasiado universales, cuando en realidad él siempre se ha movido mejor contándonos historias más pequeñas y derroteros personales más acotados.
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  • Damas en guerra
    Damas en guerra
    Revoleando Butacas
    Una Soltera menos

    Todos entendemos que hay una nueva búsqueda, una nueva corriente, dentro de la comedia americana actual y ya existen algunos nuevos referentes dentro del género.

    Judd Apatow es claramente uno de los mentores en la necesidad y el encuentro de un nuevo estilo de comedia, trabajando con algunos apuntes interesantes y con temáticas poco visitadas en el cine. Es así como surgió con trabajos interesantes como "Virgen a los 40" que le dio el espaldarazo definitivo en la pantalla grande a Steve Carell, "Ligeramente Embarazada" con un muy buen timing para desarrollar ese tema desde un punto de vista completamente diferente con Seth Rogen y Katherine Heigl y exploró con muy buen tino, al universo adolescente de "Superbad".
    Ahora ya no como director sino como productor, aparece como mentor de "Damas en Guerra / Bridesmaids" otra comedia perteneciente a esta nueva ola.

    Quizás planteada desde el punto de vista opuesto a la taquillera y también muy bien vista por la crítica "Qué paso ayer? / The hangover", en este caso serán las mujeres las que tomen el poder y protagonicen el relato.
    El centro de la historia es Annie (Kristen Wiig,comediante superestrella del Saturday Night Live) en cuya vida comienzan a aparecer nuevos replanteos y cambios cuando se entere que su mejor amiga Lillian (Maya Rudolph de "Son como niños" y la inédita "Away we go" de Sam Mendes) le informa que dejará de pertenecer al bando de las solteras: se casa y por lo tanto arrancarán los preparativos de la boda, con todo lo que ello implique.

    Annie formará parte del equipo de las damas de honor - las Bridesmaids del título original- acompañada por Rose Byrne, Melissa McCarthy -nominada finalmente al Oscar de este año como mejor actriz de reparto y protagonista de la serie "Mike & Molly"-, Wendi McLendon-Covey y Ellie Kemper, un grupo que se aprovecha de la heterogeneidad para contar diversas historias y diferentes puntos de vista.

    Si bien la mayoría de los chistes están puestos en los preparativos del casamiento, despedida de solteras, rivalidades entre amigas y algunos otros apuntes de color, el guión gana en ingenio cuando se enfoca más puntualmente a la incapacidad de Annie por sostener sus proyectos propios cualquier sea, desde un proyecto laboral que no pudo ser y no se anima a reflotar hasta poder encontrar una pareja a la altura de sus deseos -en este punto, la radiografía que hace el guión sobre la dificultad de encontrar a la "media naranja" sin caer en el conformismo o en la mediocridad, tiene momentos inteligentes y divertidos- y muchos de los mejores momentos son jugados con Nathan (Chris O'Dowd), el policía que quisiera tener una historia con ella.

    ¿Pero qué es lo peor que le puede pasar a una comedia? Estirar situaciones y terminar aburriendo.
    Y eso es lo que pasa por momentos con "Damas de Honor".
    El guión tiene situaciones que podrían evitarse por completo y que además no tienen la altura de otros guiones con los que Apatow había trabajado (hay una escena de un viaje en avión donde la protagonista intenta todo el tiempo pasar de clase turista a primera clase, que es donde estaban sentadas sus amigas que termina aburriendo por absurdo, increible y fuera de contexto) y que hubiesen ganado impacto evitándolas o bien, acortándolas en su duración.
    Tampoco logra definir si la mirada está enfocada en poner la lupa sobre las relaciones de pareja, una institución como el matrimonio y los valores tradicionales que se intentan sostener desde la sociedad, los que han caído completamente en desuso ... o si no quiere profundizar en ninguna de ellas para tratar de darle rasgos de comedia alocada sin demasiada profundidad.


    El guión de la misma Wiig y de Ann Munolo (a mi gusto, insólitamente nominado para el Oscar) vira por momentos a un humor escatológico lindante en la verguenza ajena, completamente fuera de registro, opuesto a la estudiantina casi adolescente que pretende con la rivalidad que se presenta entre dos muy buenas amigas de la novia por organizar todos los festejos y cubrir un rol preponderante en los preparativos.

    Pivotando entre el absurdo, el desenfado, la comedia más tradicional y una mirada hasta naif de algunas situaciones, la historia no termina por anclar en un estilo definido y su extensa duración (125 minutos y máxime tratándose de una comedia) atenta contra el interés general del filme que entra en algunos tramos en donde parece perder el rumbo, para luego retomarlo y volverlo a perder.

    Paul Feig, director de sobrada trayectoria en la televisión con capítulos en "Arrested Developement" "Nurse Jackie" y "The Office" trata de imprimirle ritmo y delirio aunque confunde delirio con desborde, le cuesta retener a alguna de las protagonistas para no rayar en la exageración y el tono estridentemente sobreactuado y hace lo que puede con un guión confuso y errático.

    Una película que evidentemente la crítica americana ha puesto en un lugar de preferencias porque ha sido referente en más de un rubro en esta temporada de premiaciones y como ya fue señalado, corre en la carrera de los Oscar en dos categorías. Quizás un poco mucho para una película tan divertida como vacía y falta de sagacidad al poner en juego algunos mecanismos del humor más básico y menos elaborado.
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  • Invasión a la privacidad
    Invasión a la privacidad
    Revoleando Butacas
    La inquilina que dio el mal paso...

    Tras un reciente divorcio la doctora Juliet Devereau (Hilary Swank) logra cerrar una oferta increíblemente conveniente por un hermoso departamento en Brooklyn. El lugar es sumamente cómodo y espacioso y mucho mejor que todas las otras propuestas a las cuales había podido acceder.
    Pareciera que tras ese momento duro del divorcio, las cosas comenzaran a encaminarse para Juliet.

    No pasará mucho tiempo cuando a la incomodidad normal de comenzar a vivir en un lugar nuevo, se le sumen ciertos ruidos y situaciones que le hacen pensar que no está sola en la casa, que es evidente que está siendo observada u acosada.

    Mientras su ex marido trata por todos los medios de volver a recuperarla, el dueño del departamento que alquila, Max (Jeffrey Dean Morgan quien ya habia compartido cartel con Swank en "P.S. I love you" y fue el protagonista de "Watchmen" y "Marido por accidente" junto a Uma Thurman) comienza a entrablar una relación amorosa con ella.

    Durante la primer parte en la presentación de los personajes, el guión comienza a crear climas de muy buen suspenso. La trama se completa cuando a partir de un cierto detalle, se "rebobina" la historia para ir aportando datos a las situaciones ya vistas por el espectador que aportarán mayor cantidad de datos y cerrarán aún más el rompecabezas sobre la historia de los personajes principales.

    Ya sobre la segunda mitad el tema de la mujer acosada en el departamento en donde vive sola, comienza a sufrir una acumulación de lugares comunes y situaciones ya vistas en otras películas que van perjudicando la calidad y la tensión del relato en general.
    Si bien hay una muy buena factura técnica y la trama reparte algunos golpes de suspenso bien dosificados, "Invasión a la Privacidad" -traducción demasiado libre y poco feliz, de un título original mucho más acertado como el de "The Resident/El residente"- no aporta demasiado a un cine de género demasiado visitado sin que en este caso se puedan profundizar en aspectos nuevos o sorpresivos, sino por el contrario, todo se va tornando demasiado previsible.

    El plato fuerte de la película es otra muy buena composición de Hilary Swank (dos veces ganadora del Oscar por "Los muchachos no lloran" y "Millon dollar Baby") quien transmite realmente desesperación y tensión en los momentos precisos. Hay una escena en particular donde la protagonista descubre el secreto de lo que está sucediendo y comienza a llorar contenidamente frente a su computadora que es una excelente muestra del talento de Swank para componer cualquier papel.
    En este caso la acompañan Dean Morgan en un personaje bastante más oscuro de los que generalmente les toca en suerte componer, mostrando una faceta distinta y Vincent Price en un papel de reparto que suma puntos a favor de la película.


    Sobre el final, "Invasión a la privacidad" que venia manejando un tono de suspenso con dosis de voyeurismo, perversión sexual y enfermiza que roza algunos momentos en un tono Hitchcockiano no logra encontrar una resolución a la altura del planteo inicial del film.
    Un cierre imperdonablemente previsible y poco original, naufrangando en las aguas de lo más convencional que tenían a mano, hace que una trama que ayudada con las actuaciones de muy buen nivel, hubiese podido alcanzar puntos más interesantes, deje como resultado una simple película para pasar el rato y verla en casa desde la comodidad del sillón del living.
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  • El amante
    El amante
    Revoleando Butacas
    Diario de una pasión

    A pesar de que la protagonista es Tilda Swinton, típica heroína que relacionamos rápidamente con películas de origen anglosajón, "El amante" es un film del italiano Luca Guadagnino que ha recorrido una enorme cantidad de festivales y que ha obtenido numerosas nominaciones como mejor película extranjera -como por ejemplo en los Globo de Oro, en el British Independent Film Awards y en los BAFTA, entre otros-.

    Ha sido también nominado a los Oscar por su exquisito diseño de vestuario y le ha dado a Tilda Swinton el premio a mejor actriz en el Festival Internacional de Dublin. Con todos esos lauros llega "El amante", una no tan inteligente traducción de su original "Yo soy el amor", aunque por la homonimia, la deja adosada al relato de Marguerite Duras que fuera llevado al cine por Jean Jacques Annaud años atrás.

    En este caso, Guadagnino, nos sumerge en un retrato de una tipica familia de la alta burguesía industrial de Milán, la familia Recchi, con su particular forma de clan patriarcal y los hilos que se entretejen entre sus protagonistas. El relato, también atraviesa otras ciudades como Londres y San Remo que son las que sirven de escenario para situar los diferentes capítulos de la historia.

    En esto entorno de supuesto lujo se van moviendo los personajes de una familia que respira delicadeza en la superficie (con la preparación de una gran cena al estilo "La fiesta de Babette" que el director describe con una delicada delicada minuciosidad) pero que ya con el correr de las primeras escenas se comienzan a sentir ciertas pulsiones relacionadas con el dinero, el poder y el status familiar reinante, que detonarán más aún cuando el abuelo de la familia delegue en vida, el mando de la empresa a su hijo y al elegido de entre sus tres nietos.
    Durante esa cena, punto de inflexión en la dinámica familiar, el elegido será Edoardo, centrando desde ahora las miradas en su persona, dando lugar a que sus hermanos, con menos presión familiar, queden libres para vivir sus propias vidas con total autonomía.

    Lo que desequilibra nuevamente el frágil orden familiar será el reencuentro de este nuevo pilar de la familia con un amigo de su juventud, Antonio, que será sin saberlo, quien desencadene la tragedia interna en la familia.


    Emma (Tilda Swinton) es la madre de los Recchi quien atraviesa un momento particular y logra escapar de la abulia matrimonial, de la falta de mirada como mujer y de la falta de tensión sexual en su pareja cuando vive un apasionado romance apasionado con Antonio, quien ingresa a la casa como cocinero de los banquetes familiares -algo similar a lo que sucedía con el personaje de Kristin Scott Thomas en "Partir" aquí no solamente siendo dos personajes antagónicos en clases sociales sino también con una diferencia de edad importante-.

    Evidentemente es tal la necesidad de Emma de encontrar una mirada de amor en su vida, que no hay ningún tipo de tabú dentro de ella, como ajena a los ritos y las presiones y mandatos familiares. Se siente libre al verse invadida por el amor y encuentra su lugar en la pasión y en la expresión de sus sentimientos, desatendiendo ciertas señales que va dejando en el camino que hacen que se precipite el drama familiar.

    Quizás el director y el guión mismo, imponen una mirada que peca de demasiado clásica, penalizando la infidelidad de Emma con el desencadenante de la tragedia. "El amante/Yo soy el amor" guarda un estilo narrativo que no se aparta demasiado de un melodrama clásico con todos los componentes del género y es quizás ahí en su propuesta más acartonada, en donde pierde terreno.

    Pero crece, sin embargo y al mismo tiempo, en otros dos ámbitos: durante las primeras imágenes Guadagnino se toma todo el tiempo necesario para que mediante gestos, miradas, marcas, planos y detalles nos vayamos sintiendo parte de ese clan familiar, entender sus entramados, sus signos ocultos, sus costuras, que serán luego importantes para ir entendiendo las pulsiones de cada uno de los personajes.

    Pero sin duda lo más impactante que tiene "I am love / Io sono l'amore" es la exquisita puesta en escena, el vestuario, la escenografía, las postales que logra con su fotografía, los detalles en los que se detiene la cámara observadora de Guadagnino para ir corriendo el velo de ciertas cosas casi imperceptibles y lo hace con una cámara que tiene puntos de vista que sí se apartan de una mirada convencional.

    Tilda Swinton logra otro trabajo de gran nivel con su Emma ambivalente entre la contención de sus hijos, permanecer fiel a ciertas formas y la desmesura con la que irrumpe el amor en su vida.
    El resto del elenco acompaña sin grandes estridencias y siempre apoyados en el lujo visual que recorre todo el relato con una especial participacion de Marisa Berenson (recordada por "Barry Lyndon" "Muerte en Venecia" o "Cazador Blanco, Corazon Negro").

    Una historia simple, clásica, pero exquisitamente filmada que es justamente lo que hace que por más que sea una historia de infidelidades que ya ha sido contada de muchas y reiteradas formas en el cine, logre impactarnos por el cuidado visual y la delicada forma en que está filmada.
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  • Viudas
    Viudas
    Revoleando Butacas
    Quartett

    Elena (Graciela Borges) es documentalista. En plena filmación de su última obra que versa sobre las mujeres y sobre el amor en el mundo femenino, recibe la noticia de que su marido ha sido internado a causa de un ataque cardíaco. Su amiga y asistente en el rodaje, Esther (Rita Cortese) ha recibido un llamado anónimo diciendo lo que había pasado con Augusto.

    La mujer que lo trajo al sanatorio está apenas vestida. Pronto sabrán que Adela (Valeria Bertuccelli) es amante de Augusto desde hace un poco más de cinco años. Por esas cosas casi caprichosas de cumplir las últimas voluntades de los seres queridos, Elena queda atada a Adela cuando Augusto le pide segundos antes de morir que cuide de ella.

    De allí en más "Viudas" aborda la historia de estas dos mujeres fracturadas por la pérdida, cómo intentan abordar el proceso de recomposición de los daños cada una de ellas y por sobre todo, la presencia omnisciente de Augusto en cada una de sus vidas.
    El amor, la diferencia de edad entre ellas (que genera situaciones sumamente irónicas cuando todas las personas las confunden como madre-hija o a Adela como la hija del fallecido), la traición, la necesidad de ir rearmando el rompecabezas de una nueva vida a partir de la pérdida de un ser querido son los temas que aborda el director Marcos Carnevale (dirtector de la brillante e inolvidable "Elsa & Fred", de "Anita" y "Noche de Ronda", de la divertidisima "Almejas y Mejillones" y de la fallida e impostada "Tocar el Cielo").



    Sabe imprimir el timing exacto para que el drama no desborde, entrecortando siempre las tensiones con mucho humor en sus diálogos -el guión es coescrito con Bernarda Pagés- y dotando a sus criaturas con los elementos necesarios para poder atravesar esas situación tensas con mucho humor y poder reirse o sonreir
    sobre lo que les pasa.

    Carnevale se maneja perfectamente dentro de este terreno (hasta se da el gusto de aparecer en un cameo junto con el director de la anterior película de Graciela Borges -"Dos hermanos"-, Daniel Burman) y domina al cuarteto de actores sacando lo mejor de cada uno de ellos.

    Graciela Borges imprime su carisma en pantalla, su tono de voz tan característico que ya es como una marca registrada y seduce con una presencia fuerte y avasallante componiendo una vez más el que quizás es su papel más visitado (una señora de clase acomodada con un muy buen pasar). Su Elena es una mujer fuerte, independiente, que se ve completamente quebrada ante la noticia insospechada que su marido tenía un amor paralelo.

    Por su parte, Valeria Bertucelli entrega una composición con momentos de muchísima ternura y con un registro completamente fresco y espontáneo en sus reacciones, en sus miedos, en sus inseguridades, en su manera de afrontar su futuro.
    Como dos caras de una misma moneda, cada una de ellas ha amado a ese hombre a su manera, y están en un desamparo profundo que las hermana y aún cuando Elena trate de rechazar a su "rival", su desvalimiento la doblega y expone su parte más vulnerable.

    Completan el cuarteto Rita Cortese en otra composición llena de ritmo de sitcom en sus respuestas con su perfil cascarrabias y diálogos plagado de ironías y Martin Bossi, componiendo a la mucama de Elena.

    Martin Bossi encuentra el tono exacto para Justina, una travesti que presenta un desafío para su carrera, constituyéndose en un excelente debut cinematográfico. Las escenas de Bossi con Borges tienen una química innegable en la pantalla y son fragmentos realmente muy ricos en la descripción del vínculo quizás sin decir demasiadas palabras.

    El producto funciona, por un guión que sólo quiere presentar situaciones sin caer en ningún tipo de dramatismo innecesario, sino por el contrario, coqueteando con pasos de comedia y una vez ganado el terreno, hace la diferencia al apoyarse en un elenco completamente sin fisuras con cuatro actuaciones formidables. Sobre el tramo final, una nueva vuelta de tuerca en el vínculo entre estas dos mujeres hará que la historia cierre con un tono esperanzador, volviendo sobre la posibilidad de rearmar la felicidad aún a partir de momentos dolorosos.

    El tema central de la película a cargo de Vicentico es otro de los aciertos que da con el tono justo que requiere la trama.
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  • Cerro Bayo
    Cerro Bayo
    Revoleando Butacas
    Las nieves del tiempo...

    Si hay algo complicado en el cine, sobre todo en lo que compete al armado de un guión, son las historias corales.
    No es tarea fácil lograr que todas las historias que se presentan jueguen un delicado equilibrio y que alguna de ellas deje relegada a las demás en un segundo plano.
    "Cerro Bayo" de la mano de su directora, Victoria Galardi, parece haber entendido ese secreto a la perfección, haciendo que cada uno de los personajes tenga su momento de lucimiento, su funcionalidad indispensable para la trama y su razón de ser en el relato.

    Todo se desencadena cuando Juana (Adela Gleijer), la matriarca de una tradicional familia de una pequeña ciudad turística patagónica, intenta suicidarse.
    Su hija Marta (Adriana Barraza, la mexicana que ha cumplido un elogioso trabajo en "Babel") llega a su casa y la encuentra prácticamente muerta. La internan rápidamente pero los daños cerebrales ya son irreversibles y por lo tanto, deberá permanecer internada hasta tanto los médicos puedan revertir el coma en el que se encuentra.

    Cada uno de los personajes de esta familia se verán indiscutiblemente alterados por la noticia y por el devenir de los hechos. El panorama se completa con la llegada de Mercedes, la hermana que vive en Buenos Aires (brillante composición de Verónica Llinás) y que hace siete años que no visitaba a su familia.

    Antigua reina de un concurso de belleza del Cerro Bayo, Mercedes se vinculará con su sobrina Inés desde ese lugar, ya que ella es aspirante a reina en el presente certámen.
    Inés (Inés Efron) tiene una mirada particular, aniñada y supone que aquellas participantes que tienen una vida sexual activa y han tenido orgasmos, se ven más relajadas, más espontáneas y por lo tanto son más agraciadas a la vista del jurado. Su objetivo será entonces tener un orgasmo antes del día de la competencia.

    Completan el panorama Lucas (Nahuel Perez Biscayart), el hijo mayor de Marta y hermano de Inés, quien trabaja como instructor de snowboard del Cerro y sueña con irse a Europa a trabajar en la nieve junto con un amigo que le propone esa aventura y Eduardo (Guillermo Arengo), marido de Marta quien se desempeña en el rubro inmobiliario y justamente recibirá la oferta para la compra de un lote por parte de inversores europeos que es propiedad de Juana y debe decidirse la venta, mientras ellas permanece en coma.

    Como es tan cierto eso de "pueblo chico, infierno grande", la trama se hace más interesante aún cuando comienza a correr un rumor que inquieta de una manera u otra al equilibrio familiar. ¿Es sólo un rumor o Juana realmente ha ganado un dinero importante en el Casino un par de noches antes del episodio de intento de suicidio?

    Con todos estos elementos Victoria Galardi construye un universo de historias finamente hilvanadas, con un manejo preciso de las situaciones que se desarrollan en torno al quiebre que se produce en los vinculos familiares ante la enfermedad de un ser querido, o empezar a lidiar con la posibilidad de la muerte. La directora combina el entramado familiar con los toques que se le pueden dar a la historia al estar ambientada en el ámbito de un pueblo pequeño con códigos completamente opuestos a los de la gran ciudad.

    Celos, viejos amores que regresan, el dinero "ensuciando" y pervirtiendo o mostrando lo peor de cada uno se hace presente, la vida de pueblo con sus toques enormemente pintorescos (la anécdota del tapado para la fiesta de inauguración es un toque delicioso) y los lazos familiares, se encuentran retratados con diálogos inteligentes, sutiles, reales, que nos permiten rápidamente tomar contacto con este grupo de personajes tan queribles y formar parte de la trama involuntariamente.
    Galardi cuenta con un elenco compacto, sin fisuras, cada uno dotando a su personaje del tono preciso y la cadencia perfecta. Quizás sólo pueda objetarse que el de Adriana Barraza se encuentre particularmente "forzado" en algunos tramos para cumplir con el phisique du rol y el acento argentino.
    Guillermo Arengo, Nahuel Perez Biscayart y sobre todo Inés Efrrón aciertan en la composición de sus personajes cada uno de ellos en su cuerda y en su estilo. El toque de humor pueblerino recae en el personaje de Eugenia Alonso (a quien el año pasado vimos como la mujer de Spregelburd en "El hombre de al lado") dando vida a una criatura tan sutilmente caricaturesca como querible.

    Pero un capítulo aparte mercede la arrolladora Mercedes a cargo de Verónica Llinás. Un personaje plagado de ironías, dispara certeramente las líneas de diálogo con el timing exacto y oficia quizás como una delicada ligazón entre todos los personajes. Frontal, vulnerable, valiente, impiadosa, destrozada, necesitada, en cada una de esas máscaras Verónica Llinás se detiene y brilla tan cómoda en una cuerda más dramática como histriónicamente acertada en el tono de comedia.

    No hay paisaje más increiblemente bello que el de Villa La Angostura para servir de marco a esta historia coral. "Cerro Bayo" es de esas pequeñas películas que se guardan por mucho tiempo en el corazón, esas pequeñas sorpresas que aparecen muy esporádicamente en la cartelera y que uno sigue ahi, en la butaca, absorto del placer de descubrirlas.
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  • En un mundo mejor
    En un mundo mejor
    Revoleando Butacas
    La violencia está entre nosotros

    La directora danesa Susanne Bier no puede negar que tiene el influjo de la mejor cinematografía de su territorio, con elementos del Dogma de Von Trier, del cine de Vinterberg y con puntos de contacto con otro director que si bien no es danés, recientemente nos ha dado un estreno muy logrado: Erik Poppe y sus "Aguas Turbulentas" (Critica aquí) con una manera de narrar prácticamente en la misma sintonía y con el mismo registro.

    Bier, que fue conocida mundialmente por "Corazones Abiertos" y que luego ha filmado también interesantes propuestas como "Hermanos" y "Después del Casamiento - After the Weeding", con un trabajo en hollywood conocido aquí en DVD como "Lo que perdimos en el camino - Thing we lost in the fire" drama con Benicio del Toro y Halle Berry ya nos ha demostrado ampliamente el encanto y la sutileza con que puede apostar a contar historias fuertes, con personajes con el conflicto en carne viva y salir completamente airosa de no tener que echar mano a ningún golpe bajo ni ningún facilismo en el guión.
    En este caso, su nueva obra "En un mundo mejor" cuenta con un esquema similar al de su mejor película "Corazones Abiertos", dos historias se entrecruzan en un hecho puntual que modifica sustancialmente la vida de sus personajes y que expone la problemática por la que están atravesando de una forma cruda y sanguíneamente emocional.


    La primera historia da cuenta del conflicto de una familia que acaba de perder a su madre. El reciente viudo se hará cargo, como pueda, de la vida su hijo que mudándose a un nuevo pueblo se inserta en su ámbito escolar de una manera muy particular, actuando de protector de un compañero que es merecedor de todos los dardos de una violenta pandilla del grado.
    Ese compañero, por otra parte es hijo de una pareja recientemente divorciada, cuyo padre es médico en Africa. Allí es el encargado, entre otras cosas, de dar ayudar a las "víctimas" de un dictador que humilla y lacera a las mujeres embarazadas.


    La violencia que describe Bier primeramente en las poblaciones más carenciadas de Africa, muta y se intromete también en la burguesía europea, terreno donde la directora ya ha anclado en varias oportunidades.
    El mundo violento lo padecen todos los personajes, directa o indirectamente y se plantea además la paradoja de que al mismo tiempo contribuyen a su formación, de una u otra manera. Lo padecen, son parte integrante, lo ocultan, lo niegan, discriminan: cada uno a su estilo forma parte de esta trama violenta sobre la que la directora quiere poner el acento, buscando una esperanza para el mundo mejor que propone el título.


    Nuevamente el cine danés traspasa las fronteras de su propio país para transformarse en una voz de la región y del continente y se mete con temas como la venganza, el perdón, la redención -justamente aquí se subrayan aún más los puntos de contacto con el reciente estreno de "Aguas Turbulentas"- la violencia cotidiana, la nueva composición ante las rupturas familiares, la vida escolar y la exclusión.

    No conviene adelantar mucho más de la trama, justamente porque al ir descubriendo las distintas capas que el mismo guión oculta y muestra, está quizás su mayor acierto, inteligente en su construcción aunque quizás algo esquemático en su planteo y sobre todo, sobre la parte final, se opaque tendiendo un manto inclinado hacia lo más políticamente correcto que el planteo inicial.

    Bier se nutre de un increible trio protagónico, un "dream team" nórdico con Trine Dyrholm a la cabeza (hermosísima y enérgica protagonista de tantos otros títulos como "La Celebración" "El deseo en mi piel" y "Pequeño Soldado") junto a Mikael Persbrandt y Ulrich Thomsen (también visto en "La Celebración" "Agente internacional" y "Duplicity"). Cada uno da imprime su estilo para que también las actuaciones sean un punto fuerte de "En un mundo mejor".


    Sobre el final, con estos guiños más cercanos a los de una historia convencional, el último trazo de Bier decepciona un poco, sobre todo teniendo en cuenta que es la ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera de este año y luego de un fuerte arranque, la historia quizás merecía un final con una postura más militante por parte de la directora.
    Pero a pesar de las pequeñas observaciones, "En un mundo mejor" vuelve a mostrar cómo el cine de algunas latitudes a las que no accedemos a menos que sean ganadoras de grandes premios, aún tiene excelentes historias para contarnos.

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  • ¿Diferente de quien?
    ¿Diferente de quien?
    Revoleando Butacas
    Jugando con las diferencias

    ¿Qué pasa cuando un hombre abiertamente gay se decide postular como Intendente en una ciudad ultraconservadora del norte de Italia, y utiliza su homosexualidad como elemento dentro de la campaña electoral?

    Piero (Luca Argentero) siendo gay, milita activamente en el Consejo Municipal y luego de una situación completamente imprevisible, termina siendo el candidato a Intendente por un partido de centro-izquierda.

    La opera prima de Umberto Carteni se mete en el mundo de las comunas, de la política y de las minorías sexuales justamente describiendo a un pueblo completamente tradicional y cerrado que se contrapone con el pensamiento de Piero.
    Sin ir más lejos, su compañera de fórmula es Adele (Claudia Gerini), uno de los exponentes de mentalidad más rígida que tiene el partido: tradicionalista a ultranza, opuesta a todo lo que tenga que ver con valores diferentes que la sociedad trata de incorporar.

    Aquí es donde comienza a plantearse uno de los ejes principales de esta comedia: polos opuestos que se atraen, personalidades completamente contrapuestas que por una situación particular tienen que compartir un mismo espacio común.
    Todo se complica mucho más aún cuando Piero y Adele comiencen a sentirse mutuamente atraidos y evidentemente escape a cualquier encasillamiento en el terreno de lo sexual que ellos quieran darle.

    Y durante toda la comedia comenzará a flotar y tratar de develarse la pregunta "Es necesario ponerle alguna etiqueta a esto que (les) está pasando?".

    Piero ama a Remo (Filippo Nigro) su compañero desde hace muchísimos años, pero tambien se siente sexualmente atraido por Adele, con una pasión desconocida para él, que le resulta imposible de contener. Adele, que parecía estar tan firme y tan segura dentro de todas sus estructuras, empieza a ver cómo su universo de seguridades se desmorona cuando no pueda evitar responder a la atracción que Piero siente por ella.

    El juego de confusiones sexuales se completa con el condimento de tener que guardar una cierta "fachada", una cierta forma que responda a los intereses políticos del partido, a la imágen que hay que seguir dando para el electorado, lo cual hace el juego más interesante y divertido.
    El tono que plantea Carteni es, de por si, liviano y tradicional. Aprovecha a tomar con humor y con un tono de comedia típicamente tradicional, algunas aristas de un tema como el matrimonio igualitario, el derecho a la igualdad y la libertad de las minorías sexuales, que tiene tanto peso y vigencia en la actualidad.
    Si "Diferente de quien?" funciona y cumple con sus objetivos a través de su amable tono de comedia sin intenciones profundas, es ,en gran medida, gracias a la química que aparece desde las primeras escenas entre Luca Argentero y Claudia Gerini, una pareja que es tan creíble en sus dudas, en su incertidumbre y en la desorientación de una atracción física imposible de contener.
    Filippo Nigro también logra una muy buena actuación parándose como el tercero en discordia en esta nueva conformación de la pareja y juntos, los tres protagonistas funcionan acompasadamente con el ritmo que le imprime el director.

    El trio de protagonistas del film italiano


    El derecho a la adopción gay, la paternidad - la maternidad, el divorcio, las elecciones sexuales, los mandatos familiares y los valores tradicionales, son puestos en juego agregándose además una mirada dentro del mundo de la política, sin que en ningún momento la comedia tome un tono solemne ni discursivo para encarar ninguno de estos temas, sino que se van mezclando enriqueciéndola con una mirada actual y abierta.

    Si bien no hay ningun aporte extramadamente novedoso ni en los temas que aborda, ni en la forma en que son planteados -ya que responden al esquema más conocido de la comedia tradicional-, "Diferente de quien?" es un entretenimiento bien construido, siguiendo las reglas básicas en las que se apoya cualquier buena comedia (parejas desparejas, confusiones, ritmo de vodeville y juegos de apariencias) logrando interesar aún en sus momentos más previsibles.
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  • Güelcom
    Güelcom
    Revoleando Butacas
    Siempre es dificil volver a casa...

    Ya desde el elenco que el director ha logrado reunir para "Güelcom" -figuras de alto impacto con trabajos en medios televisivos y radiales- se respira un aire de comedia liviana, sin mayores pretenciones que un buen entretenimiento. ¿Pero logra el fin que se propone aún en su objetivo de poder pasar un rato agradable con una comedia romántica clásica y grandes aspiraciones?

    El protagonistas es Leo (Mariano Martinez) quien tiene a su cargo ir conduciendo el relato casi en primera persona para describir con mayor o menor detalle, su experiencia amorosa fallida con Ana (Eugenia Tobal) quien lo ha abandonado sentimentalmente, para ir a probar suerte en España para desarrollarse como chef, dado que su pasión es la cocina.

    Pero pronto Leo -a pesar de que su grupo de amigos tiende a esconderle la verdad porque sabe el dolor que Ana le provocó con su partida- se enterará que ella está de visita en Buenos Aires después de cuatro años de no verse. La excusa de esta visita es el casamiento de otra pareja amiga de este grupo, que ahora vive en Ibiza, pero quiere hacer un casamiento informal en Buenos Aires ya que sus amigos no han podido compartir la ceremonia en España.

    Todo parece que podrá sostenerse durante la organización en grupo de este casamiento, pero cuando no solamente aparezca Ana sino también su nuevo novio español, las cosas serán mucho más dificiles de lo que Leo pensaba.

    Yago Blanco construye la historia valiéndose de diversos recursos para que el producto sea dinámico y variado: desde monólogos a la cámara por parte del protagonista, flashbacks para poder completar algunos aspectos de lo sucedido o volviendo atrás para ampliar algunas anécdotas del grupo de amigos e historias contadas en paralelo que luego se entrecruzan.

    Eso hace que "Güelcom" tenga un aire llevadero, aunque se resienta por algunos problemas, sobre todo en el tono que le imprime el guíón al personaje de Leo.
    Mientras que el grupo de amigos forma un compacto y homogéneo elenco secundario, Mariano Martinez parece demasiado forzado por su profesión -psicólogo- a impostar subrayadamente sus frases hasta con un tono sumamente escolar y completamente desacompasado con el resto de las situaciones. Habla de sus pacientes en rueda de amigos o bien le habla a sus pacientes con frases que no suenan naturales y menos aún con el tono que lleva el resto del guión.

    Leo es el personaje que presenta mayores dificultades y sobre todo se hace evidente porque sobre él recae el peso de la cadencia de la narración, generándose un desnivel con el resto del elenco.
    Por su parte, la protagonista femenina, Eugenia Tobal, tiene momentos en los cuales tampoco parece encontrar demasiado cómodamente la veta de su personaje, pero lo suplanta con un enorme encanto (es indiscutible que ella y Mariano Martinez hacen una pareja que se ve hermosa frente a la cámara) y belleza que remiten todo el tiempo a una especie de Meg Ryan vernácula que la pantalla podría aprovechar.

    Lo más fuerte y más interesante, sin lugar a dudas, son las líneas que el guión les deja servidas al trio de amigos que componen Peto Menahem -con un amigo intimo de Leo explotado sobre todo en la segunda mitad de la película-, Eugenia Guerty -con momentos al borde del delirio y con mucho histrionismo que ponen una alta cuota de humor junto con Menahem- y Maju Lozano quienes cada uno en su papel, logran escenas frescas y divertidas y con un tono reconociblemente nuestro.



    "Güelcom" acierta en la pintura del decálogo de los argentinos que se fueron al exterior, en el fresco del grupo de amigos con un aroma indiscutiblemente nacional, que se reencuentra con aquellos que intentaron probar suerte por otras latitudes; y también es creíble la pareja romántica protagónica con sus devaneos amorosos.
    Sin embargo, alguna falta de fuerza en la composición de los protagonistas y sobre todo, como ya se apuntó, en la artificialidad de algunas lineas que el guión le depara al personaje de Mariano Martinez (y de lo poco creíble que suenan las confesiones a la cámara) hacen que la comedia no puede levantar un mayor vuelo.

    De todas maneras, se construye como un pasatiempo sumamente agradable y cumple con el cometido propuesto, sin abordar el tema del exilio y las oportunidades que tuvieron que buscarse durante la crisis, en el exterior, desde un punto de vista virado a la comedia.
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  • Ausente
    Ausente
    Revoleando Butacas
    Gris de Ausencia

    Martín (Javier De Pietro, en su debut cinematográfico, un verdadero hallazgo) siente una molestia en un ojo y suspende su clase de natación. Su profesor (Carlos Echevarria a quien hace poco vimos en "Desbordar") trata de ayudarlo. Pero al seguir refiriendo una molestia, decide acompañarlo a una revisión de rutina.
    No hay de qué preocuparse, la médica no encuentra problema alguno, sólo que una vez finalizada esta revisación, las cosas parecen complicarse: un arreglo de ir a dormir a la casa de un amigo parece haber quedado trunco por irse antes de la clase y aparentemente Martín no tiene dónde ir a dormir. Su profesor quizás presionado por darle una solución al tema y después de algunos mínimos "rodeos" lo invita a ir a dormir a su casa. Martín acepta gustosamente.

    Todo parece casual pero nada lo es. Y ahí comienza a desplegarse la verdadera historia de "Ausente".

    Al día siguiente, cuando la madre se presente en el Colegio para preguntar si alguien tiene algún dato del paradero de su hijo, porque no ha ido a dormir a su casa ni tampoco estaba en la casa del compañero donde le había dicho que iba a ir a dormir, el profesor comenzará a darse cuenta de la mentira intencional de Martín y sus efectos.
    A partir de ese momento, la trama establece una permanente tensión entre los dos protagonistas, un juego de acercamientos y rechazos, de seguridades y de dudas, terreno en el que Marco Berger, aún con una cierta morosidad que le imprime al relato, logra hacer entrar en el juego al espectador, y en ese espacio de lo no dicho, es en donde el guión se mueve más acertadamente.



    Después de su ópera prima "Plan B", el director continúa en el mismo sentido que en su opus anterior, con su exploración de géneros y terrenos poco visitados en el reciente cine argentino. Es evidente que "Ausente" no es una película que precisamente siga las reglas del cine mainstream o más comercial sino que Berger logra establecer un ritmo particular, que si bien no es apto para todos los públicos, tiene un estilo claramente definido que será seguramente la marca registrada del realizador y sus seguidores.

    Pero justamente en esa delicada estructura, en el misterio que se va develando muy lentamente, en la indefensión que le provoca el juego de inseguridades a ese profesor cuyo alumno lo pone en jaque, reside la particularidad y la riqueza de esta pequeña gran película de casi dos personajes en búsqueda de su identidad.
    Es interesante la mutación que se produce en los roles de poder como es el de docente-alumno, donde aquí se ve subvertido justamente por un alumno que pretende avanzar sobre su profesor. Dos figuras masculinas fuertes y débiles a la vez, solamente interceptadas por los roles femeninos del film (a cargo de Antonella Costa y Rocío Pavón) quienes operan desde un rol más formal que afectivo para hablar de los sentimientos de los protagonistas.

    Una historia que va desde momentos con tintes de thriller psicológico, otros donde cuenta una historia de amor con un deseo "prohibido" hasta tomar algunos ribetes de drama pasional -aunque sin la exhacerbación sexual- al estilo Almodovariano.
    También comparte con este director el detenimiento en la desnudez de los cuerpos, que van enhebrando diversos detalles de la historia, van trazando por si solos ciertos diálogos y relaciones, miradas y gestos, que comunican y expresan quizás mucho más que lo que los protagonistas pretenden poner en palabras.
    Hay un lenguaje corporal que Berger maneja perfectamente y la marcación de los actores apunta a ese juego de miradas, escarceos, insinuaciones e incógnitas que incluso hacen dudar por algunos momentos de lo que siente ese profesor profundamente confundido ante el descubrimiento de las verdaderas intenciones de su alumno.

    Sobre la recta final, un hecho puntual que no conviene revelar, redefine el drama de los personajes y quizás cada uno vaya encontrando su propio camino.
    Berger ya ha encontrado holgadamente el suyo dentro de una nueva corriente del cine nacional, que trata de subrayar menos y de ahorrar palabras para que la imagen pueda hablar por si misma. Que en definitiva la ausencia se haga, paradójicamente, una fuerte presencia, que ayude a cerrar el rompecabezas de identidades y sentimientos.

    Ganadora del Premio Teddy 2011 a la 'Mejor Película LGTB' de la Berlinale, "Ausente" se convierte en un estreno nacional diferente tanto por su temática como por la cadencia narrativa con la que el director elige contar la historia.
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  • Super 8
    Super 8
    Revoleando Butacas
    Con olor a infancia y a cine de barrio

    La primer escena en donde un empleado de una fábrica metalúrgica, modifica el cartel borrando de un plumazo más de 700 días sin que sucediera un accidente y lo cambia por "1", nos da cuenta de la posibilidad que tiene J.J. Abrams de ponernos con una sólo imágen, en todo un universo de información.
    Luego, inspirado por un homenaje a quien ahora es su productor, Steven Spielberg, y a las películas que habrá admirado en su infancia y en su adolescencia, todo esa posibilidad de síntesis se transforma en un desborde narrativo de proporciones múltiples cuando los distintos engranajes de "Super 8" se pongan en funcionamiento.

    Un grupo de amigos está intentando filmar un corto sobre zombies para un concurso. Y uno ve la pasión con la que cada uno de los miembros del grupo encara su tarea, un homenaje inicial a los sueños de niños que cada uno de estos grandes directores ha tenido.
    Mientras están filmado una escena en la estación de tren, serán testigos de un hecho completamente insólito: la fuerza aérea de los Estados Unidos en 1979 clausura una sección del Area 51 y todos los materiales allí contenidos, debían ser enviados a un lugar seguro, justamente por tren.

    Estando allí, no sólo ellos sino su cámara registrará como un tren de carga (que justamente transportaba ese material) es interceptado por un auto que corre por el medio de las vías, produciendo un espectacular descarrilamiento (ya de por si, solamente esta escena absolutamente impactante, justifica ver la película -acá va el "teaser"-).



    El ojo de la cámara ya sido un testigo involuntario del cargamento que llevaba ese tren. Una vez revelado ese film, el grupo de amigos podrá ver que algo extraño parece surgir de un vagón del tren, algo completamente inexplicable, hasta ese momento.

    Ya desde la banda de sonido y el estilo de la narración, la película exhuda un sentido homenaje a los años '80. La pandilla protagonista del film (de actuaciones homogéneas y excelentes del grupo de adolescentes en donde descolla, como es habitual, la fuerza interpretativa y el rostro exquisito de Elle Fanning) nos remite indefectiblemente a "Cuenta Conmigo" el film de Rob Reiner basado en un cuento de Stephen King, otro ícono ochentoso.

    La pandilla bien puede ser la de "Los Goonies" o la de "Los exploradores" y la incógnita de esa criatura que comienza a sembrar el misterio y el terror en el pequeño pueblo cercano a Ohio tiene reminiscencias de "Alien" y "Depredador" y expresamente la cámara nos retacea información, haciendo que sea más misterioso y temible algo que no se ve y sólo se presiente (con inesperadas irrupciones en pantalla sin saber definidamente de qué se trata) tal como pasaba en "Tiburón" o en otro film anterior de J.J. Abrams, "Cloverfield".

    La historia entonces se nutre de experimentos fallidos, de seres extraterrestres que deben ser enviados nuevamente a su mundo y sobre el final, abandona el tono de suspenso y misterio para declararse abiertamente en homenaje a "E.T., el extraterrestre" o mismo a "Encuentros cercanos del tercer tipo".
    Y en ese registro de homenaje, justamente, es donde "Super 8" funciona a la perfección.

    Pero sigue sumando y en esa acumulación en donde elige presentar todo en un mismo "combo", mezclando no solamente varias lineas argumentales sino varios estilos y autoreferenciándose, la película pierda fuerza y el monstruo fílmico crece desmedidamente hasta llegar a preguntarnos qué fue de la pandilla que nos presentaron en los primeros minutos donde cada uno de los integrantes delineaba un personaje con una historia que contar y donde se mezclaba con un hermoso clima de nostalgia.

    Quizás demasiado forzado en incluir absolutamente todas las referencias cinéfilas, tranformándose en una especie de "gratest hits" de Steven Spielberg, Joe Dante, Robert Zemeckis y compañia, la parafernalia de efectos especiales y rubros técnicos involucrados, hacen que la historia pierda la sensibilidad con la que se construye durante la primera mitad de la película y que llegando a las escenas finales, la prolijidad en el guión comience a perderse de vista, algunos detalles importantes parezcan apresuradamente resueltos y explicados con demasiadas palabras y queden rodeados de situaciones inconsistentes.
    En ese momento, J.J. Abrams termina cayendo en algunos cuantos lugares comunes de los que el relato venía tratando de escapar.

    De todos modos y aún con esas observaciones, "Super 8" se erige como un verdadero festival del cine de super acción, respira olor a cine de barrio en donde hemos visto todas esas películas con las piernas colgando de la butaca, donde todos los cinéfilos hemos pasado tardes enteras de fines de semana completos, dejándonos llevar por esas historias que no hemos olvidado.
    "Super 8" refuerza la vitalidad de esas glorias pasadas, pero dejando en el camino algo novedoso para contar y oportar una vez que deje de lado todos los sentidos y merecidos homenajes.
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  • Loco y estúpido amor
    Loco y estúpido amor
    Revoleando Butacas
    Ni loco ni estupido: simplemente CLICHÉ

    Siendo guionistas, la dupla Ficarra y Requa, que además debutaron en la dirección con el film "Una pareja Despareja (I love you, Phillip Morris)" conduciendo a Jim Carrey, lograron incursionar en un terreno de comedia con un toque risquée sin caer en la grosería ni el mal gusto que tienen por ejemplo, los hermanos Farrelly. Guardando siempre un alto componente de transgresión e ironía en sus libretos, con estos precedentes y con el gran elenco que lograron reunir para su segundo film como directores, las expectativas para "Loco y estúpido amor" son, obviamente, altas.

    En este caso optaron por una historia de tipo más coral que en sus guiones anteriores, varios caminos que en algún punto terminarán entrelazados para tejer una comedia en donde básicamente hablarán del amor, con la particularidad de poder abordar cómo impacta esta temática en las diferentes generaciones.

    El protagonista y eje de la comedia es el personaje de Cal Weaver (interpretado por Steve Carell quien tiene sobrado oficio en este terreno con trabajos como "Virgen a los 40", la serie "The Office", prestó su voz en "Mi villano favorito", "Dani, un tipo de Suerte" junto a Juliette Binoche o la remake olvidable -aunque no por su trabajo- del original francés de "La cena de los tontos").
    En la primer escena es más que evidente que sostienen un matrimonio desgastado junto a Emiliy, falto de pasión y lleno de rutina. Pero él jamás se esperaría que en esa cena que abre la película, ella (Julianne Moore, espléndidamente radiante también en este film) le pidiese el divorcio. Y que con una honestidad brutal inusitada, ella además le confiese sus motivos: le ha sido infiel con David Lindhagen, un contador compañero de trabajo (Kevin Bacon) y se ve sobrepasada por los rutinarios 25 años de casados que llevaban hasta el momento.

    Y por esos motivos que sólo condimentan una buena comedia, en su derrotero con el corazón quebrado, Carl conocerá en un bar a Jacob (Ryan Gosling, nuevamente mostrando excelencia para encarar un nuevo papel, diferente a los que ha jugado por ejemplo en "Diario de una pasión" "Lars y la chica real", "Half Nelson" por el que fue nominado al Oscar o el de la reciente "Blue Valentine" todos bastantes discímiles entre si).
    Jacob es una especie de experto en conquistar mujeres, que hará lo imposible para que Carl recupere su masculinidad. Pero en contraposición a ésto, por más que es un eximio galán capaz de seducir a cualquier tipo de mujer que se le cruce por el camino, Jacob, encuentra a Hannah (Emma Stone), una joven interesante que en un primer acercamiento lo descarta, pero que después de algunas vueltas del destino, inevitablemente se volverán a encontrar.

    Es en este terreno de las separaciones y la dificultad de volver "al mercado" que tiene Carl, en ese momento de recuperar su masculinidad dormida, es en donde la comedia realmente tiene sus mejores momentos, no sólo por la ductilidad y por los aciertos del guión en la descripcion de situaciones y personajes, sino también porque le permite a Carell mostrar sus dotes camaleónicas, sin entrar en las exageraciones con las que a veces tenemos que lidiar en el caso de otros comediantes como por ejemplo, Jim Carrey.
    Carell le imprime ternura y credibilidad a su personaje, explotando su costado más vulnerable. Y es realmente un gran acierto.

    Pero lamentablemente agregarle más elementos a la comedia, termina riendiendo menos, mucho menos. Cuando el guión comienza a sumar personajes, anexando la historia de su hijo adolescente de 13 años Robbie (Jonah Bobo), perdidamente enamorado de su niñera cuatro años mayor, la potencia con la que venía creciendo la comedia, comienza a desvanecerse.

    Si bien el guionista Dan Fogelman (con títulos como "Enredados" "Cars" y "Bolt" entre otros para la factoría Disney que habla de una facilidad para el armado de guiones con mucho ritmo) construye personajes sólidos, falla abiertamente en la resolución de los conflictos que fue planteando, desdubujando algunas líneas del relato que tenían una gran potencia.
    Se deja llevar por la estructura tradicional y facilista con que Hollywood suele resolver la mayoría de sus historias, cae irremediablemente en lo peor del cliché y queda completamente fuera del registro con el que trabajó durante toda la primera mitad del film.
    Cuando en la primera parte la estructura del relato se fortalece con diálogos sumamente reales y pintorescos, sobre el final se sirve de párrafos explícitamente subrayados y edulcorados (hasta el típico discurso que luego será interrumpido por otro más meloso y cursi todavía) y de resoluciones simples, sin dobleces, que no se muestran tan inteligentes como el planteo original.

