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Imagen del crítico Juan Campos
Juan Campos
  • Cantidad de críticas: 59
  • Promedio: 67%
  • Críticas favorables: 43/59 (73%)
  • Críticas desfavorables: 16/59 (27%)
  • Diferencia absoluta: 12%
  • Email de contacto: No disponible
  • Twitter: @juancampos85
  • Medios donde critica: Loco x el Cine, ZonaFreak
  • Poder sin límites
    Poder sin límites
    Loco x el Cine
    Huele a espíritu adolescente.

    Andrew (Dane DeHaan) es un adolescente con muchísimos conflictos. Su madre está muy enferma, su padre es un idiota y vago que vive maltratándolo y él no es exactamente el chico más popular de la escuela, por lo cual sufre los constantes abusos de sus compañeros. Su único amigo (o algo así) es su primo Matt (Alex Russell) y más recientemente con Steve (Michael B. Jordan), el ejemplo de popularidad en la clase, candidato a presidente de los alumnos.

    Una noche, ellos encuentran una misteriosa caverna en donde no pueden evitar meterse. Allí se toparán con una roca brillante que nunca habían visto ¿Qué es? Nadie lo sabe. Lo que si saben es que al día siguiente se despiertan con poderes sobrehumanos, como la capacidad de mover objetos con la mente y de volar, entre otras cosas, y que el lugar en donde se habían metido ahora está cubierto y custodiado por la policía.

    Entonces, ¿qué pueden hacer tres jovenes con superpoderes? Presumir de ellos. Al comienzo, claro, en secreto. Juegan bromas pesadas y se filman haciéndolo, pero a medida que sus cualidades van aumentando, se ponen más ambiciosos creando así un peligrosísimo juego en donde Andrew es la pieza más letal. Y es que, al igual que Magneto de los X-Men, él ve estos poderes como un nuevo grado de evolución, convirtiéndolo en algo más que el resto.

    Poder sin límites (Chronicle) es una película de Josh Trank, un cineasta que debuta en la pantalla grande, y con el pie derecho. Y es que su obra, pese a no contar con grandes recursos técnicos (es filmada con cámara en mano desde dos puntos de vista, el de Andrew y el de Casey (Ashley Hinshaw), una blogger a la que Matt quiere enamorar) cuenta una excelente historia, real dentro de su irrealidad y, sobre todo, atrapante. En sus apenas 80 minutos, Poder sin límites habla mejor de la adolescencia y de la corrupción del poder que muchas obras literarias que gastan tinta y papel para no llegar a un punto tan claro.

    Gracias a su espíritu independiente y a sus paisajes de Seattle, Poder sin límites también esconde cierta nostalgia para aquellos que viven por y para la cultura alternativa, convirtiéndose sin dudas en una película que ocupará un rincón especial en la historia del cine de culto del siglo XXI.
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  • Mini espías 4 y los ladrones del tiempo
    Robert Rodríguez vuelve a una de sus franquicias más exitosas pero sin demasiadas novedades.

    Cuando salió la primera entrega de Mini espías, allá por 2001, evité verla. Fue un poco por prejuicio (tenía 16 años, no iba a ver una "película para nenes") y un poco por falta de oportunidades. Lo mismo pasó con sus subsiguientes secuelas, que salieron con un año de distancia entre ellas. Ya más grande, en 2008 o 2009, enganché en cable la segunda entrega y me quedé viendola. Al día siguiente, alquilé las otras dos. Créase o no, me había convertido en un fanático de Mini espías.

    Es que el desenfado, el humor tonto y las aventuras, además del entorno caricaturesco, me atraparon desde algún lugar nostálgico. Siempre ví esta saga como una especie de Inspector Gadget moderno, y teniendo en cuenta que las adaptaciones al cine de este gran personaje fueron lamentables, esto era lo más cercano que tenía.

    Ocho años después de la tercera parte, Robert Rodríguez decidió volver a su éxito y realizó Mini espías 4: Los ladrones del tiempo. La formula es prácticamente la misma, los chistes muy similares y los gags dignos de Bugs Bunny siguen estando allí. La historia, en general, es también idéntica, solo que en este caso la única detective (en un comienzo) es Marissa Wilson (Jessica Alba). Ella, a minutos de entrar en el quirófano para tener a su primer hijo, detiene a Tick Tock, un villano que intentó robar datos cruciales para comenzar el proyecto Armaggedon, un plan malévolo que le robará (literalmente) el tiempo al mundo.

    Luego del parto, Marissa decide retirarse y dedicarse a su familia, ocultando su vida como heroína. Su hogar está formado por su marido Wilbur (Joel McHale), un conductor televisivo que busca el éxito con un programa que propone cazar espías, y a sus dos hijastros, Cecil y Rebecca (Mason Cook y Rowan Blanchard). Con la segunda no tiene una gran relación, ya que todavía lamenta la pérdida de su madre biológica y no termina de aceptar a Marissa dentro de la familia. Su forma de expresarlo es a través de bromas pesadísimas.

    En medio de su retiro, Marissa se entera que el proyecto Armaggedon volvió a marchar y que el villano detrás de todo esto es el Guardián del tiempo, el jefe de Tick Tock, que buscará robar el tiempo para sus propios fines. El tema es que para marchar con su plan necesitan una piedra caida del espacio que está en poder de la hijastra de Marissa. Por eso irán a buscarla, pero en ese momento el secreto de mamá es revelado y los chicos huirán automáticamente hacia el centro de mandos de la agencia de seguridad en donde trabaja, la OSS, escoltados por Argonauta, su perro-robot (con la voz de Ricky Gervais).

    De más está decir que a partír de allí los chicos se involucrarán en el caso y, con la ayuda de los anteriores Mini espías, Carmen y Juni Cortéz (Alexa Vega y Daryl Sabara, ahora veinteañeros) intentarán detener al malvado Guardián del tiempo.

    Hay dos problemas grandes con Mini espías 4: el primero es que hartan (literalmente, hartan) todas las referencias al tiempo que se dan en la película. No solo por el caso en sí, sino que cada tres frases se hace alguna metáfora o juego de palabras que involucra al tiempo que aburren antes de la primera media hora de la película. El segundo conflicto es que, si bien la película no está nada mal, es lo mismo que las anteriores entregas. No hay nada novedoso ni destacable, solo chistes y recursos repetidos.

    Pese a eso, y si no se tienen muy en cuenta a las anteriores partes, Mini espías 4 funciona, y será una película que los chicos de entre 7 y 11 años sabrán apreciar más que cualquiera de los que se sienten a escribir una review.
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  • La dama de negro
    La dama de negro
    Loco x el Cine
    El terror más clásico vuelve a la pantalla grande.

    Luego de un tiempo en donde las torturas y el dolor físico se apropiaron de las carteleras de terror, parece que de golpe una forma más tradicional de asustar comienza a dominar las pantallas. Pese a haberlo hecho de una forma no-tradicional, el boom de Actividad Paranormal nos encierra en el no saber qué pasa, en la amenaza de los fantasmas y no en un sádico amputador de piernas. En esta misma línea, La noche del demonio (Insidious) fue también punta de lanza, ya que casi tributando el horror de los '80 creó lo que será una nueva franquicia que continuará en 2013.

    Ahora, y desde la casa del terror mundial, la productora Hammer de Inglaterra, el director James Watkins (responsable de la escalofriante Eden Lake) nos trae una adaptación de un libro de fantasmas escrito por Susan Hill, La dama de negro.

    En la historia, ambientada a principios del siglo XX, conocemos al abogado Arthur Kipps (Daniel Radcliffe), un joven viudo que vive junto a su hijo Joseph (Misha Handley) y la niñera Stella (Sophie Stuckey). A él le es asignado un nuevo trabajo relacionado a la propiedad en donde pronto pasará un tiempo bastante oscuro. Allí verá la figura de una mujer vestida de negro, algo que para su mente racional no puede ser más que una intrusa. Es por eso que decide denunciar el hecho a la policía, en donde se entera-de una forma traumática- la leyenda de "la mujer de negro", un fantasma que viene a quitarle la vida a los chicos en venganza por el que le fue arrebatado.

    La batalla entre el abogado y el fantasma se hará cada vez más dura. Él intentará salvaguardar su trabajo, ignorando a todos los locales que le piden que se vaya, mientras es testigo de cómo muchos niños se suicidan, bajo las órdenes de este espectro resentido.

    Con esa base, y no con mucho más, se sostiene toda la película, que casi tributa a los clásicos de fantasmas de la historia del cine con largas escenas sin diálogos y con mucha tensión, con un uso de imágenes y sonidos raramente vistos en el cine moderno y, sobre todo, con una historia sencilla y sin demasiadas vueltas de tuerca. A veces menos es más, dicen, y en este caso funciona. Es por eso que si son fanáticos del género del terror, y quieren pasar un buen rato cargado de sustos, La dama de negro es el estreno que deben ir a ver sin falta.
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  • La dama de hierro
    La dama de hierro
    Loco x el Cine
    Ascenso y caída de uno de los personajes más polémicos de Inglaterra.

    Margaret Tatcher fue un ícono, eso es innegable. Fue la primera mujer que llegó al gobierno en Inglaterra y lo hizo sólo con su carisma y su fortaleza. También es cierto que su gobierno fue, objetivamente, uno de los más terribles que tuvo el país, dejando miles de desocupados, cerrando fábricas y, como si fuera poco, metiendose en una guerra con Argentina que, si bien ganó, le costó millones de libras y miles de vidas.

    Al ver la película, nos sentamos sabiendo el final, y es que si bien la ex primer ministro aún vive, está derrotada. La dama de hierro nos presenta a una anciana con serios problemas psíquicos. Aún piensa que está en el gobierno, olvida cosas y tiene permanentes visiones de su marido muerto, que aparece para provocarla durante toda la película. Allí, desde lo más bajo y lo más triste, comienza a recordar sus años jovenes, cuando era la ayudante de su padre en el almacen. Más tarde llegaría la política y un lento y marcado ascenso a lo largo de los años que la llevaría hasta el mayor cargo.

    Meryl Streep se pone al hombro prácticamente toda la película, dejando a los demás actores en un nivel secundario, o hasta terciario. Es verdad que Alexandra Roach, que interpreta a la Margaret joven, y Jim Broadbent, el marido-fantasma de la señora, tienen un importante destaque, pero desde el principio, el guión fue escrito solo para ella.

    La directora Phyllida Lloyd hizo una película sin muchas sorpresas en cuanto a la narrativa. La dirección está bien y las imágenes de archivo que utiliza son interesantes, pero a primera vista no es nada demasiado distinto a lo que hizo Tom Hooper en El discurso del rey. De hecho, hay una escena en donde Margaret realiza entrenamiento vocal que parece calcada.

    En definitiva, La dama de hierro es una muy buena película que no se casa con nadie. Porque los que algunos pueden ver como "la valentía de una mujer", otros lo verán como "la tozudez de una mujer". En donde algunos verán coraje, otros verán resentimiento; y así. Si les interesa la historia, y quieren dar un paseo en la trágica (porque, en el fondo, es trágica) vida de Tatcher, ésta es la mejor manera.
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  • Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones
    "La misma bosta de siempre, ahora en 3D"

    Estamos rodeados de entretenimiento: televisión, radio, internet, medios escritos. Todo nos invita a despejar la cabeza, ya sea vacua o intelectualmente, y eso es lo que plantea desde el principio esta película que, más que película, es una sucesión de segmentos con una línea conductora. Aquí, a diferencia del programa de televisión, no lo vemos a Peter presentando a sus personajes, sino que es Violencia Rivas (justamente, uno de sus personajes), la pionera del punk argentino, la que sirve como centro para explotar el planteo "filo-comunista" en contra del entretenimiento.

    Los personajes que explotaron en televisión y en youtube, como Bombita Rodríguez, Jesus de Laferrere, Mickey Vainilla y otros dicen presente en la pantalla grande, y básicamente lo que hacen es lo mismo que en sus ya históricos gags ("la misma bosta de siempre", como dice Saborido). La diferencia, claro, está en la inversión del fílmico, los nuevos recursos y, sobre todo, el 3D, muy funcional con la película y realmente bien hecho, pese a ser la producción argentina hecha con esta tecnología.

    Hay gags que, como en la televisión, funcionan mejores que otros. Bombita Rodríguez, por ejemplo, es lo más alto de la película; mostrando en forma documental cómo este cantante popular montonero llevó al peronismo a Hollywood. Por otro lado, el sketch de Jesus de Laferrere se convierte en algo largo y repetitivo que, finalmente, no va hacia ninguna parte.


    En sí, esta primera aproximación del programa al cine, dirigida por Pedro Saborido, uno de los cerebros del programa, sale venturosa gracias a cierta frescura que supieron mantener, pese a explotar los mismos recursos que en su programa semanal. Es decir que, más allá de algunos altibajos, la película funciona. Esto, claro, es para aquellos que no sean fieles de Diego Capusotto. Para los fieles no hay más que decirles que corran al cine porque, lo que buscan, lo que quieren ver, está ahí.
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  • Al borde del abismo
    Al borde del abismo
    Loco x el Cine
    El policial dice presente esta semana en las carteleras argentinas con un muy buen representante para el género.

    Un hombre se levanta, va tranquilamente hacia un hotel, pide una habitación y un desayuno de reyes. Apenas termina el banquete, escribe una nota y se para en la cornisa del edificio, a más de setenta metros de altura, y la gente comienza a mirarlo ¿Qué busca ese loco?, ¿atención o realmente quiere suicidarse? No, lo que Nick Cassidy (Sam Worthington) busca es justicia.

    Es que Nick solía ser un agente ejemplar, hasta que un día se lo acusó injustamente del robo de un valiosísimo diamante, propiedad del magnate David Englander (Ed Harris), un tipo que tiene prácticamente comprada a la policía. Luego de un tiempo de prisión, encuentra la forma de salir en libertad y junto a su hermano y la novia (Jamie Bell y Genesis Rodríguez) idean un plan para probar su inocencia. Pero no estarán solos en esto, ya que lo primero que solicita Nick para no saltar al vacío es la presencia de la negociadora Lydia Mercer (Elizabeth Banks), una mujer que está pasando por un pésimo momento a causa de un suicida al que no pudo rescatar. Ella escuchará a Nick, y le tomará la mano en esta empresa, mientras que la policía busca todas las formas de hacer que salte o, por el contrario, sacarlo de la vista para borrarlo del mapa.

    Al borde del abismo es el primer trabajo como director de ficción de Asger Leth, quien empieza con el pie derecho una carrera que promete, y es que la película tiene todo lo que promete: tiene mucho suspenso, tiene acción, muy buenas persecusiones y algo de humor como para descomprimir el asfixiante ambiente de la ley corrupta y la manipulación de medios.

    Por momentos, esta cinta nos recuerda a El mediador, aquella película que protagonizaran Samuel L. Jackson y Kevin Spacey a fines de los ’90 que también ponía a un ex agente de policía en la mira por un crimen que no cometió, y a un negociador que se pone de su lado para descubrir el entramado que hay detrás de eso. Pero esta similitud no es del todo mala, y es que no hay demasiadas formas de hacer una película de acción creatíva. Todas tienen algo de otras y está bien que eso pase, por eso Al borde del abismo es una película que, en definitiva, está bien y que dejará satisfechos a todos los que vayan a buscar una hora y media de cine tenso y explosivo.
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  • La chica del dragón tatuado
    ¡No hay nada más lindo que la familia unida!

    Cuando Stieg Larsson murió, en 2004, tenía tres libros terminados y sin publicar. Decía que era la Trilogía Millennium, y que era solo el principio de una serie de libros mucho más grande. Un infarto terminó con su vida y con el futuro de la saga, pero no por eso la saga iba a terminar allí también, junto con él. Es más, en un mundo necrófilo, en donde los artistas muertos venden más que los vivos, una obra de estas características no tiene más que futuro, y eso es lo que pasó.

    Primero llegaron las adaptaciones suecas de la saga y, un par de años más tarde, la primera entrega de esta trilogía cae en manos de David Fincher, que vuelve a meterse en el oscuro mundo de los asesinos seriales para contar la historia que habla de política, corrupción, ética y, sobre todo, de hombres que odian a las mujeres.

    Mikael Bloomkvist (Daniel Craig) es uno de los dueños de Millennium, una revista política de mediana importancia en Suecia. Su nombre, de golpe, se ve en todas las portadas cuando el empresario Hans Erik Wennerström (Ulf Friberg) lo denuncia por una nota publicada en ese medio en donde lo acusaba de cometer gravísimos casos de corrupción sin demasiadas pruebas. Wennerström gana y Bloomkvist pierde su credibilidad como periodista, pero una especie de "trabajo" le cae del cielo: el viejo magnate sueco Henrik Vagner (Christopher Plummer) lo contrata para escribir sus memorias. O eso es lo que debe decir en público, porque el verdadero trabajo es investigar qué miembro de su familia asesinó a su sobrina, Harriet Vagner, en la década del '60. A partír de allí, Blomkvist abre las puertas de una saga familiar en donde la oscuridad y la vileza son moneda común.

    Por otro lado, conocemos a Lisbeth Salander (Rooney Mara), una investigadora privada cuyos servicios fueron solicitados por Vagner para investigar a Bloomkvist y ver si le convenía o no contratarlo. El problema va a ser cuando el periodista se entere, y en lugar de largar todo e irse salga a buscar a esta prestigiosa hacker sociópata para que le de una mano en su caso.

    Con una fuerte crítica social (la violencia contra la mujer es uno de los ejes de la película) y con imágenes fuertes y difíciles de olvidar (y no para bien), La chica del dragón tatuado es una clásica obra sobre asesinos de David Fincher. Su mano se ve en prácticamente todas las escenas y, por supuesto, esto no está para nada mal. Rooney Mara es la estrella de la película (al igual que en la original sueca, que disparó a la fama a Noomi Rapace) y Daniel Craig se convierte en un excelente patiño, aunque de él sea el protagónico "oficial".

    Hay dos cosas destacables dentro de esta película: la primera es la secuencia de títulos, un videoclip con superproducción dirigido por el mismísimo Fincher, y la otra (sin ir más lejos) es el score, creado por los ganadores del Oscar Trent Reznor y Atticus Ross. Los paisajes grises y blancos de Suecia parecen mezclarse con los turbios y oscuros sonidos de fondo, creando un ambiente algo claustrofóbico, ideal para mantenerse al vilo en esta caza del gato y el ratón.

    En definitiva, La chica del dragón tatuado es una historia oscura llena de personajes facilmente odiables, en donde la sutileza no tiene lugar, y en donde el odio llega a niveles tan altos que hasta se podría oler en la sala de cine. Si les gustan las películas emocionales, que despiertan pasiones internas y dan ganas de gritar a la pantalla, ésta es la que tienen que ver.
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  • Los Muppets
    Los Muppets
    Loco x el Cine
    ¡La vida es una canción alegre!

    Los Muppets, estas brillantes criaturas de Jim Henson que lograron conquistar durante años la televisión, los cines, el merchandising y, en definitiva, el mundo, vuelven luego de varios años de silencio mediático (siguieron existiendo, claro, pero en otras plataformas, como DVD o internet) a la pantalla grande con una película alegre, feliz, llena de color y optimismo. Una película que hace que uno salga del cine con ganas de cantar y darle un ramo de rosas a una viejita. Una película que, conozcan o no a estas marionetas, deben ver.

    Pero vamos al principio. La película comienza presentándonos a Water, el chico (marioneta, mejor dicho) más fanático de Los Muppets del universo. Su hermano, Gary (Jason Segel) está en pareja con Mary (Amy Adams) y pronto cumplirán un nuevo aniversario de su relación, por eso planean un viaje a Los Angeles, en donde pasarán una velada romántica. Pero lo que iba a ser una vacación se termina convirtiendo en una salida de amigos cuando Gary invita a Walter al viaje para llevarlo a conocer el teatro de Los Muppets.

    Cuando llegan allí, ven que el lugar está abandonado y que, para colmo, un malvado multimillonario (Chris Cooper) quiere comprarlo solo para volarlo al demonio y excavar en busca de petroleo. Walter no permitirá eso, así que irá a buscar a la rana Kermit (ex René) para advertirle de la situación. Solo hay una forma de rescatar el teatro, y es juntando diez millones de dólares, ¿cómo podrán hacerlo? ¡Pues claro, reuniendo a todos Los Muppets en un teletón solidario! Pero hay un inconveniente: Miss Piggy no quiere volver, ya que es una empresaria editorial exitosa en Francia, Gonzo es un reconocido fabricante de sanitarios y Fozzie tiene una banda tributo a Los Muppets (Los Moopets) en Las Vegas. Todos tienen cosas que hacer, ¿querrán volver para recordar viejos tiempos y así salvar el teatr0?

    Con ese planteo arranca una película llena de gags cómicos, canciones, chistes tontos y guiños para los más veteranos. Y es que hay que admitir que esta entrega de Los Muppets está más orientada para los que tenemos de casi-treinta para arriba, ya que no hay una presentación de personajes ni una historia previa: el director James Bobin supuso que todos conocíamos a Los Muppets (¡y deberíamos!) lo cual no es un defecto, pero cierra un poco las puertas al gran publico.

    Hay muchos puntos altos en esta película, desde Chris Cooper rapeando hasta una decena de cameos que sorprenden y hacen reir muchísimo. Por eso mismo, no los voy a adelantar.

    Si quieren hacer algo bueno por ustedes, este fin de semana vayan a ver la película de Los Muppets. Cuando salgan, de verdad, van a sentir que el mundo no es tan malo como parece.
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  • La última noche de la humanidad
    Una visión distinta sobre un ataque alienígena, pero con todos los lugares comunes de siempre.

    Sean (Emile Hirsch) y Ben (Max Minghella) son dos jovenes emprendedores que crearon un sitio web al estilo Forsquare pero específicamente de bares, ideal para jovenes turistas. Ellos, con la esperanza de hacerse millonarios, viajan hasta Rusia para ofrecer su producto, solo para darse cuenta que el tipo con el que se comunicaron, Skyler (Joel Kinnaman) les robó la idea.

    Frustrados, Sean y Ben deciden pasar la noche emborrachándose en Moscu. Casualmente, en el lugar adonde fueron a ahogarse en vodka, conocen a otras dos turistas norteamericanas: Natalie (Olivia Thirlby) y Anne (Rachel Taylor) con quienes en seguida entablan un diálogo. En ese mismo lugar también estaba Skyler, festejando por la buena recepción de “su” idea. Pero de golpe y sin ningun motivo aparente, la energía se corta y quedan a oscuras. Algo raro pasa, y deciden ir a ver al exterior. Allí ven incrédulos cómo una serie de luces baja del cielo y caen sobre nuestra superficie. Nadie sabe quiénes o qué son, lo que si pueden comprobar rápidamente es que son hostiles.

    Mientras dura el ataque, los cinco jovenes se meten en una bodega del bar, y permanecen allí, viviendo de latas, unos cuantos días. Al darse cuenta que no podrán quedarse a vivir encerrados y con miedo, deciden salir, sólo para ver que posiblemente ellos sean los únicos sobrevivientes de la invasión. Y como sobrevivientes, harán todo lo posible por sobrevivir y por buscar a más personas vivas en ese mundo devastado para ofrecer una resistencia a estos alienígenas luminosos.

