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Imagen del crítico Julio Marengo
Julio Marengo
  • Cantidad de críticas: 2
  • Promedio: 60%
  • Críticas favorables: 1/2 (50%)
  • Críticas desfavorables: 1/2 (50%)
  • Diferencia absoluta: 11%
  • Inframundo: El despertar
    Una explosiva colección de buenas peleas, tiros y el regreso de la heroína con el corazón roto

    El regular es porque en esta cuarta entrega no pasa nada. Bueno, casi nada en lo que respecta a la historia: no hay en "Inframundo, el despertar" un avance trascendente en el relato de la eterna lucha entre los refinados vampiros y los vulgares hombres lobo, la parte tal vez más jugosa de las primeras películas de la saga.

    Sin embargo, esta ausencia de relato no quita que los fanáticos del género puedan disfrutar de una explosiva colección de peleas y tiros y de una Kate Beckinsale bien ajustada en su catsuit, siempre con dos pistolas de recámara interminable y con los ojos encendidos. Además, un agregado: esta vez la oscura heroína explora su instinto materno y "humano", sobre todo cuando revela que su frialdad no se debe a que no tenga corazón, sino a que lo tiene roto. Sexy.

    Selene (Beckinsale) se despierta luego de 12 años (estuvo congelada en un centro de experimentación oficial, capturada en la era de "la purga" orquestada por el Gobierno para eliminar a licántropos y vampiros). Quien consigue liberarla es su propia hija Eve (India Eisley), concebida en cautiverio gracias a artimañas de la ciencia. El padre de la criatura híbrida es el también híbrido Michael Corvin, quien aparece sólo al principio, aunque hacia el final hará sentir su presencia. Eve y otro personaje nuevo serán los encargados de darle carretel a esta historia que, por lo visto, está lejos de llegar a su fin. Se trata de David, interpretado por Theo James (suspiro de la platea que gusta de los hombres), hijo de una familia de vampiros conservadores, que lucha al lado de Selene.

    Con menos de una hora y media de cine y con tan poca historia develada, dan ganas de quedarse en la sala a ver si en la función siguiente pasa algo al menos recordable. Habrá que esperar.
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  • La chica del dragón tatuado
    Un canto a la justicia por mano propia

    Pocas cosas causan tanta satisfacción como la justicia, y si es por mano propia, mejor aún. Una tan oscura y políticamente incorrecta satisfacción que se hace difícil de revelar sin ser mal visto dentro de las fronteras del mundo civilizado, en el que a veces las hipocresías que respeten las reglas valen más que las sinceridades que las superen.

    En "La chica del dragón tatuado" (basada en el best-seller "Los hombres que no amaban a las mujeres", primera parte de la trilogía "Millennium", de Stieg Larssön) dos investigadores van tras un asesino de mujeres que, como suele ocurrir, es el personaje menos pensado, el más amable y el más hospitalario. Mikael Blomkvist (Craig) es un periodista reconocido por ir a fondo en el arte de destapar ollas, con un perfil más de detective que de escritor. Lisbeth Salander (Mara), una jovencita de 23 años que está desde los 12 bajo custodia del Estado por sus desequilibrios psicológicos, es convocada por Mikael para colaborar con la pesquisa. Ella no tiene nada que perder y acepta investigar sólo los casos que le interesan, sobre todo si hay mujeres involucradas. Él ya lo perdió casi todo, pero todavía puede recuperarlo.

    Lo políticamente incorrecto aparece en los métodos de esas investigaciones en las que la Policía prácticamente no mete sus parsimoniosas narices. Entre la suspicacia de ambos y las habilidades hacker de la andrógina heroína consiguen cruzar datos, espiar y llegar a conclusiones que más bien parecen de un filme de ciencia ficción, pero que el espectador termina aceptando en dos horas y media sin respiro. Mucha acción con pocos tiros y una dosis justa de sangre generan una tensión que no pasa por las obviedades de algunas películas del género.

    Quienes vieron la versión europea -"Los hombres que no amaban a las mujeres", del sueco Niels Arden Oplev, 2009-, afirman que esta, la hollywoodense, no tiene nada que aportar. Y que, fiel al sello industrial, profundiza una historia de amor que no es más que una pincelada en la novela. "La chica del dragón tatuado" es una película intensa, en la que el tiempo vuela y después de la cual el cuerpo pide a gritos whisky y cigarrillos.
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