    Sobre la segunda mitad es donde el mecanismo de comedia empieza a fallar y la resolución general no está a tono con el resto del film. Tampoco queda claro cuál fue el target al que responde la historia porque si toda la construcción del personaje de Carell y su historia de amor con su ex mujer se construye para un público adulto, la solución de las líneas argumentales responde más a una comedia familiar o adolescente que desentona completamente.

    De todos modos como puntos a favor, "Loco y estúpido amor" cuenta con un excelente elenco incluso con roles secundarios también muy sólidos (Marisa Tomei como siempre brillando en un papel de reparto) que hacen que la comedia no decaiga y se deje ver, aunque es cierto que con una mirada menos condescendiente y pueril del guión, hubiese rendido un resultado mucho más compacto y acorde con lo que se esperaba de un film. Finalmente quiere abarcar varias etapas y termina no profundizando seriamente en ninguna.
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  • Copia certificada
    Copia certificada
    Revoleando Butacas
    Un hombre y una mujer

    Si bien Abbas Kiarostami cambia el ritmo y las características de los personajes de sus acostumbrados relatos en suelo iraní ("El sabor de la cereza" "A Través de los olivos" "Donde está la casa de mi amigo?") no cabe la menor duda que su última creación "Copia Certificada - Copie Conforme" respira su cine, su talento y su inigualable manera de contar una historia.

    Un crítico de arte inglés llamado (el cantante lírico William Shimell, en su debut en el cine) presenta su último libro en la Toscana italiana cuyo título es justamente el título del film -primer guiño que se plantea en la primer escena de la película-.
    El tema fundamental del ensayo es dentro del mundo del arte, particularmente asomarse al mundo de las copias que emulan, superan, imitan, se comparan con sus originales.
    Copias cautivantes que son casi tenidas en cuenta como verdaderas creaciones cuando en realidad son copia fiel de algún original que es el que verdaderamente tiene el mérito y rango de obra de arte.

    Una mujer que asiste a la presentación de este libro (Juliette Binoche). Ella está interesada en el tema porque es galerista y justamente se gana la vida en el mercado de las copias certificadas.
    Pero hay otros intereses secundarios (?) que hacen que los dos personajes inicien un viaje en el cual importa menos el viaje en si mismo, que los velos que se van corriendo a medida que esta pareja comience a interactuar.


    Un hermoso camino de cipreses nos remite a la marca registrada de los caminos con los que Kiarostami trazaba otrora sus viajes iniciáticos. Ésta y otras sutilezas y detalles en la puesta, nos van encaminando a que acompañemos a estos dos personajes quienes debaten sobre el significado del arte y entablan una especie de juego de seducción, sin darnos cuenta que nos van envolviendo en un juego donde nos perderemos enteramente como en un laberinto de espejos.
    Una de las paradas del "via crucis" de esta pareja es un bar en un pueblito en donde paran a tomar un café, a comer algo. La mujer que atiende este pequeño lugar los "confunde" con un matrimonio.
    Es a partir de este momento en donde tras este punto de quiebre, la historia comienza a replegarse y multiplicarse en sí misma como en un juego de cajas negras que se van abriendo al mismo tiempo que escondiendo información, datos que nos permiten o no, cerrar el rompecabezas.

    Kiarostami nos confunde ex profeso, se burla de la linealidad de cualquier historia, ya no importa si esta pareja se está por formar, se formó hace quince años, si se va a disolver apenas terminen su recorrido o si tienen asuntos pendientes que tratar y los resolverán justamente en este momento donde somos testigos.

    Y cuando tengamos la sensación de comenzar a tomar con alguna certeza las riendas de la historia, cuando la luminosa belleza de Juliette Binoche nos comparta a la cámara un dato que parece ubicarnos en un terreno seguro, nuevamente aparecerá otro que nos arrojará irremediablemente y una vez más al terreno de la incertidumbre.


    Pareciera que Kiarostami quiere fusionar en esta pareja, otras parejas (matrimonios, parejas establecidas, parejas ancianas) y borrar cualquier intento de referencia para que Binoche y Shimell sean dos y sean muchos a la vez.

    Cuenta indudablemente con un trabajo impresionantemente rico de Binoche, con una sensualidad a flor de piel, lleno de matices y visitando casi todos los registros. Como plus, es exquisita cuando habla francés, deliciosamente entonada en italiano y sobria cuando se expresa en inglés. No sólo hay una diversidad de idiomas conviviendo en Binoche sino también un abanico de emociones y una máscara dúctil capaz de transmitir cualquier expresión, con unos primeros planos de una cámara completamente enamorada de su protagonista.

    Schimell la acompaña muy dignamente en su debut cinematográfico formando un sutil pas de deux donde en un momento se seducen como en una primer aproximación y doblando a la esquina parecen tener un hijo en común, quizás no se conozcan o quizás estén buscando un lugar donde hace más de quince años se amaron por primer vez. Mientras ella habla en francés, él le contesta en inglés, o dialogan los dos en francés o dialogan los dos en inglés.


    No hay lengua, historia, lazo, vínculo que nos haga definir a nuestros dos protagonistas. Pero sin embargo, esa falta de certezas es justamente lo que hace que la historia sea más interesante aún.
    Con un dejo de el dueto de Linklater "Antes del amanecer"/"Antes del atardecer" la pareja guarda todo ese márgen de ambigüedad hasta que suenen las campanadas y como en un cuento de Cenicienta moderno quizás tengamos que salir del hechizo de esta historia de amor que es una y todas al mismo tiempo.
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  • Los pingüinos de papá
    Los pingüinos de papá
    Revoleando Butacas
    Cuando Carrey tiene su propio Happy Feet

    Evidentemente Mark Waters tiene una cierta facilidad para dirigir recetas típicas como en el caso de una comedia romántica ("Como si fuera cierto" "Los fantasmas de mi ex"), otra típicamente adolescente como "Chicas Pesadas" con Lindsay Lohan y ya había dirigido para Disney una perfecta fórmula del entretenimiento familiar con "Un viernes de locos" con la misma Lohan y Jamie Lee Curtis.

    Ahora le toca el turno a "Los pingüinos de papá" y demuestra una vez más que tiene oficio para que el ritmo de comedia no decaiga.
    Lo primero que habría que preguntarse es el objetivo que persiguen este tipo de comedias. Obviamente es el de tratar de pasar un rato agradable en familia y en el caso de "Los pinguinos de papá" esto se cumple y con creces si no tenemos mayores pretenciones que ésas y si nos dejamos llevar por la fórmula típica de la comedia para todos los integrantes de la familia.

    El señor Popper (Jim Carrey) es un exitoso y particular empresario involucrado en el mercado inmobiliario a punto de convertirse en socio de una importante empresa de bienes raíces. Pero su vida se ve completamente alterada cuando recibe el legado de su padre, con quien mantuvo una relación complicada a causa de las expediciones que desarrolló aún cuando él era muy pequeño alrededor del todo el mundo, manteniendo sólo contacto por radio.

    Fallecido su padre, recibirá la sorpresa. No son propiedades, no es dinero, su herencia se trata de algo sumamente particular: se trata de un pingüino proveniente del continente helado! Pronto llegará una caja con unos cuántos más para completar la herencia y el Sr. Popper verá su rutina definitivamente modificada.

    El guión entremezcla esta historia de Popper y la relación con su padre, con la dificultad que tienen de padres separados de compartir más tiempo con sus hijos, quienes ya cerca de la adolescencia no quieren cumplir con el consabido régimen de visitas o que se quejan de la distancia que encuentran en sus padres para tratar y escuchar sus problemas.
    Los pingüinos serán la excelente excusa para que el Sr. Popper no sólo recupere el cariño de sus hijos y las ganas de estar juntos, sino también que pueda tener un intento de reconciliación con su ex esposa.

    Obviamente que si, en cambio de verlo como un entretenimiento familiar, analizamos la película desde otra mirada, el guión tiene situaciones completamente incoherentes manejadas con el histrionismo exagerado de Carrey y que responden más a una necesidad de tener a las mascotas en escena que con reales giros del guión, anécdotas bordeando lo increible y una estructura demasiado endeble con un elenco que acompaña sin desentonar pero que no aporta demasiado con sus personajes esquemáticos llevando una impronta de comedia con happy ending resuelto ya desde el primer momento.

    Como puntos a favor tiene simpáticas situaciones con los "divos" centrales del film que son los pingüinos, que pueden hacer pasar un rato super agradable tanto a padres como a hijos sin esperar obviamente una historia ni deslumbrante ni creativa ni novedosa. El director Mark Waters usa los elementos más tradicionales de la típica comedia familiar con la impronta Disney y la recicla con algunos toques de humor, una típica escena que apela a la sensibilidad (hay un tema con un pingüinito que ya todos sabrán de qué estamos hablando cuando llegue el momento) y situaciones que de tan absurdas que no resisten el menor análisis.


    Así y todo Jim Carrey logra entretener aún con su exageración intrínseca y para los amantes de la comedia aparece una gloria legendaria y absoluta como es Angela Lansbury ("Travesuras de una bruja" "La bella y la bestia", aclamada actriz de Braoadway e inolvidable protagonista de la serie "Reportera del Crimen - Murder, she wrote") quien demuestra que a los 85 años sigue tan vigente en el terreno de la comedia como siempre.

    Ideal para compartir con la familia en vacaciones de invierno, pasar un rato agradable y muy simpático acompañados por este grupo de pingüinitos de la mano del Sr. Carrey. Dupla explosiva!
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  • Tengo algo que decirles
    Tengo algo que decirles
    Revoleando Butacas
    Saliendo del closet

    Muchos habrán conocido a Opzetek hace muchos años en el Festival de Mar del Plata o en el BAFICI donde se mostró "Haman, el baño turco".
    Muchos otros lo habrán encontrado por primera vez a partir de un pequeño exito comercial de una obra de cámara "La ventana de Enfrente".
    Pero quienes hayan visto una de sus películas más deliciosas "El hada ignorante" (con Stefano Acorsi y Margherita Buy) habrán descubierto las debilidades temáticas de Ferzan Opzetek, un director que mezcla una gran dosis de sexualidad en absolutamente todas sus películas.

    De una impronta abiertamente gay, cada uno de sus films suele tener detalles atinentes a las minorías sexuales, pero sobre todo en "El hada ignorante" y en el estreno de "Tengo algo que decirles" el tema de la sexualidad es el eje fundamental del film.

    En este caso el escenario es una típica familia italiana de un pueblo no tan chico pero donde el infierno es siempre grande cuando se trata de que un pater familia absolutamente rígido e impenetrable, arquetípicamente duro, acepte la elección sexual de uno de sus hijos.

    El giro de comedia que toma el film es justamente porque Tomasso quiere "salir del closet" y en el momento en que está prácticamente decidido a blanquear su situación, encuentra que es su hermano mayor Vincenzo quien primero abre el fuego sincerándose respecto de su homosexualidad.



    Es evidente que el pobre Tomasso no solamente no podrá decir lo que tenía para decir sino que además quedará en la linea de fuego entre su padre y su hermano. Un padre que toma como un tormento y una desgracia extrema esa noticia, se siente señalado socialmente y es así como se desequilibra precipitadamente un esquema familiar "tan bien constituido", resquebrajándose una fachada perfecta que todos tratan de sostener.
    Típica famila escondedora de sus miserias y sus pequeños secretos, el impacto de la noticia es aún mayor porque hay una explotación comercial familiar en donde se mezclan lo laboral con lo familiar y la discusión entre el hermano mayor y el padre hace que finalmente quede al mando de la empresa el hijo menor, Tomasso quien no tiene afinidad alguna con el emprendimiento.
    El sólo quiere ser escritor y quería no solamente contarles de su deseo profesional sino de no seguir escondiendo su identidad sexual, cuestión casi imposible de develar cuando ve cómo ha repercutido en la familia la noticia de su hermano Vincenzo.


    Opzetek deja atrás todo tipo de dramatismo y le da un tinte desde las primeras escenas, de comedia italiana acelerada con todo lo que esto implica: desde la pasión que le imprime a todos los diálogos hasta lo exagerada de la reacción de los personajes llenos de pura sanguinidad y algunos trazos con brocha gorda con la que traza algunas características de los personajes de reparto (muy divertidas la tía que no para de tomar a toda hora del día y el personaje de la mucama de la casa) que completan con mucha simpatía algunas otras lineas de la historia.

    El director ya claramente asentado en este tono pleno de comedia, vuelve a dar una vuelta de tuerca y una mirada distendida sobre la aceptación de las diferencias, la resistencia de ciertas generaciones a compartir ciertas temáticas, sin que por ello le imprima madurez y claridad en el tratamiento del tema.

    Tal como pasaba en "El Hada Ignorante", Opzetek evidentemente sabe el terreno que maneja y logra particularmente momentos muy divertidos cuando viene un grupo de amigos gay a visitar a Tomasso -que se ha quedado a cargo de la empresa familiar y ellos insisten en que vuelva a Roma- y tienen que "disimular" algo que es a todas vistas indisimulable, logrando los momentos de mayor juego que tiene el film, ensayando incluso algún número musical casi al estilo "Priscilla, Queen of Desert" en el medio de la playa y el mar.

    El título original "Mine Vaganti" refiere a "bala perdida" "tiro al aire", situación que parece que en la familia se viene repitiendo desde algunas generaciones anteriores y evidentemente estos personajes que han asumido papeles de choque y de transgresión han hecho que de estos "tiros al aire" surgieran cambios que se transmiten de generación en generación.

    Un relato fresco, sin una mirada demasiado novedosa ni mucho más para aportar, pero que vuelve sobre un tema que es de gran actualidad aportando un planteo descontracturado y de comedia para contar la resistencia social que todavía hay en algunos sectores para aceptar con total libertad la vida que cada uno quiera vivir. Y rendirse a los deseos personales, tanto en la sexualidad como en cualquiera de las otras áreas de la vida.
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  • Cars 2
    Cars 2
    Revoleando Butacas
    Cuando los autos andan a tracción pochoclo

    Ya desde las primeras imágenes de "Cars 2" nos queda más que claro que el espíritu de la original no va a estar prácticamente para nada presente en esta secuela.
    Es más, apenas avancemos en la historia por algunos minutos, nos daremos cuenta que se trata de una continuación completamente innecesaria e insulsa basada en los personajes de una idea original pero que podrían haber sido cualquier otros porque la historia no tiene ni la mínima continuidad con la anterior.

    Si bien hay, por supuesto, los destellos de creatividad que suele regalarnos Pixar al componer este mundo de, por y para autos (la escena de Mate yendo al baño, las auto-geishas en Tokio, el auto Papa o el auto Reina de Inglaterra) es como un desencanto que la historia haya dejado de centrarse básicamente en los personajes que fueron presentados en la primer entrega para pasar a plantear una historia de espionaje e intrigas con estos autos solamente como vehículos para desarrollarla.
    La gran pregunta que queda flotando es: si querían una historia netamente de agentes especiales y espionaje, porque usar los personajes de otra película que no tiene tantos puntos en común? Marketing? Merchandising?

    Y quizás es justamente por eso -por intentar extrapolar personajes de otro ámbito en una historia que no les es propia y que en todo momento suena como forzada-donde "Cars 2" parece perder aceite. No hay la menor empatía entre Radiador Springs y esta trama compleja dentro del mundo del automovilismo.

    Falla casi desde el comienzo y no logra tener el menor atisbo de la genialidad que tienen las otras grandes películas de la factoría Pixar desbordaban ("Up" "Wall-E", la trilogía de "Toy Story" y "Buscando a Nemo" entre otras).

    En este caso, se presenta como una especie de homenaje a la saga del Agente 007 y los clásicos films de espías: hay con armas sofisticadas, camuflajes, persecuciones, choques, falsas identidades y explosiones a granel que dejarían con la boca abierta al mismísimo Bruce Willis o a Jason Statham (de "El transportador"). Todos los personajes se mueven en un mundo de intrigas que acabado su desarrollo, van a encontrar la explicación mediante largas parrafadas incomprensibles para el público más pequeño de la familia que se presentan abruptamente sobre el final del film.

    Nuestro protagonista, Rayo McQueen, queda casi relegado a un segundo plano en esta secuela, dado que los guionistas de Pixar decidieron -no tan acertadamente- poner el foco central de la historia en su compañero Mate, la grúa desvencijada y con pocas luces que era su fiel compañero en la primer entrega.

    Una importante nueva compañía vinculada con los combustibles auspicia un "Grand Prix Mundial", y Mate -ingenuo y torpe, con un dejo de Jerry Lewis mezclado con Mr. Bean- terminará envuelto en un tema de espionaje y agentes secretos sin ni siquiera saberlo.
    Los escenarios de las distintas carreras de Tokio, Paris y Londres, le servirán para que los talentos creativos visuales de Pixar demuestran una vez más que han logrado una excelencia lindante con la perfección y que sus dibujos, sus efectos y la sensación que producen en el espectador es inmejorable.

    Pero en este caso, "Cars 2" decepciona por la pobreza del guión, la falta de humor que siempre abunda en las películas de este estudio y sobre todo, por pasearse por absolutamente todos los lugares comunes del género sin que surjan demasiadas ideas novedosas dentro de este contexto.

    Con giros absolutamente impensados y recursos bastante impropios para el público a la que está dirigido, hay además saltos en el guión completamente imperdonables para un estudio que ha sabido posicionarse como uno de los más creativos y detallistas a la hora de contarnos una historia y su minuciosidad para la descripción de los personajes.
    Es asombroso que solamente en algunos pocos secundarios (como Luigi) hayan logrado hacernos esbozar una sonrisa y se haya desplegado un poco de humor.
    Fuera de eso, hay una trama que se toma como demasiado en serio una intriga internacional con referencias al de los automóviles, los combustibles y el poder del petróleo por lo que abundarán superagentes, persecusiones, explosiones, vuelos a gran altura y protagonistas que quedan en riesgo permanente y logran "zafar" en el último segundo que les queda para salvar su pellejo, situaciones que han sido visitadas hasta el cansancio por toda buena fórmula pochoclera.


    Es por eso que "Cars 2" carece completamente del encanto que suelen tener los productos que llevan el sello de esta gran compañía lider en el terreno de la animación.
    Evidentemente el peso de la industria hollywoodense pudo más y Pixar se rindió ante los encantos de hacer una película que facturara no solamente en las boleterias sino también en los negocios paralelos de cuanto merchandising pueda ser incorporado.
    Pero eso, que es también importante en las grandes compañías, no tiene absolutamente nada que ver con el buen cine. Todo lo contrario.
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  • Medianoche en París
    Medianoche en París
    Revoleando Butacas
    La vie bohème de Woody

    Por esos azares de la distribución este año Woody vino en trío. Primero nos visitó, alterando el orden cronológico de sus producciones con "Conocerás al hombre de tus sueños" (Critica), a mi gusto, de lo más flojito en sus guiones en bastante tiempo con personajes completamente a la deriva, entrecortados y con muy poco sentido del humor (sólo es rescatable una escena genial donde el personaje de Josh Brolin se entera que su amigo al que cree muerto no lo está, con una muestra de ironía a mansalva, típicamente Alleniana).

    Hace pocos meses nos deleitamos con las desventuras de Larry David como su alter ego en "Que "la cosa" funcione" (Critica) y volvió a despuntar un Woody más brillante y con el recurso del diálogo de frente con el público, que tanto rinde a nivel complicidad y aciertos del guión, y aún con sus más y sus menos, la cosa realmente funcionó.

    Pero sin lugar a dudas, la tercer producción de Woody en este año, "Medianoche en París"es una comedia deliciosa y sutil, donde si uno entra en juego desde las primeras imágenes, quedará capturado por una hora y media en una tierna comedia donde Woody rinde un homenaje a la ciudad Luz y al gran movimiento cultural que siempre estuvo presente en ella.

    Allen arranca impecablemente con un clip al compas de una música perfecta para pasearnos por las callecitas parisinas, atravesar el Sena, dar una vuelta por el Arco del Triunfo, la Tour Eiffel, volver a quedar extasiados en la entrada del Louvre, caminar por Montmartre y deslizarnos por las escalinatas de Notre Dame, luego, empezar a anochecer en una ciudad intensamente esplendorosa. Llueve? Llovizna? No importa, estamos en París y según el protagonista -y porqué no según Woody- Paris es aún más hermosa cuando llueve.

    Owen Wilson es un escritor asentado exitosamente en el mercado televisivo y al mismo momento que tiene éxito, lo padece -rasgo típicamente presente en cualquier buen personaje del director-. Se ve sumido en la mediocridad y quiere "parir" una obra diferente, que él sienta como literatura.
    Completa el panorama de este personaje en busca de su identidad profesional, el hecho de que está a punto de casarse con Inez (Rachel Mc. Adams) y que adoraría que compartiese su mirada sobre Paris como la ciudad ideal para asentarse y comenzar a escribir su novela, producir algo de mayor vuelo.
    La excusa de la visita es aprovechar que están sus suegros (perfectos Kurt Fuller y sobre todo Mimi Kennedy) pero el objetivo es tratar de convencerla a Inez de quedarse por un tiempo en la ciudad Luz y poder crear con libertad, mientras que ella sigue soñando instalarse en Malibú: como en todo buen Woody, los polos opuestos se atraen!.

    Por su parte, Inez, está extasiada cuando se encuentra con Paul (Michael Sheen) un erudito engreido pero que la hipnotiza con sus conocimientos y la seduce con su verborragia.
    Gil (Owen Wilson, en un registro completamente diferente a lo habitual, hasta con tics y gestos del propio Woody que sorprenden más que gratamente) se libera de la movida parisina con amigos que proponen Inez con Paul y su esposa, y empieza a vagar por las callecitas hasta perderse. Cuando suenen las doce, como una Cenicienta moderna, pasará un auto antiguo que lo transporta a otro Paris, el de los años '50.

    Tal como pasaba con "La Rosa Púrpura del Cairo" donde Mia Farrow interactuaba con los personajes de ficción de la pantalla, Gil atraviesa el tiempo y comienza a frecuentar reuniones en donde dialoga con F. Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, conoce a Hemingway y como si fuese poco, tocando el piano en las reuniones de amigos está el mismísimo Cole Porter... para completar el crisol artístico y la explosión creativa que vivía Paris en ese momento, pasean Pablo Picasso, su amante Adriana (que ha sido entre otros amante de Modigliani, nada menos), Gertrude Stein y Luis Buñuel.
    No dejemos afuera a Man Ray y a Salvador Dalí (en una histriónica y divertida composición de Adrien Brody soñando con rinocerontes), a Josephine Baker bailando en un barcito tan pequeño como sofisticado y al paso fugaz de Djuna Barnes.

    Regada como siempre de la mejor música, Woody vuelve a entregar una comedia intelectualmente llena de guiños, cautivante y sencilla, con muy buenas actuaciones: sorprende Owen Wilson en un personaje totalmente diferente, Marion Cotillard está dulcísima como la enamoradiza Adriana y Kathy Bates -como Gertrude Stein-, Alisson Pill -como Zelda Fitzgerald- y particularmente Corey Stoll como Hemingway sobresalen en un elenco compacto que no tiene fisuras. y con una exquisita y brillante fotografía que hechiza desde los primeros fotogramas.

    Cuando vuelvan a sonar las doce, cuando vuelva a transportarse en el tiempo, cuando todos sigan sosteniendo algo así como que "todo tiempo pasado fue mejor" y se aferren a glorias pasadas o quieran volver el tiempo atrás, el Woody maduro y que sabe de vueltas de la vida, decide apostar a que el presente, el HOY, sigue siendo la mejor opción de todas las posibles. Y con la fuerza de cambiar el rumbo en nuestras manos.
    Y mientras tanto, un paseo por las callecitas de París, mientras se larga a llover, bordeando sutilmente lo perfecto.
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  • 8 minutos antes de morir
    8 minutos antes de morir
    Revoleando Butacas
    Hechizo del tiempo 2.0

    Días pasados, se me cruzó la lista de las "10 mejores películas del 2011" de acuerdo con la revista Rolling Stones (chusmear todo el listado, aca!). Obviamente, una de mis mayores manías es tratar de "tildar" listas cinematográficas y de las diez nombradas justamente "8 minutos antes de morir" era la perlita que me faltaba.
    Aún a sabiendas que este tipo de cine es el que me resulta menos atractivo, rápidamente traté de conseguirla y zambullirme en el mundillo de viajes en el tiempo, universos paralelos y virtuales y dimensiones múltiples que plantea Duncan Jones (el director de la aclamada pero desconocida en nuestro país "Moon") en su segunda incursión en la pantalla grande.

    Si bien en un principio la trama se presenta como bastante liviana, nada es lo que parece y poco a poco todo se irá complicando. Pero arranquemos, al menos, por el principio de la historia -como corresponde-, en donde Jake Gyllenhaal es un solado americano que tiene como misión encontrar al terrorista que hizo estallar una bomba en un tren que se dirigía a Chicago, atentado inicial de una cadena de atentados que aparentemente están planeados.

    Pero lo interesante o lo particular es el método con el cual el protagonista, el capitán Colter Stevens, tendrá que develar la identidad del pasajero que viaja en ese tren y que ha puesto la bomba que hará volar todo en pedazos: y así aparece en la historia, la trama del "viaje en el tiempo".

    Lo último que Stevens recuerda es estar volando un helicóptero en su misión en Irak y repentinamente se encuentra en el cuerpo de otra persona, sentado frente a Christina (Michelle Monaghan, de "Todo un parto" "Desapareció una noche" y "Quiero robarme a la novia" con Patrick Dempsey) quien parece conocerlo aunque cuando él vea su reflejo en el vidrio de la ventanilla se dará cuenta que evidentemente algo está fuera de lo previsto.
    Tendrá solamente 8 minutos (los ocho minutos previos antes de morir por medio del código fuente del título original) para develar el enigma, enigma que en un primer momento ni siquiera él sabe a ciencia cierta de qué se trata.

    En caso que no lo logre, el tren explotará y todo volverá a empezar.
    Recién ante su primer intento fallido, él sabrá que forma parte de la misión "Castillo Asediado" y con muy pocos datos concretos, Colter tendrá la oportunidad de volver una y otra vez -aunque se sabrá posteriormente que sus oportunidades, obviamente, no son ilimitadas- al escenario del hecho.
    Así podrá ir ampliando datos, sacando diferentes conclusiones e irse acercando a la identidad del asesino a medida que en cada "viaje" vaya recopilando la mayor cantidad de información.

    Con un tremendo déjà-vu a esa comedia hermosa que fue "Hechizo del tiempo" con Bill Murray y Andie Mc. Dowell, Colter verá como ciertos "tips" se repiten en cada uno de sus viajes y una vez que quede alejado del efecto sorpresa, va a poder ir descubriendo ciertas actitudes dentro de los pasajeros, detalles, gestos, elementos que le irán permitiendo armar el rompecabezas.

    Con mucha acción, un guión veloz y dinámico que en cada viaje vuelve a atrapar al espectador con nuevos elementos, el film tiene todos los ingredientes para llamar poderosamente la atención, pero a medida que avanza, lamentablemente, opta por el camino más dificil en su momento de cierre.

    Colter pide un viaje más ya que él no solamente quiere develar la identidad del terrorista sino que en este último viaje va por más. Contará en ese caso con la ayuda de quien ha sido su guía dentro de toda la misión la Capitán Coleen Goodwin (papel a cargo de Vera Farmiga de "Amor sin Escalas") y ahí la película dará su última vuelta de tuerca. Demasiado veloz quizás, demasiado rápida, demasiado engañosa, como para salir volando una vez que termine el DVD a participar de los tantos foros de opinión que hay sobre la interpretación de un final tan intrincado como sorpresivo y desalentador.


    PD: Demás esta decir, que si bien dentro del género es una película interesante, en mi modesta opinión no entraría jamás en el listado de las mejores del año...
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  • El laberinto
    El laberinto
    Revoleando Butacas
    Daños colaterales

    El director de "El laberinto - Rabbit Hole" es John Cameron Mitchell. Para los que no lo conocen, tiene en su haber dos películas aboslutamente novedosas y creativas como fueron "Hedwig and the Angry Inch" (aquí pasada en el Malba y también se ha conocido su puesta teatral) y "Shortbus", llenas de referencias a la cultura homosexual y las minorías sexuales americanas, con algunas dosis de sexo explícito y siempre bordeando la delgada línea de jugar arriesgadamente, que es lo que a Cameron Mitchell, estéticamente hablando, más lo motiva.

    Quizás por esto sorprenda, aunque sólo a primera vista, que la adaptación al cine de esta multipremiada novela de David Lindsay-Abaire estuviese entre sus manos porque dista en temática y en registro, a su anterior filmografía. Pero es también evidente que Cameron Mitchell ama los riesgos, y una vez afianzado como un director diferente, se juega con una puesta inteligente de un drama de estructura tradicional.

    La sutileza y la fuerza arrasadora con la que Cameron Mitchell ha filmado la historia de este matrimonio tratando de sobreponerse a la muerte de su hijo de cuatro años, fallecido en un accidente automovilístico, justifica ampliamente esta elección.


    La novela ganadora del Pulitzer nos muestra como ha cambiado radicamente la vida del matrimonio de Becca (Nicole Kidman) y Howie (Aaron Eckhart) desde el momento de la pérdida irreparable de su único hijo y cómo, cada uno por su lado, está tratando de volver a recomponerse.

    Becca y Howie se enfrentarán al dolor de las formas más diversas y hasta opuestas en algunos momentos: pasarán por la impotencia, la negación, la búsqueda de ayuda, la introspección, el silencio. Y cada uno de ellos necesitará de tiempos y de búsquedas diferentes, unidos en el dolor, pero separados en la manera de enfrentarlo.

    Un tema sumamente delicado para su tratamiento y muy dificil de desarrollar evitando caer en el golpe bajo ni en los lugares comunes, pero que con la mano firme de Cameron Mitchell en la dirección, además, logra sacar el mejor provecho para cada uno de sus intérpretes.

    Kidman, nominada al Oscar por este papel, entrega al personaje lo mejor de sí para dar vida a un mujer fría y distante a la hora de tratar de sobrellevar esta enorme pérdida y recomponer la pareja.
    Es, a la vez, quien necesita buscar explicaciones y reconstruir internamente ese momento del accidente, por lo cual obsesivamente intenta contactarse con el responsable que lo produjo (Miles Teller), logrando en ese encuentro, una de las escenas más dificiles y mejor logradas del film.
    Su actuación es sinceramente avasalladora, con algunas escenas donde es imposible permanecer ajeno a la conmoción que la atraviesa.


    Aaron Eckhart, por su parte, es quien necesita buscar ayuda en el afuera, en un grupo de autoayuda, ya que no encuentra cómo acomodar internamente este dolor y sufre además la indiferencia y la distancia de su esposa.

    Los roles secundarios a cargo de Sandra Oh (como una de las asistentes al grupo de autoayuda que está atravesando un problema similar y donde el guión aprovecha a mostrar otra manera de abordar la périda y cómo se modifica el dolor a través del tiempo) y Dianne Weist (sublime en sus intervenciones como la madre de Nicole Kidman, de una potencia única cada vez que aparece en pantalla) completan un elenco de singular calidad para un drama filmado de una forma exquisita, respetando el aire que van respirando los protagonistas.

    Inevitablemente el tema es tan potente que es imposible ver el dolor que quiebra a los personajes sin sentirse -en algún momento- profundamente involucrado.

    Se agradece a un director como Cameron Mitchell, que lo haya intentado radiografiar con tanta sensibilidad, con algunas marcas y detalles que van dando registro de la ausencia, incomparable ausencia, como es la périda de un hijo. Cosa que obviamente, no nos entra en la cabeza a quienes tenemos hijos. Un dolor inconmensurable que da lugar a un drama de grandes personajes y sutilmente filmado.
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  • Los agentes del destino
    Los agentes del destino
    Revoleando Butacas
    No puedes dejarte el sombrero puesto

    La opera prima de George Nolfi (quien fuera guionista de "Bourne: el ultimátum" y la segunda entrega de "Ocean's Twelve") juega al mundo de los universos paralelos muy al estilo de "Matrix" y aprovechando tangencialmente el éxito de "El Origen" que ya instaura un subgénero dentro del mundo de la ciencia ficción.

    Partiendo demasiado libremente de un cuento de Philip K. Dick (de quien en algún otro momento con otra adaptación de su obra se lograra la brillante "Blade Runner") llamado "Adjustement Team" la historia juega a develar la gran pregunta ¿Controlamos nuestro destino o existen fuerzas invisibles lo manipulan?, pregunta que más de una vez uno se habrá formulado en su propia cabeza.

    David Norris (Matt Damon) es un político con una promisoria carrera y está atravesando un momento exitoso en el que todas las encuestas lo marcan como un imbatible favorito. Y a pesar de todo lamentablemente pierde su banca en el senado.
    Pero la misma noche en que pronunciará su discurso, se cruza en un baño con Elise (Emily Blunt) una bailarina de danza contemporánea de la que cae perdidamente enamorado y justamente, por un "error" del destino, sus caminos se volverán a cruzar.

    Será precisamente después de este segundo encuentro, cuando un ejército de señores vestidos de negro y que portan un misterioso sombrero que abre puertas que ofician de túneles de comunicación y vías de viaje rápido de un punto a otro, le informen que su destino está escrito y que nada hará que se aleje de lo que figura ya programado en unos cuadernos que los miembros de este misterioso grupo llevan consigo.

    Hay algo que impide que Elise y David vuelvan a encontrarse. Pero puesto en la disyuntiva de su carrera política o el amor, David sigue eligiendo transgredir las reglas y hacer lo imposible por torcer el destino y volver a encontrarse nuevamente con la que él siente que es la mujer de su vida.

    Si bien al inicio la historia se mueve dentro del mundo de la política, es una mera excusa. Es sólo el entorno elegido para el comienzo del cuento, que luego se diluye y queda sólo la clásica historia de un amor contrariado, casi imposible, por el que David luchará contra todos los pronósticos.

    La idea de los mundos paralelos, del destino escrito o bien de la posiblidad de torcerlo, no deja de ser una historia interesante que además, condimentada con el sabor de la búsqueda del amor verdadero y puro, genera una química interesante.
    Pero en lo que desacierta esta liviana adptación del cuento de Dick es en la forma que elige contarnos la parte fantástica de la historia: hay sobreabundantes parlamentos llenos de explicaciones subrayadas para que hasta el más desatento espectador no pierda el hilo argumental de lo que está pasando en la pantalla. Y cuando abundan las palabras, falta buen cine.



    Semejante parafernalia de ideas de universos paralelos y destinos marcados, se contraarresta con la simpleza de una historia de amor que no cuenta nada en particular. Ni el encuentro de David y Elise generará el fin del mundo ni ninguna catástrofe particular, ni definirá la vida del planeta, es sencillamente una historia de amor que torcerá el curso de lo que está escrito (y que tampoco queda clara la razón por la que está escrito).

    Ambiciosa en la puesta y con una química aceptable entre la pareja protagónica Damon-Blunt (aunque hay que reconocer que con la trilogía de Bourne, Matt Damon parece mucho más entrenado para este tipo de papeles que Blunt que parece medio "perdida" en las escenas vinculadas con la acción y las persecusiones) , la historia termina siendo demasiado débil en el fondo, para una estructura tan compleja que fuera presentada en la forma.

    Muchos otros directores han sabido hablar de las vueltas del destino para encontrar el amor de tu vida, sin necesidad de interpelar a ejércitos de hombres de negro que abren puertas a canales paralelos, ni urdir entramadas explicaciones para sencillamente contar que uno puede torcer el destino por amor, si es que se lo propone.
    Un cuento demasiado fantástico en la superficie para deconstruir una historia tan rosa en el fondo.
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  • Juntos para siempre
    Juntos para siempre
    Revoleando Butacas
    Guionista al divan

    Pablo Solarz ha demostrado ser un guionista con una mirada inteligente sobre los problemas de pareja. Tal como lo demuestran los guiones de "Quién dijo que es fácil?" y "Un novio para mi mujer" en éste, su debut como director, Solarz vuelve sobre sus obsesiones conocidas pero, en este caso, con tinte diferente al formato de comedia más tradicional.

    Esta nueva mirada es fundamentalmente el acierto de "Juntos para siempre" en su intento de introducir ajustes y cambios más risquées, alejándose del modelo más netamente comercial, introduciendo algunos elementos dramáticos menos convencionales que ayudan a contar la historia desde otro punto de vista. Aunque también debemos reconocer que en este intento, estriban también las mayores falencias del film.

    Casi autoreferencialmente, Solarz pone en el centro de la escena a Gross (Peto Menahem, su alter ego?) un guionista algo "desconectado" según palabras de su propia mujer (Malena Solda) que lo acaba de dejar cuando a pesar de confesarle que le ha sido infiel, él minimiza la situación -como quizás haga con la mayor parte de las situaciones de su vida cotidiana y de su pasado- y sigue elucubrando ideas que intenta bajar al papel.

    Un arranque con diálogos a puro ritmo de sitcom brillante que justamente a Peto Menahem le sientan perfectamente bien hacen que el film perfile con visos de una comedia romántica dotada de toques de humor inteligente, muy al estilo más psicoanalítico del mejor Woody Allen.
    La historia se enriquece porque a su vez, el protagonista nos va contando el guión que tiene en su cabeza: y así se irán trazando vinculaciones y similitudes entre el centro de la historia y esta segunda subtrama que se desarrolla paralelamente.
    Habrás más juegos en el tiempo cuando en la entrevista con su analista (Marta Lubos) -a la que recurre sólo por idea de su ex mujer-, Gross intente remontarse a los inicios de la relación y al desencadenante de la ruptura de pareja.

    Rápidamente aparecerá Laura (Florencia Peña) encarnando a la típica "rubia tarada" al estilo Lucy Punch en la reciente "Conocerás al hombre de tus sueños", que de tan vacía se hace insoportable y querible en las mismas proporciones.
    Arranca a partir de este encuentro, como un segundo tramo del film, en donde comienza a desdibujarse y decaer, en cierto modo, el interés inicial. Con algunos intentos de transitar por zonas más oscuras tanto en la personalidad de Gross como en el violento personaje que va dando forma en su guión (excelente trabajo de Luis Luque) un hombre que en un viaje de vacaciones toma decisiones completamente impensadas, que luego Gross verá que están vinculadas con su pasado.

    La nota pintoresca y algo excéntrica la da el personaje de su madre, una mujer absolutamente posesiva, demandante y que no puede más que mirar su propio ombligo y que persigue al protagonista intentando hablar con él de cosas que se mantuvieron escondidas en su historia.

    Irregular, desigual aunque interesante, "Juntos para siempre" acierta más en los extremos (del humor desplegado sobre todos de las escenas iniciales y en las intervenciones de Mirta Busnelli como la madre, o cuando vira a la historia del violento personaje que compone Luque) y pierde firmeza en aquellas situaciones en las que intenta ganar solemnidad, anclando la historia más "seriamente".

    En cuanto al elenco, Peto Menahem entrega un Gross muy parecido a .... Peto Menahem en un papel que indudablemente está escrito y guionado a su medida. Malena Solda tiene siempre un encanto a flor de piel mientras que Florencia Peña acierta más en su rubia descerebrada que cuando su personaje le exige mayor seriedad. Busnelli está completamente desbordada... y se le agradece enormemente!, brinda una composición totalmente al filo del ridículo y compone una criatura inolvidable. Luque transmite exactamente los rasgos de furia y de locura de su personaje haciendo un muy buen tandem con Valeria Lois.
    Marta Lubos, una exclente actriz de teatro, no se ve homogénea con el resto, se la percibe demasiado impostada y rígida en un papel que hubiese dado mayores resultados librado un poco más al juego que ofrecen los restantes personajes.

    Aún en sus vaivenes y sus puntos flojos "Juntos para siempre" tiene momentos de comedia brillantes, inteligentes y demuestra el oficio de Solarz a la hora de contar una historia, siendo éste además su debut como director del que logra salir airoso.
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  • Aguas turbulentas
    Aguas turbulentas
    Revoleando Butacas
    Las aguas bajan turbias

    Jan sale de prisión luego de cumplir su condena. Tenemos pocos datos, sólo que ahora parece tener una segunda oportunidad para dedicarse a su música como organista en una iglesia, un lugar de por si vinculado con una mirada más bondadosa a su reinserción en la sociedad.
    Con una delicadeza admirable para irse metiendo en terreno farragoso, el guión nos va abriendo lentamente una ventana a su pasado por medio de flashbacks y de pequeños datos para ir armando el rompecabezas.

    No solamente se desarrolla como profesional sino que además encuentra en Anna, una madre soltera que forma parte de la Iglesia, su posibilidad de recomponer también su vida en el terreno afectivo.

    También a ella le dará muy poca información de su "vida anterior". Pero en algún momento el pasado vuelve a precipitarse sobre su vida: Agnès, llega a esta iglesia en una visita escolar junto a sus alumnos. Ella reconoce a Jan como el joven que fue condenado por un asesinato de su hijo.

    Ganadora del premio del Jurado y Premio del Público dle Festival de Hamptons y de los Canon Awards en el Festival de Cine de Noruega, "Aguas turbulentas" habla nuevamente de la madurez con la que el cine escandinavo -con tanta reticencia por parte de la distribución en nuestro pais- aborda temas delicados, mostrando un alto nivel de compromiso en su narrativa.

    Tan fuerte en su impacto musical con una banda de sonido impecable, como en sus silencios que transmiten emociones profundas el guión se mantiene atento de no tomar partido en la delgada linea del perdón, la culpa, el fantasma del pasado, el olvido, la memoria y la redención.
    Para cumplir con su objetivo, la historia está contada de forma abiertamente cruda, sin golpes bajos, pero con una sequedad y una sinceridad penetrante. Victimas y victimarios necesitan que sus voces sean escuchadas, las dos puntas de una misma trama empiezan a confundirse porque no es tan fácil tomar partido, máxime desconociendo las pulsiones que llevaron a cada uno de los protagonistas a vivir lo sucedido.

    Poppe maneja perfectamente los hilos de cada uno de los personajes, los expone emocionalmente a un proceso tan doloroso como noblemente contado, de forma tal que el espectador se identifique en momentos diferentes con cada uno de ellos tratando de poner un manto de compresión a cada una de las motivaciones que los habitan. El guìón construye la trama en tres momentos diferentes, el primero de ellos desde el punto de vista de Jan, luego recorre la mirada de Agnes, para enfrentarlos en el tramo final donde la historia ya se ha entrecruzado.

    Con un cine que respira inevitablemente la impronta de los movimientos de Lars Von Trier y su dogma, como del cine de Vinterberg, Erik Poppe elige trazar un peregrinaje desde el dolor a la liberación, de la culpa a la redención desatando escenas intensas y potentes brillantemente jugadas por Pål Sverre Valheim Hagen como Jan y Trine Dyrhol como Agnes que brindan dos soberbias interpretaciones.
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  • La peli de Batato
    La peli de Batato
    Revoleando Butacas
    La Reina Batato

    Ya desde el trailer de "La peli de Batato" se abren ciertas preguntas como "Es un travesti?" "Es un clown?" "Es un actor?" "Es un poeta?".
    Por suerte, los directores Peter Pank y Goyo Anchou no solamente NO se proponen dan una respuesta definida para todas estas cuestiones sino que además abren otros aspectos que se vuelven a abrir sobre si mismos, en un efecto multiplicador que pone el centro de la mirada en Salvador Walter Barea, alias Batato, innegable ícono de un intenso movimiento cultural en la década del '80 -posterior a la Dictadura, pleno inicio de la democracia-, momento en que diversas corrientes artísticas fueron marcando rumbo para las generaciones posteriores.

    Nacido en el año 1961 en la ciudad de Junín, Batato decide dejar atrás un doloroso tema en el vínculo con su hermano, y comienza en Buenos Aires una increible transformación, una mutación que dió origen al mito, al artista, a quien fue inscribiendo con su propio cuerpo un lugar indiscutido en el under porteño que explotó intensamente a fines de los '80 y principios de los '90.

    Si bien en algún momento él mismo se definió como "clown-travesti-literario" la mirada que le otorga este documental sobrepasa la frontera de cualquier encasillamiento, cualquier etiqueta que se le quiera poner.

    Desde "Los Peinados Yoli", su paso por "El Clú del Claun" -del que el documental rescata filmaciones de una delirante versión de "La dama de las camelias"- hasta sus unipersonales y performances en el Parakultural y Cemento y revisitando su "sociedad artística" con otros dos iconos del under de aquel momento Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese, los fragmentos atesorados, rescatados y puestos en valor por los directores, se entremezclan con entrevistas a los protagonistas de la movida de aquel momento, familiares, amigos, compañeros de ruta, compañeros de trabajo, colegas... un enorme collage que permite definirlo de una y de muchas maneras a la vez, dejando el terreno libre para que Batato se despliegue tanto en el recuerdo de los que lo conocieron bien como para gernerar una sorpresa para aquellos que parcial o totalmente ignoraban su intensa obra.

    Capaz de vibrar con la misma intensidad con poemas de Fernando Noy o Alejandra Pizarnik, o con textos más innovadores, volcado tanto a la técnica y al estudio del clown como lanzado a la más arriesgada improvisación, mezlcando poesía, danza, teatro, tal como él lo menciona, todos estos aspectos se abren al espectador con el deslumbramiento que producirían un grupo de pavos reales paseándose con sus colas abiertas y coloridas.

    No solamente los directores intentan recorrer su trayectoria artística sino que además se nutren de anécdotas de su vida personal, tan intensa e interesante como la otra, con relatos de la mano de Ronnie Arias, Tino Tinto, Fernando Noy, Divina Gloria más la propia visión del mundo que Batato hace latir en una conversación/entrevista con uno de los directores.
    Peter Pank toma las riendas de seguir sus huellas, salir a la búsqueda de los recuerdos, hilvana las anédotas y las combina con filmaciones de actuaciones en vivo que confirman seguir teniendo una potencia y una vigencia única: les sigue sobrevolando ese halo de genialidad, de arte al borde del abismo, de transgresión, de entrega.

    Y es justamente esa falta de rótulos, ese no encasillamiento lo que hace que aparezcan distintas capas y que durante las dos horas y media que dura el film -de todos modos, evitando algunas reiteraciones, la duración podría hacer sido algo menor- el interés no decaiga en ningún momento ni se pierda el eje central del documental.

    "La peli de Batato" es un testimonio, un retrato esencial de una década de una explosión artística completamente innovadora en donde Batato fue un exponente fundamental y necesario, cuyo perfume se sigue sintiendo aún hoy... hoy como siempre.
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  • Rompecorazones
    Rompecorazones
    Revoleando Butacas
    Corazones con agujeritos

    Como para refrescar la cartelera, llega una comedia francesa, con acción, con mucho ritmo y con un marco en la riviera insuperablemente glamorosa de Montecarlo.

    Romain Duris -que una vez más muestra su enorme ductilidad para papeles tan diversos como los de Molière, Las muñecas rusas, El latido de mi corazón o las películas de Tony Gatlif- se pone ahora en la piel de Alex, un profesional que se gana la vida rompiendo parejas.
    Efectivamente, Alex es considerado como un agente infalible en el arte de desvincular corazones: vende sus servicios y por un buen honorario, tiene una tasa de efectividad increíble y en pocas semanas lo que era una "feliz" pareja, desaparece.

    Con ese pequeño hilo argumental -y no demasiado original por cierto, debemos admitirno-, se abre el abanico de "Rompecorazones" no solamente en una comedia romántica con una estructura clásica -polos opuestos que tras el rechazo, se atraen- sino también logra manejar un espíritu de espionaje sentimental, disfraces, escuchas telefónicas, falsos documentos, encuentros clandestinos... un mundo detectivesco que Alex utiliza con el único objetivo de cumplir exitosamente su misión.

    Y habiendo una regla, siempre habrá una supuesta excepción: y ese caso que parezca sencillo no lo será tanto y rápidamente pondrá a prueba su infalibilidad.
    Este nuevo caso es Juliette -Vanesa Paradis (quien vuelve al ruedo del cine después de haber tenido una carrera como cantante y ya conocida como modelo), una joven heredera que está próxima a casarse con un americano millonario a quien ella ama, pero evidentemente hay otros intereses de por medio para que esa pareja no prospere. Y como es de esperar, ante un caso que se va complicando, Alex arbitrará absolutamente todos los medios como para que Juliette termine rendida ante su despliegue de artillería seductora. Lo logrará?