    La última noche de la humanidad (The Darkest Hour) propone una invasión distinta. Escandalosa y apocalíptica, pero con una amenaza original: los extraterrestres son prácticamente invisibles a la luz del día, ya que parecen ser bolas de energía que tan solo destellan cuando la oscuridad domina el ambiente. Además, generan una especie de magnetismo que enciende todos los aparatos eléctricos que hay a su paso, lo cual pasa a ser la única forma de advertencia que tienen los protagonistas para saber si están o no en un lugar seguro. La dirección de Chris Gorak es correcta, y sabe manejar las escenas de acción y explosiones, algo en lo que seguramente tuvo algo de ayuda del productor general, Timur Bekmambetov, conocido director de Se Busca (Wanted) y la saga Guardianes del Día y Guardianes de la Noche.

    La película divierte, pero da la sensación de ser algo ya visto, de haberle dado apenas un lavado de cara a algo que, en esquema sigue igual. No es que nadie pretenda que las películas de este tipo sean la creatividad hecha cinta, pero la propuesta, original y poco común, termina convirtiéndose en la clásica película en donde los debiluchos terminan siendo el eje de la resistencia en contra de la amenaza externa.

    Algo altamente criticable a la película es que en lugar de gastar sus tomas recursos en los paisajes rusos, con su arquitectura tan peculiar y sus lugares conocidos, lo hacen tomando imágenes de los locales norteamericanos en el país, como casas de comidas rápidas o cafés. Eso parece querer decir “miren en dónde quedó la unión soviética, ja ja”, pero lo que el espectador comunmente piensa es “miren que imbéciles, en vez de filmar cosas nuevas y estéticas, filman lo mismo que pueden ver en su país”.

    En definitiva, si son fanáticos del genero, la última noche de la humanidad puede ofrecerles un buen rato de diversión, pero con seguridad seguirán prefiriendo otras obras de igual o menor calidad, pero con una propuesta más fresca.
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  • Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma
    Mi nombre es Hunt, Ethan Hunt.

    El cine de acción es, al cine, lo que el juego es a la vida. Es abrir la mente y permitir decenas de licencias irreales por minuto con el fin de divertirnos. Misión imposible: Protocolo fantasma es exactamente eso: diversión. Y no cualquier diversión, sino diversión explosiva. Diversión que hace que más de dos horas de película se pasen en un abrir y cerrar de ojos. Esto, claro, habla bien de la destreza de Brad Bird como director y, sobre todo, pone en un púlpito al increible elenco de la película: Tom Cruise es Tom Cruise, amado u odiado, el tipo sabe cómo hacer su papel. Con él están Jeremy Renner, Simon Pegg y Paula Patton, tres co-protagonistas que por momentos toman la posta del líder y que saben destacarse cuando la oportunidad les es dada. El humor, la sensualidad y la acción (y un poquitito del drama) caen en las manos de este reparto que acompaña y sostiene al protagonista.

    Pero para hablar de una película de acción necesitamos destacar al malo, y el malo en este caso es un actor que todavía no logró un gran reconocimiento en esta parte del mundo. Se trata del sueco Michael Nykvist, protagonista de la versión de su país de La chica del dragón tatuado, papel que interpreta Daniel Craig en la versión de David Fincher. Él se pone en la piel de Kurt Hendricks, un científico loco que piensa que la paz mundial solo puede lograrse luego de crear un holocausto nuclear. Pero no nos adelantemos, volvamos un poco y retomemos, desde el principio, el argumento central de Protocolo fantasma.

    La historia comienza con Ethan Hunt (Cruise) encerrado en una prisión serbia por motivos que no están del todo claros. Allí, sus compañeros Benji (Pegg) y Jane (Patton) comienzan una misión de rescate debido a que el IMF lo necesita para recuperar los códigos de activación de una bomba nuclear que le fueron robados al agente Hanaway (Josh Holloway). Para eso deberán viajar hasta Rusia, en donde son víctimas de una trampa (el mismísimo Kremlin vuela en mil pedazos delante de nuestros ojos) en la cual el IMF queda pegado. Por eso, la organización queda desactivada y ahora, si quieren hacer justicia, deberán hacerla a escondidas, con los recursos limitados y, en caso de ser atrapados, el gobierno de los Estados Unidos los condenará como terroristas. Y, para colmo, con las fuerzas rusas pisándoles los talones. De todas formas, para recuperar estos valiosísimos papeles también contarán con la ayuda de William Brandt (Renner), un tipo que no es quién dice ser, pero que se convertirá en una pieza fundamental de la misión.

    Así, entre balazos, autos que explotan, acrobacias indescriptibles, chistes y muchísimo vértigo, corre la película que los fanáticos de la acción pondrán en un pedestal, y que cualquier amante del cine sabrá valorar como una de esas obras hechas para ver y arengar al héroe entre gritos y pochoclos que vuelan. Hay que reconocerle a Bird una cosa: todo indica que él no quiso hacer una película de Misión imposible, sino tener su propia versión de James Bond en su curriculum. Es que, vamos: crísis nuclear, gadgets, enemigo ruso, galán como protagonista… ¿qué más quieren, que el malo acaricie un gato?

    Recién empieza el año, y es un placer arrancar con estrenos de esta talla que nos dejan un buen sabor de boca para arrancar un 2012 con el pie derecho, al menos, cinéfilamente hablando.
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  • 50/50
    50/50
    Loco x el Cine
    Amigos en las buenas, y en las malas mucho más.

    Hacer humor utilizando una enfermedad como el cáncer como disparador puede ser o muy fácil o muy difícil. Podemos agarrarnos de la incorrección, reírnos de la tragedia y no buscar mucho más que escandalizar al espectador con el humor más negro que podamos hacer. O, por el contrario, podemos hablarnos a la cara y decir y contar las cosas como son. Claro, es mucho más difícil y por supuesto que es más duro, pero el producto final es algo real y tangible. Eso es lo que vemos en 50/50, una historia ligeramente basada en la vida de Will Reiser, el escritor de la película.

    Adam (Joseph Gordon-Levitt) es un joven que vive una vida normal, tiene un trabajo decente, en donde -lamentablemente- tiene que tolerar al bobo de Kyle (Seth Rogen) y una novia hermosa (Bryce Dallas Howard). Pero su mundo quedará patas para arriba cuando le anuncien que tiene un extraño caso de cáncer en las vértebras, que lo deja con un 50% de posibilidades de sobrevivir. A partír de allí, todo cambiará. Su madre (Anjelica Huston) querrá estar con él todo el tiempo, su novia se irá alejando de a poco, y Kyle, su psicóloga (Anna Kendrick) y sus veteranos compañeros de quimio se convertirán en sus mejores aliados para enfrentar a la enfermedad.

    Narrada con delicadeza y con acidez, con ternura y con crueldad, 50/50 es una pequeña obra maestra contemporánea en la que el director Jonathan Levine demuestra que, cuando la historia es buena, la simpleza y los recursos accesibles son la mejor herramienta para llevarla a cabo.

    La amistad y las relaciones humanas (familia, pareja, etc) son los ejes fundamentales de esta obra en donde se analiza la reacción de los demás ante una tragedia propia: la solemnidad, la sobreactuación, el oportunismo y, sobre todo, el distanciamiento. Mirar para otro lado, se asegura, siempre, siempre, es lo más fácil de hacer.

    Joseph Gordon-Levitt ya no sorprende como actor, ya que no necesita seguir demostrando que merece un lugar entre los grandes, pero su interpretación, tan agridulce, desesperada, llena de amor y de odio reprimido, resulta irresistible.
    Recién empezamos el año, y de hecho 50/50 viene en la primera tanda de estrenos de 2012, pero no me tiembla el pulso en asegurar que, sin dudas, esta película será una de las más destacadas el próximo diciembre en los balances de fin de año.

    @JuanCampos85
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  • Terror en lo profundo 3D
    Tiburones, jovenes en busca de diversión y un cineasta que se tomó todo muy en serio.

    Voy a empezar la nota con una apreciación completamente personal, con la que ustedes podrán disentir o compartir: hay solo dos formas de hacer cine utilizando criaturas (monstruos, animales peligrosos, etc) y son o aterrorizando (para no irnos muy lejos, Tiburón, de Spielberg) o tomandose todo con humor, como hizo Alexandre Aja en Piranha 3D. El director David R. Ellis (el tristemente célebre director de Snakes on a Plane) no cumplió con ninguno de estos dos elementos porque ni asusta y, al parecer, el hecho de que haya tiburones azotando las costas de un lago no es algo para risa. Pero dejemos la opinión de lado un segundo y hablemos de la película.

    Todo comienza a fin de curso, cuando un puñado de universitarios decide irse a la casa de Sara (Sara Paxton), una chica de familia adinerada que posee una coqueta cabaña en una isla. Allí, rodeados por el lago, planean beber, disfrutar de las vacaciones y hacer deportes acuáticos, pero todo se pincha cuando uno de ellos es atacado por un tiburón mientras disfrutaba del wakeboard.

    A partír de allí, ellos buscarán ayuda, y lo único que encontrarán serán más problemas, ya que un antiguo novio de Sara y su perverso amigo algo tienen que ver con todo este enredo de escualos. Claro que, mientras toda esta historia de amores fallidos y traiciones sucede, los tiburones siguen haciéndose un festín con los chicos.

    Como decía, el mayor problema de la película es la falta de humor. Está bien, puede sonar perverso de mi parte, pero -y pido perdón por lo repetitivo - recuerden Piranha 3D. Los límites de absurdidad a los que llegaba esa película la convertía en algo hilarante, y no solo eso, ya que también tenía algún que otro salto. Ni que hablar - y yendonos al demonio- de las películas producidas por Roger Corman de las que hablamos ayer, en donde absolutamente nada tiene sentido y, sin embargo, son una fuente de diversión inagotable. En Terror en lo profundo lo que nos encontramos es una mezcla entre Viernes 13, Hostel y si, algo de Tiburón, pero tan poco, tan sin sabor que se convierte, más que en un tributo, en una parodia realizada con triste solemnidad.

    En definitiva, si disfrutan ver este tipo de películas, si de verdad les gustan, no pierdan el tiempo con ésta. De verdad, el poco encanto que la rodea provoca que la única parte relativamente graciosa (y lease muy marcado el relativamente) es el rap tonto que puede verse después de los créditos. Si toda la película hubiera tomado ese perfíl, la historia (y esta review) sería muy distinta.

    @JuanCampos85
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  • El gato con botas
    El gato con botas
    Loco x el Cine
    Mucho antes de su aparición en Shrek, el Gato con Botas (voz de Antonio Banderas) vivía en un orfanato de un pequeño pueblo. Allí conoció el amor gracias a su mamá adoptiva, y el valor de la amistad junto a Humpty Dumpty (voz de Zach Galafinakis). Ellos, inseparables, planearon durante toda la vida recuperar las habichuelas mágicas, llegar al castillo del gigante y robarse a la gansa que pone huevos de oro, pero algo se pudre entre ellos, y el Gato será quien pague los platos rotos.

    Un tiempo después, el Gato con Botas vuelve a su ciudad porque escuchó el rumor de que dos grandulones sanguinarios, Jack y Jill (voces de Billy Bob Thornton y Amy Sedaris) tienen en poder estas semillas mágicas, e intentará conseguirlas a como de lugar. Pero no será el único, ya que la temeraria Kitty Patitasuaves (voz de Salma Hayek) también las quiere, y no sólo para ella, ya que es tan solo el brazo de acción de un cerebro que funciona más rápido que el de todos: el de Humpty Dumpty. Ahora, en una supuesta tregua, los tres intentarán conseguir el preciado tesoro, para ascender a los cielos y tener riqueza infinita gracias a la gansa de los huevos de oro.

    Esta nueva producción de DreamWorks fue dirigida por Chris Miller, responsable de Shrek 3, que vuelve sobre su personaje favorito de la saga para contar algunas de las cosas que pasaron antes de cruzarse con el ogro, Burro y los demás. Si hay algo verdaderamente interesante en esta película es que no vemos a ninguno de los personajes de la saga de donde el Gato salió, sino que la desición fue que él sea el protagonista absoluto de esta historia, en su universo y en su lugar, y la desición no podría haber sido mejor, ya que sin dudas El Gato con Botas es una de las mejores películas animadas del año.

    Por empezar, las referencias a otras películas de aventuras y hasta de westerns son increíbles. Si se tiene un mínimo conocimiento cinéfilo, El Gato con Botas podrá disfrutarse el doble. Por otra parte, y al igual que otra película que tributó westerns (Rango), no es del todo recomendable para audiencias más pequeñas, porque si bien el humor muchas veces cae en las cachetadas, otras se convierte en algo bastante subido de tono. Si no les gusta explicar cosas incómodas, esperen unos añitos. Es posible que todo esto sea gracias a la pequeña manito que ofreció en la película otro confeso fan del personaje, Guillermo Del Toro, que también agregó algunas voces.

    Por su parte, Antonio Banderas y Salma Hayek asumieron sus roles con total naturalidad. Se podría decir que entre esos dos gatos hay una tensión amorosa nunca vista en un dibujo animado. Y, como si fuera poco, hay coreografías. Con gatos. Vuelvanse locos.

    En definitiva, si van a ir al cine en estos días, El Gato con Botas es sin dudas una de las mejores opciones. Y como consejo, les recomiendo que la vean en español (¡de verdad, es mucho más graciosa!) y en 3D, ya que los escenarios tienen una profundidad hermosa y pocas veces vista desde el boom masivo de esta tecnología. En otras palabras, no se la pierdan.
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  • Amanecer - Parte 1
    Amanecer - Parte 1
    Loco x el Cine
    La historia de Bella, Edward y Jacob comienza a cerrarse en esta anteúltima entrega de la saga.

    Calificación: 2.5/5

    Esta nueva película de la saga nos ubica momentos antes de la boda entre Bella (Kristen Stewart) y Edward (Robert Pattinson), cuando todo es felicidad para los Cullen-Swan, pero todo es oscuridad para Jacob (Taylor Lautner), que ve cómo el amor de su vida se arriesga casándose con uno de sus peores enemigos. Él, al principio, quiere intervenir, pero el líder de su manada se lo prohibe.

    Luego del casamiento, la feliz pareja se va de luna de miel a la isla de Esme, un lugar privado de los Cullen en las costas brasileñas, y allí Edward y Bella tienen relaciones por primera vez, algo muy peligroso, ya que el “salvajismo” del sexo vampírico podría herir a Bella. De este encuentro, Bella queda embarazada, pero algo no está bien: el bebé crece demasiado rápido, y parece consumirla en vida. Edward busca por todas las formas que aborte a esa criatura que está matándola, pero ella se niega.

    Este bebé se convierte en un peligro para la tribu Quileute, que le declarará la guerra a los Cullen por traer al mundo a una criatura hambrienta y sin control, y Jacob se parará en su contra, aliándose con el enemigo de la manada y, a su vez, encontrará a un nuevo e inesperado amor. Ese escenario es el que nos plantea esta primera parte de Amanecer, la última entrega de la Saga Crepúsculo.

    Desde que comienza, la película plantea al espectador una incógnita que nada tiene que ver con el argumento, sino con la producción: ¿era necesario dividir en dos partes esta conclusión? Es que, a lo largo de las dos horas que dura Amanecer, nos da a pensar que no pasa mucho en realidad, que todo se limita a tres o cuatro eventos importantes y lo demás es todo relleno. Por ejemplo, todo lo que es la previa de la boda, la boda en sí y la luna de miel, hasta el embarazo de Bella, parece más uno de esos videos de vacaciones que nos hacen ver ciertos (malos) amigos que una película. Y así con todo. Todo parece forzado, incluso la música, que aparece en los momentos y en las formas más inoportunas.

    De todas formas, cualquier cosa mala que se diga se verá opacada cuando el viernes Amanecer sea la película más vista del país. Esto está orientado a alguien, no a todos. Y ese alguien son los y las millones de fans que tienen tanto los libros como los actores, que llevó a las chicas en dividirse en equipos (Team Edward y Team Jacob). En definitiva, ésta es una película casi exclusiva para fans de la saga. Aquellos que no sean muy fanáticos de las películas van a aburrirse con esta larga declaración de amor que explota en la primer hora y con el drama que se desarrolla en la segunda. Pero los fans se van a emocionar con este nuevo escalón que nos acerca al final.
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  • Johnny English Recargado
    El agente más estúpido del MI7 vuelve para salvar al mundo.

    Calificación: 2/5

    Rowan Atkinson es un genio de la comedia física. Con una cara, puede decir más que con páginas y páginas de guión, y eso es lo que más sabe explotar. Claro, también es un excelente actor, pero eso es algo que no vemos todos los días, y es algo que no veremos en Johnny English Recargado. Y es que la película parece configurada como un show de gags, en donde se salta de uno a otro como si fuera el show de Mr. Bean, olvidandose por momentos del argumento central, que si bien es simplísimo, se deja en un ridículo tercer plano.

    La historia nos cuenta como English se interna en un templo de monjes expertos en artes marciales luego de cometer un error tremendo que le costó la vida al presidente de Mozambique. Años después, el MI7 (servicio secreto inglés) vuelve a necesitar su ayuda porque sospechan que un grupo de terroristas planean matar al presidente chino. English, junto con su compañero, deberá atrapar a los conjurados, miembros del MI7, del CIA y de la KGB, que tienen un arma secreta que planean usar para el atentado. Y, de a poco, se podrá ver cómo la muerte del presidente de Mozambique y este nuevo operativo tienen más de un punto en común.

    El director de esta película fue Oliver Parker, un tipo acostumbrado a adaptar grandes obras de Shakespeare o Wilde al cine, y que no tiene muy claro cómo son los tiempos de la comedia. Porque, como marcabamos antes, la comedia se basa únicamente en gags prácticamente mudos en donde Atkinson está atrapado en algún embrollo idiota. Como Mr. Bean. De todas formas, algunos de estos momentos son hilarantes y, sobre todo, una escena paródica a la persecusión-parkur de Quantum of Solace que se roba la película.

    En definitiva, esta segunda entrega de Johnny English solamente funciona para fanáticos MUY fanáticos de Mr. Bean, de Atkinson y de la comedia liviana. También podría funcionar para algún que otro nerd, gracias a la aparición de Gillian “Scully” Anderson, pero prefiero dejar eso en las fantasías de cada uno.

    @JuanCampos85
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  • Contagio
    Contagio
    Loco x el Cine
    Steven Soderbergh nos da un panorama realista sobre el fin del mundo.

    Calificación: 3/5

    El cine nos llevó de viaje a través de los últimos días de la humanidad muchísimas veces: holocaustos zombies, guerras interminables, invasiones extraterrestres y otras intervenciones exteriores amenazaron con acabar a la raza dominante del planeta muchísimas veces. En esta oportunidad, Soderbergh nos pone en un lugar cercano, probable, que inquieta y, a su vez, nos parece mundano: un virus.

    En el mundo se vivieron decenas de epidemias que estuvieron más cerca del golpe mediático que de la amenaza real, y el director toma ambas posibilidades para crear Contagio, uno de sus últimos trabajos en la pantalla grande, antes de retirarse de la industria.

    Contagio nos cuenta cómo, a causa de una serie de casualidades (¿causalidades?) una mujer (Gwyneth Paltrow) se infecta con una extraña mutación de un virus que combina enfermedades de los cerdos y de los murciélagos, creando así una enfermedad nueva y sin cura. Ella es el detonante de una pandemia que amenaza con acabar a una buena parte de la población mundial.

    Este es el disparador para que Steven Soderbergh se centre en un puñado de historias: por un lado vemos a una científica que viaja a oriente (Marion Cotillard) para ver de dónde pudo salir este virus; por el otro, seguimos a los científicos más brillantes del planeta (Laurence Fishburne, Kate Winslet) en una carrera por descubrir el antídoto contra esta enfermedad mortal. Las historias más interesantes, sin embargo, recaen en el marido del personaje de Paltrow (Matt Damon) y en la de un Blogger (Jude Law) que denuncia que el gobierno esconde cosas en esta historia y que, por su lado, promueve una droga que asegura que es la cura definitiva, pero que no tiene apoyo oficial. Este es el escenario de lo que podría ser el fin del mundo: hombres comunes luchando contra una amenaza terrible, pero también común. El espectador es un infectado más en esta película, en donde no se nos da información adicional y que nos pone en el mismo lugar que los protagonistas: en lo incierto.

    Esto convierte a Contagio en una película sumamente humana, en donde los hombres son los peores enemigos de los hombres, en donde la miseria humana sale a la luz luego de que todos seamos condenados por ese virus desconocido. En donde la vida es algo efímero y donde la incertidumbre de un nuevo día recae en nuestras espaldas.

    Si bien, por momentos, la película se torna larga y aburrida, hay que reconocer que Soderbergh supo crear un espacio de miedo real en donde todos podemos identificarnos. La paranoia y la muerte son las protagonistas de esta historia, en donde no hay más cuco que el que cada uno lleva adentro.

    @JuanCampos85
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  • Los tres mosqueteros
    Los tres mosqueteros
    Loco x el Cine
    Una película explosiva que puede ser la gran sorpresa de 2011.

    Calificación: 4/5

    Cuando se supo que Paul W.S. Anderson estaba trabajando en una nueva adaptación del clásico de Alexandre Dumas no pude hacer menos que una mueca de disgusto. Es que el libro lo tiene todo, no solo literariamente, sino el cine. ¿Cuántas adaptaciónes tiene?, ¿era necesaria una más, y para colmo, moderna? La respuesta, después de ver la película, fue un si rotundo. Y es que Los Tres Mosqueteros 3D tiene todo lo que necesita una película de aventuras: comedia, acción, explosiones y, para colmo, brillantes actuaciones y una muy aproximada adaptación a la historia original. Claro que no a piejuntillas, porque Dumas jamás hubiera puesto buzos tácticos, explosiones Michaelbayescas o barcos-zeppelin, pero si vemos el espíritu de la película, el eje de la historia está prácticamente intacto.

    Para quienes no saben, Los Tres Mosqueteros nos ubica en una Francia aquejada por la guerra. El rey, Luis XIII (Freddie Fox), es tan solo un niño caprichoso descaradamente manipulado por el cardenal Richellieu (Christoph Waltz), un hombre de dios que tiene planes oscuros para la nación. En ese contexto, los Mosqueteros, antigua guardia del rey, fueron prohibidos y reemplazados por los soldados del cardenal, manejados bajo las órdenes del sádico Rochefort (Mads Mikkelsen), por eso, el trío de elite formado por Athos, Porhos y Aramis (Matthew McFayden, Ray Stevenson y Luke Evans, respectivamente) terminan siendo parias dentro de la sociedad. La última misión encomendada a ellos fue la de robar los planos de un arma secreta que utilizarían para su majestad, pero que en realidad terminó en manos del conde de Buckinham (Orlando Bloom) por la traición de Milady de Winter (la infaltable Milla Jovovich).

