-
Imagen del crítico Carlos Herrera
Carlos Herrera
  • Cantidad de críticas: 96
  • Promedio: 62%
  • Críticas favorables: 82/96 (85%)
  • Críticas desfavorables: 14/96 (15%)
  • Diferencia absoluta: 9%
  • Los desechables
    Nicolás Savignone manifiesta que toda la película se realizó en base a improvisaciones en taller de actuación y que el trabajo fue transformándose de teatral en cinematográfico. Pero el resultado no muestra esa transformación.
    Las ideas de las tramas episódicas son buenas y evidentemente son la punta argumental para un ejercicio de actuación al que los actores debieron darle un desarrollo con palabras apelando a su propia creatividad, algo que se evidencia cuando en los títulos se nombra como guionistas a todos los integrantes del elenco.
    Y así fue como la película quedó como la filmación de un ejercicio de improvisación en un taller de teatro, porque los actores se respaldan sólo en las palabras sin mostrar casi ninguna acción cinematográfica.
    Cada episodio tiene buena estética que se empaña por la temblequeante operación de stedy cam cuyo abuso marea al espectador al intentar seguir las expresiones de los actores para reemplazar, con su ir y venir de un rostro a otro, al plano y contraplano.
    Las historias quedan abiertas al relato del espectador, que podrá inclinarse por lo cómico o lo misterioso de las tramas, o también por la identificación con alguno de los personajes.
    La película Los desechables con su acento puesto más en la estética y el intento de innovación que en contar una historia, quedó muy cercana a la mayoría de los cortometrajes de tesis.
    Seguir leyendo...
  • Séptimo
    Séptimo
    El rincón del cinéfilo
    Es grande la expectativa que despierta el estreno de una película en la que participa Ricardo Darín porque en la actualidad es uno de los tres actores más taquilleros del cine argentino, y su nombre también es importante en las marquesinas de España.

    El thriller “Séptimo”, coproducción argentino-española, donde Darín vuelve a interpretar a un abogado penalista, tuvo un ingrediente adicional para despertar el interés de los espectadores al estrenarse en una época en que los abogados e investigadores de casos policiales están presentes en la televisión argentina casi todo el tiempo dando “clases magistrales”, para que los argentinos hagan todo tipo de deducciones y suposiciones en el intento de esclarecer un crimen.

    Aunque hay que aclarar que esa coincidencia fue casual porque “Séptimo” comenzó a filmarse a fines del año 2012, y su rodaje duró 6 semana bajo la dirección del español Patxi Amezcua (“25 kilates”, 2009).

    El argumento

    Sebastián (Ricardo Darín) es un abogado que acaba de separarse de Delia (Belén Rueda), con la que mantiene una relación muy tirante ante el empeño de la mujer de regresar su patria, España, llevándose a los dos hijos de la pareja.

    Como todas las mañanas, Sebastián acude al departamento que compartía con su familia para llevar a sus hijos al colegio.

    El tiempo apremia, ha llegado tarde a buscar a los niños, y él debe acudir a una audiencia para asistir como letrado al mejor cliente del estudio jurídico en el que trabaja.

    Ante la insistencia de sus hijos, el padre accede a que ellos bajen por las escaleras mientras él lo hace por el ascensor, a pesar de que Delia les advirtió a los tres que no quiere que hagan ese “juego”.

    Cuando Sebastián llega a la planta baja sus hijos no están esperándolo, y aquí comienza la búsqueda y el desarrollo de la trama principal.

    La crítica

    Hay varias subtramas que al inicio del primer acto se entrelazan para dar sutiles indicios de lo que ha sucedido, por lo que los guionistas (Amezcua y Flah) corrieron el riesgo de que todo fuera previsible, aunque la sutileza fue tan extrema que si el espectador no estuvo lo suficientemente atento llega hasta el final de la historia con su relato a medio elaborar.

    Quizá esas sutilezas fueron las que jugaron en contra de la trama principal, porque para que fueran casi volátiles se recurrió a algunas situaciones poco creíbles y eso hace que el espectador, que en un primer momento trata de ponerse en la situación del protagonista, no logre identificarse del todo para finalmente centrar su interés en “descubrir a quién lo hizo para saber por qué lo hizo”.

    Si bien la película está bien filmada, tiene el ritmo y el estático estilo de los thrillers españoles, por lo que el cinéfilo argentino sentirá más de una vez la falta del dinamismo de una cámara en mano para acentuar alguna situación.

    Hay buenas actuaciones, pero si bien Darín hizo una buena labor con magníficas graduaciones en el estado de ánimo de su personaje, ya incorporó un estilo propio para este tipo de roles que lo sitúan actoralmente al borde del encasillamiento.

    Belén Rueda maneja muy bien la actuación cinematográfica y encontró la manera de trasmitir alternadamente la pasividad y la actividad de su personaje, manteniendo la unidad para no restarle carácter.

    Luis Ziembrowski, con una imagen un tanto cambiada, construyó de manera medida a su personaje del portero del edificio.

    Se destacan Osvaldo Santoro dándole fuerza a su enigmático rol de un policía retirado que ayuda en la investigación, y Guillermo Arengo por su soltura y seguridad interpretando a un colega del protagonista.

    Los fans de los thriller y los de Ricardo Darín disfrutarán de la historia de esta película tratando de descubrir lo que pasó y “cerrar el caso”, mientras que los cinéfilos argentinos apreciarán la música incidental e inductiva de Roque Baños pero notarán que a pesar de que la mayoría del staff es argentino, la película tiene una fuerte impronta del cine español. ¡De España vino su director!!!
    Seguir leyendo...
  • Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica
    La fuerte personalidad artística de Mercedes Sosa podría haber sido, paradojalmente, el gran inconveniente para plasmar su vida en una película.

    Rodrigo Vila, guionista y director de este filme, fue impulsado por Fabián Matus, hijo de Mercedes, para realizar este documental que tiene mucho de homenaje, pero muchísimo más de revelación de una mujer que a pesar de su fragilidad siempre fue fiel a sus convicciones populistas y por ellas luchó férrea e incansablemente desde los escenarios.

    En la pantalla puede verse un excelente material de archivo desde el cual la misma Mercedes, y muchos de sus célebres colegas y amigos, van describiendo situaciones que componen en el espectador la figura de la mujer que mediante sus canciones reclamaba al mundo el lugar que debe ocupar Latinoamérica.

    La personalidad de todo artista está compuesta por vida pública y vida privada, pero Vila y Matus se acercan a ambas con mucha discreción, no hay nada en este filme que Mercedes Sosa no haya querido contar sobre ella misma, y así transmite su intensa emoción al espectador cuando habla de sus maridos y su madre, cuenta sobre sus comienzos o narra las persecuciones políticas que sufrió.

    Es que la cantante que cautivaba a multitudes también causaba inquietud en algunos gobernantes, y el espectador percibe el desgarro que le causó estar amenazada de muerte y por ese motivo tener que padecer el exilio.

    Muy valiosos son los reportajes hechos por Fabián Matus a los amigos de Mercedes Sosa, así desfilan por la pantalla León Gieco, Pablo Milanés, Chico Buarque, Isabel Parra, Teresa Parodi, David Byrne, Milton Nascimento, Víctor Heredia, Julio Bocca y Juan David Nasio, aunque quizá el espectador se concentre más en los testimonios de los hermanos de la cantante o de su vecino, el de su nieta, y sobre todo el del impulsor de este homenaje, su hijo Fabián.

    El filme es interesante, con muchos datos pero muy ameno y describe a Mercedes Sosa de manera completa, tanto en su sensibilidad desde lo personal como en su grandeza artística desde los escenarios. (Carlos Herrera).
    Seguir leyendo...
  • Cuando yo te vuelva a ver
    Cuando yo te vuelva a ver
    El rincón del cinéfilo
    “El primer amor nunca se olvida” dice un refrán que fue tomado por muchos guionistas como base de elaboración de las historias de muchísimas películas eligiendo, la mayoría de las veces, los amores que quedaron truncos.

    Gisela Benenzon y Marcela Sluka escribieron el guión de “Cuando yo te vuelva a ver” siguiendo una idea original del actor y distribuidor Pascual Condito, con una historia de un primer amor que quedó trunco pero sus cenizas se reavivan después de treinta años.

    Benenzon y Sluka construyeron diálogos simples, claros y cotidianos para perfilar a los personajes como seres comunes y corrientes, sin ninguna particularidad, y la película fue dirigida por Rodolfo Durán.

    Sinopsis

    Paco (Manuel Callau) se ha radicado hace treinta años en España y regresa a la Argentina para apadrinar la boda de un amigo (Pascual Condito), y se aloja en la casa de Félix (Alejandro Awada), su hermano, quien vive con su hijo Pablo (Nicolás Condito), un joven que aspira ser director de cine.

    Margarita (Ana María Picchio) es una docente jubilada que para seguir en actividad atiende catering en fiestas privadas, junto a su amiga Ethel (Miriam Lanzoni), mientras trata de mejorar la relación con su hija Valeria (Malena Solda), quien embarazada por segunda vez atraviesa una crisis matrimonial.

    Él como padrino y ella como encargada del catering estarán en la fiesta de casamiento, pero no se cruzarán; algunos días después Paco, gracias a la vocación de cineasta de Pablo, descubrirá que Margarita estuvo muy cerca de él, y con la complicidad de Félix y Ethel buscará la forma de encontrarse con ella.

    Paco y Margarita se amaron, se separaron, y ahora se reencuentran después de tres décadas. Han cambiado, los rodean otras personas, la situación emocional de ambos transita una época inestable, habrá reproches, explicaciones, impulsos, negativas y secretos que se revelarán.

    Crítica

    Como se mencionó en un párrafo anterior el filme fue dirigido por Rodolfo Durán y comienza con un juego de situaciones paralelas para la pareja protagónica que resulta interesante y plantea la vida cotidiana y la situación emocional de ambos.

    Los diálogos son simples y sin pretensiosas sentencias, por lo que la película sigue un código cinematográfico hasta el reencuentro de los protagonistas y luego, repentinamente, toma un formato televisivo.

    No profundiza en sentimientos sino en reacciones a situaciones del pasado y continuamente pone en el relato del espectador el cuestionamiento del “¿por qué?”

    El elenco

    La segunda parte de la película está sostenida por las buenas actuaciones, si bien tanto Ana María Picchio como Manuel Callau recurren a algunos tips de televisión logran darle un sólido y convincente perfil cinematográfico a sus personajes.

    Malena Solda y Alejandro Awada demuestran su capacidad actoral, al igual que Nicolás Condito que película a película evidencia su incesante crecimiento profesional.

    Miriam Lanzani se destaca porque si bien su rol tiene algo de la gestual frivolidad de otros personajes que ha interpretado en cine, en esta oportunidad la actriz lo ha trabajado para darle los matices que evidencian lo que sucede en el interior de esa mujer que se acerca a la cuarta década.

    El espectador encontrará un drama romántico que lo entretendrá, sobre todo si se trata de personas de más de cuarenta años.

    El cinéfilo podrá observar que Rodolfo Durán, a pesar de ser docente de imagen y diseño, no se jugó demasiado en el desarrollo técnico del filme, ni se atuvo a los simbolismos y códigos para que la película tuviera un mensaje contundente.
    Seguir leyendo...
  • Puerta de Hierro, el exilio de Perón
    Poco se conoce en detalle de la vida del Gral. Juan Domingo Perón en el exilio, salvo los relatos de quienes lo visitaron, por lo que si bien la trama de la película “Puerta de Hierro, el exilio de Perón” está basada en hechos históricos Víctor Laplace, junto al coguionista Leonel D’Agostino, se tomó ciertas licencias para poder encauzar cinematográficamente la narración de la historia.
    De esta manera queda en la pantalla un relato completamente desarrollado de la vida cotidiana del líder del Justicialismo en España que, si bien interesa y entretiene al espectador, está todo el tiempo en el límite del desborde por la sobrecarga de parlamentos discursivos y casi didácticos que se ponen en boca del protagonista, afortunadamente el ritmo siempre se retoma con el exacto armado de las escenas, tarea en la que Laplace, desde la dirección, evidencia su sólida trayectoria en la actuación que le permiten una excelente puesta de la imagen cinematográfica.
    El elenco
    Víctor Laplace, se pone en la piel de Juan Domingo Perón por cuarta vez, sin embargo siempre realizó “un Perón diferente” porque, como le declaró a éste cronista en ocasión de encontrarse en Pantalla Pinamar 2013, le ha tocado interpretarlo en distintas etapas de su vida. Es difícil para cualquier actor asumir un personaje que realmente existió y es evidente que Laplace en esta oportunidad elaboró su rol partiendo de la modificación de su timbre de voz y eso es lo que más impacta al espectador.
    Victoria Carreras, también hizo declaraciones al cronista respecto a los pocos elementos que encontró para componer su personaje, debido a que al realizar su investigación encontró que ha sido destruido casi por completo el material gráfico referente a Isabelita, por lo que para la pantalla elaboró una imagen más cercana a cuando la tercera esposa de Perón ejerció la Presidencia de la Argentina; de todas maneras la actriz logró una composición ajustada y muy creíble.
    Se destaca Javier Lombardo como Jorge Antonio y en pantalla se hace notar la fuerte personalidad actoral de Federico Luppi en su corto rol del Dr. Puigvert, el médico de Perón.
    Por la fuerza y el rechazo que causa su personaje el espectador aprecia la correcta labor de Fito Yanelli en el rol de López Rega.
    Una película sobre historia argentina
    Puede catalogarse a “Puerta de Hierro, el exilio de Perón” como un filme de historia argentina aunque su acción transcurra a 10.000 kilómetros de distancia de Buenos Aires.
    Se trata de una producción que entretiene al espectador y seguramente atrapará a los enrolados políticamente en la doctrina justicialista; por el contrario, no convencerá a quienes rechazan al movimiento peronista.
    Más allá de esas contraposiciones políticas el cinéfilo encontrará que se trata de una realización bien actuada, con un mensaje que se puede compartir o no, pero que es claro y preciso, además, que la factura técnica de todo el filme está bien realizada.
    Seguir leyendo...
  • El décimo infierno
    El décimo infierno
    El rincón del cinéfilo
    Esta película fue pensada para ser un telefilm, por lo que en su realización y su montaje resulta evidente un lenguaje más televisivo que cinematográfico.

    Esta particularidad también hace que en el desarrollo actoral el peso dramático esté depositado mayormente en uno de los protagonistas, en tanto al otro integrante se le dé fuerza de partenaire. En este caso es Patricio Contreras quien con su rol de Antonio asume la carga de la línea dramática, y no sólo lo hace con solvencia sino con un despliegue que hace intuir que sus propios aportes como intérprete fueron importantes en la construcción de su personaje.

    Aymará Rovera cumple su función de partenaire a la perfección al jugar sus situaciones con la medida precisa para que su personaje de Griselda jamás se desborde.

    Volviendo al tema del lenguaje televisivo, es obvio señalar que el resto de los personajes están en función del desarrollo dramático de los protagonistas por lo que se aprecia a los actores de los roles secundarios cumpliendo con el standard actoral de composición, seguramente marcados por Juan Pablo Méndez para que no contrarresten el “crecendo” de las situaciones.

    A lo largo de la proyección se encuentran escenas con un fondo musical que pasa de ser incidental a inductivo por lo que desborda las situaciones.

    Conclusión

    El espectador se sentirá atraídos por esta “road movie” porque la mayoría del público argentino está habituado al lenguaje de televisión para contar historias de amor y muerte.

    Los cinéfilos, alejados del lenguaje del telefilm, encontrarán que está película independiente adolece de falta de producción, aunque éste cronista conoce las dificultades de financiación que, a lo largo de mucho tiempo, tuvieron sus productores hasta que pudieron lograr su realización.
    Seguir leyendo...
  • Una mujer sucede
    Una mujer sucede
    El rincón del cinéfilo
    Se ve en pantalla a un coral seccionado en tres, o quizá en cuatro, pero podría encasillarse a esta película como “góticopueblerina” sin que se tome a este neologismo como despectivo, porque además tiene la singularidad que en la mayoría de las escenas se encuentra una fuerte marcación y desarrollo de teatro de cámara.

    Si bien el director declaró al presentar esta película en Pantalla Pinamar 2012 que no desarrolló ninguna escena desde la óptica teatral, el espectador encuentra impreso el mecanismo de teatralidad en muchas situaciones aunque, sin embargo, Bucca logra darles continuidad en una trama cinematográfica.

    Esas situaciones, en las que los actores debieron trabajar la emoción con una mínima ayuda del movimiento, influyeron en el desempeño de un elenco integrado por figuras con gran trayectoria en teatro, y todos muestran en esta película que emplearon “tics” teatrales en la construcción de sus roles, sobre todo Viviana Saccone y Alejandro Awada.

    El cineasta Pablo Bucca al afrontar un filme coral de esta manera, marca un estilo particular para iniciar su carrera cinematográfica. Un estilo que, de mantenerlo, puede llegar a diferenciarlo y seguramente a ser cuestionado por los cinéfilos.

    El espectador, atrapado por el planteamiento desde la intriga, elaborará su propio relato en base a la identificación en alguna de las tres historias tan herméticas en su cierre como lo es el desenlace final.

    El cinéfilo encontrará una película técnicamente bien construida a partir de un buen libro aunque por momentos, cuando el director se entusiasmó con los efectos, pierde la agilidad adecuada.
    Seguir leyendo...
  • Cambio de planes
    Cambio de planes
    El rincón del cinéfilo
    Cuando las etapas oscuras se iluminan

    El mayor mérito en esta película es que cuando la trama llega al borde del golpe bajo logra retomar el rumbo con pases de sitcom que desvían la atención del espectador.

    Paco Arango confiesa que quiso hacer una realización con buena onda y lo consiguió. Si bien toda la trama es previsible, el tratamiento dado por el guionista (el mismo Arango) a la idea y al concepto de como transmitirla evidencia que conoce en profundidad el tema que trata.

    Las subtramas contienen la misma línea subliminal que la principal, pero desarrolladas totalmente en pase de comedia, a veces impregnada de humor negro, por lo que puede verse transitar por la pantalla a la madre de Manolo que “padece” su ancianidad en un geriátrico, apoyándose en una paciente de Alzheimer que la confunde con su patrona, a la soledad que “padecen” un vecino sin familia, y un inmigrante con su familia en México, al amante de la esposa de Manolo, que “padece” las indecisiones de la mujer, sin olvidar al enamoramiento que “padece” el joven Antonio por la hermana de su compañero de cuarto. Todas historias “pacientes” que agilizan la narración al hacer sonreír, y hasta reír a carcajadas, a los espectadores.

    Con un leve adoctrinamiento sobre la institución familiar, el mensaje subliminal está en cierta forma abierto para que el relato del espectador encuentre alguna identificación en la diversidad de personajes, aunque quizá puede prevalecer la idea de que en los momentos más difíciles de la vida “está escrito” (maktub) que alguien, como un ángel, acuda en nuestra ayuda para que las cosas cambien; Antonio es el maktub de Manolo.

    Actuaciones

    Diego Peretti como Manolo trasmite todas las emociones, tanto cómicas como dramáticas, por las que atraviesa su personaje; Aitana Sánchez-Gijón como Beatriz vuelve a demostrar su excelente calidad actoral; Andoni Hernández como el joven Antonio mantiene al espectador pendiente de su personaje; y Jorge García (el gordo de la serie “Lost”), aprovecha al máximo su cómico personaje del inmigrante mexicano.

    Se destaca Goya Toledo como la madre del muchacho enfermo, ya que no cae en ningún desborde en el rol más dramático y con un perfil proclive al estereotipo que la actriz canaria evitó utilizar; y se luce la experimentada Rosa María Sardá como la enfermera Guadalupe, a la que caricaturizó como a una mujer con una pizca de autoritarismo y suficiencia, pero muy querible; otro maktub en la vida del protagonista.

    El cinéfilo y el espectador

    Los cinéfilos seguramente remarcarán que, como se mencionó más arriba, los planteos de la historia hagan que su desarrollo sea previsible; pero con una mirada diferente a cómo se suele abordar cinematográficamente el tema de los pacientes oncológicos. Paco Arango ofrece una película que divertirá al espectador y al mismo tiempo le brindará la oportunidad de repensar la manera de enfrentar las malas rachas. (Carlos Herrera).
    Seguir leyendo...
  • El amigo alemán
    El amigo alemán
    El rincón del cinéfilo
    El guión fue escrito por la directora y se centraliza en el amor de Sulamit y Friedrich. La historia sentimental de los protagonistas resulta atrayente desde el personaje masculino que siente y trata de “lavar” la culpa de sus padres, mediante la búsqueda de una revolución social que lo lleva a priorizar sus militancias y relegar a la mujer que ama.

    Los hechos políticos están presentes en todas las subtramas, pero no siempre desarrollados con la misma intensidad, por lo que resulta que algunas referencias pasan rápidamente y acaso inadvertidas, tal como sucede, por ejemplo, con la escena del ataque que la protagonista sufre, por ser judía, de parte de la Agrupación Tacuara, organización guerrillera que tuvo vinculaciones con los nazis refugiados en la Argentina.

    También en el filme hay un somero desarrollo sobre el icónico Mayo del ´68 francés, pero en los 60 años que abarca la trama de la película sucedieron tantos hechos desencadenantes de cambios políticos que evidentemente resultó difícil tratarlos en profundidad en los 100 minutos que dura el largometraje.

    La directora, en un diálogo que mantuvo con éste cronista, contó que el hecho de no haber cerrado algunas situaciones se debe a que prefirió que el relato del espectador sea el que mida la dimensión de esos tratamientos en la trama; un concepto que remite a una tendencia del Nuevo Cine Argentino que se ha visto en la filmografía de Lucrecia Martel

    Jeanine Meerapfel también declaró, durante esa charla con el periodista, que al escribir el guión pensaba en Max Riemelt como protagonista, por lo que se ve al actor con el physique du rol adecuado para componer un rol que va transformándose físicamente, a través de sus vivencias a largo de muchos años, y el intérprete alemán logró diferenciar visualmente e interiormente las etapas que el personaje atraviesa.

    Celeste Cid vuelve a demostrar que es una excelente actriz que no sólo actúa sino que vive las situaciones. Para cada una de las edades por las que transita su personaje tiene una composición diferente que transmite al espectador los cambios interiores que ha sufrido la mujer a la que interpreta.

    Los personajes secundarios no tienen un desarrollo gravitacional, por lo que los actores debieron realizar una labor muy mesurada, aunque se destacan Carlos Kaspar como el ex nazi padre de Friedrich, y Adriana Aizenberg como una tía de Sulamit con las características de una idishe mame.

    “El amigo alemán” de Jeanine Meerapfel toca temas que pueden interesar a un público que “contempló” la política de la segunda mitad del siglo XX. Los jóvenes se sentirán atraídos por el ímpetu de los militantes que lucharon empecinadamente por sus ideales tratando de cambiar el mundo y, los que prefieren las historias de amor encontrarán en esta película los elementos para analizar, desde su propio relato, por qué se quiere “para siempre”.

    Los cinéfilos podrán objetar que en este largometraje se tocan muchos temas pero sólo se profundiza sobre la culpa de los padres, aunque el desarrollo sea tangencial con las subtramas.
    Seguir leyendo...
  • Historias que sólo existen al ser recordadas
    La muerte atrapada en una imagen en la que siempre “vivirá”

    La literatura latinoamericana es rica en obras de realismo mágico y escritores como Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges y hasta Mario Vargas Llosa son los mayores exponentes del género.

    Este estilo literario en cuyas obras el desarrollo narrativo continuamente dispara mensajes subliminales que no son dichos sino solamente sugeridos, ha sido una tentación irresistible para muchos cineastas, pero las dificultades de trasladar lo mágico a la pantalla de cine no han podido ser salvadas y han quedado en películas mediocres salvo escasas excepciones.

    Para confirmar la regla puede mencionarse como excepción a “Eréndira” basada en un cuento del ya mencionado García Márquez, que Ruy Guerra, director brasileño (nacido en Mozambique), filmó en 1983 para el cine mexicano y consiguió imprimir en pantalla todos los simbolismos esenciales para que el espectador comprenda los mensajes del escritor colombiano.

    Curiosamente, también de Brasil es la directora Julia Murat quien filmó “Historias que sólo existen para ser recordadas” con un guión “mágicamente impresionista” que ella misma escribió junto a María Clara Escobar y Jorge Sholl.

    Sinopsis de “Historias que sólo existen al ser recordadas”

    La acción se desarrolla en Jotuomba, un pueblo imaginario de Paraíba, una región brasileña que vivió en la década de los ´30 con gran esplendor y en la actualidad se encuentra en un estado de olvido y casi abandono.

    En el pueblo todo se ha detenido, todos los días se parecen a otros días y sólo tienen mínimas diferencias que justifican que sus habitantes, todos ancianos, continúen vivos.

    Madalena es uno de ellos. Diariamente amasa el pan que se vende en el “abarrotes” pueblerino, asiste a misa para escuchar el mismo sermón en medio de las mismas series de oraciones, y comparte la comida con sus vecinos en una mesa presidida por el sacerdote del lugar.

    Nada cambia hasta que llega al pueblo una joven fotógrafa y se hospeda en la casa de Madalena.

    Crítica y análisis

    En una película con lánguidos y repetitivos planos secuencia Murat hace una amarga aunque casi velada crítica a las políticas que dejan de lado, en espera de su desaparición, a sectores a los que llevan a la extraña situación de estar “muertos en vida”.

    La trama desarrollada con parlamentos repetidos lleva al espectador rápidamente a la conclusión de que todo lo que se vive en este mundo es efímero y sólo quedarán los recuerdos.

    La joven mujer que llega al pueblo puede traer un hálito de esperanza y sus fotografías atraparán lo que se está muriendo para que pueda ser recordado a través del tiempo.

    La directora Julia Murat contó con la participación de Lucio Bonelli como director de fotografía para lograr planos y encuadres perfectamente trabajados “a viejo” que hacen trascender desde el comienzo de la película el lineamiento de su trama principal.

    Todo el elenco realizó una labor homogénea, con lo que queda demostrada la capacidad para dirigir actores de la cineasta brasileña. Los intérpretes tienen el preciso physique du rol aunque no se basan en él para sus composiciones, sino que lo hacen con sus recursos expresivos que han sido aprovechados por la realizadora para interesantes planos de frente y en largos planos back.

    El filme puede resultar un poco lento y minimalista para el espectador común, pero el cinéfilo encontrará plasmado en la pantalla todo el espíritu del realismo mágico como poquísimas veces se encuentra en la cinematografía internacional.
    Seguir leyendo...
  • La fuerza del amor
    La fuerza del amor
    El rincón del cinéfilo
    La actriz Michelle Yeoh leyó el guión sobre la vida de la activista birmana Aung San Suu Kyi e inmediatamente buscó la manera de filmarlo, por lo que acudió al director francés Luc Besson pidiéndole que dirigiera la película una vez que se consiguiera la financiación correspondiente.

    La realización pudo ser rodada como una producción francesa en locaciones de Thailandia y lleva por título “The lady”, aunque en Latinoamérica fue cambiado por “La fuerza del amor”, mucho más apropiado para el mensaje de la historia que cuenta.

    Sinopsis de “La fuerza del amor”

    Aung San Suu Kyi regresa a Birmania, su país natal, para asistir a su madre que yace moribunda en un hospital de Rangún.

    Durante su estadía en el establecimiento sanitario donde su progenitora está internada presencia una de las tantas represiones de la dictadura militar contra el pueblo manifestante.

    Las brutales represiones provocan que ella les de protección a algunos de los activistas, y por ser hija de Aung San, impulsor y héroe de la independencia del país, es tomada como estandarte por los partidarios para instalar la democracia.

    Emprender la actividad política significa estar alejada de su familia, que reside en Londres, y enfrentar a un régimen militar despiadado y aferrado al poder.

    Su esposo y sus hijos continuamente la respaldarán y justificarán su vida.

    Suu Kyi a pesar de los arrestos domiciliarios y de ser continuamente presionada por los dictadores logrará imponer sus ideas, mientras su marido hace conocer la situación que vive Birmania a los medios periodísticos internacionales y organismos de Derechos Humanos de todo el mundo, logrando con su actividad de difusión que a su esposa le sea otorgado en 1991 el Premio Nobel de la Paz.

    Crítica a La fuerza del amor

    Luc Besson al modificar el guión de Rebecca Frayn para sacarle el estilo del documental político que contenía, lo transformó en una biopic sobre la vida de la activista birmana dejando en la trama principal su relación matrimonial con Michael Aris, un inglés que alguna vez fue tutor de los príncipes de la familia real de Bhutan.

    El guión está basado en hechos reales, pero debió agregársele algunas escenas de ficción por no tener un registro preciso de lo sucedido, y esa fusión de base logró escenas con ritmo y agilidad que no siempre se mantienen pero captan la atención del espectador todo el tiempo.

    El personaje de Michael tiene tanto peso en la trama principal como el de Suu Kyi, y fue asumido por David Thewlis (que también cubre el rol del hermano de Michael) con una energía que trasciende la pantalla y lo perfila completamente.

    Michelle Yeoh, actriz originaria de Malasia, logró en 2011, por esta película, ser la primera asiática en estar nominada para el premio Oscar como Mejor Actriz. Su composición es rigurosa, demuestra un gran poder de observación y hace que el espectador crea por momento estar viendo a la auténtica activista.

    Dentro de una cuidada y meticulosa producción, Besson logró en esta realización darle importancia al hecho de que Suu Kyi siempre contó con el firme respaldo de su marido basado en el amor.

    Esta forma de encarar las escenas minimizó la historia sobre la política birmana al fragmentarla en varias subtramas, a las que les da el nivel de ámbito necesario para contar la trama principal, por lo que el espectador recibe un mensaje subliminal que puede hacerlo pensar que “detrás de toda gran mujer hay un gran hombre” como variación de un refrán popular.

    La película entretiene a todo el público con su trama principal que reproduce situaciones reales, aunque quizá a un sector del público que tenga un espíritu politizado le atraigan más las subtramas, aunque éstas hayan sido ficcionadas para servir de soporte al nudo del conflicto que se vive en un país del que se conoce muy poco en la Argentina, y seguramente el análisis de los cinéfilos le encontrará algunas reiteraciones y cierta densidad narrativa
    Seguir leyendo...
  • Malón
    Malón
    Cinevivo
    Los absurdos y tragicómicos personajes de Samuel Beckett preferían no hacer nada mientras esperaban que Godot llegara para hacerlos trascender en la vida.

    Porque, ¿para qué se tiene la vida? El hombre siempre tuvo esta pregunta pero nunca su respuesta. Por eso cada individuo trata de hacer con su vida lo que puede, que no siempre es lo que quiere.

    Fabián Fattore, en su película Malón, narra un lapso de la vida de Sosa, un hombre que sólo “permanece” sin hacer nada para que algo pase por su existencia.

    Pareciera que el cine argentino no comercial de la última década estuviera en permanente experimentación sin llegar a plasmar un estilo definido en ningún género.

    Fabián Fattore encuentra la manera de hacer su filme sin que el guión, que él mismo escribió, tenga ningún tipo de conflicto en su trama. A Sosa, su personaje, no le sucede nada porque tampoco busca que en su vida pase algo.

    El espectador tiene gran libertad para construir su propio relato basándose en la historia previa de cada personaje, pensando y repensando lo que les puede haber ocurrido para ahora vivir de la manera en que lo hacen.

    La fotografía de Alonso Luque remarca los perfiles de todos los personajes y en los brillos y sombras de Sosa, en largos close up, pareciera indicar que en su vida hay algo que no es gris.

    Llega al espectador el mensaje de que la vida sólo transcurre sin que el hombre pueda hacer nada, que el destino marca lo que sucederá o no.

    En las conversaciones de los parroquianos están los parlamentos más ricos de la película, refiriéndose a la turbulenta vida política argentina cuando en 1973 regresó Perón de su exilio.

    Sosa, el personaje de la película Malón, a quien en el bar apodan “Firpito” escucha hablar de los manifestantes que portaban palos y pancartas en el siglo XX mientras mira el cuadro El malón en el que los indígenas en el siglo XIX regresan de efectuar saqueos blandiendo sus lanzas. El espectador puede asociar esas imágenes televisivas de los piquetes del siglo XXI en los que los manifestantes esgrimen bastones y estandartes.

    La película tiene encuadres que están acertada y totalmente en función de la narración pero también tiene algunos que están enriquecidos creativamente; por ejemplo, en los que los extremos de la imagen están oscuros y en el centro de la pantalla se desarrolla la acción a cuya visualización el espectador accede como si fisgoneara por una hendija.

    La profusión de larguísimos close up del protagonista y varias reiteraciones, hacen correr el riesgo de que este filme pueda ser considerado monótono por un sector de la platea y que a otro porcentaje de espectadores le recuerde a los reality show televisivos, a pesar de las escenas en exteriores.
    Seguir leyendo...
  • Pompeya
    Pompeya
    Cinevivo
    Ya se ha usado en el cine, aunque no por ello deja de ser atractivo, el recurso de contar una historia que a su vez cuenta cómo se crea una trama , lo que abre un amplio espectro en el que el espectador puede buscar identificación en lo “real”, en la “ficción”, o en ambos.

    Sucede en esta película que la directora al contar la historia en dos planos ficcionales simultáneos y casi contemporáneos mediante un montaje un tanto complicado, obliga al espectador a atar cabos para que nada quede suelto en su propio relato, quizá eso sea lo que buscó, pero le sumó el uso y abuso del ya para nada novedoso recurso de una temblorosa cámara en mano que termina por marear. Ese montaje y esa cámara en mano logran, en conjunto, que el espectador pierda la atención, comience a moverse en su butaca y sólo se tranquiliza cuando la cámara también lo hace, pero ya se ha perdido el contenido de algunas escenas.

    De todas maneras el mundo mafioso está plasmado con la misma proyección que le dan los diarios y la televisión de la Argentina por lo que la platea puede retomar rápidamente las historias con la ayuda de las escenas en las que el personaje del guionista arma la trama de su ficción porque las situaciones no son complejas.

    La vestuarista Celestial Brizuela dio el toque exacto para remarcar el perfil de cada personaje, a lo que se le suma el maquillaje FX de Cez Navotka que logra, afortunadamente, incrementar la expresión actoral en algunas escenas.

    Un elenco teatral

    El espectador puede identificar rápidamente a los personajes de esta película porque en el guión están bien perfilados cinematográficamente aunque están actuados de manera teatral, quizá porque para componerlos la mayoría de los actores no ha podido dejar de lado su trayectoria en el teatro independiente argentino donde muchas veces el actor se sobrepone al director.

    Se destaca, por tener una composición netamente cinematográfica, la labor del actor Chang Sun Kim, que incluso logró ganar el Premio al Mejor Actor en el Festival de Mar del Plata 2010 con esta película.

    Conclusión y programación de proyecciones

    La película Pompeya de Tamae Garateguy puede encasillarse dentro de lo inusual y el público de ese género quedará satisfecho al encontrar un limitado suspenso y una pequeñísima y justa medida de gore. El público general, que busca entretenerse, lo logrará con las escenas de acción.

    Este filme se proyecta en el cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635) y los viernes y sábados de julio a las 20, en el Microcine de Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415). Tiene una duración de 102 minutos y está calificada para mayores de 16 años.
    Seguir leyendo...
  • Espejito, espejito
    Espejito, espejito
    El rincón del cinéfilo
    Tarsem Singh, luego de “Inmortales” (2011), una fallida realización, cambió radicalmente su estilo para dirigir esta versión de “Blancanieves y los siete enanitos”, aunque el guión escrito por Melissa Wallack y Jason Keller sólo mantiene del tradicional cuento de los hermanos Grimm la estructura argumental y los personajes principales, a los que les fue cambiado su perfil en función de la nueva historia que se cuenta.

    Como para que nadie se sienta shockeado desde el comienzo por los sustanciales cambios efectuados, la historia tiene una narradora que sitúa al espectador en el lugar y en el momento en que acontecen los hechos que desarrollará la trama, y así la platea se entera que en un lejano país, una casi sádica reina (Julia Roberts) había usurpado el trono que le correspondía a la joven y bella princesa Blancanieves (Lily Collins), lejos de someterse a la tiranía de su madrastra, intenta recuperar su herencia para poder ayudar al pueblo que, agobiado por los impuestos, pasa penurias y vive en un permanente estado de tristeza.

    La reina, que usa la magia que le otorga un espejo para mantenerse joven, bonita y poderosa, pronto descubre las intenciones de su hijastra y sin vacilar ordenará su asesinato, algo que el chamberlain Brighton (Nathan Lane) no se animará a cumplir y la dejará abandonada a su suerte en el bosque, donde la niña se encontrará con siete enanos ladrones que la ayudarán a cumplir su propósito de rebelión.

    No falta en este renovado cuento el apuesto príncipe (Armie Hammer), aunque no es muy valiente sino tirando a tontuelo, que avivará las “mágicas” ansias de casamiento de la reina y despertará en la princesa al “mágico” primer amor.

    Comentario de la película

    El cuento está destinado a los niños, pero gran parte de este filme parece estar dirigido al público adulto con submensajes que son reflejos (como los que brinda un espejo) de situaciones que se viven a nivel mundial en el siglo XXI.

    La trama de la película es una parodia del contenido del cuento que pone énfasis en puntos tales como la usurpación del poder por alguien que no está capacitado para ejercerlo, la energía de la mujer que lucha por sus derechos, el hombre que puede ser derrotado, la discriminación que margina a algunas personas y la falsa fidelidad como recurso de sobrevivencia.

    Singh tiene muchos puntos para desarrollar y lo hace apresuradamente, por lo que el filme no logra el pase de comedia con el que se presenta y, si bien irregularmente transita por el grotesco, el gótico y hasta por el bizarro, se queda en el género fantástico por estar lleno de imaginativas escenas visuales, aunque se haya recurrido más al montaje que a los efectos especiales.

    Las actuaciones son parejas,. Los actores dan el perfil de sus personajes, aunque Lily Collins (hija del cantante Phil Collins) no se muestre del todo segura en su composición. Julia Roberts, en quien se basa el cartel taquillero, demuestra solvencia al afrontar dos roles que le han exigido mucha imaginación y a los que logra diferenciar. Armie Hammer se limita a tres gesticulaciones sin ninguna expresión corporal y sostiene su trabajo con el physique du rol. Quien se destaca es Nathan Lane dándole permanentes matices a su personaje. También se lucen los siete actores que encarnan a los enanos, a los que tanto los guionistas como el director se preocuparon por diferenciarlos para hacerlos representativos de las minorías sociales.

    Se trata de una gran producción aunque la película se queda en un término medio. En la función a la que asistió el cronista se escucharon comentarios y expresiones de sorpresa y diversión por parte de los niños espectadores, lo que demostraba que la disfrutaban plenamente.

    Hollywood anunció una nueva versión de “Blancanieves y los siete enanitos” cuyo estreno está programado para el segundo semestre de 2012, aunque se adelanta que estará más ajustado al cuento de los hermanos Grimm, que para escribirlo se basaron en una leyenda alemana. (Carlos Herrera)
    Seguir leyendo...
  • Tiempos menos modernos
    El director ubicó la acción temporalmente en la década de los ´90, una época que ha quedado signada históricamente por una política de “achicamiento” del Estado Argentino y en la que desde el gobierno se tomaron algunas decisiones y se llevaron adelante campañas sólo para lograr impacto “propagandístico” sin pensar en las consecuencias que ese accionar podía acarrear en los ciudadanos.

    El cineasta quedó impactado al saber que en esos años se envió una partida de computadoras a una escuela rural que estaba ubicada en un pueblo de la provincia de Salta donde no había energía eléctrica pero también, como cuenta la película, se regalaron televisores a algunos sectores de la población.

    El director imprime en la historia de Tiempos menos modernos, de la que también es coautor del guión junto a Laura Ávila, una fuerte crítica a esas medidas, a veces disparatadas, que sirven sólo como propaganda política y que además se usan como medio para colonizar culturalmente a la población.

    Pero también, como submensaje de la trama principal, el espectador encontrará un mirada analítica de lo que la televisión representa para todo el mundo desde donde, como lo ha comentado Simón Franco en rueda de prensa, se “bombardea” continuamente a los telespectadores con mensajes subliminales para modificar en forma paulatina sus formas de pensar.

    La película muestra que esa modificación, que obviamente se extiende a los hábitos de vida, se logra utilizando sistemáticamente las técnicas audiovisuales en la era de la globalización mundial.

    El protagonista de Tiempos menos modernos es un tehuelche, integrante de un pueblo originario que sufrió la colonización española, el cruel sometimiento a la clase aristócrata argentina y en la actualidad sufre el despojo gradual de su territorio ancestral.



