+
Imagen del crítico Emiliano Basile
Emiliano Basile
  • Cantidad de críticas: 157
  • Promedio: 65%
  • Críticas favorables: 130/157 (83%)
  • Críticas desfavorables: 27/157 (17%)
  • Diferencia absoluta: 12%
  • Misión secreta
    Misión secreta
    EscribiendoCine
    Berreta pero funcional

    La nueva película con Richard Gere es un policial de estilo televisivo. Flashbacks con otro tratamiento de imagen, explicaciones verbales para reforzar la imagen y todos los estereotipos que puedan imaginarse entre norteamericanos y rusos. Sin embargo, Misión secreta (The double, 2011) funciona por tener los giros narrativos necesarios para mantener la atención del espectador hasta el final del relato.

    Richard Gere interpreta a un ex agente de la CIA encubierto. Retirado y en soledad pasa sus días asistiendo a partidos de beisbol como todo buen norteamericano. Al reaparecer un asesino de los tiempos de la Guerra Fría es tentado por su ex jefe (Martin Sheen) a reincorporarse y trabajar con un joven compañero de la agencia de inteligencia (Topher Grace). El hombre buscado es Cassius, un personaje sin rostro por ser un doble agente. Entre los vericuetos de la trama, todos pueden llegar a ser el asesino, incluso los mismos protagonistas.

    Esta película que le quedaría mejor a Steven Seagal por el tipo de producción absolutamente esquematizada, tiene un par de problemas en su concepción: primero Richard Gere no tiene el rostro para ser ambiguo como la trama requiere. Para creerse que Richard Gere pueda llegar a ser asesino tendría que tener al menos dos gestos en su cara. Y no los tiene.

    La otra cuestión es la convencional utilización de estereotipos para plantear buenos y malos. Los americanos son hombres de familia y sostienen las buenas costumbres yankies. El beisbol, la familia y la bandera estadounidense estan ligadas por montaje en varias escenas. Oponiéndose por contraste están los rusos: tipos musculosos, solitarios, tatuados y brutos en el trato. Demasiados clichés.

    Y todo esto sin tener en cuenta que remontar una trama de espionaje hoy en día, presentando a Rusia como una amenza para Estados Unidos es tan ridículo como el acento ruso de Richard Gere. Ahora, si uno puede sortear todos estos factores inverosimiles, puede llegar a engancharse con la historia que se cuenta y pasar un buen rato.

    Misión secreta no es más que eso. Una película policial ultra convencional con una estrella de Hollywood y una historia más o menos atractiva. No esperen más porque no lo hay.
    Seguir leyendo...
  • La revolución es un sueño eterno
    Con rigor histórico

    La revolución es un sueño eterno (2010) es una adaptación de la compleja novela homónima y que circula alrededor de la figura de Juan José Castelli, uno de los responsables de la Revolución de Mayo. La película histórica dirigida por Nemesio Juárez, se diferencia de los films sobre otros próceres patrios por su carácter crítico respecto de la historia argentina.

    Estamos 1812 y Castelli sufre un cáncer de garganta que le imposibilita defenderse ante el tribunal que lo juzga por supuesta traición a la patria. La película se remonta a los tiempos de la revolución y desarrollará la gesta de la misma y la futura traición por parte de quienes la apoyaron anteriormente. Juan Palomino, Adrián Navarro, Ingrid Pelicori, Mónica Galán, Manuel Vicente y Luis Machín completan el elenco.

    En el juicio a Castelli, se pueden dilucidar los ejes de la historia, y del personaje interpretado por Lito Cruz. Sus ideales, sus motivos y sueños, expulsados una vez alcanzada la revolución. Así como también los motivos de los promotores de la independencia y de los hombres de traje –jueces- con autoridad para decidir el futuro de los pueblos.

    Lo mejor de La revolución es un sueño eterno es el rigor histórico con el que se realiza esta producción. No hay resoluciones “billinezkas” entre buenos y malos, ni construcciones mitológicas de héroes patrios. Hay si, personajes de carne y hueso con la posibilidad histórica de cambiar el mundo, pero con todas las falencias humanas a cuestas.

    Con respecto a la transposición de la novela de Andrés Rivera, hay una intención de poner en imagen pensamientos, algunas veces muy bien logrados, mientras que otros se pierden en lo discursivo. Un texto que roza la prosa, engrandeciendo palabras que terminan diluyéndose en la vociferación.

    Sin embargo, y a pesar de lo mencionado, La revolución es un sueño eterno es un digno exponente del cine histórico argentino, saliendo de los lugares comunes en que cae el género y siendo fiel a la tradición literaria y a la historia que intenta rescatar del olvido.
    Seguir leyendo...
  • Comando especial
    Comando especial
    EscribiendoCine
    Regresiones adolescentes

    Comando especial era una serie donde se hizo conocido Johnny Depp –aparece en el film en un cameo- que se trasmitió entre 1987 y 1991. La serie representaba a los adolescentes rebeldes de la década del ’80. La película Comando especial (21 jump street, 2012) representa la época actual, o bien ello intenta. Si la trama de la serie era el caso policial y la preparatoria (secundaria) el contexto, en la película es al revés. Pareciera ser todo una excusa para hacer una tonta comedia de adolescentes.

    El comienzo nos remonta a 2005, cuando los protagonistas están aún en el colegio. Uno es un nerd y el otro el chico popular. Por razones opuestas fracasan en la escuela. En la actualidad, ya devenidos policías, son infiltrados en un secundario para desbaratar una banda de narcotraficantes adolescentes. Será una nueva oportunidad para los protagonistas de triunfar en la preparatoria.

    El principal problema de Comando especial es que reafirma aquello que parodia. Los tiempos cambian y los chicos populares ya no son los de antes. Por ello Doug (seudónimo de policía encubierto de Schmidt, interpretado por Jonah Hill) es popular en la actualidad. Los fracasados tienen más chances de triunfar ahora, regla básica de cualquier comedia de humor escatológico para adolescentes. Bajo esta premisa, la película pareciera ser auto conciente al reírse de si misma. Pero no, pues hace todo lo posible por ser popular en los tiempos que corren.

    Desde lo incorrecto de las tramas para adolescentes –entiéndase rebeldía- intenta reinstalar valores juveniles como la amistad, el amor, pero no deja de poner el acento en las drogas, el sexo, y la música electrónica, como cuestiones indispensables para ser un adolescente cool contemporáneo.

    Comando especial empieza con mucho ritmo, chistes internos a la serie, a los “productores de éxitos de los ‘80”, a la adolescencia como momento de la vida, a la idea de cambios generacionales, etc. Pero, y siempre hay un pero en este tipo de films, rápidamente se acomoda a la estructura que mejor le sienta, la comedia adolescente y sus trillados clichés, para nunca más salir.
    Seguir leyendo...
  • La separación
    La separación
    EscribiendoCine
    Mejor no juzgar

    Ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, La separación (Jodaeiye Nader az Simin, 2011) presenta personajes absolutamente reales. Tienen problemas, responsabilidades y decisiones que los comprometen en su quehacer cotidiano. Sumado a ello, la presión que imponen las instituciones y la religión, obligan a los mismos a encontrarse frente a un dilema de orden ético.

    Nader y Simin están en plena separación. Ella se fue a vivir con su madre, y él quedó a cargo de su hija adolescente y de su anciano padre que necesita del cuidado de alguien permanente. Para ello, Nader contrata a una mujer, con quien tiene una disputa y lo enreda en un conflicto legal pero, y por sobre todo, ético. Acusa a la mujer de robo y, luego de forcejear, ella lo acusa a él de perder su embarazo. La tensión crece en el transcurso del relato, y las mentiras se duplican ante los ojos de su hija.

    La separación es una gran película. Y lo es porque tiene la particularidad de transmitir de manera crítica, el comportamiento en sociedad. En una sociedad específica como lo es la iraní, sumamente religiosa y patriarcal. Pero dentro de la cual viven personas comunes que tienen problemas cotidianos que lidiar diariamente. Ahora, la suma de los problemas puede derivar en conflictos, y los conflictos en la prisión. Y para resolverlos en la película, los personajes chocan con sus propios prejuicios, máscaras sociales, y costumbres adquiridas. Es desde este punto de vista, que la película obtiene su merecido reconocimiento internacional. Desde un disparador como lo es la separación de una pareja, explotan una serie de problemas que derivan en un conflicto que expone las facetas ocultas de los personajes, y con ellos de la sociedad: patriarcal, represiva, injusta, egoísta, etc.

    El film de Asghar Farhadi, sigue el punto de vista de Nader y va cambiando constantemente la visión que tenemos de él. Al identificarnos en un principio lo consideramos la víctima de los acontecimientos, pero a medida que avanza la trama dudamos de su corrección. También sucede con los demás personajes, que generan empatía o incluso lástima, para luego virar su comportamiento hacia otro rumbo. De hecho, en la primer escena de la película, donde se produce la separación, la cámara nos instala en el lugar del juez, quien determina que es correcto y que no.

    Construida desde el realismo más crudo, La separación nos invita a juzgar las decisiones de sus protagonistas. Decisiones éticas y por lapsos, morales también. Decisiones que determinan la verdadera identidad de una persona y visibilizan la hipocresía social. Una gran película que nos rencuentra con el cine iraní desde la universalidad de su temática.
    Seguir leyendo...
  • El campo
    El campo
    EscribiendoCine
    Lejos del ideal

    La primera película de ficción de Hernán Belón (El tango de mi vida, 2009 y Sofía, cumple 100 años, 2009 ), El campo (2011), es protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Dolores Fonzi. El film contrapone la imagen ideal del campo para expresar la crisis de una pareja de treinta y pico.

    El campo cuenta la historia de un matrimonio que se muda a una vieja casona de campo con intenciones de criar allí a su pequeña hija y vivir una vida ideal. Lejos de la realidad, los golpea una crisis de pareja que pondrá en jaque la relación.

    La película representa a la perfección las sensaciones de la incomunicación en la pareja. Una vieja casona semi abandonada en el medio del campo, es el espacio de distanciamiento de la feliz pareja. Las expectativas de él se oponen radicalmente a las de ella. En el medio, el abismo del espacio.

    [nid:1222,override="Belón"] se apoya en los protagonistas para representar una etapa de incomunicación en la pareja. Y lo hace promoviendo la tensión entre las partes a partir de la deconstrucción de los ideales. El campo es el tercer personaje del film, el espacio, el contexto hostil percibido por ella, el contexto ideal percibido por él.

    Pero el film está focalizado en el personaje de Dolores Fonzi. Por ende, la casona a donde se mudará la pareja es un lugar sombrío, despojado de toda calidez. La falta de calor y contención que percibe ella interiormente quedan representados en la escenografía.

    Sensorial, profunda y magníficamente actuada por la dupla compuesta por Leonardo Sbaraglia y Dolores Fonzi, El campo es una película de momentos, etapas de transición donde lo dicho dista de lo emotivo.
    Seguir leyendo...
  • Los vengadores
    Los vengadores
    EscribiendoCine
    Los súper amigos de la Marvel

    The Avengers: Los vengadores (The Avengers, 2012) es una de las películas más esperadas del año. Y no decepciona en lo absoluto, la reunión de todos los súper héroes cumple con el vaticinio esperado: acción al por mayor, efectos especiales, chistes entre los personajes, escenas memorables, todo en la dosis justa y sin tomarse demasiado en serio la trama para redondear una película perfecta para el público pochoclero.

    Un cubo de energía que abre portales entre los universos, el tesseract, es obtenido por Loki, el hermano villano de Thor, quien planea conquistar el mundo y dominarlo. Los súper héroes reunidos por Nick Fury (Samuel L. Jackson) deberán trabajar en equipo y convertirse en Los Vengadores para hacerle frente al mal.

    The Avengers: Los vengadores es un fenómeno de masas, a eso apunta y da en el clavo. Lo que puede esperarse de la reunión de Iron Man (el gran Robert Downey Jr.), Capitán América (Chris Evans), Hulk (Mark Ruffalo), La viuda negra (Scarlett Johansson) y Thor (Chris Hemsworth), sucede y a gran escala. Peleas entre ellos, peleas en conjunto contra invasores feos de otro planeta, escenas visualmente espectaculares y chistes de todo tipo en el momento exacto para suavizar el tono apocalíptico que la invasión supone.

    Y para eso nadie mejor que Tony Stark como eje de la trama, el mejor personaje de todos y con más onda, tomándose la invasión como una fiesta de disfraces y a sus compañeros como los amigos que siempre quiso tener. La escena que Stark lo ubica a Capitán América por ser tan políticamente correcto es sencillamente genial, al igual que sus incorrectas dosis de desubicación sobre el lugar del héroe.

    Estrenada en Argentina incluso antes que en Estados Unidos, The Avengers: Los vengadores camina a convertirse en uno de los mayores éxitos del año. El público aplaudiendo en la sala cada remate de escena lo confirma.
    Seguir leyendo...
  • Pie de página
    Pie de página
    EscribiendoCine
    Problemas de familia (intelectual)

    La película Pie de página (Footnote, 2011), que compitió por el oscar a la mejor película extranjera en febrero pasado, narra la relación distante entre padre e hijo pero desde la intelectualidad. Ambos son académicos destacados y su vocación profunda por los libros les hizo perder contacto con el lado emocional de la vida, e incluso con ellos mismos.

    Un investigador de las sagradas escrituras es galardonado por su desempeño en el campo académico. Su padre, presente en el evento, reniega entre los celos profesionales (se dedica a lo mismo) y el orgullo hacia el trabajo premiado. Entre ambos habrá una distancia difícil de disimular. Un día el padre es elegido por error para “el premio de Israel” otorgado a todas las eminencias intelectuales. El premio era destinado a su hijo, el otro Profesor Schkolnik. Su hijo se encontrará en el brete de recibir el galardón y pelearse definitivamente con su padre o tratar de resolver las diferencias.

    Rara vez el cine se aboca a temas relacionados con lo académico. Pie de página logra encontrarle la vuelta a la temática haciendo hincapié en la universalidad de las relaciones familiares. Allí donde éstos eruditos de la ciencia son seres fallidos, allí donde el campo académico pierde conexión con la realidad.

    La película de Joseph Cedar (Beaufort, 2007) le imprime gran ritmo al relato mediante las notas al pie (que tienen mucho que ver con la historia que se narra) que se esbozan sobre la imagen. Un montaje descriptivo de los objetos de la escenografía cargada de libros, refuerza el encierro intelectual que mejor le sienta tanto al padre como a Uriel, su hijo. Cedar realiza una comedia a partir de esta “tragedia cotidiana”, y lo hace nivelando los graciosos estereotipos de los hombres académicos, con el drama familiar más visceral.

    Y en el medio de todo está la figura del maestro. El maestro intelectual vs. El maestro paternal. Es esta dicotomía la que enfrenta a los personajes entre la racionalidad que impone el área que desempeñan y la falta de afecto en la vida familiar. ¿Se puede ser maestro en ambas áreas de la vida? Pregunta que atravesará diametralmente el relato.
    Seguir leyendo...
  • Las mujeres del 6° piso
    Cuestión de clase

    La película francesa Las mujeres del 6º piso (Les femmes du 6éme étage, 2011) es una grata sorpresa. Una comedia de narración clásica que se detiene en los personajes al punto de lograr empatía con ellos, y acompañar el desarrollo del conflicto. Simpática, divertida y con una pequeña dosis de crítica social, el film de Philippe Le Guay representa lo mejor del cine clásico francés.

    El Sr. Jean-Louis Joubert (Fabrice Luchini , a quien vimos recientemente en Potiche, mujeres al poder) contrata de ama de llaves a María (Natalia Verbeke), una joven y atractiva empleada de nacionalidad española que rápidamente entabla relación con su familia. Las mucamas, como es costumbre en la década del ‘60, viven en el sexto piso y no se relacionan con los señores propietarios. A partir del atractivo que el Sr. Joubert siente por su nueva empleada, entra en contacto con las “españolas del 6to piso” y comenzará a frecuentarlas, rompiendo la barrera que diferencia una clase social de otra.

    Las mujeres del 6º piso tiene el pulso justo para contar con pequeños gestos los sentimientos de sus personajes. El gran elenco que compone la película, logra con sus actuaciones precisas, dar carnadura a los entrañables personajes. Sin ellos, el cine de narración clásica perdería su esencia. El universo del film contrapone propietarios con trabajadores. Además las empleadas son mujeres y españolas, todo un universo de costumbres, códigos y lenguaje, que desubica aún más al sumiso Sr. Joubert, de costumbre burguesa, código de propietario y lenguaje francés. Vaya forma de tratar las diferencias de clase desde la comedia, porque los contrastes pondrán en ridículo al personaje masculino, con todos los chistes que la situación implica.

    De esta manera, escalera mediante, la película que se remonta a la década del '60, propone un alegato sobre la búsqueda de la libertad. Una época de distinciones clasistas, en las que el protagonista atrapado en su monótona vida burguesa, sufre las restricciones sociales tanto como las españolas, desde el proletariado.

    Las mujeres del 6º piso tiene su punto fuerte en el pulso narrativo de su director, que sabe extraer los elementos necesarios de la historia y para llevarla a buen puerto.
    Seguir leyendo...
  • El líder
    El líder
    EscribiendoCine
    Sobreviviendo

    Transportémonos a un instante en el que todas las comodidades de la vida en civilización desaparecen y toda la hostilidad del mundo salvaje se hace presente. Transportémonos a El líder (The grey, 2011) en la que Liam Neeson deberá sobrevivir al frío polar de las montañas y a una manada de lobos hambrientos que lo acecha.

    Liam Neeson interpreta a Ottway, un depresivo francotirador que se encarga de matar a lobos salvajes que deambulan un pozo petrolero. En ése inhóspito lugar, lejos de sus familias y seres queridos, muchos hombres cargan su condena de vida. Cuando el avión en el que viajan se estrella en la montaña, y un frío arrollador los invade, pensarán que nada más grave podrá ocurrirles. Pero algo ocurre: son amenazados por una manada de lobos hambrientos de carne humana. Ottway liderará al grupo gracias a sus habilidades.

    Si hay algo por lo que se destaca El líder es por la generación de climas. Uno siente el frío, el viento, el hambre, el peligro, a través de la puesta en escena, la dirección de cámara y los tamaños de plano. La focalización primero en Ottway, y luego en los otros sobrevivientes, permite sentir en carne propia el periplo por el que atraviesan los personajes.

    La película producida por Ridley y Tony Scott, viene además a establecer un juego con la muerte. Los protagonistas son condenados por sus fracasos personales, la ausencia de afecto, o la pérdida de seres queridos. Todos cargan con una cruz y, desde ese punto de vista, el escenario adverso en el que deambulan se presentará como una suerte de purgatorio para cada uno de ellos. Por tal motivo, el film va a intercalar el sufrimiento físico de los personajes con el sufrimiento interior, aquel que les provocó su condena.

    Entre el drama y la aventura, El líder tiene su punto fuerte en el siempre consistente Liam Neeson, cuando de personajes rudos se trata, y en la recreación de sensaciones extremas, sean del cuerpo o del espíritu.
    Seguir leyendo...
  • El conspirador
    El conspirador
    EscribiendoCine
    Patriota bueno, patriota malo

    Robert Redford apela a menudo en su filmografía a relatos con contenido patriótico, o que reivindican los valores fundadores de los norteamericanos. En El conspirador (The Conspirator, 2010) hace lo propio replegándose a los tiempos de la Guerra de Secesión. El resultado es un film de abogados absolutamente maniqueo.

    Frederick Aiken (James McAvoy) es un héroe de guerra condecorado por su exitosa participación en el ejército de la Unión. Cuando el presidente Abraham Lincoln es asesinado a sangre fría, se realizará un juicio ejemplar contra los sospechosos detenidos. Aiken deberá por encargo defender a una mujer involucrada casualmente en el asesinato. Contra todos sus ideales y conocidos, Aiken liderará la defensa de la mujer, poniendo al mismo tiempo en crisis sus creencias patrióticas.

    Robert Redford hace un cine de buenos y malos. No hay ambigüedades en sus personajes. Así en el comienzo del film, vemos al coronel Frederick Aiken herido en batalla junto a un cabo, cediéndole la asistencia cuando llega enfermería. Sus ideales y compromiso con la patria son de una nobleza perfecta, casi irreal. Cuando accede a defender a Mary Surratt (Robin Wright) la focalización de la película está en el personaje de Aiken y percibimos la maldad en su contra: los miembros de la comisión que integran el jurado son crueles, impiadosos y desalmados para con él y la acusada.

    El conspirador trata de buena fe plantear la falta de coherencia en los valores fundacionales de los americanos. Desde lo discursivo parecen fuertes e inviolables, pero en la práctica quienes ostentan el poder los ignoran a gusto y conveniencia. Un tema interesante si pensamos en el reciente asesinato del terrorista Osama Bin Laden, sin obtener un juicio justo según las leyes de los EE.UU. Había que encontrar un culpable para enmendar el dolor por el atentado a las Torres Gemelas, así como se necesitaba un culpable por el asesinato de Lincoln.

    Pero el problema de la película de Redford es la manipulación innecesaria que utiliza para fomentar su mensaje. Sus personajes buenos son buenísimos, responden a los ideales americanos, y los malos malísimos, no tienen una pizca de bondad. En esta dualidad de caracteres, Redford saca una conclusión: no hay valores cuestionables, sino personas que eligieron mal el camino. Una visión ingenua como la de su protagonista.

    Sobre el final, los reiterativos planos que nos ubican en el punto de vista de la víctima, martirizándonos para generar empatía con ella, son aberrantes a esta altura del siglo XXI con más de cien años de cine a cuesta. Redford lo sabe, e insiste en buscar el costado más vulnerable de un patriotismo en decadencia.
    Seguir leyendo...
  • Espejito, espejito
    Espejito, espejito
    EscribiendoCine
    Sin novedad en el cuento

    Espejito, Espejito (Mirror, mirror, 2012) intenta reescribir el cuento infantil Blancanieves y los sietes enanitos, con la figura de Julia Roberts en el papel de la malvada reina, pero no hace más que reconfirmar la clásica historia. La obsesión de la reina por los tratamientos de belleza y los enanitos que, en vez de ser nobles trabajadores son una pandilla de ladrones, no alcanza para parodiar al clásico.

    Cuando el querido Rey y padre de blancanieves desaparece en el bosque, la malvada reina (Julia Roberts) se apodera del trono y sumerge al pueblo en una era oscura. Blancanieves (Lily Collins), al cumplir los 18 años de edad, sale del castillo y pierde la ingenuidad infantil. Conoce al príncipe (Armie Hammer) con su torso desnudo en el bosque, y ve como sufre la gente del pueblo. La Reina la envía al bosque a matarla a manos de su noble ayudante Brighton (Nathan Lane), pero blancanieves huye y se refugia con los enanos. Desde allí deberá recuperar el reino y a su amado príncipe.

    Espejito, Espejito no es una parodia que reelabore el clásico infantil. La película con Julia Roberts no está a la altura de burlar al cuento de hadas como si en cambio lo hizo Encantada (Enchanted, 2007) con La Cenicienta.

    Si bien, la escena en que la actriz de Mujer bonita (Pretty Woman, 1990) utiliza extraños mecanismos medievales para conservar su hermoso rostro es muy divertida -y de lo mejor del film- no es suficiente mérito para actualizar al cuento a nuestros días. Lo mismo sucede con la idea de que los enanitos pasen de ser honrados trabajadores de una mina, para convertirse en una pandilla de asaltantes de carruajes. Son cuestiones que introducen comicidad al film para sacarlo de su encajonado formato medieval.

    Y aunque se destaque, una suntuosa dirección de arte que recuerda a los films de Tim Burton en la construcción de vestuarios y escenografía, la película se caracteriza por seguir a rajatabla la simple y llana historia de Blancanieves y los siete enanitos con personajes de carne y hueso.

    Ante la ausencia de parodia, queda transitar –otra vez- por la trillada estructura del cuento, con los aportes cómicos de dos elementos más que obvios: el ayudante Brighton y los siempre graciosos enanos. Recurrir a éstos componentes para darle frescura a un relato idéntico al original, es tan pobre como la película misma.
    Seguir leyendo...
  • Reus
    Reus
    EscribiendoCine
    Los malandras uruguayos

    Siguiendo la línea impuesta por la argentina Pizza, birra, faso (1998), la brasilera Ciudad de Dios (Cidade de Deuz, 2002) y la italiana Gomorra (2008), Reus (2011) viene a retratar a las pandillas de delincuentes marginales que habita en Montevideo, Uruguay. Luego de convertirse en un éxito de público en el país charrúa, llega a Buenos Aires esta película que describe de manera cercana la convivencia en un barrio dominado por la inseguridad.

    Reus es un barrio judío de Montevideo en el que, veteranos comerciantes hebreos viven desde hace añares. Hoy en día las pandillas de delincuentes manejan el barrio, hecho que se agrava cuando el tano (Camilo Parodi, actor de nacionalidad argentina) sale de la cárcel para reasumir el mando del grupo. La disputa por el control del barrio generará más de un conflicto.

    Lo mejor de Reus es la cotidianeidad que refleja entre los delincuentes marginales. La relación entre los integrantes de las bandas, sus códigos, su dialecto, sus familias, sus escondites y su modus operandi para realizar los atracos, son de una naturalidad sin igual. La cámara en mano deambula constantemente entre los personajes como si fuera un personaje más, haciendo de esta forma partícipe al espectador de ese mundo particular.

    Se aprecia un gran trabajo actoral para lograr que el costumbrismo no se vea forzado en ningún momento, y fluya de manera espontánea. La minuciosa descripción que la película realiza invita al conocimiento de una clase social no habitual en la representación del costumbrismo en el cine uruguayo.

    Sin embargo Reus tiene problemas en el desarrollo de su estructura dramática. La tensión generada entre ambos bandos que se disputan el control del barrio –comerciantes judíos y malandras marginales- no llega a tener el impacto planteado, puesto que el film se detiene en heterogéneas situaciones cotidianas que diversifican el curso de la historia. El eje central queda sosiegado perdiendo fuerza narrativa hacia el final.

    De igual modo, y partiendo de los films antes mencionados a los que Reus refiere, lo fundamental funciona y es el retrato efectivo de este grupo de marginales desde el interior de sus realidades.
    Seguir leyendo...
  • El príncipe del desierto
    En las arenas del cine

    El príncipe del desierto (Black Gold, 2011) viene a desarrollar la historia del personaje del príncipe Auda, líder de las tribus revolucionarias del desierto. Personaje que, en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962), interpretó Anthony Quinn.

    Auda y su hermano Ali son entregados por su padre, el Sultan Amar (Mark Strong), al Sultan de la tribu contrincante Emir Nesib (Antonio Banderas) como forma de sellar un pacto territorial: el Cinturón Amarillo no sería de nadie. Cuando un grupo de texanos arreglan la explotación petrolera de la zona con Nesib, comienzan los conflictos con la tribu enemiga. Auda y su hermano quedan en medio de la disputa territorial y deberán tomar decisiones trascendentales para uno u otro bando.

    El nuevo film de Jean-Jacques Annaud (El nombre de la rosa, Siete años en el Tíbet) viene a retomar la tradición épica de batallas libradas en el desierto, que supo tener su punto cumbre con la película de David Lean, Lawrence de Arabia en 1962.

    El personaje Auda, aquí interpretado por Tahar Rahim, dista del enaltecido por Anthony Quinn. Mientras que aquel personaje se caracterizaba por su rudeza y costado salvaje para contraponerse al civilizado –y afeminado- Lawrence de Peter O'toole, el protagonista de El príncipe del desierto es un personaje bueno y noble. El film comienza tiempo antes de los sucesos desarrollados en Lawrence de Arabia, y mostrará como el príncipe Auda se convertirá en líder revolucionario.

    La película que tiene lapsos muy bien logrados, no llega a desarrollar algunos temas puntuales que transita pero deja en la superficie. Temas quizás más interesantes que el conflicto de lealtades y traiciones entre tribus que plantea. Cuestiones como la invasión de occidente y sus quiebres en la cultura oriental a partir de la comercialización del petróleo (el oro negro del título original), quedan relegadas a lo anecdótico. El film menciona el conflicto en lo discursivo pero rápidamente pasa por alto el tema.

    Estas decisiones temáticas marcan la diferencia entre un buen film y un gran film, ligándose El príncipe del desierto a la primera de las opciones y, perdiendo la oportunidad histórica cinematográficamente hablando, de dejar la huella en el desierto.
    Seguir leyendo...
  • Un método peligroso
    Un método peligroso
    EscribiendoCine
    El turno de la mente

    David Cronenberg se caracteriza por bucear en las perversiones del ser humano a través del cuerpo. Lo corporal representa de manera simbólica el lado oscuro de la mente. En Un método peligroso (A dangerous method, 2011), el director canadiense se ocupa de los personajes reales que estudiaron científicamente las causas de las relaciones entre mente y cuerpo: Sigmund Freud y Carl Jung.

    La historia nos lleva a 1906, cuando Carl Jung (Michael Fassbender) está encargado del hospital psiquiátrico de Zúrich, al que ingresa una paciente declarada histérica: Sabina Spielrein (Keira Knightley). Ella parece ingobernable y entabla una especial relación con Jung como asistente de sus estudios psicológicos. Pero luego devendrá en una fuerte relación amorosa, marcada por la pasión y la violencia. Paralelamente, ambos visitaran al padre de la psicología Sigmund Freud (Viggo Mortensen), con quien discutirán métodos y nuevos estudios al respecto de la repercusión de la sexualidad en la vida de los seres humanos.

    Un método peligroso es una película de reconstrucción histórica sobre un amor imposible con el psicoanálisis de contexto. Basada en el libro de John Kerr, el proyecto estaba destinado a ser protagonizado por Julia Roberts. Por suerte eso no sucedió y cayó en manos de David Cronenberg, que lo aleja de lo novelesco para aportarle su dosis de creatividad y oscuridad ligada –siempre- al ser humano.

    La historia nos presenta un conflicto de intereses ligados a las primeras y revolucionarias teorías psicoanalíticas. Las teorías sobre la sexualidad descubiertas por Freud, interpretado por un soberbio Viggo Mortensen, y las teorías más relacionadas al misticismo que impulsa Jung. Entre la admiración y la confrontación por entender la mente humana, está lo incomprensible y aún por explorar, ligado a los placeres carnales. En esta dimensión se cuela el tercer teórico Cronenberg, quien asegura no querer comprender nada de la mente humana, sino sentir el goce por la exploración a través de sus films.

    En el contexto de su filmografía, Un método peligroso no está entre los radicales límites que puede alcanzar el director de Festín Desnudo (Naked Lunch, 1992). Lo convencional del relato, su correlación histórica y su pie en la ciencia, restringen la creatividad arqueóloga de Cronenberg.

    Sin embargo, desde un sobrio tratamiento del relato, de la ciencia y de los personajes reales, logra un film inteligente, atractivo y perversamente interesante.
    Seguir leyendo...
  • La sal de la vida
    La sal de la vida
    EscribiendoCine
    Las mujeres según Gianni

    La sal de la vida (Gianni e le donne, 2011) es una continuación del personaje de Gianni (Gianni Di Gregorio ) de Un feriado particular (Pranzo di ferragosto, 2008). Un tipo aprisionado por su anciana madre, bonachón y servicial con los demás, quienes se aprovechan de su buena voluntad. En esta oportunidad, Gianni se fascina con la idea de tener una amante y se ilusiona con cuanta muestra de cariño femenino recibe.

    Gianni consigue dejar a su madre en un asilo para señoras. Sin embargo vive en su casa asediado por su hija adolescente, el novio de ella que no trabaja, y su esposa. Su joven y sensual vecina coquetea con él, novias de la infancia se muestran extremadamente cariñosas y su amigo abogado intenta meterlo en el mundo de la trampa. Gianni observa que hasta uno de los ancianos que se sientan en la puerta de su casa tiene amante. Él buscará erráticamente la suya.

    Gianni Di Gregorio , protagonista, director, guionista, y también encargado de otras áreas, encontró con “su” Gianni al personaje ideal. Un tipo querible y a la vez sufrido por su entorno. Genial para un serial, del que La sal de la vida bien podría ser un capítulo más. La película no hace más que seguir a Gianni en diversas situaciones. El tipo aparece frente a cámara todo el film, y la gracia surge de las frustantes reacciones de Gianni frente a los acontecimientos. Por corte directo, contraste de música o en la misma puesta en escena, Gianni y sus caras son lo mejor de la película.

    La sal de la vida, al igual que Un feriado particular, tiene la virtud de retratar situaciones de la vida cotidiana con mucha naturalidad y frescura, trasmitiendo humor y calidez en las relaciones humanas. Gianni Di Gregorio capta a la perfección la calidez propia del mejor cine italiano.

    La familia es nucleo central y los aportes de los ancianos son geniales. También enriquece el film, la participación de Aylin Prandi, su sensual y joven vecina, quien con su espontaneidad y carisma motiva a Gianni a dejarse coquetear por las mujeres de la película.

    La desventaja de La sal de la vida es no apoyarse en un argumento sólido, sosteniéndose simplemente en su personaje principal. Si tenemos que pensar el film como un todo, falla en su estructura, sin embargo son ésos pequeños momentos, retratos de Roma y su gente, los que transmiten la frescura y sencillez con que Gianni logra conquistarnos.
    Seguir leyendo...
  • Tiempos menos modernos
    Tiempos menos modernos
    EscribiendoCine
    Una tema de identidad... nacional

    Tiempos menos modernos (2011) habla de la penetración cultural desde los extremos. Su director Simón Franco, que ya había realizado un cortometraje en 2004 llamado Tiempos Modernos al respecto, plantea la modificación de hábitos cotidianos tomando el caso de un tehuelche invadido por la cultura televisiva de los años noventa.

    Payauala (Oscar Payaguala), un tehuelche que lleva una vida “rural” recibe un cambio brusco en su rutina diaria cuando le llega una televisión a su hogar. El programa federal del gobierno en tiempos menemistas, le acerca a este hombre que vive en la soledad de una zona fronteriza de Comodoro Rivadavia, una televisión digital y un teléfono. La “ventana abierta al mundo” que las nuevas tecnologías supone, es también la modificación de los hábitos cotidianos y la creación de nuevas necesidades de consumo impensadas hasta entonces.

    El progreso puede traer aparejado soluciones para quien tiene problemas. ¿Pero que pasa con quien no los tiene? Éste es el caso del protagonista Payauala que, con sus gestos, expresa frente a la TV sorpresa, desconcierto y adicción, para con las imágenes trasmitidas. Imágenes que se meten en su casa y provocan trastornos compulsivos adictivos en su comportamiento. Es el caso de la novela “Alma mía”, por la cual el protagonista deberá rearmar su rutina diaria para seguir día a día sus capítulos. Una escena memorable es cuando Payauala en medio de sus tareas rurales en la soledad de un inmenso paisaje, aparece en escena a galope con la música de la novela sonando de fondo.

    El humor es el recurso preferido del director para reflexionar sobre un tema complejo como lo es la penetración cultural. Para tal caso, apela a los extremos antes mencionados con contrastes entre la soledad de una vida campestre y el ideal de vida, llena de consumo, que propone la TV. Lo demás es tener el pulso perfecto para extraer del personaje principal las reacciones más impensadas. Las caras de Payauala al ver un Reality Show, o los productos para adelgazar de Sprayette, son lo mejor del film. A tal ensalada televisiva, con el glamour berreta que predominó la década del ’90, se le suman las declaraciones de Carlos Menem, y las referencias a Chaplin, con fragmentos de El gran dictador (The great dictator,1940) y el parafraseo del título de la película.

    La exacerbación del carácter individualista de los años 90, es otro extremo utilizado para describir la pérdida de la identidad nacional. No por nada, como espectadores, nos identificamos más con la cultura televisiva que con la cultura del protagonista.

    A su manera, Tiempos menos modernos funciona como un pequeño caso inherente a todos los argentinos que divierte con la misma fuerza que obliga a reflexionar.
    Seguir leyendo...
  • El guardia
    El guardia
    EscribiendoCine
    Policía incorrecto en Irlanda

    El guardia (The guard, 2011) sigue la tradición de films sobre policías incorrectos con agregado localista. Toda la idiosincrasia irlandesa está parodiada temáticamente en la película y desde allí se construye el humor. Inclusive hay gags que tienen que ver con el lenguaje –inglés vs. Gales- que quienes no compartan o comprendan determinadas costumbres del norte, quedarán inevitablemente afuera del código.

    El Sargento Gerry Boyle (Brendan Gleeson) no es el policía ejemplar. Es insubordinado con sus superiores, le gusta alcoholizarse, rentar prostitutas y trasmitir un sentimiento racista. Propio de un pueblo rural de Irlanda de donde es oriundo. Él mismo representa de forma brutal, todo el conservadurismo del irlandés medio, anquilosado en su cultura. Cuando le encomiendan resolver un caso junto a un enviado del FBI (Don Cheadle, también productor de la película) protestará pero aprenderá a convivir para resolver un asunto ligado al narcotráfico.

    Ópera prima del irlandés John Michael McDonagh, El guardia es una producción irlandesa, protagonizada por el irlandés Brendan Gleeson que compone un personaje muy singular. La clásica historia del policía incorrecto, aquí made in Irlanda, está tamizada por el contraste que genera el correcto y "americano" agente del FBI que compone Don Cheadle. En esta dualidad de opuestos, la película hace divertido al descollado personaje de Gleeson. Su Gerry es motivo suficiente para querer ver el film.

    Los “palos” a la cultura norteamericana en los diálogos con el personaje de Cheadle son lo mejor de la película. “Denme una medalla como la que les dan a los chicos que vuelven de Irak” ajusticia Gerry, o “Pensé que todos los narcotraficantes eran negros”. El humor ácido, agitador y excesivo, ubican a Gerry entre los antihéroes mas divertidos.

    Entre los policías incorrectos, donde también se encuentra el español Torrente, El guardia viene a trasmitir la visión irlandesa de lo políticamente subversivo. Desde ese lugar, Gleeson construye un personaje interesante y su Gerry, el antihéroe que todos desean ver en acción.
    Seguir leyendo...
  • El precio de la codicia
    La crisis ética

    De las películas que se realizaron acerca de la crisis financiera actual, El precio de la codicia (Margin Call, 2011) es una de las mejores por varios motivos. En primer lugar no es sobre las víctimas ni las consecuencias de la crisis, sino sobre sus responsables, representados por un descomunal elenco que incluye a Jeremy Irons, Kevin Spacey, Stanley Tucci y Demi Moore, entre otros. Otro punto es un guión sólido y atractivo que además explica claramente los complejos motivos detrás del exabrupto en la bolsa de comercio.

    La película transcurre en su mayoría dentro de las oficinas de la financiera. Allí, un empleado despedido –después de 19 años en la empresa- por reducción de personal, descubre que las cuentas no cierran hace varias semanas. Otro empleado continúa el trabajo de su ex colega y, al constatar la gravedad del asunto, informa a su superior. Éste convoca al suyo y así sucesivamente. En el transcurso de la noche se definirá el futuro de la empresa.

    Esta cadena de mandos en El precio de la codicia logra una historia sólida y esclarecedora sobre el germen de la crisis. Pero no sólo eso, sino que nos presenta a sus (ir) responsables de la mejor manera: con el humor que tipos tan siniestros como atractivos pueden tener. Seres cada vez más crueles, cínicos y perversos a medida que aumenta su sueldo y su poder, como si nos sumergiéramos en El infierno del Dante. Por supuesto los únicos que entienden la base del conflicto son los empleados. Esto implica que a medida que se presenta un “jefe” o “superior” deban explicarle el tema –la crisis- de manera más gráfica y sencilla, a tipos que sólo están preocupados por el estado de su cuenta bancaria. Así, con explicación tras explicación, entendemos las razones de la crisis desde la platea.

    Aclaración: sólo interpretes como los que protagonizan El precio de la codicia, pueden darles a los personajes los matices y ambigüedades necesarios para componer seres tan humanos como desalmados a la hora de tomar decisiones. Vale comentar también que la película contiene metáforas muy sutiles para graficar las conductas de sus personajes.

    Es por todos estos motivos, que El precio de la codicia es un film tan eficaz, adulto y esclarecedor sobre la debacle financiera contemporánea.
    Seguir leyendo...
  • Un dios salvaje
    Un dios salvaje
    EscribiendoCine
    Polanski y la condición humana

    La nueva película de Roman Polanski Un Dios Salvaje (Carnage, 2011), está basada en la obra del mismo nombre presentada en Brodway –del cuál surge esta versión-, Londres y el año pasado en Argentina con Gabriel Goity y Florencia Peña en el elenco. El film de financiación europea, sigue la forma de la puesta teatral de la obra, con algún que otro recurso cinematográfico como la utilización de los diferentes tamaños de plano y leves movimientos de cámara.

    La historia de Un Dios Salvaje se centra en los padres de dos niños. Los pequeños se pelean y uno de ellos le rompe dos dientes a otro. Los padres del golpeado reciben a los padres del golpeador en su casa, con el fin de encontrar una salida “civilizada” al conflicto. Lejos de entenderse, demuestran ser más “salvajes” que sus hijos.

    Vayamos ahora a los temas que la obra, al igual que el film, desarrollan como subtramas que son lo más interesante de la propuesta que transcurre en un mismo decorado y en tiempo real. Los padres de familia, magistralmente interpretados por un elenco de lujo –Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz y John C. Reilly- pasan de la cordialidad a la violencia, del cuidado de las formas a la brutalidad en el trato, de ser correctos y reprimidos a estar completamente relajados, exponiendo todas sus falencias sociales. En definitiva, hacen catarsis en escena producto de no poder manejar una situación tensa desembocada por el enfrentamiento de sus hijos.

    La (in) comunicación, las relaciones de pareja y las formas sociales, sobrevienen en el instinto humano, al que un personaje denomina “Un Dios salvaje”. Temas que se manejan como subtexto en la trama y funcionan de metáfora social. Sin embargo Polanski no logra llevar a sus personajes a los extremos absolutos de la crisis de personalidad. Se muestra un quiebre en su carácter y actitud producido por la curva dramática que representan (hecho que le encanta personificar a cualquier actor pues le impone un reto y expone su oficio en todas sus dimensiones).

    Un Dios Salvaje se presenta entonces, como una pequeña película del realizador de El escritor oculto (The ghost writer, 2010) y Barrio Chino (Chinatown, 1974), correcta y atractiva, cuyos fuerte está en las temáticas que desarrolla paralelamente. Al igual que la obra.
    Seguir leyendo...
  • El topo
    El topo
    EscribiendoCine
    Vuelve el cine de espionaje

    Si El Artista (The Artist) (The Artist, 2011) obligaba un viaje en el tiempo para ver una película como si estuviéramos en el período mudo, El topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy, 2011) hace lo propio con el cine de espionaje de los años 60, como si estuviéramos en la Guerra Fría. Mismo ritmo, misma ausencia de acción, con la tensión agregada del director de Criatura de la noche (Let the Right One in, 2008).

    Basada en una de las novelas de John le Carré, que supo ser espía en su época y conoce a la perfección el mundo del espionaje, El topo es el primer texto de la trilogía “Karla”, nombre clave que representa al servicio secreto soviético para el cual hay un espía británico pasándoles información. El conflicto se produce cuando Smiley (Gary Oldman), un agente retirado, debe atrapar al espía en cuestión en un trabajo de inteligencia minucioso.

    La novela El topo ya tuvo su adaptación en su momento para la BBC en formato de miniserie, que supo protagonizar Alec Guinness. La pregunta que viene a colación es ¿Por qué motivos hacer un film atemporal? Y la primera respuesta que viene a la mente es el tratamiento de la lealtad, la traición y la violencia humana resignificados hoy en día. Tal vez ése sea el recurso más contemporáneo del film. Y su director Tomas Alfredson tiene mucho que ver en ello.

    Si había algo que destacaba a Criatura de la noche por sobre las demás películas de vampiros, era que no hay en la producción sueca un terror generado por lo monstruoso, todo es demasiado humano, y por ello siniestro y desde ahí se construía el miedo, maginificado por la densidad de los climas tensos, por cierto muy bien generados. En El topo sucede algo similar pero con el género de espionaje. No hay espectacularidad, ni persecuciones, es una construcción realista de las tramas de espías. Pero si hay una violencia que emerge de las entrañas de los personajes. La densidad de los climas plantea una sensación de instabilidad en todo el film que, aunque nada suceda o todo esté por suceder, da igual para generar intriga.

    Decíamos que hay un tratamiento realista, y es porque los personajes así como en Criatura de la noche son humanos, o sea, capaces de reaccionar de cualquier manera ante el miedo o la ambición de poder. He aquí el punto más atractivo de una película que bien pudo ser filmada hace cincuenta años. Aunque la fragilidad humana siga siendo hoy un tema muy contemporáneo.
    Seguir leyendo...
  • Novias - Madrinas - 15 años
    Relaciones telares

    Pablo y Diego Levy nos adentran en el universo de una sedería del porteño barrio de Once en Novias - Madrinas - 15 años (2011), pero no para retratar la historia de los telares y su multiplicidad de texturas, sino la relación de cada uno de los personajes que conviven diariamente en ése hábitat tan particular.

    Los directores ubican la cámara en la sedería de su padre “El Negro” Levy, un comerciante del Once especializado en el rubro de las telas para vestidos de fiestas, que cuenta con cinco empleados, todos unos personajes en sí mismos. La película se basará en la descripción de cada uno de ellos y la relación que se fomenta entre ambos.

    Con mucho sentido del humor, los directores estructuran su documental poniendo el acento allí donde lo particular de cada personaje sale a la luz. Y es en esa suerte de espacio común, donde estos personajes comparten diez horas diarias de su vida formando una extraña familia.

    Relaciones de hermanos, de abuelo-nieto, de padre-hijo, de compadrazgo, se fomentan cotidianamente casi sin proponérselo y el documental se regodea de ello. Los directores no hacen más que presentar a cada uno de los personajes, inclusive su padre, con sus dones, sus dramas y su sentido del humor, siempre sobre una tela especial de fondo, dándole la textura y el color a la personalidad de cada uno de ellos.