    Años después de este trabajo fallido, conocemos a D’Argagnan (Logan Lerman), un joven y humilde gascón, hijo de un mosquetero, que desea seguir la senda de su padre. El viaja hasta la capital para enrolarse, pero allí se encuentra con una realidad diferente a la que esperaba. Por empezar, termina el día enfrentado a Rochefort y, para colmo, programa duelos contra los tres mosqueteros, con quienes tuvo problemas a lo largo de su primera jornada, pero al final del día terminan luchando codo a codo para repeler a las fuerzas del cardenal. Los mosqueteros, sin voluntad de defender el país, terminan recobrando las esperanzas y se sumergen en una misión casi suicida, y es que Milady (bajo las ordenes de Richelieu) busca acusar a la reina (Juno Temple) de infidelidad a través de cartas falsas y haciendo desaparecer un collar de brillantes, que pone en manos de Buckingham, para que parezca que el conde es el amante de la dama. Esto podría llevar a un conflicto armado que devastaría ambas naciones, y por eso los cuatro rebeldes deben recuperar esta joya y devolverla a la reina antes de la fiesta en donde debería vestirlas para aplacar las sospechas.

    Las personalidades de los Mosqueteros están bien adaptadas, pero el único problema es que, para disfrutar plenamente de sus “estilos” hay que saber algo de la historia que tienen detrás, y excepto por Athos (traicionado por Milady, su amante), no nos cuentan mucho sus pasados. Por su parte, tanto Waltz como Stevenson brillan en la película, siendo definitivamente los dos personajes más destacables. Claro que no son los únicos, ya que el caprichoso rey logra robar más de una risa.

    Si bien la comedia tiene un papel protagónico, no lo es todo, ya que la acción y la aventura es la verdadera estrella. Grandes coreografías, grandes escenarios y brillantes peleas con espadas decoran las casi dos horas que dura la película, tiempo en el cual es prácticamente imposible aburrirse. Paul W.S. Anderson, definitivamente, hizo su mejor trabajo en el cine. Y ojo, que no es el único, ya que todo está dado para que Los Tres Mosqueteros se convierta en una saga lista para seguirle los pasos a Piratas del Caribe, la que parecería ser su base de inspiración.

    Si son muy fanáticos de la obra de Dumas, pero no están listos para ver cómo sus personajes caballerescos se convierten en héroes de acción hollywoodenses, no recomiendo perder un minuto viendo esta película; pero si lo que buscan es divertirse, lisa y llanamente, esta posiblemente sea una de las mejores opciones que dió la pantalla durante 2011.
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  • Asesinos de Elite
    Asesinos de Elite
    Loco x el Cine
    La acción no da descanso en la nueva película de Jason Statham, Robert De Niro y Clive Owen.

    Si hay un gran error que comete Asesinos de elite es arrancar con ese cartel de “basada en un hecho real”. Ok, vamos a creer que la historia de Danny, que recorre el mundo y mata a cuantos se le pongan adelante con tal de rescatar a su mentor, Hunter, es real. Pero, vamos, las peleas elegantes al estilo El transportador, las coreografías y las piruetas no son algo que se vea todos los días, por más que el protagonista sea un mercenario entrenadísimo para lo que sea.

    Por eso, si vamos a juzgar la película sólo por ese cartel, podríamos decir que no cumple su cometido: no nos cuenta una historia humana, nos muestra un baño de sangre constante y sonante. Ahora, sabiendo esto, el espectador tiene que ir preparado para disfrutar una película de acción pura y dura, en donde el argumento queda en segundo lugar, y las persecusiones y los tiros toman la delantera.

    Como decíamos, Asesinos de elite nos muestra cómo Danny (Jason Statham) decide retirarse del ejército, en donde trabajaba como mercenario, luego de que una misión salga muy mal. Un tiempo después, él recibe en su casa en Australia una carta con una foto que mostraba a Hunter (Robert De Niro), su mentor, cautivo. Junto a la imágen, le adjuntaron un pasaje aéreo a Oman.

    Danny viaja hacia allí para enterarse que el Sheik desea vengarse de quienes asesinaron a sangre fría a sus hijos. Si él los mata, Hunter será liberado y, además, será recompensado con seis millones de dólares. Esto dará comienzo a una cacería que tiene varias aristas: por un lado vemos a Danny y a sus cómplices matando a los supuestos asesinos de los hijos del Sheik de tal forma que parezcan accidentes y, por el otro lado, conocemos a una sociedad secreta de ex militares en donde participa Spike (Clive Owen), que pronto querrá cazar al cazador que está matando a sus hombres.

    Aquí es donde la película se vuelve loca: traiciones, dobles traiciones, espionaje, tiros, persecusiones y un escenario en donde nadie parece ser quien dice.

    Esta obra es el primer trabajo como cineasta de Gary McKendry, y tomó como base el libro (basado en hechos reales, claro) de Ranulph Fiennes, The Feather Men. Como primer trabajo, hay que admitir, que no está nada mal. Pero hay algo que falla, y está en la forma de contar la historia, con algunos flashbacks inecesarios y con una historia de amor que claramente sobra en el film. De todas formas, el resultado total de Asesinos de elite – de nuevo, si la vemos como una película de acción y ya – es mayormente positivo.

    En otras palabras, aquellos que quieran ver una interesante historia militar, no van a encontrar algo muy atractivo en Asesinos de elite; pero si son fanáticos de Statham y de sus peleas brutales, les recomiendo que ya mismo saquen la entrada para el cine.
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  • Don Gato y su pandilla
    Uno de los personajes clave de la dupla Hanna-Barbera llega a la pantalla grande, y en manos de mexicanos y argentinos.

    Pasaron cincuenta años desde que Don Gato pisó por primera vez el callejón. Cincuenta años, conformados por varias generaciones que pasaron tardes enteras mirando en qué problemas se metía el felino esta semana. La serialización terminó y se repitió incontables veces, hasta que medio siglo después, y por primera vez, Don Gato y su pandilla llega a la pantalla grande y desde afuera de Hollywood.

    Para esta adaptación, los estudios Ánima de México e Illusion de Argentina unieron fuerzas para crear una nueva aventura, aggiornada a nuestros tiempos, en donde este carismático felino pueda protagonizar sin quedar obsoleto, y el resultado, hay que admitirlo, fue positivo.

    La historia nos cuenta cómo Don Gato se ve envuelto en una trampa impuesta por el nuevo jefe de policía, Lucas Buenrostro, un tipejo horrible con ínfulas de galán que despide a toda la fuerza, incluído Matute, para reemplazarlos por infalibles robots. Así, Don Gato irá a parar a la prisión, pero no cualquier cárcel, sino a una donde exclusivamente se alojan a los perros más sanguinarios de la ciudad. Por suerte, el ingenioso gato logra que todos lo confundan con un perro, lo que le salva la vida de momento, pero no podrá pasar toda su vida así, y lo sabe. Por suerte, Matute y la pandilla de Don Gato, desde el exterior, comienza a planear la forma de que su amigo pueda escapar. Pero, claro, piensen en lo torpes que son todos, y podrán llegar a la conclusión de que cada idea terminará en un delirio.

    El mayor problema que tiene la película es de una subjetividad tan impresionante que hasta me averguenzo de escribirla, y es que prácticamente no tiene chistes adultos. Claro, en algún u otro momento algo se desliza que nos hace reír, pero va más por el lado del absurdo que por la broma pensada. La mayoría de la película está dedicada para los más chicos, que se reirán a carcajadas con las boberías de Benito, con la tartamudez de Demóstenes y con el magnetismo de Don Gato. Mención aparte merece el villano, Lucas Buenrostro, un tipo tan desagradable que irrita.

    La animación, mezcla de dibujo tradicional y paisajes 3D, está bien realizada. Es una lástima que los decorados hayan quedado tan “artificiales”, pero como puntapié inicial en una industria nada explotada en Latinoamérica cumple su cometido.

    Don Gato y su pandilla 3D llamará más la atención del público nuevo que de aquellos cuarentones y treintañeros que busquen un golpe de nostalgia. Lamento decirles que eso no es algo que inunde la película, ya que-más allá de algún guiño, como la clásica presentación del show-todo evolucionó. Y está bien que lo haga.
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  • Gigantes de acero
    Gigantes de acero
    Loco x el Cine
    La historia de la cenicienta del boxeo da un salto al futuro.

    Charlie Kenton (Hugh Jackman) solía ser un boxeador emergente que tuvo bastantes logros en su carrera, pero el tiempo pasó y las peleas fueron cambiando radicalmente: a nadie atraía el enfrentamiento de dos hombres que, a lo sumo, podían hacerse algo de daño. No, la gente quería ver cabezas volando, brazos amputados, muertes reales, y es por eso que se decidió reemplazar a los boxeadores por robots que podían destruírse tranquilamente sobre el ring sin ningún miramiento.

    En ese futuro, Charlie pasa de ser peleador a representante, aunque no en el sentido más literal de la palabra: él, cuando su desequilibrada economía personal se lo permite, compra un robot, lo sube al ring e intenta sacar algunos dólares. El problema es que la película comienza con él endeudado hasta los dientes, con una mafia de mala muerte que lo persigue y, para colmo, con la noticia de que su ex novia falleció, dejando huérfano a su hijo, Max (Dakota Goyo).

    Él sabe que no puede hacerse cargo del chico y, de hecho, no quiere hacerlo, por eso se lo “vende” a la hermana de su antigua novia. Pero antes de irse a vivir con ellos, Charlie se tendrá que hacer cargo por un tiempito de él. Al principio, obviamente, la tensión es palpable, pero luego (y gracias al fanatismo de Max por las peleas de robots) la relacion se va convirtiendo en algo más llevadero.

    Esta hermandad (no se le podría decir relación padre-hijo exactamente) llega a su punto máximo cuando el chico encuentra en un basural a Atom, un robot de cuarta creado para entrenar a los verdaderos luchadores. Él querrá meter a este cacharro en algunas peleas, aunque sea para despuntar el vicio, pero cuando las cosas comienzan a salir bien, el chico no se contentará con alguna pelea clandestina: querrá llevar a Atom a las grandes ligas.

    Gigantes de acero es la típica película de boxeadores. Literalmente, típica. Es que si la comparamos con Rocky I, la única diferencia que podemos marcar es que Stallone no es un robot (y tampoco estamos taaaan seguros, ¿no?), porque por lo demás, las similitudes saltan a la vista. De todas formas, prácticamente todas las películas de boxeo se parecen entre sí, y el día que hagan la vida de algún luchador que haya salido de una clase media tranquila y que gane todas las peleas no sería nada interesante.

    El fuerte de la película está en lo estético: las peleas y los robots están excelentemente logrados y la dirección de Shawn Levy logra que, sobre el ring, todo sea adrenalina. Las actuaciones están muy bien, y sobre todo sorprende Dakota Goyo, capaz de sacar de quicio a cualquier padre, y más a uno con tan pocas pulgas como Charlie Kenton.

    En definitiva, Gigantes de acero es una película para ver y divertirse, y no para pensar tanto. Tenemos robots matándose sobre el ring, ¿qué más queremos?
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  • Justicia final
    Justicia final
    Loco x el Cine
    La corrupción no es una cosa moderna.

    En primera instancia hay que aclarar una cosa: el argumento de Justicia final (Conviction) no es algo original ni que llame la atención en primera instancia. La historia del hombre que fue encarcelado como chivo expiatorio y de el amigo/la amante o, en este caso, la hermana que hace todo por comprobar su inocencia se vió miles de veces en la pantalla grande, en la chica y en decenas de libros de, por ejemplo, John Grisham. Pero hay algo que destaca a la película por sobre las demás obras que mencionamos, y es que está basada en un hecho real. A partír de que esa carta se pone en juego, se nos hace imposible (o al menos, sería tonto) juzgar una película por “no ser original”, porque estariamos diciendo que la realidad y la historia de una persona viva y de carne y hueso “es poco creativa”. Por eso, lo que se debe juzgar de una película así, más que nada, son las actuaciones, la forma de contar la historia y la dirección. Y estos tres elementos son destacables dentro de Justicia final.

    Pero vamos al principio: Betty Anne (Hilary Swank) y Kenny Waters (Sam Rockwell) son dos hermanos inseparables. Desde pequeños, vivieron en una casa en donde la imágen de los adultos era casi una caricatura, y por eso debieron estar el uno para el otro casi desde el primer momento de su vida. Juntos se metieron en problemas, y eso desarrolló en Kenny un fuerte rechazo por la autoridad, lo cual lo llevó a más de una encarcelación durante su adolescencia y hasta adultez, pero nada que no se pudiera arreglar con una o dos noches en prisión. Pero un día, una mujer aparece mutilada, y la policía no duda en apuntar a Kenny Waters como el autor material del hecho.

    Tanto Kenny como Betty Anne viven con lo justo, y ambos tienen hijos que alimentar, por lo cual no pueden costear un abogado para que el juicio corra de forma más justa. En el mismo juicio, gente conocida de Kenny alega en su contra, por lo que el jurado dictamina sin dudar que merece la cadena perpetua. Sintiendo una injusticia en el aire, a Betty Anne se le ocurre una idea loca: ella estudiará derecho y será la encargada de demostrar que su querido hermano es inocente.

    La película da saltos, mostrándonos la infancia de los hermanos y volviendo al presente, en donde vemos cómo Kenny va quebrándose de a poco en el confinamiento, en donde tampoco deja de causar problemas, y a la vez seguimos a Mary Anne, madre de dos hijos, empleada de un bar, que se rompe la cabeza intentando recibirse de abogada. Esto, por supuesto, sucede, pero pasa mucho tiempo, demasiado, por lo que se le hace difícil encontrar las pruebas y los testimonios que necesita para sacar a Kenny. Y es ahí donde la historia al estilo La ley y el orden da su comienzo.

    Justicia final se destaca, por sobre todo, por la actuación de Sam Rockwell. Lo vemos como un tipo difícil de llevar, pero amoroso y con un humor de esos que se contagian. Sin miedo al ridículo y con un amor inmenso por su hija, este hombre sufrirá una transformación lenta y dolorosa en el encierro. Swank interpreta muy bien el papel de la hermana desesperada por justicia. No sobreactúa ni un segundo, aunque – y es una crítica menor- el tiempo parece no pasar para ellos, ya que casi veinte años después, se ven igual que al principio de la película

    La dirección, realizada por Tony Goldwyn, es casi televisiva, lo que se justifica por sus anteriores trabajos en programas como Dexter o mismo La ley y el orden, previamente citada. Es que el estilo de esta longeva serie es muy similar al que Goldwyn utilizó para la película. No es, exactamente, un capítulo largo de La ley y el orden, pero ambas cuentan sus historias de formas muy similares.

    En definitiva, Justicia final no solo es un drama legal y familiar, sino que también es una postal sobre el esfuerzo y el amor que se puede sentir por un hermano y, también, es un lindo paisaje sobre cómo funciona la justicia en los Estados Unidos (y en el mundo) que muchas veces culpan a inocentes sólo para dejar calmada a la opinión pública.
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  • Conan el Bárbaro
    Conan el Bárbaro
    Loco x el Cine
    Magia, sangre y espadas son los protagonistas de esta nueva versión fílmica del personaje de Robert E. Howard.

    Cimmeria es un pueblo de bárbaros. Desde siempre, vivieron de batalla en batalla, matando y muriendo por cualquier causa. En una de esas guerras, una mujer da a luz a un hijo en medio de la violencia y el peligro. Ese niño es Conan, el Cimeriano, heredero al trono de los Bárbaros.

    Pasa el tiempo, Conan crece y se convierte en un adolescente salvaje. Desde pequeño, el arte de la guerra fue lo suyo, superando por mucho a soldados mucho más entrenados. Pero él solo no puede con el batallón de Khalar Zym, que extermina a su pueblo y mata a su padre en busca de un objeto mágico: una pieza de una corona que puede garantizar poderes mágicos y resurrección de los muertos a quien la posea.

    El tiempo vuelve a dar un salto: ahora Conan es un adulto que vaga por el mundo eliminando a todos aquellos que se atrevan a esclavizar u oprimir a un pueblo. Pero no lo hace de justiciero, sino que en realidad está buscando la pista para llegar a Khalar Zym y cortarle la cabeza con su espada.

    Pero Zym tiene otros planes, que no incluyen morir. Es que él buscó las piezas de la máscara con un motivo: resucitar a su esposa, una gran hechicera, y juntos poder dominar a fuerza de miedo todos los reinos del mundo. Pero aún le falta una pieza, una mujer de sangre pura que pueda ser el recipiente para el espíritu de su difunta esposa. Ella será protegida por un monje, hasta que la resitencia se convierte en algo inútil. Ahí, claro, es donde entra Conan, que se convertirá en el protector de la chica, al mismo tiempo que algo (no vamos a llamarlo amor, dejémoslo en algo) va surgiendo entre ellos.

    En esta nueva versión de Conan, Jason Momoa (Khal Drogo en la serie Game of Thrones) le pone cierto salvajismo que el personaje de Schwarzenegger no tuvo en los ’80. Este actor es más creíble como salvaje que el austríaco musculoso y cierta forma de su actuación, inexpresiva a propósito, salvaje, es lo que lo convierte, tal vez, en un mejor Conan. Claro, el gran problema es que lo argumental en estas películas queda en quinto o sexto lugar. La historia es la de siempre: magia, luchas de espadas, algo de sexo, y se acaba. Pero, de alguna forma, es atractiva, porque no parece una superproducción ni quiere parecerlo. Tiene cierto tufillo a cine B que logra que todo se cuadre más en ese género de guerreros que tanto gustó en los ’80 (motivo por el cual no conviene verla en 3D) y, también, tiene un gran trabajo de actuaciones, tanto de Momoa como de los villanos interpretados por Rose McGowan y Stephen Lang, que son tan cliché que terminan recordándonos a los malos más tradicionales, del estilo Skeletor, recordado malísimo de He-Man.

    En definitiva, Conan puede – para algunos- ser la nada misma: una película más en donde un musculoso mata a un par de tipos y salen los créditos finales. Pero para los fanáticos de las películas de fantasía, Conan es otra cosa. Es hasta un pequeño golpecito a la nostalgia que los hará revivir los tiempos de meriendas y dibujos animados.
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  • Invasión a la privacidad
    Hammer sigue apostando al terror, pero esta vez el resultado no les fue favorable.

    Juliet (Hilary Swank) es una doctora que recientemente se divorció y está buscando un lugar para vivir en la zona de Brooklin. Encontrar un departamento en esa parte de Nueva York puede ser una misión imposible, ya que los precios son altos, o las zonas son inhabitables. Pero, de golpe, consigue un enorme lugar cerca del puente, con una excelente vista y a solo 380 dólares por mes. El dueño del lugar, Max (Jeffrey Dean Morgan) parece ser el hombre más encantador del mundo, Juliet siente que de repente las cosas comienzan a salirle bien.

    Pero hay algo que Juliet no sabe, y es que Max está obsesionado con ella desde hace un buen tiempo, y que él prácticamente diseñó su destino para que ella vaya a vivir a su departamento, en donde puede espiarla a gusto durante todo el día gracias a un sistema de pasadizos secretos. Con el tiempo, esta obsesión irá creciendo, sobre todo por las señales que Juliet parece darle todo el tiempo. El amor enfermizo de Max llegará a puntos que podrán en peligro la vida de Juliet y de todos los que los rodean.

    Invasión a la privacidad (The Resident, 2011) es una película producida por la Hammer, esa empresa de cine inglesa que en los ’60 y ’70 dió algunas de las mejores obras sobre Drácula, por ejemplo. En este caso se quiso hacer una película sobre la obsesión y los peligros de que una mujer viva sola, pero llevados al extremo, y honestamente no funcionó. Es que, primero, esto ya fue visto en cientos de películas. El inquilino, por decir una, o hasta la mismísima Psicósis, de Hitchcock. El trabajo del director, Antti Jokinen, no es bueno, ya que los baches argumentales de la película y la forma de contar “lo que pasó antes” corta por completo el clíma que, al principio, sabe mantener.

    Un parrafo aparte merece la triste aparición del gran Christopher Lee como abuelo de Max. Siete palabras, como mucho, en toda la película. Si tienen un actor de esa categoría (y tan hermanado con Hammer, además) es para explotarlo. Sino, pongan a cualquier viejo con voz profunda y ya es suficiente. Y algo así pasa con todos. Hilary Swank es una excelente actriz, y Jefferey Dean Morgan no se queda atrás, pero (si bien cada uno se puso en el rol más clásico de gato y ratón, sin innovar, pero con motivo) en este caso se ven desdibujados, casi hasta lo paródico.

    En definitiva, Invasión a la privacidad no es más que una sucesión de lugares comunes que se van poniendo más morbosos a cada minuto, pero que en general no aporta más que unos cuantos bostezos, ningún susto y la sensación de que acaba de pasar la hora y media más larga de tu vida.
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  • Splice
    Splice
    Loco x el Cine
    El doctor Frankestein también llegó al siglo XXI.

    Clive (Adrien Brody) y Elsa (Sarah Polley) son dos científicos que dedicaron su vida al estudio del ADN. Sus trabajos más destacados incluyen la creación de animales híbridos. Pero esto no les alcanza. La victoria tuvo un gusto dulce y quieren dar un paso más y quedar en la historia de la ciencia: en secreto, deciden utilizar ADN humano para la creación de una nueva especie, un nuevo paso en la evolución. El resultado es Dren, una criatura de aspecto extraño, pero bello, que resulta ser más inteligente de lo que esperaban. Este híbrido será la obsesión de Clive y Elsa, quienes comenzarán a jugarse la carrera, el trabajo y hasta la vida por ella.

    Splice es una película que data de 2009 y que recien ahora llega a los cines argentinos. Su director es Vicenzo Natali, conocido por Cube, esa excelente película que logró ganarse el mote “de culto” casi al instante que se estrenó. Aquí Natali, con la producción de Guillermo Del Toro, se propone realizar una película que combine tres elementos: una historia de amor, un cuento de ciencia ficción y, si se quiere, un dilema moral, que se plantea desde el lado de los límites de la ciencia y sus posibles consecuencias.

    Lamentablemente, y pese a que el planteo de la película es bueno, Splice peca de aburrida, y sus escasos 104 minutos se convierten en una eternidad que da vueltas sobre un mismo eje y que a lo largo de la historia se vuelve más y más predecible. Tal vez las historias de científicos locos hayan agotado, o tal vez Natali no logró comunicar bien susintenciones. De todas formas, el trío protagónico formado por Adrien Brody, Sarah Polley y Delphine Chanéac (que interpreta a Dren) realiza un excelente trabajo que brinda credibilidad a esa situación, hasta el momento, imposible. Y es que el afecto que los dos científicos le dan a su creación, el amor que va mutando (a medida que muta Dren) es el verdadero protagonista de la película.

    En definitiva, Splice no es exactamente el mejor trabajo de Natali, y mucho menos el mejor estreno de esta semana. Pero ojo, que si son muy fanáticos de la ciencia ficción, tal vez disfruten esas reminicencias Cronembergianas que destila la película.
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  • Noche de miedo
    Noche de miedo
    Loco x el Cine
    ¿Qué harías si un vampíro se muda junto a tu casa?