    Un buen elenco

    El actor Oscar Payaguala, el protagonista, tiene una exitosa y larga trayectoria en radio y televisión y en ningún momento parece que actúa sino que simplemente vive lo que le ocurre a su personaje, por lo tanto “atrapa” al espectador por su espontaneidad y su técnica, quizá intuitiva, lo lleva a un manejo exacto de la gestualidad y los tonos.

    Nicolás Saavedra, actor de reconocida trayectoria en Chile, compuso a su rol de Felipe desde lo corporal y con precisas inflexiones en los tonos que apoya, acertadamente, en su acento chileno. Su trabajo actoral es para destacarlo.

    También se ve fugazmente en pantalla a la locutora y conductora televisiva Gabriela Rádice y al actor Estaban Meloni cumpliendo eficazmente sus roles.



    Comentario

    Tiempos menos modernos es una película que en todo su desarrollo hace que el espectador dirija su mirada a la política argentina de los años ´90 que ha sido calificada por los especialistas como una “época frívola”.

    El director analiza esa frivolidad y le hace una fuerte crítica a la que le suaviza su acidez mediante escenas con situaciones cómicas pero cotidianas y cuando el ritmo de la acción decae, abusa de los planos largos para poder mostrar los maravillosos paisajes nevados de la Patagonia argentina, su tierra natal.
    Seguir leyendo...
  • Alvin y las ardillas 3
    Alvin y las ardillas 3
    El rincón del cinéfilo
    “Alvin y las ardillas” tuvo su origen en un grupo musical de marionetas formado en 1958 por Dave Seville, que era el seudónimo que usaba el padre de Ross Bagdasarian. Las ardillas llevan los mismos nombres de los ejecutivos de la compañía para la que se grabaron los primeros temas musicales paralelamente a las presentaciones del conjunto en el famoso programa televisivo de Ed Sullivan, que por décadas lideró los rankings de audiencia en los EE.UU.

    Como particularidad creativa para diferenciar al grupo a Dave Seville se le ocurrió utilizar la técnica de modificar la velocidad del sonido de las grabaciones para que las voces se escucharan con un registro muy agudo y rápido que no permite entender claramente las palabras. Todos los estudios de dibujos animados tomaron posteriormente la idea de Seville y en la actualidad esos sonidos distorsionados son las voces características de cualquier ardilla que aparezca en pantalla.

    Luego de pasar por la televisión como dibujos animados “Alvin y las ardillas” llegaron al cine, primero en películas de animación y 50 años después de su creación en grandes producciones con interrelación de actores con dibujos generados por computadora, y el éxito obtenido por las dos primeras películas (2007 y 2009) dio lugar a la tercera entrega de la franquicia.

    Sinopsis

    Dave aborda junto con las ardillas Alvin, Simon y Theodore acompañados por Las Chipettes un crucero de lujo en el que viajarán disfrutando de unas vacaciones, y cuando arriben al puerto de destino asistirán a la entrega de los premios anuales a la producción musical.

    Alvin no tarda en hacer travesuras a bordo que crispan los nervios de Dave quien se ha reencontrado con Ian Hawke, su enemigo, que ahora trabaja entreteniendo a los niños que viajan en el barco disfrazado de pelícano.

    Todo se complica cuando todas las ardillas salen “volando” del barco y Dave con Ian, en un intento por rescatarlas, caen al agua. Finalmente todos llegan a una isla misteriosa donde vivirán insólitas aventuras mientras tratan de que algún barco o avión los rescate.

    Análisis y comentario

    Como sucedió con las dos primeras producciones, la tercera entrega parodia al mundo de la música comercial con respecto a los grupos de cantantes que se forman para impactar en el público joven, los que son aprovechados por inescrupulosos managers que luego los descartan ante la aparición de otra banda “más novedosa”.

    En esta saga las ardillas tienen la suerte de contar con el bueno de Dave, que si bien las necesita comercialmente, las ama como si fuesen sus propios hijos.

    La película apunta al público preadolescente con una banda de sonido que incluye los últimos hits de los Top musicales de todo el mundo, con claras referencias a superestrellas de la música como Lady Gaga y la serie de televisión “Glee”.

    Las ardillas, con sus voces estridentes, son cantantes de éxito y por lo tanto en el desarrollo de la narración hay muchos cuadros musicales que, curiosamente, están sólo bosquejados y en su mayoría quedan truncos, tal como sucede con los hits en los formatos radiales, para dar lugar a la continuidad de la historia, aunque ésta no es muy sólida.

    La trama deambula entre varias ideas pero no se afirma en ninguna. El guión está más dedicado a hacer referencias temáticas a la película “Naúfrago” (Robert Zemeckis, 2000) y a la exitosa serie televisiva “Lost” (2004 a 2010). Como los niños, generalmente, van al cine acompañados por adultos, seguramente para éstos últimos se debe haber referenciado al filme con esos dos recursos.

    Jason Lee como Dave Seville y David Cross como Ian Hawke ya tienen armados completamente a sus personajes, a los que han dotado de características un poco estereotipadas pero efectivas al no caer en la sobreactuación.

    Como se mencionó, el target de espectadores al que se apunta es el preadolescente que escucha y baila los éxitos del pop y el reaggaton pero aún disfruta de los dibujos animados con historias infantiles que les permitan identificarse en las travesuras con amigos que son casi desobediencia a los adultos.

    De todas maneras, como toda la película tiene un ritmo muy ágil y las canciones son muy conocidas y pegadizas los niños a partir de los cinco años también disfrutan de la cándida historia que se intenta contar. (Carlos Herrera).
    Seguir leyendo...
  • El gato con botas
    El gato con botas
    El rincón del cinéfilo
    Cuando en la saga “Shrek”(2001/2010) se agotó la creatividad Dream Works encontró que se podían hacer Spin-off, ya que algunos de los personajes secundarios de la franquicia habían logrado instalarse, por sí solos, en el relato del espectador. De estos personajes el Gato con botas fue el que mayormente aglutinó simpatías por reconciliar a la cada vez más importante comunidad hispanoparlante en los EE.UU. con el cine de Hollywood, donde los latinos siempre tuvieron roles secundarios y, generalmente, como lo afirma Antonio Banderas, eran los “malos” de la película.

    Precisamente Banderas es un actor español al que, basándose más que nada en su innegable carisma, el cine estadounidense catapultó a la fama internacional sin obligarlo a perder el acento de su idioma de nacimiento.

    El Gato con botas de “Shrek” es un personaje que habla con declinaciones hispanas en inglés y en su doblaje al español lo hace netamente con acento de Andalucía, y tal cual como fue creado para la saga “Sherk”, llega como protagonista de la película de animación que lleva su nombre más el agregado de 3D que es la tecnología que se usó para la filmación.

    Sinopsis de Gato con botas

    La historia está alejada del tradicional cuento de Perrault de fines del siglo XVII, aunque conserva fuertemente impreso el mensaje de la lealtad. Es más notorio que los guionistas se inspiraron para algunos pasajes en una de las fábulas de Esopo, y para base de subtramas en cuentos de hadas germanos.

    El Gato con botas es un aventurero con algunos defectos, pero cargado de virtudes que se impone en cada lugar al que llega por su sola presencia.

    Durante su estancia en un “saloon” degustando leche, su bebida favorita, oye hablar de los frijoles mágicos, y esa conversación despierta su ambición y decide ir en busca de esas legumbres que pueden cambiar su vida y al mundo.

    Esa búsqueda le hará vivir muchas peripecias que serán compartidas por Kitty, una gatita sensual que tiene una personalidad completamente independiente, es astuta y tiene la habilidad de poder robar sin que el damnificado caiga en la cuenta del despojo que ha sufrido.

    En el camino se encontrarán con el huevo Humpty Dumpty, quien con los datos que aporta ampliará la búsqueda también a la gansa que pone huevos de oro.

    Nada es fácil en las aventuras de los tres personajes ya que deben enfrentarse a la pareja de delincuentes formada por Jack y Jill y su familia de jabalíes. Además el Gato deberá confrontar sus principios sobre la amistad, la lealtad y el perdón.

    Análisis y comentario

    En toda la película hay continuas referencias al “spaghetti western” de los años ´60, con un protagonista que hace gala de su valentía y su sentido del honor deambulando por un territorio que puede ser mexicano o de la Baja California con fuerte influencia española. El filme también tiene características de los western de fines del siglo XX, donde el protagonista salvaba a pueblos enteros, en un ámbito parecido, para luego perderse en el desierto y el anonimato con el paso firme y el acompañamiento musical con el que había llegado.

    Pero en esta producción, si bien los “sufridos” siguen siendo los mestizos los “buenos” son hispanos, y aquí se encuentra una diferencia que marca la vigencia de una transformación, aún en desarrollo, de la imagen social de los latinos en los EE.UU.

    Podría pensarse que el mensaje subliminal es sólo para los estadounidenses si no fuera porque los conceptos morales que emanan del mismo son patrimonio universal.

    El huevo Humpty Dumpty es un personaje implantado en el “lejano oeste” ya que se trata del protagonista de una de las tradicionales “Rimas de Mamá Ganso” de Inglaterra, y su inclusión en esta historia es la que desencadena la avidez por lograr capturar a la gansa que pone los huevos de oro, aunque esa motivación no esté presente en rimas inglesas

    Dentro de tanta mezcla se encuentra la desungulación de los felinos que realizan algunas personas: en la película sólo se ve que la gata Kitty ha sido víctima de esa práctica y se refuerza ese punto con el nombre completo del personaje: “Kitty Garras Suaves”, pero todo eso no llega a ser una denuncia dentro de la trama.

    Los personajes están bien presentados desde el principio de la historia y también las situaciones, aunque sus desenlaces, al ser una película “para toda la familia”, son predecibles y rápidamente se agota su resolución.

    La música y las escenas de baile flamenco son disfrutadas por toda la platea, ya que contienen elementos de comicidad que se captan sin dificultad. También, curiosamente, se encuentra música técno de primer nivel dentro de la banda sonora.

    Técnicamente el filme está en el mismo nivel de las producciones de animación que se facturan actualmente en Hollywood con las nuevas tecnologías, obteniéndose dibujos expresivos con texturas definibles además de movimientos acordes a los cuerpos de los personajes. Llama la atención que el sistema 3D no hace ningún aporte extraordinario ni a la trama ni a las sub tramas sino que se limita a su primigénia función de profundidad visual.

    Toda la realización es divertida y cumple perfectamente su objetivo de entretener al contar con un ritmo y una duración adecuados al público al que está destinado. Los niños lo disfrutan a partir de los tres años de edad.
    Seguir leyendo...
  • Mía
    Mía
    El rincón del cinéfilo
    La “Villa Rosa”, como se lo informa al final de la película, realmente existió a fines de los ´90 y estaba ubicada detrás de la Ciudad Universitaria de Buenos Aires. Allí se habían asentado en precarias viviendas personas transexuales, travestis y también gays. Las autoridades eclesiásticas presionaron al Gobierno durante mucho tiempo para que desapareciera esa “villa de emergencia, la peor de todas”, ya que en esa época estaban vigentes los edictos policiales en los cuales había un artículo que permitía encarcelar por 21 días a toda persona que vistiera ropas de otro sexo en la vía pública. En esos tiempos los “cartoneros” recién estaban haciendo su aparición por las calles.

    Al mezclar temporalidades, el director y guionista Van de Couter logra señalar que la visibilidad (o “invisbilidad legal”) de las transexuales y travestis es una cuestión muy vigente, pero que también lleva muchos años sin resolverse.

    La historia describe un ámbito que está considerado casi un “submundo” que la sociedad mantiene excluido y lo ha hecho víctima de la discriminación, negándole cualquier tipo de participación (educacional, laboral o asistencial) por el hecho de haber optado vivir de una manera diferente a lo que marcan las normativas.

    La película comienza mostrando a Ale que recorre la ciudad y mira a la gente, pero la gente no la mira a ella, la marginalidad es su espacio.

    Van de Couter no soslayó el imprimir rasgos de estereotipos de manera ficcionalmente exagerada para ser contundente en su mensaje, así se ven escenas de “travesti cuchillero”, de “masculinidad impulsada por el alcohol, “heterosexuales fóbicos con derecho a agredir”, y sobre todo apuntó certeramente a la casi única actividad rentable que la sociedad permite a las travestis, la prostitución, aunque también sean criticadas por ejercerla.

    Todo el filme es un melodrama con una fuerte tendencia a explicar, desde lo psicológico, el punto de conflicto que lleva a una persona a optar por vestirse con ropas propias de otro sexo, aunque no se juega por ninguno de los que plantea, puede que sea la carencia paterna, la falta de protección, el abandono afectivo o quizá todos juntos, o algún otro punto que pasó inadvertido para el guionista.

    Ale ansía proteger a Julia, la hija de Mia (autora del diario en cuestión), en cierta forma a Manuel, también a su amigo gay con el que convive, y al futuro hijo de una joven embarazada que se ha refugiado en la “Aldea Rosa”. No quiere que ninguno se sienta abandonado, quiere darles todo el amor del que es capaz, que es mucho.
    Seguir leyendo...
  • Antes del estreno
    Antes del estreno
    El rincón del cinéfilo
    Santiago Giralt declara que está película tiene una libre inspiración en el filme “Opening Night” que realizara John Casavettes en el año 1977, y esa inspiración fue tan libre que sólo puede encontrase dos semejanzas de esa realización.

    Una de ellas es que se trata de una historia centrada en una actriz, la otra en que como guionista dejó algunas situaciones sin cerrar, al mejor estilo que utilizara Casavettes inspirado a su vez en realizadores europeos surgidos en los años ´70, que filmaban guiones con situaciones exageradas a las que no cerraban por completo para obligar al espectador a meditar sobre las mismas.

    Sinopsis

    Juana Garner es una actriz muy famosa que está a punto de estrenar una obra en el Teatro San Martín de Buenos Aires. Junto a su marido y su pequeña hija se ha instaló hace poco tiempo en una casa ubicada en las afueras de la ciudad.

    Román, el marido de la actriz, es un director de cine que escribe el guión de su próxima película y atraviesa una etapa en la que su capacidad creativa se encuentra bloqueada.

    Ambos están “en carne viva” como se dice en la jerga artística, por diferentes motivos, pero el conflicto interior de cada uno afecta al del otro. Pasan por momentos de histeria, de ansiedad, de inseguridad, de enojo, de autismo, de incomunicación, hasta de exceso de comunicación.

    Lili, la hija del matrimonio, no conoce otra forma de vida que la de ser “hija de artistas”. Todo sucede en el fin de semana anterior al día del estreno de la obra de Juana.

    Análisis comentario

    Al espectador se le ofrece una historia con un punto de conflicto muy pequeño, todo pasa por el estado de ánimo de los artistas “antes del estreno”, etapa no tan glamorosa en la que, sin embargo, deben seguir viviendo hasta que llegue el día de estrenar la obra y de continuar escribiendo una película. Un matrimonio como todos, aunque con exposición pública.

    Podría pensarse que Giralt filmó una película para él mismo y para los cinéfilos si no fuera porque la historia que se cuenta puede resultar atractiva para el espectador común, y además en todos los personajes (incluidos los secundarios) se encontrará “un aire almodorviano”, que también puede resultarle interesante.

    Resulta llamativo que en “Todo sobre mi madre” (1999) Pedro Almodóvar se inspirara para el punto de partida de conflicto en una escena de “Opening Night”.

    Influyen en el perfil de los personajes las acertadas caracterizaciones de Enmanuel Miño con un maquillaje tan exagerado como también lo es en detalles el muy logrado diseño del vestuario realizado por Diego Schipani y Marcos Odaso.

    Érica Rivas es una actriz con gran solvencia profesional y como Juana, la protagonista, vuelve a demostrar su talento y su capacidad para afrontar un personaje con el que corrió el riesgo de “autocomponerse”.

    Nahuel Mutti, a quien se lo ha visto poco en cine, logra darle a su personaje de Román los matices adecuados, mientras que Miranda de La Serna, en su debut cinematográfico demuestra poseer los genes de sus talentosos padres (Érica Rivas y Rodrigo de la Serna) con un desempeño actoral fresco y desenvuelto para interpretar a Lili, la hija de los protagonistas.
    Seguir leyendo...
  • Don Gato y su pandilla
    Don Gato y su pandilla
    El rincón del cinéfilo
    A finales de la década de los ´50 los programas exitosos de la televisión estadounidense eran las series policiales y de gangsters con argumentos que tenían un desarrollo muy crudo para la época, y en contrapartida existían series de dibujos animados con temas para todas las edades. A pesar de ser contrapuestos, ambos estilos compartían el alto rating del prime time.

    En 1961 la cadena ABC puso en el aire a “Don Gato y su pandilla”, una producción de los estudios Hanna-Barbera que, en un intento de fusionar a las dos temáticas que lideraban la audiencia, parodiaba las series policiales y de gangstgers mediante dibujos animados.

    La propuesta era original y divertida pero, sin embargo, no tuvo éxito y luego de una temporada en el aire se dio por finalizada su producción.

    Los telespectadores latinos y los análisis de un éxito

    La televisión de los Estados Unidos, en plena época de exportación de sus producciones, distribuyó internacionalmente a “Don Gato y su pandilla”, que inesperadamente obtuvo un rotundo éxito en toda Latinoamérica y España.

    Los 30 capítulos que se hicieron para la serie resultan escasos para las continuas reposiciones que se efectúan desde la década de los ´70 en toda América latina.

    Los investigadores televisivos, al contrario de los teatrales y cinematográficos, realizan sus análisis partiendo desde el marketing, por lo tanto al analizar el rechazo que sufrió “Don Gato” en EE.UU. observan que la pandilla de gatos callejeros pudo ser asociada con las pandillas de latinos que proliferaban en esa época en Nueva York, y por el contrario el éxito llegó cuando los sudamericanos encontraron identificación con los personajes animados.

    De hecho, Don Gato con su chaleco y su sombrero, tiene como referente directo a los gangsters de origen italiano, y Cucho, su incondicional amigo, es un gato nacido en México, precisamente en Mérida (en el doblaje al español neutro se nota claramente el acento yucatano).

    El doblaje también ha tenido gran influencia en la aceptación de los espectadores latinos, especialmente los de México, donde se lo realizó, ya que para trabajar las voces no se utilizó como base ni las inflexiones ni las coloraturas ni los timbres utilizados en inglés, sino que los actores buscaron desde el dibujo del personaje y los textos que perfilaban las personalidades, a las voces que utilizaron para doblar.

    En este rubro merece párrafo aparte el queridísimo actor Tata Arvizu que hace cincuenta años dobló (y sobre todo creó) las voces latinas de Benito y Cucho, y en 2011, con 80 años de edad, volvió a doblarlos con el mismo estilo y calidad que lo hiciera en 1961.

    Llega la película

    Porque a cincuenta años del estreno televisivo en EE.UU. Anima Estudios, de México, e Illusions Studios, de la Argentina, se asociaron para llevar al cine a los personajes de “Don Gato y su pandilla” con una película que en su estreno mexicano arrasó con la taquilla y dejó en el camino a los “supertanques” de Hollywood estrenados en la misma semana marcando un récord en toda la historia del cine de ese país.

    La historia que se cuenta no está alejada de las de televisión y comienza cuando la pandilla, que está en el callejón donde se reúne, se entera que llegó a la ciudad de Nueva York el Maharaja Picajú, que regala diamantes como propina a quien lo atiende.

    La pandilla idea un plan para acercarse al dadivoso millonario para así obtener un diamante y están tranquilos, ya que el oficial Matute no los vigilará porque está muy ocupado tratando que lo asciendan de rango.

    Todo marcha bien en los planes de la pandilla y el oficial, hasta que se interpone en el camino de todos el siniestro Buenrostro que, convertido en jefe de policía, implementa un sistema de vigilancia que resulta asfixiante para todos los habitantes de la ciudad.

    Análisis y crítica de la película

    La historia, como ya se comentó, no está alejada de las que se desarrollaron en los treinta capítulos de la serie, incluso en algunas subtramas puede apreciarse una fusión temática de los mismos.

    Los personajes conservan la empatía de los de la televisión y los mensajes siguen siendo los relativos al valor de la amistad, a las consecuencias de infligir la ley, la ambición desmedida y lo cercano al delito que conducen los senderos que se transitan para lograr beneficios sin esfuerzos.

    En cuanto a la vigencia, puede señalarse que los jóvenes del tercer milenio también se reúnen en grupos porque es importante “pertenecer” y con el incremento, en todo el mundo, de la inseguridad personal, puede encontrarse en la película una alusión al debate sobre el riesgo de que la instalación de cámaras de vigilancia hasta en la vía pública, se convierta en la implementación de un panóptico que llegue a anular la privacidad de las personas.

    Esta película seguramente será disfrutada al máximo por los espectadores que rondan los cuarenta años, y el agregado del sistema 3D hará que los niños, a partir de los cinco años, estén atentos a los efectos visuales que con el mismo se obtienen.
    Seguir leyendo...
  • Pina
    Pina
    El rincón del cinéfilo
    El sistema 3D al servicio del movimiento

    Wim Wenders es uno de los directores del Nuevo Cine Alemán que en toda su extensa y prolífica carrera realizó un ejercicio de continua experimentación en todas sus producciones que le valió estar considerado entre los cineastas más importantes del mundo.

    Pïna Bausch fue la creadora de un nuevo lenguaje coreográfico cuando en 1973 fue contratada por el ballet de Wuppertal, al que denominó Tanztheater y donde imprimió a las coreografías un nuevo estilo que le dio trascendencia internacional en el mundo de la danza.

    Wim Wenders y Pina Bausch fueron amigos durante más de 20 años y siempre fantasearon con la idea de hacer una película que mostrara el arte de la coreógrafa, pero el cineasta no encontraba una tecnología adecuada para realizar un filme que pudiera transmitir la magnificencia de un género de baile que se fusiona por momentos con el teatro y debe expresar por medio de imágenes un mensaje subliminal, con secuencias que puedan ser claramente asimiladas por el espectador.

    El sistema 3D permite la filmación de Pina

    Finalmente en 2007, con la llegada del renovado sistema 3D a las filmaciones de los videos clips musicales, Wenders descubrió que esa era la tecnología que necesitaba para poder rodar un documental sobre la figura de Pina Bausch y junto a ella comenzó la preproducción.

    Pero sorpresivamente la coreógrafa murió y el proyecto se detuvo hasta que los integrantes del Tanztheater convencieron al cineasta de que el documental debía rodarse, y Wenders decidió hacerlo con las piezas coreográficas que la misma Pina había seleccionado para mostrar en pantalla.

    Las piezas de ballet filmadas

    En la película pueden verse las siguientes piezas coreográficas creadas por Pina Bausch:

    « Le sacré du printemps », del año 1975. Es una performance, con música de Igor Stravinsky, en la que los bailarines están sobre un escenario cubierto de turba que les llega hasta los tobillos por lo que no pueden realizar movimientos livianos. El contenido argumental es una pelea de género que termina con el sacrificio ritual de una mujer. En el tercer milenio el mensaje envejeció y puede encasillarse a esta pieza como un clásico por lo novedoso de sus movimientos que la mayoría de las veces escapan a las cinco posiciones.

    “Kontakthof”, del año 1978, Esta obra se desarrolla en un salón de baile, sobre la pista se mueven, alternadamente, bailarines solos, en pareja o grupalmente. Pina Bausch la estrenó con profesionales, pero en sus dos reposiciones incorporó bailarines amateurs con edades que van desde los 14 hasta los 65 años. Es la pieza más emblemática del clisé de Bausch: “Bailemos, bailemos, sino estamos perdidos”.

    “Café Müller”, estrenada en 1978, es un ballet de concepción minimalista para seis bailarines con música de Henry Pourcel, seguramente pensado para las habituales giras de la compañía. Se desarrolla en un escenario repleto de mesas y sillas representando a un café. Los bailarines realizan movimientos lentos con los ojos cerrados, solo un hombre los mantiene abiertos y ayuda a los demás a desplazarse. Un ácido mensaje de Bausch sobre los liderazgos.

    “Vollmond”, estrenada en 2006. Es un ballet muy representativo del arte de Bausch, donde todos los mensajes subliminales tienen relación con los enfrentamientos entre el hombre y la mujer. En esta pieza se ve una guerra de sexos buscando el amor bajo una espectacular tormenta lluviosa que ellos mismos provocan.

    Análisis y comentarios

    Wenders se alejó del clásico documental, si bien Pina Bausch aparece en pantalla gracias a las nuevas tecnologías cinematográficas, no se trata de una película en la que se cuente su vida cronológicamente, sino que todo el filme es un documento que registra las innovaciones realizadas por la coreógrafa que dieron por resultado un estilo propio, que facilitó el nacimiento de un nuevo género en la danza, el teatro-danza, que recién ha comenzado a desarrollarse con gran impulso en la Argentina.

    Algunas de las piezas filmadas lo fueron en representaciones en vivo del Tanzatheater Wuppertal Pina Bausch, lo que le agregó autenticidad al testimonio visual, que se ve reflejado por las expresiones de los integrantes del cuerpo de baile que manifiestan sus sentimientos hacia la directora desaparecida mediante el juego cinematográfico de que el espectador pueda escuchar sus pensamientos.

    Todos estos testimonios tienen una fuerte carga emotiva y sirven para situar al espectador en el campo de la creación performática aunque no sea un entendido en la danza.

    Hay otros cuadros, sobre todo los duetos, que fueron filmados en exteriores y entregan a la platea un mensaje de lo que es la libertad total en el arte.

    Todos los bailarines poseen una técnica impecable que les permitió, luego de acostumbrarse a que una cámara los siguiera, entregar al espectador todo el emotivo amor que Pina Bausch puso en sus creaciones.

    Es una película que atrapa primero por lo visual y luego por lo argumental de los cuadros coreográficos que se ven en pantalla, por lo que el espectador común podrá disfrutarla al mismo nivel que los amantes de la danza, y los profesionales del movimiento lograrán aprehender para su arte muchísimos tics que le permitirán crecer en sus carreras. (Carlos Herrera).
    Seguir leyendo...
  • El fin de la espera
    El último y gran trabajo de Ulises Dumont en El fin de la espera de Francisco D´Intino

    El director y guionista Francisco D´Intino estrenó la película que realizara en el año 2008 titulada El fin de la espera, que es anterior a Rita y Li (filmada en 2010 y estrenada en 2011) y al documental Caiçaras, los hombres que cantan que es una producción de 2011.

    D´Intino también tiene otras realizaciones anteriores en la mayoría de las cuales participó Ulises Dumont, cuyo trabajo en El fin de la espera fue el último que realizó el consagrado actor.



    Sinopsis de “El fin de la espera”

    Un hombre de 65 años, Jacinto, trabaja al frente de una granja-hogar para niños desamparados en medio de innumerables dificultades que, sin embargo, no quiebran su ánimo sino que lo empujan a seguir luchando mientras “espera” que quienes tienen que tomar decisiones que lo ayuden, se dispongan a cambiar su angustiante situación.

    Pero las cosas empeoran cuando un fenómeno climático arruina los cultivos de la granja, la fundación que ayudaba a la institución decide no proporcionarle más fondos y los niños internos se fugan.

    Jacinto se queda con la única compañía de una jovencita embarazada y un niño, los tres seguirán en la “espera” de que las cosas mejoren.

    Jacinto cree que por fin su espera ha terminado y todo mejorará cuando llega a la granja el ministro de Bienestar Social, pero pronto descubre que no será así y se da cuenta que él ya no está dispuesto a seguir esperando que las cosas las arreglen los demás y actúa impulsivamente para lograr los medios que lo ayuden a cumplir el único propósito que tiene en su vida: que todo funcione sin problemas.



    Análisis y crítica de la película “El fin de la espera”

    D´Intino, también guionista de esta película, muestra la vida de un hombre muy idealista que espera que sus buenas acciones sean reconocidas por los demás y que éstos lo ayuden para que él pueda seguir con la misión que se autoimpuso.

    A estas personas quizá les resulte muy difícil ver que la realidad les muestra que hay quienes ven la beneficencia otro modo de enriquecerse o al menos de lucirse como si estuvieran en una vidriera en una exposición que “esperan” les reditúe algún beneficio en el futuro.

    El guión también se ocupa de la corrupción de los políticos que “esperan” llegar al poder para enriquecerse y sólo ayudan a los necesitados “esperando” que ese hecho se vea y les reporte votos, aunque esta subtrama ha quedado poco desarrollada para ocuparse más en destacar los escollos administrativos que a cada paso encuentra Jacinto.

    La fuga de los niños hace suponer al espectador que se trata de delincuentes juveniles y que quienes se quedan a su lado lo hacen porque “esperan” algo, la muchacha espera un hijo y el niño espera ser mayor.

    Jacinto y el ministro son los únicos personajes que tienen un desarrollo activo en la trama, los demás sólo son roles de soporte necesario con una personalidad “fija” para que no alteren el hilo conductor, sin embargo esto implicó que las subtramas se resuelvan demasiado rápido luego de algunas reiteraciones que atentan contra la atención del espectador.



    El último y gran trabajo de Ulises Dumont

    En medio de una película que cuenta lo que pasa pero sólo entrega un mensaje que puede ser muy discutido por el espectador, se destaca la labor de Ulises Dumont como Jacinto, el protagonista de la historia.

    Dumont, demuestra en este filme todo el oficio que tenía y no compuso sino que se respaldó en su “physique du rol” (muy apropiado) dándole transformaciones muy sutiles a su personaje, algo difícil de lograr en cine, donde el actor debe mantener una línea de construcción en medio de cortes y a veces con tomas alternadas.

    El haber logrado un armado perfecto de un personaje que tiene un protagonismo exclusivo hizo que el resto del elenco realizara una labor homogénea, algo que, llamativamente, no logró D´Intino en su filme posterior (Rita y Li), donde ya no estaba Ulises Dumont.

    No puede clasificarse a esta película como de denuncia sino como testimonial de situaciones que todos “esperamos” que dejen de suceder.
    Seguir leyendo...
  • El túnel de los huesos
    El túnel de los huesos
    El rincón del cinéfilo
    A favor de la película están el buen ritmo, los personajes definidos y una acertada continuidad narrativa circular que hacen que el espectador pueda encontrar atractiva y diferente a la historia que se le cuenta..

    En contra pueden encontrarse algunas reiteraciones y efímeras discontinuidades de imagen que no afectan a la trama.

    Desde la platea se entremezclan las ideas sobre los que fue real y lo que es ficción.
    Seguir leyendo...
  • El dedo
    El dedo
    El rincón del cinéfilo
    Lograda comedia negra que señala con el dedo a las maniobras políticas

    El humor negro, en el cine argentino, generalmente ha sido empleado en comedias muy ligeras y de manera grosera.

    Muchos guionistas (también directores), por querer ser graciosamente ingeniosos, han hecho proliferar en un guión cinematográfico los chistes de mal gusto con el sólo objetivo de provocar alguna carcajada y sin la mínima intención de un mensaje subliminal.

    Un "operaprimista" en el subgénero.

    Sergio Teubal tomó el desafío de afrontar el subgénero de la comedia negra y con ella ganó el premio a la Mejor Ópera Prima en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara; su película fue declarada de Interés por la Subsecretaría de Cine de Córdoba y el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales la reconoce como Película de Interés Nacional y con ella además participó de la edición 2011 del Encuentro de Cine Argentino y Europeo de Pantalla Pinamar.

    Una historia basada (en parte) en un hecho real

    La acción de la historia transcurre en un pueblo del interior argentino en el año 1983. Hasta el momento, la autoridad casi eterna de ese pueblo ha sido Don Hidalgo, un caudillo que de manera dictatorial ha manejado el destino del pueblo y la vida de sus habitantes, aunque su manera de proceder nunca ha sido clara y ha logrado enriquecerse económicamente.

    El país se prepara para volver a la democracia luego de la seguidilla de gobiernos de “facto” que asolaron la vida política, pero la población no está acostumbrada a votar y no tiene idea de cómo se elegirá a quien los gobernará.

    El caudillo, quiere seguir en el poder y buscará la forma de convencer a los 500 habitantes de ese poblado de que él es la mejor opción.

    Pero en el pueblo también está Baldomero que es el solterón más codiciado por las niñas casaderas de la población.

    Es un hombre que está llegando al medio siglo de vida, buen mozo, sencillo, directo y con ideas muy claras de lo que quiere, en el pueblo lo que él dice se transforma en código no escrito

    Baldomero será quien se transformará natural y rápidamente en el líder opositor hasta que es asesinado.

    Todo el pueblo sabe quién ha matado a Baldomero, y quién ha sido el instigador, pero las autoridades no creen conveniente declarar oficialmente que se conoce a los culpables.

    Todos saben pero todos callan, menos Florencio, el almacenero de esa comunidad y hermano de Baldomero, quien toma el estandarte de su causa y jurará vengar su muerte.

    Así Florencio se lanza a la campaña política en pos de ganar la elección a Intendente y tendrá como emblema “un dedo” que ha cortado del cadáver de su hermano.

    Ese dedo cortado (el de un líder muerto) y guardado en un frasco será, en adelante, el que señale lo que se debe hacer a toda la población.

    El director del filme

    Sergio Teubal ha desarrollado una carrera como actor en teatros de la legendaria calle Corrientes de Buenos Aires donde se destacó en obras tales como “Jesucristo Superstar”, “Macbeth” y “El infierno del Pinti”.

    Una beca para estudiar dirección de cine y teatro en Londres le permitió, posteriormente, desarrollar una carrera como director de “clips” comerciales y también “videoclips” independientes con los que ganó varios premios.

    "El dedo" es su opera prima cinematográfica en largometraje.

    Los actores de “El dedo”

    El elenco está encabezado por el actor Fabián Vena, a quien se lo ha visto poco en cine y que aquí logra una excelente composición de su personaje, con recursos que ya ha probado con efectividad en el teatro, y demuestran su talento.

    Se destacan los actores Mariana Briski y Gabriel Goyti en papeles facilitados por el estereotipo, aunque el resto del elenco también ha logrado construir sus roles.

    Aunque, vagamente, se da una idea de que el pueblo está situado en la provincia de Córdoba, el acento que usan los personajes no pertenece completamente a esa localidad, hay una especie de mezcla de inflexiones, es difícil para un actor hablar con un acento que no es el suyo habitual y al mismo tiempo dar las entonaciones correctas.

    Sergio Teubal, quizá por sus antecedentes actorales, demuestra capacidad para dirigir actores, algo que no es habitual en los “operaprimistas” de la cinematografía argentina.

    Comentario sobre la película

    Quien ha seguido la vida política argentina de los últimos 27 años, podrá encontrar un espejo simbólico de lo que sucedió en esa época.

    El personaje de Florencio, está caracterizado en un estilo (hombre sencillo y pueblerino) que recuerda mucho a la imagen que daba quien asumió la presidencia del país cuando se recuperó la democracia.

    El dedo cortado de Baldomero que señala lo que debe hacerse, puede proyectarse a cuando fue mutilado el cadáver de un ex presidente.

    Ese ex presidente tuvo un poder tan grande que aún después de muerto sus ideas marcaban el camino a sus seguidores, y sus opositores lo seguían combatiendo vehementemente, tal como ocurre en la película con el dedo de Baldomero.

    El guión fue escrito por Carina Castelli, que a su vez se basó en la novela “El Dedo de Baldomero” de Alberto Assardourian, que el director cuenta que conoció casualmente durante un viaje de vacaciones y que le llamó la atención porque el autor se basó en lo que hizo un almacenero cordobés, que guardó en un frasco un dedo que había perdido en un accidente.

    Teubal reconoce que con Castelli, al guionar, decidieron disminuir las directas y contundentes implicancias políticas del libro original de Assardourian, aunque de todas maneras quedaron plasmadas en el filme.

    Los diálogos son ágiles, divertidos, dicen verdades en forma directa sin que nadie salga herido.

    Se trata de una comedia con un humor muy negro, que el espectador disfruta de manera permanente.

    Hay mucho de costumbrismo en las situaciones que se ven en pantalla y desde la platea más de una persona se sentirá identificada.

    Ya en la introducción de la película, desde los títulos, la música incidental y de fondo de las escenas predisponen al espectador a disfrutar de esta comedia. Para ello no podía haber un tema más apropiado que “Superchango”, de “Mano Negra".

    Puede ser que el humor negro sea un estilo diferente para contar algo que de otra manera sería doloroso recordar.
    Seguir leyendo...
  • Winnie the pooh
    Winnie the pooh
    El rincón del cinéfilo
    Cuando el cine infantil entretiene a los niños

    “Winnie the Pooh” es un personaje de literatura infantil creado por Alan Alexander Milne quien escribió cuentos sobre sus aventuras y las compiló en dos libros.

    Winnie es un osito de peluche de color amarillo que vive en el Bosque de los Cien Acres donde también habitan sus amigos Piglet, Tigger, Rabbit, Ígor, Rito, Cangu, Búho, Lumpy el Efelante, Darby y Christopher Robin, un muchachito que los cuida y juega con todos ellos.

    Winnie está instalado en una casita construida en el tronco de un árbol.

    Una nueva película de Winnie y sus amigos

    La última película con Winnie realizada por Disney Studios (poseedor de la franquicia) se produjo hace más de 30 años, ahora, finalmente, llegó una nueva realización que está integrada por tres de los cuentos escritos por Milne.

    La primera historia es sobre la andanzas del "monstruito Nessie" para llegar al lago Ness.

    No está Winnie en esta historia, pero se disfruta mucho porque tiene un soporte musical magnífico que hace las delicias de los chicos y también de los grandes.

    En la segunda historia ya aparece Winnie para protagonizarla.

    A uno de sus amiguitos, el burrito Igor, se le ha perdido la cola y la extraña.

    Winnie tratará de ayudarlo, pero como solo no puede, para que lo ayuden a él en esta tarea llama a sus otros amiguitos.

    Todos darán ideas sobre qué objeto puede transformarse en la nueva cola de Igor.

    Esta historia recuerda mucho al juego de vendar los ojos a un amigo para que luego intente colocar la cola a un burro pintado en la pared.

    Son muy divertidas las ideas de cada uno en cuanto a con qué se puede reemplazar la cola de Igor. Se menciona desde un carrito hasta un globo. En fin, algo es algo y a los niños espectadores seguramente también se les ocurrirá algo más.

    Una historia de misterio

    El tercer cuento es el más sustancial y el que centraliza la atención con su trama.

    Una mañana Winnie y sus amigos comprueban que Christopher Robin ha desaparecido, no pueden encontrarlo por ningún lado.

    Van de acá para allá por todo el Bosque de los Cien Acres, llamándolo, pero no aparece.

    De pronto descubren un papel con una nota y, obviamente, será Búho el encargado de la lectura porque es el más sabio, el más inteligente, todo un erudito.

    Búho comenzará a deletrear el mensaje y todos quedan sorprendidos porque lo que lee Búho es que a Christopher Robin lo ha secuestrado un monstruo que se llama El Ponto.

    Winnie y su pandilla deciden, como buenos amigos que son, rescatar a Christopher Robin de las garras del monstruo que lo tiene cautivo.

    Para vencer el miedo

    Winnie y sus amigos están decididos a rescatar a Christopher Robin, pero tienen mucho miedo.

    No saben a qué le temen, nunca han visto a El Ponto, pero la imaginación les juega una mala pasada.

    Unidos, convencidos y ayudándose mutuamente podrán encarar la empresa.

    Lo primero será atrapar a El Ponto, para ello hacen una trampa cavando una fosa y cubriéndola con un primoroso mantel y una vasija de miel para que el monstruo crea que se trata de un picnic, se acerque y caiga en el pozo que han hecho.

    De aquí en más siguen las peripecias para llevar a cabo su plan que tendrá un final que no se imaginaron jamás.

    Winnie the Pooh y sus amigos realmente existieron

    Alan Alexander Milne se inspiró para escribir las aventuras de Winnie, en la relación amistosa que su hijo Christopher Robin había logrado establecer, a los cinco años, con una osa del Zoológico de Londres y los cuidadores le permitían acercarse a ella para jugar.

    El niño también jugaba con un osito de peluche amarillo al que había puesto el nombre de Winnie, como se llamaba la osa del zoológico, y tenía entre sus juguetes otros animalitos de peluche, y con todos ellos su padre fue creando los personajes amigos de “Winnie the Pooh”.

    Conclusión sobre la película

    Disney Animation Studios optó por hacer dibujos animados a mano, de la manera tradicional y para Sistema 2D en colores pastel, alejándose de las nuevas tecnologías de animación.

    Esto hace que en pantalla se vean dibujos con un aire naif que junto al perfil ingenuo de todos los personajes suman un plus para la identificación de los niños espectadores, tanto con los animalitos dibujados como con las situaciones de la historia.

    Para los pequeños en la platea, el mensaje es muy directo y accesible, gira sobre el valor de la amistad, la solidaridad, la tolerancia y la actitud de tratar de vencer cualquier obstáculo, el miedo en este caso.

    Las historias de los cuentos de “Winnie the Pooh” están pensadas para niños desde los tres a los diez años, pero toda la familia disfruta esta película, porque cuando se llevan los niños al cine los mayores quieren verlos felices, riéndose y sacando conclusiones.