    Novias - Madrinas - 15 años se sostiene en la figura de cada uno de los protagonistas. El jefe, el loco, el jugador, el abuelo, el asistente, el compañero, son algunas de las tantas tipologías que adquieren los personajes en el arte de la venta de telas al convivir mutuamente. Como diría Moisés Khabie: “Acá soy Ricardo, es mi nombre artístico, en la vida real soy Moisés”.
    Seguir leyendo...
  • El Artista
    El Artista
    EscribiendoCine
    Un lenguaje de gestos

    Cuando uno ve El Artista (The artist, 2011), enseguida le vienen a la mente clásicos como Cantando bajo la lluvia (Singing in the rain, 1952) o El ocaso de una vida (Sunset Boulevard, 1950), películas que retrataron el traspaso del cine mudo al sonoro. ¿En qué se diferencia entonces El Artista de aquellas películas? La respuesta salta a la vista (y al oído) porque la distinción es formal.

    La historia nos trae a George Valentin (alusión a Rodolfo Valentino, interpretado por Jean Dujardin), una estrella del período mudo que se encuentra olvidado con la llegada del sonido. La película comienza en su época de esplendor, luego de un estreno donde permite a una fan (Bérénice Bejo) posar delante de los flashes. La chica cobrará relevancia y se convertirá en una de las nuevas caras de Hollywood del nuevo cine sonoro.

    El Artista sigue el formato del cine mudo, también llamado silente: Pantalla cuadrada, nada de sonido -sólo alusiones al mismo-, cuadros con los diálogos y música extradiegética, y ése es su valor agregado. Hasta las actuaciones en un principio responden al cine mudo, siendo más efusivas y teatrales. Aunque luego el film desarrolle un drama formalmente más contemporáneo, en las actuaciones y los encuadres.

    Pero si algo se destaca en El Artista es la relevancia de un lenguaje. Un lenguaje universal, el gestual, del que prácticamente no se necesita sonido para entenderlo, de allí que el perro tenga una actuación casi tan conmovedora como los demás personajes. Y a la vez un lenguaje en constante cambio, con sus consecuencias terribles para quienes no se adapten a sus nuevas reglas. Una búsqueda formal del lenguaje intrínsecamente cinematográfico.

    La película de Michel Hazanavicius habla del lenguaje del cine, aquel que se edifica sobre la base de los gestos. Por tal motivo es un film mudo en su forma, por más que el contenido (las consecuencias de la llegada del sonido al cine) ya haya sido narrado en otras oportunidades. Gestos que son la base a la hora de trasmitir sensaciones en las películas.

    De esta forma, valga la redundancia, El Artista conmueve y rinde homenaje al lenguaje cinematográfico desde la representación misma.
    Seguir leyendo...
  • Penumbra
    Penumbra
    EscribiendoCine
    Cuando cae el sol

    Adrián y Ramiro García Bogliano vienen realizando films de suspenso made in Argentina desde hace varios años. Un género desprestigiado por los distribuidores locales que recién el año pasado con Sudor Frío (2010) pudo llegar a las salas comerciales. Este año es el turno de Penumbra (2011), una película que tiene más puntos en común con aquello que los identifica y distingue como realizadores: la generación de climas claustrofóbicos.

    Marga es una agente inmobiliaria española a punto de partir a su país natal. Pero antes de hacerlo algo la detiene más que su deseo de volver: el dinero. Le ofrecen una gran suma por vender una última propiedad, hecho que acepta de mala gana. Lo que no imagina es que el comprador y sus socios son una secta dedicada a extraños rituales.

    Penumbra expone lo mejor del universo Bogliano: una situación tensa que construye suspenso a partir de un clima claustrofóbico. El buen manejo de los tiempos de los directores es una virtud que presenta su oficio para este tipo de producciones. En la película, sin embargo, el comienzo se dilata demasiado perdiendo un poco el nerviosismo generado. Sobre el final, la tensión reencauza su curso para no soltar jamás al espectador.

    Si uno disfruta del buen cine de género, es porque le gusta dejarse llevar por la narración y ser sorprendido por la trama. En ese nivel, Penumbra consigue su requisito rodeando con recursos cinematográficos propios del suspenso al espectador. Movimientos de cámara, edición de sonido, la utilización del fuera de campo y las actuaciones (los gestos de los actores son todo un elemento tenebroso para generar miedo), son elementos que resaltan la cara del miedo que Adrián y Ramiro García Bogliano muestran con el film.

    En esta co-producción con España, es válido destacar las actuaciones de la actriz española Cristina Brondo, protagonista del film, Sebastián Muñiz, todo un habitué del género, y el no menos tenebroso Arnaldo André, nunca tan adecuado para el papel.

    Penumbra no es la mejor película de los incansables cineastas –realizan una por año al menos- pero es una grata muestra del manejo profesional que tienen del género. Esperemos que sea la confirmación de los realizadores como autores y del auge del suspenso-terror argentino en los cines locales.
    Seguir leyendo...
  • La invención de Hugo Cabret
    La mejor película de la Historia del Cine

    Para quien sea amante del cine, de su historia y sus creadores, La invención de Hugo Cabret (Hugo, 2011) será un placer sin igual. La nueva película de Martin Scorsese es un sentido homenaje a George Méliès -precursor del cine espectáculo- y al séptimo arte en general: su poder, su magia y sobre todo, su pasión. Presten especial atención a los engranajes de la historia –de la película y del cine- para entender más aún la pasión que el film transmite.

    Hugo (Asa Butterfield ) mira como un voyeur lo que sucede en la estación central de París de la primera mitad del siglo XX. Oculto detrás de los relojes, busca engranajes que le ayuden a reparar un “autómata”, robot que su padre también relojero, no llegó a recomponer antes de morir. En la París de ensueño –o de película- Hugo dará con George Méliès (Ben Kingsley), un juguetero de la estación de tren, que esconde un secreto de su pasado ligado al cine.

    La mirada de Hugo es la de un niño ingenuo ante el descubrimiento y la fascinación del cine (¿un juvenil Scorsese?). De un chico que busca desesperadamente el engranaje a ese otro universo, donde todo es posible, donde la magia cobra fuerza, en fin, al mundo del cine. Un mecanismo con forma de corazón es el elemento más importante para hacer funcionar al autómata en la película, y para comprender a la historia del cine en sus inicios.

    Historia basada en leyendas, fábulas, cuentos cargados de tintes mágicos que mitifican los acontecimientos reales. Todo lo que se sabe del George Méliès verdadero es tal cual sucede en la película. Pero no importa demasiado para Scorsese, que en una entrevista una vez dijo “El cine son 24 mentiras por segundo” retomando una frase de Jean-Luc Godard. Y es así porque no importa la representación real de los acontecimientos en la historia del cine, sino su legado, su poder, capaz de hacer los sueños realidad. Así lo entendió Méliès a principios del siglo XX, y así lo entiende Scorsese a principios del XXI.

    Por ello, Scorsese incursiona por primera vez con la tecnología 3D con un homenaje a Méliès, el padre de la magia en el cine. Pero también recupera un trozo de la historia del cine, un fragmento olvidado al cual rendirle homenaje, y la clave para hacerlo es una llave con forma de corazón, o mejor, la pasión necesaria para materializar los sueños.

    La invención de Hugo Cabret es una delicia para los amantes del cine, pues rememora el placer del espectador ante el espectáculo. La fascinación por dejarse llevar dentro de una sala de cine por los acontecimientos fantásticos que suceden en la pantalla. Pero también, es una demostración de la pasión de Martin Scorsese -uno de los mejores directores contemporáneos- por el séptimo arte, su historia y sus inventores.
    Seguir leyendo...
  • Los descendientes
    Los descendientes
    EscribiendoCine
    Camisas floreadas hablando de la muerte

    Si hay que pensar un punto característico en la filmografía de Alexander Payne, responsable de las geniales Entre copas (Sideways, 2004) y Las confesiones del Sr. Schmidt (About Schmidt, 2002), es la construcción del patetismo. En Los descendientes (The Descendants, 2011), el patetismo está dado a partir de los contrastes.

    Basada en la novela de Kaui Hart Hemmings, Los descendientes comienza con una frase de su protagonista Matt King (George Clooney) contraponiendo el paraíso donde vive, las islas Hawaianas, con los problemas terrenales de sus habitantes, entre ellos el de él. Al sufrir un accidente, su esposa queda en coma abriendo un abanico de secretos que disparará bruscamente en su entorno, sobre todo en Matt que deberá reconectarse con sus dos hijas, con quienes nunca tuvo buena relación, y encarar literalmente al amante de su mujer. Y si de problemas familiares se trata (de ahí “los descendientes” del título) tendrá que resolver un negocio inmobiliario que afecta directamente a sus familiares.

    Parece un chiste pero no lo es. Alexander Payne presenta las relaciones humanas desde la incomodidad. Lo hizo siempre y lo eleva a un nivel más en Los descendientes. Sus personajes son patéticos desde los estereotipos, personas mediocres que deberán reencontrar su humanidad en situaciones límites. Por ello ante la crisis que prevé un accidente casi fatal, la reacción que dispara instantáneamente es ridícula.

    Motivo de risa o no, el límite es representado por los contrastes. A los ya mencionados, se suma George Clooney. El actor es portador de una presencia y un carisma distintivo. No es de los actores que se suelen transformar en sus personajes, sino que suelen interpretar papeles de acuerdo a su personalidad. En Los descendientes, Payne utiliza sus características actorales como contraste. Vemos a un George Clooney abatido durante toda la película. O al menos hasta el final. Su Matt King es un personaje encogido de hombros, incapaz de mirar a los ojos a sus dos hijas. La escena en que pide consejo al amigo adolescente de su hija mayor grafica lo dicho.

    Hawaianos por descendencia, todos visten camisas de manga corta floreadas y bermudas. Sea ante la situación que sea. Van a hospitales y reuniones de negocios con la misma ropa. Otro contraste. Pero la perfección del paisaje -distintos planos paradisíacos de la ciudad, su mar y montañas- se contraponen con la presencia de sus personajes tratando de sobrellevar sus crisis personales. Es recurrente el plano de Clooney abatido en la playa de arena blanca y agua trasparente. El lugar sinónimo de felicidad, contrapuesto al sentir de sus seres.

    Los descendientes tiene sus lapsos innecesarios también. Algunos momentos que el film trata de conmover, casi rompiendo con la deconstrucción del estereotipo que plantea mediante el contraste. Sin embargo la película se destaca por explorar la condición humana pero no desde el drama lacrimógeno, sino desde la incomodidad -y por momentos la risa- que producen las situaciones límite. De ésas que la familia tanto nos obliga a transitar.
    Seguir leyendo...
  • J. Edgar
    J. Edgar
    EscribiendoCine
    Las dos caras del FBI

    John Edgar Hoover fue un personaje controversial de la historia reciente norteamericana. Fundador del FBI, incansable perseguidor de comunistas y responsable de cambiarle la imagen a la policía estadounidense, hoy tiene su película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Leonardo DiCaprio. El film J. Edgar (2011) trata con tono ambigüo su figura lejos del mito y la leyenda.

    J. Edgar está en el ocaso de su carrera -y vida- y pide registrar sus memorias. La película da un salto a 1920 y trata las dos temporalidades: el joven ambicioso y el adulto obsesivo, ambos interpretados por Di Caprio de gran actuación, con y sin maquillaje. Sus comienzos, la fundación del FBI, su relación con los distintos presidentes norteamericanos, su influencia en las decisiones de estado, su homosexualidad reprimida, etc. Un personaje muy norteamericano que carece de interés de este lado del hemisferio.

    Por suerte Eastwood no hace una biopic del personaje, sino que trata de darle un corte realista a su figura. Lejos de la leyenda y el mito instalado en torno a su persona, el film se apoya en el dicho “odiado por muchos, valorado por pocos”. Aunque alguien tan influente en la política norteamericana merece un tratamiento particular, una toma de postura, el viejo Clint hace lo que muchos con personajes controversiales de la vida real -vean el tratamiento inglés de Margaret Tachet interpretada por Meryl Streep en La dama de hierro (The Iron Lady, 2011)- no toma partido, ni a foavor ni en contra del personaje, lo muestran como un ser humano con contradicciones, haya lo que haya hecho.

    Para tal acción Eastwood se recuesta en su habitual colaborador en la fotografía Tom Stern. Stern ocatgenario al igual que él, realiza unos claroscuros sobre el personaje en más de una ocasión, para enfatizar cinematográficamente la ambigüedad de su comportamiento. Lo mismo sucede a nivel argumentativo, los distintos traumas de J.E.Hoover en su juventud no parecen ser la causa de su obsesión con las distintas persecuciones a enemigos políticos, ya que la película se interna en ellos sólo un instante para luego alejarse y sobrevolar otro conflicto personal. No hay un motivo, sino muchos, parece decirnos Eastwood, dejando como conclusión las mismas dudas sobre el personaje que había en un principio.

    Sin embargo, y dicho esto, la película muestra hechos míticos de la historia norteamericana relacionados con J.Edgar como su presunta homosexualidad, declarada en el film, la existencia real de archivos secretos del FBI sobre funcionarios políticos, su relación con el asesinato de J.F.Kennedy, su ego desmedido para adjudicarse los arrestos policiales, etc. Situaciones interesantes para los norteamericanos, ya que aclara su historia reciente, pero intracendente para el resto del mundo, a no ser que se sienta interesado por la temática.

    La nueva película de Clint Eastwood puede compararse con los films de presidentes norteamericanos que realizó Oliver Stone, no mete el dedo en la llaga, simplemente hace un retrato superficial de su figura. Aunque J. Edgar tiene un tratamiento menos patriota y más responsable cinematográficamente hablando que los films de Stone.
    Seguir leyendo...
  • Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones
    Entretenimiento subversivo

    ¿Qué es Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones (2012)? ¿Lo mismo que hacían Diego Capusotto y Pedro Saborido por la TV Pública en Peter Capusotto y sus videos? Pues no, es más que eso. Es una reflexión filosófica marxista -así la denominan- acerca del lugar que ocupa el entretenimiento en nuestra sociedad. Si, leyeron bien, entretenimiento anarquista made in Peter Capusotto.

    Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones es una suerte de especial que se desprende del programa de TV, hecho para ser visto en 3D y hasta parodiar el formato. En esta oportunidad, no es el Rock & Roll el denominador común que hilvana los sketch, sino el entretenimiento como ensayo conducido nada menos que por Violencia Rivas.

    La dupla Pedro Saborido-Diego Capusotto –de allí el nombre “Peter” (de Pedro) “Capusotto”- sigue fiel a sus fans y a su estilo: hacer humor inteligente, autoconsciente y paródico del medio con el cual trabajan: Parodian el formato 3D, las redes sociales, las doctrinas ideológicas, el entretenimiento, pero siempre desde el uso consciente de ellas: la película es en 3D, el programa terminó de hacerse popular en las redes sociales, tienen una posición ideológica definida y hacen entretenimiento. En todo caso, la gran diferencia con otros espectáculos es el absurdo: el absurdo de inducir la reflexión al reirnos de nosotros mismos.

    Pero quien lea esta nota seguramente querrá saber quiénes son los personajes que acompañan a Violencia Rivas. No falta Bombita Rodriguez y la reconstrucción de la masacre de Ezeiza, contra la derecha “gorila” del justicialismo compuesta por el Oso Yogui, apodado “El ortodoxo Yogui” y Los tres pesados, tres personajes muy parecidos a Los Tres Chiflados. También está Jesús de Laferrere, Micky Vainilla y Pomelo, entre otros.

    Aunque lo mejor está en los separadores que van desde comerciales de yogures para combatir el tránsito lento –con dibujos incluido- hasta el nuevo cine en 3D del grupo económico de “Pizzería los Hijos de Puta”. Ah, la sección de los amigos que chatean es imperdible. Y quién disfrute del contenido subversivo atención al bloque “El entretenimiento como propaganda política”.

    Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones será sumamente disfrutable para los seguidores del programa claro está. Pero también es la reivindicación de un entretenimiento no pasatista, que se pelea con la sociedad de consumo aunque sepa ser parte de ella. Algo tiene en claro Peter Capusotto, y es que la revolución se hace desde adentro.
    Seguir leyendo...
  • Secretos de estado
    Secretos de estado
    EscribiendoCine
    Detrás de los ideales

    La cuarta incursión de George Clooney en la dirección, Secretos de estado (The Ides of March, 2011), es un thriller político que denuncia los inevitables caminos de corrupción en época electoral. Clooney, siempre comprometido con la realidad detrás de cámaras, vuelve a darle un duro golpe ideológico al sistema político con este film.

    Elecciones primarias en Ohio del partido demócrata. Dos candidatos se disputan la cabeza de partido: Pullman (Michael Mantell) y Morris (George Clooney). Los sucios vericuetos detrás de las campañas quedan expuestos en escena. El jefe de campaña del primero es Tom (Paul Giamatti), el del segundo Paul (Philip Seymour Hoffman) y su asesor Stephen (Ryan Gosling). La trama se centra en el joven asesor que pone en jaque sus ideales para ascender en el mundillo de la política. La situación se torna aún mas interesante cuando el juego se vuelve personal para Stephen.

    Como en la genial Buenas noches, y buena suerte (Good Night, and Good Luck, 2005), Clooney se escuda en hechos muy semejantes a la realidad (aunque estén basados en la obra Farragut North de Beau Willimon, son situaciones que pasan cotidianamente en política) para meter el dedo en la llaga al sistema eleccionario norteamericano y hacer una defensa de los ideales.

    Un gran elenco preside Secretos de estado, todos de formidables actuaciones sumándose a los ya mencionados anteriormente, Marisa Tomei como una periodista implacable, y Evan Rachel Wood como “la pasante” del conflicto que disparará la venganza final en el film.

    La película viene cosechando premios en el exterior, cuenta con cuatro nominaciones a los Globos de Oro y tiene muchas posibilidades de candidatearse al Oscar. Pero lo más importante es que recupera un cine norteamericano de denuncia que hacía mucho no se estrenaba en nuestro país.
    Seguir leyendo...
  • Agua y sal
    Agua y sal
    EscribiendoCine
    Sensaciones encontradas

    Muchas veces el cine se vale de una narración consistente para forjar un film. Pero también, como arte que es, debe transmitir sensaciones a través de la pantalla. Allí radica su valor y sentido último. Agua y Sal (2010), segundo largometraje de Alejo Taube (Una de dos, 2004), se apoya en dicha experiencia para hablar de la paternidad.

    Rafael Spregelburd interpreta a dos personajes: Javier, un hombre de clase media alta que no puede tener hijos con su mujer, y Biguá, un marinero pescador que embaraza a su novia de 17 años. Cuando el pescador muere accidentalmente, y la otra pareja busca adopción, las historias se cruzan.

    Agua y Sal propone un juego de miradas y pequeños gestos, para construir las sensaciones vividas por su protagonista. Un momento sumamente sensorial como lo es la llegada de un hijo, que el director trata de materializar en imágenes y sonidos.

    No hay una historia lineal o argumento cerrado, la película se plantea en la búsqueda que implica la reestructuración de la identidad de un hombre a apunto de convertirse en padre. El viaje que realiza Javier a Mar del Plata grafica su conflicto interno visualizado en un recorrido nuevo y desconocido para él. Lo demás es puro misterio, magia y ensoñanación, pero no de un modo surrealista sino como forma de captar las sensaciones que promueve la responsabilidad de ser padre.

    El deseo, los miedos y las expectativas generadas, se conjugan y mezclan sensitivamente en la película de manera aleatoria, arbitraria y emotica. Por ello, la forma narrativa no importa tanto como la generación de climas y la formulación de un estado emocional a partir de pequeños elementos como lo son la composición del personaje y la banda sonora.

    Seleccionada para la Competencia Oficial Latinoamericana del 25° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Agua y Sal gana en sensaciones con un tratamiento complejo y emotivo de su temática, logrando transmitir y envolver a los espectadores en su discurso.
    Seguir leyendo...
  • Intercambio de almas
    Intercambio de almas
    EscribiendoCine
    Chéjov para millones

    Intercambio de almas (Cold Souls, 2009) halla la manera justa de hacer divertido un conflicto de índole existencial. Paul Giamatti -haciendo de él mismo- se encuentra en crisis y acude a una clínica para que le extraigan su alma. Oscura, extraña y divertida, esta comedia de ciencia ficción bien podría haber sido un drama profundo. Pero no lo es.

    ¿Cómo hacer simple lo complejo? ¿Cómo exteriorizar un conflicto interno? Paul Giamatti trata literalmente de recuperar su alma con forma de garbanzo. Al concurrir a una clínica para dejar de sufrir da con un novedoso tratamiento que consiste en extirparles el alma a las personas y luego, ante la ausencia de sentimientos, otorgar un alma ajena.

    En medio de ese “intercambio” se mezclan dos países: EE.UU. y Rusia. Uno realiza el tratamiento mediante la sociedad de consumo, ofreciendo el servicio, el otro mediante el mercado negro. A su vez, mientras los norteamericanos anhelan el alma poética de los rusos, los soviéticos admiran la frivolidad del alma yankie.

    Nadie mejor que Paul Giamatti para personificar el conflicto. Un actor tratando de ser serio en una obra de Antón Chéjov “Tío Vanya”, pero irremediablemente cómico. Su desgracia conmueve y divierte por igual por lo ridículo de su destino. Si recordamos Entre copas (Sideways, 2004) captaremos la esencia del actor.

    Intercambio de almas está escrita y dirigida por Sophie Barthes, pero bien podría tratarse de un argumento de Charlie Kaufman, ya que su estilo condice con el del film: buscar en la ciencia ficción la manera de exteriorizar –y a la vez parodiar- un conflicto existencial.

    El resultado es un film delirante, surrealista y no menos valedero en su propuesta existencialista. Despues de todo, la búsqueda del alma es siempre un dilema de la humanidad, tenga o no forma de garbanzo.
    Seguir leyendo...
  • Judíos por elección
    Judíos por elección
    EscribiendoCine
    Las razones de Iosef

    Iosef es uno de los tantos judíos "conversos" que explicitan en el documental Judíos por elección (2011) sus motivos para convertirse al judaísmo. No son judíos de nacimiento o tradición, sino que adoptaron las prácticas por decisión propia. La realizadora Matilde Michanie (Licencia Número Uno, 2008) trata el tema desde lo cotidiano y existencial.

    Una serie de personas -como cualquiera de nosotros- deambula frente a la cámara en su quehacer cotidiano. Al comenzar a desarrollar su discurso, exponen sus razones que los llevaron a “convertirse” al judaísmo. El documental desarrolla el tema a partir de los distintos testimonios de cada persona, para buscar en la cotidianeidad de las actividades diarias que realizan, la conexión espiritual.

    Hay un tratamiento cotidiano de lo intrínsecamente religioso. Así ocurre con la circuncisión por ejemplo. Razones para acercarse a lo espiritual desde la vida diaria. De esta forma, la película intenta romper prejuicios tanto desde los practicantes de otras religiones como desde los judíos ortodoxos. Tanto la dramatización de algunas secuencias como los separadores con textos del Toráh, impulsan esta idea.

    Desde este punto de vista, bien podría tratarse de otra religión u otra forma de conexión espiritual, pues si bien el film hace foco en el judaísmo, la propuesta es crítica de ambas partes. Lo importante termina siendo la posibilidad de elegir libremente y por ello el título de la película.

    En este último tiempo se realizaron una serie de films argentinos que abordan al judaísmo desde una óptica menos ortodoxa: Judíos en el espacio (2005), Cara de queso (2006), El abrazo partido (2003), Otro entre otros (2009), etc. Películas a las que Judíos por elección se suma a la lista.
    Seguir leyendo...
  • Tata Cedrón, el regreso de Juancito Caminador
    Una cuestión de identidad

    Tata Cedrón, El regreso de Juancito Caminador (2011) retrata la vuelta de Juan “Tata” Cedrón a la Argentina, su tierra natal, luego de 30 años de ausencia y éxitos en el exterior con su Cuarteto Cedrón. La película pone el foco en el reencuentro del músico con su pueblo, su gente y sus recuerdos de tango.

    Grabaciones del pasado presentan a un joven Tata Cedrón tocando con su banda en el exterior. De gira por Europa, ya en la actualidad, el músico junto a su cuarteto viaja por distintos países (Francia, Holanda, Bélgica) presentando su música natal a los extranjeros. En entrevistas comenta las razones de su éxodo en 1974 y su afianzamiento en París, donde vivió treinta años y triunfó como músico. Pero esto es sólo el comienzo del documental que rápidamente se instala en la Argentina para seguir al Tata Cedrón por el camino de sus recuerdos.

    “Nóstos” es la palabra griega que define el regreso de los héroes de guerra troyanos. Palabra que le cabe al protagonista de este documental en su regreso triunfal a su anhelada tierra natal. Luego del éxito en París –recorrido gardeliano- vuelve a la Argentina. Pero no a causa de la consagración sino del contexto histórico que reconoce a sus héroes nacionales.

    El Tata Cedrón comenta su militancia adolecente, motivo de desarraigo y desencuentro con su gente. El contexto político histórico de la Argentina cambió y el tanguero retorna con todos los laureles. El documental intercala distintos fragmentos musicales del Cuarteto Cedrón en vivo con imágenes de calles de Buenos Aires. Ya no será como en Europa un aeropuerto o una estación de tren el motivo del viaje, sino su propia música, el tango, el que lo trasladará a su país. Los barrios donde deambulará reconstruyendo su memoria, recuperando sus recuerdos, son Boedo, Villa del Parque, Saavedra, La Boca y San Martín. En este último se lo ve almorzando en la Cooperativa de Trabajo “Los Constituyentes”, una fábrica recuperada por sus obreros que marca la ideología intacta de Cedrón.

    Lo demás será el camino del reconocimiento como parte de una historia, una identidad nacional. El reconocimiento de sus pares, los grandes músicos argentinos, de lo institucional, al ser nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires, y finalmente del público.

    Tata Cedrón, El regreso de Juancito Caminador realiza en la figura de Cedrón, el trabajo de recuperación de la identidad, de la memoria de todo un pueblo, para reconstruir aquello que signifique “lo porteño”, “lo nacional”, “lo tanguero”. Partes de un sentido antropológico que consolida el ser argentino.
    Seguir leyendo...
  • Fuera de la ley
    Fuera de la ley
    EscribiendoCine
    La excepción a la regla

    Fuera de la Ley comienza con la trama de “crimen y venganza” para rápidamente abandonarla por una de “falso culpable”. El protagonista, un ciudadano ejemplar, es acusado de un crimen que no cometió y deberá resolver el caso antes de que lo atrapen. Además, el film cuenta con la inseguridad como temática, la ciudad de Nueva Orleans de contexto y el director de El gran golpe (The bank jobe, 2008) detrás de cámara.

    Will (Nicolas Cage) es un respetado profesor de secundaria. Una noche su esposa es ferozmente atacada y violada. En el hospital, mientras espera su recuperación, recibe la visita de Simon (Guy Pearce) que ofrece justicia rápida a cambio de un pequeño favor. Will acepta y continúa felíz con su vida hasta que suena el teléfono exigiendo la devolución de dicho favor. Will quedará enredado en una peligrosa organización que mata por encargo, a la que no podrá denunciar por estar fuera de la Ley.

    Nicolas Cage es de esos actores que no falla o viene fallando seguido, según el tipo de espectador. Si usted gusta del cine arte, con una búsqueda formal o aplaude el riesgo narrativo, verá en el sobrino de Francis Ford Coppola una carrera en declive. En cambio, si usted busca una historia simple, bien narrada, donde se dispute el bien sobre el mal, Nicolas Cage no lo defraudará.

    Fuera de la Ley es un thriller “hecho y derecho”, con un alto nivel narrativo y mejor pulso para el suspenso impreso por Roger Donaldson responsable de Sin salida (No way out, 1987), aquella película con Kevin Costner, con la que Fuera de la Ley tendrá muchos puntos en común (la trama de corrupción, el inocente acusado, etc.). El director ya había logrado una interesante excepción en la carrera de Jason Statham con El gran golpe y aquí vuelve a hacerlo con Nicolas Cage.

    Por otra parte, está la inseguridad como tema de fondo, tan recurrente por estos días, y la ciudad de Nueva Orleans, post huracán Katrina, como contexto apocaliptico donde además de los espacios se perdieron los valores institucionales. Un tema ya transitado por Nicolas Cage de la mano de Werner Herzog en Un maldito policía en Nueva Orleans (Bad Lieutenant, 2009).

    Fuera de la Ley se presenta como un film efectivo entre las producciones de género proyectadas por estos días en la cartelera porteña. Una historia interesante, donde la construcción del suspenso y el dilema moral en el que se ve envuelto el protagonista, son claves para lograr un producto que satisface a quién busca algo más que el mero entretenimiento y, de igual modo, a quién espere que se cumplan a rajatabla las reglas del género.
    Seguir leyendo...
  • Verdades verdaderas, la vida de Estela
    Del dolor a la esperanza

    Verdades verdaderas. La vida de Estela (2011) no es exactamente una biopic de Estela de Carlotto. El film, de manera inteligente, expone los dolorosos hechos que sufrió la referente principal de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo sin golpes bajos ni maniqueísmos, para adentrarse de lleno en la lucha actual por la recuperación de los nietos.

    Estela (gran actuación de Susú Pecoraro) vivencia los crímenes de lesa humanidad que sufre su hija Laura (Inés Efron) en tiempos de dictadura militar. El acoso constante del régimen, la obliga a hacerse fuerte y unirse a otras madres en similar situación, para juntas buscar a sus hijos y nietos desaparecidos. Si bien el film podría optar por el camino de la construcción del símbolo en la figura de Estela, camino más cómodo y seguro, felizmente elige el costado más humano, el de la madre impulsada por el dolor de perder a su hija y nieto.

    No hay maniqueísmos del estilo: secuestrados-buenos y militares-malos. La película de Nicolás Gil Lavedra se centra en Estela como ser humano acorralado en una situación terrible y, desde allí, busca la identificación con el espectador y construye su grandeza. En este punto, el film hace honor a su figura pública, siempre alejada de la confrontación y el odio.

    Hay grandes actuaciones de Susú Pecoraro y Alejandro Awada, como su marido, y del resto del elenco. Las actuaciones transmiten el dolor y la tensión que viven los protagonistas. Gracias a ellos, la película evita mostrar los hechos, evadiendo el golpe bajo y las imágenes predecibles e innecesarias.

    Promediando la mitad de proyección, Verdades verdaderas. La vida de Estela da un giro satisfactorio hacia la recuperación de los nietos desaparecidos. Este giro es fundamental, pues privilegia la lucha de Estela por sobre su propia persona, algo que también rinde honor a Estela de Carlotto como persona.

    Una película difícil por el tema que trata pero necesaria por la lucha que representa. Dolorosa por los motivos de público conocimiento pero con una luz de esperanza sobre el final. Esa esperanza que tanto Estela como el resto de Las Abuelas de Plaza de Mayo jamás perdieron.
    Seguir leyendo...
  • El jefe
    El jefe
    EscribiendoCine
    El Francella colombiano

    La coproducción colombiana-argentina El jefe (2010) construye desde el grotesco la desventurada historia del jefe de una empresa, Ricardo Osorio, harto de su vida conyugal y sus conflictos laborales, que busca la salida en un affair con la mejor amiga de su esposa.

    La película deambula entre la telenovela colombiana y la comedia grotesca, ambos géneros no muy transitados en la Argentina, motivo por el cual resulta “chocante” el tipo de humor empleado. Exacerbación de estereotipos en los personajes, exaltación de lo escatológico y lo sexual, un ritmo de montaje efusivo, elementos que introducen de lleno o sacan rápidamente al espectador del relato.

    Hace tiempo que en Argentina no se estrena una producción Colombiana (ésta es la primera del año) y el motivo por el cual es su poca aceptación por parte del público. En el caso de El jefe, su estreno está intrínsicamente ligado a la participación argentina en la producción y las actuaciones de Mirta Busnelli y Mariano Castro.

    Si fuera realizada en la Argentina, tal vez la película estaría protagonizada por Guillermo Francella, ya que las características del filme se corresponderían con el personaje cómico que el actor argentino supo crear. Estamos frente a un cine pasatista y con pretensiones comerciales exclusivamente locales.

    El jefe es una comedia con más guiños a un público colombiano que argentino, resultado de una política latinoamericanista con el fin de aunar fronteras entre países. Proceso del cual veremos sus frutos con el correr del tiempo.
    Seguir leyendo...
  • La profecía del 11-11-11
    Juéguele al 11

    Enmarcada dentro del “terror religioso” La profecía del 11-11-11 (11-11-11, 2011) plantea un nuevo día para el Apocalipsis. En la cercanía a la fecha radica todo el atractivo de un film, donde el misterio se pasea entre susurros fantasmagóricos y monjes feos escondidos en los arbustos.

    Joseph Crone (Timothy Gibbs) es un escritor de best sellers peleado con Dios luego del accidente que lo hiciese perder a su mujer e hijo. Ante la noticia de que su padre está a punto de morir, viaja a Barcelona a la casa de su niñez donde se reencontrará con su hermano que predica la Biblia. La historia comienza el 7 del 11 (o sea en unos días) y culmina en la fecha que da título al film. En el medio se producen una serie de misteriosos acontecimientos relacionados con una profecía “Oceanista”.

    El director de El juego del miedo 2 (Saw, 2), Darren Lynn Bousman, incursiona en el género religioso estilo La profecía (The omen, 1976). El principal defecto del film es la precariedad de recursos de producción (de hecho el protagonista es parecido a Bruce Campbell habitué de la Clase B). Estamos frente a una producción de muy bajo presupuesto –La profecía también lo era- pero sin la imaginería necesaria para solventar la falta de dinero. Todo tiene cierto aspecto de berreta, desde la iluminación hasta las monstruosas caras de los monjes que acechan al protagonista.

    Al margen, un misterio que se dilata en explicaciones inverosímiles, y los trillados recursos del miedo: alucinaciones que terminan siendo pesadillas, voces susurrantes inconexas, estatuas de la Edad Media, y la aparición brusca de “monstruos” para impactar a la platea.

    Sin embargo, el director explota dos de sus recursos marca El Juego del Miedo. Uno es la cámara que se desplaza junto al personaje por los recovecos de un laberinto y de la casona en cuestión. El desplazamiento es veloz como si se tratase de un tren fantasma, terminando el movimiento en una aparición monstruosa para generar escalofrío. El otro recurso es la extensa explicación sobre el final, redundante y aclaratoria para comprender el misterio. Como un capítulo de Columbo.

    La profecía del 11-11-11 se estrena en EE.UU. y el resto del mundo el viernes 11 de Noviembre (mes 11). En Argentina tenemos la posibilidad de verla primero. Quizás sea el mayor atractivo de un film que no aporta demasiado.
    Seguir leyendo...
  • Johnny English Recargado
    Al servicio de Rowan Atkinson

    Tras su traumático paso por Mozambique, Johnny English se encuentra meditando en las montañas orientales. Hasta allí llegarán sus jefes para relanzarlo como agente secreto al Servicio de Su Majestad. Johnny English Recargado (Johnny English Reborn, 2011) es otra excusa -eso sí, más espectacular que su antecesora- para explotar el humor físico de Rowan Atkinson y combinarlo nuevamente con la trillada trama de espionaje estilo James Bond.

    Recluido en un templo oriental y rodeado de monjes, Johnny English es asignado nuevamente a una misión por el MI7 (de ahí el título original Johnny English Renacido). Lo que no sabe es que esa misión estará ligada al trauma que English arrastra tras su fracaso en Mozambique. El agente deberá desarticular una organización criminal llamada Vortex, integrada por agentes secretos británicos, a quienes deberá descubrir.

    Este mix entre Mr. Bean y James Bond llega a una secuela. Ya la anterior película era floja -por no decir mala- y sólo un par de ideas alcanzaban para conformar a la platea. Una idea es imaginar a Mr. Bean haciendo de agente secreto del servicio británico, la otra, enfrentarlo a situaciones cada vez más delirantes para ver cómo reacciona.

    En esta secuela, las situaciones pasan por una persecución en silla de ruedas, una serie de rituales tibetanos, una anciana nipona ultra violenta y demás protocolos oficiales, vestidos de “serios” para la cultura inglesa, que Rowan Atkinson sabe descolocar con sus muecas.

    Parece poco, pero quien se siente a ver Johnny English Recargado ya sabe lo que busca. Y en ese aspecto, la película no decepciona, aunque tampoco sorprende. Johnny English está de vuelta haciendo lo mismo de siempre. con eso alcanza para sonreír un par de veces.
    Seguir leyendo...
  • Fontana, la frontera interior
    El militar que duda

    A la lista de próceres llevados al cine recientemente, se suma la figura del Mayor Luis Jorge Fontana, militar naturalista clave en la determinación del territorio argentino. Fontana, la frontera interior (2009) retrata al héroe contrariado que supo ser, a través de sus escritos.

    La historia está articulada por los relatos que el mismo Fontana escribió. Son reflexiones sobre su quehacer cotidiano como Coronel, diarios de viaje, de los acontecimientos trascendentales de su vida. De este modo, el film se divide en cuatro capítulos o episodios: "Chubut el cielo", "Chaco la tierra", "Formosa el agua" y "San Juan el tiempo".

    Guillermo Pfening es el encargado de representar a Fontana, un patriota perdido en su propia tierra, dudando sobre su accionar, tratando de entender los motivos del exterminio de pueblos originarios, la fundación de la ciudad de Formosa o los límites fronterizos entre Argentina y Chile en el sur. Quizás ahí radique el mayor valor de la película, cuestionando qué significa ser patriota en 1880.

    Dicho valor queda patentado en el último capítulo, cuando Fontana es nombrado gobernador de Chubut, tierra ahora habitada por inmigrantes galeses, que no hablan su idioma y por ende, no tienen intenciones de interpretar la Constitución Nacional. Fontana se encuentra frente al dilema de para quién gobenar: en honor a su Argentina o para habitantes que no se sienten parte de la misma.

    Fontana, la frontera interior fue dirigida por el veterano Juan Bautista Stagnaro, director de Casas de fuego (1995) entre otras. Sus realizaciones pertencen a los años ochenta y noventa, estética y narrativamente. Hecho que se siente en el ritmo del relato, lento para los tiempos que corren. Quizás sea lo único que pueda criticársele a una producción que reflexiona sobre el accionar militar desde su protagonista.
    Seguir leyendo...
  • Tierra sublevada - Parte 2: Oro negro
    Haciendo campaña

    En tiempos electorales, el cineasta devenido político -devenido nuevamente cineasta- Fernando "Pino" Solanas, estrena su nuevo documental Tierra Sublevada II: Oro Negro (2011) donde explicita las consecuencias nefastas de la privatización de YPF. Si bien la denuncia es legítima, la postura del director de La hora de los hornos (1968) no es inocente.

    En 1992 se concreta “la mayor estafa al pueblo argentino”, la privatización de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), de manera fraudulenta, arrastrándo gravísimas consecuencias para la Argentina en su totalidad. Fernando "Pino" Solanas habla de lo que sabe. Era diputado entonces y lo balearon en las piernas por denunciar la maniobra política, algo que el documental omite, si bien estaba presente en Memoria del saqueo (2004).

    Solanas utiliza como en sus anteriores cinco películas, una narración dividida en capítulos. Y, si la película en su totalidad está dividida en tres grandes episodios, está subvidida en fragmentos dedicados a los afectados directos por la privatización de YPF. Serán ex trabajadores de la empresa, abogados que siguieron el caso, habitantes de pueblos originarios damnificados por la contaminación del área, etc. Solanas hace su lucha como propia (pero no como argentino sino como político), orientando su narración hacia la primera persona del plural y mostrándose caminando junto a ellos en más de una ocasión.

    No estamos frente a una intención de documental objetivo, ni éste ni en sus anteriores documentales. La narración es del propio Solanas que incluso aparece en escena. Sin embargo, el director se ubica del lado más cómodo: los UTD (Unión de Trabajadores Desocupados). El lado más afectado de las privatizaciones de YPF y Gas del Estado.

    Reiteramos que la denuncia es legítima, la privatización fue, es y será una estafa al pueblo argentino. Pero el estreno del film en tiempos electorales, y la búsqueda de culpables que incrimina al Gobierno Nacional, le otorga un carácter de campaña política personal en la que Solanas sale beneficiado. Es decir, utiliza a las víctimas de la privatización, para pasarle factura a su enemigo de turno.

    Hay ciertos pasajes muy buenos en Tierra Sublevada II: Oro Negro. La historia del petróleo en Argentina con la figura de Mosconi a la cabeza, queda graficada excepcionalmente. Es lo mejor de un documental necesario por lo que denuncia, pero que se banagloria en la figura del propio Solanas, de patriota y luchador de causas nobles, cuando prioriza concientemente, su rédito político antes que nada.
    Seguir leyendo...
  • Asesinos de Elite
    Asesinos de Elite
    EscribiendoCine
    El transportador + Robert De Niro + Clive Owen

    Asesinos de elite (Killer Elite, 2011) es todo lo que su afiche promocional promete. Una película “para hombres” donde no faltarán códigos, tiros y mucha acción que, además, cuenta con un gran elenco que suma a Robert De Niro, Clive Owen y Jason Statham.

    Un asesino de elite (Jason Statham) acaba de retirarse. Cuando cree que los tiempos de matar por encargo quedaron atrás, se entera que su amigo y mentor (Robert De Niro) ha sido capturado por un Jeque de Omán, y sólo obtendrá su libertad si realiza un último trabajo para él. Para tal encomienda deberá eliminar a los asesinos de los hijos del Jeque mientras un siniestro agente secreto intentará detenerlo (Clive Owen).

    Se esperaba más de un film basado en el libro de espionaje The Feather Men que incluye al servicio de inteligencia británico, que además contaba con las actuaciones de Robert De Niro, Clive Owen y Jason Statham. El resultado es una película de acción básica de las que entrega habitualmente el protagonista de la saga El transportador.

    Un héroe con códigos, un fiel y leal compañero de aventuras y un antagonista que no se rendirá hasta atraparlo. Claro que el héroe tendrá una chica que lo espere, un jefe traicionero y una moral de hierro. La fórmula harto repetida de los films de acción que, sin embargo, funciona.

    La pregunta del millón es ¿porqué reducir un film que tenía todos los condimentos para ser más que una simplona película de acción? La presencia de De Niro suponía eso. Con el transcurso de la trama el mismo personaje de De Niro explicará su presencia en el film, al meter fajos de billetes en su bolsillo esbozando “tengo gastos que mantener”.

    Quién busque una trama de acción estilo años ochenta, la encontrará en Asesinos de elite. Quién espere ver una épica sobre los códigos, la lealtad y las traiciones bajo una trama de espionaje, saldrá defraudado. Una película que le calza al dedo a la estrella de acción del nuevo milenio, y nada más.
    Seguir leyendo...
  • Caño dorado
    Caño dorado
    EscribiendoCine
    Marginalidad con onda

    Caño Dorado (2010) impone desde su estética una nueva manera de concebir la marginalidad. Dirigida por Eduardo Pinto y protagonizada por Lautaro Delgado,el filme nos introduce en una violenta zona en el Delta del Tigre donde se desarrolla una historia cargada de crimen y erotismo.

    El relato nos trae a Lautaro Delgado en la piel de Panceta, un traficante de armas que realiza artesanalmente con caños y máquinas de tornería en Don Torcuato. Su vida llega a límites borders cuando se mete con la nieta de 16 años de un hombre respetado en el vecindario. Huyendo por el Delta deberá ocultarse de la policía y del tipo más peligroso de la zona.

    El film de Eduardo Pinto retrata la vida en el conurbano bonaerense pero, a diferencia de otros directores como Caetano, Trapero o Campusano, Pinto impone una estética suburbana. Una estética que destaca colores y contrastes en cada escena, articulados con un ritmo de edición arrollador, más semejante a Ciudad de Dios (Cidade de Deus, 2002) que a producciones locales.

    Y esto sucede porque Caño Dorado es pura adrenalina. Nunca el cine sobre marginales tuvo tanta onda como en este filme, donde “lo marginal” no está visto como algo exótico con largos planos descriptivos y contemplativos, sino que se narra una historia dentro de ese universo, con componentes de tragedia, amor, traiciones y lealtades, los famosos códigos del barrio y su dialecto.

    Además la película se permite introducir un pequeño homenaje a Hitchcock con el dueño voyeur de un motel que se fascina con el erotismo de sus protagonistas. Por otra parte, Lautaro Delgado se destaca transformándose en este outsider, convirtiéndose en un antihéroe muy particular.

    Caño Dorado, que se presentó anteriormente en la Competencia Latinoamericana del Festival Internacional de Mar del Plata, impacta más desde lo visual que desde lo narrativo y con eso le alcanza para ser una propuesta interesante y procaz.
    Seguir leyendo...
  • Actividad Paranormal 0: El Origen
    Creer o reventar (de aburrimiento)

    La versión nipona de Actividad Paranormal, aquí titulada Actividad Paranormal 0: El Origen (Paranormal Activity 2: Tokyo Night, 2010), no agrega nada nuevo a la franquicia. De hecho desconcierta con un título argentino de precuela y un original de secuela.

    La historia es otra excusa para encerrar en una casa a dos personas y filmarlas con una camarita por la cual “pasan” cosas. Haruka llega a su casa desde San Diego, luego de sufrir un accidente automovilístico que la dejó con ambas piernas enyesadas. Sin poder moverse, queda al cuidado de su hermano hasta que su padre regrese de un viaje de negocios. En esas noches con la casa solitaria, recibirán la presencia de extraños acontecimientos.

    Los norteamericanos han tomado ideas de películas de terror de los japoneses en varias ocasiones. Tal es el caso de La llamada (The Ring, 2002) o El grito (The Grudge, 2004). Esta vez se invirtió la situación y son los orientales quienes toman una idea yankie para hacer su película al respecto. Sin embargo, no es una remake, sino otra historia con apariciones paranormales en una casa.

    El resultado es una película tan mediocre como las norteamericanas, donde todo el “miedo” reposa en la creencia del espectador. Es decir, quien crea en estos fenómenos se asusta, el resto no.

    Alguna gente siente mayor temor a lo desconocido cuando se trata de una japonesa de pelo largo y negro que semi cubre su rostro de chica buena desquiciada. Quizás sea el único condimento que aporte Actividad Paranormal 0: El Origen a la saga.
    Seguir leyendo...
  • Testimonio de una vocación: Edmund Valladares
    Inmerso en la cultura

    Testimonio de una vocación: Edmund Valladares (2010) documenta la vida y obra del notable y plural artista Edmund Valladares. Siempre desde su compromiso social, el film hace hincapié en distintas muestras internacionales que supieron reconocer su virtuosismo.