    Charlie Brewster solía ser un nerd. Pero no un nerd cualquiera: un hardcore nerd, de esos que hacen películas en super 8 con amigos, representando combates entre sus personajes favoritos o imitando alguna escena memorable de alguna película en especial. Pero ya no. Ahora Charlie es un chico popular, que se junta con los “bien vistos” de su escuela y que sale con la hermosa Amy, una chica tan o más popular que él. Pero, en el fondo, sigue siendo un nerd.

    Pero su pasado a veces sale a la luz, por más que quiera ocultarlo, y es que él era el mejor amigo de Ed, un nerd que se mantiene nerd y que todavía quiere muchísimo a su amigo, aunque sufra permanentemente sus desplantes. Él será quien le advierta que su nuevo vecino, Jerry, es un vampíro y que también es responsable de un gran número de desapariciones misteriosas que azotaron el estado de Las Vegas, en donde viven.

    Charlie sabe que algo no va bien, y decide investigar. Ahora él es quién es mirado de costado por todos, porque lo que Ed le dijo es verdad: Jerry es un vampíro, y-para colmo- sabe que Charlie lo sabe. Por eso, el adolescente decide pedir ayuda, y se la pedirá a el mejor: Peter Vincent, un mago que tiene montado un espectáculo en un casino de Las Vegas y que, asegura, es el mayor cazador de vampíros del mundo. La colección de objetos malditos que posee es inacabable y, según él, puede enfrentar a cualquier criatura. Pero vieron como dice el refrán: mucho ruido, pocas nueces.

    Ellos dos, más Amy y la madre de Charlie, serán el blanco de Jim, que no descansará hasta que su secreto vuelva a quedar en su lugar: enterrado y en la oscuridad, para siempre.

    Noche de miedo 3D es la remake de La hora del espanto (1985). La dirección corrió a cargo de Craig Gillespie y en el elenco podemos ver a Anton Yelchin, Colin Farrell, Christopher Mintz-Plasse, Imogen Poots y Tony Collete, entre otros. Un parrafo aparte merece David Tennant, que interpreta a Peter Vincent, definitivamente el mejor personaje de la película. Esta especie de Chris Angel vive en la riqueza, pero en el fondo es un pobre tipo del que todos se burlan. Una gran, gran interpretación.

    La película mantiene el espíritu de la original, pero se podría decir que son muy diferentes. Gillespie no realizó una remake ciento por ciento, sino que tomó el esquema de la de los ’80 y realizó algo nuevo, moderno, en donde ningún actor está de más ni se desperdició un segundo de cinta en alguna escena de relleno. En esos ciento y algo de minutos de película nos asustamos bastante, nos reimos mucho y, por sobre todo, nos divertimos.

    En definitiva, Noche de miedo 3D es más que una remake: es una comedia de terror novedosa, con una estética interesantísima y un trabajo actoral envidiable. Muchos podrán decir que es algo menor, una película pasatista; y puede ser, pero este tipo de pasatismo menor, con calidad y con buenas ideas (pese a no ser originales), es lo que le hace falta al cine.
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  • Apollo 18
    Apollo 18
    Loco x el Cine
    El terror de las cámaras movedizas se muda a la luna.

    Cuenta la leyenda que en diciembre de 1973, y financiada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, despegó una misión asignada bajo el nombre de Apollo 18. Cabe aclarar que el gobierno de los Estados Unidos había cancelado el plan Apollo en el número 17, a causa de la falta de fondos de la NASA, y en el tintero quedaron las misiones de 18 a 21, cortando así la odisea espacial norteamericana.

    Pero la aventura tendría un nuevo episodio, ya que en total secreto tres astronautas salieron del planeta con una misión que, oficialmente, constó en poner una especie de rastreador en nuestro satélite natural que, en teoría, funcionaría para la seguridad nacional (pensemos que la guerra fría estaba en su apogeo), pero al llegar allí, se darían cuenta que nada es como les dijeron.

    Apollo 18 clama ser una versión editada de más de ochenta horas de cinta que grabaron estos astronautas, pero en realidad es una película dirigida por el madrileño Gonzalo López-Gallego, que pisa Hollywood por primera vez en este mockumental producido por Bob Weinstein. Y que no se quedará ahí, ya que desde Dimension Films aseguraron que “esto es sólo el comienzo”, ¿de qué?… ya lo veremos.

    La película en sí es otro ejemplo más de terror efectista. La tensión que suelen tener este tipo de películas filmada con cámara en mano casi no existe, convirtiendo a Apollo 18 en una obra que se divide en dos momentos: cuando intenta asustar o cuando no pasa absolutamente nada. Tiene algunos buenos momentos, y tiene algunos buenos sustos, pero no va más allá ni se la juega por querer revolucionar este nuevo género, que nos da lo mismo una y otra vez desde el Proyecto Blair Witch, de 1999. Eso quiere decir que la fórmula sigue intacta: sustos repentinos, largos momentos “costumbristas” para darnos la sensación realista, cámaras que tiemblan, imágenes borrosas… ya saben. La única diferencia es que el marco no es un bosque, o una habitación, o una ciudad en llamas, es la luna.

    El gran problema que tiene Apollo 18 (para puntualizar y no hablar de todo el género) es que no sorprende. Uno ya sabe cuándo van a intentar asustarlo, por lo cual no se asusta (o no se asusta tanto, no voy a negar que algún salto se puede dar) y hace que toda la película pierda gracia. Además, van a tener que pensar seriamente qué hacer con esos momentos en los cuales los protagonistas duermen, o almuerzan, porque se convierten en minutos perdidos que terminan resumiendo el contenido real de la película a unos meros veinte minutos finales.

    En definitiva, Apollo 18 es algo que de alguna forma prometía, pero que se queda en la cómoda y vuelve a contarnos la historia del mal que se esconde en la oscuridad, y de los dos pobres tipos a la buena de dios, olvidados por su gobierno que deben sobrevivir a como de lugar en un territorio hostil. Dos cuentos narrados hasta el hartazgo que se unen para hacer del lugar común una película entera.
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  • La verdad oculta
    La verdad oculta
    Loco x el Cine
    Rachel Weisz se destaca en esta desgarradora historia basada en hechos reales.

    Kathryn Bolkovac (Weisz) es una agente de policía de los Estados Unidos con bastantes problemas. Por un lado, su familia se quebró y no tiene tiempo para ver a su hija. Por otro, el trabajo la consume y es adicta a él, pero la rutina de escritorio no es lo suyo, e incansablemente, mes a mes, envía una solicitud de cambio de sector, que es sistemáticamente rechazada. Pero un día, sus superiores le ofrecen un trabajo que su espíritu justiciero no podrá rechazar: ser parte del cuerpo de paz que viajará a Bosnia para ayudar en ese país devastado por la guerra. Ella aceptará el viaje poniendo en jaque toda su vida tal cual la conoce, y alejándose de su hija posiblemente para siempre.

    Allí será parte de los cascos azules, manejados por la empresa Democro Corp, los contratistas militares que-en teoría-ayudarían en la reconstrucción de Bosnia. La realidad le dará un golpe cuando vea el lugar que ocupan las mujeres en esa sociedad, machista casi por naturaleza, pero todo su mundo se derrumbará cuando descubra toda una red de tráfico de personas obligadas a ejercer la prostitución que toca a las cúpulas más altas del ejército de los Estados Unidos, de Democro Corp y de las Naciones Unidas. Ella deberá luchar sola contra todas estas fuerzas para liberar a las mujeres que viven encerradas, con miedo y en condiciones infrahumanas.

    La verdad oculta (The Whistleblower, en inglés) es una de esas películas incómodas, indignantes y que hacen todo menos divertir. Saber que lo que estamos viendo es una interpretación de algo que sucedió (y, para peor, sucede) en el mundo nos pone en un lugar de espectador impotente que, lejos de hacernos disfrutar la película, nos la hace sufrir. Todo lo que dije, aunque no parezca, es un halago para los realizadores y para Rachel Weisz, que supieron transmitir la angustia de esas mujeres esclavizadas.

    El único problema que tiene la película es que llega demasiado rápido al conflicto, y todo lo que serviría de prólogo, para conocer a Bolkovac y su relación con su hija, pasa casi desapercibido. De hecho, en el momento que comienza a obsesionarse con este caso policial, ya no existe familia para Katherine, sino que solo ve su lucha privada y prohibida contra el poder.

    En definitiva, La verdad oculta es una película imperdible, pero no es para cualquiera ni para ver en cualquier momento. El espectador tiene que saber que no la pasará bien y que el sabor amargo que le dejará no se va a ir con el primer caramelo que coma al salir del cine.
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  • El planeta de los simios: (R)Evolución
    Ya vimos a Charlton Heston llorar por el futuro del planeta... ahora veremos cómo llegamos ahí.

    Will Rodman (James Franco) es un científico brillante. Desde hace años está trabajando en una droga que podría curar una de las enfermedades más terribles que el hombre puede sufrir: el alzehimer. Pero claro, antes de probarla con seres humanos, como todo laboratorio, comienzan a experimentar con animales, específicamente con chimpancés.

    Durante los primeros días, ve en su espécimen una evolución increíble, por lo que dedujo que esa droga no solo curaría la enfermedad, sino que mejoraría las capacidades cerebrales de las personas. Pero algo sale mal y el animal se vuelve loco y destruye todo el laboratorio, obligando a los guardias de seguridad a reducirla. Luego de su muerte, y de su reacción feróz, el mayor inversor del proyecto le da de baja a todo el plan, ya que piensa que lo que sucedió con el simio podría pasar con cualquier eventual paciente. Pero no, hay algo más. La droga funcionaba de maravillas, lo que la chimpancé quiso cuidar con garras y dientes era a su pequeño cachorro, que nadie previó ya que, dicen, los simios pueden ocultar bien los embarazos.

    Ese cachorro es Caesar (Andy Serkis), un simio con capacidades superiores (la droga que le daban a la madre pasó a través de su cuerpo) que adoptará como si fuera su hijo. Él será de gran ayuda (y una gran compañía) en casa, donde el padre de Will, Charles (John Lithgow) se la pasa encerrado debido a su alzehimer. Caesar se convertirá en un amigo inseparable de Charles, cuya enfermedad va cada vez peor.

    Will no puede ver a su padre así, por eso también comenzará a probar su droga en él, y los resultados no tardan en llegar. La familia parece ir tomando un camino de “y vivieron felices para siempre”, hasta que algo ocurre, alguien hará algo que no debe y la parte más salvaje del animal sale a la luz, lo cual obliga a su “familia” a encerrarlo en un hogar para simios, que más que hogar parece un campo de concentración, en donde el estúpido Dodge (Tom “Draco Malfoy” Felton) se divierte torturándolos.

    En ese lugar, Caesar tiene su primer contacto con otros animales, que al principio se comportan de forma agresiva con él (algo así como el “derecho de piso” de las prisiones, pero sin jabones que se caen), pero luego él utilizará su inteligencia a su favor y, de a poco, comenzará la gesta revolucionaria más importante de la historia del planeta Tierra.

    La película es sorprendente. Lo tiene todo. Por momentos el espectador puede reír, por otros momentos puede emocionarse hasta las lágrimas, y hasta la adrenalina sube al tope con las brillantes escenas de acción que nos muestran, en especial una, cerca del final (y que se presentó en varios lugares, por lo cual no es exactamente un spoiler) sobre el Golden Gate, el clásico puente de San Francisco.

    Mucho de esto es gracias a WETA, los responsables de los efectos especiales, que estuvieron detrás de El Señor de los Anillos y de Avatar. Aquí los simios SON simios, nunca pensamos que hay un hombre debajo de ese pelaje. Y esos simios transmiten sentimientos, emociones y miles de cosas que nos hacen poner en una posición incómoda: queremos que los simios ganen la batalla, porque la apatía pasa por ellos, no por los humanos miserables (a excepción de los Rodman y de la bella Caroline -Freida Pinto-, claro) que los rodean.

    En cuanto a lo actoral, cabe destacar el trabajo de Serkis. Son sus expresiones y sus movimientos los que le dan vida a Caesar, el personaje más magnético de la película. De todas formas, el trío protagónico (Franco-Lithgow-Pinto) no se queda atrás y sabe cómo hacerse notar. Lo mismo Tom Felton, que parece ser especialista en hacerse odiar por el público.

    La dirección del casi desconocido Rupert Wyatt es casi una clase de cómo se debe hacer una película pasatista y al mismo tiempo con un mensaje, algo que queda dando vueltas luego de que los créditos pasan y que, incluso, sigue molestando algunos dias después. En eso se parece mucho a su original de 1968, que marcó a toda una generación con ese final mala onda que hace que el humano pierda todas las esperanzas de estar reinando el planeta en un puñado de años. Y, justamente, esta película está hipervinculada con su predecesora, ya que hay un buen puñado de guiños que el ojo atento sabrá captar.

    En definitiva, esta precuela de El Planeta de los Simios se presentó como “una película más” para el verano boreal, y casi sin quererlo no solo se convirtió en un éxito de taquillas, sino que va hacia el título de “clásico de culto”. La ciencia ficción vive en esta película, y el espíritu de la nostalgia agradece este gran mimo de Wyatt.
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  • Cowboys y Aliens
    Cowboys y Aliens
    Loco x el Cine
    Harrison Ford y Daniel Craig crean una dupla brillante en una película que fue completamente subestimada en los Estados Unidos.

    Si bien las taquillas le respondieron bien (63 millones en su primer fin de semana en cartel), las críticas norteamericanas no tardaron en catalogar esta película como una de las mayores decepciones del año. Y algo de eso puede llegar a haber. Es que la prensa ultimamente conforma el 90% de lo que termina siendo la película (miren a J.J. Abrams, sino) y si se infla mucho y el producto no está a la altura, enseguida baja puntos porque si. Pero por unos segundos olvidemos que la producción es de Steven Spielberg y Ron Howard, y que la dirección es de Jon Favreau, pensemos un segundo en Cowboys & Aliens como una película, pura y dura, e imaginemos que es anónima y, ¿saben qué? Así sale ganando.

    La historia es atractiva: un hombre (Daniel Craig) se despierta en medio del desierto sin recordar nada, herido y con un extraño aparato metálico agarrado de su muñeca. Un grupo de forajidos lo encuentra y planea llevarlo al pueblo, en donde es buscado por el robo de una diligencia del poderoso coronel Dolarhyde (Harrison Ford), una especie de feudal del lejano oeste. Él obviamente se resiste a ser arrastrado y comienza a pelear contra estos tipos, y se da cuenta que lo que tiene en su mano no es un grillete, sino un arma que, al parecer, funciona cuando más lo necesita.

    Luego, y por sus propios medios, va al pueblo, en donde Ella (Olivia Wilde), una misteriosa mujer, comienza a seguirlo. Ella sabe algo sobre su pasado, y él sólo recuerda pequeños fragmentos que le vienen a la cabeza gracias a una fotografía de una mujer, que de a poco (muy de a poco) va aclarándole la memoria.

    La llegada al pueblo de este tipo sin memoria se convierte en un conflicto, porque todos lo reconocen: es Jake Lonergan, el valiente (o inconciente) que se atrevió a meterse con el oro de Dolarhyde. El Sheriff lo detiene y ahora sólo queda esperar unas horas para que lo trasladen a la prisión, en donde será juzgado. Pero, justo cuando iban a trasladarlo, unas naves espaciales comienzan a atacar el pueblo y a abducir a algunos de sus habitantes. Uno de los que se llevan es el hijo de Dolarhyde (Paul Dano), por lo que el coronel moverá cielo y tierra para buscar a esos malditos “demonios”. Pero no lo hará solo, ya que ve en el arma misteriosa de Lonergan una ayuda irremplazable, por lo que harán una tregua hasta que puedan solucionar este temita con los extraterrestres que se llevan a nuestros humanos para investigarlos y que, para colmo, llegaron al planeta para robarnos nuestro oro.

    La película tiene tres puntos clave: Craig, Ford y Wilde. La relación entre ellos tres es la que lleva la historia adelante. La relación tirante (y a veces hilarante) de los dos machos, más la dosis de misterio que nos deja la bella Wilde crean los momentos más destacables de la película. Punto aparte merece el siempre brillante Sam Rockwell, que interpreta a un doctor dueño de una cantina cuya mujer es abducida.

    Lo que llama un poco la atención es que los efectos especiales se quedan un poco a mitad de camino, extraño de una película producida por Spielberg y Howard, y algo similar pasa con el diseño elegido para los extraterrestres. Tal vez, algo menos bestial podría haber sido más efectivo.

    La historia está bien, no brilla por creativa pero tampoco es el bodrio que nos hicieron creer a todos los que leímos la prensa extranjera. Claro que no es la película del año (en Argentina, ni de la semana), pero si lo que buscan es ver, bueno, cowboys peleando contra aliens, pueden llegar a disfrutarla y bastante.
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  • Linterna Verde
    Linterna Verde
    Loco x el Cine
    Uno de los más grandes superhéroes de DC fue utilizado en una de las peores adaptaciones de comics al cine.

    Desde el principio de los tiempos, el cuerpo de Linternas Verde maneja la seguridad del universo desde Oa, su planeta base. Allí, los sabios lideran un ejército de soldados provenientes de cada extremo de la galaxia armados con el anillo verde de poder, cuyo límite es la imaginación de su portador. Allí conocemos a Abin Sur (Temuera Morrison), el más valiente de los Linterna Verde que, hace mucho tiempo, logró encerrar a la criatura Parallax, poseedora del poder amarillo del miedo, en un planeta distante.

    Luego de un accidente, Parallax regresa con la intención de vengarse del cuerpo de Linternas Verde en general, y de Abin Sur en particular. En el ataque, Abin Sur huye hasta el planeta habitado más cercano, la Tierra, en donde encarga, moribundo, a su anillo la búsqueda de un nuevo portador. El elegido será Hal Jordan (Ryan Reynolds), un piloto de pruebas de la fuerza aérea norteamericana que se convertirá en el primer Linterna Verde humano. A su vez, el cuerpo de Abin Sur es hallado por el servicio secreto de los Estados Unidos, quienes lo toman para analizarlo. Pero en él hay un fragmento de la energía de Parallax. Un fragmento de maldad que irá a parar al doctor Hector Hammond (Peter Sarsgaard), que de a poco se convertirá en un villano que utilizará el resentimiento, el miedo y el odio como arma principal. Y eso no es todo, porque Parallax también viene en camino, listo para devorar a todos los seres vivos del planeta.

    Todo esto es lo que sucede en Linterna Verde 3D (Green Lantern, 2011), el debut en la pantalla grande de este héroe clave en el universo DC. Mucha expectativa y muchos rumores de fracaso rondaron en el mundo del espectáculo desde que se vieron las primeras (y poco prometedoras) imágenes. Y, lamentablemente, todo lo malo que decían era cierto: básicamente, es aburrida. Todo lo que sucede, sucede porque sí. Las excusas y las cosas que movilizan a los protagonistas son vanas y, en general, las actuaciones son más dignas de una comedia de Nora Ephron que de una película basada en un comic de DC. Lo que más se destaca, como se esperaba, son las actuaciones de Mark Strong como Sinestro, uno de los Linternas más fuertes e interesantes del cuerpo, y la voz de Michael Claire Duncan en Kilowog, que nos maravilla con su dureza en los entrenamientos con el “poozer” Jordan.

    En definitiva, Linterna Verde 3D vale poco y nada. Olvidando que la adaptación al comic está pesimamente realizada, el peor pecado que comete la película es aburrir. De hecho, las únicas partes divertidas son las que se ven en el trailer. El resto es relleno en forma de comedia romántica y la típica historia del héroe que tiene miedo hasta que entiende todo y se convierte en un gerrero legendario. Es una pena, porque el universo de Linterna Verde es tan vasto que tiene cientas de excelentes historias para adaptar, y es una pena que hayan inventado esta para presentar un personaje al público que todavía no lo conoce bien. Veremos que pasa en la (ya confirmada) secuela. Por ahora, Linterna Verde quedará en la historia como un superhéroe tonto y bonito al que las cosas le salen de pura suerte.
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  • Larry Crowne
    Larry Crowne
    Loco x el Cine
    En la nueva comedia de Tom Hanks se destacan todos... menos los protagonistas.

    Larry Crowne (Tom Hanks) es uno de esos tipos que de tan buenos que son, te dan ganas de pegarle. Vive una vida modesta, trabajando para un gran supermercado, y tiene varios problemas económicos debido a dos razones: la crísis económica mundial y su reciente divorcio.

    Pero bueno, el sigue, trabaja, y de a poco parece ir saliendo, pero todo se complica cuando es despedido de su empleo por no tener estudios universitarios. De golpe, todo se oscurece, las deudas lo estrangulan y debe achicar todos los gastos posibles. Pero pese a todo no se quedará lamentándose en un rincón, sino que se inscribirá en la universidad comunitaria en donde conocerá gente que le cambiará la vida, en especial dos mujeres: la profesora Mercedes Tainot (Julia Roberts), una mujer que perdió las ganas de enseñar y que vive el día a día con un marido vago y adicto a la pornografía (Bryan Cranston); y su compañera de clases Talia (Gugu Mbatha-Raw), que dictará la emergencia de la moda en este veterano para hacerle un completo cambio de look y de actitud.

    La historia no es más que otra comedia romántica. No tiene nada de malo, pero nada de nuevo. De todas formas, hay que admitir que Hanks, junto a Nia Vardalos, escribieron un guión sólido y tierno, pero que solo considera para la historia principal a tres personajes: Hanks, Roberts y Mbatha-Raw. Los demás están orbitando, sin aportar más que alguna frase graciosa o algún chiste atinado. Pero, ¿lo irónico? Ellos llaman más la atención que los protagonistas. Es que teniendo a Cedric The Entertainer y a el gran George Takei como actores de reparto, es difícil centrarse en la pareja central, que no discuto que sean excelentes actores, pero que en esta ocasion están muy desdibujados y edulcorados.

    El trabajo detrás de cámaras de Hanks es correcto. Ya vimos su trabajo en Eso que tu haces! (That Thing You Do, 1996) y sabemos que sabe trabajar en ese rol. No tiene nada destacable ni ninguna “firma”, pero tampoco tiene algo que se pueda criticar. La película fluye, las tomas están bien y listo.

    Hanks dirigió, protagonizó, produjo y co-escribió esta película, posiblemente como mensaje de aliento a todos los que la están pasando mal en los Estados Unidos por los problemas económicos que ya todos conocemos; o tal vez simpelemente quiso hacer una de las comedias románticas como las que hacía hace veinte años atrás. Como sea, no el resultado no va a covertirse en la próxima Sintonía de amor, sino que posiblemente nos olvidemos de su existencia el año que viene.

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  • Super 8
    Super 8
    Loco x el Cine
    J.J. Abrams y Steven Spielberg se unen para darnos una brillante película de ciencia ficción que parece salida de los ’80.

    Todo comienza con una tragedia: la madre de Joe Lamb (Joel Courtney) muere en la fábrica en donde trabaja. Ahora el chico deberá quedar solo con su padre (Kyle Chandler), un policía que dedica su tiempo a patrullar las calles y que poco sabe de paternidad, pero con el dolor de la viudez a flor de piel.