    Si bien "Rompecorazones" no aporta absolutamente nada nuevo, la trama se las ingenia como para que el interés no decaiga pero el punto fuerte son algunas de las actuaciones. Duris rápidamente se mete a la pantalla en su bolsillo, tiene carisma y seducción como para que su papel sea completamente creíble.
    Lo acompañan dos "socios" en su emprendimiento y que cuentan con diversas estrategias para irrumpir en la vida de sus "casos": la pareja vivazmente interpretada por Julie Ferrier -con una larga trayectoria teatral y cinematográfica: trabajó en la última película de Jeunet, "Micmacs", la ya vista en Mar del Plata y el BAFICI, "Tournée" y con Klapisch en "Paris"- y Francois Damiens -a quien veremos próximamente en "Le petit Nicolas"-. Ellos son los que logran realmente los mejors momentos de comicidad del film, bordeando una dosis de delirio que suma al resultado final.

    Paradis pasea su belleza y sinceramente no mucho más que eso. Quizás no sea el phisique du rol perfecto para Juliette, una jovencita como de casi diez años menos de los que realmente Paradis tiene actualmente y si bien con Duris hay un cierto magnetismo, la disparidad en los niveles actorales hace extrañar una protagonista femenina con mayor potencia.


    Sin embargo, tiene todos los elementos para redondear un buen pasatiempo, con una buena factura técnica, entretenido e ingenioso y muy a pesar de sus lugares comunes y de su inevitablemente visible aroma de happy ending digno de una buena comedia romántica liviana que se viene perfilando desde el principio de la trama, siempre es bueno que nuestras pantallas sean visitadas por un cine diferente al hollywoodense. Y en ese caso "Rompecorazones" cumple dignamente con lo propuesto, sin grandes aspiraciones.
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  • ¿Qué pasó ayer? Parte 2
    ¿Qué pasó ayer? Parte 2
    Revoleando Butacas
    Descontrolados

    Quien haya visto "Qué pasó ayer?" es, prácticamente, como si ya también hubiese visto esta segunda parte que no es la continuación de la historia anterior como suele ocurrir en la mayoría de los casos. En esta oportunidad "Qué paso ayer? Parte 2" se constituye como en una copia de todo lo que pasaba en la primera, pero reeditado con alguna/s sutil/es diferencia/s. Tan sutiles que casi parece la misma película, hecha remake.

    ¿Qué tiene entonces de atractivo esta "Qué pasó ayer? Parte 2"? Que aún habiendo visto la anterior y sabiendo perfectamente hacia donde va la trama y hasta previendo lo que va a suceder, el nivel de delirio de algunos gags y el buen ritmo con el que está contado la historia hace que uno se divierta viendo exactamente lo mismo que ya vio. Pero aún así, no pueda evitar sonreirse e incluso, que hasta se escapen algunas carcajadas.

    La "manada" vuelve a juntarse y allí están nuevamente, los cuatro protagonistas reiternado la misma historia: Phil, Stu, Alan y Doug, quienes en este caso tenen que viajar a Tailandia, en ocasión de un nuevo casamiento de Stu (Ed Helms), acompañados del hermano de la novia.

    Teniendo en cuenta todo lo que había pasado en Las Vegas en la primer entrega, Stu sól quiere festejar su despedida de soltero con un brunch en un bar cualquiera y evitar mayores complicaciones. Si esto saliese bien, obviamente la película terminaría en menos de 20 minutos por lo cual, finalizada la cena anterior al día de bodas -en la que se presenta oficialmente el novio a toda la familia de la novia y se pronuncian los discursos alusivos-, en un fogón en la playa se desatarán nuevamente un tornado de situaciones delirantes que lleven a los personajes una vez más a encontrarse completamente descontrolados en la habitación de un hotel en una de las ciudades más violentas y peligrosas del planeta: Bangkok.

    Sinceramente detallar algunos de los gags sería develar el único punto de interés que tiene la película. Sólo resta decir entonces que el director Todd Phillips (director de la primer entrega y de "Todo un parto") vuelve a elaborar una comedia de tono completamente desenfrenado en la que se mezclan todo tipo de chistes: desde los sutiles como el del oso polar albino hasta los de tinte más grosero, que de todos modos a una comedia de este estilo no le sientan para nada mal (nadie que vaya a ver este tipo de comedias se va a sentir ofendido por el nivel de escatología y falta de reparo al que pueden llegar algunas bromas absolutamente cargadas de mal gusto).
    Desde dealer griegos con un monito vestido con una campera con un bordado de la lengua de los Rolling Stones, hasta un monje con votos de silencio que se agrega a la troupe, pasando por cistes sexuales que van un poquito más allá de lo pensado, todo está puesto al servicio de que un torrente de incorrección y provocación incomode al público término medio americano que sigue pensando que son openminded y desprejuiciados.
    La gran mayoría de estos gags vienen para demostrar todo lo contrario y hasta hace parecer por momentos a "Torrente 4" uno más de la "camada".

    Jack Galifianakis tiene nuevamente a su cargo las situaciones más divertidas del film y el personaje más interesante para componer: lo aprovecha en un 100% y maneja este registro humorístico a la perfección. Otro punto alto del film es el personaje del chino (Ken Jeong): una rara avis mezcla de gangster y drag queen, que tiene escenas absolutamente irreverentes.

    Es evidente también, que Phillips tiene buen pulso para que aún con un guión completamente endeble que sólo reporta un "collage" de situaciones delirantes, la comedia divierta y acierte en su propuesta.

    Como cierre, como bonus track, encuentran una cámara de fotos que registra algunos momentos de la noche que intentaron reconstruir durante toda la película.
    Ahi, sobre el final, ya terminado el livianísimo hilo conductor del film, las fotos son un culto a la irreverencia, a la falta de respeto y al humor más desenfrenado que estalla en carcajadas imposibles de contener.
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  • Incendies
    Incendies
    Revoleando Butacas
    Los caminos de la vida

    Lo que se presenta, a priori, como el hecho más increible es que "Incendies" con su trama episódica y de una construcción compleja, de ese mecanismo de relojería necesario para mantener un buen suspenso en la trama, es la adaptación al cine de una obra de teatro.
    Nada más lejos de lo que uno conoce como teatro adaptado al cine que, generalmente, tiene como lugar común el encierro en un sólo ambiente -que apenas se airea con una pequeña excusa del guión- y la abundancia de diálogos con una especial retórica y que generlamente explican -casi subrayademente- diversos hechos de los personajes.

    Por suerte, y asombrosamente, nada de eso aparece en "Incendies", la obra de Denis Villeneuve que ha sido nominada al Oscar como Mejor Película extranjera y exitosamente presentada en diversos festivales internacionales. Esta coproducción franco-canadiense hace foco en las esquirlas personales que ha dejado la guerra, en particular, la desarrollada en Medio Oriente presentando el fuerte conflicto religioso entre cristianos y musulmanes.

    La estructura en episodios y el relato fragmentado que va y vuelve en el tiempo y nos retrotrae al pasado mientras salta repentinamente al presente hace que la propuesta se torne aún más interesante con esta estructura de relato. En el centro de la historia está la muerte de Nawal Marwan (una impresionante composición de Lubna Azabal), una mujer con una particular historia y un derrotero personal completamente desconocido, que se irá construyendo como un extraño e inquietante rompecabezas a lo largo de la película, tanto por su propia voz, su propia mirada, como por las piezas, las miradas y los registros que van aportando los distintos personajes.

    Un escribano para el cual ella trabajó por muchísimos años (Rémy Girard, el padre de "Las Invasiones Bárbaras") será el encargado de comunicarles el testamento de su madre a los hermanos Jeanne y Simon Marwan (Mélissa Désormeaux-Poulin y Maxim Gaudette). Ambos tendrán una misión que parece simple: entregar dos sobres.
    Esos sobres serán el disparador de revelaciones inesperadas. Uno de esos sobres está destinado a su padre quien ellos pensaban que ya había muerto. El otro, aún más sorprendente, es para un hermano, cuya existencia, ambos desconocían por completo.

    Y cuando se inicie esta recomposición de la historia personal, cada uno de los giros de este gran espiral, aportará un dato sorpresivo, un enigma que se devela ante sus ojos, redefiniendo por completo no sólo la historia de su madre -que se descubre como una perfecta desconocida para ellos- sino asimismo, la reconstrucción de sus historias personales.



    Interesante en la construcción del guión y en la puesta de Villeneuve, la historia no solamente mantiene el suspenso y relata un drama de tinte familiar sino que aprovecha para tratar algunos conflictos relativos a la historia reciente.
    "Incendies" pasa del camino del descubrimiento de la identidad, a la brutalidad de la guerra, atravesando el exilio, el compromiso de militar en ciertos movimientos, el peligro latente a cada paso, la pluralidad de las culturas y los enfoques y las heridas aún no curadas en la historia.

    Pero allí donde levanta vuelo, la trama gira una vez más para otra vuelta de tuerca, sobre el final, el tono de melodrama se tiñe de culebrón y esa última pieza del rompecabezas se vuelve como demasiado burda e innecesaria.
    Muy a pesar de eso, y en este punto, ya Villeneuve nos ha predispuesto al juego de armar este hipnótico rompecabezas, ocultando y mostrando información en el momento preciso, calando hondamente en cada uno de los personajes en busca de su propio destino, de cara al dolor frente a la verdad revelada.

    Allí donde el odio, la guerra y la brutalidad ponen en juego lo peor de cada ser humano, Denis Villeneuve sabe enhebrar imágenes de una belleza contundente o de virar enérgicamente para mostrarnos la realidad cruda y sin vueltas, como saben hacer los buenos directores: transportarnos por más de dos horas a vibrar con un relato fuerte y comprometido.
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  • Que 'la cosa' funcione
    Que 'la cosa' funcione
    Revoleando Butacas
    Woody sabe como armar una buena ensalada

    Todos sabemos que Woody Allen "fabrica" un opus por año. La cita anual de este año era justamente "Conocerás al hombre de tus sueños" (Comentario aquí) que de hecho ya ha sido estrenada en Buenos Aires en el verano. Pero por esas vueltas de la distribución local, su película anterior, "Whatever Works" nos la habíamos salteado y llega ahora, con un poco de retraso.

    Pero justamente es en beneficio de "Que "la cosa" funcione" ya que el traspié autoral de Woody en "Conocerás..." había sido tan tremento que sólo por comparación, el estreno de esta semana sale ganando y es, al menos, mucho más disfrutable y en una línea coherente con sus obsesiones, sus traumas y su manera de ver las cosas, que lo identifican y que lo hacen un ícono indiscutible.

    En este caso la historia que nos cuenta Woody es sumamente sencilla: Boris Yellnikoff (un Larry David que es el alter ego absolutamente ideal del mismísimo director) es un profesor universitario de física cuántica, ya retirado, típicamente neoyorquino y con un divorcio... más un intento de suicidio en su haber. Ahora tiene como nuevo "hobby" enseñar a jugar ajedrez a los niños, escupiéndoles crueles verdades si es que no sirven para eso.
    Todo esto nos lo cuenta él mismo con un enteramente disfrutable monólogo a la cámara que lo pinta de cuerpo entero. Así es Boris.... y un poco así es Woody.

    Y para ponerle un poco de "sal" a su vida, el destino quiere que se cruce con Melodie (Evan Rachel Wood conocida por su protagónico en "A los trece" y como la hija de Mickey Rourke en "El luchador") quien se acaba de escapar de casa y quien bajo una lluvia torrencial le pide que, al menos, la deje pasar la noche en su sofá. Y quizás la cosa funcione...

    "Whatever works" tiene muy poco que ver con la brillante "Match Point". Es más bien una enorme ensalada, en la que Allen mezcla los mismos ingredientes de siempre, los que ya ha usado en películas anteriores y que quizás sean novedosos para los que se acercaron a su cine recientemente.
    Para aquellos que extrañan "Crimenes y Pecados" "La otra mujer" o "Hanna y sus hermanas" evidentemente esta comedia está muy lejos de su mejor cine pero nos cerca un entretenimiento inteligente y con un ritmo con el que puede llegar a todos los públicos.

    Tiene, por suerte, destellos de ironía y de un negrísimo sentido de la vida que vuelca absolutamente en el personaje de Larry David ( perfecto y genial como esta copia de sí mismo que hace el propio Woody, ya alejado de la actuación) y en boca de quien pone las mejores y más festejadas líneas del guión.
    Se celebra nuevamente la complicidad que plantea en sus monólogos hacia el espectador ("rompiendo" esa pared como ya lo hacian los propios personajes de "La Rosa Púrpura del Cairo").

    Volviendo a Boris, nada es tan sencillo y pronto la situación se complica, cuando aparezca en escena la madre de Melodie (nuevamente trabajando a las órdenes de Woody, Patricia Clarkson, sutil en su delirio y en una actuación nuevamente exquisita), una intelectual iluminada por el arte moderno, amante de la fotografía y porqué no del ménage á trois.
    Vuelca en ella la pizca de snobismo y desparpajo que tenía Dianne Weist en "Disparos sobre Broadway" y para demostrarnos su capacidad de reciclar y autoreferenciarse aparece el romance de la estudiante con un hombre mayor como en "Manhattan" e indudablermente el personaje de Melodie le debe muchísimo al de Mira Sorvino en "Poderosa Afrodita": un poco hueca, un poco inexperta, un poco enamoradiza...

    Tiene también sus reflexiones sobre la pareja al mejor estilo más liberal que volcó recientemente en "Vicky Cristina Barcelona" o hace ya un buen tiempo en "Comedia Sexual de una noche de verano" y en los monólogos de David nos muestra una vez más su efectivísimo recurso del monólogo intimista que ya maneja al dedillo desde la memorable "Annie Hall - Dos extraños amantes".


    Y Woody apuesta a lo seguro y gana. Quizás no sea hora de que se ande arriesgando por nuevos caminos. Transita los ya conocidos, el terreno firme y arma una comedia amena, sencilla, poco pretenciosa y nada novedosa, pero siempre Woody nos ilusiona con la posibilidad de volver a regalarnos una enorme película.

    Una estructura que bien podría ser una buena obra de teatro, una Patricia Clarkson absolutamente deliciosa y un Larry David que no podría haber encontrado un mejor papel - o Allen alguien mejor para interpretarlo? - son los puntos más altos de esta comedia liviana del gran Woody.

    Si "la cosa" funciona? Y, si, funciona bastante bien. Woody sabe cómo hacerlo una vez más.
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  • Mujeres al Poder
    Mujeres al Poder
    Revoleando Butacas
    Demoliendo jarrones

    "Potiche", el título original de este nuevo film de François Ozon "Mujeres al poder", se refiere obviamente a esos jarrones grandes, hermosos objetos decorativos pero generalmente carentes un valor preciso y sin una verdadera utilidad. Y es también el título de la famosísima obra de teatro de Pierre Barilet y Jean-Pierre Grédy que Ozon adapta a la pantalla grande, rodeándose nuevamente de un elenco de lujo para despuntar lo mejor de la comedia francesa.

    Robert Pujol (Fabrice Luchini) es un industrial que maneja la fábrica de paraguas que ha heredado de su suegro. Pero por diversos problemas sindicales con sus obreros, todo su despotismo y su maltrato quedará de lado cuando su mujer, Suzanne (una vez más Deneuve con una presencia imponente y única en la pantalla) tome las riendas del asunto y logre no sólo encausar el negocio familiar sino darle una nueva dirección al emprendimiento familiar.

    Para sorpresa de muchos, y sobre todo la suya propia y la de sus hijos, Suzanne no dudará ni un minuto en dejar rápidamente de lado su vida burguesa y de ama de casa ejemplar, para poner en juego todo su potencial y descubrir que puede ser muchísimo más que un objeto decorativo dentro de su mansión.

    Ozon, uno de los realizadores más prolíficos del cine francés actual, quien parece obstinado en demostrarnos que no hay género que se le resista, prueba ahora con un tono de comedia típica de los años '70 -justamente en la época en que se desarrolla el film- y rinde, en cierta forma, un homenaje a la comedia blanca de la que han abrevado tantos otros directores.

    "Potiche" está en las antípodas de muchos de los otros géneros transitados por Ozon como el suspenso con "La piscina", una espesa psicología de sus personajes en "Bajo la arena" y "Gotas que caen sobre rocas calientes", también se ha dado el lujo de jugar a la comedia musical con un dreamteam increible en "8 mujeres" o vibrar en un tono más dramático para su última realización "El refugio" o en "Tiempo de vivir". Es él mismo quien analizó con fino bisturí a la pareja en "5 x 2" y también dotó con aires de fábula a una mujer en pleno descubrimiento de si misma y de su maternidad en "Ricky".

    Ahora no sólo cambia de género sino también de registro y logra un tono de comedia que remite a Louise de Funes y Annie Girardot en "La cizaña" o a otros cineastras franceses cultores de la comedia como Claude Zidi o Francis Veber y logra que este elenco de lujo se preste al juego de una comedia pasatista con algunos destellos de ironía sobre el rol de la mujer en la sociedad.

    Para esto, cuenta con la incondicional colaboración de Catherine Deneuve para dar vida a una Suzanne opuesta a los últimos trabajos de ella en cine -como por ejemplo "Mére et Filles", "Après lui" o "La fille du RER" en donde abordaba mucho más su veta dramática- y una vez puesta a jugar, puede tanto salir en jogging y ruleros a hacer sus ejercicios matinales como desplegar un increible vestuario diseñado por Pascaline Chavanne demostrando ser una de las mujeres más bellas del cine de todos los tiempos, bailar en una disco en un clip con una pizca de delirio o consensuar con sus obreros en plena huelga.

    A su lado, Gérard Dépardieu, es su complemento ideal y la química entre ellos sobrepasa la pantalla y es evidente que han divertido -y mucho- jugando con estos personajes de comedia. Él es Maurice Babin, su viejo amor, que se reencuentra con ella, ahora devenido en alcalde comunista y completa el "triángulo" Fabrice Luchini que se maneja con completa naturalidad en los pasos de comedia en el rol del marido que desvaloriza permanentemente a su esposa y que guarda los jugueteos para su secretaria (un poco desaprovechada Karin Viard, en un rol demasiado deslucido para una gran actriz).

    Al reemplazar su lugar de "florero" por el de mujer activa, todo comenzará a cambiar en el mundo de Suzanne, para bien y para mal, como también comenzará a "temblar" la relación con su hijos -Jérémie Renier y Judith Godrèche- pero sobre todo el impulso que tomará la fábrica será muy diferente, conducida ahora por una mujer.
    Nuevamente, este rol de la mujer al mando, le permite a Ozon pasear su mirada por el universo femenino que visita en absolutamente todos sus films, dandole su marca personal, aunque obviamente "Potiche" se debe ver sin demasiadas pretenciones más que pasar un buen rato acompañado de grandes actores que disfrutan de la propuesta.

    Dentro de su filmografía es quizás su film menos impactante, menos creativo, y mucho de ello tiene que ver la mirada demasiado cándida que imponen este tipo de comedias y que el realizador también traduce en una manera de filmar y una puesta mucho más estructurada e incluso algo rígida, demasiado teatral en algunos aspectos. Hay algunos diálogos y otros tantos gags que no le sientan tan bien a sus personajes y por supuesto no logra la densidad y la complejidad que tienen la mayoria de sus protagonistas de sus restantes films.

    Sin embargo, siempre es grata una dosis, una buena dosis de cine francés en la cartelera y "Potiche" a pesar de que en su ritmo y su temática aparece como algo fuera de época para los tiempos que corren, logra entretener y brindar un rato agradable, sin dejar de subrayar en este tono sencillo cuál es el nuevo rol que ocupa la mujer en nuestra sociedad.
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  • Gnomeo y Julieta
    Gnomeo y Julieta
    Revoleando Butacas
    Verona se llenó de gnomos!

    Evidentemente la tragedia del genial William Shakespeare ha dado lugar a las más diversas y creativas adaptaciones. Desde las más clásicas y ajustadas en su puesta a la idea originaria como la de George Cukor en el año 1968, hasta la inolvidable puesta de Franco Zefirelli y la más modernosa de Baz Luhrmann con Leo Di Caprio al frente del elenco pasando por los fragmentos de esta obra que fueron incluidos en "Shakespeare Apasionado".

    En este caso, llega la adaptación de este super clásico al mundo de la animación de la mano de Kelly Asbury, director de "Shrek 2" y "Spirit: el corcel indomable" y que también había trabajado dentro del departamento de arte de otros proyectos tan importantes como "La Bella y la Bestia", "El extraño mundo de Jack", "Kung Fu Panda" y "Madagascar 2". Asbury evidentemente tiene un conocimiento acabado del mercado, de la técnica y del ritmo de una buena película de animación y todo eso lo pone en juego a la hora de adaptar esta tragedia a los cánones de una película para toda la familia.

    En este caso los Montesco y los Capuleto son dos vecinos enemistados y así también lo están los enanos de jardín y otros elementos decorativos que pueblan el fondo de sus casas.
    Tan antagónicos como el Boca y River, imposibles de mezclar como el agua y el aceite, tras una enemistad ancestral estas familias de gnomos, identificadas por el azul y el rojo, que se odian visceralmente, verán cruzarse sus destinos cuando los jóvenes Gnomeo y Julieta se enamoren perdidamente.

    La historia de amor es ya conocida por todos así que desde la misma presentación un gnomo con un altísimo sombrero intentará darle un curso distinto para poder atrapar de una manera diferente al público familiar al que va dirigida la propuesta.
    El guión, como ya es habitual en las nuevas producciones animadas, viene plagado de referencias a otras peliculas (la carrera de cortadoras de césped es como una versión de "Rápido y Furioso" o venera a esa carrera de autos que había en "Grease", una enanito se pasea vestido como "Borat" y el hongo compañero inseparable de Gnomeo, parece escapado de la película "Fantasía") y se las ingenia para que las peripecias por las que tienen que pasar estos dos enamorados tengan la cuota de acción, aventura, romance y hasta una pizca de suspenso.


    Un poco a la manera de "Toy Story" -salvando las distancias, por supuesto-, cada jardín está inundado de simpáticos personajes que cobran vida cuando los humanos no los ven. Y que dentro de cada "bando" de las familias, van acompañando la trama: un inseparable compañero para cada protagonista (en el caso de Julieta la acompaña una rana parlanchina), el malo en cuestión haciendo de las suyas, un candidato para enamorar a Julieta que parece salido de un film de "nerds", y más...
    Un flamenco de plástico que le contará a los enamorados de Verona su propia historia de amor (y ahí una referencia a la historia de amor de "Up", para quien quiera seguir encontrando similitudes), un ensamble de gnomos diminutos y de sombrero extremadamente largo para el "equipo" rojo -trabajando en equipo junto a un reno- y unos conejitos juguetones para el "equipo" azul completan el team para que los animadores puedan desplegar algunos gags, esquivando el verdadero drama shakespereano.

    Tecnológicamente impacta la textura de los personajes de cerámica (interesante el video clip con la canción donde se preparan, cada uno de los enamorados, para el encuentro y sacan brillo a sus figuras) y sobre todo el trabajo de sonido en cuanto a transmitir la fragilidad de esos personajes de cerámica que corren peligro de quebrarse en cualquier momento. Como adicional, colores luminosos y el marco de las canciones de Elton John (a quien dedican una autoreferencia en un musical del film) hacen que sea un entretenimiento liviano y divertido, tanto para los más chicos como para los grandes.

    Minutos antes del final, Gnomeo reflexionará sobre su situación y su destino con la mismísima estatua del propio Shakespeare que cobra vida. Es ahí donde lamentablemente el guión falla, se vuelve enciclopedista y subraya demasiado un final que a todas luces, no iba a coincidir con el original que William tuvo en su cabeza. Pero tampoco había necesidad de explicar ni vehiculizar lo obvio.

    Sin embargo, pese a este traspie completamente desacertado con el resto del film y que desentona completamente, "Gnomeo y Julieta" divierte, cumple con el cometido de un buen entretenimiento familiar cerrando con un musical del mejor estilo "Shrek". Además, como plus, tenemos la excusa perfecta para que salir del cine y compartir con los chicos el sabor de un buen clásico y hablar de literatura, palabra algo olvidada con toda la parafernalia tecnológica. 'Garrá los libros que no muerden!
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  • Cocina del alma
    Cocina del alma
    Revoleando Butacas
    Fatih Akin ahora se mete en la cocina

    Hace algunos BAFICI, algunos cuántos para ser más exacto, en la proyección de "Im Juli" quedé cautivado por la manera de narrar de Fatih Akin, quien demostraba en ese film, poder mezclar extraña pero virtuosamente, una extraña mezcla de road movie, comedia romántica y cine social.

    Luego, y en función a sus estrenos comerciales, pudimos apreciar su narrativa, ya más sumergida en el drama y el compromiso testimonial de lo que sucede en Europa en estos días, sobre todo en lo que tiene que ver con conflictos sociales provenientes de las olas inmigratorias. Asi nos ha brindado dos joyas como fueron "Contra la Pared" y "Al otro lado" donde el público de Buenos Aires conoció y degustó su obra.

    Es justamente por el éxito de crítica y de público que tuvieron sus dos obras anteriores, que no se entiende porqué el estreno comercial de "Soul Kitchen" es posible solamente limitada a copias en DVD. Akin vuelve, pero ahora demostrando su enorme versatilidad para moverse de género en género y regresar con una muy buena comedia. Esto no quiere decir que abandone sus temas y obsesiones dentro de su cine, todo por el contrario, aparecen, pero con un tono completamente diferente de sus películas anteriores, y quizás radique ahí justamente el punto más interesante de este estreno.

    Con ritmo de comedia, sin dejar de lado los conflictos familiares, amores contrariados y discriminaciones étnicas, Akin nos presenta algunas historias que terminan confluyendo en el restaurant que Zinos (Adam Bousdoukos) maneja en Hamburgo. Nuestro protagonista conflictuado por el viaje de su novia a Shangai, la necesidad de sacar adelante su restaurant con un nuevo chef (que ha reclutado mientras lo ve renunciar en un restaurant top donde se desarrolla una cena familiar) y la libertad condicional de su hermano que requiere de una inserción laboral urgente. Todo esto adicionado con el encuentro casual con un compañero de secundaria, ahora devenido en broker de bienes raices, que hará todo lo imposible para comprarle el predio donde funciona su restaurant (la "Soul Kitchen" del título) y hacer un brillante negocio inmobiliario, situación a la que Zinos se resiste por más que el agente inmobiliario le juegue muy sucio.



    Con todas estas líneas argumentales, Fatih Akin arma una comedia gastronómica muy entretenida, con mucho ritmo y una banda de sonido que es un adicional para los amantes de la buena música. Sabe darle espacio a algunas lineas argumentales más dramáticas sin caer con esto en ningún tipo de solemnidad ni abandonar el entretenimiento que propone la película. Es por eso que quizás, haya que contemplar algunos rasgos de sus personajes que se ajustan más al ritmo de la comedia que al fresco tan realista con el que imprimió a los personajes de sus obras anteriores.

    Lo acompaña en su tarea un elenco sin fisuras, los dos hermanos a cargo del ya nombrado Bousdoukos y de la estrella del cine alemán Moritz Bleibtreu (a quien vimos en "Munich" "El Experimento" pero será siempre recordado como el novio de "Corre, Lola, corre") y Birol Ünel (asiduo colaborador de Akin quien ha trabajado también en "Im Juli" y en "Contra la pared") como el chef recién llegado con su objetivo personal de darle un toque gourmet al restaurant de Ziros, por más que los clientes lo rechacen en un primer momento.

    Sencillamente liviana respecto de la otra filmografía del director, pero igualmente sólida en el manejo de las diferentes puntas narrativas de la historia y de la fluida manera de contar que maneja Akin a la perfección para cualquiera de los géneros que se proponga, "Cocina del Alma" fue ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia de 2009 y se constituye como un excelente exponente del cine alemán actual, pocas veces disfrutable y difundido en Buenos Aires, más allá de alguna semana especial donde se muestran las últimas realizaciones.

    Sería bueno que entre tantas peliculas con tanto aparato de propaganda y publicidad, al que le gusta el buen cine, logre rescatar esta perlita de un director notable, sumamente entretenida y con un relato eficaz sostenido por un elenco de primer nivel y con el enorme plus de una heterogénea banda de sonido que nos pasea por el mejor blues, jazz, música electrónica, funk y reggae en donde brillan entre otros: Quincy Jones, Curtis Mayfield, Louis Armstrong o Kool and the Gang.
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  • Mis tardes con Margueritte
    Mis tardes con Margueritte
    Revoleando Butacas
    Educando a Germain

    Con "Dejad de quererme" ("Deux jours á touer") -quizás su filme con una estructura más interesante-, "La fortuna de vivir" y sobre todo con "Conversaciones con mi jardinero", Jean Becker nos tiene acostumbrados a lo más arquetípico del cine francés: buenos diálogos, situaciones de encuentro y desencuentro de los protagonistas, historias familiares que han marcado a los personajes y un ritmo casi teatralizado en la manera en que quiere contarnos la historia.
    Diálogos muy trabajados -y en cierto punto hasta excesivos-, poco riesgo estético y un encuadre sumamente tradicional hacen de Becker un director que siempre entrega un producto correcto pero que no despierta demasiado asombro o interés en aquellos quetraten de buscar algo más allá del esquema más habitual.

    En este caso, en "Mis tardes con Margueritte", Becker narra un encuentro particular, improblable, de dos mundos complatamente diferentes.
    Dépardieu es Germain, un cincuentón que no ha podido terminar sus estudios primarios, que vive casi precariamente con su pareja -una jóven colectivera- en su casa rodante, instalada próxima al terreno de la casa de su madre y se sustenta con el producido de su huerta personal.
    Un hombre con alma de niño, que se resiste a madurar y plantarse en la vida y que a lo largo del proceso que cuenta la historia dejará al descubierto, las profundas marcas que su niñez dejó y que impactaron en su historia personal.

    Una de las tardes en las que va a la plaza a darle de comer a las (sus) palomas, se cruza con Margueritte (Gisèle Casadesus), una anciana que vive en un geriátrico de la zona y tiene justamente a esa plaza como única salida, yendo a visitar a sus amigas las palomas, a los cuales Germain hasta les ha puesto un nombre.

    Margueritte es su opuesto: flaquita -casi diminuta mientras que Germain es más que robusto-, investigadora, con una interesante vida dedicada a la ciencia y rebozante de cultura, hará que poco a poco através de la lectura, él se vaya interesando por diversos autores clásicos universales.


    A pesar de su falta de instrucción, Germain comienza a sentir una particular atracción por la literatura en general y por esos encuentros con Margueritte en particular, en donde hilvanan algunos datos de sus historias personales, entremezclados con bellísimos textos literarios.

    Muchos de estos momentos de la historia personal, Becker elige trabajarlos como recuerdos-flashbacks y son el vehículo para tocar otros temas de la vida de este niño-hombre: el dificil vínculo con su madre, algo abandónica y abusiva, momentos de su escuela primaria en donde había sido fuertemente discriminado y su dificultad de "sentar cabeza", evidenciada sobre todo en el vínculo con su novia actual, quien, por otra parte lo encuentra faltos de proyectos dentro de la pareja.



    No hay absolutamente nada nuevo bajo el sol: algunos buenos diálogos, buenas actuaciones -buen trabajo de Claire Maurier como la madre, un Dépardieu con algunos tics de sobreactuación en sus espaldas y una adorable Casadesus que destila oficio teatral más que cinematográfico- y un argumento sencillo que no deja en ningún momento de interesar, pero tampoco lograr generar ninguna situación novedosa ni con una puesta diferente.
    Becker se abusa particularmente de un ramillete de lugares comunes en los flashbacks a los que recurre para mostrarnos una madre francamente estereotipada y muestra una dimensión sólo de bondad y candidez de la anciana digna de la dulce abuelita inofensiva que se contrapone, ex profeso, con la torpeza y la falta de cultura de un Germain en donde Dépardieu vuelve a demostrar que no hay papel que se le resista, aún con su grandilocuente gestualidad.

    Para la hora del té y para llevar al cine a pasear a la abuela.
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  • El gato desaparece
    El gato desaparece
    Revoleando Butacas
    Desapareció un lindo gatito

    Carlos Sorín es uno de los cineastas argentinos que ha logrado mantenerse a través del tiempo y redefinir su carrera a la medida de las circunstancias. Sorprendió más que gratamente con "La película del rey", pero más aún con "Historias Mínimas" en donde comenzó a manejar historias pequeñas, de gente común, logrando gran empatía con el público y con un registro narrativo diferente al convocar para sus roles protagónicos a no-actores como lo hizo con "El perro" o en "El camino de San Diego" e incluso en "La Ventana" aunque sin lograr el impacto de la primera de la serie, que fue la mencionada "Historias Mínimas".

    Con "El gato desaparece" da otro golpe de timón en su carrera y se juega por una película de género, con todo lo bueno y todo lo malo que ello implica.

    Como puntos a favor, apelar a un film de género -y sobre todo de suspenso- hace que el público ya tenga a priori una empatía con el tipo de historia que se va a presentar, se puede trabajar sobre seguro y los mismos mecanismos y resortes que le son propios al género, hace que el film ya tenga una estructura a respetar y ciertos parámetros con los cuales el éxito de la tarea, queda casi asegurado.

    Pero, por el otro lado, cada género tiene sus convenciones, sus reglas, sus esquemas y no dar en la tecla con alguno de ellos, claramente desentona mucho más que cualquier falla en una película que no responda a una estructura tan prearmada.

    Sorín en este caso nos presenta la historia de Luis (Luis Luque), un profesor universitario que luego de una temporada internado en una clínica psiquiátrica por un violento episodio que tuvo con uno de sus colaboradores, es finalmente dado de alta cuando la evaluación médica cree que ya es momento de que retome su vida personal y profesional. Su mujer, Beatriz (Beatriz Spelzini) no se siente tan segura con esta vuelta al hogar.
    Por un lado era un momento muy ansiado para ella, que le permitiría recomponer el vínculo con su esposo, pero por otro lado, este retorno la llena de inseguridades, porque en todo momento duda de que realmente Luis se encuentre recuperado. Teme que en cualquier momento otro nuevo brote aparezca y son justamente ciertas actitudes que Luis va presentando desde el regreso a casa, las que la hacen dudar más aún y la sumergen en la incertidumbre.

    Su último punto de apoyo, Donatello -su gato negro y mascota de la casa-, también está "raro": no solamente ataca a Luis apenas llega, sino que de forma extraña e inesperada, desaparece por completo, situación que la desestabiliza a Beatriz aún más.

    La estructura del relato es como espasmódica y si bien mantiene mínimamente el interés, Sorín no logra hilvanar elementos que jueguen como piezas del rompecabezas para hacer crecer el suspenso, sino por el contrario, se demora en situaciones que suman al crecimiento dramático de la historia. Cuenta, por suerte, con una enorme actriz como Beatriz Spelzini que sostiene el peso general de la historia aún cuando el guión le hace hacer algo fuera de lugar.
    Luis Luque también acierta en su composición dejando siempre un halo de confusión sobre su situación psíquica que ayuda a sostener el enigma, el clima que la historia necesita.

    Sin embargo, el tono heterogéneo del elenco (el registro con que la hija de la pareja -Maria Abadi- se dirige a su madre, desentona por completo con la manera en que el resto del elenco habla) y sobre todo algunas situaciones o diálogos impuestos por el guión en forma muy poco creible (incluso los vecinos se dirigen a Luis como "el profesor" algo que suena como fuera de época o fuera de lugar, encuentros para charlar dentro de un auto en el estacionamiento de un shopping cuando podrían hacerlo normalmente en un café, médicos que recetan psicofármacos al aire libre o la escena en donde Beatriz sale corriendo descalza hasta la casa de la hija en una noche de desesperación y el recibimiento de la hija no concuerda en absoluto con el tono de la escena) atentan contra la fuerza del relato.

    Sobre el final, la vuelta de tuerca y el momento inesperado aparecen y pareciera que Sorin sólo ha demorado el relato sabiendo que tenía un final que valía la pena y que está muy bien contado, sobre todo cuando en los últimos tramos, por ciertos guiños estábamos esperando una cosa completamente diferente. Pero un buen final y un par de excelentes actuaciones, no conforman por sí solas una buena película.
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  • La chica de la capa roja
    La chica de la capa roja
    Revoleando Butacas
    Lobo estás?

    Es bastante dificil, después de haber leidos varias de las críticas que fueron publicadas, tratar de escribir algo que sea un poco diferente a todo lo dicho, respecto del estreno de esta semana, "La chica de la capa roja" que viene con el antecedente de estar dirigida por la misma directora de "Crepúsculo".

    Es paradójico que la película sea promocionada de esta forma -haciendo hincapié en su directora- en donde indudablemente la esta nueva adaptación del cuento tradicional, tiene su punto más flojo, y por lejos. Catherine Hardwicke parece haber entendido poco y nada del tenebroso mundo del cuento de Perrault, varias veces adaptado, incluso suavizado por los hermanos Grimm.
    Hardwicke le vuelve a imprimir lo que evidentemente va a pasar a ser su sello distintivo -adolescentes en celo con las hormas superrevueltas, sea en el ámbito que sea- y acá no hace mucho más que cambiar vampiros por hombre lobo, pero el "calor", adolescente y apasionado, persiste.

    Ya desde el enfoque inicial, entonces, la directora pierde rápidamente el rumbo y se detiene a mostrar con muchos más detalles la encrucijada amorosa y pasional de Valerie (Amanda Seyfried, en una versión super libre de la conocida Caperucita Roja) entre el niño de una clase que no le pertenece, Peter (Shiloh Fernandez) y aquel con quienes sus padres han arreglado un matrimonio por conveniencia, Henry (Max Irons) que luego, por otras vueltas de la trama, veremos que tenía su razón de ser porque ambas familias ya estaban anteriormente vinculadas.

    Todo este triángulo amoroso se desarrolla en una aldea de Daggerhorn, un pueblo típicamente tranquilo que se ve alterado por las constantes apariciones en noche de luna llena del hombre lobo, criatura que desestabiliza la quietud pueblerina y que luego puntualiza su acecho en Valerie.
    Es con ella con la única persona que el lobo habla -por eso inclusive Valerie será tildada y tratada como a una bruja- ya que tiene un vínculo que encierra oscuros secretos que se irán develando hacia el final de la película.

    Seguramente Hardwicke hubiese ganado contundencia en el relato si hubiese sabido domesticar y poner de su lado a una criatura tan enigmática e interesante como es el hombre lobo y aprovechar el enorme elenco que pusieron bajo su tutela en los roles secundarios, los cuales, en su gran mayoría están totalmente desaprovechados. Hasta en algunos momentos, actoralmente a la deriva, parecen no tener registro ni marcación alguna.
    Además de desperdiciar totalmente a Lucas Haas (aquel niño de "Testigo en Peligro") en un papel que hubiese dado para mucho más, Virgina Madsen (que supo brillar en la comedia independiente "Sideways - Entre copas") no logra dar con la ambivalencia de la madre, quien además, ha perdido una hija -la hermana mayor de Valerie es atacada por el hombre lobo al inicio del film- e ignora completamente ese momento de quiebre, como si nada hubiese pasado.
    Gary Oldman como el padre Solomon, un afamado cazador que viene a prestar ayuda a los desesperados aldeanos, está lejos de sus grandes actuaciones, es como una pequeña sombra de lo que supo demostrar en "Drácula" o en sus últimos malvados para la pantalla.
    Y Julie Christie como la abuela de Valerie es la que tiene algunos momentos bien aprovechados, pero que claramente podría haber explotado todo su halo de misterio, si Hardwicke se hubiese obsesionado más en la negrura de sus personajes antes que a los adolescentes carilindos y hormonales persiguiendo a la rubia de cuento de hadas.


    Sin embargo, y a pesar de todos los reparos, Seyfried (como Valerie, demostrando que ya tiene un rostro privilegiado para la pantalla grande y puede vibrar en varios registros como "Mamma Mia!" "Cartas a Julieta" o "Chloe") hace un enorme esfuerzo por sostener la historia y logra transmitir todas sus dudas respecto de la identidad del lobo.
    Fundamentalmente está la posibilidad de que cualquiera de sus dos amados sea finamente el hombre lobo, pero sobre la mitad del film se empiezan a desplegar otros posibles sospechosos y para cuando se devele la verdadera identidad, habrá más de una sorpresa y es sin duda este enigma, el único hilo conductor que el film logra sostener decorosamente.

    Cabe señalar que Hardwicke tampoco fue ayudada por un diseño de escenografía que indudablemente se trata de un gran estudio de cine decorado a tal efecto, no hay un sólo escenario natural: eso se nota ... y mucho. Ni los paisajes, ni las casas, ni la nieve, ni el bosque de árboles desde cuyos troncos salen espinas con forma de lanzas, ni el granero... nada de nada suena real.
    Con lo cual hay que hacer un esfuerzo adicional para situarnos en esa pequeña aldea medieval donde además, todo el mundo tiene aspecto de salir de la Vanity Fair directo al estudio de filmación, dado que hay muy poca dedicación en la ambientación de época: ni el vestuario, ni los peinados, ni la manera de conducirse respetan la época.

    Pero ninguna de esta objeciones les va a interesar a los adolescentes y sobre todo las adolescentes que suspiren por los dos compactos de hormonas que se disputan a Valerie.
    Para el resto, hay momentos muy logrados, sobre todo en el misterio que rodea a la identidad del hombre lobo y sobre todo las escenas relacionados con Valerie y su abuela están filmadas con un tono muy adecuado al suspenso y el misterio.

    La adaptación de "Caperucita" con su universo mágico y siniestro daba quizás para mucho más que para esto, pero si bien Hardwicke y su guión no dan en el clavo totalmente, tampoco es un producto tan desparejo dentro del género. Entretiene, sostiene un misterio a lo largo de todo el film y se rodeó de un elenco interesante que trata de hacer creible una historia fimada en un universo de cartulina y copos de nieve artificiales.
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  • Los Marziano
    Los Marziano
    Revoleando Butacas
    Una familia que claramente no es de otro planeta

    Ana Katz abandona el tono independiente de sus dos primeras obras "El juego de la silla" y "Una novia errante" para ponerse frente a la conducción de un elenco de primeras figuras para su nueva comedia: "Los Marziano", una historia que impensadamente, se opone deliberadamente al apellido.

    Si bien desde el título se alude a una familia de otro planeta, la pintura de Katz es de una familia con los conflictos propios que se tejen en cualquier familia que se precie de tal. Y entonces, contrariamente a lo pensado, la familia Marziano tiene la disfuncionalidad normal que opera en toda familia y se nutre de los rencores y las rivalidades más comunmente visitadas en las relaciones entre hermanos.

    Para contarnos esta historia, si bien se aleja del perfil de comedia costumbrista, abandona la identidad propia que tenía en sus films anteriores y queda navegando entre esas dos aguas: ni es un porducto típicamente mainstream con estrellas conocidas por el público y con los resortes que suelen mostrarse en la comedia familiar para todos los públicos, ni logra darle una narrativa diferente como sí había impuesto su sello en "Una novia errante".

    "Los Marziano" pone la lupa en el vinculo entre los dos hermanos que son tan diferentes como pueda ser posible, y justamente por esa oposición tan terminante es que a simple vista uno intuye que son, indudablemente, hermanos.
    Por un lado nos presentan a Juan (Guillermo Francella), que es el bohemio de la familia, el "tiro al aire" que jamás terminó se sentar cabeza y que se pasea con su inmadurez a flor de piel. Una repentina pérdida de su capacidad de leer lo hace venir a Buenos Aires a recibir atención médica... y en este regreso sin gloria, intentará retomar algunos vínculos que ha dejado pendientes.
    Aquí lo recibe Delfina (Rita Cortese), la hermana que ha quedado entre dos fuegos, su hermano Juan y su hermano Luis (Arturo Puig), un hombre asentado dentro de una clase media alta, afincado en un barrio cerrado y en las antípodas de la vida de Juan, con quien el reencuentro será postergado, pero finalmente inevitable.
    Recelos de antaño se mezclan con deudas, olvidos, perdones nunca concedidos y resquemores de todo tipo que, sostenidos a lo largo del tiempo, crean quiebres y cuentas pendientes difíciles de recomponer.

    Mientras Juan aparentemente pierde la posibilidad de leer -que Katz la encuentra sutilmente más ligada a la imposibilidad propia de este inmaduro de poder hacer cualquier "lectura" de las cosas-, Luis intenta develar qué hay detrás de unos pozos que aparecen en el country donde vive, alterando la tranquilidad de los vecinos y produciendo accidentes desagradables, justamente siendo él mismo, victima de uno de ellos.

    Estos pozos que alteran tanto la quietud de la vida de Luis y su mundo de seguridades, distraen de la trama central y es uno de los puntos que el guión no logra incorporar armónicamente al resto de los temas propuestos.
    Hay muchos momentos en los que no encuentra el tono adecuado y se percibe como un rumbo incierto y quedan algunos cabos sueltos en este pequeño compendio de situaciones y sucesos que componen una historia tan deshilvanada como pintoresca.

    Pero como gran fortaleza, Katz cuenta con cuatro actores de lujo. Francella parece haber encontrado un registro que le sienta bien. Alejándose de su impronta de comedia televisiva, brinda un personaje con varios matices y fundamentalmente logra convencer en su fragilidad y en su "bohemia".
    Arturo Puig, quizás sea al que le cueste más poder encontrar el tono necesario y no logre transmitir más claramente la personalidad de Luis, aunque también su trabajo sea interesante.

    Hay un gran, enorme, lucimiento del elenco femenino con Mercedes Morán, en el papel de la esposa de Luis, quien logra contenerlo en el conflicto con su hermano y poner paños f´ríos a su obsesión con los pozos, mientras tiene sus destellos de frivolidad para pintar a un clase arquetípica de barrio cerrado.
    Pero todos los laureles a nivel actuación se los lleva Rita Cortese, componiendo a Delfina, esa hermana que carga en sus espaldas todo el conflicto familiar, y brinda una criatura tan querible como eléctrica y con algunas escenas (como la de la clase de baile con miradas cómplices con Juan) que demuestran una vez más su enorme talento y su capacidad de transmitir con apenas algunas miradas y algunos gestos toda la ternura y comprensión de esa hermana que se encuentra "tironeada" en medio de dos opuestos complementarios.

    Si bien los Marziano no son una familia de otro planeta sino bien argentina y con conflictos bien conocidos por todos, las actuaciones y la prolijidad técnica que tiene la historia, la transforman en un producto entretenido y que se deja ver, que hubiese tenido una impronta más acertada con algunos (cuantos) ajustes en el guión.
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  • Prueba de amor
    Prueba de amor
    Revoleando Butacas
    La habitación del hijo

    Dos adolescentes, Bennett y Rose acaban de pasar la noche juntos. Están conversando en el auto cuando sufren un terrible accidente donde Bennett muere.

    Los padres de Bennett -quien era el hijo perfecto de la familia- y su hermano Ryan sentirán un profundo terremoto en sus vidas y transitarán el dolor, abordándolo de diversas formas posibles. Sus diferencias se acentúan cuando Rose aparece en la casa de la familia y dice que está embarazada de Bennett.

    Con una textura adherida al drama clásico y estrictamente lineal en sus planteos, muestra algunos puntos de contacto con el brillante film de Robert Redford "Gente Como Uno" y todo lo vínculado con la pérdida accidental de un hijo.
    De todos modos "Prueba de amor" se acerca más a lo que le pasaba al personaje de Nicole Kidman en "Rabbit Hole" (su labor nominada para el Oscar Critica de "Rabbit Hole" aquí) con una necesidad de vincularse fuertemente con el causante del accidente. Aquí tambien hay un interesante vínculo entre la madre y el causante del accidente (una breve pero excelente actuación de Michael Shannon, nominado al Oscar por su papel en "Revolutionary Road") al que ella va a visitar al hospital, esperando que despierte del coma, porque ella insiste en su necesidad de apelar a un testigo que pueda relatarle los últimos minutos de vida de su hijo.

    Una madre que sigue sin aceptar la pérdida, una padre que se refugia en Rose y apoya totalmente el embarazo de la novia de su hijo y un hermano que necesita recomponer su historia personal -y limpiar la culpa, la rivalidad, los celos y su nuevo rol en la familia- lo que hace mediante un grupo de autoayuda en donde encontrará un posible amor, conforman el panorama de vínculos complejos que intenta abordar la película.
    Susan Sarandon es un torbellino arrollador en cada escena que aparece demostrando una vez más su talento como actriz. Lamentablemente, a su lado, Brosnan no logra transmitir creíblemente sus sentimientos -y sobre todo en las escenas donde supuestamente debe quebrarse- y Carey Mulligan (a quien vimos hace un tiempo en "Enseñanza de Vida" y recientemente en "Nunca me abandones") aporta frescura y dinamismo a un personaje que se encuentra lleno de contradicciones, y nos regala una nueva y brillante actuación.

    Con un armado interesante en la presentación y en el desarrollo de los vínculos, desde la dirección se nota más una preocupación por cerrar y resolver de una forma "correcta" y amable todas las historias que de seguir desmembrando a esta familia devastada. Ahí es justamente donde pierde fuerza y credibilidad y ni siquiera las muy buenas actuaciones alcanzan para salvar a la historia del acaramelado naufragio.