    Edmund Valladares es un artista completo: se destacó en el área plástica, la escultura y el cine. Hasta hoy continúa trabajando en su legendario taller de la calle Cuba, con una obra que bien supo representar la cultura en la que adscribe. El documental dará cuenta, en palabras del mismo Edmund y de críticos y especialistas de arte, de su relación entre su obra y la crítica social.

    Jorge Valencia, Jaime L. Lozano y Eduardo López son los directores encargados de rescatar las virtudes de la obra de Valladares, junto a la guionista Pilar Herrero. Ante tamaña responsabilidad, optan por recurrir a la obra. Las pinturas, esculturas y películas que realizó Edmund, grafican cada momento clave del documental. Se intercalan entre el material de archivo. Es la obra de Valladares la que se antepone. Y está muy bien que así sea, pues no alcanzarían las palabras para describir aquello que pertenece al orden de lo sensorial. El testimonio de una vocación.

    Testimonio de una vocación: Edmund Valladares se enriquece con el aporte de los especialistas, las imágenes de archivo y el sentido último del artista: su compromiso con su entorno. Su capacidad de transmitir los dolores, las angustias y las diferentes experiencias de vida a partir del arte. Y es por eso que lo verbal anecdótico encuentra su forma última en la conjunción con la obra en sí misma. El pensamiento de Valladares sobre el boxeo es un ejemplo de lo mencionado.

    Edmund Valladares es un artista tan complejo como interesante. Se puede abordar desde múltiples aristas. La elección de los realizadores de tomar el compromiso social como eje del documental es una feliz opción, pues a través de ella se crea el sentido de la obra de un artista. En palabras de Edmund, la vocación.
    Seguir leyendo...
  • El guardián del zoológico
    Basta de animales que hablan

    El cine mainstream de Hollywood viene subestimando al espectador hace rato. En El planeta de los simios (R) Evolución (Rise of the Planet of the Apes, 2011), se busca la identificación con un mono que resulta ser más inteligente que los humanos. En El guardián del zoológico (Zookeeper, 2011), es un humano el ser más estúpido entre los animales.

    La historia viene así: el cuidador del zoológico es torpe, infantil pero de un gran corazón. Los animales lo quieren y por ello intentarán ayudarlo a reconquistar a su ex novia. Para tal función, los animales del zoológico dialogarán -literalmente- con él.

    La estupidización del espectador se viene pronunciando cada vez más con un cine tonto, pasatista, carente de ideas e innovaciones que le otorga todo digerido al público. El guardián del zoológico es un claro ejemplo de esta perversa movida que se viene acentuando año tras año. Si bien hay una adolentización de la platea, la identificación con un mono o con un ser humano de características similares (o inferiores) es demasiado.

    El guardián del zoológico está dirigida al público infantil (de hecho iba a estrenarse en vacaciones de invierno pero se postergó hasta ahora) aunque no es motivo para subestimar de manera tan ofensiva al espectador. Sea de la edad que sea.

    La película protagonizada por Kevin James (de la serie The King of Queens), es una comedia familiar y no pretende otra cosa. El problema es que reposa toda su imaginación en los gags físicos de su protagonista y los reiterativos diálogos con los animales. Dos grandes ideas si no fuera porque se inventaron hace más de cien años.

    Todos los años Hollywood insiste con pavadas de esta índole. El año pasado fue Marmaduke (2010) distribuida por la Fox, antes Una chihuahua de Beverly Hills (Beverly Hills Chihuaha, 2008) de la Disney, que ya tiene una segunda parte. Ahora el turno de persistir con la ultra gastada fórmula de “animales que hablan” es de Columbia Pictures, hoy en manos de la distribuidora Sony.

    Nadie busca ni buscará jamás ideas innovadoras en películas de estas características, que quede claro. Pero no por ello uno debe dejar insultar su inteligencia gratuitamente. Sobre todo cuando la entrada supera los treinta pesos.
    Seguir leyendo...
  • Splice
    Splice
    EscribiendoCine
    Chanchada genética

    Splice (2009), es un filme de terror sobre los límites morales que traspasaría la genética de experimentar con ADN humano, que hubiese alcanzado los fines surrealistas que se propone, si tuviera en la dirección a un maestro como David Cronenberg. Así y todo, la película se las rebusca para ser un producto entretenido y plantear algún que otro dilema moral.

    Clive (Adrien Brody) y Elsa (Sarah Polley) son una pareja de científicos especialistas en genética que disfrutan de sus éxitos alcanzados en el área, gracias a la creación de dos engendros mutantes que conservan en peceras para experimentos. Un día deciden, ilegalmente y a hurtadillas, experimentar con ADN humano y crean a una extraña criatura que les traerá más de un problema.

    Dirigida por Vincenzo Natali (El Cubo) la película apunta al subgénero de terror basado en monstruos deformes y babosos que tienden a hacer daño a las personas que encuentran cerca. Con esta premisa y la cuestión genética de por medio, Splice pasa a ser una suerte de Frankenstein moderno.

    Los doctores crean un humano deforme, porque no son Dios claro está, del que rápidamente se arrepienten y no saben si conservarlo o eliminarlo. Para colmo el monstruito se convierte en una dulce niña primero y una tremenda mujer después, hecho que pone aún más en crisis cualquier decisión a tomar. Elsa suple su necesidad materna y Clive se siente atraído sexualmente por el bichito. Pavada de dilema existencial trae la criatura que no hace más que complicarle la vida a los doctores.

    “No juegues a ser Dios” parece plantearnos la película como el texto de Mary Shelly cuya mejor versión en cine protagonizó Boris Karloff. Lo cierto es que en manos de David Cronenberg, con obras como Festín Desnudo (Naked lunch, 1991) o eXistenZ (1999), estaríamos frente a un conflicto existencial donde la carne y la moral adquieran verdaderamente toques surrealistas. Por lo pronto Splice es un filme de terror “pegajoso”, correcto y nada más.
    Seguir leyendo...
  • Paul
    Paul
    EscribiendoCine
    De otra galaxia

    ¿Cómo hacer sencillo lo complejo? Asociar un grupo de freakies con un extraterrestre, homenajear al mundo de los comics y de la Ciencia Ficción, criticar a las religiones ortodoxas y a los Estados Unidos como nación armada y sintetizar todo en un discurso sobre el valor de la amistad. Paul (2011) lo logra con un relato tan simple como divertido.

    Dos amigos fanáticos de los comics viajan desde Inglaterra hasta los Estados Unidos para una convención de historietas. Al salir de la misma, deciden aprovechar el viaje para recorrer a bordo de una casa rodante lugares donde hubo apariciones de ovnis. En ese trayecto se topan con Paul (voz de Seth Rogen), un particular extraterrestre fugitivo de los agentes secretos que intentarán capturarlo. Los dos amigos, más una chica pueblerina huirán por las carreteras mientras entablan una profunda amistad.

    Al director Greg Mottola le gustan los relatos sobre las amistades juveniles. Lo demostró con Super Cool (Superbad, 2007), con Adventureland: Un Verano Memorable (Adventureland, 2009) y vuelve a hacerlo con Paul. Esta vez, bajo el género de la Ciencia Ficción y con un extraterrestre muy especial: fuma porro, le gusta tomar cerveza y maldecir. Los dos amigos nerds se topan con él (¿o con otro extraterrestre?) con quien desarrollaran una fuerte amistad.

    La película además de utilizar la efectiva fórmula del fugitivo, se permite criticar a las religiones ortodoxas con el personaje de Ruth (Kristen Wiig), una pueblerina fanática religiosa que no quiere aceptar la existencia de aliens, y a los norteamericanos como sociedad que pretenden solucionar los conflictos mediante la violencia.

    Cuando una película plantea tantas subtramas con un relato sencillo, entretenido y muy pero muy divertido, estamos frente a una gran película. Y Paul, al igual que su personaje, bajo una apariencia espontánea engloba años de evolución en este aspecto.
    Seguir leyendo...
  • Sin escape
    Sin escape
    EscribiendoCine
    Resistiré

    Nunca en el cine, la trama del fugitivo fue utilizada tan originalmente como en Sin escape (Der Räuber, 2010). En la película de Benjamin Heisenberg no hay una sola persecución y, sin embargo, la historia acerca de este personaje tan escurridizo como resistente está plagada de tensión. Basada en una historia real.

    Johannes Rettenberger (Andreas Lust) cae preso por su pasado de asaltante de bancos. El personaje nunca es juzgado por su accionar, hace lo que sabe hacer sin intenciones de perjudicar a secundarios. Una vez en prisión corre en círculos como un hamster en su ruedita. El tipo se entrena como una máquina pero no con el fin de ser imbatible, sino simplemente su esencia lo lleva a ser así. Robar bancos no tiene un motivo –o al menos nunca lo sabemos- sencillamente lo hace. Este accionar lo transporta a ser consagrado en una maraton como deportista pero también le traerá muchos problemas con la Ley.

    Sin escape es una película que se dedica a describir y, para realizar esa descripción, sigue a su protagonista de cerca. La cámara está en constante movimiento como el personaje, pero no se desplaza de un lado a otro sino en círculos. El personaje está acorralado –el sin escape del título- pero en continuo movimiento. Los movimientos de cámara y la puesta en escena por un lado están a disposición de seguir de cerca al personaje como si en un seguimiento persistente podamos decifrar sus decisiones internas y los motivos de su comportamiento y, por el otro, también encierra al personaje en su propia acción, lo acorrala, lo incomoda, lo aprisiona en su reiteración.

    El director elabora de esta forma un premio a la resistencia (como es demostrado en la carrera) y como el mismo comportamiento produce una respuesta negativa dela sociedad. Así, en la primer parte es la mujer que conoce el punto de referencia del espectador, generando empatía con ella y rechazando las actitudes del personaje, paradójicamente consagrado socialmente en la maratón. Mientras que en la segunda mitad del film, cuando la trama del fugitivo se impone nos identificamos con el personaje y sus astusias para eludir a la fuerza policial así como su resistencia para no dejar de correr nunca, de por sí admirable.

    Un film inteligente en su construcción, que pone todo el dispositvo cinematográfico al servicio de describir la virtud de un individuo, independientemente de las connotaciones positivas o negativas que pueda tener luego. Y de esta manera, nos invita a la reflexión.
    Seguir leyendo...
  • Noche de miedo
    Noche de miedo
    EscribiendoCine
    Vampiro, macho y semental

    Remake de la ultra ochentosa La hora del espanto (Fright Night, 1985), Noche de miedo (Fright Night, 2011) se adapta perfectamente a los tiempos que corren. En esta oportunidad, el vampiro es sinónimo de súper macho, condensando “lo masculino” frente al físicamente débil protagonista.

    Charlie Brewster (Anton Yelchin) vive el pasaje de la adolescencia a la adultez. En otros términos, dejó de jugar con sus amigos para tener una novia hermosa, de ésas que andan con los chicos populares del barrio, nada que ver con él. Su nuevo vecino resulta ser un rudo y musculoso muchacho, además de vampiro (un genial Colin Farrell), quien intentará seducir a la madre de Charlie, a su novia, e imponer su excedente hormonal, del cual su joven vecino carece.

    El vampiro aquí representa una amenaza sexual para Charlie, quién hace sus primeras armas en el campo de la seducción. Frente a la ternura e inusitada bondad del protagonista, el vampiro se presenta como una máquina de sexo. Lo mismo sucede con Peter Vincent (David Tennant ), una suerte de estrella de rock glam, que se proclama bomba sexual con su secretaria.

    El personaje del vampiro, Jerry, que interpreta Colin Farrell es un semental a la antigua. El tipo usa remeras y jeans ajustados para resaltar sus tríceps, botas y cinturón de tachas, peinado bien corto y porta una mirada intimidante. Disfruta de ver TV mientras toma cerveza y, de tanto en tanto, se “come” una víctima. Es el estereotipo de virilidad en todos sus sentidos. El tipo es todo un peligro para Charlie, amén de que sea vampiro.

    Pero además, Charlie sale con la chica más sexy del pueblo, nadie puede creerlo y menos él, por ello deberá reafirmar su hombría y enfrentar sus miedos adolescentes de no sentirse a la “altura” de las circunstancias. El miedo de Charlie –que le roben su objeto de deseo- está muy bien representado en la escena de la discoteca (ya presente en la película original), que viene a resumir la idea del film.

    Hay que aclarar, que si uno ve Noche de miedo como un film de terror quizás salga decepcionado. La película nunca se toma en serio a sí misma -tampoco lo hacía La hora del espanto- pero funciona en su resignificación de época. Todo es artificio: el pueblo hecho con maquetas, los escenarios realizados en estudio y los movimientos de cámara (en especial un plano secuencia dentro de un automóvil en medio de una persecución) que terminan por promover el efectismo explotado por el 3D, para dejar de lado el realismo y entender al film como pura representación.
    Seguir leyendo...
  • Cine al fin
    Cine al fin
    EscribiendoCine
    Viaje a través de la pantalla

    Meritxell Soler hace con Cine al fin (2011) un viaje introspectivo a través del cine. Pero no de la historia del cine, con sus personajes y sus clásicos, sino a partir de su ontología. Es el cine como vehículo de transmisión de sensaciones y ventana a otros mundos el quele permite a la protagonista emprender un recorrido por las viejas salas en inminente desaparición.

    Meritxell Soler, escritora y directora del film junto a su marido Julián Vázquez, arranca el relato en su pueblo natal en Cataluña, España. Más precisamente en La Garrida, la sala de barrio destinada al cine arte que aún sobrevive a los negocios inmobiliarios modernos que transforman las antiguas salas en centros comerciales. Meritxell narra en su catalán originario su experiencia análoga en Argentina, cuando viajó a estudiar cine y rápidamente “hechó raíces”, como bien dice. La historia de Meritxell continúa con el cine América de Buenos Aires, desmantelado recientemente, pasando por El Bolsón, Bariloche y Tierra del Fuego.

    Cine al fin tiene la virtud de fundir el cine con el viaje de su protagonista para hacer un recorrido interior por los templos cinematográficos y su relación con la memoria pasional de quienes se nutrieron de las imágenes proyectadas. De esta forma, el documental se torna cinematográfico no por citar films o rememorar sus estrellas, sino por utilizar el dispositivo cinematográfico -una cámara de 16mm, la pantalla como ventana de mundo, la sala como espacio mágico para la construcción de la memoria, etc.- para narrar la experiencia interna sensorial del viaje de la protagonista.

    Por momentos poético, por lapsos noble a la causa de recuperación y conservación de espacios culturales, Cine al fin es una propuesta personal de la cineasta oriunda de Cataluña que se universaliza por el poder de su mirada, la misma que busca la ontología del cine para expresar las múltiples e inexplicables pasiones que despiertan las imágenes cinematográficas en el interior de cada ser.

    DATO: Cine al fin es el tercer largometraje documental estrenado en 2011 por realizadores que pasaron por las aulas del Observatorio (Escuela de Cine Documental). Los otros son Criada de Matías Herrera Córdoba y Familia Tipo de Cecilia Priego. Se puede ver durante el mes de Septiembre en el cine Cosmos-UBA.
    Seguir leyendo...
  • Habemus Papa
    Habemus Papa
    EscribiendoCine
    Papa dont preach

    ¿Qué sucedería si el Papa recién designado sufriese una crisis existencial y fuera asistido nada menos que por un psicoanalista? Bajo esa premisa Nanni Moretti arma la comedia Habemus Papa (Habemus Papam, 2011), y confronta los rituales religiosos de la Santa Iglesia al raciocinio del psicoanálisis. Sin embargo, lejos de imponer el triunfo de uno sobre otro, bucea en las incongruencias de cada postura.

    Muerto el Papa, los Cardenales se reúnen para afrontar la difícil votación de su sucesor. Una vez elegido, se anuncia la fumata blanca a la horda de fieles que espera en la plaza. El nombre del Papa sucesor (Michel Piccoli) es secreto del vaticano. Al momento de ser revelado, el nuevo Papa sufre un ataque de pánico que le impide darse a conocer. Esto produce un montón de pormenores inesperados: los cardenales no pueden salir del vaticano hasta que el Sumo Pontífice no salga al balcón de San Pedro, la llegada y reclusión de un psicoanalista (compuesto por el mismo Nanni Moretti) para solucionar el conflicto, la búsqueda de un doble para suplantarlo, y todas las consecuencias a posteriori.

    Parecen imposibles de fusionar pero Nanni Moretti lo logró: cuestiones de Fe con lógica psicoanalítica. En Habemus Papa hay un conflicto existencialista dentro del orden de lo sagrado. No se cuestiona la creencia religiosa sino que se ponen en jaque los motivos del accionar de la Iglesia Católica. Se los lleva a un plano humano, ontológico. Ahí radica la visión personal de Nanni Moretti sobre la Iglesia Católica. Y por supuesto, la comicidad que se desprende de ella.

    Los hechos traen como consecuencia la humanización de las partes, de los cardenales que rompen su seriedad haciendo deporte, de un guardia de seguridad que culmina con su rigidez ante la oportunidad de hacerse pasar por el Papa, del psicoanalista cuya lógica no aplica dentro del Vaticano y del mismo Sumo Pontífice, que confronta toda su Fe y creencias ante la responsabilidad ética y moral que el rol le impone.

    El foco de Habemus Papa está puesto en el sentido existencial de las acciones de los protagonistas, tengan las creencias que tengan, por ello quedan expuestos a una situación de encierro donde lo humano se revela y prevalece ante tanto ritual sin sentido. Lo vemos en la escena inicial, donde la procesión de cardenales entrados en edad, debe desplazarse por largas escaleras, o cuando el psicoanalista intenta llevar a cabo su práctica rodeado de personas. El aprisionamiento que sienten los personajes los lleva a reflexionar sobre su práctica y al espectador junto con ellos.
    Seguir leyendo...
  • Ceremonias de barro
    Ceremonias de barro
    EscribiendoCine
    El derecho a las tierras

    Ceremonias de barro (2010) transcurre en el norte argentino, más precisamente en Los Chañares, Provincia de Tucumán, en medio del monte, y relata cómo viven los campesinos allí, pero también su lucha y organización para reclamar por las tierras que siempre les pertenecieron.

    Ceremonias de barro es la historia de Candelario Jerónimo, un anciano de 79 años, el primero en organizar a los campesinos descendientes de los Diaguitas Calchaquíes integrantes de la Comunidad India Quilmes, para reclamar las tierras injustamente usurpadas a sus antepasados. Aunque también es la historia de todo un pueblo y sus tradiciones que justifican los motivos de su accionar.

    El documental tiene la doble tarea de describir las ceremonias que le dan título al film, la fiesta de La Señalada y la ceremonia de la Pacha Mama, la Madre Tierra, y a la vez acompañar la lucha de los aborígenes por su derecho a las tierras. Entre ambos registros, se construye la identidad cultural de los Diaguitas Calchaquíes.

    De manera casi obligada, la película de Nicolás Di Giusto desarrolla y explica el conflicto histórico causante de la usurpación de tierras, que viene desde los tiempos de los conquistadores españoles, pasando por la conformación del Estado argentino, hasta llegar a nuestros días.

    Nicolás Di Giusto yuxtapone las imágenes de la dura vida en el monte, en las casas construidas con piedra y al cuidado de las cabras, con el poder de organización de los distintos integrantes del lugar, con sus diferentes edades y personalidades, promoviendo la firmeza, el coraje y el alma incansable de todo un pueblo.

    En tiempos en que la Ley de Tierras se discute en el parlamento, Ceremonias de barro viene a aportar su granito de arena.
    Seguir leyendo...
  • Cowboys y Aliens
    Cowboys y Aliens
    EscribiendoCine
    Aliens en el Oeste Americano

    Cowboys & Aliens (2011) es un híbrido que combina dos géneros, el Western y la Ciencia Ficción, pero también una divertida propuesta que mezcla buen entretenimiento con ideas interesantes acerca de los Estados Unidos como sociedad.

    Jake Lonergan (Daniel Craig) aparece en medio del desierto del Far West con un brazalete intergaláctico. No recuerda quién es ni cómo llegó hasta allí. Pero en el primer pueblo que hace pie, pone orden y se presenta como el salvador. ¿Ante qué? Ante un montón de injusticias, propias del mundo sin Ley del Lejano Oeste, pero también de una ola de secuestros realizados por extraterrestres.

    Aparte de ser un entretenimiento noble que respeta a rajatabla las reglas del Western y de la Ciencia Ficción, Cowboys & Aliens plantea una serie de elementos dispersos en su trama para criticar implícita o explícitamente a los Estados Unidos como Nación.

    Harrison Ford interpreta al hacendado rico y poderoso, por ello mafioso y violento, que domina al pueblo. Pero no es un mal tipo –al menos así lo presenta la película- sino un texano cascarrabias padre de un hijo inútil que ocasiona disturbios sólo por diversión. En ese orden está el personaje de Sam Rockwell, el cantinero signo del hombre de trabajo, Jake Lonergan un ex asaltante de diligencias pero con nobles razones y, no podían faltar para ser una gran familia americana, un niño, una mujer y un perro.

    Esta gente no podría estar unida sino fuera por la amenaza externa –entiéndase alienígena- que los convoca y une para intentar rescatar a sus seres queridos. Pero incluso antes de la aparición extraterrestre, no sólo no se llevaban bien, sino que estaban enemistados, demostrándose quién es más rudo y poderoso. Ahora, si buscamos la causa de esta desunión, nos encontramos que el oro, como elemento de valor que rige y posiciona a los individuos socialmente, es el causante de todos los males sociales: ambición, avaricia, poder, delincuencia, etc. ¡Hasta los mismos aliens sufren por el oro!

    La unión de los aliados para combatir a los seres del espacio, logra lo imposible: unir bandidos con hombres de la Ley, delincuentes peleando junto a hombres honrados y hasta armar un mismo ejército con los indios Apaches, en esta cruzada por el rescate de “los nuestros” como dirán más de una vez.

    El orden y la construcción de una Nación, mensaje infinitamente expresado por el Western tienen, en este híbrido particular, la gracia de resignificarse a los tiempos que corren. Y todo parece que fuera sólo por matar extraterrestres.
    Seguir leyendo...
  • En un mundo mejor
    En un mundo mejor
    EscribiendoCine
    En un mundo violento

    Así como sucediese en Después del casamiento (Efter brylluppet, 2006), En un mundo mejor (Haevnen, 2010), película ganadora del Oscar a la mejor realización en idioma extranjero de 2010, toma un conflicto social para luego dejarlo de lado e introducirse en un dilema moral atravesado por la violencia.

    Anton (Mikael Persbrandt) es un médico que divide el tiempo entre su casa en Dinamarca y su trabajo en un campo de refugiados de África. Con su esposa Marianne (Trine Dyrholm) está experimentando una separación que afecta directamente a su hijo Elías (Markus Rygaard) quien en el colegio, entablará amistad con Christian (William Jøhnk Nielsen ), un niño violento afectado por la muerte de su madre.

    Susanne Bier se introduce nuevamente en los conflictos que dispara la moral burguesa, esta vez a razón de la violencia ejercida socialmente. Siempre planteando una delgada línea entre un alegato y una reflexión, la directora escandinava tiene la virtud de narrar sus dramas desde las entrañas de sus personajes con una tensión inigualable.

    Las escenas van incrementando su nerviosismo una tras otras sin perder jamás el pulso del relato, superándose paulatinamente en interés y fuerza. Pero Bier evita caer siempre en el golpe bajo al centrarse en sus consecuencias, siempre desde el realismo crudo generado por recursos cinematográficos como la cámara en mano, los cortes bruscos en el mismo plano y los encuadres cerrados en sus personajes.

    En un mundo mejor tiene la particularidad de enfrentar el dilema moral del bien y el mal a las injusticias sociales. ¿Cómo conservar una postura pacifista frente a una injusticia social marcada por la violencia? Frente a esta premisa, el film desarrolla las múltiples variantes que el guion –en colaboración con el habitual Anders Thomas Jensen- prepara a sus protagonistas, involucrándolos con el espectador. El tratamiento visceral del tema –entiéndase desde las vísceras de los personajes- evade la toma de postura social por parte de la realizadora y se focaliza en el desarrollo interno del conflicto.

    Así, Susanne Bier retoma su temática recurrente, los dilemas de la moral burguesa, logrando ser más punzante en su discurso y explotando al máximo su mayor virtud: generar como nadie la tensión dramática entre personajes al punto de poner en jaque sus creencias y principios.
    Seguir leyendo...
  • Un mundo misterioso
    Un mundo misterioso
    EscribiendoCine
    La historia de un fracaso

    La nueva película de Rodrigo Moreno (El custodio) aborda la historia de un fracaso amoroso, la ruptura de una relación de pareja y el posterior divague que realiza Boris, su protagonista. Esta vez, y a diferencia de El custodio (2006), el director centra el relato en un universo más cercano, más personal, distanciándose así de la clase trabajadora.

    Boris (Esteban Bigliardi) se separa de su novia Ana (Cecilia Rainero) en una interesante escena de cama. A partir de ese momento, naufragará en busca del sentido que lo haga sentirse pleno. Sin proponérselo, en esa búsqueda se topará con personajes de otra clase social –entre los que podría encajar perfectamente el custodio de su anterior película- perteneciente al gremio de los servicios.

    La historia, si es que hay alguna, pues el sentido narrativo no es el primordial aquí, es la de un fracaso. Un fracaso amoroso que queda patente en las perdidas experiencias de su protagonista. Boris melodea, busca, se topa pero no encuentra nada que lo satisfaga. Por ello el registro de Un mundo misterioso (2011) es el de la contemplación de las situaciones. Aquí no hay una sucesión de tensiones que desemboquen en tragedia como sucedía en El custodio. Aquí apenas es el vagar. La abulía y apatía son las armas en que se basa Rodrigo Moreno para construir su relato.

    Incluso hay una escena que funciona como intertexto de los motivos –o de la falta de ellos- en el film. En una librería se habla de un autor que había hecho un gran primer libro, un best seller le llaman, y ahora en este segundo menos interesante, pero con el éxito anterior el autor “se toma más libertades”. Otro personaje afirma que en el libro no pasa nada al que otro arremete “¿Por qué tiene que pasar algo?”. Un mundo misterioso hablando de Un mundo misterioso.

    Pero lo interesante es que en El custodio Rodrigo Moreno hablaba de una clase social a la cual no pertenecía. La clase social del custodio en cuestión. En Un mundo misterioso habla de una clase social cargada de conflictos existenciales e incertidumbres. La libertad les plantea esa posibilidad pero también el sin sentido constante, algo que no sucede con los personajes de la clase “trabajadora” con los que interactúa. El mecánico, los dueños del hotel de pasajeros donde Boris se hospeda, el caminonero que lo asiste en la ruta, el colectivero que tiene un recorrido fijo, etc. Todos los personajes más allá de su soledad y limitaciones tienen un sentido existencial, el sentido que les otorga el trabajo. En cambio nunca sabemos a qué se dedica Boris, lo que sí, que no tiene rumbo ni motivaciones para actuar. El fracaso amoroso le dispará una serie de fracasos personales y la deambulación constante.

    Un mundo misterioso de misterioso no tiene nada. El misterio queda reducido a la abulía de ese micro mundo existencial que aqueja al protagonista y, quizás también, a su director Rodrigo Moreno.
    Seguir leyendo...
  • Capitán América - El primer vengador
    Bodrio de América

    El último de los superhéroes en ser presentado por la Marvel -antes de juntarlos a todos en Los vengadores (The avengers, 2012)- se lleva la peor parte de las producciones al respecto. Capitán América: El primer vengador (Captain América: The First Avenger, 2011) es nefasta ideológicamente y tan pero tan convencional, rutinaria y previsible en su narración que aburre de principio a fin.

    Basada en el comic del mismo nombre, Capitán América representa para la Marvel lo que Superman para DC comics: el patriotismo en toda su plenitud encarnado en un solo personaje. Desde su traje, Capitán América luce los colores de la bandera norteamericana, desde sus anhelos exhibe la moral del país del norte.

    La historia comienza en 1941 cuando un debilucho muchacho (Chris Evans) hace todo lo posible por ser alistado en el ejército para servir a su país en la Segunda Guerra Mundial. Manifiesta coraje, valentía y perseverancia incondicional ante los constantes rechazos. Un día el Dr. Abrahams Erskine (Stanley Tucci) descubre los valores morales del chico, y por ello lo recluta con la intención de convertirlo en el superhéroe en cuestión. La otra cara de la moneda es el villano que ostenta el mismo poder que el norteamericano pero aspirará monopolizarlo para dominar el mundo.

    Vale destacar la labor de Hugo Weaving, el mismo Agente Smith de Matrix (1999), encarnando a Johann Schmidt luego Red Skull, villano “más malo que Hitler”, que brilla con sus demoniacas muecas. Pero lo más monstruoso no pasa por las muecas de un actor –ojalá así fuese- sino por el poco ingenio visual y narrativo del film, a cargo de Joe Johnston –responsable de la también insoportable El hombre lobo (The Wolfman, 2010) con Benicio Del Toro- que no consigue que Capitán América: El primer vengador salga del lugar común de cualquier película de superhéroes.

    Y, por si esto fuera poco, queda mencionar la nefasta ideología de la película. El comic fue presentado en tiempos bélicos, donde la campaña nacional norteamericana -que implicaba sacrificarse por la patria- era moneda corriente y, en este contexto, surge el superhéroe. De ahí que Capitán América represente los ideales del buen norteamericano. Pero la película que al principio parece parodiar el sensacionalismo de aquel entonces, termina por reafirmarlo. Aquello que empieza como una simple estética puramente visual propia del más tardío posmodernismo, termina por ser una bajada de línea funesta para los tiempos que corren.

    Ahora bien, más allá de que la ideología de Capitán América: El primer vengador pueda molestar por estas latitudes, no por ello debería ser una mala película. Pero no es el caso ya que, como dijimos, narrativa, estética y visualmente, el film no tiene nada nuevo que ofrecer en materia de superhéroes. Y el intento por rescatar la imagen belicista de EE.UU. termina tan devaluada como el propio Capitán América.
    Seguir leyendo...
  • Las aventuras de Nahuel
    Viaje por la cultura aborigen

    En Las aventuras de Nahuel (2009) conviven dos apuestas: una corre por parte de la realización y la otra por el tema. Por parte de la realización se apuesta a dos técnicas de animación, títeres y dibujos animados (la primera inédita en Argentina). La otra apuesta es temática, relatar la historia de tribus aborígenes, atípica para el público infantil.
    Valoración
    3
    Dirección: Alejandro Malowicki
    Origen: Argentina
    Clasificación: ATP
    Ver Ficha +
    Contenido Relacionado
    Alejandro Malowicki: “No puede ser que los chicos piensen que el único país que se ocupa de hacer cine para ellos es Norteamérica”Entrevista
    Compartir

    Buzz Up!
    Digg
    Facebook
    Google
    StumbleUpon
    Technorati
    Twitter

    Comentarios
    (0)Añadir comentario

    Nahuel es un niño marginal que sufre el abandono de su madre. En la calle se hará amigo de un gato que lo acompañará en su aventura de reencontrarse con su madre y viajar imaginariamente por culturas aborígenes gracias a un libro que relata estas leyendas encontrado en la basura.

    Hay que tener en cuenta que hacer cine de animación de manera independiente en Argentina es muy pero muy costoso, y jamás tendrá el detalle técnico y gráfico del norteamericano. Por eso su director Alejandro Malowicki no pretende en ningún momento competir con los productos hollywoodenses sino hacer un film genuinamente argentino. Esto lo enfrenta a un mundo inexplorado, tanto técnica como temáticamente.

    Como dijimos la película combina dos técnicas: la de títeres, que no son títeres convencionales sino muñecos maniobrados desde abajo con alambres. La mayor parte de Las aventuras de Nahuel es contada con esta técnica mientras que los viajes a través de las leyendas aborígenes son visualizados con dibujos animados.

    La técnica de títeres es muy precaria. Hay grandes decorados - la ciudad humilde por la que deambula Nahuel, su casa, el barrio- que carecen de movilidad. Esto sumado a la poca movilidad facial de los títeres –muñecos- produce un fuerte compromiso de parte del espectador para entrar a ese universo imaginario. Los títeres son propios del teatro y sus movimientos o falta de los mismos se evidencian más en los primeros planos del cine.

    La segunda apuesta es temática, la historia de las comunidades aborígenes –incluso de la época de la conquista- no es un tema recurrente en el cine infantil, hecho positivo pues aquí la película se vuelve didáctica enseñando a los niños un mundo que desconocen y no debieran obviar. Más allá de las consecuencias que tenga en el público se aplaude la iniciativa por más ambiciosa que sea.

    El resultado final es un film al menos atípico para estas latitudes, quizás demasiado ambicioso por su propuesta. Lo que no quiere decir un valor absolutamente negativo sino todo lo contrario, valedero en su intención.
    Seguir leyendo...
  • Atrapada
    Atrapada
    EscribiendoCine
    Fantasmas, asesinos y desórdenes mentales

    Luego de su paso por la serie de TV Master of Horror, en la cual dirigió dos capítulos, la genial Imágenes del horror (Cigaret’s burns, 2005) y Pro-Life (2006), John Carpenter vuelve al largometraje con Atrapada (John Carpenter’s The Ward, 2010), una película menor que si no fuera por la mano del maestro del terror pasaría desapercibida.

    La sexy Kristin (Amber Heard) ingresa a una institución mental en la década del sesenta. En ella, sin recordar nada de su pasado, si quiera como llegó hasta allí, será acechada por horripilantes experiencias junto a las demás pacientes del psiquiátrico. Su lucha por fugarse se complementará con su esfuerzo por comprender que es lo que está pasando.

    John Carpenter es un maestro en generar climas. La atmosfera creada en Atrapada mediante la música original (creada por Carpenter en colaboración con Mark Kilian), los movimientos de cámara y planos cerrados, es claustrofóbica, inquietante y abrumadora. Es el 60% de una película con una gran vuelta de tuerca final que no tiene nada de novedoso a esta altura del partido.

    Sin embargo, el escatimo de información (eso sí no es merito del director sino de los guionistas Michael Rasmussen y Shawn Rasmussen) sumado a los climas mencionados del maestro del terror, hacen del film un entretenimiento digno para la media de lo estrenado comercialmente.

    Atrapada es de esos films que hay que esperar hasta el final para comprender lo sucedido, final que no vamos a develar aquí pero si recomendaremos prestar suma atención a los indicios.

    El director de Noche de brujas (Halloween, 1978) ha regresado, y con Atrapada da una clase de cómo utilizar las herramientas del género para producir miedo, aunque no estemos frente a una gran película.
    Seguir leyendo...
  • La reencarnación de los muertos
    La excusa de los zombies

    A lo largo de los años, George A. Romero realizó películas de zombies con una ácida crítica social implícita en el género. Con La reencarnación de los muertos (Survival of the Dead, 2009), el veterano director prioriza la crítica, tomando a los muertos vivientes como excusa para desarrollar su discurso.

    Futuro apocalíptico. Los muertos vivientes superan en número a los seres humanos. En una isla se disputan el liderazgo dos bandos: unos con la firme intención de conservar a los zombies para emplearlos en tareas mecánicas, y el otro con la idea de exterminarlos. Con la llegada de un grupo comando a la isla vuelven a enfrentarse por última vez.

    La crítica de Romero es cada vez más explícita. Tal vez su mayoría de edad le permita ser más ácido en su discurso y claro, en su pensamiento. Lo cierto es que, a partir de ello, dejó de lado la trama de terror y sólo tomó de ella, los elementos que le sirven para fundamentar su mensaje (el plano final es un claro ejemplo de lo mencionado). De hecho, la película se parece más a un western que a un film de zombies en cuanto a su estructura. La parodia social, lo llevó a parodiar el género al punto tal de perderlo de vista.

    La reencarnación de los muertos es una suerte de continuación de El diario de los muertos (Diary of the Dead, 2007), sátira sobre las nuevas tecnologías y, como aquella, realizada con muy bajo presupuesto. Sin embargo como film de zombies que intenta ser, nunca es tomado en serio.

    El humor romeriano se cuela en cada plano para hablar de una nación gobernada por dos bandos despreciables por igual -demócratas y republicanos- ambos con la convicción de hacerse fuertes a costa de los zombies. Clarito, ¿no?
    Seguir leyendo...
  • Los pingüinos de papá
    Los pingüinos de Chaplin

    Jim Carrey protagoniza una simpática comedia familiar en Los pingüinos de papá (Mr. Propper’s Penguins, 2011) que, si bien no tiene virtudes para quedar en la historia del cine, rememora varios clásicos. En este caso, Carrey deberá lidiar morisquetas con seis pingüinos que adoran las películas de Charles Chaplin.

    Mr. Propper (Jim Carrey) se encuentra absorbido por su trabajo de vendedor inmobiliario, hecho que lo alejó de su esposa (Carla Gugino) –están separados- y promueve una relación distante con sus hijos. Todo conduce a repetir la fría relación que él mismo tuvo con su padre. Pero un buen día, abre la puerta de su penhouse y encuentra una caja de la que salen seis simpáticos pingüinos. Ante tal situación, Mr. Propper está decidido a deshacerse de los animalitos hasta que descubre que sus hijos se encariñaron con ellos reestableciendo así los lazos con su familia. Por ende, deberá convivir en medio de la ciudad con seis pingüinos en su departamento.

    Los pingüinos de papá es una agradable propuesta de las tantas que llegan estas vacaciones de invierno a las salas. Y no mucho más que eso, ya que a pesar de ser correcta en todos sus rubros, no contiene ninguna escena que la convierta en clásico. Falta algún número musical –como sucedía en La máscara (The Mask, 1994)- o un momento clave representado majestuosamente: la ballena Willy saltando por encima del niño para llegar al mar en Liberen a Willy (Free Willy, 1993), o el niño con su bicicleta atravesar la luna junto al extraterrestre que lleva en su portaequipaje en E.T. El extraterrestre (E.T.: The extra-terrestial, 1982).

    Sin embargo la película toma momentos clave de recordadas películas familiares para rememorar escenas. A saber, Jim Carrey imitando a Jimmy Stewart, los pingüinos se quedan petrificados frente al televisor al ver escenas de clásicos de Charles Chaplin, etc. Es una forma de recuperar situaciones ancladas en la memoria del espectador que el film por si sólo no puede construir.

    Jim Carrey aporta la dosis justa de morisqueta, balanceando muy bien seriedad paternal, drama filial y humor físico. Un actor de comedia familiar debe tener feelling con los niños, por ende necesita hacerse el inmaduro por momentos pero cargar responsabilidades y poner límites en otros. Carrey hace todo esto y encima actúa con pingüinos.

    Las intenciones de Los pingüinos de papá no son otras que entretener y divertir a los más chiquitos y a sus respectivos padres que los acompañan al cine. Y en ese aspecto, Carrey y compañía logran su cometido.
    Seguir leyendo...
  • Tengo algo que decirles
    ¡Decílo Tommaso, decílo!

    Tengo algo que decirles (Mine Vaganti, 2009) es un interesante film sobre los problemas de comunicación en una clásica familia italiana. El director Ferzan Ozpetek explora las intolerancias sociales que reprimen a sus personajes. Lo dicho y lo no dicho juega un rol fundamental en el armado del relato convirtiéndolo en una película de las que desgraciadamente no abundan en la cartelera porteña.

    Tommaso (Riccardo Scamarcio) está decidido a dejar los mandatos familiares. Quiere dejar la fábrica de pastas heredada por su padre y viajar para dedicarse a su vocación de escritor. Pero hay algo que provocará la liberación (como él la llama) absoluta del lazo familiar: la confesión de su homosexualidad en plena cena. Pero justo antes de emitir sonido, su hermano se le anticipa diciendo que él también es gay, condenándolo al silencio y las responsabilidades sociales de la familia que nadie más podrá suplir.

    La historia de Tengo algo que decirles está protagonizada por Tommaso aunque con el transcurso de los minutos descubriremos que el protagonista es sólo la punta del iceberg de una serie de represiones familiares. La surrealista historia de su abuela, el reprimido sexualmente relato de su tía, la explosión inesperada de su hermano, la descalificada función de su hermana, confirman que no sólo Tommaso tiene algo que decir sino que hay un detonante de dichos y no dichos que atañe a toda la familia Cantone.

    Los gestos son esenciales en el armado del guión, pues es a través de los mismos que se tejen las relaciones entre hermanos, madres e hijos, abuelas y nietos, tías y sobrinas. Hay una información que se verbaliza que es la socialmente esperada, y otra que se calla: la gestualmente expresada por los miembros familiares. Con este recurso el director acerca al espectador a las subtramas que van desarrollando alrededor de aquello que sí se menciona y parece ser lo apropiado.

    Otro elemento es la comida. La comida es el ritual familiar / social absoluto. En los desayunos, almuerzos y cenas se cumple el rol esperado dentro de la familia, pero también es el momento de crisis y revelaciones. Por algo la empresa familiar es una fábrica de pastas, la misma que obliga a Tommaso a ser quien no quiere.

    Tengo algo que decirles utiliza el formato de la comedia familiar pero va más allá, universalizando los conflictos al darle carga existencial. Así el problema de Tommaso particular se transforma en un conflicto de identidad universal, común a todos los Cantone, y a todos los individuos también.
    Seguir leyendo...
  • Glue
    Glue
    EscribiendoCine
    Experimentación adolescente

    Ganador de la Competencia Argentina en el BAFICI 2006, Glue (2006) es un film experimental sobre la exploración adolescente que hace eje en el cuerpo de sus protagonistas. Dirigida y escrita por Alexis Dos Santos, la película podrá verse en el Malba.

    El cuerpo es la evidencia de los grandes cambios que la llegada de la adolescencia produce en nosotros. La necesidad de comprender los cambios físicos, nos lleva a lidiar con el deseo. Este es el camino que emprenden los personajes de la película casi sin proponérselo. Saldrán en la búsqueda de respuestas mediante la exploración, como si recorrieran el mundo por primera vez. El cuerpo es el eje del relato y a través de él, Lucas (Nahuel Perez Biscayart), Andrea (Inés Efron) y Nacho (Nahuel Viale) viven sus experiencias.

    Glue es un relato sobre la adolescencia. Pero, a diferencia de Nadar Solo (2003), la adolescencia no está enfocada como un lugar a la espera de respuestas. Aquí los personajes salen a buscarlas. Si bien en Nadar Solo predominaban los planos estáticos que producían desorientación tanto en el protagonista como en los espectadores; en Glue la cámara en mano reproduce la explosión y violencia de los grandes cambios experimentados por los protagonistas en su despertar sexual.

    La construcción del relato también es una exploración del lenguaje cinematográfico en búsqueda de nuevas maneras de narrar. Hay momentos con diferente tratamiento de la imagen. Las escenas filmadas en 16 mm acompañadas de música rock and roll (siempre en inglés, porque no importa tanto lo que dice sino la sensación producida en los chicos) marcan la explosión interior en ellos, como si estuvieran lidiando con su interior y el exterior.

    Hay dos narradores. Si bien queda claro que Lucas es el protagonista, Andrea por momentos toma las riendas de la narración, para dejar en claro que dicho proceso adolescente extiende las fronteras de género (masculino / femenino).

    La película de Alexis Dos Santos, también contrapone dos mundos claros: el de los adolescentes y el de los adultos. La focalización siempre se encuentra del lado de los chicos mientras que los adultos son vistos desde afuera. Algunas veces hasta literalmente, como la pelea entre padres a través de la ventana. La frontera entre ambos mundos se irá acortando hacia el final del recorrido, con la perdida de prejuicios y el fin de la inocencia.
    Seguir leyendo...
  • Priest: El Vengador
    Priest: El Vengador
    EscribiendoCine
    Sacerdotes Cool

    Basada en el comic del dibujante Hyung Min-woo, Priest: El vengador (Priest, 2011) es una entretenida vuelta de tuerca sobre las ya habituales franquicias de cazadores de vampiros. Aquí son sacerdotes los cazadores –los priest del título original- que además andan en moto por el desierto, mientras que los vampiros, seres despreciables que se transportan en tren. Mensaje cristiano pero con onda.

    Paul Bettany interpreta con gran solvencia al cura cazavampiros marginado de la sociedad por el clero de turno. Monseñor Orelas (Christopher Plumier) expulsa de la ciudad al guerrero por violar la Ley “desobecer a la iglesia es desobedecer a Dios” y éste parte hacia el rescate de una adolescente secuestrada por vampiros. Para ello cruza el desierto junto al sheriff (Cam Gigandet) y a otra sacerdotisa guerrera (Maggie Q).

    La estructura de Priest: El vengador es la de un film de acción. Un objetivo simple, rescatar a la adolescente, un oponente importante (la iglesia) y el mal materializado en un ejército de vampiros. Toda la teología religiosa viene a darle sabor a una historia en la cual la estética visual es lo más destacado.

    La recreación de un mundo con códigos propios -con una interesante iconografía católica visualizada en edificios, monumentos y confesionarios góticos- impone un escenario sombrío a la historia. La iluminación aporta mucho a diseñar estos faustosos decorados futuristas. Por contraste, el desierto amplio y desolado, es el lugar de la luz, donde las leyes y códigos del mundo no existen. La estética aquí planteada se asemeja más al western.

    Priest: El vengador tiene todos los condimentos necesarios para desplegar una nueva franquicia de vampiros: un protagonista rudo, de pocas palabras pero con ganas de salvar al mundo, unos alucinantes escenarios, un villano con filosofía, y el universo cristiano de contexto.

    Es divertido ver a los sacerdotes rezar antes de descuartizar vampiros, o abrir La Biblia para sacar las filosas armas que se esconden dentro de ella. Estéticamente los sacerdotes son personajes con mucha onda, portando un estilo dark -borsegos negros, campera de cuero, etc.- y una cruz tatuada en la frente, a bordo de sus motocicletas. Pero lejos de dar un mensaje religioso, el fin último de la película es entretener y ser un éxito de taquilla. Y sin rezarle a nadie para conseguirlo.
    Seguir leyendo...
  • La doble vida de Walter
    ¿Quién se esconde detrás del castor?

    A diferencia de lo que podía suponerse por lo desopilante de su propuesta, La doble vida de Walter (The Beaver, 2011) es una película sumamente atractiva. Dirigido por Jodie Foster y protagonizado por Mel Gibson, el film es una fábula familiar acerca de la normalidad y la locura. Y la construcción de la imagen tiene muchos que ver en eso.