    Un tiempo después, cuando todo vuelve (más o menos) a la normalidad, Joe vuelve a juntarse con sus amigos, con quién se divierte grabando películas clase B con una cámara Super 8. Pero a ese grupo se unió Alice (la talentosísima Elle Fanning), una chica a la que Joe ve con ojos de enamorado, que se convertirá en “la mujer del héroe” de la cinta, que és un detective que se enfrenta a los zombies (!!). Ellos viven tranquilos, cada uno con sus problemas y con sus conflictos de pre adolescente, hasta que, durante un rodaje, presencian un increible choque entre un tren y una camioneta que se cruzó intencionalmente en su camino. Los chicos se salvaron de milagro, y la cámara rodó absolutamente todo lo que sucedió.

    Instantes después del atentado al tren, cientos de jeeps, helicópteros y camiones militares comienzan a cercar la zona. Joe y sus amigos logran escapar con lo justo, pero no pasan desapercibidos, ya que olvidan una pista que llevará a las fuerzas a buscar a los testigos que lograron captar todo eso en video.

    Poco después, en el pueblo comienzan a suceder hechos misteriosos: cortes de luz, gente que desaparece, personas atacadas por algo que no saben distinguir qué es… y, sobre todo, paranoia, ¿qué harán estos amigos frente al peligro inminente que los rodea?, ¿y qué es lo que cargaba ese tren tan secretamente?

    Estas y otras preguntas son respondidas en Super 8, la película producida por Steven Spielberg y dirigida por J.J. Abrams que rinde tributo al cine de aventuras y ciencia ficción de los ’80. No es casual que Amblin, empresa de Spielberg, esté detrás de la cinta. Los Goonies, ET, Cuentos Asombrosos y muchos otros productos brillantes de este director fueron desarrollados por la empresa. Y justamente Super 8 sigue esta línea. Por un lado tenemos chicos (como en Los Goonies) que de repente se ven envueltos en un problema (¡como Los Goonies!), pero no es eso lo más importante, sino que el protagonista tiene un problema familiar (¡como el protagonista de Los Goonies!) y del que todos sus amigos intentarán sacar. Ojo, esto no es una crítica en absoluto, sino todo lo contrario: el espíritu de ese cine parecía muerto en la década pasada, y sin embargo, la dupla Spielberg/Abrams logró reflotarlo, y con éxito. Además, el alma de estos films, la sensibilidad oculta spielbergiana, impregna toda la película, que nunca deja de asustar, asombrar y divertir, sino que lo hace, pero bajo un halo de tierna melancolía que a más de uno va a hacer lagrimear.

    En definitiva, la película lo tiene todo. Las actuaciones de los chicos son geniales, la dirección fue realizada con maestría y, por momentos, nos deja la sospecha de que el mismísimo Steven Spielberg se puso detrás de cámaras en alguna que otra escena. No tengo ningún miedo en asegurar que Super 8 es uno de los estrenos más interesantes del año. Esperemos que gracias a esta película, el género tome algo de envión y se vuelvan a hacer este tipo de films que tanto se extrañan. ¡Ah!, y quédense durante los créditos. No vale la pena dejar spoilers, pero si vale la pena quedarse.
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  • Copia certificada
    Copia certificada
    Loco x el Cine
    Un debate sobre el arte, la soledad y el amor en medio de la hermosa Toscana italiana.

    James Miller (William Shimell) es un reconocido autor que acaba de escribir su nueva obra: Copia certificada. En ese trabajo, Miller postula que muchas veces, en el arte, las copias superan a las obras originales. Y, ¿qué mejor lugar para presentar un libro de este tipo que en Italia, específicamente en La Toscana, un lugar -como dice un fugaz personaje- “que parece un museo al aire libre”?

    En esa hermosa ciudad italiana se cruzará con una mujer (Juliette Binoche, cuyo personaje no tiene nombre) que maneja una galería de arte y antiguedades. La temática del libro de Miller los unirá y comenzarán a hablar sobre lo real y sobre las copias. Pero algo pasa, algo surge o se esconde entre los dos, ya que de repente, y a partir de lo que pareció una broma, ellos comienzan a tratarse distinto. De la nada estos dos personajes se convierten en una pareja con 15 años de matrimonio y con un hijo pre adolescente. Comienzan a ser distantes, frios, con la llama del amor casi extinta. ¿Qué es lo real?, ¿qué es la copia? No lo sabemos. Tal vez sean dos desconocidos jugando a ser marido y mujer, tal vez sean marido y mujer jugando a los desconocidos, ¿qué es lo más real?, ¿lo que imitan o lo que son?

    Esta compleja temática es abordada con maestría por Abbas Kiarostami, el talentoso director iraní, responsable de obras maestras como El sabor de las cerezas. Cada plano, cada toma, tiene su por qué. Largos planos secuencia en los que vemos a los protagonistas caminar por las antiguas calles de La Toscana, o primeros planos estáticos y eternos que nos hacen detener en los gestos y las miradas que intercambian estos dos ¿enamorados?, ¿enemigos?, ¿desconocidos? Los reflejos en ventanas, parabrisas y espejos son frecuentes, mostrando (y poniendo en duda) la realidad: la mejor copia de cada uno ahí, enfrente, planteando un dilema casi borgeano, ¿cuál es el de verdad?, ¿el reflejo o el que se ve frente a la cámara? Y lo que se ve frente a la cámara, ¿no es también una falsificación, una interpretación de algo que, tal vez, sucedió?

    Y hablando de ellos, el labor que realizan es sorprendente. No actúan, son ellos. Intercambian palabras con tanta naturalidad que nos hacen sentir que los conocemos, o incluso que, en algún punto, somos ellos. Juliette Binoche es maravillosa. Su sonrisa y sus incomodidades son tan creibles que hacen que el espectador en seguida tome empatía con ella. En cambio, el duro William Shimell interpreta el lado de la razón, del pensamiento científico y práctico, y muchas veces, por eso mismo, peca de pedante. No es una crítica, claro que no, así es su James Miller, y por eso funciona como funciona.

    Otro punto interesante de esta obra es con la naturalidad que los protagonistas cambian de idioma. Sencillamente, comienzan hablando en inglés, pasan por el francés, siguen por el italiano y así, sin motivo ni explicación. Podemos pensar que las personalidades de cada uno cambian, que con 15 años de matrimonio es más coherente hablar en francés, la lengua madre de la mujer, que en medio de la pasión iracunda acude naturalmente a su boca.

    Para hacer una referencia sencilla, Copia certificada recuerda mucho a las dos obras maestras de Richard Lintlaker, Antes del amanecer y Antes del atardecer, en donde Juliette Delpy y Ethan Hawke sencillamente caminaban y hablaban sobre la vida, la muerte, los miedos, el arte y tantas otras cosas. Aquí es similar, pero diferente, aquí hay algo más que no se nos muestra. Aquí, como en el arte, la respuesta queda exclusivamente en manos del espectador.
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  • Capitán América - El primer vengador
    El héroe insignia de Marvel tiene su película que, a su vez, se convierte en el último escalon hacia la adaptación de Los Vengadores.

    Steve Rogers (Chris Evans) es un alfeñique sin fuerza que vive siendo golpeado por los grandulones. Pese a eso, nunca escapó de una pelea ni se acobartdó ante nadie. Su mayor sueño es servir en el ejército de los Estados Unidos, más viviendo esa época tan tumultuosa que se llamó Segunda Guerra Mundial. Pero su tamaño y su tendencia enfermiza hizo que sea rechazado cada vez que se presentó a enlistarse.

    Pero, en una feria, un científico de la armada (Standley Tucci) vió algo en él: su valor era algo que no todos tenían y, con algún que otro cambio, podría convertirse en el soldado perfecto. Y cuando hablamos de cambios, hablamos de genética, ya que el Dr. Abraham Erskine, este genio alemán, creó un suero capaz de aumentar el poder físico y muscular de cualquier hombre, y Rogers es el candidato ideal para probarlo… por segunda vez. Segunda, claro, porque la primera había sido sobre el jerarca Nazi Johann Schmidt (Hugo Weaving), que luego de implantarse el suero quedó deforme, lo cual le valió el apodo de Craneo Rojo (adivinen por qué).

    Ahora, este super soldado modificado genéticamente, con velocidad y fuerza sobrehumanas, hará lo que nadie se atreve a hacer: propaganda. Si, será utilizado para llamar a los jovenes a enlistarse y para recibir donativos de aquellos que quieran apoyar a las tropas. Su seudónimo: El Capitán América.

    Mientras tanto, Schmidt se abre cada vez más de Hitler y de los Nazis para crear su propia fuerza, Hidra, una especie de sociedad secreta que roza el ocultismo y que tiene en su poder algo que le pertenece a los dioses, el Cubo Cósmico (que se pudo ver en las escenas post créditos de Thor), con lo que diseñará, junto con su aliado, el Dr. Arnim Zola (Toby Jones), un arma implacable con la que planea invadir Estados Unidos.

    La vida de Rogers no va bien. Eso de hacer musicales no es lo suyo: lo que quiere es pisar el campo de batalla, y su excusa se presentará cuando su amigo, Bucky Barnes (Sebastian Stan) aparezca como desaparecido en acción tras las líneas enemigas. Allí comenzará el mito del Capitán América, el super soldado que puede enfrentarse a cualquier enemigo. Pero, ¿podrá con un arma sobrenatural, contra un villano supernatural y contra la crueldad de un hombre que quiere ser un dios? Ahí el dilema.

    Capitán América es una gran adaptación del comic. Su ambientación de los años ’40 es intachable y las actuaciones (sorpresa, al menos para mi) son excelentes. Ok, todos sabemos que Hugo Weaving, Tommy Lee Jones, Toby Jones y Standley Tucci son gigantes, pero Chris Evans, ese actor por el cual no hubiera comprado una entrada jamás, se convierte en un verdadero héroe. Él ES Steve Rogers, como Robert Downey Jr. ES Tony Stark. Evans logró captar la escencia del personaje de la mejor manera, y así, convirtió esta adaptación en una de las mejores que realizó Marvel hasta el momento, superando a Thor y a Hulk, y pisando los talones de Iron Man.

    Lo mejor que tiene la película, por lejos, son los guiños. Es que el universo que creó Marvel a través de sus adaptaciones es tan lineal y real que todo conjuga con todo. Por ejemplo, tenemos a Howard Stark, padre de Tony, como uno de los científicos aliados a Erskine. También vemos guiños a Thor, claro está, que se convirtió en una especie de hilo conductor para lo que veremos en Los Vengadores. Además, el principio y el final de la película van a hacer que todos los fanáticos de Marvel, ansiosos por ver la reunión de héroes, se caigan al piso. Y ni hablar de lo que verán después de los créditos. Gran sorpresa. Mantenganse sentados.

    En definitiva, Capitán América es una película para ver, pero no sola, sino sabiendo lo que ya pasó. Para ver una película de Marvel, tienen que verlas todas, así es el negocio. Si las vieron, vayan y disfruten: es una de las mejores adaptaciones de comics que se hicieron. Si no las vieron, veanlas ahora y luego vayan al cine, no se van a arrepentir.
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  • Atrapada
    Atrapada
    Loco x el Cine
    Trás nueve años sin filmar, John Carpenter vuelve… pero con una de las peores películas de su carrera.

    Carpenter es un genio. El que duda eso nunca vió una de sus películas, pero a veces hay que ser objetivo en esto de reseñar películas, y a veces (pese a que duela el corazoncito) nuestros directores favoritos no apuntan demasiado bien a la hora de hacer sus películas. Este es un caso prácticamente ejemplificador: Carpenter vuelve a dirigir una película después de nueve años – su último trabajo fue Fantasmas de marte- y se trata de un thriller de terror con mucho, mucho suspenso, pero mediocre en comparación de cualquiera de sus otros trabajos.

    La historia que se cuenta es la de Kristen (Amber Heard), una chica que es internada en un manicomio luego de prender fuego una casa. Allí conoce a otras internas, de personalidades muy diferentes y, de a poco, comienza a relacionarse con ellas y con su doctor (el siempre oportuno Jared Harris, uno de los puntos altos de la película pese a sus breves apariciones), pero allí hay alguien más… o algo más, aunque nadie quiera reconocerlo. Y ese algo se está llevando una a una a todas las pacientes. Y Kristen no será la víctima de esa criatura, no señor: antes de caer en sus garras, intentará huír.

    Ese es el planteo básico de Atrapada: una película con una chica linda y fuerte como protagonista y un monstruo feo y terrible como villano. Las escenas de suspenso están bien, los sustos están bien, Carpenter filma bien, por lo cual la película es atractiva. Entonces, ¿qué tiene de malo Atrapada? Ya se vió.

    Y no es que es una idea cliché que puede tener mil formas, como la de un asesino que mata adolescentes, por ejemplo, sino que es igual a otra película que no tuvo un gran éxito, pero muchos seguramente vieron: Identidad (Identity, 2003), de James Mangold y con John Cusak como protagonista. Además, también nos levanta una sospecha, ¿Zack Snyder vió o supo algo de esta película mientras hacía Sucker Punch?, porque también son demasiado similares, solo que aquí Carpenter gana, ya que su Atrapada data de 2010, mientras que la de Snyder se estrenó este año.

    En fin, en Argentina no solo tuvimos que esperar 9 años para ver una película nueva de Carpenter, sino que también tuvimos que aguantar decenas de postergaciones. Ahora la película llegó y, la verdad, tira abajo todas nuestras expectativas. Ojalá Carpenter siga dirigiendo mil años más, y ojalá, y no en mucho tiempo, podamos ver otra joya de su factoría.
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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2
    El viaje del joven mago termina en lo más alto.

    El final llegó. Diez años y ocho películas le tomó a la industria del cine adaptar los siete libros de la saga Harry Potter, creada por la autora J.K. Rowling. Como resultado, Warner puede presumir de ser el estudio que llevó adelante la franquicia más rentable en la historia del cine. Y no solo eso, sino que también marcó un antes y un después en millones de personas que crecieron junto al protagonista.

    Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte – Parte 2 es el episodio final de esta historia. En la anterior entrega nos enteramos que el malvado Lord Voldemort (Ralph Fiennes) dividió su alma en varios objetos llamados Horrocruxes. Solo destruyendo esos elementos se podría matar Al Que No Debe Ser Nombrado. Por otra parte también nos presentan a Las Reliquias de la Muerte: tres elementos mágicos que convierten a su poseedor en el Amo de la Muerte: un arma fundamental que Voldemort quiere tener para su arsenal, y que Harry (Daniel Radcliffe), Hermione (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint) deben evitar que posea.

    En este contexto, y luego de la muerte de Albus Dumbledore (Michael Gambon), la escuela queda en manos del oscuro profesor Snape (un brillante Alan Rickman). Hogwarts se convirtió en un lugar cruel en el que más que educar, se entrena a futuros Mortífagos. Viven bajo la custodia de los Dementores y toda esperanza parece vana… Salvo para el Ejército de Dumbledore y La Orden del Fénix, estos dos escuadrones formados por Aurores, profesores y alumnos que, desde la clandestinidad, buscan recuperar la escuela.

    Con ese marco enfrente, el trío de amigos deberá regresar a Hogwarts para conseguir un nuevo Horrocrux, lo que desencadenará la batalla final entre las fuerzas del bien y del mal en lo que quedará en la historia como El Asedio de Hogwarts.

    De más está decir que es vano ver esta película sin haber visto la saga, en especial la primera parte de Las Reliquias, ya que en realidad son una misma historia, pero dividida en dos. Aquí, David Yates vuelve a maravillar con escenas de acción épicas, personajes bien planteados (mucho de eso, claro, es crédito de Rowling) y un guión sólido, Harry Potter se despide de la pantalla grande dándole un broche de oro al viaje que tanto tiempo le llevó.

    Si uno leyó los libros, podría encontrar defectos. Por ejemplo, el protagónico indiscutido que le da Yates a Potter y a sus amigos deja de lado elementos que podrían haber sido brillantes en la pantalla, por ejemplo, escenas de la batalla de Hogwarts en las que Harry no aparece y que quedan omitidas en la película. Pero más allá de eso, y si solo se vieron las películas, el trabajo que se ve en esta última entrega es excelente.

    El final llegó, y no podemos pedir más de él.
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  • Cars 2
    Cars 2
    Loco x el Cine
    Lo que podría ser el mayor fracaso de Pixar es, en realidad, una buena película de aventuras.

    Cars 2 es muy diferente a la primera, eso es algo que hay que tener en cuenta desde el momento en que uno se sienta en la sala del cine. Las carreras quedan en un segundo lugar, e incluso Rayo McQueen ya no es el protagonista indiscutido. La historia pasa por otro lado, con otros perfiles y con nuevos personajes.

    La estrella de esta secuela es, sin dudas, Mate (voz de Larry the Cable Guy), que se convierte -sin querer, claro- en un espía internacional bajo las ordenes del James Bond con ruedas Finn McMissile (voz de Michael Caine) y de su compañera, Holley Shiftwell (Emily Mortimer), dos agentes secretos que investigan una mafia formada por pequeños autos rusos que luchan contra los promotores de los combustibles ecológicos, en especial contra Sir Miles Axelrod (voz de Eddie Izzard), el mayor promotor mundial de ese tipo de energía.

    Por otro lado, Rayo (voz de Owen Wilson) se involucra – por culpa de Mate- en una serie de carreras que lo llevarán a competir por Italia, Francia y Japón, y que lo enfrentarán al engreido Formula 1 Francesco Vernoulli (voz de John Tuturro), pero esto queda en segundo plano cuando, de repente, todos los automóviles que utilizan combustibles ecológicos comienzan a estallar, y es allí cuando las dos historias se mechan, ¿quién está detrás de todo esto?, ¿quién es el jefe de la banda de los pequeños carcachos rusos y por qué están tan resentidos con los automóviles más tecnológicos? Solo Mate -si, el tonto Mate- podrá descubrirlo.

    Para ser sinceros, la película es bastante peor que la primera entrega, pero no es el caos horrible que se dice en todo el mundo. El gran problema es que tiene la firma de Pixar y, por eso, nuestras expectativas quedan por las nubes. Si este mismo trabajo lo hubiera hecho, sin ir más lejos, Dreamworks, todos estaríamos hablando de lo graciosos que quedan los autitos metiendose en conflictos como James Bond.

    La parte más destacable de Cars 2 la aportan, sin dudas, el gran Michael Caine, Emily Mortimer y John Tuturro, que con sus chistes presumidos y su italiano esteriotipado se convierte en un personaje facil de odiar pero, a su vez, encantador. Las (p0cas) carreras que se ven están realizadas con maestría y el trabajo que se realizó en los paisajes es sencillamente increible. En los planos lejanos, los autos parecen ser autos reales, y no artefactos con ojos y boca.

    Para cerrar, Cars 2 es una buena película. Buena, no mucho más que eso. Si la misión es entrar al cine, divertirse y salir, este nuevo trabajo de Pixar lo cumple.

    ¡Ah!, no se olviden que antes de la proyección principal también podrán ver el nuevo corto de Toy Story, Hawaian Vacation. Es difícil hacer una review de un corto, y más dentro de otra review, así que voy a limitarme a decir que es excelente, y que traten de llegar temprano al cine para verlo.
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  • Transformers 3: El lado oscuro de la luna
    Michael Bay es un cliché. Pero, al menos esta vez, logró hacer una buena película llena de clichés.

    Vamos a sacar la bandita de un tirón, así sufrimos menos: la película es patriotera, nihilista y megalómana. Pero, ¿qué película de Bay no lo es? Para hacer esta review, hay que corrernos de ese lugar y, por una vez, jugar a que omitimos estos detalles de la personalidad del director que, en realidad, ya no los va a cambiar. Pero metámonos de lleno a El Lado Oscuro de la Luna, posiblemente la mejor película de Bay desde La Roca (1996).

    Para comenzar, la historia retoma una idea que circula en la cabeza de los realizadores desde la primera entrega. ¿Se acuerdan de ese trailer que mostraba al hombre llegando a la Luna, y de un transformer que le tiraba la cámara al demonio? bueno, la Luna es el punto clave, universalmente hablando, de esta película, ya que en la década del ’60, y luego de una feroz guerra en Cybertron, el planeta originario de los Transformers, una nave de refugiados Autobots cae en el lado oscuro de nuestro satélite natural, y tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de la Union Soviética lo descubren. Ahora ambos querrán llegar a hacer contacto con la raza alienígena, por lo que dará comienzo a la carrera espacial que, teóricamente, ganaron los Estados Unidos cuando Amstrong pisó la Luna por primera vez.

    Más de 40 años después del alunizaje, en nuestros tiempos, Sam Witwicky (Shia LaBeouf) fue abandonado por Mikaela (Megan Fox, que ni aparece en la cinta) y ahora vive un romance con la bella Carly (Rose Huntington-Whithely), una mujer acomodada que trabaja para un elegante millonario coleccionista de autos (Patrick Dempsey), del cual Sam, desocupado y mantenido por la rubia, se siente extremadamente celoso.

    Por otro lado, en estos tiempos de paz que vivió el planeta, los Autobots se dedicaron a trabajar para el ejército de los Estados Unidos (Ay, Michael, a veces me das ternura) en misiones en Irán, Irak, Bosnia y demás países “conflictivos”. Pero en una misión en Ucrania… más específicamente en Chernobyl… Optimus y sus colégas se darán cuenta que los humanos les ocultaron información: una pieza de la nave Autobot que aterrizó en la Luna fue hallada en la planta nuclear abandonada (si, intentaron crear energía con eso y kaboom Chernobyl), y no es lo único que se encuentran allí, sino que también tienen la desgracia de chocarse contra Shockwave, un nuevo enemigo que está buscando lo mismo que el ejército. Optimus recuerda todo lo que pasó con su nave madre , y para evitar que el Decepticon llegue antes que él, volará a la Luna para rescatar algunas cosas que quedaron ocultas en la bodega: unos aparatos capaces de teletransportar materia y el cuerpo inanimado de Sentinel Prime, el antiguo líder autobot, que solo “la chispa” de Optimus puede revivir.

    Mientras tanto, Megatron vive como un paria en la savana africana, añorando los días en los que era el líder indiscutido de los Decepticons. Pero la mente maestra supera el mal momento, y no estuvo tirado ahí sin hacer nada, sino que preparó un plan perfecto para recuperar el poder.

    Con ese escenario nos encontramos prácticamente al inicio de Transformers 3. O sea, hecatombe generalizada desde el minuto uno. A diferencia de las anteriores entregas, la parte “humana” de la película está mucho más relacionada con la parte “androide”, por lo que no es tanto el impacto entre historia e historia. En otras palabras, la historia de Sam y Carly es más entretenida que la de Sam y Mikaela, y tiene puntos en común con la historia del conflicto entre Autobots y Decepticons en lugar de ser un drama de pasiones adolescentes. Además, casi que se convirtieron en actores de reparto, porque el verdadero protagonismo recae, por fin, en los robots. En cuanto a los terrícolas, también cabe destacar (o mejor dicho, celebrar) las apariciones de John Tuturro, Ken Jeong, John Malkovich, Frances McDormand y Alan Tudyk, que le aplican una cuota de humor estúpido pero gracioso.