    Pecando de un exceso de subrayado, echa a perder un guión que hubiese ganado vuelo apoyándose en las sutilezas y en los momentos más intimos que descarta totalmente sin darle importancia, primando una narración más clásica y condescendiente con el drama y con la exhibición del sufrimiento en la superficie, trabajo que es justamente opuesto al de "Rabbit Hole" donde los personajes y sus sentimientos tienen un desarrollo notable.

    "Prueba de amor" es un film que llega a la cartelera con bastante retraso (hay copias circulando en DVD desde hace tiempo) y que no aporta demasiado a la cartelera actual.
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  • El mal ajeno
    El mal ajeno
    Revoleando Butacas
    Mal de muchos...

    Básicamente lo que me impactó inicialmente de "El mal ajeno" fue su reparto, pero por sobre todas las cosas que en su afiche aparecía su participación en la Sección Panorama del Festival de Berlín y más aún que la producción del filme estaba a cargo de Alejandro Amenábar (a mi gusto, uno de los directores más interesantes del cine español actual "Abre tus ojos" "Tesis" "Mar Adentro" "Los otros" y la reciente "Agora").

    Pero otro punto impactante es el fuerte arranque que tiene la película: Diego (Eduardo Noriega, casi un actor fetiche en el cine de Amenábar) es un médico que trabaja con pacientes que atraviesan situaciones extremas, críticas, y por lo tanto, maneja en forma cotidiana este tipo de casos en su trabajo en el hospital.
    Es por eso que la historia de "El mal ajeno", abre con un registro profundamente dramático, con los relatos de los pacientes que se encuentran atravesando situaciones de mucho dolor, de muchas complicaciones, de mucha tensión.

    Y en esta presentación, básicamente Diego se muestra como un médico insensibilizado ante el dolor de sus pacientes, que ha sabido crear(se) una coraza que le permita tomar distancia y poder continuar ejerciendo su profesión sin involucrarse necesariamente y en forma continua con el profundo dolor que atraviesan los otros.

    Pero apenas avance la historia, aparece un accidente que cambia la vida de este médico por completo. Y es a partir de este mismo episodio que también comienza a virar el tono de la película: la historia comienza a abandonar el eje dramático inicial, para comenzar a contar lo que le pasa a este médico en su vida personal y profesional, con un registro más cercano a una historia de elementos sobrenaturales e inexplicables.

    El director Óskar Santos en su ópera prima, logra crear un producto sólido a nivel técnico pero no logra conducir con firmeza un guión que a partir de la segunda mitad de la película comienza a tomar un rumbo incierto, abandonando por completo, todo el interesante trabajo de presentación del personaje principal que había desarrollado desde el inicio de la película.
    El guión elige internarnos en una historia más inmersa en el terreno de los elementos fantásticos y lo hace con un nivel de complejidad tal que todo comienza a enredarse y a perder el rumbo, la historia comienza a manejar otros elementos completamente discímiles -quizás demasiados elementos y explicaciones forzadas- que hacen que el interés de la historia comience a naufragar.

    Precisamente en el momento en que irrumpe lo fantástico en la narración, no es novedad que todo el mundo la compare con las historias de M. Night Shyamalan o cualquier capítulo de una buena serie americana en donde el drama y lo sobrenatural se conjugan.
    Aquí en "El mal ajeno", en cambio, la pérdida del dramatismo que tan bien crecía en la primer mitad del film y la aparición de elementos fantásticos dentro de la trama, la hunden en una especie de híbrido inclasificalbe, no porque exista la necesidad de clasificar en un género a todas las películas, sino porque no le permite a un guionista talentoso como Daniel Sanchez Arevalo (de la excelente "Azuloscurocasinegro") cerrar las lineas de la historia para que formen un relato compacto y convincente, sino que por el contrario, dispersan el foco del espectador y abren narraciones menos creíbles, menos sólidas.

    El mar de indecisiones en el que comienza a devariar la trama, deja incluso librados a una suerte demasiado dispar a los secundarios de muy buenas actrices como Belén Rueda ("Mar Adentro" "El orfanato") y Angie Cepeda ("Sammy y yo" "El amor en los tiempos del cólera" "Pantaleón y las visitadoras") a quienes se les hace muy dificil tornar convincentes sus participaciones y delinear sus personajes.

    Tras un buen arranque, finalmente Santos termina entregándonos un producto fallido e indefinido que sorprendentemente, tiene una factura técnica de gran nivel y un rol protagónico de Noriega, de magnética presencia en la pantalla.
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  • Un cuento chino
    Un cuento chino
    Revoleando Butacas
    El dia que las vacas vuelen

    Roberto es el dueño de una ferretería de barrio, bajo perfil, que ha heredado de su padre. Por momentos parece que su vida se hubiese quedado detenida en el tiempo: anda con su Fiat 1500 (Familiar?), sus colchas de lana tejidas a crochet, sus camisetas... vive anclado en el pasado por algunos temas que se irán develando con el correr de la trama pero ya, a primera vista, lo que se puede ver son sus serias dificultades para llevar su presente adelante y poder darle espacio a cualquier otra cosa que pueda salirse de su rígido esquema.

    Sus cualidades más salientes? Es obsesivo, gruñón, estructurado, intolerante, inflexible, se irrita más que fácilmente y sólo conocemos que encuentra esparcimiento en buscar noticias curiosas, increíbles, insólitas, en diarios nacionales, provinciales e internacionales.

    Casi por accidente, cuando está disfrutando en pleno Aeroparque la ceremonia dominguera de ver despegar y aterrizar a los aviones (cosa que mi viejo amaba en los setenta!), un chino llamado Jun, que sale expulsado de un taxi después que le robaron todo lo que tenía, se le cruza en su camino.
    En un primer momento Roberto intenta ayudarlo, guiarlo hacia una dirección que tiene anotada, pero las cosas no salen como él esperaba y finalmente todo desemboca en una convivencia forzada que está más vinculada con la culpa que siente Roberto de abandonarlo a su suerte que de una genuina solidaridad.

    Al visitar la Embajada de Jápón nos enteraremos que Jun vino desde China intentando superar una pérdida afectiva reciente y porque su único lazo familiar es un tío que reside aquí en Argentina. La localización y el encuentro, obviamente, no serán inmediatos y por lo tanto la convivencia se prolonga en el tiempo y con ésto problemas que se generan.

    Tamaño desafío para Roberto, quien con todo su cúmulo de estructuras e imposibilidades, intenta vincularse aún sin saber una palabra de chino y más que obviamente sin que Jun articule ni media palabra de castellano.
    Y con ese halo de historia oriental que respira, por momentos, "Un cuento chino", y con esos miles de años de sabiduría, las cosas pasan por alguna razón y evidentemente ese encuentro de dos solitarios tiene una enseñanza para dejarles a cada uno de ellos, principalmente, de ser un motor de cambios y de búsquedas, de encuentros y descubrimientos.

    No sé que hubiese pasado con "Un cuento chino" si Ricardo Darín no hubiese vestido la piel de Roberto. Como aparece en varias críticas de varios medios, la mirada de Darín es cine puro, los gestos, los detalles, los pequeños condimentos con los que nutre a su personaje lo hacen intensamente querible aún cuando a simple vista, su actitud huraña puede provocar distancia.
    Darín sabe como ganarse la complicidad del espectador, y de eso depende en gran parte, la fuerza de que el cuento llegue a buen destino. La otra variable importante, es el guión de Sebastián Borensztein, alguien que debe conocer casi a ciencia cierta el universo de Roberto: sus obsesiones, sus grietas, su enorme imposibilidad de conectar con sus sentimientos, incluso en su vínculo con Mari (deliciosa Muriel Santa Ana), una mujer que está perdidamente enamorada de él, pero a la que Roberto pone una distancia forzada por miedo a perder el control, a que alguien desafíe su universo de seguridades.

    Más tarde Roberto descubrirá que Jun termina siendo uno de los personajes de las historias que él colecciona con tanta dedicación y allí quizás se presente la paradoja del cuento ya que justamente el hecho insólito (unos ladrones de ganado intentan robar vacas subiéndolas a un avión de carga, cuyo mecanismo de cierre falla y las vacas terminan siendo despedidas literamente por el aire generando una lluvia de ganado, tan delirante como la inolvidable lluvia de sapos de "Magnolia") es el hecho verdaderamente real de donde parte la historia de Borensztein.


    Una historia pequeña, sin grandes pretenciones y coherente con lo que ella propone, contada con sensibilidad, mucho sentido del humor y aún con las apreciaciones que puedan hacerse al guión -una de ellas es quizás remarcar muy reiteradamente algunos aspectos obsesivos de Roberto, por ejemplo, el hecho de apagar cada una de sus noches la luz del velador en el momento exacto que el reloj desperatador marque las 23:00 horas aún cuando ya nos hemos dado cuenta perfectamente de las características del personaje- el resultado es más que positivo.

    Es interesante que se genere en el nuevo cine nacional un espacio donde este tipo de comedias, tan livianas como inteligentes, puedan encontrar su lugar. Y como todo cuento, tendremos nuestra pequeña enseñanza.

    A prestar atención cuando uno promete o piensa que las cosas pasarán "el dia que las vacas vuelen".
    Los cambios, asi como esas cosas imposibles, terminan sucediendo, será cuestión de esperar el momento, y sacar provecho.
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  • Los ojos de Julia
    Los ojos de Julia
    Revoleando Butacas
    Ensayo sobre la ceguera

    "Los ojos de Julia" llega como uno de los exponentes de una nueva tendencia del cine español por el suspenso mezclado con el terror, tras una exitosa producción de "El Orfanato" -con la que comparte protagonista, y viene con el antecedente de estar producida por Guillermo del Toro (el mismo de las brillantes "El laberinto del Fauno" y "El espinazo del diablo")- y de otros títulos que han tenido su reconocimiento en la taquilla como "Rec".

    Como punto común entre las tres, podríamos decir que encontramos el encierro, una situación que acorrala a los protagonistas quienes padecen una situación de difícil escape. En este caso, Julia (Belén Rueda) es una mujer que se está quedando ciega y decide visitar a su hermana gemela (obviamente también Belén Rueda con cambio de peinado!) que padeciendo esa misma patología, ya no puede ver, ya quedó completamente ciega.
    Planean ese viaje de visita junto a su marido (Lluis Homar, de "Los Abrazos Rotos" la última de Almodovar, entre otras) quien luego, por distintos caminos que va tomando la trama, se descubrirá que tenía una relación con ambas.
    Apenas lleguen a la casa, una noticia trágica hará que sus proyectos tomen otros caminos a los esperados y Julia será la encargada de desentrañar una misteriosa red de situaciones que rodeaban a la vida de su hermana y vincularse con ciertos hechos que están aconteciendo.

    El director Guillem Morales realmente sabe darle intriga a toda la primera parte del relato. Para los amantes del género del thriller psicológico hay algunos cuantos guiños interesantes que se plantean en toda esta presentación del film (las hermanas con un toque Hitchcokiano con reminiscencias de Kim Novak en "Vértigo" y por sobre todo sobre los tramos finales un vínculo filial patológico alla "Psicosis") y la ceguera como elemento detonante para sentir a la protagonisma inmersa en un mundo frágil en donde la vulnerabilidad juega un rol importantísimo en las escenas de mayor suspenso.


    Es muy interesante también como a partir de la pérdida de la vista de la protagonista, la cámara tiene un punto de vista muy particular y muchos de los personajes que interactúan con ella están o bien fuera de campo o solamente podemos ver otras partes del cuerpo pero no podemos ver claramente sus rostros. Este encuadre hace que muchas de las escenas claves ganen mayor tensión a partir de los datos que la cámara esconde o muestra parcialmente.

    Pero en la segunda mitad, la película se extiende demasiado y gira sobre si misma perdiendo la fuerza con la que se había iniciado, situación que sucede frecuentemente en este tipo de filmes y tras un planteo inicial prometedor, los sucesos se acumulan, diluyendo el initerés y complicando la trama innecesariamente.

    Una pareja de vecinos que pone un toque de suspenso es quizás lo más logrado de esta segunda parte del film, en donde luego se recurre a escenas más fuertes para que el espectador no pierda la atención y es ahí donde "Los Ojos de Julia" con un suspenso que venía desarrollándose sutilmente, cae en el toque de cine de terror que no le queda demasiado bien, hasta con algunos toques casi "gore" que desentonan completamente.

    Los momentos en los que el guión recurre a plantear espacios cerrados, en donde se acorrala a la protagonista dan el toque asfixiante y opresivo que generan un clima particular para el desarrollo de la trama. Pero sin embargo el excelente trabajo de Belén Rueda se opaca con el del villano que la somete, poco creíble y hasta por momentos sobreactuado (no conviene decir quién es para no develar el secreto de la trama).

    Sobre el final ya prácticamente sin más conejos que sacar de la galera, la película se desmorona, pero de todos modos Rueda tiene mucho magnetismo y ya nos ha hecho convincente su sufrimiento y queremos saber qué será de su suerte.
    Algo frecuente es que un buen planteo inicial tiene una resolución que finalmente no logra ubicarse a la altura de lo esperado, pero "Los Ojos de Julia" cuenta con diversos elementos de interés que hubiesen redondeado mucho más en un buen producto, si se hubiese logrado un poder de síntesis para la segunda mitad del film y sostener el hilo conductor dentro del terreno del thriller sin desbarrancarse en las aguas de lo más explícito y obvio. De todos modos, un producto de buen nivel técnico que genera los sobresaltos típicos para los amantes del género.
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  • Un despertar glorioso
    Un despertar glorioso
    Revoleando Butacas
    Despiertos sin gloria

    ¿Desde dónde podemos tratar de apreciar "Un despertar glorioso"? Teniendo en cuenta que el director es Roger Michell, el mismo del megaexito "Noting Hill" y la exquisita "Venus" y que el guión está a cargo de Aline Brosh Mc Kenna, autora de las reconocidas comedias "El diablo viste a la moda" y "27 bodas", finalmente podremos concluir que la suma de las partes dio mucho menos que el todo.

    Sin embargo, si pudiésemos no depositar tantas expectativas en sus componentes, y dar una mirada despojada y global, resultará que "Un despertar glorioso" es una comedia que se deja ver, ideal para los amantes de la comedia romántica, aún con algunos de sus desaciertos y afirmada en sus fortalezas.

    La historia se centra en Becky Fuller (Rachel McAdams) quien con su perfil altamente competitivo y que se encuentra completamente obsesionada y adicta a su trabajo logra, después de algunos esfuerzos y un golpe de suerte, logra finalmente insertarse en el programa de noticias matutinas "Daybreak" en una importante cadena de televisión de Nueva York.
    Su objetivo principal es sostener a este programa que se encuentra atravesando por una fuerte competencia en la franja y se tednrá que superar ese momento tan alicaído en el aire y ganar audiencia sea como sea.
    Y para eso intentará entre otras cosas, reflotar un contrato que tiene el legendario Mike Pomeroy (Harrison Ford) con esa cadena televisiva para que acompañe a la actual presentadora del show Collen Peck (Diane Keaton).

    Y si bien Pomeroy es malhumorado, arrogante y no soporta haber sido convocado para una franja tan mediocre como los shows de la mañana, nada parece interponerse en el logro del objetivo que le han dado a Becky de convertir a "Daybreak" en todo un éxito.

    Con estos componentes básicos, la historia de la jovencita que triunfa en la gran ciudad y que logra superar culaquier obstáculo aún inmersa en un medio tan competitivo como la televisión, tendría apuntes de sobra para construir una historia interesante. Pero el guión de Mc Kenna ahora metido de lleno en el medio de los shows televisivos como lo fue en su momento "El diablo..." para apuntar dardos al mundo de la moda, no logra hacer pie ni en la critica feroz a las noticias y del mundo de la televisión en general (que James L. Brooks puso de manifiesto en "Detrás de la noticias" o Gus Van Sant en "Todo por un sueño") ni lograr tampoco el timing para una típica comedia romántica como lo fue dentro del género "Secretaria Ejecutiva".

    Saca provecho de todos modos, en algunos momentos, a una mirada al feroz mundo del rating, de los egos televisivos, de las divas y divos presentadores, de la competitividad de los tiempos que corren y es ahí donde logra las escenas más divertidas, con una Diane Keaton compleatamente decontractée, muy lejos de las grandes heroínas como "Annie Hall" o su labor en "Reds" y un toque más cercano a los pasos de comedia de "Alguien tiene que ceder" o el éxito ochentoso de "Quién llamo a la cigueña? - Baby Boom".
    Harrison Ford por su parte, demuestra que tiene carisma para ocupar la pantalla, aún cuando su papel no sepa sacar todo el provecho que hubiese podido. Quizás con una caricatura muy rígida, tan contrapuesto con la liviandad con que Keaton le hace contrapeso, Ford cae esteriotipando el personaje.

    Rachel Mc. Adams asume el rol protagónico y en ella recae casi exclusivamente el peso de la película, guión al que lo dotaron de personajes secundarios que no tienen demasiado sentido (desdibujados Jeff Goldblum y John Pankow, entre otros), que no han sido delineados como historias de sostén sino de personajes satélites que acompañan a su "sueño americano", el de la chica workaholic que logra brillar en el medio tan competitivo. Aunque la mayoría de los comentarios que he leido alaban el trabajo de Mc. Adams, su prototipo histérico de trabajadora compulsiva que no se aparta ni por un minuto de su obsesión en el terreno laboral, la torna terriblemente insoporable y llena de mohines, ya desde las primeras escenas.
    Mc. Adams es indiscutiblemente carismática, muy bella y con un toque Audrey Hepbourn que puede favorecerla, siempre y cuando un buen director le haga el favor de bajarle el nivel de exageración e histeria interpretativa, para darle a su rol un poco más de carnadura y no transformarlo en una burda caricatura de lo que debiese haber sido.



    Patrick Wilson la acompaña en su rol de galán coprotagonista, aunque el espacio argumental que se propone para el amor es mínimo y es quien brinda quizás el trabajo más respetable del equipo, aunque no hay dudas de que Diane Keaton aún con un guión que no la favorezca saca conejos de la galera y sobre todo en el clip de las diversas entrevistas y notas de color a las que se tiene que someter para que el rating suba, impone la pequeña dosis de comedia disparatada que tiene el film.

    Para los que gustan de la comedia clásica hollywoodense con buenos actores y rubros técnicos bien cuidados, no cabe duda que "Un despertar glorioso" es una comedia que los dejará satisfechos.
    Para aquellos otros paladares que buscan en el cine además de eso algún destello de lucidez creativa, a la salida del cine les será entregada una raspadita en la que ineludiblemente leeran "segui participando".
    Otra vez será...
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  • Rango
    Rango
    Revoleando Butacas
    Cuando un camaleón hace historia

    Hay muchisimo para decir acerca de "Rango" el último film de animación producido por los estudios Nickelodeon y dirigido por Gore Verbinski, el mismo director que se hiciera famoso con la saga de "Piratas del Caribe" pero que ya tiene en su haber otra comedia delirante como "Mousehunt - Un ratoncito duro de Cazar" y que ha incursionado también en otros géneros: mucha acción con "La Mexicana" con Brad Pitt y Julia Roberts, el terror con "La llamada" protagonizada por Naomi Watts y "The weather man" una comedia con Nicholas Cage, sólo disponible en video.

    Evidentemente, analizando su filmografía, vemos que se siente mucho más cómodo en el terreno del humor y del disparate.
    Y en "Rango", apoyado por un excelente guión, Verbinski delira dentro de un argumento tan desopilante como lógico.

    La historia le permite recurrir a la estructura más tradicional del cine de género -el Western, un género casi olvidado que parece que este año junto con "Temple de Acero" de los hermanos Coen está disupuesto a resucitar-, pero también se permite por medio del personaje central abordar universos imaginarios y más abstractos.

    El planteo inicial de la historia comienza mostrándonos la vida de un camaleón dentro de una pecera familiar. Una mascota que, increíblemente, sufre de problemas existenciales, lo invade una crisis de identidad, él quiere elevarse intelectualmente a algo más. Luego nos damos cuenta que está viajando en el auto de la familia, pero un accidente lo hará atravesar la experiencia que quizás justamente estaba esperando.

    "Rango" arranca con una primera parte, sus primeros veinte minutos, llenos de delirio, un ritmo vertiginoso y una fiesta de humor y desenfreno creativo como se puede ver en el trailer. Explotando al máximo el potencial de los avances en la animación, la persecución del águila es fantástica y las notas de humor que rondan todo este primer segmento son realmente muy graciosas.

    Pero todo cambia, cuando accidentalmente después de pasar por algunas desventuras, llega a un pueblo llamado Dirt ("suciedad") en donde la lucha por el agua es el principal problema que acucia a su población.
    Enclavado en el medio del desierto, este pueblo dará lugar a que comience la verdadera historia central del film, un típico western en donde el guionista aprovechará para rendir homenajes y hacer guiños permanentes al cine de ese género.


    Una víbora con un bigote a lo Charles Bronson, personajes del Saloon más heterogéneo del Lejano Oeste, una tortuga que anda en silla de ruedas para ganar velocidad, sembrando temor en el pueblo -fiel espejo de la situación política donde en poder hace connivencias con los sectores más oscuros- y una iguana del desierto que parte el corazón de Rango llamada Beans que será su compañera de aventuras (no parece salida de la familia de Jar Jar BInks, una de las criaturas del universo de Star Wars?).

    Con un diseño de imágen y de animación perfecto "Rango" es un homenaje cinéfilo casi constante y el director lo aprovecha en cada secuencia. Como adicional, un coro griego de cuatro buhos mariachis (otro acierto!) nos va anticipando el destino de nuestro personaje principal -o no!- y lo acompañan a lo largo de toda la película y la galería de personajes secundarios es inagotable (hay conejos, ratas, ratones, cocodrilos, lagartos... una zoológico de lo más variado).

    Como bonus track, un cierre de títulos con un espíritu cercano a lo Tarantino, referencias a los clásicos del Oeste como "A la hora señalada" y rindiendo culto al spaghetti western de los setenta, "Rango" gana en cada uno de los terrenos que aborda.
    Tiene mucho humor, está plagada de acción, una animación perfecta y una diseño de personajes que hace interesantes a cada uno de ellos dotándolos de características particulares y brindándoles una historia y una funcionalidad dentro del guión (lo cual no sucede en la mayoría de las películas).

    El viaje es una metáfora del cambio, del inicio de una nueva etapa, y Rango, para no ser menos que cualquier otro héroe moderno, también se mueve en su viaje iniciático a su propio interior, a un viaje casi existencialista de una búsqueda postergada. Una búsqueda que lo arrastra a ser el Sheriff del pueblo y luchar por los derechos de estos habitantes perdidos en el medio del Oeste.
    Creativa, diferente, singular, "Rango" levanta fuertemente el promedio de los estrenos fuera del tándem de los Oscars.

    Sólo resta hacer notar que la distribución en nuestro país, como ya nos tiene acostumbrados, tiene caprichos imposible de entender. No hay prácticamente copias subtituladas (creo que hay una en La Plata!) y de esta forma no se puede apreciar todo el potencial del film perdiendo cierto matiz de las voces en el doblaje, que de todas formas es muy bueno (pero dan ganas de escuchar a Johnny Depp, Abigail Breslin -la nena de Pequeña Miss Sushine-, Alfred Molina o Ned Beatty). Tampoco entiendo el sentido de que al estar doblada en prácticamente todas las copias, trate de "venderse" como una película de animación para chicos, cuando es un producto demasiado alejado de los intereses de los más pequeños y hasta algunas escenas pueden resultarle algo violentas.
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  • 127 horas
    127 horas
    Revoleando Butacas
    Mi brazo "izquierdo"

    Hace pocos meses, un hombre y una sola locación, hacían de "Buried / Enterrado" una pequeña gran película dentro del género. Con muy pocos elementos adicionales y algunos pocos actores inteviniendo como voces o dentro del clip de un celular, el poder de lo que se quería contar dependía exclusivamente del talento del protagonista y del director. Claro que "Enterrado" vibraba dentro del género del thriller y por lo tanto, la vuelta de tuerca que se imprime sobre el final de la película, le brinda un valor agregado que "127 horas" no puede tener, por tratarse justamente de un hecho real que no admite giros sorpresivos ni finales muy por fuera de lo que realmente pasó.


    "127 horas" cuenta un hecho real: la historia de Aron Ralston, un alpinista que en una de sus travesías en los cañones de Utah, sufre un accidente, quedando su antebrazo derecho atrapado bajo un enorme bloque de piedra que lo deja completamente inmovilizado. Sumado a una "pequeña" particularidad: Aron no había avisado a nadie que emprendia esta aventura.
    Durante el desarrollo del relato, vemos que el protagonista hace lo imposible para tratar de liberarse de esta situación pero deberá permanecer atrapado durante casi cinco días hasta que, al darse cuenta que ya se han terminado su provisiones y que no hay forma de dar aviso para que pueda ser rescatado, sólo una decisión drástica podrá hacerlo escapar y lograr su supervivencia.

    El director es Danny Boyle, ganador del Oscar por "Slumdog Millonaire", hacedor de films más encuadrados dentro de los cánones hollywoodenses como "La playa" , "28 días después" o "Sunshine", pero que ha sabido dejar la marca de su sello en el público, sobre todo por sus primeros films como la pequeña y genial muestra de suspenso noir en "Tumbas al ras de la tierra" o el ícono generacional que fue/es "Trainspotting" la adaptación cinematográfica de la célebre novela de Irvine Welsh.

    Ahora Boyle apela a un registro que anteriormente ya había desplegado y en más de una oportunidad acierta, atrapando al espectador cuando juega con la edición y la fotografía, con algunos toques efectistas y mucha velocidad y le imprime el particular ritmo que tienen la mayoría de sus películas, logrando hacer de una historia simple, un relato mucho más atrapante.
    Y la mayoría de las veces, Boyle logra asombrarnos, saca recursos de la galera y nos cautiva.
    Hay otras ocasiones, como ya ha pasado en algunos toques de "Slumdog..." -y sobre todo su clip final completamente contrastante con el resto del film-, donde peca por sus excesos, se regodea demasiado en los artilugios de la técnica y es en esos momentos queda demasiado expuesto con sus desaciertos.

    En el caso de "127 horas" con sólo "googlear" la historia de nuestro protagonista, el final del film se sabe de antemano. Quizás sea por eso que Boyle redoble la apuesta de mantenernos atentos y de no dejarnos ir de la historia.
    Para cumplir su objetivo de atraparnos, hará uso de todos los recursos que tiene a su alcance: usando la pantalla dividida, mezclando con diferentes colores y matices las imágenes casi oníricas y recuerdos del pasado del protagonista, la veloz edición con imágenes a un ritmo feroz, con pulso nervioso y cámara en mano nos presenta los sueños, pensamientos y delirios del protagonista. Gracias a su pericia como director, logra que el relato no decaiga en ningún momento y que una simple película de las "basadas en hechos reales" pueda sobresalir del promedio general, al estar contada de una forma diferente y creativa.

    Y todo el trabajo de Boyle hubiese sido completamente estéril si no hubiese contado con el protagónico de James Franco, con toda justicia nominado al Oscar al Mejor Actor de este año, quien brinda una composición llena de matices, transmitiendo perfectamente cada uno de los estados de ánimo que atravesará el protagonista, desde el inicio de su travesía en donde encuentra a dos señoritas y comparte un particular baño en un lago subterráneo formado debajo de una grieta, hasta los momentos posteriores al accidente, donde comienza a tomarlo una total desesperación, máxime cunado cae en la cuenta que será imposible que llegue cualquier tipo de ayuda.

    Parado desde un registro más compatible con los gustos de la Academia y aún con todas las objeciones que se le pueda hacer por los excesos tecnicistas con los que el director condimenta sobreabundantemente el film, "127 horas" se construye como un relato sólido, atrapante y con una historia real originalmente contada, potenciados todos estos elementos con la soberbia actuación de Franco en un papel nada sencillo.
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  • Desconocido
    Desconocido
    Revoleando Butacas
    El hombre que nunca estuvo

    Evidentemente Liam Neeson tiene una máscara tan particular que le ha permitido darse varios lujos. En los inicios de su carrera fue una especie de vengador anónimo en "Darkman, el rostro de la venganza" junto a una jóven Frances Mc. Dormand y poco tiempo después se lució en un exquisito thriller donde el gran secreto le era susurrado al oido por una sensual y jóven Laura San Giacomo en "Bajo Sospecha". Puede aparecer tanto en "Los Miserables" "La lista de Schindler" "Rob Roy" y "Michael Collins" jugando roles importantes en películas épicas y de época como saltar a las grandes superproducciones del género y "jugar" como lo hace en "La guerra de las Galaxias" o "Batman Begins".
    No por eso deja de darse el gusto de desplegar una veta más romántica como lo hace en "Love Actually" o recientemente en "Chloe" de Atom Egoyan, sin olvidar un gran papel, cuando fue dirigido por Woody Allen en "Maridos y Esposas".

    Pero fue desde su papel en "Búsqueda Implacable - Taken" donde aparece la posibilidad de que los productores hayan encontrado en él un nuevo rostro para el héroe de acción.
    Es así como llegamos a "Desconocido" una película basada en el libro "La doble vida de Martin Harris" del novelista suizo Didier van Cauwelaert (de quien ya se había adaptado otra de sus novelas "La educación de un hada", film con Ricardo Darín e Irene Jacob) donde un hombre de apareciencia común se ve envuelto en una situación sumamente particular, en este caso, una trama secreta que va develando a medida que tratar de recuperar su verdadera identidad, que él supone sustituida.


    El Dr. Martin Harris (Neeson) asiste con su esposa (January Jones -hermosa!, pero de lo más flojo del elenco-) a participar de una conferencia mundial de bio-tecnología que se lleva a cabo en Berlín.
    Al llegar al hotel, se da cuenta de que una de sus valijas ha sido olvidada en el aeropuerto. Mientras está volviendo a rescatarla sufre un accidente automovilístico que lo deja cuatro días en coma.
    Cuando despierte, ni su esposa lo reconoce y otro Martin Harris está ocupando su lugar...
    Para intentar la reconstrucción de lo que ha sucedido mientras él estuvo en coma, cuenta solamente con la ayuda de la taxista que había llevado al aeropuerto en el momento del accidente y a partir de alli, con los pocos datos que tiene, comienza a desenmarañar una trama de espionaje, intriga y doble juego de roles que parece tenerlo en el centro de la escena.

    Y justamente Liam Neeson parece ser ideal para este papel protagónico que es una mezcla de James Bond, entrenado asesino, investigador tecnológico y dulce esposo. Neeson penetra la pantalla con su mirada gélida y su rostro particular, y puede darse el gusto de jugar todas y cada una de las facetas por las que "Desconocido" lo hace transitar.

    El director Jaume Collet - Serra, de quien vimos "Museo de Cera" y más recientemente "La Huérfana" maneja perfectamente los distintos resortes del thriller y de las escenas de acción, de forma tal que hasta las situaciones más increibles por las que atraviesan los personajes terminan tornándose verosímiles dentro de una trama que jamás decae.
    Collet-Serra sabe mezclar las dosis exactas para que la receta vuelva a dar como resultado un producto técnicamente interesante, confiable y finalmente el guión logra darle marco y cerrar con una explicación convincente, las distintas capas en las que se habia ido diversificando el relato-el que necesita, además, del ojo atento del espectador-.


    Es obvio que los cánones casi preestablecidos de una buena película del género están casi claramente delineados desde el inicio, razón por la cual sabemos a ciencia cierta que Liam Neeson y su Dr. Martin Harris no solamente tendrán que sobrevivir a intensas persecusiones a toda velocidad sino también "zafar" de peligrosos guardaespaldas, escaparse por los tejados, tratar de que no logren darle la inyeccion que no corresponde, salir airoso de astillas de vidrio, explosivos, cámaras de seguridad y tantos otros elementos a los cuales Liam/Dr. Harris no parece tenerle miedo y situaciones para las cuales aparenta estar plenamente adiestrado.
    (Bueno, los que somos más racionales tenemos que intentar no caer en la tentación de explicar lógicamente todo porque si no cualquiera de estos filmes puede ser una insoportable tortura... son las conveciones a las que nos invita este tipo de cine)

    De todas maneras, Neeson logra convencer en todo momento -no así el guión que tiene algunos momentos un poco difícile de seguir bajo cualquier lógica, como ya apunté anterriomente-, y está acompañado por un elenco en el que Diane Kruger vuelve a lucir hermosa y sensual -sin olvidar que es mujer de armas tomar- y se destacan en roles secundarios el excelente Bruno Ganz y un rostro clásico para la maldad solapada como el de Frank Langella.

    La velocidad del relato se sostiene en todo momento y el planteo del hombre con su identidad confundida que a medida que intenta rearmar su rompecabezas encuentra cada vez más dificultades y trampas que complican su situación, interesa por parecer el típico caso del hombre común en problemas que ya el gran Hitch había utilizado en grandes películas como "El hombre que sabía demasiado" o "La sospecha". Neeson permite que uno no sepa bien en qué nos están encerrando hasta muy por sobre el final de la película, lo que la torna interesante y efectiva.

    Y evidentemente no es como Bruce Willis en "Duro de Matar" ni como Schwarzenegger en "Terminator" pero les puedo asegurar que Liam está cada vez más cerca de James Bond que de Oscar Schindler.
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  • El cisne negro
    El cisne negro
    Revoleando Butacas
    Patito Feo

    Cualquiera que haya visto su debut con "Pi" -donde seguiamos las desventuras de un paranoide matemático envueltas en un brillante blanco y negro-, o que haya vibrado con "Requiem por un sueño" sabe a ciencia cierta que el cine de Darren Aronosfsky no tiene medias tintas. Hay quienes lo aman y hay quienes lo odian.

    Por lo tanto, su última película "El cisne negro" ("Black Swan"), nominada entre otros, al Oscar a la mejor película, no podía pretender quedar fuera de esta polaridad que genera el cine de Aronosfsky. No hay un consenso generalizado como sucede con la más agradable "El discuros del Rey" ni ha logrado arrastrar grandes multitudes en la taquilla como "El Origen" o "Red Social".
    De un lado encontramos quienes dicen que es otra de las genialidades de Aronosky pero casi en la misma proporción hay quienes, desde la otra orilla, la tildan de pretenciosa y obvia.

    Me enrolo, esta vez, dentro del primer pelotón. "El cisne negro" tiene algo sumamente inquietante que cautiva desde las primeras escenas, que tiene un efecto hipnótico, como lo tienen muchas de sus creaciones -aún con los defectos, las limitaciones y las objeciones que se le puedan hacer-.

    La trama gira en torno a Nina (Natalie Portman), integrante de una compañía de ballet de Nueva York donde aspira a tener finalmente, un rol protagónico dentro del grupo. El coreógrafo Thomas Leroy (Vincent Cassel) decide abrir la nueva temporada con una nueva puesta de "El Lago de los Cisnes" sumándole una particularidad especial: la que sea elegida como protagonista tendrá a cargo tanto el rol del Cisne Blanco como el rol del Cisne Negro.

    Pero.... de qué trata "El lago de los cisnes"?: El príncipe Sigfrido cumple 21 años y en medio de una reunión en el palacio su madre le señala que necesita urgentemente: durante el baile en el Palacio, del día siguiente deberá elegirla entre las damas que concurran.

    Sigfrido queda más seducido por la idea del bufón de emprender una jornada de caza.
    Es asi, como cuando llega a la orilla del lago de los cisnes, ve algo extraño y extraordinario que permanece observándolo en secreto. La joven parece ser a la vez cisne y mujer: ella es Odette. El lago, le explica, fue hecho con las lágrimas de su madre porque un hechicero malvado, Von Rotbart, convirtió a su hija en la Reina Cisne. Y seguirá siendo cisne, a no ser que un hombre la ame, se case con ella, y le sea fiel.

    Sigfrido le dice que la ama, que se casará con ella y que nunca amará a otra, le promete su fidelidad. Sólo pide que Odette vaya la próxima noche al baile del palacio, pero ella le asegura que no puede ir hasta tanto Von Rotbart no deje de tener poder sobre ella.

    Durante el baile, un caballero alto y con barba entra con su hija Odile: está vestida de negro, pero es la viva imagen de Odette. Se trata de Von Rotbart, que se ha transformado a si mismo y a su fingida hija para engañarlo y que rompa la promesa hecha a Odette de que nunca amará a otra.
    Odile ha logrado enamorar a Sigfrido y éste piensa que no es otra que Odette, por lo que él pide la mano a Von Rotbart y éste da inmediatamente su consentimiento. En ese momento hay un estrépito de trueno. La sala de baile se oscurece.

    Sigfrido vuelve al lago en busca de Odette entre los cisnes, ya se ha dado cuenta de la trampa en la que fue envuelto. La toma entre sus brazos, pidiéndole que le perdone y jurándole su amor infinito. Odette le perdona pero le dice que no sirve para nada, pues su perdón se corresponde con su muerte. Cuando aparece Von Rotbart, Sigfrido le desafía, quien tras la lucha, es vencido por la fuerza del amor del príncipe a Odette.

    Es interesante refrescar el argumento de la pieza que vertebra "Black Swan", porque enriquece seguir el juego y los paralelismos que traza el director, entre el guión del film y la pieza de ballet, contraponiendo en forma permanente las dos tramas (los fuertes mandatos de la madre del rey/ mandatos de la madre de Nina, la seducción de Sigfrido por la oscuridad de Odile / la seducción de Nina por la oscuridad de Leroy y Lily -su rival en el el casting por el papel-).

    Es tan fuerte el deseo de Nina de llegar a ser una prima ballerina que sumado a la exigencia que Leroy imprime sobre ella y la fuerte posesión de su madre (una ex-bailarina que solamente trata de mantener vivo su amor y pasión por la danza a través de la exigencia que ejerce impiadosamente sobre su hija), no va a tardar en quebrarse psicológicamente, envolviéndola en un espiral hacia su propia parte oscura, esa que Leroy le exige que saque para obtener el papel.

    Una vez quebrada, su propio infierno se pone en marcha: el bien y el mal están presentes en una lucha de poderes, su esencia y su sombra, su don y su oscuridad, todos ya están desatados. Nina sabe que quiere ese papel a cualquier precio y que ha trabajado toda su carrera para llegar a ese punto, por lo cual, no dudará en mimetizarse con ese cisne negro que la lleva hacia una profundidad peligrosa que se le escapa de las manos.

    Natalie Portman es completamente creíble en la pureza del cisne blanco. Cada gesto, cada mirada y su presencia frágil y etérea es perfecta para el papel. Mientras que su rival, Lily (Mila Kunis, nominada al Oscar a mejor actriz de reparto -lo que quizás sea un poco demasiado-) despliega por otra parte, toda la sensualidad, la libertad y el desenfreno de un cisne negro vibrante de pulsión sexual, al que Nina secretamente admira.
    Cuando casi poseída en su papel Nina logre su objetivo, ya Natalie Portman tiene el Oscar entre sus manos, en una actuación absolutamente irresistible.

    Vincent Cassel también está ajustadísimo en un papel un poco diferente a los que le tocaron últimamente en su carrera y así como en su obra anterior, Aronofsky rescató de las cenizas a Mickey Rourke en "The wrestler", ahora le da una oportunidad a Barbara Hershey (la de "Hannah y sus hermanas" "La última tentación de Cristo" "Un dia de furia" o "Eternamente Amigas" -si!, cuesta reconocerla por la cantidad incontable de cirugias en ese rostro hermosísimo que tenía) para que brille en el papel de madre castradora.

    Justo ahí, cuando Nina encuentre su transformación hacia la oscuridad, Aronofsky comienza a brillar. Y despliega todo su hechizo para atraparnos, con una puesta estética inquietante, fuera de cualquier lugar común. Nos confunde en un laberinto de espejos, sin poder distinguir esas dos caras de una misma moneda que giran permanentemente.

    No solamente se le agradece la belleza de toda la puesta de ballet en si mismo, sino que ha contrapuesto a la delicadeza de la danza, un ritmo de thriller psicológico oscuro y violento en el que nos sumerge y que anida en el centro de "Black Swan" y que hace que Aronofsky construya una de las películas más interesantes del año.
    Aún con todos sus pecados, su suntuosidad a la hora de contar esta anécdota, sus juegos y vueltas en el guión, tanto a nivel estético como en el trabajo de un guión hechizante como en el nivel actoral que logra en todo el elenco, aunque seguramente sea olvidada en la mayoría de los premios Oscar a los que ha sido nominada, "El cisne negro" es una de esas rara avis que aparecen cada tanto, nos inquietan, nos hacen vibrar, y siguen su camino.
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  • Temple de acero
    Temple de acero
    Revoleando Butacas
    Acero inoxidable

    Hace pocos días, justamente al escribir mi opinión sobre "El Turista" en este blog, surgía la pregunta sobre la conveniencia o la necesidad de hacer remakes. Muchos éxitos europeos devienen finalmente en remakes hollywoodenses, donde se les quita totalmente el encanto particular que justamente tienen esos films, que cargan con un estilo completamente apartado de lo Hollywoodense.
    Un ejemplo de los miles de ejemplos que existen es "Bailamos?" la sutil película japonesa, que pierde toda su gris melancolía que era el elemento escencial del film, cuando lo vemos a Richard Gere danzando en la academia junto a Jennifer Lopez. No es lo mismo. Para nada.
    Son esos casos en que la remake no tiene mucho sentido, excepto que se entienda por el lado de que el público americano suele no ver cine de otras latitudes y entonces es como si la viesen por primera vez. Pero en el caso del público que haya podido ver el original, la remake no tiene ningún sentido. Aunque convengamos que la "Bailamos?" de Richard Gere la vio todo el mundo y a la japonesa la conocen dos gatos locos.

    Pero hay algunas otras, honrosas excepciones, donde el director se las ingenia para dar una relectura al mismo tema, situarlo en un contexto diferente, revisitarlo para darle una nueva mirada más acorde con los tiempos que vivimos. Sin ser una remake, Doris Dorrie relee "Historia de Tokio" el superclasico oriental de Yasujiro Ozu en "Las flores del Cerezo" logrando una película brillante y exquisita.
    En este caso, los hermanos Coen eligen un superclásico del mundo del western, "Temple de Acero" y ellos le imprimen un sello tan especial que demuestran una vez más que no hay ningún género en particular que se les resista.

    Según todos dicen, mucho más fiel a la novela de Charles Portis de la cual parte este guión adaptado nominado al Oscar, el foco hace centro en la protagonista femenina, una joven de 14 años, la fuerte e indomable Mattie Ross (interpretada por Hailee Steinfeld, también nominada al Oscar a mejor actriz de reparto). Ella sabe quién ha matado a su padre, y no parará hasta encontrarlo.

    No dudará ni un minuto en zanjarse su camino en un ámbito notoriamente masculino, y dará con el que dicen que es la persona indicada para ayudarla. Él es Rooster Cogburn (Jeff Bridges), un tuerto y alcoholizado policía judicial que en un primer momento le será esquivo, pero luego -pago mediante- emprenderá con el encargo de la joven Mattie.

    Completa el trio el policía texano interpretado por Matt Damon, La Boeuff, quien será otra figura clave en la búsqueda de Tom Chaney (Josh Brolin) el asesino del padre de Mattie.

    La película tiene claramente dos tiempos. Toda una primera parte donde los Coen nos van presentando los personajes y se toman el tiempo necesario para que en cada línea de diálogo, cada uno de ellos comience a perfilar su estilo propio, su personalidad claramente definida. Es así como cuando Mattie, Rooster y La Boeuff comiencen su aventura por el desierto, ya se tornaron queribles y estamos absolutamente de su lado.

    El ritmo cambia por completo a partir del momento en que Mattie da con Tom Chaney, el asesino de su padre y se ven cara a cara. Aparece un nuevo ritmo dentro del film, con una tensión propia del thriller más encrispado.
    Mientras que en la primera parte del film lo más exquisito son los diálogos y las ironías con las que se manejan los personajes, propias de las criaturas de los Coen, en la segunda parte las palabras le ceden paso a la acción.

    La galería de personajes que nos van presentando en la primera parte, permite el lucimiento del trío actoral protagónico: Jeff Bridges un perfecto Rooster Cogburn, un personaje que parece hecho a su medida y con el que Bridges parece sentirse comodísimo, lo que le da un plus de credibilidad que suma.
    La fuerza de Hailee Steinfeld para Mattie Ross es sorprendente y es, sin dudas, la gran protagonista y la que se pone el film al hombro en todo momento.
    Matt Damon brilla también en La Boeuf -un papel algo distinto en su carrera- y Josh Brolin presta una máscara especial para Chaney.

    Asi como han adaptadado a Cormac Mc. Carthy en "Sin lugar para los débiles", nos han paseado por la negrura de "El hombre que nunca estuvo" o "De paseo a la muerte", algunos fallidos pasos de comedia como "El amor cuesta caro" o "El quinteto de la muerte" o comedias inolvidables como "El gran Lebowski" o "Educando a Arizona", la sátira de "Quémese después de leerse" o la inclasficable "Fargo" sin miedo a nada, se adentran en un género completamente diferente como el western, teniendo inclusive la brillantez de hacernos olvidar por completo -para aquellos que no amamos ese género-, que se trata de uno de los superclásicos que ellos nos vuelven a contar desde su particular mirada.

    Sobre el final del film, la belleza visual con que está filmada la noche en pleno desierto es cautivante y como si todo esto fuese poco, "Temple de Acero" cierra con un epílogo que sitúa la historia unos años después donde los Coen se dan el lujo de regalarnos un final lleno de sentimientos.

    Si aún no siendo fanático del western "Temple de Acero" es arrolladora e irresistible, no quiero imaginarme lo que sentirán los fanáticos viendo en pantalla grande y filmada con todo el talento desplegado por Joel & Ethan Coen en marcha, una de las mejores historias clásicas del Lejano Oeste con una fotografía, una puesta y actuaciones de primer nivel.
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  • El discurso del rey
    El discurso del rey
    Revoleando Butacas
    El discurso entrecortado

    Todos los años, a esta altura -antes era un poco más tarde, a mediados de marzo-, comienza la carrera del Oscar.
    Dirán seguramente que es un premio netamente comercial que poco tiene que ver con lo mejor del cine de Estados Unidos y del mundo, dirán que se manejan otros intereses que la verdadera calidad cinematográfica, dirán muchas cosas... pero finalmente a los que amamos el cine, siempre la carrera del Oscar nos termina envolviendo y queremos, como a esos que les gusta el fútbol y quieren ver a su equipo goleador, que gane la película por la que se ha inclinado nuestro corazoncito.

    Como es típico también de esta época, siempre aparece una película pequeña que va engrosando su caudal de premios cosechados en Festivales y cualquier otra "repartija" y rápidamente, de buenas a primeras, se convierte en la gran favorita, la famosa crowd-pleaser, ésa que le gusta a todo el mundo, a la gran multitud.

    Y una vez instalada como uno de estos "totems sagrados" es sumamente dificil poder dar una opinión porque parece estar todo dicho. Absolutamente todo.
    Estas películas favoritas se erigen como perfectas, sin fisuras, todo el mundo acuerda con que son excelentes y funciona aceitadamente el "boca a boca" y hasta logra transformarse en un gran éxito comercial, una película que sin la carrera del Oscar mediante, no hubiese tenido una repercusión notable o incluso, hubiese pasado desapercibida en algun cine-arte.

    Sumado a todo esto, Hollywood tiene un costado adulador, donde hay ciertos condimientos de algunas latitudes que ellos secretamente admiran.
    Uno de ellos es el toque que le da a cada una de sus películas el cine inglés. Y si al hecho de que "El discurso del rey" sea una película de flema inglesa, le sumamos los condimentos de una historia real con situaciones de la realeza británica, no hay votante de la Academia que pueda sucumbir a sus encantos.


    Es así, como este año "The king's speech" ya se ha constituido en la gran favorita y en la casi segura ganadora en la carrera del Oscar 2011.
    Ha comenzado, al menos, con sus brillantes 12 nominaciones encabezando la tabla de las nominadas. Y aunque esto no quiera decir nada en un principio, porque ya conocemos de casos que con muchas nominaciones se han ido con las manos vacías o semivacias (siempre recuerdo el caso de "El color púrpura" de Steven Spielberg, que con 11 nominaciones no se pudo llevar ni un sólo Oscar), seguramente "El discurso del rey" de Tom Hooper no va a ser de esos casos de volverse a casa sin nada.

    Ya se ve el tendencioso favoritismo que envuelve a esta película dentro de la competencia cuando su director, Tom Hooper, quien sólo tiene en su haber un puñado de buena películas filmadas para televisión y el film no estrenado en la Argentina "The Damned United" - otro film basado en hechos reales sobre el fútbol inglés- ha logrado colocarse entre los cinco mejores directores del año por sobre Christopher Nolan ("El origen") o Danny Boyle ("127 horas") que más allá de sus creaciones, como directores, le han impreso a cada uno de esos films un sello personal indiscutible, una marca de fábrica que Hooper parece no tener.