    Mel Gibson interpreta a Walter, un hombre deprimido, caído en desgracia (no sabemos bien porqué) que decide poner fin a su miserable vida luego de perder a su familia y a la empresa que heredó de su padre. En el instante menos pensado encuentra un castor de peluche que comienza a hablarle y curiosamente le devuelve su vida ordinaria.

    La nueva película de Jodie Foster se desarrolla en un ambiente familiar, como su última realización Feriados de familia (Home for the Holidays, 1995). Pero a diferencia de aquella, La doble vida de Walter trata desde el seno familiar la construcción de la identidad a través de la imagen. Y Mel Gibson -de gran actuación- le aporta mucho al relato gracias a su extraña personalidad.

    Jodie Foster directora –que también actúa en la película- alterna meticulosamente planos de Gibson y el castor, y también de Walter y su hijo Porter, interpretado por Anton Yelchin. Se ven imágenes de Walter deprimido, su reflejo en espejos, en el agua, y las imágenes de Porter buscando su identidad mientras trata de distanciarse de la imagen heredada por su padre.

    Porter debe escribir un discurso por encargo para su compañera de estudios Norah, interpretada por Jennifer Lawrence la actriz de Lazos de sangre (Winter’s Bone, 2010), pero no como si fuera ella sino desde la personalidad exitosa que ella construyó. Los medios fomentan también un tipo de imagen socialmente aceptada y en la película se evidencia en las entrevistas televisivas que Walter realiza, Castor en mano. Es la TV la que olvida al hombre detrás del muñeco recortándolo del plano por completo. Automáticamente deja de lado la personalidad real por la fantasía exitosa. Todos tienen una máscara social que si es aceptada se transforma en lo normal.

    En este juego de apariencias Foster induce un mensaje. Porque La doble vida de Walter como toda fábula tiene una moraleja que llega mediante recursos propios del cine indie norteamericano: el sutil manejo de cámara, composición de planos, leves movimientos y una atmósfera intimista lograda principalmente por las buenas actuaciones de sus protagonistas.

    Así, Foster nos presenta al castor como un muñeco simpático que esconde la enfermedad de su protagonista en La doble vida de Walter, utilizando la fábula para adentrarnos en un interesante film familiar donde lo normal es una cuestión de imagen.
    Seguir leyendo...
  • Las marimbas del infierno
    Una extraña banda de rock

    La guatemalteca Las marimbas del infierno (2010) es una extraña propuesta sobre unos personajes que deciden formar una banda que mezcle el sonido rústico del Heavy metal con el acústico de la marimba (instrumento tradiconal de Guatemala, similar al xilofón). Pero también es un relato que combina humor con desesperación en un contexto marginal.

    Hay varios tríos extravagantes que forman bandas de rock, desde los chilenos Los tres, pasando por los argentinos Soda estéreo hasta los internacionales U2. Ninguna banda alcanza el deliro al punto de fusionar estilos tan disímiles entre sí como Las marimbas del infierno. Pero la desesperación todo lo puede, parece decirnos su director Julio Hernández Cordón.

    Al comenzar el film, lo primero que vemos es a Don Alfonso confesar sus desgracias a cámara. Una serte de documental crudo sobre la miseria en Guatemala. El tipo está ahorcado económicamente e incluso su vida corre peligro. Aunque este prólogo nada tenga que ver con lo que veremos a continuación – o sí- porque la película va tomando forma de tragicomedia negra por el rumbo que toman sus personajes.

    Don Alfonso conoce a Blacko a través de su ahijado Chiquilín. Don Alfonso para salir de su miseria no tiene mejor idea que fusionar estilos con Blacko, un rockero proveniente del satanismo que, paso intermedio por el evangelismo, se convirtió en judío ortodoxo. Su estilo rockero satánico se unirá al tradicionalista marimbista de Don Alfonso y, para colmo de males, tienen como manager al drogadicto y ex presidiario Chiquilín.

    Con este cuadro de situación Las marimbas del infierno propone un retrato absurdamente cómico y trágicamente divertido de la marginalidad cuya desesperación es sorteada por las más locas ideas. Una propuesta original, interesante y extravagantemente atractiva.
    Seguir leyendo...
  • Juntos para siempre
    Juntos para siempre
    EscribiendoCine
    Te quiero pero no te registro

    Por el camino de las relaciones de pareja transita Juntos para siempre (2010) ópera prima de Pablo Sorlaz, reconocido guionista que da su primer paso en la dirección con esta grata sorpresa acerca de las consecuencias que produce la incomunicación en las parejas.

    Javier Gros (Peto Menahem) un guionista obsesionado con su trabajo que dejó desde hace tiempo de prestarle atención a Lucía (Malena Solda), su mujer. Atónito ante el inminente abandono de ella, trata de evadirse de dolor en vez de afrontarlo, hecho que lo lleva a convivir rápidamente con otra mujer (Florencia Peña) y a inventar una surrealista historia acerca de un padre de familia abolido por el odio.

    Pablo Solarz que ya había trabajado en los problemas de pareja en sus guiones de ¿Quién dice que es fácil? (2006) y Un novio para mi mujer (2008), se introduce en las profundas y complicadas convivencias de pareja una vez más, sólo que en esta oportunidad con mayor conocimiento de causa. Aquí la historia pasa por un guionista y las consecuencias de su crisis alcanzan puntos crueles en el relato.

    El comienzo se asemeja al género de la comedia romántica, incluso generando empatía y comicidad con sus personajes. Pero la historia empieza a volverse oscura como un chiste que pasa de gracioso a agresivo casi sin percibirlo. El relato avanza trazando paralelos entre la historia que se cuenta y la subtrama. Ésa que se gesta debajo, imperceptible en un comienzo va tomando forma y color con el correr de los minutos, emergiendo a la superficie sobre el final. Como una simpática bola de nieve que se torna en una amenaza imposible de frenar.

    Si bien puede criticársele a Solarz algún que otro pormenor en la realización (por ejemplo cuestiones ligadas al ritmo narrativo), es algo que irá disminuyendo seguramente en sus próximos filmes.

    Algo a destacar son las impecables actuaciones de Peto Menahem, Malena Solda, Florencia Peña, Mirta Busnelli, todos componiendo papeles completamente ajenos a los que nos tienen acostumbrados, sorprendiendo en más de una escena por sus trabajos.

    Pablo Solarz de gran manejo de la historia y la psiquis de sus personajes, propone una historia sólida, cercana y con puntos en común a cualquier persona. De esta manera logra llegar al espectador, conmoverlo, divertirlo y hacerlo reflexionar. En definitiva, conectarlo con sus sentimientos.
    Seguir leyendo...
  • Alfredo Li Gotti. Una pasión cinéfila
    Un personaje de película

    Alfredo Li Gotti. Una pasión cinéfila (2010) es un documental sobre el coleccionista Alfredo Li Gotti y su devoción por el cine. Dirigida por Roberto Ángel Gómez, la película, que fue presentada en el último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, retrata la vida de este personaje tan particular de la Ciudad de Buenos Aires al que vale la pena conocer. Pasen y vean…

    A sus 85 años Alfredo Li Gotti, al igual que muchos, tiene un hobby: colecciona películas. En su casa de Parque Patricios cuenta con su propia sala cinematográfica, la Sala Félix Giuliodori, donde los domingos realiza proyecciones gratuitas para la gente del barrio desde hace más de veinte años. Películas que él mismo compró a lo largo del tiempo y conserva en su casa en distintos formatos, aunque priorizando, claro, el fílmico. Pero a la vez es un personaje carismático y con gran sentido de la narración, al que da placer escucharlo contar sus historias de vida.

    Otros coleccionistas son entrevistados para hablar de Alfredo. Fernando Martín Peña, por ejemplo, rescata el valor agregado de Li Gotti en su intención de querer compartir y difundir siempre el material que conserva.

    Hay también anécdotas de lo más desopilantes, como cuando el mismo Li Gotti comenta su aventura familiar de realizar el doblaje con su mujer e hijos de las películas mudas que adquiría. Un crimen, si se lo piensa desde el lado cinematográfico, pero una travesura divertida desde la visión del coleccionista.

    Alfredo Li Gotti. Una pasión cinéfila no deja de ser un documental de entrevistas sobre la biografía de un personaje. Pero Gómez se toma el exhaustivo trabajo de recorrer y estructurar las anécdotas más interesantes de esa extraña aventura que es conseguir películas. Un film por demás interesante acerca de la pasión, el cine y Don Alfredo Ligotti, un personaje atractivo por sí mismo.
    Seguir leyendo...
  • X-men: Primera Generación
    Cosa de mutantes

    Producida por Bryan Singer (X-Men, 2000 y X-Men 2, 2003) y dirigida por Matthew Vaughn (Kick-Ass, 2010), X-Men: Primera Generación (X-Men: First Class, 2011) se sitúa en plena Guerra Fría para desarrollar el germen de los mutantes más conocidos de la Marvel. Hace dos años le tocó el turno a Wolverine contar su origen en X-Men Orígenes: Wolverine (X-Men origins: Wolverine, 2009), ahora es el turno del resto de los súper héroes.

    La historia parece trasladarse a las universidades, cuando un grupo de jóvenes cada uno por separado -como si se tratara de una historia coral- descubre sus poderes ocultos y, a cambio de mostrarlos, los ocultan por temor a considerarse fenómenos y no ser aceptados socialmente. El profesor X y Magneto, antes de llamarse así –algo que también contará la película- reclutan a este grupo de personajes con súper poderes y los entrenará como un escuadrón especial de la Cía para, en este caso, interceder en el conflicto nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

    X-Men: Primera Generación tratará de relanzar la saga. En este aspecto tiene puntos de contacto con la serie Batman de Christopher Nolan. Todo es tomado seriamente y se relaciona directamente con la realidad. De ahí la necesidad de explicarlo todo y utilizar el contexto histórico –que ya existía en la historieta como base- como sustento racional de lo relatado. No existe la construcción del héroe sino que, el héroe surge como consecuencia de un proceso histórico.

    Si bien las anteriores películas de la saga se sostenían sobre el personaje de Wolverine, el más salvaje, el más primitivo, X-Men: Primera Generación se apoya en los personajes con poderes más psicológicos, más mentales. Está Charles Xavier (James McAvoy) como el futuro Profesor X, Eric Lensherr (Michael Fassbender) como el futuro Magneto, y el villano de turno Sebastián Shaw (Kevin Bacon), el mejor de todos por el oficio del actor de Footloose (1984) para componer al más cínico de los mutantes.

    Con estos condimentos, la precuela de la saga será una delicia para los seguidores de la misma, y un poco densa para quienes busquen entretenimiento sin pretensiones, ya que los efectos especiales y los personajes carismáticos cedieron su lugar aquí a los vericuetos del pasado de los mutantes en cuestión.
    Seguir leyendo...
  • El dedo
    El dedo
    EscribiendoCine
    Marcando el rumbo

    Siguiendo la línea del absurdo, El dedo (2010) presenta una sátira política audaz como muy pocas veces se vio en el cine nacional. Fabián Vena, Gabriel Goity, Rolly Serrano y Mariana Briski son algunos de los protagonistas de esta genial película acerca de un dedo que guía a los habitantes de un pequeño pueblo cordobés.

    El regreso de la democracia en 1983 trae nuevas elecciones por primera vez en el reducido pueblo de Cerro Colorado que acaba de alcanzar la denominación de comuna al llegar a los 501 habitantes. Entre los candidatos se encuentra un corrupto Juez de Paz (Gabriel Goity) y el idealista y popular Baldomero (Martín Seefeld), hermano del almacenero interpretado por Fabián Vena. Al morir Baldomero en un duelo, su dedo es cortado y guardado en un frasco desde donde señalará los caminos a seguir.

    La nueva película de Sergio Teubal –primer largometraje, contaba con el corto A papá (2009) y el corto documental La música del Delta (2005)- es una comedia contada desde el absurdo, con un humor ingenioso que permite un acercamiento a la idiosincrasia de un pueblo como metáfora universal del comportamiento nacional.

    Múltiples son las referencias al peronismo (la idea de necesitar un líder para ser guiados es la más latente) y a una cultura criolla, muy pocas veces representada en el cine nacional. No es que el cine nacional no haya hablado de política, pero lo ha hecho esporádicamente y no desde un lenguaje popular como lo es la comedia clásica. Uno de los casos que pueden llegar a compararse es El negoción (1959), dirigida por Simón Feldman, y no hay muchos más.

    Hace unos años se decía que el cine nacional necesitaba películas que hablen de los argentinos, de sus costumbres, sus mañas y tópicos. Sergio Teubal toma el cuento de Alberto Assadourian, adaptado cinematográficamente por Carina Catelli, y logra impostarle un realismo mágico suficiente para marcar la necesidad de un pueblo –como metáfora de país- de creer en algo para darle curso a sus necesidades.

    Recordamos que la película fue rodada a mediados del año 2010, donde la situación política de la Argentina era muy diferente a la actual y todas las alusiones simbólicas que podemos encontrarle hoy en día al filme no podían haber sido pensadas antes (no existía aún el pulpo paúl, no había muerto Néstor Kirchner, etc.). Sin embargo, es la universalidad de lo narrado lo que permite las múltiples interpretaciones y hacen muy eficaz y funcional al relato.

    En un año electoral, como adelanta el afiche, la película El dedo nos recuerda que a falta de cuerpo completo, siempre queda algo de alguien (en este caso el dedo) marcando el camino de un pueblo con un proyecto político nacional y popular. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
    Seguir leyendo...
  • Mujeres al Poder
    Mujeres al Poder
    EscribiendoCine
    Feminismo postmoderno

    Potiche, mujeres al poder (Potiche, 2010) es la adaptación que Francois Ozon hace de una obra de teatro del mismo nombre. Ambientada en la década del ’70, el filme tiene a Catherine Deneuve como protagonista y presenta varios puntos de contacto con 8 mujeres (8 femmes, 2002).

    Una familia de la aristocracia parisina, dueña de una fábrica de paraguas, se enfrenta a una interminable huelga con sus obreros. Al sufrir un pre infarto el jefe de familia, es la mujer Suzanne Pujol (Catherine Deneuve), aquella dama en estado de pasividad frente a la vida, quien deberá hacerse cargo de la empresa, enfrentar a los obreros y poner el orden allí donde jamás incursionó.

    Ozon recurre a todo el glamour que lo caracteriza para poner a la “madama” Catherione Deneuve al frente del batallón. La acompañan Gérard Depardieu, Fabrice Luchini, Karin Virad, Judith Godreche y Jeremie Reñiré (protagonista de El niño de los hermanos Dardenne).

    El director utiliza una paleta de colores monocromáticos acordes a las primeras transmisiones televisivas correspondientes a la época en que transcurre el filme. El formato queda esbozado en el primer plano de la película con el recuadro cuadrado, apenas ondulado en los vértices, en alusión a la imagen de televisión.

    Pero Ozon no se queda ahí y funde también el estilo teatral del relato, el glamour mencionado y el feminismo implícito en el título. Potiche significa jarrón, un elemento decorativo del hogar, lugar de la mujer hasta que se haga cargo de la fábrica. Mediante el despertar, Suzanne se conectará con un amor de su adolescencia (Gérard Depardieu) y traerá más de una sorpresa al entorno familiar.

    En clave de comedia de antaño Francois Ozon demuestra con Potiche, mujeres al poder su gran facilidad para reciclar elementos y temáticas icono de los años setenta con sus respectivas estéticas y también dirigir a grandes celebridades de la pantalla francesa. Todo un director posmoderno.
    Seguir leyendo...
  • Rápidos y furiosos 5
    Rápidos y furiosos 5
    EscribiendoCine
    Súper acción en Río

    Más rápido puede ser, más furioso tal vez, más espectacular sin dudas; es que Rápidos y furiosos 5: Sin control (Fast five, 2011) dobla la apuesta en materia de espectáculo. Todo es grandilocuente, explosivo y sorprende en esta nueva aventura que deja un poco de lado las picadas clandestinas para volcarse de lleno a la súper acción. Eso si, hay que verla en cine.

    Esta vez la acción transcurre en Río de Janeiro, allí donde se esconden los ya conocidos Dominic Toretto (Vin Diesel) y Brian O’Connor (Paul Walker), que espera un hijo de Mía (Jordana Brewster). En la ciudad carioca se toparán con el narco-dueño de las favelas Reyes (Joaquim de Almeida) a quien enfrentarán, pero a la vez serán perseguidos por el implacable agente federal Hobbs (Dwayne Johnson). En esta carrera contra el peligro deberán demostrar quienes son los más rápidos y furiosos de Río.

    A diferencia de otras sagas que van disminuyendo su potencial, la de Rápido y furioso crece en producción y presupuesto, haciendo de la típica trama de amistad, autos y chicas, una súper producción que arrasa literalmente con la Ciudad de Río.

    Lo mejor del film son las espectaculares escenas de acción. El despliegue técnico es admirable y su director Justin Lin se luce con un montaje clipero que acentúa la sensación de vértigo. Porque además de las habituales persecuciones de autos, hay corridas por los techos de las favelas, saltos de un tren a toda velocidad, una bóveda de banco arrastrada por plena Río de Janeiro que destruye cuanta cosa se le atraviese en su camino, y mucho más.

    En esta quinta entrega hay una gala de actores archiconocidos que se suman como Dwayne Johnson y Joaquim de Almeida que aportan un plus a una historia cargada de estereotipos y convencionalismos en la construcción de personajes y situaciones: la policía corrupta e ineficiente del tercer mundo, los marginales armados en las favelas, los coloridos tonos de la ciudad que se fusionan con el paisaje, etc.

    La historia es una excusa para continuar con la saga y la relación familiar de códigos entre personajes fuera de la Ley, porque, reiteramos, la creatividad fue puesta en el diseño de las escenas de acción. Y eso alcanza para sorprender hasta al más reticente de los espectadores.
    Seguir leyendo...
  • Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo
    Honestidad brutal

    La dupla compuesta por Gastón Duprat y Mariano Cohn ya había demostrado en sus anteriores trabajos que tiene ideas claras. En Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo (2011) va aún más lejos, tirando toda la carne al asador y exponiendo su visión sobre el ser humano en general y el argentino en particular con un cinismo arrollador.

    No es fácil decir de qué trata la historia por ser tan interesante como irrelevante en cuanto al discurso que plantea. Emilio Disi interpreta a “Ernestito”, un hombre sesentón que pasa sus días quejándose de las oportunidades que no tuvo o de aquellas en las que fracasó. Por eso se encuentra un buen día con el personaje de Eusebio Poncela, una suerte de Diablo que propone tratos a la gente, que le da la posibilidad de volver en el tiempo con la experiencia actual para tener nuevamente las oportunidades que dice haber desperdiciado.

    Los realizadores toman un cuento de Alberto Laiseca, Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo, acorde a su visión desencantada de mundo para traspasar los límites planteados en sus películas anteriores. Si El artista (2008) daba un discurso ácido sobre el negocio del arte y El hombre de al lado (2009) mostraba la intolerancia entre vecinos, Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo habla de la mediocridad del hombre en general y del argentino en particular.

    Un tipo que ni bien tiene todas las posibilidades a su alcance, lejos de redimirse –como sucedería en cualquier film norteamericano mainstream- las usa para sacar ventaja, mentir y estafar para conseguir dinero fácil y el ascenso al poder de un salto, bien a la criolla. Tanto el cuento como la película, esbozan desde este aspecto el famoso ¿Qué haría usted en esta situación? reformulando así un alegato sobre la idiosincrasia nacional.

    Narrada oral y visualmente por el propio Laiseca, quien intercede en el relato para hacer notas al pie a cámara, la película por momentos es tan brutal en cuanto a lo que cuenta que podría tratarse de un oscuro y sombrío retrato sobre los argentinos. Pero lejos de ser un drama, el film adquiere un humor ácido y cínico, inclusive más punzante, sobre aquello que plantea. Siempre desde un cine narrativo y popular pero de calidad y con un discurso claro y conciso.

    Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo es una grata apuesta de los directores por un cine que tenga cosas para decir (y decirnos) como sociedad. En un cine argentino que muchas veces se queda en la simple sutilidad para no ofender a nadie, Mariano Cohn y Gastón Duprat toman el toro por las astas y plantean más que nunca su visión, afianzando un estilo y tono para aplaudir de pie.
    Seguir leyendo...
  • Amateur
    Amateur
    EscribiendoCine
    Presentador re-presentado

    Néstor Frenkel (Construcción de una Ciudad, 2007) vuelve a sorprender con Amateur (2011) documental acerca de un amateur director de cine en Súper 8. Frenkel propone un interesante juego de representaciones a partir de la idea del formato hogareño, utilizando a su personaje como eje absoluto de la dicotomía entre fantasía y realidad.

    Jorge Mario es un odontólogo muy particular. Pasa sus días en su pueblo de Entre Ríos cargado de proyectos: organiza un grupo de boys scoutts, junta firmas para convertir un árbol en patrimonio cultural, colecciona latas, billetes, películas y su pasión absoluta, filma sus propias producciones de género amateur. Entre sus películas hay una que Frenkel toma como referente Winchester Martin, un western en el que el héroe en cuestión nunca se da por vencido haga lo que haga.

    El director de Buscando a Reynols (2005) comienza su tercer film con una declaración de principios acerca del formato en cuestión: es la posibilidad de que cualquier persona filme su vida privada pero a la vez se anime en el camino de la realización de películas. Con este doble mensaje –una suerte de prólogo de quince minutos- Frenkel aborda la vida y obra de Jorge Mario: por un lado su personaje, tamizado por su álter ego Winchester Martin, por el otro la persona real que la misma filmación deja entreveer.

    Con esta idea, Frenkel juega a realizar un documental sobre Jorge Mario con él mismo co-dirigiendo, es decir, proponiendo el personaje que Jorge Mario se inventó. A la vez, el director nos deja entreveer al Jorge Mario verdadero, en su vida diaria, apasionado en todas las actividades que emprende.

    Frenkel deja rodar la cámara unos segundos más, luego de que Jorge Mario expone su mejor rostro para develar ahí al verdadero ser, aquel capaz de ofrecer un papel de forajido en la remake de su western amateur a uno de sus pacientes en pleno tratamiento de conducto (una de las escenas más desopilantes de la película).

    En otras oportunidades y siempre con el humor mediante, el director apela a la ficción para reconstruir la vida cotidiana de su protagonista, mientras mezcla imágenes documentales para construir su ficción. Y es ahí, en todo ese proceso, donde esboza el sentido último de Jorge Mario y del Súper 8 como formato: soñar con dejar de ser amateur a través de la pantalla.
    Seguir leyendo...
  • Scream 4
    Scream 4
    EscribiendoCine
    Terror autoconsciente

    Hace quince años se estrenaba Scream (1996), una película de terror que jugaba con las reglas del género. Scream 4 (2011) continúa y lo extiende a la idea de franquicia o saga, donde la original y su nueva versión dialogarán constantemente. Las competencias del espectador son nuevamente fundamentales.

    Sidney Prescott (Neve Campbell) vuelve al pueblo donde sufrió los asesinatos años atrás. Ahora la acosada por el enmascarado será su prima adolescente Jill Roberts (Emma Roberts), y entre su grupo de amigos transcurrirá la nueva ola de asesinatos. El policía tonto que resolvió los anteriores crímenes, Dewey Riley (David Arquette), alcanzó la categoría de comisario y su esposa Gale Weathers-Riley (Courteney Cox), la ex notera televisiva, volverá al ruedo para darle una mano a su marido.

    Wes Craven, director de toda la saga, es consciente del germen que hizo poderosa y distinta a Scream: la autorreferencia. Para esta versión deberá adecuarse a un público nuevo y a un género reinventado. Para ello duplica la apuesta: propone un juego sobre las reglas del terror, pero también sobre los códigos que debe cumplir una remake.

    De esta forma, arma una serie de guiños al espectador que son lo mejor de la película. Primero genera un intertexto constante como motor del film –un inicio que habla del cine dentro del cine y, otra vez, del film dentro del film- y abre un panorama crítico paródico sobre el estado del cine de terror actual: “Estoy cansada de la tortura pornográfica, eso no asusta” dice uno de los personajes.

    A la vez, y de manera inteligente, se pone en el rol de la crítica y los posibles caminos de abordaje de la película tirando frases como “debe superar la original” o “a la original no hay con que darle”. Tampoco deja de lado el golpe de efecto en el público con el festival aniversario del film “Puñalada” (nombre de la película en la diégesis) que organizan los adolescentes de la película.

    Scream 4 acierta en ubicarse en todos los lugares comunes para subvertirlos y desde ahí ganarse su lugar dentro del terror actual. Se autoparodia, se autorreferencia y se auto plagia para, ahora sí, no proponer nada nuevo, sino volver a revivir los valores positivos que convirtieron a la saga en un éxito sin precedentes.
    Seguir leyendo...
  • Mis tardes con Margueritte
    Dialogando con Margueritte

    Productor y director de El jardinero (Dialogue avec mon jardinier, 2007), Lois y Jean Becker, reiteran temáticas en Mis tardes con Margueritte (La tête en friche, 2010), película protagonizada por Gérard Depardieu donde la relación entre dos personajes de diferentes clases culturales desembocará en una entrañable amistad.

    Germain Chazes (Gerard Depardieu) es un robusto jardinero limitado intelectualmente por su infelíz infancia, que pasa sus días entre trabajos rústicos, el bar con sus amigos y la plaza donde le da de comer a las palomas. Una tarde como cualquier otra empieza a dialogar con Margueritte (Giséle Casadesus), una ancianita que disfruta hablar con él sobre literatura. Todos los días se encuentran a leer juntos fomentando una particular relación.

    Gerard Depardieu –de gran actuación- compone a un hombre cincuentón, culturalmente limitado pero bonachón, querido por todo su entorno. Bruto por momentos, lento en otros pero siempre con buenas intenciones, corre la suerte de ser estafado como vemos en el comienzo del filme. Para eso necesita de las armas que le dan la educación y para suplir esa falta aparece Margueritte.

    Tal como sucedía en El jardinero, el hombre rudimentario tiene mucho que enseñarle de la vida al intelectual y viceversa. Por ello el valor de la amistad es tan importante para los protagonistas. Entre largas charlas acerca de la vida –con carácter algunas veces filosófico, algunas veces existencial- los personajes adquieren un aprendizaje imposible de lograr sin el intercambio con el otro.

    Con un humor simple y llamo, Mis tardes con Margueritte tiene la forma de comedia costumbirsta pero esbozando toques de melodrama y fábula según el momento del relato. Pero si hay un tema que atraviesa todo el filme es la necesidad de la narración como conector de realidades, de sentidos.

    A partir de las historias que los personajes se cuentan mutuamente comprenden, entienden y disfrutan más sus realidades cotidianas. Sus vidas se complementan por la relación que establecen pero es el relato, las narraciones extraordinarias, las que los unen en su fantasía familiar. Germain les da nombres a las palomas, habla con su gato y cuida a sus plantas, mientras que Margueritte establece su universo alrededor de sus libros.

    Jean Becker vuelve a entregarnos una fábula tierna y simple con Mis días con Margueritte, una agradable propuesta (basada en el libro de Marie-Sabine Roger) que destaca la sencilla calidez de sus personajes para hablar, una vez más, de las relaciones humanas.
    Seguir leyendo...
  • Hop: Rebelde sin Pascuas
    El conejo rompe huevos (de Pascua)

    Hay películas que son hechas para verse en el cine y otras para ser vistas en cable. HOP: Rebelde sin Pascua (HOP, 2011) es sin duda una película para ver en televisión. Humor tonto que subestima al espectador, incluso al más chico para el que va dirigida la película, chistes predecibles y una débil y trillada trama cuyo argumento no llega a sostener los extensísimos 95 minutos de proyección.

    Un conejo heredero del trono de Pascua no está conforme con el destino que su padre quiere para él (quiere ser baterista) y se escapa a Hollywood con la intención de hacer su sueño realidad. Por otro lado, Fred (James Marsden) es un adolescente que desestima el trabajo de farmacéutico que le impone su padre. Ambos muchachos, humano y conejo, entablarán una amistad mientras tratan de cumplir sus sueños.

    Esta historia ya fue contada millones de veces. La idea del joven que no quiere madurar, se enfrenta a su padre, realiza un viaje de búsqueda hasta encontrar su vocación, es utilizada aquí a los fines conservadores de la comedia familiar. La combinación entre conejo animado y personas reales ya fue hecha y mejor lograda en ¿Quién engaño a Roger Rabbit? (Who framed Roger Rabbit, 1988). Para colmo de males el conejo toca la batería pero no gusta del rock sino del pop. Ni siquiera en eso hay un riesgo, la rebeldía adolescente que la película plantea se licua bajo las órdenes del mercado.

    Hay algo a destacar, pese a todo, y es la aparición de David Hasselhoff (de las series Baywatch, El auto fantástico) como un jurado de nuevos talentos al que se presenta el conejo baterista. David dice: “Me encanta, tienes talento” a lo que el conejo sorprendido responde: “¿No le sorprende que sea un conejo y hable?” y David afirma: “Mi mejor amigo es un auto que habla”. Al menos un chiste rescatable.

    Pero sin embargo, la presencia de Hasselhoff afirma el carácter televisivo de HOP: Rebelde sin Pascua motivo por el cual nos seguimos preguntando: ¿Por qué se estrenan en cine películas que provocan más bostezos que sonrisas? La respuesta es tan irrelevante como el film.
    Seguir leyendo...
  • Torrente 4
    Torrente 4
    EscribiendoCine
    Torrente en 3D

    La mayor apuesta de Torrente 4: Crisis Letal (2011) es la posibilidad de ver en tres dimensiones al policía español más políticamente incorrecto que ha dado el cine, y los cameos de varias figuras internacionales como los argentinos Kun Agüero y Pipita Higuain y el músico David Bisbal que, para desgracia de todos, también hace el insoportable tema original de la película.

    José Luís Torrente (Santiago Segura) es contratado para asesinar a una figura poderosa del ambiente. Como el tipo no tiene escrúpulos acepta por una buena cantidad de dinero. Lo que no se imagina es que le tendieron una trampa para culparlo del crimen que aún no cometió y va a parar directo a prisión donde ocurrirán los obvios y predecibles chistes al respecto.

    Torrente 4: Crisis Letal no llega a elaborar dos o tres secuencias desopilantes como sucedía en las anteriores películas de la saga, teniendo como único don el efecto que le da el 3D. En ese sentido la película dirigida, escrita y protagonizada por Santiago Segura tiene mayor despliegue visual con explosiones y choques de autos, pero menos humor físico.

    Con un comienzo prometedor contextualizado en la crisis que vive España -la crisis letal del título- el film se va perdiendo en chistes tontos y previsibles. Pero vale destacar ese monólogo en que Torrente despotrica contra el sorpresivo “negro” en la Casa Blanca, en referencia a Obama, o la poca importancia del título mundial obtenido en fútbol por ser una selección con mayoría de jugadores del Barcelona (recordemos que Torrente es hincha de Atlético Madrid).

    Sin embargo Segura se las ingenia para seguir adelante con su conejillo de indias y armar una trama para fanáticos repleta de xenofobia, intolerancia, fascismo, machismo y todas las cosas que le hacen mal a España y al mundo, condensadas en este gordito desagradable que se dio en llamar Torrente.
    Seguir leyendo...
  • El derrotado
    El derrotado
    EscribiendoCine
    Salvando las distancias

    Javier Torre presenta su nueva película El derrotado (2010). En esta oportunidad, el director de Impunidad (2008) realiza una adaptación del libro homónimo de su padre Leopoldo Torre Nilsson y, a diferencia de sus películas anteriores, sale airoso gracias a una gran labor de sus protagónicos y una minuciosa reconstrucción de época.

    La película cuenta la historia de un obsesivo apostador que no puede evitar endeudarse con el juego, hecho que lo llevará a perder todo lo que considera de valor en su vida. A su vez, su mujer comenzará una relación paralela y analizará la posibilidad de dejarlo.

    El derrotado no es una buena película pero tampoco es mala. Es una superproducción –costó 950 mil pesos- bastante cuidada en lo técnico, con una reconstrucción de época minuciosa que acentúa las miserias de una clase social proletaria.

    Otro rubro que se destaca son las buenas interpretaciones de sus actores protagónicos. Adrián Navarro componiendo a un perdedor memorable, Rafael Ferro a un seductor y cálido amante y Romina Gaetani, en su debut cinematográfico, en la dulce y sufrida esposa del derrotado. Ella es quien absorbe toda la frustración de su marido narrativamente, algo muy bien logrado por la actriz.

    Sin embargo El derrotado tiene problemas de construcción narrativa. La sucesión de planos para presentar un espacio, los ejes no respetados y la carencia del desarrollo dramático para exponer un conflicto interno, hacen que la nueva producción de Torre no pueda considerarse un buen filme. Ahora, si nos atenemos a los aciertos, debemos rescatar la cuestión emocional - nostálgica del filme, que presenta en palabras del director “un recuerdo memorable de mi infancia”, cuestión que explica cierta atmósfera densa por la temática, pero entrañable desde el clima generado.

    Con estas aclaraciones previas, hay que decir que El derrotado se deja ver. Por más que su narración avance “a los golpes” tiene un plus que es su cuidado técnico y la calidad de sus actuaciones que alcanza la media. Y al ser una historia de conflictos internos al estilo Torre Nilsson, logra su cometido.
    Seguir leyendo...
  • Revolución. El cruce de Los Andes
    El hombre y el mito: El Libertador de América

    Revolución. El cruce de los Andes (2010) es la vuelta a un cine épico nacional de grandes próceres patrios, a la que ya se suma el telefilme Belgrano (2010) protagonizado por Pablo Rago. El esta oportunidad y con un gran despliegue técnico, se representa la hazaña trazada por el General San Martín en la piel de un sobrio Rodrigo de la Serna.

    En el año 1817 el gral. José de San Martín se encuentra en una cruzada clave para la liberación de Latinoamérica: cruzar con su ejército la cordillera de los Andes a caballo. La hazaña plantea una serie de virtudes que San Martín (Rodrigo de la Serna) deberá demostrar: su capacidad de conducción, su ideología inquebrantable y su coraje para ponerle el pecho a situaciones que lo harán pasar a la inmortalidad como el gran prócer argentino.

    Revolución. El cruce de los Andes, es una producción conjunta entre Canal Encuentro, La Televisión Pública y el INCAA con el apoyo de televisión española (TVE) y del gobierno de la provincia de San Juan. El filme se destaca por su cuidado técnico que sorprende por su detallismo y calidad. La reconstrucción de época, las batallas filmadas en escenarios naturales, la coordinación de secuencias multitudinarias y el ritmo inusitado de las escenas de acción difícil de ver en la pantalla nacional, configuran un producto que nada tiene que envidiarle a producciones norteamericanas.

    El filme dirigido por Leandro Ipiña tiene a un Rodrigo de la Serna componiendo con gran firmeza a un San Martín seguro de sí mismo, con solvencia y eficacia frente a su ejército. Con pequeños gestos el actor de Crónica de una fuga (2006) describe al prócer argentino en su cotidianeidad sin quebrantar jamás su grandeza.

    Estamos frente a un San Martín actualizado, de acuerdo a los tiempos que corren. La nueva versión cinematográfica sobre el general –atrás queda la “billinesca” El santo de la espada (1970) de Leopoldo Torre Nilsson- propone un San Martín centrado en el medio del conflicto, en tiempos de decisiones trascendentales que sólo él puede tomar.

    El San Martín que veremos en Revolución. El cruce de los Andes es el estratega, el conductor, el ideólogo, el generoso y valiente luchador incansable a la par de sus soldados. Pero tampoco se deja de lado al San Martín humano, con una familia a la que cuidar y padecimientos físicos que sortear. Sin embargo, la película enfrenta al hombre con el destino para construir el mito. Es el hombre terrenal frente a grandes decisiones que lo transforman en héroe y mito de la historia Argentina: es San Martín, El Libertador de América.
    Seguir leyendo...
  • Marte necesita mamás
    Marte necesita mamás
    EscribiendoCine
    ¡Me robaron a mi mamá!

    La nueva aventura de Disney Marte necesita mamás (Mars needs moms, 2011) trae consigo varios hurtos. Uno es el de la historia que cuenta, la mamá robada que el protagonista deberá rescatar, los otros son cinematográficos. Es que la película le roba literalmente escenas calcadas a Star wars (1977), Tron (Tron: Legacy, 2010) y Avatar (2009).

    Milo (Seth Green en la voz original) es un niño caprichoso que desobedece a su madre constantemente. Lo que nunca supone, es que luego de una fuerte discusión, ella será secuestrada por extraterrestres. Por suerte el protagonista llega a treparse a la nave espacial e intentará rescatarla antes de que sea demasiado tarde.

    Lo primero que hay que decir es que la película debe verse en 3D para que tenga algún condimento extra. Y tal aclaración es porque Marte necesita mamás no agrega nada nuevo ni a la animación computarizada ni al género de Ciencia Ficción, del que toma sus mejores exponentes para copiarlos literalmente.

    Basta con ver a los marcianitos vestidos de soldados alineados estilo Star wars para percatarse de ello. Pero las escenas de persecución con el piso y traje de los personajes llenos de luces son demasiado parecidos a Tron por no decir idénticos. Aunque esto no termina ahí, porque las vueltas del guión llevan a Milo a conocer a una dulce chica extraterrestre donde tendrán una tierna escena en…¡¡¡un bosque repleto de flores luminosas como en Avatar!!!

    Es demasiada cultura Sci-fi en una película como para no darse cuenta y sentir que le están tomando el pelo. Claro que, no está mal hacer un homenaje, una parodia o una resignificación de los filmes previos, pero eso no sucede en Marte necesita mamás, limitándose a la simple copia en un relato apenas entretenido.
    Seguir leyendo...
  • Amor sin límites
    Amor sin límites
    EscribiendoCine
    Un misterio llamado Ondine

    La nueva película de Neil Jordan (El juego de las lágrimas, Entrevista con el vampiro) fusiona fantasía y realidad para hacer un alegato sobre la necesidad de creer en cuentos de hadas. Lo fantástico suplanta la falta de esperanzas en el mundo cotidiano que vive el personaje que interpreta Colin Farrell.

    Irlanda. Un pequeño pueblo junto al mar. En él, se gana la vida como pescador Syracuse (Colin Farrell), al que todos llaman payaso por su pasado alcohólico. Pero un día como cualquier otro, en la soledad del mar, Syracuse recoge su medio mundo y encuentra una hermosa mujer, la Ondine del título original. La misma dice pertenecer a las selkies, una leyenda mitológica del mar. Ambos se enamoran y viven la fantasía hasta que la realidad se presenta violentamente.

    Amor sin límites (Ondine, 2010) puede compararse con El juego de las lágrimas (Crying game, 1992) si tenemos en cuenta su clave “mágica”: la mujer. La mujer es la que trae consigo un misterio, dueña de un secreto irrevelable que arrastrará hasta las últimas consecuencias. Pero Amor sin límites es por sobre todo, una fábula a pesar de sus toques melodramáticos. Así se concibe. Una fábula que juega con sus metáforas y simboligismos acerca de la existencia.

    De esta manera Ondine podría haber guardado su secreto hasta el final –en parte lo hace, nunca se revela porque a través del canto mejora la pesca de Syracuse- y el tono del film hubiera sido el mismo. La idea de creer en los cuentos de hadas para que la vida sea más amena se mantiene hasta el final.

    Sin embargo esta fusión de tonos y géneros, hacen que en algunos pasajes Amor sin límites camine por la cuerda floja aunque no llega a caer. Lo extraordinario del mundo fantástico no alcanza a desestabilizar el tono dramático así como lo excesivamente trágico no alcanza a desquebrajar la fábula.

    Neil Jordan quien también escribe el guión vuelve a sus fuentes. A su país natal, teniendo de protagonista a Colin Farrell también oriundo de Irlanda y a una historia acorde a sus pretensiones autorales, una fábula donde la mujer es la base de todos los misterios de la existencia humana.
    Seguir leyendo...
  • Un despertar glorioso
    Un despertar glorioso
    EscribiendoCine
    ¡Viva la TV Basura!

    Un despertar glorioso (Morning glory, 2010) tiene una ideología nefasta. Bajo el aspecto de comedia romántica, simpática, de narración clásica y fluida, se entrelee una subtrama que enfrenta dos tipos de televisión: la que basa sus contenidos en entretenimiento, dispersión y de tono burlón vs. La intelectual, informativa, que efectúa denuncias de corrupción. ¿Adivinen cuál gana?

    Becky Fuller (Rachel McAdams) es una productora de TV obsesiva por el trabajo y carente de vida propia, es decir, vive para el trabajo. Asignada a un programa matutino, se ve envuelta en la difícil tarea de mejorar el rating para no ser despedida. Para ello contrata al respetado y malhumorado periodista de investigación Mike Pomeroy (Harrison Ford) que le traerá más problemas que soluciones.

    Hasta aquí la trama se basa en una pelea de egos entre sus conductores estrella Coleen Peck (Diane Keaton), una suerte de Maru Botana engreída, y Mike Pomeroy, un Santos Biasati inteligente, por mencionar dos paralelos porteños. La subtrama plantea algo mucho más grave éticamente hablando: el entretenimiento burdo del programa matutino, que apela a cualquier recurso para levantar el rating vs. El periodismo informativo serio. Diane Keaton representa el lado pasatista de la TV y Harrison Ford el serio -y aburrido para el filme- costado intelectual y de reflexión.

    Esta subtrama pasa por alto a simple vista porque la narración está centrada en la pobre Becky que tiene que lidiar con ambos personajes para conservar su puesto de trabajo. Como ella es joven, necesita trabajar y hacer carrera no tiene ninguna pretensión ideológica. Por ende el filme resuelve todo –entiéndase simplifica- a una guerra de egos entre ambos conductores estrella: la pasatista y el comprometido con la realidad, y la productora tratará de apaciguar las aguas, hacer que convivan para que el programa no desaparezca.

    Un despertar glorioso refiere en su título a la convivencia armoniosa que debe haber entre entretenimiento y noticias. Lo glorioso viene a significar el éxito, única posibilidad de ser feliz en el medio, motor de la otra subtrama, la que tiene a Becky pudiendo dejar su obsesión por el trabajo y entablar una relación con el chico que le gusta, sólo cuando al programa le va bien. Y es en este sentido que la película da tristeza.

    Da tristeza porque da por sentado varios tópicos que maneja la televisión como medio éticamente incorrectos. Uno es que el éxito trae la felicidad y el otro que la TV basura debe convivir con la seria o –peor- que la TV seria debe existir siempre y cuando pueda ser entretenida.

    Paradójico es el papel de Harrison Ford cuya carrera tiene paralelos con su personaje. El periodista que interpreta luego de una larga trayectoria y de estar un tiempo fuera del aire vuelve a este programa matutino a humillarse. Harrison Ford luego de una prolífera carrera y de estar desparecido de la cartelera en producciones directo al dvd vuelve a la pantalla grande con esta comedia humillante.

    Entiéndase, Un despertar glorioso como producto cinematográfico que pretende ser (comedia romántica clásica que apela a los estereotipos, con personajes entrañables y carismáticos, bien actuada, etc.) cumple sus requisitos. El problema es la ideología que subyace en ella.
    Seguir leyendo...
  • Un feriado particular
    Un feriado particular
    EscribiendoCine
    El geriátrico en casa

    El actor, guionista y director Gianni Di Gregorio realiza esta comedia italiana a la vieja usanza proyectada en el BAFICI años atrás. Un feriado particular (Pranzo di ferragosto, 2008) nos recuerda porqué el cine italiano de antaño nos toca tan de cerca a los latinoamericanos a partir de la construcción de las relaciones humanas y el ritual de la comida.

    Gianni vive al cuidado de su anciana madre. Endeudado hasta la médula, deberá aceptar cuidar a la madre y tía del propietario del edificio y hasta a la de su amigo y médico de confianza. Con cuatro ancianas en su pequeño y precario departamento deberá pasar un feriado muy particular.

    Un feriado particular tiene el distintivo sello de la comedia italiana. Un cine siempre diferente al norteamericano por su cultura ligada a la nuestra. Mientras el cine norteamericano o inglés expone relaciones más frías e individualistas, el cine italiano contiene relaciones más cálidas ligadas a la familia y, por supuesto, la comida, ritual que representa esa unión por antonomasia.

    La película de Gianni Di Gregorio trasmite a la perfección estas cuestiones. No hace falta explicar porqué este hombre cincuentón, cansado y sin trabajo no interna a su madre en un geriátrico. Tampoco hace falta explicar porqué siente el compromiso de atender como reinas –mal que le pese- a sus particulares huéspedes. Las señoras merecen su atención y respeto por más mal humoradas y quisquillosas que sean. Este hecho envuelve a su personaje en el más gracioso de los enredos.

    El otro de los puntos a favor del film, es el carisma y la frescura que trasmite cada una de las ancianas, unos personajes en si mismos. Son queribles e irritables a la vez con la misma intensidad. Algo que pone más aún en jaque a Gianni y al conflicto de la película.

    Un feriado particular se recuesta en un conflicto sólido, sus geniales personajes y la calidez con que su director construye las relaciones entre los mismos, siempre a partir de alguna comida o su preparación. Con estos elementos le alcanza y sobra a la película para ser un alegre entretenimiento que nos invita a rememorar el mejor cine italiano.
    Seguir leyendo...
  • Familia tipo
    Familia tipo
    EscribiendoCine
    Secretos de familia

    Familia Tipo (2009) es una muestra del gran momento que atraviesa el cine documental. Un misterio en el seno de una familia tipo, surgido a partir de la revelación de una vieja fotografía, desentraña una profunda investigación por comprender una serie de acontecimientos vedados que enlazan temas como la identidad, la memoria y el origen de la verdad.

    Cecilia Priego, directora, autora y protagonista impulsa la investigación documental que surge a partir de descubrir un misterio que arrastra su padre desde su juventud: la existencia de una hija, media hermana de Cecilia. El hecho se produce al develarle una fotografía de una niña (que originariamente pensó ser ella), y que será el motor de la investigación que la llevará hasta la Guerra Civil española.

    Priego parte de una fotografía y algunas imágenes de archivo que recolectó de videos hogareños. Pero lo interesante de la construcción que la directora y su hermano -compañero en esta aventura- hacen en el film es que no se limitan a ordenar las imágenes como si se tratase de un rompecabezas, no. Ellos se cuestionan la dimensión antropológica de las imágenes, su significado filosófico y existencial, único camino para comprender no lo que sucedió sino el porqué de lo sucedido.