    Las batallas son épicas, pero épicas de verdad, con la ciudad destruida y con hombres tirándose de edificios y moliendo a bombazos a los Decepticons. Además, celebren: ¡por fin se reconoce cuál es Autobot y cuál es de los otros!, después de tantas críticas, Bay escuchó y logró poner más marcas diferenciales entre el bando bueno y el malo.

    Mencion aparte merece la última media hora o cuarenta minutos de la película. Lo que Bay logró hacer con todo eso no tiene nombre y, visualmente hablando, debe ser de lo más interesante y jugado que se hizo desde Avatar.

    Lo que todavía Bay no capta es que casi tres horas para una película es demasiado, y si bien no se nota tanto el paso del tiempo, se nota. Y cuando uno mira el reloj en el cine, las cosas no van bien. De todas formas, esta entrega es, pero por muy lejos, la mejor de la saga. No sé hasta que punto la mano de Spielberg tuvo que ver, y no se hasta que punto Bay comenzó a ser un (¡dios nos salve!) director de cine, pero lo que importa es que esta vez lo que nos ofrecieron fue diversión, explosiones y robots gigantes y lo que nos llevamos del cine es diversión, explosiones y robots gigantes. Punto. Pedir más sería vil.
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  • Aballay
    Aballay
    Loco x el Cine
    El lejano oeste se muda a los Valles Calchaquies en una historia de venganza.

    Aballay (Pablo Cedrón) era un delincuente. Robaba, mataba, ya saben, un upgrade de los malones que asediaban en el campo. Hasta que un día asesina al hombre equivocado, y no porque ese hombre sea mejor o peor que otro, sino porque lo asesina a la vista de un chico. En esa mirada, Aballay se da cuenta que su vida va por un camino errado. Luego de eso, nada más se supo de él.

    Años más tarde, Julián (Nazareno Casero) viene de Buenos Aires para trabajar de cualquier cosa, pero no es dinero ni techo lo que necesita, sino encontrar a esos cuatreros que degollaron a su padre mientras él se escondía en el fondo de un baúl. Los recuerda tanto que hasta tiene retratos a carbonilla de sus caras, que lo acechan desde que no levantaba más de un metro desde el piso. Ahora irá uno a uno, buscando a aquellos que fueron cómplices de su crímen, pero habrá uno, El Muerto (Claudio Rissi), que le traerá más problemas de lo que pensaba. No solo porque con el tiempo logró tener casi un poder político, sino que también se enamorará de la mujer que El Muerto desea, Juana (Moro Anghileri), lo cual lo convertirá en temerario, arriesgando su vida por sobre la de ella en más de una ocasión.

    Pero, ¿Qué pasó con Aballay?, se habla de un santo que no se baja de su caballo, que cura a los enfermos y que aparece y desaparece sin dejar pistas. Y tal vez sean la misma persona, porque el gaucho prometió, como los Estilitas, que no volvería a tocar el suelo en el que tanto pecó. El santo será santo para algunos, pero para otros, como Julián, sigue siendo Aballay, el hombre que mató.

    La película es jugada. El director, Fernando Spiner, parece ser un fanático del género y todo lo que vió fue plasmado en esta cinta. La Guerra Gaucha se hace presente en esta película y, en paisajes que parecen salidos del sueño más placentero de Sergio Leone, la acción se lleva a cabo con poco humor, no demasiada acción, pero mucha, muchísima intensidad.

    Pero no todo el color de rosa, porque desgraciadamente el guión y la edición no ayudan demasiado a la historia, que contada como un cuento seduce desde la primera línea. Cortes abruptos e incoherencias en los diálogos (gente sabe lo que nunca le fue revelado, por ejemplo) hacen que se pierda la magia de este cuento de venganza y que, por momentos, la película se torne en algo denso y largo. Lo que si le juega a favor, y mucho, son las actuaciones, sobre todo la de Claudio Rissi, que se convirtió en uno de los villanos más terribles que dió el cine (en general, no solo en el ámbito local) en los últimos años.

    El mayor error que cometieron los realizadores fue vender la película de la forma equivocada. En el trailer podemos ver lo que parece una película íntegramente de acción, cuando en realidad, el romance y las tomas largas, reflexivas, con un amplio vistazo al paisaje, son lo que dominan el metraje. Por eso, muchos pueden tener la sensación de que fueron a ver algo que no es lo que les prometieron.

    Con altibajos, Aballay se convierte en una película que se debe ver. No tanto por el resultado final, sino por ser la piedra inaugural de algo que, esperemos, se desarrolle con más efectividad.
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  • Priest: El Vengador
    Priest: El Vengador
    Loco x el Cine
    Humanos vs. Vampíros, round quince mil.

    En el futuro, la sociedad será dominada por la iglesia luego de una batalla que enfrentara a los humanos y a los vampíros por última vez. En esa guerra, los Sacerdotes (Priests, en inglés) fueron claves para la victoria humana. Entrenados intensamente, estos guerreros con la cara tatuada se convirtieron en el arma secreta que necesitabamos para borrar del mapa a los chupasangres.

    A partír de allí, las criaturas sobrevivientes fueron encerradas en algo similar a un campo de concentración, mientras que el hombre se refugió detrás de los muros en una ciudad completamente dominada por el clero a un estilo muy Orwelliano. Y, para colmo de males, los Sacerdotes se convirtieron en parias, ya que la iglesia determinó que no los necesitaba más. Ahora, evitados en la calle, condenados a los trabajos más humillantes, estos guerreros viven en la oscuridad… casi como los vampíros.

    Uno de estos Sacerdotes (Paul Bettany) no solo vive apartado, sino que se encuentra en un estado de depresión permanente. Aún sueña con su amigo Sacerdote (Karl Urban) que murió por su culpa en una misión casi suicida dentro de una colmena de vampíros. Pero este hombre no murió, sino que se convirtió en el lider de una revuelta de criaturas que buscan volver a dominar el planeta. Y, para empezar, secuestran a Lucy, la sobrina del Sacerdote (Lily Collins), lo cual lo obliga a romper el juramento de no volver a tomar las armas. Ahora, él y el Sheriff del pueblo de Lucy (Cam Gigandet), que tiene un interés romántico en la chica, deberán enfrentarse a estos seres para rescatar a la chica sana y salva.

    Pero eso no es todo, no señor, ya que como el Sacerdote rompió las reglas de la iglesia, el Cardenal enviará a más sacerdotes para detenerlos. Entre ellos está una mortal Sacerdotisa (Maggie Q) que, en lugar de combatirlo, se alineará a su misión, conformando un trío listo para pelear con cuanto chupasangres se les cruce.

    Priest: El Vengador (Priest, 2011) no es una mala película. Con eso quiero decir, claro, que tampoco es buena, y eso se debe a que, por ejemplo, los personajes nunca terminan de conquistar al espectador. Entre la apatía de los Sacerdotes, pasando por la intrascendencia del sheriff… lo único que nos queda es el villano. Y si, el villano no está mal, Urban es lo más interesante de la película, pero no por eso es un personaje que va a quedar en la historia.

    En lo argumental, Priest intenta dominar muchos géneros, lo cual hace que no termine de definirse por ninguno. Intenta asustar, pero se torna predecible; intenta ser una película de acción, pero las escenas de combate son bastante malas; intenta ser una película pos apocalíptica, y tal vez por ahí vaya más el camino que deberían haber tomado, porque esta distopía de la Iglesia como jefe de estado nos da una linda metáfora de cómo hubiera sido el mundo si El Renacimiento no se vencía. Y si nos invadían hordas de vampíros, claro.

    Para resumir: Priest no aburre. Apenas dura poco menos de una hora y media y está bien utilizada. Si bien los efectos especiales y las peleas no están bien realizadas, en general la película no deja un mal sabor de boca. Pero, la verdad, tampoco bueno. Esta entrega planea ser la primera de una nueva saga en el cine. Hay que ver si los números la ayudan y si, en el caso de que haya una próxima, se la juegan un poco más con esos detalles que dejaron olvidados en esta carta de presentación.
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  • Hanna
    Hanna
    Loco x el Cine
    La clásica historia del salvaje que conoce la sociedad por primera vez da un giro efectivo y de la mano de uno de los mejores directores de la actualidad.

    Hanna no es una película de acción. Hanna no es un drama. Hanna es una mezcla justa con esos dos ingredientes. Por un lado, conocemos la historia de esta jovencita (Saoirse Ronan), que se crió junto a su padre en las estepas nevadas de Finlandia, entrenando día a día con su padre (Eric Bana), cazando para comer y, de a poco, convirtiéndose en una máquina de matar.

    Por el otro, Hanna, como cualquier chica de 14 años, quiere conocer el mundo, lo que hay más allá de los bosques. Quiere sentir la música y tener amigos. Por eso, cuando su padre, un ex CIA rebelde, le da la posibilidad de irse, le advierte que hay gente que la busca, en especial la señora Marissa (Cate Blanchett), involucrada de alguna forma en la trágica muerte de la mamá de la chica.

    En ese momento la historia se divide en dos. Por un lado vemos cómo Hanna es atrapada por la gente de Marissa y cómo posteriormente escapa, quedando sola en Marruecos, en donde conoce una familia con la cual crea un fuerte lazo de amistad. Por el otro, el padre de la chica intenta llegar al punto de encuentro pactado con Hanna, mientras que él también es perseguido por los agentes oficiales y extraoficiales de la elegante agente. Pero, ¿Por qué les interesa tanto llegar a ella?, ¿Qué es lo que hizo el padre de Hanna? y, sobre todo, ¿Quién es Hanna?

    Estas incógnitas son algunos de los puntos argumentales más fuertes de Hanna, esta nueva obra de Joe Wright (El Solista, Expiación, Deseo y Pecado) en la que abandona el drama (o mejor dicho, lo toca de costado) para involucrarse con una película de una temática de misterio y acción. Una típica película de intrigas de espías, bah, pero con algunos toques modernos que hacen que se asemeje más a Identidad Desconocida que a los clásicos de la Guerra Fría. Con música original de los Chemical Brothers (una excelente elección, y definitivamente uno de los soundtracks más interesantes del año), Wright se despacha con planos secuencia larguísimos, con planos expresivos que dejan mudo y con un movimiento de cámaras que roza la modernidad inquieta, pero que a la vez tiene el pulso firme del cine de antes.

    La historia, si bien no es LO original, está muy bien contada por parte del director, y el trío de protagonistas conformado por Ronan, Bana y Blanchett se luce a fuerza de puro talento.

    Hanna es una de esas películas que no pueden dejar pasar. Vayan al cine, escuchen la música y vean el trabajo de un director que aún no filmó su mejor película, pero que con esta estuvo más que cerca.
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  • Kung Fu Panda 2
    Kung Fu Panda 2
    Loco x el Cine
    El torpe Guerrero Dragón rastrea sus orígenes mientras intenta salvar China.

    Al fin, y luego de muchas aventuras vistas en la primera entrega, Po (voz de Jack Black) el panda torpe y glotón, logró convertirse en El Guerrero Dragón. Ahora, y con ayuda de los Cinco Furiosos: Grulla (David Cross), Serpiente (Lucy Liu), Tigresa (Angelina Jolie), Mantis (Seth Rogen) y Mono (Jackie Chan), vive solo para impartir justicia a los necesitados y para entrenar con el Maestro Shifu (Dustin Hoffman). Atrás quedaron los tiempos en los que vivía haciendo fideos con su padre, el Sr. Ping (un pato con la voz de James Hong), y los Cinco Furiosos sólo eran muñecos en su colección de Kung Fu.

    Luego de vencer al temible Tai Lung en la primera parte, los tiempos de paz parecen durar, hasta que el malvado Shen (Gary Oldman) vuelve con un invento terrible: el cañón a pólvora, lo único que podría eliminar al Kung Fu de la faz de la tierra. Por eso, los maestros de las artes marciales intentarán cortar con los planes de este pavo real, hijo desterrado de los emperadores, que vuelve solo para vengarse de su familia. Y esperan no hacerlo solos, ya que buscarán la ayuda de dos guerreros legendarios: el Maestro Buey (Dennis Haysbert) y el Maestro Cocodrilo (¡Jean Claude Van Damme!), los guardias reales del templo de la familia de Shen que quedarán encarcelados y perderán la fe en el Kung Fu.

    Pero hay un problema aún mayor para Shen: hace muchos años, una vidente le dijo que un guerrero blanco y negro sería el responsable de eliminarlo. Desde ese momento, batalló a capa y espada contra todos los pandas, quitando del mapa a la gran mayoría. Desde ahí nos enteramos que Po fue adoptado por Ping (¡vaya!) y que la historia de Shen y del Guerrero Dragón están más vinculadas de lo que parece.

    Con más toques emotivos que la primera, y con mejores secuencias de acción, Kung Fu Panda 2 no solo es una digna secuela, sino que en varios aspectos es mejor que la primera parte. La animación mejoró muchísimo, e incluso verla en 3D es un disfrute, con sus texturas y movimientos. Otro adicional más es la inclusión de animaciones 2D para los recuerdos de Po, lo cual le da un sentido homenaje al pasado, tanto del personaje como de las técnicas, que en ningún momento desentonan y demuestran que pueden convivir apaciblemente.

    Dreamworks tiene en trámite siete (!!) entregas de Kung Fu Panda. Cuando escuché la noticia, me pareció algo arriesgado e incluso aburrido. Ahora, con dos de dos en el marcador, no puedo hacer otra cosa que sentarme y esperar para ver la próxima aventura de Los Cinco Furiosos.

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  • La noche del Demonio
    La noche del Demonio
    Loco x el Cine
    Terror del clásico para el publico cansado de torturas y demás modas en el género.

    Muy bien, si entraron para leer la review puedo adelantar que les interesa la película, lo cual es un gran paso. Ahora, quiero advertirles que si entraron para leer una crítica objetiva, temo defraudarlos. No soy objetivo con el cine de terror. Me cuesta, siento que es parte de mí y que el género me alimentó más que cualquier otro. Si ahora que saben eso quieren seguir leyendo, bienvenidos sean.

    La Noche del Demonio es una película que no cuadra en esta época. El único link que se me ocurre en este momento para referirme a ella es el clásico Poltergeist, de 1982. Allí, Tobe Hooper (director de La Masacre de Texas original) daba un volantazo increíble y se alejaba de aquel sanguinario y ordinario Leatherface para entrar en un mundo que, si me permiten, asusta mucho más que un loco con una motosierra: entró en el mundo de lo paranormal, de lo extraño, de lo inexplicable y de lo que más nos asusta: lo desconocido.

    Una historia similar tiene el director de La Noche del Demonio, James Wan, que si bien comenzó con lo que fue la piedra fundamental para esta actualidad del terror con desmembramientos (El Juego del Miedo), luego fue cambiando. Primero se hizo cargo de Dead Silence, otra película de terror bien típica con un muñeco de ventrílocuo que asustaba más que cincuenta Jigsaws juntos. Después pasó por el suspenso con Sentencia de Muerte y ahora vuelve a su primer amor, el terror, pero con una mano mucho más entrenada y con una idea clarísima sobre lo que asusta a la gente.

    La Noche del Diablo nos presenta a una familia formada por un padre, una madre y tres hermanitos pequeños. Ellos acaban de mudarse a una casa grande, con jardín, altillo y todo lo que el sueño americano pide, pero lo que no saben es que la felicidad les va a durar poco. Luego de un accidente hogareño sucedido en extrañas circunstancias, uno de los pequeños entra en un coma que parece irreversible.

    Pasa meses y meses en ese estado, postrado en la cama y, mientras tanto, los eventos sobrenaturales comienzan a poblar la casa: apariciones, ruidos, cosas que se mueven… ya saben, una típica casa embrujada. Renai (Rose Byrne), la madre del chico no soporta más vivir en ese contexto, por lo cual le ruega a su marido (Patrick Wilson) irse de allí. Si bien no cree mucho en las cuestiones fantasmales, él dedide que lo mejor por el bien de todos es, efectivamente, irse. Pero luego de la mudanza, las cosas raras vuelven a suceder en la nueva casa, ya que los fantasmas no estaban encerrados en su antiguo hogar, no… Los fantasmas están haciendo cola para ocupar el cuerpo de Dalton (Ty Simpkins), ya que su alma está encerrada en un extraño lugar llamado “Más Allá”.

    Luego, ya saben, viene el exorcista, las cosas se ponen oscuras, la familia al principio cree y luego no… lo de siempre, bah. Y eso es lo genial, porque hace mucho tiempo que no se hace una película con esos ingredientes “de siempre”. Alguna película oriental, y un poco (apenas) la primera entrega de Actividad Paranormal. Después, todos prefieren aserrar una pierna que asustar con un alma en pena. Y aquí es donde Wan les gana a todos: Sabe hacer las dos cosas. Pero, si me preguntan, me quedo con este Wan.

    Ahora, la pregunta, ¿por qué si todo es color de rosa no se lleva la calificación más alta? Sencillo: la película tiene dos defectos importantes. Por un lado, le sobra tiempo. Hacia el final, Wan estira escenas que podrían haber quedado más cortas y hasta más terroríficas. Y en segundo lugar, y es una cuestión muy personal y estética, no me convenció el diseño casi StarWarsesco que le dió a su demonio principal. Al verlo, no podía dejar de pensar en el Darth Maul de Episodio I. De todas formas, la película asusta más cuando esa criatura no se ve, por lo cual el mostrarlo también podría ser un defecto (y no se asusten, que no estoy arruinando nada. El demonio aparece hasta en el trailer)

    En definitiva, La Noche del Demonio es casi una película para melancólicos. Para todos aquellos que ven un televisor con interferencias y se asustan y, sobre todo, para aquellos que todavía escuchan el nombre de Carol Anne y sienten un escalofrío.
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  • Piratas del caribe: Navegando aguas misteriosas
    Buenos actores mal dirigidos en una película de aventuras que dura una eternidad.

    Luego de varios años, el Capitán Jack Sparrow (Johnny Depp) vuelve al mar para encontrar La Fuente de la Juventud, un lugar en el mundo cuyas aguas mágicas son capaces de otorgarle el don de la vida a quienes la beban. Pero claro, no es tan fácil y tiene sus reglas, como toda cosa mágica.

    En esta travesía, Sparrow se deberá enfrentar a varios enemigos y a su vez, deberá aliarse a ellos. Por un lado tenemos a Angélica (Penélope Cruz), una vieja conocida del capitán con quién tuvo un romance. Por el otro, tenemos a su padre, el Capitán Barbanegra (Ian McShane), un despiadado pirata que desea más que nada llegar a la Fuente y no tendrá ningún recaudo en poner en riesgo a cualquiera que se cruce frente a él para cumplir su cometido. Y por último, nos encontramos con Héctor Barbossa, el viejo enemigo de Sparrow que ahora se convirtió en un corsario de la realeza británica, que saldrá a buscar las mágicas aguas para su rey. Los caminos de todos se cruzan y llega el momento en que no sabemos quién es el bueno y quién el malo en la historia.

    Esta película es la primera de una nueva trilogía que Disney ya tiene firmada. Con un nuevo director, Rob Marshall, esperaban darle un poco de aire fresco a la saga, pero lo único que consiguieron fue quitarle el espíritu a una de las mejores franquicias de aventuras que se vieron desde Indiana Jones. Es que las primeras tres entregas, con su magia, sus secuencias de acción y su humor, si renovaron la pantalla. Pensemos que fue la primera película que Disney se atrevió a estrenar con la prohibición para menores de trece años, toda una odisea para la casa de Mickey.

    Ahora, con la novedad quemada, y con un director que no supo bien qué quería contar, nos encontramos con una obra eterna, en la que la acción se extraña en cada momento que no está y que solo salva el humor y las excelentes actuaciones de un elenco que de verdad brilla. Los personajes viejos ya están probados y funcionan, los nuevos (Penélope Cruz e Ian McShane) logran meterse en el imaginário pronto, en especial Angélica, la ex de Sparrow, que rápidamente entra al ritmo de la historia.

    El gran coflicto se plantea desde las ausencias. Kiera Knightly y Orlando Bloom, la pareja que le daba el toque romántico a las películas, fue reemplazada por Sam Claflin y Astrid Berges-Frisbey, quienes interpretan a Phillip y Syrena, un predicador y una sirena que se enamoran perdidamente, un amor que no termina de caer bien y que no tiene nada de carisma. O sea, la misma historia de antes (chico pobre-chica rica), pero modificada (chico normal-chica fenómeno) e interpretada casi de manual, sin angel ni romanticismo, más allá de los clichés.

    De todas formas, el peor problema que tiene Navegando Aguas Misteriosas es la duración. Por todos lados queda en evidencia que a la película le sobran casi cuarenta minutos, que son llevados a la pantalla con diálogos y situaciones que no aportan absolutamente nada.

    Para concluir, y ya siento que me trastorna, el 3D debe ser el más inútil que se vió desde Clash of the Titans. Las texturas, la profundidad y las “cosas que salen de la pantalla” no tienen gracia y son escasísimas. Casi se podría decir que es una película 2D vista detrás de unos anteojos ridículos.

    Piratas del Caribe llegó para quedarse, de eso no hay dudas. Y de que esta entrega va a ser un éxito comercial, tampoco. Esperemos que para el futuro la franquicia recupere algo de su chispa original y esta pase sin más al olvido, como pasó, por ejemplo, con La Amenaza Fantasma de Star Wars.

    ¡Ah!, y no se olviden de quedarse hasta después de los créditos para ver una escena extra.
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  • Thor 3D
    Thor 3D
    Loco x el Cine
    No es otra película de superhéroes…

    Cuando Stan Lee y Jack Kirby crearon (es una forma de decir) a Thor, allá por 1962, lo hicieron para que Marvel tuviera una historieta distinta. A diferencia del resto de los personajes, que eran humanos cuyos poderes habían sido aumentados por alguna razón, Thor ya viene desde la cuna con esos dotes. Algo así como Superman, pero con la diferencia que este héroe toma como base el mito preexistente del dios nórdico del trueno. Eso lo hace salir del encasillamiento típico de las serializaciones de superhéroes y lo pone en otro nivel, más ligado a lo fantasía que a las aventuras de, por ejemplo, Spiderman, Iron Man o tantos otros.

    ?Ahora, con la tendencia que adoptó Marvel (en su rol de productora) de adaptar a la pantalla grande prácticamente todos los comics de su factoría, le llegó el turno a Thor, que no solo funciona como la película sobre este personaje sino también como un escalón más hacia Los Vengadores, el opus máximo que unirá a todos los superhéroes de La Casa de las Ideas en una sola película.

    Pero para eso falta un año, y antes tenemos bastante de que hablar, tanto de esta adaptación como de la del Capitán América, que se estrenará en breve.

    Para entender la historia, tenemos que conocer la mitología. En algún punto del universo existe Asgard, un planeta en el que vive la realeza que fuera venerada por los nórdicos mucho tiempo atrás. Allí reina Odin (Anthony Hopkins), El Padre de Todo, pero sus días en el trono están contados. Por eso, desde niños, entrena a sus hijos Thor (Chris Hemsworth) y Loki (Tom Hiddleston) para que lo sucedan. Cuando los príncipes son adultos, el momento de pasar el mando llega, y Odin elige a Thor, su primogénito, como heredero del reino. ?