    Es de remarcar que los pequeños, desde la platea, tratan de ayudar a los dibujos animados que viven las aventuras en la pantalla.

    En un mes con muchas producciones destinadas al público infantil, la primera misión del cine, que es entretener, está cumplida en esta película.

    Pero atención, para poder ver la realización completa no hay que retirarse de la sala antes que terminen los créditos, porque recién después de ellos está, paradigmáticamente, la escena final.
    Seguir leyendo...
  • Gnomeo y Julieta
    Gnomeo y Julieta
    El rincón del cinéfilo
    Cuando Shakespeare y los duendes divierten a los niños

    El argumento de esta producción está basado en la tragedia (o tragicomedia según algunos investigadores teatrales) “Romeo y Julieta” de quien se considera al más grande dramaturgo del mundo, William Shakespeare; que tomó la historia de una obra teatral italiana (ver información complementaria) y al recrearla logró que perdurara vigente a lo largo de casi 500 años a través de innumerables puestas y adaptaciones en teatro y en cine.

    La versión realizada en esta película, en la que los personajes son casi todos gnomos, está alejada del género de la tragedia porque se trata de una comedia, con mucha música (nada menos que de Elton John, también productor), dirigida al público infantil.

    Gnomos en el jardín y en el cine

    Los gnomos (o duendes) son seres fantásticos ligados a la superstición en el norte de Europa y nada tienen que ver con la mitología de los pueblos originarios de esa zona. Están más ligados a la magia y a los alucinógenos derivados de los hongos silvestres.

    Se los considera versados en temas de la naturaleza, especialmente sobre la tierra y la minería y que viven en ciudades subterráneas debajo de bosques o de monumentos anteriores a la era cristiana como los menhires.

    Se afirma que si bien son invisibles, suelen corporizarse y que en más de una oportunidad han podido ser vistos por personas que, incluso, los han fotografiado.

    En Alemania, alrededor de principios del siglo XIX, se comenzó a adornar los jardines con estatuas de estos pequeños seres en una gran diversidad de formas, tamaños y colores en su vestimenta

    La costumbre (o moda muy kitch) se extendió a casi todos los países del mundo y las estatuitas de yeso poblaron ornamentalmente muchísimos diseños de jardinería.

    Era inevitable que estos personajes de simpática imagen llegaran algún día a la pantalla cinematográfica.

    La técnica del dibujo animado enriquecida por el sistema 3D (el de los anteojos) permitió que se estrenara una película donde los personajes son gnomos.

    Un Shakespeare recreado y que termina bien

    El productor Steve Hamilton Shaw quería que los personajes y las situaciones, al ser transferidas a un guión de comedia, conservaran su esencia emocional que los hiciera creíbles para el espectador y consideró que el director Kelly Asbury era el indicado para realizar esta película porque sabría mostrar la emoción de un personaje cómico.

    Asbury tiene una sólida experiencia en dibujos animados, una de sus películas ("Shrek 2” de 2004) fue nominada para el premio Óscar.

    El argumento de “Gnomeo y Julieta” nos cuenta que en Stratford-Upon-Avon (donde nació Shakespeare) viven en casas contiguas Mr. Capulet y Miss Montague, aficionados a la jardinería con la cual han entablado una competencia tan feroz que los ha llevado a ser enemigos.

    En sus jardines, los dos vecinos han colocado gran cantidad de gnomos de yeso que cuando los dueños de casa no están, toman vida.

    Los del jardín de Mr. Capulet son los “red” y los del jardín de Miss Montague son los “blue” y son enemigos.

    Gnomeo, un "blue" y Juliet, una “red”, se enamoran instantáneamente cuando se conocen, pero la rivalidad de los habitantes de sus jardines hace que ese amor, en un principio, sea prohibido, arriesgado e imposible.

    Los enamorados lucharán para que su sentimiento prevalezca sobre todos los prejuicios y odios ancestrales.

    Y la lucha por defender ese amor será en medio de un montón de situaciones cómicas. Además de la pareja de gnomos enamorados que protagoniza, están en esta historia los demás personajes de Shakespeare , aunque algunos transformados como en el caso de Nannete, una rana que es la versión en dibujos animados de la “nodriza”; Lord Redbrick, el padre de Julieta y rey de los "red": Benny, el amigo de Gnomeo es la versión de Mercucio; Featherstone, un flamenco rosado representa a Fray Lorenzo y Tybalt, sin dudas es el pendenciero Teobaldo, aunque también tiene fuerza dramática Lady Bluebury, la madre de Gnomeo y reina de los "blue" que en la tragedia inglesa no tiene peso en la trama.

    A la adaptación para esta producción se le ha dado un perfil con una línea subliminal en contra la discriminación de todo tipo y las estériles luchas de los grupos antagónicos que no tratan de converger en una idea que pueda beneficiar a todos, y como mensaje directo está el verdadero amor, que puede vencer al más enraizado odio.

    Ahora hay un final feliz, no podía ser de otra manera en una realización destinada a los niños, y quizá sea el final que siempre se quiso para el cuento de los dos amantes de Verona, aunque no es la primera vez que a esta historia se le da un final con esa característica (ver información complementaria).

    Conclusión sobre la película

    La base argumental comentada quizá sea más apropiada para un público cercano a la pubertad, pero puede apreciarse en la platea que los niños más pequeños quedan atrapados por el colorido de los dibujos animados, por la simpatía de los personajes y también por la música.

    Es que al hacerla con personajes animados todo resulta una simpática broma cinematográfica con final feliz y todos los espectadores salen contentos porque en esta oportunidad, los amantes son “felices para siempre”.
    Seguir leyendo...
  • Rio
    Rio
    El rincón del cinéfilo
    Río de Janeiro, la ciudad que fuera capital del Brasil ha sido escenario de muchísimos filmes, tanto brasileños como internacionales

    La más famosa de esas películas quizá sea “Orfeo negro” (1959, Marcel Camus), una coproducción de Francia, e Italia con Brasil, que ganó el premio Oscar e hizo conocer al cine brasileño, a la ciudad carioca y las bellas canciones de Jobim en todo el mundo.

    Veredas multicolores, avenidas con palmeras, un paisaje enmarcado por los “morros” han sido sumamente atractivos para desarrollar historias cinematográficas de todo tipo.

    Y como era previsible, alguna vez se realizaría una película destinada a los niños cuya acción transcurriría en esta ciudad.

    Don Rhymer escribió la historia de Blu, un guacamayo de color azul, y la película fue dirigida por Carlos Saldanha para Blue Sky Studios y 20th Century Fox.

    El equipo creador de la saga “La era de hielo” (2002, 2006, 2009) se puso nuevamente en acción, aunque esta historia no transcurre en un lugar helado, sino por el contrario, se desarrolla en un ámbito caluroso.

    No hizo falta fotografiar ningún lugar carioca, porque la película está realizada con animación de computadora filmada en relación de 2.35:1 para el nuevo Sistema 3D (el que hay que mirar con anteojos especiales).

    La trama principal cuenta la historia de Blu, un guacamayo azul de la selva brasileña que cuando aún es un recién nacido es atrapado por traficantes ilegales de fauna e enviado desde el calor brasileño a la fría nieve de un pueblo de Minnesota, donde es adoptado por Linda, una niña solitaria con aire intelectual.

    Y la muchacha y el pájaro crecen juntos. Ella sobreprotege al ave de tal manera que Blu no aprende a volar, tampoco lo necesita porque tiene una vida tranquila, sin preocupaciones y con una discreta diversión.

    Hasta que llega en su busca un joven científico que informará a Linda que Blu es el último macho de su especie, y que para que la misma no se extinga hay que hacer que se ponga de novio con Perla, una hembra guacamayo del mismo color azul que Blu.

    Linda y Blu se trasladan a Río de Janeiro para que se haga efectivo tan particular encuentro y ambas aves tengan la oportunidad de enamorarse.

    Pero Perla no está tan interesada en perpetuar la especie, quiere su libertad y en su fuga arrastrará a Blu a inesperadas aventuras.

    Se harán amigos de otras aves pero caerán en manos de una pandilla de traficantes ilegales de aves (la segunda vez en su vida para Blu), y entonces comienza la acción.

    Una historia que sucede mientras transcurre el mundialmente famoso carnaval de Río, con sus carrozas y casi toda una población vestida con disfraces.

    La peoducción desde el comienzo tiene un contundente y directo mensaje para poner al descubierto el submundo delictivo de los traficantes ilegales de animales, en este caso de aves que se cazan con el fin de venderlas al exterior donde vivirán como mascotas exóticas.

    Si bien el mensaje no es demasiado comprensible para los niños, al encontrarse con mucha acción, numerosas escenas musicales con canciones que se escuchan en la actualidad por todas las radios, y la simpatía de los personajes dibujados, hacen que todos se diviertan y disfruten de una trama muy ágil y entretenida.

    Haciendo gala de una de las características de un perfecto guión paradigmático, cuando todo está casi solucionado, surge algo, divertido obviamente, para mantener la atención de todos los espectadores.

    Los niños se ríen mucho de las innumerables situaciones cómicas que para los personajes son “dramáticas”.

    Los pequeños espectadores disfrutarán de esta película a partir de los tres años y como contiene una historia de amor entre los protagonistas, discusiones entre amigos, solidaridad entre los mismos y la expectativa por un final que no se sabe si será feliz, es disfrutable hasta más o menos los doce años.

    Los padres también se divertirán mucho con este filme de animación 3D, porque con este sistema, más de un personaje se escapa de la pantalla para que no lo alcancen los traficantes.
    Seguir leyendo...
  • Infierno al volante
    Infierno al volante
    El rincón del cinéfilo
    Con esta película Patrick Lussier (“Sangriento San Valentín 3D”, 2009) ha hecho entrar en tensión, debido a los recuerdos, a muchos espectadores que disfrutaron del cine clase B durante los años ´80 o quizá un poco antes.

    Muchas explosiones, pantallas que se tiñen de rojo al mostrar unas veces mucho fuego y otras, mucha sangre.

    Todo es desbordado, desde el automóvil (ahora de colección) que inexplicablemente alcanza velocidades de los últimos prototipos automovilísticos de este tercer milenio, pasando por la cantidad de trozos de cadáveres que quedan diseminados tras el paso del protagonista y mucho más desbordada es la rubia que lo acompaña, con una anoréxica silueta que resulta tan atractiva ahora como hace 30 años y con una avanzada de decisión femenina que apenas se vislumbraba en 1980.

    Se trata de una producción que ha sido filmada con el Sistema 3D que no agrega mucho más que la novedad que ya está dejando de serlo

    La historia repite ítems temáticos ya vistos en la cinematografía de todo el mundo.

    Milton (Nicolás Cage), es un delincuente, ha muerto hace algún tiempo pero consigue algo así como una licencia del infierno (¿o del cielo?) para salir del purgatorio donde lógicamente está alojado un ser que ha sido tan malo.

    Y sale de allí para aprovechar su última chance que le permitirá no regresar al ardiente averno.

    Para ello deberá aniquilar a una secta que pretende sacrificar nada menos que a la nieta del mismo Milton para lograr el dominio del mundo.

    Milton de paso puede vengar la muerte de su hija a manos del líder de esa secta, acto que no influirá negativamente en su evaluación para salvarse del fuego eterno.

    Un asistente del demonio, El Contador, lo supervisará y a veces hasta lo ayudará, en su misión.

    Claro que Milton no puede con todo si está solo, por más temerario y duro machote que sea, necesita que lo ayude una hermosa mujer.

    Piper, que así se llama la bella niña, le robará el automóvil a su novio para vengar la infidelidad de éste.

    La despechada se lo entrega a Milton y además lo acompaña porque parece que no tiene nada que hacer.

    Y juntos enfrentarán a los fanáticos del culto que pretende matar a la bebita nieta del “a-prueba-de-balas” Milton.

    Toda la trama resulta por momentos divertida porque se hace mucho uso del humor negro, negrísimo.

    Es también entretenida para quien disfruta de ver explosiones, continuas "balaceras", autos chocadores que se destrozan (menos el del protagonista, claro está) y hasta un tiroteo en medio de un coito que por lo fantástico no importa si es explícito o actuado.

    Tiene un cierto mensaje pacificador, pero fragmentado en diálogos, por lo que difícilmente un espectador logre captarlo si tiene que estar atento a tanto despliegue visual en la pantalla. Aunque pareciera que al escribir el guión ese mensajito salió de casualidad y el realizador, ya que estaba, lo aprovechó.

    Nicolás Cage como Milton el protagonista, recurre al estereotipo y allí se queda. Amber Heard es Piper, la bella muchacha y busca desesperadamente recursos actorales, a veces logra encontrarlos, aunque pareciera más pendiente de que la cámara no haga planos de su trasero y así distorsiona su expresión corporal. William Fichtner como El Contador es quien más se luce dentro de la actuación al imprimir el necesario misterio a su personaje, aunque el espectador enseguida se imagina de donde y para qué viene.

    Una película pochoclera más cercana al cine inusual que al de acción con muchos toques vintage, que será más aprovechada por los cinéfilos que hace 30 años vaciaban las góndolas de los cineclubes en busca de películas donde los malos triunfaran y los héroes tuvieran licencia para matar dentro de una trama increíble llena de obviedades pero simpática. Y con una buena producción.
    Seguir leyendo...
  • El cisne negro
    El cisne negro
    El rincón del cinéfilo
    Aronofsky transformó a Natalie Portman en un cisne negro

    El mundo del ballet ha sido tomado en las bases argumentales de muchas realizaciones cinematográficas..

    Las películas más famosas "de baile clásico" fueron "Las zapatillas rojas" (Michael Powell y Emeric Pressburger, 1948), "Momento de decisión” (William Dieterle, 1977), "Noches de sol" (Taylor Hackford, 1985), y más recientemente la producción de Robert Altman "The company" (2003), películas que se encasillaron en el romance y el drama.

    El cineasta Darren Aronosfky (“El luchador”, 2008), en realidad concibió la idea de realizar un thriller psicológico y lo ubicó en el ámbito del ballet.

    El resultado de su película es muy diferente al de las mencionadas en el segundo párrafo, si bien los "balletómanos" disfrutarán de escenas de danza, el fondo argumental dista de ser edulcorado, está muy alejado del romanticismo y es por lo tanto más afín al cinéfilo del siglo XXI.

    La pieza de ballet "El lago de los cisnes", es el soporte de la trama principal.

    Nina, la protagonista de la historia, es conciente de que es una bailarina "del montón" que tiende a la mediocridad, por lo tanto la única manera que tiene de permanecer en una profesión tan exigente como efímera es perseverar en su dedicación. (Ver información complementaria)

    Cuando Nina es seleccionada para "bailar" a la protagonista de la inmortal obra de Tchaicovsky se produce un “shock” en su vida. Se trata del rol más ambicionado por las profesionales de la danza, pero también uno de los más complicados al tener que interpretar a un personaje que se desdobla para mostrar el mal y el bien que cohabitan en su interior.

    La muchacha frágil, introvertida, con una pureza de pensamiento inusual para el medio en el que se desenvuelve, posee una personalidad que está muy cerca de "el cisne blanco" y eso hace que el director artístico la tenga como primera opción.

    Pero también deberá interpretar a "el cisne negro”, lo que hace que su inseguridad se incremente y de lugar a reacciones que no puede controlar.

    La neurosis en la que se sumerge está desarrollada en pantalla con escenas de autodestrucción, paranoia e intentos de desinhibición.

    El director Aronosfky utiliza los delirios de la joven psicótica para mostrar, mediante subtramas, el mundo del ballet con sus brillos, pero también sus miserias como la competencia que potencia la inseguridad, los celos profesionales, los amores fugaces para obtener un rol, los enamoramientos circunstanciales, las "torturas" del entrenamiento y las secuelas físicas en el cuerpo de los bailarines, además de los instantáneos reemplazos ante la menor eventualidad.

    También el realizador se detiene en una subtrama que quizá sea la más importante: las ambiciones de una madre proyectadas en su hija y de qué manera recaen en ésta última esas exigencias.

    Natalie Portman como Nina realiza un trabajo brillante. Más allá de su adecuación al "physique du rol" (tuvo que adelgazar y estudiar las bases técnicas de la danza), y que en determinadas escenas de baile fue necesario (y lógico) que la doblara una bailarina profesional, su labor en esta oportunidad sobresale de todas sus actuaciones anteriores. Son admirables los recursos actorales que utiliza para remarcar los matices de los diferentes estados mentales por los que pasa la protagonista.

    Vincent Cassel como el coreógrafo Thomas Leroy realiza también una excelente labor, con su imagen ayuda a que el espectador lo asocie a Baryshnikov, y al remarcar a un minucioso puestista convencido de lo beneficioso de la perdurabilidad de una compañía de ballet recuerda al argentino Wainrot.

    Es destacable la labor de Mila Kunis, como Lily, la antagónica compañera de elenco de la protagonista para quien significa la amenaza de que la reemplace., y también la de Bárbara Hershey como la madre.

    Un párrafo aparte merece Winona Ryder como la bailarina que ha sido descartada, a la que imprime un estado depresivo que, sin embargo, deja vislumbrar un resto de la energía que la llevó alguna vez al estrellato.

    Con este elenco tan homogéneo Darren Aronosfky logró el thriller psicológico que elaboró durante quince años. Utiliza todos los elementos del género sin obviar escenas eróticas tanto heterosexuales como de lesbianismo

    Se trata de una realización con una profundidad subyugante pero dotada de una agilidad que hace que desde la platea se esté de manera permanente atento al desarrollo de la historia.

    El espectador ve una reposición de "El lago de los cisnes" desde su gestación, pasa por los ensayos y culmina con la representación.

    Un deleite para los espectadores de danza, y mucho más para los fanáticos de esta pieza de ballet, pero también para los cinéfilos.
    Seguir leyendo...
  • Las aventuras de Sammy
    Las aventuras de Sammy
    El rincón del cinéfilo
    En sesenta días la cartelera cinematográfica infantil se ha visto profusamente poblada de estrenos.

    La mayoría de los mismos tuvieron un directo mensaje ecologista que en ocasiones no pasó de ser un panfleto didáctico de cómo debe cuidarse el medio ambiente.

    Casi todas las tramas se han desarrollado en el hemisferio norte donde el cuidado de la ecología no pareciera tener ni siquiera una mínima prioridad ante el avance económico.

    La película que se comenta tampoco escapa a este bombardeo de “manual ecológico” del que se viene nutriendo la cinematografía destinada a los niños.

    Y también, como casi todas las películas, inserta una subtrama dedicada a resaltar las bondades de la verdadera amistad.

    Afortunadamente, el pequeño espectador encuentra, en esta oportunidad, una diferencia.

    Sammy es un ejemplar de tortuga verde de mar que nace con más lentitud que la habitual en su especie lo que no le permite, en el momento de su nacimiento, estar entre “los ganadores de la vida”.

    Sobrevive porque lo ayuda Shelly, una tortuguita dulce y solidaria, pero ella será arrastrada naturalmente hacia la protección que le dan las aguas de mar, y Sammy con un golpe de suerte caerá sobre las olas, se salvará pero no encontrará a la bella que ya ha conquistado su corazón.

    De ahí en más se dedicará a buscarla pacientemente, tiene mucho tiempo por delante como casi todas las tortugas que no son devoradas por las aves marinas cuando salen del nido.

    Sammy navegará sobre los desechos de una balsa que es empujada por la Corriente del Golfo de México y con él viaja su amigo, la tortuga Ray, alegre, festivo y leal amigo, con quien deberá huir ante los peligros que traerá aparejado un derrame de petróleo en el Mar Caribe y tratar de no caer en las redes rasantes de los pescadores. Precisamente cuando tratan de no ser capturados y convertidos en sopa, las circunstancias los separan, pero Sammy se reencontrará con la cautivante Shelly y juntos buscarán el pasaje secreto, que no tiene nada de secreto porque se trata del Canal de Panamá, que permitirá a las dos tortugas pasar al Océano Pacífico y seguir con las aventuras de sus juveniles cincuenta años.

    Juntos viajarán por casi todo el mundo y hasta llegarán a congelarse en la Antártida mientras observan como un gomón del barco de una entidad ecologista se interpone entre un buque pesquero y una ballena.

    Hay un ligero mensaje subliminal en una nostálgica referencia a la cultura hippie que entre sus enunciados tenía la protección y el derecho a la supervivencia de todos los seres vivos.

    Se trata de un filme ameno, lleno de situaciones humorísticas, con dibujos animados con mucho colorido que hacen las delicias de los niños.

    Fue realizado en Sistema 3D, una tecnología que puede tener riesgos de bloqueo de ordenador computado durante la proyección

    Los niños de todas las edades la disfrutan, aunque la comprensión total de la historia es para niños a partir de los 7 años, cuando ya tienen algo de información sobre las corrientes marinas, los animales empetrolados, las organizaciones que protegen la ecología y la natural situación de que el pez grande se come al chico.
    Seguir leyendo...
  • El discurso del rey
    El discurso del rey
    El rincón del cinéfilo
    Un real discurso a favor de la monarquía

    La familia real de Inglaterra ha dado mucho material a la cinematografía mundial, hasta la monarca actual, Elizabeth II, con su particular manera de manejar las relaciones familiares en ocasión de la muerte de la Princesa de Gales, fue eje argumental de la película “La Reina” (Stephen Frears, 2006)

    En el filme que se comenta es su padre, el rey Jorge VI, a quien ha elegido el director Tom Hooper para desarrollar la trama principal.

    Este cineasta ha tomado en anteriores trabajos a muchos personajes de la historia contemporánea y también a una reina de Inglaterra (“Elizabeth I”, 1998)

    Una historia rica en elementos que describen el romanticismo, muy lejano a la realidad de la mitad del siglo XX, y muchísimo más lejos de la del siglo XXI, en el que pretende desarrollar su vida tan magnífica familia.

    La historia se centra, como ya se anticipó, en la endeble personalidad de un príncipe británico que se canaliza en episodios de tartamudez.

    El, en ese entonces, duque de York (luego Jorge VI) al tener que hablar en público vivía una tortura que lo llevaba a situaciones que bordeaban el ridículo. Su rango lo obligaba a presentarse en múltiples ceremonias en las que debía pronunciar discursos protocolares que para él representan una valla insalvable.

    Ante esta situación, su esposa decide actuar como una “mujer común”, lee los avisos de un periódico y busca ayuda en Lionel Logue, un “terapeuta de la voz” que en realidad es un actor.

    En la primera mitad del siglo XX las técnicas vocales estaban casi circunscriptas al ámbito actoral, y la mayoría de los profesionales de la actuación siempre ejercieron actividades paralelas

    Logue tiene su propio sistema para curar la tartamudez de su noble paciente, siempre que éste resigne su rango para acatar las indicaciones de un plebeyo.

    Las curiosas reacciones de esta familia “no común” están retratadas en las interesantes subtramas, si bien éstas cuentan en la película “historias oficiales” alejadas de los rumores de lo que “verdaderamente pasó” que circulan por la prensa amarilla y del corazón de todo el mundo.

    El mensaje, tanto de la trama principal como los de las subalternas, es la impresionante represión victoriana que aún rige la vida “real” (que no parece ser tan real). Precisamente, un cuadro de la reina Victoria preside uno de los salones donde se desarrolla una las escenas que muestran de manera contundente el origen de la tartamudez del rey.

    También puede encontrar el espectador un mensaje subliminal a favor de humanizar a los personajes de la realeza.

    La renuncia a la corona por parte de Eduardo VIII, evidencia una personalidad parecida a la de la “transgresora” Lady Di. Y también la historia de amor de ese rey con la plebeya y divorciada Wallis Simpson remite directamente a la que en la actualidad viven Carlos de Gales y Camila Parker Bowles.

    Quizá esta película sea uno de los peldaños que sirvan a la mencionada duquesa Camila para ascender, algún día, al status de reina de Inglaterra.

    Las actuaciones de esta película son muy parejas, ningún actor le saca ventaja a otro, sus composiciones son ajustadas tanto en lo gestual como en la expresión corporal.

    Colin Firth compone al príncipe protagonista de manera tal que logra hacer olvidar la imagen de “rey débil” que tuvo durante muchos años.

    Helena Bonham Carter ya tiene acostumbrada a la platea a sus excelentes y diversos trabajos actorales, esta vez como la reina Elizabeth (que ha quedado en la memoria colectiva de este siglo como la “centenaria Reina Madre”) nos trae a una mujer que decide romper barreras protocolares en pos de conseguir la ayuda que su marido necesita, y muestra dulzura y distinguida firmeza, haciendo que el cinéfilo no recuerde que esta actriz compuso también de forma admirable a la asesina de “Sweeney Todd” (Tim Burton, 2007) o la malísima maga de la saga de “Harry Potter”.

    Geoffrey Rush como Lionel Logue, logra atrapar al espectador al construir a un actor nacido en el Commonwealth que no ha logrado lo que buscaba en Europa pero inesperadamente el destino lo pone en la situación de ayudar nada menos que al rey de uno de los países más poderosos del mundo. En su composición no cae en lugares comunes, recrea a un australiano que debe comportarse como inglés, pero que no está dispuesto a sacrificar ni un ápice de su firme personalidad.

    Un poco deslucida es la actuación de Guy Pearce como Eduardo VII, pero seguramente es debido a que en el guión se debió disminuir a su personaje para que no opacara al protagonista. De todas maneras convence su trabajo de “príncipe rebelde”.

    Una película técnicamente lograda con un minucioso trabajo de arte que asombra. No llega a ser una biopic pero contiene una historia completa que reivindica a un monarca que estuvo muy pocos años en el trono pero en una época crucial para la humanidad como lo fue la de la Segunda Guerra Mundial.
    Seguir leyendo...
  • Morir como un hombre
    Morir como un hombre
    El rincón del cinéfilo
    Esta película fue exhibida en la última edición de BAFICI, donde las opiniones de los espectadores fueron muy dispares, y su director asistió al mencionado festival.

    El filme que se comenta se estrena en la Argentina en una época donde un tema gay ya no causa ni escándalos ni censuras, aunque todavía existan algunos integrantes de la Comunidad Homosexual que viven con una relativa marginalidad social y en la lucha por su reconocimiento como lo son las travestis.

    En la actualidad el imaginario colectivo argentino ubica a los hombres que se travisten en el ámbito de la prostitución, pero históricamente, cuando usar ropas "de otro sexo" estaba penalizado, se las ubicaba en el medio artístico con cuadros revisteriles llenos de glamour con plumas amazonas multicolores, movimientos sensuales y vestidos de lamé, aunque la mayoría no sabía cantar y muy pocas habían tomado clases de danza. Las poquísimas que llegaban a tener notoriedad era porque su transgresora personalidad se imponía en el escenario.

    Llega a Buenos Aires poquísima cinematografía portuguesa y en esta oportunidad lo hace con un melodrama queer y la calificación no responde sólo a la temática sino también a la rara manera en que la misma fue desarrollada por el director João Pedro Rodrigues.

    La trama tiene un tratamiento melodramático cercano a la tragedia, con soporte de realidad pero sobrecargado de escenas inverosímiles y simbología cinematográfica.

    La historia nos cuenta lo que le sucede a Tonia, ícono dragqueen de Lisboa en la década de los ´80, que vislumbra el final de su carrera. Su pedestal artístico recibe los continuos embates de las travestis más jóvenes.

    Su amante, que realmente la ama, es un joven drogadicto, que para no enfrentar su propia bisexualidad le reprocha a Tonia no decidirse a "ser mujer" (operación mediante) y continuar siendo "un hombre".

    Ella íntimamente sabe que nunca tomó la determinación de operarse porque siempre prevaleció en su psiquis la premisa social que su familia le inculcó: es un hombre y debe morir como tal.

    Y como un hombre ha tenido un hijo, un muchacho que nunca pudo aceptar la orientación sexual de su padre y se refugia en un "bosque encantado" (vuelo simbólico del director) en el que tendrá una relación homosexual como activo (una forma de "dominar" a su progenitor), pero de la que no quiere que queden rastros.

    A Tonia su endeble situación laboral la hace llegar a crisis sentimentales y metafísicas. Junto con su amante emprende un viaje. Una forma de huir de la realidad.

    Pero se pierden en el camino y llegan al mismo "bosque encantado" donde se encontrarán con María, otra travesti. Esta es la imagen de sí misma que Tonia visualiza en su futuro. Sola, aislada, fuera del mundo, en un bosque irreal del que no quiere salir, aunque lo más seguro es que si quisiera irse de allí no lo lograría.

    Recién cuando muera como un hombre Tonia encontrará la absoluta libertad y podrá cantar sus canciones con espontaneidad.

    Rodrigues ha hecho un tratamiento visual de la soledad de su protagonista, la soledad de las travestis en las batallas por reconocerse, aceptarse y encontrar un lugar en una sociedad que las deja solas en su lucha.

    El realizador pone de manifiesto la marginalidad de las vidas de sus personajes. También hay manifestación de lo mismo en la música que utiliza y en las canciones que pertenecen a artistas populares portugueses que son mirados despectivamente por casi todos los círculos sociales.

    El elenco es muy homogéneo, sin sobreactuaciones, aunque se pueden observar el uso de algunos estereotipos desde la marcación.

    Es dable reiterar que el espectador se encontrará ante una película con una construcción narrativa "rara" con escenas fantásticas y otras que muestran la cruda realidad que viven los personajes.

    Los cinéfilos pueden encontrarla un poco extensa.

    No está dirigida, como podría pensarse, a la comunidad gay ni tampoco es una denuncia, ni una critica.

    Es una vidriera para que la sociedad mire. El hacerlo con curiosidad o comprensión dependerá de cada espectador.
    Seguir leyendo...
  • De amor y otras adicciones
    De amor y otras adicciones
    El rincón del cinéfilo
    Hollywood tiene una nutrida agenda anual de comedias románticas con la única (y valiosa) pretensión de entretener un rato al espectador.

    El realizador Edward Zwick tomó, para llevar a la pantalla cinematográfica, la historia del libro "Difícil de vender -la evolución de un vendedor de viagra", que es en realidad las memorias que escribió Jamie Reidy sobre la época en que fue visitador médico de Laboratorios Pfizer. En esa autobiografía el escritor pone en descubierto algunas prácticas "non sanctas" que utilizan habitualmente los mercaderes de los fármacos a nivel mundial, y ese tema es el verdadero contenido literario al que agrega la lucha de su novia contra una enfermedad incurable y las transformaciones que ante esa realidad sufrieron los integrantes de la pareja.

    El director Zwick comienza a contar la historia con el habitual estilo cinematográfico hollywoodense para las comedias románticas (muchacho pintón y desinhibido con todas sus hormonas en ebullición, chicas hermosas y felices, breves situaciones de humor), y sorpresivamente convierte la trama en una tragicomedia con el claro objetivo de imprimir profundidad.

    Influido seguramente por los Estudios que lo contrataron, en su afán de no quedar como que ha dirigido algo superficial casi se sale de género ya desde el título (en origen, "Amor y otras drogas" en traducción literal del inglés).

    Dicen que el amor es la droga más poderosa del mundo, capaz de narcotizar, abstraer, obnubilar, impulsar, energizar y muchos otros efectos más, a cualquier mortal. Nos referimos, claro está, al amor de pareja.

    La trama principal se centra en el encuentro de Jamie y Maggie. Él es un visitador médico que usa su prestancia física y simpatía innata para realizar ventas y conseguir cualquier muchacha que se le antoje. Ella es una mujer independiente con ideas muy firmes en cuanto a las relaciones. El acercamiento entre ambos se producirá únicamente por la atracción sexual que ejerce cada uno hacia el otro.

    De pronto todo cambia. El amor, y el compromiso que conlleva, aparece de improviso y modifica las posiciones de ambos.

    Las subtramas con las que este filme se encamina (sin llegar) a la profundidad y al debate, quedan en amagues de polémica.

    Jamie es un visitador médico de los Laboratorios Pfizer (como en la vida real lo fue el autor) y sus manejos para lograr las ventas de Viagra y Prozac son desleales.

    El sistema de regalos y viajes pagos a los médicos para que receten los medicamentos cuyas ventas engrosarán las arcas de un laboratorio, más atento al resultado económico que a la curación de los pacientes que consuman las drogas que ellos producen, resulta a todas luces desagradable pero despierta la curiosidad del espectador que espera un remate conclusivo desde el humor.

    Hubo una película argentina "La clínica del Dr. Cureta" (Fischermann, 1987) que desarrolló una trama similar, pero circunscripta a la caricatura desde el humor crítico.

    Zwick da otra vuelta al timón a la historia e instala la incurabilidad de Mal de Parkinson, pero tampoco llega al final del camino con esta propuesta que hubiera transformado todo en un drama.

    Las actuaciones son acordes al ritmo de la comedia, la pareja protagónica ya había trabajado junta en “Secreto en la montaña” (2006), aunque Jack Gyllenhaal, como Jamie es superado en recursos histriónicos por Anne Hathaway quien compone a Maggie, una mujer que quiere aparentar que ni siquiera su propia enfermedad la conmueve.

    No es fácil para un actor construir un personaje que dice una cosa y piensa otra, Hank Azaria lo logra interpretando a un médico corrupto que aparenta ser muy recto y respetuoso de su profesión. Azaria es uno de los actores de voz más famosos de EE.UU. y el doblaje le ha dado el trainning para desdoblar personalidades actuadas, y cuando le agrega la expresión corporal demuestra su gran ductilidad, como lo hace en la película que se comenta.

    Un filme destinado a vender entradas a los seguidores del género basándose en el cartel de los actores.

    Contiene muchas situaciones divertidas que satisfarán a los amantes del "touch and go" de la comedia. Y las partes "profundas" no duran demasiado, por lo tanto se trata de una película muy llevadera para el espectador.
    Seguir leyendo...
  • El oso Yogi
    El oso Yogi
    El rincón del cinéfilo
    El oso Yogi, un oso pardo, es un personaje de dibujos animados creado en 1958 por William Hanna y Joseph Barbera para formar parte de la pandilla de amigos en el televisivo Show de “Huckleberry Hound”.

    Fue inspirado en otro personaje que aparecía en una serie de televisión titulada "Luna de miel". El nombre en inglés de "Yogi Bear" le fue puesto en "homenaje" al famoso jugador de beisball Yogi Berra.

    La aparición de Yogi en las pantallas fue tan exitosa que la empresa Hanna-Barbera lanzó un nuevo show de dibujos animados en el que el torpe oso fue absoluto protagonista.

    Yogi vive en el parque Jellystone (la traducción sería "roca de gelatina") y siempre está acompañado del osito Boo-boo, quien trata de apaciguar el impulsivo carácter de su amigo para que no se vean envueltos en problemas. Aunque casi nunca lo consigue.

    También está en el parque el Guardabosque Smith, que día a día ve complicada su labor por los descalabros provocados por Yogi.

    Este simpático oso que viste un elegante cuello con corbata verde y sombrero al tono llegó a las pantallas cinematográficas por primera vez en 1964 con "Hola, este es el oso Yogi", y luego en 1988 se vio, solamente en EE.UU., "Yogi y la invasión de osos espaciales".

    Además, se han hecho con éste personaje series televisivas y telefilms de largometraje tan exitosos que convirtieron a Yogi en el dibujo animado que identifica a los Estudios Hanna-Barbera (en la actualidad absorbidos por Cartoon Newtwork Co.)

    La tercera película de El oso Yogi, llega en 2011 a las pantallas argentinas con doblaje al español neutro (en inglés le puso voz el actor Dan Aykroyd, quien en 2012 llegará con la tercera entrega de "Cazafantasmas")

    Se trata de una película realizada completamente en 3D en animación computada que mezcla los personajes con actores en acción real.

    Tiene una trama simpática y divertida, con un fuerte, aunque obvio, mensaje ecologista.

    Yogi, en compañía de Boo-Boo sigue complicado la vida laboral del Guarda Smith porque el oso no deja de sustraer la comida de los visitantes al parque y de inventar "máquinas robacanastas" que le faciliten esa tarea.

    Pero Smith verá que todo se complica aún más cuando el Alcalde de la ciudad, para reunir fondos, decide vender el Parque Jellystone a una empresa desforestadora.

    Evitar esa venta será la misión autoasumida por Yogi, Boo-boo, Smith y una hermosa rubia que aparece para endulzar la vida del guardabosque.

    Hay mucha acción, muchos efectos, situaciones divertidas y un remanente conceptual de que la preservación de la naturaleza debe prevaler a los intereses económicos y políticos.

    Como el desarrollo de la trama no es complicado, los niños espectadores disfrutan de toda la proyección.

    Es un producto cinematográfico destinado a la platea infantil que desde los 3 años pueden seguir y divertirse con esta historia.
    Seguir leyendo...
  • Tres monos
    Tres monos
    El rincón del cinéfilo
    La tercera película del realizador turco Nuri Bilge Ceylan lleva el mismo título de la leyenda de los monos sabios. Tres monos, el primero se tapa los ojos para no ver la maldad, el segundo se tapa los oídos para no escucharla, el tercero se tapa la boca para no decir maldades.

    Son tres los personajes de este filme. Tres, como los monos. Aunque Ceylan incorporó un cuarto personaje que tiene la misma actitud que los otros. Nada ven, nada dicen, nada escuchan.

    Un marido, su mujer, el hijo de ambos, un político para el que trabaja como chofer el jefe de la familia.

    Una familia al punto de la desintegración en la que cada integrante no reconoce lo que hace pero juzga lo que hacen los demás. Todo bajo el dominio económico de un jefe laboral que también ha destruido su vida.

    Ninguno de los cuatro acepta que construyó su autodestrucción pero reconoce la de los demás para aliviar su culpa.

    Todos conocen todo de los otros, pero no lo dicen, hacen como que no lo vieron, no quieren escuchar nada más.

    La angustiante historia atrapa al espectador desde los primeros minutos.

    El político atropella con su automóvil a un peatón y lo mata. La campaña electoral está próxima y no puede exponerse. La solución que considera como óptima es la de proponer a su chofer que se declare culpable del hecho, que vaya a la cárcel y una vez cumplida la condena recibirá una importante suma de dinero que solucionará su vida.

    No se considera como compensación sino como solución. Un negocio y nada más.

    Para la mujer y el hijo del chofer la espera será larga, difícil de sobrellevar. Darán manotazos a la vida para tratar de escabullirse de ese clima claustrofóbico en el que viven.

    El elenco es muy parejo en sus trabajos para cubrir estos difíciles personajes que deben expresar mucho más con los silencios que con las palabras o las acciones.

    El realizador Ceylan maneja los tiempos de este drama con precisa justeza. La tensión in crescendo marca al espectador los límites a los que están sometidos los personajes. El estallido llega y pasa sin dejar soluciones ni determinaciones, pero agregando conflictos que desde la platea serán en un primer momento imperceptibles.

    El pasado les pesa a los cuatro implicados en esta historia, pero el director (también guionista) remarca cuadro a cuadro que lo que pasó ya no tiene vigencia, es irremediable.

    Mediante una particular corrección de color, Ceylan logra expresar el uniforme estado de ánimo de todos.

    Una obra que deja al espectador pensando sobre la inconveniencia de no reconocer las culpas y asumir las ajenas para evadir las propias. También movilizará la observación hacia el enquistamiento que provoca "el no hacer".

    Este filme representó a Turquía para el Premio Oscar y Nuri Bilge Ceylan ganó como Mejor Director en el Festival de Cannes 2009.

    Es una realización de cine de autor que seguramente agradará a los cinéfilos y a los espectadores seguidores de historias sobre heridas del alma que provocan conflictos familiares.
    Seguir leyendo...
  • Los viajes de Gulliver
    Los viajes de Gulliver
    El rincón del cinéfilo
    Lemuel Gulliver es un personaje creado por Jonathan Swift en 1726. Se trata de un médico cirujano, muy culto, aficionado a aventureras travesías marinas en cuatro de las cuales vive extrañas experiencias.

    Swift “disfrazó” de novela para niños a una ácida crítica al reinado de Jorge I de Inglaterra al describir, en el primer viaje, a dos reinos de seres pequeños que están en pie de guerra por un insignificante motivo y donde Gulliver es un ser inmenso. En el segundo viaje el autor se animó a criticar a la autoproclamada magnificencia de la Reina, al ubicar al médico en un país de gigantes donde él es un ser diminuto.

    La novela fue llevada por primera vez a la cinematografía en el año 1939 por Dave Fleischer, en la que se respetaba el sentido de la historia aunque fue filmada con soporte de dibujo animado y la voz de Sam Parker (ver Información complementaria).

    Más reciente, del año 1996, es una versión televisiva que realizó Charles Sturridge con un elenco multiestelar conformado por figuras de primerísimo nivel actoral, en la que se hicieron algunas adaptaciones a la historia original sin desvirtuarla en su esencia (ver Información Complementaria).