    Hay dos recursos formales esenciales en esta construcción cinematográfica: uno son las fotografías y las frases esbozadas sobre ellas, como quien añade un pensamiento a un recuerdo, y que funcionan de forma narrativa para el relato. El otro recurso son las transiciones, distintas imágenes de luz sobre la copa de los árboles, del cielo visto desde el hueco de edificios, fueras de foco o vistas que no llegan a describirse por tomarse desde un tren o micro en movimiento, que hablan de un estado sensorial, de una búsqueda, equivalente a lo vivido por Cecilia y su hermano en este viaje iniciativo.

    Familia Tipo es una muestra de cómo se puede narrar una historia a través de fotografías y mediante ellas reconstruir el pasado y la vida de una familia. Pero también es un documental moderno en todos sus sentidos: subjetivo, construido desde la investigación y no desde los resultados, tomando elementos de los géneros para contar una historia, y, por sobre todas las cosas, con la capacidad única de cuestionar el pasado para replantearnos el presente y cimentar un mejor futuro.
    Seguir leyendo...
  • La revelación
    La revelación
    EscribiendoCine
    El evangelio según De Niro

    “El Bien y el Mal”, “El camino correcto y el incorrecto” son algunos de los tópicos que maneja La revelación (Stone, 2010) la nueva y evangelista película con Robert De Niro, cuya mayor virtud es el duelo actoral que compone el mencionado actor con Edward Norton del que se sacan chispas. También actúa Milla Jovovich interpretando el irresistible sabor del pecado en este thriller religioso.

    Jack Mabry (Robert De Niro) trabaja en la prisión del condado. Su trabajo consiste en revisar el comportamiento de los reclusos para darles o no la libertad condicional. Ya en edad de jubilarse recibe en su oficina a Gerard “Stone” Creeson (Edward Norton) un preso muy particular que hará lo imposible por quedar en libertad, incluso pedirle a su bella mujer Lucetta (Milla Jovovich) que influya en la decisión de Jack.

    John Curran –responsable de Adulterio (We Don't Live Here Anymore, 2004)- dirige este filme con tintes evangelistas escrito por Angus McLachlan, que pone el ojo en la línea moral que separa el bien y el mal. Y esto es interesante porque los simbolismos en el filme son varios (incluso demasiado obvios) para representar las escenas “de pureza” y “las infernales”.

    De esta forma, la iluminación es clave en la película. Las escenas en el hogar de Jack junto a su esposa brindan tonos claros, abundan los blancos. Contrariamente en las escenas de sexo (prácticamente todas en las que aparece Jovovich) son filmadas como la recreación del infierno en la tierra. Ella es la tentación en sí misma -y vaya si lo es- y su manipulación sobrelleva al personaje de De Niro a los más oscuros placeres, perdiendo todo eje sobre su vida. Los movimientos corporales de Lucetta inducen a la serpiente, animal bíblico y simbólico en cuanto al pecado se trate. Ella le da de probar un huevo a Jack (un ejemplo de metáfora previsible) y, a partir de ahí, inicia su camino al infierno.

    Stone, el personaje de Norton, viene a ser el pastor en esta fábula. El tipo habla incansablemente y trata de desestabilizar a Jack una y otra vez. ¿Y adivinen que? Lo hace. Es quien tiene la revelación, quien experimentó el milagro que lo conecta espiritualmente a otra dimensión.

    Tenemos entonces tres personajes perfectos para dar una lección acerca del Bien y el Mal. Un anciano que arrastra pecados de su juventud -ideal para recibir su castigo tardío- un preso que se “evangeliza” en prisión y su mujer, la encarnación del mal. Con este cuadro el director John Curran arma un thriller psicológico con contenido religioso que se sostiene gracias a las actuaciones de sus protagonistas.

    Algo es cierto, se pertenezca a la religión que se pertenezca si uno tiene a Milla Jovovich cerca seguramente entre en la locura de Norton o pierda el camino correcto como De Niro. De eso no hay dudas.
    Seguir leyendo...
  • Desconocido
    Desconocido
    EscribiendoCine
    Recuperando la consciencia

    Siguiendo la senda de Búsqueda implacable (Taken, 2008) el actor irlandés Liam Neeson se posiciona como un héroe de acción sólido y maduro en Desconocido (Unknown, 2011), un thriller impecable planteado como un rompecabezas cuya mejor virtud es la distribución de sus piezas para construir el suspenso.

    El doctor Martin Harris (Liam Neeson) llega a Berlín con su esposa para dar una conferencia en un congreso de biotecnología pero un accidente lo deja en coma y al despertar, sin identificación alguna, su memoria queda fragmentada y deberá descubrir su identidad y el motivo por el que es perseguido por un grupo de asesinos.

    Dirigida por Jaume Collet-Serra (La Huérfana) el filme juega en la desesperación de su protagonista por saber quién es. Pero lejos de plantear un conflicto de índole existencial, Desconocido despliega todas sus armas en arte del suspenso y la acción a cargo de su protagonista y con el pulso narrativo de su realizador. La producción está a cargo de Joel Silver productor de clásicos del cine de acción como Arma Mortal (Lethal Weapon, 1987) y Matrix (1999).

    La trama por momentos tiene puntos de contacto con el filme de Roman Polanski interpretado por Harrison Ford en 1988 Búsqueda frenética (Frantic), por plantear un misterio que envuelve a un personaje de origen americano en una ciudad ajena y hostil. Los alemanes Bruno Ganz (La caída), Sebastian Koch (La vida de los otros) y Diane Kruger (Bastardos sin Gloria) y los norteamericanos Frank Langella (Frost / Nixon) y Aidan Quinn (Leyendas de pasión) entre otros, conforman el gran reparto que acompaña a Liam Neeson en la película.

    Hacía tiempo que el cine de súper acción necesitaba un héroe acorde a los tiempos que corren. Terrenal, no adolescente, que se valga sólo de su fuerza e inteligencia para suplir al destino. Liam Neeson parece conseguir dar a la perfección con ese rol siendo, ni más ni menos, el héroe que estábamos esperando.
    Seguir leyendo...
  • El cisne negro
    El cisne negro
    EscribiendoCine
    ¿Querés bailar?

    Dentro de diez años cuando uno recuerde al nuevo filme de Darren Aronofsky lo que pasará por nuestras mentes será un primer plano de Natalie Portman. Porque El Cisne Negro (Black swan, 2010) se sostiene en la gran actuación de la actríz de V de venganza (V for Vendetta, 2006) atormentada por la presión de su maestro de baile, su contrincante, su madre y la cámara, que no la deja tomarse un respiro en todo el relato.

    Nina Sayers (Natalie Portman) es una bailarina clásica que aspira al papel del cisne negro en el clásico Lago de los cisnes a interpretar en la compañía de baile de Nueva York. Obsesionada con el papel y presionada por su entorno, la joven hará lo imposible –hasta que lo imposible se haga presente, locura mediante- para lograr sus objetivos.

    Darren Aronofsky ya había demostrado en El Luchador (The wrestler, 2008), que el conflicto psicológico de sus personajes lo materializa físicamente. Es en el cuerpo donde se hacen gráficos los síntomas de autodestrucción. Y en el caso de El Cisne Negro apela a todas las lesiones de la danza: uñas quebradas, pellejos arrancados, quebraduras, etc; para simbolizar la obsesión desmesurada de un personaje al borde de la locura.

    Así, cuando el daño no es marcado visualmente en el físico, es el rostro de Natalie Portman el que expone los sufrimientos internos del personaje. Torturada, reprimida y presionada en demasía, ella se comporta cómo un mártir del ballet, al que es admirable ver en escena. A la fórmula personaje mártir - entorno hostil - relaciones perversas, se le suma el efectismo explotado por el director de Requiem por un sueño (Requiem for a Dream, 2000) en el montaje, la edición de sonido y los reducidos encuadres que su protagonista soporta.

    Con estos elementos la nueva película de Aronofsky mantiene la tensión todo el relato y alcanza momentos de alto vuelo poético convrtiéndose en un gran filme, hasta ahora el más logrado de su trayectoria, combinando el enfoque audáz y provocador de sus primeras películas con un personaje frágil, sensible y sufrido, de ésos a los que Hollywood le encanta premiar con el Oscar.
    Seguir leyendo...
  • Temple de acero
    Temple de acero
    EscribiendoCine
    Simplemente genial

    Podríamos decir que Temple de acero (True Grit, 2010) es un western con todas las de la Ley si no fuera porque la nueva película de los hermanos Cohen justamente deja la Ley de lado para internarse en los salvajes códigos del lejano oeste donde prima la violencia y el “ojo por ojo”. Una historia clásica muy bien narrada, mejor filmada y excelentemente actuada. Las palabras sobran, hay que verla.

    Mattie Ross (Hailee Steinfeld) llega al pueblo con un único fin: encontrar a alguien que le ayude vengar a muerte de su padre. Entre las opciones, elige al comisario más sádico conocido por su “temple de acero” para matar, interpretado por Jeff Bridges. Luego de varios intentos lo convence y se internan junto a LaBoeuf (Matt Damon) en la expedición para hallar a Tom Chaney (Josh Brolin), asesino de su padre, donde se desparramará mucha sangre.

    Apoyados en una narración clásica, los directores de Sin lugar para los débiles (No country for old men, 2007) vuelven a dejar los guiones originales que los caracterizan para adaptar una novela como en el film mencionado el cual los galardonó con el premio Oscar a la mejor película en 2008. En este caso, la novela de Charles Portis Temple de acero fue llevada a la pantalla nuevamente luego de la versión interpretada en 1969 por John Wayne que le valió un premio Oscar de la Academia al mejor actor.

    Pero la película de los Cohen se destaca por sí misma. El pulso narrativo, los personajes bien construidos, los manejos de cámara acentuando los puntos de vista, demuestran en los directores a los grandes realizadores que son, incursionando –y dominando a la perfección- un género no transitado hasta el momento, de manera clásica pero a la vez imponiendo su estilo y visión del mundo.

    La violencia es el tema de la película. No hay personajes “buenos” al estilo John Wayne en esta versión, aquí todos están poseídos por el instinto asesino de buscar sangre: la niña quiere la muerte del asesino de su padre (no quiere justicia, sólo matarlo), Rooster Cogburn (Jeff Bridges) demostrar que no le tiembla el pulso cuando de matar se trata y LaBoeuf que llegado el momento su ética no se interpondrá entre el objetivo y su pistola. Tres generaciones dispuestas a derramar la sangre necesaria para cumplir su plan.

    Los Cohen como en Sin lugar para los débiles, realizan un discurso sobre la violencia en el subtexto de Temple de acero, y cómo ésta despoja a los protagonistas de un futuro prometedor. El tiempo adquiere un lugar primordial y el paso del mismo queda marcado “físicamente” en los personajes.

    Todo el filme apela a la construcción de un western clásico, la toma panorámica, los planos americanos, la fotografía gran angular, los primeros planos en los duelos y a nivel temático, el bien y el mal, la falta de justicia, el orden versus la barbarie, elementos excelentemente trabajados para atrapar al espectador con la historia y los personajes. De forma inteligente, los Cohen infiltran su discurso de sangre por debajo de la trama, como en el mejor cine clásico, donde un gran tema es acompañado por un gran relato.
    Seguir leyendo...
  • Dulce espera
    Dulce espera
    EscribiendoCine
    Mientras tanto

    Dulce Espera (2009), película de Laura Linares que narra las peripecias de una joven marginal que espera enamorada en las frías afueras de la ciudad de Bariloche que su novio salga de la cárcel, es un film independiente que establece un juego entre descripción y narración para hacer foco en las sufridas condiciones de vida de sus protagonistas.

    No hay explícitamente un discurso acerca de las clases marginales y sus condiciones infrahumanas, no hay un discurso sobre el sistema carcelario o la sociedad de consumo que margina a parte de la población. Sin embargo, se advierte en el film, una intención de mostrar en inferioridad de condiciones a la clase social que representa Valeria, victimizándola por momentos.

    La escena que describe el baño “en palangana” de Valeria, a falta de ducha en su casa es uno de los casos. Las escenas del centro turístico de Bariloche con los paseantes comprando mercancías, o el plano inicial de Valeria caminando cuesta arriba con su bebé en brazos mientras el resto de los habitantes circulan en auto, exponen la carencia de los carenciados.

    Los mejores momentos del film son la discusión de Lucas -novio preso de Valeria- con su madre acerca del bien y el mal, las escenas en la iglesia -única institución de contención ante tanta desigualdad social- y la reunión de cosméticos Avon, la marca que desde su mensaje de “todos tienen las mismas oportunidades” vende ilusiones de trabajo y belleza a sus aspirantes a vendedoras.

    Dulce Espera corresponde así a un cine de contemplación y reflexión que deja entrever varios subtextos por debajo de la trama, llegando a ese lugar donde lo no dicho vale más que lo dicho.

    Funciones: Los viernes y domingos en el horario central de las 20 hs en el Malba durante el mes de febrero. A partir del jueves 10 de Febrero también en Arte Cinema - Espacio INCAA Km 3, Salta 1620. Y a partir del jueves 24 de febrero se suma el Espacio INCAA Km 0 Gaumont. Av. Rivadavia 1635.
    Seguir leyendo...
  • Conocerás al hombre de tus sueños
    El turno de las ilusiones

    La nueva película de Woody Allen habla de las ilusiones. Continuando en su búsqueda existencialista del sentido de la vida, el director neoyorkino aborda irónicamente el misticismo en Conocerás al hombre de tus sueños (You will meet a tall dark stranger, 2010), como no podía ser de otra manera.

    Al parecer una historia coral, pero no lo es. Allen articula el relato con una voz narradora, una suerte de mega narrador (¿su alter ego?) que excede a los protagonistas de la historia. Alfie (Anthony Hopkins) se separa de su mujer Helena (Gemma Jones) luego de cuarenta años de casado y se casa con Charmaine (Lucy Punch), una joven prostituta. Su mujer visita periódicamente a Cristal (Pauline Collins), una “ilusionista” que le da los pasos a seguir. Su hija Sally (Naomi Watts) está casada con Roy (Josh Brolin) en un matrimonio en crisis: ella se enamora de su jefe Greg (Antonio Banderas) y él de su joven y sensual vecina Día (Freida Pinto). Las historias no se entrecruzan ni confluyen entre sí, son simplemente distintos puntos de vista del mismo discurso sobre las ilusiones que el mega narrador expone.

    Todos los personajes están en crisis y, en vez de enfrentar la verdad, se evaden mediante las ilusiones que se les presentan. Por ello Alfie tiene la ilusión de que su nuevo matrimonio funcionará, Roy de que las curvas de su vecina serán la musa inspiradora de su nuevo libro y Helena que los cuentos de Cristal la alejarán de la depresión en la que se encuentra.

    Nada es real, todos se mienten y creen lo que quieren creer. Pero el mega narrador no plantea un discurso de superioridad con respecto a sus criaturas dando una suerte de moraleja. No. En todo caso es un nuevo planteo acerca del sentido de la vida que Woody Allen nos trae con su nueva película. En La maldición del escorpión Jade (The curse of the jade scorpion, 2001) era el azar el elemento que estructuraba la historia, en Crímenes y pecados (Crimes and misdemeanors, 1989) el destino, sólo por citar algunos ejemplos. Siempre recostándose en actitudes políticamente incorrectas y de moral dudosa que en los tiempos que corren cada vez le sientan mejor al director de Manhattan (1980).

    Conocerás al hombre de tus sueños cuyo título original significa algo así como “conocerás a un hombre alto, extraño y oscuro” deja en claro que, aquello que ilusiona es el sabor de lo misterioso, lo desconocido, lo exótico. Nada que ver con la vida real, aunque a la vez, sea tan necesario.
    Seguir leyendo...
  • La vieja de atrás
    La vieja de atrás
    EscribiendoCine
    Algo en común

    El film argentino La vieja de atrás (2010) de Pablo José Meza es un desencantado retrato sobre la soledad en la vida citadina. Dos personajes que pasaron sus vidas ignorándose mutuamente –a pesar de vivir en el mismo piso del mismo edificio- descubren que se necesitan y tienen más de una cosa en común. A pesar de haber participado del Festival de Mar del Plata y llevarse el premio a la mejor actriz en Huelva sólo se estrena en los cines Gaumont y Showcase Norte.

    La vieja de atrás se centra en la relación entre una anciana de ochenta años (Adriana Aizemberg) y un joven de la Pampa que vive al final del pasillo (Martín Piroyanski). Sus vidas empiezan a fusionarse por una falta que compete a ambos: su soledad en el mundo.

    La narración lenta, por momentos tediosa, remarca la falta de reacción de sus protagonistas ante la vida en el film de Meza, que peca de contar con una cantidad de frases y situaciones inverosímiles. La relación entre protagonistas resulta forzada en algunos pasajes. Por ejemplo la anciana pasa de cascarrabias a bondadosa bruscamente.

    Aunque, y más allá de lo mencionado, el segundo film de Pablo José Meza (Buenos Aires 100 km) se destaca por la descripción de pequeños momentos y climas y por priorizar los gestos de sus protagonistas ante cada situación, logrando inmiscuirnos en la tediosa rutina de dos seres que se encuentran en la soledad de la vida en la ciudad, ese extraña circunstancia que produce el vivir rodeado de una multitud de gente.

    Con esta simple pero atractiva premisa La vieja de atrás sostiene su extenso metraje gracias a una gran actuación de Adriana Aizemberg y la continua confrontación con el personaje –habitual- de Martín Piroyanski.
    Seguir leyendo...
  • Escupiré sobre tu tumba
    La original y su remake

    Remake del film dirigido por Meir Zarchi en 1978, Escupiré sobre tu tumba (I spit on your grave, 2010) da un paso más en el cine de violencia física. Para quien disfrute de películas impresionables como Hostel (2005) o El juego del miedo (Saw, 2003), esta nueva versión dirigida por Steven R. Monroe va aún más lejos agregándole a las escenas de tortura física con desmembramientos, las sádicas violaciones en primer plano.

    Jennifer Hills (Sarah Butler) alquila una cabaña en el medio del bosque con la intención de pasar un par de meses de vacaciones y poder escribir su novela. Pero no cuenta con que cinco hombres la visitarán con el único fin de humillarla física y psicológicamente al violarla reiteradas veces. Una vez creída muerta, ella volverá para vengarse uno a uno de sus brutales asaltantes.

    No hay construcción sutil de lo terrorífico, sino que está dado por lo explícito de las imágenes. El terror no se basa en lo que se sugiere sino en lo que se muestra. Estamos frente al más puro cine splatter, un subgénero de explotation de los años setenta (basado en exponer el morbo de la forma más cruda posible) al que adscribe el filme original y trata de ser fiel la remake. Y vaya si lo logra.

    Escupiré sobre tu tumba versión 2010 tiene un par de cambios para estar a tono con la estética “impresionable” actual. Son dos las diferencias destacadas: una es el énfasis en la violencia psicológica además de la física. Antes de violarla la psicopatean. En la escena de violación múltiple vemos en un primer plano a Sarah Butler muy similar al de Mónica Bellucci en la violación de Irreversible (2002) de Gaspar Noé. El segundo es la venganza. Jennifer no seduce para atraer a los violadores, simplemente los atrapa como conejitos de indias y somete a ingeniosas torturas físicas al mejor estilo Hostel.

    La primera película era de 1978 e iba a llamarse originalmente “el día de la mujer” –su productor prefirió finalmente un título más vendedor- porque de alguna manera la mujer se imponía frente a los agresores utilizando como armas la seducción y la inteligencia contra la fuerza física y el salvajismo del hombre. En la actual, la igualdad femenina está en que la heroína –si puede llamársela así- accede exactamente a las mismas armas que el hombre para vengarse. Sólo que la posibilidad de reírse último la posiciona mejor.

    Eso sí, aclaramos que si gusta de este tipo de temáticas hay un filme nacional –y no es por defender el cine argentino- que es mucho pero mucho mejor llamado No moriré sola (2009)de los hermanos Bogliano. A esa película sí la recomendamos ampliamente.
    Seguir leyendo...
  • El retrato de Dorian Gray
    Fábula literal y moralista

    La última adaptación cinematográfica del clásico de Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray (Dorian Gray, 2009) comete el pecado de literalizar aquello propuesto por el autor original mediante una simbología. Una adaptación que se dedica a poner en imagen aquello que ocurre en el texto en vez de trasponer la esencia de la novela al lenguaje fílmico.

    Dorian Gray (Ben Barnes) llega al Londres victoriano sorprendiendo a la sociedad con su perfección física y su ingenuidad. Rápidamente se hace amigo de Henry Wotton (Colin Firth) quien lo introduce en los placeres del alcohol y las mujeres, llevándolo por una vida de pecado, reflejados en el retrato de Dorian Gray y no sobre su propio cuerpo.

    A la hora de trasladar una obra literaria al cine se debe realizar un proceso de trasposición de un lenguaje a otro. El texto literario se “transforma” en un texto fílmico, no se adapta tal como es, por la simple razón que son lenguajes distintos. Ahora, si se toma el texto literario como si se tratase de un guión, veremos en pantalla los sucesos tal como los describe el papel. No hay trasposición. No hay una interpretación del texto literario para captar su esencia y trasponer “el sentido” de lo escrito en imagen y sonido. Eso sucede con El retrato de Dorian Gray. Todas las acciones se traducen literalmente.

    Pero dejemos de lado el que hubiera pasado y hablemos de lo que pasó. El retrato de Dorian Gray se basa en una premisa de por sí interesante y, aunque no hay en el film metáfora ni simbologismo alguno, entretiene, con el único recurso de generar suspenso al ocultar el famoso retrato y algún que otro peligro que el joven Dorian corre en sus promiscuas aventuras.

    Dirigida por Oliver Parker y de origen británico, la película se extiende en duración pero no llega a ser extremadamente tediosa. Para quien no conozca la historia (el público adolescente al que está dirgida) puede llegar a funcionar e, incluso, darle un aleccionador mensaje moralista para el futuro. Los demás seguiremos esperando que no se vuelvan a meter con las grandes obras de la literatura con el único sentido de hacer un éxito de taquilla.
    Seguir leyendo...
  • Baaria. Las puertas del viento
    Los recuerdos de Tornatore

    Baarìa, las puertas del viento (Baarìa: La porta del vento, 2009) es muchas cosas. Es la película más cara del cine italiano -costó 35 millones de dólares- es la candidata al Oscar extranjero representando a Italia, es el film de apertura del pasado festival de Venecia y una autobiografía de Giuseppe Tornatore -su director- en un colorido retazo de la historia italiana a través de los recuerdos sobre su pueblo natal (Baarìa) cargados de sueños, fantasías e ideales comunistas.

    La película es una sucesión de recuerdos transformados en curiosas y pintorescas anécdotas que Giuseppe Tornatore ordena cronológicamente a partir de reconstruir su infancia en el siciliano pueblo de Palermo Baguería, apodado Baarìa. La historia cuenta la vida de la familia de Peppino Torrenuova (Francesco Scianna, álter ego del director) desde la Segunda Guerra Mundial hasta la década del setenta, aunque no haya un anclaje temporal específico en el filme.

    Baarìa comienza con una serie de “anécdotas” que describen el costumbrismo del pueblo y los habitantes del mismo, que para el caso son la misma cosa, partes de un tiempo y un espacio fantástico que viven dentro de la memoria. Anécdotas separadas por fundidos a negro, marcando su valor intrínseco, independientes de los sucesos que las encadenan. Sin embargo Baarìa no desestima jamás su intención narrativa en su estructura general.

    Tornatore utiliza una serie de recursos para expresar el carácter alegórico de lo descripto. Uno es la representación como elemento ideal que construye las imágenes “memorables”: el cine, la cámara de fotos, la pintura en la iglesia. Otro son las miradas que marcan elipsis temporales que permiten el pasaje de la infancia a la adultez de los personajes. Pero, y quizás el elemento más destacado, son los ideales como motor de la vida. No sólo los ideales comunistas que el personaje de Peppino defiende a raja tabla, sino los ideales entendidos también como las creencias, ya sean místicas, religiosas, políticas, o populares. Son el motor de los protagonistas y la pulsión de sus vidas.

    En su autobiografía el director empapa los sucesos de ese realismo mágico, de esas ilusiones sin las cuales todo carecería de sentido. Por eso, parece decirnos, sería un sin sentido contarnos la historia como realmente fue, perdería “la ilusión” de recordarla. Y la representación, en este caso la película como dispositivo cinematográfico, no es más que una fábrica de ilusiones. A ella asistimos en todo su esplendor con Baarìa.
    Seguir leyendo...
  • Enredados
    Enredados
    EscribiendoCine
    La chica del cabello largo

    Cada tanto Disney realiza una película genial que cumple con todas las aspiraciones pretendidas y que reafirma su marca distintiva por sobre el resto de la compañías de Hollywood. Es el caso de Enredados (Tangled, 2010) el nuevo cuento de hadas medieval que posee todos los condimentos para convertirse en un nuevo clásico de la productora del ratón Mickey.

    Una bebé con extraños poderes en su cabello es secuestrada y encerrada en la torre de un castillo por una bruja malvada. A la edad de 18 años la pequeña Rapunzel (voz de Mandy Moore en la original) tiene ansias de conocer el mundo y decide salir de la torre a espaldas de su madre-secuestradora con su príncipe azul que, paradójicamente no subió a la torre a rescatarla sino a esconderse de un robo que acaba de cometer.

    Todos los tópicos Disney se repiten en Enredados: la historia medieval contemporánea, los valores familiares inquebrantables, las estructuras sociales incuestionables, la división del mundo en “buenos” y “malos”. Todos estos componentes hacen que Disney sea Disney, es decir, una marca firme que vende sus productos con la certeza de que los consumidores sepan de ante mano que van a comprar. Cine de género puro. Pero Disney tiene también esa capacidad de reinventarse una y otra vez, haciendo siempre lo mismo pero buscándole -y encontrándole- la vuelta al producto para que tenga la solidez y frescura suficiente para venderse como novedoso y reafirmar la marca una vez más.

    Enredados construye su historia desde la metáfora de la madre sobre protectora a la que su hija -en edad adulta- se revela. La conversación entre ambas no tiene desperdicio para ninguna quinceañera. La madre hace gala de su experiencia personal para asustar a su hija de los peligros del “afuera” bajo el lema de “cuidar” a la niña. La chica sintiéndose culpable por desobedecer a su madre llora por los rincones luego. Disney dice “debes revelarte para conocer el mundo pero también debes esperar a la mayoría de edad que te lo permita”. Mensaje conservador teñido de mensaje liberal.

    Otra metáfora genial es cuando Rapunzel entra en un bar repleto de hombres “temibles”. Todos tienen el torso desnudo explotando su masculinidad. Aunque no hay mención directa al hecho de que “la niña angelical que acaba de salir del lecho materno se topa con toda la hombría junta” metáfora sexual si las hay, queda relegado al comentario naif de la niña “que olor fuerte que hay en este lugar”. Claro que, al ser una chica “moderna” rápidamente maneja la situación y los hombres “peligrosos” pasan a ser inofensivos y hasta buenos compañeros.

    Pero para no extendernos demasiado en un análisis que llevaría varios caracteres, vamos a cerrar esta nota diciendo que Enredados tiene la dosis justa de humor, aventuras, carisma, personajes adorables y moralina –obvio- que hacen que Disney entregue uno de sus mejores productos en mucho tiempo.
    Seguir leyendo...
  • Videocracy
    Videocracy
    EscribiendoCine
    La televisione del Cavalieri

    El documental italiano Videocracy (2009) centra su atención en la televisión italiana destinada al más burdo entretenimiento, cuyo magnate paradójicamente es el presidente de ese país Silvio Berlusconi. La película analiza la relación entre la manipulación mediática y la construcción de una imagen exitosa. Se podrá ver sólo en los Arteplex.

    La historia de la televisión italiana coincide con el ascenso al poder de su máximo responsable, el Cavalieri Silvio Berlusconi, actual presidente de Italia. El documental narra el proceso cultural que el medio audiovisual fomentó con el paso de los años, todo un mecanismo intencional donde se promueve el costado más primitivo del ser humano.

    La película de Erik Gandini comienza con el último eslabón de la cadena del éxito artificial que genera el mundo televisivo hasta llegar al primer responsable: Berlusconi. El primer personaje es Rick Canelli, un curioso muchacho que pasa sus días intentando ser reconocido en los canales de TV con sus imitaciones a Van Damme y Ricky Martin. Su destino no puede ser otro que el fracaso y allí se induce la idea ficticia que transmite el film: el éxito de una imagen televisiva no puede ser otro que la construcción de una gran mentira. El otro personaje es Berlusconi.

    En este interesante análisis de factores que llevan desde “las velinas”, famosas bailarinas sexys que acompañan al conductor del programa, hasta un famoso paparazzi Fabrizio Corona, conocido por extorsionar con fotografías in fraganti a estrellas del mundo del espectáculo, una suerte de Robin Hood moderno, según la definición dada por él mismo.

    Todos estos personajes descifran en Videocracy, una manera de entender la Italia de Berlusconi, sus injusticias, sus miserias sociales, sus valores morales o mejor dicho la ausencia de ellos. El documental de construcción convencional adquiere momentos grandiosos al tomar distancia siempre de lo que estamos viendo. Accedemos a los acontecimientos como meros turistas, impresionándonos con aquello que deberíamos divertirnos. El culto al sexo, al dinero, al consumo desmedido, a la fama sin importar como, atemorizan en cada segmento.

    La banda sonora tiene un importante lugar. El sonido viene a funcionar como contraste de las imágenes o a exacerbarlas, con la intención de provocar extrañamiento en lo visto. De este modo, el director Erik Gandini invita a distanciarnos y mirar objetivamente aquello que consumimos a diario sin cuestionarlo. Y no es un tema local de Italia si tenemos en cuenta la televisión de esparcimiento mundial.

    En un mundo donde la imagen vale más que cualquier idea, los personajes se convierten en una fauna muy particular y sólo el más salvaje puede ser rey. Videocracy nos comenta con altura, justamente cómo este personaje pudo llegar al poder.
    Seguir leyendo...
  • Berlin Calling
    Berlin Calling
    EscribiendoCine
    El Charly García alemán

    Bienvenidos al mundo rave, universo que habita el famoso DJ Ickarus a punto de arruinar su brillante carrera por su dependencia a las drogas. La película de Hannes Stöhr que tiene al DJ Paul Kalkbrenner en el papel de Martín Karow alias DJ Ickarus, nos trae la historia de un simpático drogadicto en caída libre y su posterior recuperación pasando por la lucha a la abstinencia. Un típico Charly García alemán si tenemos que buscar un sinónimo argentino.

    Icka vive de gira. Fiestas rave, música electrónica, y muchas pero muchas drogas hacen que su cuerpo resista la falta de descanso y comida. Su novia y manager Mathilde, lo acompaña en todas sus aventuras, es su cable a tierra, su contención. Pero Icka no puede con su genio y en la obsesión por editar su nuevo álbum cae una y otra vez en el consumo de drogas. Por ello es internado en una clínica de rehabilitación donde experimentará su lucha contra la abstinencia fortalecida por su única compañera: su consola.

    Berlin Calling (2008) se recuesta en su particular personaje Icka para hacer un retrato del universo rave. A través de él, el film nos introduce en el mundo de fiestas electrónicas donde el desmadre sexual y de drogas (todos consumen, desde el dueño del boliche hasta el DJ) es materia de todos los días. Ahí justo en el medio se encuentra Icka, un sensible artista de música electrónica envuelto en el aura de “Dios de la consola” por sus fans, su dealer y demás drogones que no dejan de acompañarlo. Pero Icka no es una bestia en esa jungla sino un simple animalito que necesita ser contenido para crear “su arte”.

    La película trata mediante todos sus recursos formales de dar con las sensaciones que experimenta su protagonista. Cuando está en su salsa, tocando su música para las masas que se deleitan con su arte, cuando está drogado tratando de evadirse como un niño que no es capaz de poner límites a todo el mal que lo rodea, o cuando lucha por abstenerse al violento impulso que lo ataca por no volver a drogarse. La cámara lo rodea, lo envuelve, lo aprisiona. La música del film es la de su mente, la que está dentro de su cabeza expresando sus estados de ánimo.

    Su nombre Ickarus viene de Ícaro personaje de la mitología griega que quería volar y su padre le construye alas de cera. Al querer volar muy alto se le derriten con el sol y termina cayendo. Icka, en alusión a este personaje, vive su mismo destino, es vanagloriado como un Dios y termina sufriendo el destino de un mortal. Profundamente humano, termina por rearmarse y volver a ser quien alguna vez fue.

    La historia que cuenta Berlin Calling es lo menos importante. Lo importante del film es su discurso que, sin pretensiones de aleccionar a nadie, intenta convertir a su carismático personaje en un perdedor querible en el que se esconde un curioso genio de la música. Say no more.
    Seguir leyendo...
  • La casa por la ventana
    La casa por la ventana
    EscribiendoCine
    Video muy independiente

    La distribuidora VideoFlims estrena únicamente en Club Mon Amour (jueves a las 21:15 Hs) y ArteCinema (viernes a las 20:30 Hs), La Casa por la Ventana (2010) co-producción chileno-argentina protagonizada por Walter Cornás y dirigida por Esteban Rojas y Juan Olivares.

    Julio Saéz Jr. (Walter Cornás), un prolífero nerd, organiza una fiesta en su casa. Lo que no se imagina es que se llenará de descontrolados poniendo en peligro el orden del lugar. Buscando la forma de ponerlos en vereda, encontrará la manera de relajarse y disfrutar.

    Esteban Rojas, responsable de los cortos Post: La Aventura Completa (2010) Fomingo (2008) y Strogonoff (2008) y Juan Olivares realizador de Ataque Samurai (2004), son los encargados de llevar cabo esta aventura “hogareña” que apela al humor histriónico, a base de personajes estereotipados y chistes básicos.

    Es una idea muy breve que se sentiría más cómoda en el formato de un cortometraje. Quizás por eso el film (o mejor, el video) no dure más de 72 minutos. Apenas sobrepasa la duración estándar (68 minutos) para considerarse largometraje.

    Uno puede estar a favor de este tipo de cine independiente o en contra, es una cuestión de gustos que no debe descalificar de ante mano la calidad del producto audiovisual. Pero sucede que en La Casa por la Ventana hay algunos encuadres y transiciones que dejan mucho que desear, como si se tratase de errores de estudiantes de primer año de una carrera de cine.

    Aunque, hay que admitir, que el público que gusta de este tipo de films, poco se preocupa por la calidad técnica de los mismos, priorizando una historia lineal, que arranque alguna que otra carcajada y eso es todo. Con tan limitadas expectativas, el planteo parece no desentonar tanto. Después de todo, es una película para ver tomando cerveza con amigos.
    Seguir leyendo...
  • Surveillance
    Surveillance
    EscribiendoCine
    Naturaleza sangre

    La segunda película de Jennifer Lynch (Boxing Helena, 1993) es un rompecabezas de un caso policial pero a la vez de la mente humana, envolviéndonos en la perversa psicología de sus protagonistas relacionados con una serie de asesinatos. La hija del afamado David Lynch (El hombre elefante, Terciopelo azul, Carretera perdida), orquesta de este modo un juego de puntos de vista a la perfección con Surveillance (2008), una bocanada de aire fresco a la trillada cartelera local.

    Un brutal asesinato propiciado por unos encapuchados da comienzo a la más ardua investigación para resolver el caso. Dos agentes del FBI (Bill Pullman y Julia Ormond) llegan a la jefatura de policía ubicada en un pequeño pueblo de carretera comandada por el Capitán Billings (Michael Ironside). Tres testigos cuentan sus versiones de los hechos que continuaron con la ola de crímenes en medio de la ruta. El espectador deberá desentramar la oscura naturaleza de los relatores para comprender quien es el culpable de la masacre.

    Parece más de lo mismo pero nunca lo es. Los distintos clichés de este tipo de relatos se suceden uno tras otro: un violento asesinato de unos encapuchados dementes en medio de la carretera; policías de un pequeño pueblo rural esperando algo de acción; distintos testigos declarando los hechos con policía malo/policía bueno tratando de sacarles la verdad. Pero nada, absolutamente nada termina siendo así.

    Y esto sucede porque Jennifer Lynch invierte todos los componentes del género policial y del serial killer para explorar el origen de la violenta naturaleza humana. El asesinato parece quedar de lado, ser sólo la causa de tanta locura desatada en medio de la nada. La realizadora trabaja las consecuencias del hecho que altera el accionar de los distintos personajes.

    La película articula minuciosamente un entramado de puntos de vista que irá manipulando la información que le llega al espectador para sorprenderlo minuto a minuto y dar inesperadas vueltas de tuerca. No hay personajes buenos, ni víctimas ingenuas de lo acontecido, hay una manipulación tras otra, desde los personajes entre si hasta de la realizadora con el espectador quien también, y como un cuarto punto de vista, desconfiará de lo expuesto para tratar de desentramar el caso.

    Surveillance se impone como uno de los mejores filmes del año en cuanto a su construcción narrativa. Desde su título ya está manipulando un juego sonoro con las palabras vigilancia y violencia: facetas centrales de la naturaleza humana, esa misma que explora tan acertadamente Jennifer Lynch.
    Seguir leyendo...
  • El inmortal
    El inmortal
    EscribiendoCine
    Le Parrain

    El thriller francés El inmortal (L’immortel, 2009) apuesta todas sus fichas al film de gangster, utilizando incluso escenas calco de clásicos del género como El padrino (The godfather, 1972) o Buenos muchachos (Goodfellas, 1990). En este caso es la guerra de mafias en la ciudad francesa de Marsella el lugar designado para la acción. La película está basada en el libro de Franz-Olivier Giesbert escrito a partir de los hechos verídicos ocurridos a Jacky Imbert, apodado el inmortal luego de sobrevivir a veintidós balazos.

    Charlie Matteï (Jean Reno) es un padrino de la mafia que busca retirarse de su vida cargada de sangre y muerte para ocuparse de su familia. En ese intento es brutalmente atacado por ocho tipos y dado por muerto luego de recibir veintidós balazos en su cuerpo. Pero Charlie no muere, de ahí recibe el apodo de “El inmortal”, y buscará venganza eliminando uno a uno a sus agresores.

    El inmortal es una superproducción francesa bien construida por su director Richard Berry, que intercala escenas de acción que van desde los asesinatos a sangre fría a persecuciones de autos, con escenas dramáticas que inscriben la historia de vida de los personajes. Las escenas de acción son lo mejor del film por su despliegue técnico, su elaborada coordinación y su edición vertiginosa que exacerba el golpe de efecto en cada caso. Mientras que las escenas dramáticas recrean momentos y condiciones familiares. Todas de gran parecido a películas como El padrino de Francis Ford Coppola.

    A saberse, el asesinato que comete Matteï de pequeño visto en un flashback, es muy parecido al asesinato de Sonny Corleone (James Caan) dentro de su auto. Las bromas que hace uno de los mafiosos en el bar al apuntar a uno de sus amigos a la cabeza mientras los demás no saben si está bromeando o lo hace en serio, es una escena muy similar a la protagonizada por Tommy (Joe Pesci) en Buenos muchachos. Sin contar claro, el montaje alterno entre los asesinatos y el ritual religioso y la música de ópera acompañando la masacre.

    A nivel temático ocurre algo similar. La familia siempre es el motivo de redención de los personajes. Es por ellos que sufren e intentan desprenderse de su vida de sangre y muerte, pero el pasado vuelve a cobrar sus deudas. Es llamativo como las escenas familiares anteceden a cada asesinato buscando darles mayor humanidad a los personajes. La familia también entra en juego como conjunto de amigos con sus códigos de lealtades, compadrazgos y traiciones. Y es, en ese juego, que algunos personajes se muestran más carnales que otros.

    Sin embargo, y más allá de lo mencionado, la película protagonizada por Jean Reno -en su vuelta al cine francés- no deja de cumplir el objetivo buscado: armar una historia entretenida con mucha acción y algún mensaje aleccionador. Nada nuevo bajo el sol, pero bien logrado y con eso alcanza.

    Un dato interesante es ver a Kad Merad, actor cómico francés, el mismo de Bienvenidos al país de la locura (Bienvenue chez les Ch’tis, 2008) y Mis estrellas y yo (Mes Stars et moi, 2008), interpretando a Tony Sacchia, el capo mafia más despiadado de todos en alusión a otro Tony de la historia del cine, el Tony Montana de Al Pacino en Caracortada (Scarface, 1983).
    Seguir leyendo...
  • Opciones reales
    Opciones reales
    EscribiendoCine
    Errores surrealistas

    Si algo hay que reconocerle a Silvio Fischbein (Tus ojos brillaban, 2003) es su coherencia cinematográfica. Su nueva película Opciones Reales (2009) cuenta con tantos horrores de realización como en sus producciones anteriores. Y no sólo eso, contiene además la frase del año del cine nacional “Un culo posible es mejor que uno real”. Se podrá ver únicamente en el ArteCinema de Constitución.

    Lucio viaja a la ciudad de Tandil por un trabajo. Al llegar la persona que debía esperarlo no está y le informa que recién lo verá en unos días. En ese lapso, entra en relación con Milena quedándose en su casa como si fuera su novio de toda la vida. Todo es misterioso en la trama, sin poder creer lo que se está viendo, lo que impulsa -paradójicamente- a seguir mirando la película hasta el final, aunque sea a los saltos narrativos.

    Opciones reales mantiene cierto aire surrealista en su construcción. Las imágenes en el comienzo se difuminan unas con otras, las elipses temporales son bruscas y sólo las voces de la memoria de Lucio parecen darle sentido narrativo a la historia. Hasta aquí un film que puede resultar interesante e incluso atractivo en su desarrollo por el escamoteo informativo hacia el espectador. Pero hay algunos problemas técnicos que invitan a “salirse” de la película y, por momentos pensar que el “surrealismo” fue una manera de enmendar errores graves de realización.

    Hay una cuestión que se vuelve reiterativa y difícil de obviar, que son los saltos de eje. Algo clave si de construcción espacial se trata. Si en un diálogo vemos un personaje hablando y quien le contesta mira hacia el mismo margen del cuadro cinematográfico, estamos frente a dos personajes que no hablan entre sí. Esto es lenguaje audiovisual I de cualquier carrera de cine. Ahora si hondamos en detalles, vemos que la retoma tiene un fondo negro, es decir, la escenografía no coincide con la de la toma anterior. Estamos frente a dos posibilidades: o que la retoma sea tan mala que tuvieron que filmar otra en otro escenario o que se olvidaron de filmar la retoma. En cualquiera de las dos opciones estamos frente a un error primario de realización. Recordemos que Fischbein filma desde 1988, año de estreno de Mamá querida su primera producción.

    Pero intentemos dejar estas cuestiones de lado y vayamos a la historia, lo que se cuenta (o intentó contar). La historia vira hacia lo extraño y lo bizarro, con toques de perversión, cuando Lucio y Milena van a un cerro a tener encuentros con seres sobrenaturales. Y la cosa se pone más interesante aún, cuando se descubre el trabajo tan ansiado que va a realizar Lucio. Allí aparece Gloria, la misma visualmente a Milena pero otra persona, ¿o tal vez la misma? Hay una intención fallida de trazar un paralelo entre realidad y fantasía. Y sucede porque la precaria dirección termina de exponer todos los baches narrativos que podía tener previamente la historia.

    Ante tanto delirio sin gollete, no tenemos más que aplaudir por la osadía de lograr estrenar la película. No hay motivos para justificar semejante film, con diálogos inverosímiles y situaciones aún más increíbles. El surrealismo viene a tono con tanta incongruencia y parece más una solución de último momento que una búsqueda estética. Pero eso nunca lo sabremos, lo que si sabemos es que junto a Un buen día (2010), Opciones reales es uno de los grandes filmes nacionales de culto de este año. Y además, y a diferencia del film de Nicolás Del Boca, cuenta con el apoyo del INCAA. Una “opción real” es no ir a verla.
    Seguir leyendo...
  • Wendy & Lucy
    Wendy & Lucy
    EscribiendoCine
    Lucy y yo

    Proyectada en la Argentina en el BAFICI 2009, Wendy and Lucy (2008) es un film pequeño pero crucial, de esos que deambulan por los festivales de cine de todo el mundo conmoviendo al espectador y que difícilmente llegue a salas comerciales. En Argentina tendrá su estreno únicamente en la recuperada sala del Cine Cosmos.

    Wendy (Michelle Williams) emprende un viaje a Alaska junto a su perra Lucy por un trabajo. Ella no tiene mucha plata, ni siquiera la suficiente para alimentar a su compañera de viaje. En el trayecto, su viejo auto se descompone y entra a un supermercado a robar una lata de comida para su perra, con tanta mala suerte que es detenida. Mientras tanto, Lucy desaparece. Aquí comienza la épica lucha de Wendy por recuperar lo único que tiene.

    Dirigida por Kelly Reichardt (Old Joy 2006, Travis 2004), Wendy and Lucy se enmarca dentro de los filmes independientes que narran el viaje de un personaje, denominados road movies o indies. La suerte de sueño americano que intenta vivir con mucho esfuerzo Wendy se ve resquebrajada poco a poco por el clima hostil. Entrando en juego el otro elemento fundamental de este género: El escenario natural que no escapa a la puesta en escena. Pero hay algo que distingue a Wendy and Lucy de los demás filmes, y es que sus criaturas viven, sienten y transmiten pequeños toques de humanidad en sus gestos y comportamientos.

    Kelly Reichardt logra captar con sensibilidad lo que expresan sus personajes, con Wendy a la cabeza (gran labor de Michelle Williams), generando empatía con su heroína en un mundo sin sueños ni esperanzas, dejando toda ilusión en manos de la buena voluntad de sus personajes que, con pequeños gestos, pueden brindar una ayuda inesperada.