    Pero en el momento de coronación, los gigantes de hielo de Jutenheim rompen la tregua que sostenían con Asgard e irrumpen secretamente la bóveda de los tesoros del palacio. Si bien la invasión es detenida, Thor no se quedará tranquilo, y junto a Loki y un grupo de fieles amigos invadirá a los gigantes con sed de venganza, desobedeciendo las órdenes directas de su padre.

    Pero algo ocurre, Odin se entera y Thor es expulsado de Asgard por traición.

    Así, el dios del trueno cae a nuestro planeta, con la maldición de la mortalidad y, sobre todo, la deshonra que significa la quita de todos sus poderes y la prohibición de volver a usar a Mjölnir, el invencible mazo forjado en irrompible úru, extraído del corazón de una estrella moribunda, hasta que vuelva a ser un digno propietario. Por eso, Thor deberá comenzar un camino de humildad que transitará gracias a la ayuda de la científica Jane Foster (Natalie Portman) y sus amigos Erik Selvig (Stellan Skarsgård) y Darcy Lewis (Kat Dennings), que lo esconderán bajo la identidad del doctor Donald Blake.

    ?Pero, mientras tanto, en Asgard se está librando otra batalla silenciosa, y es que luego de un colapso de Odin, que lo dejará al borde de la muerte, Loki se convierte en el heredero legítimo del trono, y sus primeras decisones serán tan polémicas que llevarán a los amigos más fieles de Thor a viajar hasta Midgard (nuestro planeta) para buscar al héroe y pedirle auxilio en esta desesperada situación que, por su lado, encierra todas las intrígas de un drama clásico y, por el otro, el terrenal, nos lleva a explorar más sobre S.H.I.E.L.D. y sobre el proyecto Vengadores.

    Como dijimos al principio, Thor no es sólo una película de superhéroes. Entre el argumento atípico creado por el Generalissimo Lee y la mano de Kenneth Branagh detrás de cámaras, se logró hacer una película que, más que a Iron Man, recuerda a La Historia Sin Fin, o alguna de esas películas fantásticas de los ochenta, pero con mucha más acción. De hecho, los paisajes de Asgard tienen mucho de eso, tanto que por momentos parece estar viendo una película de otra época, pero, claro, con efectos especiales más avanzados. Tanto las escenas “actuadas” como las de combate están rodadas a conciencia, lo cual logra que la película sea equilibrada en todo momento y que no caiga en absoluto durante las casi dos horas de cinta. El cast fue elegido con acierto, y la historia nos deja con ganas de, como se dice al final de la ?película, volver a ver a Thor en Los Vengadores.

    La mitología que creó Marvel con sus películas se mantiene intacta. Cameos (por supuesto que el viejo Lee tiene su aparición), referencias y chistes que sólo pueden entender quienes hayan visto las anteriores producciones de la empresa se cuentan a granel. Y, por supuesto, deben quedarse hasta el final de los créditos para ver un pequeño guiño a lo que se viene. Sin spoilers, sólo puedo decir que será algo que los que tengan poco conocimiento sobre Marvel no comprenderán del todo.

    En definitiva, con Thor, los personajes de la editoral de Stan Lee vuelven a ofrecernos una experiencia digna de vivir en pantalla grande. Si son fanáticos del personaje, o sencillamente quieren pasar un buen rato en el cine, no pierdan la oportunidad de ver al dios del trueno en su máximo esplendor. Eso si, preferiblemente en 2D.
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  • Scream 4
    Scream 4
    Loco x el Cine
    Nuevas reglas, nuevos crímenes y la diversión de siempre.

    Diez años después de la última masacre de Woodsboro, Sidney Prescott (Neve Campbell) vuelve a su pueblo natal muy cambiada. El tiempo que pasó lo dedicó a escribir Out of Darkness, un libro de autoayuda en el que utiliza su experiencia como potencial víctima de un asesino serial para demostrar que siempre se puede estar mejor. Pero esta visión positiva de la vida no le durará mucho, ya que Sidney se dará cuenta que junto a ella, y celebrando el aniversario de las muertes, Ghostface también vuelve al pueblo con ganas de matar y con nuevas reglas, que serán explicadas por Robbie y Charlie (Erik Knudsen y Rory Culkin) y que se adaptan de mejor manera al cine de terror actual.

    ?De todas formas, Sidney no está sola en esta carrera por sobrevivir, sino que la acompañan su prima Jill (Emma Roberts y su amiga Kirby (Hayden Panettiere), su manager editorial (Alison Briee) y dos viejos compañeros de los tiempos oscuros: la ex periodista Gale Weathers (Courtney Cox) y el Sheriff Dewey (David Arquette), que ahora son una pareja un tanto disfuncional.

    Con lo que quedó vivo (metafóricamente, claro) del elenco original, Wes Craven vuelve para dirigir una nueva entrega de Scream, una de las franquicias de terror más importantes de los últimos tiempos que tiene como mérito el haber cambiado el género, dando paso a decenas y decenas de películas que se rodaron en los últimos quince años. Siempre autoreferencial y llena de guiños, tanto a las anteriores partes como al cine de horror en general, Scream vuelve a la pantalla grande para demostrar que Ghostface puede adaptarse a cualquier tiempo, y que siempre habrá una forma más efectiva y original de actuar o, mejor dicho, de matar.

    Y esta adaptación a los tiempos que corren va por muchos lugares, no solo en lo argumental. Las redes sociales y las nuevas tecnologías son claves en el argumento de esta nueva entrega, reflejando nuevamente las necesidades del típico joven americano. Lo gracioso e irónico es que el sexo no tiene tanta presencia como en las anteriores partes de la saga, ¿será que no se puede tener una cuenta en Twitter y, a su vez, mantener relaciones sexuales cada tanto?

    Hay algo que es clave saber, si no se sabe aún, y es que Scream no es una típica película de terror. El miedo está, y los impresionables tendrán un mal día si ven toda la sangre que corre. Pero más que nada, Craven prefiere explotar el suspenso con mucho, mucho humor. Es que nos causa gracia que en las películas se hable de películas, y que bajo chistes “inocentes” se nos eche en cara todo el poco original negocio de las remakes y continuaciones. Porque Craven también re ríe de si mismo, y eso es un ingrediente genial en todo este banquete de muerte.?

    Uno de los puntos más altos de la película se puede ver en el mismo inicio, uno de los más originales de los últimos tiempos, con la aparición estelar de Kristen Bell y Anna Paquin realizando uno de los típicos cameos a los que Craven nos tiene acostumbrados en Scream, pero con una pequeña vuelta de tuerca.

    Dicen que las segundas partes son peores que la original (de hecho, lo dicen en Scream 2), pero nadie dijo nada de las cuartas. Y más cuando esas entregas no son otra cosa que el inicio de una nueva trilogía. Si, así es: por suerte tenemos Ghostface para rato, y ninguno puede perderse la experiencia de verlo en pantalla grande, si es que no tuvieron la oportunidad de hacerlo con la primer trilogía. Asi que gente, apaguen sus teléfonos, cierren puertas y ventanas y disfruten de una película divertidísima, que funciona tanto para los más fanáticos y conocedores del género como para los que recién se están iniciando. Y, hablandole a los fans… ¿Cuál es su película de terror favorita?
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  • Hop: Rebelde sin Pascuas
    El simpático conejito reparte más problemas que chocolate.

    E.B. (con voz de Russell Brand) es el hijo del gran Conejo de Pascua (voz de Hugh Laurie) y heredero de la inmensa fábrica de dulces que tienen escondida en, convenientemente, la Isla de Pascua. Pero E.B. (siglas de Easter Bunny, Conejo de Pascua en inglés) no quiere seguir el legado familiar, sino que su sueño es triunfar en Hollywood como baterista. Por supuesto, su padre no aprueba esto, por lo que el joven escapa de Rapa Nui y va rumbo a Los Angeles.

    Ahí conocerá a Fred (James Marsden), un adulto con serios problemas de maduración, vago, desempleado y permanentemente juzgado por su familia por su forma de vida. Lo más importante que le pasó fue en su niñez, cuando-asegura- vió al Conejo de Pascua esconder huevos por su barrio.

    Su primer encuentro no es nada bueno, ya que el pobre E.B. es atropellado por Fred y, aprovechándose de la situación, se hace el herido para que le de alojamiento en la mansión que debe cuidar, propiedad del jefe de su hermana. Por supuesto que nada es fácil para el joven, ya que debe lidiar con los caprichos del conejo y, además, debe aceptar que el destino lo unió a un conejo parlanchín y baterista. No es poca cosa, ¿verdad?

    Por otra parte, con la ausencia de E.B., la fábrica de la isla, que no tiene nada que envidiarle al hogar de Willy Wonka, se revoluciona, ya que Carlos (voz de Hank Azaria), el pollo asistente del padre conejo, intenta provocar una revolución para que sean las aves las que manejen las pascuas, rompiendo así una tradición milenaria.

    Hop: Rebelde Sin Pascua cuenta una historia sencilla, más inclinada al público infantil que al joven-adulto. Su trama, muy similar a cualquier película de navidad, puede caer en lugares comunes, pero los transita con prolijidad. Uno no siente que ya vio esta película, sino que su frescura es la que domina la hora y media de cinta. Tal vez no tenga el humor de esas películas animadas llenas de guiños para adultos, pero los guiños están y son muy divertidos, como el delirante cameo de David Hasselhoff. De todas formas, eso no es lo importante, ya que como dijimos, Hop va apuntada a los más pequeños, y los más pequeños van a amar a E.B.

    En tiempos en los que Pixar y DreamWorks dominan el mercado de la animación, es difícil que otra empresa se haga un hueco dentro de ese espectro. Por suerte, Illumination Entertainment logró con su primer película, Mi Villano Favorito, ocupar el lugar de “compañía en ascenso”, demostrando que hay cosas interesantes producidas por otra gente fuera de los dos megamonstruos. Con Hop, Illumination confirma que tiene intenciones de seguir creciendo, y de eso no hay dudas, ya que el simpático conejito llegó para quedarse y, sobre todo, para vender mucho, mucho merchandising.

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  • La chica de la capa roja
    Caperucita perdió la inocencia y protagoniza una historia de amor prohibido.

    Caperucita Roja. Todos conocen el cuento, ¿no? Bueno, ahora (y gracias a la tendencia) la inocente (y tétrica) historia de Charles Perrault se convirtió en una película de amor adolescente con ciertos matices de suspenso y terror. El pueblo de Daggerhorn vive con temor, ya que un hombre lobo habita en los bosques. Al principio, gracias a sacrificios de animales y ciertas reglas, viven en tregua, pero pronto se rompe cuando la hermana de Valerie (Amanda Seyfried) es asesinada por la bestia. Ahora, todos los hombres del pueblo se unirán para combatir a este monstruo, pero una ayuda indeseable también llegará: el padre Solomon (Gary Oldman), un especialista en seres sobrenaturales que ratifica el dicho “es peor el remedio que la enfermedad”.

    Mientras tanto, Valerie vive dentro de un triangulo amoroso que forma con un rico y joven herrero, con quien su familia ya arregló el casamiento, y con un pobre leñador. ¿Podrá más el amor o el dinero? Oh, los dilemas juveniles.

    La Chica de la Capa Roja (Red Riding Hood, 2011) es una aproximación de la directora Catherine Hardwicke al clásico cuento de Perrault. Pero esta aproximación falla por casi todos los lugares. Por empezar, y con buenas intenciones, se eligió un soundtrack moderno, para contrastar con las imágenes rurales y antiguas de Daggerhorn, pero nunca termina de quedar bien. Es más, da la sensación que sólo lo hicieron para vender discos.

    Por otra parte, la directora vuelve a encarar un proyecto con el cual no tiene buenos antecedentes: recuerden la primera parte de Crepúsculo, la peor de la saga que, pese a los buenos resultados en taquilla, provocó que Hardwicke no siguiera en esa franquicia. La historia y la estética son similares, y también los errores cometidos. Esta vez, decenas de evidentes pistas falsas de desperdigan por toda la película, pero son tan obvias que es imposible prestarles atención. El final sorpresivo termina siendo predecible y durante la hora y media que dura uno no puede dejar de pensar en cuánto se tomó para hacer esta película de La Aldea, la amada y odiada obra de M.Night Shyamalan.

    En cuanto a las actuaciones, sorprende ver a un Gary Oldman tan apagado. Un actor de su categoría podría lucirse mucho más, pero da la sensación que se tiró a menos para emparejar con el resto del elenco. La protagonista demostró en varias ocasiones que tiene cualidades para la actuación, pero no en esta, ya que la directora prefirió dejar en claro a través de planos cortos y escenas sensuales que es una chica hermosa (algo evidente) en lugar de dejarla explorar a su personaje a través de un trabajo actoral decente.

    En definitiva, La Chica de la Capa Roja es un intento de enganchar al público cautivo de estas nuevas historias de amor imposible con guiños de suspenso, pero lo único que logró es confirmar que este no es un género que le caiga en gracia a nuestra querida Catherine. A todos nos gustaría que vuelva a hacer de la calidad Lords of Dogtown o A Los 13, pero si ella escogió este camino, ella sabrá sus motivos, y seguramente su cuenta bancaria también.
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  • Torrente 4
    Torrente 4
    Loco x el Cine
    El policía más peligroso de España vuelve para imponer justicia... O algo así.

    Todos conocemos a Torrente. Corrupto, xenófobo, racista, homofóbico, narcisista, nihilista y… ¿Justiciero? Este policía de Madrid logró, a lo largo de tres películas, mostrar todos los lugares comunes de lo peor de la ley en una sola persona. Y ahora, en su cuarta parte (“en sobrecogedor 3D”) se las verá negras cuando él sea el ajusticiado y no el justiciero.

    Pero vayamos al principio. Torrente ya no forma parte del cuerpo de policía hace rato, por lo cual vivía como investigador privado y también, de a ratos, como ladrón de medio pelo y estafador. Ahora, trabajando independiente, le será asignada una peligrosa misión: convertirse en sicario.

    Luego de cobrar un adelanto, y proyectar con sus amigos más marginales y estúpidos el golpe, se da cuenta que cayó en una trampa, y ahora deberá buscar la forma de salir de la carcel ya que, esta vez, en serio es inocente, y hará todo lo posible para limpiar lo poco que quedaba de su buen nombre.

    Torrente 4: Crisis Letal es una nueva entrega en la saga que dirige, escribe y protagoniza Santiago Segura, quien logró crear una secuela acorde al resto de las entregas. La película no deja de ser graciosa ni un segundo. Parte por todo el sucio humor del oficial, parte por la idiotez de todos y, en esta ocasión, una buena parte también se la llevan los cameos. Durante la proyeccion nos cruzamos con el Sergio Aguero, Gonzalo Higuain, y reconocidos personajes españoles, como David Bisbal (responsable de la canción de la película), El Gran Wyoming, Goyo Gimenez (un artista de stand up) y TitoTorbe, un tipo que (me dijeron) es la estrella del porno amateur en españa.

    Los gags se mantienen intactos, y quienes vieron las anteriores entregas podran adelantar momentos que a veces ni se hacen, solo se insinuan para que los entendidos los capten casi como chistes internos. Otra cosa que levanta carcajadas son las referencias a otras peliculas o series, como puede ser Sueños de Libertad, Fuga a la Victoria (esa película en la que actuaron Stallone y Pelé), o incluso de Glee, la serie musical/adolescente.

    Si lo suyo es el humor sucio, negro y escatológico y las escenas de acción en las que todo explota, esta es su película. Y sino, bueno, no digan que no les avisé.
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  • Pase libre
    Pase libre
    Loco x el Cine
    La crisis de los 40, el amor y el absurdo, todo unido gracias a los hermanos Farelly.

    Rick (Owen Wilson) y Fred (Jason Sudeikis) son dos amigos que bordean los cuarenta, están casados con dos bellas mujeres (Jena Fischer y Christina Applegate) y tienen una vida tranquila. Pero hay algo que los puede: el sexo. Las relaciones en la cama con sus esposas últimamente no están andando bien y, si bien no las engañan, sus ojos y sus pensamientos parecen vivir en cada una de las chicas, no tan chicas y veteranas que pasan por la calle con un buen cuerpo.

    Esto hace pensar a Maggie y Grace (las esposas) que en cualquier momento sentirán calor en sus frentes, y una bella cornamenta saldrá para adornar su cabecita. Por eso, y aconsejadas por una amiga, deciden darles un pase libre: una semana sin compromisos en la cual podrán hacer lo que quieran con quién quieran, y ellas no preguntarán absolutamente nada de lo que pasó durante esos siete días de soltería.

    Mientras las mujeres se van con los chicos fuera de la ciudad, y a su vez, también comienzan a percibir los dulces de la soltería. Y Los hombres, claro que si, deciden utilizar este permiso concedido e intentarán vivir la semana más loca de sus vidas junto a sus amigos. Pero el tiempo pasa, y hoy no son las mismas personas que solían ser veinte años atrás. Ahí se darán cuenta que sus esposas son más de lo que ellos pensaban y, además, también deberán afrontar el duro golpe que representa el inevitable paso del tiempo.

    Pase Libre (Hall Pass, 2011) es la nueva película de Bobby y Peter Farelly, los responsables de Loco Por Mary, Tonto y Retonto, Amor Ciego y tantas otras comedias que marcaron épocas. En esta ocasión, los hermanos se enfrentan a la adultez y a todo lo que los hombres creen (creemos) que pueden (podemos) hacer, pero que en realidad no son más que fantasías creadas por el mismo ego o por el recuerdo de tiempos pasados.

    Críticos, ácidos y, sobre todo, muy cómicos, los Farelly vuelven, más que a contar, a retratar. Muestran la cara más fea del hombre, y la muestran disfrazada de parodia, pero quienes sean honestos saben que todos tenemos algo de Rick y/o Fred en nosotros. Porque son arquetípicos y casi cliché, y todos los lugares comunes guardan algo de verdad.

    En definitiva, Pase Libre no es una comedia más, sino que es una comedia más de los Farelly, con todo lo que ello representa. Levantan la vara una vez más y marcan el camino para todos los que vienen después de ellos. Pero los impulsores, los que se atreven y los que ponen la cara para el mimo o el golpe, son ellos. Un aplauso, entonces, para los comediantes más audaces de Hollywood.
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  • El mecánico
    El mecánico
    Loco x el Cine
    El juego de encontrar las diferencias ahora es una película.

    Arthur Bishop (Jason Statham) es un mecánico. Pero no es que ande por la vida engrasado, con el inicio de la zona trasera al aire y rodeado de herramientas. Si, hace más de dos años que está trabajando en la remodelación de su auto de colección, pero su profesión está lejos de eso: Arthur es un sicario. Y el mejor.

    Y como es el mejor, su pulso no tiembla, ya sea que tenga que matar a un jefe narco o a su mismísimo mentor, Harry (Donald Sutherland), un ex asesino sospechado de haber vendido a sus compañeros en una misión fallida en Africa.
    Ahora, parte por culpa y parte por deuda, Arthur se hará cargo de Steve (Ben Foster), el hijo de Harry, que quiere vengar la muerte de su padre (a quién no ve hace años) y, a la vez, convertirse en un mecánico. Ahora, juntos deberán ocuparse de algunos trabajos ordenados por Dean (Tony Goldwin), el jefe de la organización secreta para la que trabajan, a la vez que Arthur debe cuidar tanto su vida como la del irracional joven.

    El Mecánico es una película de Simon West, el laureado director del clásico Con Air (1997) y a la vez es una remake de la película homónima que Charles Bronson protagonizara en los 70. En teoría nada podría salir mal, ¿no? Error. La primera impresión nos da a pensar que El Mecánico fue dirigida a las apuradas: errores de continuidad obscenos, cortes extraños, secuencias que no aportan nada y, sobre todo, muy poco criterio en la dirección y en el guión. Por ejemplo, no se entiende el repentino interés del joven Steve, la oveja negra de la familia, en vengar la muerte de alguien que jamás le interesó.

    Para colmo de males, la película, vendida bajo la manta del género “acción” es más bien tranquila. El foco cayó en la relación que Arthur y Steve intentan cosechar mientras el veterano le enseña el oficio al novato, pero creo que todos vamos al cine esperando ver al héroe de acción propinando unos cuantos golpes, y justamente eso brilla por su ausencia.

    Esto no quiere decir que no haya acción. Si, la hay, pero a cuentagotas. La película, en cierto punto, intenta ser más un drama político o familiar que una obra de catastrófica violencia, y eso -con los actores que West eligió, no muy duchos en el arte dramático- es una pérdida de tiempo.

    Por momentos da la sensación de que esta historia podría haber funcionado mejor como serie de tv. Con las reglas de ese formato, el argumento, desperdiciado en los 90 minutos, podría haberse desarrollado de una forma más armónica: Misiones unitarias que van formando al perfecto asesino mientras que el mentor vive bajo la culpa de haber matado a su mejor amigo. Así hasta llegar al episodio final en el que se resuelve el conflicto.

    En definitiva, si quieren ver tiros, líos y demás delicias del irreverente cine de acción al que Statham nos tiene acostumbrados, esta no es su película. Ahora, si prefieren pagar una entrada para jugar a las siete diferencias entre plano y plano en la misma escena (“¡el cigarrillo estaba prendido y ahora lo vuelve a prender!”, “¡la etiqueta del disco era roja y ahora es azul!”), definitivamente van a pasar la mejor hora y media de sus vidas.
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  • Sucker Punch: Mundo Surreal
    Paisajes de un increíble mundo de fantasía en el que la historia queda en segundo plano.

    Babydoll (Emily Browning) es una chica valiente. Cuando su madre murió, se atrevió a hacerle frente a su abusivo padrastro, cuyo resentimiento hacia sus hijastras creció al ver que, en su testamento, su mujer dejó toda su fortuna a las chicas. Por eso, en un acto de odio, intentó desquitarse con las pobres, cosa que Babydoll no volvería a permitir. Pero por hacerle frente a su padre, por error, asesinó a su amada hermana.
    Esa bravura que mostró su hijastra mayor llevó al viejo a darse cuenta que no podría vencer a la jovencita, dispuesta a todo y sin nada que perder.

    Es así que decide internarla en el hospital Lennox (guiño a la banda sonora) para pacientes mentales. Allí, y gracias al poder del soborno, logra que su hijastra sea programada para una lobotomía. Ahora, Babydoll solo tiene tres días para huir de ahí con un plan que incluye a otras internas: Sweet Pea (Abbie Cornish) , Rocket (Jena Malone), Amber (Jamie Chung) y Blondie (Vanessa Hudgens), quienes deberán trabajar juntas para conseguir cinco objetos que les darán pase libre a la libertad. Estas aventuras se verán desde el plano de un mundo surreal creado por los mágicos bailes de Babydoll, en donde las veremos enfrentar en batallas épicas a orcos, samurais, dragones, robots y nazis mecánicos que funcionan como representaciones imaginarias de las pequeñas tareas que deben realizar en el hospital para que su plan de fuga funcione.