    En 2010 Rod Letterman terminó de rodar una nueva versión cinematográfica a la que los guionistas Joe Stillman y Nicholas Stoller con un innecesario afán de actualizar, alejaron casi por completo de lo que escribió Swift.

    Se ha conservado el mar y sus furiosas tormentas, el reino de Lilliput y sus enemigos, muy fugazmente el reino de gigantes Brobdingnag y nada más.

    En esta oportunidad Lemuel Gulliver es un empleado sin ninguna categoría de una importante editorial neoyorquina, con una personalidad tan diminuta que es vapuleado hasta por los nuevos empleados de la firma. Además está enamorado de la editora de la Sección de Viajes, pero su apocado carácter le impide declararle su amor.

    Finalmente se anima a acercarse a la dama en cuestión y como consecuencia ella lo envía en una misión periodística al Triángulo de las Bermudas, donde una tormenta lo arrojará a las playas de Lilliput y comenzarán sus singulares aventuras.

    La trama principal tiene como base argumental la endeble personalidad de Gulliver y su modificación es el soporte de toda la historia.

    Las subtramas son confusas debido a las adaptaciones que han sufrido. Los viajes son sólo dos que parecen nada más que uno. La princesa no está prometida al príncipe del país vecino sino al general lilliputiense aunque no está enamorada de él. El conflicto entre los dos reinos no es la elección de la canción de bodas de los príncipes, sino que está tan difuso que no queda claro su origen.

    Sin embargo el mensaje es fiel a la novela original. Gulliver es un gigante entre enanos y un enano entre gigantes, lo que da una sublectura referida a los países intervencionistas y corrobora la idea de lo innecesario de actualizar la historia que Jonathan Swift escribió hace cerca de 300 años.

    Y dentro de las “actualizaciones” el espectador puede ver directas referencias a los personajes de “Star Wars” (1977) y “Transformens” (2007), a la película “Titanic” (1997) con una alusión a la próxima secuela de la misma y, llamativamente, hay una “lluvia dorada” que puede interpretarse como una travesura del guión para no remitirla a otro género cinematográfico.

    Técnicamente está realización tiene un deslucido uso del chroma y los efectos digitales son casi imperceptibles, por lo tanto no se destaca en el aspecto visual.

    El famosísimo, en la actualidad, Jack Black en la piel del protagonista hace uso de todos los recursos de sobreactuación con los que tiene acostumbrados a sus seguidores, desde las primeras escenas el espectador entiende que está ante un personaje muy distinto al que se leyó en la novela o se vio en las versiones anteriores. Black, en muchas escenas hace recordar al personaje televisivo de dibujos animados Homero Simpson.

    El resto del elenco también sobreactúa, pero esto no es grave en personajes que piden una afectada composición. Aunque Chris O´Dowd como el General Edward se destaca al tener momentos de creatividad en un personaje bastante lineal en cuanto a la exigencia de elaboración.

    El espectador se encuentra ante un producto cinematográfico destinado directamente al público infantil, hasta tiene una moraleja en su final.

    Los niños pueden verla desde los seis años y seguramente los adolescentes también la disfrutarán.
    Seguir leyendo...
  • Más allá de la vida
    Más allá de la vida
    El rincón del cinéfilo
    Este filme, con el nombre original en inglés de “Hereafter” (otra vida) demuestra que ni siquiera para Clint Eastwood es fácil incursionar en lo fantástico.

    Ni tampoco es fácil con ese género complacer a los seguidores del director que, al endiosarlo, van a ver sus películas convencidos de antemano de la uniforme calidad de las mismas.

    Esta no es una mala obra cinematográfica. Aunque tiene muchas dispersiones es llevadera para el espectador.

    Y la temática que aborda es uno de los principales interrogantes del ser humano: ¿qué hay después de la muerte? Una cuestión que ha sido abordada por infinidad de guionistas, escritores y autores teatrales.

    La película comienza con un toque al estilo de Spielberg con impresionantes escenas de un tsunami, fenómeno que hace pocos años mató a miles de personas en Asia.

    Con esas gigantescas olas llega la muerte a la playa y metafóricamente une (desde el guión) casi todas las circunstancias con las que llega a los seres vivos. A algunas personas les llega sorpresivamente. A otras, las que tienen estertores, con un ronco zumbido. Muchas veces se la puede pronosticar pero siempre se espera que ese pronóstico sea fallido. Su llegada provoca un golpe casi imposible de evitar. Es una catástrofe “natural” ligada a la vida. ¿O sólo es un puente entre la vida y “otra” vida? Este es el planteamiento de la historia que comienza cuando una periodista, Marie, es alcanzada por las rugientes olas de un tsunami y por efectos de los golpes que recibe entra en coma (¿una muerte no definitiva?) y cuando despierta su concepto del significado de vivir o morir está lleno de nuevas preguntas.

    Paralelamente un niño llamado Marcus necesita elaborar el duelo por la muerte de su hermano gemelo en un accidente provocado indirectamente por delincuentes.

    Marie y Marcus recurren a George, un hombre no demasiado joven que posee la facultad de que con sólo tocar las manos de las personas puede visualizar episodios de la vida de las mismas que estuvieron ligados a la muerte. Una variedad muy particular, muy cinematográfica, de “mediumneidad”.

    Todos buscan respuestas, incluso el mismo medium, que se niega sistemáticamente a comercializar su “don”, quizá porque él mismo no encuentra respuestas para su vida y quiere regresar de la muerte espiritual que siente que lo alcanzó.

    En estas tramas, con el mismo tema subyacente que conponen una coral, se desarrollan superficialmente y con alguna distorsión subtemas tales como la desorientación ante el fin de una etapa laboral, la delincuencia que no vacila en asesinar de diferente modos, y con breves diálogos se implanta temáticamente la mentalidad de los médiums, el regreso de la muerte y la conexión entre hermanos gemelos, sin llegar a desarrollarlos.

    Las historias conforman un filme muy frío (no es metáfora sobre la frialdad postmortem), que no movilizan al espectador a buscar las mismas respuestas que buscan los personajes.

    Las actuaciones son muy convencionales. Seguramente eso sucedió porque los actores compusieron desde su memoria emotiva sobre un tema que generalmente se quiere olvidar.

    Es una realización bien filmada que entretiene en algunos tramos de su extenso metraje y en otros pasajes el espectador puede encontrar una cierta identificación existencial, si cree en esa línea de pensamiento. De todas maneras no llega al trhiller psicológico.

    Clint Eastwood buscó innovar en su carrera y lo logró. El riesgo es que sus seguidores cinéfilos no comiencen a desconfiar sobre lo que encontrarán en las futuras producciones de este director.
    Seguir leyendo...
  • Enredados
    Enredados
    El rincón del cinéfilo
    Enredados en un cambio argumental los guionistas salieron exitosos

    “Rapunzel” es un cuento de la serie de los Hermanos Grimm en la que casi todos los personajes son seres marginales llenos de buenas intenciones que luchan contra un solo eje del mal personificado por una bruja.

    Es una historia triste, ya que ninguno de los personajes, ni siquiera la bruja, la pasan bien ni por un momento. Pero los escritores, fieles a sí mismos, transformaron la leyenda popular de donde tomaron el argumento para darle un final feliz.

    El equipo de animación de Disney Company, al guionar la versión cinematográfica de este cuento lo cambió en su esencia y varió los perfiles psíquicos de los personajes dándoles un toque de liviandad aunque no de ligereza.

    Lo que se conservó fue el fondo argumental, pero esto dio lugar a algunos “enredos” que debieron resolverse sobre la marcha del proyecto.

    A la protagonista se la transformó en princesa y se le dejó su nombre, Rapunzel, pero éste no quedó en el título de la película porque la justificación para ello no figura en el guión. (Ver información complementaria). Al príncipe se lo cambió por un simpático ladrón. Se los rodeó de seres que viven con un halo de ser malvados, agresivos e inmisericordiosos pero que son dulces, cariñosos y fieles a los códigos de la amistad. Y todo transcurre en un hermoso reino donde reyes y súbditos viven esperanzados en que los malos momentos quedarán atrás.

    La Reina está a punto de morir de parto, pero se salva al serle administrada una poción hecha con una flor mágica que transfiere sus milagrosos poderes a la princesita que nace. Pero ésta es secuestrada por Madre Gothel, una bruja que sabe que para mantenerse joven eternamente necesita de la magia que fluye por los cabellos de la niña.

    La encierra en una torre y la aísla del mundo. Así transcurren 17 años hasta que llega Flynn Rider un ladrón que ha robado la corona de la Reina y que huye de sus ex cómplices a los que ha traicionado.

    La princesa Rapunzel y Flynn harán un pacto, él la acompañará a que descubra el mundo y ella le devolverá la joya robada que ha escondido en la torre.

    Pero Madre Gothel no dejará que todo sea tan fácil y aliada con los “malos” del pueblo interpondrá muchos escollos en el camino de los jóvenes.

    Es fácil adivinar el final feliz. Pero tampoco se espera que la historia finalice de otra manera.

    La trama se centra en la magia que se activa por los dorados cabellos de la joven cuando ella canta una determinada canción, pero el espectador se encuentra con interesantes y divertidas subtramas.

    Así se ven en pantalla hombres grandes, gordos, feos, casi ogros, pero que contienen buenísimos sentimientos y hasta talento artístico, al revés de la bruja que sólo ambiciona ser joven y bella y para conseguirlo no vacila en mentir, adular y agredir.

    Al metamensaje de que no hay que guiarse por las apariencias se suma el de que la belleza es efímera, por lo tanto también es fugaz su valor.

    Lo valioso está en lo que perdura, como la esperanza de los Reyes y súbditos en que la princesa perdida retornará algún día al reino.

    Hay un mensaje muy del siglo XXI en la mujer, la princesa en este caso, que con una fuerte personalidad cambiará el rumbo de su vida y la de un hombre (el ladrón) que tenía casi los mismos códigos de la bruja

    Esta producción de animación realizada con el sistema 3D muestra en pantalla un avance en el logro de la definición de expresiones de los personajes dibujados, y el movimiento de éstos está acompañado por los circunstanciales desplazamientos de la “escenografía”.

    Las canciones son bellísimas y sirven tanto de inducción como de incidencia. La canción final titulada “Algo quiero” es interpretada magníficamente por la colombiana Fanny Lu, ganadora del Billboard Latino 2009.

    En la Argentina se proyecta en versión hablada en español neutro. Un trabajo de doblaje muy bueno para los protagonistas. Rapunzel tiene la voz de la actriz mexicana Danna Paola, de tan solo 15 años, famosa en casi toda Latinoamérica por haber protagonizado en televisión la versión azteca de “Patito Feo”. Al ladrón Flynn Rider le puso voz el famosísimo cantante portorriqueño Chayanne, que ya incursionó mucho en el cine y tuvo un éxito notable en Hollywood .con “Baila conmigo” (Randa Haines, 1998).

    Pero se destaca especialmente la soprano mexicana Irasema Terrazas al doblar a Madre Gothel, su exquisita voz da tonos ajustadísimos y precisos, y cuando canta es un deleite para los espectadores que olvidan momentáneamente que interpreta a la mala de la película.

    Esta divertida obra cinematográfica de animación está destinada a adultos y niños que, debido a la agilidad del desarrollo, pueden verla desde los 3 años.
    Seguir leyendo...
  • Las crónicas de Narnia - La travesía del viajero del alba
    Luego que la segunda entrega de “Las crónicas de Narnia” recaudara una cifra que apenas superó su costo y Disney desechara la franquicia por ese motivo, parecía que no se haría una tercera entrega.

    Pero Walden Media en combinación con Fox tomaron el reto de rodar “Las crónicas de Narnia. La travesía del viajero del alba” que es la tercera historia de la saga que escribió el apologista cristiano C.S. Lewis.

    El escritor imprimió un fuerte tinte educativo a esta serie de cuentos mediante los bíblicos conceptos de valores humanos, aunque no dejó de mezclar algunos personajes con reminiscencias mitológicas griegas y escandinavas

    Las dos versiones cinematográficas respetaron escrupulosamente a los libros, y en esta ocasión también se lo ha hecho al seguir fielmente una historia que sigue el “viaje” de los niños hacia la adultez.

    Por lo tanto esta vez ya no están Peter y Susan. Ellos ya han crecido. La lucha entre el bien y el mal que se alojan en su propio interior deberán librarla Lucy y Edmund a los que se agregará su primo Eustace que aún vive con los arrebatos de la niñez.

    Los tres llegarán a Narnia y se reencontrarán con el ahora rey Caspian y juntos deberán buscar las espadas de los siete caballeros que han desaparecido. Para lograrlo deberán navegar tormentosos mares, llegar a la isla Oscura y transitar por selvas sorteando pruebas y combatiendo con simbólicos personajes.

    Las sucesivas batallas irán paulatinamente haciendo aflorar la bondad que reside en el interior de cada uno de los niños, y hacerles notar donde está su flanco espiritual más débil.

    Lucy deberá adquirir más seguridad en sí misma, Edmund tendrá que poner en claro el papel que quiere desempeñar en la vida, Caspián tiene que tomar conciencia del lugar que ocupa en el mundo y Eustace comprender que no es el único ser que existe.

    Tarea difícil les resulta crecer y hacerse cargo de sí mismos. Tienen muchos enemigos que vencer.

    Lewis lanza el mensaje de que si se pide ayuda y se evita el aislamiento se logrará llegar a otra etapa de la vida, aunque eso produzca lógicos miedos.

    Michael Apted como realizador ha respetado escrupulosamente el mensaje de fondo de la obra del escritor británico.

    Nos encontramos ante una película no tan esplendorosas como las dos entregas anteriores, pero con hermosos pasajes visuales realzados por el sistema 3D, sobre todo la entrada de los protagonistas a Narnia, la visión lejana de la isla Oscura y la danza marina de las Ondinas de cristal.

    El guión es bastante paradigmático, y tiene el acierto de alternar las escenas de acción con otras netamente humorísticas que dan por resultado una trama desarrollada con una agilidad que en ningún momento decae.

    Las actuaciones son correctas. Como generalmente sucede en las sagas literarias tradicionales llevadas a la cinematografía se ha puesto más atención a que los actores fijen la imagen del personaje de la mente del espectador mediante situaciones aisladas.

    Como ha ocurrió anteriormente los personajes digitales, especialmente el ratón Reepicheed, se llevan el destaque en todas las escenas en las que participan.

    Los efectos especiales no están en el mismo nivel de los que se vieron en las versiones anteriores, aunque no por ello dejan de atrapar al espectador como por ejemplo la larga escena del monstruo marino. El dragón es un poco elemental, pero resulta simpático y se integra a la historia sin desentonar.

    Se ha eliminado el peso argumental de dos personajes (Peter y Susan), pero se han agregado otros, así que seguramente Walden Media encarará muy pronto la preproducción de la cuarta historia, “Las crónicas de Narnia. La silla de plata”

    Los niños, en su mayoría, están más pendientes de las escenas de acción. La densidad del metamensaje y la forma en que está desarrollada la trama hacen que el espectro de edad de los espectadores sea más amplio, ya que los adolescentes también disfrutan de esta realización.

    Los adultos asisten a una proyección amena y a una superproducción que los complacerá.
    Seguir leyendo...
  • El ilusionista
    El ilusionista
    El rincón del cinéfilo
    A Jaques Tati se le desvaneció la ilusión del Music Hall

    Sophie Tatischieff le pidió a Sylvain Chomet que se hiciera cargo de llevar a la pantalla la historia que su padre, Jacques Tati, no había filmado. Se trataba del guión “Film Nº 4”, escrito en 1956 que estaba depositado en la Cinemateca de París.

    Chomet es un dibujante de historietas que también desarrolla la realización de cine de animación y que obtuviera con su obra “Las trillizas de Belleville” (2003) dos nominaciones al Premio Oscar. También ha incursionado en el cine de acción real al participar con el segmento “Distrito 7” en la película “París, je t´aime” (2005).

    Se comenzó el proyecto retitulando a “Film Nº 4” como “L´ilusioniste” y fue presentada como obra cinematográfica de animación en la Berlinale 2010.

    La historia, fue reelaborada en algunos aspectos para remarcar de manera extrema la nostalgia que Tati sentía por el género del “Music Hall” del que fuera destacado actor antes de dedicarse a la cinematografía.

    Chomet utilizó para dibujar al protagonista la imagen de Jacques Tati y también su verdadero nombre, no hay que olvidarse que el autor del guión lo escribió pensando que él mismo lo interpretaría.

    La acción está ubicada en 1959 cuando el ilusionista Tatischieff comienza a percibir que el Music Hall ya no tiene respuesta en los espectadores y que éstos cada vez son más escasos. Comprueba que en contraposición los grupos de “rock” llenan los teatros y rápidamente desplazan a los artistas de “varieté”.

    Decide proseguir con su carrera en Edimburgo y hasta allí viaja para presentarse en “pubs”. En el hotel en que se aloja también están otros artistas de “variedades”. Todos se resisten a aceptar que “su” género artístico está en plena agonía.

    La mucama del hotel, una joven a punto de convertirse en mujer, cree inocentemente que los trucos de Tatischieff son verdaderamente “mágicos”. Y cuando el ilusionista abandona la ciudad para trabajar en otros lugares, la muchacha lo sigue convencida de que la “magia” solucionará todos los inconvenientes que puedan presentarse en la vida.

    La relación entre el hombre y la joven está planteada como la de un padre que necesita proteger y una hija que necesita ser protegida.

    Ella comienza a descubrir las cosas “mágicas” de la vida y él ya sabe que en la vida no hay “magia” sino que la única alternativa para sobrevivir es afrontar la realidad.

    La historia en su trama y subtramas está bien contada, la expectativa por un final (que sea lógico) se mantiene a lo largo de todo el desarrollo.

    Aunque se haya utilizado la animación se ha respetado el estilo narrativo de Jacques Tati que se basaba en la acción visual, sin diálogos pero respaldándose en sonidos guturales y de ambiente a lo que sumaba la música incidental.

    El realizador Chomet trabajó técnicamente con efectos digitales fijos para las “escenografías”, y con animación manual para las acciones de los personajes con soporte ink “acuarelado” que da al espectador la plena sensación de estar viendo una obra contenedora de recuerdos que fueron muy valiosos para el autor del guión.

    Como un tributo (obviamente esperable) aparece una escena de la película “Mi tío” en la que se puede ver a Jacques Tati en el centro de la acción de la película que dirigió en el año 1958, considerada la obra emblemática de su carrera.

    Toda esta realización cinematográfica de animación está impregnada de una poética melancolía.

    Quizá sea más apreciada por los espectadores mayores de 50 años pero disfrutada por los de todas las edades.
    Seguir leyendo...
  • Tron: El legado
    Tron: El legado
    El rincón del cinéfilo
    La película “Tron” (Steven Lisberger, 1982) está considerada la primera película en la que se usó computación gráfica en la casi totalidad de su factura técnica.

    Si bien no fue un éxito comercial está apreciado como un film de culto por ser la realización que marcó el camino por el que se llegó a la realidad virtual tanto en cinematografía, video juegos y hasta, recientemente, en escenografía teatral.

    Además, originó muchísimos juegos de videoconsolas.

    La historia que contaba era bastante fantástica aunque muy novedosa, un programador llamado Kevin Flynn trabaja en una empresa donde uno de los dueños le roba sus creaciones. En busca de la forma de recuperarlas Flynn es accidentalmente absorbido (digitalizado) por un CCP y pasa a integrar la población virtual del mismo. Allí deberá luchar contra la tiranía que ejerce el mismo CCP.

    La secuela que llega en 2010, que es la que se comenta, comienza cuando el hijo de Kevin, llamado Sam, investiga la desaparición de su padre, y a partir de una señal que supone le es enviada por su progenitor se introduce digitalmente en el mismo programa de computación en el que su padre vive desde hace 25 años y se encuentra con él.

    Ambos lucharán contra un ya conocido enemigo, el tiránico CCP, esta vez con todos los recursos que la tecnología digital pone a disposición de, obviamente, los dos bandos.

    Es notorio en esta secuela que a pesar de los avances tecnológicos que no sólo están a disposición de los personajes sino también de los guionistas, realizadores y técnicos, ya no resulta una historia muy novedosa, aunque sea utópica, sobre todo porque con leves diferencias es usada como soporte argumental en innumerables video juegos de internet.

    Es rescatable la banda sonora y también la labor actoral de Jeff Bridges como Kevin Flynn, aunque ha tenido 25 años para recrear su personaje, quien se encuentra en la cima de los “casi indiscutibles” de Hollywood, y su caracterización juvenil digitalizada resulta lógicamente artificial (la tecnología no da para más, por ahora).

    Garrett Hedlund, como Sam Flynn, el protagonista, usa como recurso de composición el posar de manera rebuscada de forma permanente, al mejor estilo de los modelos de pasarela de modas. Consciente de su prestancia visual se muestra muy seguro al ser el centro de un cuadro casi coreográfico muy sensual junto a varias mujeres virtuales (aunque fue realizado con actrices).

    El argumento es apuntalado acercándolo varias veces a situaciones que resultan bosquejos eróticos, algo que suele ser un recurso en la programación de muchos juegos cibernéticos.

    Hay en el argumento una débil reminiscencia a “Star Ward” (George Lucas, 1977) que regresará muy pronto a las pantallas en 3D con Jedi incluido.

    Y precisamente lo que llama la atención en esta secuela de “Tron” es que más de la mitad está realizada en sistema 2D y la otra parte en 3D, se anuncia al comenzar la proyección que se lo ha hecho intencionalmente.

    Por lo tanto intencionalmente se le ha sacado la mitad del atractivo visual que podía tener.

    De todas maneras puede resultar muy apreciada por los adeptos al Cyber donde tanto los buenos como los malos deben ganar o desaparecer (literalmente).

    También los cinéfilos del género de ciencia ficción e historias fantásticas encontrarán lo que buscan en esta obra cinematográfica.
    Seguir leyendo...
  • Berlin Calling
    Berlin Calling
    El rincón del cinéfilo
    Berlín llama con música techno

    Hannes Stoehr con nada más que 30 años tiene ya en su currículum siete exitosas realizaciones entre las que se destaca la trilogía “Berlín”, compuesta por “Berlin is in Germany” (1999), “One Day in Europe” (2005) y “Berlin Calling” (2008), ésta última el motivo de este comentario.

    A las pantallas comerciales argentinas llega con un poco de retraso si bien se la exhibió en el último Festival de Cine Alemán realizado en la Argentina.

    No sólo no ha perdido vigencia sino que la historia tiene muchos puntos en común con la vida de algunos músicos y DJs argentinos contemporáneos.

    La trama principal de esta película se centra en Martín Karow que para su profesión de DJ-compositor de Technomusic- ha adoptado el nombre de DJ Ikaurus, y pasa la mayor parte del tiempo en viajes para presentaciones personales y componiendo electrónicamente los cortes que integran sus álbumes musicales.

    El ritmo del que están impresos sus días es vertiginoso, a los extenuantes tours se suman las exigencias de la empresa discográfica que edita sus obras, una deficiente relación familiar y la frenética reiteración de los metálicos compases emitidos por sintetizadores, secuenciadores y máquinas de beat que martillean todo el tiempo su cerebro hacen que la única contención que representa Mathilde, su novia, no sea suficiente y recurra a sostenerse física y anímicamente con una gama muy diversa de drogas incluidas las de diseño.

    Perseguido vorazmente por los dialers, algo que le sucede a casi todos los muy famosos, sucumbe una y otra vez al consumo indiscriminado de sustancias hasta que una sobredosis lo manda a un “mal viaje”, lo desconecta de la realidad, lo pone al borde la muerte y lo deriva a una internación de rehabilitación.

    Todo el desarrollo del guión demuestra una exhaustiva observación de lo que sucede en la profundidad del DJ-clubbing europeo desde hace décadas, aunque el auge del techno lo haya hecho más evidente en el tercer milenio con estrellas tales como Steve Bug o Sascha Funke quienes, acertadamente, aparecen en cameos en esta película lo que desmiente que se trate de sus propias biopics.

    Un nocturno mundo donde prevalece la creación musical. Prevalencia que a su vez es utilizada para justificar que se evite mencionar el alto consumo de drogas que se hace en ese ámbito. “Lo más importante es la música” es un slogan tan reiterativo como los sones que se escuchan desde los parlantes.

    Hay en esta obra cinematográfica varias subtramas pero dos de ellas son desarrolladas con precisa sutileza para que no sirvan de completo justificativo al accionar del protagonista. Una, es la endeble relación que Ikaurus mantiene con su padre, un pastor protestante. La otra, la precaria situación laboral de su hermano en una Alemania integrante de la Comunidad Europea.

    Además encontramos otras subtramas que confluyen en la trama principal y muestran la inmediatez con la que las discográficas manejan el negocio musical, la aceptación de relaciones sexuales diversas y el sistema de tratamiento de rehabilitación de los adictos en neuropsiquiátricos alemanes.

    La música techno de Paul Kalkbrenner es excelente.

    Cuando Hannes Stoehr le pidió a Kalkbrenner que compusiera la banda musical del film, le entregó un guión que entusiasmó tanto al artista que terminó por interpretar al protagonista DJ Ikaurus y está película marca su debut actoral.

    Paul Kalkbrenner demuestra con su trabajo que además de buen músico es buen actor.

    Se destaca Rita Lengyel, como Mathilde, la novia bisexual del protagonista. Posee esta actriz y directora alemana una presencia cinematográfica en pantalla que realmente impresiona al espectador, su actuación demuestra una íntima interrelación con el personaje originada en un meticulosa construcción del mismo.

    También es muy buena la actuación de RP Kahl como Erbse, el dealer tan odiado como requerido por todos.

    El desarrollo de la película es ágil, si bien toca un tema duro pero real.

    Puede algún espectador sentirse remitido a películas que tocaron el mundo de la música y sus “submundos” ligados a las drogas como “La Rosa” (Mark Rydell, 1979), “The Doors” (Oliver Stone, 1991) o “Lasts Days” (Gus Van San, 2005) pero estos filmes eran biopics, que luego fueron discutidas por el distorsionado enfoque dado a la vida de los protagonistas en pos de un mensaje aleccionador.

    Felizmente en “Berlin Calling” Stoehr no pretende adoctrinar ni redimir con un metamensaje aunque el conflicto central está desarrollado en profundidad.

    Los adeptos a la música techno disfrutarán al máximo de esta película. Los cinéfilos gozarán de un film bien hecho, bien dirigido y bien actuado. Los espectadores en general tendrán a su disposición buena música y buena cinematografía.
    Seguir leyendo...
  • Wendy & Lucy
    Wendy & Lucy
    El rincón del cinéfilo
    En Kelly Reichardt el arte prevalece sobre el entretenimiento

    La cineasta Kelly Reichardt participó de la edición de BAFICI 2009 donde pudo verse su producción (incluidos sus cortometrajes). Ese festival es el adecuado contenedor de obras cinematográficas con el estilo “reichardtiano”.

    Sus minimalistas realizaciones son fieles exponentes del cine Indie que se caracteriza, en la mayoría de las producciones, por los minuciosos trabajos actorales debidos, quizá, a la casi completa libertad de creación de la que gozan en este género los intérpretes.

    Es lo que sucede en la obra que se comenta donde se ve un magnífico trabajo de Michelle Williams, una actriz que usa su expresión corporal en función exclusiva del personaje sin recurrir a ningún clisé y logra composiciones singulares.

    Williams estuvo nominada como Mejor Actriz de Reparto por su participación en “Secreto en la montaña” (2005), y aquí demuestra que está preparada para disímiles desafíos interpretativos (se anuncia que interpretará a Marilyn Monroe en 2012).

    Esta vez se mete en la piel de Wendy, una mujer que está llegando a las fronteras de la juventud y recién ha decidido “hacer algo”. Por lo tanto emprende un larguísimo viaje a través de los EE.UU. para llegar a Alaska en la temporada de manufactura pesquera y poder ganar el dinero que le permita “vivir”. Solamente se lleva a Lucy, su perra de raza mixta, y unos poquísimos dólares que se le irán rápidamente por los contratiempos a los que deberá hacer frente.

    La historia está basada en un cuento de Jon Raymond, que también fuera autor del cuento base argumental de la anterior obra de Reichardt (“Ol Joy”, 2006).

    Raymond ha escrito un “cuento corto” donde literariamente se plantean situaciones que llevan los sentimientos al límite y se deja al lector construir las historias previas y posteriores de los personajes. Eso está plasmado de forma evidente en esta realización, pero el espectador puede quedarse con la impresión de que no alcanzó el argumento para tanto metraje.

    En esta historia suceden pocas cosas a lo largo de casi hora y media de proyección, y lo poco que pasa se ve tan habitualmente en la vida real que al espectador puede llegar a parecerle reiterativo a fuerza de ser lo único que ve en pantalla.

    El pretendido cierre final (que no lo es del todo) es abrumadoramente previsible.

    Si bien la mayoría de los diálogos y las situaciones tienen un contenido muy emotivo y ponen adecuadamente a esta realización dentro del marco del cine arte, pareciera que sólo están dirigidos a seguidores de ese género y no a todos los que concurran a la sala cinematográfica.

    Por lo tanto, comentar está realización en “El rincón del cinéfilo” es susceptible de una doble calificación. Aunque este cronista es partidario de no poner ninguna.

    Por un lado esta obra cinematográfica seguramente resultará buena para los cinéfilos del cine arte. Por el otro, a la sala también concurrirán espectadores que además de emocionarse buscarán entretenerse y esta vez no lo conseguirán.
    Seguir leyendo...
  • Historias breves VI
    Historias breves VI
    El rincón del cinéfilo
    Finalmente el concurso del INCAA denominado “Historias Breves” parece haber logrado una frecuencia anual y ha presentado su sexta edición con el largometraje colectivo que integran los nueve cortos ganadores de 2010.

    Las primeras ediciones de este concurso catapultaron hacia su primer largometraje a muchos de los directores que ahora integran el grupo de realizadores del Nuevo Cine Argentino.

    Adrián Caetano, Bruno Stagnaro, Daniel Burman, Lucrecia Martel, Gregorio Cramer, Sandra Gugliotta, Santiago Loza, y Jorge Gaggero han sido ganadores en algunas de las ediciones anteriores.

    La mayoría de los nombrados manejan muy bien la parte técnica pero tienen dificultades para contar historias y, salvo Stagnaro y Gaggero, les resulta difícil la dirección de actores.

    En esta 6ª Edición de “Historias Breves”, vuelven a ser notorias estas deficiencias de los directores que aspiran a desarrollar su carrera dentro de los circuitos cinematográficos.

    La mayoría de las historias son previsibles en su desarrollo o no son contadas cinematográficamente de manera adecuada.

    Pareciera que muchos de estos nuevos realizadores siguen con la línea directriz que usaron cuando eran estudiantes en sus cortos curriculares o de tesis, han estado más pendientes de poder demostrar que saben hacer planos, contraplanos o secuencias y que se note su preocupación por incorporar música, arte e iluminación pero se han ocupado muy poco por contar algo al espectador que, en definitiva, es el destinatario del producto.

    Escapa a lo señalado y se destaca el cortometraje “Rosa” que dirigió Mónica Lairana, que ya fuera presentado en varios festivales donde obtuvo premios y llegó a participar del Festival de Cannes.

    La directora utiliza mayormente planos fijos para escenas que describen situaciones de un día que equivale a una vida.

    Mónica Lairana tiene una importante formación en actuación y se le nota, por lo tanto es evidente en la pantalla que directora y actriz (Norma Argentina) construyeron, conjunta y magníficamente, al personaje de una mujer que, aunque eventualmente esté acompañada, siempre está sola.

    También realizó una buena labor el director Lucas Schiaroli; quien con “Arbol” desarrolla una trama angustiante con buenas labores de un elenco integrado por Néstor O. Rosso, Ana M. Farías, Ana Laura Ré y Octavio Martín Ré. Posee este corto un excelente trabajo de arte de Sofía Kenny, además de una acertada iluminación que no se desmereció a pesar de la lógica diferencia de resolución visual como consecuencia del paso del formato de fílmico a DVD de la copia que se proyectó a los críticos.

    Michelina Oviedo y Paula Romero Levit para “5 velitas”, con una atractiva historia estructurada de manera clásica, optaron por trabajar con un equipo integrado por profesionales de trayectoria tanto en lo técnico como en lo artístico. Esto último implica un riesgo. Es sabido que los actores con experiencia están capacitados para armar las situaciones en las que el director no logra imprimir su estilo, así es dable ver en éste cortometraje dos escenas que “son” Rita Cortese y otra escena, precisamente la que remata el final, que “es” Alejandra Darín. Dos buenas actrices que sin desbordes ni divismo pero afirmadas en sus sólidas trayectorias resolvieron las escenas.

    Generalmente se considera que las películas son del director y no del actor, en este cortometraje puede verse la excepción a la regla.

    Es importante contar en la cinematografía argentina con este concurso que impulsa a noveles directores a llegar a trabajar de manera profesional, deben para ello además de tener, lógicamente, un guión para filmar, ocuparse de administrar la financiación de la producción (el INCAA les provee de $ 100.000), el trabajo debe ser hecho en el formato fílmico de 35 milímetros (en la próxima edición se permitirá usar el soporte digital), supervisar los procesos técnicos habituales en toda realización cinematográfica, pre y post produccción y, fundamentalmente, pagarles a todos los que trabajaron en el proyecto.

    Es el paso para que el amateurismo y las tesis queden atrás. En este largometraje colectivo hay disparidad en la calidad de los cortos que lo integran, por lo que la calificación puede ser ambigua.

    Hay mucha diversidad, desde directores que pensaron muy poco en atrapar el interés del espectador, otros que tuvieron el objetivo de entregar un metamensaje, algunos que prefirieron lucirse técnicamente y otros que contaron una historia desde un particular estilo narrativo.
    Seguir leyendo...
  • La hora de la religión
    La hora de la religión
    El rincón del cinéfilo
    Bellochio muestra que los santos no sólo producen milagros

    Marco Bellocchio se educó en un colegio de sacerdotes salesianos y cursó, a nivel universitario, Filosofía Religiosa por lo tanto conoce a fondo a la Iglesia Católica Apostólica Romana, tanto en los objetivos de esa institución como en los procedimientos que utiliza para lograrlos.

    Bellocchio comenzó a dejar en su producción la impronta anticlerical cuando realizó “En el nombre del padre” (1972) y ya era notorio, de anteriores producciones, su característico estilo de crítico social enraizado en evidentes coincidencias con las políticas izquierdistas que tienen como una de sus bases declaradas a un fuerte anticlericalismo.

    Llega a las pantallas argentinas, a ocho años de su rodaje, la obra que se comenta que sin embargo no ha perdido vigencia y fuera ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2003. Esta realización fue estrenada en España, y en algunos países de habla española, con el título de “La sonrisa de mi madre”, bastante apropiado para el conflicto argumental que presenta el guión.

    La historia que cuenta es la de Ernesto, un pintor e ilustrador, agnóstico, separado de su esposa con la que mantiene una buena relación y padre amantísimo de su único hijo. Su vida se ve alterada cuando sorpresivamente le anuncian que su madre será canonizada. De allí en más se verá envuelto en situaciones que bordean lo bizarro, pues su burguesa familia materna armó una compleja interpretación de la muerte de su progenitora para poder hacer que la misma llegue a ser proclamada santa y obtener los beneficios que ese status les brindará a todos los familiares de la mujer, incluidos sus hijos, claro está.

    Ernesto, con creencias muy alejadas de la fe religiosa, tendrá que enfrentar a ese sistema corrupto si quiere mantener sus convicciones. En el plan de lograr la santidad de su madre también están envueltos Cardenales que nunca revelan los verdaderos motivos por los cuales están tan interesados en que se logre que esa mujer llegue a ser venerada en los altares.

    Con un contenido conceptual de esta naturaleza podría pensarse que el desarrollo es denso pero no es así. Bellocchio le impuso agilidad a la trama al dotarla de escenas de un humor que logran de manera amena comunicar al espectador lo que el cineasta quiere entregarles. Quizá tendría que haber cerrado de manera más contundente dos de las subtramas, una es la que presenta a un duque “anti Papa” pero con las mismas incongruencias de los Jefes del Vaticano, y la otra, a una mujer que se convierte en amante del protagonista simbolizando los fantasmas que lo rodean

    El espectador encontrará que el cineasta le entrega una historia entretenida, llena de escenas irónicas planteadas desde lo absurdo que lo harán sonreír respecto de un tema sobre el que se conoce muy poco, como es el de la canonización dentro de la Iglesia Católica y los beneficios, no demasiado “santos”, que suelen lograrse con ese procedimiento.

    Los años que pasaron desde que fuera estrenada esta obra (en 2002) han hecho que su metamensaje esté un poco deslucido, ya que 2005 murió Juan Pablo II, que proclamó 482 nuevos santos durante los 26 años que duró su Pontificado, convirtiéndolo en el mandato eclesial con más canonizaciones de toda la historia vaticana.

    Quizá el mensaje sea discutible. En un momento en que en la Argentina se comentan las opiniones del escritor colombiano Fernando Vallejos respecto al carácter empresarial de la Iglesia, esta obra puede provocar muchos debates como sucedió en Europa. Es posible que eso sea lo que Marco Bellocchio buscó cuando decidió revelar los manejos subterráneos que puede haber en las interpretaciones del Derecho Canónico.

    Lamentablemente la copia que se ofreció en la proyección a la que asistió este cronista era defectuosa e impidió apreciar en plenitud la factura técnica de esta obra cinematográfica que tiene un excelente contenido.
    Seguir leyendo...
  • Maytland
    Maytland
    El rincón del cinéfilo
    Marcelo Charras, guionista de televisión fue también asistente del director Víctor Maytland.

    La primera intención del realizador fue la de rodar un documental, pero finalmente optó por una historia de ficción basada en algunos puntos clave de la vida de quien es la leyenda viviente del cine pornográfico en la Argentina, aunque sea originario de la Banda Oriental del Uruguay.

    El resultado ha sido una historia que no encuentra una definición del personaje y cuyo mensaje puede pasar inadvertido por carecer de contundencia narrativa. Esto también ocurre, como efecto deseado, en las producciones del género pornográfico, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, donde las intenciones temáticas de fondo son minimizadas por las escenas de sexo explícito que, lógicamente, no poseen contenido argumental.

    Este el primer punto de conflicto en la trama principal.

    Maytlant (interpretándose a sí mismo) busca financiamiento para hacer una película que desarrolle un argumento con profundidad y que también contenga escenas sexuales. Su productor le remarca que los seguidores del género sólo quieren ver a los actores mientras tienen sexo y poco o nada les interesan las historias que puedan contarse.

    Paralelamente Charras muestra la relación del protagonista con su hijo. ¿Con cuántas preguntas sin animarse a manifestar puede vivir el hijo de un pornógrafo? ¿De qué manera el padre con esa profesión puede responder? Estas son cuestiones que mucha gente se hace.

    Llega el turno después a los actores que participan de estos filmes. Algunos pueden ser “fetiches” del director, otros mantendrán una mala relación con sus compañeros a pesar de tener sexo con ellos delante de la cámara.

    La conclusión del protagonista es de que el género de la pornografía ya casi se ha extinguido (certeramente la película que quiere realizar se titula “Exxxterminio”).

    En la era de internet con sus programas que permiten bajar al usuario la película que desee, a lo que se suma el porno amateur y la piratería, no es del todo descabellado pensar que la pornografía, como industria de películas de exhibición en salas, tiende a desaparecer,aunque ya existen otras alternativas (Ver en Información Complementaria).

    Y aquí se puede mencionar una subtrama inverosímil de la realización que se comenta y que es la del hijo del protagonista, de menos de treinta años, que realiza una infructuosa búsqueda de una copia de “Las tortugas mutantes pinjas” (1990). El guionista no tuvo en cuenta que ese filme se puede bajar de varias webs especializadas y que los jóvenes saben hacerlo fácilmente.

    Las actuaciones son desparejas, se luce Adrián Martel con el personaje del Productor que parece haber sido hecho a su medida. Víctor Maytland, como él mismo, sobreactúa. La labor más destacable es la de Francisco Trull como el hijo del protagonista..

    Se ven en pantalla escenas de “Cosecha de lujuria” (2003) y de “Expedición Sex” (2003), realizaciones de Maytlant, y también de la mencionada sobre las tortugas mutantes que está considerada la primera película pornográfica argentina, aunque no lo sea.

    Marcelo Charras no ha podido darle un ritmo a su trabajo y su realización parece dirigida hacia la curiosidad que sienten los seguidores del género pornográfico, y las fantasías que en ellos provocan los actores y directores que participan del mismo.

    Y esa es la base para una calificación de esta obra cinematográfica.
    Seguir leyendo...
  • Burma VJ
    Burma VJ
    El rincón del cinéfilo
    Dentro del ciclo “El documental del mes”, del que ya se ha informado su mecanismo, se proyecta durante diciembre el largometraje documental que en danés, su idioma original, lleva por título con traducción literal “Burma VJ. Reportando desde un país cerrado”, más acertado que la traducción que se hiciera al español que ha quedado como “Burma VJ. Noticias de un país aislado”.