    Wendy and Lucy es un vívido retrato del mundo de hoy. Un mundo de sobrevivientes abandonados institucionalmente por un Estado que los olvidó completamente y los dejó a merced de las duras e insensibles leyes del mercado. A la vez, es una historia sobre la lealtad con los amigos, sean animales o humanos. La película consiguió en el 2008 el premio de la Asociación de críticos de Toronto, entre otros reconocimientos.
    Seguir leyendo...
  • El juego del terror
    El juego del terror
    EscribiendoCine
    Robar la casa equivocada

    De los guionistas de El juego del miedo IV (Saw IV, 2007) al El juego del miedo 3D: El capítulo final (Saw 3D, 2010), llega una película acorde a las circunstancias. El juego del terror (The collector, 2009) es un film del más puro horror gore moderno cargado de escenas de torturas y destripamientos, que intenta abrir una nueva franquicia sobre el morbo.

    Arkin (Josh Stewart) se ve acorralado económicamente cuando su mujer es perseguida por la mafia (?). El muchacho no tiene mejor idea que robar la caja fuerte de la casa en la que trabaja por las tardes. Lo que no se imagina es que al entrar encontrará a toda la familia maniatada por un enfermo mental que se entretiene torturando gente.

    Hay una regla clásica entre los guionistas de Hollywood, la película en sus cinco minutos iniciales debe presentar alguna de las tres “s”: suspenso, sangre o sexo. Bien, El juego del terror presenta las dos primeras y en algún momentito de su trama la tercera aunque no es su fuerte. Lo que busca el film es impresionar de la manera más salvaje posible, tanto o más que la saga de El juego del miedo. ¿Las diferencias? Aquí no hay acertijo, sí en cambio el juego del gato y el ratón por los recovecos de una casa “minada” de trampas mortales. ¿Parecidos? La historia en su afán por “clausurar” el relato sea como sea, se permite algunas vacilaciones pero que no llegan a afectar el ritmo narrativo ni cortar la atmósfera creada.

    El juego del terror no viene a revolucionar nada dentro del género gore, que quede claro, sólo continúa con esta moda de películas “impresionables” donde la tortura y el desgarramiento físico es el caballito de batalla de quienes gusten ver este tipo de atrocidades.
    Seguir leyendo...
  • Maytland
    Maytland
    EscribiendoCine
    El porno y yo

    A diferencia de lo que puede suponerse, Maytland (2010) no es una biopic sobre el pionero del cine pornográfico en la Argentina Víctor Maytland, sino una ficción que tiene al viejo Maytland de protagonista haciendo de él mismo. Lo que se cuenta es tan ridículo y patético como las historias dentro de las películas pornográficas del director.

    Víctor Maytland vive el ocaso de su carrera, ya no hay mercado para las “porno con historia” que él realiza. La gente que lo acompañó en su carrera le da la espalda. Su productor no quiere perder dinero, los actores están viejos y sólo su hijo se interesa por ayudarlo a filmar su última epopeya titulada Exxxterminio que, según dice, transcurrirá en los años setenta y la primera escena de sexo se desarrollará en una proyección clandestina de La hora de los hornos (1968).

    El principal problema del filme de Marcelo Charras es que no define su rumbo. No termina de ser una parodia auto reflexiva, un cliché autobiográfico o un homenaje al legendario realizador. En algunos tramos se lo ve como un Ed Wood del cine porno, considerándolo un artista incomprendido, por momentos es un ser solitario y patético, mostrando su panza en la pileta pelo pincho de su terraza, y en otros un ser bondadoso y simpático que sabe como consolar a sus actrices o responder las preguntas difíciles de su hijo. Lo cierto es que estos desajustes entorpecen la fluidez narrativa dificultando cualquiera de los objetivos que el film pretenda alcanzar.

    Sin embargo, y haciendo una comparación con la filmografía de Maytland, que incluye títulos como Las tortugas pinjas (1990) (considerada la primera porno argentina), Los pinjapiedras (1991), el reality show Expedición Sex y Cosecha de lujuria (2003), se justifica lo narrativo del filme de Charras, argumentada por la idea acerca del cine de su protagonista: contar una historia más allá del sexo.

    El misterio generado a partir de la falta de una copia de Las tortugas pinjas (que se encuentra para descargar en internet) es descabellado, al igual que la extraña desaparición de una actriz en el rodaje. Estas leyendas que se enlazan en la película son las que construyen el mito acerca de Víctor Maytland, la historia de un director frustrado en la frustrada historia del cine porno argentino, valga la redundancia.
    Seguir leyendo...
  • Skyline: La invasión
    Skyline: La invasión
    EscribiendoCine
    Ojeadura espacial

    Las invasiones extraterrestres tuvieron ejemplos muy variados en la historia del cine. Skyline: La invasión (Skyline, 2010) apela a todos ellos agregando un elemento más: ¡¡¡Mirando al cielo quedás obnubilado por los extraterrestres!!!

    Una joven pareja descubre que va a dar a luz a su primer hijo. Ante la incertidumbre del destino, sus miedos amenazan con separarlos pero la invasión extraterrestre afianza los lazos y los pondrá a luchar a muerte por esa vida que está por nacer.

    Skyline acierta en dos cuestiones: Primero en generar un conflicto débil pero útil a la hora de justificar la lucha por la supervivencia de sus protagonistas. Segundo, en utilizar todo el despliegue visual desde un sólo punto de vista: Los personajes miran por la ventana (o desde la azotea del edificio en el cual se encuentran) y recrean toda la invasión extraterrestre que se sucede frente a sus ojos.

    El suspenso se construye a partir de la situación estática en que se encuentran los personajes encerrados en el edificio. Algo parecido pasaba en La niebla (The mist, 2008) con los protagonistas encerrados en el supermercado. Pero el punto de vista se termina de consolidar con el ejercicio de la visión que termina “transformando” a aquellos que observen detenidamente las luces que se desprenden de las naves espaciales.

    Pensar en una alusión a La ventana indiscreta (Rear window, 1954) sería pedirle mucho a Skyline, un film que utiliza ese elemento para generar tensión (Hitchcock también) pero nunca para hacer un paralelo con el dispositivo cinematográfico. Es un recurso interesante en una película que busca –y logra- entretener.

    Hay en Skyline máquinas que parecen a las del film de Spielberg La guerra de los mundos (War of the worlds, 2005) o a Matrix (1999), mientras que situaciones fuera de campo rememoran a Cloverfield (2008). Eso sí, una vez que la tensión se acrecienta Skyline levanta vuelo propio y el desarrollo visual impacta escena a escena, llegando a una toma que sintetiza toda la película: la joven pareja abrazada y un travelling semi circular detrás de ellos describe las dimensiones de la invasión extraterrestre cubriendo todo el cielo. Ellos aferrándose a la vida con su hijo en camino, enfrentándose a todos los obstáculos que les depare el futuro.

    Para bien o para mal, Skyline sorprende visualmente y genera atractivo aunque sea otra de las tantas películas del género de invasiones extraterrestres. Por más que intente perfilarse como la versión 2010 de Sector 9 (District 9, 2009), no alcanza desde su subtrama a posicionarse en otro lugar que el del más puro entretenimiento.
    Seguir leyendo...
  • Machete
    Machete
    EscribiendoCine
    Un machete de la Clase B

    Machete (2010) forma parte de la onda retro muy en auge en estos días. En este caso anclada en producciones de los setenta Clase B de súper acción, específicamente realizadas para ser vistas en autocines. El subgénero que transita no es otro que el más puro cine de explotación sin ningún tipo de pretensiones artísticas.

    Machete (Danny Trejo) es un ex agente federal puesto en desgracia al ser despojado de su trabajo por el corrupto personaje que interpreta Steven Seagal, villano de la película. Asesinada su esposa, Machete vagabundea haciendo changas de albañilería y peleas clandestinas para obtener algún dinero. Un buen día lo contrata el personaje de Jeff Fahey para que asesine a un candidato presidencial (Robert De Niro) que basa su campaña en exterminar inmigrantes ilegales.

    La nueva película de Robert Rodríguez (El mariachi, Érase una vez en México) nace de un trailer incluido en el proyecto en conjunto que realizó con su colega y amigo Quentin Tarantino llamado Grindhouse (2007). El mismo incluía un programa doble con dos filmes, uno de Rodriguez (Planet Terror) y el otro de Tarantino (Death Proof, que aquí se llamó A prueba de muerte) separados por el supuesto trailer del inexistente film Machete. Cabe aclarar que en Argentina no se estrenó en programa doble sino que se vieron ambas películas por separado.

    Lo curioso y llamativo de este fenómeno posmoderno –un fenómeno que se desprende de otro, de la onda retro el cine de explotación, y del trailer la realización de un film- es que en ese programa doble el trailer de Machete era más interesante que las dos películas proyectadas, generando una suerte de insatisfacción en quienes rememoraban el cine de autocines de la década del setenta.

    Robert Rodríguez, hábil productor con buen ojo para los negocios, se recuesta en el interés despertado por el público a raíz del trailer y pone en marcha la realización del film Machete, con el heroico discurso de querer conformar al público. Y aquí entra en juego el tercer fenómeno consecuencia de la onda retro: la realización de una superproducción para rememorar los filmes de bajo presupuesto.

    Falta de ideas más añoranza más nostalgia parece ser igual a éxito comercial, o al menos, una apuesta más segura que crear algo completamente nuevo (no original) de lo cual se desconoce sus posibilidades comerciales.

    Pero Rodríguez como dijimos es hábil, y para salirse del lugar estrictamente comercial en el que parece insertarse, convoca actores cuyo momento de auge caducó pero que incentivan y elevan la cuota de nostalgia, añoranza y Clase B de su película. En Machete actúa Steven Seagal, Jeff Fahey, Don Johnson y Robert De Niro (este último es la única estrella que mantiene cierto prestigio aún hoy en día) además de las bellas Michelle Rodríguez y Jessica Alba.

    Machete es todo eso junto, como una gran ensalada muy bien mezclada y condimentada que desparrama sabores para todos los gustos. Sigue el estilo posmo paródico de su director, que consta en no tomarse nada en serio, haciendo divertido cualquier derrame de sangre a fuerza de machete en mano.
    Seguir leyendo...
  • Villa Amalia
    Villa Amalia
    EscribiendoCine
    Crisis moderna

    Hay en Villa Amalia (2009) una historia existencial narrada a través del personaje femenino que interpreta Isabelle Huppert. Todo sucede por dentro de su personaje. Lo narrado (o mejor dicho descrito) expone las sensaciones de una mujer que superó los cuarenta años y descubrió que no estaba viviendo la vida que quería vivir.

    Isabelle Huppert compone a Ann, una mujer que cambia su vida de un día para el otro luego de ver a su marido besar a otra mujer. O al menos eso infiere el film, porque Villa Amalia muestra y demuestra pero nunca explicita ninguna de las acciones que se suceden en la trama. La “Amalia” que da título al film es una veterana anciana que vive en un aislado pueblo en la montaña. Su particular personalidad posibilita que entable una relación con Ann.

    La película dirigida por Benoît Jacquot adscribe a ciertos parámetros del cine moderno. Uno es el desarrollo dramático de la historia que transcurre por dentro del personaje de Huppert. No se impone un relato sino que se deja fluir el devenir y es, en ese devenir, donde las acciones de Ann adquieren importancia.

    Otra característica del cine moderno es la identificación del paisaje con el proceso interno que vive el personaje, donde el primero “habla” de los cambios internos que experimenta el segundo. Así, las vistas panorámicas del mar, la montaña o el campo adquieren una relación con la apertura de la personalidad de la protagonista. A la inversa sucede con los espacios cerrados: las ventanas y puertas que se abren y cierran simbolizan actitudes transformadores que vive internamente Ann.

    Del mismo modo que el personaje de Kristin Scott Thomas en Partir (2009), Huppert interpreta a una mujer en plena crisis existencial capaz de despojarse de toda su vida -literalmente hablando- para conectarse con aquello que le resulte placentero, sea sexual, filosófico o trascendental. Todo este giro dramático está mejor logrado que en Partir. Aquí hay una decisión acertada de generar suspenso y describir los actos mediante una fragmentación que provoca cierta tensión que hace más verosímil el relato. Y no es que haga esto último mediante su construcción narrativa, sino que busca la conexión voluntaria con las sensaciones que la protagonista advierte.

    Adaptación de la novela del escritor Pascal Quignard (Todas las mañanas del mundo) Villa Amalia, sin ser una gran película, propone un relato desde el orden de lo simbólico, como el buen cine europeo supo hacer. Ese mismo cine al que se lo denominó moderno.
    Seguir leyendo...
  • Vikingo
    Vikingo
    EscribiendoCine
    Guerrero Suburbano

    El segundo largometraje de ficción de José Campusano (Vil Romance), nos sumerge en el universo de los motociclistas del conurbano bonaerense. Vikingo (2009) es toda una declaración de códigos y principios de esta legión de personajes que comparten lealtades y traiciones para soslayar su cotidianeidad.

    Su protagonista (Rubén Orlando Beltrán) es un motoquero de antaño. Con sus reglas y códigos clásicos enfrenta todos los problemas de la modernidad. Las drogas, los robos y secuestros, la delincuencia juvenil. En ese ambiente hostil debe criar a sus hijos y repartir lealtades con sus amigos. Un héroe clásico que debe enfrentar todos los males modernos.

    Contextualizada en el segundo cordón del conurbano bonaerense, Vikingo nos representa un modo de subsistencia de la marginalidad. Sus personajes son sobrevivientes cuya resistencia está arraigada por fuertes reglas morales que invitan a relacionarlos con los vikingos de antaño.

    Ante esta cruda realidad, Campusano elige un estilo de registro frontal y directo, priorizando los valores de sus personajes al enfrentar los hechos, errados o no, pero siempre fieles a un estilo, una estructura de vida tan sólida como digna para solventar sus tragedias cotidianas. Pero hay que aclarar que Vikingo no es un drama sino una suerte de épica moderna.

    A su vez Vikingo, como Vil Romance (2008), es una película que no se parece en nada a lo estrenado habitualmente. No se parece en nada porque su punto de vista está inmerso en el corazón de sus personajes. No busca mostrar para denunciar, ni exponer para juzgar, la película narra una historia desde el corazón mismo de sus protagonistas. El universo al que accedemos se nos presenta a través de los ojos de ellos. De ahí el rescate de sus valores y códigos.

    Campusano había dirigido un documental en 2006 que anticipaba como vivían estas pandillas de motociclistas llamado Legión, tribus urbanas. Con Vikingo cuenta una historia centrándose en los motivos y pasiones que movilizan a estos increíbles seres.
    Seguir leyendo...
  • Red
    Red
    EscribiendoCine
    Los indestructibles 2

    En misma línea de Los Indestructibles (The expendables, 2010), se estrena Red (2010) un film que vuelve a reunir a un grupo de veteranos actores dispuestos a demostrar cómo ser un héroe de acción. En este caso, se pone el acento en la edad jubilatoria de sus protagonistas, con buenos chistes y escenas de acción desopilantes.

    Frank Moses (Bruce Willis) es un jubilado de la Cía que pasa sus días repitiendo la rutina doméstica sin hacer nada que le devuelva la energía. Mientras intenta cortejar a la oficinista de pensiones en sus conversaciones telefónicas, un grupo de encapuchados irrumpe en su hogar dando un cambio drástico a su vida y poniéndolo nuevamente en acción. Para ello reúne al viejo equipo entrenado para matar y juntos, buscarán desentramar los sucesos que los incriminan.

    Red, cuyas siglas significan Retirado Estrictamente Peligroso (Retired Extremely Dangerous), cambia la nostalgia y tetosterona del film de Sylvester Stallone por la comedia de acción. El equipo es aquí encabezado por Bruce Willis y continúa con John Malkovich, Morgan Freeman, Helen Mirren y Richard Dreyfuss, entre otros. Ernest Borgnine hace una breve pero fundamental aparición.

    Basada en la novela gráfica de culto de DC Comics, escrita por Warren Ellis y dibujada por el artista gráfico Cully Hammer, el film comienza con un ritmo tranquilo producto de la vida rutinaria que lleva Frank, para luego desenbocar en una montaña rusa de adrenalina que no da respiro. Cada uno de los restantes miembros del elenco personifica a un red con gracia, siempre desde la parodia y poniéndole el cuerpo a las divertidísimas escenas de acción.

    Red es un film moderno, no busca desde su construcción asemejarse a los relatos de los ochenta como sí sucedía en Los Indestructibles, ni tampoco a los filmes de los setenta, como sucede en la próxima a estrenar Machete (2010). Su estructura narrativa, estilo y estética remiten a las producciones de hoy en día.

    En esta moda de traer nuevamente a escena actores de acción cuyo cuarto de hora caducó (Los Indestructibles, Red, Machete) pero que demuestran en pantalla seguir estando a la altura de las consecuencias, la película de Bruce Willis no pierde nunca el ritmo ni la gracia, recordándonos por qué disfrutábamos tanto ver a estos personajes en escena.
    Seguir leyendo...
  • El ocaso de un asesino
    El ocaso de un asesino
    EscribiendoCine
    Un hombre redimido

    A diferencia de lo que aparenta a simple vista, El ocaso de un asesino (The american, 2010) no es un thriller ni un film de acción sino un relato intimista acerca de un asesino a sueldo que busca dejar la profesión. George Clooney interpreta al asesino en cuestión que padece de paranoia a convertirse en blanco del próximo encargo. La historia del asesino redimido ya fue contada varias veces en la historia del cine y ésta no es la excepción que escape a los lugares comunes del subgénero.

    Jack (George Clooney) termina un trabajo en Suecia en el que casi pierde su vida. A razón de ello repiensa su situación y se recluta en un pueblito italiano aislado en la montaña. Su vida solitaria será breve debido a que pronto trazará lazos afectivos con el cura del pueblo y una prostituta de buen corazón. En esta historia de pecadores que buscan la redención será difícil para Jack desarrollar su última misión.

    Varios son los ejemplos de películas sobre personajes redimidos que deciden dejar toda una vida de pecado para volcarse a la “senda del bien”. Jean Renno en El perfecto asesino (The professional, 1994), Silvestre Stallone en Asesinos (Assassins, 1995) o Robert De Niro en Fuego contra Fuego (Heat, 1995).

    Lo cierto es que más allá de la variedad de géneros entre los ejemplos mencionados, lo que si hay en común son los lugares frecuentes que atraviesa el personaje redimido. Son todos hombres solitarios, que realizan una actividad individualista como armar y desarmar su el arma, tienen carácter paciente, movimientos lentos, son inexpresivos corporalmente, tienen pocos gestos y menos palabras. Sus problemas laborales comienzan cuando trazan lazos afectivos con otra persona, siendo ésta por la que sacrificarían su profesión. El dilema pasa por si aún están a tiempo de cambiar o ya es demasiado tarde.

    Todos estos lugares comunes repite el personaje de George Clooney en El ocaso de un asesino. Sin embargo podemos destacar en el film el importante y trascendente papel que juega la religión. Estamos en un pueblo italiano, lugar católico si los hay. El cura del sitio conoce a todos los habitantes y sus secretos, incluso él mismo tiene secretos que contar. Clooney interpreta en este contexto a un pecador y se relaciona con una prostituta (otra pecadora) que buscan redimirse. La culpa, el castigo divino y el ajuste de cuentas adquieren valores bíblicos, sobre todo en el Vía Crucis final.

    El actor de Michael Clayton (2007) trabaja su personaje desde la contención, método prejuiciosamente adjudicado a los buenos actores, y con eso le alcanza para transmitir su angustia interna. El ritmo del film pausado y con movimientos de cámara lentos destacan la sensación de ocaso (como bien su título argentino lo dice) que vive el protagonista.

    El ocaso de un asesino culmina siendo una película previsible por transitar todos los lugares habituales del subgénero aunque igualmente correcta. No será un film memorable -jamás a la altura de Escondidos en Brujas (In Bruges, 2008)- pero que cumple con el objetivo planteado: transitar el camino a la redención.
    Seguir leyendo...
  • Resident Evil 4: La resurrección
    Es-pec-ta-cu-lar

    Si sumamos los adelantos tecnológicos que incorporó el cine de acción desde Matrix (1997) hasta Avatar (2009) el resultado puede verse en Resident Evil 4: La resurrección (Resident Evil: Afterlife, 2010). Filmada íntegramente en 3D, la cuarta entrega de la saga basada en el popular videojuego es un espectáculo visual sin precedentes, con estética publicitaria y un ritmo arrollador.

    Alice (Milla Jovovich) pierde sus poderes en su último enfrentamiento con el líder de la Corporación Umbrella. Humana nuevamente, viaja a Arcadia, un paraíso donde los sobrevivientes del virus que convierte al mundo en muerto viviente intentan un nuevo comienzo. Pero al llegar descubre que tal lugar no existe y los pocos sobrevivientes deberán luchar junto a ella para seguir con vida.

    La película dirigida por Paul W. S. Anderson (director de la primera Resident Evil y escritor y productor de las secuelas) es espectacular por donde se la mire. El film explota al máximo sus tres dimensiones sumergiendo al espectador en un sorprendente espectáculo visual. El director se vale de todos los recursos para generar esta sensación. Planos con grúas, movimientos de cámara computarizados, ralentis, travellings hacia objetos, profundidad de campo y muchas pero muchas tomas aéreas, provocan la impresión de estar más dentro de un videojuego que de una película.

    El director Paul W. S. Anderson comenzó su carrera adaptando otro videojuego al celuloide con Mortal Kombat (1995), realizada justo después del film de bajo presupuesto Shopping (1994) con el cual debutó como realizador. Luego le siguieron en su carrera el film de culto Event Horizont (1997), Soldier (1998)con Kurt Rusell y la primera entrega de Resident Evil en 2002. El taquillero cineasta vuelve a la dirección para explorar el cine en 3D al que considera aún en vanguardia y que será el futuro de Hollywood.

    Resident Evil 4: La resurrección cuenta con una Milla Jovovich más sexy que nunca desparramando zombies por doquier, articulando a la perfección su imagen sensual con coreográficas escenas de acción. Algunas escenas quedarán en la memoria del espectador por su construcción publicitaria.

    Estamos frente al más puro entretenimiento. No existe aquí el pretencioso mensaje filosófico de Matrix, ni el chato mensaje ecologista de Avatar. La última -hasta ahora- entrega de Resident Evil es un filme de acción y se vale de eso al exponer todo su despliegue técnico. Recomendamos verla únicamente en el cine y con anteojitos para disfrutarla en todas sus dimensiones.
    Seguir leyendo...
  • Eduardo Falú, Canto al paisaje soñado
    Espíritu virtuoso

    Los jueves de octubre en el Centro Cultural de la Cooperación, en el horario central de las 20:30 hs, se estrena el documental Eduardo Falú, Canto al paisaje soñado (Lied an die Geträumte, Landschaft, 2010), que aborda vida y obra del virtuoso guitarrista argentino Eduardo Falú.

    La película de Oliver Primus y Arno Oehri sigue la estructura del documental convencional: narra con imágenes de archivo los comienzos del artista en su Salta natal, su relación con la música con escenas de recitales inéditos, y su consagración como artista a través de entrevistas a personajes cercanos y al mismo Falú, siempre con la intención de mostrarlo como un personaje de carácter humilde y sencillo.

    En este aspecto, el film traza la dicotomía campo-ciudad haciendo un paralelo entre el interior de la Argentina, simbolizada por la Salta armoniosa donde se crió Falú, y Buenos Aires, ciudad del tango ligada siempre a otro tipo de escenarios urbanos. Así Falú viene a recoger para Argentina y el mundo la representación del nordeste argentino con su música, que supo atravesar fronteras nacionales e internacionales.

    Esta obra de origen suizo es curiosamente la única película sobre el guitarrista salteño. Alguien que desde lo musical supo articular lo académico (entiéndase complejas figuras musicales) con lo popular, logrando llegar de esta forma a conmover a todo tipo de público.

    Pero el valor de Eduardo Falú, Canto al paisaje soñado radica en la fusión que los directores suizos trazan entre los paisajes de Salta con la música de Falú, concibiendo verdaderos videoclips que nos transmiten las mismas imágenes (y sensaciones) que las melodías del guitarrista.
    Seguir leyendo...
  • El descenso 2
    El descenso 2
    EscribiendoCine
    ¡No te metas con las chicas!

    La muy divertida El descenso 2 (The descent: part 2, 2009) se vale del caso real de los mineros chilenos atrapados para avalar su estreno comercial en el contexto histórico actual. El exceso de tripas mezclado con valentía femenina, entretienen y por momentos impactan en esta convencional historia con moralina final incluida.

    Un grupo de amigas descienden a una mina abandonada para “divertirse”. La diversión se convierte en masacre, sólo una sale y ronda el misterio sobre lo sucedido. Policías locales arman un grupo de rescate y bajan a averiguar por el resto. Allí los esperan unos extraños y babosos seres.

    Hay que reconocer que el contexto social de los mineros chilenos atrapados impulsó el estreno comercial de esta segunda parte, caso contrario tal vez hubiera terminado editándose directo al dvd. Más allá de esto, también hay que reconocer que a pesar de lo convencional de su estructura, El descenso 2 está bien realizada. La historia atrapa desde un comienzo y no pierde minutos en explicar lo innecesario e, incluso, pone el énfasis en lo efectivo: golpes de efecto y destripamientos.

    El grupo de rescate empieza a ser masacrado uno a uno y sólo las más fuertes (sujeto femenino) serán las que sobrevivan. Las chicas se calzan el traje de heroínas, supervivientes a fuerza de sangre fría e inteligencia, para combatir a las criaturas subterráneas. Claro que no escaparán de lo conservador del relato (un film de terror siempre es conservador cuando de mujeres se trata) y la tensión por problemas previos entre las chicas no quedará de lado.

    Como dijimos, El descenso 2 divierte porque está bien hecha, bien manejado el suspenso, bien generados los clímas. Y eso alcanza para provocar algún que otro salto de la platea y deleitarse con el gore más bizarro de los últimos tiempos. Sin embargo esto no es Hostel (2004) donde la tortura es la base del relato, este es un film donde los babosos monstruos son muchachos feos disfrazados, pero así y todo –y quizás justamente por ello- las chicas deberán sacárselos de encima.
    Seguir leyendo...
  • Una pareja despareja
    Una pareja despareja
    EscribiendoCine
    El gran engaño

    El Jim Carrey “serio” vuelve a las andadas en la historia real de Steven Russell, un estafador gay que supo hacerse rico con el mismo ímpetu que puso su vida en riesgo al enamorarse de Philiph Morris (Ewan McGregor, en una de sus mejores interpretaciones hasta el momento). A medio camino entre la comedia y el drama se estrena con el nefasto título argentino Una pareja despareja (I love you Philiph Morris, 2009).

    Jim interpreta a un estafador de poca monta que supo aprovechar cada una de sus situaciones para convertirse en millonario. Su motor: el amor desenfrenado que siente por Philiph Morris, aquel por quien sería capaz de cualquier cosa. Pero Jim va demasiado lejos en su afán por tenerlo todo, y hasta pone en riesgo lo que más quiere, su amado Philiph Morris.

    Jim Carrey deambula en los últimos tiempos por papeles que lo catapulten finalmente en actor de dramas con la misma tenacidad que es ubicado para las comedias. Así Si, Señor (Yes I can, 2007) da paso a Una pareja despareja, pasando por Los fantasmas de Scrooge (A chrismas Carol, 2009). Carrey ya ronda los cincuenta y sabe que no podrá hacer morisquetas eternamente. Ya consumada su fama -y como todo actor reconocido- busca ganarse el respeto con papeles que le den prestigio.

    Una pareja despareja está basada en una historia real pero también es una fábula. Jim interpreta a un soñador, un tipo que supo sortear los prejuicios de una sociedad conservadora y ganarse su propio reputación a fuerza de enriquecerse engañando al resto. Hizo creer al mundo que era médico, abogado, heterosexual, etc. Su objetivo es tomar lo que desea del mundo, por más políticamente incorrecto que sea.

    Ewan McGregor es el caso contrario, desde su participación en Star Wars, optó por tomar riesgos en su carrera y por ahora le va cada vez mejor. Simplemente pensar en los filmes en donde lo vimos últimamente para darnos cuenta de ello. El escritor oculto (Ghost Writer, 2009) bajo dirección de Roman Polansky, fue su última aparición de este estilo. De lo que no hay dudas es que demuestra ser mejor actor y, en su rol de Philip Morris alcanza lapsos de transformación absoluta en la piel de este gay afeminado, cambiando desde sus gestos hasta su mirada.

    Una pareja despareja aún no fue estrenada en EEUU por su carácter controversial. Ser estafador y salirse con la suya ya había sido permitido en Atrápame si puedes (Cath to tief, 2004), pero dejar la devoción por la iglesia e incluso la familia y los hijos por una pulsión homosexual incontrolable, parece haber sido demasiado para los ejecutivos de hollywood.

    En esta oportunidad no sabemos si Jim será un actor de dramas en el futuro pero, que lo intenta alocadamente como su personaje, de eso no hay dudas.
    Seguir leyendo...
  • Wall street 2 - El dinero nunca duerme
    Gekko is back

    Cuando se estrena la segunda parte de un clásico uno se preocupa. Cuando se estrena la segunda parte de una película que a uno le gustó mucho, uno tiembla. Ambas cosas suceden con Wall Street: El dinero nunca duerme (Wall Street: Money Never Sleeps, 2010), ahora utilizando la crisis financiera de EEUU del 2008 de contexto y Gordon Gekko (Michael Douglas) tratando de adaptarse a los nuevos tiempos.

    Año 2000, Gordon Grekko sale de prisión luego de cumplir una extensa condena y nadie aguarda por él afuera. Ocho años después, y enemistado con su hija que no quiere verlo, tratará de engatusar al novio de ella, un joven corredor de bolsa, para reinsertarse en el mundo de los negocios.

    Wall Street: El dinero nunca duerme trae de nuevo al personaje de Gekko y el mundo del capitalismo salvaje a la pantalla, esta vez, para explicar no los códigos del sistema como en la primera parte, sino para fundamentar los motivos de la crisis financiera que vivió los EEUU con el colapso de la bolsa al final del Gobierno de Bush.

    Para hacerlo, nos trae a una gama de personajes funestos, con Josh Brolin a la cabeza y un correcto Frank Langella, conformando una “mesa redonda” en la cual los dueños de los bancos –corporaciones- deciden los pasos a seguir en un extraño cuarto de reuniones.

    En este aspecto, el film mantiene el peso que supo hacer un clásico de Wall Street (1987), grandes y memorables frases que resuenan en el oído del espectador acerca del sádico juego de las finanzas. Pero como aquella primera película, no deja de tratarlo como un juego, quitándoles culpas a los jugadores.

    Así es que Oliver Stone, aprovecha para hacer MEA culpa en nombre de los EEUU de América, aceptando el error cometido en el default pero salvando a sus progenitores de mala intencionalidad al respecto. Sus escenas finales parecen decirnos nos equivocamos porque somos humanos y todo sigue su curso.

    A favor, la originalidad para “adaptar” una historia ochentosa por donde se la mire al nuevo milenio. Desde el gigante celular que Gordon tenía en 1987 hasta la música reversionada sobre los títulos de crédito, pasando por un cameo de Charlie Sheen. Todo para convertir el mundo yuppie de la primera película en una familia disfuncional en la actual. Wall Street: El dinero nunca duerme sobrevive de esta manera al naufragio, pero la tormenta continúa.
    Seguir leyendo...
  • Mis días con Gloria
    Mis días con Gloria
    EscribiendoCine
    El ocaso de una diva

    El regreso de la “Coca” Sarli al cine y el debut de Isabelita "Coquita" Sarli resultan los principales atractivos de Mis días con Gloria (2009), película que cruza el género policial con el melodrama, y tiene un sin fin de homenajes y citas cinematográficas. Realizada íntegramente en la ciudad de San Luis y dirigida por Juan José Jusid, el film cuenta con el protagonismo de Luis Luque y la participación del conductor televisivo Nicolás Repetto.

    Es de noche y llueve, un asesino en decadencia (Luis Luque) se encuentra en penumbras con un vaso de whiky en su habitación. Espera el llamado de una mujer, a la que recibe luego en su habitación. A ella no la vemos en su totalidad. Por distintos y pequeños planos sexys y cuidadosos nos aventuramos a decir que es Isabel “La Coca” Sarli nuevamente en la pantalla seduciendo al protagonista masculino de turno. Pero no; es Isabelita "Coquita" Sarli, su hija, y mediante este juego de imágenes hará su presentación en la pantalla grande junto a su madre que, si bien no actúa en esa escena, está presente metafísicamente.

    Con este planteo inicial Jusid –que realiza el film por encargo- nos trae un relato que juega con el texto “Sarli” en todas sus posibilidades. Y no es el único texto previo que utiliza para armar su película, la idea de El ocaso de una vida (Sunset Boulevard, 1950) ronda toda la historia, trasponiendo la imagen de Gloria Swanson a la de Isabel (el personaje de Isabel se llama Gloria), sobre todo hacia el final cuando el melodrama se impone definitivamente y Gloria accede a fragmentos de sus películas, de sus días de gloria.

    En la estructura policial que la película mantiene hay un vuelco por la oscuridad de los personajes. El rostro de Luque, que deambula como el asesino conflictuado, le da la estética sórdida al film. Estética que se contrapone con un par de escenas de persecusiones automovilísticas que despliegan la espectacularidad de una película de acción, rompiendo con el registro propuesto, incluso dándole una estética ligada más a las producciones Clase B.

    A pesar de ello, la Clase B no sería un inconveniente siendo que la película se basa -como dijimos- en el texto Sarli y la actriz interpretó todos sus films dentro de esta categoría. Es decir, Mis días con Gloria dentro de su incoherencia, es coherente. Lo mismo sucede con la introducción de Nicolás Repetto actor. Su texto previo como conductor televisivo es tan fuerte que produce un desequilibrio en la trama que se sostiene gracias a lo antes mencionado.

    Roberto (el personaje de Luque) “hace” de remisero del personaje de Isabel. Sus largos viajes desde la mansión de ella hacia la ciudad lo ayudan ha acercarse al objetivo que persigue, además de intercambiar dramas personales. A otro nivel, estos viajes sirven para dar a conocer la provincia de San Luís al ser retratados con panorámicas que describen los paisajes turísticamente.

    En este cocoliche de estéticas y sin sentidos, Mis días con Gloria se inscribe. Y es que, como producto tiene tantos objetivos que resulta difícil satisfacerlos a todos y, además, hacer un buen film. Sin embargo, es esta multiplicidad de textos previos lo que hace rica la película y, por supuesto, invitan a verla.
    Seguir leyendo...
  • Asesinos con estilo
    Asesinos con estilo
    EscribiendoCine
    Ashton Kutcher garpa

    El lindo de Ashton incursiona en el género de aventuras sin dejar la comedia romántica de lado con Asesinos con estilo (Killers, 2010), un híbrido tan flojo como sus anteriores películas. Eso sí, su discurso acerca de la política de seguridad de EE.UU. deja mucho que desear. ¿Pero a quién le importa?

    El espía Spencer Aimes (Ashton Kutcher) conoce a Jen Kornfeldt (Katherine Heigl), con quien se casa sin mencionarle nunca su oficio. Sus padres, interpretados por Tom Selleck y Catherine O´Hara, están siempre con ellos. Un buen día el pasado de Spencer vuelve poniendo la vida de él y su mujer en peligro. En ese momento descubrirán que tiene un precio puesto sobre su cabeza y todos sus seres queridos intentarán matarlo.

    Todo los galanes de Hollywood incursionaron en este híbrido en algún momento de sus carreras: Mel Gibson tuvo su Dos pájaros a tiro (Bird on awire, 1989), Brad Pitt su Sr. y Sra. Smith (Mr. & Mrs. Smith, 2005), Tom Cruise su Encuentro explosivo (Knight and Day, 2010), hasta Schwarzenegger tuvo una historia muy pero muy similar con Mentiras verdaderas (True Lies, 1994).

    No confíes en nadie, esa es la propuesta de Asesinos con estilo, planteo peligroso si los hay. De hecho así se genera la intolerancia racial, el exterminio de cualquier ser humano, la fabricación de armas nucleares, y demás cuestiones que alegran al mundo. Todo estructurado como un film de James Bond en esta pavada del nuevo carilindo de Hollywood.

    Su mejor amigo, sus vecinos, la mujer de la esquina, cualquiera puede querer matar a Ashton Kutcher (no los culpamos) aunque este discurso es peligroso, sobre todo el plano final del film –que no develaremos- hace alusión a que no se puede confiar ni en la propia familia, hecho que establece la inseguridad como modo de vida para cualquier norteamericano.

    Igualmente hay algo de luz al final del túnel. La trama del fugitivo sigue funcionando y las vertiginosas persecuciones evitan que se noten problemas graves de guión y montaje. Esto hace un film levemente digerible hasta los títulos de crédito finales. Su breve duración (90 minutos) es otro de los pocos puntos a favor.

    La pregunta es ¿Por qué Asesinos con estilo no se estrena directamente en Dvd? La respuesta es simple: Ashton Kutcher garpa.
    Seguir leyendo...
  • Los Indestructibles
    Los Indestructibles
    EscribiendoCine
    Como en los viejos tiempos

    La película más esperada del año llega a los cines argentinos. Sylvester Stallone actúa, dirige y co escribe el guión del film de acción que reúne a las estrellas del género de la década del ochenta. Los Indestructibles (The expendables, 2010) tiene todos los condimentos para cumplir las expectativas generadas. Testosterona, motocicletas, rock, tatuajes y mucha pero mucha acción.

    Un grupo de mercenarios es enviado a una difícil misión en Vilena, un pueblito perdido en el mapa comandado por un dictador latinoamericano. A ese trabajo, encargado por Bruce Willis y descartado por Arnold Schwarzenegger, irán Stallone y sus secuaces entre los que se encuentran Jason Statham, Jet Li, Dolph Lungdren y otros de menos renombre. En esa isla conocerán a la chica que deberán rescatar mientras liberen al pueblo oprimido del villano Eric Roberts.

    A Sylvester Stallone le dieron el premio Oscar en 1977 al mejor guión por Rocky y no es casualidad. El tipo aparte de hacer fierros sabe escribir buenos guiones, redonditos como se dice. De hecho colaboró en el guión de cada una de las películas en las que participó como actor. Claro que no va a escribir nunca ¿Quieres ser John Malkovich?, pero tampoco lo intenta, el astro de Rambo sabe escribir buenas historias de acción respetando a rajatabla sus fórmulas y códigos específicos.

    Como actor que fue en el siglo pasado, Stallone fue un héroe de acción. Sus filmes cumplían con la estructura del héroe que requerían. El gran desafío con Los Indestructibles era retomar aquella fórmula en un filme en el cual comparte cartel con todas las otras estrellas del género. Y lo logra, con el ritmo narrativo y montaje vertiginoso de hoy.

    Veamos rápidamente como Stallone respeta paso a paso la estructura del héroe en la película. Primero es llamado a cumplir la difícil misión de viajar a un país alejado –de la civilización- donde reina el caos para reinstalar el orden. Deberá salvar a la chica sin ningún otro interés personal que sus “principios del alma”. Tendrá un villano que será su opuesto (Eric Roberts); un compañero y amigo de aventuras (Jason Statham) y estará también la figura del oráculo (Mickey Rourke) aconsejando al héroe en momentos de decisiones difíciles.

    Los Indestructibles tiene todo para enloquecer a los fans de los filmes de acción “hechos a la antigua”, sin grandes pretensiones, y con la dosis justa de humor y auto referencialidad como para hacer guiños al género que demuestra estar hoy en día más vivo que nunca.
    Seguir leyendo...
  • Otro entre otros
    Otro entre otros
    EscribiendoCine
    Doble Indemnización

    El documental de Maximiliano Pelosi atraviesa las incómodas circunstancias que enfrenta un grupo de judíos homosexuales para ser aceptados en su comunidad. A partir de los relatos de cuatro gays, Otro entre otros (2009) explicita los obstáculos que tuvieron que sortear para vivir su sexualidad libremente y los problemas a los que se enfrentan hoy en día con su religión.

    Los cuatro protagonistas -Gustavo, Daniel, Dan y Diego- exponen los conflictos con sus padres, con sus amigos, con su primera experiencia sexual, etc. La estructura del documental es convencional por sostenerse en las entrevistas a cada uno de los personajes que presenta, mientras vemos fotografías del pasado de los interrogados, que ayudan a describir visualmente lo narrado. El armado de cada secuencia se caracteriza por la utilización de varias fotografías fundidas por corte directo que muestran de manera muy precisa aquello que se cuenta. Los planos detalle de las tomas enriquecen la descripción de los lugares así como las expresiones de los personajes que hay en ellas.

    Sin embargo, el film es políticamente correcto, hecho que reduce su capacidad de crítica -sobre todo- hacia el judaísmo como institución religiosa. Hay una denuncia que no alcanza a cuestionar realmente las bases del hermetismo judaico para con los homosexuales.

    Inclusive en la estructura presentada, la película elije al personaje de Gustavo y lo ubica en el lugar de eje de los otros cuatro entrevistados. Esta elección habla de la posición del director frente al conflicto planteado. Gustavo narra su historia desde el propio interés de ser aceptado en la comunidad judía. En cambio, otro de los protagonistas comenta que su madre llegó a suicidarse al enterarse de su homosexualidad, tratando de este modo una temática que excede lo personal y apunta al impacto social que en el seno de la comunidad judía puede llegar a adquirir esta confesión. El relato abandona rápidamente esta situación, quizá para no caer en el golpe bajo, quizá para evitar criticar realmente al judaísmo.

    Más allá de lo mencionado, Otro entre otros despliega un tema candente como es la situación de ser una minoría dentro de una minoría -como dice uno de los entrevistados- sin apelar nunca al golpe bajo ni victimizando a sus personajes. Algo interesante si hablamos de injusticias y derechos humanos tan en boga últimamente.
    Seguir leyendo...
  • Depredadores
    Depredadores
    EscribiendoCine
    Entretenimiento Autorreferencial

    El productor Robert Rodríguez reescribe la primera película de la saga Depredador (Predator, 1987) con escenas casi idénticas al film original, haciendo una suerte de continuación de este film protagonizado en los años ochenta por Arnold Schwarzenegger. Para esta nueva aventura titulada Depredadores (Predators, 2010) contrató a Adrien Brody, otro actor cuyo nombre empieza con A.

    Un heterogéneo grupo de asesinos y cazadores cae literalmente en medio de la jungla. En la misma, detectarán una amenaza de índole sobre natural. Los integrantes del grupo serán cazados uno a uno sino deciden atrapar ellos mismos a las criaturas alienígenas.

    Hagamos memoria: en el primer filme de la saga Arnold Schwarzenegger comandaba un grupo que se internaba en la selva. Allí se topaban con una fuerza sobre natural que los cazaba uno a uno. El suspenso estaba construido en base a ocultar el origen de la amenaza. El monstruo en cuestión aparece en escena recién avanzada la media hora de película. Lo mismo sucede en la nueva Depredadores. Otra vez la selva, otra vez la amenaza invisible y sobrenatural. Otra vez un líder musculoso cuyo instinto de supervivencia lo salvará.

    Aparte de la línea temática, hay un par de escenas muy parecidas. Una es la que encuentra a los miembros del grupo disparando por un largo lapso de tiempo luego de escuchar un sonido proveniente de un lugar no identificado de la selva. Otra es cuando encuentran los cuerpos colgando de los árboles con restos de naves. Y la más clara es la final (no estamos contando el desenlace, sólo una partecita) cuando el personaje de Adrien Brody resurge de su escondite camuflado con barro que recubre todo su cuerpo, así como hiciera Arnold en 1987.

    ¿Pero qué es lo que salva a Depredadores de ser una mala copia del original? Su leve tono paródico con el cual trata la historia. Parece ser en serio sino prestamos atención a pequeños indicios del relato. Uno es al comienzo. Los personajes caen del cielo como arrojados en paracaídas. Uno se estrella contra el piso y el personaje de Danny Trejo comenta “parece que su paracaídas no se abrió”. Otro es cuando los personajes tratan de comprender el origen del misterio que los acecha. Se destilan comentarios entre los integrantes y uno acota “¿Y si estamos todos muertos?” haciendo alusión a la serie televisiva Lost. Y si ninguna de estas características le justificó la autoreferencialidad con la que la película se maneja, sólo tiene que escuchar la música de los títulos de crédito contrastando cierta seriedad del final del film.

    Gracias a este tono burlón, Depredadores avisa que no hay que tomarse demasiado en serio lo que sucede en la historia. Estamos ante un entretenimiento pochoclero y pasatista que, de paso, recuerda a los orígenes de la saga.
    Seguir leyendo...
  • Un loco viaje al pasado
    De vuelta a los 80

    Atención: si usted tiene entre treinta y cuarenta años, su posibilidad de disfrute de esta película será extrema. Un loco viaje al pasado (Hot Tub: Time Machine, 2010) no sólo recrea la década de los ochenta sino que brinda un placentero homenaje a los tópicos de aquellos años. Sus protagonistas, con John Cusack a la cabeza, viajan al pasado pero también el espectador, gracias a la estructura narrativa del film similar al cine shampoo de la época.

    Tres amigos fracasados en su vida amorosa y social, se reencuentran después de varios años y deciden hacer un viaje a un pueblo para revivir viejas épocas. Lo que no saben, es que revivirán literalmente la época del pelo con spray y los pantalones elastisados gracias a un jacuzzi que sirve de máquina del tiempo. Allí tendrán que elegir entre repetir la historia, aprovechar el reviente o rehacer sus vidas.

    La nostalgia vista a través del boom de los ochenta es quizás la mejor interpretación que se pueda hacer del film. Parecieran ser dos cuestiones imposibles de ligar. La nostalgia es recuperada mediante fotografías -de los amigos en su niñez y adolescencia- que se intercalan con figuras icono de esa década. Allí se produce el registro nostálgico-cómico que el film no dejará hasta los títulos de crédito. Pero no será hasta que el personaje de Lou (Rob Corddry), completamente borracho, acelere su auto y el ruido de su motor rechine al compás de Kickstart my heart de Mötley Crue, que se comprenderá el sentido que el director Steve Pink le imprime al film. Nunca una escena de una película de este estilo expresó tan claramente un estado de ánimo.