    Y esas batallas sí que son épicas, ya que si algo le sobra a Sucker Punch es atractivo visual, algo que Zack Snyder, su director, cosechó desde su primera película. Luego de una secuencia inicial inolvidable, la acción toma protagonismo en ese manicomio convertido en un oscuro burlesque en la mente de la angelical guerrera.
    Pero este atractivo visual se ve opacado por un argumento pobre y lleno de baches que nos refriega en la cara un mensaje new age más esperable en Paulo Cohelo que en Snyder, quién demostró su calidad como director rodando dramas políticos disfrazados en películas de acción.

    Pese a eso, los personajes de Sucker Punch son irresistibles: cada uno tiene una identidad bien marcada que, sin caer en el lugar común, logran darle a la película el sustento que el guión no le da. Emily Browning y Vanessa Hudgens son dos agradables sorpresas en sus roles de heroínas, mientras que el dramatismo es llevado adelante con inteligencia por las hermanas Rocket y Sweet Pea y por la siempre talentosa (y hermosa) Carla Gugino, quien interpreta a la Doctora (o Madame) Gorski, un personaje que merecía más atención. ¡Y qué decir de la banda de sonido! Siguiendo la tradición que inició con Watchmen: Los Vigilantes, Snyder escogió clásicos del pop y del rock para convertirlos en melodías insanas que arrullan desde el off las escenas más destacables.

    La película en realidad no es una completa decepción. Las batallas fueron rodadas con pulso firme, los climas dramáticos logran hacernos sentir el peligro que se vive en el hospicio y las secuencias imaginarias son grandes escenas plagadas de acción y salidas de una imaginación llena de paisajes y magia. Sólo una pulida más a ese guión hubiera convertido a Sucker Punch en una de esas joyas que nos gusta ver una y otra vez, y en cambio nos deja frente a camino plagado de buenas intenciones que, si queremos, podemos transitar. Pero, como dice el refrán, ya sabemos adonde nos lleva ese camino.

    Pero sé que la película es una de las más esperadas del año, y también sé que los fanáticos de Snyder sabrán ver y destacar estos puntos en los que Sucker Punch sorprende. Por eso no me queda más que decir que sigan su instinto y sus ganas, vayan al cine y saquen sus conclusiones. Posiblemente el Mundo Surreal los absorba y sepan o puedan ver y comprender estas joyas en bruto que el director decidió, por opción o por descuido, no pulir.
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  • Sanctum
    Sanctum
    Loco x el Cine
    Claustrofobia, tensión y locura en el centro de la tierra.

    Cuando un grupo de exploradores, liderado por un millonario excéntrico (Ioan Gruffudd) y un veterano de la exploración submarina (Richard Roxburgh) deciden embarcarse en la aventura de su vida, todo sale mal. Su fin, el de “ver lo que ningún hombre ha visto” se cumple con creces, ya que debido a una tormenta inmensa ellos y su grupo quedan atrapados en el mismísimo corazón de la Tierra. Ahora, la única posibilidad de sobrevivir será investigando, escalando, sumergiéndose y tratar de mantener la cordura en un lugar al que ningún hombre, y mucho menos un equipo de rescatistas, puede llegar.

    Ese es el eje central de Sanctum, la película que dirigió Alister Grierson bajo la bendición de James Cameron. Y el hecho de que el viejo Jim esté involucrado no parece, ni de lejos, casualidad. Es que la película aborda temáticas que ya vimos en otras obras de Cameron: los misterios del fondo del mar (El Secreto del Abismo), el egoismo del hombre ante una catástrofe (Titanic) y una naturaleza feroz (Avatar). Todos esos elementos hacen de Sanctum una película compleja, no en cuanto a lo argumental, que sigue los pasos del cine catástrofe, sino de las relaciones entre los personajes: la complejidad de tener un padre distante, la de tener la necedad suficiente como para atreverse a desafiar cosas que ni siquiera se entienden. La complejidad, en definitiva, de ser humano. Y es que la humanidad y sus ribetes es más central en la historia que esta caverna en el corazón de Papua Nueva Guinea.

    El argumento es sólido, por momentos logra mantener una tensión claustrofóbica y por otros, por culpa del 3D, nos dan un respiro dentro de la caverna, pero ya llegaremos a eso.
    La dirección es correcta, pero se nota que Grierson escuchó MUY atentamente cada consejo que James le dió. O sea, si nos dicen que la película es netamente de Cameron, les creemos. Y de hecho, nos sentiríamos aliviados de saber que no hay un copycat suelto.

    Lo que no es tan gratificante, a decir verdad, es el 3D. No el efecto en si, que viniendo de quién viene sabemos que está manejado con pulso firme, sino porque por momentos las tres dimensiones parecian acrecentar un espacio reducido, y asi, liberaban de la claustrofobia al espectador, y a la vez la tensión argumental. En otras palabras, el 3D convierte a Sanctum en una película para ver, pero no para sufrir.

    En cuanto a las actuaciones, los roles de Gruffudd, Roxburgh y Rhis Wakefield (que interpreta al hijo de Roxburgh) son los que se destacan, dejando a los demás en un lugar muy secundario. De todas formas, la elección del casting fue correcta y es otro gran punto a favor de Sanctum.

    En definitiva, la película sale triunfante por sobre sus defectos que, si bien no son chicos, tampoco opacan a una gran película ideal para atragantarse con la gaseosa en el cine. Tomen aire y vayan a su cine más cercano a pasarla bien mientras, en el fondo, la están pasando muy muy mal.
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  • Fase 7
    Fase 7
    Loco x el Cine
    El fin del mundo dejó de ser exclusividad de los Estados Unidos.

    Coco (Daniel Hendler) y Pipi (Jazmín Stuart) son una pareja de clase media joven y sin nada que llame la atención. Él es un inmaduro (como casi todos los treintañeros hoy en dia, bah) y ella está embarazada de siete meses. Pero la espera no se hace dulce, ya que en medio de la tranquilidad y la rutina de la pequeña familia, un virus se desata a nivel mundial, crando caos, saqueos y muerte
    por doquier.
    Ese caos llega a Buenos Aires, y el edificio en el
    que ellos viven es sometido a una cuarentena:
    nadie puede entrar, nadie puede salir. Esto los
    deja encerrados con sus vecinos: Horacio (Yayo),
    Zanutto (Federico Luppi), Guglierini (Carlos
    Bermejo), Lange (Abian Vainstein) y una familia
    china de la que muy poco se sabe.
    El tiempo pasa, el encierro comienza a molestar y
    las reservas de alimentos se van acabando. Esto,
    sumado a la paranoia de quién puede estar
    enfermo (una tos puede ser mortal a la vista de
    los demás) da lugar a que todos entren a un
    carnaval de locura y violencia en la que sólo Coco
    y Horacio lograrán aliarse. Uno con desinterés y
    miedo, el otro armado hasta los dientes y
    completamente preparado para este virus que, al
    parecer, había previsto hace mucho, mucho
    tiempo.
    Fase 7 es la primera película de Nicolás Goldbart
    como director, lo cual habla muy bien de él, ya
    que logró realizar un muy buen trabajo. La
    tensión y el humor están manejados con mucha
    cintura, y además logró sacar lo mejor de todos
    los personajes; en especial de Coco, Horacio y
    Zanutto, que logran despertar las carcajadas más
    feroces del público. Porque, si… pese a que el
    argumento se ubica en el mismísimo fin de los
    días, Fase 7 es una comedia negra plagada de
    humor sucio y descarado. Y, admitámoslo,
    también de humor simple, como puede ser una
    bonita puteada salida de la boca de un experto en
    el tema como lo es Yayo.
    La película solamente tiene un defecto, y es que
    los treinta minutos finales se alargan demasiado.
    La historia sufre un bajón, el humor casi
    desaparece y se intenta generar tensión. Y la
    tensión está, es cierto, pero la frescura del
    principio, ya no. Pero honestamente, eso es sólo
    una manchita negra en un saco negro. Fase 7 es
    una de las películas más imperdibles del cine
    argentino de los últimos tiempos, y posiblemente
    genere un culto a su alrededor que será
    recordado por mucho tiempo. Capaz que hasta el
    fin del mundo.
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  • Rango
    Rango
    Loco x el Cine
    El western nunca volverá a ser lo mismo.

    Para dejarlo en claro en la primera línea: Rango puede ser una película animada con un lagartito como protagonista, pero lejos está de ser una película infantil. Es más, si en lugar de bichitos del desierto estuviera protagonizada por actores, la estrenarían para el segmento “mayores de 16?. Y no es para menos, porque si bien no se ve una gota de sangre, la violencia y la muerte son protagonistas de esta historia que redefine y al mismo tiempo sella el amor que tiene Hollywood por narrar “el camino del héroe”. Esto quiere decir: tomar un personaje x que parezca intrascendente, pero que a partir de sus experiencias se transforme en el verdadero salvador de la situación.

    En este caso, el conflicto se desarrolla en Tierra, un pueblo de animales en el medio del desierto de Mojave, en los Estados Unidos, que sufre una sequía que obliga a todos a vender sus propiedades al gobernador (una tortuga en silla de ruedas) y a mudarse lejos de su hogar.

    En ese contexto aparece en el pueblo, a causa de un accidente de tránsito que lo tira fuera del auto de sus amos, un camaleón (con la voz de Johnny Depp) acostumbrado a la vida de pecera y con una fuerte tendencia a las artes dramáticas.

    En Tierra utilizará este talento para la actuación y se convertirá en Rango, un valiente justiciero que logró matar a siete criminales con una sola bala. Esta mentira, mas una sucesión de casualidades, harán que el pueblo crea en él y lo convertirán en el sheriff, no solo para impartir justicia, sino que también para solucionar el gran problema de la sequía. Podrá sostener este lagarto de pecera su condición de héroe, o será verdad que la mentira tiene patas cortas?
    Rango es la primer película animada de Gore Verbinski, director de las primeras dos entregas de Piratas del Caribe, y junto con Nickelodeon y Paramount crearon a este personaje que lejos de ser un tierno y valiente justiciero, parece -al menos al principio- un vil ególatra, mentiroso y completamente desinteresado por la vida de los demas. Un buen ejemplo de esto es una de las primeras secuencias, en la que deja que un águila capture a una rana sólo por venganza.

    Los personajes de la película son horribles. Pero horribles en el buen sentido. Su diseño y animación es magistral, pero son tan feos que cualquier niño se asustaría. Además, todos tienen sus cosas. Los villanos son miserables de verdad, y los buenos, salvo Beans (Isla Fisher), la joven con (hilarantes) problemas “mentales”, todos cuidan sus intereses, y son capaces de colgar a cualquiera para mantenerlos. Con esto Verbisky logra crear una película con personajes “reales”. Animalitos que se parecen alarmantemente a los humanos. La historia sigue y sigue, y podemos mencionar muchos mas temas que alejan a Rango del rango (ja!) infantil: codicia, muerte, sexo (aunque sutil, tiene su precencia) y un chiste sólo para adultos que involucra a un muy conocido “Espíritu del Oeste”, que carga la voz de Timothy Olyphant, pero la cara de alguien que todos conocemos.

    Punto aparte merece la sublime banda sonora. Hans Zimmer vuelve a demostrar que es un genio para crear clímas, y los buhos mariachis (en este caso, interpretados por Los Lobos) que relatan la historia como si fueran juglares le dan un toque de comicidad soberbio a la película.

    Un solo detalle: es recomendable verla en inglés. No solo para disfrutar de las voces de Alfred Molina, Johnny Deep, Isla Fisher y Bill Nighy, sino también para evitar el erradísimo criterio del estudio de doblaje en poner ascento porteño a los villanos. Lagartos de La Boca en el sur de los Estados Unidos. Esa si es nueva.

    En definitiva: Rango es una película que casi exclusivamente está hecha para los adultos, y nosotros -los adultos, claro, quien mas?- estamos felices de recibir un regalo animado de este tipo. Gore, nunca dejes de hacer películas.
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  • Escupiré sobre tu tumba
    Escupiré Sobre Tu Tumba, terror del viejo y del nuevo milenio

    Una película de terror de las más tradicionales. Un reguero de sangre y una mujer con solo una cosa en la cabeza: venganza.

    Es difícil hablar de cine de género. No porque considere que el terror está discriminado en las salas, como piensan algunos, sino porque sencillamente no todos tenemos el mismo estómago. Y para ver Escupiré Sobre Tu Tumba se necesita uno con la solidez del Peñón de Gibraltar.

    La sinopsis muchos la conocen: Jennifer (Sarah Butler) es una escritora que necesita pasar una temporada en la calma del campo para terminar su nueva novela. Para eso alquila una casita en el medio de la nada en un pueblo perdido en alguna parte de los Estados Unidos. Pero las cosas no van a ir bien de primera, ya que apenas llega avergüenza frente a sus amigos a un muchachón en una gasolinera, lo cual no lo deja nada contento. Por eso él, con la mentalidad de redneck machista, piensa que Jennifer necesita estar con un hombre de verdad.

    Ahí es cuando comienza la pesadilla, ya que el grandulón y sus amigos comenzarán a acosarla desde el bosque, aterrorizandola durante las noches. Hasta que se deciden a entrar a la casa, y todo se pone peor.

    Los tipos la humillan, abusan de ella y la golpean, pero así y todo logra escapar y se choca con el sheriff del pueblo, con quien regresan a la casa sin saber que él está complotado con los chicos.

    Luego de otra tanda de sexo, humillacion y violencia, el sheriff busca matar a Jennifer, pero ella, en un último acto de coraje, se tira al lago con la esperanza de huir o morir en el intento. Luego de eso, sencillamente desaparece. Sus victimarios se organizan por turnos para buscar el cadáver o lo que quede de ella, pero nunca aparece… hasta un mes después, cuando Jennifer vuelva de vivir un mes en el bosque a base de plantas y alimañas y con muchas ganas de vengarse de quienes la sometieron.

    La película es una remake de su homónima de 1978 (conocida en Latinoamérica como “La Violencia en el Sexo”) y pocas diferencias mantiene con la original. El esquema de ambas películas parece teatral. Acto I: El sometimiento y la caída de Jennifer Hills. Acto I: El regreso y la venganza. Ambos “actos” son perfectamente delineables, ya que parecen dos películas completamente diferentes. A diferencia de su antecesora de 1978, esta versión cuenta con el beneficio o la contra de ser una película contemporánea a lo que ahora se puso de moda en el cine de terror: la tortura. Por eso, las venganzas de la chica no son tanto una forma de desahogarse, sino que parecen juegos hechos por un Jigsaw con poco presupuesto.

    Además, como detalle de color, esta película está llena de guiños a otras del género, como puede ser Deliverance.

    Este tipo de películas entran dentro de un subgénero del terror que se llama (en serio) “rape and revenge”, o sea, violación y venganza. Hay muchos clásicos del cine que entran dentro de este globo, como puede ser Perros del Paja, Irreversible, o ese clásico de Charles Bronson, Death Wish.

    En definitiva, para dejar una crítica clara de Escupiré Sobre Tu Tumba queda decir que no es para cualquiera. Claro que no es profunda, obviamente tiene lagunas argumentales del tamaño del Océano Índico, por supuesto que ninguno de los protagonistas va a ganar un premio por esto. Pero es una película de género, divertida al final, cruel al punto de incomodarte al principio. Pero es un tributo a todos los perversos que en los 70 hicieron del genero Exploited su hogar.
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  • Tron: El legado
    Tron: El legado
    Loco x el Cine
    La primera vez que vi Tron, la original, tenía unos 6 años. Habían pasado casi diez años desde el estreno de la película, allá por el 82, cuando los efectos especiales eran VERDADERAMENTE especiales. Me acuerdo que no podía creer lo que veía, esa gente gris-azulada andando en motos que dejaban un reguero de luz, combatiendo con frisbees y, sobre todo, salvando al mundo.

    Pasaron 19 años desde ese evento. En mi cabeza, Tron siempre fue uno de esos links permanentes en los que cada tanto caía, como un marcador en el navegador de mi cerebro. Por eso, cuando me enteré que iba a ver las nuevas aventuras de Flynn, casi me da un patatús.

    Ansias de chico, con eso cargaba. Y a esas ansias, Tron: Legacy, las satisfizo de manera magistral.

    Para resumir el argumento: Kevin Fynn desaparece misteriosamente a finales de la década del 80. Su hijo, Sam, al principio tiene esperanzas de volver a verlo, pero con el tiempo las va perdiendo. Tal vez por esa desazón se convierte en una especie de rebelde moderno, un joven idealista que nada tiene que ver con las nuevas andanzas de Encom, la empresa que manejaba su padre, que pasó de ser el ejemplo del Software libre a una mega corporación solamente interesada en vender (¿alguien dijo Microsoft?).

    Pero un día todo cambia. El día en que Sam roba el nuevo Sistema Operativo de Encom para colgarlo en internet. El mismo día que Alan Bradley (al que conocemos mejor como TRON) le dijo que recibió una señal desde el viejo teléfono desconectado de Flynn’s, la casa de videojuegos que solía regentear su padre. Luego de dudarlo, Sam va a revisar el palacio gamer abandonado, solo para encontrar un experimento de Kevin, que por error lo terminará llevando al mundo virtual que su padre creó, y del que es prisionero. Allí se reencontrarán, y junto con Quorra, una valiente guerrera, enfrentarán a Clu, el programa que Flynn creó a su imagen y semejanza, y que en sus ansias de poder traicionó a su hacedor. Ahí comienza un derrotero de aventuras y combates filmados con la más alta tecnología actual, que propone casi un viaje hasta los límites de la imaginación.

    Tron: Legacy es una excelente secuela, es la excepción de la máxima “las segundas partes nunca son tan buenas” y su banda sonora, hecha por Daft Punk, no puede ser más acorde.

    Tal vez no esté a la altura de “la película del año”, pero son dos horas en las que el niño que llevás adentro va a estar en su mejor momento.

    En cuanto a lo malo, el argumento a veces peca de infantiloide. Y no es que esté mal, atrapar público nuevo, pero considerando que hay fans de más de 30 años, se podrían haber tomado algunas licencias. Lo que si van a disfrutar los fans son la cantidad de pequeñas referencias de la primera película. Cosas que solo podés descubrir si sabés de que te hablan. Pero más allá de esos detalles, Legacy puede verse independientemente, sin que nada del argumento central se pierda.

    En definitiva, el regreso de Tron fue por la puerta grande, y como hace casi 30 años, vuelve a marcar un hito en cuanto a las nuevas tecnologías del cine. Esperemos que para la tercera parte de la saga (¿alguien tiene dudas?) la leyenda se mantenga, dejando de lado la manía de infantilizar argumentos.
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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1
    El viaje del héroe está llegando a su fin

    En un gran evento organizado en el shopping Abasto de Buenos Aires se realizó la avant premiere de Harry Potter y Las Relquias de la Muerte, la séptima y penúltima entrega de las aventuras del joven mago y sus amigos. Locoxelcine estuvo ahí y te cuenta lo que vas a poder ver en las pantallas a partir del próximo jueves.

    El mundo mágico está colapsando. Lord Voldemort (Ralph Fiennes) y sus secuaces tomaron el poder. El Ministerio de la Magia está bajo sus órdenes e incluso la escuela Howarts, donde Harry comenzó a dar sus primeros pasos en la hechicería, está dominada por Mortífagos. Pero La Orden Del Fénix no permitirá que eso perdure. Por eso, en una misión a muerte protegerán al único que, según la profecía, puede acabar con la vida del mago oscuro.

    Pero Harry (Daniel Radcliffe) no arriesgará la vida de todos. Por eso, junto a Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson) comenzarán un viaje que los llevará a la búsqueda de los Horrocruxes (los fragmentos del alma de Voldemort) y de las misteriosas Reliquias de la Muerte.

    Con dirección de David Yeats, Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte se convirtió, sin dudas, en la mejor entrega de la saga. Los climas agobiantes y oscuros hacen que la película, por momentos, coquetee con el género del terror. También hay guiños románticos y cómicos que distienden el vértigo de la cinta, pero a no confiarse, que los chicos la pasan muy mal en la mayor parte de la película.

    Esta última entrega de Harry Potter está dividida en dos partes. La segunda y última entrega de Las Reliquias de la Muerte podrá verse en julio de 2011 así que, ansiosos, a esperar que falta menos de un año para que el viaje de nuestro héroe llegue a su fin y, así, también culmine una de las sagas más exitosas de la historia del cine.
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  • Número 9
    Número 9
    ZonaFreak
    Muñecos de trapo post apocalípticos

    Bajo el padrinazgo de Tim Burton, Shane Acker hace largo el cortometraje que le valió una nominación al Oscar en 2006, Número 9, una historia post- apocalíptica sobre unos muñecos de trapo que pueden esconder la clave para salvar al mundo.

    Una vez más el cine hace que nosotros, los espectadores, miremos de reojo a nuestra querida pc. Es que en Número 9, son otra vez las máquinas las que hacen que el mundo tal como lo conocemos deje de existir.

    Pero entre esas ruinas, todavía hay vida. Por un lado, 9 (con voz de Elijah Wood), un muñeco de trapo que despertó de un largo sueño, que descubre que no es el único títere viviente del mundo, ya que existe un santuario regido por 1 (Christopher Plummer), el líder autoproclamado de estas nuevas formas de vida. Y por el otro, La Bestia: una especie de esqueleto felino robótico, un último e inoportuno recuerdo de la guerra que alguna vez los hombres y las máquinas llevaron hasta al mismísimo fin del mundo.

    Cuando 9 despierta, tiene la suerte de encontrarse con 2 (Martin Landau), quién le explica que no están solos. Pero la calma dura poco, ya que La Bestia secuestra a 2 y se lleva un extraño artefacto que 9 traía encima sin saber de que se trataba. Ahora 9 debe convencer a la tribu liderada por 1 que tienen que rescatar al pobre 2 de las garras del gato-robot-salvaje, a pesar de las insistentes negativas del líder de la tribu, quien prefiere pensar que 2 ya es alimento para robot.

    Con Numero 9, Shane Acker retoma un proyecto que realizó en la universidad, con el que fue nominado al Oscar en el rubro Mejor Corto Animado en el año 2006. Esa vez perdió la terna, pero la vidriera de la alfombra roja le sirvió al animador para mostrar su trabajo, en el cual se interesaron puntualmente Tim Burton y Timur Bekmambetov, el director de Se Busca (Wanted, 2008). Ellos dos apoyaron a Acker a realizar una expansión al mundo que había creado en 9, su corto, que relataba las aventuras de este muñeco en la lucha contra el robot- gato quién perseguía a los pobres muñecos para robarles su alma.

    A diferencia de la película el corto, de apenas 11 minutos, era mudo, y solo aparecían unos pocos personajes apenas comparables con los que se pueden ver en esta película. Por eso Acker, con la ayuda de Pamela Pettler (colaboradora de Burton en El Cadáver de la Novia) expandieron ese universo. Y tanto lo expandieron que, según sus creadores, podría haber más historias de estos muñecos de trapo post- apocalípticos. ¿Quién te dice?, capaz que en la segunda parte se cruzan con Neo o con John Connor.

    Bonus Track

    - En casi todo el resto del mundo, la película se estrenó en la oportuna fecha del 9 de septiembre de 2009 (9/9/09).

    - Pese a que la película esta prácticamente animada por computadora (CGI), el director decidió darle estética de animación stop motion.
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EL GRAN PRODE DE LOS OSCARS