    Y la consideración de que el título original es más adecuado se explica porque la trama principal presenta un hecho político muy conocido que ya ha dejado de ser “noticia” para convertirse en ítem histórico, en lo que se centra el desarrollo del guión es en cómo se logró el mecanismo de transmisión (el reporter) de ese suceso. Además Birmania no es un país “aislado” porque cuenta con el apoyo del intercambio comercial con muchos países de los que China es el más importante.

    El realizador Anders Østergaard es graduado en periodismo, por lo tanto conoce a fondo los métodos y códigos para capturar la información y enfocarla hacia un objetivo predeterminado; y su desarrollo laboral le ha dado un “training” profesional muy valioso a la hora de elaborar un documental.

    En esta oportunidad se ve en pantalla una trama principal que consiste en revelar las terribles trabas que para ejercer su profesión tienen los periodistas birmanos con ideas opositoras al gobierno.

    Joshua, nombre ficticio de un reportero, es la figura sobre la que giran todas las situaciones referidas a la imposibilidad de mostrar sucesos que el gobierno considere contrarios a sus intereses, por lo que todo debe hacerse dentro de un marco de riesgosa clandestinidad.

    La conclusión, que supera al mensaje cinematográfico, es la comprobación de que en Birmania no existe en absoluto la libertad de prensa.

    La única subtrama se trasfunde con la trama. En pantalla, y mediante los informes de los periodistas clandestinos, se ve la feroz represión a que fueron sometidos monjes y estudiantes que organizaron una revuelta a raíz de los abusivos aumentos en los combustibles que decretó sorpresivamente la dictadura militar que rige al país, y aquí el documental toma el carácter de denuncia sobre las violaciones a los Derechos Humanos en Birmania.

    Østergaard pone imágenes cuidadosamente seleccionadas que impactan al espectador, y también ha reconstruido algunas situaciones quizá para darle agilidad al desarrollo del guión para que no decaiga el ritmo ni el interés a lo largo de casi hora y media de proyección.

    Este documental fue estrenado mundialmente en mayo de 2009 y obtuvo varios premios de organizaciones internacionales defensoras de los Derechos Humano. Además fue nominado al premio Oscar en el rubro de Mejor Documental.

    Hasta noviembre de 2010 sus exhibiciones han recaudado una suma cercana a los 150.000 dólares que para un documental significa un buen recupero por taquilla.
    Seguir leyendo...
  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1
    La séptima historia de Harry Potter llega a la pantalla, basada en el último libro sobre el joven mago (¿o brujo?) que escribió J. K. Rowling para esta saga que la convirtió en una de las mujeres, relacionadas al arte, más ricas del mundo.

    Warner Bros cuando decidió llevar estas historias a los cines, ofreció dirigir la primera historia (“Harry Potter y la piedra filosofal”, 2001) a Steven Spilberg quien rechazó el ofrecimiento, por lo tanto las versiones cinematográficas han tenido diferentes directores hasta que las tres últimas (incluida la que se comenta) han sido dirigidas por David Yates, quien en está oportunidad pareciera no haber podido hacer uso de su imaginación al encontrarse atiborrado de material cinematográfico con una densa trama, múltiples subtramas, situaciones y resoluciones dentro de un guión profuso en detalles narrativos.

    El guionista, que ha vuelto a ser Steven Kloves (director de “Los fabulosos Baker Boy”, 1989),demuestra haberse encontrado condicionado a desarrollar largamente la trama principal, casi no condensar las subtramas literarias e incluir casi en totalidad las situaciones porque, basándose en una serie de libros tan exitosos (record mundial en ventas), cada lector convertido en espectador puede señalar omisiones de pasajes que haya considerado importantes, y hay que tener presente que estos lectores se cuentan por millones.

    Por lo tanto, el no poder compactar un argumento literario tan complejo que debió ser incluido en el guión casi en su totalidad provocó que la historia de “Harry Potter y las reliquias de la muerte” se haya filmado en dos partes.

    La Parte I, que es la que se comenta, se estrenó el 18 de noviembre de 2010 y la Parte II se estrenará el 15 de julio de 2011.

    La historia de la primera parte comienza un día antes de que Harry Potter cumpla 17 años (los chicos crecen, incluidos los niños actores) por lo tanto pierde a esa edad la protección mágica de la que gozaba en el hogar Dursley, y esa coyuntura es aprovechada por el maléfico Lord Voldemort para intentar eliminarlo como lo hiciera con los padres del joven, éste logra huir ayudado por su protector Albus Dumbledore y sus amigos entre los que encuentran el pelirrojo Ron y la bella Hermione. Pero Dumbledore es asesinado por un traidor y le dejará en herencia al trío objetos (entre ellos la espada Gryffindor) que le ayudarán a encontrar y destruir los horrocruxes (relicarios que contienen pedacitos del alma de Voldemort y lo hacen inmortal).

    Harry, Ron y Hermione comenzarán la búsqueda de los horrocruxes que los llevará a diversos lugares de Gran Bretaña y los hará vivir situaciones de peligro permanente, en las que repetidamente encuentran un extraño símbolo del que finalmente sabrán el significado.

    Se asiste casi todo el tiempo a efectos especiales de explosiones, apariciones, desapariciones y traslados “mágicos” (no hay que olvidar que el trío está compuesto por tres magos). Estas situaciones por momentos llegan casi al desborde.

    Es destacable la minitrama de la leyenda de “La Capa de Invisibilidad” ya que, tanto la profunda historia (de tres hermanos que enfrentan a la muerte) como la técnica empleada para contarla (dibujos tinta animados), son de excelente factura.

    Las actuaciones de Daniel Radcliffe como Harry Potter, Rupert Grint como Ron Weasley y Emma Watson como Hermione Granger son convencionales y nunca llegan a la composición, aunque posiblemente condicen con lo imaginado por la autora y luego de siete exitosas realizaciones cinematográficas han instalado la imagen del personaje en la mente del espectador. Sobresale la labor de Ralph Fiennes como Lord Voldemort como ya lo hiciera en las versiones anteriores, y se destacan los actores gemelos James y Oliver Phelps como Fred y George Weasley con buenos recursos de técnica actoral evitan el “efecto espejo” que suele darse en hermanos actores.

    Los fans de Harry Potter, encontrarán lo que buscan en esta Parte I y la disfrutarán aunque como buenos seguidores del joven mago, seguramente ya conocen el final de la Parte II con la que concluye el libro y, según la escritora, la saga.
    Seguir leyendo...
  • Pensioners Inc.
    Pensioners Inc.
    El rincón del cinéfilo
    Con el auge mundial de la exhibición de documentales, en noviembre de 2010 le tocó el turno a ésta realización alemana dentro del ciclo denominado El Documental del Mes que consiste, como ya se informara, en estrenar en forma simultánea una obra del género documental el primer jueves de cada mes en ciudades de España, Chile, Uruguay y la Argentina, a las que próximamente se agregarán otras de Irlanda y Portugal.

    La obra que se comenta es la cuarta del cineasta polaco Bertram Verhaag, quien además dirigió y escribió conjuntamente a Claus Striegel casi un centenar de otras producciones para cine y televisión con la empresa de ambos, Denkmail-Film.

    Nos muestra esta vez a la fábrica de agujas hipodérmicas Vita-Needle ubicada en la ciudad de Boston. Allí los empleados tienen una edad promedio de 74 años, sólo uno tiene 42 años, todos los demás superan los 60.

    Se ven, a lo largo de la proyección, testimonios del dueño del establecimiento, Frederik Hartmann y también de Mary, Marion, Paul, Tom, Ann y Rosa que trabajan en horarios y días que ellos determinaron cuando ingresaron a la planta laboral, y tienen la facultad de poder abandonar su puesto ante situaciones de problemas familiares, cursos o actividades extralaborales.

    Los entrevistados, de los cuales el menor tiene 62 años, comentan sus motivaciones para proseguir en actividad productiva cuando ya transitan “la tercera edad”,.y su jefe revela que se siente más confiado en tener empleados con edades “avanzadas”.

    Todo el desarrollo de esta obra tiene agilidad y luce una excelente factura técnica que pone en evidencia la solvencia profesional de Verhaag, con una trayectoria de 34 años especializándose en documentales.

    Puede encontrar el espectador una pequeñísima dispersión argumental, porque no puede considerarse una subtrama, en el testimonio de dos empleados que conforman un matrimonio con muchísimos años de unión y que cuentan cómo se conocieron, pero el cineasta retomó rápidamente la línea de la trama al mostrar, en ellos, el estado de felicidad de personas de avanzada edad que es el soporte de toda la narración.

    Una obra cinematográfica que despierta curiosidad y simpatía. En la mayoría de los países, incluidos los del “primer mundo”, los ancianos representan un problema social. Aquí se ve que en Vita-Needle fueron “los viejos” quienes encontraron la solución al aprovechar la oportunidad de reinsertarse en la actividad laboral, y reotorgarle un sentido a sus vidas al poder dejar atrás etapas de aburrimiento, de desconcierto, de vacío espiritual y hasta de escasez de recursos económicos.

    Quizá hubiera sido interesante que el dueño de la empresa contara de qué manera maneja la rentabilidad y cuánto paga a sus empleados, ya que manifiesta que con ellos las ventas aumentaron un 100 %. Serían nada más que datos informativos, pero que hubieran completado la visión de los beneficios, más allá de los espirituales, de poder seguir en actividad después de la jubilación.
    Seguir leyendo...
  • Elegía de abril
    Elegía de abril
    El rincón del cinéfilo
    Se dice que ninguna persona muere del todo si permanece en el recuerdo de quienes fueron sus seres queridos o en la memoria colectiva.

    El poeta Salvador Merlino murió cuando su libro “Elegía de abril” estaba en proceso de impresión. Cuando los ejemplares estuvieron terminados su familia los guardó en el estante más alto de un placard y allí permanecieron durante cincuenta años.

    El nieto de Merlino, el cineasta Gustavo Fontán (“El árbol”, 2006 – “La orilla que se abisma”, 2008 – “La madre”, 2009) tomó como punta de la trama argumental de la obra que se comenta el momento en que los hijos del escritor, María y Carlos, deciden retirar los libros del lugar en que estuvieron guardados durante medio siglo.

    Las situaciones que se ven en pantalla son las habituales en estos casos: ideas y venidas, pequeñas discusiones en la forma de realizar la tarea, indecisiones, cambios de determinaciones, pedidos de ayuda (en este caso a Federico Fontán, bisnieto del poeta) y la pequeñísima parte con un rasgo de ficción está dada cuando los actores Adriana Aizemberg y Lorenzo Quinteros llegan a la vivienda (usada como locación) para interpretar a “Elegía de abril”.

    Gustavo Fontán vuelve a desarrollar una trama con un punto de partida (la decisión de bajar los paquetes de libros) y nada más, en la que da la sensación (y quizá sea lo que sucedió) que aprovechó toda situación surgida espontáneamente entre María y Carlos Merlino para transformarlas en escenas que, sin embargo, tienen continuidad.

    Esta forma de trabajar le imprime un carácter de improvisación actoral a todo el desarrollo del guión, incluidos los trabajos de Aizemberg y Quinteros.

    El realizador se preocupa mucho más por “recitar” que por “contar” mediante puestas en pantalla con una estética que sin dejar de ser “caseras” resultan sumamente atractivas. Colores que inducen a la nostalgia prevalecen en todos los ámbitos escénicos, los que parecen que no fueron armados sino buscados para el rodaje.

    Todo lo que pasa en pantalla, pasa todos los días entre personas que toman determinaciones parecidas a las de los personajes (que no son tales) de esta historia (que es una historia real), pero para el espectador puede resultar como algo que le sucede a otros y que despierta en él poco interés.

    La obra es la segunda de la trilogía “de la casa”. La anterior “El árbol” también tenía un punto de partida referencial (un conflicto) y las situaciones giraban alrededor del mismo sin subtramas ni historias paralelas.

    Gustavo Fontán revivió el recuerdo de su abuelo, pero lo hizo con tan poca historia que sería interesante saber si el espectador conserva ese recuerdo más allá de la puerta de la sala de proyección.
    Seguir leyendo...
  • El lince perdido
    El lince perdido
    El rincón del cinéfilo
    Las obras animadas en Sistema 3D ya no son patrimonio exclusivo de Hollywood, se realizan en casi todos los países que tienen una cinematografía desarrollada como industria.

    Si consideramos los presupuestos que se manejan fuera de los Estados Unidos y la cantidad de producciones anuales que se ruedan en España, puede decirse que, proporcionalmente, la animación en 3D en éste último país tiene desde el año 2001 una buena cantidad de realizaciones de este género.

    La obra que se comenta está considerada la mejor que se efectuó en la Madre Patria y fue la ganadora, en 2008, del Premio Goya a la Mejor Película de Animación (el género tiene un rubro aparte). Pero muchas veces luego de asistir a una proyección el otorgamiento de premios a una obra cinematográfica crea dudas y se puede polemizar sobre los valores que pesaron para esa premiación.

    La historia de la realización es bastante simple. Un grupo de animales luchará por liberar a otros que han sido capturados por un cazador mercenario por encargo de un científico medio loco que para salvar, según él, a los animales de la extinción los mantendrá enjaulados en un arca que para tal fin a ideado (o recreado). Aunque la intención de salvarlos no quede demasiado en claro en el desarrollo de la trama.

    Los animales que luchan para desbaratar oscuros planes que algunos seres humanos tienen para ellos es una estructura que se ha usado muchísimas veces en la cinematografía. Si se remontan los recuerdos a “Rebelión en la granja” (Batchelor-Halas, 1954) se encuentra un cierto parecido argumental, aunque esa realización estaba dirigida al público infantil tenía un directo mensaje político destinado a adoctrinar a los espectadores.

    En “El lince perdido” también se ha buscado adoctrinar, aunque no sólo a la platea infantil, pero esta vez el mensaje es ecologista, quizá una tendencia política de comienzos del milenio.

    Esta obra es discutible desde su pesimista título, ya que a quien se refiere es a Félix, el protagonista de la historia que es un lince ibérico, felino no del todo perdido porque aunque es el animal de Europa con mayor riesgo de extinción aún existen unos 50 ejemplares en el mundo

    La historia se desarrolla en “Espacio Natural Doñana”, que es realmente una reserva ecológica, declarada Patrimonio de la Humanidad, que existe en Andalucía, al sur de España, y que para esta obra se dibujó al detalle.

    Y la “locación” elegida da pie, junto a los personajes secundarios a la simbología destinada a los adultos, que son quienes estropean el medio ambiente en la actualidad.

    Así, el equipo que rodea a Félix, el protagonista, está integrado por Gus, un fóbico camaleón que exagera sus cualidades pero tiene un sentido muy fuerte de la lealtad (característica que se atribuye a los andaluces), por Beeear, una cabra muy temeraria y aventurera (otra característica atribuida a los habitantes de Andalucía) y un halcón hembra, que busca vengarse de una afrenta que le hicieran, llamada Astarté (como la diosa pagana que vengaba todo daño realizado a la naturaleza).

    Los diálogos con unas cuantas alusiones al agua remiten al desastre acuífero que sufrió la Reserva Doñana ubicada muy cerca de donde se celebra la feria en honor a la Virgen del Rocío en reemplazo de los rituales paganos que se ofrecían en Cibeles, diosa del agua.

    Hay que tener presente que si bien esta obra fue producida por Kandor Graphics con colaboración de Green Moon, la productora de Antonio Banderas (que es quien en los títulos la presenta), fue hecha también con la participación en la producción de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

    Las imágenes de los personajes dan la sensación de carecer de creatividad, el lince Félix recuerda mucho al gato que el mismo Banderas doblara en “Shrek 2” (2004), y la cabra Beeear tiene una semejanza de actitudes con el Burro también de la serie Sherk.

    La banda sonora de Sergio de la Puente es tan estridente en las escenas de acción que en ningún momento cumple la función de ser incidental, sino que pareciera querer reforzar las situaciones.

    Si bien esta realización fue hecha en el Sistema 3D, en los cines argentinos se proyecta en salas que no poseen esa técnica por lo que los fondos ambientales dibujados y los personajes que actúan en segundos planos tienen una visión borrosa para nada atractiva.

    Se puede rescatar el mensaje que ofrece la historia sobre los valores de la amistad, la lealtad y la libertad. Además de la concientización de que se debe proteger a los animales de la extinción. En este aspecto, el personaje de Lincesa, un lince hembra que aparece al promediar la trama nos da, por fin, un aire optimista.
    Seguir leyendo...
  • Pax Americana y la conquista militar del espacio
    En el ciclo “El documental del mes”, que consiste en estrenar simultáneamente la misma realización del género en diferentes lugares del mundo, se conoció esta producción franco-canadiense del documentalista francés Denis Delestrac, también autor del guión junto a Harold Crooks.

    Cuando guionaron optaron por titular a su trabajo, quizá irónicamente, “Pax americana” con referencia al período del Imperio Romano que los historiadores llaman “Pax romana”.

    La época que abarcó “Pax romana” es contemporánea a la del comienzo de la Era Cristiana y consistió en una etapa en la que los romanos no tuvieron ni iniciaron guerras de expansión El ejército romano se limitó a “vigilar y proteger” a todos con quienes el Imperio tenía fronteras y a sofocar revueltas de sus sometidos (por ejemplo las del pueblo judío, que marcaron el inicio de su diáspora). El emperador Augusto apeló a toda la maquinaria de difusión de la época para instalar en la mente de la plebe los beneficios que traía aparejados vivir en esa paz.

    Delestrac, presenta en este documental a la carrera armamentista del espacio y los avances del control del mismo por parte de los EE.UU. en pos de la paz mundial.

    En los primeros minutos vemos como el país del Norte cuando uno de sus satélites es atacado por un misil chino se pone en la posición de “víctima”, lo que le servirá posteriormente para justificar su pretensión de ubicarse como “policía del mundo” para evitar que haya guerras que se desarrollen en el espacio. Por lo tanto, ése es el ámbito donde pondrá su esfuerzo (a un costo supermillonario) para tener el absoluto control y poder vigilar desde allí lo que sucede o tenga posibilidades de suceder.

    Por supuesto que la misión “policiaca” de los EE.UU. está sostenida por una fuerte y costosísima campaña publicitaria dirigida a que toda la humanidad perciba los beneficios que traerá aparejados que ese país la proteja de sí misma.

    Se ven en este documental los intentos, con la misma intención, que tuvo el régimen nazi cuyos científicos y especialistas en el tema llegaron, sin problemas después de la guerra, a EE.UU. para proseguir con el desarrollo de sus proyectos espaciales.

    Hay mucha información en esta obra cinematográfica, también algunas revelaciones, variados testimonios y el mensaje bien claro que enviar al espacio satélites que en realidad son armas potentísimas pondrá al planeta en riesgo de un desastre de magnitud inimaginable que muy posiblemente lo lleve a la destrucción.

    Los testimonios que se dan en pantalla son muy interesantes, pero quienes los dicen no son identificados mediante videograph y permanecen en el anonimato para la mayoría del público, salvo alguno que otro que es muy conocido como el caso de los activistas antibélicos Noam Chomsky y Martin Sheen.

    Este documental tiene mucho de didáctico, como debe tenerlo toda obra del género, y posee dinamismo narrativo al tener un formato más televisivo que cinematográfico, pero se asemeja mucho a una tesis tanto de cine como científica y por lo tanto hay momentos en que no logra mantener la atención del espectador.
    Seguir leyendo...
  • Lengua materna
    Lengua materna
    El rincón del cinéfilo
    En el transcurso de sesenta días los estrenos cinematográficos en la pantalla argentina contabilizaron cuatro realizaciones donde el tema de la homosexualidad es el que se desarrolla en la trama principal.

    Innegablemente esto sucede debido a la nueva situación social igualitaria que sacó a las personas homosexuales de la Argentina de la condición de seres marginales.

    En la cinematografía argentina, si bien se han visto muchas realizaciones en las que se visualizaban “mariquitas”, el tema del amor homosexual, sin estereotipos que inclinaran a la burla, fue tocado de manera sugerente y muy pocas veces, ya en época de democracia se pudo ver historias de relaciones entre hombres en “Adios Roberto” (Enrique Dawi, 1984) y en “Otra historia de amor” (Américo Ortiz de Zárate, 1986), aunque la base argumental se enfocaba a parejas que se formaban accidentalmente entre un gay y un “hétero” por crisis anímicas de éste último, el tema no se profundizaba y la “redención” venía cuando el “no gay” volvía a su “correcta” vida (hay que tener en cuenta la época en que se rodaron). Sin embargo, décadas antes hubo un realizador que abordó el tema de los vínculos homosexuales de manera profunda (toda una avanzada para esos años y por las presiones a las que estuvo sujeto), fue Daniel Tinayre en el policial “Extraña ternura” que hizo en 1954, y quien había tocado también el tema en el año 1952 en “Deshonra”, drama que transcurría en una cárcel de mujeres y que contenía una subtrama en la que se desarrollaba una relación lésbica.

    En 2010, con los cambios referenciados todavía en plena transformación en el pensamiento social, Liliana Paolinelli presenta su obra que comienza de manera simbólica con la pantalla a oscuras y un diálogo en el que Ruth, le revela a Estela, su madre, que es gay y que la amiga con la que comparte su casa desde hace catorce años es en realidad su pareja.

    Cuando la pantalla se ilumina se ve a dos mujeres en la cocina de una casa de clase media en la que no hay hombres. Ante esta revelación Estela se esforzará por comprender de qué se trata el lesbianismo, lo hará mediante libros que tratan el tema y hasta le pedirá a una amiga que la acompañe a un bar donde se reúnen las lesbianas. También aceptará la nueva posición que tiene en su mente la amiga de su hija y verá, con más sorpresa que dolor, como una relación homosexual entra en crisis como cualquier relación heterosexual.

    Contiene esta obra cinematográfica un mensaje casi obvio que es la curiosidad de los heterosexuales por un mundo al que se le ha tenido miedo, al que se lo ha calificado en algún momento de “lacra social” y sobre el que todavía existen algunos pruritos que sólo el tiempo eliminará.

    Una comedia dramática llena de pequeños gags que coadyuvan a la construcción de los personajes en su vida cotidiana. Una vida común, sin mayores pretensiones, en la que se le da prioridad a los vínculos.

    Claudia Lapacó aprovecha al máximo su primer protagónico cinematográfico al componer a una mamá con una vida regida por las normas conservadoras, pero que busca adaptarse a los cambios, por momentos la actriz cae en algunos desbordes que sin embargo no le juegan en contra porque la imagen de “la madre argentina” es precisamente desbordada. Virginia Inocentti, actriz premiada por sus trabajos en cine, le da mesura a su personaje de Ruth, su trabajo se acerca al estereotipo pero no lo sobrepasa. Ana Katz, en uno de los pocos personajes “héteros” le da convicción al rol de la otra hija de Estela, la que se ha hecho abortos, un tema que podría haber abierto una subtrama argumental, pero que la realizadora dejó acertadamente en la referencia.

    Una obra cinematográfica que aporta un contundente metamensaje a todas las espectadoras: “las lesbianas también existen”.
    Seguir leyendo...
  • Franzie
    Franzie
    El rincón del cinéfilo
    Alejandra Marino, con una extensa y exitosa carrera como guionista y autora teatral, presentó su opera prima cinematográfica y que también es el primer protagónico en cine que realiza la actriz Mimí Ardú.

    La historia nos presenta en forma paralela, a Franzie, una docente que atraviesa el crepúsculo de su vida, y a Emanuel, un escritor que no transita por un buen momento laboral. Lógicamente la hilación argumental los hará reunirse y vivirán una curiosa situación. Estarán juntos pero no unidos. La relación que significaba una solución, social para ella y económica para él, se irá transformando para hacerse más profunda a partir de los secretos y silencios de cada uno.

    Si bien los dos personajes son ricos en matices, la guionista ha preferido realzar a Franzie (lo ha hecho desde el título). También hay otros personajes interesantes en la historia, la hermana de Franzie con su rencorosa frialdad, la madre de la protagonista que es una mujer que se aisló mentalmente del mundo y sólo confía en su perro, aunque tiene bien en claro cuales han sido los errores que cometió en su vida. Una tía que es el prototipo de la mujer familiera, y es la que fuerza las conciliaciones, y hasta el personaje de la esposa de Emanuel con su permanente estado de alerta es un personaje con rica personalidad.

    El desarrollo de la trama adolece en algunos momentos de lentitud y de algunas reiteraciones, sobre todo en la justificación del estado de ánimo de Franzie y en las expectativas y desconciertos de la esposa de Emanuel.

    Si bien la historia se agota completamente, las subtramas aunque no desarrolladas en su totalidad hacen que el espectador encuentre puntos de interés a lo largo de la proyección, la realizadora ha tenido el buen tino de no alargarlas demasiado.

    Mimí Ardú como Franzie realiza una labor ajustada y precisa, llena de matices y cambios de estado de ánimo muy creíbles. Enrique Liporace compone magníficamente a su personaje de Emanuel con excelentes pases de comedia, sobre todo en la gesticulación facial. Se destaca Norma Pons como la madre de la protagonista al componer a una mujer enajenada, con un sentimiento de culpa que quiere dominar todo el tiempo haciendo uso de la hostilidad, un personaje fuerte, por momentos cómico y por instantes desagradable, que la actriz supo aprovechar al máximo.

    Todos los personajes esconden secretos, todos son conscientes de que no pueden ocultarlos eternamente, los espectadores verán facetas muy humanas en cada uno.
    Seguir leyendo...
  • Amor de familia
    Amor de familia
    El rincón del cinéfilo
    En doce años la vida puede pasar por cinco días puntuales

    Rémi Benzançon aborda en su segunda realización, que data del año 2008, el tema del paso del tiempo a través de la vida de una familia de clase media. Si bien en su primera obra, “Amor en el aire” (2005), Benzançon sugería que todos los individuos somos lo que nuestras respectivas familias hicieron con nosotros, en esta oportunidad la recepción de ese mensaje es directa y contundente.

    El cineasta sigue a través de doce años la historia de la familia Duval, pero lo hace deteniéndose en un día en particular de la vida de cada uno de los cinco integrantes, con situaciones exclusivas para cada uno pero que son influidas por los otros componentes de la familia.

    Estas historias individuales son la independencia del hijo mayor, la priorización de fantasías del segundo hijo, la pérdida de la virginidad de la hija, el empeño por detener el tiempo de la madre y el ansia de vivir del padre. Como referente fundamental la imagen del abuelo que tiene poco tiempo y como símbolo del envejecimiento el realizador pone al vino, a quien el tiempo puede mejorar o estropear irremediablemente.

    Para la historia de cada personaje el cineasta ha utilizado un sistema diferente, para dar variados climas empleó ángulos abiertos, lentes de amplitud, steadycam y hasta imágenes estabilizadas con fondos borrosos. Todo este despliegue hace a esta obra técnicamente muy atractiva.

    Una comedia dramática que entretiene e interesa al espectador desde su propia identificación familiar. Llena de simbolismos como la madre que detiene su automóvil bruscamente, algo que no puede hacer con el tiempo, la visualización de fotografías que han fijado un instante del pasado que no puede volver, grafittis en baños públicos que dicen que “la vida es una enfermedad mortal”, y una canción inductiva de Étienne Daho, de la que Benzançon tomó el nombre para titular a esta realización en francés “Le prémier jour del reste de ta vie” (el primer día del resto de tu vida), canción que durante los últimos minutos de la proyección explica el mensaje de toda la obra, pero que lamentablemente no ha sido traducida para subtitularla en español por lo que el espectador que no habla francés no puede apreciar totalmente algunos detalles. (ver información complementaria).

    Las actuaciones son ajustadas, creíbles y minuciosamente trabajadas. Si bien Deborah François como la hija y Marc-André Grondin como el segundo hijo ganaron el Premio César por estos trabajos, se luce Roger Dumas como el abuelo y es destacable la labor de Jacques Gamblin como el padre de esta familia.

    Los metamensajes son varios: todas las familias tienen conflictos puntuales; lo importante es que el tiempo no se acabe sin haberlos resueltos; el tiempo pasa inexorablemente,; todos los días comienza el resto de nuestra vida; lo que hacemos hoy tendrá implicancias en lo que nos suceda mañana.
    Seguir leyendo...
  • Padres de la plaza: 10 recorridos posibles
    Las Madres de Plaza de Mayo fue constituída y organizada precisamente por madres de detenidos-desaparecidos en plena época del Proceso de Reorganización Nacional que estuvo en el poder político y económico de la República Argentina desde 1976 hasta 1983,

    Durante esos años desaparecieron 30.000 personas de las cuales, en su mayoría, no se volvió a tener datos, noticias o información.

    Las madres lograron formar una entidad que aún, 30 años después, perdura con diferentes actividades pero con la consigna inclaudicable de reclamar por conocer con certeza qué les sucedió a sus hijos.

    Muchas veces, a lo largo de los años, algún medio periodístico hizo conjeturas sobre las situaciones matrimoniales o de pareja de esas mujeres, sobre todo porque no se visualizaba públicamente a los hombres de sus núcleos familiares.

    En 2010, diez de esos hombres, diez padres de desaparecidos, se dieron a conocer mediante el documental que se comenta.

    Así vemos en pantalla a Rafael, Mario, Mauricio, Ricardo, Oscar, Julio, Bruno, Jaime, Marcos y Teobaldo. Todo ellos cuentan cómo fueron sus reacciones ante la desaparición forzada de sus hijos, las cosas que hicieron para tratar de encontrarlos y la forma que tuvieron de acompañar a sus mujeres a pesar de no haberse organizado de la misma manera que ellas.

    El equipo formado por Joaquín Daglio, Guillermo Moranchel, Juan Vitale, Maximiliano Cerdá y Milena Vidal buscó a estos hombres, y los presenta al público en esta obra cinematográfica, que al estar armada en su mayor parte por entrevistas, es más que nada una recopilación de testimonios de lo que les sucedió internamente a estos padres y de la manera en que cada uno afrontó la situación.

    Lo valioso de esta realización es haber rescatado la imagen estos hombres que también fueron impactados por la terrible realidad de no saber a ciencia cierta qué les ocurrió a sus hijos, y tener en la actualidad una herida que no deja de sangrar por no haber podido elaborar el duelo ante la ausencia de los mismos.
    Seguir leyendo...
  • Che, un hombre nuevo
    Che, un hombre nuevo
    El rincón del cinéfilo
    El hombre que impulso al guerrillero heroico

    En 1960, el comandante cubano (nacido en la Argentina) Ernesto “Che” Guevara, de entonces 31 años, fue fotografiado casi por casualidad por Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) reportero gráfico del periódico “Revolución”.

    Esa foto, que se hiciera popular después de la muerte de Guevara, es considerada el ícono gráfico más famoso del mundo, y para muchos de los habitantes del planeta es la única referencia sobre el “Guerrillero heroico”, como fue titulada esa obra fotográfica por su autor.

    La figura del médico argentino que se convirtió en héroe cubano ha sido tomada, de diferentes formas, en muchísimas obras cinematográficas, tanto largos, medios y cortos metrajes como también en infinidad de documentales (ver información complementaria).

    Tristán Bauer (“Iluminados por el fuego”, 2005), luego de doce años de investigación y de confrontar y seleccionar documentación audiovisual presenta la obra que se comenta en un nuevo aniversario de la muerte del famoso guerrillero.

    El cineasta ha querido (y lo ha logrado) dejar la impronta del espíritu que contenía ese cuerpo batallador. Así vemos en éste extenso documental de casi dos horas imágenes de Guevara con su familia, de las anotaciones de sus pensamientos y de las cartas a sus seres queridos con una rebuscada caligrafía y se lo escucha recitar, sin interpretar pero con gran sentir, estrofas de “Los heraldos negros” del peruano César Vallejos, y también poemas de Pablo Neruda. Además se revelan, la existencia de un libro, de corte político, que dejó inconcluso, y lo que escribió en su diario de campaña poco antes de morir.

    De todas maneras Bauer no ha podido escapar a la magnitud de la dogmática vida política de “El Che”, y se ven en pantalla imágenes de la campaña guerrillera que realizara en Africa y sus discursos ante los organismos políticos internacionales.

    La banda sonora de Federico Jusid y Jean-Jacques Lemetre de esta obra, remite al espectador directamente a la época de los sucesos y a la ideología del personaje con canciones de Viglietti, Puebla y Zitarrosa.

    El realizador aparece en numerosas escenas del documental, pero su presencia en pantalla no impresiona como “divismo periodístico”, sino que convence como investigador en la búsqueda del perfil humano que impulsó la trascendencia política a nivel mundial de Ernesto “Che” Guevara.
    Seguir leyendo...
  • Ga’Hoole: La leyenda de los guardianes
    Zack Snyder (“300”, 2007 – “Watchmen”, 2009) dirigió esta realización con guión de John Orloff y Emil Stern, basado en las tres primeras historias de la serie escrita por Kathryn Lasky.

    Una obra cinematográfica de animación, técnicamente precisa, con buen sonido y excelente música incidental. Los personajes tienen atractivas imágenes, incluso los “malos”, y los ambientes que los rodean están dibujados hasta en su más mínimo detalle.

    El sistema de proyección 3D, para el cual está hecha esta obra, resalta ya no tanto por lo novedoso sino por la ambientación que se busca, a la espectacularidad de las escenas.

    El espectador disfruta de tanto despliegue técnico que se visualiza por tan sólo tener los anteojos que se proveen a la entrada del cine.

    Se cuenta, en la obra que comentamos, la primera parte de la vida de Soren, un joven búho a quien su padre le narra historias sobre los Guardianes de Ga´holle que viven en el Gran Arbol. Pero Soren sufre las consecuencias de los celos, por creerlo el preferido de su padre, que siente su hermano Kludd y lo tiene a mal traer aunque la vida de toda la familia es placentera. La tranquila vida en el nido se verá alterada cuando Soren y Kludd son secuestrados por una banda de lechuzas autodenominados Puros, cuya misión es entrenar un ejército para conquistar el mundo. Aquí comienzan las peripecias del búho protagonista para lograr fugarse de su cautiverio y salvar a todo el planeta del posible dominio de los malvados que lo han esclavizado.

    La narración cinematográfica tiene ritmo y es entretenida, aunque un poco obvia.

    Si bien al leer las fantasías épicas de la escritora puede vislumbrarse una intención a favor del amor y la amistad, nunca queda bien claro ese mensaje, el que tampoco se logró hacer percibir al trasladar las historias a la animación cinematográfica.

    Se ve en pantalla las intenciones de un grupo de élite militar de querer formar un cuadro de fanáticos, a quienes ha realizado un particular lavado de cerebro, para poder cumplir sus maléficos fines. Aquí puede encontrarse una crítica a lo que realizaba el nazismo en ese sentido, y esto es muy evidente al mostrarse a las aves líderes asentadas en un estandarte cuyo mástil es muy parecido al que usaban los nazis.

    Pero también, sobre la segunda mitad de la trama principal, se presenta la idea de que los “guardianes de la paz del mundo” están facultados para hacer todo lo que les parezca, sin consultar a nadie para proteger de lo que ellos consideren un peligro al resto de los seres vivos, aunque éstos no le hayan pedido ninguna ayuda.

    Eso puede hacer fluctuar en el espectador una vaga idea de que por el bien común puede destruirse y aniquilar lo que se considere una amenaza, y aquí el mensaje corre el riesgo de una peligrosa ambigüedad.
    Seguir leyendo...
  • No se lo digas a nadie
    No se lo digas a nadie
    El rincón del cinéfilo
    Un policial muy francés con argumento muy yanqui

    La cinematografía francesa en el siglo XX, a finales de los ´60 y principios ´70, logró hacer convivir a las ágiles comedias, los rápidos policiales (polar, en francés) y la Nouvelle Vague que tenían el factor común de contener algunas escenas inverosímiles. En los dos primeros géneros, la velocidad que se imprimía a las tramas evitaba que el espectador cuestionara las situaciones poco reales que veía (por ejemplo en “La piscina”, Deray, 1969, o en “Amor en rebeldía”, Korber, 1972), y en el particular estilo de la Nouvelle esas escenas quedaban como parte de las ensoñaciones de los guionistas.

    El estilo francés de tramas con dejos de irrealidad quedó para consumo interno, porque los franceses optaron por exportar realizaciones con tramas desarrolladas de manera más lenta y haciendo hincapié en los aspectos psicológicos de los personajes.

    Guillaume Canet, en el siglo XXI, en su segunda película como realizador (la primera fue “Mon idole”, 2002) tomó el argumento del best seller “Tell no one” del escritor estadounidense Harlan Coben que en sus obras literarias policiales pone como punto de investigación crímenes “ya resueltos”, lo que hace que se deshagan muchas tramas que convergían de manera artificial en una sola. Coben escribe en el estilo literario de series y por lo tanto necesita de historias paralelas, subyacentes y convergentes.

    Canet, por lo tanto, no tuvo más opción que realizar un “polar” bien francés en el cual el nudo argumental central es permanentemente modificado por las numerosas subtramas, las que a su vez, con pequeñísimos detalles, dan indicios de cómo se desarrollará la trama principal. Esto último es muy apreciado por los espectadores franceses del género.

    La base argumental cuenta la historia de Alexandre, un médico que aún no ha elaborado emocionalmente la muerte de su esposa en manos de un asesino serial. Su depresión se acentúa con las visitas a los padres de ella y la percepción de hostilidad de su suegro y no logra reponerse anímicamente a pesar de los esfuerzos de una fiel amiga. Pero sorpresivamente se reabre la investigación del asesinato al descubrirse dos cadáveres en la misma zona en que murió la mujer. Alexander recibe un e-mail titulado “No se lo digas a nadie”, al abrirlo es conducido al link de un video en el que puede verse de manera fugaz a su esposa con una referencia de tiempo que indica que ese video se realizó después del asesinato.

    A partir de esa escena comienzan las veloces subtramas convergentes, tales como el empecinamiento policial, el tener que demostrar el protagonista que es inocente, huidas que complican las situaciones, inmigrantes que ayudan por gratitud y hasta “copains” (grupos marginales cómplices) que complican las cosas por leltad. Sin embargo Canet no ha desarrollado en profundidad, como sucede en la novela, la historia de amor (desde niños) del protagonista y su esposa, ni la de Hélène, la amiga, consejera y casi emparentada con ellos.

    El cineasta con una larga y exitosa carrera como actor tiene bien claro la manera en la que debe dirigir a su elenco. François Cluzet que interpreta a Alexandre, primero hace confluir diferentes estados de ánimo, pero siempre con el trasfondo de su depresión, y luego cambia para demostrar la energía y la determinación que la ansiedad le provocan, para ello se vale de recursos habituales en Hollywood como eliminar lo gestual en las escenas de acción y demostrar destreza física poco acorde a la actividad habitual del personaje pero congruente con la situación que juega. Kristin Scott Thomas es Hélène, un personaje que está siempre en riesgo de desborde por estereotipo, pero Kristin logra mesurarlo de manera justa. Guillaume Canet se reservó para sí, el rol de Phillippe en el que se destaca por conseguir la sensación de repulsa en el espectador y hacerle desviar la atención.

    Esta obra cinematográfica será apreciada por los cinéfilos que disfrutan del “polar” mucho más que del trhiller americano, por los que les gusta estar atentos para poder descubrir “el misterio” y comparar luego lo que pensaron, con lo que vieron en pantalla sin detenerse en el detalle de si una escena es verosímil o no, y también por los que tienen en claro que una realización cinematográfica de ficción es precisamente eso, ficción, y por lo tanto necesita espectacularidad, por ejemplo, en una huida.
    Seguir leyendo...
  • Huellas y memoria de Jorge Prelorán
    Huellas y memoria de Jorge Prelorán
    El rincón del cinéfilo
    Documentalista homenajea a documentalista

    Fermín Rivera (“Pepe Núñez, luthier” – 2005) se acercó al documentalista Jorge Prelorán, comenzó a conocerlo y reconocerlo personalmente con entrevistas y luego empezó la factura de este documental que es un verdadero homenaje.

    Prelorán cuenta en las primeras escenas algunos aspectos de su personalidad, de su entrega al género documental, a los motivos de elegir determinados temas. Además revela la forma en la que preparaba sus obras cinematográficas con el paso a paso de los lugares y de la gente con una convivencia que lo enriquecía como artista y como persona.

    Una obra cinematográfica técnicamente bien realizada, amena aunque a veces el ritmo decaiga un poco, pero sin golpes bajos.

    Hay pasajes de algunos memorables documentales de Jorge Prelorán para deleite del espectador.

    El homenajeado vivió con un perfil bajo, absolutamente sin estridencia, sin ambiciones desmedidas en cuanto a las consecuencias de sus obras. Y por otro lado sufrió las penurias de ser perseguido políticamente sin saber por qué.