    Un loco viaje al pasado aprovecha como ninguna otra película la oportunidad de recrear los ochenta. El reviente de drogas y alcohol, los peinados extravagantes, las vestimentas extrañas y demás cuestiones, son acompañadas por la música de Poison, Mötley Crue, Autograph, entre otras bandas clave, y una estructura narrativa que respeta todos los tópicos de los filmes de la época. ¿Ejemplos? El elemento sobrenatural que posibilita el punto de giro de la trama (el jacuzzi que viaja en el tiempo) rememora a films del estilo Billy & Ted (Billy & Ted’s Excellent Adventure, 1989), Volver al Futuro (Back to the Future, 1985) o Novia se alquila (Can’t buy me love, 1987); o el clan de jóvenes que se distinguían por atosigar a otros, también presente en películas del estilo de Porky’s (1982), Amanecer Rojo (Red Down, 1984) y La venganza de los Nerds (Revenge of the Nerds, 1984).

    No sólo la “estructura homenaje” ayuda a revivir en el espectador la añoranza mientras disfruta de los vericuetos de la trama. También se apoya en las apariciones de Chevy Chase y Crispin Glover -actor que interpretaría a George McFlay, padre del personaje de Michael Fox en Volver al Futuro. Y si a usted no le alcanza, lo tiene a John Cusack, actor prototipo que comenzó su carrera protagonizando muchos de los filmes que la película –de la cual también es productor- menciona de una u otra manera.

    Así, como una fábula de los ochenta pero siempre anclada en el presente, Un loco viaje al pasado invita a rememorar los años felices donde todo parecía posible y los problemas se solucionaban tan mágicamente como comenzaban. Eso mismo le sucede al espectador en este viaje retro. Y es cierto, la nostalgia está cimentada en la fantasía…pero quien le quita lo bailado.
    Seguir leyendo...
  • Pájaros volando
    Pájaros volando
    EscribiendoCine
    Delirio cósmico argentino

    El dúo protagonista de Soy tu aventura (2002) vuelve a las andadas con Pájaros Volando (2010), otra vez bajo la dirección de Néstor Montalbano. En esta oportunidad, el pueblo en cuestión no será revolucionado por la llegada de un cantante popular sino por extrañas apariciones extraterrestres. El equipo de Todo por dos pesos realiza una película tan divertida como difícil de catalogar.

    José (Diego Capusotto) es cantante y compositor del tema hit de los años ochenta Pájaros volando. Hoy en día intenta sin suerte rearmar su banda Dientes de Limón mientras atiende el teléfono en una agencia de remis. Su primo Miguel (Luis Luque) tiene el cerebro quemado por las drogas y vive haciendo artesanías en el pueblo Las Pircas (alusión al Bolsón) mientras asegura haber sido abducido por extraterrestres. José viaja al pueblo y conocerá a una gama de personajes tan chiflados como queribles.

    Escrita por Damián Dreizik -quien interpreta a un curioso naturalista/trotskista- Pájaros Volando viene a relatar una historia subversivamente divertida, donde los delirios de la trama se apoyan en la acumulación de escenas, una más ridícula que otra. Por supuesto el film no sería tal sin la aparición de figuras icónicas de la cultura popular argentina de la talla de Antonio Cafiero, Miguel Cantilo, Claudia Puyó, Víctor Hugo Morales, Norberto “Ruso” Verea, Juan Caros Mesa; todos componiendo personajes que parodian su figura pública.

    Estamos frente a una de las apuestas más divertidas que ha dado el cine argentino en años. No hay manera de establecer en la película una línea temática que la encasille con alguna historia semejante. Pájaros Volando es única en su afán de generar tanto delirio siempre con justificación, con motivo. No es el delirio por el delirio mismo –por más que ello parezca- sino que tiene en su esencia un halo de crítica social (entiéndase crítica como la virtud de parodiar cada una de las situaciones y lugares que representen algo de la idiosincrasia nacional). En este aspecto la película protagonizada por Diego Capusotto es absolutamente argentina.

    Todo lo que sucede en el film, cada uno de sus personajes, apariciones de figuras icono, hechos y dialectos, son bien criollos. En todo caso el tono irreverente está plantado por la exageración de cada momento representado, exageración siempre desde la argentinidad. Así vemos a Antonio Cafiero interpretando al dueño de una empresa de ómnibus con un discurso de justicia social y popular; a Miguel Cantilo vendiendo artesanías a precio euro en una feria hippie; al intendente del pueblo paseándose con un gay en moto por un descampado a medianoche, etc.

    Pero lo maravilloso de Pájaros Volando, vale aclarar, es su capacidad de mezclar todos los condimentos necesarios para lograr un cóctel tan explosivo como desopilante. Diego Capusotto en su mejor momento, Luis Luque descabellado como nunca, y el resto del elenco -que no se queda atrás- componen un film alucinógeno de principio a fin.
    Seguir leyendo...
  • El origen
    El origen
    EscribiendoCine
    Bienvenidos al mundo de los sueños

    Para quien guste del cine made in Hollywood de calidad El Origen (Inception, 2010) es su película. Efectos especiales a gran escala y acción por doquier pero sin descuidar la trama, conforman un espectáculo épico digno del mejor Hollywood que podamos apreciar hoy en día. Todo bajo la dirección del director de Batman: El caballero de la noche (The dark knight, 2008).

    Un grupo de agentes especiales se dedican a entrar en los pensamientos de sus objetivos (en eso consisten sus misiones) para extraerles de su inconsciente los secretos más ocultos. Di Caprio a la cabeza comanda el equipo dedicado a estas particulares tareas que consisten en dormirse para, mediante los sueños, entrar a las diferentes mentes en cuestión. De esta forma, van entrando en diferentes sueños/mundos unos dentro de otros hasta perder el sentido último del tiempo y el espacio.

    El origen -que remite al origen de la idea de una mente- se construye desde la espacialidad. El film intercala diferentes espacios que comprenden cada sueño, creando una trama formalmente innovadora. La película tiene la estructura de un film de espionaje. Se mezclan nombres con espacios de las distintas misiones todo el tiempo. Con el agregado aquí, de los distintos sueños mencionados. Los sueños corresponden cada uno a una capa de la mente (consciente, subconsciente, inconsciente, etc.) saltando espacialmente de uno a otro. Ideal para freudianos.

    Este agregado a nivel formal implementa una trama ágil que propone un espectador atento a los cambios continuos. Desde Memento (2000) que Christopher Nolan –quien alcanza popularidad por ese film- no se atrevía a semejante riesgo formal. Bienvenido sea.

    Pero El Origen no es sólo eso. Es un film de acción cargado de efectos especiales muy bien logrados, que agigantan la espectacularidad visual de la película. La escena de lucha a golpe de puño mientras la camioneta vuelca es impecable, por mencionar alguna. El montaje alternado de sueños con el tiempo diluyéndose para alcanzar los objetivos, impacta tanto como los vericuetos que la trama pueda tener. Se suma a las virtudes, la edición de sonido que reluce cada detalle a destacar del film.

    Quien quiera ser exigente encontrará parecidos a Matrix (1997) en la historia, a un Leonardo Di Caprio con puntos en común a su personaje de La isla siniestra (Shutter island, 2009), y un pequeño guiño de Nolan a sí mismo con la cuestión del sueño. Recordemos que en Noches Blancas (Insomnia, 2002) el personaje de Al Pacino sufría porque no podía dormir. En El Origen el caso es radicalmente opuesto, la confusión de Di Caprio viene dada por no poder despertar. Aunque hay que reconocer que ninguna de estas “semejanzas” limitan la calidad por la cual el film de Nolan se destaca de la producción habitual del país del norte.

    Grandes actuaciones, escenas que seguramente quedarán en la historia del cine, un ritmo demoledor y una idea atractiva. Ojalá sea el origen de las buenas películas para la industria que, si de entretenimiento se trata, éste es el que en verdad justifica el valor de la entrada.
    Seguir leyendo...
  • El recuento de los daños
    El orden del caos

    La nueva película de Inés de Oliveira Cézar, El recuento de los daños (2010) ambienta la tragedia de Edipo en una historia familiar con un entorno fabril de fondo, construyendo mediante el reencuadre, el foco y los reflejos -en ventanas, espejos y demás- todo un discurso sobre la identidad. De allí la intrínseca relación del film con los desaparecidos.

    Un automóvil se detiene en la ruta y provoca un accidente fatal. Desde entonces una empresa familiar debe reestructurarse y contrata a un joven emprendedor que resulta traer consigo más de un secreto. Los pormenores del destino –trágico- deambularán en toda la relación de poder que se establece en la fábrica.

    Dividida en nueve secciones o capítulos, la directora de Como pasan las horas (2004) nos envuelve en el clima denso de la tragedia Edipo Rey de Sófocles. Recordemos que en su anterior film Extranjera (2007) trabajaba sobre la tragedia Ifigenia en Àulide de Eurípides. Aquí, a partir de un accidente de tránsito y sus múltiples consecuencias, la película hace un “recuento” de los daños en los integrantes de la familia.

    Presentada dentro de la Competencia Argentina en el último BAFICI, El recuento de los daños es una película meticulosamente estructurada plano por plano. Cada encuadre viene a describirnos y decirnos algo sobre las consecuencias del desorden natural. El desorden surge del contexto mismo y avecina la tragedia. La fábrica adquiere así un protagónico mas en la película generando la atmósfera necesaria para ahogar las posibles salidas de los personajes. La propuesta estética en cuanto a composición de imagen y clima, establece la tensión y el misterio que se desarrolla sobre los personajes. La puesta en escena es un elemento más para marcar este aspecto.

    Inés de Oliveira Cézar da un giro radical desde Extranjera, mostrándonos una versatilidad absoluta a la hora de abordar diferentes tipos de relatos. Siempre desde la tragedia pero no como destino fatalista sino como parte de una cotidianeidad natural que nos rodea, nos envuelve y nos predestina.
    Seguir leyendo...
  • Brigada A
    Brigada A
    EscribiendoCine
    Los códigos son los mismos

    Tratando de ser fiel a la serie, la película Brigada A: Los Magníficos (The A-Team, 2010) reproduce los códigos de compadrazgo y lealtad de supo unir a los cuatro y excéntricos amigos en cuestión. Visualmente la nueva versión reluce toda la artillería presupuestaria con la que cuenta, haciendo uso –y abuso- de los efectos especiales.

    Hannibal (Liam Neeson), Faceman (Bradley Cooper), Bosco (Quinton 'Rampage' Jackson) y Murdrock (Sharlto Copley) se conocen y juntos unen fuerzas para desenmascarar a Lynch y compañía por haberlos engañado en una operación en la que estuvieron involucrados. Escapando de la ley, y utilizando el don con que cada uno cuenta (el seductor, el loco, etc), este grupo de forajidos harán lo posible para resolver el caso, limpiar sus nombres y ser reinsertos en los comandos especiales de los cuales formaban parte.

    Como una suerte de precuela, Brigada A: Los Magníficos versión 2010 viene a explicar todo lo sucedido incluso antes del primer capítulo de la serie. La manera de hacerlo es actualizando visualmente la imagen del film. Si bien la serie se sostenía en los personajes solventando las precariedades técnicas con que fue producida, la película se sostiene en sus efectos especiales así como en su montaje cargado de vértigo para disimular sus precariedades narrativas.

    Todo sucede rápidamente en el film. Tanto, que a los diez minutos de proyección ya fueron presentados los cuatro personajes incluso con un par de escenas de acción mediante. Lo curioso es que aquí a diferencia de la serie de los años ochenta, el vínculo entre los cuatro protagonistas no está desarrollado ampliamente. La cofradía entre ellos se da por obligación, juntos fueron acusados y condenados a prisión y juntos deberán limpiar sus nombres.

    Este hecho que parece casual es coherente a los tiempos que corren. Ya no estamos hablando de una relación de amistad sino de un vínculo reforzado por los objetivos comunes. Pero la esencia de la película con respecto a la serie es la misma: códigos. Códigos de compañerismo, de lealtad, de complicidad, son los que articulan tanto el relato como la unión entre los integrantes de la brigada. De hecho el villano de turno es el ex compañero que traiciona, que rompe o quiebra esos códigos. Y la mujer (figura prácticamente ausente) es quien queda fuera por no compartir los mismos.

    Hay que reconocer que la serie desarrollaba aún mas las relaciones entre compañeros porque contaba con el tiempo para hacerlo (era una serie) y no contaba con el presupuesto expeditivo para saltar de una secuencia de acción a otra constantemente. Así y todo se las rebuscaba para lucir cuanta escena de puño, persecución o explosión de auto pudiese darse. Y en ese aspecto, la película es exactamente igual.
    Seguir leyendo...
  • Dos inútiles en patrulla
    Duro de perdonar

    Dos inútiles en patrulla (Cop out, 2009) es una de las tantas comedias localistas que hacen los norteamericanos, con humor escatológico simple y burlón rellenas de rebeldía adolescente. Estos filmes son de gran consumo entre el público afro y latinoamericano. La pregunta del millón es ¿Qué hace Bruce Willis aquí?

    Los compañeros de policía Jimmy Monroe (Bruce Willis) y Paul Hodges (Tracy Morgan) llevan ocho años juntos. Envueltos en una serie de delitos deberán perseguir a unos latinos narcotraficantes para solucionar temas familiares. El personaje de Willis debe conseguir dinero para pagarle la boda a su hija y el personaje Morgan corroborar que su mujer no lo engaña.

    Estamos frente a una comedia “burlona”que no causa gracia, ni siquiera es insolente al ridiculizar a la policía como institución. Chistes sobre las drogas y el sexo son caballitos de batalla (elementales si) en este subgénero que aquí no encuentra rédito. Se suman los estereotipos de latinos, de negros, de policías chantas, que no alcanzan para provocar un chiste más allá de una u otra mala palabra.

    Es injustificada la presencia de Bruce Willis en la película (podría haber sido cualquier otro actor). Da pena verlo tratando de acoplarse a las morisquetas de su co-protagonista mientras escucha hip hop. Estos filmes están plagados de actores negros y latinos. La apuesta era poner en el medio al actor de Duro de matar (Die Hard, 1988) parodiando su texto estrella. Algo que no sucede ya que el policía rudo… ¡No pega una sola trompada en toda la película! ¿Falta decir algo más?

    Bruce ya la había pifiado feo con Hudson Hawk (1991) en su momento de auge. Se levantó rápidamente pero volvió a trastabillar con Mi vecino, el asesino (The whole nine yards, 1999) y su secuela aunque funcionaron bien en taquilla ¿Cuál es el motivo? No lo sabemos. Lo cierto es que no termina de encontrarle la vuelta a la comedia.

    Para colmo de males la duración de la película supera la hora y media (una hora veinte hubiera rozado el límite de lo tolerable) terminando por sepultar toda cuota de tolerancia que pueda quedarnos como espectadores frente al film.

    Dos inútiles en patrulla es la primera película de Bruce Willis estrenada directo al dvd en Argentina. Esperemos que sea la última, por el bien del actor...¡y el nuestro!
    Seguir leyendo...
  • Stella
    Stella
    EscribiendoCine
    Inocencia y Comprensión

    La directora Sylvie Verheyde toma el punto de vista de Stella (Léora Barbara) para compartir y transmitir su visión de una adolescente introvertida, que tiene el desafío de eludir un atípico primer año de secundaria. Basada en su propia experiencia de vida, la directora elabora con Stella (2008) un sensible y nostálgico acercamiento a una etapa de descubrimiento, donde la educación y las relaciones sociales marcan el carácter de una persona.

    Entrar en la adolescencia es un momento difícil para cualquier niña, más aún si tiene una familia disfuncional como es el caso de Stella. Padre barman, madre camarera y un montón de borrachos de amigos. Ése es su hogar, el cual tiene como contrapartida el colegio en el cual intentará socializar con gente de su edad.

    En diálogo con una amiga a Stella le preguntan si sus padres se enfadan si llega tarde a su casa, a lo que la niña de once años responde: “Les importa un bledo”. Toda una declaración de principios si queremos buscar alguna explicación a la actitud de la niña en una película que no da ninguna, únicamente expone las experiencias de la menor con una sensibilidad muy particular. Siempre a partir de su propia visión del mundo mediante la voz en off que exterioriza sus pensamientos.

    Los movimientos de cámara son bruscos en el comienzo del film, supeditando el violento contacto con el mundo (¿los golpes de la vida?) con el que se enfrenta la menor al llegar al colegio. La cámara en mano da cuenta de ello para filmar los fallidos intentos de socialización que tiene la niña. El chico que quiere sacarle la pelota y la golpea, el niño que quiere besarla repentinamente, la compañera que la fastidia, etc.

    En su afán de describir más que de narrar Sylvie Verheyde atrapa al espectador, buscando el sentimiento inmiscuido en cada suceso vivenciado por la protagonista. La amistad, el amor, la educación, son aprendizajes difíciles de lograr para Stella en un principio. La falta de contención familiar no ayuda y promueve el carácter apático de la niña.

    Pero la película Stella lejos de prejuzgar a alguna de sus criaturas (su padre le enseña a disparar un rifle, su tío se emborracha en las fiestas y mete su pene en un vaso de whisky) se limita a describirlas con la compasión que la niña -que lee a Balzac- las observa. Después de todo, si hay alguien con una mirada inocente pero a la vez comprensiva en ese universo de baile, peleas y borrachos ésa es Stella.
    Seguir leyendo...
  • Marmaduke
    Marmaduke
    EscribiendoCine
    Otra de perritos que hablan

    Todos los años Hollywood hace una estupidez como ésta. Perros que hablan, se disfrazan, se enamoran, son las repetitivas gracias de un género que no aporta nada nuevo desde que el cine es cine. Marmaduke (2010) no es la excepción. Aquí el perrito sigue el comportamiento de un adolescente que no puede manejar su cuerpo.

    Marmaduke es un perro adorado por su familia. Por cuestiones laborales del padre deberán mudarse todos de Kansas a California y el can deberá sortear las dificultades de adaptación que le imponen su cuerpo y sus nuevos amigos.

    Los cambios hormonales en la adolescencia traen grandes trastornos de conducta a un adolescente y, en consecuencia, a su familia. Aquí estas características las tiene el perro Marmaduke, que quiere ser cool y no juntarse con los perritos nerds, salir con la perrita linda del grupo, hacer fiestas en casa de sus padres (de sus dueños), enfrentar al líder de la banda del parque, etc, etc, etc.

    No es que haya que ser muy inteligente para interpretar semejante paralelismo. En el comienzo del film un adolescente sufre estos problemas corporales (el chico es alto en comparación al resto) y las obvias consecuencias. Luego vemos que la voz over (voz relatora) no pertenece al adolescente sino a un Gran Danes, raza grande si las hay, que tiene los mismo problemas que el niño. Ese perro es Marmaduke y allí empieza la previsible historia.

    La apuesta es entonces trasponer la comedia adolescente de preparatoria -mezclada con comedia familiar- a un perro, donde la familia mantiene el lugar sagrado de contención para el ser problemático, sea quien sea, incluso el cuadrúpedo.

    El personaje de Marmaduke surge de las tiras cómicas del mismo nombre, ahora llevado a la pantalla grande. Se agregan a las tomas de riesgo, efectos especiales que digitalizan al perro en una figura similar a la versión fílmica de Scooby-Doo o Garfield. Es decir, el muñeco tridimensional no alcanza la fluidez visual para no distinguirse del perro real. Tal vez, con mayor esmero, se hubiera prefigurado un producto al menos digno.
    Seguir leyendo...
  • Zenitram
    Zenitram
    EscribiendoCine
    La Argentinidad al Palo

    Ganadora del concurso del Bicentenario convocado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Zenitram: hay un argentino que vuela (2010) concentra todos los elementos propios del criollismo nacional, haciendo un repaso por la historia argentina reciente, siempre bajo un registro paródico y popular que rememora la cultura del todo por dos pesos.

    Zenitram (Juan Minujín), que significa Martínez al revés, es el superhéroe argentino. Proveniente de la villa 31, un buen día descubre que tiene superpoderes, calza un traje con los colores de Boca Juniors y sale a impartir justicia. Pero, como todo héroe nacional, tendrá que luchar contra la maldad de la opinión pública manejada por los medios, un presidente nefasto (Daniel Fanego) que intenta hacer negocios con el agua -único recurso natural que queda por vender- y revertir la imagen de, como él dice, “este país de mierda”.

    ¿Qué es ser argentino? ¿Cuáles son sus características principales? En todos éstos tópicos insiste el film dirigido por Luis Barone, siempre bajo un halo grotesco, propio de la idiosincrasia nacional. Zenitram el personaje, no es ajeno a ello es mas, es producto de la cultura de nuestros tiempos. El superhéroe adquiere sus poderes al agarrarse sus atributos, un gesto local si los hay. Al alcanzar popularidad empieza a rodearse de mujeres, drogas y alcohol, e incluso se compara con Maradona y Carlos Gardel utilizando el reviente farandulero en consecuencia lógica al éxito propiciado por los medios. Del mismo modo, y como los personajes mencionados, cae en desgracia y termina internado en una clínica de rehabilitación, pero no será cualquier clínica sino el “Miami Superheros Hospital”.

    La historia es narrada -o mejor dicho la leyenda- por quien descubre al fenómeno y lo reinventa mediáticamente, el periodista que interpreta Luis Luque. Él juega el papel de impulsor y representante de la joven maravilla argentina creando la leyenda de Zenitram que, como todo superhéroe, debía tener una. Juan Sasturain co-escribió el guión y también interpreta al científico que lo aconseja.

    Zenitram tira toda la carne al asador en cuanto construcción de identidad nacional se trate (en realidad toda no, ya se está preparando una secuela llamada Zenitram, Samba y Tango) manejando el comic como género aunque por momentos caiga en el melodrama. En esta variación genérica la película desentona un poco. Todo lo que era “tomado en joda” se vuelve serio, cambiando de registro y perjudicando la narración. Pero en cuanto a la línea temática que opera ¿No es el melodrama otro tópico de la idiosincrasia argentina?

    Además de reproducir los estereotipos -con una mirada que inspira la autocrítica- la película hace alusión a varias etapas de la historia de nuestro país. La década menemista, la dictadura militar, la pelea entre el gobierno y los medios, etc. Todo narrado desde un humor absurdo que provoca reflexionar sobre los acontecimientos mencionados.

    Zenitram tiene ritmo narrativo, despliegue visual, efectos acordes a lo ambicioso del proyecto y prácticamente ninguna comparación con otro producto fílmico argentino, ya que toma un género propio del país del norte y lo “argentiniza”. En este aspecto Zenitram es único. Sí, como los argentinos.
    Seguir leyendo...
  • El secreto de Mussolini
    Revelaciones Fascistas

    El secreto de Mussolini (Il segreto di Mussolini, 2005) es un documental que sólo se vale de la historia que cuenta –o devela- pero nada más, ya que cinematográficamente es un producto convencional del género, incluso televisivo.

    Al parecer el Duce era aún más malvado de lo que se conoce. El dictador italiano tuvo un hijo extramatrimonial que, al ascender políticamente, trató de ocultar junto a su madre, encerrándolo en un manicomio para evitar que su imagen de líder disminuya.

    Los directores Fabrizio Laurenti y Gianfranco Norelli recogen el material de archivo de este capítulo desconocido de la vida de Benito Mussolini. Su hijo extramatrimonial se llamó Benito Albino Mussolini y fue producto de su relación con Ida Dalser, anterior a su matrimonio con Rachele Guido. Ambos estuvieron ocultos bajo el régimen por orden de Estado, pero la información brindada por Alda Cinamon, sobrina de Ida Dalser, develan el misterio.

    Este documental puede ser interesantísimo para los seguidores de personajes históricos pero, hay que decirlo, su construcción fílmica es estandarizada para los cánones del Canal de TV History Channel. Reportajes a los “especialistas” en el tema, testigos del hecho, se intercalan con una voz narradora sobre imágenes de fotografías antiguas y documentos, mientras que se esboza alguna que otra lamentable dramatización digna de un programa de Chiche Gelblung.

    Hay que tener en cuenta que la película fue coproducida por RAI y concebida para el formato televisivo (hecho que no quita que tenga alguna innovación estilística, de la cual carece) motivo por el cual no pueda acusársele de falta de elaboración conceptual.

    Esta película inspiró al film Vincere (2009) próximo a estrenarse en Argentina, del cual veremos una construcción fílmica digna del séptimo arte a partir de esta historia. En este sentido El secreto de Mussolini seguramente será lo que el documental La secretaria de Hitler (Hitler's Secretary, 2002) fue a La caída (Der Untergang, 2004) sobre la figura del otro gran dictador del Siglo XX Adolf Hitler.

    Lo cierto es que El secreto de Mussolini en si mismo, no deja de ser una película sólo para interesados en la materia. Y nada más que eso.
    Seguir leyendo...
  • Samarra
    Samarra
    EscribiendoCine
    Editados de Guerra

    Finalmente llega a los cines argentinos Samarra (Redacted, 2007) dirigida por Brian De Palma. La película es una dura crítica a la Guerra de Irak y a los medios masivos de comunicación por parte del director de Carrie (1976), a quien podrá criticársele su crudeza –por momentos efectista- a la hora de exponer las imágenes, aunque ése sea el punto mas destacable del film.

    Un grupo de marines norteamericanos se encuentra en los puestos de guardia en medio del conflicto bélico con Irak. Uno de ellos graba con su cámara casera lo que ocurre allí produciendo una especie de diario de viaje. En él se debelarán los genocidas acontecimientos de los que formarán parte, muy diferentes a los transmitidos por la televisión al resto del mundo.

    El título original de la película Redacted, cuya traducción significa editado tiene que ver con el discurso ácido que Brian De Palma efectúa sobre los medios masivos de comunicación. La información editada, negada, bloqueada, viene a tapar las verdaderas causas –y consecuencias- de un conflicto sin sentido. El video casero, los canales de Chat, portales tipo Youtube y demás recursos tecnológicos son utilizados por De Palma para desenmascarar los hechos producidos en Medio Oriente.

    Ahora bien, este es el discurso del director de Doble de Cuerpo (Body Double, 1984), pero ¿cuál es su metodología al abordarlo? De Palma utiliza la imagen proveniente de todos los canales posibles de transmisión y los intercala con la imagen televisiva de un noticiero estilo CNN. Agregado a esto, utiliza recursos simbólicos que acentúan su discurso, como por ejemplo el escorpión siendo devorado por varias hormigas y la música extradiegética de Handel "Sarabande". Aunque también utiliza recursos efectistas (movimientos de cámara, primeros planos, etc.) para lograrlo.

    A nivel dramático Brian De Palma se basa en un caso real de una violación y posterior mutilación a una adolescente civil de Bagdad en manos de un grupo de marines norteamericanos. El hecho puntual nos recuerda a otra película de De Palma pero sobre la Guerra de Vietnam llamada Pecados de Guerra (Casualties of War, 1989). En ella hay también un caso de violación como eje de la trama, como si el director considerara a una violación el acto más aberrante de degradación humana que pueda cometer una persona.

    De Palma no da vueltas, no da a entender ni invita a la reflexión. Realiza un discurso duro, violento y directo sobre su visión acerca de la Guerra en Irak. No se esconde en la ambigüedad sino que es lo mas frontal posible y allí radica su denuncia, valiente y explícita, aunque pueda incomodar a alguien. Y vaya si lo hace.
    Seguir leyendo...
  • Robin Hood
    Robin Hood
    EscribiendoCine
    Gladiador con arco y flecha

    La nueva película de la dupla Ridley Scott-Russell Crowe (Gladiador) es un drama épico sobre invasiones y conquistas que nada tiene que ver con el héroe romántico de Robin Hood. El belicismo crudo, estilo otrora del director de La Caída del Halcón Negro (Black Hawk Down, 2001), empaña la imagen rebelde y libre del mítico personaje que supo “robarle a los ricos para darle a los pobres”.

    La acción transcurre en época de cruzadas, donde las disputas de poder por las tierras entre Inglaterra y Francia son cosa de todos los días. Entre tanta barbarie se encuentra Robin Longstride, alias Robin Hood (Russell Crowe) alejado de su ejército y acompañado por sus fieles compañeros guerreros. Sus dones patrióticos y códigos de hombría lo ubican en el lugar incorrecto en el momento justo, arriesgando su vida para salvar a su pueblo, Nottingham.

    Hay dos opciones a la hora de encarnar una película de reconstrucción histórica. Una es basarse en documentos reales, con datos específicos como fechas y nombres, buscando darle mayor veracidad al relato. La otra, apoyarse en la leyenda haciendo gala de los elementos míticos que conviertan a la historia en fábula o fantasía. Ridley Scott elige la primera opción, haciendo de su Robin Hood un drama épico. No por nada antes de realizar su versión de Robin Hood, dirige para la TV un documental llamado The Real Robin Hood (2010). Robin Hood con Russell Crowe es una película bélica muy diferente al film de aventuras que protagonizó Kevin Costner, por mencionar sólo un ejemplo de las tantas versiones cinematográficas sobre el héroe de arco y flecha.

    Se sabe que el director de Hanníbal (2001) siempre tuvo más cercanía hacia este tipo de relatos, en cuanto a films de reconstrucción histórica se trate; pensemos en 1492: La Conquista del Paraíso (1492: Conquest of Paradise, 1992) o la mismísima Gladiador (2000). En ese sentido, su Robin Hood está cargado de matices que tienen que ver más con códigos de lealtad y valentía -y patriotismo- que con ideales románticos como la libertad y el amor.

    Pero vale destacar que como film de guerra que es funciona, y bien: el relato esta repleto de estrategias militares, conspiraciones, traiciones, así como de batallas cuerpo a cuerpo y coreográficas peleas filmadas con un ritmo frenético sin desdeñar la estética sórdida propia del estilo autoral de Ridley Scott.

    Así, esta dupla ganadora del Oscar por Gladiador sigue intentando volver a sus fuentes y, de alguna manera, al film que tantos elogios les hizo cosechar. Lo cierto es que tal vez este personaje icónicamente ligado a otro tipo de historias no cuadre bien al realismo que Scott-Crowe le impusieron. Y, desde este punto de vista, seguiremos extrañando a Kevin Costner.
    Seguir leyendo...
  • Decisiones extremas
    Decisiones extremas
    EscribiendoCine
    Medicina vs. Negocios

    Convencional, esquemática y previsible es Decisiones extremas (Extraordinary Measures, 2010). Lo que salva a la película de convertirse en un absoluto bodriaso es su afán en exponer el mecanismo de marketing que debe atravesar la medicina para conseguir que los grandes laboratorios norteamericanos financien la cura a una enfermedad terminal.

    John Crowley (Brendan Fraser) es un padre de buen corazón que tiene a dos de sus tres hijos con Pompe, una enfermedad genética terminal. Su desesperación lo lleva a encontrarse con el Dr. Robert Sonehill (Harrison Ford), un científico excéntrico que tiene la teoría de la cura pero no puede llevarla a cabo por falta de fondos. Mediante su persistencia empieza a hacer “lobby” en los grandes laboratorios para convencerlos de que financien la droga que posibilite la cura.

    Casi sin proponérselo Decisiones extremas expone el cruel mecanismo comercial que nuclea el sistema de salud en Estados Unidos. Con naturalidad y resignación el personaje de Brendan Fraser accede a vender literalmente los beneficios comerciales de conseguir la cura del Pompe a los laboratorios. No importa el factor humano, el “salvar vidas” en cuestión. Sólo importa su alcance en el mercado. Pero este padre de familia ante la desesperación en la que se encuentra hará lo posible por persuadir a los empresarios de la salud.

    Este elemento temático vuelve interesante a un film que intenta ser Un milagro para Lorenzo (Lorenzo's oil, 1992) sin conseguirlo claro, y promueve toda la sensiblería con golpes bajos incluidos de Erin Brockovich (2000). Decisiones extremas no está a la altura de ninguno de los films mencionados, sin embargo es el acento puesto en el negociado de la medicina norteamericana lo que le da cierta dignidad a la película.

    Otro punto alto es el duelo actoral que se produce entre los protagonistas Brendan Fraser y Harrison Ford. Sin salirse de los personajes habituales (esta es una película hollywoodense, con todos los clichés posibles) logran tener un par de duelos actorales en los que se sacan chispas. Su contraste de personalidades enriquece al film en la dosis justa.

    Basada en hechos verídicos, Decisiones extremas corre la misma suerte que los enfermos de Pompe en la película: No se curan pero al menos salvan su existencia.
    Seguir leyendo...
  • Las playas de Agnès
    Las playas de Agnès
    EscribiendoCine
    Mi vida dentro del cine

    Las playas de Agnès (Les Plages D’Agnès, 2008) es un autorretrato en formato documental que la veterana realizadora Agnès Varda decide hacer sobre su vida al cumplir ochenta años de edad. Siempre implementando la imaginación artística, el film propone un repaso por sus películas y su vida personal que, según ella, van de la mano.

    Agnès Varda (Sin techo ni Ley) acaba de cumplir ochenta años, motivo que le sugiere hacer un repaso narrativo de su vida y obra. En ella estarán presentes sus películas, su marido Jacques Demy y los lugares que visitó y le proporcionaron distintas experiencias de vida. Pero considerada la abuela de la Novelle Vague, esta octogenaria realizadora no construye un documental tradicional sino un experimento visual que hace gala de su labor de cineasta, funcionando como un broche de oro hacia su obra.

    "Si se buscara dentro de la gente, se encontrarían paisajes. Si se buscara en mí, encontrarían playas". Esta es la primera incursión de la realizadora belga a cámara, que funciona como prólogo de la película en cuestión. Allí propone el espacio y el sonido a partir del cual narrará sus vicisitudes. Porque hay que empezar desde algún lugar y para Agnès Varda[ ese lugar son las playas.

    En la playa comienza a narrar su historia y es ahí mismo donde empieza un juego con la representación, entre espejos, fotografías y fragmentos de sus films, todo fusionado de manera tal que se entrecrucen los recuerdos con las sensaciones experimentadas cinematográficamente. Y no es casual para alguien que siempre tuvo una mirada artística del mundo, que recorrió lugares conociendo gente con una polaroid en la mano e hizo video instalaciones luego de que algún hecho dramático irrumpa en su vida.

    La muerte de su marido, las películas que no fueron, su experiencia en Hollywood, su presencia en la lucha feminista, sus pasos artísticos mediante instalaciones y, por supuesto, sus películas; son los retazos de una vida cinematográfica. Sin embargo Las playas de Agnès es una película no tradicional pero que mantiene el carácter experimental de su realizadora, siempre sin perder la emoción y el placer de aquellos momentos memorables de una vida dedicada al cine.
    Seguir leyendo...
  • Synecdoche New York. Todas las vidas, mi vida
    Pum para abajo

    Charlie Kaufman incursiona en la dirección con Todas las vidas mi vida (Synecdoche, New York, 2009) película que retrata mediante el estilo visual y narrativo del guionista de ¿Quien quiere ser John Malkovich?, la crisis existencial de un dramaturgo -alter ego de Kaufman- tan ambicioso como pesimista, que intenta hacer la obra de su vida. La realidad esta tan fusionada con la ficción que el propio film se convierte en demasiado ambicioso, perjudicando el resultado final del mismo.

    Caden Cotard (Philip Seymour Hoffman) es un dramaturgo a punto de estrenar su obra cumbre llamada Schenectady, New York. En ese momento sufre una crisis existencial que le provoca diferentes desestabilizaciones en su vida personal. Como artista que es, inmiscuye sus pesares en la obra dándole un tinte aún mas biográfico y melancólico a su puesta. Los acontecimientos siguen sucediéndose, los actores siguen sumándose -al conocer mas gente en su vida- y la obra sigue ensayándose eternamente sin nunca estrenar.

    Elementos surrealistas (una casa ardiendo en el fuego continuamente), flashbacks y flashforwards que se entrelazan en el presente una y otra vez sin distinguirse visualmente del tiempo del relato, son algunos de los rasgos autorales de Charlie Kaufman. Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (Eternal sunshine of the Spotless Mind, 2004), ¿Quieres ser John Malkovich? (Being John Malkovich, 1999) y El ladrón de orquídeas (Adaptation, 2002); son películas que tienen todas estas características y también la melancolía existencial con la que está atravesada la mirada de cada acontecimiento retratado. La búsqueda del amor verdadero en Eterno resplandor... y la crisis creativa en El ladrón de orquídeas.

    Quizás en este punto Todas las vidas mi vida se asemeje a este último film, no sólo en tema sino en la representación simbólica de su protagonista. Nicolas Cage en esa y Philip Seymour Hoffman en esta, vienen a representar el alter ego de Charlie Kaufman, un artista patético, nostálgico, hipocondríaco que no hace más que boicotear su propia vida y la de la gente que lo rodea. Sin embargo parece ser un gran genio. Pero es esta densidad –del personaje y del propio Kaufman- la que hunden al protagonista y al film en el más espeso y oscuro de sus pesares.

    Lo cierto es que Charlie Kaufman hace catarsis en su primer film en el rol de director. Catarsis que muchas veces hemos disfrutado en sus anteriores películas como guionista, pero que aquí padecemos por la consistencia con la cual está trabajada Todas las vidas mi vida. Quizás sus guiones tuvieron siempre este tinte fatalista y fueron los directores -Spike Jonze, Michel Gondry- quienes aportaron su estilo visual para convertirlos en películas mas ligadas a la fantasía. No lo sabemos, aunque si evitemos ver este film un domingo a la tarde.
    Seguir leyendo...
  • El padre de mis hijos
    El padre de mis hijos
    EscribiendoCine
    La pasión del devenir

    La última película de la directora francesa Mia Hansen-Love, El Padre de mis Hijos (Le père de mes enfants, 2009) se centra en la figura de un productor de cine independiente interpretado por Louis-Do de Lencquesaing. A través de este personaje, se van configurando distintas acepciones acerca del trabajo, la pasión por el cine y la familia.

    El productor de cine Grégoire Canvel (Louis-Do de Lencquesaing) tiene un trabajo que lo apasiona. Su productora, Moon Films, ha contraído demasiadas deudas y tambalea., pero Grégoire quiere seguir para adelante cueste lo que cueste. Un día, no tiene más remedio que enfrentarse a la realidad, y su mujer e hijos asumirán las consecuencias de sus actos.

    Con una visión radical, la directora aborda el conflicto de este productor que realmente existió y que fue Humbert Balsan, responsable de Intervención Divina (Divine Intervention, 2002), entre otras. Pero lejos de ser una biografía, la película describe los sucesos que ocasionaron la debacle de la productora y las consecuencias en el productor y su familia. Esto está logrado mediante la distancia necesaria que toma Mia Hansen-Love de sus criaturas, jamás buscando una empatía hacia ellas por el espectador. Con este tratamiento aséptico de los conflictos, la realizadora francesa evita juzgar exigiendo un espectador activo que reflexione sobre lo expuesto.

    Otra noción fílmica que siembra El Padre de mis Hijos es la transmisión de sensaciones a partir de los climas generados. No hay una narración con progresión dramática que lleve a ciertas conclusiones inevitables, es justamente todo lo contrario, aquello que no se dice, pero que se muestra repetida –y repentinamente- es lo que origina la tensión y angustia en la platea.

    Y en este aspecto la película sorprende. Sorprende en su intención de no mostrar las causas sino las consecuencias que dejaron al productor y su familia el derrumbe de la productora, y con ella del cine independiente como insinuación ya que, como venimos diciendo, la película no dice sino muestra, describe y las conclusiones quedarán en manos del espectador.

    Allí radica la inteligencia del film, dejando paso al devenir por sobre el decir. El Padre de mis Hijos pareciera estar detenido por momentos narrativamente, pero en ese “no sucede nada” el mundo se desmorona para una familia que a la vez debe continuar con su vida. Como en los grandes filmes independientes, el tiempo transcurre y es, en ese transcurrir, donde se aprecian las sensaciones que el cine puede dejarnos.
    Seguir leyendo...
  • La muestra
    La muestra
    EscribiendoCine
    El Negocio del Arte

    La película de Lino Pujía, La muestra (2009) narra las peripecias con las que se topa un artista plástico y su familia al tratar de exponer su obra. Mediante esta anécdota personal, en clave de tragedia, se vislumbran los pormenores y negociados que existen entre la producción y la difusión del arte.

    Antonio Pujía se interpreta a si mismo, para narrar mas de cerca su odisea por hacer una muestra de su obra. Su mujer y sus dos hijos Sandro y Lino (director de la película) son quienes impulsan el proyecto luego de los obstáculos presentados, demostrando que la obra de un artista sólo puede interesarle a los expositores si produce dinero para sus bolsillos.

    La idea de docudrama deambula por el relato, debido a que son los mismos protagonistas del hecho real, los que protagonizan la película reconstruyendo los acontecimientos. Y no es casual, hay todo un juego propuesto desde el comienzo por el director Lino Pujia, hijo del artista plástico, que conjuga lo extraordinario de la realidad (lo sucedido para llegar a la muestra en el Museo Sivori) y lo anecdótico de la ficción, con el texto que da comienzo al film remarcando “Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia”.

    La banda sonora juega un papel esencial en la estructura del relato. Las óperas “Carmen” de George Bizet, “Le chant des titans” de Gioachino Rossini y “Il ritorno d’ Ulisse in patria” de Claudio Monteverdi; son algunos de los ejemplos que le dan al film una suerte de aire trágico en la figura del artista luchando por hacer pública su obra.

    La temática de la película La muestra viene a mostrar –valga la redundancia- los variados obstáculos que impone un negocio planteado en función del arte, dejando llegar a las galerías sólo a aquellos que cuentan con el dinero para hacerlo. La unión familiar será imprescindible para lograr el cometido buscado.

    Pero quizás lo más interesante del film viene a reflejarse en el caso de Antonio Pujía como ejemplo de la labor del artista. El trabajo de la producción y la difusión que deberían ir de la mano, parecen estar cada vez mas separados. La producción representada como una labor personal, costosa que personifica toda una vida de trabajo y esfuerzo dedicado al arte; mientras que, por otro lado, los innumerables problemas de difusión que no permiten al creador exponer su trabajo al público y con ello mostrarse como artista.

    Paradójico es el caso del film, como producto artístico y cultural que -si bien el esfuerzo de su realización requiera tal vez otra película- se estrena sólo en la sala Gaumont de los Espacios Incaa, con una sola copia. El problema de la difusión que plantea la película sigue con ella y así, la odisea continúa.
    Seguir leyendo...
  • Están todos bien
    Están todos bien
    EscribiendoCine
    Robert De Niro en su mejor nivel

    Hacía tiempo que no veíamos al actor de Casino (1995) en un papel acorde al gran nivel que posee. En Están todos bien (Everybody's Fine, 2009), donde interpreta el mismo rol que hiciese Marcello Mastroianni en el film Stanno tutti bene (1990), de Giuseppe Tornatore, vuelve a su mejor forma en años, demostrando una vez más, que es el actor contemporáneo más sobresaliente de la meca del cine.

    Frank (Robert De Niro) es un jubilado viudo que espera a sus hijos para una cena familiar. A última hora, todos le cancelan y Frank decide armar las valijas e ir a visitarlos uno a uno. En ese viaje descubrirá que no sólo los kilómetros lo distancian de su hijos sino también los problemas de comunicación que arrastran de hace años.

    Están todos bien es una remake libre del film que el italiano Giuseppe Tornatore realizó en 1990, justo después de Cinema Paradiso (1988) llamado Stanno tutti bene. Si bien aquella película se centraba en el personaje de Matteo (Marcello Mastroianni), que al visitar a sus hijos va luchando con los fantasmas del pasado que lo acosan, con toques surrealistas incluidos; Están todos bien se plantea como un drama de familia disfuncional, donde el tema de la comunicación reúne el peso dramático de la historia.

    Frank trabajó toda su vida en una compañía telefónica recubriendo los cables de comunicación de poste a poste. Su objetivo de tan arduo trabajo, era que sus hijos cumplieran sus objetivos, razón que justificaba el sacrificio. Pero esos mismos cables que unían tantas comunicaciones –y con ellas kilómetros de distancia- funcionan como metáfora paradójica de la incomunicación de Frank con sus hijos.

    El film está articulado a partir de la visión de Frank, el espectador accede a la información a través de él. Pero no toda la información llega tan espontáneamente a Frank, siendo él todo un técnico en asegurar las comunicaciones entre personas. Algo se esconde, algo no se dice entre sus hijos y él. Hay cuestiones ocultas que se irán revelando con el transcurso de la trama.

    Robert De Niro interpreta con maestría a este jubilado viudo y sin sueños que no supo terminar de comprender a sus hijos. Este actor sesentón se carga el film al hombro expresando todo lo que le sucede en su rostro, en sus gestos y movimientos. Hay escenas que se resuelven con un primerísimo primer plano del gesto de Robert De Niro, suficiente para transmitir sensorialmente todo lo necesario para conmover a la platea.

    El actor de Buenos Muchachos (Good Fellas, 1990) regresa con este drama familiar a su mejor actuación en años, interpretando a un hombre común -no es un enfermo como en Despertares (Awakenings, 1990) ni un boxeador como en Toro Salvaje (Raging Bull, 1980)- pero es en ése pequeño rol que vuelve a explotar todo su potencial, demostrando una vez más, que no hay personaje sobre la tierra que no pueda interpretar. Nosotros, agradecidos.
    Seguir leyendo...
  • La isla siniestra
    La isla siniestra
    EscribiendoCine
    Deleite cinematográfico

    Se sabe: Martin Scorsese, además de ser uno de los más importantes realizadores contemporáneos, es un conocedor fanático de la historia del cine. En La isla siniestra (Shutter Island, 2010) apela a todos los recursos cinematográficos para darle al espectador un curso sobre realidad y representación, esa simbiosis que produce la magia del cine.

    Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) es un policía enviado a Shutter Island, una institución psiquiátrica donde se albergan a los más peligrosos criminales demenciales, tras la pista de una misteriosa desaparición. En ella se irán desencadenando extraños sucesos que afectan la cordura de Teddy al mezclarse los hechos sucedidos con sus traumas del pasado.

    El film comienza en el barco hacia Shutter Island, nos traslada junto con el personaje que interpreta Leonardo DiCaprio, quien está en el baño descompuesto y mirándose al espejo. A través del mismo, y en un inteligente mecanismo de identificación que nos propone Scorsese, Teddy nos devuelve la mirada a nosotros espectadores. Scorsese ya había utilizado este recurso enunciativo con Robert De Niro mirando el espejo retrovisor del taxi que conducía en Taxi Driver (1976).

    Lo que este momento del film pone en evidencia, es el dispositivo cinematográfico. La mirada que condiciona la noción de realidad en el film, va a ser la mirada del protagonista. No importará mucho cuál sea la veracidad de los acontecimientos en la narración, sino cómo Teddy los mira.