    La fábula que cuenta "El discurso del rey" ya es una historia por todos conocida a esta altura, pero por si alguien todavía no se enteró cuál es el tema de la gran favorita, es una historia con tintes de biopic sobre algunos temas de la corona.

    Cuando fallece el rey Jorge V (Michael Gambon), lo debe suceder en el trono, su hijo mayor, el príncipe Eduardo VII (Guy Pearce).
    Pero Eduardo VII esta mucho más interesado en continuar su relación amorosa con una mujer divorciada (!) y americana (!), imperdonable para la época, y por lo tanto se ve obligado a abdicar. Es así como su hermano menor Bertie (Colin Firth) llega a quedar a cargo de la corona.
    Berite, asciende al trono como Jorge VI de Inglaterra y su país necesita urgentemente un líder pero su principal limitación para enardecer a las masas es que es tartamudo y tiene serios problemas en el momento de dar los discursos. Su esposa (Helena Bonham Carter) se contacta con el excéntrico Dr. Lionel Logue (Geoffrey Rush) quien con ciertas técnicas poco convencionales tratará de ayudarlo a superar su problema.

    La película está brillantemente actuada. Tanto Colin Firth (número puesto como ganador al Oscar al mejor actor de este año) como Geoffrey Rush dan clase de actuación y los momentos en que ambos aparecen en pantalla son duelos actorales de un nivel superior.

    Helena Bonham Carter acompaña (en un papel de reparto, lejos de sus últimas brillantes criaturas en los films de Tim Burton, insuperable en su reina de corazones de "Alicia en el país de las maravillas") junto con un excelente elenco secundario, donde, por supuesto, nadie desentona.

    Sumando a que el film sea perfecto para la competencia del Oscar, tiene un brillante diseño de vestuario y escenografía que nos transporta rápidamente a la época y es innegable que la fábula que cuenta esta historia, tiene su encanto.


    ¿Qué es, entonces, lo que no hace que "El discurso del rey" sea la película del año?

    El enfoque que la da Hooper tiene un tratamiento totalmente convencional y el guión si bien tiene diálogos brillantes entre los protagonistas, está más enfocado a agradar -una de estas "parejas" que primeramente se repelen para luego buscarse- que en adentrarse en los problemas que sufría la corona en ese momento particular de la historia.

    Todo está puesto de forma tal que el producto quede perfectamente redondeado, filmado con corrección y es muy agradable de ver.
    Pero uno espera que la película del año traiga un plus, un adicional, un "algo más" que lamentablemente "El discurso del rey" no tiene. Le falta el atrevimiento con que Aronofsky tiñe "Black Swan", la vueltas de guión que nos mantienen expectantes en "Red Social", la creatividad de los mundos paralelos que se despliegan en "El Origen", abordar un tema no tan visitado por la pantalla grande como "Mi familia" o la genialidad habitual de Pixar al servicio de una brillante "Toy Story 3".
    Hay mucha correccion, una historia simpática, grandes actuaciones que indudablemente la convierten en un producto de excelencia. Pero falta algo más para que sea una GRAN película.
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  • Lazos de sangre
    Lazos de sangre
    Revoleando Butacas
    Pueblo chico: infierno grande

    El año pasado, Melissa Leo (hoy nominada al Oscar como mejor actriz de reparto por "The Fighter") descollaba en "Frozen River" como una mujer que queda sola para mantener a su familiar y tiene que recurrir a trabajos espúreos para poder levantar los pagos de su casa.

    Un tour de force similar era lo que suponía que le sucedería a Jennifer Lawrence en "Lazos de Sangre" cuando tuviese que levantar la hipoteca que pesa sobre su casa, cuando su padre la usó para pagar parte de una fianza y salir de entre rejas.

    El estreno de esta semana nominado a cuatro premios Oscar (mejor película - mejor actriz - mejor actor de reparto y mejor guión adaptado) comparte con ésta el hecho de mostrar la cara de los Estados Unidos rural y pueblerino que pocos directores y guionistas quieren mostrar dentro del cine americano en general y que por lo tanto, algunos directores independientes, toman a su cargo.

    Con el aparato Oscar's mediante, "Lazos de Sangre" logra la distribución en la Argentina que otras películas de temática similar no logran.
    Mientras "Frozen River" abordaba desde un formato de thriller exasperante, donde somos testigos del momento en que una mujer común se mete en problemas para salvar a su familia y sufrimos acompañando a la protagonista en un camino tan incierto como peligroso, en "Lazos de Sangre" nos sucede algo similar.
    También sabemos desde un primer momento que cuando Ree Dolly (Jennifer Lawrence), una adolescente de tan sólo 17 años, se embarque en la búsqueda de la verdad de lo que pasó con su padre para tratar de defender a su familia, tambien será un camino dificil y peligroso.

    Pero la directora Debra Granik prefiere imprimirle un tono muchísimo más pausado y de ir develando algunas capas de la historia, ocultando en algunos personajes más que mostrando abiertamente lo que pasa.

    Con un tiempo muy particular -no apto para aquellos que piensan que al ser una película nominada al Oscar se mueve dentro de los cánones de Hollywood- y mostrando una heroína que si hubiese nacido en Francia seguramente hubiese dado lugar a ser retratada por los hermanos Dardenne o si fuese argentina podría ser pintada por la sordidez con la que Caetano suele manejarse con sus personajes, Ree Dolly es la que deberá salir al ruedo y salvar a su familia.

    Familia en la que hay una madre completamente catatónica, un tío que atrae y repele casi con la misma intensidad habiendo incluso algunos escarceos que dejan dudas (el nominado al Oscar John Hawkes) y dos hermanos menores cuya suerte depende solamente de nuestra heroína.

    Para llegar a la verdad, tendrá que lidiar con la "maffia" local donde como todos sabemos en un pueblo chico, el infierno es grande y los personajes que mueven los hilos de la ilegalidad son siempre los mismos.

    El guión muestra a los malos muy malos y a la pobre Ree sacando fuerzas de donde no tiene para llegar a que la verdad salga a la luz y salvar a su familia.
    Jennifer Lawrence -a quien vimos en "Camino a la Redención" junto a Kim Basinger y Charlize Theron- brinda un gran trabajo, aún cuando hay momentos en donde el sacrificio suena demasiado impostado, pero le toca llevar adelante el peso protagónico de toda la película y la dificil tarea de que el interés no decaiga, aún cuando el ritmo que impone la directora tiene tiempos lentos que debilitan la atención.

    Mostrando la parte más indeseable del gran país del Norte, el segundo film de la directora Debra Granik -y primero que llega a nuestro país- se toma su tiempo para presentar la historia, para mostrarnos con algunas tomas descansadas, la vida de los hermanos de Ree y la vida del pueblo en general, totalmente contratastante con lo que se esconde bajo la superficie.
    A su debido tiempo y cuando ella lo crea conveniente, desenmascara -pese a algunos lugares comunes y algunos apuntes un poco obvios- el submundo de los manejos ocultos en los pequeños pueblos donde el alcohol, las drogas, el sheriff y la marginalidad se manejan completamente diferentes cuando cae el sol.

    Justamente ahí donde aparece el lado más oscuro, Ree tendrá que meter sus narices, sin medir todos los riesgos que eso pueda traerle aparejado, pero querrá cumplir con su objetivo de reinvindicar su lugar en la familia, su rol de hermana mayor y cambiar su pequeña historia en su pequeño lugar en el mundo.
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  • Conocerás al hombre de tus sueños
    Varios personajes en busca de un guión

    Cada film que estrena Woody Allen es una pequeña fiesta para sus fanáticos. Y como todos saben, estamos invitados a esta fiesta, una vez por año, porque obsesivamente Woody tiene esa costumbre.
    Ultimamente -aunque cueste reconocerlo- esta fiesta viene cada vez más modesta y uno, irremediablemente, terminado el festejo, se queda con ganas de más.


    De sus últimos trabajos, "Match Point" nos había dado nuevamente la esperanza de que Woody, nuestro amado Woody, comenzara a tener un nuevo período de iluminación, pero "Conocerás al hombre de tus sueños" entra, lamentablemente, en el conjunto de comedias simpáticas sin demasiadas pretensiones como fueron en su momento "La maldición del escorpión de Jade" "Scoop" o "Anything else - Todo lo demás".

    Es decir, esta última película se ubica entre las más desparejas de su creación. Al menos "Vicky Cristina Barcelona" tenía actuaciones más destacadas y un paisaje hermosísimo (no hablo de Penélope Cruz, hablo de las caminatas por esas callecitas con edificios de Gaudi) ni la agudeza que ostentaba el personaje principal de "Si la cosa funciona..." a cargo del brillante Larry David, como un perfecto alter-ego del Woody más obsesivo.


    En el estreno de esta semana, la historia es sumamente liviana y nos va presentando a un puñado de personajes que están vinculados entre sí y que tienen como común denominador problemas diferentes problemas de pareja. Todo arranca cuando, Alfie (Anthony Hopkins), espantado por la idea de morir, abandona a Helena (Gemma Jones), que ha sido su esposa durante cuarenta años, y decide incursionar con alguna jovencita que lo haga sentir más vital.
    Y para sentirse más vital, nada mejor que casarse con una prostitua-todo-corazón (Lucy Punch) que lo haga sentir un completo as en la cama, mientras le jura que será toda suya... o casi, a juzgar por los coqueteos con los muchachos del gimnasio.

    Y por su lado, Helena, con su corazón completamente destrozado, recurre a una adivina, Cristal (Pauline Collins, la genial actriz de "Yo amo a Shirley Valentine", aquí totalmente desperdiciada) a la que sigue al pie de la letra sin darse cuenta que sus están tendenciosamente influenciados por el dinero que paga en cada sesión.

    También entra en escena la hija de ambos, Naomi Watts quien se encuentra en crisis de pareja con el personaje de Josh Brolin, un escritor que no logra poder superar el éxito que tuvo en un único libro y encuentra en su vecina, la chica de rojo encarnada por Freida Pinto, su nueva musa inspiradora. Y así sigue el juego de deseo, seducción, infidelidad, represión y atracción que plantea Woody sin abandonar en ningún momento un tono demasiado liviano.

    Hay algunas escenas un poco más ingeniosas que otras (la primera aparición de Cristal, la vidente; la supuesta muerte de uno de los amigos del grupo del escritor que da lugar a casi la única escena ingeniosa del film; la patética chatura con que pinta Allen a la prostitua, muy emparentada con la de "Poderosa Afrodita" a cargo de Mira Sorvino) pero a pesar de uno espera que suceda, no logra levantar vuelo.

    Allen ya había diseccionado genialmente las relaciones de pareja en "Maridos y Esposas" uno de sus mejores films, con un dreamcast del que formaban parte Judy Davis, Sydney Pollack, Mia Farrow, Liam Neeson y Juliette Lewis.
    Y entonces, "Conocerás al hombre de tus sueños" no logra ser más que un refrito de alguna de esas ideas con un pequeño toque posmoderno, revisitando alguno de los temas que lo han obsesionado a lo largo y a lo ancho de su filmografía, quedando como una copia desmejorada de sí mismo.

    Asombra además, y negativamente, la ligereza con la que Woody abandona a ciertos personajes casi al libre albedrío sin que el guión puedas darle un curso dentro de la historia.

    Podría, en algún momento, parecer que los libera a un final abierto para que cada uno de nosotros le inventemos una historia que cierre el circulo de engaños, infidelidades, pasiones y amores contrariados de la manera que a uno más le guste.
    Podrán tildarme de estructurado o algo así, pero para mí final abierto es otra cosa. Acá faltó pulir mucho un guión que no termina para nada de convencer y que nos hace seguir deseando que el próximo opus del gran Woody vuelva a su mejor nivel.
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  • De amor y otras adicciones
    De amor y otras adicciones
    Revoleando Butacas
    El amor en los tiempos de píldoras

    El director Edward Zwick ha dirigido películas épicas/históricas como "El último samurai" con Tom Cruise, "Tiempos de Gloria" con Matthew Broderick y Denzel Washington y el drama épico mezclado con romance como en "Leyendas de pasión" con Brad Pitt y Anthony Hopkins y útimamente "Diamante de Sangre" con Leonardo Di Caprio.

    En el caso de "De amor y otras adicciones" seguramente ha tratado de rescatar todo su en series televisivas como "Family" "Treintaypico" y la multipremiada "Once and Again" o "Te acuerdas de anoche?" con Rob Lowe y Demi Moore.

    Y por lo que se puede ver, Edward Zwick se puede manejar en cualquier terreno con total comodidad, logrando siempre resultados, por lo menos, aceptables.

    En este caso, en la comedia romántica "De amor y otras adicciones" nos cuenta como Jamie (Jake Gyllenhaal), un joven vendedor que tiene como talento incorporado su irresistible encanto con el sexo opuesto, al perder un trabajo vendiendo electrodomésticos, pone a funcionar todos sus encantos y sus habilidades en el complicado mundo de los visitadores médicos. Apenas inicia carrera en este nuevo oficio, Maggie (Anne Hathaway) una joven emprendedora e independiente que padece Parkinson, se cruza en su camino. Y bueno, obviamente, el flechazo será instantáneo.

    Basada en un best seller que cuenta la historia real de Jamie Reidy, un vendedor de la empresa farmaceútica que puso a la venta la Viagra y que sacaba a la luz algunas de las prácticas actuales de la diferentes compañías farmacéuticas y su manera de captar mercado, el fim de Zwick no hace ningún tipo de hincapié en lo testimonial.
    A pesar de que abre algunas líneas sobre la industria farmacéutica y la relación con los médicos y trata algunos apuntes sobre las enfermedades y disfuncionalidades propias de los '90, finalmente elige limitarse a contar la historia de amor de Jamie y Maggie con todas sus idas y vueltas, sus miedos, sus contradicciones, sus intentos de acercamiento a pesar de las dificultades y su intensa pasión.

    Es una pena que el guión trate de abarcar muchos temas sin llegar a profundizar ninguno más que la relación entre los protagonistas y también es una lástima que algunos roles secundarios no queden bien delineados a lo largo de la trama (un desperdicio que dos actores como George Segal y Jill Clayburgh aparezcan solamente una una pequeña escena al principio de la película y que no se les haya podido dar continuidad). Pero el fuerte es indudablemente es la química que establece en pantalla la pareja protagónica.


    Anne Hathaway sorprende en un rol muy sexy, jugado y apasionado al que no nos tiene para nada acostumbrados (arrancó con "El diario de una princesa" luego la vimos en "El diablo viste a la moda" "Alicia en el país de las maravillas" como la Reina Blanca, fue Jane Austen en "Becoming Jane" y en los dramas "Secreto en la montaña" y por el cual ha sido nominada al Oscar: "Rachel's wedding"). Demuestra una vez más que es tiene un rostro perfecto para la comedia y que también puede animarse al drama lo que la constituye en una de las herederas del trono que van dejaron Julia Roberts, Meg Ryan o antes aún Diane Keaton quienes ya funcionan en otros papeles que el de la heroína romántica.

    Su presencia es luminosa y transmite perfectamente todos los tonos de su personaje aún en los momentos donde el tono de comedia gira repentinamente para el drama.
    A su lado, Jake Gylenhaal también acierta en su composición de este seductor compulsivo que cae rendido ante Maggie, quien le va permitir que viva experiencias que jamás había sentido con sus otras conquistas.

    Una comedia simpática, bien hecha, con una historia interesante que contar con algunos apuntes más comprometidos tratando de abordar algunos temas poco comunes en la comedia americana (como el de la industria farmacéutica o el mal de Parkinson con casos en gente jóven) es un producto digno que cumple con el cometido entretener y contarnos una historia de amor.
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  • Amor de madres
    Amor de madres
    Revoleando Butacas
    Mamita querida

    Rodrigo García -si, hijo de Gabriel Garcia Márquez- tiene un talento particular, no solamente para dirigir historias corales, sino principalmente para abordar con una mirada diferente y sensible, al universo femenino.

    En su debut cinematográfico en "Con sólo mirarte" no solamente se dio el lujo de dirigir un elenco soñado por cualquier director (en el que estaban incluidas Glenn Close, Cameron Diaz, Calista Flockhart y Holly Hunter, entre otras) sino que entrelazó un puñado de historias centradas en diversas problemáticas femeninas con muchísimo talento.
    En su película no estrenada aquí en Argentina -que se consigue en DVD- "Nine Lives" vuelve a ejercitar este don con otro elenco multitudinario (Robin Wright, Molly Parker, nuevamente Hunter, Close y Brenneman, Sissy Spacek y Elpidia Carrillo) donde el fin de una historia se conectaba con el principio de la siguiente, contando 9 vidas de mujeres atravesando un momento de crisis transformadora.

    Ahora es el turno de "Amor de Madres" un film también coral, pero más acotado, contando en un tríptico (se ve la mano del productor Iñárritu que le encantan los tripticos como en "Amores Perros" "21 gramos" o "Babel") donde las tres madres protagónicas son Annette Bening, Naomi Watts y Kerry Washington, un sobresaliente terceto actoral.

    Bening encarna a Karen, quien fue madre a los 14 años y tuvo que dar a su hija en adopción. Muchos años más tarde, sorpresivamente logra darle otro curso a su vida con un nuevo amor que aparece y de allí, la búsqueda de esa hija que ha dejado abandonada y de la que ha perdido todo rastro.

    Por su parte, Watts da vida a Elizabeth una abogada super independiente de temperamento fuerte que vive un apasionado romance con el jefe del buffette para el que trabaja (Samuel L. Jackson). Inesperadamente, queda embarazada y su amante decide no dejar a su familia por lo que emprende solitariamente el camino de la maternidad, asumiendo todas sus consecuencias y moviendo algunas piezas de su pasado.


    Finalmente, Kerry Washington es Lucy, quien está atravesando serios problemas en su pareja por no poder ser madre. Juntos deciden adentrarse en los complicados mecanismos de la adopción, con su idas y sus vueltas. Un camino con muchas frustraciones y promesas fallidas donde Lucy se juega básicamente su posibilidad de ser madre, que es lo único que le importa.

    El guión de Rodrigo García conduce estas historias dándole más importancia a la de Benning y su lazo con la de Watts, aunque sobre el final, las tres historias logran tener un fuerte punto de contacto y cada historia se repliegue sobre las otras, cerrando el círculo de la historia.

    Las tres actrices protagónicas están perfectas, cada una con su estilo y lo que demanda su papel. Hay además muy buenos roles secundarios a cargo de Jimmy Smiths (otro frecuenta colaborador en las películas de García) y Samuel L. Jackson, siendo entonces el plato fuerte de la película, las logradísimas actuaciones y la facilidad con la que García sabe enhebrar las historias, entrecruzándolas sin forzarlas demasiado.

    Lo que se le puede, de todos modos, sobre el guión de "Amor de Madres" es que tiene una duración un poco extensa y aún cuando ya logró cerrar las tres historias, se extiende unos minutos más, perdiendo la fuerza que hubiese logrado con un cierre más contundente unos 10 minutos antes.

    Bening vuelve a demostrar que es una excelente actriz -ahora nominada al Oscar por "Mi familia"- y Naomi Watts (a quien veremos la semana próxima en la última realización de Woody Allen "Conocerás al hombre de tus sueños") prueba que tiene la posibilidad de mezclar estos films de una actuación más comprometida con grandes éxitos comerciales como "King Kong" "La llamada" o su ultima realización junto a Sean Penn "Fair Games".

    La sutileza de García para manejar nuevamente historias vinculadas con el universo femenino transforma una historia que tiene sus caidas en los lugares comunes, en una puerta interesante por donde meterse al complejo mundo de la maternidad, la adopción, el abandono y el amor fraternal.
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  • El turista
    El turista
    Revoleando Butacas
    Bodrio glamoroso

    "El Turista", una vez terminada, sólo deja la inquietud de investigar cómo fue que este proyecto se llevó a cabo. Hay algo que no cierra y eso se siente desde las primeras escenas.

    Apenas uno se pone a investigar por intenert, aparecen dos grandes sorpresas:

    - es la remake de una película francesa del año 2005 "Anthony Zimmer" cuya pareja protagónica eran Sophie Marceau e Ivan Attal. En este caso y a primera vista no se entiende el atractivo que le encontraron al guión de la historia -un cuento sin ningún atractivo particular- como para querer "remixarla" al estilo americano.

    - el director de este pastiche pseudo glamoroso es el mismo de una película alemana ganadora del Oscar llamada "La vida de los otros", dato que me dejó completamente atónito. Es incomprensible que este director que había logrado retratar un período tan particular de la historia alemana con tanta sutileza y manejando un elenco de actores de primer nivel que logran trabajos sobresalientes, se haya olvidado completamente de todo cuando tomó las riendas de este proyecto.

    "El turista" cuenta la historia de Frank (Johnny Depp) , un estadounidense que para ahogar una pena de amor decide viajar a Venecia (así cualquiera se repone de un fracaso amoroso!) y que termina enredándose con Elise (Angelina Jolie) una enigmática y seductora mujer que se cruza en su camino, conduciéndolo a una trama de intriga, suspenso y misterio.

    Si bien hay una trama de suspenso que entretiene -y nada más que eso-, la dirección es tan fallida que hace que la película fracase ya desde las primeras escenas en donde se la ve a Angelina Jolie, marcada cuerpo a cuerpo por agentes secretos, pasearse por Paris con unos modelitos y un andar que llamaría la atención al más desprevenido.

    Ya desde el arranque, entonces, las propuestas del guión son tan burdas como increíbles y no logra hacer píe ni en los tintes de comedia romántica (Angelina es super sensual, eso es indiscutible, pero en los parlamentos donde supuestamente se tiene que poner seria no logra convencer a nadie) ni en el ritmo para las escenas de acción, fundamentales en la película (hay una persecución en los canales de Venecia donde una lancha tarda tanto para doblar que parece filmada en cámara lenta y las situaciones que ocurren a los guardaespaldas durante la persecución son completamente absurdas).


    Con errores de puesta como el hecho de que los personajes dialogan con uno de ellos mirando por la ventana mientras el otro está parado detrás en plano y contraplano de culebrón venezolano, o el típico darse vuelta con la mirada perdida después de una despedida, al director alemán Florian Henckel von Donnersmarck no se le escapa una sóla idea que haga la película un poco más apetecible.

    A Angelina Jolie nadie le avisó que su personaje se parece más a una exhuberante y sensual Jessica Rabbit de carnosos labios rojo brillante, que a una mujer enigmática. Tampoco pudieron los dos guionistas que meterieron mano junto con el director, mejorar algunas escenas que parecen salidas de alguna sátira televisiva a una verdadera película de acción.
    Hay errores imperdonables de iluminación y de maquillaje (que para que yo me de cuenta tienen que ser realmente burdos!) donde en los primeros planos desfavorecen tanto a Jolie como a Depp dejando al descubierto las imperfecciones que algunas cirujías aún no pudieron borrar, pero la falta de química y las diferencias actorales entre ellos en algunos momentos y la terrible falta de timing para las escenas de acción suman puntos en contra para "El Turista", una película fallida desde el vamos.


    Si la excusa es ver a dos mega estrellas como Johnny Depp (que logra salvar algunas cuántas papas del fuego) y seguir admirando la impecable elegancia y la sensualidad de Jolie, enmarcados en paisajes parisinos y sobre todo, verlos pasear por glamorosa Venecia, se entiende que hayan intentado filmar esta película que uno acaba olvidándola desde aún antes de que empiecen a correr los títulos finales.
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  • Los viajes de Gulliver
    Los viajes de Gulliver
    Revoleando Butacas
    Un clasico de Jonathan Swift... hecho paté

    Lemuel Gulliver (Jack Black) es el encargado de repartir la correspondencia en una empresa, puesto que ocupa hace ya diez años y no se anima a hacer ningún cambio -ni en el terreno laboral ni en el terreno sentimental-. Es un eterno adolescente que no quiere ni asumir obligaciones ni crecer demasiado y a pesar de que está perdidamente enamorado de la escritora de la seción Viajes de la empresa no se anima a hablarle.
    Como para poder conquistarla y continuar con una mentira piadosa que había armado como para acercarse a ella, Lemuel Gulliver queda a cargo de un extraño viaje al Triángulo de las Bermudas.
    Remolino acuático mediante, su barco naufraga en la costa de un lugar muy particular: la isla de Lilliput, un reino con habitantes de 15 centìmetros de altura, en donde obviamente, Gulliver parecerá una bestia gigantesca y que luego de diversas desventuras, aprovechará el tamaño a su favor y terminá salvando al reino.

    Rob Letterman ha sido el director de dos films animados: "El espantatiburones" -en donde ya había trabajado con Black- y la muy buena "Monstruos vs. Aliens". Éste es su debut en el cine con actores de carne y hueso y sinceramente, creo que su carrera gana más crédito con sus films animados.

    "Los viajes de Gulliver" versión Jack Black - Rob Letterman, está sólo livianamente basada en la genial historia de Jonathan Swift de la que toma básicamente-y casi solamente eso- la idea del gigante en un mundo de seres dimunitos, con todas las connotaciones que ello le trae aparejado.
    Sin embargo, este punto solamente sirve exclusivamente para lucir un buen despliegue de efectos especiales y de situaciones propicias para aplicar la tecnología 3D, pero en cuanto el guión se aleja del liviano tono de comedia de aventuras, cae en terreno farragoso: hay algunos parlamentos muy artificiales, completamente contrastantes con la trama en general.



    Jack Black (también productor ejecutivo) al mejor estilo Jim Carrey, hace todas sus monerías, se extralimita en la mayor parte de las escenas y sólo en algunos momentos consigue transmitir una idea con certeza.
    Ante tamaña catarata de sobreactuación luce muy sobrio Jason Segel (a quien vimos en "I love you, man" "Forgetting Sarah Marshall" y "Ligeramente embarazada" un trio de comedias con muchisimo mas vuelo que ésta) y es una verdadera lástima ver en papeles secundarios de un trazo tan grueso, completamente desdibujados y casi de fiesta de egresados de algun drama project de colegio secundario a Amanda Peet y sobre todo a Emily Blunt (casi como una caricatura de la Reina Victoria que supo ser) y a Billy Connolly (quien acompañó en alguna otra producción a Dame Judy Dench dentro del mismo tono caballeresco, pero con mucha más gloria).

    Hay algunas situaciones divertidas, sobre todo para el público infantil que no conoce para nada el original de Jonathan Swift donde no habia construcciones en Lilliput emulando a las marquesinas neoyorkinas, ni transformers robóticos para intentar destruir a Guilliver -esta última situación, sobre todo, completamente traida de los pelos con la época histórica en que se pretende situar la acción-.

    Sobre el final, un clip en el que Jack Black le canta a todo el pueblo de Lilliput, a la realeza y al ejército una canción con bajada de línea políticamente correcta sobre la guerra, logra dar verguenza ajena (no se si empeorará más aún por culpa del doblaje, dejo el beneficio de la duda, aunque me pareció completamente insoportable...).

    Esta versión de "Los Viajes de Gulliver" tiene un trabajo de guión con una propuesta con ribetes más televisivos que cinematográficos (Hallmark, sin ir más lejos, ha hecho adaptaciones de Gulliver muchos más fieles y mñas creativas) que seguramente ha llegado a la pantalla grande, sólo alentada por la tecnología 3 D.

    Tal como reza el título del post: un clasico de Jonathan Swift al que Hollywood hizo paté.
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  • La vieja de atrás
    La vieja de atrás
    Revoleando Butacas
    Hay una vieja en mi piso

    El segundo film del director argentino Pablo José Meza, presentado a fines del año pasado en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, nos cuenta la historia de Rosa, una anciana que vive sola en un departamento de un típico barrio de la Capital Federal -con sus 80 años a cuestas y con un carácter cascarrabias y particular- quien termina ofreciendo a un jóven vecino, estudiante de medicina que está a punto de regresar a su provincia por falta de dinero para costearse sus estudios y subsistir en Buenos Aires, una temporada de alojamiento en su modesto departamento.

    Con la posibilidad de seguir sus proyectos en la gran ciudad, Marcelo, su joven vecino, aceptará el alojamiento "gratuito" teniendo que "pagar" en contraprestación con momentos diarios de conversación con la anciana solitaria: a cambio de casa y comida, ella sólo necesita alguien para charlar.

    La historia narra el lento acercamiento que surge del cruce de las vidas de los dos personajes, obviamente con vivencias y universos completamente diferentes y no solamente por un tema generacional. El guíón privilegia el detenerse con rigurosa observación dentro del microcosmos de cada uno de ellos, lo que dificulta encontrar momentos de acción en la trama y resiente el interés a través de sus extensos 110 minutos, con dificultad en ir encontrando un crecimiento dramático a medida que se desarrolla.

    Evidentemente, Meza hizo una apuesta fuerte en las actuaciones y evidentemente "La vieja de atrás" gana interés básicamente por la composición exhaustiva y detallista que hace Adriana Aizemberg de Rosa, revalidando de esta forma nuevamente su enorme talento para encarar cualquier papel.

    A su lado, Marcelo está compuesto en cuerpo y alma por Martín Piroyansky quien da en el tono preciso del joven dubitativo que soporta estoicamente los torrentes verbales de Rosa, quien al haber encontrado un compañero de charlas, lo abarrota de diálogos que quizás no conducen a ninguna parte, pero que para ella, son la fuente de su vida cotidiana, de su vitalidad.

    Más allá de estas dos composiciones sobresalientes, la historia no tiene mucho más para contarnos, incluso no termina de delinear exactamente lo que quiere lograr de sus personajes secundarios, depositando en algunos de ellos una cuota de incógnita que finalmente no se termina de resolver. Todo el peso del éxito de la propuesta recae en las actuaciones brillantes de Aizemberg y Piroyansky y en la firmeza del director para transmitir climas y sentimientos profundos de dos vidas tan opuestas.


    Faltó encontrar un poco de síntesis en lo que quería expresar y jugar un poco con las nuevas formas que tienen los guionistas de hoy de presentar y contar una historia, sin aferrarse tanto a un esquema de cine más tradicional que tampoco aporta demasiada vitalidad a la trama desde lo estético. Sin embargo, "La vieja de atrás" cuenta a su favor con excelentes actuaciones y nos permite asomar a un universo no muchas veces transitado por el cine nacional.

    Pero no hay mucho más que eso....
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  • Somewhere - En un lugar del corazón
    La fama es puro cuento

    Hace algunos años, la muy jóven Sofia Coppola asombraba con su irrupción como directora con "Las Virgenes Suicidas" un film con una mirada inquietante y muy honesta sobre la problemática de un universo adolescente.
    Luego, ya consolidada su carrera con un Oscar al mejor guión original con "Perdidos en Tokio" ("Lost in translation") tuvo un traspié comercial con la controvertida "Maria Antonieta" y esta semana se estrena su cuarto film: "Somewhere - En algún lugar del corazón" que ha sido la película de apertura en el último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

    Lejos de la fuerza y del compromiso que ostentaba su primera película y con algunos puntos en común del binomio que comandaba "Perdidos...." este nuevo film de Sofia Coppola cuenta la historia de un astro del cine, Johnny Marco -interpretado por Stephen Dorff- que ha protagonizado algunas películas de acción y es ahora una celebridad, mal que le pese.

    Vive, transita, habita una vida completamente artificial. Se encuentra alojado en el famosísimo hotel Hollywoodense "Chateau Marmont" y lo tiene todo pero a su vez, no tiene ni un hogar ni una familia. Ni un eje.
    Durante toda la primer parte del film, Coppola nos invita a espiar ese mundo tan glamoroso como vacío y aburrido con un estilo similar al del legendario movimiento cinematográfico de la nouvelle vague, filmando largas tomas de momentos cotidianos del protagonista, con pocos diálogos y con un rumbo incierto.
    La cámara -delicada como siempre- se pasea y fisgonea la vida de esta celebrity popular: pero al rato, este muestrario se torna tan poco interesante como Johnny Marco percibe a su propia vida.

    Pero llegará finalmente el cambio a la vida de este actor del star system cuando discusión con su ex mujer mediante, llega a compartir su vida su hija de 11 años, que es casi una desconocida para él.


    Con el peligro de rozar algunos lugares comunes al describir el vínculo padre-hija (donde todos nos hemos preguntado cuánto de biográfico hay en la inclusión de algunas escenas referidas al mundo del espectáculo) y cayendo en algún mensaje moralista sobre el aprendizaje de vida de la mano de los propios hijos, lo que uno más se pregunta es el motivo por el cual Sofía Coppola se habrá decidido a filmar esta historia con poco pulso dramático y que no aporta demasiado ni a su carrera ni a la manera en que el cine ha abordado esta temática.

    La brillante actuación de Elle Fanning como la hija y un lucimiento particular para Stephen Dorff en el rol principal, salvan que la película no se vaya a pique desde la primer escena.

    Obviamente que si "Somewhere" fuese el debut de una nueva promesa del cine independiente americano, podría ser el inicio de una carrera promisoria, pero teniendo en cuenta que Coppola ha sido ganadora de un Oscar en el rubro Guión y tiene en sus manos la posibilidad de filmar lo que se le ocurra -porque es evidente que tiene a las productoras a su favor- no ha elegido un tema interesante ni ha sabido profundizar en una relación que daba para mucho más.

    Para colmo de males, un vuelco existencialista sobre el final desentona completamente con el tono que Coppola venía trabajando en el resto del filme. Un ejercicio de estilo que no llega a mucho más que eso.
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  • Enredados
    Enredados
    Revoleando Butacas
    La vida te despeina

    Blancanieves era la más bella del bosque, mucho más que la Reina, y por lo tanto, tuvo que pagar con un exilio forzado en pleno bosque lidiando con siete enanitos que necesitaban una figura maternal que les pusiera limites y orden en sus vidas. La Bella Durmiente pinchada con la aguja de una rueca duerme que te duerme el sueño eterno hasta que venga el príncipe (azul?) y la saque del letargo.

    Rapunzel, la princesa heroína de "Encantados" -la nueva comedia animada de Disney-, ha nacido como toda buena princesa en cuna de oro pero el poder que tiene su larga cabellera hizo que la bruja Gothel la secuestrara desde bebé y la mantuviese alejada en una torre en el medio del bosque, sin contacto social alguno, para que su mágica, larga y rubia cabellera le diese la juventud eterna con sólo cantar la canción que activa poderosamente ese mágico secreto.



    Basado en el cuento "Rapunzel" de los hermanos Grimm -aunque demasiado libremente-, "Encantados" nos trae a una princesa más ligada con el espíritu aventurero de Ariel ("La Sirenita") que de las más clásicas princesas de Disney. Tiene de Ariel toda la vitalidad, las ganas de conocer otro mundo, de salir al exterior y de vivir su vida, desatándose -aunque le cueste- de los mandatos familiares.
    Comparta también con Jazmin (de "Alladin") el sabor de la aventura prohibida y de estar enamorada del bandido seductor. Sin embargo está envuelta en historias palaciegas y presiente la verdad: en el castillo sus padres, la esperan ansiosamente hace más de 18 años.

    El estilo posmo de esta nueva heroína de Disney viene mezclado con un vertiginoso ritmo de aventuras y persecusiones, sin dejar de lado el mundo clásico que envuelve a la historia. Si a esto le sumamos las canciones de Alan Menken (ganador del Oscar por "La Sirenita" y "La Bella y la Bestia") -aunque en algún momento alguna parezca que está un poco de más como pasaba en "Hércules"- que logran momentos geniales de comedia musical como el despliegue en la taberna al ritmo de "I have a dream" (les dejo abajo una pequeña muestra...) y la historia de amor con ritmo de comedia romántica de polos opuestos que se atraen, ya está sin lugar a dudas nuevamente servida, la receta del éxito.


    El guión, convengamos, no tiene la sutileza y la genialidad de los guiones de Pixar, pero John Lasseter, al mando actual de la compañía Disney, le imprime certeza en la forma de contar el relato, logrando llegar a todos los públicos. Porque al mundo de las princesas, la comedia musical y la historia romántica completa, de la mano del papel de Flynn Ryder -quien ha robado una joya de la corona y está buscado por toda la comarca-, el más fuerte ritmo de aventuras.


    El avance continuo de la tecnología a favor de la animación permite que algunas escenas queden más impactantes en 3D pero por sobre todo ayudan a crear escenarios y situaciones que se hacen cada vez más vívidas. Ya sea para lograr un clima de ensueño en la escena donde desde el bote Flynn y Rapunzel miran la suelta de faros de color -delicadamente deliciosa-, para darle vida a la larguísima cabellera de la heroína que será un perfecto multi-uso (liana, escalera, hamaca, arma letal, todo es posible!) hasta una impresionante escena de acción en un dique que está a punto de estallar, lejos, lo más impactante en técnica que logra "Enredados".

    Agil, divertida y sin apartarse de la historia clásica que forma una típica receta con happy ending incluido este nuevo producto Disney tiene el timing perfecto de toda buena película de animación con el adicional de toques de mucho humor de la mano del inseparable compañero de Rapunzel, en este caso, un simpatiquísimo camaleón llamado Pascal , quien sin hablar una sóla palabra tiene en sus expresiones los pasajes más divertidos y delirantes de la película.
    Es evidente que Sebastián, el cangrejo de "La Sirenita" o Meeko, el mapache compinche de "Pocahontas" deben estar terriblemente celosos. Pascal, sin dudas, se roba la película.
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  • El ilusionista
    El ilusionista
    Revoleando Butacas
    Otra joya de Sylvain Chomet: "L'illusionniste"

    Hace unos cuantos años, en uno de los tantos films imperdibles que se anunciaban en el BAFICI estaba en todos los listados de la crítica un film de animación: "Las trillizas de Belleville - Les tripplettes de Belleville"? y recuerdo un domingo por la tarde con un cine América completamente repleto, tantos chicos, adolescentes como adultos, disfrutaron por igual de esa rara joya de la animación plagada de humor, ironía y una pizca de delirio creativo.
    Seguramente quienes la vieron en aquel momento, o un poco más tarde cuando fue estrenada comercialmente, todavía recuerden vividamente a todos sus personajaes: el ciclista corriendo el Tour de France con un entrenamiento delirantemente rígido, su perro, su infancia tan marcada y ese trío de cantantes tan particular como inolvidable.

    Algunos años después, encontrarse nuevamente con el estilo de animación de Sylvain Chomet vuelve a ser un enorme placer de 80 minutos sutilmente creativos. En este caso, ya no hay tanto humor como en su filme anterior, todo es mucho más medido y en función de rendirle un entrañable homenaje a la figura y a la obra de otro gran maestro: Jacques Tati.

    Este director francés, creador de las aventuras del Sr. Hulot en "Mi tio" o en "Las vacaciones del Sr. Hulot" y de sus otras obras como "Playtime" y " Dia de fiesta" es quien ha dejado escrito -y sin filmar- el guión de "L'illusionniste". La hija del director, Sophie Tatischeff, a quien está claramente dedicado, ha decidido llevar a cabo ese sueño de su padre, de la mano de otro gran artista como es Sylvain Chomet.

    Con todos los tópicos que recorren la obra de Tati pero fundamentalmente centrado en el demoledor paso del tiempo sobre el/los artista/s, en "L'illusioniste" se rinde homenaje a esos artistas que han sido juglares, bohemios, itinerantes, llevando su arte a cada rincón, a cada pueblo, a cada teatro.
    Un estilo de arte que fue erosionado por el paso del tiempo, por la tecnología, por los nuevos astros que aparecieron en cada rubro sin un mínimo camino recorrido, estrellas que se forman por el sistema mismo y que ya desaparecerán de la noche a la mañana.

    Contra todo eso resiste el protagonista del film, alter ego indiscutido del propio Tati y su Monsieur Hulot, que va de aquí para allá con sus artefactos para hacer sus trucos, su malhumorado conejo y su afiche para desplegar en cada uno de los lugar en donde se presente.
    Y aunque ya casi nadie esté interersado en su performance tan carente de histroinismo y efectos especiales seguiremos los pasos de este ilusionista que resiste y se niega a cambiar, que sigue a a contrapelo del avance aplastante del cambio capitalista, obsesión y crítica que aparece en casi todos los filmes de Tati.

    Chomet no duda ni un segundo en el estilo que le imprime al relato, un tono inmensamente cargado de nostalgia, de una sensación de melancólica que aparece desde las primeras escenas, en donde uno como espectador queda solidarizado con la pena que atraviesa a este mago errante de una tristeza a flor de piel.


    El ambiente de los artistas de variedades, reunidos genialmente en un hotel donde los lleva el manager general hará que nos encontremos con un ventrílocuo que trata de subsistir, un trío de gimnastas acróbatas y un depresivo payaso que también marca el fin de toda una época.
    Con guiños y autoreferencias a sí mismo (en una escena el personaje entra a un cine donde están dando "Mi Tio") el tono nostálgico que irradia la historia es a la vez un gran homenaje a todos los artistas de una época que han tratado de subsistir mostrando su arte contra tanta nueva estrella recién llegada, como una despedida y un manojo de recuerdos de un tiempo pasado.
    Casi como un homenaje a sí mismo que plantea Chomet, sosteniendo un estilo de dibujo clásico, sin ningún tipo de efectos especiales, contra tanto 3D y computadora que abunda en cualquier producción del género.

    Sin más diálogos que algunas líneas balbuceadas en diferentes idiomas, tan universales como el idioma gestual, la historia transcurre con más gestos que palabras, donde Chomet alcanza a contrarnos la historia de este artista en un mundo de artistas, la magia de un show por más pobre que sea y el encuentro de este hombre simple con una niña/señorita que lo sigue en su camino, Alice, con la que entrabalará un lazo entrañable, nueva autoreferencia que hace Tatí al vínculo con su propia hija que apenas conoció.

    Con este estilo sumamente particular, con la simpleza del dibujo más clásico que ya casi ha desaparecido en el cine de animación de hoy en día, logra otra rara joya, hipnóticamente bella, profundamente melancólica y absolutamente única, diferente a todo lo que hemos visto. Imperdible.
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  • Megamente
    Megamente
    Revoleando Butacas
    Una mente villanamente inquieta

    Como en un gran flashback, mientras nuestro protagonista -Megamente-, cae al vacio, nos iremos enterando la historia de cómo es que llegó hasta allí.
    Y si, para contar una historia, muchas veces vale la pena iniciarla en su principio. Es así como el guionista nos transporta hasta el momento en que por una explosión planetaria inminente, los padres de Megamente (aún un pequeño bebé) deciden, cápsula mediante, enviarlo a la Tierra para tratar de salvarlo de la catástrofe. Y ya desde su viaje para llegar al planeta Tierra, empezará una disputa cuerpo a cuerpo con quien será la contrafigura que haga sostener su lucha más encarnizada: el super héroe Metro Man.

    Después de mil y un intentos, Megamente en uno de sus planes maléficos, logra matar a Metro Man cuando por enésima vez secuestra a su amada, la reportera televisiva Roxanne Ritchi, y esta vez... logra su objetivo.

    A partir de allí, muerto el superhéroe, nada será igual ni en la vida de la ciudad ni en la vida de Megamente. Por más que ahora tiene la posibilidad de hacer lo que le plazca, apoderarse de toda la ciudad, bañarse en dinero y controlarlo todo, Megament ha perdido a su rival y es evidente que de esta firma, su vida ha perdido sentido: y tan así es que su próximo plan será inventarse un rival bueno para que le oponga resistencia!


    Dreamworks viene logrando productos de excelencia como ya lo había demostrado con "Como entrenar a su dragón" una historia cuyo guión no se había resignado solamente a la búsqueda de una perfección técnica y una historia entretenida, sino que lograba también profundizar en diferentes temas -en ese caso revisaba los mandatos paternos, el vinculo padre e hijo y el sentido de pertenencia familiar- que hicieron que el producto superara la media y que fuese atractivo tanto para los grandes como para los chicos.

    En este caso primeramente se rinde un homenaje a las películas de superhéroes haciendo particular hincapié en la historia de "Superman" como referencia más inmediata y la que le dedica los mayores y mejores guiños (la reportera, el cobre como elementos debilitador, los vuelos sobre la ciudad con la protagonista femenina abrazada en vuelo al superhéroe, el diseño de la ciudad en sí misma, la doble identidad).
    Pero también hay homenajes a "King Kong" con la protagonista femenina teniendo que ser rescatada del punto más alto del edificio más alto de la ciudad con helicópteros circundantes, a "Indiana Jones" -siempre hay una buena persecusión con una bola que le pisa los talones al protagonista- y más indirectamente a otros productos contemporáneos como "Monsters vs. Aliens" (el pez que acompaña a Megamente es simpatiquísimo y tiene algunos de los momentos más disparatados del guión) y la película de lucha entre villanos como "Mi villano favorito" otro gran producto de animación de este año.

    Lo interesante del planteo del guión es el tema de la inevitable convivencia entre el Yin y el Yang, elementos indisolubles, complementarios, suficientes y necesarios para cualquier equilibrio.
    Nuestro villano necesita imperiosamente a alguien bueno que oficie de contraposición para que su vida tenga sentido ya que cuando su contrafigura desaparece, se va junto con él parte de su personalidad, de su razón de ser. Una rivalidad que ya conocimos en Amadeus-Salieri, esas que se retroalimentan y crecen, se perfeccionan, mejoran, se atraen.

    Sabemos que todos los superhéroes y los villanos tienen un porqué, un conflicto que los ha hecho nacer. En el caso de Megamente su principal conflicto es haber tenido que ser malo ante la imposibilidad de ocupar el lugar de bueno que pensaba que era su destino. Y es entonces su dualidad permanente, la frustración que se le presenta teniendo que ser malo cuando en realidad no era ese el objetivo que pensaba para su vida.

    Llena de gags que quizás sean más disfrutados por los adultos que por los más pequeños, con un ritmo que no decae en ningún momento, "Megamente" se convierte no solamente en un film de animación con una lujosa técnica a su servicio sino también con un guión ingenioso que deja pensando y que muestra los puntos débiles y sentimentales tanto de héroes como villanos, el equilibrio de un sistema donde para que cada uno tenga su lugar de pertenencia siempre tiene que haber un otro para que ésto tenga sentido.
    No estamos solos.
    Hay dos caras para una misma moneda.
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  • Las hermanas L.
    Las hermanas L.
    Revoleando Butacas
    Yo quiero ser una hermana Almodovar

    Las hermanas del título del film son Eva y Sofía, personificadas por Silvina Acosta y Florencia Baier respectivamente.
    Dos hermanas que son el claro reflejo de dos polos opuestos provenientes de una familia completamente disfuncional, estas hermanas L. (apócope de Legrand, obviamente recortado para no herir a ninguna diva vernácula) rompen con todos los registros de lo "políticamente correcto": su padre es ahora un salido del closet que da clases plagadas de espiritualidad new-age, su madre una diva, estrella indiscutible... pero de eso, hace ya muchos años -aunque ella no acepte fácilmente el paso del tiempo-.
    La historia arranca cuando Sofía vuelve de Barcelona y sin pedir demasiado permiso se instala en la casa de Eva, en donde vive con su marido Lucho (Esteban Meloni). Ella trabaja como profesora de inglés mientras que Lucho repara computadoras.
    Sofía vendrá entonces a romper con el equilibrio endeble de esta pareja desde todo punto de vista.

    Luego de otro film dirigido entre varias manos como UPA! (2007) y de su debut como solista con "Toda la gente sola", Santiago Giralt ahora nuevamente en grupo presenta un panorama desenfrenado, aparentemente muy risquée y lanzado, pero que pasados los primeros minutos se aventura como un universo ya conocido al haber visto todos films de Almodóvar, a los que de una manera u otra les rinde una especie de homenaje y le dedica la gran mayoría de los guiños.

    Pero a veces, arriegar mucho tiene sus beneficios y otras veces, como en "Las Hermanas L." poner tanta bizarrez junta, termina generando un producto demasiado desparejo, desprolijo y ocnfuso, con solamente algunos destellos de humor que no logran sostenerse a lo largo de toda la película, habiendo inclusive algunas escenas de las que ni siquiera se entiende su sentido y su inclusión dentro del guión.

    La pelicula respira un aire de década ochentosa (donde el cine tomaba estos elementos como para parecer transgresor y nuevo) pero por supuesto que ahora, pasados más de veinte años, que salga un consolador de una valija, que el cuñado se acueste con la cuñada mientras su propia esposa duerme, que una de las hermanas trate de masturbarse en la bañadera -emulando a la Victoria Abril de "Atame"- ya no asusta a nadie, no parece divertido, ni parece transgresor: parece copiado.
    Y si no aparece nada más que eso, promediando la película ya nos invade la certeza de que todo el destello inicial de un producto desopilante, se va desbarrancando sin remedio porque tiene muy pocos puntos de dónde sostenerse.