    El espectador puede sacar sus conclusiones de por qué se lo persiguió y en la práctica se lo expulsó del país con tan sólo ver sus documentales, algunos que muestran la vida de personas que no tienen privilegios y que son auténticas y otros que revelan al mundo las riquezas de la naturaleza que deben protegerse y cuidar.

    Rivera no vaciló a la hora de homenajear que corría el riesgo de que este documental fuera comparado con los que realizó su homenajeado, pero el haber rescatado la figura de Jorge Prelorán, mostrarlo en pantalla poco antes de que muriera, destacar su obra, enseñar cómo la realizaba, donde y por qué, ya hacen que la obra que se comenta tenga brillo propio y sea muy recomendable.
    Seguir leyendo...
  • Wall street 2 - El dinero nunca duerme
    Oliver Stone realizó en 1987 “Wall Street”, y en la que hizo una contundente crítica al accionar de los directores de inversión y a los brokers que manejan los portfolios de acciones del centro financiero de los Estados Unidos, cuyo funcionamiento tiene influencia en la economía mundial y los convierte en la práctica en “dueños del dinero del mundo”, sin importarles las consecuencias que su accionar haga recaer sobre las personas, tanto las pobres como las ricas.

    El protagonista fue Michel Douglas a quien su labor le valió el premio Oscar al interpretar a Gordon Gekko, un inescrupuloso director de portfolios, con la habilidad de manejar y redirigir las informaciones del mercado financiero y conducirlas de determinada manera para poder concretar sus propios fines, los que son originados por una ambición sin límites y con un origen poco claro. Finalmente Gekko por una maniobra poco ética termina en la cárcel, delatado al FBI por uno de sus colaboradores.

    Stone presenta en 2010 la secuela de dicha historia, también protagonizada por Michel Douglas, la que comienza en el preciso momento en que Gekko, cumplida su condena, abandona la prisión. Se trata de una breve escena para plantar la idea de que caído en desgracia ha quedado completamente solo, aunque su expresión señala que no ha perdido “las mañas”.

    La trama salta unos años hacia delante para adentrar en la historia de Jake Moore, un joven agente de bolsa que al comprobar que su mentor ha sido traicionado buscará la manera de vengarlo y se acercará a Gekko, quien primero se mostrará reacio a ayudarle pero al enterarse de que el joven es el novio de su hija cambiará de parecer.

    A partir de ahí la obra cinematográfica toma un ritmo vertiginoso en el que Stone superpone la trama y las subtramas de manera continua sin poder definir cual es la que le interesa que el espectador tome como prevalente.

    La bolsa de Wall Street ha cambiado mucho en veinte años y el realizador muestra que ahora, más que por el manejo de la información se opera en base a los rumores originados en datos que generalmente son falsos, algo que se puso en evidencia con la crisis financiera mundial de 2009. Hasta ahí la denuncia.

    La historia no profundiza sino que comienza a adentrarse, aunque de manera ligera, en la conflictiva relación de Gekko con su hija, en el noviazgo de la muchacha con el joven agente de bolsa y también en la sed de venganza de éste último, en la necesidad del protagonista de demostrar a sus colegas de que sigue siendo “de temer” y, muy superficialmente, en el mundo de la “beneficencia” que sirve a los financistas para mostrar el “lado bueno” de sus actividades; siempre que se sea exitoso, claro está.

    Oliver Stone imprimió agilidad al desarrollo de toda la obra pero tantos ingredientes dispares dan por resultado que cada espectador tenga que elegir identificarse con el tema que le afecte de manera cercana, aunque es posible que haya muchos a los que no los afecte ninguno. Esta obra cinematográfica está más cerca del entretenimiento que de la denuncia social sobre la crisis financiera mundial.

    Michael Douglas, también uno de los productores, al interpretar nuevamente a Gordon Gekko demuestra haber crecido como actor aunque el paso de los años lo hace parecerse físicamente a su padre, y esto provoca que el espectador de 2010 comience a descubrirle tics actorales “heredados” como, por ejemplo, las fugaces miradas de reojo. Shia LaBeouf, como Jake Moore realiza una labor correcta aunque sin despliegue de recursos. Carey Mulligan en el rol de la hija del protagonista muestra su característico gesto de plegar los labios hacia su nariz, tanto en las escenas de amor como en las de enojo, y mantiene todo el tiempo una fría mirada que no condice con su personaje.

    Muy buena la labor de Frank Langella, como el mentor del joven broker que muestra diferentes estados de ánimo sin modificar la expresión corporal. Y es de destacar, a pesar de que sus apariciones en pantalla son casi cameos, el trabajo de Charlie Sheen, como Bud Fox, el personaje que envió a la cárcel al protagonista en la primera parte de “Wall Street”.
    Seguir leyendo...
  • Una pareja despareja
    Una pareja despareja
    El rincón del cinéfilo
    El novelista Steve McVicker escribía aún la novela “I love Phillip Morris” cuando Glenn Ficarra y John Requea conocieron el argumento basado en la historia contada por el periodismo texano sobre Steven Russell, un mentiroso compulsivo, cuya patología, estafas mediante, lo llevó a la cárcel. El dúo de realizadores decidió inmediatamente llevar a ese personaje a un guión cinematográfico.

    Russell era un marido y padre de familia “modelo americano” hasta que al recuperarse de un accidente descubrió que hubo un cambio en su sentir, a partir de ese momento supo que era gay y sin culpas ni remordimientos comenzó a vivir su vida con esa opción sexual.

    Hasta aquí el espectador tiene la sensación de que todo será una cómica historia estereotipada sobre relaciones homosexuales al ver en pantalla los esfuerzos del protagonista para tener una relación estable con otro hombre, aunque busca afianzarla por medio de la imagen que puedan proyectar, sobre todo la de un taxi boy que lo dejará en la bancarrota y ahí la vida de Russell, la trama cinematográfica y las expectativas del espectador toman un giro inesperado hacia la tragicomedia.

    El mentiroso y hábil Steven Russel para mantener su vida rumbosa incurrirá en delitos financieros que lo conducirán directamente a prisión. Allí le sucederá algo que no pensaba que le ocurriría, se enamorará de su rubio y vulnerable compañero de celda y vivirá preso y feliz hasta que el sistema carcelario los separa y las peripecias para reencontrarse ocuparán la trama central del guión.

    El espectador que piense que se trata de una historia de amor que puede darse también entre heterosexuales no estará errado en su apreciación, porque el mensaje es la búsqueda, y la defensa en este caso, del amor que completa de manera definitiva. Aunque no sea por el camino tradicional que marcó hasta hace poco la sociedad argentina, y que marca todavía el colectivo social de los Estados Unidos donde esta obra cinematográfica no ha podido ser estrenada.

    El actor Jim Carrey como Steven Russell esta vez compone desde su interior para proyectar sentimientos sin recurrir a la parafernalia gestual, y deja bien en claro la dualidad que el personaje posee de mentir y estafar pero ser absolutamente sincero en la manera de brindar su amor al ser que ha elegido. Ewan McGregor como el angelical Phillip, objeto de este amor, también otorga a su personaje dos facetas, la de dejarse querer bajo protesta de los medios que su enamorado utiliza para amarlo, pero ser consciente que él no puede dejar de amar a ese mentiroso.

    Carrey está alejado del estereotipo, pero McGregor lo roza de manera permanente sin llegar al desborde.

    Los que sí llegan a desbordarse en algunas escenas son los realizadores, quizá por la compleja magnitud del protagonista que los conduce por momentos a adentrarse en el género del absurdo alejándose de la estructura narrativa.

    La música no es original pero logra acompañar de manera divertida las incidencias.

    Esta obra cinematográfica no está destinada sólo a la comunidad gay sino que será disfrutada, sobre todo en sus gags por todos los espectadores.

    El metamensaje es que amar es un sentimiento que involucra a todos los humanos, aunque se lo experimente y se lo exprese de diferentes maneras ya sea con un ser del mismo sexo o estafando o excediendo los límites. O todas esas cosas simultáneamente.
    Seguir leyendo...
  • Lula, el hijo de Brasil
    Lula, el hijo de Brasil
    El rincón del cinéfilo
    En 2010, año electoral en el Brasil, se estrena esta realización cinematográfica basada en el libro “Lula, el hijo del Brasil” escrito por la periodista e historiadora Denise Paraná, que tomó como elementos de construcción literaria la investigación y las entrevistas que ella misma efectuó para elaborar su tesis doctoral en Historia en la Universidad de San Pablo, en la que tomó como eje de su trabajo la figura del actual presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

    La autora refiere que al revisar sus notas y grabaciones se encontró con que, más que para una tesis o una novela había material para un guión cinematográfico en la vida del mandatario brasileño, ya que los sucesos de su vida coinciden y tienen directa relación con etapas de la vida social del Brasil, por ejemplo la muerte por mala praxis de su primera esposa en la época que en el país el índice de mortandad en parto era uno de los más altos del mundo, el alcoholismo de su padre ocurre cuando las tabulaciones de esa adicción fueran altísimas en el nordeste, y algo que llamó la atención de la escritora fue el cambio de residencia de la familia da Silva lo efectuó cuando históricamente se marcaron las mayores migraciones internas en el territorio brasileño.

    Así fue que junto al realizador Fabio Barreto, además de otros seis guionistas, escribió finalmente el guión al que titularon igual que la novela.

    La historia que se ve en pantalla es la vida del ya mencionado Presidente Lula (sobrenombre que el político agregó legalmente a su apellido) desde su nacimiento hasta el año en que muere su madre, motor de su energía combativa y es arrestado por sus actividades como líder gremial.

    La obra cinematográfica tuvo un costo que primeramente se calculó en cinco millones de dólares, luego se dijo que serían siete y a la hora del estreno sudamericano se afirma que fueron en realidad diez millones aportados por empresas privadas, lo que ha provocado reacciones de la oposición.

    Todo ese dinero se empleó en hacer una grandiosa producción con buenas locaciones y vestuarios y el manejo de una cantidad considerable de extras en escenas de movilizaciones partidarias y gremiales.

    Barreto utiliza en la edición una acertada corrección de color que remarca el clima emotivo de las escenas.

    Para interpretar al mandatario el actor Rui Ricardo Dias fue la opción luego del sucesivo rechazo de otros dos actores por diversos motivos. Dias compone a un político resuelto y enérgico con profusión de gestos adustos algo, esto último, que en la actualidad no se ve en el personaje que interpreta ya que en fotografías oficiales y noticieros se lo muestra siempre con una sonrisa con cierto aire de picardía.

    Gloria Pires, estrella consagrada de la televisión y actriz casi fetiche de Barreto, saca provecho de su rol de la madre del protagonista aunque lucha todo el tiempo con una gesticulación que acentúe un envejecimiento que el maquillaje no le otorga en su justa medida.

    Quien se luce y destaca en el plano actoral es el actor Milhem Cortaz como el padre de Lula. El actor construye a un hombre analfabeto, tosco, que con simplicidad biológica tiene dos familias pararelas. Las posiciones corporales que emplea Cortaz para componer su personaje marcan escena a escena la declinación de su personalidad ya vencida por el alcohol.

    Nos encontramos ante una biopic de un notorio personaje contemporáneo que se ve casi a diario en las noticias. Llama la atención, si nos atenemos a lo que se ve en pantalla en esta trama histórica, que quien gobierna el país más grande territorialmente de Sudamérica nunca haya emprendido nada que le saliera mal. Salvo la privación de su libertad por su actividad gremial en el sindicato de metalúrgicos en épocas de férreas y prolongadas dictaduras.
    Seguir leyendo...
  • El Rati Horror Show
    El Rati Horror Show
    El rincón del cinéfilo
    Pareciera que el cinematográficamente multifacético Enrique Piñeyro (es actor, productor y director) tiene un ciclo bianual para presentar, desde la dirección, sus documentales de denuncia. (“Fuerza Aérea Sociedad Anónima” en 2006 y “Bye Bye Life” en 2008 a los que hay que sumar la denuncia ficcionada “Whisky Romeo Zulu” del 2004)

    Esta vez se aboca a la investigación de lo que realmente sucedió el 25 de enero de 2005 en el trágico suceso titulado por los medios como “La masacre de Pompeya”, que costara la vida de tres personas y la condena de Fernando Carrera a quien se lo encontró responsable de esas muertes y de una serie de robos inmediatamente anteriores.

    Piñeyro, apoyándose en la investigación periodística de Pablo Galfre y la codirección de Pablo Tesoriere (“Puerta 12”, 2008), llega a posicionar de manera firme en el espectador la evidencia de que Carrera fue injustamente condenado mediante “siembra de pruebas”, falsos testimonios, manipulación policial para ocultar un episodio de “gatillo fácil”, y sobre todo por la influencia del tratamiento dado por los medios masivos de comunicación social al terrible hecho

    A lo largo de la proyección Piñeyro y sus ayudantes analizan, primeramente, los noticieros televisivos que daban cuenta de lo ocurrido basándose solamente en las versiones de la policía y un testigo, que se reveló que pertenecía a la asociación de amigos de la comisaría correspondiente a la zona del barrio de Pompeya de la ciudad de Buenos Aires.

    Luego, y ya con un tratamiento más cinematográfico, se vale de stop-motion para las reconstrucciones de los hechos, y figuras con movilidad digitalizadas para mostrar los desplazamientos de las personas involucradas. Suma también escenas de ficción y otras en las que muestra los efectos de determinados tipos de balas o los movimientos y el accionar del personal de la Comisaría 34 de la Policía Federal.

    En la búsqueda de demostrar la inocencia de Fernando Carrera, Piñeyro arremete contra la corrupción policial y la forma de dar noticias a la población que tienen los noticieros y periódicos sensacionalistas.

    Aunque luego Piñeyro y su equipo, al analizar en detalle esos mismos flashes noticiosos, llegan y hacen llegar al espectador a la conclusión de que se ha condenado a un inocente porque los jueces y fiscales no han visto lo que debían ver en la pantalla televisiva.

    Este documental tiene buen ritmo e imágenes atractivas dentro del terrible drama que se muestra como única trama, que es la investigación hecha por un cineasta para demostrar que hay un hombre que cumple una condena por un delito del que no es responsable.

    Ernesto Piñeyro, como lo ha hecho antes, muestra valentía al dar la cara para hacer su denuncia y desarrollar la investigación. Quizá tenga un estilo parecido a Michael Moore, sobre todo en un divismo que lo hace aparecer muchísimo en pantalla otorgándole un protagonismo casi absoluto.

    Es un documental de denuncia, por lo tanto todo espectador que se sienta atraído por el género policial quedará atrapado por este argumento que lamentablemente ofreció la vida real. El cineasta apunta a que, además de ayudar a Fernando Carrera, esto se sepa para que no vuelva a ocurrir, un valioso aporte que le hace a la sociedad.
    Seguir leyendo...
  • Awka Liwen
    Awka Liwen
    El rincón del cinéfilo
    Osvaldo Bayer, periodista y escritor argentino que ha escrito alrededor de diez guiones cinematográficos de los que seguramente el más recordado es el de “La Patagonia rebelde” (1974), también creó la Fundación Awka Liwen, que propicia el traslado del monumento en homenaje al Gral. Roca y su emplazamiento en el mismo lugar de otro en conmemorativo de la madre indígena y la madre inmigrante.

    Bayer junto al cineasta argentino Mariano Aiello y a la realizadora alemana Kristina Hille, directores de la productora Macanudo Films, efectuaron un trabajo de investigación que les insumió tres años para escribir el guión del documental que se comenta y al que titularon con el mismo nombre de la Fundación con los vocablos mapuches “Awa Liwen”, que significan “rebelde amanecer”, y que fuera rodado en Chubut, Salta, Buenos Aires, Río Negro y también en Alemania.

    Dentro de una estructura didáctica y en la que puede apreciarse una solemnidad pasada, pedagógicamente, de moda Osvaldo Bayer como narrador, da cuenta sobre el tratamiento que se le ha dado a través de 200 años de historia nacional a los pueblos originarios del territorio argentino.

    De esa manera, al comienzo informa al espectador que a pesar de haberse abolido la esclavitud en 1813, cincuenta años después, Campaña al Desierto mediante, los indígenas sobrevivientes a ese genocidio eran regalados; los hombres a los terratenientes de la recién creada Sociedad Rural, que había financiado la campaña del Gral. Roca, para que trabajasen en las cosechas, y las mujeres y niños eran obsequiados a las Damas de Beneficencia (esposas de dichos terratenientes) para trabajar como sirvientas y mandaderos en sus estancias y mansiones.

    Pueden verse en pantalla algunas escenas ficcionadas de las matanzas y también fotos de los indígenas esclavizados y hasta una filmación de uno de los fundadores de la Sociedad Rural, José Martínez de Hoz, retozando (de manera cómica) feliz por los campos (2 millones y medio de hectáreas) obtenidos como beneficio de su inversión en la campaña.

    Esos fotogramas hacen que el documental comience a reflejar un paralelismo con lo sucedido en años cercanos, cuando los bisnietos de esos terratenientes se negaron a pagar impuestos por el monocultivo de soja.

    El narrador también se ocupa de las embestidas de los sucesivos golpes militares financiados por las corporaciones agropecuarias para aplastar los intentos del populismo que propiciaba un reparto más equitativo de la riqueza. Se ven, reforzando la narración, fotos del Gral. Mitre y su comitiva en épocas del Proceso de Organización Nacional y también de los comandantes militares del Proceso de Reorganización Nacional.

    En esta realización se ha desplegado tanto el lenguaje didáctico basado en investigaciones científicas que ha quedado poco lugar para lo cinematográfico, aunque dentro de la trama audiovisual tienen su espacio para dar su visión de los temas tratados personajes tales como los historiadores Felipe Pigna y Norberto Galasso, el antropólogo Marcelo Valko y testimonios de una familia indígena que trata de resistir los avances de una empresa multinacional que pretende apoderarse de las 300 hectáreas de campo patagónico en las que viven y en las que siempre vivieron sus ancestros. Además se ven, de manera testimonial, algunos pasajes del legendario informativo cinematográfico Sucesos Argentinos.

    Las narraciones, tanto la de Bayer como las de los profesionales que participan, no dejan lugar a que el espectador forme opinión sino para que elabore las conclusiones a las que los guionistas e investigadores han llegado.
    Seguir leyendo...
  • Une affaire d'amour
    Une affaire d'amour
    El rincón del cinéfilo
    Stéphane Brizé vuelve a mostrar el amor y el deslumbramiento masculino

    El realizador francés Sthéphane Brizé como ya lo hiciera en su anterior obra “No estoy hecho para ser amado” (2005), vuelve a adentrarse en el alma de los varones que encierran sus sentimientos bajo la llave de las normas sociales sin preveer que, inevitablemente, alguna vez su verdadero sentir se escapará. También, como en esa oportunidad puso música de tango como fondo a las miradas entre los personajes que delatan su transformación sentimental, y para las escenas románticas buscó que el compositor Ange Ghinozzi (“Mal espíritu”, 2006) utilizara el mismo género musical.

    También vuelve a mostrar un aspecto de la relación de un hombre adulto con su padre, aunque esta vez Brizé se basó en la novela romántica “Mademoiselle Chambon” escrita y publicada hace unos diez años por Eric Holder, quien se caracteriza por escribir sobre los sentimientos cotidianos que surgen en los hombres, y que también es autor de “Masculino singular” (publicada en 2001) y de “El hombre de noche” (publicada en 1995), que fuera llevada a la pantalla cinematográfica por Alain Monne con el título de “El hombre junto a la cama” (2009), y en ambas novelas afrontaba el tema de los hombres que sorpresivamente comprueban que tienen sentimientos inesperados y se debaten entre aceptarlos o no hacerlo.

    Brizé, acertadamente tituló a esta versión cinematográfica de la novela “Une affaire d´amour” (un asunto amoroso), que señala puntualmente lo que sucede entre los protagonistas de esta historia.

    Jean, un hombre sencillo que se gana la vida como albañil y tiene una buena relación con su esposa, conoce a Véronique, la maestra de su hijo, y se produce entre ambos un impacto que hará que ambos replanteen su situación sentimental. Deben decidir si todo quedará en un simple deslumbramiento o si, por el contrario, deben permitir que ese amor que se bosqueja y los hace sentirse bien crezca y tome cuerpo como para cambiar el rumbo de sus vidas.

    Esta realización está en la línea de los dramas románticos de la Nouvelle Vague con marcada influencia de Agnés Varda, con miradas, pequeños gestos, planos largos que duran muchos segundos y marcan estados de ánimo, locaciones atractivas pero que no dejan de ser escenarios de la vida cotidiana y personajes que se ganan la vida con profesiones que no están ubicadas en el primer nivel social.

    Como es habitual en casi todos los realizadores franceses Stéphane Brizé se ha preocupado de dirigir a los actores a los que se los ve seguros en sus logradas composiciones. Si tenemos en cuenta que Vincent Lindon se mueve socialmente entre la más alta aristocracia europea es significativo su trabajo para interpretar a un simple albañil que destruye una pared con un martillo para calmar su ira, no en vano ha hecho casi cincuenta personajes cinematográficos. Sandrine Kinberlain, que estuvo casada con Lindon en la vida real, nos muestra a una maestra itinerante (según el sistema educativo francés son las docentes que cubren reemplazos), una mujer que vive permanentemente desarraigada y que es consciente de que por esa razón se ve imposibilitada de amar. Aure Atika como la esposa que percibe pero que no hace otra cosa más que estar a la expectativa logra transmitir corporalmente las sensaciones de su personaje. Jean-Marc Thibault compone convincentemente al padre del protagonista, que es quien con su imagen le ha formado la idea de lo que un hombre debe hacer o no.

    La canción final en la que se habla sobre las decisiones que deben tomarse sobre el amor y cuestiona si hay que usar la cabeza o el corazón en esos “asuntos”, lamentablemente no ha sido subtitulada y por lo tanto no suma a la apreciación del espectador que no habla francés.
    Seguir leyendo...
  • Gaturro
    Gaturro
    El rincón del cinéfilo
    Gaturro es un personaje de historieta creado por el dibujante Nik (Cristian Dzwonik) y cuyas historias cómicas se publican desde hace varios años en un matutino de la ciudad de Buenos Aires. Se trata de un gatito de color marrón con sus dos cachetes muy prominentes con apenas tres pelos de bigote en cada uno.

    Se comunica con sus amiguitos mediante el uso de la palabra, pero con los humanos sólo usa el pensamiento (quizá la telepatía que dicen que los gatos pueden manejar a voluntad).

    Desde hace un poco más de un año se comentaba en los medios cinematográficos argentinos que una historia de Gaturro llegaría a la pantalla cinematográfica, aunque las referencias eran de que estaría interpretada por actores en interrelación con dibujos de animé.

    Finalmente Gaturro llegó a las salas de cine, nada menos que las que proyectan con el nuevo sistema 3D, ya que la obra fue pensada y realizada directamente en este sistema y ese punto de partida hace que pueda aprovechar totalmente la nueva tecnología visual.

    El tratamiento estereoscópico se usó para los personajes y “las locaciones” y así el espectador puede ver mariposas multicolores que revolotean sobre la cabeza de quienes tiene sentados adelante, pajaritos que salen de la pantalla para cantar, objetos que son arrojados por los personajes y que parecen llegar a hasta las butacas. Todo gracias al uso de los anteojos especiales que proveen a la entrada de la sala.

    La historia que se ve, es quizá un poco simple pero llena de efectos que la hacen atractiva para el público tanto infantil como adulto.

    Gaturro está enamorado desde hace mucho tiempo de Aghata, una gatita un poco superficial pero que también está enamorada de él, aunque no quiere confesárselo ni a ella misma. La aparición para cortejarla de Max, un gato “cool” apurado por casarse con ella provocará que Gaturro haga cualquier cosa para superar a su contrincante amoroso.

    Y lo que hará será lograr participar de un casting para elegir a un “gato actor televisivo” y lo ganará y se convertirá en una rutilante estrella del firmamento del espectáculo.

    Aunque, como dice el refrán, la fama es puro cuento y pronto conocerá las dificultades de ser una “personalidad”.

    Hay en esta obra de animé un mensaje directo, en esta época de personalidades mediáticas con fama efímera, sobre las ambiciones de quienes quieren llegar a tener su “minuto de fama”.

    También hay un metamensaje complementario al mostrar simbolizado en gatitos que son llevados por sus dueños a audicionar. lo que sucede a diario en las castineras de Buenos Aires cuando se convoca a niños actores.

    Lo que queda de esta historia es el revalúo de sentimientos tales como el amor, la amistad y la lealtad.

    El director Gustavo Cova que realizara para la misma productora (Illusion Studios) también en animé “Boggie el Aceitoso” (2009), se ha preocupado que las voces de doblaje fueran las que cada espectador puede imaginar cuando lee la historieta en papel. Así Mariano Chiesa logra que Gaturro hable con la voz que todos esperan y se destaca Leandro "Leto" Dugatkin al componer al gato Max. También es para remarcar la labor de Paola Monchamp al interpretar a varios personajes. El doblaje se hace con un español neutro para evitar localismos, ya que esta obra será estrenada internacionalmente y se trata de una coproducción, aunque puede apreciarse un acento netamente de Buenos Aires en la mayoría de los personajes.

    La música, especialmente compuesta, es incidental, inductiva y también telonera, con alegres compases y estribillos pegadizos.

    Está pensada para todo público pero seguramente la disfrutarán mucho los niños a partir de los 3 años.
    Seguir leyendo...
  • El baile de la victoria
    El baile de la victoria
    El rincón del cinéfilo
    Fernando Trueba que ganara un premio Oscar con “Belle époque” (1992) tomó la novela “El baile de la victoria” del chileno Antonio Skármeta y con Jonás Trueba, hijo además del autor, realizaron el guión de la obra que se comenta y a la que también se la conoce como “La bailarina y el ladrón”.

    Es la historia de tres seres marginales. Un ladrón, cincuentón, “maestro” en abrir cajas fuertes sale de la cárcel gracias a un indulto que también a beneficiado a un veintiañero ladronzuelo de poca monta que tratará por todos los medios de convencerlo para dar el golpe que finalmente haga realidad las ilusiones de ambos de superarse. El joven se enamora de una muchacha que ha presenciado, de niña, el asesinato de sus padres por agentes de la dictadura pinochetista y el trauma le impide hablar aunque se expresa maravillosamente por medio de la danza, mientras que el hombre mayor sólo piensa en ser valorado por su hijo y también en intentar recuperar a la madre del niño a la que aún ama.

    A partir de ese nudo central esta realización cinematográfica transita por un exagerado lirismo, quizá por influencia de la novela que le da base, la que adolece de una construcción narrativa un poco antigua y lamentablemente eso se ha trasladado a la adaptación para la pantalla de cine.

    Trueba no deja que el espectador acierte con el género que le ha impuesto a la trama, no desarrolla del todo las subtramas, da giros repentinos que pasan por la comedia, retornan al drama y hasta hay pasajes caricaturescos.

    De pronto todo se cierra en un melodrama y seguramente a ese género apuntó el realizador, aunque no quede del todo claro ese enfoque porque también hace uso de un lenguaje cinematográfico simbólico para remarcar la ubicación marginal que les ha “otorgado” la sociedad chilena a los dos ladrones y a la “muda”.

    Si bien las imágenes son interesantes como en el caso de la escena en que el joven y la muchacha transitan a caballo por el centro de la ciudad de Santiago sin que nadie de la multitud que los rodea les preste atención, los espectadores deben estar muy atentos para captar el simbolismo del aislamiento social a que están sometidos los personajes. O cuando se ofrecen bellísimos primeros planos de un cóndor que sobrevuela la cordillera de Los Andes para simbolizar la majestuosidad de la libertad, el espectador debe deducirlo del diálogo anterior a la vista de las imágenes del ave. Los desbordes simbólicos generalmente suelen ser difíciles de interpretar por el espectador común, quien no puede detenerse para analizar este tipo de “vuelos artísticos” con profundidad, algo que sí puede hacer el lector de novelas y descubrir el casi cruel simbolismo, relacionado directamente con la capital chilena, del nombre del joven ladrón, Angel Santiago. El espectador de cine asiste, en su mayoría, a entretenerse.

    Y aquí está el acierto del cineasta, su obra entretiene, quizá a alguno le parezca larga o algún otro desee que la historia tenga un cierre más definido, pero estarán atentos a toda la proyección y a los impactos efectistas de muchas escenas.

    Las actuaciones son desparejas. Ricardo Darín se impone más por su presencia en pantalla que por componer su personaje, el que ha sido reforzado en la versión cinematográfica, quizá para aprovechar el indiscutible gran cartel de este actor. Abel Ayala abusa de la gesticulación, aunque maneja bien los tonos adecuados al acento chileno que utiliza, es dable remarcar que este joven actor realiza una labor en la que emplea técnicas intuitivas que recuerdan a las que usaba el actor mejicano Mario Moreno (Cantinflas), algo que Ayala ya evidenció en “El niño de barro” (2007). Miranda Bodenhofer, como la joven bailarina Victoria logra una composición ajustada, su rol también fue realzado en esta versión cinematográfica al hacerla casi completamente muda y darle de esta manera un valor agregado al armado actoral, ya que en la novela “habla más”. Julio Jung es quien más se luce, aunque su rol sea secundario pone de manifiesto la valiosa trayectoria que posee
    Seguir leyendo...
  • Tinkerbell: Hadas al rescate
    Tinkerbell: Hadas al rescate
    El rincón del cinéfilo
    Nuevamente arribó a la pantalla, mediante animación computarizada Tinker Bell, que tuviera su origen como compañera de Peter Pan. Ella era quien proveía al muchacho que no quería crecer el polvillo que le permitía volar.

    Pero la bella, curiosa y diminuta hada es la segunda vez que protagoniza una historia propia, lejos de la “Tierra del Nunca Jamás”. Ahora vive en un pequeñísimo campamento habitado sólo por hadas y duendes a quienes los humanos no pueden ver. Si nos atenemos a la mitología sajona ellos no tienen corporeidad y por eso no pueden ser visualizados, pero Hollywood se toma sus licencias en ese aspecto y hace que estos seres deban ocultarse todo el tiempo para no ser vistos por los descendientes del homo sapiens.

    Pero la curiosidad de Tink, cariñoso diminutivo con que la llaman sus congéneres, hace que se introduzca en la casa de la pequeña Lizzy, a la que su padre, muy ocupado, hace vivir una existencia casi solitaria. Tink, no toma los recaudos pertinentes y la niña la verá. Esto provocará que el hada Vidia, que mira desde afuera, malinterprete la situación y busque ayuda en el campamento donde se formará un cómico ejército de Delfos y hadas par a rescatar a la curiosa y traviesa Tinker Bell.

    Dentro de una historia lineal y con situaciones previsibles, los pequeños espectadores se ven deslumbrados por el colorido de los dibujos y se ríen divertidos durante algunas escenas, aunque es dable destacar que las carcajadas las provocan los parlamentos que ganaron en comicidad al ser traducidos al español neutro.

    Es difícil determinar a qué franja de edad está destinada esta realización, sus situaciones tienen desenlaces esperables y deseados por los niños pero su mensaje es un poco elaborado. Se puede concluir en que esta obra cinematográfica animada será disfrutada en la parte visual y sobre todo la musical por los niños entre los tres y seis años y los espectadores un poco más grande recibirán el mensaje de la trama principal que desarrolla varios temas paralelos tales como el valor de la amistad, la reparación por provocar resultados no queridos, la recuperación del diálogo en una familia y el valor de priorizar la entrega de amor a todos nuestros semejantes.
    Seguir leyendo...
  • Como perros y gatos 2
    Como perros y gatos 2
    El rincón del cinéfilo
    Brad Peyton fue el realizador de esta secuela de “Cómo perros y gatos” (2001). Esta vez, si bien la historia está bosquejada para niños, seguramente para captar la atención de los adultos, tiene muchos puntos de conexión con éxitos cinematográficos y puede verse a personajes, transformados en perros o gatos, de las historias de Batman, Hannibal, James Bond y el Agente 86. También las escenas son repeticiones, caninas y felinas, de las vistas en pantalla protagonizadas por los antes nombrados.

    La historia, un poco lineal y obvia nos cuenta que Kitty Galore, una gata que fue una bellísima agente de la Organización MIAU se ha transformado, luego de un accidente que la desfiguró, en una diabólica amenaza para la humanidad. Ante esta situación, por primera, y quizá única, vez los perros y gatos, al mando de un tan torpe como querible can llamado Lou unirán sus destrezas para salvar al mundo.

    Esta obra que en su versión original tiene como actores de doblaje nada menos que a Roger Moore, Bette Midler y Nick Nolte, ha llegado a las pantallas de Buenos Aires con un doblaje latino que al contener muchos términos mejicanos se aleja del español neutro y atenta contra la agilidad que Peyton imprimió a la versión hablada en idioma inglés. Por lo tanto la historia en algunos momentos deja de entretener y se mantiene sólo por algunos gags de situación en los que las palabras no son demasiado necesarias.

    Afortunadamente el colorido de las escenas, sobre todo las sorpresivas de vuelos y corridas funcionan como disparador de la atención de los pequeños espectadores. Pero el sistema 3 D con el que se proyecta en algunas salas no aporta demasiado a esta producción.

    Recomendada para niños a partir de los seis años.
    Seguir leyendo...
  • Otro entre otros
    Otro entre otros
    El rincón del cinéfilo
    Se puede ser gay y seguir siendo judío

    En el mismo mes en que la Argentina se convierte en el primer país sudamericano, y uno de los pocos en el mundo, donde se efectúan casamientos entre personas del mismo sexo llega a las pantallas porteñas este documental sobre los hombres homosexuales que pertenecen a la Comunidad Judía de Buenos Aires.

    Maximiliano Pelosi declara que realizó este trabajo por sentir algo así como una necesidad de esclarecimiento de la vida de los judíos gay, que deben ocultar a sus parientes su opción sexual por sentir que contradicen los ancestrales mandatos religiosos, y esta manera de vivir los aleja paulatinamente de su entorno familiar. Algunos logran establecerse y convivir con la persona que aman, como en el caso del realizador que no es judío pero su pareja estable sí lo es, aunque no puede mostrarla abiertamente en este documental por los condicionamientos antes señalados a los que se atiene la persona con la que comparte su vida.

    A lo largo de esta obra cinematográfica se ven cuatro testimonios de personas jóvenes que se animan a que su rostro se vea en pantalla, y declaran su condición sexual y los inconvenientes familiares que debieron sortear.

    Así, a cara descubierta, se ve primero a Gustavo, quien cuando reveló a sus amigos que es gay se encontró primero con la incomprensión y tuvo que esforzarse para que lo aceptaran tal como es, sin tener que fingir todo el tiempo que era heterosexual como lo son ellos. El testimonio siguiente es el de Daniel, un gay que por serlo no termina de aceptar su ansiedad por ser padre. Luego se ve a Dan que cuenta haberse sentido discriminado desde chico sobre todo en los colegios judíos. Por último se ve y escucha a Diego, quien al contar a los espectadores sobre su anhelo, ya concretado, de crear un espacio gay dentro de la Comunidad Judía revela, para la mayoría de los argentinos, la existencia de JAG (Judíos Argentinos GLBT).

    El documental al saltar bruscamente de testimonio en testimonio, ya que hay algunos de parientes, amigos y hasta un rabino, sobre todo en el segmento de Gustavo, da la sensación de no tener la continuidad adecuada, pero no por ello se pierde la paulatina hilación del mensaje que el cineasta quiere entregar al espectador. Y como en todo documental es más importante el contenido que la técnica, puede pasarse por alto que las imágenes no siempre son lo nítidas que se espera en una obra cinematográfica y que muchas escenas necesitan una adecuada corrección de color. Sin embargo, el desarrollo argumental es ágil y mantiene al espectador atento.

    El mensaje, de que todo judío debe vivir y permitir vivir como auténticamente se es, resulta muy claro. Aunque esta doctrina es aplicable a todo ser humano.

    Calificación: Muy buena. (Carlos Herrera).

    * * * * * * * * * *

    Información complementaria

    Judios Argentinos GLBT

    El 12 de marzo de 2004 se creó JAG (Judíos Argentinos GLTB) con el apoyo de American Join Distribution Committe, para dar contención, integración y crecimiento a las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. También entre sus objetivos están la lucha contra la discriminación y promover los valores judaicos. Configurada en un principio al margen de la actividad comunitaria, lo fue hasta 2007 en que fue invitada por Fundación Judaica a convertirse en uno de los nodos de dicha red de organizaciones judías. El trabajo en conjunto está orientado a construir una comunidad inclusiva de la diversidad.

    Dentro de sus actividades se encuentra la reconstrucción del sentimiento de pertenencia comunitaria a personas que se han alejado de las vivencias judías, para ello se vale de ciclos de cine como también debates, charlas y talleres sobre temáticas varias tales como entrenamiento sobre diversidad sexual y de géneros en busca de la inclusión no sólo de las personas GLBT sino también de sus parientes y amigos en todas las organizaciones judías.

    JAG ha ampliado su espectro al estar abierta a toda persona que crea en los derechos humanos, la inclusión de la diversidad y la ayuda social comunitaria.

    Se puede solicitar ampliación de esta información a la siguiente dirección: jag@judaica.org.ar
    Seguir leyendo...
  • Interview
    Interview
    El rincón del cinéfilo
    En 2003 el realizador holandés Theo Van Gogh, sobrino bisnieto de Vincent, dio a conocer su obra cinematográfica “Interview”, basada en la obra teatral de Theodor Holman. Luego de presentarla en varios festivales y obtener buenas críticas, Van Gogh comenzó a preparar su arribo profesional a Hollywood, pero ese mismo año fue asesinado por un fundamentalista islámico.

    El productor Gijs van de Westelaken se asoció con Bruce Weiss y juntos llevaron adelante el proyecto hollywodense de Van Gogh que con el nombre de “Triple Theo” abarca las ramakes de tres obras del cineasta holandés, “06” (1994), “Blind Date” (1996) e “Interview” (2003), para ésta última, que es la que se comenta, se eligió a Steve Buscemi para su realización y también para componer al protagonista.

    La historia, que por momentos recuerda a la película argentina “El infierno tan temido” (Raúl De la Torre, 1980), tiene como protagonistas a Pierre Peders, reportero de guerra y a Katya, una actriz más famosa por sus escándalos mediáticos que por su talento. Pierre, por inercia profesional de su especialidad, buscará la primicia, descubrir y revelar lo que nadie sabe, pero desconoce que el ámbito periodístico de espectáculos, donde generalmente las noticias son falsas, tiene otros códigos y su accionar provocará la reacción de la entrevistada. Ambos comenzarán en ese juego a desnudar a medias sus personalidades, a omitir detalles que puedan esclarecer las situaciones. Se muestran, se ocultan, se autodesmienten en una batalla que ambos quieren que termine pronto, e íntimamente desean que no haya perdedores porque la derrota de uno significará al mismo tiempo que el otro no triunfó.

    Steve Buscemi como realizador tuvo que aceptar, por imposición de los productores, rodar con el sistema holandés que usó Van Gogh. Por lo tanto situó tres cámaras, una para cada uno de los protagonistas y otra para las escenas de planos maestros. Lo que da la singularidad de diferentes orígenes lumínicos que recaen sobre los rostros sin que existan contraplanos de factura aislada, y una semipenumbra general que crea un clima artificial que condice con los diálogos que por momentos son agresivamente fríos y en otros tienen cierta tibieza que aplaca los ánimos.

    Buscemi, también asume el personaje protagónico, si bien es uno de los actores cinematográficos más populares por sus roles secundarios. El periodista que compone, sufre un traspié laboral y por eso lo han enviado a hacer un reportaje en un ámbito que no le es familiar, se muestra distante, cauteloso, descreído de la persona a la que reportea pero también de sí mismo. Buscemi al autodirigirse, acertadamente se modera para que su rostro no desborde el texto, ya que precisamente en esta obra más que situaciones hay conversaciones.

    Eligió como partenaire a Sienna Miller, quien aceptó el papel de la protagonista femenina sin haber leído el guión. Miller con una extensa carrera previa como top model conoce el mundo de la imagen y la banalidad, pero para componer su personaje hace uso, de manera muy evidente, de los recursos del sistema Strasberg con gesticulación basada en los sonidos y poca participación del resto del cuerpo. Logra así a una Katya fiel a su falsa imagen, fría, sarcástica, con una mirada que quiere demostrar que ya volvió de todos los lugares imaginables.

    Si bien el argumento se basa en la relación, buena o mala, que puede establecerse entre un periodista y su entrevistado, según la carga previa de cada uno, el mensaje subliminal va más allá al ponerlo en generalidad sobre las personas que arrastran prejuicios y también sobre las que muestran una imagen que no les es propia, pero las condiciona en ambos casos puede llegarse a vivir “de mentiras” a sabiendas o no.