    Este juego de realidad y representación, es la base del dispositivo cinematográfico en el sistema clásico que utiliza Hollywood desde su época de oro. Su funcionamiento consistía en ocultar todo artificio que nos demuestre que estamos frente a una representación. De este modo tomamos la representación como realidad. Es por ello que La isla siniestra, luego de ese juego de miradas, propone una historia clásica en su construcción, para hacer entrar lentamente al espectador en la isla en cuestión y los desconcertantes sucesos que allí ocurren. Primer engaño.

    Una vez que Martin Scorsese expone mediante este recurso al enunciador (o sea Teddy) el clasicismo atrapa por completo al espectador. A partir de allí, el director de Cabo de Miedo (Cape Fear, 1991) vuelve a engañar al espectador incluyendo elementos surrealistas que subrayan la subjetividad del protagonista, como si lo demás que estamos viendo en pantalla no dependiera de ella. Segundo engaño.

    Y lo grandioso, es que mas allá de percibir -o no- todos los "trucos" cinematográficos -en el buen sentido- utilizados para atrapar al espectador, el espectador termina rindiéndose al placer audiovisual que provoca el film, dejándose llevar por la historia y gozando con ella de principio a fin. O sea, dejándose engañar. La magia del cine.

    Desde este punto de vista, La isla siniestra produce el mismo efecto que El Resplandor (The Shining, 1980) dirigida por Stanley Kubrick. Una historia de terror y locura que en manos de cualquier otro cineasta hubiera sido un film de género mas, pero gracias al aporte de su realizador -en este caso Martin Scorsese- termina siendo una obra que además de entretener habla del cine desde el cine. Quizás con el tiempo se convierta en clásico también.
    Seguir leyendo...
  • Un maldito policía en Nueva Orleans
    Hecha la ley...

    Basada en el film Un maldito policía (Bad Lieutenant, 1992) de Abel Ferrara, Un maldito policía en Nueva Orleans (Bad Lieutenant, 2009) de Werner Herzog , levanta vuelo propio sin intentar ser una nueva versión del original, a partir del tono irónico que le imprime el director de Aguirre, la ira de Dios (Der Zorn Gottes, 1972) a todos los personajes de la película.

    El teniente Terence McDonough (Nicolas Cage), es un detective corrupto que utiliza todo el poder que su placa le da, a cambio de su propio beneficio, sin detenerse en cuestiones éticas ni morales. Siempre al margen de la ley –aunque es un representante de ella- continúa su accionar, cuyas consecuencias lo pondrán cada vez más, al borde de perderlo todo. Pero el mundo en el cual se desenvuelve es quizás tan corrupto como él, hecho que lo ubica con las mismas chances de perder su placa como de ser ascendido.

    Werner Herzog confronta a sus personajes con su contexto en toda su filmografía, desde Aguirre, la ira de Dios, pasando por Fitzcarraldo (1982), hasta Rescate al amanecer (Rescue dawn, 2008). La locura humana deviene del no poder darle un orden lógico al universo en el cual el hombre vive. La impronta “natural” desestabiliza a los hombres en su ambición de poder dominador. En Un maldito policía en Nueva Orleans, un sunami causa un caos natural que viene a afectar indirectamente a todas las criaturas de Nueva Orleáns. El Apocalipsis ecológico se hace presente desestructurando las leyes morales que ordenan el universo social.

    La clave está en la distancia que toma Werner Herzog de todas sus criaturas, partiendo del protagonista interpretado por Nicolas Cage. Y si hablamos de “todas sus criaturas” es porque el director le da espacio a una serie de reptiles –los cuales por momentos utiliza como puntos de vista, distanciándose así del punto de vista de los humanos del film- entre ellos serpientes, iguanas, lagartos y cocodrilos; que aparecen en específicos puntos de la trama, marcando esa extraña sintonía entre el hombre y su contexto.

    Mediante estos recursos, Herzog nos introduce en un relato cuyas acciones del personaje principal desbordan los límites de la decadencia, pero no para hacer una reflexión moral cristiana como en el caso de Ferrara, sino yendo mas allá, al mostrar la decadencia de todos los habitantes de Nueva Orleáns. Incluso con el correr de los minutos, convierte esa decadencia en un orden instalado, aceptado y institucionalizado, en el cual “todos” sus seres tienen razón de ser. Éstas actitudes de los protagonistas adquieren coherencia en ese universo apocalíptico en el cual se desarrolla la acción.

    Un maldito policía en Nueva Orleans termina siendo una ácida critica, en donde Werner Herzog se permite una reflexión sobre las normas sociales, fundando su punto de vista en la distancia que mantiene de ese universo, con los reptiles como recurso simbólico y -como recurso estético- el tono irónico, develando a través del mismo, todas las grietas posibles de los cánones establecidos.
    Seguir leyendo...
  • Al filo de la oscuridad
    Gibson estilo Bogart

    Luego de varios años sin protagonizar una película –la última fue Señales (Sings) en el 2002- el legendario actor de Arma Mortal (Lethal Weapon, 1987), Mel Gibson vuelve al ruedo con un policial que remite a los realizados en la década del '40 por Humphrey Bogart, por su temática y estructura narrativa, sin dejar de lado sus característicos relatos de venganza.

    Tom Craven (Mel Gibson) es un detective retirado que espera a su única hija adolescente, a la cual no ve hace tiempo. Ella es brutalmente asesinada delante de sus ojos y él deberá desentramar una red de corrupción que incluye políticos y corporaciones, para comprender y vengar la muerte de su hija.

    Mel Gibson encarna al personaje que le dio más carácter en su carrera como actor: el tipo que supo convertir sus tragedias personales en ira y llegará hasta las últimas consecuencias para vengarse, dejando atrás leyes y códigos morales. Desde Mad Max (1979) hasta Corazón valiente (Braveheart, 1995), Gibson nos tiene acostumbrado a estos personajes, aquí caracterizado con un sobretodo largo al mejor estilo Humphrey Bogart.

    Pero no es sólo el sobretodo lo que remite a los filmes de Bogart en Al filo de la oscuridad (Edge of Darkness, 2010), todo el film por su temática de corrupción, traiciones y giros imprevistos, demuestran que en este tipo de historias nadie es de fiar, como sucedía en los clásicos policiales del actor de Casablanca (1942). El sistema institucional (en las de Bogart) y el corporativo (en la de Gibson) están corruptos y el detective deberá deambular entre ambos bandos, la ley y el crimen, para sacar su tajada y llegar a la resolución del misterio.

    La dirección está a cargo de Martin Campbell que, como buen director de narraciones clásicas, cambia su estilo narrativo según lo pida la historia en cuestión. Es así como sus filmes Casino Royale (2006), La marca del Zorro (The Mask of Zorro, 1998) y Al filo de la oscuridad, no tienen nada en común en cuanto a marca autoral se refiera. En Al filo de la oscuridad, Campbell utiliza fundidos a negro, largas conversaciones que impone mucha agudeza de sus personajes, dejando evidente la inteligencia de los mismos.

    Al filo de la oscuridad no es un gran film, hay que decirlo, pero es un policial efectivo que rememora los clásicos policiales hollywoodenses, con la violencia y brutalidad actual, que marca el regreso de Gibson, más viejo y arrugado, pero con su sed de venganza aún intacta.
    Seguir leyendo...
  • La canción de las novias
    Amistad Interrumpida

    La canción de las novias, film oriundo de Túnez, está estructurado a partir de la mirada de dos niñas, amigas desde la infancia, mediante las cuales se irán desarrollando los acontecimientos ligados a la cultura de la zona y los pormenores que atrajo la Segunda Guerra Mundial.

    Nour (Olympe Borval) y Myriam (Lizzie Brocheré) son mejores amigas. Una es árabe y la otra judía, hecho que parece no importar hasta la ocupación nazi del país. En sus costumbres diarias -el baño turco, el colegio, sus familias- que compartían hasta entonces, deberán separarse e, incluso, oponerse por estar sus parejas respectivas enfrentadas en el conflicto bélico. La llegada de los nazis sucede paralelamente a la adultez de las niñas, hecho que las separa indefectiblemente.

    La película de Karin Albou, resulta una historia de amor sobre el valor de la amistad entre dos niñas, a las que la vida las pone en veredas opuestas, tomando como punto de vista al narrar la historia, la mirada de las chicas. Ya en el comienzo, la visión de una de las niñas está vedada por una reja, una imposición visual que se materializará luego en los hechos. Miradas de descubrimiento, de dolor y de contención, impondrán ellas frente al destino que sus familias les tienen preparado.

    El film hace foco sobre los cuerpos, la piel es la receptora del sufrimiento que las jóvenes experimentan. Así la depilación y la primera relación sexual, son vistas como situaciones traumáticas. Del mismo modo pero de manera opuesta, el amor y contención entre las niñas, es expresado corporalmente.

    La canción de las niñas es una película por demás interesante, dura como las vivencias que experimentan las niñas, pero que no deja de contar una historia de amistad entre amigas que, juntas, supieron preservar ese espacio de inocencia frente a la vida que les tocó vivir.
    Seguir leyendo...
  • El Hombre Lobo
    El Hombre Lobo
    EscribiendoCine
    El aullido vacío

    La nueva versión del hombre que se transforma en lobo en luna llena, remite mas al clásico protagonizado por Lon Chaney Jr. (El hombre lobo, The Wolf Man, 1941) que a la última versión con Jack Nicholson (Lobo, Wolf, 1994). Así y todo, su realización es tan convencional que los aullidos del monstruo no asustan ni sorprenden a nadie.

    Benicio Del Toro es Lawrence Talbot, un actor que interpreta a Shakespeare en obras de teatro. El misterioso asesinato de su hermano lo obliga a viajar a la casa de su padre (Anthony Hopkins), de la que huyó hace tiempo por la extraña maldición que habita en ella. Una noche es mordido por el lobo y la criatura se apodera de él en cada luna llena.

    El Hombre Lobo versión 2009 fue dirigida por Joe Johnston (Jurassic Park 3, Jumanji), director elegido seguramente por su gran manejo de los efectos especiales en grandes superproducciones. Eso es El hombre lobo, una superproducción hecha correctamente, con el equipo adecuado y los actores convenientes. Pero nada mas, no le agrega nada nuevo a las tantas versiones del clásico de terror.

    En este aspecto al film se vuelve previsible, planteando todo lo “esperable” de una historia sobre el hombre lobo. Reconstrucción de época victoriana, Anthony Hopkins haciendo de “viejo loco”, una maldición primitiva que acecha al pueblo, una dama fina y delicada a la cual hay que proteger y que tendrá relación con el héroe de turno. Y el hombre convertido en monstruo que no quiere convertirse ni acepta los poderes que la maldición le regala.

    Con todo esto, la universal despacha la nueva versión del clásico hombre lobo, priorizando los efectos en la transformación del hombre en lobo (como sucediera en El hombre lobo americano en Londres, film del año 1981 dirigido por John Landis), pero respetando el aspecto monstruoso de Lon Chaney Jr. Con el rostro de Benicio Del Toro con pelo hasta en la frente.

    Quienes tengan un buen recuerdo de otra versión quédense con ella, porque este Hombre Lobo es sólo para las nuevas generaciones que tienen su primer contacto con la bestia. Y nada mas.
    Seguir leyendo...
  • Carne sobre carne
    Carne sobre carne
    EscribiendoCine
    Carnosa Pasión

    Si hay una mujer que despertó pasiones en el cine argentino –y mundial- ésa fue Isabel “La coca” Sarli. Sus desnudos y escenas controversiales a cargo de su marido Armando Bó, quedaron en el imaginario de todo un país. Pero mejor que las escenas imborrables de la memoria colectiva, son las escenas que no pudieron verse aún, prohibidas por la censura en su momento. Diego Curubeto, recuperó esas imágenes y las compiló en el documental Carne sobre Carne, para hacer honor al mito viviente de la afamada Isabel y deleitar tanto a sus admiradores como a quienes desconocieron su trabajo.

    Isabel Sarli tenía guardadas en su casa una gran cantidad de material de archivo prohibido por la censura. Cuando Diego Curubeto se entera de la existencia de dicho material, le surge la idea de sacarlo a la luz y convertirlo en una suerte de homenaje a la coca. Luego de una gran proceso de restauración, finalmente aquellas imágenes prohibidas pueden verse –como fue el sueño de Armando Bó- por la platea Argentina. Un sueño hecho realidad y una realidad hecha mito, una vez mas.

    El documental estructura las imágenes a partir de dos segmentos claramente identificados, uno es la ficcionalización de los episodios burocráticos con la censura, y el otro son los dibujos animados que terminan por darle a Isabel y a la figura del censor, el verdadero encanto y repulsión (en ése orden) que adquirieron en el público receptor.

    Diego Curubeto logra transmitir en su documental, la pasión, el placer y controversia de los films de la dupla Sarli-Bó. A la vez nos hace una síntesis del papel denigrante que tuvo la censura en la Argentina. La película termina siendo un verdadero homenaje a la figura de Isabel Sarli, para seguir admirándola como la leyenda que junto a su marido supieron construir.

    Anécdotas descabelladas, entrevistas y las tan añoradas imágenes prohibidas, convierten al documental Carne sobre Carne en el sumun de la Sexploitation Argentina. La mejor oportunidad para seguir disfrutando de la coca.
    Seguir leyendo...
  • 5 días sin Nora
    5 días sin Nora
    EscribiendoCine
    El amor después del cajón

    Galardonada en el último Festival de cine de Mar del Plata, la mexicana Cinco días sin Nora es una comedia dramática con toques de humor negro de gran nivel, sobre los protocolos familiares y religiosos.

    Nora ha muerto y, por motivos de fechas religiosas judaicas, no puede ser enterrada hasta dentro de cinco días. Los preparativos y la llegada de familiares precipitarán distintos conflictos ocultados en el tiempo. José (Fernando Luján), el ex esposo de Nora, sospechará que todo fue planeado por la difunta y buscará resolver el misterio.

    Estamos frente a un enigma según el personaje de José, a través de quien el espectador accede a la información. Él comprenderá, mediante la desconfianza que le provee su ateísmo, malhumor y carácter fácilmente irritable, que algo se esconde detrás de la ceremonia. Y lo que descubrirá es nada más ni nada menos que a Nora, a la verdadera Nora.

    Con el correr de los minutos y mediante distintos flashbacks que nos invitan a resolver el misterio envuelto alrededor de Nora, José llegará a conocer a su difunta ex esposa aún más que en vida, incluso comprenderá porqué llegó a enamorarse de ella.

    La película de Mariana Chenillo, establece un tono sarcástico acerca de los rituales familiares y las relaciones que se esconden detrás de ellos. Siempre con un armonioso balance entre el drama y el humor, que evitan que el film caiga jamás en golpes bajos. Con una sutilidad excepcional, la directora nos lleva a recorrer varios géneros, desembocando inesperadamente en una historia de amor.

    Al ver Cinco días sin Nora, sabemos que estamos frente a un pequeño gran film. Pequeño por la cantidad de personajes y escenarios –y presupuesto lógicamente- con que fue realizado. Grande por la capacidad que tiene de desarrollar varios sub temas y abrir tantos interrogantes. Todo lo que se espera de una gran película.
    Seguir leyendo...
  • Invictus
    Invictus
    EscribiendoCine
    Intolerancia Racial

    El nuevo filme de Clint Eastwood, se basa en la lucha de Nelson Mandela (Morgan Freeman) por terminar con la intolerancia racial en su país, evidenciando la dura convivencia de diferentes sectores de la sociedad de ambos colores de piel, obligados por el presidente electo a convivir en armonía.

    Cuando Mandela asume la presidencia de Sudáfrica, tiene la difícil misión de unir a su nación, enfrentada por años de injusticias propiciadas por el color de piel. Para ello, promueve al hasta entonces desvalido equipo de rugby, a destacarse en el próximo campeonato mundial que se disputará en su ciudad.

    Una estrategia política usa Mandela para lograr la unificación de su país, busca objetivos comunes en ambos sectores de la población: El mundial de rugby. Una estrategia cinematográfica utiliza Eastwood para mostrar la resistencia de la población a convivir armónicamente: Expone dos universos muy particulares que deben aprender a vivir bajo las nuevas normas: Uno es el equipo de rugby y el otro los guardaespaldas.

    No por nada estos grupos son los representantes de la sociedad en su conjunto. Ellos son esencialmente violentos y manejan la fuerza como arma para valerse. El equipo de rugby, históricamente fue lugar de los “blancos”. Con sólo un jugador de color negro, deberá acceder a los mandatos de Nelson Mandela, representante -para ellos- de la otra mitad de la población.

    Caso inverso es el de los guardaespaldas. Al asumir Mandela, el grupo de custodios es de color negro, pero rápidamente el nuevo presidente impone la incorporación de varios hombres “blancos” en el grupo, obligando a los "mas rudos del asunto" a aceptarse mutuamente y trabajar en conjunto.

    Mediante estos ejemplos Clint Eastwood expone el discurso pacifista de Nelson Mandela y su lucha por crear una sociedad unida, aunque se valga para hacerlo del trillado sueño americano. El sueño de Mandela pasa a ser sueño añorado por el equipo de rugby transmitido por su Capitán (Matt Damon). El discurso -de Mandela primero y del capitán del equipo después- no es otro, que el ideal de lucha y esfuerzo para conseguir el triunfo y con ello el apoyo de toda una nación. Algo un poco atemporal por estos días.

    Pero mas allá de estas cuestiones “americanizantes” que Eastwood impone a parte de la historia Africana, el director de Gran Torino produce un entretenimiento liso y llano, digno del mejor cine clásico norteamericano. Por mas que la historia transcurra en tierras africanas.
    Seguir leyendo...
  • Amor sin escalas
    Amor sin escalas
    EscribiendoCine
    Relaciones del Nuevo Milenio

    Amor sin escalas (Up in the Air, 2009), la nueva película de Jason Reitman (La joven vida de Juno), es una comedia romántica que expone las relaciones superficiales del nuevo milenio, como una nueva forma de vida, trayendo mas fracasos que beneficios a quienes las experimentan. La familia disfuncional vuelve a ser eje del relato al igual que en el anterior film del director canadiense.

    En un papel distinto al que nos tiene acostumbrados, George Clooney interpreta a un viajero de una multinacional que se encarga de despedir gente para distintas empresas. Su lema para tan cruel trabajo es no llevar valija, o sea, no aferrarse a nada. En un viaje conocerá a una mujer que promete ser su alma gemela. A su vez, deberá viajar con una chica recién recibida que deberá aprender el oficio. Entre los tres formaran una extraña familia. Su mundo sin ataduras comienza a verse amenazado.

    Las familias disfuncionales son tema de los últimos filmes de Jason Reitman. Si comparamos su anterior realización La jóven vida de Juno (Juno, 2007) con Amor sin escalas (Up in the Air, 2009), hay nuevas relaciones entre las personas o, mejor dicho, diferentes maneras de relacionarse. Algo claro en La jóven vida de Juno (con el embarazo prematuro de la adolescente y como ese hecho reestructuraba su familia) y confirmado en Amor sin escalas (Up in the Air, 2009).

    Fantasía y realidad es lo que experimenta Ryan (George Clooney). Goza de su vida irreal, el tipo no tiene "los pies sobre la tierra" (por ello el título original es Up in the Air), cuestión que le permite no hechar raíces y disfrutar de los beneficios de ser un viajero con varias millas acumuladas. La frivolidad es la marca característica de sus relaciones "para llegar a ser élite hay que empezar siendo frívolo" dice en un momento. Pero el tipo tiene códigos y se opone a despedir gente vía chat cuando su jefe se lo propone. Aunque a lo que realmente el personaje de George Clooney se opone es a dejar de viajar y enfrentar su realidad.

    El film construye la superficialidad de las relaciones que experimenta Ryan a través de su mirada. Los espacios y personas que conoce, son tantos en momentos tan fugaces, que no llega a generarle ninguna emoción al protagonista. El espectador, al igual que Ryan, ve a las diferentes personas que reaccionan frente al despido, pasar tan rápidamente unas y otras que no llegan a causarle remordimiento. Lo mismo sucede con los espacios, se superponen unos frente a otros con tanta velocidad que no dejan huella o recuerdo.

    Mediante este recurso el director nos introduce en la vida de Ryan -personaje despreciable si los hay- simpatizando con él al comprenderlo. El tipo parece ser una víctima del sistema, hace lo que puede siendo una consecuencia más de las nuevas tecnologías. Internet con chat y el celular con los mensajes de texto, le aplicaron la frialdad con la que se maneja en sus relaciones.

    De pronto, Ryan se ve envuelto en una relación amorosa con Alex (Vera Farmiga), una compañera de viajes, y cumpliendo el rol de padre consejero con Natalie (Anna Kendrick). Si bien al comienzo se encuentra molesto por la situación, rápidamente empieza a agradarle, fantaseando con ser parte de una familia, en sus palabras, aferrarse a algo.

    Si bien hacia el final, el mensaje "normativo" se apodere del film poniendo las cosas en su lugar, Amor sin escalas (Up in the Air, 2009) no deja de ser una ácida e inteligente reflexión sobre quiénes somos culturalmente y en qué nos estamos convirtiendo.
    Seguir leyendo...
  • Final de partida
    Final de partida
    EscribiendoCine
    Nokanshi para millones

    Ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2009, este film japonés pone el acento en el nokanshi, ritual fúnebre que consiste en entregar los muertos de la mejor forma posible al otro mundo -maquillándolos, vistiéndolos con su mejor traje- ante la presencia de sus familiares, demostrando el lado espiritual y conmovedor de la ceremonia e, incluso, ubicándola como un refugio ante la vertiginosidad del mundo diario.

    Daigo Kobayashi (Masahiro Motoki) es un violoncelista que luego de disolverse la orquesta en la que tocaba, busca conectarse con algo que le de sentido espiritual a su vida. Al mudarse a un pueblo rural, encuentra trabajo rápidamente ayudando en la ceremonia de nokanshi a Ikuei Sasaki (Tsutomu Yamazaki). Primero le resulta repulsivo el tema de andar tocando cadáveres e incluso le da vergüenza decirle a su esposa y vecinos. Pero luego encontrará en el ritual, aquella conexión con su interior que tanto buscaba.

    Daigo descubre que debe tener sensibilidad para realizar su nuevo trabajo. También lo entiende así el director Yojiro Takita, captando la atención del espectador al sumergirlo en la historia lentamente, mediante una estructura narrativa clásica, obteniendo momentos profundamente poéticos.

    La película comienza con la práctica del nokanshi, el ritual en cuestión. A simple vista una película local (sobre un ritual nipón), ajena a nuestra cultura occidental. Nunca tan errados si pensamos así, el film es completamente universal en tema. Un hombre con un dilema existencial, quiere encontrarle un sentido a su vida que lo haga sentirse espiritualmente vivo, curiosamente será un ritual relacionado con la muerte el que lo acerque. Cuyo dilema es universal a cualquier ser humano.

    Pero no sólo eso, Final de Partida (Okuribito, 2008) trabaja desde el desconocimiento de la cultura occidental sobre la oriental, sobre sus rituales y costumbres ancestrales (incluso desconocidos para la Japón moderna), para, mediante este procedimiento, generar empatia con el espectador, atrayéndolo hábilmente a sus efectos conmovedores.

    Por ello es tan importante la linealidad del relato. Primero nos presenta el ritual al cual miramos ajenamente. Luego accedemos a él desde el mas profundo desconocimiento, incluso con rechazo, para después ir comprendiendo (junto al protagonista) el valor esencial de la ceremonia. Para aquel entonces, ya compatibilizamos con el sentimiento que experimenta Daigo, compartiendo su vocación y su anhelo por ser comprendido, del mismo modo que su conexión espiritual.

    De esta forma, y apoyado en la banda sonora y las efectivas actuaciones de los personajes secundarios, Final de Partida (Okuribito, 2008) transforma una pequeña historia local en un film conmovedor a nivel sensorial. Así como su protagonista, la película no nos da una explicación exacta de que hay de especial en ese ritual. Es magia y sentimiento la vez, eso mismo que el film nos logra trasmitir.
    Seguir leyendo...
  • Matar a Videla
    Matar a Videla
    EscribiendoCine
    Sueño inconcluso

    Matar a Videla (2009) es una ficción acerca de las causas que pueden llevar a un joven de hoy en día, a cometer el asesinato del mayor genocida que tuvo la Argentina en los últimos años y, con tal acto, concretar la fantasía de hacer justicia por otros. Nicolás Capelli dibuja este conflicto existencial encarnado en la figura de Diego Mesaglio.

    Julián (Diego Mesaglio) se levanta una mañana harto de su trabajo monótono y decide renunciar. Su decisión es anclada en varias conclusiones acerca de la vida que resuelve deambulando por Buenos Aires. En este desencadenamiento de hechos, deja a su novia (Emilia Attias), se despide de su madre y amigos, finalizando su plan con el asesinato del ex dictador Videla.

    La película gira en torno al conflicto existencial de Julián, desarrollando una a una las razones del acto que lleva título al film. Algo sencillo de explicar pero arduo si se trata –como en este caso- de desentramar por tratarse de un conflicto de carácter interno, cuyas líneas argumentales son difíciles de plasmar claramente en imagen.

    Eso mismo sucede en la película. El planteo desde ya es difícil de resolver pero aún más si se cometen varios errores que dificultan que el relato se desarrolle fluidamente. Uno fundamentalmente es la actuación de Diego Mesaglio. El film se recuesta demasiado en él –la historia gira en torno a su personaje- exigiéndole que transmita mediante su rostro las motivaciones internas de Julián, algo que –desafortunadamente- nunca logra.

    A favor, Diego Mesaglio está rodeado de un elenco de actores que se destacan y “salvan” las escenas en que les toca aparecer. Emilia Attias –debutando en la pantalla grande- se desenvuelve con total naturalidad como la novia abandonada que sufre del otro lado del teléfono. María Fiorentino –la mejor- le da frescura a los diálogos como la madre del protagonista. Juan Leyrado como el cura “consejero” aporta profesionalidad a sus escenas resolviendo su personaje con altura.

    Pero más allá de lo mencionado, hay algunos errores técnicos que complican la linealidad de la historia. Conversaciones en diferentes planos sonoros, errores de continuidad, saltos de iluminación, empañan un plano secuencia bien armado –aunque sin ser funcional al relato- y un par de tomas con grúas por demás impecables.

    La apuesta era grande, tanto que se tornaba difícil salir bien parado de ella. Es valorable el interés que genera adentrarse en tal odisea aunque lamentamos no haya llegado a buen destino. Eso sí, la sola posibilidad de justicia que genera el título hacen más que atractivo al film.
    Seguir leyendo...
  • Asesino Ninja
    Asesino Ninja
    EscribiendoCine
    Carnicería Ninja

    Asesino Ninja es un entretenimiento arrollador por sus coreográficas peleas recargadas de sangre y violencia. El dolor físico, puesto en su máxima expresión, articula la trama de este film de acción producido por los hermanos Wachowski y Joel Silver, responsables de la saga Matrix.

    Raizo (Rain) es un asesino despiadado desertor del Clan Ozonu. Este Clan comandado por Ozunu, se encarga de adiestrar niños huérfanos para convertirlos en desalmados asesinos. Raizo un día decide escapar, motivo por el cual es buscado para ser ejecutado por su traición. Aunque no sólo es buscado por el Clan sino también por la policía. Pero no estará solo, Mika (Naomie Harris), una mujer policía negra, intentará ayudarlo.

    Dirigida por James McTeigue (V de Venganza), la película abre con un plano detalle de un cuerpo siendo perforado por una aguja que se hace paso entre sangre y sonidos de dolor para imprimir un tatuaje en la piel a un miembro del Clan Ozunu. El dolor y la sangre, fuente de nutrición del “asesino ninja” quedan establecidas en la primer imagen para nunca mas irse, incluso potenciarse en el resto del relato.

    Utilizando peleas coreográficas filmadas con estilo clipero, Asesino Ninja no deja nunca el pulso rítmico de la acción, desparramando cuanta sangre por computadora pueda generarse (ese mismo efecto utilizado en películas como Kill Bill o El Tren de Medianoche) generando un collage de tonos rojos que inundan la pantalla.

    Pero mas allá del entretenimiento y el despliegue visual, al film le falta desarrollo en la relación Raizo-Mika para terminar de justificar las masacres posteriores. Si bien hay toques de humor que alivianan la carga sangrienta de la película, cierta frialdad en la relación hacen distante –así como en un video juego- las violentas batallas de puño y patada.

    Toda la imaginería está puesta en impactar visualmente al espectador a fuerza de sangre, sudor y patadas voladoras. Y el efecto es logrado, quienes gusten de este tipo de films killbillescos, saldrán satisfechos.
    Seguir leyendo...
  • Rosetta
    Rosetta
    EscribiendoCine
    Los Miserables

    Finalmente llega a los cines argentinos Rosetta, primer film de los hermanos Dardenne, que no pudo estrenarse antes por problemas con los derechos de distribución. En la película, queda patentada la poética de los realizadores belgas, anclada siempre en las clases marginales cuyo conflicto gira en torno a la moral de su protagonista.

    Rosetta acaba de perder su trabajo, un buen trabajo según ella que la mantiene ordenada, dentro del sistema. Ella hará lo imposible para conseguir nuevamente un empleo y ganarse la confianza de un jefe, aunque ponga en riesgo la amistad con su único amigo traspasando límites morales.

    Si bien la película cuenta con diez años, no deja de ser actual en temática y estilo característico de los hermanos Dardenne. La cámara en movimiento siguiendo (acorralando) a su protagonista, describiendo sus acciones de cerca, con crudeza pero nunca juzgando, nos invita a reflexionar acerca de las clases marginales, sus conflictos, sus oportunidades.

    Los Dardenne no nos dan un mensaje, simplemente nos exponen crudamente –como si se tratara de un registro documental- a su personaje en conflicto constante con la realidad que le tocó vivir, invitando al espectador a sacar su propia conclusión. En este caso es Rosetta con quien se promueve la identificación, víctima y victimaria de la situación que atraviesa.

    Por ello importa y mucho la actuación de su actriz principal, Emilie Dequenne, quien obtuvo la Palma de Oro en Cannes –al igual que el film a mejor película- por su actuación. La película recae constantemente en ella, su rostro y acciones alcanzan niveles conmovedores, como la escena en que ella es despedida de su trabajo y se aferra -como si fuera su vida- a una bolsa de harina. Este elemento cotidiano alcanza niveles poéticos por su simbolismo. Aquí comprendemos el valor que Rosetta le da a su empleo, por más insignificante que sea.

    Los directores tienen el poder de involucrar al espectador emocionalmente en la vida de Rosetta, hacerlo sufrir por sus pesares. La realidad de Rosetta la golpea bruscamente y al espectador junto a ella. No hay en Rosetta una división de clases, no hay un espectador burgués opinando sobre las desgracias de un marginal, hay un espectador viviendo las desgracias de un marginal como propias, sintiendo impotencia frente a los golpes de la vida contra los cuales no puede reaccionar desde su butaca.

    Y en este movimiento hacia los extremos –impensables- es cuando el conflicto moral de Rosetta queda planteado en el film. Ahora la pregunta es ¿Qué haría usted en lugar de Rosetta?
    Seguir leyendo...
  • Mis estrellas y yo
    Mis estrellas y yo
    EscribiendoCine
    No te metas con las estrellas!!!

    Mis estrellas y yo trabaja desde el lugar de los roles. En este caso, el rol de los hombres en un mundo de mujeres, planteándose en clave de comedia, quien lleva los pantalones en las diferentes situaciones de la vida.

    Robert (Kad Merad) es el fan número uno de tres estrellas del cine francés. Su vida gira en torno a ellas, está pendiente de sus decisiones profesionales y privadas tanto, que se siente con derecho a interferir para cambiarlas de vez en cuando. Cada una de ellas pertenecen a una generación de actrices distinta: Solange (Catherine Deneuve) es la veterana, Isabelle (Emmanuelle Béart) tiene su carrera en auge, mientras que Violet (Mélanie Bernier) es la estrella en ascenso. Ambas compartirán cartel en un proyecto al igual que a su molesto fan de quien buscarán vengarse.

    La película de Laetitia Colombani (directora mujer por cierto) muestra el ascenso y caída de Robert, prototipo masculino cuya imagen está basada en mentiras que, una vez descubiertas, lo convierte en el mas pobre de los infelices. El hombre está rodeado de mujeres bellas, mientras las controla está en la cima de su virilidad, pero al perder el control, sufrirá como el peor de los fracasados.

    Pero Robert es buena persona, de ahí que la moraleja aleccionadora se convierte en comedia dejando el drama un poco de lado para centrarse en el humor que los hechos provocan. Y no sólo él, todos los hombres del film pasan de un papel fuerte al papel de subordinados por sus damas. Pensemos en el caso del mayordomo o del novio de Isabelle.

    Inversamente sucede con las mujeres del film. A las estrellas mencionadas, se le suman los papeles de la ex mujer de Robert y su hija, quienes poseen el verdadero carácter fuerte ante las situaciones y, sobre todo, frente a los hombres. Ellas son las que sufren el abandono de Robert -dedicado completamente a sus estrellas- y sin embargo, las encargadas de contenerlo y motivarlo.

    Mis estrellas y yo propone este juego de roles en clave de comedia que, si bien no arranca carjadas en la platea, logra proporcionar un momento agradable, siempre recostándose en el peso actoral de su destacado elenco.
    Seguir leyendo...
  • Juventud sin juventud
    Juventud sin juventud
    EscribiendoCine
    El curioso caso de Francis Ford Coppola

    ¿Es un film fantástico? ¿Es un relato de espionaje en la Segunda Guerra Mundial? ¿Es una historia de amor? No, es la nueva película de Francis Ford Coppola, anterior a su visita a la Argentina para realizar Tetro. En Juventud sin Juventud confluyen varios géneros articulados por un dilema existencial que llega desde oriente. Basada en la novela de Mircea Eliade.

    Dominic Matei (Tim Roth) es un profesor de lingüística que sigue una investigación al respecto que lo obsesiona. Un buen día lo sorprende un rayo que le provoca un rejuvenecimiento de cincuenta años e incrementar su inteligencia. Tratando de entender cuestiones relacionadas con el origen del lenguaje pasará sus días mientras busca huir de los nazis en una Rumania sitiada, previa a la Segunda Guerra Mundial.

    Francis Ford Coppola construye un relato tan interesante como complejo de tintes existencialistas sobre la noción del tiempo. Lo fugaz y lo eterno para el hombre parecen ser los dilemas que se planteó el director de El Padrino desde un comienzo. El amor verdadero, las obsesiones, los descubrimientos científicos, temas que deambulan en el film constantemente a través del personaje de Tim Roth.

    El film, escrito, producido y dirigido por Francis Ford Coppola, pone en relevancia dos principios fundamentales del cine, el tiempo y el espacio (sin ellos no podría existir) para construir un relato que, mas allá de la narración, formalmente nos anticipa estas cuestiones. La presentación misma de los títulos de crédito nos “narran” la búsqueda de un tiempo pasado pero presente en la existencia misma del director. La película utiliza la estructura de presentación de films de los años cuarenta, plasmando la información sobre el film en el comienzo.

    Otros recursos formales son el desdoblamiento de la imagen, haciendo alusión al desdoblamiento de la personalidad de Dominic, la imagen se invierte literalmente. Del mismo modo, los planos aberrantes (horizonte quebrado) vienen a resaltar puntos de giro en la historia.

    Si bien por momentos Juventud sin Juventud peca de ser demasiado compleja en su estructura narrativa, se destaca la apuesta de este director que, como todo buen creador, no deja de mutar en las historias que decide llevar a la pantalla y la manera de abordarlas, siempre priorizando la búsqueda estilística a la facilidad de los formatos ya probados.

    Pero también, y como todo gran admirador del cine que es, vuelve a su esencia -al igual que el personaje de Tim Roth- apelando a su memoria fílmica para armar su film, innovando pero sin dejar de homenajear a ese cine clásico del cual supo nutrirse.

    NOTA: mas allá del parentesco del relato con El curioso caso de Banjamin Button, hay que tener en cuenta que si bien se estrena posteriormente al film con Brad Pitt, Juventud sin Juventud es anterior ya que data de 2007.
    Seguir leyendo...
  • El amarillo
    El amarillo
    EscribiendoCine
    Algún lugar en ninguna parte

    El amarillo, ópera prima de Sergio Mazza, se estrena en el Malba y el Arte Cinema junto a Gallero, su segundo film. Relato denso pero agradable al que hay que darle tiempo para apreciar su encanto, así como le sucede al protagonista con los demás personajes del film.

    El amarillo es el nombre de un cabaret de mala muerte situado en las afueras de un pueblo entrerriano. Allí llega un extranjero (Alejandro Barratelli), del cual no sabemos absolutamente nada. El hombre quedará impregnado por el lugar y sus habitantes, al igual que por la bella cantante que interpreta Gabriela Moyano. Entre ellos nacerá una particular relación.

    Sergio Mazza narra a través de los ojos de su protagonista el cotidiano día a día de los habitantes de El Amarillo. Cada persona que llega al lugar valoriza la belleza del sitio por más decadente que sea. El director nos introduce a través de planos largos y morosos en este universo, para describirnos el acontecer de los lugareños, resaltando lo atractivo en semejante espacio olvidado –y abandonado- del mundo.

    El director construye un relato cansino pero agradable, la frescura de sus criaturas nos permiten conocer El Amarillo. A partir del protagonista, accedemos a este mundo ripsteniano. Pero Mazza, a diferencia de Ripstein, salva a sus interlocutores de la perdición, mostrándolos como seres en su accionar, sin juzgarlos jamás y admirando lo que tienen para dar. Es así como el extranjero recibe el rechazo constante –inicialmente- de los habitantes, y poco a poco, se va ganando su espacio a fuerza de perseverancia y comprensión.

    Esa perseverancia y comprensión deberá tener el espectador frente a la obra de Sergio Mazza, para poder rescatar sus virtudes y adaptarse a su ritmo. No diga que no le avisamos.
    Seguir leyendo...
  • Alicia y John, el peronismo olvidado
    La pareja peronista

    En esta nueva entrega de la serie que Caras y Caretas presenta sobre personajes de la Historia Argentina, llega el turno de Alicia y John, una pareja perteneciente al peronismo más combativo de la década del 60 que, según el documental, fueron más peronistas que el propio Perón.

    John William Cooke, alias el “Bebe”, es uno de los tantos personajes olvidados de la historia argentina. Su relación con el lazo marxista del peronismo, lo llevó a ser catalogado como un hijo para el Gral. Perón. Luego del bombardeo a Plaza de Mayo se exilió en Cuba, conociendo al Che Guevara y a Fidel Castro. Allí escribiría distintos libros doctrinaros para fomentar la ideología revolucionaria.

    Alicia Eguren, como detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer, fue la encargada de acompañar al “Bebe” en la militancia, siendo muchas veces ella el “cerebro” de las reuniones de grupo. También fue ella quien impulsó a John W. Cooke a escribir y publicar sus libros.

    Este documental ficcionalizado, retrata vida y obra de esta peculiar pareja, su lucha, ideología, fusión con el marxismo y su relación con Juan Perón. Dueños de una postura crítica, pero siempre dentro del movimiento, fueron queridos y odiados por otros sectores del peronismo.

    Carlos Portaluppi y Ana Celentano son los encargados de interpretar a Alicia y John. Como bien vemos al comienzo, sólo hay un video en el que se ve a John junto a Perón, luego solamente son fotos y sus libros el material de archivo para construir el documental. El caso de Alicia es similar, sólo fotografías. Por ello, la ficcionalización de diversos momentos ayudan a darle correlatividad narrativa al film. Ambos actores comienzan a relatar a cámara la historia de cada personaje. Pronto, las entrevistas a diversos especialistas se intercalan con el relato, dándole fluidez, veracidad e intensidad a lo expuesto.

    El Centro Cultural Caras y Caretas presenta este documental que sigue en un buen nivel la serie de films dedicados a personajes -los anteriores fueron Haroldo Conti: Homo Viator y Norma Arrostito- consiguiendo acercarnos a Alicia y John con espíritu reflexivo, pero también a la historia Argentina, cargada de matices y contradicciones, pero también de héroes desconocidos. Quizás por eso, estos personajes no tuvieron su lugar, su recuerdo y su valoración dentro del peronismo. Pero esa es una conclusión que deberá sacar el espectador luego de ver este film, que merece ser conocido, tanto como Alicia y John.
    Seguir leyendo...
  • Mr 73: La última misión
    El héroe noir

    Daniel Auteuil interpreta a un policía conflictuado, alcohólico y decaído, todo un antihéroe en este policial dirigido por Olivier Marchal (El muelle), que nos remite a los films noir franceses de la década del cincuenta.

    Schneider (Daniel Auteuil) es un policía en decadencia que debe custodiar a una mujer que corre peligro tras la liberación de prisión del asesino de sus padres. A la vez, diferentes asesinatos similares entre sí, proponen la búsqueda de un sicótico homicida que sólo él podrá hallar.

    Olivier Marchal es un confeso admirador de Michael Mann (Enemigos Públicos) y nos propone, como Mann, personajes cargados de matices ambiguas, en un mundo tan corrupto y desolador como claustrofóbico. Sus personajes deberán lidiar con él, tratando de sostener sus códigos morales en ese adverso universo.

    Pero como buen director francés que es, Marchal –que antes de director de cine fue policía- narra con la iluminación expresiva de los films noir franceses de la década del cincuenta. Mediante los contraluces, claroscuros y sombras, nos describe la ambigüedad de sus personajes.

    Denis Rouden es el director de fotografía -de excelente trabajo- que además de los personajes describe los escenarios densos y cerrados que la trama requería. La historia, escrita por el propio Marchal, propone suficiente consistencia en los conflictos previos de los protagonistas como para dejar de lado la acción y sumergirnos en la psicología de sus criaturas.

    Recurso cinematográfico mediante, la película produce ese efecto devastador que tienen los personajes, quienes están cargados de un pasado repleto de tragedias. En tan “oscuro” cuadro de situación, el director hace oda a la esencia del trabajo policial, a través de Schneider, su representante en este universo noir.
    Seguir leyendo...
  • Terror en la Antártida
    Miedo polar ausente

    Terror en la Antártida es la nueva producción de Dominic Sena, director de Swordfish (2001) y 60 segundos (Gone in 60 seconds, 2000) entre otras. Incursionando en el género de terror, el director hace un film esquemático de asesino serial, donde el único aporte es el contexto frío y desolador de la Antártida, pero que no alcanza para justificar la débil y predecible trama.

    Carrie Stetko (Kate Beckinsale) es una hermosa mujer policía (de esas que no encontraremos jamás en la Bonaerense) que por un conflictivo caso en su pasado, acepta un puesto en el más remoto de los escenarios: la Antártida. En este inhóspito lugar del mundo nunca ocurrió un crimen; por tal motivo la serie de cuerpos encontrados genera un misterio y termina con el paraíso blanco.

    Uno se imagina varias cosas al pensar un film sobre la Antártida: gente con grandes abrigos que se aburre mucho y, lo peor, no habrá un solo desnudo. Nada de esto pasa, ya que en los primeros minutos vemos un cuartel repleto de jovenes lindas y fiesteras. Sí, la Antártida es un viaje de egresados para Hollywood. Lejos quedaron los recuerdos de “terror polar” de La cosa (The Thing, 1982) de John Carpenter.

    Terror en la Antártida (Whiteout es el título original) es tan esquemático como film de terror que no se permite salir de los lugares comunes del género, entre ellos, la fiesta adolescente, la protagonista bella que no reprime gritos de miedo ni evita mostrar sus curvas (se lastima las manos por el frío pero nunca sus carnosos labios). La vuelta de tuerca sobre el final y los asesinatos brutales no hacen más que confirmar lo expuesto. Y, encima de todo, la culpa la tienen los rusos que en la Guerra Fría experimentaron con bombas nucleares.

    Nada nuevo bajo el sol y menos sobre el hielo. Eso sí, para rescatar son los efectos visuales de las tormentas de hielo. Para morirse de frío, pero de miedo no.
    Seguir leyendo...
  • Shotgun Stories
    Shotgun Stories
    EscribiendoCine
    La misma sangre

    Un relato parco y seco como la lenta y cansina vida en las afueras de la ciudad, nos relata Jeff Nichols en su debut cinematográfico con Shotgun Stories (2007). Una historia donde la venganza no traerá el alivio esperado.

    Los hermanos Hayes fueron abandonados por su padre quien formó otra familia teniendo hijos varones de la misma edad que ellos. La relación entre los hijos de distintas mujeres, siempre fue tensa y proclive al conflicto. Pero no será hasta el funeral del hombre, que enemistará de por vida a ambos bandos.

    Con un pulso descriptivo antes que narrativo, el director desliza su cámara por las relaciones entre hermanos. El punto de vista que elije para centrarnos en la trama, es el de Son Hayes (Michael Shannon) el mayor de los tres hermanos y quien dirige los destinos del resto como Wyatt Earp ante el encuentro en el O.K. corral de Tombstone.

    El tema del film es la consecuencia de la violencia, entiéndase la violencia física pero también la violencia que puede ocasionar un abandono, la falta de cariño materno y la incomunicación. No por nada los nombres del grupo de hermanos protagonista es Son (hijo) Hayes, Boy (niño) Hayes y Kid (muchacho) Hayes. ¡Ni siquiera tienen nombres propios!

    Jeff Nichols opta por el fuera de campo para retratar la violencia –nunca está en cuadro, siempre en off- centrándose en el antes y el después del hecho. Es decir, lo que produjo la violencia y sus dramáticas consecuencias. La familia, en este caso los grupos de hermanos, nunca pudieron rehacer sus vidas por la violencia ejercida por el padre, a quien nunca conocemos sino mediante los rostros de sus hijos.

    En la primera escena vemos a Son Hayes en su habitación con su espalda llena de cicatrices, marcas que expresan las consecuencias de la violencia en su cuerpo. Violencia que recibió en su pasado y que llevará consigo el resto de su vida.

    La película hace ese trabajo, no muestra el hecho sino las marcas que produjo, centrándose en ella y dejando lo violento fuera de campo. La violencia termina cobrando así mayor peso dramático en el film justamente por su ausencia. De esta forma, Jeff Nichols expone su discurso, diciendo más de lo que muestra y que, en este caso, es tan sórdido como eso que no llegamos a ver.
    Seguir leyendo...
Ahorr con Hoyts
CONCURSO: LOS PADRINOS DE LA BODA