    Estos puntos más fuertes son algunos aciertos en el casting, sobre todo, en los personajes secundarios sumamente pintorescos, con una mención totalmente aparte para el personaje de Soledad Silveyra como la madre de uno de los alumnos particulares de Eva con un registro francamente desacostumbrado para la actriz, que logra tener momentos completamente delirantes con su escritora fotofóbica, madre completamente preocupada por la sexualidad de su hijo que vive encerrado con un "primo" con quien intenta estudiar en su habitación.

    El diseño de títulos completamente ingenioso y una lanzada dirección de arte ayuda a seguir el sentido lúdico que predomina en el film. Pero el guión parece en algunos momentos erráticos, en otros demasiado improvisado y con mucha dificultad para construir una historia divertida, interesante y que no pierda el tono que había prometido en el inicio.
    Nada de esto se cumple por completo, aunque de todos modos queda flotando una aureola kisch y desvergonzada que puede rescatarse a favor de este film de Giralt que sin duda pasará por las carteleras sin pena ni gloria, pero que apuesta a un cine argentino diferente, aunque no logre convencernos del todo.
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  • Papá por accidente
    Papá por accidente
    Revoleando Butacas
    Cuando el reloj biológico apura las decisiones...

    Jennifer Aniston es Kassie, una mujer soltera e independiente cuyo reloj biológico la empuja a la decisión de ser madre. Ella quiere tener un hijo... y realmente no le importa demasiado el hecho de no tener pareja, lo soluciona sencillamente, recurriendo a un dondenate de esperma.
    Su amigo y confidente Wally (Jason Bateman) es quien hubiese tenido muchísimas ganas de encarar esa vida de pareja con ella. Obviamente, para que pueda seguir jugándose una situación típica de comedia, no logran congeniar y tampoco logra poner en juego todas las herramientas que le brinda una buena amistad, para disuadirla de la decisión que está a punto de tomar.
    Un accidente -como abunda en toda comedia- hace que el esperma del donante se "extravie" y es Wally quien termina dejando su muestra.

    Pero tendrán que pasar siete años hasta que la verdad de lo que pasó aquella noche salga a la luz. Tanto para Kassie, como para Wally como para el hijo que tienen en común.

    Sin duda Aniston después de unas cuantas comedias fallidas ("Nuevamente Amor" con Aaron Eckhart y sobre todo su última "Management" aburrida en grado supremo), vuelve al tono que mejor le sienta, uno similiar a "El objeto de mi afecto" una muy buena comedia con la misma Jennifer y Paul Rudd.
    En este caso lo que salva a "Papá por Accidente" y la logra sacar adelante a pesar de estar bastante anclada en varios lugares comunes, es la solvencia con la que se manejan la pareja protagónica y por excelentes actuaciones en los papeles secundarios.
    Jason Bateman (conocido por su trabajo en la serie "Arrested Developement" y que apareció este año en "Amor sin escalas" con George Clooney) da en el blanco en su interpretación de Wally, algo neurótico, obsesivo e hipocondríaco. Y logra una muy buena química con Aniston que vuelve a moverse en la comedia como pez en el agua.



    Pero sin lugar a dudas la mejor química aparece en la segunda mitad del film cuando Bateman tenga que lidiar con Sebastián, su hijo, quien despliega simpatía y naturalidad y logran juntos las mejores escenas del film con mucha frescura y apelando a la parte más tierna de la comedia.
    Completan el elenco Patrick Wilson como el donante, Jeff Goldblum como el jefe-compañero de trabajo de Bateman y Juliette Lewis como la íntima amiga de Kassie que la empuja a tomar la decisión de ser mamá.

    Si bien es una comedia que se aferra a todas las convenciones del género y que sencillamente apenas empieza sabemos sin duda alguna cómo va a terminar, el homogéneo trabajo de elenco y la correcta dirección hace que el interés de la trama no decaiga y que logre brindar un buen momento de entretenimiento.
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  • Franzie
    Franzie
    Revoleando Butacas
    Buscando compañía

    En su primer protagónico para el cine nacional, Mimi Ardú demuestra una vez más su capacidad como actriz, sosteniendo firmemente las distintas situaciones planteadas en "Franzie". Ella es una docente solitaria que al intentar anotarse en un curso va a cruzar accidentalmente su camino con el de Emanuel (Enrique Liporace), un escritor maduro que acaba de perder su trabajo en una pequeña editorial, como corrector de libros de autoayuda.

    Apenas se conocen, Franzie cree haber encontrado a la persona indicada y se anima a hacerle una propuesta inusual, rara, que al principio a él le provocará cierto enojo y rechazo, pero que luego aceptará para poder sostener a su familia: ella le pagará a Emanuel a cambio de sus servicios como compañía.

    Esta relación que debiese ser meramente "laboral" va a ir modificándose y creciendo cuando Emanuel empiece a conocer ciertos datos de la vida de Franzie, entre ellos: una dificil relación con su hermana y con su madre -internada hace mucho tiempo en un psaiquiátrico, debiendo cargar ella con la culpa de haber tomado la decisión-, un amor que no pudo ser y que Franzie todavía añora y sonaría recuperar ...
    y fundamentalmente un dato que estalla en el medio de una fiesta familiar: Franzie está muy enferma y es probable que le quede poco tiempo de vida.

    Alejandra Marino como directora, le pone un toque particulamente femenino a las situaciones que atraviesa la historia sin mayores subrayados y dejando fluir a los personajes y que se vayan develando los diferentes aspectos de la protagonista, constituyéndose la actuación de Mimi Ardú en el pilar fundamental en el que gira la película. Y Ardú sencillamente logra ir ganando terreno y creciendo a medida que se desarrolla su historia.

    Quizás el punto menos logrado y con mayores dificultades es el guión de Fernando Andrés Saad que propone algunas resoluciones inverosímiles -quizás la más insostenible sea una que involucra el personaje de la madre de Franzie en su necesidad de salir del psiquiátrico y sus derivaciones- o cuando pone en boca de los protagonistas algunos diálogos que son difíciles de creer, que suenan poco naturales.

    Estos altibajos del guión, sin embargo, son subsanados con creces por un trio de actores que dan carnadura a sus personajes, aún con los problemas de guión apuntados, Mimi Ardú, Norma Pons (nuevamente logrando un papel dramático, profundo, en el rol de la madre) y Enrique Liporace (con una composición sincera y transparente, aún con algunas situaciones en donde no encuentra el tono acertado como en la escena del baile en la fiesta de egresados).

    Aún con estos puntos a tener en cuenta, Marino conduce un elenco homogéneo (con buenas actuaciones de reparto de Victoria Carreras y Maria Laura Cali como la hermana de Franzie) y gracias a su claridad en la dirección logra, sobre todo en los tramos finales, dejar ciertas líneas sugeridas, contando con el valor potente de las imágenes antes que dar paso a las palabras.
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  • Gigante
    Gigante
    Revoleando Butacas
    El gigante de ojos azules

    Jara, un guardia de seguridad del turno noche en un hipermercado, se enamora de una de las chicas que realizan la limpieza del lugar.

    Todo comienza como un juego voyeur. Mientras él cumple con su trabajo mirando atentamente lo que muestran las cámaras de seguridad y controla que ninguna de la empleadas de limpieza robe nada, que nada salga de lo predeterminado, que no haya ningun problema y casi sin quererlo.... se cruza en su cámara de vigilancia Julia.
    Y ya no habrá forma de que Jara la olvide, pero tampoco va ser fácil que él se anime y encuentre la forma de poder abordarla...

    No le alcanza con seguirla con la cámara de seguridad y controlar sus movimientos: necesita más datos, saber más detalles de su vida, de sus lugares, de sus espacios. Y entonces comienza a inmiscuirse imperceptiblemente en su rutina diaria, en su cotidiano.
    Jara inicia un proceso de rituales alrededor de ella, de pequeñas "persecusiones", alentado por el deseo de conocerla, de cruzarse con ella. En definitiva: de que ella lo vea.
    Se agradece enormemente el estreno comercial de esta película Uruguaya, que tiene el antecedente de ser ganadora en Berlín. "Gigante" logra transmitir una historia pequeña, silenciosa, con pocos diálogos, pero enorme en su potencia.

    Y el espectador no puede más que caer rendido ante la seducción de acompañar a Jara en este recorrido romántico inundado por su inmensa timidez. Porque ese Jara es grandulón, vigilante, patovica y totalmente contrapuesto, también habitan en su otro costado la candidez y la fragilidad de su mundo.

    Los pocos diálogos que tiene la película son sumamente tiernos, queribles, nos acercan a la manera rioplatense de expresanos. No son seguramente el punto más importante, "Gigante" gana ampliamente en la fuerza de las imágenes, mientras participamos de los movimientos de los protagonistas, cuando el director nos abra de lleno la puerta para introducirnos en sus mundos, en sus vidas, en sus detalles.


    Horacio Camandule es el Jara ideal, protagonista indiscutible y excluyente, una pieza excelente para el éxito de esta historia. Un "gigante" todo corazón que cae rendido ante Julia y todo su "derrotero" hasta llegar a ella cerrará en un último plano en la playa lleno de sencillez, de poesía y de magia cinematográfica.

    Una historia sencilla, pequeña. Una película GIGANTE.
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  • Enterrado
    Enterrado
    Revoleando Butacas
    Sáquenme de aquíííííííííííí...

    Paul Conroy es un simple conductor de transportes y padre de familia. De pronto despierta en un viejo ataúd sin saber quién puede haberlo puesto ahí ni por qué. Sólo hay un celular para comunicarse entre otros con los secuestradores (terorristas?) y por supuesto, una cobertura precaria y la escasez de oxígeno son sus peores obstáculos en una carrera contra el tiempo: Paul sólo dispone de 90 minutos para lograr su rescate.



    Ya desde el diseño de títulos el homenaje a Hitchcock es evidente.
    "Enterrado" mezcla exactamente las dosis necesarias como para incomodarnos desde la primer escena. La pantalla totalmente oscura (efectivo recurso utilizado por Iñárritu en el corto a su cargo en el film coral sobre los atentados del 11-09) y una respiración jadeante nos introducen en el microcosmos de este hombre enterrado por sus captores con un encendedor y un teléfono celular y más tarde aparecerán otros elementos como una linterna y un tubo fluorescente, una pequeña nota y no mucho más que eso.

    Básicamente el enorme mérito que tiene el film es tenermos pendientes durante 90 minutos sin movernos de ese encierro más que mínimo. Hemos visto películas con gente encerrada en ascensores y hasta en una cabina telefónica, esto va aún más allá y además no salimos del "ataúd" en ningún momento.

    Así como Hitchcok hizo, entre otros, el experimiento de filmar La Soga (1948) como largos planos secuencias en los que la cámara fundía contra algún objeto para poder cambiar el rollo, acá se experimenta con el ambiente resumido a la mínima expresión. Comparten con el gran Hitch la horrible sensación de un hombre común envuelto en un contexto de sucesos que lo superan. Y el resultado es completamente exasperante.

    Los pocos diálogos que tiene el guión soprenden, en cuanto dejan bastante mal parados a los distintos organismos, que debieran estar ofreciendo toda la ayuda posible a un ciudadano americano en peligro, pero... todos ellos se muestran más preocupados de ocultar lo que está pasando y que quede como algo intrascendente, que de verdaderamente resolver el tema y salvarle la vida a Paul.

    Se subraya la inoperancia reinante, la burocracia y el cinismo de las corporaciones mientras que la desesperación del protagonista sigue in crescendo. Es evidente que alguna de las cosas que pasan no son completamente verosímiles ni mucho menos y no resisten análisis alguno, pero sencillamente "Enterrado" cumple con las reglas del thriller y no tenemos que buscar muchas más vueltas.
    Desde el primer momento logra el objetivo de inquietarnos, de querer salir en ayuda de este pobre hombre envuelto en una situación torturante.

    Si bien se trata de uno de estos experimentos cinematográficos que tratan de generar interés con tan pocos elementos y con un protagonista excluyente durante toda la duración de la película, la excelencia en la técnica y la excelente entrega del protagónico de Ryan Reynolds, hace que en este caso, la experiencia brinde resultados interesantes, más que satisfactorios.
    La excelente resolución de los rubros técnicos y las pequeñas licencias para "liberar" el espacio acotado (en un par de escenas el "cajón" se muestra sin tapa generando un efecto estético interesante) hacen que el ritmo sea sostenido y la película se sufra en cada tramo, generando la complicidad con el espectador que es el punto fuerte desde donde se paran director y protagonista.

    Y aún cuando toda la técnica se despliega por sobre el guión y se privilegian ciertos aspectos del ejercicio cinematográfico por sobre su consistencia, aún con alguns lugares comunes (sobre todo el las llamadas a su madre y a su esposa que bordean un poco la sensiblería), aún con todo lo visto en esta materia, "Enterrado" interesa y sorprende.

    Y una vez que se le hayan brindado varios guiños al gran Hitch, Cortés elige cerrar la película con un final ya más cercano al cine de Brian de Palma, sin ningún tipo de complacencias. Pura contundencia.
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  • Ga’Hoole: La leyenda de los guardianes
    Me parece haber visto una linda lechuza

    Soren crece escuchando las historias de su padre, fascinado por el mundo de los Guardianes de Ga´Hoole, una bandada de guerreros que libraron una batalla para salvar a los búhos de los malvados Raza Pura. Ante la mirada completamente descreída de su hermano, sueña con ser uno de esos héroes mientras su hermana menor lo acompaña en sus juegos y aventuras.
    Una noche, Soren y su hermano caen en un bosque y son capturados por los villanos y allí comienza la epopeya.


    Ga'Hoole presenta por un lado una riqueza visual imponente desde las primeras imágenes: es quizás uno de los films de animación que haya utilizado más equisitamente los avances técnicos y sobre todo exprime al máximo el uso del 3D, dándole a las escenas un nivel de credibilidad impactante.
    El plumaje de las aves, los gestos, los distintos fenómenos meteorológicos, los diferentes escenarios en los que se mueven los personajes, son estéticamente perfectos y brindan al relato una fuerza y una contundencia admirable.

    Sin embargo, cualquier película de animación que llega subtitulada, presupone una intención de captar al público infantil. Y es allí donde Ga'Hoole más allá de su belleza carece de atractivo.

    Una trama intensa y complicada donde se manejan temas como la traición familiar, el poder del bien y del mal, el viaje iniciático y el despegue del hogar, la búsqueda de la identidad, la lucha de poderes la hace emparentarse demasiado peligrosamente con los elementos de la tragedia griega y de algunos clásicos shakespearinanos (que habían dado tema a otros films de animación como "El Rey León") que no se articula fácilmente para el publico menudo a menos que exista un excelente trabajo de guión.


    Además de los temas en sí mismos, el director no escatima ni violencia ni crudeza en su forma de abordarlos y es por eso que muchas de las escenas pueden asustar a los más pequeños.
    Otros puntos en contra del guión es la falta de humor y de personajes que "alivianen" la dureza de la historia y la complejidad con la que plantea estos temas, los termina resolviendo demasiado precariamente. Los nombres de los personajes y algunas escenas en la oscuridad, tornan algo confusos determinados momentos de la historia.
    Las guerreras de raza blanca, manchadas de rojo sangre alusivo, que creen ser una raza superior pura y discriminante, han hecho que muchos críticos hayan visto un rasgo liso y llanamente nazi, inclusive en la manera de mostrar a su ejército y en la forma en que someten a sus capturados.
    Obvio que eso se escapará de los ojos de los niños, pero es una buena interpretación cuando se empieza a leer entre líneas de esta impecable puesta visual.


    Queda, de todos modos, la enseñanza pura de los Guardianes: fortalecer al débil, curar al herido y derrotar al mal, para disfrutar de un vuelo libre, aún en plena tormenta. Y si para el final, los más pequeños de la familia han soportado estoicamente las violentas batallas, podrán llevarse este último legado donde una vez más el bien termina sobreponiéndose a tanta maldad.
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  • Mi familia
    Mi familia
    Revoleando Butacas
    Madre hay una sola... (bueno, depende)

    Jules (Julianne Moore) y Nic (Annette Bening) son pareja desde hace muchos años. Han decidido recurrir a la inseminación artificial y cada una de ellas ha sido madre.
    Hoy esos hijos son adolescentes y apenas Joni cumpla los 18, eso le dará derecho a acceder a los datos del donante. Ella, con su cabeza más orientada en su nuevo desafío -el inicio de su carrera universitaria- no le da importancia a este tema. Pero su medio-hermano Laser (son hermanos de distinta madre pero del mismo donante), que aún no tiene edad suficiente para las averiguaciones del caso, le pide que se contacte con él como un favor muy especial.

    Finalmente, el donante de esperma aparece y no se hace esperar. Es Paul (Mark Ruffalo) y su simple aparición será lo que desequilibre y desamonice a esta familia particular... y en varios aspectos.

    Embanderada en el marco de la homoparentalidad, la directora Lisa Cholodenko (quien ha dirigido además capítulos de la serie "The L Word", "Six feet under" y "Hung") se encuentra por momentos demasiado ocupada en demostrar que los hijos criados en ese seno de estas nuevas familias, pueden ser tan felices y exitosos, teniendo una como la de cualquier otro hijo criado en familias heterosexuales.
    También se esmera por subrayar la naturalidad con que la pareja de lesbianas compuestas por Benning & Moore, tiene las mismas felicidades y los mismos riesgos y sinsabores que cualquier otra pareja. Y es este subrayado quizás, lo que haga que en algunos momentos el film se torne apenas un poco "panfletario", pero gana mucho más vuelo cuando hace base en el encuentro de la identidad, de la verdad familiar y de los sentimientos, ya que está contada con las dosis exactas de drama y de comedia.


    Algo que puede reprochársele al guión es que cambie el giro del conflicto (que en la primer mitad de la película es la búsqueda de los adolescentes por reconstruir el mapa de su identidad) cuando una de las protagonistas se involucra emocionalmente con el mismísimo Paul (ay, Dios, qué ganas de complicarse la vida habiendo tanto hombre suelto y bien dispuesto!).
    Ahí es donde reina un poco la confusión en el personaje de Moore, aunque rápidamente la historia logra retomar el carril de la situación familiar -ahora completamente desequilibrada por esta nueva "relación"- y sobre todo volver a las reacciones de los adolescentes dentro de este marco.

    Tanto Joni (la sorprendente Mia Wasikowska en un papel completamente diferente al de "Alicia..." de Burton) y Josh Hutcherson como Laser, hacen intensamente creibles a sus criaturas, en todas sus dudas, sus certezas y sus inquietudes.
    Mark Ruffalo aporta la dosis exacta para desatar el revuelo necesario para que la familia intente ratificar o rectificar el curso de cada uno de sus integrantes y son sin dudas las dos protagonistas las que se llevan los laureles.


    Julianne Moore una vez más se demuestra como una actriz completamente todo terreno y la química que logra en todas las escenas con Annette Bening es perfecta.
    Pero es justamente Benning en ese papel de "el hombre de la casa", de madre calculadora y manipuladora, con el peso de sobrellevar también económicamente a la familia en sus hombros, quien se luce componiendo uno de esos papeles que seguramente será la delicia de los votantes para los premios del próximo año.
    Miradas, gestos y la exactitud con la que cada una de ellas exprime sus líneas de diálogo hacen que el punto fuerte de "Mi Familia" esté en todas las actuaciones.

    Como adicional, una mirada inquieta y certera sobre las parejas gay y la homoparentalidad, temas tan de moda en el abierto debate de los medios durante todo este año, hacen que "The kids are all right" -título original que remite mucho más al estado de ánimo que la película quiere contagiar- sea una sólida comedia dramática transitando por un argumento aún poco visitado, hasta ahora, por el cine en general y por el americano, en particular.
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  • Una pareja despareja
    Una pareja despareja
    Revoleando Butacas
    Romance gay con el sello de Jim Carrey

    Steven Russell (Jim Carrey) es un estafador que se hace pasar por abogado. En apariencia, un buen padre de familia, termina finalmente en prisión cuando es descubierto en una de sus múltiples estafas, donde se enamora de su compañero de celda, Phillip Morris (Ewan McGregor) mientras cumple su condena. Cuando Morris sea liberado, Russell se convertirá en un especialista de las fugas con tal de reencontrase con él y lo volverá a involucrar en sus asuntos.

    Con una presentación interesante con el personaje principal contándonos la historia desde la cama de un hospital, como si fuese un largo flashback, dan ganas de irse enterando cómo es que llego hasta allí gracias a la dinámica forma del relato y los soprendentes virajes que va dando la trama.
    Pero la propuesta inicial no termina de definirse entre la comedia, la película basada en hechos reales o una irónica mirada al mundo de las apariencias, mientras que avanza en una trama que se repite en una constante de encuentros, fugas y desencuentros.

    "Una pareja despareja" (evidentemente la distribución optó por tratar de generar desde el título una empatía con el tono de comedia, aunque evitar por cierto el tono más abiertamente jugado de "I love you Phillip Morris") tuvo problemas de distribución en Estados Unidos donde aún no se ha podido estrenar- planean su estreno para diciembre de este año- a pesar de que se presentó hace ya dos años en Sundance.

    Justamente el planteo de un amor homosexual con escenas que no dan lugar a medias tintas, evidentemente sigue molestando al público americano que sigue teniendo una pacatería a toda prueba. Los verdaderos problemas de la película no están ahí por cierto: el talón de Aquiles es el guión que no llega a definirse ni permitirnos profundizar en la historia y los vínculos de los personajes.
    Jim Carrey, quien -como otro punto en contra- da rienda suelta nuevamente a su show de morisquetas molestas de las que no puede despegarse como había logrado hacer en "Truman Show" y "Man in the moon" nos confunde más aún con un registro completamente de comedia delirante cuando en realidad lo que se quiere contar, o lo que se pretende contar, pasa por otro carril.
    El que gana con un papel diferente al que lo vemos frecuentemente, es Ewan Mc. Gregor quien logra sostener una actuación interesante en medio de la catarata de gestualidad de su compañero y sale completamente airoso y creíble en su composición.

    Es entendible que la pseudo-polémica que fue despertando la película en su recorrido comercial, haya rendido sus frutos como campaña publicitaria para que algún que otro curioso, se asome a esta comedia sin demasiado vuelo, ya que de otra forma, sin polémicas de por medio, hubiese interesado aún menos al común denominador del público.

    De todos modos, una interesante actuación de Mc. Gregor (a quien pronto veremos en la brillante "Begginers" acompañando a Christopher Plummer) y los flashbacks donde el protagonista cuenta algunos fragmentos de su historia personal (sobre todo, en los momentos en que cuenta su niñez) son los puntos fuertes de esta comedia.
    El resto del film transcurre sin grandes sobresaltos y como toda pelicula basada en hechos reales que se precie de tal, en el final nos irán contando en qué terminó la historia de cada uno de ellos mediante algunas lineas sobreimpresas a las imágenes finales del film.

    A esta altura, la explicación de lo ocurrido, es más una manera de cierre de una película que de satisfacer un interés concreto para el espectador de qué fue de la vida de cada uno de ellos.
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  • Une affaire d'amour
    Une affaire d'amour
    Revoleando Butacas
    Un tropiezo llamado amor

    Con el marco de la Bretaña francesa, el director Stéphane Brizé narra un cuento simple, sin demasiadas aspiraciones ni suntuosidades, la historia de un amor tan intenso como vedado, auto-vedado en realidad, por los mismos protagonistas.

    Jean es albañil, por vocación y por herencia de su padre a quien hoy también él debe encargarse de cuidar. Es un padre de familia dedicado, un buen hombre al que la vida parece sonreirle simplemente.
    Por un problema de salud de su esposa, Jean comienza a ir a buscar a su hijo a la salida del colegio y es ahí donde se cruzan los caminos con la maestra de grado, Mademoiselle Chambon, la misma del título original.

    Y dicen que en cualquier buena fórmula de una película romántica se puede aplicar con buen criterio esto de que "los opuestos se atraen". Por un lado Jean es un hombre completamente sencillo, de pocas palabras y sin demasiada cultura general. Ella, por el contrario, es sumamente delicada, amante de la buena literatura y de la música clásica, más precisamente es (fue) violinista.

    El está aferrado a su familia, a su casa, está en su lugar en el mundo. Ella es itinerante, cada año en una escuela diferente y es algo que a través de los años ha podido manejar sin problemas, ya está acostumbrada y espera que en algún momento llegue la oportunidad de ser titular de un curso.
    Hay algo de pasional en Jean y de racional en Mme. Chambon, pero a la hora de la conexión entre ellos, no habrá ningún tipo de fronteras, podrán entenderse con muy pocas palabras, apenas con un diálogo de miradas.


    Y es por eso que no son precisamente los diálogos el fuerte de este exquisito film francés. "Une affaire d' amour" se basa en la complicidad que pueda establecer el espectador al dejarse llevar por un universo donde los silencios, las miradas y lo que quizás quede como "no dicho" son el sustento del vínculo que irá creciendo entre estos dos personajes de una manera dulcemente tranquila.

    Un final demasiado inmerso dentro de los cánones del cine clásico que abandona ese juego sutil de sobreentendidos y de caricias con la cámara, sea quizás demasiado contundente, cuando abandonando la historia unos minutos antes ya hubiese dejado claro adónde nos quería llevar el director.


    Sin dudas Brizé cuenta con dos actores que no dudaron en prestarse al juego que propone el director. Tanto Vincent Lindon en su Jean, un poco tosco, un poco salvaje, un poco niño y Sandrine Kiberlain como esa maestra etérea y aparentemente frágil que lo enamora con la mirada, hacen que esta fábula de amor y desamor sea intensamente creíble y que muchos de los fotogramas parezcan cuadros donde el espectador quiere quedarse detenido por un rato y acompañarlos en esta aventura.
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  • Gaturro
    Gaturro
    Revoleando Butacas
    Hay gato encerrado

    Seguramente no cualquier tira cómica nacida en la gráfica, pueda correr la misma suerte cuando el personaje logre movimiento y voz en la pantalla grande. Sin duda Gaturro, era una de las figuras más esperadas por el público infantil y finalmente ha llegado su momento cinematográfico.

    Pero aunque uno quiera evitarlo por todos los medios, a los pocos minutos de comenzada la película, caemos en la odiosa comparación con otros recientes estrenos de animación, y sobre todo cuando comparamos con los de la factoría Pixar como "Up!" o "Toy Story 3" o la más cercana "Mi villano favorito". Lamentablemente, "Gaturro" presenta una historia demasiado precaria frente a sus compañeras de rubro e incluso en comparación con si misma.

    Si bien los efectos y la animación digital pueden estar a la altura de las expectativas, la falta de un guión atractivo y que mantenga un buen ritmo, hace que haya algunos momentos donde los pequeños en la platea (y mucho más los padres) comiencen a perder el interés en la historia.

    El equipo que armó el guión prefirió ir a lo seguro, apoyarse en algunos lugares comunes que animarse más a jugar con un humor más descabellado e irónico que Gaturro podría haber manejado perfectamente.

    El triángulo amoroso: Gaturro, su amada Agatha y el rival de apellido de la "high society" Max logran arrancar bien al inicio del film, pero juegan con situaciones que se reiteran como "loops" que terminan resolviéndose de la misma manera, para volver a empezar a los pocos minutos. Y como la trama se va enfriando, algunas situaciones algo forzosas (por ejemplo la escena del baño de Gaturro en la veterinaria es una de ellas) intentan dar velocidad a la película confundiendo al espectador en una especie de caos de algunos minutos para luego seguir navegando por el mismo hilo argumental.


    La falta de desarrollo de algunos personajes secundarios que pudiesen haber sido interesantes (el único destacable es Rat Pitt, al que continuamente se lo obliga a jugar la parte musical de la historia, rellenando con grandes lagunas de canciones que diluyen el hilo narrativo), el centrar la trama demasiado en una historia casi calcada de una novela de la tarde sumado a la falta una inteligente inclusión de los personajes "humanos" de la película, hace que "Gaturro, la película" sea un producto solamente disfrutable para los más chicos de la platea.

    Para justificar el 3D, la camara abusa del movimiento en 180 grados en muchas de las escenas, cosas que vuelan sin demasiado sentido y cualquier otra revolución tecnológica sería mejor saludada si un guión mucho más sólido la estuviese conteniendo.
    De todos modos, una pelicula de animación requiere de un exhaustivo trabajo en equipo y "Gaturro" logra imponer un producto digno aunque solamente interese por momentos y a la platea más menuda.

    Evidentemente el guión le puso los guantes y todos sabemos que gato con guantes....
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  • El hombre de al lado
    El hombre de al lado
    Revoleando Butacas
    Vecinos invasores

    Quienes hayan visto "El Artista", la ópera prima de ficción del dueto Cohn-Duprat con Pángaro y Laiseca como protagonistas, seguramente habrán pensado que sería dificil abordar este segundo film, tratando de mantener el excelente nivel creativo de su antecesora. Sin embargo, esta dupla creativa que ya se había presentado con un revolucionario formato televisivo, novedoso e irreverente como lo fue "Televisión Abierta" fueron por más.

    Porque no sólo mantuvieron este nivel sino que lo han superado ampliamente con "El hombre de al lado" su segundo opus de ficción (también habían filmado anteriormente a ambas el documental "Yo, presidente") que ya se había mostrado en el Festival Internacional de Mar del Plata a fines del año pasado, donde había conseguido varios premios, aunque lo más importante, la total adhesión de un público cómplice que la había disfrutado plenamente.

    La punta de ovillo de la que los autores "tiran" para desenrollar toda la madeja, es una simple pelea entre vecinos. Y Cohn-Duprat aprovechan la anécdota para contar muchísimo más de lo que simplemente aparece en un primer momento, cuando uno de los dos quiera construir una ventana que obviamente "molestará" al vecino invadido.


    La privacidad invadida, la intormisión injustificada, la violencia que estos hechos ocultan, hacen que estos dos vecinos desplieguen en su enfrentamiento, dos personalidades opuestas y complejas.
    Mientras que el nuevo vecino (brillante Daniel Araoz) hace gala de su simpleza y del exhacerbamiento de toda su extroversión como herramienta de comunicación, el otro es perfectamente, su opuesto complementario. Rafael Spregelburd tiene a cargo el rol del vecino invadido, que piensa más de lo que actúa, que está pendiente de la mirada del otro y del quedar bien aún cuando sabe que su vecino lo avasalla.

    Araoz compone una criatura a su medida, arrolladora en cada escena, con un toque kisch que lo convierte en una caricatura exacta del vecino que cualquiera odiaría tener, un berreta perverso y exhibicionista que se contrapone con toda la intelectualización progre que destila la pareja burguesa que vive en la casa de al lado: que es, por supuesto, una completamente especial, con un estilo arquitectónico sutil y delicioso.

    Justamente la locación donde Cohn y Duprat lograron desarrollar la historia es una casa única en América Latina que construyó el arquitecto Le Corbusier hacia fines de los ’40 en la ciudad de La Plata que es hoy un ícono dentro de la construcción moderna.

    Ya de por si contradictorio en su decir y en su actuar, este nuevo vecino, Victor, tratará de simpatizar con la pareja pero despertará - sin quererlo? - un enfrentamiento que sacará lo peor de cada uno de ellos.

    Absolutamente creativa tanto en la idea original como en el desarollo de los diálogos, nuevamente esa dupla de directores brilla por su singularidad en la construcción de una historia desde un punto de vista completamente nuevo, jamás abordado de esta forma por el cine nacional (ya en "El artista" mostraban una manera totalmente irreverente y divertida de autoreferenciarse en la burla por lo que todo el mundo entiende como arte).
    Logran como gran adicional, que los dos protagonistas sean completamente excluyentes y logren dar vida a estos dos personajes, sin posibilidad de que pensemos que pueda haber otros actores tan exactos para jugar a este juego.

    Disfrutable de principio a fin, con un humor inteligente y directo, tan representativo de nuestra idiosincracia, las dos personalidades contrapuestas nos hacen ver, en un momento o en otro, la dualidad con la que nos movemos, un poco como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde que todos llevamos dentro, donde en un momento somos uno de ellos y en cualquier otro momento podemos ser parte del otro.

    La secuencia final, nos ofrece un plus, donde los guionistas nos demuestran que son capaces también de darnos una vuelta de tuerca sorprendente y sacar un as en la manga para que sigamos admirando su capacidad de contarnos historias y de atraparnos en distintos registros, en diferentes laberintos.

    Y la creatividad puesta al servicio de una buena historia, de un relato ingenioso y plagado de humor, es un talento que el espectador agradece mucho tiempo después de terminada la proyección.
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  • De vuelta a la vida
    De vuelta a la vida
    Revoleando Butacas
    No es bueno que un viudo esté solo...

    "The boys are back - De vuelta a la vida" está basada en la novela autobiográfica de Simon Carr, periodista deportivo radicado en Australia, que tiene que continuar con su día a día profesional, mantener su hogar y criar a su hijo de 6 años, tras la pérdida de su segunda esposa por una enfermedad terminal. Para sumarse a un cuadro algo caótico, al poco tiempo, vuelve de Inglaterra su hijo mayor -hijo de su primer matrimonio- con quien tiene varios asuntos pendientes que resolver.

    Scott Hicks ya había dado pruebas de poder manejar estos dramas basados en hechos reales con "Crepúsculo" una pelicula muy interesante que contaba con la extraordinaria actuación protagónica de Geoffrey Rush para que sobresaliese del promedio.


    En este caso, el peso del protagónico recae sobre Clive Owen quien brinda una actuación completamente alejada de los papeles que suele interpretar y en este caso, está muy bien secundado por sus hijos en la ficción que ayudan a que este melodrama gane en credibilidad.

    Los vínculos con la familia de su segunda mujer -fundamentalmente la dificil relación con su ex suegra-, los asuntos pendientes que afloran sobre su primer matrimonio, la adaptación a su prematura viudez y el desarrollo de un nuevo lazo con sus dos hijos-, son algunos de los temas que el guión aborda sin poder anclar en ninguno de ellos con la profundidad necesaria.
    Esto se convierte en la principal dificultad con la que se encuentra la película sin llegar a encontrar un tono confesional e intimista adecuado, sobrevolando el drama familiar con un formato mayoritariamente de película de televisión, de una forma superficial aunque no decaiga en interés en ningún momento.

    La buena dirección de Hicks, acompañada de una hermosa fotografía de paisajes de Australia y una correcta banda sonora, hacen que "The boys are back" sea un producto sólido aún cuando al finalizar, deje un resultado demasiado liviano y sobre todo, algunas debilidades del guión que hacen que algunos planteos presentados, no se terminen de definir.

    Quizás trabajando con un guión más sólido en el desarrollo de los personajes, Hicks hubiese podido ganar en profundidad. Sin embargo, el guión queda en muchas situaciones a mitad de camino, y cabe preguntarse finalmente cuál es el aspecto saliente de la historia por el cual decidieron llevarla a la pantalla.

    Owen brinda una faceta actoral diferente y logra sostener el protagónico absoluto en un film que peca por visitar demasiados lugares comunes sin que logre levantar demasiado vuelo, permitiendo de todos modos que brillen los actores -George Mac. Kay como el hijo adolescente también brinda una muy buena actuación-.

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  • London river
    London river
    Revoleando Butacas
    "London river": la potencia de una pequeña gran historia

    Dos personajes completamente opuestos, enfrentados por la cultura, la idiosincracia y la discriminación tienen su punto de encuentro en la pequeña historia que nos cuenta "London River", una historia con reminiscencias políticas y sociales sobre los acontecimientos vinculados con los antentados en Londres del 2005.

    Por un lado: Elisabeth Sommers (Brenda Blethyn), una mujer cristiana de clase media, viuda de un oficial de la marina que vive en Guernesey, en el Canal de la Mancha. Tiene como único sostén a su hija y su hermano. Cuando aparece la noticia de los atentados en Londes -donde está viviendo su hija- y no consigue contactarla telefónicamente, decide salir en su búsqueda.
    Por otro lado: Ousmane (Sotigui Kouyaté) un guardia forestal negro y musulmán, que ha abandonado a su hijo Alí hace muchos años. A pedido de su esposa, quien se entera de los actos terroristas, Ousmane intentará dar con el paradero de su hijo, intentando recorrer un doble camino de identidad y de encuentro.

    La trama los encuentra rápidamente en una misma búsqueda, con caminos permanentemente cruzados. El encuentro de dos seres tan diferentes, con un gran rechazo inicial por parte de Elizabeth y la difícil aceptación de algunos secretos que su hija no había compartido con ella, se va desenvolviendo a medida que avanza la trama y está siempre presenta la diferencia de razas, de culturas, de creencias, que abre una grieta abismal entre ellos.

    Sin embargo, esa necesidad de encontrar cada uno a sus hijos, es una fuerza de encuentro y de comprensión, de ayuda mutua que van logrando construir con las idas y vueltas propias de dos desconocidos, que a su vez necesitan refugiarse uno en el otro.

    Bouchareb elige contar la historia sin recargar las tintas en el dramatismo, pero dejando presente todas y cada una de las preocupaciones europeas actuales como la alfuencia inmigratoria, las confluencia de razas y culturas y la discriminación a flor de piel, la violencia, el terrorimo, la xenofobia.

    Y para contar su historia, Bouchareb (con un trabajo anterior, "Indigénes", nominado al Oscar como mejor película extranjera) cuenta con dos actuaciones soberbias que justifican la película en si misma. Brenda Blethyn es la Sra. Sommers (a quien vimos en "Secretos y mentiras", "Little Voice" "Expiación" y brillando en comedias como "El jardín de la alegría") y tiene una entrega atractivamente contenida cuando es necesario y rotundamente explosiva en los momentos más fuertes de la trama.
    Como contrapunto ideal, el actor Sotigui Kouyaté, recientemente fallecido y ganador por este trabajo del Oso de Plata del Festival de Berlín, transmite el dolor, la desconexión y la sopresa en cada uno de sus gestos y sus miradas.

    El vínculo entre ellos está construido por una cantidad de pequeños momentos que sólo dos grandes actores conducidos firmemente por un director que sabe lo que quiere, pueden lograr. La imposiblidad de ella de darle la mano cuando se conocen , los diálogos tímidos de Ousmane, la angustiante necesidad de tener noticias de su hija y el abrazo final y el regreso de cada uno de los protagonistas a su destino, transmiten una intensa emocionalidad en esta pequeña gran película.
    Para no perder de vista.
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  • Igualita a mi
    Igualita a mi
    Revoleando Butacas
    Igualita a Suar

    Fredy (Adrián Suar) es un cuarentón que no abandonó todavía su eterna adolescencia y tiene todos los tics del típico mujeriego que está más abocado a ir a la peluquería para ocultar sus canas, no faltar a ninguna de las citas en las discotecas de moda con mucho champán que de sentar cabeza de una vez por todas.

    Una de sus conquistas en una nocturna "rotation" por su disco habitual, será Aylin (la siempre extrovertida y sonriente Florencia Bertotti, quien parece tener arraigados aún algunos de los mohines de Floricienta de los que no logra despegarse) quien después de algunas copitas de más en el departamento del Don Juan le confiesa que está en la búsqueda de su padre y que él no es más que una de sus tres alternativas. Exámen de ADN mediante, tratarán de encontrar la verdad, sin pensar ambos que este análisis les dará otra sorpresa más a ambos: Aylin está embarazada, por lo que en un mismo trámite Fredy se convierte en padre y futuro abuelo al mismo tiempo.

    El guión de Juan Vera (quien había participado como productor en "Un novio para mi mujer") le brinda a Suar la posiblidad de un Fredy escrito a su medida, en donde puede hacer carne cada una de las líneas de diálogo (cosa que no sucedía en una forzada composición teatral de "El año que viene a la misma hora" o bien cuando intentó tocar algunos otros matices en "El día que me amen" con Leticia Brédice).
    La velocidad de los diálogos en un estilo sitcom y la frescura con la que se desenvuelven tanto Suar como Bertotti, hacen que la comedia vaya por los mejores cauces y que el ritmo no decaiga en ningún momento.

    Es también un rasgo distintivo respecto de otras producciones, que la dirección sea de Diego Kaplan (cuya opera prima fue "¿Sabés nadar?" en el '97 con un registro completamente opuesto al que tiene esta comedia) y aún con sus diferencias, "Igualita a mi" respira en todo momento un estilo similar al de las comedias de Juan Taratutto o bien las anteriores producciones de Suar como "Apariencias" donde se remite a la comedia clásica bien estructurada.

    Sin bien puede haber algunos puntos del guión sobre los que puede tenerse algún reparo (sobre todo en la excesiva reiteración de las escenas de Suar en la disco donde ya quedó claro el perfil del personaje desde un primer momento sin necesidad de tanta repetición casi calcada -Suar bailando a los saltos mientras la señorita en cuestión se entrega a su "verso amoroso" entre la música ensordecedora-), el excelente trabajo de casting compensa cualquier observación y es una de las piezas claves del éxito en el ritmo de la comedia.



    Dentro del elenco secundario, si bien se destaca Claudia Fontán con un talento especial para este tipo de pasos de comedia (y con un guión que le podría haber dado más lugar a su personaje), todos los roles están cubiertos con una enorme eficacia: la madre de Aylin que llega desde el sur, con planteos completamente desopilantes al que fue su amor fugaz de juventud, la pareja de Juan Carlos Galván y Ana María Castel como los padres de Fredy y también Gabriel Chame Buendía como el hermano que sigue más los lineamientos de la familia que tiene que soportar al "tiro al aire" de su hermano.
    Un producto cuidado tambien en todos los rubros técnicos hace suponer que no solamente se pensó en dos figuras de amplia convocatoria televisiva para generar una concurrencia de público, sino de una decisión de entregar una buena comedia con todo lo mejor que brinda este género.

    Y Suar, agradecido, sigue nadando como pez en el agua....
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  • Chloe
    Chloe
    Revoleando Butacas
    Clonando un thriller francés... y despedazándolo nomás

    Julianne Moore es Catherine, una prestigiosa doctora casada con un profesor universitario (Neeson). Ella sospecha, está casi segura, que él le es infiel con alguna/varias de sus alumnas y tiene la certeza de que algo ha pasado, cuando él pierde el vuelo a su casa, justamente el día de su cumpleaños donde ella lo espera con una fiesta sorpresa.

    Decide sacarse toda duda cuando accidentalmente conoce a Chloe, una joven prostituta, a quien contratará para que intente seducirlo. No contenta con ello, Catherine pide que le describa los encuentros con su marido con lujo de detalles y es ahí cuando comienza a crecer una tensión sexual entre ellas. Este triángulo, prontamente, deviene en cuadrilátero amoroso cuando Chloe también intente seducir al hijo de la pareja.

    Realmente no se entiende porqué Atom Egoyan, un director que siempre en sus filmes deja una marca personal al contar las historias (como en "El dulce porvenir", "El viaje de Felicia" o "Ararat"), da un vuelco total en su filmografía, haciendo la remake de "Nathalie X" de Anne Fontaine, sin siquiera proponerse una vuelta de tuerca interesante. El terceto original eran los geniales Gérard Depardieu, Fanny Ardant y Emmanuelle Bèart y se hace dificil, muy dificil, que "Chloe" logre tener alguna ventaja en la comparación.

    Si bien en una primera mitad, Egoyan logra convencernos en el planteo dramático de la historia con algunos toques de erotismo, en la segunda mitad se vuelca de lleno al thriller, olvidando por completo las pulsiones iniciales que movían a los personajes, dejándolos emocionalmente a la deriva.


    Sólo se rescata la exquisitez de las escenas eróticas y la excelente tensión sexual que cruzan Julianne Moore y Amanda Seyfried (la protagonista de "Mamma Mia"), pero con eso sólo no alcanza. Las acompaña Liam Neeson, quien no logra dar con el tono que el rol demandaba: no ayuda para nada su máscara gélida y distante, que se contrapone con el supuesto carisma de este profesor que roba corazones.

    Quedándose completamente a mitad de camino entre los dos tonos que propone, sólo se rescata como gran protagonista a Julianne Moore y si bien en algunas escenas Seyfried logra buena química, en otras está completamente sobreactuada y desentonando fuertemente con el papel de prostituta de lujo.

    Sobre el final, la sugestión del relato original y ambiguo que planteaba "Nathalie" -sobre lo que puede haber sucedido y lo que Chloe puede haber simulado/inventado-, queda empantanado en una resolución sumamente infantil y simplista.
    No hacia falta Atom, clonar una película para no agregarle ni una sóla buena idea. Igual, te perdonamos.

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  • Un loco viaje al pasado
    Un loco viaje al pasado
    Revoleando Butacas
    Una ardilla + un energizante + un jacuzzi + un guionista carente de ideas = un pequeño bodrio

    Un grupo de amigos decide pasar un fin de semana en un hotel de montaña en el que estuvieron 20 años antes, como una cierta forma de revivir los buenos momentos juntos. Si bien las instalaciones no están tal como las recordaban, encuentran a un famoso jacuzzi en la habitación que por un "error" se convierte en una máquina del tiempo que los transporta a 1986.

    Con esta idea bastante poco original, "Un loco viaje al pasado" (fallida traducción del título original) intenta mezclar algunos elementos de "Volver al futuro", "La máquina del tiempo" con otros ingredientes típicos de cualquier otra comedia en donde los protagonistas cambian de época y/o de cuerpos como en "Quisiera ser grande" "13 going on 30" o la clásica "Freaky Friday - Un viernes de locos" para caer finalmente en el lugar común de que cambiando supuestamente alguna vivencia del pasado, se modificarán sus vidas actuales: no les suena conocido?

    El argumento es completamente artificial, sustancialmente increíble pero como si esto fuese poco, el estilo que elige en los tramos de mayor humor es totalmente desacertado, bordeando el mal gusto y desplegando la escatología de la que ya hicieron escuela los hermanos Farrelly ("Loco por Mary" "Amor Ciego"), un perfil que no le queda para nada bien a John Cusack a pesar de que su personaje es el que mantiene mayormente la línea y no da mucho lugar a la grosería.

    La confrontación de sus vidas como adolescentes contra la época actual podría haber dado lugar a que se homenajearan algunos momentos adolescentes o que sirviera para analizar la década de los '80 con una mirada más cargada de ironía y lograr un producto que podría haber estado más cercano a esta nueva corriente de comedias de hollywood que transita por este humor "zarpado" pero con un mejor guión y con situaciones mucho más creíbles que pueden empatizar más con el público, como es el caso de las comedias de Judd Apatow ("Ligeramente Embarazada" "Virgen a los 40" o "Forgetting Sarah Marshall").

    Como ícono de las comedias blancas de los '80 aparece en un papel de reparto Chevy Chase (el mismo de "Juego Sucio" "Parece que fue ayer" y "Vacaciones") a quien no solamente lo lastima el paso del tiempo sino que se presta a un papel donde el guión no le ofrece la mínima oportunidad de lucimiento. Hasta una ardillita que se pasea por algunos momentos de la película tiene escenas más divertidas e interesantes que las que le tocan en suerte a Chase.

    Ni empatiza con un homenaje a los '80 ni aprovecha a fondo el tema que propone, "Un loco viaje al pasado" queda sencillamente como una comedia que no sirve más que para pasar el rato y en algún punto uno se pregunta si habiendo tanto guionista suelto no hubiesen podido encontrar una mejor manera de viajar al pasado que sumergiéndose en un jacuzzi "poseido" por un energizante (?!).

    Un pastiche que apenas califica para una tarde de DVD sin mayores pretenciones que matar el tiempo.
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  • El origen
    El origen
    Revoleando Butacas
    Soñar no cuesta nada

    “El origen es una idea que es como un virus, es altamente contagiosa. La pequeña semilla de una idea puede llegar a definir o destruir”.

    "Tu mente es la escena del crimen"



    Intentar resumir en algunas pocas líneas el complejísimo argumento de "El Origen" sería una tarea estéril y que no tiene sentido, cada uno tendrá que entregarse a la lógica que invita a seguir desde las primeras imágenes, este thriller con toques de ficción "futurista" y un guión elaborado con una precisión envidiable.

    Sólo bastará maravillarse desde su trailer con estas imágenes de una calidad estética impecable que nos sumergen en este mundo onírico y paralelo en donde se desarrollará esta historia escrita por Christopher Nolan (guionista y director del film) quien más allá de ser recordado por sus últimas películas de la saga de Batman, ha sido el director de interesantísimos films como su opera prima "Following", su recordada "Memento" y de "El gran truco" el genial thriller con Hugh Hackman y Christian Bale (quizás su único tropiezo haya sido la remake de un thriller noruego "Insomnia" con Al Pacino y Robin Williams).

    Nolan penetra en el universo de los sueños para zambullirnos en un vertiginoso relato que no da respiro y que en un momento llega a estar narrado en cuatro planos diferentes, que él enhebra con mano maestra y que logra mantener el interés sin soltarnos ni un minuto durante las casi dos horas y media de película.