    Un metamensaje cinematográfico muy vigente para los ambientes periodístico y artístico argentinos.
    Seguir leyendo...
  • Igualita a mi
    Igualita a mi
    El rincón del cinéfilo
    Los marketineros cinematográficos aconsejan, que cuando no se alcanzó las fechas de vacaciones (estivales o invernales), la mejor oportunidad para estrenar comedias con formato televisivo es la víspera de feriados largos.

    Con la obra que se comenta se dan y se cumplieron todas las pautas. Se comentó desde el comienzo del rodaje hasta su estreno los problemas que se presentaban en cuanto a “escapes” de presupuesto, discusiones sobre el corte final y dificultades varias, para finalmente arribar a un fin de semana largo para presentarla al público que se espera, que motivado por los éxitos televisivos de los actores que protagonizan, concurra masivamente.

    Una historia muy simple con una temática que el cine ha tocado muchas veces, nos cuenta sobre un cuarentón cuya vida es una seguidilla de fiestas, noches en boliches “de onda”, sexo ocasional, a lo que se suma el tratar de eternizarse físicamente mediante tratamientos cosmetológicos y capilares que “congelen” su imagen externa. Pero una noche conoce a una joven mujer por la que se siente atraído y pretende conquistar hasta que se entera que ella es su hija, producto de una fugaz aventura sexual durante su viaje de egresados. La muchacha traerá un cambio a su vida, sobre todo porque está embarazada y lo convertirá en abuelo y eso servirá de disparador a sentimientos que no creía tener capacidad de experimentar.

    El espectador se divierte con esta historia y la música que se utilizó incidentalmente sirve para entretener.

    El realizador Diego Kaplan que en esta oportunidad ha dirigido por encargo, tiene experiencia como director televisivo, así que este formato lo maneja con facilidad. Hay buen ritmo, los tiempos son adecuados y algunos cuadros son hallazgos visuales para la cinematografía argentina, aunque no lo sean para la televisión. Además se efectuó la filmación con cámara Red One que le da perfección técnica a la imagen sobre pantalla.

    Adrián Suar, excelente empresario de televisión, interpreta al protagonista con un cierto aire de “Isidoro Cañones”, con los mismos recursos actorales que usó en la recordada serie de la “La Banda del Golden Rocket” (1991) que lo hiciera famoso, aunque ahora su gestualidad pasa alrededor de sus prominentes pómulos.

    Florencia Bertotti, que cuando sonríe parece que está riendo, pone las mismas caritas de “Floricienta”, el personaje que le diera fama televisiva internacional, y dice la letra con algo de apuro, olvidándose que en el cine no hay tandas, aunque veamos algunas escenas parecidas a “avisitos”.

    Destaca en este elenco Ana María Castel al componer a una madre de la que a ningún espectador le cabe duda que “fabricó” ese hijo, pues ella también trata de disfrutar sin límites, quiere una familia compacta desde lo afectivo y alecciona sobre cosas en las que mucho no cree.

    Esta obra cinematográfica seguramente llegará muy pronto a la televisión mediante un programa especial de presentación preparado por productores marketineros, para luego afincarse en las tardes televisivas de los domingos.
    Seguir leyendo...
  • La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina
    Cuando hay una polémica en Europa sobre si Stieg Larsson fue en realidad el autor de las novelas que componen la trilogía denominada Millennium, llega a las pantallas argentinas la versión cinematográfica de la segunda historia de la saga con las vicisitudes que afrontan, en su extraña relación, el periodista Mikael Blomkvist y la hacker Lisbeth Salander, El título que le dio Larsson a esta segunda entrega en idioma sueco puede traducirse al español literal y acertadamente como “La chica que jugó con fuego”, pero en el mundo hispano ha sido traducida comercialmente como “La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina”. Afortunadamente en la Argentina se la conoce como “Millennium 2”, que aprovecha la repercusión mundial que tuvieron los libros de Stieg Larsson publicados después de su muerte y es, además, el nombre de la revista en cuya oficina de redacción el personaje central desarrolla su actividad periodística.

    Esta vez la trama argumental se centra más en el personaje de Lisbeth Salander, quien vuelve a Suecia luego de haber viajado alrededor del mundo con el dinero que le “confiscara” al sádico Wennerström. Con su habitual carácter antisocial sólo se reencuentra con Mimmi, su amiga y amante, y no se comunica con Mikael Blomkvist, quien trabaja en esos momentos en la próxima edición de un libro que denunciará la sórdida vinculación entre policías y traficantes de mujeres para hacerlas trabajar como prostitutas. El periodista y la hacker volverán a encontrarse cuando Lisbeth se venga de su tutor legal, el abogado Bjiurman. A partir de allí la historia toma un rumbo bien diferente a la primera entrega de la saga porque esta vez Mikael, en su investigación, descubrirá los traumas que condicionan la vida de la muchacha.

    El desarrollo de esta obra cinematográfica contiene muchísima acción, escenas de luchas con reminiscencias orientales y del boxeo occidental, efectos especiales de muy buena factura y un ritmo que se mantiene uniforme a lo largo de toda la proyección.

    El realizador Daniel Alfredson logró que la narrativa no sea densa, aunque el espectador debe estar atento, sobre todo si no vio la primera entrega, pero ninguna escena es distendida, por lo tanto esto provoca que la platea no pierda la atención.

    En la dirección de actores se ha hecho hincapié en la composición a partir de los condicionamientos de la imagen que el autor describe en sus libros, que confesó escribía por placer y puede por eso, deducirse que el personaje del periodista es en realidad el “alter ego” de Larsson y fue captado a la perfección por el actor Michael Nyqvist para interpretarlo. Difícil es la construcción de un personaje como el de Lisbeth, encerrada en un mundo donde sus heridas psíquicas nunca cicatrizaron, que mancilla su cuerpo con piercings y tatuajes como medio para poder individualizarse, la actriz Noomi Rapace trabajó la paradoja de la “no expresión” para transmitir todo lo que le sucede a la muchacha en su interior, no en vano este trabajo le ha valido ser considerada una de las mejores actrices europeas. También es destacable el trabajo de Lena Endre como Erika, la socia y amante de Mikael, al componer a la clásica mujer que opta con naturalidad por todo lo que la vida le ofrece para disfrutar y acepta lo malo que pueda ocurrirle como consecuencia de sus elecciones sin culpar a nadie.

    Alfredson trabaja en estos momentos sobre la tercera entrega de la saga aunque ya se anunció en Hollywood que para 2011 se estrenará la versión cinematográfica estadounidense que condensará las tres historias.

    Este thriller con subtramas de otros géneros es recomendable para los amantes del suspenso y la acción.
    Seguir leyendo...
  • Las hierbas salvajes
    Las hierbas salvajes
    El rincón del cinéfilo
    Llega a las pantallas de Buenos Aires la última obra del realizador francés Alain Resnais, ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 2009 y en la que nos ofrece un historia basada en la del libro "L´incident" escrito por Christian Gailly y guionada por Alex Reval y Laurent Herbiet.

    Con una profusa carrera cinematográfica integrada por 23 largometrajes y 24 cortos documentales, Resnais, de 88 años, uno de los pilares de la mejor época de la Nouvelle Vague, vuelve a ocuparse de las personas que transitan una etapa de confusión en sus existencias provocada por episodios de su pasado que no pueden superar pero que, para olvidarlos, se aferran a los acontecimientos fortuitos con los que el presente los sorprende como si fueran una tabla de salvación que los alejará de la depresión y del vacío vivencial que sienten bajo una apariencia de indiferencia los unos o de frivolidad los otros. Personajes que en definitiva no se conocen, esencialmente, entre ellos.

    Así lo hizo en su primer largometraje, inolvidable "Hiroshima, mon amour" (1959) guionado nada menos que por Marguerite Duras y en obras posteriores como por ejemplo "El año pasado en Marienbad" (1961) con un guión de Alain Robbe-Grillet basado en la novela "La invención de Morel" del argentino Adolfo Bioy Casares, también se encuentra esta narrativa experimental de la ambigüedad, que luego fue su característica, en "Muerte al amor" (1984), "En la boca, no" (2003) y en una de las más recientes, "Asuntos privados en lugares públicos" (2007).

    En esta realización, la primera puesta en situación del espectador se hace mediante un narrador, con un magnífico trabajo en off del conductor televisivo francés Edouard Baer. Después, Renais, mediante su característico uso del montaje sin continuidad y de planos superpuestos como alter ego, comienza desde las primeras escenas a perfilar a cada personaje en el tiempo y espacio real para contarnos que están en una aguda etapa de expectativa a lo que sucederá en sus existencias.

    Marguerite compra cosas que no necesita pero llenan su vida y en un shopping le robarán su billetera, la que será encontrada, sin dinero pero con documentos por Georges, que posterga tareas tan simples como cortar el césped de su casa para tener así algo para estar ocupado en su futuro. El hombre decidirá devolver lo que encontró pero el estar frente a la mujer no será algo que busque de inmediato sino que obviamente lo postergará, mientras ella se debatirá con un histerismo que la confundirá aún más. Son dos seres que no se aman pero se reclaman el uno al otro, no se quieren pero se necesitan. Sus vínculos son casi superfluos. Poéticamente desde el título y también en algunas imágenes vemos que en los canteros de sus vidas crecen "malezas" y no encuentran la forma de eliminarlas. Esos "yuyos" pueden llegar a bloquear los caminitos que se emplean para salir de enmarañado jardín.

    La trama contiene, casi todo el tiempo y a pesar de ser un drama, rápidos pases de comedia, que arrancan sonrisas, muy cargados de una ironía que dispara sus dardos a las mujeres, a los hombres, a la situación laboral francesa, al cine de Hollywood y hasta a las más emblemáticas obras del propio realizador.

    La protagonista, Marguerite, está interpretada por Sabine Azéma, famosa actriz y directora francesa de 60 años y esposa de Alain Resnais. Azéma compone sin discontinuidad su personaje desde la inocencia, lo pasa por la excentricidad y vuelve a colocarlo en la inocencia; mientras que André Dussollier compone a Georges más que con los gestos con una construcción vocal al utilizar tonos dubitativos casi todo el tiempo, trabajo difícil, pero él es también un actor de radio acostumbrado a este tipo de resoluciones interpretativas.

    Este drama, con dos falsos finales y un cierre de historia que todos los espectadores se imaginan, entretiene y hasta arranca sonrisas al tocar, sin demasiada profundidad, el mecanismo de ocultamiento que casi todas las personas utilizan al menos en una etapa de su vida para que no se revele algo que consideran que arruinará su presente y su futuro.
    Seguir leyendo...
  • Veronika decide morir
    Veronika decide morir
    El rincón del cinéfilo
    A Paulo Coelho le fue contada, por una joven llamada Verónica, las experiencias profesionales de su padre dentro de la psiquiatría. Decidió entonces adentrarse en el mundo de los establecimientos neuropsiquiátricos para conocer cómo transcurre la vida en ellos y luego, en el año 1998, publicó la novela “Verónika decide morir” a la que le dio un cierto toque teatral, que permite a los lectores componer en su mente a los personajes sólo desde la completa descripción que hace quien escribe sin dejarle lugar para imaginarlos de otra manera. Coelho conoce a la perfección esta técnica porque también es autor y director de teatro donde este recurso es una de las bases conceptuales para el armado de una puesta en escena.

    En el año 2009 la novela fue llevada por Emily Young al cine con guión de Roberta Hanley y Larry Gross, quienes la fijaron en el género del drama romántico alejándose un poco del mensaje testimonial del libro al poner mayor énfasis en la vida amorosa de la protagonista y mostrar levemente el ámbito de los lugares donde son internados los enfermos mentales.

    La historia cinematográfica conserva la estructura cronológica de la novela para contar lo que le sucede a Verónika, una mujer que no ha llegado a los 30 años, exitosa en su profesión, sin problemas de dinero pero a quien la rutina y una vida sin ningún tipo de emociones la llevan, rápidamente, a una fuerte depresión que hace crisis y provoca su decisión de suicidarse. Pero falla. A raíz de ese intento de eliminarse será internada en un establecimiento neuropsiquiátrico dirigido por el Dr. Igor, profesional que experimenta con una sustancia orgánica denominada Vitriolo, con la que intenta curar a los pacientes depresivos.

    El médico le comunica a Verónika que los fármacos que tomó al intentar quitarse la vida la afectaron orgánicamente y que morirá dentro de un plazo muy corto. En el lugar también está internado Edward, un joven que padece esquizofrenia desorganizada, es decir, que razona y acciona de manera normal pero tiene limitada emocionalmente su capacidad para hablar (alogia). Verónika que al tomar conocimiento de que su fin está próximo ha decidido hacer todo lo que se reprimía por imposiciones sociales entablará una relación sentimental con el muchacho.

    En esta obra cinematográfica al espectador le llega el mensaje de la necesidad de una contención afectiva-emocional para poder vivir, por lo que se trata en definitiva de una historia sensiblera y con un cierto optimismo hacia las posibilidades de curación de un trastorno psíquico. Sin embargo la desprolijidad del guión al presentar “lagunas” en la narración que desvirtúan lo profundo que se le quiere imprimir a la proyección de la consideración social hacia los enfermos mentales.

    Tal es así que se incluye cinematográficamente la metáfora de un relato que cuenta sobre un reino en el que el agua fue contaminada por una sustancia que volvió locos a todos los habitantes, pero las escenas pasan tan rápido que la mayoría de los espectadores no tiene demasiado tiempo para elaborar el mensaje de que los “locos” son los que hacen cosas diferentes a lo que la sociedad impone que deben hacer los “normales” y todo queda solamente en una pretensión de profundidad narrativa.

    Esta obra cinematográfica contiene momentos interesantes y las interpretaciones son correctas y parejas aunque ninguno de los roles son exigentes y los actores sólo construyeron sus interpretaciones desde los estereotipos. Se destaca la música incidental del compositor inglés Murray Gold.
    Seguir leyendo...
  • Francia
    Francia
    El rincón del cinéfilo
    Adrián Caetano luego de cuatro años sin rodar, presenta esta realización de bajo presupuesto con la que intenta un cine de cámara. Pocos actores, locaciones reales pero ajustadas a la historia, vestuario acorde a la clase social de los personajes y un argumento intimista.

    La trama cuenta la mirada de Mariana, de 12 años, sobre las extrañas circunstancias que vive con sus padres separados sentimentalmente pero convivientes a raíz de problemas económicos por los que atraviesan. Ella tiene, quizá como consecuencia de esa situación, problemas de conducta y de aprendizaje, lo que provoca que sus progenitores tengan que concurrir con frecuencia a citaciones que les hacen las maestras y psicopedagogas de la niña. A esos conflictos se suma que el padre es un hombre golpeador y su madre no termina de resignarse a su tarea de empleada doméstica.

    Al comenzar la historia pareciera que se concentrará en las fantasías de la niña que mira un tanto desconcertada el mundo en el que viven los adultos y en el que lógicamente está sumergida, pero Caetano no mantiene ese hilo narrativo sino que se dispersa, vuelve a retomarlo y vuelve a dispersarse. Al promediar la proyección el espectador, ante esta situación, también se dispersa. Las subtramas toman, por momentos, más fuerza que la historia principal, pero quedan cerradas a medias, sin la necesaria profundidad que requiere el tomar esos agudos casos sociales.

    Caetano siempre había dirigido bien a sus actores. En un elenco muy desparejo Milagros Caetano logra su personaje como la niña que observa; pero se destaca Natalia Oreiro, como su madre, definitivamente alejada de sus clisés televisivos con un crecimiento actoral muy notable. En tanto que Mónica Ayos completa a medias su personaje que no es diferente a lo que se le ha visto hacer como actriz. Lautaro Delgado, con una excelente trayectoria actoral en el teatro off porteño y con valiosísimos trabajos en ese medio, no logra componer ni desde lo físico ni lo expresivo al hombre que atraviesa una mala época provocada por ser un hombre violento. En sus pocas apariciones en pantalla Violeta Urtizberea sobractúa la mayor parte del tiempo.

    Esta vez cuesta reconocer al realizador que es uno de los referentes del Nuevo Cine Argentino. Muy alejado de su estilo narrativo con el que se lució en “Pizza, birra, faso” (1997) o en “Crónica de una fuga” (2006).
    Seguir leyendo...
  • Toy Story 3
    Toy Story 3
    El rincón del cinéfilo
    La serie de “Toy Story” tuvo su primera realización cinematográfica en el año 1995, y fue la primera expresión cinematográfica que usó efectos animados y para poder llevarlos a cabo se usó un sistema desarrollado por Disney Company que consiste en un paquete de software que permite digitalizar el trabajo hecho por los creativos y dibujantes del estudio.

    La primera entrega tuvo un éxito rotundo a nivel internacional por lo que posteriormente se lanzó “Toy Story 2” (1999) con los mismos personajes, los juguetes vivientes de Andy, un niño estadounidense.

    Este año llega la tercera entrega a la que se la puede ver en el ya patentado sistema visual Disney Digital 3 D y también en el formato IMAX 3D para los que se pensó su historia desde el comienzo del proyecto.

    También en 2009 se incorporó a las dos primeras historias los mismos sistemas tecnológicos de visualización 3 D mediante anteojos especiales que le dan profundidad, perspectiva y superposición a la imagen, aunque son efectos meramente de pantalla ya que no aportan nada a la historia argumental de ninguna de las historias.

    En esta tercera entrega continúan los mismos personajes y se adicionan un oso, un mono y también la mundialmente famosísima Barbie, ya con licencia de sus creadores para hablar, y el espectador puede enterarse en esta obra de animación, cómo fue que la hermosa muñeca rubia, que acompaña al 98% de las niñas estadounidenses, conoció a su novio, el apolíneo Ken, a quien también sus creadores licenciaron para que pueda hablar, y lo hace en la versión latinoamericana con la voz de un argentino.

    La tercera historia, que se comenta, tiene más base argumental que las dos anteriores, afirmándose en el cuento que da origen a la canción del musicalizador Randy Newman “Yo soy tu amigo fiel”, que fuera cantada por su autor en aquellas ocasiones (en esta entrega la versión latinoamericana la cantan los mexicanos Aleks Syntek y Danna Paola). También se escucha esta vez, una versión “flamenquizada” que realizó el célebre grupo español Gipsy Kings y que fue titulada “Hay un amigo en mí” que baila en pantalla el muñeco astronauta Buzz, en ocasión de que se mueve su “botón de programación” a su propia versión española (no debe olvidarse que hoy todos los muñecos electrónicos pueden hablar en diferentes idiomas con sólo mover una palanquita que tienen en su dorso).

    El argumento inicia su narración cuando Andy debe partir hacia la universidad y sus juguetes consideran que su futuro será un sombrío abandono. Todo se complica cuando todos ellos, menos el vaquero Woody, son introducidos en una bolsa plástica que accidentalmente terminará en una guardería. Allí comenzarán la acción y las aventuras en el intento de los juguetes por regresar a la casa de su dueño.

    La versión doblada para Latinoamérica fue realizada en español neutro, de fácil comprensión por los niños de la Argentina y precisamente se destaca la labor de doblaje realizada por el argentino Mike Amigorena al hacer hablar al muñeco Ken, que en la versión original tiene la voz que le puso Michael Keaton. También está muy lograda la labor de Braulio Sosa al doblar al vaquero Woody.

    Esta obra de animación atrapa tanto a los niños, a quienes está dirigida a partir de los cuatro años, como a los adultos. Tiene color, acción, argumento, y un metamensaje importante en la canción que le da base y que en su parte sustancial dice: “Nuestra gran amistad / el tiempo no borrará / ya verás que nunca terminará / porque Yo soy tu amigo fiel”.
    Seguir leyendo...
  • El refugio
    El refugio
    El rincón del cinéfilo
    François Ozon, realizador francés, de quien se vio en las pantallas porteñas en el mes de mayo la casi surrealista “Ricky” (2009), se caracteriza por “saltar” de obra en obra a diferentes géneros cinematográficos, aunque a cada una de sus realizaciones le imprime su estilo, que sí lo tiene bien definido.

    En la que se comenta, va mucho más allá, al lograr una variación en el género durante su desarrollo. Esta obra comienza como un drama “duro” para cambiar casi inmediatamente al drama “romántico” con una ligera pasada por el drama “social”.

    Las primeras escenas muestran la “no vida” de Mousse y Louis, una pareja de drogadictos en la etapa de absoluta dependencia a la sustancia. La llegada de un “dealer” les calmará la ansiedad, pero será también el terminal empuje hacia sendas sobredosis. Ozón retrata sin ningún condicionamiento y con mucha crudeza hasta dónde puede dominar a un ser humano la adicción a las drogas, pero no lo hace de forma doctrinal sino que simplemente lo muestra, porque es algo que pasa.

    Mousse, logra sobrevivir e inmediatamente el vacío que siente por sus pérdidas y por el rechazo de la familia de Louis, será ocupado por la noticia de que una nueva vida se aloja en su interior. Ahora tiene algo a que aferrarse, para reconstruir su existencia, para alejarse de todo lo malo que ha vivido.

    Se instala en la costa de la región vasca francesa y allí reflexionará sobre el pasado al que siente como esa espuma de mar que ve desvanecerse (una sutileza de Ozón como guionista porque “mousse” en francés significa precisamente “espuma”).

    Hasta ese lugar llega Paul, el hermano de Louis, que arrastra una traumática historia, y con él, a quien acepta tal como es, Mousse se reconectará con el mundo.

    La protagonista que François Ozon describe es una mujer que es consciente de que la vida le ha dado una segunda oportunidad y que debe aprovecharla, por lo tanto para interpretarla eligió a la multipremiada actriz Isabelle Carré que logra transmitir a la platea los sutiles cambios interiores que se producen en esa muchacha desorientada. El rol de Louis, el drogadicto, fue asumido de manera magistral y memorable por Melvil Poupaud, actor que ya trabajó con Ozon en “El tiempo que resta” (2005). El personaje de Paul, es interpretado correctamente apoyándose en un físico que ayuda a su composición por el músico y cantante Louis-Ronan Choisy en su primer trabajo actoral, autor también de la banda musical de esta obra cinematográfica, asimismo es destacable la actuación de Marie Rivière como “La mujer del mar”.

    Se trata de una realización con la duración exacta para evitar las reiteraciones, con algunas escenas que en muy pocos segundos plantean situaciones importantes para desarrollar un drama, que señala que todo los esfuerzos que una persona haga para revalorizar su vida borrarán los errores cometidos en el pasado que atentaran contra sí misma.. Un oscuro pasado puede desvanecerse si se construye para el futuro y para ello se aceptan los cambios que la misma vida propone, a veces de manera cruel.
    Seguir leyendo...
  • La última canción
    La última canción
    El rincón del cinéfilo
    Es complicado para un actor, o actriz en este caso, dar el paso de la adolescencia a la adultez, sobre todo si ha sido como una máquina de generar dinero con un personaje que pegó bien en el público teen de la televisión. Miley Cyrus, quien fuera la protagonista de la sitecom televisiva Hanna Montana –también llevada a la pantalla cinematográfica- con un suceso a nivel internacional, llega a un personaje adulto al interpretar, en la realización que se comenta, a Ronnie Miller, una muchacha que no ha podido elaborar el divorcio de sus padres, situación que la lleva a sentir resentimiento hacia su papá y encontrarse en un estado de indecisión sobre el rumbo que tomará en su vida a pesar de ser una talentosa pianista.

    Las cosas se le complican cuando debe pasar un verano junto a su padre y su hermanito. Todo se vuelve cada vez más problemático porque la mala relación con su progenitor hace crisis, conoce a una muchacha que no será precisamente una buena amiga, llega a su vida Will, un apolíneo y altísimo joven con todos los genes anglosajones en su esbelto físico que se le acercará sentimentalmente pero que también arrastra sus propios problemas y, como si todo esto fuera poco, un malvado y hambriento mapache intentará comerse unos huevos de tortuga lo que obliga a la protagonista de tantas desgracias a velar para que las futuras tortuguitas puedan nacer, llegar al mar y ser felices entre las olas.

    Con está última subtrama quizá Nicholas Sparks, el autor de la agridulce novela que da base al argumento de esta obra cinematográfica, haya querido simbolizar en esos huevos en plena incubación, que una tortuga dejó despreocupadamente en cualquier lugar de la playa, que la llegada a la adultez es un proceso que necesita ser vigilado y protegido de los peligros que puedan evitar que se concrete correctamente.

    Aunque Sparks no se caracteriza por ser un escritor demasiado profundo pero sus libros se convierten rápidamente en best sellers, y parece ser un gran observador de los conflictos que rodean a los jóvenes que están a punto de abandonar la adolescencia. Tal es así que el argumento de esta obra cinematográfica salta de situaciones dramáticas a otras netamente de comedia con muchos pasajes de sitecom para volver al drama, y forma un entramado que generalmente se usa para mantener la atención del espectador joven.

    Miley Cyrus al interpretar a la protagonista mantiene en los momentos de enojo su cuerpo encorvado y en los (pocos) de alegría luce su espectacular dentadura. Mientras que Liam Hemsworth en el papel de Will se muestra seguro de su físico de dios griego y logra algunas expresiones que transmiten lo que le sucede en su interior al personaje. Se lo ve un tanto desaprovechado en el rol del padre de la protagonista a Greg Kinnear (nominado al Oscar por “Mejor imposible”, 1997) y Bobby Coleman como Jonah, el hermanito, recurre a todos los clisés actorales y logra lucirse afirmando el dicho de que para los actores adultos es peligroso trabajar con un niño en el reparto.

    La producción está a la altura que es habitual en las del estudio Disney y la música de Aaron Zigman (autor, entre otras, de la música de “Sex and the City” 1 y 2 -2008 y 2010-) plantea situaciones de manera adecuada alejándose de lo meramente incidental.

    Seguramente el público adolescente, sobre todo el femenino, disfrutará de esta historia y se encontrará identificado con varios de los conflictos y es posible que haya vivido más de una de las situaciones cómicas. No en vano esta realización cinematográfica está pensada y dirigida a esa franja de espectadores que llegarán al cine impulsados por el nombre de Miley Cyrus, la actriz que hacía de Hanna Montana.
    Seguir leyendo...
  • Al sur de la frontera
    Al sur de la frontera
    El rincón del cinéfilo
    Oliver Stone fue ganador de dos premios Oscar, por “Pelotón” (1986) y por “Nacido el 4 de Julio” (1988). Ya en esas realizaciones, que contenían ficción, podía vislumbrarse su veta documentalista, la que quedó firmemente impresa con la trilogía compuesta por “Comandante” (2003), “Persona no grata” (2003) y “La mirada de Fidel” (2004) la que lo situó dentro de los cineastas que se comprometen con temáticas trascendentales, a las que, en ocasiones imprime una tendencia y en otras, deja abierto un interrogante que el espectador tendrá que elaborar. Este método ya había sido evidente en su obra “JFK” (1991), a la que se considera lo mejor, hasta el presente, de toda su carrera cinematográfica donde directamente señala que el asesinato del Presidente Kennedy de los EE.UU. fue resultado de una conspiración.

    Algunas de sus obras de ficción argumentalmente tienen un basamento en la misma vida de Stone, como las que tocan el tema de la Guerra de Vietnam en la que él participó activamente, o contienen una punta de “provocación” al tener en su guión subtramas con temas discutidos por diversos ámbitos sociales, como lo hizo en “Alexander” (2004) donde al contar la vida de Alejandro Magno incluyó la relación homosexual que éste mantuvo con Hefestión.

    Vuelve esta vez, en la realización que comentamos, al documental, con un viaje por Sudamérica para reportear y poner en la “vidriera” la relación del gobierno de los EE.UU. con siete de los regímenes políticos imperantes en América del Sur, los de Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Paraguay, Ecuador y Cuba.

    Stone, quizá para seguir con su estilo provocador, vuelve a casi comprometerse con sus entrevistados al aparecer él mismo mucho tiempo en pantalla en conversaciones que llegan al coloquio con los presidentes de los países nombrados, algo que la crítica especializada internacional siempre le ha señalado como no adecuado en los documentales y que es una actitud que le ha valido manifiestamente la reprobación de los cubanos residentes en Miami.

    El realizador estadounidense señala esta vez como mensaje directo que los procesos de elecciones que llevaron a los presidentes Chávez, Morales, Da Silva, Fernández de Kirchner, Lugo y Correa al poder, y la “herencia gubernamental” de Raúl Castro, son en realidad, más que un resurgimiento de la Izquierda, una pacífica revolución sobre la que EE.UU. aún no ha tomado una clara decisión.

    La edición de este documental, en la que se intercalan continuamente comentarios accesorios sobre el pasado y el presente de cada país, es muy ágil. Con escenas y encuadres atractivos que en ningún momento aburren al espectador y que, según la ideología política que cada uno tenga, arrancarán una sonrisa o un gruñido.

    Y mucho más allá de lo que se piense políticamente de manera individual, se puede señalar que se trata de un extenso documental en el que es evidente el profesionalismo cinematográfico de su realizador.
    Seguir leyendo...
  • Regreso a la mansión Brideshead
    Regreso a la mansión Brideshead
    El rincón del cinéfilo
    Al llevar a cabo la versión cinematográfica de un best seller literario en el que la historia transcurre a lo largo de varias décadas, generalmente los realizadores hacen uso y abuso de los flashbacks, salvo que, como en el caso de Julian Jarrold, se posea una extensa trayectoria en telefilms episódicos que le han dado el training necesario para desarrollar la trama en formato televisivo, de inserciones temporales reiteradas para situar al espectador en el momento en que transcurre determinada escena sin darle demasiados indicios de cómo se desenvolverá la situación.

    Esta forma de trabajo, juega a favor de esta realización porque con la novela “Brideshead Revisited” de Evelyn Waugh el lector se ve obligado a retroceder en muchos de sus capítulos para encadenar las acciones siguientes, y por eso resulta acertado que para llevarla a la pantalla grande Andrew Davies y Jeremy Brock, los guionistas, eliminaran algunas situaciones y personajes superfluos en pos de lograr una narrativa cinematográfica más ágil.

    La historia trata sobre la vida de Charles Ryder, un muchacho inglés de la clase plebeya de la primera mitad del siglo XX con un gran vacío en su vida familiar, que logra ingresar a la Universidad de Oxford y allí conoce y se deslumbra con Sebastián Flyte el transgresor, para esa época, hijo de Lord Marchmain, con quien tendrá una ambigua y prohibida relación. Sebastián, en un intento de provocación hacia su madre, lo llevará a su hogar familiar la Mansión Brideshead y Charles quedará impresionado por el romántico poderío de los aristócratas y también por Julia Flyte, la hija de los dueños de casa y hermana de su amigo. A la vez descubrirá las miserias de esa disfuncional familia con dinero y sangre azul. A lo largo de los años muchas veces retornará a la Mansión, ya sea para disfrutarla a pesar de su bajo status social, para ayudar a resolver conflictos familiares de los Flyte o para fortalecer su amor por la bella Julia y hasta volverá en una ocasión empujado por la guerra. Esa inmensa casona, casi un palacio, no será nunca su hogar pero sí su lugar recurrente, el símbolo de la vida a la que hubiera querido acceder por derecho de nacimiento.

    El desarrollo cinematográfico tiene un ritmo adecuado como para que el espectador no se pierda en las múltiples situaciones, y sobre todo en el muestrario de sentimientos diversos y hasta contrapuestos que experimentan todos los personajes.

    En el elenco destaca la actuación de Emma Thompson como Lady Marchmain, con sus tonos medidos con precisión para interpretar a la aristócrata que por su educación hace prevalecer el sistema sobre el amor. Se luce también el actor Ben Whishaw como Sebastián Flyte con una composición basada en el estereotipo de un homosexual pero sin desbordes, algo muy acertado para la época en la que transcurre la historia. El protagonista, Charles Ryder, es interpretado por Matthew Goode de manera correcta, pero faltándole, quizá, el cambio de expresión y reacción que los años imprimen en las personas.

    Esta coproducción de EE.UU. y el Reino Unido del año 2008 tuvo un presupuesto de realización de veinte millones de euros.
    Seguir leyendo...
  • Zenitram
    Zenitram
    El rincón del cinéfilo
    Luis Barone, quien no pudo estrenar, hasta ahora, a su quinta y excelente realización “El tigre escondido” (2003), que sólo fue proyectada para un sector de la crítica especializada porque en su elenco figura el actor y bailarín Omar Chabán, llega ahora, casi el mismo día de su cumpleaños, con su sexta obra cinematográfica, en el género de la comedia fantástica en coproduccción argentino-española basada en la historieta de Juan Sasturain y con la que ganó el Concurso del Bicentenario que fuera convocado por el INCAA

    La historia, con una fuerte impronta bizarra, cuenta cómo Rubén Martínez, que ha tenido un día en el que todo le ha salido mal, entra a los míticos baños de la estación de trenes de Constitución sin preocuparse demasiado porque total, ya no tiene nada para perder. Pero sorpresivamente se le aparecerá un etéreo personaje sin nada de angelical que en una vertiginosa escena de “anunciación” le revelará que ha sido elegido “divinamente” para transformarse en el héroe con poderes especiales. Zenitram (Martínez al revés), que hasta puede volar, siempre y cuando tome la energía que tiene latente en sus genitales, donde pareciera estar el poder de los argentinos.

    De ahí en más al primer héroe volador argentino, se le dará vuelta, además del apellido toda su vida, de ciudadano casi marginal pasará a ser una personalidad buscada por el mismísimo Presidente de la Nación, por poderosos empresarios extranjeros, por una mujer en la que él está realmente interesado. Será idolatrado por las masas populares argentinas y contenido a medias por sus amigos y su reducida familia. A todo les conviene de una manera u otra estar cerca de este personaje con semejantes poderes como para arreglarles a ellos, de manera perfecta, la vida.

    En el guión (escrito por Barone, Juan Sasturain y Jesús de la Vega, con la asistencia de Liliana Escliarr), la ironía está presente a lo largo de toda la trama. Si bien están ambientadas en el 2025 la vigencia de las situaciones juega a favor de los gags que se suceden a lo largo de toda la proyección, el espectador se divierte con escenas que quizá él mismo vivió ese mismo día en la vida real, el metamensaje de que nunca nada cambiará para los argentinos es contundente, pero con el ritmo de la comedia resulta mucho menos doloroso.

    El protagonista vuela, pero no es un dibujo animado, por lo tanto los efectos especiales fueron indispensables y están presentes a lo largo de toda la historia, aunque la factura técnica no se destaca precisamente en el montaje.

    El elenco fue producto de un buen casting, todos los actores dan el physique du rol adecuado, lo que les facilitó la tarea a la hora de actuar sin esforzarse por componer. Juan Minujín como el protagonista tiene y aprovecha la oportunidad para desplegar todos sus recursos como actor y logra al clásico argentino que toma con naturalidad y cierta torpeza el cambio de rumbo de su vida. Luis Luque, en el personaje del periodista que siente que a él también le ha llegado su golpe de suerte, transmite esa dicotomía tan argentina de pregonar el bien pero no siempre optar por él. También se lucen Daniel Fanego como el Presidente Orozco (¿uno de los monos de la famosa canción?) y Jordi Mollá en su rol de un inescrupuloso empresario español. Llama la atención por su particular figura y acento el actor cubano Steven Bauer a quien hemos visto en “Traffic” (2000), “Scarface” (1983) y en muchas otras producciones incluidas sus participaciones en la serie televisiva “La ley y el orden”. En pequeños roles, casi paneos, se ve a José María Muscari, Edda Bustamante y Sandra Ballesteros.

    Si bien se trata de una coproducción, esta es una obra con un contenido argumental netamente argentino. El Presidente busca un mediático que no sea discutido por las masas, el empresario español no quiere que se conozca que su único interés es recaudar una importantísima cantidad de dinero mediante la explotación de un recurso que no le pertenece. Zenitram es el clásico habitante de Buenos Aires, convencido de que se lo ha elegido por ser el mejor, por lo tanto su necedad se prolongará hasta que la realidad lo golpee cruelmente.

    La conclusión sería que los argentinos no podemos o “no debemos” volar y quizá sea una de las cosas a favor de los habitantes del país de los cuatro climas que por siete años, a principios del siglo XX, fue el granero del mundo.
    Seguir leyendo...
  • Garfield y el Escuadrón de las Mascotas
    El dibujante Jim Davis, de 64 años, creció en una granja de Indiana, EE.UU., donde había 25 gatos, así que durante toda su infancia tuvo oportunidad de observar las particularidades de carácter que estos felinos tienen y que los hacen diferentes a casi todos los otros animales. Son perezosos y pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, individualmente tienen preferencias alimenticias por lo tanto no comen "cualquier cosa", son absolutamente independientes, juguetones pero con fobias y odios marcados hacia objetos, personas u otros animales y si bien conviven con los humanos nunca puede decirse que están domesticados.

    Davis a comienzos de los años ´70 publicó en periódicos locales su primera tira comic titulada “Gnorm Gnat” y en 1978, basándose en los felinos que lo acompañaran de niño, creó el personaje de un gato al que llamó Garfield cuyas historietas se publicaron inmediatamente en más de 40 periódicos de alcance nacional, y tuvo un vertiginoso crecimiento hasta llegar, en la actualidad, a estar en 2.500 publicaciones diarias de casi todo el mundo con traducciones a 26 idiomas y una media estimada de 250.000 lectores por día. Este personaje también llegó a la televisión con "Garfield y sus amigos" y "El show de Garfield", donde se mantiene desde hace muchos años como el soporte top de la grilla de la señal internacional Cartoon Network. También se han publicado libros con sus historietas y ahora llega a los cines el tercer largometraje de este singular, simpático y reflexivo dibujo.

    Garfield es un gato de color marrón claro casi naranja, la más ordinaria de las cruzas felinas, vive y reina en la casa de su dueño Jon, a quien manipula sin ningún escrúpulo, tiene un estancado noviazgo con la gata Arlene, mantiene una excelente relación con el ingenuo perrito Odie con quien comparte a su amo porque puede manipularlo como a aquél y lo utiliza según sus conveniencias. Es un ser perezoso, ladino e intrigante, un glotón a quien no le importa tener panza si puede deleitarse al comer descontroladamente antidietéticas pastas y con tal de estar tranquilo no le interesa competir con nadie. Es, en definitiva, todo lo contrario del "modelo americano" y sus reflexiones y parlamentos son dardos contra un sistema social que cataloga a la mayoría de lo que puede disfrutarse de la vida como no conveniente o directamente pecaminoso. Garfield toma sin remordimientos lo bueno del vivir y descarta lo que puede hacerlo sufrir. Evade tomar decisiones y sólo lo hace cuando situaciones extremas no le dejan otra alternativa.

    Este personaje de comic tan sutil como agudo contestatario de las pautas que rigen a la sociedad de los EE.UU., fue creado por Jim Davis 11 años antes que Fox lanzara a Los Simpson con el mismo mensaje subliminal.

    La trama de ésta, la tercera realización cinematográfica, no lo tiene en el eje central de la historia porque esta vez el guionista ha preferido que los personajes que lo rodean tengan su propio, aunque simultáneo, protagonismo y sobre todo para que el mensaje de que no todos los avances tecnológicos pueden resultar beneficiosos para la humanidad quede absolutamente claro.

    De esta manera todo comienza en el lejano Planeta de Tontolandia, un mundo que sin embargo también está cercano, allí el insípido emperador Joy soporta indiferente la presentación del Desmodulador Molecular, un arma con la que se puede modificar la estructura de las personas (en este caso obviamente dibujos), objetos y plantas, hasta que la llegada de la bella y seductora pero malvada Vetviks, que quiere ser la dueña de todo el universo, hace que el monarca centre su atención en ella y le permita acceder al arma con la que podrá esclavizar a todo el mundo.

    Garzooka, un gato muy parecido físicamente a Garfield, pero con características de personalidad totalmente opuestas, encabezará la resistencia contra la ambiciosa Vetviks y llegará hasta el Mundo de las Historietas para que todos los amiguitos del gato perezoso le ayuden en su misión, y les proveerá de un elixir que los convierte a todos en superhéroes. Es que, hasta el ser más insignificante también puede luchar y vencer para reestablecer la primacía de los buenos sentimientos

    Toda la trama se desarrolla con explosiones de color, personajes que vuelan y que con el sistema visual 3D se salen de la pantalla y "rozan" la cabeza de los espectadores que tienen sus anteojos especiales colocados.

    Los niños se mantienen atentos, de vez en cuando se escucha en la sala alguna carcajada, la historia tiene sus detalles que los pequeños espectadores no quieren perderse.

    En las pantallas argentinas se proyecta la versión doblada al español neutro, de fácil comprensión para nuestros niños habituados a los doblajes televisivos realizados con ese instrumento idiomático.

    Esta realización de dibujos animados resulta entretenida para todos los niños aunque es más comprensible en su mensaje para los que ya alcanzaron los 8 años de edad y han transitado por dos años de escuela primaria.
    Seguir leyendo...
  • Las playas de Agnès
    Las playas de Agnès
    El rincón del cinéfilo
    La singular vida de una vanguardista narrada por ella misma

    Agnés Varda, presenta un nuevo documental desarrollado en el lenguaje de la Nouvelle Vague, corriente cinematográfica de la que ella es considerada referente. Sin embargo su estilo es particular y sus temáticas también lo son. Esta vez el tema es su propia vida profesional al cumplir 80 años de edad y 56 como cineasta.