    Sin dudas tiene reminiscencias a otros films como "Matrix" "Blade Runner" o más tangencialmente con "Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos". El poder de intrometerse en el mundo de sueños para resolver paralelamente situaciones del mundo real ha sido abordado por diversos autores y directores de cine, pero Nolan le imprime un sello personal que permite darle más de una lectura: en una primera capa hay un ritmo de película de acción y suspenso, pero por debajo de esa electricidad narrativa hay temas vinculares (padres e hijos, la figura de la madre, la muerte del padre, la herencia, la familia como núcleo basal) acompañados con un combo bien armado de tratado de psicología más "ciencias" alternativas.
    El perdón, la redención, la culpa, el sueño, la interpretación, la idea positiva como razón del cambio en cada uno, la semilla de una idea como inicio de una realidad, son algunos de los temas que Nolan esconde magistralmente detrás de una película de altísimo presupuesto que cuenta con un despliegue técnico y visual increiblemente seductor.

    El elenco es de primera línea y Leonardo Di Caprio una vez más (como lo hizo hace poco de la mano de Martin Scorsese en "La isla siniestra") demuestra que no solamente tiene carisma y taquilla sino un enorme talento para ponerse en sus hombros films complejos con personajes magnéticos y torturados. Lo acompaña un elenco sin fisuras como Marion Cotillard (ganadora del Oscar por "La vie en rose"), Ellen Page (la jóven de "Juno"), Joseph Gordon Levitt (en un papel diferente al de "500 días con ella" y al de la serie "3rd. Rock from the Sun") y los veteranos Tom Berenguer y Pete Postlewhite.

    "El Origen" logra concatenarse con la filmografía completa de Nolan: la memoria como un juego entre el pasado y el presente -y como forma de llegar a la verdad de un hecho que ha sucedido- como lo abordaba en "Memento", la posibilidad de invadir los sueños y verse en otras vidas como se mimetizaba el protagonista de "Following" con las vidas ajenas y la narración en varios planos que abordaba en "El gran truco" creando diferentes mundos de ficción, paralelos, virtuales, que se conjugan y conectan con el mundo real, cada una con su energía, su color y su potencia (en un momento convive un nivel de relato que se vincula con el agua, otro con la nieve, otro con el aire -cuerpos que "levitan"-, hasta llegar a último nivel de una estética más apocalíptica y desoladora).

    Y una vez que el vértigo de la historia nos haya envuelto en todas sus capas, Nolan nos regala uno de los finales más movilizadores y perfectos que haya dado la cinematografía del mainstream hollywoodense de estos últimos tiempos. Impresionante.
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  • Partir
    Partir
    Revoleando Butacas
    Cuento de amor, locura y de muerte

    Ya desde la primer escena, que luego queda congelada para que en un intenso y extenso flash-back nos puedan contar cómo llegaron los protagonistas hasta allí, "Partir" se construye desde lo más clásico del drama pasional.
    Una historia muchas veces contada, por el cine, por el teatro, por la literatura, una historia de infidelidad, de triángulo amoroso que tiene todos los condimentos de un melodrama esquemático y que por ende, no deparará mayores sorpresas.

    Pero sobreponiéndose a todo esto, el típico terceto pasional que nos presenta la directora Catherine Corsini (que tiene varias películas filmadas, pero es ésta la primera que se conoce en Argentina), es resuelto eficazmente, contando la historia sin ningún tipo de rodeos y precipitándonos sobre los hechos de forma absolutamente convincente.

    Ella es una típica mujer de clase alta, inmensa en la aparente seguridad que le brinda su rutinario matrimonio, su lujoso pasar y su familia bien constituida. Su marido está ocupado en su trabajo, en sus negocios, vive como en otra sintonía. Y el aburrimiento y la falta de interés se percibe en el ambiente.
    Cuando aparezca en su casa Iván, el obrero que venga a efectuar unas reformas, la atracción será mutua e inmediata. Ella estará dispuesta a dejarse llevar por lo que siente por él, una persona completamente diferente y ajena a su mundo pero que sin embargo mueve en ella una versión desconocida. Quizás sea esa notable diferencia la que los empuje a vivir una pasión incontrolable.



    Desde Flaubert con su "Madame Bovary" hemos tenido incontables retratos de mujeres hartas de una seguridad matrimonial aparente, encerradas en una jaula de cristal que no las hace felices. Como ya fue dicho, en "Partir" no hay nada nuevo en la historia, pero Kristin Scott Thomas logra darle una fuerza y una convicción a su personaje que nos hace sentir necesaria esta nueva mirada a la típica historia de infidelidad condimentada por un amor entre diferentes clases sociales.
    Después de su notable trabajo en "Hace mucho tiempo que te amo", demuestra nuevamente que es una actriz de un talento singular, que logra transmitir en una mirada, en un gesto, una catarata de sentimientos.
    La acompaña, como el obrero que revoluciona su vida, Sergi López (conocido por nosotros por sus trabajos en "El laberinto del Fauno", la genial comedia "El cielo abierto", la reciente "Mapa de los sonidos de Tokio" y el uno de los estrenos de este año de Ozon: "Ricky"). Juntos son dinamita: logran transmitir una química que hace que esta historia sea absolutamente creíble y logre captar la atención en todo momento.

    Como el marido engañado, completa el excelente terceto Yvan Attal, el director de un segmento de "New York, I love you" y "Mi mujer es una actriz", aquí en su faceta de actor.

    Si bien Corsini mueve los personajes por todos los lugares comunes posibles en el género y les dé una dimensión demasiado aferrada al cliché, vale la pena asomarse a este drama pasional por las excelentes actuaciones que logran Scott Thomas y Lopez y por la seguridad con la que la directora logra llevar el melodrama a buen puerto sin que en ningún momento -por más esquemática que pueda ser la historia- dejemos de querer saber qué les sucederá a los personajes.
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  • Las hierbas salvajes
    Las hierbas salvajes
    Revoleando Butacas
    Renais a las finas hierbas

    En un reportaje al cineasta Alain Resnais, celebrado director de "Hiroshima mon Amour" y las más recientes "Conozco la canción" o "Corazones", comentó que la idea que lo movió a adaptar para la pantalla la novela "L'incident" de Gailly es "el sentido de la síncopa, el deseo de hacer variaciones sobre una situación como un músico de jazz le busca nuevos ángulos a un mismo tema". Y con este puntapié inicial, Resnais juega con estas posibilidades de variación de una historia sencilla durante los frescos 105 minutos del film.

    Sobre una anécdota simple, logra abrir un abanico de posibilidades, de eventualidades, de encuentros y desencuentros que van haciendo girar la trama en distintas direcciones -y a veces sobre sí misma- sin poder encasillar a su último opus, "Las hierbas salvajes", en ningún genero en particular.

    Marguerite va a comprarse zapatos, un placer que ella se habilita como un juego, probándose varios pares en su local preferido con su vendedora preferida. Al salir del negocio, esa tarde cualquiera, un jóven en patines pasa a toda velocidad y le arrebata la cartera, dejándola sin un centavo.
    Por otro lado, George cuando va a subir a su auto, en el estacionamiento y junto a la rueda, encuentra la billetera de Marguerite y comienza a tejer las diferentes fantasías posibles para abordar a esta mujer que sólo conoce por el nombre y por las fotos de sus documentos... y devolverle sus pertenencias.

    Rozando el thriller con un ritmo Hitchcockiano, el policial, saltando a la comedia y al romance más clásico (a quien el director rinde un homenaje con una radiante Grace Kelly en el afiche y las fotos de "Los puentes de Toko Ri") se divierte mutando de género en género, desorientando al espectador de forma tal que la película sorprenda a cada paso por su falta de previsibilidad y por la irracionalidad en las reacciones de sus personajes.

    ¿Porqué George se ha obsesionado tanto con esa desconocida hasta el punto de descuidar a su pareja?
    ¿Y su pareja, porqué acepta silenciosamente esta nueva relación que George pretende construir?
    ¿Qué le despiertan a Marguerite las llamadas de ese extraño que encontró en algún momento su billetera pero con el que no tiene porqué seguir hablando?


    Resnais nos deja libre el campo para que nosotros como espectadores tratemos de darle respuestas a cada una de esas preguntas que deliberadamente nos deja sin responder. Y así los personajes se construyen tan irracionales como intrigantes.
    Y fundamentalmente, para este juego cinematográfico que lo consolida con sus casi noventa años en uno de los directores más prolíficos e interesantes del cine francés actual, Resnais cuenta con el trabajo de André Dussollier (George) y Sabine Azéma (Marguerite) cuyo disfrute se transmite fuera de la pantalla (quienes ya habían probado su excelente química como los padres de joven que no quiere irse de su casa en "Tanguy ").
    Azéma está radiante con sus pelos rojos electrizados que marcan el nervio desde la primer aparición y Dussolier se regodea con ese personaje de un hombre de oscuro pasado que esconde más de lo que muestra y que a la hora de poner en juegos sus sentimientos, se pone a dudar como un niño.
    Mathieu Amalric y Emmanuelle Devos, dos super estrellas del cine francés actual, participan con dos roles secundarios completamente deliciosos que marcan algunos de los pasos de comedia que nos regala Resnais amenizando la trama.

    Sin duda el esplendor visual, el color de las imágenes y el ritmo de la narración confirman que Resnais todavía tiene mucho para regalar.
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  • New York, I love you
    New York, I love you
    Revoleando Butacas
    Una Gran Manzana cortada en fetas...

    Primeramente circuló en DVD y luego ha sido finalmente estrenada en cine, esta novedad al estilo de "Paris, je t'aime" en donde se reúnen nuevamente un grupo de directores, para contarnos cada uno su historia de amor, en este caso, teniendo como telón de fondo a la big apple: New York.

    Y es siempre una delicia ver lo imponente de esa ciudad con sus diferentes barrios y su heterogeneidad exhultante. Brooklyn Bridge, Chinatown, la calle 42, Braodway, Tribeca, el Central Park, Strawberry Fields, los rascacielos.... pero perfectamente uno podría disfrutar de lo mismo en un exquisito documental para televisión. Porque en este caso, las diferentes historias situadas, excepto por algunas excepciones, no tienen ningún interés particular en la construcción del relato ni están contadas de alguna forma novedosa por parte de los directores.

    De todos modos, por la velocidad y la brevedad de cada historia, no hay tiempo de aburrirse, el film en sí es divertido.

    Su antecesora "Paris, je t'aime" tenía como cualidad, hurgar un poco más en la idiosincrasia parisina y cada una de las historias abría y cerraba presentando al quartier al que aludía. De esta forma, se presentaba en sí misma como una idea de relatos discontinuados, mientras que en este caso, en "New York, I love you" se trata pretenciosamente de busca un vehículo entre las deshilachadas historias, lo que no hace más que subrayar la inexistencia de hilo conductor y hacer de esa historia-nexo, la más inconsistente de todas.

    El elenco es extenso y todos hacen trabajos al menos correctamente (aunque el trío Julie Christie - Shia Le Bouf - John Hurt en el delicado segmento de Shekhar Kapur son notables) pero no pasa lo mismo con la dirección de los cortos. Sobre todo, el que está dirigido por Natalie Portman sobre la historia de un padre negro que lleva a su hija al parque y es confundido por el resto de las madres como su cuidador es completamente desacertado en todo sentido con una mirada completamente perimida y discriminatoria.

    Y es una lástima que las actuaciones en el segmento de Robin Wright Penn y Chris Cooper queden naufragando en el medio de diálogos sumamente faltos de interés, donde el palabrerío no permite acceder al verdadero centro de la historia.

    Por otro lado, sobresalen muy por sobre la media el de Fatih Akin (espléndido director de "Contra la Pared" y "Al otro lado" sobre un pintor que le propone a una bella mujer oriental que pose para él con el Barrio Chino como centro del cuento), el de Yvan Attal con Ethan Hawke y Maggie Q con un pequeño giro sorprendente en el final de una conversación a la salida de un bar y por la picardía cómplice del guión se destaca el de Bret Rattner con la promesa que hace un jóven de llevar a la hija del farmacéutico al baile de promoción, dando lugar al segmento más divertido de las 11 historias.

    No hay mucho más para comentar de esta gran manzana cortada en lonjas, muchas de ellas acarameladas y otras que sólo quedan para hacer compota.
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  • Francia
    Francia
    Revoleando Butacas
    Libertad, Igualdad, Fraternidad

    Asi como semanas atrás con "Carancho", Pablo Trapero subrayaba sus intenciones como cineasta con un film totalmente alineado dentro de lo que es su filmografía, otro de los grandes directores del cine nacional actual, Israel Adrián Caetano (el director de las geniales "Un Oso Rojo" y "Bolivia" en cine o sus incursiones en la televisión con "Tumberos") se aleja diametralmente del estilo impreso en su propia obra, para aventurarse en la construcción de un film totalmente intimista.

    "Francia" nos brinda una historia centrada en la problemática que atraviesa una pareja recientemente separada, que por motivos económicos decide volver a compartir la vivienda (él no tiene mucho dinero como para alquilar otra cosa, ella le propone alquilar una pieza que le queda libre en la casa).
    Los vínculos devastados tras la separación, las tensiones del nuevo esquema de convivencia, un planteo de nueva dinámica familiar y la violencia implícita o explícita de los protagonistas, está atravesada por la mirada de una niña de 12 años, Milagros Caetano -hija del director-, testigo de todo lo que está sucediendo y lógico emergente del derrumbe familiar.

    En las antípodas del nervio del thriller o el policial que Caetano filma magníficamente, en esta nueva película, elige deliberadamente filmar un microcosmos: una pareja quebrada y su hija, sin dejar de lado el rasgo social que acompaña a la historia y que se encuentra presente en toda su filmografía.

    Cuando Mariana comience a presentar problemas para relacionarse con sus compañeros, problemas pedagógicosen general será la excusa para bucear en las relaciones parejas/ex-parejas, de padres-hijos, de maestros-alumnos y sobre todo profundizar en la dificultad de la pequeña protagonista para lograr un equilibrio para poder rearmarse en tiempos de tormenta.


    Sin embargo, el desafío que propone una película más personal y más arriesgada, no hace salir a Caetano del todo airoso: por momentos la trama parece no tener un rumbo preciso algunas escenas demasiado "explicativas" no armonizan dentro de la trama, como si sólo estuviesen justificadas en la medida en que introducen uno de los tantos temas que la película quiere tocar.

    Con una mirada crítica sobre todo a la imposibilidad de contención del sistema educativo y de generar ámbitos de asistencia social para los casos de estos niños que comienzan a fracturarse, fruto de estas separaciones conflictivas, el guión opta por presentar algunas viñetas, algunas situaciones, planteando una salida -si es que los personajes la tienen- demasiado liviana respecto del nivel con el que venia trabajando la historia.

    Sin terminar de definir si prefiere dejar una mirada infantil sobre el mundo adulto y o un giro de la mirada del mundo adulto sobre el infantil, y contando un giro final complaciente, los resultados generales son parcialmente acertados.
    No sin que esto signifique que "Francia" no sólo es interesante para poder ver una faceta diferente de la filmografía de un director talentoso que siempre tiene buenas historias para contar, sino tambien por el trabajo de Natalia Oreiro y Milagros Caetano /madre-hija en el film/ y el de los actores secundarios (Lola Berthet, Daniel Valenzuela y Violeta Urtizberea, entre otros), aunque justamente el guión no logre incluirlos y poder desarrollarlos lo suficiente dentro de la trama.

    Caetano asume un nuevo riesgo y si bien no logra un film que sobresalga dentro de su propia filmografía, vale la pena haberse arriesgado para mostrar una nueva faceta en la que quizás "Francia" sea el embrión de algunos proyectos futuros.
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  • El refugio
    El refugio
    Revoleando Butacas
    Ozon: otra película de un cineasta particular

    Hace pocas semanas se estrenó "Ricky" de este particular director francés que indudablemente encuentra un placer especial en la búsqueda de expresión mediante distintos géneros y diferentes propuestas estéticas y de estilo cuando aborda la dirección de cada una de sus películas. Su último trabajo "El Refugio" abre con un primer capítulo extremadamente duro: una pareja joven, adicta a la heroína, consume hasta perder la noción del tiempo. Son unos pocos minutos en donde Ozon puede mostrar con extrema crudeza, una sensación de asfixia, de locura y de pérdida. A los pocos minutos, cuando la madre del muchacho entre al departamento con unos potenciales compradores, encontrará a su hijo muerto y a su novia, Mousse, en estado de coma.

    Mousse va a despertar, pero para enterarse en el hospital que está embarazada de 8 semanas. Ella no quiere abortar -como pretende la familia de su novio, típicamente burgueses de la clase alta francesa-.
    Elige entonces recluirse en una casa de las afueras de París, préstamo de un hombre que ha tenido en algún momento un vinculo sentimental con ella.
    La visita de Paul, el hermano de su novio fallecido da lugar al inicio de una nueva relación y a que Ozon pueda abordar algunos temas recurrentes.

    En "El refugio", Ozo vuelve sobre la maternidad (que aparece fuertemente en "Ricky"), la reclusión y la desaparición (como en "Bajo la Arena") y principalmente con el personaje de Paul, es nuevamente la ocasión de tocar temas vinculados con una mirada activa sobre la comunidad homosexual (ya sin un tinte dramático como en "Tiempo de Vivir" sino con una mirada esperanzadora sobre la pareja y la posibilidad de ejercer la partenidad y de inserción en el ámbito social y familiar).


    La principal ventaja en el relato de Ozon es su sencillez, pero por sobre todo la mirada completamente despojada de sentencias que cubre a sus personajes. Brinda una mirada amorosa que permite entregarles la posibilidad de redención, cada uno en su camino y de reformular lo vivido y el tiempo por vivir.

    Con un relato mucho más convencional que en su ultima entrega ("Ricky") y con una ajustadísima actuación de Isabel Carré en el rol protagónico de Mousse casi excluyente para la construcción de esta película (con un trabajo en las antípodas de las desquiciada de "Anna M - Obsesionada" o diferente al paso de comedia de "La cliente") y con la presencia magnética de Louis Ronan – Choisy en el rol de Paul; este último trabajo de Ozon lo sigue mostrando en su madurez creativa.
    Nos deja en su final, los enigmas presentes inequívocamente en el cine Ozon desde siempre, los temas que deja abiertos para la reflexión, en una nueva e interesante incursión en su mundo.
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  • Por tu culpa
    Por tu culpa
    Revoleando Butacas
    Abandono de persona?

    Anahi Berneri debutó en cine con "Un año sin amor", una historia de amor en el marco del HIV y prácticas masoquistas. Cambió totalmente de género cuando en "Encarnación" decidió contar la historia de una vedette de los años ´80 que decide volver a su pueblo natal y reencontrarse con su familia y sus raíces.
    En su tercer filme, "Por tu culpa" vuelve a explorar un terreno y un registro diferente, y quizás sea éste el mayor valor que tenga la filmografía de Berneri: de jugarse en cada una de sus películas, apostar al riesgo y ganarle.

    "Por tu culpa" es el relato de lo que sucede durante una noche en la vida de una mamá con dos hijos pequeños (2 y 9 años) que tiene que lidiar con el cuidado de ellos, su trabajo profesional, la falta de ayuda del entorno y con su ex-marido del que está recientemente separada.
    Entonces mientras Julieta (Erica Rivas en un impresionante tour de force actoral) intenta terminar un trabajo que tiene que presentar al día siguiente, la cámara nos va mostrando el desorden generalizado en que se mueve esta familia. Los chicos mirando la tele hasta altas horas de la noche negándose a ir a dormir, se pegan, discuten entre ellos, se lastiman ... y Julieta está completamente desbordada, no sabe / no puede / no le importa (?) poner límites a esa situación. Cuando dentro de ese juego incesante y cada vez más riesgoso, el menor de los hermanos se cae de la cama lástimandose un brazo, comenzará un nuevo calvario para Julieta: una noche en la clínica donde nada será como ella espera.

    Mientras que ella sólo fue a buscar ayuda, un diagnóstico, una seguridad de que su hijo está fuera de peligro, los médicos, en cambio, tratarán de retenerla a la espera de que a la mañana siguiente reciba ayuda psicológica. Ellos evidencian una familia con graves problemas.
    La parálisis de Julieta ante las sospechas de los médicos por los golpes que presentan los chicos, su desesperación ante la falta de contención familiar y su asfixiante necesidad de escapar del hospital (y volver a su casa, refugio en donde se siente segura) son narrados por Berneri con un estilo que puede remitir a la última etapa del Dogma (la cámara nerviosa, los primeros planos y los gestos y las miradas por sobre los grandes diálogos) pero más aún al cine de los hermanos Dardenne ("Rosetta", "El hijo", "El silencio de Lorna").

    Esto mismo que distingue a la forma que tiene Berneri de contarnos la historia puede ser lo mismo que aleje a cierto espectadores que necesiten una historia con narración más clásica, más tradicional: en "Por tu culpa" la directora sólo expone los hechos, deja fluir las situaciones y las reacciones de que sus personajes tienen durante esas horas. No toma partido por ninguno de ellos, ni los condena ni los apoya.
    No hay juicios de valor: ni para la madre que no puede poner límites, ni para su ex-marido que reclama un rol maternal que ella supuestamente no cumple -como tampoco su madre cumple el rol tradicional de la abuela-, ni para la violencia doméstica que se ha instalado casi sin quererlo, por las presiones de la vida cotidiana.

    Todo queda allí expuesto abiertamente, para que cada uno de nosotros, pueda sacar sus propias conclusiones.
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  • El escritor oculto
    El escritor oculto
    Revoleando Butacas
    Thriller con indiscutible aroma a Polanski

    Evidentemente con "El escritor oculto" Polanski demuestra una vez más que tiene un cierto estilo para contar historias que atrapa por sí mismo, incluso con las limitaciones que se pueda hacer en casa caso.
    En una etapa completamente diferente a sus grandes clásicos como "El Bebe de Rosemary" "Repulsion" "El cuchillo bajo el agua" o "Chinatown", Polanski tiene la capacidad de adaptar una obra teatral como "La muerte y la doncella", arremeter con un clásico como "Oliver Twist" o introducirnos de lleno en el thriller como lo hizo en "Búsqueda Frenética" "La última puerta" o ahora mismocon esta, su última realización.

    Un talentoso escritor profesional (Ewan McGregor) recibe como nuevo trabajo la reescritura de las memorias del Primer Ministro Inglés, Adam Lang (Pierce Brosnan), luego de que apareciese muerto en dudosas circunstancias el escritor anterior.
    Para ello, se muda a la exentrica mansión de Lang y apenas comience con su tarea, un ex-secretario del gabinete inglés acusará a Lang de haber autorizado la incautación ilegal de sospechosos de terrorismo y de haberlos entregado a la CIA para que los torture. Paralelamente a esta nueva cara de Lang, cree ver que todo lo que dice el escrito anterior es ambiguo, todo lo que se va descubriendo se contrapone sobremanera con las versiones oficiales de los hechos.
    Será necesario que lo que era en principio una biografía se convierta en una especie de investigación vinculada con temas de la política, el espionaje, el poder entretejiendo una trama mucho más oscura de la que en apariencia existía cuando aceptó el trabajo.

    Si bien el pulso que le imprime Polanski al relato es en algunos momentos demasiado moroso, lo interesante es como va tejiendo esa especie de tela de araña en la que se ve envuelto el protagonista, de una manera clara y precisa, mostrando cuáles son los vinculos que tiene Lang con el resto de los personajes y reservando algunas sopresas, como todo buen thriller para el final. La puesta sumamente cuidada y una dirección de actores impecable es lo que hace que "El escritor oculto" logre sobresalir de la media de cualquier otro thriller que nos pudiese haber traido Hollywood.


    Las actuaciones de Ewan Mc. Gregor y Pierce Brosnan se ven acompañadas por un elenco secundario de primer nivel donde se distingue el trabajo de Olivia Williams (mujer de Lang, que comienza a tener un romance con este escritor por encargo) que sabe encontrar los matices necesarios para mantener su enigmática figura a lo largo de todo el relato y en papeles de menor importancia pero con actuaciones ajustadas a la trama están Kim Catrall (lejisimo de su papel frívolo en Sex and the City) y Tom Wilkinson.

    Si bien el desenlace puede parecer abrupto y asonante con la calidad restante de la trama, Polanski nos regala una última escena como "epílogo" del film -una vez desentrañado el misterio-, que es de una exquisitez que justifica cualquier tropiezo que haya tenido la trama para llegar al desenlace y nos seduce una vez más con la calidad con la que filma y nos cuenta una historia.
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  • Carancho
    Carancho
    Revoleando Butacas
    Rapiñando

    No sorprende para nada que "Carancho" sintonice con el cine que Pablo Trapero quiere filmar. Mezcla de denuncia, de testimonial, de realidad social, de pintura típicamente argentina: un rasgo que comenzó a trazar en "Nacido y Criado" y que refuerza con "Leonera" y subraya con este nuevo estreno.


    Habrá quienes encuentren en "Carancho" una historia fuerte, con una narración fluida, excelentemente contada. Habrá quienes piensen que tiene algunos lugares comunes, algunas concesiones y tramos previsibiles.
    Pero seguramente, nadie pueda permanecer indiferente.

    Ricardo Darín es Sosa, un abogado que hace un tiempo perdió su matrícula y ahora forma parte de una red que se ocupa de vincularse con víctimas de accidentes automovilísticos para lograr estafar tanto a las propias víctimas como a las aseguradoras.
    Mientras Sosa hace su "trabajo", se cruza con Luján (Martina Gusmán), médica de un hospital del conurbano, en donde la cámara se mete de lleno a mostrarnos la realidad de estos lugares, donde entrada la noche, se convierten en tierra de nadie. Lugar propicio para que aparezcan los "caranchos" a hacer sus negocios, avalados por todo un sistema puesto a su disposición.

    Sosa y Luján se buscan, se atraen e inevitablemente se encuentran. Dos seres necesitados de segundas oportunidades, intentando transitar juntos una especie de camino de redención. Coquetean, sin embargo, y permanentemente con el peligro, con lo prohibido, con atravesar los límites.
    Y Trapero gana fuerza cuando narra en forma clara, directa y magnética esta historia de amor, mientras cada uno de los personajes visitan sus infiernos personales.

    Básicamente está narrada con total honestidad y con una impiadosa dureza, que nos sumerge de lleno e inmediatamente en el universo de esta particular maffia suburbana, con reglas pero abolutamente carente de códigos. Logra momentos en que el agobio que transmiten los personajes se hace intolerable y trasunta la pantalla.

    La cámara es un ojo implacable, no omite detalles, nos cuenta absolutamente todo, nos interna en cada uno de los personajes y en sus acciones, en su intimidad, lo que hace que la historia sea interesante por más que cuente con algunos guiños, algunas escenas ya vistas en otras películas.

    Pablo Trapero cuenta con la posibilidad de mostrarnos una escena de sexo apasionado con la misma fuerza que un romántico primer encuentro en un típico café de estación de servicio. Con esa misma ductilidad nos arrastra a los aspectos más miserable de los personajes y las facetas más sórdidas de la historia.


    Un elogiable trabajo de dirección que está acompañado por dos protagonistas magníficos como Ricardo Darín y Martin Gusmán componiendo dos criaturas sumamente complejas. Logran, sin embargo, sintetizar en una mirada, en un gesto, en una linea de diálogo corta, todo un universo de sensaciones.
    Para mirar al filo de la butaca.
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  • Diletante
    Diletante
    Revoleando Butacas
    ¿Qué querés ser cuando seas grande? Diletante

    "Diletante" es la Opera Prima de la directora Kris Niklison quien es conocida principalmente por su trabajo como coreógrafa y puestista en Europa y en nuestro país. En su debut en el cine, plantea este documental desde una premisa tan simple como encantadora: la mera observación de la vida de su madre, Bela Jordán, de una envidiable vitalidad a sus jóvenes 80 años, quien vive sola en una estancia familiar a orillas del Río Paraná.



    Indefinible personaje, extraña mezcla de viuda aristocrática-terrateniente y filósofa bohemia, dedica su tiempo a sus placeres cotidianos: leyendo un libro, armando un rompecabezas de 2000 piezas o yendo con su tractor a hacer las compras al pueblo, navegando en internet o jugando en su computadora al solitario.

    Mientras tanto, la cámara silenciosamente la acompaña, la escucha y ella se brinda enteramente al gozo del diálogo/monólogo, desgranando diversos conceptos de su vida, de su filosofía y su manera de ver las cosas, de su pensamiento extremadamente lúcido/lúdico y un sentido del humor francamente envidiable.

    Se enorgullece, entre otras cosas, de no haber entregado nunca su tiempo a la sociedad de consumo y enarbola las banderas de una vejez como “la época más linda de su vida”, una etrapa de pleno disfrute, de gozo, de plenitud en todo sentido. De libertad.

    Y no solamente la iremos conociendo a través de sus pensamientos, sino que la cámara se va a ir deteniendo en esos pequeños detalles y objetos que forman parte indisoluble del universo de Bela.
    Imágenes que arman el propio rompecabezas de este querible personaje -como un juego de espejos: mientras ella arma los otros rompecabezas como divertimento-: sus anteojos, una lupa, sus largavistas, la radio. También integran este universo tan particular, objetos que uno no pensaría de uso común para una persona de su edad viviendo en el campo: mensajes de texto por celular, su notebook, el dvd, su tractor que maneja displiscentemente y hasta una sierra eléctrica.

    La vitalidad con la que se expresa es deliciosa y a los pocos minutos nos parecerá conocer a Bela de toda la vida y con ganas de saber más de su quehaceres cotidianos.
    Sus acompañantes de ruta en este momento son su mucama Cata (a la que no vemos pero si escuchamos en los diálogos con Bela) y el peón de su estancia, un hombre aislado que a diferencia de la mucama, la cámara lo descubre pero desconocemos su voz. Bela, irónicamente, lo describe más como un objeto a quien estudia pero no logra comprender (y si, evidentemente es más fácil operar con computadoras y objetos electrónicos que tratar de entender al ser humano mismo!).

    Cada pensamiento que comparte con la cámara es de una lucidez tal, de una singular vitalidad que construyen una invitación a repensar este tramo de la vida. Muchas veces dicho, pero nunca mejor ejemplificado que aquí en "Diletante": la juventud no es más que una simple cuestión de actitud.

    ¿ Y qué querés ser cuando sea grande?: Diletante. Igual que Bela.
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  • Leap year
    Leap year
    Revoleando Butacas
    En "Año Bisiesto" todo se centra en una ancestral tradicion irlandesa que al pedir matrimonio un 29 de Febrero (sólo entonces sucede en años bisiestos), ese matrimonio tendrá que ser concretado sin posibilidad de recibir un "NO" como respuesta.

    Después de cuatro años de pareja, Ann, la jóven protagonista de esta comedia romántica encarnada por Amy Adams ("Encantada" "Julie & Julia" y "Sunshine Cleaning" -también recientemente editada directo en DVD (comentario aquí) ) se decide a viajar a Dublin para proponerle definitivamente matrimonio a su novio.
    Elegirá entonces viajar en ese día tan especial que indica la tradición, y así tomarlo por sorpresa e interrumpir con esta buena noticia su adicción al trabajo.

    Pero nada será tan fácil como parece y una serie de eventos desafortunados como el mal tiempo, problemas en los vuelos y otras viscisitudes harán que la jóven bostoniana termine exactamente en la otra punta del mapa.

    En un pueblito típicamente irish tendrá que pedir auxilio y en ese momento es donde brilla un poco más con esos personajes pueblerinos, con muchas reminiscencias de "El Divino Ned" el tono de comedia que quiere imprimir el guión.
    Estos pasos de comedia, justamente, se basarán en la dualidad megaciudad-pueblo y la dificultad de la protagonista de sortear estos primeros escollos que se le presentan y que cada vez y a medida que pase el tiempo se le irán complicando aún más.

    En este pequeño pueblo conocerá a Declan, quien la ayudará en su travesía de atravesar el país y encontrar a su novio.
    Recalando en varios lugares comunes como esa dicotomía pueblo-ciudad y una pareja que como sucede en la mayoría de las comedias románticas, primeramente se repele con muchísima fuerza funcionando perfectamente sobre el final, el esquema de que los opuestos se atraen (archiconocido por cierto) la trama va avanzando sin mayores sobresaltos y sin tampoco ningún rasgo de genialidad en el guión, contando entonces con la típica situación de la pareja sometida por un tema del azar a pasar varios dias juntos.


    Contar, para este tipo de roles, con el protagónico de Amy Adams es como llegar a buen puerto en forma segura. Ella da perfectamente con la típica heroína de comedia romántica y aunque por supuesto la trama es complamente previsible, algunas de los problemas que tienen que resolver los protagonistas hacen esbozar una sonrisa.

    Y la pareja funciona (Amy Adams tiene como partener a Matthew Goode, el de "Watchmen" y la reciente "Regreso a la Mansión Brideshead") por lo que logra entretener, que es el fundamental objetivo de esta simpática comedia que no tiene mucho más que eso y que, aún pudiendo haber hecho una diferencia recalando en los personajes pueblerinos, elige centrarse en la típica comedia romántica sosteniendo que el destino pone el amor en el momento menos pensado. En DVD, se deja ver.
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  • La pequeña Jerusalén
    La pequeña Jerusalén
    Revoleando Butacas
    Un viaje interior a las tradiciones: "La Pequeña Jerusalem"

    Por esas cosas azarosas que tiene la distribución en Argentina, este primer film de Albou llega a nuestro país posteriormente a "La canción de las novias" que es su segundo film y ya fue estrenado unos meses atrás.

    Un barrio de los suburbios de Paris, Sarcalles, habitado en su mayoría por judíos, llamado justamente por eso "La Pequeña Jerusalem" es el marco donde la directora Karin Albou nos cuenta la historia de dos hermanas de una tradicional familia inmigrante.
    Una de ellas, Matilde (Elsa Zylberstein) está casada con un ortodoxo y son fieles seguidores de la religión mientras que Laura (Fanny Valette) es estudiante de filosofía, también estudia y se interesa por su religión -aunque de un modo más cuestionador-.
    Trabaja por la noche en una escuela, donde conocerá a Djamel -su compañero de trabajo que vive ilegalmente en Francia- y con el que se despertará una pasión "prohibida".

    Mientras que su hermana se encuentra aferrada a la religión y su madre viuda se conecta más con el mundo de las supersticiones (con tradiciones más arraigadas con sus origenes africanos -son imnigrantes tunecinos-), Laura trata de encontrar un camino propio tendiente a una libertad que permita despojarse completamente de estas dos fuertes tendencias.
    Es por eso que en sus clases de filosofía, y siendo admiradora de la obra de Kant, tratará de buscar su propia ley a la que seguir, mientras que esa atracción que siente por Djamel la hace replantearse la necesidad o no de la existencia de reglas.

    Dos hermanas representando dos mundos casi antagónicos, mundos que se distancian, que se diferencian, que se repelen casi con la misma fuerza que buscan atraerse, permiten que el guión de Albou pueda penetrar en la cotidianeidad de ellos mostrando esas diferencias, esas distancias cohabitando bajo un mismo techo.

    Para esto, cuenta con la invalorable "ayuda" de dos actrices notables: Fanny Valette como Laura tiene un rostro particularmente expresivo y una belleza singular, pero sobre todo Elsa Zlyberstein como Matilde (a quien vimos recientemente en "Hace mucho tiempo que te quiero" como hermana de Kristin Scott Thomas) toma en sus manos el papel de la hermana aferrada a la religión, endurecida por los preceptos religiosos, que quiere recuperar el amor y la pasión por su marido y gozar libremente de su sexualidad; y logra los mejores momentos del film. Un trabajo excelente.

    Quizás pueda parecer algo serena y demorada en detallar excesivamente algunos rituales religiosos y tradiciones familiares, pero en general la trama discurre en forma interesante, describiendo a esta familia dentro de la Pequeña Jerusalem e introduciéndonos en su mundo, sus construmbres, sus ideas, a veces tan cercanas y a veces tan distantes a las nuestras.
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  • Ricky
    Ricky
    Revoleando Butacas
    Un niño con alas... mucho más que para volar

    Evidentemente uno de los rasgos más interesantes de François Ozon como realizador, es su ductilidad para poder pasar de una película a otra atravesando géneros con total fluidez. Recorrió desde "Gotas que caen sobre rocas calientes", el thriller psicológico "La Piscina" y la inquietante "Sobre la Arena", un homenaje al policial y a la canción francesa con el musical "8 mujeres" junto a un elenco que incluía a Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Emmanuelle Bèart y Fanny Ardant. Contó una mirada desolada sobre la pareja en "Vida en Pareja" con Valeria Bruni Tedeschi y el excelente drama "Tiempo de Vivir" con Jeanne Moreau.
    Ahora, habiendo recorrido tantos caminos, en "Ricky" mezcla muchos de los anteriores y se anima a abordar nuevas experiencias, rozando el género fantástico.
    Y es sencillamente lo que más se disfruta del film.

    Presentándose en principio como una fábula, como si fuese un cuento de hadas, conocemos a Katie, que trabaja en una fábrica de productos químicos y conoce allí a un español del que se enamora y finalmente inician una convivencia.
    Pronto ella queda embarazada y aparecerá Ricky en la vida de todos ellos (los dos protagonistas, más la hija de 7 años de Katie de su primer pareja). Como todo bebé, modificará inicialmente la organización familiar pero luego será un hecho particular el que al poco tiempo haga temblar a la familia: a Ricky comienzan a crecerle alas.

    Esto hace que un bebé hermoso comience a convertirse en una rareza, un "freak" que pretenda ser acosado por el periodismo en general. En ese momento es, quizás, cuando la historia tenga algunas derivaciones menos interesantes pero rápidamente retoma el cauce con el que el director venía trabajando el resto de la propuesta.
    Estas alas que lo hacen tan particular, son el vehículo para que Ozon pueda hablar de los diferentes, de la intolerancia, del sistema de salud actual, de la aceptación, de la maternidad, de la pareja..... son tantos temas que parece increíble que este director francés haya podido dar cabida a casi todos ellos en un mismo film, que salvo algunas mínimos señalamientos en el guión, logra trabajarlos a todos con dinamismo y sin perder el sentido de la historia en ningún momento.


    No es casual que además Ozon en Sergi López encuentre también la posibilidad de insertar aspectos sociales y sobre un tema tan candente en Francia como los problemas de inmigración.
    La protagonista, Alexandra Lamy, es perfecta para el papel y logra transmitir todos los estados por los que pasa Katie: desde el entusiasmo inicial de volver a recomponer su vida sentimental y formar una nueva familiar, hasta sus cambios por la nueva maternidad y sobre todo sus altibajos al recibir a un bebé tan particular. Su pareja con López logra convicción en todos los momentos y además los momentos que han logrado con el bebé, Arthur Peyret, son de una increíble belleza.

    Como si todo esto fuese poco, sobre el final, vuelve a girarse una vez más la trama y quedamos sorprendidos y con una posibilidad interesante de resignificar todo lo aquello que hemos visto.
    Nuevamente Ozon, nos deja con la certeza que estamos en presencia de un realizador en búsqueda de nuevos lenguajes, de otros horizontes. Una sensación placentera e inquietante.
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  • Rompecabezas
    Rompecabezas
    Revoleando Butacas
    Para jugar al juego, que mejor juega y que más le gusta...

    Ya desde su título, "Rompecabezas", la Opera Prima de Natalia Smirnoff deja abierta la puerta para un juego de asociaciones y recontrucciones lógicas y emocionales: es la historia de María del Cármen, una mujer que durante 20 años o más se ha dedicado a su familia -su marido y sus hijos- y que descubre, casi azarosamente, una pulsión, una pasión, un deseo al que decide escuchar y actuar en consecuencia.

    Un simple regalo de cumpleaños de una tía, será el disparador para que descubra en ese armado, en ese montaje, en esa búsqueda de la pieza correcta, la reconstrucción de un mundo interno propio. Descubre su "don": una forma y un estilo de hacerlo únicos -tiene una rapidez y una singularidad en el armado que asombra incluso a muchos expertos-, despliega su autodidacta y se anima a arriesgarse a más.

    En cada rompecabezas se redescubre, abandona momentáneamente su faceta conocida, la de "ama de casa-esposa-madre" para dejarse envolver por un juego que la desestructura, que le presenta a ella misma como una desconocida, que le hace poner en juego su pasión y principalmente, que le abre puertas a otras zonas de sí misma, completamente desconocidas. Nuevas facetas, nuevas versiones para una misma María del Cármen.

    María Onetto es la actriz ideal para dotar de vida a este personaje en cada una de sus miradas, en sus silencios, en sus gestos. Crece a medida que avanza la trama, a medida que se deja llevar por su deseo, a medida que deja libre su espíritu de juego... y se alía junto con las fichas de cada rompecabezas -exquisitamente filmadas-, transformándose en las protagonistas excluyentes del relato.

    Paralelamente, ve un anuncio en la tienda de rompecabezas en donde alguien busca a un compañero de juego para una competencia de rompecabezas. Es ahí donde aparece su partenaire de juego (Arturo Goetz, otra actuación brillante), y con él, un nuevo descubrimiento, otra nueva capa, un nuevo velo que María del Cármen se anima a descorrer ... hasta soñar con una competencia internacional de rompecabezas.


    Una fábula de ruptura de la rutina, de encontrar una nueva versión oxigenada de una misma vida, de un fuerte despertar interior, que encuentra en la dirección de Natalia Smirnoff un timón que la lleva a puerto seguro. Una deliciosa historia con excelentes actuaciones, nutrida con diálogos y situaciones con mucho sentido del humor, con mucha inteligencia pero por sobre todo, trabajadas con la sencillez casi imperceptible con la que cada uno atraviesa estas transformaciones renovadoras.
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  • Una noche fuera de serie
    Una noche fuera de serie
    Revoleando Butacas
    Hay que romper la rutina

    Si una película se evalúa en función de lo que uno esperaba cuando eligió verla, no caben dudas que "Una noche fuera de serie" es de esas comedias rendidoras que brindan con creces lo que prometían desde un principio.

    Hecha esta aclaración -dado que sencillamente no es una película que vaya a ser recordada como una genialidad ni mucho menos-, el guión de Josh Klausner (tiene entre otros en sus manos "Shrek 3") puede tener algunos pero cuenta con una catarata de situaciones hilarantes, muy bien entramadas y que logran su cometido básicamente gracias a dos grandes de la comedia actual americana como Tina Fey (con una importantísima carrera televisiva en "Saturday Night Live" y "30 Rock") y Steve Carell ("Virgen a los 40" "Super Agente 86" y en televisión "The Office").

    Ellos encarnan a los Fosters, una pareja con hijos que busca escaparse de la "modorra" de la vida conyugal (máxime que una de sus parejas amigas se acaba de divorciar, a pesar de que eran "excelentes compañeros de cuarto"). Deciden entonces romper la rutina con una salida especial.
    Y la planean en un exclusivo restaurant de Manhattan, en el que por supuesto será imposible conseguir una mesa un viernes por la noche. Imposible, a menos que se hagan pasar por otra pareja que tenía una reserva.
    El pequeño detalle que no tuvieron en cuenta es que la pareja por la que se hacen pasar, está buscada por unos policías envueltos en un caso de chantaje, corrupción y "maffia".


    Persecuciones delirantes, ritmo acelerado y algunos gags completamente desopilantes -brillante el baile de caño de Fey y Carell para salvar su pellejo- van armando esta comedia blanca llena de enredos y situaciones aunque poco creíbles, sencillamente funcionales a que la historia siga avanzando.
    Los gags se ven potenciados por el histrionismo y el desparpajo que despliega Fey (que tiene algunas líneas de diálogo divertidísimas de puro ritmo de sitcom -en las que claramente se nota que ella misma dió rienda suelta a la improvisación-) y por la notable química que produce en pareja con Carell.
    Todas las situaciones que atraviesan los Fosters, nos terminan pareciendo verosímiles y divertidas gracias a que resultan completamente naturales en manos de esta pareja.

    Con un grupo de personajes secundarios que amenizan la tarea (Mark Wahlberg demuestra que puede salir de sus papeles más rutinarios y Ray Liotta nos regala nuevamente un mafioso arquetípico) y un excelente timing alocado, "Una noche fuera de serie" es una comedia fresca, para pasar el rato y para reirse a carcajadas. No mucho más que eso.... que no es poco para los tiempos que corren.
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  • Caso 39
    Caso 39
    Revoleando Butacas
    El diablo en Bridget Jones

    Emily Jenkins (Zellweger) es una asistente social a la que le adjudican el caso de Lillith, justamente su caso nro. 39. Es una niña que presenta problemas de todo tipo en su desarrollo escolar y tras la primer entrevista con sus padres, ya se comienzan a evidenciar serios problemas en los raros vínculos familiares con que se manejan.

    En un episodio extremadamente violento, Emily logra salvar a la ñiña de que sus padres la quemen viva en el horno de la casa. Finalmente, y a pedido de la niña, decide llevársela a vivir con ella. Pero pronto empezará a surgir la verdadera personalidad de Lillith. Y a esta altura, Emily ya estará en graves problemas...

    Con un muy buen planteo inicial -aunque no es nada original, por cierto ya que tiene puntos de contacto con cualquier película de terror/suspenso en la que trabajen niños-, "Expediente 39" logra, de todos modos, sostener el enigma que rodea al extraño comportamiento de Lillith e incluso seguir atentamente la evolución de su comportamiento a medida que se van develando algunas caras ocultas.

    Y logra sus mejores momentos de tensión cuando varios allegados a ellas empiezan a tener accidentes fatales (otro niño que es un caso con el que Emily trabaja; su novio y psicólogo de los chicos -papel a cargo del multi-visto por estos momentos Bradley Cooper de "Simplemente no te quiere" "Qué pasó ayer?" "New York, I love you" "Día de los enamorados") y comienza a aparecer una veta de terror sobrenatural suficientemente inquietante.

    Para este momento uno ya pasó por alto que la heroína de la película es nada menos que Renée Zellweger, incompresiblemente elegida para esta película, y dándole una nueva oportunidad libre de cualquier preconcepto, su actuación logra, llegado este punto, transmitir la desesperación y el miedo del personaje central, aunque uno sienta todo el tiempo que no alcanza a trasnmitir el tono justo de este tipo de películas.

    Toda la excelencia que pone en juego el director Christian Alvart en conducir algunas escenas que logran un alto impacto (como la esceña del baño de Bradley Cooper o cuando el Detective que encarna Ian Mc. Shane es perseguido por un perro furioso) se pierde con otros "sobresaltos" más previsibles y ya vistos en otras películas del estilo.
    Pero por sobre todas las cosas, es lamentable que el giro final sea totalmente desacertado e increíble, quedando completamente fuera del suspenso creciente y negro que el guión venía trabajando interesantemente.

    Un buen golpe de tuerca sobre el final hubiese hecho la diferencia, pero...
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  • Fama
    Fama
    Revoleando Butacas
    La fama es puro cuento

    Es inevitable comparar este estreno, con su versión anterior dirigida por el talentoso Alan Parker, o incluso compararla con la versión televisiva. De las comparaciones -que siempre dicen que son odiosas, pero de hecho se hacen-, la primera pregunta que surge con fuerza es: ¿era necesario hacer esto?.

    Con tanto reality show en búsqueda de talentos escondidos, con tantas academias prefabricadas sponsoredas por alguna empresa que quiere promocionarse aduciendo su preocupación por la "cultura", ya vemos desfilar jóvenes talentosos por todos lados. Lo que en la película original de hace 30 años era entonces una idea relativamente novedosa, ahora ya se ha visto televisivamente hasta el hartazgo. Entonces se repite como un mantra: ¿era necesario hacer esto?.

    Y al no poder aportar nada nuevo, el debutante Kevin Tancheroen, naufraga con "Fama" en todas sus mínimas intenciones, aplanadas además por las exitosas "High School Musical" "Camp Rock" y otros éxitos similares de la usina Disney, con un target netamente adolescente. No alcanza utilizar la franquicia del título para imponerse con una película tan impersonal como desangelada.

    Alan Parker tuvo la capacidad de pintarnos ese universo de falta de oportunidades, toda la problemática de una época y los espejos de una generación (con temas tan discímiles como la homosexualidad, las drogas y la incansable búsqueda de los cinco minutos de fama a cualquier precio), la alta competetitividad en este rubro y el dolor de las frustraciones. En esta nueva versión absolutamente lavada y desganada, poco y nada de esto aparece, mostrándonos a cambio un musical con más puntos de contacto a cualquiera de los de Cris Morena.