    En los primeros minutos de esta obra, la impronta de Varda ya es evidente, a las largas secuencias estáticas (características de la Nouvelle Vague) ella le agrega la belleza visual, con colores casi saturados y “un toque” de movimiento de mar y viento, y el agregado de una música creada por Joana Bruzdowicz que más que incidental es inductiva, como lo fueron las composiciones de Wolfang A Mozart que la realizadora utilizó cuando filmó “La Felicidad” (1964).

    Y precisamente de esa obra y de algunas otras de las realizaciones de su autoría (justo término para esta corriente cinematográfica francesa) se ven fragmentos en esta autobiografía. También se ven varias escenas de los trabajos de Jacques Demy, importantísimo cineasta francés del que Agnés Varda es viuda y en este documental, que data de 2008, revela sorpresivamente cuál fue la causa de la muerte de su marido, terminando de esta manera con las especulaciones que la prensa amarilla mundial hizo durante 18 años.

    Desfilan por la pantalla fragmentos de trabajos realizados por Catherine Deneuve, Philipe Noiret, Jane Birkin, Gerard Depardieu, Jean-Claude Druot y hasta Mathieu Demy, su hijo, todos bajo las órdenes tanto de Varda como de Jacques Demy.

    En la primera mitad de esta realización conocemos a las personas que la rodearon en su infancia, y también a quienes rodean en la actualidad a su autora, y a partir de la segunda parte nos interiorizamos de la manera que ella y su marido filmaban, triunfaban, ganaban premios y también fracasaban...Pero ella no menciona en ningún momento que las estadísticas de la cinematografía francesa indican que sus fracasos siempre fueron más de crítica que de número de espectadores convocados.

    Este documental, de excelente ritmo y amenidad, pareciera especialmente hecho para cinéfilos que encontrarán elementos para reconsiderar la trayectoria cinematográfica de ésta realizadora, y quizá para que los críticos argentinas puedan revaluarla.

    Calificación: Muy buena. (Carlos Herrera).

    * * * * * * * * * *

    Información complementaria

    Agnès Varda y la Nouvelle Vague

    La Nouvelle Vague (Nueva Ola), corriente cinematográfica francesa, surge cuando en la segunda mitad de la década de los 50´ algunos críticos de la revista “Cahiers du cinema” quienes también habían trabajado como guionistas, impulsados por su director André Bazin, y por los bajos costos de filmación en las nuevas (para ese entonces) cámaras Super8 se convierten en cineastas. Esta corriente de cine se impone cuando en el Festival de Cannes de 1959 Truffaut y Resnais obtienen los máximos galardones de la Muestra.

    Las características del lenguaje de estos realizadores son el blanco y negro, los colores saturados, los planos estáticos y temáticas referidas a lo que lo sucede a los personajes en la vida cotidiana sin llegar a profundizar en el pasado de los mismos, por eso los personajes pueden ser tanto feos y desgarbados como Philippe Noiret, Jean Paul Belmodo, Anouk Aimeé o Jeane Moreau, o casi artificialmente lindos como Catherine Deneuve y su hermana Francoise Dorleac o el carismático Alain Delon.

    Agnés Varda está considerada como la precursora de esta corriente porque su primer largometraje “La pointe courte” de 1954 (no estrenado en la Argentina) ya contiene elementos estilistas que luego fueron usados por los popes de la Nouvelle como Godard, Truffaut, Resnais, Jacques Demy, y posteriormente por, entre otros, Roger Vadim, para mostrar que fuera de la trama principal también ocurrían pequeñísimas cosas sobre las que había que detenerse por formar parte de la vida y del mundo. Los realizadores sumados a este movimiento tenían ideas políticas cercanas a la izquierda y Varda lo evidencia con plenitud en “Sin techo ni ley” (1985), al contar la vida cotidiana de una mujer que vive en las calles parisinas, y por esa obra fue premiada con el Leon de Oro en el Festival de Cine de Venecia. Agnés Varda es autora de ficciones, documentales y documentales ficcionados que suman 48 realizaciones cinematográficas, pero a la Argentina han llegado muy pocas de ellas. “Cleo de 5 a 7” (1962) movilizó a los cinéfilos intelectualoides argentinos que se reunían en el café La Paz y esos buenos comentarios sumados a la visita del protagonista, posibilitaron poco después el rotundo éxito de “La felicidad” (1967) cuando se estrenó en Buenos Aires, y fue el punto de partida para que el público en general tomara en cuenta a esta realizadora francesa y los críticos dejaran rápidamente de preguntarse “esta película ¿qué me quiso decir?” , para detenerse a observar que la vida no sólo pasa por el protagonismo.

    Agnés, mujer enamorada, realizó “Jacquot de Nantes” (1991), “Les demoiselles on eur 25 ans” (1993), y “L´Universe de Jacques Demy” (1993) para rescatar el legado de Jacques Demy, que había fallecido en 1990.

    Demy es considerado uno de los más importantes realizadores franceses. Aunque integrante de la Nouvelle Vague, también supo combinar lenguajes y disciplinas para innovar continuamente, así fue como obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes y un gran éxito internacional con “Los paraguas de Cherburgo” (1964), donde conserva el lenguaje de la Nouvelle, como los largos planos de caminatas, y en contraposición a la misma el color supersaturado para incorporar los diálogos cantados y la música (de Michel Legrand) como inductora. A este recurso, cantar los diálogos, lo repitió en “Une chambre en ville” (1985), que no ha sido estrenada en la Argentina.

    En la filmografía de Jacques Demy hay una característica, los personajes de una obra suelen aparecer en otra, sin que la historia que arrastran sea una secuela ni tampoco incida en la trama posterior.
    Seguir leyendo...
  • Sólo un hombre
    Sólo un hombre
    El rincón del cinéfilo
    Tom Ford es conocido mundialmente por ser el diseñador de modas que relanzó a la firma Gucci reposicionándola como la más importante a nivel internacional, y también logró rescatar del olvido a la empresa fundada por Yves Saint Laurent. A partir de 2005 fundó su compañía cinematográfica Fade to Black y se convirtió en cineasta.

    Llega a las pantallas argentinas una de sus producciones basada en el libro “Sólo un hombre”, de Christopher Isherwood, sobre el que Ford escribió el guión para cine. La novela se publicó en la primera mitad de la década de los sesenta y está ambientada en esos años.

    La historia parte del momento en que George, un profesor universitario gay de 52 años se entera que Jim, su pareja, ha muerto. El dolor ante esa pérdida y tener que enfrentarse a una no deseada soledad le hará dudar sobre el sentido de su existencia de allí en adelante. Encontrará un cierto consuelo en Charley, una hermosa mujer con la que alguna vez ha explorado su bisexualidad, también recorrerá las calles donde trabará relación con un taxi boy español que le dará conceptos del tiempo presente que lo sorprenderán y, de pronto, tomará en cuenta los avances de un alumno, un joven que tempranamente, para esa época tiene ya definida su opción sexual.

    Subliminalmente, y Ford lo dijo ambiguamente en reportajes, esta obra cinematográfica lanza el mensaje de que el amor entre personas gay se vive exactamente igual que entre personas heterosexuales, por lo tanto el fondo de la trama es aplicable a todos los que sufren una pérdida tan terrible y encuentran por delante una vida de oscura soledad que los asusta en una magnitud difícil de soportar.

    Para superar esta situación recurrirán a las personas que les dieron momentos de felicidad, buscarán “algo” en personas desconocidas y prestarán más atención a los seres que se acercan en actitud de “entregar” algo que consideran valioso.

    Esta obra cinematográfica tiene un excelente trabajo de arte que no deja dudas al espectador de la época que viven los personajes. Los muebles y las ropas tienen un predominio del marrón, color “elegante” en esos años en que todavía el movimiento multicolor de los hippies no era importante, y no había invadido a la aún no organizada totalmente comunidad gay estadounidense. La luz amarillenta, incandescente, crea un clima especial en los momentos de reflexión que son el preámbulo a los numerosos flashbacks en blanco y negro (recuerdos descoloridos por el dolor).

    Las actuaciones han sido bien estudiadas; en esa época no había desbordes, todo se sabía pero no se lo comentaba demasiado y los personajes se mueven con soltura pero sin manifestaciones directas de su condición sexual. Colin Fith, de físico grande con cara de intelectual, compone a George, el protagonista, con la mesura que debía tener quien vivía sumergido en el mundo de los jóvenes de la segunda mitad del siglo XX. Mientras que a Jim, su pareja, el actor Matthew Goode le imprimió el grado de sensualidad como para que no pase inadvertido por el espectador. Julianne Moore pone énfasis para que su personaje de Charley resulte en su totalidad el soporte del protagonista, y lo logra. El guionista agudamente escribió al taxiboy Carlos como un inmigrante español, poniendo en evidencia que en esa época los latinos provenían de Europa, el actor Jon Kartajarena para este personaje juega la transformación desde el primario impacto sexual al usar su imagen para transformarlo paulatinamente en un ser con contenido espiritual que puede ayudar a alguien desesperado. Y se destaca en este elenco el jovencísimo actor Nicholas Hoult en el rol de Kenny el alumno que ha decidido vivir sin culpas su sexualidad. Hoult, a quien vimos recientemente en “Furia de titanes” (2010), ni siquiera roza el estereotipo y proyecta a un muchacho seguro de sí mismo, cauto, bondadoso e inteligente de manera totalmente convincente.

    Esta obra cinematográfica está realizada de manera tal que moviliza la memoria del espectador en cuanto a los momentos de crisis existenciales que pueda haber tenido y por ese motivo lo mantiene atento durante toda la proyección.
    Seguir leyendo...
  • Furia de titanes
    Furia de titanes
    El rincón del cinéfilo
    Louis Leterrier, realizador francés de televisión, y en cine de “El Increíble Hulk” (2008), fue convocado para la remake de la recordada, no por lo buena sino por su multiestelar elenco; “Furia de titanes” que se estrenó en 1981. La comparación sería odiosa pero en este caso además innecesaria, porque para la nueva versión se tomó la base argumental de la primera pero el desarrollo encara otro rumbo bastante diferente y modifica sustancialmente el mensaje, a pesar de ser muy rica en la mitológica historia de Perseo.

    Es que desde el comienzo el semidios es singular. Su nacimiento ocurre dentro de un ataúd arrojado al mar y en el que ha sido encerrada su madre embarazada; al ser rescatado es criado por padres adoptivos que morirán, como efecto de daño colateral, cuando el dios Hades ordena a unos soldados derribar la estatua de Zeus. Entonces Perseo renunciará a sus privilegios y buscará vengar la muerte de su familia a través de mil peripecias, aunque tiene tiempo para conocer a la hermosa Andrómeda, quedar prendado de ella y tratar de rescatarla de su horrible destino de ser victima de sacrificio al Kraken, personaje éste que si bien aquí aparece mezclado con los griegos en realidad es un ser mitológico escandinavo, que ni loco se hubiera sumergido en las cálidas aguas del mar Egeo.

    Un Perseo indignado, furioso y también enamorado recorre de punta a punta la pantalla para luchar contra gigantescos escorpiones y la Medusa, ser que transformaba en estatua de piedra a qienes la miraban a los ojos, y también vuela sobre el caballo alado Pegaso, todo lo hace entre efectos especiales y sumergido en la profundidad virtual que da el novedoso sistema 3D, aunque en esta ocasión un poco desaprovechado al haber sido incorporado en la postproducción, y por tener los cuadros cinematográficos la limitación óptica de colores oscuros con predominancia de los marrones pastel, algo no conveniente para un sistema visual con base en los primarios rojo y azul.

    El guión de Phil Hay, Travis Beacham y Matt Manfredi (tres guionistas) no profundiza en el carácter de ninguno de los personajes, sólo va a la anécdota de sus acciones y en ella se queda, y resulta así que Caronte con su barca en la que traslada a los muertos hacia la orilla contraria a la vida es el único personaje del que al espectador le llega su justificación, aunque por razones obvias.

    De esta manera de escribir resultó que los actores se encontraron sólo con esquemas de los personajes a interpretar y, como casi siempre sucede en casos así, los malos se llevan las “palmas” (término adecuado ya que de mitología griega tratamos), luciéndose Jason Fleming como Calibos, y Ralph Fiennes como Hades, mientras que el ahora actor mimado de Hollywood Sam Worthington compone correctamente al protagonista desde la impetuosa virilidad de un joven que descubre una realidad desagradable, aunque su imagen dista un poco de los aproximadamente veinte años que debería tener el semidios Perseo. Brevemente se ve como Zeus a Liam Neeson con poca soltura a la hora de componer al más poderoso de los dioses griegos, quizá por estar encorsetado su altísimo cuerpo en un traje que pareciera ser de papel de aluminio.

    Leterrier ha logrado una realización correcta dentro de lo que se espera del género épico de aventuras hollywoodense, que posiblemente no pase a la gran historia del cine con esta versión pochoclera, pero puede ser que lo haga con la trilogía de semidioses greco-romanos que estaría en los planes de Warner Bros y de la que está obra cinematográfica sería la primera. Los espectadores aunque no sean seguidores del género se entretienen, sobre todo con los efectos especiales y los animatronics realizados de manera impecable por Neil Corbould
    Seguir leyendo...
  • Fama
    Fama
    El rincón del cinéfilo
    Las remakes cinematográficas implican al escribir el guión, si no se tiene la intención de dejar la impronta social de una época, el tener la capacidad de mantener la vigencia de todos sus personajes, y sobre todo la de las situaciones de la obra original, algo que, por lo que se ve en pantalla, le resultó difícil a la guionista Allison Burnett cuando tuvo que reescribir las historias de los jóvenes que ingresan llenos de ilusiones a las escuelas de arte estadounidenses. El guión tiene escenas que resultan algo confusas, ligeras y poco elaboradas.

    Seguramente, esas marcaciones escénicas fueron las que dificultaron la puesta del realizador Kevin Tancharoen para lograr un trabajo fluido y ameno además de no poder situarlo en un espacio de tiempo definido, aunque Burnett separó la trama principal en cuatro temporalidades, las que abarcan los años de estudio para facilitar la forma de mostrar la evolución de vida de los personajes, aunque éstos resultan anticuados en sus reacciones..

    En el tercer milenio treinta años después de la primera versión, encontramos jóvenes con otras estructuras sociales, habituados a acceder a la ayuda psicopedagógica y con una impresionante carga de información desde la llegada de internet a los hogares, además de tener la capacidad de intercambiar ideas en forma permanente mediante los teléfonos portables (o celulares como los llamamos en la Argentina), lo que implica una forma diferente de arrastrar su propia historia y encarar lo que la vida les presenta.

    El realizador tuvo que dirigir a actores cuyos physique du rol están alejados de la imagen de los adolescentes, porque tienen una apariencia cercana a los treinta años de edad, quitándoles la frescura y espontaneidad de los jóvenes que todavía muy cerca de la pubertad descubren lo arduo que resulta integrarse a una sociedad que aún mantiene ciertos prejuicios respecto a la profesión de los artistas, y en proyección a todos los que deciden ganarse la vida con lo que les gusta hacer.

    La trama oscila entre mostrar superficialmente los conflictos personales de los alumnos y profesores o darle fuerza a los cuadros musicales, casi todos integrados a la continuidad de los sucesos. Pero la música de Mark Isham no impacta, y el espectador sólo se lleva el recuerdo de las dos canciones de la primera versión que están insertadas en esta remake. Aunque el remix de la canción “Fama” puede resultar un poco lento.

    Las subtramas no cerradas de esta obra cinematográfica seguramente serán con lo que los espectadores se identifiquen, sobre todo los estudiantes de artes escénicas, porque es sabido que en la vida de un artista todo comienza después que se terminó de aprender la profesión, si es que alguna vez se termina de hacerlo.

    Esta recreación puede resultar atractiva a quienes quieren ser famosos rápidamente y a los amantes de las obras musicales.
    Seguir leyendo...
  • Ernesto Sábato, mi padre
    Ernesto Sábato, mi padre
    El rincón del cinéfilo
    Un padre no sólo admirado por su hijo

    Mario Sábato tiene una extensa como heterogénea filmografía, que incluye telefilmes, meros entretenimientos, musicales ligeros con cantantes de moda y también la profunda y casi hermética “El poder de las tinieblas” (1981). Para su obra comercial número diecisiete abordó el documental y nada menos que con la figura de Ernesto Sábato, su padre, el escritor argentino de fama mundial.

    A lo largo de una hora y media cuenta la vida de su padre sin esquivar, como ya lo indica desde el título, su situación de hijo del protagonista, y así se comienza escuchándolo como narrador y luego se lo ve en la pantalla como el “contador” de sucesos de la vida de don Ernesto de los que él también participó, alejándose de la biografía lineal para adentrarse en el ser humano que ama y es amado, que escribe y es leído, que habla y es escuchado. La admiración de éste hijo por su padre es evidente, la transmite en cada minuto de la proyección, y también minuto a minuto el espectador percibe la enorme influencia que el padre tiene sobre el hijo en todos los aspectos.

    El guión está armado, no podía ser de otra manera tratándose de la vida de un escritor, como capítulos con temas independientes pero que se entrelazan y se logra de esta manera buen ritmo y fluidez narrativa. Esta realización también está conformada por fragmentos de preproducciones con el mismo tema que hicieron entre padre e hijo hace algunos años.

    De manera sorpresiva, el realizador intercaló escenas de su primer cortometraje basado en la primera novela exitosa de Ernesto Sábato, nada menos que “Sobre héroes y tumbas” a la que quitó del título la palabra “sobre”. Este corto lo realizó en 1962, y sus personajes fueron interpretados por Egle Martin, Tony Vilas y Ernesto Bianco, famosísimas estrellas de esa época, un elenco de lujo para un muchacho de diecisiete años que debutaba como realizador.

    Además forman parte de este documental escenas de la obra cinematográfica de Sábato hijo, “El poder de las tinieblas” (1979) también basada en una obra de su padre, el capitulo “Informe sobre ciegos” de la novela “Sobre héroes y tumbas”, con la actuación magistral de Sergio Renán.

    Hay testimonios de la vida del protagonista, pero en realidad tanto China Zorrilla y Magdalena Ruíz Guiñazú cuentan anécdotas y situaciones que pintan su personalidad, a Mercedes Sosa se la ve y escucha cantándole “Romance por la muerte de Lavalle”, mientras que la participación de Alejandro Dolina deja al espectador con la sensación de haber escuchado un discurso ligeramente “chupamedias”.

    A Ernesto Sábato se lo consulta y se lo escucha respetuosamente sobre su opinión en diversos temas del quehacer nacional, aunque por lo que se ve en este documental sus nietos no están entre la mayoría de los argentinos que consideran que se trata de un personaje indiscutible.

    Este realizador no puede ser objetivo con la figura que tomó para contar su vida, pero no cae en el “vean que mi papá es bueno”, se esfuerza y logra por medio, como se señala más arriba, de narrar anécdotas, mostrar escenas familiares filmadas en el soporte Super 8 y fragmentos de conferencias y reportajes de Ernesto Sábato que el espectador llegue a esa conclusión. Pero lo más destacable, y aquí puede estar el mayor de los valores de esta obra cinematográfica, es que el mismísimo escritor cuenta de qué manera escribe y hay que escribir, y lo hace en el contexto de su propia historia, con este sutil mensaje el espectador verá facilitada la lectura, o relectura, de sus obras literarias, al comprender, por qué creó a cada uno de los personajes y las situaciones que desde la ficción les hizo vivir.
    Seguir leyendo...
  • La muestra
    La muestra
    El rincón del cinéfilo
    Lino Pujía realizó su segundo largometraje con un formato muy especial que puede dar lugar a confusiones, en cuanto a su género, si se va a la proyección con el prejuicio de que se verá un documental, porque no lo es. Tampoco es un documental ficcionado ni un falso documental. Pujía, lo considera una “ficción documentada”, y por eso junto a Nicolás Carreras y Sebastián Carreras escribió un guión de situaciones a partir de una idea que genera un mensaje que, más que nada, es una crítica al sistema lleno de dificultades, que deben enfrentar los artistas plásticos y también los escultores para lograr exponer sus obras en una galería de arte. Pero le restó el drama y le sumó mucho humor.

    De esta manera logró una comedia con un estilo muy particular, todo lo que sucede en la trama es ficción, aunque basada en una realidad.

    Porque en la vida real Lino Pujía es el hijo de un ilustre escultor y orfebre, Antonio Pujía, quien desde que nació vivió sumergido en el ambiente del arte y conoce de cerca las dificultades que su padre ha enfrentado para poder exponer.

    Precisamente la anécdota parte de la depresión que le causa al artista, Pujía padre, comprobar que sus anhelos de exposición de sus obras siempre encuentran problemas alejados del arte pero que hay que resolver. Al verlo en esa situación toda su familia emprenderá la tarea de lograr que la exposición se realice.

    Así comienzan a desfilar por la pantalla Antonio Pujía, el padre del realizador; Susana Nicolai, la madre; Sandro, el hermano; el mismo cineasta en su papel de hijo; Marta, la empleada de la familia, y también amigos y parientes. Todos interpretándose a ellos mismos, así que de ninguna manera puede evaluarse su trabajo como el de los “no actores” que se utilizan mucho en el Nuevo Cine Argentino. Todos siguen un guión que les marca situaciones pero no los parlamentos, por lo tanto los diálogos entre los personajes han sido improvisados, de manera natural, a medida que se filmaba. Y resultan graciosos precisamente por ser espontáneos.

    Quizá Lino Pujía da por sentado que a su película la verá, en su mayoría, un público que conoce el negocio del arte y por eso se ven en pantalla saltos de situación que pueden desconcertar momentáneamente al espectador que no conoce los entretelones de una exposición, pero cuando salga del cine ya los conocerá y ese es el mayor valor de esta simpática comedia que divierte y se disfruta todo el tiempo. Además de comprobar que una familia “unita” siempre es fuerte para enfrentar las adversidades, no hay que olvidar que el escultor es italiano, aunque su carrera se desarrolló en la Argentina.
    Seguir leyendo...
  • Como entrenar a tu dragón
    Como entrenar a tu dragón
    El rincón del cinéfilo
    Esta realización animada es la segunda obra cinematográfica en este género que concretaron en conjunto Chris Sanders (diseñador de los Muppets Babies) y Dean DeBlois (autor del guión borrador de “Mulan”) y está editada en formato tradicional y también en 3D, con la base argumental de uno de los diez libros para niños de la escritora inglesa Cressida Crowell. Está trabajada en colores pasteles opacos tanto en los fondos ambientales como en las figuras de los personajes, quizá para dar una idea del frío clima de la Aldea Beck, un asentamiento vikingo donde transcurre la historia en una época irreal, muy al norte de nuestro planeta.

    Allí vive Hiccup, un principito que heredará el mando de la aldea en la que su padre, llamado Estoico el vasto (por lo grande de su cuerpo), trata de mantener vigentes todas las tradiciones de la raza nórdica, a las que el jovencito no es tan afecto, porque él no es el clásico vikingo, sino un pacífico soñador de un mundo mejor mediante la persuasión y la solidaridad.

    La aldea sufre de una plaga de dragones voladores de distintos colores, son molestos, se reproducen sin cesar, y los aldeanos los ven como una amenaza continua y sin miras de terminar por más que traten de eliminarla por todos los medios de los que disponen.

    Hiccup encontrará accidentalmente a un dragón negro, los de este color son los más temibles, pero el animalito está herido y de allí en adelante las posibilidades de cambiar la estresante situación de la aldea serán muchas y viables.

    El principito ayudará al dragoncito a recuperarse y éste último se tornará en casi una mascota domesticada que necesita recibir y dar amor, y pese a su discapacidad, ayudará a los humanos a encontrar la solución para el problema que los tiene tan afligidos.

    También hay en la aldea una niña guerrera, Astrid, que quiere demostrar que puede ser belicosa y agresiva sin necesitar a nadie, hasta que los hechos le demuestren lo contrario. Toda la obra mantiene un ritmo adecuado, sin golpes bajos, la historia es fácilmente entendida por los pequeños espectadores, a pesar de que se desarrolla dentro del marco de las tradiciones, la mitología y el carácter vikingos, un poco alejados de la memoria ancestral del sur de Europa y, lógicamente, de la Argentina, pero los verdaderos valores de los buenos sentimientos son universales y esta obra transmite este concepto de manera directa.

    El mensaje o la moraleja de esta trama cinematográfica es que los seres vivientes no somos tan diferentes, que todos nos necesitamos y debemos ayudarnos mutuamente, Los niños disfrutan de estos dibujos animados, sobre todo de los dragones que vuelan por toda la pantalla, y hasta hay alguno que por la “magia” del formato 3D, vuela por encima de la cabeza de los espectadores.
    Seguir leyendo...
  • Paco
    Paco
    El rincón del cinéfilo
    Diego Rafecas, en su tercer largometraje, vuelve a ofrecer una historia sumergida en el mundo de las drogas. Lo hace en forma de vidriera, al mostrar el abanico de consecuencias que, en efecto dominó, provoca el accionar de un adicto a la terrible sustancia conocida popularmente como “paco”, pero sin profundizar demasiado en cada una de ellas. Se limita a exhibirlas y es suficiente. Allí están. El cineasta ha preferido informar al espectador sobre una realidad y lo hace de una manera que por momentos roza el formato de un noticiero.

    La historia se inicia cuando una cocina de cocaína estalla y mueren muchas personas. Francisco”Paco”, hijo de una senadora nacional, es encontrado inconsciente por una sobredosis en las proximidades y es acusado de haber provocado el estallido. De allí en más se disparan subtramas que desarrollan lo que ocurre en el despacho congresal de la madre del protagonista, ya que su carrera política se verá afectada por lo sucedido pero también comenzará de alguna forma a reconocer las falencias, no precisamente económicas, que hizo sufrir a su hijo y recurrirá a un Instituto de recuperación, donde se cruzará su historia con las de una pareja de adictos que también tiene poder económico, con un gay que ha criado a una niña que ahora adolescente es adicta, con un matrimonio de clase media con una hija que ha caído en la drogadicción, con el padre "soltero" de una joven que ha llegado hasta a la prostitución para drogarse.

    En desarrollo paralelo el espectador ve cómo se maneja una institución no gubernamental dedicada a la recuperación de los adictos, con las intenciones, contradicciones y desesperanzas de quienes trabajan en dicho lugar.

    Hay una directa denuncia a ciertas prácticas, que se comentan como habituales, que algunos médicos de institutos de salud mental del gobierno realizan aprovechándose de los internos.

    Rafecas también se ha dado tiempo y lugar para hacer rápida referencia, casi como caricatura, del trabajo de los asesores de imagen de los políticos, tanto en lo que hace a "maquillaje" de rostro como de acciones, del "dejar hacer" de las fuerzas policiales, de la "vista gorda" de funcionarios de aduana cuando se trata de gente relacionada con legisladores y de la gente con "otra orientación sexual" que hacen de madre y padre de niños abandonados.

    Las actuaciones de este elenco de estrellas tiene desniveles, Tomás Fonzi como “Paco”, el protagonista, compone su personaje con acertados matices y lo mantiene a lo largo de toda la historia, sin embargo se destaca Willy Lemos al lograr componer un gay por medio de los estereotipos pero sin caer en el desborde. Guillermo Pfening se maneja con idoneidad en el armado casi teatral de una escena de drogadicción en la que por, exigencia de guión, posiciona singularmente su cuerpo para que transmita frialdad pero en su rostro debe entregar la sensación de ansiedad descontrolada, y en este punto hay que reconocer que el jefe de casting hizo con este actor una muy buena elección de "physique du rol" para el personaje de un adicto económicamente poderoso. Norma Aleandro y Luis Luque, como la directora y el médico del Instituto, respectivamente, nos muestran su habitual solvencia actoral. Mientras que Esther Goris, extrañamente, no logra convencer totalmente en la construcción de una senadora de la Nación. Gabriel Corrado, como el asesor de la senadora, desarrolla su personaje de tal manera que el espectador lo recuerda como si hubiera sido un cameo.

    Se ve en pantalla una obra con una temática fuerte, que moviliza al espectador a estar más atento a lo que sucede con la droga, de cualquier tipo, a su alrededor, y seguramente eso es lo que buscó Rafael Rafecas.
    Seguir leyendo...
  • Mongol
    Mongol
    El rincón del cinéfilo
    Esta realización épica cuenta la historia de Genghis Khan desde su niñez. Como a todo niño, los sucesos de esa etapa de su vida lo marcaron para siempre y justifican, en cierto modo, las acciones y decisiones del conquistador mongol cuando ya fue adulto. El guerrero Temüjin, tal su verdadero nombre, fue quien logró unificar a las dispersas tribus mongoles y formó un gran imperio con el que conquistó el norte de China y casi todos los reinos asiáticos además de parte de la Mesopotamia y Europa Oriental.

    En esta historia el espectador comprueba que la férrea voluntad de Temüjin se ve fortalecida por la similar personalidad de su esposa Börte, justamente el secuestro de ésta es la que provoca la reacción guerrera que comienza a gestar el imperio mongol.

    Esta obra es el séptimo trabajo cinematográfico del realizador ruso Sergei Bodrov y fue filmada en el año 2007 como producción de Kazajstán, Rusia, Mongolia y Alemania.

    El guión del mismo Bodrov acompañado por un equipo compuesto por otros cinco guionistas, respeta rigurosamente la historia del personaje central y si bien hace algunas ligeras referencia filosóficas en cuanto a que el derecho a gobernar un pueblo tiene un origen divino, no profundiza en este terreno abocándose, en la mayor parte de la proyección a mostrar magníficas escenas de batallas en las estepas asiáticas y mostrar la firme relación del protagonista con su esposa.

    También se desarrollan por completo subtramas que enriquecen la semblanza que se lleva el espectador del legendario conquistador al tocar temas como la envidia, la ambición desmedida, la traición y también la sólida amistad y el temple anímico.

    Es de destacar que se trata de una producción que fue nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera (2007) y que si bien contiene algunas reiteraciones que por momentos la hacen lenta, no está hecha con un sistema didáctico sino como una historia cinematográfica que debe atrapar al espectador, algo que sucede en la mayoría de los 126 minutos que dura la proyección. Además forma parte de la trilogía sobre Genghis Khan que Sergei Bodrov tiene preparada y cuya segunda entrega será “El gran Khan”, que ya finalizó su etapa de postproducción y tiene previsto su estreno para fines de este año.

    Quizá habría que señalar que a Bodrov se la pasó por alto que el personaje del traidor Targutai (encarnado por Amadu Mamadakov) no puede tener exactamente la misma fisonomía a lo largo de veinte años, y mucho menos en el seco clima estepario.

    Las interpretaciones son correctas, los roles están perfectamente definidos y cerrados desde el guión por lo tanto eso facilita las labores de los actores destacándose el trabajo realizado por Khulan Chuluun como Börte, la esposa del protagonista; aunque como la madre del mismo, la actriz Aliá muestra por momentos una gesticulación un poco europea poco acorde con la de una mujer mongol. El actor chino Sun Honglei en el rol del “hermano de sentimiento” Jamukha logra transmitir hábilmente los cambios anímicos que su personaje le exige. Y Tadanobu Asano, como Genghis Khan, apoya su labor en un phisique du rol muy adecuado.

    El espectador se entretiene y llega a conocer una parte de la historia internacional que no figura en los libros escolares argentinos con demasiada extensión.
    Seguir leyendo...
  • Alicia en el país de las maravillas
    Alicia en el país de las maravillas
    El rincón del cinéfilo
    Luego de ocho años y dos controvertidas producciones como realizador, Mel Gibson regresa a su oficio de actor con éste thriller policial, el género que mejor domina en la pantalla grande.

    Mel Gibson vuelve a ponerse delante de las cámaras en “Al filo de la oscuridad”, adaptación de la miniserie homónima de 1985, que dirige Martin Campbell, el mismo de “Casino Royal” (2006), la primera incursión de Daniel Craig vistiendo el traje de James Bond.

    El detective de homicidios Thomas Craven (Mel Gibson) ve cómo su hija Emma (Bojana Bokakovic) es asesinada en su presencia. Convencido de que la bala ha tenido un destinatario equivocado, en la investigación descubre negocios sucios y encubrimientos que no debería haber sacado a la luz.

    “Al filo de la oscuridad” es una realización atípica en su ritmo, además su protagonista parece que fuese de otra época, con un código moral anacrónico. Sin dudas, remite al cine de los años `70.

    Combativo, violento y brutal en sus arrebatos, Mel Gibson se enviste con la encarnadura de héroe vengador y convierte su drama en una cruzada contra todos. Aunque nos vemos obligados a decirlo que no compartimos su metodología de la justicia por mano propia.

    Revival “setentoso” Tomas Craven no descansará hasta atrapar al asesino de su hija, incluso cuando la ley no lo ampara porque el mundo de los “malos” la corrompe, éste detective no duda en dar la espalda a una justicia en la que cree más bien poco y administra la suya a sangre y plomo.

    De acción seca, impactante y diálogos precisos y rústicos, características típicas del cine hollywoodense de los años ‘70, “Al filo de la oscuridad” se transforma en un policial difícil de encastrar en el panorama de los géneros actuales.

    Precisamente, porque posee un ritmo brusco, que dificulta su emparentamiento con otras películas de su clase (¿acaso es necesario hacerlo?).

    Más allá de algunas denuncias políticas (un poco correctas) y un plano final fuera de tono “Al filo de la oscuridad” es un objeto extraño, tal vez como lo fue el año pasado “Agente internacional” (2009), que propone un personaje que pega, recibe golpes y dispara como el prototipo de héroe clásico, una especie en extinción en el cine de estos tiempos.
    Seguir leyendo...
  • Adopción
    Adopción
    El rincón del cinéfilo
    Cuando en la Argentina se vive el furor por adoptar niños haitianos, y existe una denuncia gravísima sobre el caso de niños adoptados que permanecen hasta tres años en institutos porque el Estado paga 1.500 pesos mensuales para ello; Cuando en el Congreso Nacional se debatirá este año un proyecto que permitirá a las parejas homosexuales a adoptar, y un candidato a legislador reveló que su padre adoptivo es gay, llega a las pantallas nacionales "Adopción”, cuarta realización de David Lipszyc tratada como "falso documental ficcionado" para narrar la historia de un hombre homosexual que decide canalizar su necesidad de brindar amor con la adopción de un niño alojado en un orfanato, y lo hace durante la época de la última dictadura militar que sufrió la Argentina. El niño crece y con su padre adoptivo forma un núcleo familiar al que se integra la pareja de éste último, y todos juntos investigarán el origen biológico del adoptado para encontrarse con una casi verdad que no esperaban.

    La obra toca varios temas, pero no profundiza en ninguno. Su trama principal es como lo indica el título, la adopción, pero al tratarse ésta de una acción surgida de una necesidad emocional, pero que conlleva un procedimiento jurídico, resulta tan compleja que no puede desarrollársela de manera ligera sin que el espectador caiga en la incredulidad, sobre todo si se afirma que el guión está basado en un hecho real.

    Si bien la ley nacional 24.779 y el Código Civil en su artículo 315 determinan que el adoptante puede tener cualquier estado civil y no hacen ninguna referencia a su opción sexual, desde el comienzo la platea se siente movilizada porque quien adopta es una persona gay.

    La sexualidad del adoptante no es tratada en la temporalidad de la película, cuya acción transcurre en la época en que reinaban los edictos policiales que eran usados para hacer punible la homosexualidad.

    Al rozar lo sucedido con niños hijos de desaparecidos la producción deja la amarga sensación de que al tocar ese tema, tan duro, de manera casi superficial, se lo ha hecho como un gancho taquillero.

    El comportamiento de la familia biológica del niño tampoco resulta muy creíble para el espectador.

    Y no existe un cierre total de guión, sino una casi conclusión: que una persona sola, más allá de su orientación sexual, puede dar amor a un niño, criarlo y no influir en la sexualidad del adoptado, aunque esto último está apenas sugerido. Un metamensaje valioso, sin duda, pero al que no es fácil acceder.

    Técnicamente el "falso documental ficcionado" es un formato novedoso, aunque recuerde mucho a los flashbacks que el director utilizó profusamente en "La Rosales" (1984).

    David Lipszyc además de dirigir cine conoce el arte de dirigir actores y crear situaciones, por lo tanto Ignacio Monná, actor de teatro alternativo porteño, como el adoptado ya adulto, y Ricardo González, actor y dramaturgo platense, como el adoptante, son medidos y convincentes en cuanto a la composición de sus personajes, dentro de una puesta que les exige trabajar lo gestual, apoyándose en el texto sin recurrir a la expresión corporal, constituyendo sus trabajos lo más destacable del filme.
    Seguir leyendo...
  • Plumíferos
    Plumíferos
    El rincón del cinéfilo
    "Plumíferos, Aventuras Voladoras" es un largometraje argentino de animación, el primero que se realizó en el mundo en computadora mediante software libre de código abierto. Se trata de un proyecto que comenzó a desarrollar Manos Digitales Animation Studio en el año 2005, y es la segunda realización como director de Daniel De Felippo “Los superagentes: nueva generación”, 2008).

    Con la novedosa tecnología usada se logró un resultado visual atractivo, con predominio de los colores pasteles que contrastan con los amarillos centelleantes sobre fondos ambientales fuera de foco, para incrementar la sensación de primer plano de los personajes que juegan la escena, y al utilizar como soporte los recursos de este programa blender de la computación se logra captar la atención de los niños espectadores.

    Los chicos siguen la historia sin dificultad, a pesar que el contenido argumental del filme resulta difuso al presentar varias subtramas aisladas que no confluyen en la trama central.

    Se narra la historia de Juan, un gorrión que quiere dejar de ser un pajarito común, y de Feifi, una canarita en cautiverio que desea ser libre. Sus insatisfechas existencias se cruzarán de modo casual y, acompañados por un grupo de amigos, vivirán ligeras aventuras en el afán de tener vidas diferentes de las que les tocaron en "mala suerte" (según ellos). Para lograrlo deberán sortear los escollos que les presentarán los depredadores, tanto animales como humanos, en medio de estallidos de color y de flashes musicales, tan heterogéneos como poco pegadizos, que salpican la acción con géneros tales como el tecno, el dance, el rock punk y la melodía italiana.

    Así, sin que la base de argumento se desarrolle por completo, remite por momentos a diferentes épocas de la animación, por ejemplo a los animé, dibujos japoneses de la década de los ´80, con la ambigüedad de esos "malos no malos" en el personaje de apertura reflejado en el gato Fredy (que tiene un casi homónimo de los años ´40), un depredador por naturaleza pero, sin embargo, castigado por seguir su instinto, aunque el castigo sea su torpeza, muy al estilo de su congénere Tom, que desde los años 50 es un indiscutible startoons. El colibrí Pipo es un transgresor como los de los dibujos americanos de los `90, pero en versión atenuada. Esa informalidad de estilos animados hace, quizá, que el cierre de la situación central sea apresurado y hasta previsible.

    Sin embargo el perfil de cada personaje está delineado. Juan y Feifi, los protagonistas, reflejan la ansiedad de la juventud por los cambios rápidos; la murciélago Clarita evidencia que valores como la bondad y la solidaridad están contenidos en el alma y no en el aspecto físico; el colibrí Pipo es el clásico amigazo con el que siempre se puede contar; la paloma Libia representa la sensatez, la ubicación y la prudencia.

    Los personajes dibujados hablan, por lo tanto necesitaron, obviamente, de actores que les pusieran su voz. Se dice, entre los profesionales de la actuación, que el doblaje es un infierno donde se queman la mayoría de los actores, en “Plumíferos, aventuras voladoras” únicamente se salvan de las llamas Carla Peterson (Clarita), Luis Machín (Señor Puertas) y Mirta Wons (Libia), estos tres componen vocalmente a los personajes que animan y además los interpretan en sus parlamentos. Se destaca en esta tarea Wons, quien integra a su composición el carácter sin caer en el estereotipo. Los restantes intérpretes coloca su voz en correlación al dibujo que le tocó "hacer hablar", algo no del todo desacertado pero incompleto, y no muy difícil en esta época en que los software de grabación permiten reeditar y los sinfines con marcas son un recuerdo. Los diálogos son amenos y fluidos, por lo que los espectadores pueden seguirlos sin dificultad, y hasta se encuentran con frases muy conocidas que algunos famosos dijeron alguna vez por todos los noticieros.

    Esta realización está hablado en "castellano-argentino", estando en proyecto hacer una versión en "español-neutro" para su comercialización en el resto de América Latina.

    Más allá de las observaciones que se le pueden formular, entretiene a los pequeños espectadores. Recomendada para niños desde los tres hasta los diez años.
    Seguir leyendo...