    Hay un puñado de historias cuyo denominador común es la Academia, mostradas poco atractivamente, sin lograr que alguna de ellas capte nuestro interés, con muy poco desarrollo dramático, sin un eje rector, por lo que se pierde fácilmente la brújula y el interés una vez pasados los primeros cuadros musicales.

    "Fama" versión 2009, brinda una puesta mucho más televisiva que cinematográfica, una estética más cercana al video clip para montar algunos cuadros musicales en donde no hay ni mucho ingenio ni mucha originalidad.
    Con un par de canciones interesantes, incluida la nueva versión de "Out here on my own" -aunque diametralmente lejana al original de Irena Cara que aún hoy pone la piel de gallina- y un destacado para la escena de Megan Mullally en el canto-bar, el resto mezcla un buen capítulo de programa de búsqueda de talentos con coreos dignas de un "Bailando por un sueño" vernáculo.

    Se pasean sin demasiado para decir, actores talentosos como Debbie Allen, Kelsey Grammer o una gran estrella de Broadway como Bebe Neuwirth -en este caso, increiblemente sobreactuada- acompañando gentilmente con su prescencia, a los jóvenes talentosos de turno.
    Después de las dos horas de película no queda mucho más que salir tarareando la nueva versión de aquella canción famosa que comenzaba diciendo "Baby, look at me, and tell me what you see...."

    Y qué se ve? Un musical adocenado, pero que sin embargo, entretiene.
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  • Número 9
    Número 9
    Revoleando Butacas
    Nuevos seres salvando el planeta... y más más más de lo mismo

    No pasan muchos minutos de "9 / Númeor 9" cuando ya uno sabe con certeza qué es lo que está viendo e ineludiblemente adónde nos llevará la trama.
    Una vez terminada la película, lo peor que puede decirse es que se cumplieron todas las sospechas... y la historia no nos sorprendió en lo más mínimo.

    La historia de "9" transcurre en un futuro próximo y desarrolla una historia conocida: máquinas que se han alzado contra la raza humana y han logrado hacerla desaparecer. El mundo está próximo a su destrucción, reina una especie de caos y apocalipsis y sólo un grupo de pequeños seres intentará salvar lo poco que queda en el planeta.

    El guión extremadamente endeble, parte de un cortometraje nominado al Oscar y se va alargando para llegar al largometraje. El problema principal es que las situaciones se van anexando a la historia sin una organicidad que haga a una trama que pueda tener un seguimiento y desarrollo, lo que indudablemente atentará contra la platea infantil, que puede quedar perdida en el intento de seguir las aventuras del personaje principal. Una línea argumental poco amigable y complicada de seguir para los más chicos y demasiado obvia para que pueda cautivar al público más adulto, quien queda relegado a hilvanar el collage de situaciones "intercaladas" entre un primer planteo inicial de la historia y un obvio, demasiado obvio, final. Y alguno de los fanáticos del cine de ciencia-ficción podrán disfrutar un poco más por algunos guiños que la película tiene reservados para los amantes del género.

    Si bien la estética de este film de animación es impecable y totalmente compatible con el universo Burton y todos sus tipicos elementos recurrentes (la aceptación del diferente, el científico creador y todas sus criaturas, la visión apocalíptica del futuro en un mundo gobernado por las máquinas) en esta nueva producción se lo ve alejado de la excelencia de "El Extraño Mundo de Jack" y sólo ofrece algunas cuántas bellas imágenes pero no mucho más que eso.
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  • Loco corazón
    Loco corazón
    Revoleando Butacas
    Corazón con agujeritos

    La historia que se despliega en "Crazy Heart" no es para nada original, ya lo sabemos desde el inicio. Todo por el contrario, hay un hilo argumental que parece haber sido desarrollado en el cine en reiteradas ocasiones y ya lo hemos visto contado de una u otra manera.
    En este caso se trata de la historia de Bad Blake, un cantante country veterano y alcohólico, que comienza a ver una oportunidad de emerger nuevamente en un mercado difícil conjuntamente con cambios en su vida afectiva donde aparecen también nuevas oportunidades y un nuevo amor.

    Transita básicamente con algunos lugares comunes en tomas como: la adicción al alcohol, la rehabilitación, las oportunidades de redefinir la vida de cada uno, la dificultad en volver a posicionarse en una carrera que ha abandonado y el complejo regreso a retomar el vínculo con historias afectivas anteriores -de las que incluso tiene un hijo que abandonó a los 4 años con el que intenta volver a conectarse.
    Es por eso que a uno le queda la sensación de ver como una reedición de la película que el año pasado rescató a Mickey Rourke de sus cenizas, el aburrido tropiezo de "El luchador - The wrestler" de un cineasta interesante como Darren Aronofsky.

    Sin embargo, "Crazy Heart" gana ampliamente en la comparación, porque si bien el argumento no tiene ni sorpresas ni diálogos brillantes ni situaciones nuevas, si tiene en su haber dos excelentes actuaciones.
    Por un lado Jeff Bridges le imprime al personaje principal todos los condimentos para que sea creíble en todo momento, con todos sus altibajos y sus contradicciones, un papel que efectivamente ha sido escrito a su medida y ha rendido sus frutos cosechando un Oscar -que supongo premia también en general a su carrera-.


    A este corazón solitario, se le cruza en su camino una periodista llamada Jean (interpretada magnéticamente por Maggie Gyllenhaal) y ambos comenzarán a darse una oportunidad para volver a apostar el amor y sobre todo será importante el vínculo entre Bad Blake y el hijo de Jean.

    Aderezada con un puñado de canciones de música country, incluida la ganadora del reciente Oscar "The Weary Kind", lo que más soprende es la sencillez conque esta historia de amor de corazones lastimados se va desarrollando y que logra ganar en credibilidad gracias a la actuación de Bridges, pero sobre todo por el brillante trabajo de Gyllenhaal en un papel con muchos más matices y en el que no es fácil sobresalir dado que el centro de la película es justamente el papel protagónico masculino.

    Pero apenas aparece en pantalla, Maggie Gyllenhaal contagia una paz arrolladora, penetra los diálogos con una mirada profunda y una sonrisa que enamora al instante al veterano Jeff e hipnotiza en cada una de las apariciones. Los acompaña Robert Duvall en un pequeño papel y Colin Farrell como el cantante country que ahora es una gran estrella y que fuera "discípulo" oportunamente del mítico Bad Blake.

    Scott Cooper en su opera prima logra construir una película con un sesgo típicamente independiente y de historia de bajo presupuesto, sin demasiados elementos sobresalientes, pero si con muchas sutilezas sumadas a una pareja protagónica que brinda dos actuaciones profundas y creíbles, logrando una atracción particular entre ellos y con el espectador.
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  • Alicia en el país de las maravillas
    Burton y su propio atravesamiento del espejo

    En una de las películas más esperadas del año y con la producción de Walt Disney Pictures, Burton se arriesga esta vez a construir una versión de "Alicia en el país de las Maravillas" opuesta a la versión de animación que tuvo el mismo estudio y completamente alejada del original de Lewis Caroll.
    Tal como la imagina Burton, Alicia tiene 19 años y está a punto de ser casada por conveniencia con un desagradable lord, bajo la anuencia de su madre viuda y obviamente por motivos económicos y para seguir manteniéndose dentro de una clase social privilegiada.

    Como forma de "evasión", Alicia cae dentro del famoso pozo y vuelve a su País de las Maravillas, un lugar onírico al que regresa con frecuencia desde muy pequeña -e incluso como lugar de referencia a las conversaciones con su padre-. En esta ocasión, Burton propone como aventura, el objetivo de dar muerte al monstruo Jabberwocky, destronar a la Reina Roja y reinstaurar el destituido gobierno bondadoso de la Reina Blanca.

    En ese mundo "del otro lado", Alicia se encontrará con los personajes más famosos del mundo de Caroll: el Conejo Blanco, el Sombrerero Loco, la Reina Roja y la Reina Blanca. el gato de Chesire -magistralmente diseñado en esta versión de Burton-, la Oruga Azul que no para de fumar y hacer figuras de humo (qué fuma?) y los particulares gemelos Tweedledee y Tweedledum.

    El despliegue visual con que Burton ilustra este mundo 3D es realmente maravilloso y asombra fuertemente en la mayoría de las ocasiones. Hace un aprovechamiento máximo de toda la tecnología disponible para los tiempos que corren y nos pasea en este mundo de ensueño y todas estas criaturas que alguna vez habitaron nuestra infancia, hoy invaden la pantalla con magnífico realismo.

    No solamente el abanico visual es interesante en el film de Burton sino que las actuaciones son otro punto saliente en "Alice in Wonderland". La excelente decisión de que una desconocida Mia Wasikowska se cargue la película en sus hombros, logrando todas las complejas emociones por las que atraviesa Alicia a lo largo del film, es sin duda una carta indudablemente ganadora.
    Una desaforada Helena Bonham-Carter -que por un juego visual se presenta desproporcionada y hace que sus ojazos resalten en la pantalla- logra crear un personaje tan siniestro y embriagado de poder como patético y divertido, en un ritmo de comedia que a Bonham-Carter le sienta muy bien.
    El Sombrerero Loco de Johnny Depp quizás delega parte de su locura a detalles de vestuario y maquillaje, perdiendo un poco del romanticismo que tenía el ideado por el mismo Caroll. Por momentos parece desentonar con sus compañeros virtuales (el Lirón y la Liebre) con los que la interacción en algunos tramos no se hace tan creíble y muestra a un Depp demasiado preocupado por una locura impostada.
    Y hay sin dudas un problema en la marcación de la actuación de Anne Hathaway como la Reina Blanca donde no se termina de definir si Hathaway sobreactúa permanentemente su personaje -quedando completamente desatinada con el tono general del film- o si Burton pidió que construyese una reina tan naturalista y delicada como un guiño y en contraposición al resto de los personajes.

    Más allá de las pequeñas apreciaciones, el resto del film es una invitación a un viaje al más profundo mundo de los sueños, adornado por algunas convenciones de la trama, pero que rescata en definitiva la capacidad de Burton para crear universos de fantasía y transportarnos a ellos para que vivamos una aventura más entre sus irreverentes criaturas.
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  • Desde mi cielo
    Desde mi cielo
    Revoleando Butacas
    Peter Jackson nos transporta a un cielo muy new age

    Susie (Saoirse Ronan, nominada al Oscar por "Expiación, deseo y pecado") es una chica de 14 años que ha sido brutalmente asesinada.

    La totalidad del film es contado a través de su voz, de sus ojos, de sus vivencias y de su espíritu. En su tránsito hacia su cielo, ella es un alma que todavía no ha partido y puede ver a todos los miembros de su familia intentando superar el trauma de su muerte. Una familia que entre todo este dolor, tratará de encontrar la verdad sobre la identidad de su asesino.
    Y lo narrará todo, justamente, desde su cielo.

    Peter Jackson, después de haber dirigido la impresionante saga y trilogía de "El señor de los anillos" y la superproducción que significó una nueva remake de "King Kong" apuesta ahora a un drama familiar, mucho más cercano a una de sus primeras películas, la excelente "Criaturas Celestiales" en donde Kate Winslet daba sus primeros pasos (sobre el brutal asesinato que cometían dos adolescentes a los padres de una de ellas).

    Lamentablemente, Jackson, en este caso, no logra despegarse del nuevo rótulo de director de superproducciones y abusa en "Desde mi cielo" de las escenas donde la protagonista vive en su mundo onírico y de fantasía.
    Sin duda las escenas del cielo tienen una belleza visual notable, pero fragmentan demasiado el relato de esta familia que desea recomponerse y encontrar justicia, entrecortando la tensión que genera la búsqueda de la verdad en la historia.
    El punto fuerte son las actuaciones de todo el elenco en general, compactas y sin fisuras: Rachel Weisz y Mark Walberg como los padres y Saoirse Ronan en el protagónico logran trabajos intensos e interesantes, pero en particular Susan Sarandon como la abuela de la protagonista, deslumbra cada vez que aparece en la pantalla con un trabajo pequeño pero lleno de matices.
    Stanley Tucci dota al vecino de la familia, con un registro totalmente diferente al de sus actuaciones como comediante ("Big Night" o como el marido de Meryl Streep en "Julie & Julia") y logra una actuación destacable que le ha valido una nominación al Oscar como mejor actor de reparto.



    Navegando entre el drama de una familia devastada por una muerte violenta y prematura -que es el vehículo para tratar temas fuertes como la pedofilia y los abusos de menores- y el relato fantástico de un espíritu inocente tratando de encontrar su propio lugar en el más allá, la película no logra finalmente afirmarse en ninguno de los dos terrenos.
    Las imágenes estéticamente bellas que ilustran la vida en el más allá de este espíritu que se resiste a partir se contraponen con la violencia de un asesinato que termina resolviéndose de una manera sumamente absurda, completamente alejada del tono que se venía imprimiendo al relato.
    De todos modos, interesante, "Desde mi cielo" no es de lo más alto en la filmografía de Jackson aunque tiene valores suficientes como para no pasar desapercibida entre los estrenos de la semana.
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  • Preciosa
    Preciosa
    Revoleando Butacas
    Una preciosa joya del cine independiente

    Cada tanto, cada vez más esporádicamente, aparece una de estas películas que nos dejan sin aliento.
    Sin efectos especiales, sin grandes estrellas en pantalla, sin siquiera un guión completamente innovador, pero narrada con tanta franqueza y reflejando la realidad con un cristal tan claro, que no hay forma de poder recorrer "Precious" sin tener un nudo en la garganta y el pecho oprimido.

    Claireece Precious Jones es negra, hiperobesa, casi analfabeta, a sus 16 años ya está embarazada por segunda vez y está punto de ser expulsada de su colegio, donde es absolutamente discriminada por profesores y compañeros de clase.
    Como dato adicional, el padre de sus hijos es su propio padre, quien ha abusado de ella desde que tiene uso de razón.
    Vive en Harlem, sola con su madre violenta y descalificadora -su padre está completamente ausente- y Precious es más su sirvienta que su hija, en una relación de sometimiento y violencia mostrada con una crudeza singular y destilando una violencia que shockea.

    Y cuando parezca que ya todos los datos de Precious han sido mostrados, que el infierno en el que vive no puede ser peor, el guión comienza a desplegar datos de su primer hijo y de otros integrantes de su familia.
    Si creemos que en este punto, nuestra "heroína" ya ha pasado por todo, estaremos nuevamente equivocados, el destino tiene más malas noticias para Precious...

    Sin embargo, a esta altura de las circunstancias, ella ya ha sido derivada a un centro educativo para casos especiales en donde se vincula con personas que han llegado a su vida para ayudarla a transitar un camino de redención, para reconstruir su dignidad. Para gestar un cambio.
    En contacto con esta segunda oportunidad de ser madre, ayudada por su profesora (excelente Paula Patton), una trabajadora social y un enfermero, Precious quiere y necesita hacer una diferencia. Comenzar a escribir una nueva historia.


    Si bien todos los elementos del film lo convierten en la gran película independiente del año, las actuaciones de la debutante Gabourey Sidibe -sin experiencia previa en la actuación- como Preciuos y más aún la de Mo'Nique en el rol de su madre (por el cual ha ganado ya el Globo de Oro a la mejor actriz de reparto) son soberbias.
    La fatalidad y la sordidez reinantes en la vida de Precious se interrumpen en algunos momentos con escenas oníricas, en las que ella sueña con ser una estrella, tener un novio apuesto, deseada por los hombres, ser elegante... en las que el director Lee Daniels aprovecha a construir un juego contrastante, arriesgado y creativo y con el que la película sigue ganando en crecimiento.
    Aunque de una dureza no muy fácil de transitar, "Precious" se transforma en una película indispensable, una de las más interesantes y talentosas de este año.
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  • Carne sobre carne
    Carne sobre carne
    Revoleando Butacas
    Fiebre de Coca en el Malba

    ¿Qué puede decirse de Isabel "la Coca" Sarli que no haya sido dicho? Poco y nada.
    Pero sobre este documental de Diego Curubeto que se construye como un homenaje a la obra de la Sarli junto a Armando Bó, puede decirse mucho.
    O mejor dicho, recomendarlo entusiastamente, porque no solamente nos cuenta con lujo de detalles anécdotas de la filmografía de la Soft-porn diva nacional sino que para los que amamos el cine, pinta de cuerpo entero la locura pasional que Armando Bó tenía por el cine, por el espíritu transgresor que animó su cine y por integrarlo a un plano internacional.

    Con escenas borradas, tomas alternativas, fragmentos de trailers de películas de la Coca, versiones dobles que se filmaban para Argentina y para el exterior, podemos disfrutar en este documental de las situaciones más hilarantes y bizarras a las que Bo haya "sometido" a Sarli en busca de un lenguaje cinematográfico distintivo y propio.
    Abordando temas de los que incluso hoy el cine sigue tratando demasiado tangencialmente, veinte o treinta años atrás esta dupla los aborda con total libertad, tratando de burlar a la censura y conquistando mercados impensados en ese momento para el cine nacional.

    Violaciones grupales a la pobre Coca, padre e hijo la comparten en "La mujer de mi padre", hay lesbianismo, drag queens, lucha en el barro, zoofilia, mayordomos gays que han sido perseguidos por la censura. Coca es ninfómana, burrerita, diosa hindú, se exicita con los caballos, se ducha y se baña en cada rinconcito que encuentra... nos regala una catarata de situaciones de lo más "fronterizas" e inolvidables del cine local.


    La censura, la fiebre por conquistar otros mercados, anécdotas de filmación contadas por los mismos protagonistas (es hilarante cuando ella dice que como Bó vio que había tenido tanto suceso "El bebé de Rosemary" entonces se decide a filmar "Embrujada" donde ella queda embarazada al ser violada por el Pombero, diablillo paraguayo) y por los técnicos de sus films, arman un deleite para quien quiera disfrutar de las andanzas de un dúo que supongo, sabía, en ese momento que con su talento -hoy tan kitsch- estaba revolucionando, a su modo, la historia del cine nacional.

    Todo este material de archivo está intercalado con reportajes a la Sarli (dos actuales y uno con ella muy jovencita en la TV australiana) donde lo que impresiona es el tremendo contraste entre la insaciable fogosa ninfómana de las películas y la mujer sencilla y tímida que ella es en la vida real, aunque todos los comentarios coinciden en que es una mujer de carácter fuertes y de armas tomar.
    Las anécdotas de filmación contadas de su propia boca son sencillamente deliciosas y nos transportan a la quimera de hacer cine contra todos los pronósticos. La Coca doblada al portugúes, al inglés, subtitulada en chino (o japonés?), la calle Lavalle atestada de gente ante cada uno de sus estrenos -y ella custodiada por policías para poder salir de la sala-, la lucha de Bó contra la censura, de su amor por el cine y de su pasión por el hombre que la amó como mujer y que la hizo una mega-star. Y como bonus track, nos pasea por la lolas más bañadas, frotadas y "amasadas" del mundo entero en la pantalla grande.
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  • Enseñanza de vida
    Enseñanza de vida
    Revoleando Butacas
    Educando a Carey

    Una jóven de 16 años (Carey Mulligan), vive en los suburbios londinenses dentro de los lineamientos de una familia tradicional y algo rígida. Casi accidentalmente conoce al Sr. Brit (Peter Sarsgaard) quien, a pesar de la notable diferencia de edad, comenzará a seducirla con cenas elegantes, clubs y viajes -incluido una visita a Paris, con su grupo de amigos-. Obviamente Jenny dudará en su firme objetivo de ingresar a Oxford o si dejarse llevar por esta nueva vida que descubre de la mano de su enigmático enamorado.

    Lone Scherfig, la directora de "Italiano para principiantes" logra una exacta pintura de época ayudándose de rubros técnicos de muchísima calidad (vestuario, fotografía, banda de sonido) y un guión del talentoso Nick Hornby ("Un gran chico" "Alta fidelidad") donde se resalta de una forma sutil, la importancia en sostener ciertos valores que diferenciaban las clases sociales del Londres de los '60.

    Pero la figura excluyente y absoluta es Carey Mulligan, que maneja con enorme talento un papel protagónico para nada fácil, con múltiples aristas.
    Desde la adolescente sobresaliente en su estudio, alumna modelo en el colegio, pasando por la explosión adolescente de lo nuevo y un despliegue de seducción hasta transformarse casi en una lolita parisina.

    El resto del reparto acompaña sobresalientemente en papeles pequeños pero interesantes como los de Emma Thompson (la directora del colegio), Olivia Williams (brillante en la profesora que aconseja y acompaña a Jenny en esta transformación de niña a mujer, de abrirse a estas nuevas experiencias), Alfred Molina como su padre y Rosemund Pike como la amiga compinche que Jenny encuentra en su "nuevo mundo". El otro rol protagónico está a cargo de Peter Sarsgaard ("Plan de Vuelo", "Kinsey", "Soldado Anónimo") quien acierta en rodear a su personaje con el halo de enigma que necesita el desarrollo de la trama, pero que no logra transmitir la pasión a la que se entrega mostrándolo algo distante en escenas claves del film.

    Sin duda gracias a todo este elenco, "Enseñanza de Vida" logra conformar una historia diferente de la típica coming-of-age-movie americana, donde la transformación de la protagonista va mucho más allá de un simple romance sino la complicada elección ante todo un nuevo mundo que se abre ante sus ojos.
    Y como plus, las tomas de París están deliciosas!
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  • Nine
    Nine
    Revoleando Butacas
    Nine: lo más atractivo es el afiche...

    El director de "Chicago", Rob Marshall, vuelve a adaptar otro musical a la pantalla. "Nine", musical conocido en Broadway y basado en la película "8 y medio" de Federico Fellini, a diferencia de otros musicales, no tiene ni canciones pegadizas ni grandes cuadros donde desplegar vistosas coreografías o grandes escenografías.
    Sin embargo, hay algo de "Nine" que es interesante, sobre la vida un director de cine tratando de reflotar su carrera mientras intenta estabilizarse también en su vida emocional.

    Pero definitivamente Marshall desacierta que desacierta en más de un sentido. En cuanto a la puesta, plantea a Guido Contini, este director italiano viviendo en Italia, pero hablando inglés con una molesta e impostada tonada italia al mejor estilo cocoliche. Además, se desaprovecha enormemente la posibilidad que da el cine de "airear" la historia, sometiéndola a una misma locación para los cuadros musicales, resaltando su teatralidad.
    Intercalados con estos cuadros musicales se van mostrando fragmentos de la vida de Contini, atormentado ante la falta de ideas para su próxima película mientras lo visitan en cuerpo o en alma las mujeres que lo han marcado durante su vida.


    Desfilan entonces, unidas por una trama sumamente deshilachada que no logra darles cohesión, su mujer (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su madre (Sophia Loren), una entrevistadora de una revista americana (Kate Hudson), una prostituta que marcó su infancia (Ferguie, algo lejos de la matrona de Amarcord), su musa inspiradora, Claudia -quizás un homenaje a lo que fue Anita Ekberg para Fellini en un cuadro musical al borde de una fuente que hace recordar a "La Dolce Vita" (musa a cargo de Nicole Kidman) y la diseñadora de vestuario de sus films (Judi Dench).

    Cada una de ellas por separado tendrán la posibilidad de cantar y "bailar" como en todo musical que se precie de tal. Sólo logran brillar Marion Cotillard y Penélope Cruz (extremadamente sensual con una cámara que parece secucida por sus embrujos en el cuadro musical más logrado del film) y acompaña Judi Dench en un cuadro homenaje al Folies Berger muy pintoresco aunque absolutamente anti-funcional a la trama y totalmentre prescindible.
    Nicole Kidman sigue absolutamente tan gélida como siempre y el mayor desacierto del elenco esel protagónico de Daniel Day-Lewis a quien no se le cree ni cuando canta ni cuando intenta bailar, pero sorprendentemente tampoco logra darle carnadura a las partes dramáticas que juega entre cuadro y cuadro musical.

    La conjunción de un elenco de estrellas de este calibre y el oficio que había demostrado Marshall para el musical, hacían esperar de "Nine" una adaptación a la pantalla, cuanto menos, interesante. Sólo logra algunos destellos (las escenas de la niñez de Guido, el diseño de arte de los cuadros musicales de Loren y Dench, la sensualidad irrefrenable de Penélope Cruz y el talento de Cotillard en una canción emocionante) y nos deja el sabor amargo que a la entrada del cine, el afiche, fue lo más atractivo de todo.
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  • 5 días sin Nora
    5 días sin Nora
    Revoleando Butacas
    El silencio de Nora

    Hay películas que logran enamorarlo a uno desde los primeros minutos. Y "Cinco días sin Nora" es evidentemente una de ella.

    Una vez vista, me explico perfectamente porque en el Festival de Mar del Plata no solamente se llevó el Premio más importante, sino también porqué fue la única película que agotaba las entradas muchas horas antes de que comenzara la función. Y por suerte esta joyita llega a los cines, renovando los aires de una cartelera con tanto tanque hollywoodense, con mucha producción pero no con tanta calidad.

    Esta película mejicana, enamora al público, a la crítica y al Jurado de los Festivales por igual, porque trata sencillamente de temas universales, sin grandilocuencias ni recursos impostados. Va directo al corazón.

    La historia, es simple: Nora, después de 14 intentos de suicidio, logra su cometido dejando además un minucioso plan para que José, su ex-esposo, siga con rigor tode el proceso de su velatorio. No es un detalle menor el hecho de que Nora es judía y decide suicidarse en plena festividad de Pesaj, razón por la cual no solamente habrá que esperar que venga su hijo para enterrarla sino que habrá que dejar pasar las festividades. Y se complicará aún más si quieren hacerlo como marca el rito judío, cuando los rabinos se enteren de que no ha sido muerte natural...

    Como adicional, una foto olvidada debajo de la cama -intencionalmente?- le hará descubrir a su ex-marido un secreto que mueve sentimientos muy profundos, aún después de tantos años de separación.

    Lo que cautiva inmediatamente es la sencillez con la que está contada la historia. La facilidad con la que logra incorporar temas como la religión, el amor, la familia, los vínculos entre padres e hijos, la muerte y tantos otros, es el valor agregado de este guión delicioso que construye la directora Mariana Chenillo, el que está permanentemente atravesado por una alta dosis de humor negro, que alcanza momentos de comedia muy inteligentes y notables.

    Todo se potencia por un brillante tour-de-force actoral de Fernando Luján -José, el protagonista excluyente de esta historia-. Un personaje totalmente cínico, cascarrabias, lo que hoy se diría "un políticamente incorrecto" a todo nivel (come pizza en pleno Pesaj y se la convida al rabino o para sacarse al cadáver de su mujer de encima no escatimará ningún tipo de esfuerzos y sostiene desde su más fina ironía: "Pero por favor, Dios no existe!" en su charla con el ayudante del rabino).
    Y Fernando Luján le saca el mayor de los provechos: logra momentos sutiles, emotivos, nos transmite una diversidad de matices tan sólo a veces con su mirada y se apodera de cada línea de diálogo con una naturalidad que se festeja, al igual que el resto del homogéneo elenco.

    Sobre todo en su segunda mitad, la película logra abandonar un poco el tono de comedia y anclar más profundamente en esa historia de amor y desamor que unió con tanta fuerza a estos dos seres que aún separados no han logrado olvidarse nunca y es ahí cuando la historia gana en fuerza y en interés, demostrando que Chenillo pudo abordar esta pequeña gran historia no solamente desde un costado de comedia sino también fluir en una historia tan sencilla como entrañable.

    Son de esas películas que siguen latiendo en uno, mucho, pero mucho tiempo más después de terminada la historia. De lo mejor del año, sin lugar a dudas
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  • Amor sin escalas
    Amor sin escalas
    Revoleando Butacas
    Clooney: con millones de millas, pero esperando conexión

    George Clooney es Ryan, un ejecutivo con un trabajo algo particular: despide a aquellos cuyos puestos ya no son necesarios cuando hay reestructuraciones en las empresas.

    Su función lo llevará a viajar a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos. Su vida es fundamentalmente su trabajo, sus viajes en avión -le falta poco para acumular 10 millones de millas, objetivo que sólo 6 personas han logrado-, su casa es cada cuarto de hotel que visita... es el prototipo del solitario que no ha echado raíces.
    Complementa su desagradable función con charlas de coaching empresarial donde aborda fundamentalmente el tema de los apegos y desapegos tanto a lo material como a lo vincular, logrando un éxito y un reconocimiento en lo que hace.

    Opuestamente a lo que trata en sus charlas, ni sueña con formar una familia ni se preocupa del vínculo con sus hermanas. El compromiso afectivo no es una de sus prioridades... hasta que en su vida aparecen casi en forma conjunta, dos personajes que lo harán reflexionar y que pueden impulsarlo a un cambio en su escala de valores tan rígida.

    La primera, otra pasajera frecuente que se cruzará en alguno de sus vuelos y entablará una relación amorosa con él (Vera Farmiga). Por otro lado, una joven graduada que entra a la empresa (Anna Kendrick, una revelación) y tratará de imponer nuevos métodos de despido del personal, más virtuales, para bajar costos y evitar los viajes aéreos de ciudad en ciudad. Este nuevo método -en caso de prosperar- impondría un cambio total en la metodología de trabajo y en la vida de Ryan.

    Con referencias explícitas a "Amélie" -por un gag que toma de esa película- y otras implícitas a otro gran film francés, "Recursos Humanos" de L. Cantet, "Amor sin escalas" logra combinar un buen ritmo de comedia, agregando toques leves de comedia romántica y desde ese mismo lugar abordar un abanico de temas vinculados con las relaciones laborales, sobre lo dificil o lo sencillo de dar giros en nuestra vida y de la complejidad en las relaciones humanas y de pareja.

    Jason Reitman, el director de "Juno" logra en esta nueva película un film menos independiente, más mainstream, pero con un guión sólido y convincente, con un interesante trabajo de los tres personajes principales. Y sorprende el excelente manejo en el guión de los temas relacionados con la frustración, el enojo, la angustia, las diversas reacciones de aquellos que son despedidos y que a cierta altura de su vida tienen que abordar una propuesta de cambio radical en sus vidas.


    George Clooney nuevamente aporta carisma, simpatía y todo su atractivo, a un personaje que por momentos es duro, intolerante, un tipo al que parece no importarle absolutamente nada del otro, enfrascado en su propio mundo, carente de compromisos. Con 6 nominaciones al Globo de Oro "Amor sin escalas" se presenta entonces como una interesante propuesta para tocar temas profundos con un agradable tono de comedia, sin perder inteligencia y con un guión que nos deja varias situaciones para la reflexión.
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  • La joven Victoria
    La joven Victoria
    Revoleando Butacas
    Victoria se escapó de Hallmark Channel

    Cuando vi "Elizabeth" con Cate Blanchett, tanto la interpretación como las intrigas palaciegas presentadas en una puesta diferente y original, me dejaron sin aliento. El modo en que la historia estaba contada y la fuerza impresionante de Blanchett en su composición la hicieron tan inolvidable como otras reinas catacterizadas magistralmente por Judi Dench ("Shakespeare Apasionado" y "Mrs. Brown") o Helen Mirren ("La reina").

    Cualquier productor/director que encare un nuevo proyecto de este estilo, tiene que contar una anécdota de palacio tan interesante que derribe lo ya fuera contado en tantas oportunidades para entregarnos un producto interesante u original.



    Lamentablemente no es el caso de "La Joven Victoria", una película sencilla, muy correctamente filmada, con un estupendo trabajo de vestuario y escenografía pero que carece totalmente de fuerza al relatar este episodio donde con sólo 17 años, Victoria, le sucede en la línea del trono a su tío William que está a punto de fallecer y su madre intentará por todos los medios de disuadirla para que no acceda al trono.

    El director canadiense Jean-Marc Vallée no profundiza en ninguna anécdota que logre mayor interés que el de pintar un retazo de la historia británica de manera sumamente tradicional (incluye narración en off y sobre el principio y el fin de la película nos informa mediante "carteles" lo que fue sucediendo -¡odio eso! el cine debiera intentar narrar, no poner carteles para explicar lo que pasa!).

    Emily Blunt, nonimada al Globo de Oro por su rol de Victoria, afirma que se maneja mucho mejor en el terreno de la comedia como en "El diablo viste a la moda" "Sunshine Cleaning" o "The Jane Austin book club" y entrega una actuación algo monocorde, falta de gracia, sólo iluminada en algunos momentos románticos pero muy poco creíble en aquellos donde debe imponer su rebeldía y reflejar las contradicciones propias del momento y del lugar que estaba ocupando.
    Hacen buena pareja con Rupert Friend (de "El niño con piyama a rayas" y "Orgullo y Prejuicio") y en el elenco, han quedado relegados a dos papeles secundarios sin demasiado lucimiento particular dos grandes actores como Miranda Richardson y Jim Broadbent.

    Conservando un estilo más típico de película de Hallmark Channel, "La Joven Victoria" apunta más a presentarse como un producto con impronta televisiva que cinematográfica.
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  • Enamorándome de mi ex
    Enamorándome de mi ex
    Revoleando Butacas
    Donde hubo fuego...

    Nancy Myers tiene en su haber comedias como "Lo que ellas quieren" con Mel Gibson y Helen Hunt, "Alguien tiene que ceder" con Jack Nicholson y Diane Keaton o "El Descanso" con Cameron Diaz, Kate Winslet y Jude Law. Es decir, tiene bien en claro lo que le gusta al público y sabe mezclar una historia liviana y entretenida más el "gancho" de contar con estrellas hollywoodenses.

    En este caso, la historia es tan simple como en las anteriores. Jane (Meryl Streep) se reencuentra con su ex-marido (Jake, Alec Baldwin) -quien la había abandonado diez años atrás por una mujer mucho más jóven- con motivo de la graduación del hijo de la pareja.
    Coinciden en un hotel de New York y después de una cena regada por mucho alcohol... tratan de reeditar el amor que hubo entre ellos.

    Él, por su parte, parece extrañar la idea de hogar, de familia, de estar junto a sus tres hijos nuevamente -situación que parece que sus hijos también ansían-.
    Y ella, cae rendida ante su seducción, sabiendo que no está del todo bien lo que hace, pero con un dejo inicial de victoria.
    Ambos quieren volver a divertirse, ser uno para el otro la grata compañía que han sido durante tantos años, de los que tienen tantos recuerdos para compartir.... y parece que no será cosa fácil.

    Meryl Streep demuestra una vez más que resiste cualquier papel y ella saca de su galera los cuatro o cinco "trucos" con los que sabe que va a ganarse a la platea.
    Baldwin, por su parte, crece y brilla como comediante, se ríe de si mismo (de su panza y del paso de los años) y se entrega a un guión que le permite soltarse en un terreno donde ha brillado en televisión pero no tanto en el cine.
    Los acompaña Steve Martin -como el arquitecto que mientras le diseña a Jane su cocina soñada tratará de conquistar su corazón-, quien post-cirugía estética (debe haberse tratado con el mismo cirujano que Meg Ryan) tiene como una careta plástica que complica demasiado su gestualidad.

    Aunque sobrevalorada (tiene una nominación al Globo de Oro como mejor película y otra como mejor Guión -donde por ejemplo dejaron de lado a "Up!" de Pixar que tiene un guión perfecto y genial) y con algunos puntos flojos como una excesiva duración y el haber desaprovechado a las cuatro amigas de Meryl que quedan perdidas en el guión a la mitad de la película -y en sus apariciones aparecen diálogos y miradas interesantes del universo femenino-, la carta de triunfo de "Enamorándome de mi ex" es una pareja central con mucha química, situaciones entretenidas y lo oportuno del guión de alimentar por un rato la fantasía de reeditar algún romance que siempre ha quedado en el camino. O porqué no, animarse a alguno nuevo...
    Pero donde hubo fuego....
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  • Mis estrellas y yo
    Mis estrellas y yo
    Revoleando Butacas
    Estrellita(s) mia(s)

    Kad Merad (el protagonista de "Bienvenidos al país de la locura" estrenada recientemente) es ahora Robert, el encargado de limpieza de una agencia de representantes de artistas. Y realizando la limpieza de las oficinas, tendrá la oportunidad de revisar agendas, robar entradas a premières, obtener números de teléfono y otros datos de las estrellas con las que está completamente obsesionado. A punto tal de intrometerse en sus vidas privadas en vez de resolver la suya propia: su mala relación con su hija adolescente y el complicado vínculo con su ex-mujer.

    Estas actrices que son objeto de su obsesión son nada menos que Catherine Deneuve y Emmanuel Bèart, dos megastars en la vida real, que hacen prácticamente de ellas mismas. Se suma, completando el trío, la joven Mélanie Bernier -representando así un abanico de tres generaciones en la actuación-.
    Y cuando las tres se enteren de las cosas que les ha hecho Robert, unirán fuerzas para ejecutar un plan de venganza y ahí se iniciará la comedia de enredos.



    Pero pese a las buenas atuaciones, la extremada liviandad del argumento y el tono general con el que la directora elige contar la historia, la hace parecerse más a una comedia para el horario central de la televisión que a un producto cinematográfico -reconociendo que la gran mayoría de las sitcoms tienen líneas de diálogos sumamente más ingeniosas que las que se escuchan en esta película-.
    Hay situaciones resueltas demasiado ingenuamente, otras prácticamente sin desarrollo, hay gags que no terminan de producir el efecto esperado y superado el planteo incial, la comedia empieza a empantanarse, siempre dejándose ver con una sonrisa, pero sin crecer nunca en interés para el espectador.

    El brillo de Deneuve que ilumina la pantalla en cada escena en la que aparece, la indudable plasticidad de Merad para la comedia y la belleza post-botox de Béart se conjugan para sacar a flote este producto simpático, que de no contarlos en su elenco, hubiese pasado seguramente sin pena ni gloria directamente al DVD.
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  • Hablame de la lluvia
    Hablame de la lluvia
    Revoleando Butacas
    Llueve sobre mojado

    Agatha regresa a su casa natal para ordenar con su hermana las pertenencias de su madre recientemente fallecida. El hijo de su ama de llaves argelina, en combinación con un director de documentales en decadencia, le proponen filmar un documental sobre ella misma, enfocado concretamente en su actual voluntad de ejercer un fuerte activismo político dentro del movimiento feminista.

    Esta idea, en apariencia simple, le sirve nuevamente a Jàoui (la directora de "El gusto de los otros" y de la notable "Como una imágen") para volver a tocar temas relativos a la clase media-alta francesa -o a los problemas de clases en general- y en este caso profundizará particularmente en las relaciones familiares teñidas por el regreso al hogar, al lugar de orígen. Agatha vuelve a su casa familiar tras un camino recorrido, regresa al pueblo del que se distancia desde diversas diferencias, tanto sociales como culturales.

    Y como es ya el estilo elegido por esta directora francesa, con pocas líneas de diálogo, ya los personajes quedan presentados con certeza, destripados y desnudos para que el espectador se encariñe con ellos fácilmente. Y en más de una oportunidad se sienta identificado.

    Todo esto, Jàoui lo realiza con una sutileza y una inteligencia que a veces no es fácil encontrar en el terreno de la comedia. Y su mayor mérito es que elige un tono totalmente carente de subrayados o trazos gruesos. Expone a sus personajes sin juzgarlos y se permite mezclar en ese juego, los típicos problemas de competencia entre las hermanas, con la crisis de pareja, las diferencias entre nativos e inmigrantes, las herencias familiares...

    Realmente es un placer volver a encontrarse con un cine inteligente, reflexivo sin perder por eso de vista el entretenimiento, sin autoimpostarse para hablar de algunos temas. El elenco, con deliciosos trabajos de la misma Jaoui y del notable Jean-Pierre Bacri, completan estre estreno de la semana totalmente disfrutable.
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  • Planeta 51
    Planeta 51
    Revoleando Butacas
    Houston, los guionistas estamos en problemas....

    El Capitán Charles "Chuck" Baker, astronauta de la NASA, aterriza en Planet 51 pensando que ha sido el primero en llegar. Para su sorpresa, descubre que está habitado por unas personas verdes con antenas, que viven en un mundo impresionantemente similar a los Estados Unidos más candidos, los de los años 50. Con la ayuda de un simpático adolescente y otros habitantes, Chuck intentará esquivar al ejército antialienígena local y volver sano y salvo a su nave espacial.

    La primer idea que plantea "Planet 51" es sumamente ingeniosa: el hecho de que el astronauta/humano sea el "Alien" del que habla todo el mundo... Si se hubiese explotado esta idea de habitantes verdes (que serían "aliens" para nosotros) vs. humanos (que serían "aliens" para ellos), la película hubiese rendido más frutos y se hubiese generado una mayor empatía con el público infantil, virándola más al tono de la comedia.

    Pero evidentemente los guionistas apenas tomaron algunos apuntes sobre esa idea inicial (la llegada del astronauta al planeta da lugar a la escena más festejada de toda la película y los diálogos donde los extraterrestres hablan del "Alien" tienen mucho ingenio) para luego volcarse más a una típica película de cazadores y cazados, persecuciones y mucha más acción que comedia.

    Si bien rinde en forma permanente un homenaje a las grandes películas del género sobre extraterrestres -haciendo mención a clásicos de la década del 50-, los chicos quedan totalmente afuera de ese juego autorreferencial al género fantástico. Visualmente es efectiva, pero en el campo del guión se extrañan las ocurrencias de otras películas como "Wall E" "Monsters Vs. Aliens" y "Marcianos al ataque" que sacaron mucho mejor provecho del tema.
    A años luz de los guiones frescos y llenos de creatividad de Pixar o inclusive de algunas de las historias de Dreamworks, "Planet 51" se va sosteniendo en su duración pero sin terminar de atraparnos en ningún momento, ni a chicos ni a grandes.
    Y lo que la demora notoriamente es su "cuento" de aceptación de las diferencias y del riesgo de verse invadidos por extraños y sobre todo, que sólo la NASA y Estados Unidos tengan siempre buenas intenciones, no sólo para nuestro mundo sino para la galaxia entera. Ufa!
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  • 500 días con ella
    500 días con ella
    Revoleando Butacas
    Cuando Tom conoció a Summer...

    "Esta es una historia de "chico conoce chica" pero no es una historia de amor" arranca diciéndonos el narrador de "(500) días con ella".

    ¿Hay algo nuevo en esta comedia romántica que no haya sido contado anteriormente?: Poco.
    Entonces: ¿porqué volver sobre un tema tantas veces contado?.

    Porque los guionistas de la comedia de Marc Webb, logran contar el proceso que vive una pareja durante sus 500 días de relación de forma sumamente ingeniosa, jugando con el tiempo -yendo hacia adelante y hacia atrás, sumando pequeños detalles en la historia- y nutriéndola con muy buenos diálogos. Es así como iremos conociendo sin cronología, lo que sucedió en la vida de Tom y Summer, a partir de que se conocieron y él quedó flechado, perdidamente enamorado de su mujer ideal.

    Sabemos ya desde el mismo título que los 500 días narran el inicio, pero también el fin de la pareja. Lo interesante no es llegar al final sino disfrutar de las anécdotas que nutren el devenir de la historia y los diferentes puntos de vista de los protagonistas. Así, con un guión entretenido y creativo, logran demostrar que siempre hay una nueva manera de contar una historia ya contada, tratando por todos los medios de esquivar los lugares comunes.

    La química entre los jóvenes protagonistas traspasa la pantalla y es sin dudas, una de las fórmulas para que la comedia funcione. Y los roles secundarios, tanto en los amigos de Tom como en su hermana, dan el marco adecuado para que el tono más divertido de la comedia, despliegue todos sus elementos.
    El enamoramiento, el zambullirse y entregarse a una nueva relación, los encuentros y desencuentros, las diferencias entre lo ideal y la realidad, las decepciones. Una comedia que sin pretender ser profunda, logra hablar con suma naturalidad de todo eso.

    Una película sencilla, pero tierna y fresca, haciendo cómplice al espectador en todo momento y con referencias a grandes "hitos" de la comedia romántica, finalmente nos regala un cierre, en el que dan ganas de averiguar que será de la vida de Tom, una vez que Summer ya no esté en su camino.
    "-¿Que pasó? ¿Porqué no funcionaron?" le pregunta Tom a Summer sobre una relación anterior.
    Summer será tan simple como directa "- Lo que sucede siempre. La vida."
    Y si... la vida, con todo lo que ello implica.
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  • Los amantes
    Los amantes
    Revoleando Butacas
    Joaquin... entre la rubia y la morocha, qué dilema!

    No hay absolutamente nada nuevo bajo el sol en "Dos Amantes" un film de triángulo amoroso, que James Gray supo conducir con mano bastante segura, pero no hay mucho más que eso. Gran sorpresa teniendo en cuenta que formó parte de la Competencia Oficial de Cannes (quééééeééé?).

    Phoenix vive con sus padres en Brooklyn: primer situación absolutamente inconcebible que no resiste guión alguno. No sólo porque vive con sus padres, sino porque su madre (Isabella Rosellini) lo sigue tratando como un adolescente, metiéndose en sus cosas: solamente falta que le lleve el desayuno a la cama y lo bañe con esponja y patito de goma.

    Saltando esto, que ya es bastante difícil de pasar por alto a nivel guión, el muchacho se debate entre la hija de una familia judía amiga de sus padres a quien le quieren presentar a toda costa y la vecinita de enfrente que lo tiene loco de amor.

    Para ir matando el tiempo, se pone de novio con la chica de buena familia (más por un directo "avance" de ella que por su propia voluntad), pero no conforme con esto, no logra sacarse de su cabeza a Gwyneth Paltrow, su vecina, que lo vuelve loco, histeriqueo mediante.
    Será primeramente su amigo, y ahí se enterará de las penurias de la rubia que sale con un hombre casado. Y como todo hombre casado -y como todo cliché de hombre casado-: la tiene penando a la pobrecita, prometiéndole que alguna vez dejará a su mujer para hacer una vida con ella.

    Entre estas dos aguas, estos dos amores, le toca navegar a Joaquín Phoenix, quien lamentablemente, lo transmite desapasionadamente. Está tan conflictuado que no logra imprimirle a ninguna de las dos relaciones una fuerza que se transmita en la película. Algún que otro beso le imprime un poco de acción a una historia de amor completamente desangelada.

    Sólo se rescatan algunos momentos interesantes a nivel de actuación (Gwyneth igual como actriz sigue siendo una rubia despampanante y nada más ni nada menos que eso...), una imágenes hermosas de Brooklyn y New York de noche y sobre todo, tiene dos escenas en la terraza del edificio donde Paltrow y Phoenix se encuentran furtivamente, que están particularmente bellas, muy por fuera de la mediocridad general del resto de la película.
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  • Camino a la redención
    Camino a la redención
    Revoleando Butacas
    Arriaga y sus figuritas repetidas

    Seguramente muchos conocerán a Guillermo Arriaga como guionista de las películas del mexicano Iñárritu. Es una lástima que se haya repetido a sí mismo y se haya esquematizado en "trípticos" de historias que se cruzan.

    Desplegó su talento avasallante en el guión de "Amores Perros" con un excelente resultado, pero eligió quedarse fijado en repetir un esquema que, en ciertos momentos, le resta dinámica porque la historia sólo parece montada en función a cruzar las historias y lograr algún efecto sorpresa sobre el final.

    Así armó "21 gramos", otro cuento urbano con historias que se cruzan y luego con un registro sumamente similar, "Babel".
    Entonces "Camino a la redención" desde ese lugar, no aporta mucho más.
    Son tres historias que se van contando desordenadas en el tiempo para que el espectador vaya armando un rompecabezas, un juego que ya jugamos en sus guiones anteriores.
    Esta vez, quizás por repetido, es mucho menos efectivo. Quizás porque es hora de que Arriaga se arriesgue a la fuerza de una historia que sí valga la pena narrar linealmente, y no quedarse seducido con el juego de esconder información.
    Lamentablemente, quedamos más ocupados en armar el rompecabezas, en ir entendiendo las partes mezcladas que nos presentan, que en disfrutar el cuento en sí mismo.

    Para esta ocasión Arriaga cuenta con un elenco de lujo, pero que en muchos casos el guión no permite que muestren lo mejor de sí. La historia más efectiva es la de Kim Basinger y Joaquim de Almeida como los amantes que se encuentran en el trailer en medio del desierto.
    Charlize Theron tiene a su cargo la historia más controvertida, y en todo momento parece más preocupada en subrayar su tormento, lo que la hace perder naturalidad. Su historia es la más sombría y de todos modos su actuación es sumamente interesante.
    Completa este tríptico, la historia de los adolescentes, hijos de Basinger y Almeida que viven su romance adolescente y en cierto punto, cuando Arriaga decida darnos muy sobre el final las fichas faltantes de este rompecabezas nos enteraremos de qué forma estas tres historias están intimamente entrelazadas.

    Con situaciones interesantes, de todos modos, la película no termina de encontrar su rumbo quizás porque Arriga se pierde en su esquema de tres historias cruzadas, que debiera soltar y desplegar su escritura en otros tantos sentidos.
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